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Educación y recuperación del hombre

Tong Chang, Fermina

Abstract

Tong Chang, Fermina

Full text

EDUCACIÓN Y RECUPERACI~N DEL HOMBRE Fe mina TONG CHANG ¿Tiene algún sen ido en nues os días ha- bla de Filoso ía de la educación? ¿Cabe plan- ea se una eleología y axiología educa i as en una época en la que, más que asis i a una (( ansmu ación de alo es)), nos encon a- mos con inados en una si uación que po- d íamos cali ica , con un poco de ca as o- ismo pe o sin demasiada exage ación, no sólo de con usión, de cegue a axiológica ge- ne alizada, sino de pé dida de humanidad? Nues a c isis, es a c isis de la que an o se habla y se esc ibe es, en e ec o, más que una c isis económico-polí ico-social, más inclu- si e que una c isis de cul u a y de ci ili- zación, una c isis de iden idad: el homb e occiden al se encuen a sin aíces, sin des i- no, a la de i a ... El paso ismo cons i uye de es e modo algo más que un simple enóme- no social: es el signo de nues o iempo, el signo de una dimisión y de una enuncia: la enuncia a la libe ad, a la in ención c ea- do a, a la olun ad de se ... En es e con ex o, esponde a i ma i a- men e a las p egun as an e io men e o mu- ladas implica la asunción del impe a i o y del e o de econquis a nues a mismidad, y el econocimien o del papel que en es e p oyec o desempeña la educación: la educa- bilidad como dimensión esencial de un en e no ijado en una na u aleza dada de ini i a- men e, como ac ualización de po encialida- des no in en a iadas, como co ela o al eje - cicio de la acción educa i a. Es a no puede ene o o in que la ealización plena de la humanidad en cada suje o, como pe sona indi idual y miemb o de un g upo social. Sin emba go, la humanidad, el homb e, no son un uni e sal abs ac o y desenca na- do, sino un conc e o his ó ico, una con- ciencia enca nada en un aquí y un aho a i epe ibles, con los que man iene una ela- ción dialéc ica: con igu ada po ellos y con- igu an e de los mismos a su ez. Toda e lexión cohe en e en o no a la educación, a su na u aleza, a sus obje i os y alo es, a su polí ica y es a egia, e c., ha de plan ea se, po lo an o, a pa i de su ma co espacio- empo al: den o de és e, la más com- pleja cons elación de da os (idiosinc asia, ex- pe iencia amilia , p oblemá ica económica, polí ica, socio-cul u al, e c.) es uc u a un campo de ue zas al que la acción educa i a no puede da una espues a uní oca. En es e sen jdo, exp esiones como «una educación pa a la ida» es comp ome edo amen e equí- oca. Supone p ecisamen e, en cie as oca- siones, la anulación del espí i u c í ico que le es inhe en e: es cie o que el i mo de los cambios socio-cul u ales ma ca a las ins i u- ciones su pau a de acción; no obs an e, és a no es necesa iamen e adap a i a. Po el con- a io, su in e ención end á en los casos señalados un ca ác e eo ien a i o, cuando no e oluciona io, sea del s a o quo, sea del gi o de los acon ecimien os. Ol ida es e p incipio es con e i las ins i uciones edu- ca i as en eso es del eng anaje del pode , como señala Foucaul , o, como esc ibía Mou- nie , del ((deso den es ablecido)). Habla de educación se á un eu emismo e ó ico pa a designa un p oceso de mani- pulación y de domes icación mix i icado as. Po consiguien e no hay educación sino en la libe ad, po y pa a la libe ad. Aquí opezamos ambién con la ine i able am- bigiiedad del lenguaje y las acionalizacio- nes inconscien es. Educa en la libe ad no consis e, como p e endió cie o libe alismo amo al, en p escindi de oda e e encia a una escala de alo es: no somos lib es «de», sino a in de se lib es «pa a». Lib es pa a la ealización de alo es, an o de los alo es ecoinómico- i ales, como de los alo es es- pi i uales de e dad, jus icia, solida idad, be- lleza, e c., que si no son, como los ma e ia- les, los p ime os en el o den de la u gencia, son aquellos que dis inguen al homb e de la besi:ia. Es a esis, casi pe og ullesca en su e idencia, ha ecibido de nues os jó enes una con i mación p eñada de las más g a es consecuencias: mayo del 68 ancés, los mo- imien os de p o es a en U.S.A., Alemania y o os países y, lo que es peo , el nihilismo y la indi e encia adical que han sus i uido a la ebeldía, exp esan el echazo y el escep icis- mo de las gene aciones eme gen es hacia un sis ema -que nues os cen os educa i os consolidan y pe pe úan- que no ha sabido da les azones pa a i i y mo i . También en España, la e e escencia op- imis a que ca ac e izó los p ime os mo- men os de la democ acia pos anquis a ha con inuado po un alan e social de desa- lien o y paso ismo al que pa ece sucede un ma cado i aje hacia las pos u as de ul ade- echa, eacción habi ual en los pe íodos de c isis polí ico-social, como apun ó ya, hace ein i és siglos, A is ó eles. Y en es e ai én de opciones y ac i udes ideológicas y i enciales, la educación ins i- ucionalizada (y la no ins i ucionalizada ...), en nues o país, pa ece habe pe dido la b ú- jula: en el caos de ideas, en la con usión y con lic o de alo es; y con el p e ex o de espe a la libe ad de conciencia y de elec- ción de los educandos, nos limi amos a ins- ui , a impa i un cúmulo de in o mación ea ica, a o ma ((p o esionales)) que eng o- sa án el ejé ci o de pa ados y us ados ... Y como una se pien e que e mina po mo de se la p opia cola, el sis ema educa- cional es íc ima de sus p opios supues os: cuando la en abilidad de las in e siones en el sec o educa i o se mide exclusi amen e po su e icacia en p o ee a nues os meca- nismos de p oducción de las ((piezas huma- nas» que necesi a pa a unciona , cuando los ((consumido es de los se icios educa i os)) pie den sus expec a i as de inse ción en el me cado de abajo, ¿pueden ex aña nos los eco es p esupues a ios o la pasi idad de los alumnos? Hemos ol idado la e dad, la e dad misma del se , en é minos hei- degge ianos. Las encendidas polémicas en e el ca ác- e p io i a iamen e humanis a o écnico que se debejmp imi a los p og amas de ense- ñanza obedecen a una alsa al e na i a, de i- ada de la misma con usión axiológica. No se a a, en e ec o, de una disyunción, de un «o ... o)), sino de una conjunción, de un «y ...y )): educación humanis a y educación écnico- cien í ica. Po que el homb e no es ma e ia o espí i u, sino una indisoluble unidad bio- psico-espi i ual. De es a sue e, an alienan e es enca a la ' p oblemá ica educa i a con un c i e io ec- noc á ico como con una men alidad mo a- lis a. La ecnoc acia es el espejismo, la en a- ción de los países subdesa ollados; la u gen- cia insoslayable de c ea en el meno plazo posible una economía sana y mano de ob a cuali icada puede conduci a una polí ica educa i a inspi ada exclusi amen e po un c i e io de en abilidad y e icacia que, a la la ga, lle a al ((impasse)): una educación que no hace sino democ a iza en cie o modo los ideales y las aspi aciones de con o y de p opiedad de una men alidad bu guesa y una sociedad consumis a es á iciada en su p in- cipio y ha allado su me a. Su log o no se á sino la consumación de un deso den me a- ísico, en el que los homb es han p e e ido i i sob e el egis o del ene . Los mo alis as, po su pa e, ol idan que la libe ad humana es una libe ad enca - nada, ((si uada)). La mejo de las e o mas educa i as es á abocada al acaso allí donde la ((buena olun ad)) se es ella con a la au- sencia o de iciencia in aes uc u al: se i- cios elemen ales de alimen o, i ienda, ans- po e, ins alaciones y ma e ial didác ico, e c. La conside ación de la dimensión empo- al de lo humano nos lle a a las mismas conclusiones. Cen o de e lexión y de libe - ad, el homb e es ambién y po eso mismo his o ia: culminación de un p oceso e olu- i o, la hominización (en endida en sen ido in eg al y no me amen e biológico) se ins- c ibe en un quehace his ó ico en el que pasado, p esen e y u u o se in eg an en una unidad dialéc ica. Del mismo modo, odo plan eamien o educa i o, aun el más audaz, debe gua da con el sen ido de la inno a- ción y del u u o, el espe o de los alo es i ien es y au én icos de la adición. Y Oc- ciden e, España conc e amen e, iene en su habe his ó ico una dimensión de ascen- dencia y de humanismo, de alo es espi i ua- les indeclinables. Nada ni nadie puede jus i- ica su cancelación. Una c isis, aun la más se ia, sólo puede signi ica la exigencia de despoja los de los las es que los aban, de ec ea los a la luz de los nue os hechos y la nue a sensibilidad de la época, pe o su sup esión equi ald ía a la aniquilación del homb e mismo. La inminencia de una gue a a ómica mun- dial, los es allidos mul iplicados de ag esi i- dad y de iolencia, el miedo y la inquie ud gene ales, la agi ación eb il de una ac i i- dad cuyo sen ido se nos escapa, la soledad, el edio, la incomunicación, son o os an os sín omas del sínd ome que nos co oe. Po que ahí os de i aminas y anquilizan es, dueños del espacio, a un paso de la sín esis de la ida ... hemos pe dido sin emba go el con- ol de la máquina: el p og eso écnico-cien- í ico ha podido ol e se con a el homb e po que el homb e se ha pe dido de is a a sí mismo; es amos ((anémicos)) de humanidad ... En es e con ex o socio-cul u al, la aludida educción de la labo educado a a la me a ansmisión de in o mación eó ica es -qué duda cabe- más cómoda. Elegimos ins ui po que ello no nos comp ome e: no se en- seña e balmen e a se pe sonas, se es i- monia. Conoce lo que es el homb e es co- nace , nace con los o os, alumb a en sí y en los demás, lo más au én ico, lo más ge- nuinamen e humano que hay en noso os... Es es a aición a la ocación mayéu ica del educado , p o agonizada po Sóc a es, la que nos con ie e en cómplices y agen es del sis ema y lo que nues os jó enes nos en- os an, sea con su indi e encia indolen e, sea con sus acusaciones con a un mundo en cuya ama se sien en ap isionados: co up- ción y nepo ismo en los unciona ios públi- cos, p omesas incumplidas, opo unismos y comp omisos dudosos de los di igen es, la ine cia social o la ebelión es é il del e o- ismo, el nau agio de la mo al pe sonal y p o esional, el a án de luc o de los de a iba y el espí i u de ei indicación de los de aba- jo ... Sensibles, ulne ables, impo en es an e es e Le ia han que los aplas a, la mayo pa - e de ellos se e ugian ambién en el con- o mismo, íc imas de un sen imien o a a- lis a, casi mí ico, que los inmo iliza y los con ie e en í e es de unos acon ecimien- os que debe ían asumi y di igi . Po que u ge de ol e a los jó enes la e en sí mis- mos, en los homb es, en su capacidad c ea- do a pa a cambia el cu so de la his o ia. A la objeción ecuen e que nos oponen cuan- do les inc epamos po su negligencia y apa- ía, espondámosles: ((C ead, cons uid ese mundo que espe áis...)) ¿Que es imposible? Las concepciones o ganicis as de la socie- dad es án pe icli adas: ella sólo pe ece si sus miemb os han enunciado a su capacidad de c eación, de lucha, de sac i icio, a su olun- ad de se ... Desde la época de las ca e nas, el homb e se ha e guido y a on ado los pode es na u ales o humanos que amenaza- ban disol e lo: no, el sen imien o de impo- encia, de agilidad an e lo ((imposible)) no pudo se meno en el homb e p imi i o aco- sado po una na u aleza hos il o en el escla- o ma cado «pa a siemp e)) con el es igma de su ei icación, pe o ellos osa on lo impo- sible y ab ie on nue os hi os en la his o ia. Ediicación pa a la libe ad y con sen ido his ó~ico equi ale, pues, a educa pa a el comp omiso esponsable. Y no hay comp o- miso esponsable sin una oma de conciencia de la p opia pa icipación -ac i a o pasi a- en el deso den igen e, y la olun ad de om- pe con él. Pe o imp imi un pulso humano a un mun- do que ing esa en la e a de la cibe né ica, con e i las masas hacinadas en campos y ciudades en comunidades con una isono- mía y calo humanos, ans o ma las es uc- u as y las ins i uciones no se á ac ible sin la uel a a sí, sin la con on ación consigo mismo y la ecupe ación de la in e io idad y de la conciencia, de la capacidad de « e lo esencial in isible a los ojos)). Una iloso ía, y máxime una iloso ía co- mo eje cicio c í ico del p oceso educa i o, ecibe la con i mación de su e dad median- e la p axis, median e su idoneidad pa a es- polea a los homb es a la au o ealización, pa a c ea , en las coo denadas que les son p opias, aquel ho izon e de alo es y de i- nes que p oyec a á su acción his ó ica. ¿U opía? Sí, si po u opía en endemos la ilusi jn ingenua, el op imismo anac ónico y supe icial, la igno ancia ob usa de nues as limi aciones o el desp ecio eme a io del pe- lig o y del obs áculo. No, si po u opía con- cebimos una idea mo o a que en su inaccesi- bilidad econocida, conju a y despliega, no obs ,~n e, odas las i ualidades humanas en la imi ación del pa adigma. No, si demos- amos nues a in ención y nues a decisión de ompe con la medioc idad anónima y sin os o, de ehusa la ágil segu idad de un éxi o económico o la con o able acionali- zaci jn de un acaso, pa a op a po el ies- go es o zado de una libe ad esponsable y la exul ación se ena de la madu ez pe sonal y comuni a ia, en el sac i icio y la c eación eno ados.