Escepticismo y eticidad en la "Fenomenología del espíritu" de Hegel
Abstract
Arana, Agustín de
Full text
ESCEPTICISMO
Y
ETICIDAD EN
LA
«FENOMENOLOGIA
DEL ESPÍRITU» DE HEGEL
Agus ín
DE
ARANA
An opologia
y
sis ema
La Fenomenologíiz del espi z' u
de Hegel p e-
sen a una se ie de igu as que cons i uyen una
e olución necesa ia de la conciencia. El mo i-
mien o iene además un é mino inal, un pun o
de llegada, en el sen ido que la conciencia de-
semboca mal nen e en una igu a en la que alcanza
la adecuación a sí misma. De ella, po lo an o,
ya no iene que desplaza se. Po es o el mo i-
mien o de la
Fenomenologia
es exac amen e la
e olución hacia un é mino de ini i o.
Po o a pa e, es e é mino de ini i o o
sabe
absolu o
mues a su na u aleza en la
Cienczi de
la lógia.
Así, pues, como consecuencia de la es-
uc u a misma de las ob as de Hegel, su lec u a
ob ia es lineal pa a la
Fenomenologia,
con el
pos e io paso a la
Lógica
como luga de desplie-
gue del
sabe absolu o.
De es a mane a ocu e
que la
Fenomenologia
queda como in oducción
al sis ema, al como el mismo Hegel que ía. Ha-
b á se ido pa a deja a ás las igu as de con-
ciencia inmadu as
y
si ua nos en la igu a e da-
de a. Es e deja a ás iene un alcance muy am-
plio, po que el con enido mismo de las igu as lo
es. En ellas Hegel incluye esis de ilóso os an e-
io es, enómenos his ó icos y cul u ales
y
aspec-
os eligiosos, epis emológicos
y
es é icos. El sa-
be absolu o, po lo an o, no sale de epen e a la
escena del mundo. En es e caso oda ía le que-
da ía la a ea de mos a su supe io idad en la con-
on ación di ec a con o as igu as de concien-
cia. En ealidad, el sabe absolu o llega al mun-
do con odas las legi imaciones. La conciencia,
po así deci lo, lo ha p obado odo an es de deci-
di se.
Y
las expe iencias ob enidas ahí es án pa a
que el sabe absolu o apa ezca desde el p ime
momen o como la cúspide espe ada. No es ex a-
ño, po lo an o, que en el audi o io de Hegel se
p oduzca en es e momen o un mu mullo de ad-
mi ación
y
de e e encia. Lo que enía que e e-
la se se ha e elado. Aho a al a p o undiza en
la e elación y es o es lo que el audi o io ape ece.
El camino es á en la
Lógica,
es deci , en la e dad
al
y
como Hegel la en iende y al como la
Feno-
menologia
la ha p epa ado.
Es e deja a ás la
Fenomenologia
pa a i hacia
la
Lógica
iene o a azón, que es el luga ex ual
que el sis ema ocupa en las ob as de Hegel. En la
Enciclopedia
dicho sis ema se despliega en sus
es ámbi os: lógica, iloso ía de la na u aleza y
iloso ía del espí i u. Pe o la
Enciclopedia
es so-
lamen e un manual esc i o po Hegel pa a sus
alumnos, es imulado po los usos de las uni e si-
dades alemanas de la época, que conside aban
poco con enien es las clases dic adas. F en e a la
Encklopedia,
la
Lógica
es un g an despliegue de
una pa e del sis ema, que a ae ine i ablemen e
la a ención hacia es a pa e. A es o hay que aña-
di el poco in e és despe ado po la iloso ía de
la na u aleza de Hegel
y
el hecho que la iloso ía
del espí i u incluida en la
Enciclopedia
iene
que medi se, con des en aja, con la
Fenomeno-
logia del Espin' u.
¿Qué hay que hace , pues as así las cosas, pa a
sabe cuál es la an opología de Hegel? Na u al-
men e, un camino es di igi se a la iloso ía del
espí i u de la
Enciclopedia.
Pe o a endiendo al
peso especí ico de la
Fenomenologia del Espik-
u,
es necesa io in es iga ambién la con ibu-
ción p opia de es a ob a. Es o equi ale a p egun-
a se po la elación en e la
Fenomenologia
y
el
sis ema. no en an o que in oducción a él sino
en an o que incluida en él. Las polémicas sob e
es e ema1 ya pa en izan que la cues ión no es
ob ia.
Y
el ca ác e ascenden e del eco ido de
la conciencia a a és de sus expe iencias p esen a
cla amen e la di icul ad, al como la he expues o
al p incipio: jno quedan a ás las con ibuciones
de la
Fenomenologia,
como e o es o pun os de
is a pa ciales que han enido que se supe ados
pa a llega a la cumb e del sabe absolu o?
iCó-
mo e o es o pun os de is a pa ciales pod ían es-
a incluidos en el sis ema, que es exposición de
la e dad de lo que es?
His ona de la iloso ia
y
sh ema
Despeja es a cues ión es condición necesa ia
pa a es udia la elación en e escep icismo
y
e i-
cidad en la
Fenomenologia.
La e icidad sup ema
coincide en ella con el sabe absolu o y el escep i-
cismo no es, de buenas a p ime as, más que una
igu a de conciencia de las muchas que o man la
cadena e olu i a has a aquél. De buen p inci-
pio, po lo an o, el escep icismo es uno de los
muchos hijos del pensamien o que, una ez al-
1
Véase
P.J.
LAB~RRIERE.
S mc u es e mou emen dia-
Lec ique dans
La
phénoménoLogie de L'espn de Hegel.
Pa-
is, Aubie -Mon aigne, cap.
lo
sob e
L
'oeu e e son uni é.
canzado el sabe absolu o, queda a ás. Desde
es a óp ica, po lo an o, solamen e cab ía es u-
dia en qué medida el escep icismo, po deci lo
así, ha ayudado a llega . Es e es udio, a su ez,
debe ía desa olla se de es a mane a: mos ando
la expe iencia po la que pasa la conciencia en la
igu a escép ica, a sabe , de dónde p o iene
y
a
dónde se di ige
y
de ec ando, más p ecisamen e,
la necesidad que p eside su mo imien o. Es o se-
ía cen a el in e és sob e las es uc u as de la
e olución que, en el caso del escep icismo, lo
con ie en en una e apa de la conciencia hacia el
sabe absolu o.
Pe o hay que e si, una ez descubie as las
es uc u as de la e olución, és as son algo que
queda simplemen e a ás. Pod ía se así, en
p incipio. Aunque la e olución de la conciencia
no sea a bi a ia, sino p esidida po una necesi-
dad in e na, su his o ia e olu i a bien pod ía e-
ne dos e apas bien sepa adas o el an es
y
el des-
pués del sabe absolu o. Es más, con oda segu i-
dad exis e es e an es
y
después, ya que el sabe
absolu o iene el alo de la e dad. Bo a la di-
e encia en e el an es
y
el después se ía in odu-
ci en el pensamien o de Hegel un ela i ismo
que le es comple amen e ajeno.
Pe o si acudimos a las
Lecciones sob e la hzj o-
ia
de la iloso úz,
-el escep icismo ecoge un
episodio de es a his o ia- encon a emos la in-
dicación p ecisa pa a en ende que, una ez si-
uados en las igu as de conciencia de la
Fenome-
nologúz,
es amos si uados ya en el sabe absolu-
o. Como es sabido, las
Lecciones
se inician con
una in oducción dedicada a es ablece el signi i-
cado de la his o ia de la iloso ía. Allí es donde
Hegel a i ma lo siguien e: ((A eniéndonos a es a
idea, podemos a i ma que la sucesión de los sis-
emas de la iloso ía en la his o ia es la misma
que la sucesión de las di e sas ases en la de i a-
ción lógica de las de e minaciones concep uales
de la idea. Podemos a i ma que, si despojamos
los concep os undamen ales de los sis emas que
des ilan po la his o ia de la iloso ía simplemen-
e de aquello que a ec a a su o ma ex e na, a su
aplicación a lo pa icula
y
o as cosas po el es i-
lo, ob end emos las di e en es ases de de e mi-
nación de la idea misma, en su concep o 1ó-
gico»*.
2
G.
W
.F. HEGEL.
Lecciones sob e
la
his ona de
la
iloso-
ia,
T ad. cas ellana de
W.
Roces
y
E.C. F os , México-
Es a & mación de Hegel solamen e nos au o-
iza a pensa , inmedia amen e, que las igu as
de conciencia de la
Fenomenologúz
que ecogen
episodios de la his o ia de la iloso ía son ele-
men os del sabe absolu o mismo. Como indica
en o o luga , «la his o ia de la iloso ía iene po
sí misma un ca ác e cien í ico
y
se ueca, inclu-
so, en cuan o a lo undamen al, en la ciencia i-
losó ica misma»3. Pe o la
Fenomenologúz
no se
compone solamen e de episodios ilosó icos. Co-
mo decía an es, incluye o os de ipo eligioso,
cul u al
y
polí ico. Pe o aun aquí es cie a la pe -
enencia de cada igu a an o al ánsi o hacia el
sabe absolu o como al sabe absolu o mismo. Se
a a siemp e de ob as del pensamien o,
y
no
puede se de o a mane a, pues «lo más esencial
de odo es conoce que la e dad única no es sola-
men e un pensamien o simple, acuo, sino un
pensamien o de e minado de suyo»4. Ve dad
única equi ale aquí a ealidad única, « uen e de
la que luyen odas las demás cosas, odas las le-
yes de la na u aleza, odos los enómenos de la
ida
y
de la conciencia
(...)»s.
Pe o si Hegel puede con empla la his o ia de
la iloso ía como un despliegue de la idea, es
po que ya es á en posesión del sabe absolu o. Él
mismo se exp esa así: «cla o es á que pa a pode
descub i , a a és de la o ma
y
la mani es ación
empí icas bajo las cuales apa ece his ó icamen e
la iloso ía, sus a ances como e olución de la
idea, es necesa io posee de an emano el conoci-
mien o de la idea nisma»G. En el mismo sen ido,
algo después, Hegel esc ibe: <el obse ado de-
be, pues, es a ya pe echado con el concep o de
la cosa, pa a e cómo se mani ies a
y,
así, pode
in e p e a e dade amen e el obje o; poi es o
no debe ex aña nos que hayan an as acuas
his o ias de la iloso ía en las que la se ie de los
sis emas ilosó icos apa ece expues a como una
se ie de simples opiniones, e o es
y
juegos del
pensamien o
(.
..))>7.
Si cabe duda sob e que el
sabe absolu o es la óp ica desde la cual Hegel se
dispone a en ende la his o ia de la iloso ía, bas-
a á ci a oda ía unas b e es líneas lige amen e
Buenos Ai es, F.C.E.,
1955,
ol.
1,
p.
34.
En lo sucesi o ci-
a é es a ob a con las siglas LHF.
3
LHF, ol.
1,
p.
24.
4
LHF, ol.
1,
p.
25.
5
id.
pos e io es a las an e io es: «de lo que queda di-
cho ace ca de la na u aleza o mal de la idea se
desp ende que sólo me ece el nomb e de ciencia
una his o ia de la iloso ía concebida como un
sis ema de e olución de la idea; una colección de
conocimien os no es una ciencia)+.
No cabe duda, po lo an o, de la e e encia
de Hegel a la cosa como idea
y
sabe absolu o.
Y
no cabe duda que en la in oducción a las
Leccio-
nes sob e la his onh de la iloso íá
es á haciendo
una exposición «de la na u aleza o mal de la
idea>, a sabe , una exposición abs ac a o que no
p e ende coloca se en el in e io mismo del de-
sen ol imien o de la cosa
y
mos a la necesidad
de es e desen ol imien o, sino que se coloca en el
ex e io
y
mues a los asgos gene ales de la cosa,
mos ación cuya posibilidad se basa en habe se-
guido, en o a pa e, el desen ol imien o. Es,
dicho más b e emen e, el ca ác e que Hegel
a ibuye sis emá icamen e, como es sabido, a sus
in oducciones9. A e ec os de cla i ica las pau as
gene ales pa a con empla un enómeno his ó i-
co desde el sabe absolu o, el ex o de la in o-
ducción es, po lo an o, ap o.
Y
desde aquí po-
d emos ace ca nos a las pau as pa a con empla
la ealidad en gene al desde el sabe absolu o
y
subsumi la en él, lo que se á lo mismo que en-
ende el signi icado de la a i mación de Hegel
sob e la acionalidad de odo lo eal.
Razón
y
obje i ación
Nada ob end emos si en endemos la & ma-
ción de Hegel sob e la acionalidad de odo lo
eal a pa i de la concepción de la azón como
acul ad
y
de la e dad como adecuación del
pensamien o a la cosa pensada. Bajo es a luz, a-
zón
y
ealidad son cosas dis in as
y
pues as una
an e o a. La ealidad & ma su independencia
y
la azón como acul ad acie a más o menos en su
a ea de in e p e a la - azón eó ica-
y
o de-
na la - azón p ác ica. La no con o midad ini-
cial en e azón
y
ealidad es a ía en onces en la
base de su elación
y
a pa i de ella se desplega-
ía el abajo de la azón hacia la con o midad
deseada.
La iloso ía ascenden al de Kan ompe en
8
LHF, ol.
1
p.
35.
9
En es e aspec o es clásica la in oducción a la
Ciencia de
la lógica.
pa e la dis inción
y
el es a pues as una an e
o a la ealidad
y
la azón. Solamen e en pa e,
po que la dis inción debe segui man eniéndose
en úl imo é mino. En es e sen ido, la ealidad
pe manece siemp e como
cosa en si,
que sola-
men e nos es dada como
enómeno
o apa iencia
que es pensada como obje o según la unidad de
las ca ego ías. Po es o el en edimien o iene an-
e sí la a ea de explo a el campo empí ico. Pe o
en es e dá senos la ealidad como enómeno es á
ambién la ap oximación es ablecida po Kan
en e ealidad
y
en endimien o. El obje o es hijo
de un da o ex e no, pe o es e da o b u o es p o-
piamen e algo pe ec amen e incognoscible pa a
noso os pues no nos alcanza en al es ado b u o,
sino ya es uc u ado po las o mas pu as de la
in uición
y
po las ca ego ías del en endimien o.
Así, pues o que lo eal es pa a noso os obje o,
y
pues o que el obje o es u o de o mas
y
ca ego-
ías
a
p io6
lo eal es siemp e algo p imo dial
pe o no o almen e acional.
Después de Kan , el idealismo alemán se ca-
ac e iza á po do a al ascenden al de la i ud
de p oduci o desplega se, como es el caso en el
Sis ema del idealismo ascenden al
de Sche-
Ilinglo. Aquí Schelling pone odo el én asis en la
deducción
de las ca ego ías. El é mino
deduc-
ción
debe en ende se, si que emos cap a el in e-
és de Schelling, como au odesen ol imien o del
mundo ca ego ial a pa i de su necesidad in e -
na. Es el mismo in e és de Hegel en la
Lógica.
La
capacidad p oduc i a del ascenden al nos si-
ua á, con Hegel, en el campo del idealismo ab-
solu o. En Kan el mundo de los obje os esul a
de la ac i idad sin e izan e del suje o a pa i de
los da os de la sensibilidad. En Hegel el mundo
de los obje os es al mismo iempo el despliegue
del suje o -p oduc i idad del ascenden al-
y
su e o no a sí o ac i idad sin e izan e.
En uno u o o caso -Kan
y
Hegel- la obje-
i idad ocupa un luga p i ilegiado. En Kan el
des ino del suje o cognoscen e es la explo ación
del camo empí ico
y
la p oducción de obje i i-
dad. En Hegel la idea o suje o absolu o se des-
pliega
y
se hace p esen e a sí misma obje i ándo-
se. Es e despliegue es la
e olución
a la que Hegel
10
Sob e la capacidad p oduc i a del ascenden al que
cali ica al idealismo alemán, éase
J.
MARISTANY.
Ri o, ima-
ginah ea al, ascenden al (aumen o ocal de una ca ego-
h),
Ba celona,
1981,
inédi o.
se e ie e en las Lecciones sob e la hzi ona de la
iloso iá: «Po consiguien e, la idea es lo e da-
de o
y
solamen e lo e dade o; la na u aleza de
la idea consis e, esencialmen e, en desen ol e se
y
en llega a comp ende se solamen e po ob a
de la e olución, en llega a se lo que es»". En-
endido es e desen ol imien o como p oduc i i-
dad del ascenden al, hay que en ende lo eal
mismo solamen e como es e desen ol imien o:
« odo lo que acaece en el cielo
y
en la ie a -lo
que acaece e e namen e- la ida de Dios
y
odo
lo que sucede en el iempo, iende solamen e
hacia un in: que el espí i u se conozca a sí mis-
mo, que se haga obje o pa a sí mismo
(.
.
.))+.
Si
en Kan el conocimien o eque ía la explo ación
del campo empí ico
y
la ac i idad obje i an-
e del pensamien o, en Hegel lo eal mismo i e
como obje i ación
y
conocimien o de sí a a és
de ella. La ealidad es espí i u
y
aquí ya es cie o
que odo lo eal es acional.
In ini o, ini o
y
sabe
¿Puede se pensada la idea con independencia
de sus obje i aciones? El pa en esco con Kan se
man iene ambién aquí. La cosa en sísolamen e
la podemos pensa en an o que impensable. No
hay acceso di ec o a ella, pues cualquie obje o
es á e eb ado po lo que la ac i idad del suje o
ha pues o en él. Pensa es, p opiamen e, mo e -
se en el campo de los enómenos o lle a a cabo
el p oceso de obje i ación. Co ela i amen e, la
idea de Hegel no es pensable con independencia
de sus obje i aciones. Pe o de la misma o ma
que la noción de cosa en sí de Kan in oca, en
an o que noción que indica inaccesibilidad, el
e e so de ella misma o las nociones que e e-
b en un ipo de accesibilidad ( enómeno, o mas
y
ca ego ías, p oceso de obje i ación), lo mismo
ocu e con la noción de idea. En e ec o, la idea
como al es lo in ini o que solamen e exis e en lo
ini o. Accede a la idea, pensa la, es pensa
lo ini o como necesidad de la ida in ini a, o la
ealidad como p oceso de obje i ación
y
desplie-
gue de la idea in ini a. Pe o la idea, en an o que
in ini a, es á más allá de lo ini o. Hay un sal o
en e la idea in ini a
y
los azos de su ida. Po
11
LHF,
ol.
1,
p.
25.
12
LHF,
ol.
1,
p.
28.
es o la p esencia del in ini o sólo se a isba po la
inquie ud de lo ini o, incapaz siemp e de con-
ene lo aquí
y
aho a. Po es o el sabe se a, en
úl imo é mino, la ciencia del no es a con enido
lo in ini o en lo ini o, o el mo imien o de lo i-
ni o.
Y
con es e sabe , pa a Hegel, el in ini o se
ecupe a a sí mismo. Pues o que lo p opio del in-
ini o es i i en lo ini o, su inaccesibilidad más
allá de la inquie ud de lo ini o o ma pa e de
su ini ización. La idea, po lo an o, es lo sup e-
mamen e eal que demues a su po encia abso-
lu a
y
su es a en sí con un modo de p esencia
que es ealidad ela i a
y
ausencia de sí.
Si la idea no puede pensa se di ec amen e co-
mo lo in ini o, sino indi ec amen e a a és de lo
ini o, es, po o a pa e, un ac o de la idea mis-
ma. La idea, que es pensamien o, se piensa a sí
misma en el pensa . Todo lo que acaece en el cie-
lo
y
en la ie a no iene más in que el conoci-
mien o de sí mismo del espí i u.
Y
es e cono-
cimien o se alcanza en el pensamien o: «S610 así
su ge la e dade a p opiedad, la con icción e -
dade amen e p opia; en odo lo que no sea el
pensamien o no conquis a el espí i u es a libe -
ad
(.
.
.).
Sólo en el plano del pensamien o desa-
pa ece,'se e apo a iodo lo ex año, el esp'i i u,
aauí. es absolu amen e lib e. Con lo cual aueda
p;oclamado, al mismo iempo, el in e és de la
idea, de la il0~0 ía»l3.
Solamen e en el pensamien o su ge la con ic-
ción e dade amen e p opia, ha dicho Hegel. La
idea in ini a, que se despliega en sus obje i acio-
nes ini as, ha de e o na a sí misma sabiendo su
pé dida en la ini ud como exigencia de la in ini-
ud misma. Aho a la idea puede es a simul á-
neamen e en la pé dida de su in ini ud
y
en su
in ini ud.
Conciencza e idea
La Fenomenohgh del espln' u solamen e po-
día ene una inalidad: mos a la conciencia en
an o que una de las obje i aciones de la idea
y
una obje i ación p i ilegiada, po que en ella la
idea alcanza conciencia de sí. La conciencia, co-
mo pa e que al mismo iempo es odo, ha de
desen ol e se pa a hace ex e io
y
obje i o lo
que lle a den o de sí como po encia. Como la
idea, la conciencia es á suje a a una e olución
cuyo des ino es su au odespliegue.
Pe o la idea de e olución lle a consigo, implí-
ci amen e, la idea de un inicio y un é mino. La
idea de obje i ación, en cambio, compo a la ex-
e io ización o ealización de lo que es
y
más
bien anula los implíci os de la idea de e olución.
Si ambos concep os, el de e olución
y
el de obje-
i ación, se aplican a un sabe que se sabe o a un
a
p lon'
que se desen uel e de acue do con su
necesidad in e na, en onces el concep o de e o-
lución se conc e a oda ía más como concep o de
despliegue po un camino p e iamen e azado:
«es e mo imien o encie a, po se conc e o, una
se ie de e oluciones que debemos ep esen a -
nos, no como una íííea ec a que se emon a ha-
cia el in ini o abs ac o, sino como una ci cun e-
encia que iende, como al, a ol e sob e sí
misma
y
que iene como pe i e ia una mul i ud
de ci cun e encias que o man, en conjun o, una
g an sucesión de e oluciones que uel en hacia
sí mismas»l4.
Es e despliegue es é ico del sabe , jcómo pue-
de compo a el ascenso hacia un sabe más al o
que co ija
y
e u e los sabe es an e io es? Desde
la óp ica de la
Fenomenología,
que mues a el
ascenso de la conciencia has a el sabe absolu o,
es di ícil no concebi és e como una co ección o
e u ación de los sabe es an e io es. La
Fenome-
nologh
hace p e alece más bien, al menos apa-
en emen e, el concep o de e olución lineal.
Desde la óp ica del desen ol imien o de la idea,
en cambio, pa ece queda en e amen e anulado
el concep o de e olución. El mo imien o queda-
ía mejo ep esen ado como una es e a, o el e-
poso o al del mo imien o mismo. En al mo i-
mien o se exp esa ía
y
ago a ía la capacidad p o-
duc i a del ascenden al, pe o en onces ya no
end ía sen ido habla de un é mino supe io
po que no exis i ía ningún sabe supe io , capaz
de co egi o e u a a los o os sabe es. Todos
ellos es a ían en posesión de la dignidad de se
obje i aciones de
-
la
.-
idea.
--
-
La cues ión a esol e aho a es, pues, cómo
concebi desde la óp ica de la idea el concep o de
e olución, ya no en endida como despliegue, si-
no como ascenso a un é mino supe io . La es-
14
LHF,
ol.
1,
p.
32.
pues a ha de pasa po una ap oximación de la
conciencia a la idea, a sabe , po un e ene el
pa en esco de aquélla con és a. La idea, en su
po encia in ini a, no es con enida en ninguna de
sus obje i aciones, sino solamen e en el mo i-
mien o de la o alidad de ellas. Igualmen e, la
conciencia encie a en sí una po encia in ini a
que no queda con enida en ninguna de sus obje-
i aciones.
Y
de aquí iene el acica e de su mo i-
mien o. Solamen e eco iendo el ámbi o o al
de sus obje i aciones es a á la conciencia en su
elemen o, aunque en ninguna de ellas omada
sepa adamen e pueda sa is ace se.
2
Qué elación
puede ene el concep o de e olución con la ida
de la conciencia así concebida? Aquí no hab á
nunca una cima que consis a en el hallazgo po
la conciencia de una obje i ación que ecoja su
po encia in ini a. La cima es a á más bien en
acep a
y
sabe la inadecuación como su elemen-
o p opio. El des ino de la conciencia es el des i-
no de la idea o se in ini ud ini izada.
Y
en la
conciencia la idea se ha á conscien e, sab á explí-
ci amen e su des ino
y
con es e sabe pod á lo-
g a es a en la pé dida de su in ini ud en cada
una de sus obje i aciones
y
en la in ini ud mis-
ma como p esencia an e sí de es a pé dida como
condición de su p opia ida
y
como alma del
odo.
Es a cima del sabe , la ini ud como condición
de ida de la in ini ud p opiamen e no es, sin
emba go, una cima. Es más bien o a es e a que
coexis e con el mo imien o de la obje i ación. Es
un sabe que cons i uye la condición de posibili-
dad de cualquie o o sabe .
Es,
p opiamen e, la
condición de posibilidad ascenden al de la es-
e a desplegada po la p oduc i idad del ascen-
den al. Po es o el sabe absolu o es equipa able
al
yo ascenden al
de Kan . És e acompañaba a
odas las ep esen aciones como úl ima condi-
ción de la sín esis cognosci i a. El sabe absolu o
acompaña cualquie obje i ación del ascenden-
al p oduc i o como su condición de posibilidad;
el in ini o debe acep a
y
sabe la ini ud en o-
das
y
cada una de sus ini izaciones.
Pe o oda ía hay que es a le más al sabe ab-
solu o oda conno ación de cima, an es de ol-
é sela a da . No es, p imo dialmen e, el esul a-
do
y
el hallazgo de la his o ia de la conciencia,
al como la mues a la
Fenomenologiá.
El sabe
absolu o o ma pa e de la e dad
y
la e dad es
e e na: «La his o ia expone lo mudable, lo que se
ha hundido en la noche del pasado, lo que ya no
exis e;
y
el pensamien o, cuando es e dade o
y
necesa io -el que no lo sea no nos in e esa
aquí-, no es suscep ible de cambio»l5. El sabe
absolu o exis e, po lo an o, desde siemp e. No
es p ime amen e un enómeno de conciencia si-
no una es uc u a del se , de un se en endido
como p oduc i idad del ascenden al.
¿Qué puede signi ica oda ía, po lo an o, el
sabe absolu o como cima del p oceso expues o
en la
Fenomenologu ?
Signi ica el empalme de
an opologia
y
sis ema en el pensamien o de He-
gel. El des ino de la conciencia es la obediencia
al se .
Y
el se encuen a en es a obediencia, po
así deci lo, su glo i icación o su libe ad al hace -
se conscien e lo que has a aho a e a inconscien e.
De aquí la impo ancia de la iloso ía. Su misión
es es e paso de lo inconscien e a lo conscien e.
O
mejo , oda ob a de la conciencia eó ica o p ác-
ica iene es e único des ino, pe o solamen e la
iloso ía pod á pone la cla e de bó eda como sa-
be absolu o. Schelling ya expone la emá ica de
conscien e e inconscien e en su
Sis ema del idea-
lismo ascenden al»l6.
En los
P incz)ios de la
8-
loso ia del de echo
ambién Hegel se e ie e ex-
plíci amen e a ella, en un con ex o his ó ico: «En
es e abajo del espí i u del mundo, los Es ados,
los pueblos
y
los indi iduos apa ecen cada uno
con su p incipio pa icula de e minado, que se
explici a
y
se hace eal en su cons i ución
y
en o-
da la ex ensión de sus si uaciones. Aunque ie-
nen conciencia de es a ealidad pa icula
y
es án
abso bidos po sus in e eses, son sin emba go los
ins umen os
y
los ó ganos inconscien es de es a
ac i idad in e na del espí i u»l7. La conciencia
ambién es á al se icio de la idea, ambién es un
ó gano inconscien e suyo, some ido a un p oceso
inconscien e hacia la consciencia. Pe o en las e a-
15
LHF, ol.
1,
p. 11.
16
F. W.J. SCHELLING,
Le sys eme de I'idéalisme anscen-
dan al.
~ou ain-La-Neu e, Edi ions Pee e s, 1978,
p.
89.
Ve ambién
p.
108: «Pe o el yo, en an o que es in uyen e,
es á igualmen e comple amen e encadenado
y
ligado en la
p oducción,
y
no puede se el mismo iempo in uyen e e in-
cuido. Solamen e po es a azón, la p oducción es comple-
amen e ciega e inconscien e)).
17
G.W.F.
HEGEL.
Pnkcipes de IaphiIosophie du d oi
ou d oi na u ele science de I'E a den ab égé.
T ad. an-
cesa de
R.
De a hé, Pa is, V in, 1975, p.
335.
En lo sucesi o
ci a é es a ob a con las siglas
FD.
pas sucesi as que eco e en la
Fenomenologu ,
el
se icio que p es a es se el luga de la au ocon-
ciencia de la idea. En es a au oconciencia no hay
p opiamen e un nue o sabe ,
sino
el sabe e e no
hecho conscien e. Es e es el que gobie na el p o-
ceso, po lo que hay que habla de un comple o
p imado del sis ema sob e la an opología en el
pensamien o de Hegei. La conciencia no es pun-
o de e e encia úl imo. Solamen e es pun o de
e e encia en an o que ep oduce las es uc u as
del se mismo o de la idea.
Y
en es e sen ido la
an opologia iene un luga e dade amen e
cen al. En la conciencia
y
a a és de un p oceso
his ó ico de la conciencia, la idea se e ela a sí
misma. La endencia con empo ánea a lee la
FE-
nomenologíü
independien emen e del sis ema,
compo a ya, de en ada, un ampu a esencial-
men e el pensamien o de Hegel, donde se jue-
gan los p oblemas ilosó icos úl imos.
T ánsi o
y
pe enencia
Una ez alcanzado el sabe absolu o, é mino
de la
Fenomenologiá,
¿quedan a ás las di e sas
igu as de conciencia, como e o es o pun os de
is a pa ciales? En algún sen ido sí, pues en el sa-
be absolu o se alcanza algo que solamen e en él
es á
y
hacia lo cual apun aba odo el mo imien o
an e io . El p oblema es, po lo an o, de e mi-
na qué elación iene es a cosa nue a alcanzada
en el sabe absolu o, con las igu as de concien-
cia an e io es o, más exac amen e, qué modi ica-
ción les apo a. En ningún caso pod á se una e-
u ación en endida como e u ación del e o po
la e dad, po que cualquie a de los mo imien os
de la conciencia signi ica un p oceso en el que se
obje i a
y
despliega, po lo que en ningún caso
puede queda como algo nulo.
La cosa nue a apo ada po el sabe absolu o
queda adecuadamen e cali icada desde el nexo
es ablecido po Hegel en e el pensamien o
y
la
libe ad. En las
Lecciones sob e la his onk
de
la
iloso ia
se exp esa al espec o en es os é minos:
«La única di e encia que se ap ecia en e los pue-
blos de Á ica
y
el Asia, de una pa e,
y
de o a
los g iegos, los omanos
y
el mundo mode no,
consis e en que es os saben po qué son lib es,
mien as que aquellos lo
son
sin
sabe
que lo son
y,
po an o, sin exis i como pueblos lib es~lg.
18
LHF, ol.
1,
p.
27
Co ela i amen e, pod íamos deci que la única
di e encia en e las igu as de conciencia an es
y
después del sabe absolu o es la adquisición de
libe ad. O o ex o, más p óximo a los enóme-
nos de conciencia, nos indica el mismo camino:
«Así, po ejemplo, cuando in uimos, cuando
sen imos, es amos de e minados, no somos li-
b es; sólo los
somos
cuando adqui imos la con-
ciencia de es as sensaciones. Incluso la olun ad
pe sigue de e minados ines, se mue e po un
de e minado in e és; somos lib es, e iden e-
men e cuando es e in e és es el nues o; pe o es-
os ines en añan siemp e, además, algo dis in-
o, algo que es pa a noso os o a cosa que lo
nues o, ins in os, inclinaciones, e c. Sólo en el
plano del pensamien o desapa ece, se e apo a
odo lo ex año, el espí i u, aqui, es absolu a-
men e lib e»l9.
En el sabe absolu o la conciencia alcanza su
plena libe ad, po que en él se sabe igual a la
idea. Alcanza la delibe ada obediencia al se ,
po que econoce
y
acep a su se como in ini ud
ini izada. Lo que an es se le apa ecía como algo
ajeno que se le imponía, aho a lo en iende como
una pa e
y
una exigencia de su p opia na u ale-
za. La absolu a libe ad se ha alcanzado en la nece-
sidad absolu a: «Po donde la idea es el cen o,
un cen o que es, a la ez, pe i e ia, un oco lu-
minoso que, en odas sus expansiones, no sale
ue a de sí; es, en suma, el sis ema de la necesi-
dad
y
de su p opia necesidad, que es, al mismo
iempo, po ello mismo, su libe ad»20. Una ez
alcanzado el sabe absolu o, la conciencia es á
delibe adamen e en sí misma, espejeando, como
pa e, la idea o el odo. Es á plena
y
delibe ada-
men e en su p opia na u aleza, que es la na u a-
leza del odo.
Y
de aqui se ob iene la on e a que el sabe
absolu o ab e. An es de él la conciencia es aba
en la idea, ealidad única que no admi e al e na-
i as, pe o no delibe adamen e. Se esis ía a la
na u aleza de la idea
y
a su p opia na u aleza. La
abolición de es e esis i se es la cosa nue a que el
sabe absolu o apo a
y,
con ella, la libe ad ple-
na, idén ica a la necesidad. De aquí la impo an-
cia de la
con esión,
po se el momen o en que la
conciencia ceja en su p e ensión de adecua sus
19
LHF, ol.
1,
p.
28.
20
LHF, ol.
1,
p.
33.
obje i aciones a su po encia in ini a
y
acep a, en
cambio, que su elemen o son las obje i aciones
ini as. Es el p ime paso pa a adecua se delibe-
adamen e a su p opia na u aleza. Pe o la con-
ciencia no puede de ene se en el ac o
y
en el sa-
be que ninguna obje i ación se adecua a su po-
encia in ini a. Debe segui su camino, debe
con inua i iendo su des ino, que es mo e se en
la inquie ud de la di e encia en e su po encia
in ini a
y
la ini ud de sus obje i aciones. Debe,
po lo an o, hundi se en la ini ud
y
i i la ple-
namen e ebelándose con a ella. A o o ni el,
debe man ene se en el sabe
y
en la acep ación
de la necesidad de la ini ud
y
de su p opia e-
beldía. Aho a es a á en la pé dida de la in ini ud
en cada una de sus obje i aciones, pe o en la in-
ini ud misma en an o que al pé dida es condi-
ción de su p opia ida
y
alma del odo.
El e o no, aho a delibe ado, de la conciencia
a la ensión ini ud-in ini ud, es el e o no desde
el sabe absolu o a las igu as de conciencia que
han cons i uido el eco ido de la
Fenomenolo-
gúz.
Al inal de la sección
Conciencia
queda es a-
blecida la noción de in ini ud: «Es a in ini ud
simple o el concep o absolu o debe llama se la
esencia simple de la ida, el alma del mundo,
la sang e uni e sal, omnip esen e, que no se e
acompañada ni in e umpida po ninguna di e-
encia, sino que más bien es ella misma odas las
di e encias así como su se supe ado
y
que, po
an o, palpi a en sí sin mo e se, iembla en sí sin
se inquie a»21. Pe o al inal de la sección
Con-
ciencia,
la in ini ud es á an e la conciencia. Es la
in ini ud como la e dad de aquello que la con-
ciencia piensa, pe o que no es ella misma. Po
es o, el es o de la
Fenomenologiá
ha de ocupa -
se de la in ini ud de la conciencia misma. Al i-
nal, en el sabe absolu o, la concienci$encon a-
á su p opia in ini ud como in ini ud sac i icada,
que es la ida
y
la e dad del odo. Aquella si-
uación con a la que se ebelaba a lo la go de la
Fenomenologiá,
se le apa ece aho a an necesa ia
como la ebelión misma. Po es o en las úl imas
líneas de la
Fenomenologúz,
Hegel puede exp e-
sa se así: «La
me a,
el sabe absolu o o el espí i u
que se sabe a sí mismo como espí i u iene como
su camino el ecue do de los espíi us como son
21
G.W.F.
HEGEL.
Fenomenología del espí i u.
T ad.
cas ellana
de
W. Roces, Mexico-Buenos Ai es, F.C.E.,
1966,
p.
101.
En lo sucesi o ci a é es a ob a con las siglas
FeE.
en ellos mismos
y
como lle an a cabo la o gani-
zación de su eino. Su conse ación is a po el
lado de su se allí lib e, que se mani ies a en la
o ma de lo con ingen e, es la his o ia, pe o is a
po el lado de su o ganización concep ual es la
czencza del sabe que se manz ies a, uno
y
o o
jun os, la his o ia concebida, o man el ecue do
y
el cal a io del espí i u absolu o, la ealidad, la
e dad
y
la ce eza de su ono, sin el cual el espí-
i u absolu o se ía la soledad sin ida»22. El espí-
i u absolu o no p escinde de los espí i us que le
han p ecedido. Los lle a cons an emen e consi-
go, como «la ealidad, la e dad
y
la ce eza de
su ono». Po es o, una ez alcanzado el espí i u
absolu o hay que empeza de nue o, pues el es-
pí i u no es sino el sabe que se mani ies a
y
el
sabe que se mani ies a pasa po el mo imien o
del espí i u o po di e sas igu as de conciencia
que en su necesidad exp esan la ciencia del sabe
que se mani ies a. Po es o cel espí i u iene que
comenza de nue o desde el p incipio, desp eo-
cupadamen e
y
en su inmedia ez
y
c ece nue a-
men e desde ella, como si odo lo an e io se hu-
biese pe dido pa a él
y
no hubiese ap endido na-
da de la expe iencia de los espí i us que le han
p ecedido»23.
Después del sabe absolu o, po lo an o, ¿no
queda más que epe i inde inidamen e el pe i-
plo de la conciencia expues o en la Fenomenolo-
gúz?
Nada más queda, pe o aunque aho a el e-
co ido se á idén ico, se á el mismo iempo di e-
en e. Lo que la conciencia enía an es po encie-
o
y
des ie o, lo sab á
y
i i á aho a como algo
p opio
y
se á, po lo an o, lib e:
pe o
sí ha con-
se ado el e-cue do, que es lo in e io
y
de he-
cho la o ma supe io de la subs ancia. Po an o,
si es e espí i u einicia desde el comienzo su o -
mación, pa eciendo solamen e pa i de sí mis-
mo, comienza al mismo iempo po una e apa
más al a»24. Es el sabe absolu o hecho conscien-
e el que de ine la al u a de la nue a e apa. Ella
es la que do a de una nue a libe ad al nue o
pe iplo de la conciencia. ¿Dónde se ad e i á, en
el eco ido mismo, es a nue a al u a, es a nue a
libe ad?
Con las igu as de conciencia eco idas en la
Fenomenologíü ha de ocu i lo mismo que con
las di e sas iloso ías apa ecidas a lo la go de la
his o ia: «Toda iloso ía ha sido necesa ia
y
lo si-
gue siendo, po an o; ninguna desapa ece po
comple o, sino que odas se conse an a i ma i-
amen e en la iloso ía como momen os de un
g an odo. Pe o es necesa io que sepamos dis in-
gui en e el p incipio especial de es a iloso ía,
como al p incipio especial,
y
la aplicación de es-
e p incipio a a és de oda la concepción del
mundo. Los p incipios se man ienen; la no ísi-
ma iloso ía no es sino el esul ado de odos los
p incipios p eceden es; en es e sen ido, puede
deci se que ninguna iloso ía ha sido e u ada.
Lo e u ado no es el p incipio de es a iloso ía, si-
no solamen e la p e ensión de que es e p incipio
sea la de e minación úl ima
y
absolu a»2,. Des-
pués del sabe absolu o ha de ocu i que odas
las igu as de conciencia an e io es se conse en,
sólo que sin con e i su p opio p incipio en la
de e minación úl ima
y
absolu a. En es o consis-
e la p esencia del sabe absolu o: en que cada i-
gu a se sepa a sí misma como un momen o del
odo, como una ase del despliegue de las obje i-
aciones de la conciencia que solamen e alcanza
su signi icación en su enga ce con el conjun o.
El sabe absolu o no iene, pues, a e u a , sino a
jus i ica . Lo único que pide es que cada mo-
men o no se absolu ice.
Y
lo puede pedi , pues
en él alcanza la conciencia su sa is acción
y
po
es o queda abolida la sob ede e minación de sus
ac os. An es de él, an es de sabe se in ini ud i-
ni izada, la conciencia p e endía la in ini ud in-
media a. Después de él, sigue p e endiéndola,
pe o sabiéndola como la cualidad del odo que
no queda abso bida en ninguna de las pa es. La
conciencia se sabe aho a in ini a en el sac i icio
de su p opia in ini ud. Aquí, en es e sabe , halla
su sa is acción
y
en el acaso de abso be la in i-
ni ud en sus obje i aciones, su p opio des ino.
Po es o, su acaso ya no es al, sino que es sac i-
icio e in ini ud. Como acaso, e a sac i icio so-
b ede e minado po la no acep ación de la ini i-
zación. Como pu o sac i icio, es la libe ad o
con o midad con la necesidad, u obediencia al
se o igualdad con la idea.
22
FeE,
p.
473.
23
[d
24
Id.
2s
LHF,
ol.
1,
p.
40.
La
necesidad del escep iczimo
Hegel a a el p oblema del escep icismo en
a ias de sus ob as, muy sepa adas en e sí a lo
la go del iempo; en el a ículo de
1802,
sob e la
Relación del escep iczj.mo con la zloso úz,
en la
Fenomenologúz del
espí i u,
en la
Ciencia de la
lógica,
en la
Enciclopedia
y
en las
Lecciones so-
b e
la hi o ia de la iloso úz.
Una p ime a ap oximación al a amien o da-
do po Hegel al escep icismo pone de elie e in-
media amen e dos cosas: en p ime luga que lo
alo a muy al o desde el p incipio
y
sin a iacio-
nes en las ob as pos e io es; en segundo luga ,
que es a alo ación es á conec ada al núcleo mis-
mo de su iloso ía, a su concepción de la idea
y
de la especulación.
Es es a p oximidad la que hace que el escep i-
cismo, como igu a po la que la conciencia pasa,
sea especialmen e ap o pa a se mos ado como
incluido en el sabe absolu o, además de se una
ase po la que la conciencia pasa en su eco ido
hacia él. Po lo an o, la inclusión de las igu as
de conciencia en gene al en el sabe absolu o, no
queda á su icien emen e p obada una ez a a-
do el escep icismo desde es e ángulo. Es e aba-
jo, sin emba go, iene como obje o el escep icis-
mo
y
es necesa io que quede pa a o o luga el
lle a o as igu as de conciencia al sabe absolu-
o, como pe enecien es a él.
En la
Fenomenologúz,
Hegel d ma del escep-
icismo lo siguien e: <Pe o, mien as que la ape-
encia
y
el abajo no podían lle a a é mino la
negación pa a la au oconciencia, es a endencia
polémica con a la múl iple independencia de
las cosas alcanza á, en cambio, su esul ado, po -
que se uel e en con a de ellas como au ocon-
ciencia lib e ya p e iamen e log ada; de un mo-
do más p eciso, po que es a endencia lle a en sí
misma
elpensamien o
o la in ini ud, po lo cual
las independencias, en cuan o a sus di e encias,
no son pa a ella sino magni udes que ienden a
desapa ece w26. El escép ico des uye la ce i-
dumb e de lo dado en la ce eza sensible
y
en las
a i maciones de la conciencia común.
A
la a i -
mación de cualquie de e minación como eal, el
escép ico a guye la alidez de la de e minación
con a ia. Nada, en onces, puede se a i mado
con ce idumb e. Todo lo eal pie de su ca ác e
26
FeE,
p.
125.
subs ancial e independien e. Lo único que que-
da después de los a gumen os escép icos es la
apa iencia, o el suje o comple amen e des incu-
lado del obje o. Se desen iende de él
y
debe de-
sen ende se, po que ha mos ado su acuidad,
su mezcla de se
y
no se , su al a de solidez o
subs ancialidad.
Simul áneamen e, en el eje cicio escép ico
eme ge la in ini ud del pensamien o. En él se
ealiza el no queda abso bida la idea en ningu-
na de sus obje i aciones. Co ela i amen e, el
pensamien o escép ico no puede incula se a
ningún con enido de conciencia. En ninguno de
ellos econoce un con enido que le sea adecuado,
con lo que simul áneamen e a i ma la ini ud de
lo eal
y
su p opia in ini ud. Po es o, Hegel se-
ñala que el escep icismo ni es el eje cicio de la
duda27, ni nada iene que e con el escep icismo
mode no28, que p e ende encon a suelo i me
en los hechos de conciencia. Jus amen e con a
es a p e ensión, enca nada en Schulze, esc ibe
Hegel su a ículo.
A
su en ende , el escep icismo
de Schulze, que aho a llama íamos posi i ismo,
iene a des ui , jus amen e, la ob a del escep i-
cismo an iguo. Es e, que ac i amen e negaba la
posibilidad de cualquie e dad, e a la a i ma-
ción del de echo absolu o del pensamien o, en
an o que in ini o,
y
la disolución de odo lo
subs ancial pa a la conciencia común, o la diso-
lución del se como cosa o como di e encia de e -
minada. El escep icismo mode no, en cambio,
es ablece el se como cosa de la o ma más bu -
da, omando los hechos de conciencia como la
e dad. Po es o Hegel dice del escep icismo mo-
de no que «no es ni siquie a una iloso ía de
campesinos, ya que es os saben que odas las co-
sas e enales son pe ecedo as
y
que su se , po
an o, ale an o como su no se »29.
.
-
La necesidad del escep icismo adica, en p i-
me luga , en que se co esponde con la na u a-
leza de la idea o del absolu o. La idea es po encia
in ini a, ascenden al p oduc i o que despliega
di e encias po desa ollo necesa io de su ida in-
27
LHF, ol.
11,
p.
424.
28
G.W.F. HEGEL,
Rappo o de00 sce iczsmo con
la ilo-
so k.
T ad. i aliana de
N.
Me ke , Roma-Ba i, La e za,
1977,
p.
70. En lo sucesi o ci a é es a ob a con las siglas
REF. Ve ambién la ca a de Hegel a Mehmel de
26.8.1801, en: G.W.F.
HEGEL,
Le e e.
T ad. i aliana de
E.
Ga in, Ba i, La e za,
1972,
p.
47.
29
LHF, ol.
11,
p.
423.