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La función de la crítica del juicio

González Gallego, Agustín

Abstract

González Gallego, Agustín

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LA FUNCIÓN DE LA CRITICA DEL JUICIO Agus ín GONZÁLEZ GALLEGO Con la C i ica delJuicio Kan da po e mina- da su ob a c í ica. En las an e io es se nos p esen- aban dos < e i o ios» i econciliables. Un mis- mo en e encuen a su ac i idad di idida: el mundo enoménico ( eino de la causalidad, con- cepción mecanicis a de la na u aleza) y el mundo de la mo al ( eino de la libe ad). No hay posibi- lidad de subsunción del p ime o en el segundo cuando son conside ados aisladamen e. Sin em- ba go la Razón es única y único su campo de ac- uación: la na u aleza, po lo que debe habe al- gún modo de a moniza ambas ac uaciones, algo que pa icipe del en endimien o y de la azón. La < acul ad de juzga » se á la enca gada de es- ablece la a monía p ima ia po medio de la <idoneidad». Es a acul ad no debe se en endi- da como un «me o juzga », sino como un ap e- cia o es ima con espe o a un in que supone la libe ad. pe o en la amilia de las supe io es acul ades de conocimien o hay, sin emba go, o o miem- b o in e medio más en e el en endimien o y la azón: es la acul ad de juzga , de la cual hay mo i os pa a supone , po analogía, que puede con ene igualmen e, si no una legislación p o- pia, sí un p incipio peculia suyo pa a busca le- yes, bien que ese p incipio sea me amen e subje- i o, a p io i, el cual, sin ene como ju isdicción p opia ningún campo de obje os, puede ene , sin emba go, algún e i o io y cie a cualidad del mismo pa a la cual p ecisamen e sólo se ía álido ese p incipio» (C i ica del jzlicio, In o- ducción, 111, 3O). El ajuicio de e minan e)), al que p eceden las ca ego ías, subsume lo múl iple den o de una ley, mul iplicidad que ecibe de las pe cepciones al como le son suminis adas po la in uición sensible. El juicio no sabe de donde le ienen esos p incipios, que, además, le son dados con an e io idad a la pe cepción de lo múl iple, pe o a a és de ellos eje ce una unción de e minan e del mundo enoménico. Aho a bien, el suje o puede con empla los obje os ya cons i uidos, y en al caso no es su cons i ución lo que le p eocu- pa, sino su con o midad con la ida mo al. An e él apa ece la mul iplicidad al cual es y sin se subsumida en una ley uni e sal. Lo múl iple co- mo conocido y la ley como desconocida, pe o con Comunicación p esen ada en las aSegones Jo nades de Fi- loso ia. Kan : segon cen ena i de la C í ica de la aópu a). la necesidad de conoce la, de a e igua la. Es e juicio es el que Kan llama «juicio e lexionan- e», donde «lo dado es sólo lo pa icula y pa a ello hay que encon a lo uni e sal)). Los p inci- pios que el en endimien o p opo cionaba al jui- cio de e minan e las ca ego ías, ya no son áli- dos; aho a es necesa io busca un p incipio que nos si a pa a comp ende el po qué de lo múl i- ple, que nos con i me que la na u aleza no es- ponde acciden almen e a cie os concep os. Po supues o, al p incipio no puede se cons i u i o de obje os ni de la posibilidad de expe iencias de los mismos, «sino eglas pa a ope a su unidad sis emá ica». Tal p incipio es la «idea de inali- dad», po medio de la cual admi imos que las co- sas suceden con a eglo a ines, es deci supone- mos que la na u aleza les ha p esc i o un in: «La acul ad de juzga e lexionan e, cuya mi- sión es ele a se de lo pa icula de la na u aleza a lo uni e sal, necesi a, pues, un p incipio que no puede oma de la expe iencia, po que p ecisa- men e iene que es ablece la unidad de odos los p incipios empí icos bajo o os p incipios, empí icos ambién, pe o supe io es y, po ende, la posibilidad de la subo dinación de es os en e sí en un sis ema» (Id ibid, 2:). Mos a la posibilidad de es a unidad se á el come ido de la C i ica delJuicz'o y su mo i o cen- al la idea de in que encie a, en algún modo, un concep o de olun ad, de espon aneidad de un suje o in eligen e. Es a inalidad puede se subje i a (pu amen e con empla i a) y sin de e - mina la exis encia o la esencia de lo pe cibido, u obje i a, cuando es á en unción de la na u aleza y de su o den peculia . La p ime a es es é ica y la segunda o gánica. Tal inalidad iene su unda- men o en «nues o en endimien o» y no p esu- pone nada. La posibilidad de la ciencia que mos- ó la C i ica de La Razón Pu a hace supone la capacidad del en endimien o humano pa a ap e- hende las leyes de la na u aleza. El unciona- mien o y el conocimien o de la ealidad no su en ninguna modi icación con el descub imien o de es e p incipio: eó icamen e no es necesa io pa a la expe iencia y p ác icamen e ampoco lo es pa- a el debe . «La inalidad de la na u aleza es, pues, un concep o a p io i especial, que iene simplemen e su o igen en la acul ad de juzga e lexionan e, pues o que no puede a ibui se una cosa semejan e a los p oduc os de la na u a- leza, como si és a los hubie a do ado de ines, si- no que es e concep o sólo puede usa se pa a e- lexiona sob e ellos ace ca del enlace de los e- nómenos que en la na u aleza se dan, enlace e- gido po leyes empí icas» (Id ibid., IV, S?). La p ime a pa e de la ob a es á dedicada a la in es igación de la posibilidad de la inalidad subje i a («c í ica de la acul ad de juzga es é i- ca») y la segunda a la inalidad obje i a («c í ica de la acul ad de juzga eleológica»). El juicio es é ico Es a in es igación en aba de lleno en uno de los emas cen ales de la Au kla ung alemana y u o una g an epe cusión en el oman icismo, sob e odo en Goe he y en Schille , no obs an e la mani ies a animad e sión de He de . Una ez más Kan di e encia su in es igación de las in- es igaciones psicologis as ad usum, al como lo hicie a an e io men e con Locke. En el juicio es- e ico lo que el homb e pone en conside ación es la o ma pu a y en él se dan dos ca ac e ís icas apa en emen e con adic o ias: subje i idad y uni e salidad. La uni e salidad consis e en la co- municabilidad, es deci , <posibilidad que iene aquel place de se pa icipado po odos los homb es». «Lo bello es lo que, sin concep o, se ep esen a como obje o de un place uni e sal» nos di á Kan . Es a uni e salidad es alcanzable po que descub imos una inalidad «sin ep esen- ación conc e a de in», llegamos a ella po la me a con emplación. En la «Analí ica de lo be- llo» encon amos los cua o ac o es del juicio del gus o: según la cualidad lo bello es desin e esa- do; según la can idad es uni e sal; según la ela- ción «no iene po undamen o más que la o ma de la inalidad de un obje o»; según la modali- dad «la necesidad del sen imien o uni e sal im- plíci o en un juicio de gus o, es una necesidad subje i a, ep esen ada como obje i a pa iendo de la hipó esis de un sen ido común» (3 22). Lo sublime se dis ingue de lo bello po la ep esen- ación de lo in ini o añadido a lo bello. «No se mi a aquí el obje o del ag ado como algo con- aído a unos lími es, sino como algo sup ahu- mano e imponen e». «...Sublime es lo que, po se sólo capaz de concebi lo, e ela una acul ad del espí i u que a más allá de oda medida de los sen idos. ... Bello es lo que gus a en el me o juicio (o sea sin el in e medio de la sensación senso ial, según un concep o del en endimien o). De ello se de- duce de po sí que necesi a gus a sin ningún in- e és» (3 25 y Comen a io gene al sob e la expo- sición de los juicios e lexionan es es é icos). El juicio eleológico En es a pa e de la ob a las esonancias leibni- zianas son e iden es. A pa i de conside aciones sob e nues o ob a y el de cualquie o ganismo, llega Kan a la conclusión de que el mecanismo no ago a la explicación de la ealidad. La causali- dad mecánica nos explica cómo es y cómo un- ciona la ealidad, pe o no nos explica esa apa en- e ue za in e na que hace que sus pa es sean a la ez medios y ines. La ealidad como «sus an- cia o ganizada y que se o ganiza a sí misma» es, como p oduc o, un in na u al. Aho a bien, es- as dos o mas de unciona , mecánico-causal y ajus ado a un in, son las mane as como nos e- mos obligados a ep esen a nos la na u aleza de- bido a las ca ac e ís icas de nues o en endimien- o. Es e in no se p esen a como egla cons i u i- a o como p incipio especial de explicación de los enómenos de la na u aleza, ya que el único áli- do es el de la ísica ma emá ica, de la mecánica new oniana que Kan nunca abandonó. Pa a de- ini el alo del p incipio eleológico uel e Kan a ecu i al que había u ilizado al habla de las ideas: es un alo me amen e egula i o. La expe iencia no lo necesi a pa a nada, ya que nada apo a a la explicación causal, pe o ampo- co se con apone a ella, ya que «no es una egla de la na u aleza misma, sino una egla de la a- zón» que si e pa a o ien a a la expe iencia. La mul iplicidad de los da os sensibles es educida po las ca ego ías del en endimien o, pe o la unidad de la mul iplicidad de lo conc e o ha de* lle a se a cabo po medio de la azón. El concep- o de in es quien lle a a cabo al unidad, po lo que es un e dade o ascenden al: <(Po consiguien e, oda apa iencia de an ino- mia en e las máximas del modo de explicación p opiamen e ísico (mecánico) y eleológico ( éc- nico), se basa en que se con unde un p incipio de la acul ad de juzga e lexionan e con el de la de e minan e, y la au onomía de la p ime a ( á- lida sólo subje i amen e pa a el uso de nues a azón con espec o a leyes pa icula es de la expe- iencia) con la he e onomía de la o a, que iene que egi se po las leyes (uni e sales o pa icula- es) dadas po el en endimien o» (5 71). Son dos di e en es o mas de o denación de la ealidad pe o que se complemen an. El juicio e- lexi o no impone ningún I'hi e ni pe juicio a la *in es igación cien í ica de la ealidad, que, en cualquie caso, ha de se lle ada a cabo po me- dio de la ísica ma emá ica. La explicación meca- nicis a apa ece como insu icien e pa a los se es ini os, po lo cual deben ecu i a la «conside a- ción eleológica»; pe o no se ía igual pa a un se in ini o pa a el cual odo end ía una explicación mecanicis a. La conside ación eleológica lle a a Kan a la a i mación del homb e como el in sup emo de la c eación, en cuan o que es un se mo al, y, en segundo luga , a conside a como posible la exis- encia de un se in eligen e y lib e de quien de- pende esa inalidad de la na u aleza, a la ez que nues a mo al: «Aho a bien, aquella eleología en modo al- guno conduce a un de e minado concep o de Dios, concep o que, po el con a io, sólo se en- cuen a en el de un au o mo al del mundo, po - que únicamen e és e p opo ciona el in inal, den o del cual sólo podemos inclui nos a condi- ción de que nos compo emos en consonancia con lo que nos impone, o sea, con aquella que nos obliga, a í ulo de in inal, la ley mo al» - (§ 91). La «C í ica del Tuicio» ha endido el men e 4 que a a uni aquellos dos mundos apa en e- men e incomunicados: uso eó ico y uso p ác- ico de la azón. El pe íodo c í ico ha quedado ce ado.