La interdisciplinariedad : un reto de la hora presente
Abstract
Tauste Alcocer, Francisco
Full text
LA
INTERDISCIPLINARIEDAD,
UN RETO DE
LA
HORA PRESENTE
F ancisco
TAUSTE ALCOCER
1.
Con ecuencia los p o esionales abo -
damos el asun o de la in e disciplina iedad
con el p opósi o de esol e p oblemas más
o menos inmedia os de nues o medio, y
ambién pa a supe a la clásica di isión en-
e ciencias y le as o simplemen e la espe-
cialización so is icada del sabe de nues os
días. Todos ellos son obje i os muy dignos
de ene se en cuen a, pe o hemos de eco-
noce que, en la ac ualidad, han pasado a un
segundo plano, debido a los desa íos de los
p oblemas ac uales de la ci ilización.
No es ácil sus ae se del ópico y de la
i ialización a la ho a de habla de la c isis
de la ci ilización, sob e odo po habe se
con e ido en un es e eo ipo espec acula
me ced a la acción de los
mass-media.
He-
mos de sabe ompe el ópico y p opone
como ema de e lexión en qué medida el
mundo de la enseñanza puede con ibui a
agua una al e na i a a es a c isis.
Pe o, quizás, an es hab ía que e lexiona
sob e los mismos p oblemas de la ci iliza-
ción. Au elio Peccei, undado del Club de
Roma, enume a algunos de ellos en su lib o
Tes imonio sob e el a a o
:
p oli e ación incon olada de la pobla-
ción, abismos
y
desni eles en e pueblo
y
pueblo, injus icia social, hamb e
y
desnu-
ición, pob eza, pa o, manía de c ecimien-
o, in lación, c isis de la economía, c isis de
la ene gía, c isis de la democ acia, p oble-
mas mone a ios, p o eccionismo, anal abe-
ismo, educación anac ónica, ebelión de la
ju en ud, alienación, gigan ismo
y
deca-
dencia de las ciudades, delincuencia, zonas
u ales abandonadas, d ogas, ca e a de a -
mamen os, iolencia ci il, de echos huma-
nos piso eados, desp ecio de la ley, locu a
nuclea , escle osis de las ins i uciones, co up-
ción polí ica, mili a ización, des ucción de
la Na u aleza, deg adación del en o no, de-
cadencia de los alo es mo ales, pé dida de
la e, sen imien o de ines abilidad, e c.))'.
Semejan e enume ación es de po sí lo
su icien emen e abundan e como pa a ha-
PECCEI,
Tes imonio sob e
el
u u o
( e sión cas ellana
de José-Beni o Alique), Mad id,
1981,
Tau us,
p.
61.
ce nos una idea bas an e ap oximada del al-
cance y p o undidad de es e p oblema.
Es á cla o que es e diagnós ico queda bas-
an e lejos de aquellos eu ó icos análisis de
la década de los sesen a ela i os a la e o-
lución cien í ico- écnica.
Y
no es que aque-
llo ue a una ana u opía cien i icis a, es que
desde en onces el p og eso ecnológico ha
a anzado más dep isa que el p opio desa o-
llo sociopolí ico mundial, llegando incluso a
en a en con lic o in e no con el p opio
sis ema de dominación.
Los elemen os más sob esalien es de es e
con lic o se pod ían educi a los siguien es:
-
mili a ización de la sociedad ci il y nu-
clea ización del Es ado;
-
desa ollo écnico-cien í ico aná quico,
y
de e io o c ecien e de la bios e a como
enómeno consiguien e;
-
ag a amien o de los p oblemas del sub-
desa ollo, es deci , de lo que ya se conoce
con el nomb e de ((p oblemas No e-Su ));
-
males sociales cada ez más c ecien es
e in ensos como el hamb e, la pob eza, la
desnu ición en el en o no de una explo-
sión demog á ica cada ez mayo , las en e -
medades, el desempleo, la ma ginación so-
cial, la anomia cul u al c ecien e, e c.
Es á cada ez más cla o que sólo el plan-
eamien o de p oblemas an amplios equie-
e el es ue zo mancomunado de g an núme-
o de expe os en di e en es disciplinas, si
que emos ealmen e pensa la c isjs en é -
minos de acionalidad y e icacia. Es a se ía
una de las azones po las que la cues ión de
in e disciplina iedad se nos p esen a en es-
os inomen os, desde una óp ica menos acadé-
mica, como un p oblema u gen e de al-
cance é ico y social, que a ec a a oda la
humanidad. Aunque es a o mulación enga
algíin pa ecido con el discu so kan iano, es á
cla o que el ca ác e uni e sal del p oblema
no iene de e minado po la especulación
de iin ilóso o en el gabine e de su concien-
cia, sino po los diagnós icos y p onós icos
sociales que se es án haciendo.
Den o del epaso de p oblemas que he-
mos hecho, cab ía hace especial hincapié
en el ca ác e au odes uc i o de la ac ual
ca e a a mamen is a. Alguno se p egun a á
en ono e lexi o a qué se debe el aumen o
de p esupues ~os en gas os mili a es en USA
y URSS y la escalada dialéc ica de es a nue a
gue a ía que ya es amos empezando a i-
i . Independien emen e de que es cada ez
mayo la supe io idad a mamen is a de Es a-
dos Unidos en elación con la URSS, demos-
ado b illan emen e po Jos He ig2, es
e iden e que la c isis global del sis ema in-
dus ial que es amos i iendo comienza a
pa ece i e e sible a los ec o es del o den
social. Es deci , incapaz de ecicla se. Lo
cual lógicame i e p oduce g andes dosis de
((desespe ació i social)), que en las al as es e-
as del pode se aducen en sen imien os
belicis as que se conc e an en los consabi-
dos p epa a i os pa a e quién es el que
p ime o dispa a eniendo odas las ga an ías
de que a a queda bloqueada oda posible
espues a3.
Pa a que eamos has a qué pun o los gas-
os mili a es cons i uyen incluso un se io
obs áculo pa a pensa en las soluciones de la
c isis, pongamos algunos ejemplos: el en e-
namien o del pe sonal mili a USA cues a el
doble del p esupues o pa a educación de
300
millones de niños en Asia me idional; con el
p ecio de un subma ino ((T iden )) se pod ían
man ene escola izados du an e un año a
16
millones de niños de países subdesa olla-
dos; con un simple ca o de comba e se pue-
den cons ui mil aulas pa a
30.000
niños4.
Hoy ambién se suele sub aya especial-
men e el papel que es á jugando la ciencia
en oda es a si uación. Los analis as más i-
gu osos llegan incluso a a i ma que es p e-
cisamen e su bondad epis emológica la que
puede hace posible su ((maldad)) p ác ica o
su u ilización social po los pode es domi-
nan es5. Sin emba go pod íamos añadi que
los mé odos cien í icos no son o almen e
neu os, ajenos a las ideologías, cosmo isio-
nes o pa adigmas p opios de cada momen o
his ó ico. Es deci , que los p opios con ex-
2
C i.
HERVIG.
<Olo a chamusquina»,
Mien as an o,
9,
pp.
25-46.
3
C i,
FISAS.
V.,
<C í ica a la disuasión nuclea »,
Sis ema,
45,
3-24.
4
C .
PECCEI,
Op.
ci .,
p.
87.
5
C .
SACRISTÁN,
M.,
<Sociedad
y
na u aleza en la iloso-
ía de las ciencias sociales»,
Mien as an o,
10,
pp.
23-34.
os heu ís icos pueden es a socialmen e o ien-
ados, o bien a a és de ins i uciones -caso
de la Roya1 Socie y en el siglo XVIi-, o bien
a a és de las polí icas de la ciencia del
momen o.
Y
es á cla o que hoy la ciencia
es á o ien ada po los g andes cen os de-
pendien es del g an complejo mili a -indus-
ial, y su desa ollo no esponde po an o a
las expec a i as de la mayo pa e de los
pueblos del plane a ni a sus in e eses. Po
eso la p egun a po una ciencia o ien ada
é icamen e es una p egun a undamen al-
men e polí ica, y su espues a no puede es-
a des inculada de un cambio social adical
que llega ía a a ec a incluso a la p opia me-
odología cien í ica. Una ciencia al se icio
del iempo lib e de los humanos y de su
c ea i idad iene que se necesa iamen e dis-
in a, incluso en sus mismos p esupues os
me odológicos, po que hab á que oma o as
opciones y és as ienen que ab i nue as ex-
pec a i as y nue as líneas in es igado as.
F en e a odos es os p oblemas que ape-
nas hemos esbozado, el Club de Roma y
algunos o ganismos dependien es de las Na-
ciones Unidas, como la Unesco, quie en e-
lanza los iejos ideales económicos, llegan-
do a insis i en la necesidad de la pues a en
p ác ica de polí icas y es a egias globales
como pueden se , po ejemplo, un p og a-
ma alimen a io, una es a egia mundial de la
ene gía y un p og ama sob e la conse a-
ción del medio na u al. Pa a hace ealidad
es os planes es p eciso odo un p oceso de
oma de conciencia mundial de que pe ene-
cemos a la ((especie humana)), muy en conso-
nancia ambién con los ideales de la adi-
ción humanis a ilus ada
y
del Ma x de la
p ime a época. Es o quie e deci que la con-
ciencia nacional y la conciencia de clase de-
ben subo dina se, en la ac ualidad, a es a
nue a pe spec i a de la conciencia global de
la especie humana que se sien e solida ia e
iden i icada con los p oblemas más uni e -
sales del plane a. Es aquí donde la ((ciuda-
danía mundial)) comienza a p ac ica se po
encima de los nacionalismos empequeñece-
do es y po encima de las polí icas dogmá i-
cas, ieles a es a egias de p incipios de si-
glo.
Y
es a a és de la p ác ica de es a ciu-
dadanía como amos a i empezando a com-
p ende la in e elación eal exis en e, en-
,
e el sabe y la cul u a po un lado, y los
ac o es obje i os que de inen las necesida-
des globales, ales como el desa ollo eco-
nómico, el empleo, la alimen ación, la salud,
el agua, el en o no, la ene gía, la dinámica
de la población, los alojamien os y las condi-
ciones u banas undamen almen e6.
Cuando se descub e la in e dependencia
de es as á eas, en onces es amos en condi-
ciones de sabe de ini el papel eal que ha
de desempeña la educación en medio de
an as y an complejas a iables. Po eso me
a e e ía a a i ma que la in e disciplina ie-
dad b o a aquí na u almen e, casi sin p e-
ende la.~ nos b inda, p incipalmen e, un
modelo de abajo en equipo que es imp es-
cindible pa a pensa los p oblemas y solucio-
nes de la ac ual enc ucijada de la ci ilización.
El Club de Roma ha que ido conc e a un
poco más a la ho a de pe ila el papel de la
educación, y elabo ó el In o me i ulado
Ap ende : ho izon e sin Ihi es,
donde en e al
a caico ap endizaje de man enimien o, se
p opone p omociona un modelo de ap en-
dizaje inno ado que le si a a la humanidad
pa a hace en e a las nue as si uaciones,
an icipándose a pensa el u u o más allá de
las u opías del pasado, buscando, median e
la p e isión, el con ol de los acon ecimien-
os. La p egun a cla e de odo es e In o me
que más llamó la a ención, se pod ía esu-
mi así: ¿puede la humanidad ap ende a
aza se su p opio des ino o, po el con a-
io, la condición humana iene de e minada
po la sucesión de acon ecimien os y c isis?
Pa ece e iden e que si la humanidad sigue el
i mo impues o po la sociedad de consumo
las inicia i as se án muy escasas. Se necesi-
a, pues, la c eación de nue os alo es capa-
ces de dinamiza si uaciones nue as de c ea-
i idad colec i a, y pa a ello las angua dias
sociales, sob e odo la ju en ud, ienen una
a ea insus i uible.
Así, el omen o del diálogo in e nacional,
la lucha po un mundo más humano que se
peocupe po los p oblemas de la co idiani-
dad
y
el indi iduo, la lucha po las necesi-
dades adicales de las que habla A. Helle
C j.
PECCEI.
04.
ci .,
p.
62.
nos pe ila el camino de es e p oyec o de
ida social, capaz de se i de o ien ación en
las medidas conc e as que se ayan omando
pa a sali de la c isis.
2.
La al e na i a a la c isis que p opone el
Club de Roma suele se achada desde la
izquie da de ambigua, u ópica e in elec ua-
lis a7, Conside o que es as alo aciones son
algo iexcesi as, sob e odo si nos pe ca amos
del papel pione o que es á jugando en es os
momen os el p opio Club de Roma. Es cie -
o que el concep o de « e olución humana))
esbo+zado po Peccei, en el lib o an es men-
cionado, esul a cla amen e idealis a. Pe o
es u i idealismo que es á ompiendo moldes
y ab iendo nue os caminos, en una época
ca en e de eo izaciones impo an es en el
campo de la Filoso ía del Es ado y de la
C í ica de la Economía Polí ica. Ideas como
la conciencia de la especie, la conse ación
de la na u aleza, el mundialismo o una nue-
a concepción del iempo del ocio y del des-
canso, nos colocan an e una concepción di-
e en e de la es e a social, donde la p eo-
cupación po la indi idualidad y el espacio
de lo p i ado comienza a e se lib e de los
icios del libe alismo decimonónino, p esen-
ándose como una es e a humana que, en la
ac ualidad, su e de mane a especial las ne-
as as consecuencias de la dominación sup a-
nacional. Implíci amen e, se a a de ol e
a plan ea el asun o de «la enajenación hu-
mana» desde un con ex o o almen e nue o.
Y
pa a que nos demos cuen a de que no
odo son me as palab as de in elec uales,
ahí es án ya los mo imien os sociales de nue-
o hpo que con su p axis es án alumb ando
es e nue o pa adigma social: «Son los mo i-
mien os pa a la paz, pa a la libe ación de la
muje o pa a el con ol de la na alidad; los
mo imien os de la libe ación nacional; los
de enso es de las mino ías, de los de echos
del homb e y de las libe ades ci iles; los
após oles de una ecnología con os o hu-
mano de la humanización del abajo; los
abajado es sociales y los ac i is as del cam-
bio social; los ecologis as, los amigos de la
7
(Y ,
SACRISTÁN,
M.,
«El
in o me al Club de Roma sob e
ap e~idizaje~,
Cuade nos de Pedagogía,
nP
77,
pp.
36-
40.
na u aleza o de los animales; los de enso es
de los consumido es, los con es a a ios no
iolen os, los obje o es de conciencia y o os
muchos más oda~ia))~.
Es cie o que en es os momen os esul a
di ícil descub i nue os alo es di e en es
en las ideologías y c eencias que impe an
en el mundo. Pe o quizá no se ía ocioso
esuci a el iejo sueño enacen is a del hom-
b e como cen o de odo y mic ocosmos.
Vol e al humanismo de siemp e cuando el
es. uc u alismo ancés ha es ado p edican-
do has a hace poco ((la mue e del homb e))
(Foucaul , Le i-S auss), quie e deci que lo
conside amos su icien emen e é il como
pa a colma las lagunas del ac ual desa ollo
cien í ico- écnuco. Que es as lagunas es án
ahí, es algo que es imonian los que han
a ado a ondo el p oblema de las «dos cul-
u as)). De hecho, con odas es as a eas po
delan e no a nos a consegui que «hom-
b es y muje es comp endan an o de nues-
o mundo como Pie o della F ancesca, o
Pascal, o Goe he comp endie on del suyo.
Con algo de sue e, sin emba go, pod emos
educa a una conside able p opo ción de
nues as mejo es in eligencias a in de que
no sean igno an es de la expe iencia imagi-
na i a, en las a es como en la ciencia, ni lo
sean ampoco los dones de la ciencia aplica-
da, del su imien o emediable de la mayo-
ía de sus semejan es, ni de las esponsa-
bilidades que, una ez que se han is o, no
puedan se esq~i adas))~.
Pa a lle a a cabo es a amplia a ea edu-
ca i a, ~iccei nos p opone un ambicioso p o-
g ama i ulado
Fo u n Humanum,
consis en e
en la ((c eació i de una ed de cen os de
in es igación, e lexión, deba e y p oposi-
ciones sob e el po eni de la humanidad,
di igidos exclusi amen e po jó enes)>10.
El plan que inaliza á en 1985, dec e ado
Año In e nacional de la Ju en ud po las
Naciones Unidas, comp ende una se ie de
es udios in e disciplina es e e en es a dis-
in os modelos al e na i os de sociedad mun-
dial que se puedan cons ui de mane a ea-
8
PECCEI,
Op.
ci .,
p.
125.
9
SNOW,
C.
P.,
Lus
dos escul u as
y
un segundo en oque,
Alianza edi .,
pp.
109.
10
PECCEI,
Op.
ci .
p.
158.
lis a has a el año 2000, y que aba can emas
an amplios como ins i uciones polí icas, ap o-
echamien o de ecu sos na u ales, hábi a ,
educación, jus icia social, calidad de ida
...
Vuel o a insis i en el hecho de que odos
es os p oyec os pueden hace nos ol ida que
hay o as soluciones
y
o as cla es del p o-
blema, que son del dominio de las al as es e-
as del pode . Pe o ambién es cie o que, si
que emos llega a cues iona ese pode mun-
dial, p oduc o de la usión del Es ado
y
el
capi al, hemos de empeza poco a poco y
desde abajo a di undi es os alo es, aunque
sin pe de ampoco de is a una pe spec i-
a es a égica que nunca ha igu ado en el
discu so e o mis a de los homb es del Club
de Roma,
y
que es á más inculada a la a-
dición socialis a del siglo
xix.
3.
¿Qué aplicaciones p ác icas ienen o-
das es as ideas en el campo de la enseñanza
media
y
uni e si a ia? Desde luego, no nos
amos a pone a enseña in e disciplina ie-
dad. Segu o que no encon a íamos a nin-
gún expe o en ese géne o de sabe ". En
cambio, sí que podemos o ien a los p og a-
mas de o ma con e gen e con el in de a-
duci los di e en es conocimien os a un len-
guaje común.
Hab ía que empeza plan eando las cosas
desde la didác ica, con o me apun a Ma ía Ro-
sa Bo ás en sus
Re lexiones en o no
al
abajo
in e disc@lina en
B
UP
y
CO
U
desde la asigna u-
a de i'loso la
(Semina io Pe manen e de Fi-
loso ía. ICE-Au ónoma, ab il 1980). Pa a ella
los obje i os que debe ía pe segui la in e -
disciplina iedad se ían los siguien es:
1.
Comba i la isión a omizada de las asig-
na u as y p oblemas cien í icos.
2.
Susci a eal in e és en el alumno po el
a amien o de un p oblema (median e la
e lexión poli alen e) al ompe con la u i-
na de la clase.
3.
Llama la a ención en el alumno ace ca
de cues iones de me odología que se dan en
di e en es asigna u as1'.
La in e disciplina iedad no puede sus i-
ui a la especialización y a los a amien os
di e en es que se puedan hace desde óp i-
11%
12
BORRÁS.
Ma ía
Rosa;
Re lexones en omo
al
abajo.
.
.
cas complemen a ias, al y como hemos ido
iendo an e io men e. Supone, más bien, un
es ilo, un mé odo de abajo que ayuda al
alumno a descub i el sabe en su globali-
dad. Si a es o le añadimos las azones expues-
as en los pun os an e io es, c eo que es a-
mos en condiciones de a i ma que la in e -
disciplina iedad es un impe a i o pedagógi-
co undamen al en la ac ualidad.
Y den o de es a línea, ¿cuál es el papel
asignado a la Filoso ía? Yo c eo que después
de o mulaciones an eó icas sob e la azón
de se de la Filoso ía en los planes de es u-
dios como los que se han hecho has a el
p esen e, ya a siendo ho a de que cen e-
mos el p oblema de una o ma mucho más
p agmá ica. Es á cada ez más cla o que el
e o de la in e disciplina iedad comp ome e
ambién, de alguna o ma, a la Filoso ía aca-
démica, haciendo que cumpla un papel ci ili-
za o io impo an ísimo en es os momen os.
Dicho papel ha de conc e a se en la eelabo-
ación de códigos alo a i os más en conso-
nancia con los pa ones de conduc a que
esul an de las espues as espon áneas a los
p oblemas ac uales, y en el en oque de ca-
ác e pa adigmá ico (las líneas di ec ices
gene ales) de los abajos in e disciplina es.
Así lo econoce el p opio Peccei cuando
a i ma que «el sen ido de lo global y de las
a monías uni e sales, que es p opio del pen-
samien o ilosó ico y espi i ual, y en cuya
búsqueda se mue e siemp e la ciencia, se ha
con e ido, pues, en un undamen o indis-
pensable pa a la acción polí ica in eli-
gen e»13.
Es e ac o de ((es imulación social)) de la
iloso ía no debe se ol idado en una época
donde el é mino ((desencan o)) comienza a
se algo más que un me o ópico.
4.
Finalmen e, no es a ía mal añadi algo
ela i o a la p ác ica de ac i idades in e dis-
ciplina es aquí en Ca aluña. Más que es a-
blece unas líneas maes as de ac uación en
es e campo, me a e e ía a p opone un po-
sible p oyec o de alcance más bien limi ado
que hicie a posible, en Ca aluña, el encuen-
o en e cien í icos y ilóso os, con el in de
13
PECCEI,
Op.
ci .,
p.
122.
abo da aquellos p oblemas on e izos que,
po su in e és, es necesa io analiza en común
Se a a de o ganiza un Ins i u o de In es-
igación In e disciplina como ins i ución
académica, que incluya a odas las acul ades
de las uni e sidades de Ca aluña, es deci ,
con pe sonal docen e e in es igado o ma-
do pio his o iado es, economis as, ma emá-
icos, sociólogos, ísicos, biólogos, a is as
plás icos, médicos, ju is as, e c.
Al Ins i u o pod án acudi , undamen al-
men e, licenciados a ealiza sus cu sos de
doc o ado, aunque en p incipio ambién se
pod ía admi i la pa icipación de es udian-
es uni e si a ios.
E i es e Ins i u o no hab á p og amas ni
se con e i án g ados académicos. En odo
caso se án las acul ades espec i as las que
con aliden los abajos ealizados en él.
Exis i án unos ((planes de abajo)) que se
a icula án en es ni eles:
1.'
ni el..
Realización de abajos donde pa -
icipa á exclusi amen e el pe sonal docen e
e in es igado , a in de lle a a cabo los
p oyec os de in es igación in e disciplina
que es ablezca el Ins i u o.
2.
O
ni el..
Exposición de los esul ados de las
in es igaciones an e io es en o ma de cu -
sos o dina ios o semina ios pa a g aduados.
3.'
ni el..
Se o ganiza án ciclos de con e-
encias de ca ác e di ulgado , di igidas a
los es udian es de los úl imos cu sos.
El p oyec o de c eación de un Ins i u o de
es a na u aleza pod ía ealiza se si los pode-
es públicos de Ca aluña lo hicie an p opio,
asumiendo las a eas adminis a i as y inan-
cie as pe inen es. Con el in de que es a
p opues a no sea una me a especulación o
un simple deseo i ealizable, me pe mi o des-
de a.quí llama la a ención de los o ganismos
educa i os de la Gene ali a , con obje o de
que es udien el p oblema y comp endan la
necesidad del p oyec o. Se á una o ma dig-
na de con ibui , a ni el ins i ucional, al de-
sa ollo de un p og ama de abajo que el
Club de Roma es á b indando a odos aque-
llos colec i os mundiales que mues en es-
pecial sensibilidad po la c isis de ci iliza-
ción que es amos i iendo.