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Peronismo y populismo : una nueva propuesta de interpretación

Ipola, Emilio de

Abstract

Ipola, Emilio de

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Pe onismo y populismo. Una nue a p opues a de in e p e ación Emilio de IPOLA Uni e sidad Nacional de Buenos Ai es Wo king Pape n.35 Ba celona 1991 Es e ex o es en buena medida el p oduc o de la con e gencia de es ac o es: i) un p ime examen, no exhaus i o sino azonablemen e amplio, de las p incipales in e p e aciones del pe onismo (1); ii) in e io a ese examen, una elec u a especí icamen e cen ada en los abajos de E nes o Laclau sob e el populismo, elec u a mo i ada po la con icción de que dichos abajos inician un ipo de e lexión a mi pa ece muy suge en e, más allá de desacue dos pun uales con algunas de sus esis; iii) en e ce y úl imo luga , la i encia, ob iamen e incomple a pe o ya signi ica i a, de un hecho mucho menos académico que los p eceden es: la ges ión del ac ual gobie no pe onis a p esidido po Ca los Saúl Menem. El balance de las in e p e aciones del pe onismo an es mencionado analizaba un conjun o de eo ías ace ca de ese enómeno, conjun o que, aunque pa cial, p e endía no se a bi a io, en la medida en que comp endía: a) in e p e aciones globales del pe onismo -y no in en os de acla a aspec os pa ciales del mismo; b) in e p e aciones que habían enido amplio eco y susci ado comen a ios (no necesa iamen e posi i os) en e los cien is as sociales, y, de mane a di ec a o indi ec a, los polí icos mismos; c) en in, pun o és e cuya ele ancia espe o pode mos a más adelan e, in e p e aciones que en a izaban desde el pun o de is a desc ip i o o explica i o una de e minada dimensión, di e en e en cada caso, del enómeno pe onis a. Aho a bien, en el momen o de in en a ese balance, mi p eocupación p incipal pod ía se esumida con acep able idelidad como la discusión del dilema - e e ido al pe oiísmo- " up u a e sus con inuidad", dilema que, po lo demás, ambién in e esaba a los au o es escogidos (2). An icipo las conclusiones a las cuales llegué y que, some amen e expues as, se educen a dos esis: 1) po una pa e, las in e p e aciones gua dan en e ellas elaciones de discon inuidad (" up u a") que se mani ies an en los ma cos eó icos u ilizados po cada una, en las esis p incipales que sos ienen y ambién en el eco e que hacen del obje o “pe onismo”. 2) po o a pa e, esa discon inuidad eó ica en e dichos en oques iende a es a acompañada po un sesgo in e p e a i o que acue da c ecien e igo a esis que a i man la exis encia de lazos de con inuidad his ó ica en e el pe onismo y la e apa que p ecedió a su su gimien o. Co ela i amen e se edimensiona, po así deci , la esis opues a según la cual el pe onismo ep esen a ía una up u a p o unda en la his o ia social y polí ica a gen ina. Con modalidades y ma ices di e en es, y op ando siemp e po o o ga p eeminencia a un aspec o del enómeno pe onis a (lo polí ico, en el caso de Ramos y de Ge mani; lo social, en el de Mu mis y Po an ie o; lo ideológico, en el de Laclau), las in e p e aciones de e e encia con e gen, más allá de sus desacue dos casi siemp e p o undos (3), en a i ma la p esencia de asgos an icipa o ios de lo que se ia luego el pe onismo en egímenes que lo p ecedie on y en des aca , ya los aspec os populis as de los lide azgos polí icos en zonas u ales y, en gene al del in e io del país (de donde p o ino lo esencial de las capas ob e as que adhi ie on más emp anamen e al pe onismo); ya la an igua p edisposición de los sindica os a negocia con el es ado y los pa idos polí icos una o ma de gobie no que sa is icie a, aún pa cialmen e, sus in e eses; ya, po úl imo, las modalidades bajo las cuales el égimen pe onis a log ó a icula con éxi o elemen os ideológicos dispe sos, pe o, po la misma azón, p eexis en es en la cul u a polí ica a gen ina. En suma, se a aba en odas esas eo izaciones -a eces, con especial én asis- de señala asgos de iden idad, allí donde desde siemp e se había c eído comp oba una di e encia. Lo dicho has a aho a concie ne a las in e p e aciones en su conjun o, sin hace mayo es dis inciones o males en e ellas. Es iempo ya de jus i ica el in e és p i ilegiado que concedí al comienzo de es e abajo a las esis de E nes o Laclau. Ese in e és no adica sino secunda iamen e en su ca ac e ización de los populismos -y po ende del pe onis a- como un enómeno de na u aleza ideológica, aun si es a ci cuns ancia no ca ece de signi icación con espec o al p oblema al cual in en o aquí ap oxima me. Radica p incipalmen e en el hecho de que Laclau es quien lle a más lejos, con mayo cohe encia y mejo es a gumen os, un ipo de en oque con a eglo al cual se o na cada ez más di icul oso, has a oza la imposibilidad, de ini al pe onismo -y, en gene al, a los populismos- en é minos de con enidos posi i os que ha ían, o bien a sus bases sociales, o bien a sus o ien aciones polí icas, o bien al ni el de desa ollo económico alcanzado po el país donde una expe iencia populis a iene luga . Al "con ina lo" al plano es ic o de lo ideológico, Laclau consuma una doble ope ación: i) esca a una cie a especi icidad que se ía inhe en e a los populismos, pe o al p ecio de educi la a la dimensión his ó icamen e más maleable de los mo imien os polí icos de Occiden e (4), es o es, la ideológica; ii) e o zando lo an e io , esa misma dimensión ideológica es de inida de al modo que no comp ome e a ningún con enido di e enciado e iden i icable: en lo ideológico populis a se a a pu a y simplemen e de la mise en scène de un an agonismo que opone de mane a i educ ible las “in e pelaciones popula -democ á icas” a la ideología "dominan e ". Abandonemos sin emba go el e eno eó ico, pa a abo da o o que, si no más eal que aquél, es sin duda más ce cano: me e ie o al pe onismo de hoy, enca nado eminen emen e en el gobie no del doc o Menem (5). Gobie no que, habiendo asumido hace menos de un año, ha dado p uebas, en lo inmedia o, de una no able audacia sob e la que, siguiendo la línea del ema que es oy p ocu ando ceñi , ale la pena in e oga se. En e ec o, en un lapso de diez meses, Menem: Igno ó sin con emplaciones y con admi able aplomo cada una de las (pocas) p omesas explíci as y de las (muchas y más signi ica i as) p omesas implíci as que, en su papel de candida o, había o mulado o enca nado du an e la campaña elec o al. Habla p ome ido explíci amen e un ue e y ápido aumen o del sala io eal y un no menos igo oso y u gen e inc emen o de la p oducción indus ial -y, en gene al, de la ac i idad económica-. Al asumi el gobie no "p ome ió", en cambio, un "ajus e du ísimo", que se adujo ápidamen e en una b usca caída de los sala ios, en una in lación que supe ó en a ias ocasiones el 50% mensual, y llegó en ma zo de 1990 a la ci a del 95% y en un cuad o ecesi o inédi o. Po o a pa e, es sabido que odo pa ido polí ico con una p olongada y de inida adición exp esa, ló quie a o no -sob e odo en la lucha elec o al-, cie as p omesas implíci as, conno adas po su ac uación his ó ica, sus cons an es doc ina ias o, al menos, sus símbolos de econocimien o más ei e ados y no o ios. Me e ie o en es e caso especialmen e a las expec a i as dis ibucionis as gene adas po el simple hecho de que el pe onismo clásico -el de Pe ón-, no menos que el no an clásico de su esposa, Ma ía Es ela Ma ínez, ha sido sis emá icamen e asociado, en lo imagina io popula , a polí icas que lle aban ese signo (6). Lo dicho ace ca de la asa mensual de in lación, a lo que hay que ag ega la o ien ación que ha asumido, desde sus comienzos, la ges ión de Menem, me exime de comen a ios sob e el des ino de es as p omesas implíci as. . En segundo luga , y no sin elación con lo an e io , en e los hechos que la imaginación popula podía espe a que ocu ie an, uno pa ecía desca able po p incipio: la coalición polí ica e ideológica con el neoconse adu ismo au odenominado "libe al". Sin emba go, esa insospechada al e na i a ue la escogida 'po Menem. La sociedad a gen ina obse ó al comienzo con ex añeza, poco más a de con asomb o y luego con ala ma, las muchas no edades que al alianza conlle ó en lo inmedia o. Uno de los p incipales colabo ado es de Menem, el has a hoy Minis o de T abajo Jo ge T iaca, decla ó desde el comienzo de la nue a adminis ación, que el obje i o a alcanza e a "la econs ucción del capi alismo a gen ino" y que es a aena se ía lle ada a cabo "po un nue o bloque de pode social, polí ico, económico y al ez has a mili a que es á naciendo". Acla o inmedia amen e, haciendo a la ez una b e e dig esión, que es a decla ación no me pa ece en sí misma ni muy inquie an e ni muy no edosa. Po o a pa e, no es un sec e o que el ema de la econ e sión del capi alismo ha sido explíci amen e plan eado sob e la mesa del deba e académico y en la a ena del deba e polí ico a gen ino y la inoame icano de los úl imos años (7). Lo que llama é, sin en a en de alles, la izquie da democ á ica de esos países se ha abocado desde ya iempo a un eexamen de las o mas pe e sas bajo las cuales se plan eó his ó icamen e en Amé ica La ina (y, ag ego, pa icula men e en A gen ina) la elación en e capi alismo y es ado en las úl imas décadas. Hoy en día, sanea el es ado y ambién el capi al p i ado p ebendalis a, elimina el dé ici iscal, lle a a cabo una e o ma ibu a ia p o unda y e icaz en sus esul ados, p i a iza lo que pueda y deba se p i a izado, son medidas de elemen al sen ido común que nadie discu e (8). Pe o igualmen e, nadie discu e que la ecomposición del capi alismo a que se aspi a conlle a una cie a y de e minada concepción de los acue dos en e pode polí ico y, digamos, pode es económicos y sociales, ni ampoco que ambos ( econs ucción del capi alismo y ue zas que lo impulsan) implican un no menos cie o y de e minado p oyec o de sociedad, el cual, ob iamen e, puede se obje o de con o e sia. Una cosa es econoce cie os hechos "du os", de ca ác e es uc u al, ela i os a la c isis económica, ac ualiza nues a isión ace ca de la mane a de si no esol e , al menos "i saliendo" de la c isis, esi ua a nues os países con elación a un mundo desa ollado que, has a en sus exp esiones más modes as, se aleja e iginosamen e de noso os. O a cosa es conclui ap esu ada e inapeñablemen e que hay una sola ci ugía p ac icable y un solo médico pa a cu a o mejo a al en e mo y que odo eso pasa po allana se a odas y cada una de las demandas de los g andes g upos económicos y en ega la conducción económica -que nunca es sólo económica- del país a los llama dos "capi anes de la indus ia", los " o mado es de p ecios", o como quie a llama se a quienes en el ondo sólo sueñan con cons ui un capi alismo a la Pinoche (e incluso, si es necesa io, con una e sión au óc ona de Pinoche en el imón de la cosa pública). Así, de la c ónica del ajus e anunciado queda ía, a supone que enga éxi o en el mediano o la go plazo, un país expo ado , con asas de in lación sudame icanamen e ole ables, pe o con al a desocupación y subocupación y bajos sala ios; un me cado in e no "lib e", con una ex ema pola ización social, simbólicamen e compensado po un asis encialismo ilan ópico, e sión dague o ípica de las p ime as mani es aciones del Wel a e S a e. Sin emba go dicho es o, nada más lejos de mi in ención que dedica me, en es e ex o, a enjuicia la ges ión de Menem. Si es a úl ima despie a mi in e és, ello obedece al hecho de que lle a has a ex emos inédi os, en el e eno polí ico, la di uminación del pe onismo a la que, más bien in olun a iamen e, con ibuye on, en el e eno eó ico, los especialis as sob e el ema a que hice an es e e encia. Digo sin emba go "lle a has a ex emos inédi os" -y no “inicia”- pa a que quede cla o que, en mi opinión al menos, si la he e odoxia de Menem es gene osa, no po ello es pione a. En e ec o, si en el plano decla a i o el pe onismo ha endido a au op esen a se a menudo -no siemp e- y a se pe cibido como un mo imien o an ilibe al, nacionalis a, p osindicalis a, dis ibucionis a y, siquie a sea e balmen e, “an ioligá quico”, en el de las polí icas e ec i as que adop ó du an e los ap oximadamen e doce años -sin con a a Menem en que gobe nó la A gen ina, hizo gala de una lexibilidad al que, ya con mucha an e io idad a la ac ual ges ión, a ibui le alguno de esos epí e os como un asgo cons i u i o de su mane a de se y/o gobe na hubie a sido injus o. El an ilibe alismo no ue óbice pa a que Pe ón omi ie a con én asis el meno e oque a la e sión canónica (=libe al) de la his o ia a gen ina enseñada en las escuelas y celeb ada en los calenda ios, ni pa a que bau iza a a los e oca iles sus aídos, ía one osa adquisición, al impe ialismo b i ánico, con los ilus es nomb es de los más conspicuos p óce es libe ales: Ba olomé Mi e, Julio A. Roca, Domingo F. Sa mien o. El nacionalismo no impidió ni las concesiones pe ole as a la S anda d Oil -luego anuladas po un gobie no de ac o-, ni el elogio y llamado a las compañías mul inacionales, ni el apoyo polí ico a los Es ados Unidos oda ez que ue necesa io a ni el in e nacional; el p osindicalismo y la ideología dis ibucionis a ampoco pusie on co o al llamado “ od igazo” ni pudie on e i a el hecho, en onces sin p eceden es, de que la Con ede ación Gene al del T abajo (cen al única y pe onis a de abajado es) lle a a a cabo en 1975 una huelga gene al con a la polí ica de su p opio gobie no; en in, el mensaje an ioligá quico nunca alcanzó pa a lesiona , siquie a sea mínimamen e, los in e eses de la oliga quía (9). No obs an e es os an eceden es, queda en pie que Menem ue, po así deci , más lejos que ningún o o. En e ec o, al ma gen de la lexibilidad polí ica del p ime y segundo pe onismo, al ma gen incluso de su o andad doc ina ia -que lle ó al p opio Pe ón, a comienzos de los 50, a encomenda su ab icación a un g upo de especialis as-, al ma gen en in de sus cambian es posiciones, jus i icables en pa e po las ambién cambian es coyun u as his ó icas, algo había pe manecido in ac o has a aho a en el pe onismo. Me e ie o especí icamen e a un conjun o no o ganizado, y, a la ez, i ualizado de signos de iden idad, de ges os de econocimien o, de ac i udes y de no mas implíci as y ambién de símbolos explíci os en los cuales, no siemp e conscien emen e, odo pe onis a se econocía a sí mismo en an o pe onis a, econocía a sus pa es, a sus enemigos e incluso a al e s ajenos al campo de las coincidencias y las dispu as (po ejemplo, los in elec uales, los ex anje os, los mili a es, e c.). Pod íamos llama lo, globalmen e hablando, el elemen o especí icamen e "popula " del pe onismo, elemen o' a la ez inde inible y omnip esen e, es ilo sin eglas pe o siemp e econocible, conjun o abie o de ac i udes, de ges os: sen ido común. Impo a des aca de en ada que Menem no elimina ni ompe con ese, digamos, "pe onismo básico". Simplemen e, con una maniob a apenas pe cep ible y su il, en la que su p opia iden idad apa ece pa cialmen e comp ome ida, modi ica su es a u o. Dicho ápidamen e, el elemen o "popula " deja de se espon áneo, pa a o na se obje o de cálculo, pieza en un able o, ecu so siemp e disponible. En Menem, como has a cie o pun o, en de e minados momen os de la ida pública de E a Pe ón, lo popula y lo "oligá quico" coadyu an pa a, c ea una imagen posi i a de su sopo e. Juga al ú bol con Ma adona y compa i un cock ail con la oliga ca Amalia Lac oze de Fo aba (del mismo modo que da el pun apié inicial en un campeona o ju enil y asis i a las adicionales eladas de e ique a del Tea o Colón) son ac i udes en pa e di e enciables, po que E a Pe ón no "jugaba" con ellas, y en pa e equi alen es. Es a suma o ia bas an e he e ogénea de discu sos eó icos y de un enómeno polí ico, de no media -di ía- alguna e lexión suplemen a ia, pa ece ía ce a se con un ex año saldo. En e ec o, las conclusiones que de la conside ación conjun a de las in e p e aciones del pe onismo y del "sínd ome Menem" se impond ían debe ían inclina nos hacia una ede inición del obje o inicialmen e ema izado. La necesidad de al ede inición su gi ía ya del examen de las in e p e aciones y de sus consecuencias en é minos de pe iodización: en odos los casos, pa a comp ende al pe onismo hab ía que in e na se diez o quince años en el p epe onismo; hab ía que en oca un pe íodo que a anca ía al ededo de 1930 y llega ía, po lo menos, has a 1945. Pe o, po o a pa e, si a es e cambio de pe spec i a empo al eque ido po la lógica de las in e p e aciones le añadimos los a a a es más ecien es de la polí ica menemis a, el caso, po así deci , se ag a a y da luga a un di ícil in e ogan e, a sabe : ¿hemos de emon a nos hacia un pasado ela i amen e dis an e y, a la ez, examina el p esen e más ce cano con el solo esul ado posible y deseable de comp ende mejo el enómeno pe onis a -el cual, de es e modo, conse a ía su especi icidad y su consis encia-?. ¿O, al con a io, esa doble con oca o ia a lo an e io y a lo ac ual nos conduce sin que e lo, más allá de lo apa en e y de nues as p opias con icciones y c eencias, a la conclusión de que es necesa io cons ui un obje o de análisis di e en e de aquel que habíamos inicialmen e in e ogado, un obje o que no explica, ni incluye en un pano ama más amplio, a aquel del cual pa imos, sino que pone al descubie o su no pe inencia, su al a de e e en e en lo eal?. ¿Se debe á en suma conclui inc eíblemen e que ese populismo cuya na u aleza que íamos cap u a no es mucho más que un obje o alucina o io, una ilusión de nues a pe cepción en an o ac o es sociales? En la espues a que in en a é da a esa p egun a consis e la p ome ida hipó esis enunciada en el í ulo de es e abajo. Supongamos que el pe onismo haya sido (y con inúe siendo) un disposi i o polí ico, des inado a (o uncionando de al modo) (a) ocupa "luga es" de pode p eexis en es, (b) engend a -y ocupa - o os luga es (10), si ue a necesa io y, (c) si ambién lo ue a, de aboli o neu aliza o os (11). Tal disposi i o no end ía o o e ec o espe ado o, si se quie e, o a azón de se , que la de ins au a y consolida una es uc u a muy amplia -de alcance, po lo menos, "nacional"-, sólida y a la ez lexible, des inada a la adquisición, el man enimien o y el eje cicio del pode polí ico (12). Consolida la y pe pe ua la, sin comp ome e se, sal o ci cuns ancial y p agmá icamen e, con ninguna es a egia polí ica ni con ningún sis ema ideológico de e minado (13). Veamos que pod ía alsea o de e io a se iamen e a es a hipó esis. Po mi pa e, engo la con icción de que las p incipales, y más in e esan es, objeciones p o ienen, no de su ca ác e " o mal" y po ello p esun amen e ciego a la iqueza de con enidos del pe onismo, sino más bien de su, en p incipio, excesi a gene alidad. No se ía, pienso, que ap ie a poco, sino que aba ca mucho. Examinemos pues, an e odo, es e pun o. En al sen ido, pod ía señalá seme que, ya sea los g andes pa idos o ali a ios de ex ema de echa o de izquie da (el nazi, el ascis a, el comunis a so ié ico de S alin o B ezhne ), ya los pa idos socialdemóc a as de Occiden e, ya, en in, el Pa ido Demóc a a y el Republicano de los Es ados Unidos, eúnen ca ac e ís icas simila es. A lo que esponde é, b e e y o denadamen e, po una pa e, que lo que dis ingue cuali a i amen e al pe onismo de los pa idos o ali a ios es al plus de encuad amien o ideológico y polí ico que ca ac e iza a los p ime os y el minumum de ideología inhe en e a los segundos. La ca ac e ís ica de los pa idos o ali a ios no es la aspi ación a con o ma ni mucho menos a in lui a un cie o ipo de "ciudadano", sino la de c ea un cie o ipo de "pe sona", de se humano: un homb e nue o. El pe onismo (14) no aspi a a an o: se con en a con ecoge , amplia y consolida adhesiones. El ipo de uncionamien o clien elís ico que lo ca ac e iza, y que ha he edado en línea di ec a de la Unión Cí ica Radical, el o o g an pa ido polí ico a gen ino (y que, no po aza , es conside ado a ín, en muchos aspec os, al pe onismo) con iene admi ablemen e a sus obje i os. Con espec o a las socialdemoc acias eu opeas y a los pa idos no eame icanos, po el con a io, es el hecho de con o ma su uncionamien o no sólo a la búsqueda del pode polí ico (y es o es ablece ía ya dis inciones "me odológicas", dado que el pe onismo no es á a ado po p incipio a las o mas democ á icas), sino al log o o al e ue zo de un con jun o, po cie o es ingido pe o in a iable en un plazo azonablemen e la go, de de e minados p incipios. El Pa ido. Socialis a F ancés, el PSOE, el P.C.I., pueden ac ualiza y mode niza sus ideas, su es uc u a y sus mecanismos de uncionamien o. No pueden enega absolu amen e, y deben al con a io a i ma y di e encia de mane a cons an e, la iden idad que los de inió o igina iamen e como pa idos con una isonomía p opias. La hipó esis que he enunciado admi e ma ices y, po supues o, discusión. De odos modos, no deja de complace me la idea de que un mo imien o polí ico que se ha ca ac e izado po p edica cons an emen e el p imado de los con enidos sob e las o mas y de lo conc e o sob e lo abs ac o sólo pueda se de inido uní ocamen e en é minos o males y abs ac os. NOTAS (1) DE IPOLA, Emilio: “Rup u a y con inuidad. Cla es pa ciales pa a un balance de las in e p e aciones del pe onismo”, en Desa ollo Económico, ol. 29, nº 115, Buenos Ai es, oc ub e/diciemb e de 1989. (2) Dichos au o es son Jo ge Abela do Ramos, Gino Ge mani, To cua o di Tella, Miguel Mu mis y Juan Ca los Po an ie o, además del ya ci ado E nes o Laclau. (3) Desacue dos explicables po las di e gen es opciones eó icas de los au o es, po sus no menos di e gen es posiciones polí icas y ambién po el hecho de que, su gidas en di e en es momen os y coyun u as his ó icas, las in e p e aciones en cues ión endie on a adop a , casi ine i ablemen e, una ac i ud polémica. Dicho ápidamen e, cada una de ellas adqui ía sen ido en la medida en que log aba dis ancia se lo más ní idamen e posible de la p eceden e. (4) Excep o en el caso del nazismo y del s alinismo, y, en meno medida de los mo imien os de ex ema de echa o de ex ema izquie da, es deci , de ue zas polí icas sus en adas en ideologías con sin axis " ue es". 1 (5) P e eo aquí la objeción: "el gobie no de Menem no es au én icamen e pe onis a". En lo que sigue a a é de mos a que esa objeción no es, en el sen ido es ic o de la palab a, e ónea, sino simplemen e ca en e de sen ido. (6) El anuncio del "sala iazo", o mulado aún an es del comienzo de la campaña elec o al, se insc ibe po cie o en esa adici6n pe cibida como dis ibucionis a, de lo que cab ía conclui que se a a en es e caso de una p omesa explíci a. Lo que impo a, sin emba go, no es el hecho de que una p omesa sea o no o mulada, sino el de que, aún sin se lo, se la conside a como cons i u i a del p og ama pe onis a y se espe a que sea cumplida. (7) En la A gen ina, ese plan eamien o, a eces in uc uoso, de dicho p oblema en la agenda pública local ue uno de los mé i os del gobie no de Raúl Al onsín. (8) Po cie o, hay quienes se oponen a ellas con esuel a obs inación. Po eso mismo, ampoco las discu en. (9) P eciso es señala asimismo que ninguna p isión ideológica ni comp omiso polí ico lo ena on pa a lle a a cabo las básicas medidas de jus icia social que le o o ga on el since o apoyo ob e o y popula de que aún bene icia. (10) Po ejemplo, la Con ede ación Gene al del T abajo, ins i uida legalmen e como la única cen al de abajado es econocida de hecho y de de echo como al a ni el nacional. (11) Como los pa idos polí icos, du an e g andes lapsos del p ime pe onismo o los g upos cien í ico-académicos. (12) Es e adje i o, que pa ece banal o -si uno lo oma en se io- complicadísimo iene en es e caso, c eo, una impo ancia a medio camino en e los dos ex emos. En e ec o, al e e i me al pode polí ico, aludo a ins ancias al amen e ele an es, pe o siemp e limi adas. Digamos, las es uc u as ins i ucionales del es ado (gobie no, ue zas a madas, ibunales, policía, pa idos polí icos, e c.), con la sal edad de que el pe onismo se ha ca ac e izado po inclui en el es ado nue as ins i uciones (la Iglesia, la ya mencionada C.G.T.) y neu aliza o as (los pa idos y, has a cie o pun o, las ins ancias ju ídicas). Vol e é sob e es e pun o. (13) Es as ci cuns ancias ienden na u almen e a si ua lo, la mayo pa e de las eces, en lo que llama la un ago e ines able "cen o" ideológico-polí ico, pe o se a a de una cues ión de hecho y no de una necesidad. (14) Con algunas adap aciones indispensables, de o den sociológico e his ó ico, la hipó esis