De Nietzsche a Kant
Abstract
Trías, Eugenio
Full text
DE NIETZSCHE
A
KANT
Eugenio
TRÍAS
Hoy puede deci se lo mismo que dijo O ega
en su día: ¡Dios a la is a!
Soplan po odas pa es ien os eligiosos y
si-
occos
eológicos. El indi idualismo adical que
isce almen e se impone como enómeno cul u-
al abona esa endencia. La soledad del homb e
pa ece insopo able. Las amenazas in e nas
y
ex-
e nas llenan los os os de angus ia, emo , em-
blo . La quieb a de las úl imas secula izaciones
de la eología adicional, la hipó esis ma xis a
del p og eso his ó ico, la neoposi i is a del p o-
g eso acional po la ía de la ciencia empí ica, la
con e sión de esas hipó esis en adul e adas
c eencias de ca bone o: odo ello deja campo li-
b e a una eape u a de la dimensión eligiosa.
Y
no al an p o e as o pseudop o e as -o iciales o
no o iciales- pa a llena el hueco dejado po los
mensajes de sal ación supues amen e secula iza-
dos o «humanis as».
La de echa nunca ha enido o os p incipios
que los de su p opia con eniencia; la izquie da
ha is o o as las legi imaciones de los suyos, que
se han e elado, al conc e a se, de la misma es-
pecie que los p incipios de la de echa. El indi i-
duo boga a la de i a, sin sabe a dónde o ien a
su ida. Mucho hace con sob e i i . Se e ugia
en la ida ín ima, en la más adical
y
an asmá i-
cap i acy.
Se a i ma en el poco ozo de ealidad
que le co esponde adminis a .
La ida se uel e insulsa.
Y
el p esagio de peli-
g os ex e nos e in e nos, locu a de naciones o de
bloques, de amilias e indi iduos, hace de la i-
da un au én ico alle de lág imas. El ecue do de
esa empo ada en el in ie no que la ieja gene a-
ción se io o zada a padece en e los años ein-
a
y
cincuen a uel e a a i a se, después de dos
décadas de anes esia local e insu icien e de la
memo ia his ó ica. La polí ica pie de sus sopo -
es ilosó icos, lo mismo que las leyes egulado as
de las es e as es a al y p i ada. Todo pa ece ha-
bla de c isis de alo es
y
de al a de sen ido
y
de
undamen o. ¡G an momen o pa a ol e la is-
a a los dioses huidos, desapa ecidos, des e a-
dos, cuando no supues amen e asesinados!
No se me escapa es a coyun u a isce al
y
so-
cial.
Y
es p ecisamen e
es a
coyun u a la que me
obliga mo almen e a ea i ma me en una posi-
ción in empes i a espec o al
hic e nunc,
de a-
dición a ea e ilus ada. Es cie o que el a eísmo
y
la ilus ación que aquí implíci amen e p opugno
nada iene que e con sus an eceden es his ó i-
cos. O sólo sopo a el magno p eceden e nie z-
scheano, su a i mación de que la iloso ía puede
camina , co e , ola sin necesidad de sus en a -
se en la hipó esis eológica.
Y
que el iempo
y
el
de eni , con oda su ca ga de ini ud, de mue -
e, de dolo
y
de maldad -pe o ambién de di-
cha, de place , de esplendo
y
de b illo
es é ico- nos bas a como único enómeno
adi-
cal
en el cual sus en a nues a e en la ida. Que
esa e no es an sólo, aunque ambién lo sea, e
animal, sino e azonada, suscep ible de se un-
damen ada en ideas acionales, al es el p opósi-
o de una iloso ía que quie a se de una ez a-
dicalmen e inmanen is a
y,
en consecuencia,
a ea.
Hace aho a algunos años se habló mucho de
un esu gimien o de la iloso ía nie zscheana, in-
cluso en con ex os cul u ales
de secano
como el
hispánico. Sin emba go, la his o ia no ha es-
pondido a es e p onós ico. No quie o deci con
ello que Nie zsche no haya enido á idos lec o es
y
edi o es, que los ha enido, o que no hayan
abundado las di ulgaciones sob e el supues o
pensamien o nuclea del ilóso o. Pe o se ha o-
mado de Nie zsche el aspec o menos esencial, su
lado polémico
y
«pe iodís ico», sus la igazos
y
su
(( iloso a a golpes de ma illo», ol idándose el
núcleo ilosó ico desde el cual
-y
sólo desde el
cual- puede posee ele ancia ese despliegue
polémico (que iene, muchas eces, ca ác e de
cobe u a). Se han pensado poco
y
mal las ideas
de
oian ad de pode
y
de
e e no e o no,
el nú-
cleo cons uc i o
y
a i ma i o de su iloso ía. Po
azón de un nega i ismo -o nihilismo- que se
ha uel o hegemónico en el o den coyun u al, se
ha endido a conside a lo más pe ecede o del i-
loso a nie zscheano la médula misma de és e.
Debe ía habla se, más bien, de un esu gi-
mien o
y
de una e dade a hegemonía ambien-
al cul u al de Schopenhaue . O pa a deci lo con
más p ecisión: de un schopenhaue ismo que se
enmasca a de nihilismo ex emo, al g i o de
«más nos hubie a alido no habe nacido», «me-
jo hubie a sido pe manece en es ado de pe pe-
ua posibilidad».
Nadie an es ni después de Schopenhaue ha
pensado an a ondo espec o a la posibilidad de
una negación adical de las uen es mismas de la
ida (de eso que él llama olun ad de i i ), ni
ha dispues o los cauces po donde o ien a una
es é ica, una é ica e inclusi e un mensaje eligio-
so de sl ación cuya p emisa sea lib a se de la o-
lun ad
y
de la ida. Que el mé odo de sal ación
sea, pa a Schopenhaue , la inmunización
y
es e-
ilización de las uen es p oduc i o-
ep oduc i as de la olun ad de i i ; que, po
consiguien e, conside e cegue a
y
al a de luci-
dez ilosó ica la o ien ación de la ida hacia ese
o bellino de la olun ad, hacia la ep oducción
-inú il, iluso ia
y
dolo osa (si no has ian e)-
de esas uen es; que, en consecuencia, se epu e
iloso ía
y
san idad como sinónimos de es e ili-
dad con empla i a en e a la conduc a ulga de
quien se sume ge en el p oceso in e nal de la e-
p oducción de la olun ad de i i : odo ello ue
a i mado con igo , o undidad
y
g an es ilo po
ese g an pensado con el que midió sus ue zas
Fede ico Nie zsche.
Nie zsche es, an es que nada, el g an c í ico
de es a concepción decaden is a-pesimis a, que
es conside ada po él como la legi imación ilosó-
ica del modo decaden e de la olun ad de pode
más cohe en e
y
consecuen e.
Tiene, pues, en Schopenhaue su i al p opio
y
pe inen e,
su somb a.
Pe o ilumina desde la
doble modalidad de la olun ad de pode la zo-
na en somb as, poseyendo la cla e desde la cual
in e p e a
y
alo a una iloso ía como la que e-
p esen a Schopenhaue .
La iloso ía nie zscheana in en a gana pa a la
iloso ía su e eno p opio; de ocupa lo pod á li-
b a se, de una ez, de sopo es ex a ilosó icos.
Pod á comenza a se « iloso ía pu a».
Ese e eno de la iloso ía iene nomb ado po
Nie zsche con el é mino
de eni .
Habla Nie z-
sche del de eni
y
del iempo como del enóme-
no que se ab e a la iloso ía cuando log a és a
emancipa se de la hipó esis eológica. Dios es
una hipó esis, señala Nie zsche, que pa ecía da
undamen o, sen ido
y
inalidad al de eni , a lo
ini o, cuando en e dad se lo sus aía. ¿Qué su-
cede cuando se desecha esa hipó esis
y
se a i ma
a i a oz «Dios ha mue o»? ¿Cuándo la p e-
gun a ilosó ica po el
a jé
( undamen o), po el
élos
( inalidad), deja de o ien a se hacia la hi-
pó esis eológica, hacia la c eencia o p ejuicio
ace ca de un undamen o o causa p ime os
y
una
inalidad o bien pos e os?
Sob e iene en es e caso la e elación
-nihilis a- de la al a de undamen o
y
inali-
dad, sen ido
y
alo de lo exis en e (el singula
sensible en de eni ). Mue o Dios, pa ece en on-
ces que nada enga sen ido, o ien ación, inali-
dad, p incipio.
Pe o esa consecuencia no es o a que la que 1ó-
gicamen e se desp ende de la p opia iloso ía
eológica (sopo ada en la hipó esis de Dios).
En
si
la iloso ía eológica es nihilis a, po cuan o
acapa a la noción de undamen o
y
de inalidad
pa a la di inidad, obándola al se sensible sin-
gula en de eni . El nihilismo no es, po an o,
nada más que la
somb a in e na
de la iloso ía
eológica, ligada es uc u almen e a és a. Las
a i maciones de la iloso ía eológica son
en
sí
ya
negaciones; el nihilismo no hace sino e ela
y
explici a
@a a sq
la
e dadde
la iloso ía eoló-
gica.
Po iloso ía eológica debe en ende se oda i-
loso ía que o ien a la p egun a po el
a jé
y
el
é-
los
hacia un undamen o p ime o o hacia una
i-
nalidad i ebasable, undamen o
y
inalidad que
se si úan en un espacio o ni el on ológicamen e
dis in o
y
sepa ado del espacio en donde se
mues a el enómeno (se sensible en de eni ).
La me a ísica es, en su o alidad, eológica, en la
medida en que, desde los g iegos a Hegel
y
Schopenhaue , pa e de un suje o me a ísico, di-
e enciado del enómeno, al cual és e emi e
y
del cual és e cob a signi icación, sen ido. Ello se
e ela en la siguien e sín esis his ó ica:
1.
En la p econcepción de las ideas de «pe ma-
nencia»
y
«es abilidad» («e e nidad») asociadas al
se
pa menídeo, a la
idea
pla ónica
y
a la
sus an-
cia
a is o élica (el
p ime mo o ).
2.
En el ecub imien o explíci o de ca ác e
eológico del ealismo medie al ( omismo espe-
cialmen e), en el que la a i mación del
esse
iene
po único sopo e
y
undamen o la idea del Dios
C eado (c eado
ex nihilo).
3.
En el ecu so ca esiano, una ez pues a la
iloso ía sob e la base i me del
cogi o e go sum,
a la sus ancia di ina
-y
a la e acidad di ina-
con el in de halla undamen o al
cogi o
y
a la
ex ensión
y
de e i a el solipsismo.
4.
En el ecu so de los g andes c í icos
y
ans-
o mado es del ca esianismo a la
sus ancia e e -
na
(Spinoza)
y
a la
mónada de las mónadas
(Leibniz).
5.
En la es au ación, en la
C i ica de la azón
p ác ica
kan iana, de la Idea eológica, cuya ali-
dez epis emológica había sido cues ionada
y
li-
mi ada en la p ime a c í ica; es au ación en el
o den mo al-p ác ico de un p incipio
y
de una i-
nalidad úl ima del ob a que end ía su pe soni-
icación en el legislado di ino.
6.
En la inmanen ización pan eís a de la hipó-
esis eológica
(Deus si e Na u a)
en las iloso ías
omán icas
y
en el idealismo obje i o;
y
en la e-
capi ulación espi i ual- acionalis a hegeliana de
oda la iloso ía g eco-c is iana.
7.
En el ecu so schopenhaue iano a un p in-
cipio más allá de la ep esen ación enoménica
y
del <p incipio de azón» (la
Volun ad),
que el jo-
en Nie zsche econduce a sus uen es o igina ias
de inspi ación (el p incipio dionisíaco o maliza-
do según el modelo neopla ónico del «Uno que
no es»).
Nie zsche, en su madu ez, especialmen e en
el
Za a hus a,
in en a, en un mismo ac o un-
dacional, ebasa es a sín esis his ó ica
y
su in e -
sión es uc u al, el nihilismo, según el cual la de-
ses imación de la hipó esis de lo di ino obliga ía
a pensa en la i acionalidad, al a de sen ido
y
alo de lo exis en e
y
enoménico.
(Es posible, po an o, lib a se de la oposición
y
del juego de luces
y
de somb as que componen
eología
y
nihilismo? ¿Es posible de ol e sen i-
do, alo , undamen o
y
inalidad al
singul'a
sensible en de eni ?
¿Es posible halla ese un-
damen o
y
esa inalidad de un modo adical-
men e inmanen e, sin e e i el enómeno a un
logos
que lo asciende? ¿Es posible hace eme -
ge el
logos
del enómeno deun modo inmanen-
e a és e? ¿Es posible pensa en la idea del un-
damen o
y
de inalidad sin p esupone la p e-
concepción eológica de un undamen o p ime o
y
de una inalidad i ebasable?
Nie zsche piensa que al cosa es posible e
in u-
ye
las ideas median e las cuales puede pensa se
a i ma i amen e el sen ido, el alo , el unda-
men o
y
la inalidad del singula sensible en de-
eni .
Se a a aquí de desplega -in e p e a i a
y
ec ea i amen e- esas in uiciones.
Es posible,
en e ec o, esponde a i ma i a-
men e a odos esos in e ogan es, si se cumple la
siguien e condición: pensa en que a odo un-
damen o
p ecede
un undamen o que le es
cons-
i u i amen e an eceden e;
que no hay unda-
men o undan e p ime o, sino que odo mo i-
mien o de undamen ación se p oduce desde al-
go
ya cons i u i amen e undado;
pe o que, en
azón de que, a su ez, emi e
a
un undamen o
undan e que le p ecede,
eso ya undado es am-
bién algo siemp e, cons i u i amen e, po un-
da .
Lo mismo espec o a la inalidad: oda ina-
lidad es ebasada po o a inalidad, en un
c es-
Cedo sin in;
oda inalidad es
cons i u i amen-
e penúl ima.
Es p eciso pensa la se ie del undamen o
y
lo
undado, del medio
y
el in, como una se ie que
se p oduce en el mismo ni el on ológico, sin p i-
ilegia undamen o
y
inalidad sob e lo unda-
do o sob e los medios. Esa se ie de cadenas de
undamen os
y
de lo undado po ellos, de me-
dios
y
de ines es la se ie inmanen e de los en es
plu ales singula izados, sensibles
y
en de eni ,
que componen el o den del enómeno, el o den
empo al.
Es p eciso, po lo mismo, a icula el gozne di-
e encial
y
de jun u a en e el undamen o
y
lo
undado, el medio
y
el in, de o o modo a como
se a icula en la hipó esis eológica.
El de eni es
y
no es; la idea de se asociada a
pe manencia le es inadecuada. En el de eni hay
se
y
nada. Po que hay nada, el se de lo que de-
iene ebasa su lími e
y
dema cación, su obje i-
ación
y
su p esencia, su «lo que», su
quiddidad;
mue e
y
e ela « olun ad de ocaso»; pe o esa na-
da es gozne
y
ho izon e que e alida al se
y
que
pe mi e egana lo, ec ea lo; pe o nue amen e
el se así enacido mues a su ca ác e p oblemá-
ico
y
es, a su ez, ho izon e
y
gozne en e dos
nadas. El se cons an emen e se ec ea, la nada
cons an emen e se ec ea. El se es -pensado
on ológicamen e- iempo
y
de eni : e e na-
men e se ec ea. La idea nie zscheana de
e e no
e o no
es, así, el expedien e lúcido pa a pensa
en cohe encia el se del de eni , pa a llega a una
a i mación plena de la sín esis de se
y
de eni .
Lo que
puede
ebasa su lííi e
y
de inición,
su obje i idad
y
su p esencia, lo que puede a e-
e se a dispe sa se
y
pe de se, lo que e idencia
esa olun ad de ocaso
y
ese que e mo i
y
des-
ui se que es p esupues o de c ea i idad -de
ec ea i idad-, ese en e mani ies a
pode
en
sen ido
P opio
o, como dice Nieusche,
olun ad
de pode de modalidad ascenden e
(o exceden e).
Lo
que, po no pode ec ea se, queda limi a-
do a su obje i idad o p esencia, se hi a a epe-
i se.
Todo epi e: ambién lo medioc e
y
ni elado,
ambién el homb e pequeño; pe o sólo lo que
puede excede
lo que ya ha sido y es,
sólo eso
puede ec ea se. Al ec ea se uel e el en e a se
p opiamen e el mismo singula sensible en de e-
ni ,
siemp e el mismo, siemp e dz e en
El e-
c ea se es singula iza se.
De es e modo es posible pensa
en sin esis
las
ideas de
olun ad de pode
y
de
e e no e o no
de lo mhmo.
La olun ad de pode exp esa la
esencia o quiddidad del en e,
lo que
es (su esen-
cia, que es
se pode
y
que se exp esa en g ados
y
je a quías de pode ; esencia en sen ido spinozis-
a). Esa esencia se exp esa inmedia amen e bajo
dos modos, según exp ese pode en sen ido p o-
pio o no lo exp ese.
Y
lo exp esa cuando ebasa
su se
-lo que es
omado como algo obje i o,
de inido
y
dado- en lo que
a6n
puede se : si se
ab e a la dimensión
y
a la « olup uosidad» del
u u o. Cuando eso no sucede el en e exp esa
al a, ausencia de pode ; ha decaído; es lo que ya
e a, lo que de siemp e e a
y
se limi a a epe i
p edic iblemen e lo ya sido. Ape u a a la di-
mensión u u o
y
~aida
(decadencia) son dos mo-
dos de se , dos exp esiones modales de la olun-
ad de pode . La p ueba ác ica de ambos es, es-
pec i amen e,
la e ilz'dady la es edidad:
la o-
lun ad ascenden e se p ueba en su capacidad po
ab i se al de eni , pe eciendo
y
ec eándose en el
hijo o en la ob a: es la olun ad capaz de supe-
a se a sí misma
y
de engend a po encima de su
limi ación, eslabonando és a con el nue o se en
el que el an iguo se ec ea di e enciadamen e.
Quien no deja abie o el ci cui o del de eni , la
se ie de los enacimien os, e ela sensiblemen e,
con su es e ilidad, la decadencia; mue e o si n-
plemen e epi e lo que ya e a. Pe o su mue e no
es ya gozne pa a nue as c eaciones. Es algo peo
que mue e: ol ido, cuya aíz es au ool ido. Es-
as a i maciones no alen sólo pa a el «homb e»
(o pa a el
Dasein).
Tienen alo on ológico ge-
ne al.
La olun ad de pode es ascenden e si es capaz
de an icipa desde el p esen e el po eni como
ad enimien o ec eado de lo que ue. En onces
es posible pensa «lo que ue» como
po encia de
u u o.
La memo ia se gi a hacia el po eni
y
la
se ie « ulga » del iempo queda suspendida
y
sub e ida.
¿En .qué pensado adicional puede halla se
la inspi ación inaugu al de la o ien ación nie z-
scheana c is alizada en la sín esis de la
olun ad
de pode
y
del
e e no e o no?
Po pa adójico
que pueda pa ece , ese pensado es Pla ón.
He aquí el pasaje del
Banque e
pla ónico en
donde se desa olla la eo ía del
E osp oduc z' o,
dando una espues a inmanen e (en es e mun-
do) al p oblema de la inmo alidad. Es cie o
que Pla ón undamen ó es a inmo alidad mun-
dana -que iene po p ueba la e ilidad, la
p oc eación de hijos
y
ob as- en la inmo ali-
dad asmundana
y
ascenden e de esa ins ancia
on ológica a la que es
a íí
el alma, la idea
y
en
úl ima ins ancia la idea de bien
y
de belleza. Pe-
o esa idea, que se halla «más allá de la esencia
(ousiíz)»,
que en igo es
y
no es -p opiamen-
e- idea, o es a la ez idea de las ideas
y
unda-
men o anhipo é ico de idealidad, exceden e es-
pec o a la es e a ideal, puede pensa se como
lu-
ga ascenden al0
como
honion e
que o ien a
y
pola iza la
poiesis
del alma e ó ica. Es más, ese
luga no es el luga de eposo o
élo
en el que se
sacie el alma e ó ica, sino que es la
poiesis,
el
alumb amien o, el pa o de un nue o se , lo que
cons i uye el genuino
élos
del alma.
«La na u aleza mo al busca en lo posible exis-
i siemp e
y
se inmo al,
y
solamen e puede
consegui lo con la p oc eación, po que siemp e
deja un se nue o en el luga del iejo. Pues ni
siquie a du an e es e pe íodo en que se dice que
i e cada uno de los i ien es
y
es idén ico a sí
mismo, eúne siemp e las mismas cualidades;
así, po ejemplo, un indi iduo desde su niñez
has a que llegue a iejo se dice que es la misma
pe sona, pe o a pesa de que se dice que es la
misma pe sona, ese indi iduo jamás eúne las
mismas cosas en sí mismo, sino que cons an e-
men e se es á eno ando en un aspec o
y
des u-
yendo en o o..
.
De es e modo se conse a odo
lo mo al, no po se comple amen e
y
siemp e
idén ico a sí mismo como lo di ino, sino po el
hecho de que el se que se a o ha en ejecido de-
ja o o se nue o, simila a como él e a. Po es e
medio -Sóc a es- lo mo al pa icipa de inmo a-
lidad; an o en su cue po como en odo lo de-
más. No e admi es, pues, si odo se es ima po
na u aleza a lo que es e oño de sí mismo, po -
que es la inmo alidad la azón de que a odo se
acompañe esa solici ud
y
ese amo ».
Más adelan e desa olla Pla ón, a a és de
Dio ima, es a idea, azando la conocida je a -
quía en e las o mas de amo , que se co espon-
de con las dis in as o mas de inmo aliza se a
a és de la e ilidad. Hay quienes quie en ase-
gu a su inmo alidad siendo ecundos a a és
del cue po,
y
po esa azón buscan la belleza en
su p esen ación sensible (en el cue po de un
homb e o de una muje ); hay quienes buscan
una inmo alidad más in e io
y
an'mica, más
du ade a, inmo alizándose en sus acciones, en
la ejempla idad de sus hazañas o de sus disposi-
ciones p i adas
y
cí icas, o bien a a és del cono-
cimien o de lo e dade o, inmo alizándose en
las di e en es ciencias que p oducen o desa o-
llan,
y
hay quienes se sume gen en la idea misma
de lo bello con el in de engend a los más p o-
undos pensamien os
y
discu sos ecundados en
ese con ac o sup emo.
En es a doc ina pla ónica del
E osp oduc i o
hallamos, po ez p ime a, un in en o
adical-
men e ilosó ico
de plan ea la conexión mue e-
inmo alidad sin abandona el ámbi o enomé-
nico del iempo
y
el de eni .
A
a és de la e a-
lidación del se median e la ec eación de un e-
oño de sí mismo alcanza el en e una sal agua da
de su «mismidad» que no puede con undi se con
la «iden idad». El nue o se es
elmismo
se ene-
cido, e alidado
y
ec eado;
pe o esa mismidad
sopo a la dzye encia.
La doc ina nie zscheana de la olun ad ascen-
den e, p obada po la ecundidad, po la capaci-
dad de ebasa la limi ación
y
la mue e en la e-
c eación de sí misma a a és de la c eación de un
nue o se , el hijo, esa olun ad ensada hacia el
u u o, hacia lo que la sob epasa, hacia lo sup a-
humano (si humano conno a la limi ación del
indi iduo dado) se halla, pues, en es ic a con i-
nuidad con la doc ina pla ónica del
E os p o-
duc i o
y
cons i uye su genuino
y
lúcido
desa ollo.
Quizá es en el capí ulo i ulado «En las islas
a o unadas» del
Asi hablo Za a bus a
nie z-
scheano donde más cla amen e se e ela el e e-
no nue o que deja a la iloso ía la eliminación de
la hipó esis eológica. El campo que se ab e
cuando se deja de lado «esas doc inas de lo uno
y
de lo lleno, de lo inmó il
y
de lo saciado
y
de lo
impe ecede o», es el campo p opio
y
pe inen e
de la iloso ía
pu a,
su enómeno adecuado: el
iempo
y
el de eni , la c eación, la ec eación, la
mue e (pensada en plu al) como condición de
ec eación.
<(¡Sí, muchas ama gas mue es iene que habe
en nues a ida, c eado es! De ese modo sois de-
enso es
y
jus i icado es de odo lo pe ecede o.
Pa a se el hijo que uel e a nace , pa a se eso
el c eado mismo, iene que que e se ambién
la pa u ien a
y
los dolo es de la pa u ien a.
En e dad, a a és de cien almas he eco ido
mi camino,
y
a a és de cien cunas
y
dolo es de
pa o. Muchas son las eces que me he despedi-
do, conozco las ho as inales que desga an el co-
azón.
Pe o así lo quie e mi olun ad c eado a, mi
des ino..
.
También en el conoce yo sien o únicamen e
el place de mi olun ad de engend a
y
de eni ;
y
si hay inocencia en mi conocimien o, es o ocu-
e po que en él hay olun ad de engend a ».
Es e es el e eno que se ab e cuando se aban-
dona la suposición de Dios
y
se man iene el pen-
samien o «den o de los lími es de lo pensable»:
«Dios es una suposición: mas yo quie o que ue-
o supone se man enga den o de los lími es de
lo pensable.
. .
».
Los lími es de lo pensable son los lími es mis-
mos de la olun ad c eado a: «Dios es una supo-
sición; pe o yo quie o que ues o supone no
aya más lejos que ues a olun ad c eado a».
Pensa
esencialmen e, p opiamen e, pensa
en sen ido ascenden e es a e e se a pensa el se
del de eni sin nega el de eni desde la suposi-
ción eológica de una a i mación del Se concebi-
do como lo Impe ecede o. Del mismo modo,
que e
esencial, p opia, ascenden emen e, es
an o como
c ea ,
a sabe , ec ea se en el de e-
ni , excede el p opio lími e
y
mo i pa a enace
en el hijo, en «uno mismo» como hijo de sí mis-
mo.
Puede e se has a qué pun o Nie zsche no ha-
ce sino ec ea de o ma honda
y
esencial el ilo-
so a pla ónico más genuino, la idea del
E os
p oduc i o
an es eseñada.
A
a és de odo esc i o queda pa en e la p e-
misa on ológica, inspi ada en Nie zsche, de que,
una ez deses imada la hipó esis eológica que
oba en idad al iempo
y
lo in e p e a desde un
se concebido ue a del iempo, queda abie o el
e eno p opio a una iloso ía igu osamen e on-
ológica (inmanen is a
y
no eológica): una ilo-
so ía que a i ma que
else es zempo
y
el zempo
es se ,
o que no hay o o se más allá ni más acá
del que se mani ies a en el iempo; una iloso ía
que piensa que no hay o a cosa más acá o más
allá del enómeno, enómeno que es po de ini-
ción empo al
y
de inien e; o que no hay «cosa
en sí» alguna más acá o más allá del enómeno,
ni absolu o que se mani ies e dialéc icamen e en
él, sino que el absolu o mismo del que se pa e
y
al que se llega es el enómeno empo al sensible
y
singula , con oda su ca ga de agilidad, limi-
ación, ini ud, e ime idad
y
mue e.
Y
que el
logos
o azón del enómeno debe halla se
-y
puede halla se- en él, sin necesidad de pos ula
un p incipio de azón (ni ampoco una idea) po
encima del enómeno
y
ascenden e a él.
En es e sen ido es a o ien ación inspi ada en
Nie zsche enue a la polémica de és e con su
g an p edeceso , Schopenhaue , que concibió
iempo, espacio, causalidad e indi iduación co-
mo las o mas que el p incipio de azón es ablece
pa a conoce el enómeno: iempo
y
espacio, co-
mo o mas de la p esen ación sensible del enó-
meno
y
causalidad como o ma gene a1 in elec i-
a del conocimien o del enómeno. La indi i-
dualidad del enómeno, su espacio- empo ali-
dad
y
su some imien o a la cadena de causas
y
de
e ec os se ían, pa a Schopenhaue , el á ea inma-
nen e suscep ible de conocimien o que cons i u-
ye el o den enoménico, en e al cual, más acá
y
más allá de él, puede in e i se la cosa en sí, la o-
lun ad, que se obje i a adecuadamen e en las
ideas, mani ies as de icien e
y
ampu adamen e
en los indi iduos que malamen e las enca nan,
siendo és os pu a ilusión que se des anece en la
medida misma en que emon amos nues o co-
nocimien o del o den empí ico a las uen es mis-
mas de dicho conocimien o, ascensión que en-
d ía en la con emplación es é ica su pun o de
pa ida.
A
la e e nidad de la olun ad, cosa en sí,
y
sus
obje i aciones adecuadas, las ideas pla ónicas,
que, en sen ido insinuado po Kan , son conce-
bidas como p o o ipos o p o o enómenos de
donde la Na u aleza edi a la mul iplicidad dis-
pe sa de los indi iduos, ninguno de los cuales las
e lejan adecuada
y
su icien emen e, se con a-
pone, según Schopenhaue , la empo alidad de
los se es indi iduales, empo alidad que es iluso-
ia, me o e lejo de la e e nidad, pues el iempo,
al deci pla ónico epe ido po Schopenhaue ,
no es sino «la imagen mó il de la e e nidadp. En
es e sen ido pod ía a i ma se, con Goe he, que
odo lo pe ecede o no es más que un símbolo:
a o ismo que Nie zsche in ie e (« odo lo impe-
ecede o no es más que un s'mbolo
y
los poe as
mien en mucho)), como a i ma en Za a hus a).
Pa a Nie zsche nada hay que no sea enómeno
empo al; en consecuencia, la e e nidad debe
concebi se desde
y
a pa i del iempo, en luga
de in e i el iempo de ella, a modo de e lejo o
pa ábola. Es el iempo el que es e e no en su
cons an e c eación, des ucción
y
ec eación, en
el ele o cons an e de se
y
nada que lo ca ac e i-
za. La e e nidad del enómeno se p ueba en su
eno ación cons an e, en su « ol e a se » una
ez ha enecido, en ese
e e no e o no
que iene
po p emisa la e e na des ucción de lo que ha si-
do. Ese juego e e no de cons ucción
y
des uc-
ción, ese hace
y
deshace cons an e, eso es el
iempo concebido como e e no, que no es enó-
meno, mani es ación ni s'mbolo de nada que se
halle ue a del iempo, concíbase como ins ancia
ascenden e (Dios c eado ) o supues amen e in-
manen e (la olun ad como cosa en sí), sino que
es lo que el iempo es, su esencia misma, idén i-
ca a su mani es a se; ya que en e esencia
y
ma-
ni es ación, desde es a pe spec i a, no hay di e-
enciación posible, como ampoco hay dialéc ica
posible (al modo hegeliano).
Es el mismo se (sensible en de eni ) el que
nace, mue e
y
enace; pe o esa mismidad es con-
o me con esa esencial di e enciación de su esen-
cia; de mane a que mismidad
y
di e encia deben
deci se on ológicamen e de él. En ello es iba la
na u aleza dionisíaca de ese se que no es el en-sí
de la apa iencia (apolínea), ni el Uno desga ado
que se ex e io iza
y
exp esa en o mas indi idua-
lizadas, como oda ía pensaba. de i o del ma co
ilosó ico de Schopcnhaue . el jo eii Nie zsch
en
E/
nnJclmlen o de /a i gedza.
Dio iisos es ese
Zzuang zum O ,ga.imus
que Nie zsc
he,
en iu ma-
du e~, concibió como el impulso que lle a
a
la
eación- ec eación de o mas a is ícas indi i-
ciiializadas; pe o es ambién la exp esi6n de esa
olun ad de ocaso
y
des uc i6n. olun ad dc
suspensión de oda limi ación e indi iduación.
que es p emisa dc enacimien o
y
ec eación.
Y
lo apolí ico es el nomcn o o mal, indi iduali-
~ado
y
«bello» e11 que ese impulso c is aliza. dan-
(lo
luga , desde ese ondo i al dcs uc o -
c cado
.
a una
;l ??za
ll z .
en donde e i e i
o a o ma4 que ya ue on. a iu
7
.7.
o nl<is i
a En onces la i lea
110
ec obje i a ión de la lo-
lu i ad (cosa en sí), sino lo que lógica o acional.
men e co cspo ide a esa o ma i a en ia que e-
p c
)-
se ec ea siemp e lo mismo de o ma siem-
p e di e enciada. 13 ca ic e de ii ii c salida l
- í ico en ia o ma i a. Iógico- acional n la
idca- queda, e i azón de la mismidad asegu-
ada po la ec eación. ga an izada
Lle ei e
izo-
do
E
jo~zO/e Fe72 ca z n se en hle szngula en
LJCz~ ~1 q11~ c2s ~nmadza ~m~n
-
un medzuc u'n
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un z~c ~il/.
Lo
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/,7 .lene dc ?ml c. ci
1
.-
nJ~z n i*n o.i i ceizzloJ
en
que
112ii .lhe
Queda. pue~ cdeide es a pe upcc na. e u ada
la nie a ísica schopenhaue iana de lci olun ad, a
la
el: que las co iside dciones es icas
!
i' icds
:I
que da luga .
La eligión habla del Dios c eado: que hizo el
mundo de la nada. dando a la nada un es a u o
ambiguo, ina especie de cuasi-ma e ia. Sólo cl
pc isa~i~ien o ma iiqueo e alidado po las he e-
jías ~nedie ales dualis as pudo comp ende a
ondo el ca ác e posi i o de esa nada.
La iloso ía
-
os hegeliana, ímidamen e a a-
es de Fueu
'i
ach. adicalmen e a a és de
Nic zsche. pens6 el homb e como c eado . C ea-
do de o desde la nada que le an ecede, de la
cual p ocede
y
con e e encia a una nada que le
sucede, c eado en el in e alo empo al en e el
nace
el pe ece . Ile hecho Nic zsche io llega a
ins aia la iada en sil e lexiG~i, pe o in oduce,
sin emba go, el ma cci
a
i a j del cual puede
pensa se adicalmen e
13.
dialC~ ica del se
)-
de la
nada Pues el ho ilb e es c eado
1o6 e
/u
b'z e de
dgo szc2nzp 7
IJ
z eau'o.
e5 de hecho e cado
Y
es la nada lo que p odiice la escisió i en e la e-
c e'ició i ac i a
)-
posi iLa en
su
ai
ualidad
p e-
sen id
>
aquello quc
i la, o ~
zlez,
a?ilb~Pn
ec eaci6n. En
1,i
dialéc ica en .
1,i
in ini iid de
su se genc ico. (le su es i pe ahuinand». lo in i-
ni o
y
u ii e s,~l del ho nb c.
J
?u pa iciila idad,
halla Feii bach la
11p d7J
dc lo qiic wclc
con-
ccl> ua s .. a
SU
mod;)
de ;ilaznieii c.
conio
dia1í.c ic'i
(le
ca
na ld
k ie c
,
1
1io :iL; i iiiá iic
o
liic kega,i ci:ani;, y~; .
i
.;
e:p "lc i i in~
Li8~
y
uni-
e salidad,
l
ii- g il'i w i.iblc- q~ic c.c e,i
o
-
pi e en
su
exisec icia
?>J.
ilis~i~a u ii c s~li l,id
c
;n i il ud. puedc halla w cl eliw diálogo del
homb e co i<igo mismo, con su especie Pc o esa
cspecic no e$ d }a dada ni
es
de sle np e p e é i-
a. sino que
e
e alida singulnimen c eii cada
se singula .
ca eciendo
de azón quienes, como
Schopenhaue . en en ello una ilusión, un en-
masca anilen o. p opiciado po el elo dc Ma~n
que p oduce cl e ec o iluso io de la indi~idua-
ción De he ho cada niie o se cpi e el niismo
in ini o ~x)si i o. a i nia no. que puio a, desde
odn la e e nidad. el p ime ,id: n, que nunca
ue p iilic o sinc) co~i~ ~~u i~~i ~l .~~ ~ ~egi~ ido.
con ecziili/li-2.z ,z(go ion~ l z
.i? l '?2iiJ
,zn e
di~ z e
Po
,i
miinia ~zóii
c4
~~i il~~ o
110
e d
nunc
a
>a coii umado. no ,i ci'ido c i ~ii~igú i
p e c i c
A
di c .nci,i del c7c dade o in ini o»
hegcliano,
a
coiisu nado. csc inacabamien o
«hacja a 5,b quc obliga
a
pulsa siempic. u i su-
je o singuld siemp e an cced(.n c se comple-
men a iecesa ianien c
con
1111
iii~~c~~h~imie i c,
«hacia adelan e» quc obliga a
pensa
{ie ilp e u11
iii nunca alcanzado, una
i?z~/z~lli~~i
i )/
El
homb e io iene p incipio e i donde ii idane.
no iene dmpoco in a donde aboca sc
en el
que conclui
1
eposa . Es incansable Cdda nue-
a exis encia humana e alida así es e pac o a se
consis en e en epe i . ec eado amen
,
el mig-
mo impulso sin p incipio gi ado hacia una inali-
dad que no iene in Nie zschc supe a a Scho-
pe ihauc en su e lexión $ob e csa diminsión de
u ii o en la que el homb e se au o asc~ende a
a és de su p opio ocaso, ebasa su limi ación.
se excede
y
c ea su p opio hijo, él mismo como
hijo de sí mismo (que eso es su se empo al),
siendo el iempo,
C onos,
ese se que de o a a
sus hijos pe o que inmedia amen e los uel e a
c ea . En ello e Nie zsche el espacio de la san a
a i mación: allí mismo donde Schopenhaue , in-
capaz de acep a la p ueba de la inmolación del
se singula
y
de la mue e, incapaz de sopo a
la ec eación gene acional, incapaz de alza se al
pensamien o de un
E os
p oduc i o que e ali-
da, as la mue e, la ec eación del mismo se
singula , eía la p ueba de ini i a ace ca de su
pesimismo espec o a la olun ad c eado a.
El sal o hacia la « e ce a me amo osis del es-
pí i u» implica, pues, algo más que el sal o indi-
e enciado de Kie kegaa d hacia una ascenden-
cia acía
y
sin obje o, o que sólo alcanza di e en-
ciación si se la piensa desde la epe ición c eado-
a
y
olcada hacia el u u o. La mue e es inmo-
lación
y
sac i icio, ho izon e de se del «se ahí».
Pe o
-y
en es e pun o Heidegge es eac i o es-
pec o a Nie zsche- el
Dasein
no es «se ela i a-
men e a la mue e»-, sino
se ela i amen e a la
ec eación,
ec eación que iene en la mue e su
condición de posibilidad. Ya que sin olun ad
de ocaso
y
hundimien o, sin mue e
y
sin ol ido,
no hay luga pa a una ec eación. En Heidegge
no hay « e ce a me amo osis)), no hay luga pa a
un sal o hacia un u u o que ebase el ho izon e
mismo de la posibilidad del exis en e
indi ia'ual.
Fal a concebi en su iloso ía el mo imien o
poié ico,
ec eado , que hace posible, desde el
ho izon e de la ini ud, e alida uni e salidad e
in ini ud a a és de
la e e na epe ición siemp e
& in a
de lo mismo.
Aho a es oy ya en condiciones de da espues-
a a quienes a eces me p egun an: (Cuál es u
idea
ilosó ica?
Es, desde luego, una idea que se me ha ido
ges ando len amen e, al compás de la lec u a de
los au o es que más insis en emen e han in lui-
do en mi e lexión, Pla ón
y
Nie zsche especial-
men e. Es la idea que Pla ón o muló en el
Ban-
que e,
su doc ina del
E os poz'é ico, E os p o-
duc i o
cuyo obje i o
y
in consis e no an o en
sacia el impulso desean e en un goce ma e ial o
en una con emplación espi i ual, cuan o en <en-
gend a
y
pa i en la belleza)), e alidando así, en
el nue o hijo (sea és e en endido ca nalmen e, o
bien poé icamen e, como ob a), el mismo im-
pulso del p ogeni o , asegu ándose de es a sue -
e la sucesión gene acional, sucesión de «es i -
pes» o de « amilias» que pe mi e comp ende ,
desde el concep o de epe ición c eado a, lo que
se suele llama
his o ia.
Es la misma idea nie z-
scheana del
Zwang zum O gasmus,
pa ón de
c ea i idad en el o den de la na u aleza o del a -
e (en sus ancia el mismo o den, el o den de la
ec eación), que iene po inalidad, po
élos,
ese «p ime mo imien o» que es el niño de la e -
ce a me amo osis, consumación del
pode
se ,
ealización de la posibilidad ísica de se más que
uno mismo, olun ad de excedencia del
indi idual dado
y
log ado, olun ad en la cual
puede so p ende se el mismo impulso anhelan e
y
exceden e del
E os
pla ónico.
Es a idea es aquella que cons an emen e su-
b ayo en azón de que es la idea más ol idada,
más p ohibida, de la iloso ía con empo ánea,
que no hace sino ec ea el nega i ismo schopen-
haue iano espec o a oda olun ad a i ma i a
y
c eado a, dando al
Dasein
como inalidad ese
«ya no más se ahí» que es la mue e, en ol ido
de que esa nada es condición de una ec eación
de lo mismo en o o se , o o se que es o o
adi-
calmen e;
pe o que epi e el mismo impulso as-
censional, el mismo anhelo que lo iden i ica co-
mo humano, como acional. El niño es, pues, la
espues a al p egun a que cons i uye al hom-
b e.
Y
es, po lo mismo, palanca de un nue o
p egun a que enca na, asegu ando así la dialéc-
ica de las p egun as
y
las espues as, que no es
o a que la dialéc ica del eie o gene acional.
En
ealidad p egun a
y
anhela es lo mhmo; es-
ponde
y
engend a es ambién lo mlimo.
Lo
que se da como pasión o disposición en el anhe-
lo, se da como azón o «comp ensión» en la in e-
ogación; lo que se da como pasión
o
disposi-
ción en el alumb amien o c eado - ec eado , se
da como azón o «comp ensión» en la espues a.
E os
y
Logos,
como ya in uyó Pla ón, son dos lí-
neas co ela i as
y
en elazadas, son lo mismo
bajo dos «ca ego ías de exis encia» (exis encia-
ios). El alma pasional anhela
y
c ea hijos u
ob as; el alma acional, que en sus ancia es la
misma, p egun a
y
gene a espues as.
Al en e-
lazamien o
de
anhelos
y
dumb amien os en que
se esuel e la ida pasional se co esponde el en
-
elazamien o de p egun as
y
espues as en que
se esuel e la ida acional.
Todo anhelo impli-
ca, po an o, una p egun a adical; odo alum-
b amien o es, siemp e, una esolución, una es-
pues a, una conclusión, el ema e de un azona-
mien o. Asimismo, oda in e ogación implica
-
un anhelo; oda conclusión, un emba azo
y
el
pa o de un nue o se .
Si la iloso ía es nihilis a, hoy po hoy, ello se
debe a es e oscu ecimien o de la
dimensión u u-
o.
Heidegge no se equi oca en e en la ocul a-
ción de la empo alidad la aíz del nihilismo; pe-
o su des elamien o de la es uc u a empo al
del
se -ahi
se p odujo al p ecio
y
al sac i icio del
e dade o u u o
y
del e dade o pasado, que no
es sólo la nada an eceden e
y
consecuen e, nada
de o igen
y
nada inal, sino ambién
lo qge a esa
nada an ecede
y
sucede
(siendo la nadagozne), a
sabe , el p ogeni o
y
el suceso , el p ecu so
y
el
he ede o. El indi idualismo heidegge iano, a-
yano en el solipsismo, se p i a así de un pensa-
mien o en p o undidad del
se his ónco. Se
y
empo
acasa en el in en o de undamen a la
empo alidad en la his o icidad. Toda la iloso ía
que hoy se halla igen e ca ece de es a dimen-
sión u u a
his ó ica.
O
sólo es capaz de pensa
esa dimensión desde el ma co idealis a hegelia-
no, aunque in e ido. Pensa a ondo la his o i-
cidad desde la ca ego ía de epe ición c eado a
de la singula idad, ue a del ma co hegeliano del
uni e sal conc e o, a pa i de las in uiciones i-
losó icas de Kie kegaa d
y
Nie zsche, al es la lí-
nea que debe desa olla la iloso ía del u u o.
Kie kegaa d acie a a uni sin é icamen e sin-
gula idad, epe ición c eado a y sal o cuali a i o,
pe o desde la pe spec i a subje i is a del indi i-
duo con on ado inmedia amen e con la di ini-
dad, sin mediación mundana de ninguna espe-
cie. Nie zsche piensa la unión sin é ica de la o-
lun ad de pode
y
del e e no e o no, pe o sin
a icula de modo su icien emen e desa ollado
es as in uiciones con el p opio ma co his ó ico,
que de ine lúcidamen e como nihilis a, sin p e-
gun a el modo cómo se p odujo ese nihilismo.
Hegel nos da una de allada exposición del ma co
his ó ico
y
de las condiciones epis emológicas del
mismo -la in e subje i idad- pe o desde ca e-
go ías como mediación e iden idad de los con a-
ios que p esuponen una opción on ológica idea-
lis a.
Ma x
se ab e hacia un desbo damien o del
idealismo que, sin emba go, no alcanza a pensa
lo his ó ico desde la ec eación de la singula i-
dad; sucumbe en el impe io de la uni e salidad
concep ual, sólo que la ei ica e hipos asía en
una supues a ma e ialidad o na u aleza que se
supone dialéc ica. Heidegge
,
po úl imo, pien-
sa el se adical mo al
y
empo al del homb e
y
plan ea adicalmen e la cues ión de la nada, pe-
o no ebasa el ma co es ic o del indi iduo, p i-
ándose de una e lexión sob e el más allá del su-
je o,
sob e el ((hzjo)) en donde elp opio suje o se
ec ea.
És e es el ma co e lexi o del cual pa o.
És os son los ma e iales ilosó icos con los que
cuen o. In en o, pues, una eo ganización que
cons an emen e me obliga a ec ea es as ideas,
odas ellas geniales en su misma unila e alidad,
en su e dad pa cial.
(En qué o o pensado clásico puede halla se,
además de en Pla ón, la inspi ación inmanen is-
a que so p endemos desa ollada
y
desplegada
en la sín esis nie zscheana de la olun ad de po-
de
y
del e e no e o no?
Ese pensado es Kan , el Kan que, desde la
C í ica delju cio,
a oja luz sob e sus an e io es
dos c í icas. En es a ob a Kan es ablece una co-
nexión in ínseca en e las
o mas i as
y
las
ob as del a is a c eado que me ece se e lexio-
nada. En ellas hubie a hallado Nie zsche el nú-
cleo inspi ado de su iloso ía de la ida
(y
del a -
e como exp esión i al máximamen e anspa-
en e
y
pode osa), de no habe se in e cep ado,
en e Nie zsche
y
Kan , la in e p e ación scho-
penhaue iana del pla onismo
y
del kan ismo.
Se a a, pues, de eco e es e camino eg esi-
o que lle a
de Nie zsche a Kan ,
a la búsqueda
de las ideas on ológicas, ya p eludiada po Pla ón,
en las que unda una iloso ía inmanen is a.
Se in e p e a o cidamen e la
C7l ica delJuicio
si se la conside a -como ecuencia se la
conside a- un pa che inal, odo lo genial que
se quie a, con el cual apa la g ie a o la sima
abie a po el p opio Kan con sus dos c í icas an-
e io es, c eando una a i iciosa
y
escolás ica a -