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Los "a priori" del lenguaje

Camps, Victòria

Abstract

Camps, Victòria

Full text

LOS «A PRIORI» DEL LENGUAJE Vic o ia CAMPS Todo el lenguaje es á C0mp ad0 po los amos, les excusa y esconde, y al obado igno an e le hace más espe uoso an e el ago sis ema. Oid habla al pob e: su palab a se agacha an e odo lo que es comp a , ende , gana : con e e encia alude a esas uenas emibles, como a dioses que no cabe nomb a siquze a: no se a e e ni a usa como suyo el lenguaje. UosÉ M. VALVERDE, «El obo del lenguaje», Se de palab a) El cogz o ca esiano iene mala p ensa en la i- loso ía con empo ánea, donde esa p ime a y úni- ca e idencia que ue el «yo pensan e» ha pasado a se la idea menos segu a, más ulne able. Si en iempos la exis encia del alma se juzgó indispen- sable pa a explica los enómenos del compo a- mien o especí kamen e humano, hoy el pos ula- do de un « an asma» que manipula y hace un- ciona la «máquina» co po al pa ece una hipó e- sis innecesa ia. Se quie e p escindi de las dico o- mías «cue po-espí i u», « enómeno-nóumeno», « olun ad- ep esen ación», «suje o-obje o», pe o con especial in e és po aniquila al espí i u, a la olun ad o al suje o, como elemen o que es á de más en las explicaciones del ac ua humano. No hay, a mi juicio, un luga más adecuado pa a el plan eamien o del p oblema que el del ámbi o de la p oducción del lenguaje. Nadie po- ne en duda que el lenguaje, hablado o esc i o, p esupone un suje o que lo hable o esc iba; y, sin emba go, los es udios más ecien es sob e el lenguaje ienden a es a le impo ancia al suje o hablan e; si se ocupan del «yo» es pa a con e i le un s a us ascenden al que emi e a es ados pe - ec os e ideales, u opías inc eíbles, y deja sin ex- plica la ealidad con lic i a del hablan e que no acie a a exp esa se o comunica se con la ni idez deseada. La mue e del «yo pensan e» no ha e- nido seguida de la desapa ición del «yo ascen- den al~; muy al con a io, es e úl imo es acep a- do y consolidado po el ilosó o que acila en de- c e a , jun o a la negación del cogi o, la de un- ción de ini i a del suje o. T es pensado es con- empo áneos -Wi gens ein, Habe mas y Chomsky- ep esen an, cada cual desde su campo e in e eses p opios, ese pensamien o as- cenden alis a que deja en un ma co di uso, y, a mi juicio, insa is ac o io, el enómeno del «yo». Analiza dicho pensamien o y esal a sus de i- ciencias al espec o es lo que me p opongo hace a lo la go de las páginas que siguen. Un a o ismo del T ac a us Logico -ph& - sophicus de Wi gens ein sen encia: aEl suje o que piensa o se ep esen a ideas no exis e. Si yo esc ibie a un lib o i ulado El mundo que me encon é, debe ía e e i me en él a mi cue po, y deci qué miemb os obedecen a mi olun ad y cuáles no, e c. Es e se ía un mé odo pa a aisla al suje o o aún mejo pa a mos a que en un sen i- do impo an e no hay suje o; pues sólo de él no se pod ía habla en al lib o»'. Si Wi gens ein hubie a esc i o un lib o sob e el mundo no hubie a hablado en él de sí mismo, po que el suje o es «el lími e del mundo» y, co- mo al, no en a en él. Cuando el au o del T ac- a us hace la an e io a i mación, concibe el len- guaje como «pin u a», ep esen ación, de la ea- lidad, en la cual el ac o de pin a o ep esen a impo a ela i amen e poco. El «yo» que piensa, dice o c ee un cie o enunciado queda ocul o as la ma e ialización lingüís ica del mism3: és e i- gu a en luga de una si uación, de un es ado de cosas, independien emen e de quien sea su po - ado . Con a la opinión de Russell que en endía el enunciado aA c ee que p» como la exp esión de la elación en e un pensamien o y un hecho, Wi gens ein man iene que aA c ee quep~ iene la o ma «'p' dice p~, donde el p ime p -el enunciado- es ambién zln hecho, no un obje o simple, un pensamien o, un aalma~, sino, senci- llamen e, el hecho de deci . El apa en emen e 1 L. WITTGENSTEIN, T ac a us Logico-Philosophicus, 5631. uni a io suje o A no es nada más que el enóme- no de su lenguaje: el Gedanke -di á Wi gens- ein- es un Ta sache, el pensamien o es un he- cho o, lo que es lo mismo, la «pin u a lógica» de unos hechos*. Pe o, si no hay «yo pensan e», 'exis e, sin em- ba go, un «yo ascenden al» que es el «yo» obje- o de la iloso ía: «Hay, pues, cie amen e, un sen ido en el cual se puede habla en iloso ía del yo de un modo no psicológico. El yo en a en i- loso ía po el hecho de que «el mundo es mi mundo». El yo ilosó ico no es el homb e, ni el cue po humano, ni ampoco el alma humana de la cual a a la psicología, sino el suje o me a ísi- co, el l'hi e, no una pa e, del mundod. Suje o ascenden al y me a ísico que apa ece, pues, como la es a agema de oda la iloso ía oc- ciden al, a pa i de Kan , pa a ese a un am- biguo espacio al «yo», pa a no elimina lo o al- men e, libe ándolo al mismo iempo de oda esponsabilidad con espec o al mundo: el suje o queda ue a del mundo, pe o epis emológica- men e lo condiciona, hace posible su exis encia como mundo conocido y pensado po el hom- b e; como el ojo que p e o ma el campo isual, 2 ((Pe o es cla o que "A c ee que p", "A dice p", son de la o ma «p dice p»; y aquí se a a no de la coo dinación de un hecho y un obje o, sino de la coo dina- ción de hechos po la coo dinación de sus obje os» (Ibíd., 5542). «Eso mues a que el alma -el suje o, e c.-, como se la concibe en la supe icial psicología de hoy, es un absu - do. Un alma compues a no se ía más un alma» (Ibíd, 55421). A i maciones que quie en ec i ica las de un F ege o W. James, cuando esc iben: «Pa ece absu do que un do- lo , un es ado de ánimo, un deseo anden po el mundo sin un po ado , independien emen e.. . El mundo in e io p esupone la pe sona cuyo mundo in e io es ... las ideas necesi an de un po ado )) (G. FREGE. «The Though : A Lo- gical Inqui y», Mind65 (1956), p. 299); «el ac o de juicio es un p oceso psíquico y necesi a un suje o juzgan e como po- seedo » (Tansla ions om he Philosophical WnFings o G. F ege, Ed. P. Geach y M. Black, Ox o d, 1970, p. 128). ((Pa ece como si el hecho psíquico elemen al no ue a el pensamien o o ese pensamien o, sino mi pensamien o, o- do pensamien o poseído» (W. JAMES. The Pni ciples o Psy- chology, Lond es, 1901, p. 226). Pa a el desa ollo y expli- cación de ales concepciones, c . G. HALLET, A Companion o Wi gens ein 'S Philosophical In es iga ions, Co nell Uni e si y P ess, 1977, pp. 439 SS., así como P.M.S. HAC- KER. Insi h and Illusion. Wi gens ein on Philosophy and he Me aphysiu o Expenence, Ox o d, Cla endon P ess, 1972, pp. 58 SS. 3 L. WITTGENSTEIN. T ac a us Logico-Philosophicus, 5641. pe o él mismo no es á incluido en dicho campo*. Bien es cie o que Wi gens ein se da pe ec a cuen a de que al «yo» ascenden al es, en de i- ni i a, una hipó esis inú il; que la a i mación de que el mundo es mi mundo es una pe og ullada y pone de mani ies o que solipsismo y ealismo coinciden. Pe o la inu ilidad del suje o pone de mani ies o ambién algo ealmen e ágico: que «el mundo es independien e de mi olun ad», con ingen e, a al y, además, el suje o se sabe impo en e pa a ans o ma lo. En un mundo «dado», «ya hecho», donde «sólo hay ma e ia mue a», el bien y el mal, los juicios de alo no caben, pues ales juicios son p oduc o de un su- je o que, además de se I'hi e del mundo, se c ee, cuando menos, capaz de cambia lo. Tal se- ía el «suje o de la olun ad», según Schopen- haue - uen e p imo dial del jo en Wi gens- ein-, que, a di e encia del suje o pensan- e que es «me a ilusión», si exis e>. Exis e, pe o en el eino de lo ine able. Wi gens ein no c ee que se pueda habla de él ni que el suje o de la olun ad pueda exp esa se como al, pues si la misión de la olun ad es da sen ido alo ando la o alidad de lo eal, iene sob e sí una a ea de- masiado ambiciosa pa a se exp esada o desc i a. Lingüís icamen e -y lógicamen e-, el mun- do es mi mundo, po que es á dicho en un len- guaje que es el mío y que sólo yo (en an o se hablan e) soy capaz de en ende b; pe o, é ica- men e, el mundo es ajeno a lo que yo quie a ha- ce de él: la bondad o la maldad, la elicidad o la desg acia «son p edicados del suje o, no p~opie- dades del mundo»7. No hay, pues, conexión 1ó- gica en e la olun ad y el mundo: «no puedo doblega el mundo a mi olun ad: soy o almen- e impo en e»g. Al modo de Spinoza, Wi gens- ein no e sino una o ma de eje ce el pode so- b e el mundo: po la ía del conocimien o; así, 4 Ibíd, 5633. 5 «El suje o pensan e es, sin duda, me a ilusión. Pe o el suje o de la olun ad exis e. Si la olun ad no exis ie a, no hab ía ampoco ese cen o del mundo que llamó el «yo» y que es el suje o de la é ica. Lo que es bueno y malo es esen- cialmen e el «yo», no el mundo. ;El yo, el yo es lo p o un- damen e mis e ioso!)) (L. WITTGENSTEIN, No ebooh, 1914- 16, 5/8/16). 6 Esa es la demos ación de que solipsismo y ealismo coinciden: C . No ebooh 1914-1916, 2 191 14, y T ac n us Logico-Philoso~hicus, 562. 7 No ebooh, 2/81 16. 8 Ibíd, 11/6/16. *;la ida del conocimien o es la ida que es eliz a pesa de la mise ia del mundo»9. F ase que, sin más desa ollo, no puede se en endida sino co- mo un me o exponen e de una é ica de la esig- nación. De un modo o de o o, Wi gens ein deja ue- a del campo de la e lexión ilosó ica al suje o pensan e y al suje o de la olun ad: po que es innecesa io, el p ime o, y po que desbo da las posibilidades del lenguaje, el segundo. Incluso en los esc i os pos e io es al T ac a us, ambas ex- clusiones se encuen an a aladas po el análisis del uso co ien e del lenguaje. En e ec o, el «yo» no es un nomb e, el nomb e de la pe sona que lo usa, sal o en el caso en que adquie e signi icado posesi o: «yo engo un lib o» es dis in o de «X iene un lib o»; pe o « eo un a ión» o «me due- len las muelas» equi ale a deci «ahí hay un a ión» o «jay, qué dolo de muelas!»lo. La eali- dad de la conciencia es una de las con icciones undamen ales de nues a o ma de ida y de lenguaje, an undamen al que apenas es ne- cesa io aludi a ella: «lo eo», «lo sé», «lo en- iendo~, «soy conscien ew son modos de exp esa mi a ención a un de e minado hecho, nunca alu- siones di ec as a un es ado men al o a un ayoa. Es más, la olun ad es «me amen e una expe ien- cia», lo especí ico de la olun ad es el ac o mis- mo, no un que e o un desea p e io y « olun a- ioa. En las Philosophische Un e suchungen, Wi gens ein se encuen a ya más lejos de la in- luencia de Schopenhaue y conside a que el «yo que quie e* o el «pode que e lo que se quie e» son en edos lingüís icos que ol idan y ocul an el uso eal del lenguaje". Así, el «yo» acaba siendo nada más y nada me- nos que la pieza de unos «juegos de lenguaje», de una p ác ica es ablecida, en la que el agen e o el ac o pocas eces necesi an exp esa su iden i- dad. Cab ía deci que el lenguaje ac úa indepen- dien emen e de quien mue e los hilos de la ac- ción, que el lenguaje se p odnce anónima e im- 9 Ibíd, 13/8/16. 10 ayo* no es el nomb e de una pe sona, ni aaquí~ el de un luga , y .;es o% no es un nomb e. Pe o es án elacionados con nomb es. Los nomb es se explican po medio de ellos. Es cie o ambién que es ca ac e ís ico de la ísica no usa a- les nomb es* (L. WIITGENSTEIN, Philophische Un e su- chungen, 410; c . ambién pá a o 398-422, y The Blue and B own Boohs, pp. 66-67. 11 C . Philosophische Un e suchungen, 6 17-619. pe sonalmen e. Y que al ez ése sea el p ecio que hemos de paga po la e icacia comunica i- a, que se consegui ía a cos a de la sumisión y abso ción de uno mismo en la ealidad abs ac a y gene al del lenguaje. De la idea del lenguaje como juego ha nacido, po ob a del pensamien o analí ico pos wi gens- einiano, la eo ía del los speech-ac s o de la ac- uación lingüís ica. John L. Aus in, el p omo o de la misma, sos iene que odo enunciado (locu- ción) ealiza un de e minado ac o (ilocución) que, cuando no es más especi icable, se educe a la acción de deci algo. El «yo digo» (o «yo c eo, p ome o, suplico, acep o.. .») es p e io y acom- paña la emisión de cualquie ase, de o ma que és a debe en ende se como unción p edica i a del e bo que de hecho enuncia la acción -de deci , juzga , suplica , e c.- lle ada a cabo po el suje o. Y es impo an e que en e el suje o y sus palab as se dé una cohe encia cuya ansg e- sión impedi ía el a elizs cumplimien o, es deci , la ealización co ec a del ac o. Como di ía Wi - gens ein, la «g amá ica» de cada e bo me impo- ne unos usos de e minados del mismo: no puedo uc ee a lo que es e iden e (no puedo c ee que el sol sale cada mañana, aunque Hume sí lo «c eía», dicho sea de paso), ni le pido dine o a quien sé que no lo iene, ni se me ocu e da le una o den a quien econozco como mi supe io . Aho a bien, si el elemen o undamen al del ac o lingüís ico es su cons i ución con o me a unas eglas'*, aun cuando sea cie o que odo ac- o p esupone un agen e o un ac o , és e en eali- dad se limi a a ep oduci - epe i - unas no - mas de ac uación o comunicación lingüís ica p e iamen e in e nalizadas. No es de ex aña , pues, que el ayo digo>, sea sup imido -como 12 Según J. Sea le, o o de los eó icos de los speech-ac los ac os lingüís icos se undan en unas eglas cons i u i as, que ac ean o de inen nue as o mas de conduc a*. (Speech- Ac s. An Essay in he Philosophy o language, Lond es- Nue a Yo k, Camb idge Uni e si y P ess, 1970, p. 33). Po o a pa e, la hipó esis básica de Sea le de que ahabla una lengua es comp ome e se con un modo de compo amien o gobe nado po eglas* (ibíd, p. 41) pa ece asumida an o po los es udiosos del lenguaje en sus aspec os más o ma- les, como po los que ponen el acen o en la p agmá ica, es o es, en la dimensión menos egulable del lenguaje; así, po ejemplo, la noción de ajuego de lenguaje* de Wi gens ein, con iene ya la de eglas del juego. De la pos ulación de las eglas, condiciones de posibilidad del juego o del ac o, a la a i mación ascenden alis a a muy poco echo.