Los Verdes austriacos : política ecologista en el país del consenso
Abstract
Riechmann, Jorge
Full text
Los verdes austriacos: política ecologista en el país del consenso Jorge RIECHMANN Universitat de Barcelona Working Paper n.89 Barcelona 1994
"El único modo de provocar el cambio es amenazarles a ellos en su poder. Ese lenguaje sí que lo entienden. Se dan cuenta muy rápidamente de cuándo empieza a volverse insegura su posición. Eso significa que la única manera en que podemos forzarles a cambiar, o a parar lo que están haciendo, o a hacer lo necesario, es mediante la fuerza de la gente... Esa es nuestra única oportunidad, porque amenaza su poder. Si tienen que preocuparse por su no reelección, harán lo que se espera de ellos." (Freda Meissner-Blau) "Esta es la primera paradoja: los temas verdes determinan la controversia pública, pero una actuación verde consecuente no tiene lugar. Y los verdes como partido, tal es la segunda paradoja, no encuentran más que pocos votantes. El movimiento verde-alternativo se ha convertido en el gran impulsor del cambio de consciencia, pero apenas ha logrado él mismo fuerza transformadora. (Erich Kitzmüller) INTRODUCCIÓN* Me propongo, en este estudio, introducir al lector o lectora en los problemas, las realidades y las perspectivas de la política verde en un pequeño país centroeuropeo: Austria. Prosigo así una línea de trabajo que con anterioridad me ha llevado a consagrar monografías a los nuevos movimientos sociales y los partidos verdes de varios países europeos: Alemania, Francia y Holanda (1). En estos trabajos anteriores intenté justificar que los partidos verde-alternativos son los partidos asociados a los nuevos movimientos sociales (como ecologismo, pacifismo antinuclear, feminismo, nuevos Movimientos de solidaridad, etc): con frecuencia tienen su génesis en esos nuevos movimientos, comparten con ellos activistas y objetivos sociopolíticos, y vehiculan sus demandas e intereses dentro del sistema de representación política. Por ello, las más de las veces no se entienden bien los partidos verdes si se extraen de su contexto "natural" de movimientos sociales; y en el caso de que los segundos sean muy débiles o exista desconexión entre ellos y los partidos verdes, el resultado es típicamente la insignificancia política de los verdes (precisamente la situación que se da en la Península Ibérica). A los verdes austríacos, por tanto, hay que contextualizarlos en su entorno de movimientos sociales, y dedico a ello algunos apartados de esta monografía. Por otra parte, el éxito o fracaso de la política verde en un país determinado depende también en alto grado de las peculiaridades del sistema político en cuestión, de las características de la cultura política, de la estructuración del sistema de partidos, de
las relaciones de competencia y cooperación con los partidos políticos y las asociaciones sociales, etc. Por ello me ha parecido oportuno proporcionar, al comienzo de mi estudio, cierta información básica sobre política y sociedad en la pequeña república alpina. Los verdes germano-occidentales, Die Grünen, fueron el partido verde-alternativo que obtuvo éxitos políticos más importantes en los años ochenta, y por ello han representado un importantísimo punto de referencia para los demás partidos verdes europeos. Para muchos observadores, tanto dentro como fuera de la órbita verde, los alemanes constituían de hecho algo así como el criterio o la vara de medir con que se enjuiciaba a los demás partidos verdes. Aunque metodológicamente pueden ponerse muchísimos reparos a esta práctica, en el caso que aquí nos ocupa las comparaciones entre alemanes y austríacos pueden estar más justificadas, porque de hecho para Austria en su totalidad es Alemania el "hermano mayor" y término de comparación constante (lo que resulta harto comprensible por razones históricas y lingüísticas), tanto si se habla de movimientos sociales como de literatura, tanto si está en cuestión la estructura económica como el psicoanálisis. También las comparaciones con Suiza, otra república que como Austria es alpina, federal, pequeña y neutral en la Guerra Fría, tienen cierto sentido. Estas comparaciones, si se realizaran sistemáticamente (lo cual no es el objetivo de este trabajo), evidenciarían que para el estudio de la política verde el caso austríaco tiene muchos elementos de interés. Así, por ejemplo, los nuevos movimientos sociales austríacos son comparativamente más débiles, menos radicales y con menor nivel de elaboración teórica que los alemanes; pero los ecologistas austríacos, en su confrontación con los poderes políticos y económicos de su país, han obtenido éxitos prácticos mucho más importantes que sus homólogos alemanes, impidiendo de hecho la nuclearización de Austria y reestructurando su política energética, por ejemplo. También se ha hecho patente, en los años ochenta, que los verdes austríacos gozan de un "techo" electoral más bajo que los alemanes; pero pese a ello han conseguido establecerse sólidamente en el paisaje electoral austríaco, ayudados por ciertas características del sistema político de la república alpina (federalismo, elementos plebiscitarios, bajo umbral de representación política). Otro elemento interesante en el caso austríaco es la competencia entre un partido verde de izquierdas y uno de derechas, como también sucedió en Alemania y en Suiza en los ochenta (aunque con diferentes desenlaces en cada uno de los tres países). Espero que las breves consideraciones anteriores hayan sido suficientes para despertar el apetito al curioso lector, a la amable lectora. De modo que voy a entrar en materia sin más.
CULTURA POLÍTICA EN AUSTRIA El actual estado austríaco comprende sólo lo que fue el corazón germánico del antiguo Imperio Austrohúngaro, un conglomerado multinacional y multiétnico -se hablaban en él no menos de diez lenguas diferentesque no sin acierto ha sido calificado de "imperio colonial europeo". Aquella construcción se desintegró al concluir la primera guerra mundial, y la Primera República austríaca nació en 1918 (sustancialmente, con las fronteras de la actual). Su vida política se caracterizó por la extrema polarización entre izquierdas y derechas (socialdemócratas contra un bloque burgués en el que dominaba el Partido Cristiano-Social; la Viena roja" contra las zonas rurales de hegemonía clerical) y acabó en una sangrienta guerra civil, en febrero de 1934, donde triunfaron las fuerzas de orden contra el proletariado insurrecto. El austrofascismo (un régimen autoritario inspirado por el fascismo italiano) dio forma al estado entre mayo de 1934 y el 12 de marzo de 1938, fecha esta última del Anschluss o anexión de Austria por la Alemania hitleriana. Austria compartió así la derrota de la Gran Alemania nacionalsocialista en la segunda guerra mundial; al cabo de ésta se fundó la Segunda República austríaca en abril de 1945, aunque la plena soberanía nacional no fue restaurada hasta 1955, cuando las cuatro potencias aliadas firmaron el Tratado Estatal Austríaco (Österreichische Staatsvertrag) que ponía fin al período de ocupación. Es esta Segunda República, fundada en 1945, el marco de los procesos político-sociales que nos ocuparán en este estudio; a ella se refieren las breves consideraciones sobre cultura política y entramado institucional que siguen (2). Como veremos, las notables peculiaridades de la cultura política austríaca se explican en buena parte en función de las experiencias colectivas acumuladas en épocas anteriores: el imperio austrohúngaro y la breve Primera República. Acaso el rasgo fundamental de la vida política de la Segunda República austríaca sea la cultura política del consenso en ella imperante, y explicable en parte como reacción a las traumáticas experiencias de enfrentamiento durante la Primera República, que culminaron en la guerra civil. También la herencia de la monarquia austrohúngara (el difícil arte de la gobernación de un imperio multiétnico y multinacional) se decanta aquí. La máxima no escrita que gobierna el comportamiento consensual típico (Konkordanz) de los círculos dirigentes austríacos es: antes de tomar una decisión, ha de hacerse todo lo posible por llegar a un consenso entre las partes implicadas. La reconstrucción del país tras la guerra de 1939-1945 la dirigió políticamente por una "gran coalición" integrada precisamente por los contendientes de la guerra civil de 1934: socialdemócratas (SPÖ, Partido Socialista de Austria) y cristianodemócratas (ÖVP, Partido Popular Austríaco, sucesor del Partido Cristiano-Social CP ), y que se prolongó de 1945 a 1966 (3).
Un buen índice de esta cultura política consensual lo proporciona el hecho de que en el Parlamento Nacional tradicionalmente la inmensa mayoría de las leyes se ha aprobado por unanimidad (4). Otro hecho notable es que, en esta república federal y en la mayoría de los Bundesländer (regiones o provincias federadas), la ley obliga a que en los ejecutivos regionales estén representados los distintos partidos proporcionalmente a su fuerza en los parlamentos regionales (LUTHER 1989, 14). Esto implica, de hecho, que a lo largo de toda la historia de la Segunda República "grandes coaliciones" de ÖVP y SPÖ han gobernado ininterrumpidamente en casi todos los Länder. Los dos partidos mayoritarios han tenido sobradas oportunidades de practicar la cooperación en lugar del antagonismo. Una condición necesaria para el elevado grado de paz social que reina en la consensual Austria son las relaciones cooperativas -y no de confrontaciónentre las organizaciones de los empresarios y de los trabajadores. Ello se refleja en el escasísimo número de huelgas en Austria (5), así como en el grado de institucionalización alcanzado por el compromiso social (Sozialpartnerschaft, vale decir la colaboración voluntaria de sindicatos y patronal para resolver los problemas económicos y sociales). Su institución básica, la Comisión Paritaria de Precios y Salarios (Paritätischen Kommission it für Preis-und Lohnfragen), que regula precios y salarios (con mucho más éxito los segundos que los primeros) y debate todas las cuestiones importantes de política económica, existe desde 1957 (6). Austria es considerada internacionalmente casi como el paradigma de integración social neocorporativa. Según observa Peter Gerlich, esta cultura política consensual “implica cierto temor a los conflictos dirimidos abiertamente. Pero por otro lado, los políticos están más que dispuestos -para mantener agrupados a sus respectivos seguidores- a enredarse en vigorosos pseudoconflictos. El consenso (Konkordanz) austríaco viene acompañado por polémicas de carácter teatral escenificadas casi permanentemente; pero en ellas siempre se pone sumo cuidado en marginar y no dejar expresarse a aquellas posiciones que trascienden el consenso político. Los medios masivo , sobre todo los medios electrónicos estatales, han desarrollado estrategias sutiles con tales fines. Por otra parte, también en Austria existe una perfecta metodología de formación de opinión pública mediante el manejo de las encuestas y las formas de marketing político aprendidas del sector comercial. Un autor con sensibilidad literaria, Haslinger, ha acuñado con acierto el término de política de los sentimientos" (WEHLING 1988, 44). Otro aspecto de esta cultura política del consenso es la extraordinaria homogeneidad de las elites dirigentes austríacas, explicable en parte por el reducido tamaño del país (7), su alto grado de centralización (pese a que, paradójicamente,
se trata de un estado federal) y el gran peso de la capital, Viena, dentro del país (8). Según ha explicado Peter Gerlich: "La elite política austríaca es homogénea y cerrada en un grado que resulta inimaginable en otros lugares. En Austria y sobre todo en Viena -donde, a pesar de la estructura constitucionalmente federal de Austria, se toman en la práctica todas las decisiones significativas-, todo la gente importante, todos los políticamente 'in', se conocen entre sí. Se tiene acceso al otro en cualquier momento y hay un alto grado de entendimiento mutuo -por encima de las fronteras de partido-, incluso cuando ante la opinión pública uno se enzarza con la misma persona en agitadas riñas, dentro del juego teatral de la política. (...) Este círculo de buenas relaciones personales no se limita a los políticos, incluye también a altos funcionarios y sobre todo a periodistas. Resulta llamativa la rapidez con que se integran en este círculo los recién llegados -por ejemplo los representantes de partidos pequeños o nuevos, como los verdes austríacos" (en WEHLING 1988, 41). Tenemos, por tanto, una elite política muy homogénea, educada en el compadreo, y que normalmente se renueva por cooptación. Austria es hoy un estado altamente industrializado (9), miembro de la OCDE, crecientemente terciarizado(10), con gran estabilidad social y elevado nivel de renta per cápita; pero su industrialización relativamente tardía explica la permanencia de formas organizativas y valores preindustriales (por ejemplo, la relativamente baja movilidad geográfica y social de la población), así como, por otro lado, la ausencia de una burguesía autóctona, fuerte y dinámica. Esta ausencia, a su vez, es en parte causante del importante papel que las instituciones estatales y paraestatales desempeñan en Austria, en comparación con otras democracias liberales occidentales. Aunque ya hubo desarrollo industrial en Austria en la segunda mitad del siglo XIX (11), "Austria se convirtió en una nación industrial gracias a las inversiones armamentistas de Hitler -también esto se inclinan a reprimirlo sus habitantes-, que se concentraron aquí por la relativa seguridad que ofrecía el país frente a bombardeos enemigos." (Gerlich en WEHLING 1988, 43). Tales tradiciones preindustriales, feudal-agrarias, contribuyen a explicar la pertenencia de muchos austríacos y austríacas a "cárteles sociales" corporativos, organizaciones autoritarias que ofrecen seguridad pero limitan la libertad personal. Se ha podido decir que en esta república alpina las asociaciones corporativas y los grandes partidos desempeñan la función de una especie de seguridad social. Así, más del 60 % de los asalariados austríacos están afiliados a la central sindical unitaria y fuertemente centralizada ÖGB (Österreichischer Gewerkschaftsbund), con uno de los grados de organización más altos de Europa. Por no poner sino otro ejemplo, pero de gran peso: el ÖVP es el único partido cristiano-demócrata europeo
que conserva después de la segunda guerra mundial una organización indirecta como federación de organizaciones corporativas (por herencia de los elementos corporativo-estamentales de la doctrina social católica; véase VON BEYME 1986, 248). La estructura de afiliados del ÖVP a mediados de los setenta se recoge en el Cuadro 1. Cuadro1 Una consecuencia de esta cuasi-omnipresencia de los partidos en la vida social (sobre todo de los dos partidos de masas SPÖ y ÖVP) es la práctica generalizada de la Proporz: el reparto entre partidos de puestos y áreas de influencia en la vida pública, realizado de acuerdo con los votos obtenidos, es decir una forma institucionalizada de patronazgo. Se ha llegado a acuñar el término de "economía de carné de partido" Paeteibuchwirtschaft) para designar esta situación (Ali Gronner en LIND 1988, 65). Iniciada con la Gran Coalición de posguerra pero continuada después, la Proporz conduce con facilidad a casos escandalosos de corrupción, y favorece el desarrollo de actitudes serviles, dependientes y oportunistas entre la gente: una politización pasiva que nada tiene que ver con la autoorganización y la actividad autónoma propias de la verdadera politización. Ya aludimos antes al estatalismo en buena medida característico de la vida pública austríaca (12). Agudamente lo ha comentado Peter Gerfich: "En muchos ámbitos, la gente en Austria se fía del estado. Austria es uno de los probablemente poquísimos países en los que la empresa privada no se ofrece como modelo para la burocracia estatal, sino que, por el contrario, la administración estatal es difundida como forma de organización ejemplar también para las empresas privadas. (...) El relativo retraso económico condujo a que en Austria no se desarrollase un fuerte empresariado independiente, y por ello el liberalismo económico fue muy débil. Austria posee un sector público muy fuerte, tradiciones de proteccionismo y muchos "espacios protegidos" cuidados amorosamente, a los que se excluye de la competencia externa e interna. A consecuencia de todo ello, la creencia de que es deber del estado solucionar todas las crisis económicas y sociales está ampliamente difundida. Incluso los verdes austríacos exigen consecuentemente más intervención estatal, para reducir los problemas del medio ambiente" (WEHLING 1988, 47). La agitada historia política austríaca de este siglo, con su rápida sucesión de cambios de régimen, ha provocado en capas amplias de la población una adaptación en forma de desarrollo de un arte pragmático de la supervivencia. Piénsese, por ejemplo, en las vicisitudes de un funcionariado estatal que, para salvar su carrera profesional o -según los casosincluso su integridad física tuvo que jurar fidelidad a
la república democrática en 1918, al austrofascismo en 1934, a Hitler en 1938 y de nuevo a la república democrática en 1945... En la Austria de posguerra, tanto el austrofascismo como el período nacionalsocialista han sido tabús sociales que sólo comenzaron a abordarse parcialmente en la discusión provocada por las elecciones presidenciales de 1986 (que ganó el ex-nazi Kurt Waldheim). La falta de elaboración colectiva de ese pasado traumático ha conducido a un relativismo moral que a menudo se dilata hasta el cinismo político. "Los políticos austríacos están mucho más dispuestos que en otros países a no tomarse en serio los programas, a ignorar las consecuencias de sus decisiones e incluso a mentir en público con relativa impunidad. Ello puede haber contribuido al fuerte aumento del rechazo popular hacia políticos y partidos en Austria" (Gerlich en WEHLING 1988, 48). En este sentido, vale la pena reflexionar sobre el hecho de que, siendo Austria como se ha dicho un país esencialmente de consenso, cuando el consenso político se rompe lo hace por la extrema derecha (con el ex-nazi Kurt Waldheim o el pre-nazi Jörg Haider). La experiencia histórica ha enseñado a políticos e intelectuales austríacos que los procesos sociales a menudo son indomeñables por el estado; a menudo ello se traduce en una actitud de esperar que los problemas se disuelvan por sí solos, en lugar de intentar resolverlos directamente. Lo ha llamado "nihilismo terapéutico" un estudioso anglosajón del alma austríaca (JOHNSTONE 1972). Apelando de nuevo a Gerlich: "La diferencia (de esta actitud) con las concepciones alemanas se refleja en aquel chiste sobre 1918, cuando el parte oficial del Estado Mayor alemán calificaba la situación como seria, pero no desesperada, mientras que los austríacos, oficiosamente, la caracterizaban como desesperada, pero no seria" (WEHLING 1988, 46). El legalismo, el burocratismo y el centralismo también son rasgos dominantes de la cultura política austríaca, seguramente heredados de la monarquía austrohúngara. Por el primero, se tiende a metamorfosear los conflictos políticos en problemas jurídicos, "técnicos", que entonces pueden ser resueltos de manera "objetiva" por los expertos correspondientes (la inmensa mayoría de los políticos austríacos se ha formado en las facultades de derecho del país); el segundo es causa de que entre las élites políticas reine un consenso básico antiparticipativo entre tecnócratas y burócratas, que reduce la política a mal necesario; el tercero hace que la autonomía local o social parezca a los políticos austríacos sospechosa (cuando no imposible), aunque verbalmente se exprese lo contrario. Austria comparte con Alemania la experiencia histórica del fracaso de todos los intentos revolucionarios populares, mientras que las reformas se introducían autoritariamente desde arriba. Ello ha originado en los dos países actitudes serviles con repecto a la autoridad, y cierta predisposición a aceptar regímenes autoritarios o paternalistas: tolerancia con el paternalismo político.
En los años ochenta, sin embargo, se aprecia una evolución dentro de la cultura política austríaca que acabo de describir sumariamente. Se intensifica la competencia política tanto entre los grandes partidos SPÖ y ÜVP, como entre ellos y los pequeños partidos (el FPÖ, Partido Liberal de Austria, y los verdes). Se aprecian tendencias a la disolución de los oligopolios sociales y de los fuertes rasgos corporativos que impregnan la sociedad austríaca. Aunque en 1987 se forma de nuevo una "gran coalición", no hay que verla como una repetición de las de posguerra, sino que presenta más bien puntos de ruptura política con el pasado: se ha llegado a hablar del "giro" (Wende) de 1987 (hacia la desestatalización, la privatización y el incremento de la competencia). Las luchas de los nuevos movimientos sociales (señaladamente el movimiento ecologista) son, entre otras cosas, pasos hacia una cultura política más participativa; también el movimiento federalista y descentralizador (perceptible sobre todo desde los años setenta: cf. SCHÄFFER 1991) va en esta dirección. Por ultimo, ya vimos que las vivas controversias originadas por la elección presidencial de 1986 supusieron un primer enfrentamiento serio de los austríacos con las páginas negras (austrofascismo y nazismo) de su pasado reciente. De todos estos desarrollos nos volveremos a ocupar en las páginas que siguen. LAS INSTITUCIONES POLÍTICAS La Segunda República austríaca es una democracia parlamentaria con elementos federalistas. plebiscitarios y sobre todo presidencialistas (13). El parlamento es bicameral: la primera cámara -con mucho la más importantees el llamado Nationalrat (Consejo Nacional), con 183 diputados elegidos por sufragio universal directo cada cuatro años. Su composición, mejor que la de ninguna otra institución, refleja el reparto de poder político entre los distintos partidos austríacos. La segunda cámara es la "cámara de los Länder" típica de un estado federal, y tiene mucha menos importancia política (SCHÄFFER 1991, 82). Se trata de un Senado o Consejo Federal (Bundesrat) que eligen los parlamentos provinciales en proporción a la población de cada provincia federada (actualmente cuenta con 63 miembros). El presidente de la nación es elegido cada seis años por sufragio universal directo, lo que le proporciona una fuerte legitimación política; su posición en el entramado institucional austríaco es fuerte (aunque formalmente sus competencias políticas sean bastante reducidas). Los elementos plebiscitarios -de democracia directa- a que antes me referí son el referéndum (convocado por el Nationalrat y la iniciativa legislativa popular o Volksbegehren. Esta última, que obliga al Parlamento a pronunciarse sobre el proyecto de ley objeto de la iniciativa, precisa para ser efectiva el apoyo de 100.000 ciudadanos mayores de edad (materializado en sus firmas, que han de recogerse en el plazo de una semana) o de la sexta parte de los votantes de tres provincias
transformaciones socioestructurales también han tenido lugar en Austria, pero con cierto retraso en compararción con las naciones industriales más avanzadas (Gottweis en WEHLING 1988, 130). En la mayoría de los índices que se emplean para estimar la modernización, Austria arrojaba valores menores que otras naciones occidentales a comienzos de los años setenta; y de ahí la menor intensidad con que se presentaron los problemas anejos a esa modernización durante ese decenio. Pero será a lo largo de los setenta, en los años de la "era Kreisky" o del llamado Camino Austríaco (österreichische Weg), cuando Austria recuperará su retraso modernizador, de una forma peculiar: "Esta modernización se imbrica en el 'Camino Austríaco', un período de política reformista socialdemócrata cuyas características esenciales son la expansión del sistema de seguridad social hasta 1975, así como -en lo económicoel desarrollo del 'austrokeynesianismo' una estrategia para contrarrestar la crisis de 1975 asumiendo los problemas de déficit presupuestario y desequilibrios de competitividad para, en cambio, obtener tasas de desempleo menores que las de otros países. La paz social. la conservación de los puestos de trabajo. la moderación salarial y la redistribución de ingresos dominaron el horizonte de los años setenta; por el contrario, las transformaciones estructurales de la economía o la política de innovación tecnológica pasaron a segundo plano. Los objetivos de la reforma eran una 'humanización de los procesos de modernización'; con la excepción del programa atómico, no hay macroprogramas tecnológicos o de investigación que se lleven adelante contra viento y marea" (Gottweis en WEHLING 1988, 130). En cuanto a otras condiciones determinantes del desarrollo de los nuevos movimientos sociales (peso y fuerza movilizadora de las líneas tradicionales de conflicto, sobre todo del eje derecha/izquierda; accesibilidad del sistema político; cultura política, etc), su configuración en Austria es extremadamente favorable para los movimientos. Así, ya hemos indicado que el desarrollo del "compromiso social" (Soziale Partnerschaft) y los mecanismos de integración neocorporativa han favorecido una pacificación social atenuadora de los conflictos de clase. Los partidos mayoritarios SPÖ y ÖVP, antaño partidos de clase fuertemente polarizados, se han transformado en partidos interclasistas "atrapalotodo". El desarrollo del "estado del bienestar" de impronta socialdemócrata ha llevado -como en otros países, aunque con el retraso indicado- a la extensión de valores postconsumistas ("postmaterialistas" para la mayoría de los autores), y al desplazamiento de las principales líneas de conflicto del ámbito de la producción al de la reproducción (Cf. GERLICH/ MÜLLER 1983, PELINKA/PLASSER 1988). En cuanto a la accesibilidad del sistema político, ya vimos que éste es federal y que son bajos los umbrales de representación parlamentaria; es fácil, por tanto, que representantes de los nuevos movimientos sociales se animen a emprender el camino institucional. Por último, la
cultura política consensual y evitadora de conflictos "duros" que impera en Austria determina en buena medida la actitud de los partidos Políticos respecto a los nuevos movimientos sociales, tiende a impedir el surgimiento de movimientos muy radicalizados, y explica en buena parte el historial de éxitos de los movimientos austríacos. Pero ya es hora de pasar a examinarlos con atención. 1968-1975: AUSTRIA RECUPERA SU RETRASO EN NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES Mientras que en muchos países occidentales el movimiento estudiantil de los años sesenta supuso un primer clímax del ciclo de protesta, llegando incluso a bautizar este ciclo (movimientos "sesentayochistas" o "postsesentayochistas") y actuando como movimiento seminal para los demás, Austria no contó con un movimiento estudiantil masivo e independiente (GILLER 1984, 59-76). Se dan ciertamente algunos disturbios estudiantiles y protestas contraculturales, en buena parte miméticos de los de la RFA y Berlín Occidental, pero la agitación no llega ni de lejos a los niveles de aquel país, EEUU o Francia: mayo de 1968 no fue en Viena más que "un cuarto de hora caliente" (KELLER 1983). Las razones de esta anomalía han de buscarse en el retraso del sistema educativo austríaco (el porcentaje de estudiantes universitarios estaba por debajo de la media europea) y en las desfavorables condiciones para la protesta. En efecto: ni tiene lugar, como en otros países europeos, un empeoramiento claro de la situación económica en la segunda mitad de los sesenta, ni falta una oposición política "tradicional' (como en la RFA en la fase de la Gran Coalición). Precisamente 1966-1970 es el período de gobierno en solitario del ÖVP; mientras que el SPÖ, oposición en esos cuatro años, accede al gobierno en 1970 y pone en marcha un programa reformista de largo alcance, que le permite canalizar en su provecho a la mayoría de las fuerzas opositoras en la primera mitad de los setenta (Gottweis en WEHLING 1988, 133). La casi inexistencia de movimiento estudiantil condicionará negativamente el desarrollo de los demás movimientos a continuación. El nuevo movimiento feminista austríaco también nace, a comienzos de los setenta, más bien inspirado en su homólogo germano-occidental que de manera autónoma. Según estimaba algunos años después una de sus protagonistas: "La temática no se desarrolló a partir de conflictos propios. Leímos libros y después, poco a poco, fuimos examinando el ritual de clan masculino. El malestar ya existía en los años sesenta, pero nos faltaban las palabras. Sólo mediante los libros encontramos un lenguaje que nos permitía expresar a posteriori por qué nos habíamos sentido tan mal" (en WELZIG 1985, 114). En 1972 se decidió crear en Viena un grupo independiente de mujeres, con el nombre de AUF (Aktion Unabhängiger Frauen), Acción de Mujeres Independientes); poco después se fundó
la revista del mismo nombre, que se ha conservado hasta hoy como órgano de expresión del movimiento autónomo de mujeres. En sus comienzos el grupo AUF se concentró, como la mayoría del movimiento feminista europeo-occidental, en la lucha por la despenalización del aborto (contra el parágrafo 144 del Código Penal). Además, el grupo AUF desempeñó un papel central en la agitación y difusión de los contenidos del nuevo movimiento feminista de cara a la opinión pública: la crítica de los valores y esquemas de pensamiento patriarcales, o la reivindicación femenina de su propio cuerpo. La lucha por la despenalización del aborto es el primer ejemplo de la cadena de notables éxitos reformistas conseguidos por los nuevos movimientos en Austria: el SPÖ hizo suya la causa, y aunque al principio se inclinaba por una ley de indicaciones ampliada, en 1972 un grupo de jóvenes mujeres socialistas consiguieron ganar primero a las mujeres del SPÖ y luego a la mayoría del partido para una ley de plazos (aborto decidido por la mujer hasta el tercer mes de gestación); en 1973, la mayoría socialdemócrata en el Nationalrat aprobó la ley (PLUNTZ 1984, 413-426). También a comienzos de los setenta comienza el movimiento ecologista a organizarse (en forma de iniciativas ciudadanas, Bürgerinitiativen) en algunas ciudades austríacas. La primera iniciativa ciudadana grande surge en 1972 en Salzburgo con el nombre de Schützt Salzburgs Landschaft (Proteged el Paisaje de Salzburgo): se opone a la urbanización de las tierras de cultivo situadas al sur y al este de la ciudad. La iniciativa gozó de tanto apoyo público que los planificadores municipales se vieron obligados a volverse atrás en buena parte de sus proyectos, y esta experiencia de éxito animó en anos posteriores a la constitución y entrelazamiento de otras muchas Bürgerinitiativen, también en otras ciudades. A la larga, la proliferación de Bürgerinitiativen que se inmiscuían en las cuestiones de tráfico, energía, ordenamiento urbano y ecología social ha tenido como efecto en muchos lugares (Graz, por ejemplo) la integración institucional de la participación ciudadana en los procesos de toma de decisiones políticas (WEBER 1985): recordemos el peso de la cultura política consensual e integradora en Austria. De este modo, mientras que en la primera mitad de los setenta van desarrollándose formas locales y regionales de protesta, lo que falta es un gran conflicto de carácter más amplio capaz de producir movilizaciones masivas y catalizar la formación de los nuevos movimientos sociales (como lo hizo el movimiento estudiantil en otros países). Este conflicto suprarregional surgirá a mediados de la década: se trata del enfrentamiento sobre la energía nuclear en Austria. 1975-1978: EL MOVIMIENTO ANTINUCLEAR Y EL REFERÉNDUM DE
ZWENTENDORF Tras la crisis energética de 1973-1974, el gobierno socialdemócrata austríaco planeó la construcción de tres reactores nucleares antes de 1985. El primer proyecto -St. Pantaleontopó con la encarnizada resistencia local de iniciativas ciudadanas y grupos de izquierda: alarmado por la intensidad que el conflicto atómico estaba adquiriendo en la vecina RFA (¡siempre la referencia de los austríacos al "hermano mayor"!), el gobierno retiró sus planes, y prefirió preparar a la opinión pública para el segundo proyecto, Zwentendorf -pueblecito situado a orillas del Danubio, a unos 35 km. de Viena-, con una campaña publicitaria nacional. El resultado fue la agrupación de los antinucleares de toda Austria en una contracampaña común, la IÖAG (Initiative Österreichischer Atomkraftsgegner), Iniciativa de los Antinucleares Austríacos), organizada según estructuras de democracia de base. Herbert Gottweis escribe: "Mientras que la primera resistencia estaba organizada sobre todo por círculos conservadores y grupos ambientalistas y conservacionistas tradicionales, en 1975 el movimiento se transformó, extendiéndose a toda Austria y concentrándose en Viena y las capitales de provincia; participaron muchos jóvenes, a menudo estudiantes. Grupos de izquierda como la Kommunistische Bund (Liga Comunista), trotskistas, izquierdistas no organizados y después también las organizaciones juveniles socialdemócratas consideraron la lucha antiatómica como 'un grande y significativo movimiento de masas contra la clase dominante y el estado'. Pese a la gran disparidad de posiciones políticas, los antinucleares lograron una confluencia organizativa y aparecieron unidos frente a las autoridades políticas. El movimiento antinuclear austríaco, en el clímax de sus actividades, agrupó aproximadamente a medio millón de personas" (en WEHLING 1988, 136). Medio millón de personas, en un país de siete millones y medio de habitantes, son una minoría muy numerosa. La politización y masificación de la controversia hizo perder seguridad a las élites políticas. Mientras que las organizaciones sindicales y empresariales instaban a la puesta en marcha de Zwentendorf y el SPÖ se comprometía en la línea pronuclear, el VPÖ evitaba adoptar posiciones claras y el FPÖ se mostraba crítico de la energía atómica. La idea de un referéndum (por el que siempre habían abogado los antinucleares) se fue abriendo camino. Los asesores del presidente federal Kreisky metieron la pata al asegurarle que podía ganarlo. Así se convocó el primer referéndum en toda la historia austríaca de posguerra. El referéndum sobre Zwentendorf, celebrado el 5 de noviembre de 1978 (tres meses antes del accidente en la central nuclear estadounidense de Harrisburg), se
convirtió en una fecha histórica para el movimiento antinuclear austríaco: el 50'47 % de los participantes (que fueron el 641 % de los ciudadanos y ciudadanas con derecho a voto) rechazaron la puesta en marcha de la central nuclear ya construida. Una diferencia de 30.000 votos convirtió a Austria en uno de los escasos países europeos totalmente libre de energía nuclear (22). Y más allá de esta victoria contra el estado, el gobierno socialdemócrata y los poderes económicos y sindicales, Zwentendorf marca el clímax del ciclo de protesta austríaco que se extiende entre 1975 y 1985, y libera poderosos influjos dinamizadores del conjunto de los movimientos sociales austríacos (23): las experiencias y los procesos de socialización política en la gran campaña antinuclear de 1975-1978 tendrán una importancia capital para las actividades de los nuevos movimientos sociales en los años siguientes. 1978-1985: "MADUREZ" DE LOS NUEVOS MOVIMIENTOS SOCIALES AUSTRÍACOS Zwentendorf marca un clímax y una divisoria en el desarrollo de los nuevos movimientos sociales en Austria. Durante los años setenta, con la política reformista impulsada por los gobiernos del canciller socialdemócrata Bruno Kreisky, la modernización social ha avanzado notablemente (y ello se percibe en ámbitos como la urbanización, la generalización del trabajo asalariado, la reducción del trabajo físico humano, la universalización de la asistencia sanitaria pública o la nivelación de las desigualdades entre sexos). A consecuencia de la modernización, aparecen nuevas contradicciones sociales (cf Fischer-Kowalski en FRÖSCHL/ZOITL 1986, 79-91). Se generalizan cambios valorativos propios de las sociedades industriales avanzadas: a mediados de los ochenta, el porcentaje de "postmaterialistas" en Austria y en la RFA es parejo (PLASSER 1987a, 61). Por otra parte, la recesión económica mundial de 1982 marca la transición desde el "austrokeynesianismo independiente", la política anticíclica con que los socialdemócratas habían obtenido notables éxitos en los setenta, a un "austrokeynesianismo de adaptación" en que los límites del "desacoplamiento" de Austria con respecto a la economía mundial se hacen patentes (Gottweis en WEHLING 1988, 137). En los años ochenta, las cifras de paro crecerán (hasta alcanzar el 6% de la población activa en 1993, la cifra más alta de la posguerra) y la política social se estancará en Austria. Desaparece el objetivo político del pleno empleo y en su lugar se enfatiza la "economía de la oferta", los recortes del "estado del bienestar" y las privatizaciones. La fase reformista socialdemócrata llega a su fin: a partir de 1983, el SPÖ gobernará en coalición con partidos burgueses (primero FPÖ, después VPÖ). Tal es el marco en que se inscribe el período de "madurez" de los nuevos
movimientos sociales austríacos. Mientras que antes de Zwentendorf sólo mostraban actividad el movimiento feminista y el ecologista/antinuclear, después del referéndum de 1978, que dio nuevo vigor a estos movimientos, en los años ochenta aparecen por primera vez un movimiento alternativo urbano, un movimiento juvenil, un movimiento pacifista y un movimiento de solidaridad con el Tercer Mundo. La mayoría de los activistas de estos movimientos tienen entre 20 y 40 años de edad, y en cuanto a su composición social, predominan quienes trabajan en los "servicios humanos" y los estudiantes (KANDOLF/MORSCHER 1987). Así, un movimiento alternativo urbano del que ya había conatos en las grandes ciudades comienza a finales de los setenta a modificar aspectos de la vida social también en las ciudades pequeñas: se extienden comunas urbanas, centros juveniles autogestionados, iniciativas culturales, cooperativas alternativas y tiendas de productos biológicos, muchas de ellas concebidas explícitamente como contramodelos a las estructuras sociopolíticas y a las pautas de comportamiento en vigor (cf. SCHULLER 1982). También se forma un nuevo movimiento juvenil, activo desde finales de los setenta, como ilustran -por ejemplolas luchas de los jóvenes vieneses por conseguir un centro juvenil autogestionado (que funcionó entre marzo de 1981 y junio de 1983 en la Gassergasse de Viena; cf. Gottweis en WEHLING 1988, 138-139); o la fundación en enero de 1980 del centro cultural autónomo Rotstilzchen en dos pisos ocupados de la Margaretenstrasse (LIND 1988, 43-48). Un notable movimiento pacifista se desarrolla también en Austria a comienzos de los ochenta (24), a pesar de las desfavorables condiciones iniciales para la movilización (25). En 1982 y 1983, una alianza de todas las asociaciones juveniles política y religiosamente relevantes del país consigue sacar a la calle a centenares de miles de personas (26), en las manifestaciones masivas más importantes de la posguerra (cf. MAISLINGER 1984). Aunque buena parte de la discusión era "importada" de la RFA (y el estacionamiento de los cohetes de alcance medio en ese país desde finales de 1983 contribuyó a la disgregación del movimiento austríaco), el debate sobre las exportaciones de armas austríacas a países del Tercer Mundo constituye un tema "nacional" cada vez más importante: durante el verano de 1980, los comités de solidaridad con el Tercer Mundo (un movimiento estrechamente emparentado con el pacifista) avivaron este debate, que no ha cesado desde entonces (27) . El movimiento feminista, sin llegar a ser un movimiento masivo, ha continuado su paciente trabajo a lo largo de los ochenta, logrando cubrir Austria con una red -mucho más densa en las ciudades que en las áreas ruralesde proyectos de mujeres: una editorial (Wiener Frauenverlag, desde 1980) y una biblioteca feministas, revistas (AUF, AEP-Information, an-schläge), librerías de mujeres (Frauenzimmer, en Viena, desde 1977), cafés y centros de encuentro de mujeres, centros de salud, casas para mujeres maltratadas, servicios de información y ayuda.
Las universidades de verano feministas (Frauensommer-universitäten) se han convertido en una de las mayores manifestaciones anuales de cultura feminista (cf. BELL/FLEISCHER 1987). No obstante, según Herbert Gottweis "últimamente se constata un aumento de la automarginación de las feministas por la creciente dedicación a corrientes esotéricas" (WEHLING 1988, 141). Aunque tras el clímax del movimiento ecologista y antinuclear alcanzado en Zwentendorf (1978) sigue una cierta disgregación (muchos activistas trasladan su actividad a nuevos temas y nuevos movimientos, en un característico fenómeno de "nomadismo movimentista" que también se da en otros países), lo cierto es que las luchas antinucleares condujeron a una politización general del debate energético que no ha remitido en los ochenta. Ni un sólo proyecto de embalse o central térmica ha podido desarrollarse sin la oposición de iniciativas ciudadanas. Los proatómicos (las compañías eléctricas, las organizaciones patronales, parte de los sindicatos y del SPÖ) intentaron anular el resultado del referéndum de Zwentendorf por la vía de una iniciativa legislativa popular, que fracasó. En 1986, la catástrofe de Chernobil (cuyos efectos se hicieron sentir ampliamente en Austria) confirmó el destino antinuclear de la república alpina. Contribuyó, además, a revitalizar al movimiento antinuclear, que en la segunda mitad de los ochenta orientó sus actividades contra la proyectada planta de reprocesamiento de Wackersdof en la vecina Baviera (que finalmente logró impedirse) y contra las nucleares checoslovacas. El 23 de mayo de 1983, los representantes de doce asociaciones ecologistas y ambientalistas austríacas se reunieron en el Palacio Auersperg (Viena) para fundar una federación que desde entonces aglutina a la práctica totalidad del movimiento ecologista y conservacionista austríaco: es la OGNU (Sociedad Austríaca para la Protección de la Naturaleza y el Medio Ambiente) (28). La politización del sector energético culminará por segunda vez (después de Zwentendorf) en los enfrentamientos en torno a la proyectada central hidroeléctrica de Hainburg, en el Danubio (a pocos kilómetros de la frontera con Checoslovaquia). A comienzos de los ochenta se constituye la Bürgerinitiative Hainburg (Iniciativa Ciudadana Hainburg), que intenta proteger los paisajes amenazados por la desaparición bajo las aguas (una de las últimas florestas fluviales de Europa) desarrollando campañas informativas y de recogida de firmas. El potencial de resistencia se multiplica al comprometerse en la causa científicos famosos, el World Wildlife Fun y amplios sectores del movimiento antinuclear. La Iniciativa Legislativa Popular (Konrad-Lorenz-Volksbegehren) exige un cambio radical en la política energética y ambiental. Cuando el gobierno, presionado por las compañías eléctricas y los Sozialpartner (empresarios y sindicatos), intenta imponer el proyecto haciendo caso omiso del movimiento, miles de manifestantes ocupan el lugar de las obras y se instalan en campamentos en diciembre de 1984, protegiendo a los árboles de la tala con sus propios cuerpos (siguiendo el ejemplo del movimiento chipko en la India).
Después de negociaciones baldías con los ecologistas, y de algunos intentos infructuosos de talar árboles, más de dos mil policías intervienen en la mañana del 19 de diciembre y reparten mucha leña, que alcanza también a los periodistas presentes en el lugar: los mass-media se ponen de parte del movimiento ecologista. La brutal actuación policial ha causado más de cien heridos. Esa misma tarde, 40.000 personas se manifiestan en Viena en solidaridad con los defensores de Hainburg; el conflicto ha alcanzado una intensidad extrema. Pocos meses más tarde, en marzo, la iniciativa legislativa popular Konrad-Lorenz-Volksbegehren contra la inundación de Hainburg y por una reestructuración de la política energética reúne 350.000 firmas en una semana (recordemos que el país tiene 73 millones de habitantes y 5'6 millones de electores). El gobierno se ve obligado a retirar sus planes, y por segunda vez, tras Zwentendorf, el movimiento ecologista y conservacionista ha conseguido imponerse -empleando la táctica de la desobediencia civil masiva con mucho éxitofrente a la coalición pro-crecimiento económico que domina la política institucional austríaca (29). El amplísimo movimiento ciudadano que luchó por salvar Hainburg en este invierno de 1984-1985 hizo ver a los activistas verdes por entonces ya organizados en dos partidos de ámbito nacional (ALÖ y VGÖ) que ni ellos solos, ni la suma de las dos organizaciones, representaban al movimiento ecologista y conservacionista austríaco: por ello en 1985-1986 van a emprenderse serios esfuerzos de unificación y "refundación" del proyecto verde, como veremos en apartados posteriores de este trabajo. En buena medida, los nuevos movimientos sociales han conseguido reestructurar la política energética de Austria (KOK/ SCHALLER 1986), lo cual supone un éxito notable, del que no hay muchos más ejemplos a nivel internacional. La autoorganización de varios miles de ciudadanos y ciudadanas críticos ha conseguido desarrollar un poder popular de veto capaz de frenar los proyectos megatecnológicos más destructivos ecológicamente. El hecho de que el estado austríaco se haya mostrado débil en esta confrontación (cediendo en las luchas decisivas de Zwentendorf y Hainburg), pero sea lo bastante fuerte y correoso frente a los nuevos movimientos sociales en muchas otras ocasiones, ha favorecido el fortalecimiento y la diferenciación de estos. Como reacción, se observa una ampliación de la participación ciudadana por medio de una serie de reformas legales e institucionales que se han llevado a cabo en los ochenta, así como cierta penetración de las instituciones por activistas o simpatizantes de los movimientos. Hay que entender la entrada en el parlamento de los verdes -en los que en seguida vamos a centrar nuestra atencióncomo parte de este proceso de penetración institucional.
PRIMEROS TANTEOS DE POLITICA VERDE (1977-1985) El referéndum de Zwentendorf sobre la energía nuclear, ganado por los antinucleares el 5 de noviembre de 1978 (fecha que, desde entonces, en una "fiesta de guardar" para el movimiento ecologista austríaco), catalizó la incipiente estructuración política del movimiento verde-alternativo en Austria? (30). Con anterioridad a esta fecha, sólo hay que reseñar una irrupción verde local en las elecciones municipales de 1977: la Bürgerliste (Lista de Ciudadanos) de Salzburgo obtiene el 5'6% de los votos y dos escaños en el ayuntamiento. Aunque se celebran elecciones generales en 1979, la multitud de grupos de base que habían participado en la decisiva campaña antinuclear de 1975-1978 no son capaces de organizar en los pocos meses que siguen al referéndum una organización para nevar a cabo una campaña electoral nacional. En 1981 y 1982 -mientras que los verdes de la RFA ya están obteniendo éxitos en elecciones regionales, lo que incita a la emulaciónse inscriben en el registro de partidos políticos varios partidos verdes, verduzcos o pseudoverdes, algunos de ellos impulsados por militantes de la extrema derecha o personajes de oscura reputación (31). En octubre de 1982, la Bürgerliste de Salzburg obtiene el l7'7% de los sufragios en las elecciones municipales (32). Esta Lista de Ciudadanos, fundada por el popular actor Herbert Fux (quien también formará parte de la primera homada de diputados federales verdes en 1986), desempeñará un importante papel en el proceso de unificación años más tarde: y su victoria de octubre de 1982 estimula la consolidación de partidos verdes más serios. Es en 1982, en efecto, cuando finalmente se fundan dos partidos verdes de alcance nacional en Austria. El primero de ellos, Vereinte Grüne Österreichs (VGÖ, Verdes Unidos de Austria), es un partido verde "axioconservador" y ambientalista que nace en la primavera de 1982 (33), liderado por el geólogo y dirigente antinuclear Alexander Tollmann (34). Su programa difiere del de los partidos establecidos únicamente en las exigencias ambientalistas y conservacionistas. Según ha expresado Herbert Dachs: "VGÖ se conciben a sí mismos como partido reformista de protesta centrado en los derechos cívicos y la protección del medio ambiente. En lo esencial, aceptan el sistema político y económico existente, esperando poder evitar las catástrofes ecológicas que nos amenazan mediante reformas del sistema y una renovación moral de los agentes sociales (WEHLING 1988, 114). El segundo partido verde, la Alternative Liste Österreichs (ALÖ, Lista Alternativa de Austria), es un partido verde-alternativo, socialmente mucho más
radical que VGÖ. Celebra su congreso fundacional el 5 de noviembre de 1982 (aniversario del referéndum de Zwentendorf). Quiere ser el representante político de los movimientos pacifista y alternativo, orientando su política según los cuatro principios de ecología, democracia de base, solidaridad y no-violencia (la inspiración en los verdes de la RFA es más que patente). Ni VGÖ ni ALÖ son partidos de masas, sino partidos electorales que intentan compensar su debilidad de militantes y de recursos con un trabajo adecuado de cara a la opinión pública. Tras la fundación de ALÖ y VGÖ, todos los demás micropartidos y listas regionales verdes no asociadas a alguno de los partidos nacionales (con la única excepción de la Bürgerliste de Salzburgo) perderán toda importancia. En 1982/83, listas verdealternativas van obteniendo algunos éxitos en elecciones municipales: l7'7% de los sufragios para la Bürgerliste de Salzburgo en octubre de 1982, como ya vimos; 7% para la Alternative Liste Graz en enero de 1983 (cuatro escaños en el ayuntamiento de la segunda ciudad de Austria). Es en abril de 1983 cuando los partidos verdes austríacos participan por vez primera en unas elecciones generales. Tras haber negociado en vano para formar una alianza electoral (35), ALÖ y VGÖ concurren por separado a los comicios, obteniendo la Lista Alternativa el 1'4% de los sufragios y los Verdes Unidos el 1,9% (36). Estos porcentajes dejan a los dos partidos verdes fuera del parlamento (pero la suma de los dos, 3'3%, les hubiera concedido cinco escaños). No obstante, la participación de los dos partidos verdes en estas elecciones generales marcó el final de la "era Kreisky" (la hegemonía electoral y los gobiernos en solitario de los socialdemócratas en 1970-1983) por partida doble: su presencia ponía de manifiesto los cambios profundos que habían tenido lugar en la sociedad austríaca, y los votos que sustrajeron al SPÖ impidieron a éste revalidar sus anteriores victorias. Al perder la mayoría absoluta Kreisky dimitió, y el nuevo canciller federal, el también socialdemócrata Fred Sinowatz (al frente del gobierno en 1983-1986), tuvo que formar una coalición de gobierno con el FPÖ. Las organizaciones regionales de VGÖ y ALÖ participan poco después en las elecciones regionales de Baja Austria, con pésimos resultados (VGÖ 1%, ALÖ 0'6%). Estas elecciones permiten apreciar diferencias organizativas considerables entre los dos partidos (Haerpfer en MÜLLER-ROMMEL 1989, 24): mientras que las estructuras nacionales de los Verdes Unidos mantenían lazos muy estrechos con la organización regional, a la manera de los partidos tradicionales jerárquicos y centralizados, en cambio la Lista Alternativa de Baja Austria (ALNÖ) se mostraba completamente autónoma de la ALÖ nacional. Esta última apenas era más que una estructura coordinadora de las listas alternativas regionales, sin preponderancia del centro.
diputados verdes, y fue otro de ellos, Walter Geyer, quien pronunció el discurso más largo en toda la historia parlamentaria de Austria: 8 horas y 55 minutos (FRANKLAND 1992, 17). El grupo parlamentario actúa con gran autonomía respecto al partido, y no respeta ninguna disciplina de voto (en ocasiones, los diputados verdes se han dividido al votar ciertas cuestiones). ESTRUCTURA ORGANIZATIVA En rigor, Die Grüne Alternative (ahora Die Grünen) sólo existe desde comienzos de 1987, fecha en que se celebró su primer congreso: aunque, como vimos, ya desde el año anterior contaban con representación parlamentaria en el Nationalrat. Su éxito en las elecciones regionales de Viena en 1991 (9'1% de los sufragios y siete diputados regionales, como ya vimos) ha impulsado una reforma organizativa del partido, consumada en el congreso de Gmunden (mayo de 1992). El objetivo era mejorar la coordinación entre los distintos órganos del partido y delimitar con más claridad sus competencias respectivas. Las estructuras de organización de las que vamos a ocuparnos a continuación son precisamente las resultantes de esa reforma. Die Grüne Altemative no pretende ser un partido-movimienlo, pero tampoco un partido político en el sentido tradicional del término, sino algo más. En los estatutos se declara la aspiración a ser una amplia organización democrática para los comprometidos en luchas ecologistas, democráticas, sociales, culturales, pacifistas y feministas. El órgano máximo es el Congreso Federal (Bundeskongress). Lo integran 183 delegados elegidos por las organizaciones provinciales, más los diputados federales y regionales (actualmente unas dos docenas), más la Presidencia Federal del partido (nueve miembros) y la presidencia de la escuela del partido, el Taller de Formación Verde (Grüne Bildungswerksatt). El Congreso Federal elige a los miembros de la Presidencia Federal y a los candidatos que se presentan a las elecciones generales. Entre congresos llevan los asuntos del partido la Presidencia Federal (Bundesvorstand) y la Presidencia Federal Ampliada (Erweiterter Bundesvorstand). La Presidencia Federal, el ejecutivo verde, se compone de nueve miembros: un portavoz federal (Budessprecher); actualmente desempena este cargo Peter Pilz), un gerente federal (Bundesgeschäftsführer), un tesorero (Finanzreferent), un representante del grupo parlamentario federal y otro de la Escuela de Formación Verde, y cuatro miembros más elegidos por el congreso Federal. La Presidencia Federal envía delegados a la presidencia del Taller de Formación Verde y del grupo parlamentario federal (58).
La Presidencia Federal Ampliada es, como su propio nombre indica, la propia presidencia federal ampliada con un delegado por cada organización regional, más un delegado por cada grupo parlamentario regional o federal. El partido se estructura federalmente, de acuerdo con la organización federal del estado austríaco. Sus subdivisiones básicas son las diez organizaciones regionales (Landesorganisationen), nueve de ellas coincidentes con los Länder territoriales, y una décima para agrupar y representar independientemente a las minorías étnicas. Estas organizaciones regionales son autónomas, tienen sus propias ejecutivas y congresos, y eligen a sus propios candidatos para las elecciones regionales. También tiene una estructuración federal la escuela del partido, el Taller de Educación Verde, asociación formalmente independiente de Die Grüne Alternative. Como los verdes alemanes, los austríacos han introducido un principio de paridad entre sexos a todos los niveles de su organización. Existían también algunas otras importantes normas de democracia interna que fueron abolidas en el congreso de Gmunden. Por ejemplo, la pertenencia a la Presidencia Federal era incompatible con escaños parlamentarios o concejalías en las grandes ciudades, y también con la pertenencia a las ejecutivas provinciales (ahora la incompatibilidad sólo se conserva para los tres primeros puestos en la ejecutiva: Portavoz Federal, Gerente Federal y Tesorero). Antes, además, los diputados federales o regionales sólo podían serlo durante dos legislaturas consecutivas, pero no más (eran susceptibles de reelección sólo después de haber "descansado" al menos una legislatura). También esta modesta regla de rotación se eliminó en Gmunden. A comienzos de los años noventa, los verdes cuentan en Austria con dos docenas de diputados federales y regionales, y aproximadamente quinientos concejales en los ayuntamientos (FRANKLAND 1992, 7); unas veinte personas trabajan como ayudantes de los grupos parlamentarios. No hay un recuento central de afiliados para toda Austria, y por ello las estimaciones son imprecisas. Una fuente del partido afirma que existen 2.000 afiliados (FRANKLAND 1992, 14), pero un estudio independiente arroja la cifra de sólo 800 afiliados al corriente en el pago de sus cuotas (Der Standard, 21.1.92). Seguramente la cifra real está más cerca de mil que de dos mil personas: un número extremadamente pequeño, por tanto. Recordemos que los Verdes alemanes agrupan a unos 38.000 militantes (en un país que tiene diez veces la población de Austria), y que por otro lado los demás partidos austríacos tienen, en relación con la población del país, las militancias más nutridas de Europa (lo vimos en el Cuadro 2): unos 800.000 afiliados para SPÖ y ÖVP, unos 37.000 para FPÖ. La desproporción en perjuicio de los verdes austríacos es evidente, y no la compensa el hecho de que puedan movilizar a un circulo de
simpatizantes más amplio para colaboraciones ocasionales (59). Estas reducidísimas cifras de militancia indican que los austríacos padecen un problema que también se da en la mayoría de los partidos verdes europeos: la práctica totalidad de los afiliados activos están parlamentarizados en uno u otro nivel del sistema de representación política (municipal, regional o federal), y ello es una situación contradictoria para un partido que desea estimular la democratización profunda de la sociedad, y un estilo político más participativo. A comienzos de los noventa, Die Grüne Alternative recibía financiación estatal por valor de unos 72 millones de schillings anuales (60). LA ORIENTACIÓN CENTRISTA DE LA GRÜNE ALTERNATIVE "Mientras que el partido verde de la RFA nació de los movimientos sociales y ecológicos de los años setenta, y en él se pusieron a trabajar los veteranos del movimiento estudiantil del 68, los verdes austríacos parecen más bien un El Dorado para excursionistas de humedales y protectores de edelweiss, más una liga de protección de la naturaleza que un partido político" (Klaus-Peter Klingeschmitt en Falter 86/ 24, del 4.12.86). El juicio del irónico periodista alemán sobre la composición de los verdes austríacos seguramente es exagerado, pero llama la atención sobre un hecho inequívocamente cierto: la composición más burguesa y la orientación más centrista de los austríacos en comparación con Die Grünen. Die Grüne Alternative se autodefine como una coalición de "ecologistas moderados, ex-socialdemócratas de izquierda desencantados con el canciller federal Franz Vranitzky, activistas del movimiento por la paz, eurocomunistas y otros exizquierdistas radicales, así corno activistas antinucleares y de Hainburg y cristianos críticos" (Informe de Die Grüne Alternative la coordinadora Los Verdes Europeos). Señalamos antes que el proceso de unificación de 1985-1987 fue simultáneamente un proceso de centramiento, con la exclusión de las dos alas izquierdista y derechista del movimiento. Ello se echa de ver en la reflexión de uno de los teóricos actuales de Die Grüne Alternative, que caracteriza a su partido como centrista radical. Para Ali Gronner, en efecto, Die Grüne Alternative es "un partido liberal-alternativo del centro radical" (Gronner en LIND 1988, 69), "una coalición electoral con liberales y alternativos como núcleo central, fianqueados por pequeñoburgueses y socialistas" (p. 70); y la política verde en Austria "sólo puede ser una política reformista radical del centro" (p. 73). Y por si este entusiasmo centrista no hubiese quedado lo suficientemente claro:
"El centro es la posición social adecuada de los verdes. El centro se ha expandido con tanta fuerza, que ya sólo quedan muy pocos fuera del centro: la pequeña capa de los ricos y poderosos y la mayor de los marginados, no integrados, 'proletariado en harapos', por emplear la adecuada expresión de Marx" (p. 74). "Para cualquier verde tendría que estar claro que el camino de desarrollo capitalista seguido hasta aquí no puede ser simplemente prolongado. El 'socialismo real' no supone ninguna alternativa. (...) Los verdes tendrán que encontrar un camino propio, una tercera vía de la organización económica" (Gronner en LIND 1988, 76). El centramiento de los verdes austríacos no es atribuible a una mera dinámica interna, sino que se vio poderosamente condicionado por la cultura política de consenso que impera en Austria, y que por sí misma provoca una agrupación de los partidos en el centro del espectro político. Ello es además empíricamente constatable: si se compara al electorado verde austríaco con el germano-occidental, se observa que más de dos tercios del electorado verde en la RFA se autositúan a la izquierda del centro. mientras que sólo un tercio hace lo mismo en Austria (PLASSER 1985, 142); otro tercio de los votantes verdes austríacos se sitúa exactamente en el centro. Y no hay apenas votantes verdes austríacos que declaren pertenecer a la extrema izquierda, mientras que aproximadamente un 5% de los germano-occidentales sí que lo hacen. Tras ese proceso de centramiento, Die Grüne Altemative es un partido bastante homogéneo, en el que no son constatables fracciones o corrientes muy diferenciada. Franz Schandl (61) creía en 1988 distinguir a lo más dos tendencias o sensibilidades: * "La actual Grüne Alternative está dominada por lo que hemos llamado verdirrosas. Esta tendencia se recluta en su mayor parte en la socialdemocracia o en las organizaciones emparentadas con ella. Su concepción socialdemócrata de la política se caracteriza por la fidelidad de principio al Estado, se adhiere a la democracia parlamentaria y a la constitución, apuesta por las reformas sociales, quiere ser oposición dentro del sistema y está dispuesta a formar coaliciones por principio. En sus puntos de vista es substancialmente indistinguible de una fuerza socialdemócrata de izquierda. (...) Fuera de nuestras fronteras, se orientan según los realos de la RFA, el ala ministerial del partido verde germano-occidental. En lo organizativo es esta camarilla la que tira de los hilos, en cuanto a los contenidos apenas ha podido hasta ahora poner los puntos sobre las íes" (LIND 1988, 181). * "En lo que hace a contenidos, los 'nuevos' verdinegros (Kofler, Chorherr, Voggenhuber, ex-militantes de VGÖ, sectores de los verdes de Baja Austria) llevan ventaja. Pueden recurrir a los años de trabajo previo por parte de científicos conservadores, y dominan el perfil temático del partido parlamentario. Lo que les
importa es 'Ia modernización a largo plazo de nuestra sociedad industrial', son -sin expresarlo tan crudamentepartidarios de la economía capitalista de mercado: 'La economía no se arruina -contra la opinión de nuestros lobbies , sino que por el contrario puede beneficiarse gracias a una protección intensiva del medio ambiente'. La propiedad privada de los medios de producción no la cuestionan los verdinegros, pero tampoco los verdirrosas (al contrario que los verdes de la RFA). A los Kofler, Voggenhuber y compañía les falta un equivalente directo entre los verdes de la RFA: lo más aproximado es el ala más derechista, los ecolibertarios" (LIND 1988, 182) (62). En todo caso, los dirigentes verdes austríacos opinan que, aunque pueda haber divergencias entre la derecha y la izquierda del partido sobre cuestiones políticas concretas, no existe ninguna división ideológica seria a comienzos de los años noventa. También están de acuerdo en que los verdes austríacos practican un estilo político más pragmático y moderado que sus homólogos alemanes (FRANKLAND 1992, 13). El actual portavoz federal elegido en 1992, el ex-trotsikista Peter Pilz, aboga por un partido verde que pueda atraer a electores decepcionados tanto del centro-izquierda socialdemócrata como del centro-derecha democristiano, que ponga más énfasis en la política personalizada a través de los mass-media que en documentos programáticos (el propio Pilz es bastante telegénico), y que se dirija más al ciudadano medio que a los medios intelectuales de izquierda alternativa, sin hacerle ascos al populismo (FRANKLAND 1992, 26). Los verdes austríacos no han desarrollado una crítica de la democracia representativa, sino que más bien abogan por un fortalecimiento del poder de decisión del Parlamento, frente a los tradicionales acuerdos extraparlamentarios entre los agentes sociales, típicos del corporativismo austríaco. No han logrado, hasta la fecha, convertirse en un factor de poder suficiente como para que se plantease siquiera la cuestión del apoyo a un gobierno o de la participación gubernamental: en cualquier caso, la mayoría del SPÖ se opone a una hipotética coalición verdirroja. Quizá podamos concederle la última palabra a Schandl: "Los verdes parlamentarios austríacos son una fuerza inmanente al sistema, tanto en su filosofía como en su práctica. Su pensamiento y su acción es susceptible de anexión por la democracia burguesa; son complemento, no alternativa; en pocas palabras: aceite en los engranajes de la modernización ecológica del capitalismo occidental. " (Schandl en LIND 1988, 185). EL APOYO ELECTORAL A LOS VERDES AUSTRÍACOS
El sistema de partidos tradicional austríaco, caracterizado -según veíamospor su gran estabilidad y fuerza integradora, comienza a ver erosionadas algunas de sus peculiaridades desde los años setenta. El fenómeno conocido en alemán como Parteiverdrossenheit (descontento o disgusto con los partidos) se hace cada vez más patente, y el florecimiento de iniciativas ciudadanas desde comienzos de los setenta tiene mucho que ver con ello. Sin duda algunos rasgos peculiares de la vida política austríaca, como la omnipresencia de los partidos en todas las esferas sociales, la práctica de la Proporz (reparto de cargos institucionalizado) o el neocorporativismo contribuyen a ahondar este creciente desapego hacia los partidos mayoritarios. Además de las bajísimas cifras de abstención, el comportamiento electoral tradicional austríaco se caracterizaba por una estabilidad muy alta de las preferencias de voto -el voto fluctuante quedaba por debajo del diez por ciento del electorado, indicando un grado alto de identificación con los partidos tradicionales. Esta identificación fue erosionándose lentamente durante los años setenta (aunque en esa década el fenómeno apenas se manifestaba en elecciones generales, debido al carisma del jefe de gobierno y líder socialdemócrata Bruno Kreisky). Sin embargo, a partir de las elecciones generales de 1983, el voto fluctuante en Austria ha aumentado desde el 9% al 17% (Haerpfer en MÜLLER-ROMMEL 1989, 29), evidenciando niveles mayores de volatilidad electoral. Se ha calculado que en las elecciones generales de 1990 1´2 millones de votantes (aproximadamente la quinta parte del electorado) cambiaron el sentido de su voto respecto de las anteriores elecciones generales (Kurier, 8.10.90). El Cuadro 9 muestra la estructura del electorado de los distintos partidos austríacos en las elecciones, generales de 1986, en las que los verdes entraron por primera vez al Nationalrat (y el FPÖ se vio considerablemente fortalecido). Sin que ahora interpretemos exhaustivamente estos datos, sí que conviene señalar que el electorado de los dos partidos mayoritarios es cada vez más parecido (cf Cuadro 10); mientras que los electorados de FPÖ y verdes difieren entre sí en muchos aspectos (por ejemplo, la dominante masculina del FPÖ y femenina de los verdes, o la elevada proporción de votantes con educación superior en el caso de los verdes), en otros aspectos son similares, por ejemplo en la edad (ambos, partidos atraen a los electores más jóvenes) o –según muestran otros estudios- en el débil vínculo partidario de estos electores. "La fidelidad de los electores vinculados a un campo social queda limitada esencialmente a un núcleo decreciente de electores de los dos partidos mayoritarios; en general -y especialmente en el caso de los verdes y el FPÖ- otros motivos para la decisión de voto ganan en importancia" (PELINKA/PLASSER 1988, 86).
Cuadro9 Según ha expuesto Christian Haerpfer, la comparación del voto verde en las elecciones generales de 1983 y 1986 muestra que sólo la mitad de los votantes verdes son votantes estables, con lazos afectivos respecto a un partido verde. Aproximadamente el 35 % es voto fluctuante que procede de los electorados socialdemócrata o cristianodemócrata; y el restante 15% del voto verde en 1986 son nuevos electores o ex-abstencionistas (MÜLLER-ROMMEL 1989, 29). El análisis de las elecciones generales de 1990 mostró que sólo el 36% de los votantes verdes de ese año les habían votado también en 1986; un 22 % eran nuevos votantes, un 15 % ex-votantes socialdemócratas y un 12% ex-votantes cristianodemócratas (PLASSER/SOMMER/ULRAM 1991). Cuadro10 De manera que el electorado verde estable apenas asciende al 3% del total de los electores, siendo el resto voto verde volátil. Diversos estudios demoscópicos han mostrado que la motivación principal de los votantes verdes responde al activismo ecológico de Die Grüne Alternative, así como a la posibilidad de dar un buen rapapolvo a los grandes partidos (voto de castigo; cf. FRANKLAND 1992, 8). En la captación del voto de protesta contra los partidos mayoritarios, los verdes han de competir con el populismo xenófobo del FPÖ de Jörg Haider. Así, los verdes austríacos se han beneficiado de la erosión de las fidelidades tradicionales a los partidos mayoritarios, en curso, desde los años setenta; pero ellos mismos no cuentan sino con un electorado inestable y bastante volátil. De lo anterior (y de lo expuesto en apartados anteriores) es ineludible concluir que el sistema de partidos austríaco se encuentra en un proceso de transformación profunda , de modo que las descripciones tradicionales (sistema "congelado", "hiperestable", etc.) han de ser reformuladas o completamente abandonadas. LA COMPOSICIÓN SOCIAL DEL ELECTORADO VERDE Existe investigación sociológica que nos permite comparar tanto al electorado verde con el de los otros partidos políticos austríacos (Cuadros 9 y 10) como el electorado de los dos partidos verdes que competían hasta bien entrados los años ochenta (ALÖ y VGÖ) entre sí. Lo primero que cabe señalar es que la clase social no es la variable sociodemográfica decisiva en la determinación del voto verde. Con la excepción del campesinado, que casi no aparece entre los votantes verdes (y que históricamente
constituye un segmento electoral fiel al ÖVP) (63), todas las demás categorías socioprofesionales votan verde en porcentajes significativos. La sobrerrepresentación de los directivos, altos funcionarios y profesionales liberales en el Cuadro 10 nos llama la atención sobre la importancia de un voto verde "burgués", liberal: ese sector social que Ali Gronner ha descrito como "las capas medias-altas poseedoras de un nivel educativo elevado, que aúnan una mentalidad liberal con sensibilidad hacia las cuestiones ecológicas y que tienen mucho en común con la antigua burguesía ilustrada [Bildungsbürgertum]" (GRONNER/ KITZMÜLLER 1988, 15). Sin embargo, a juzgar por el Cuadro 11 (donde la estructura de los electorados de ALÖ y VGÖ coincide grosso modo con la estructura social austríaca), la sobrerrepresentación de estos votantes de clase media-alta no puede ser muy elevada. En el Cuadro 9 observamos que un alto porcentaje (20%) de votantes verdes son estudiantes; otras encuestas elevan esta cifra hasta el 24%. Según Haerpfer (en MÜLLER-ROMMEL 1989, 33), una mayoría (53%) de los votantes verdes no son trabajadores activos a tiempo completo (estos formarían el 47% del electorado verde). Según el Cuadro 9, la suma de estudiantes, parados, jubilados y amas de casa proporcionaría aproximadamente el 40% del voto verde austríaco. Del examen del Cuadro 11 parece deducirse que aunque los partidos verdes austríacos no son partidos de clase media, sí que hay amplios sectores de las clases medias que votan por los partidos verdes. Así, el 45 % de los votantes de VGÖ pertenecen a la clase media (29 % del total de la población austríaca), y casi el mismo porcentaje para la ALÖ (44%); VGÖ es un partido algo más burgués y de clase media que ALÖ (lo que concuerda, claro está, con el posicionamiento más a la izquierda de la ALÖ). En general, la investigación demoscópica muestra que los simpatizantes verdes austríacos se autositúan más hacia el centro (menos a la izquierda) que sus homólogos alemanes (PELINKA 1990, 383-386). También se ha estimado que aproximadamente la mitad de los miembros de Die Grüne Alternative procede de iniciativas ciudadanas reformistas de clase media (FRANKLAND 1992, 13). Cuadro11 Si la clase social no es la variable determinante, quedan por el contrario, como variables sociodemográficas decisivas, la edad. el nivel educativo y la dimensión rural/urbana. Comencemos con la primera de ellas: se aprecia que casi el 60% de los votantes verdes austríacos son menores de 30 años, y sólo el 11 % tiene más de 45 (Cuadro 9); i.e. aproximadamente nueve de cada diez electores verdes tiene menos de 45 años (mientras que la mitad de los electores de los partidos mayoritarios SPÖ y ÖVP son mayores de esa edad). Los verdes compiten con el FPÖ para ganarse el voto joven (Cuadro 9). Si atendemos a las diferencias entre los dos partidos verdes (Cuadro 11), observamos que el voto verde conservador del VGÖ está distribuido más uniformemente en las distintas cohortes de edad, mientras
que los que votan verde-alternativo (ALÖ) son mayoritariamente jóvenes: el 43 % tienen entre 25 y 39 años (austríacos con esa edad: 29 % de la población nacional), mientras que sólo una quinta parte de los votantes de la ALÖ son mayores de 40 años (austríacos con esa edad: 52% de la población nacional). Christian Haerpfer introduce algunos datos adicionales: "En el plano del sistema de partidos, puede decirse que el 24 % de la juventud austríaca menor de 25 años forma el núcleo del voto verde. Teniendo en cuenta que aproximadamente el 30% de ese grupo de edad no acude a votar, podríamos decir que los partidos establecidos sólo logran atraer a una minoría de la juventud austríaca. SPÖ, ÖVP y FPÖ han perdido la mayoría absoluta entre los grupos de edad más jóvenes del electorado austríaco. El segundo bastión para los partidos verdes son las cohortes de edad entre 25 y 39 años. Entre ellas -la que podríamos llamar la primera generación de posguerralos verdes obtienen el 19% del voto. La enajenación de partes considerables de las generaciones políticas más jóvenes (1/4 de los menores de 25 años, 1/5 de los que tienen entre 25 y 39) respecto a las organizaciones tradicionales de mediación política, y el porcentaje creciente de votantes verdes y de abstencionistas en esos grupos de edad, constituye un desafío formidable para el sistema político austríaco" (en MÜLLER-ROMMEL 1989, 31). Sin embargo, la discrepancia entre estos datos y los que arroja el Cuadro 10 (según el cual, por ejemplo, ÖVP y SPÖ aún conseguirían agrupar entre ambos más del 70% del voto de los menores de 30 años) aconseja prudencia a la hora de manejar estas encuestas. Consideremos la segunda de esas dimensiones significativas: rural/urbano. El votante verde típico vive en la ciudad, no en el campo (Cuadros 10 y 11); el voto verde conservador (VGÖ) parece algo más urbano que el voto verde alternativo (ALÖ). La mayoría de los votantes de VGÖ (el 48 %) vive en ciudades de más de 50.000 habitantes; una tercera parte de ellos, en la capital, Viena. Llama la atención el elevado porcentaje (casi 40%) de votantes de la ALÖ en pueblos de menos de 5.000 habitantes, lo que quizás sea indicio de un "verdecimiento" de las elites políticas locales, incluso en los medios más agrarios. Por último, el electorado verde austríaco se caracteriza por su alto nivel de educación formal. Sólo la cuarta parte de los votantes verdes no posee más que los estudios primarios (Cuadro 11), mientras que este grupo supone el 40% de la población austríaca. La ALÖ, en particular, podía ser descrita como un partido de universitarios: el 42% de sus votantes tiene educación superior (sólo el 15% del total de los austríacos se hallan en esa situación). Todavía más impresionantes son los datos del Cuadro 9: el 54 % de los votantes verdes poseería el bachillerato austríaco (Matura) o educación universitaria. Christian Haerpfer observa que "una tercera
parte de los austríacos con educación superior (el 36%) no tiene lazos afectivos con los partidos tradicionales y apoya a los partidos verdes. El efecto de este fenómeno es una pérdida dramática de académicos entre los partidarios del SPÖ por una parte, y por otra un debilitamiento significativo de la que antes era el bastión académico de votantes conservadores al ÖVP" (MÜLLER-ROMMEL 1989, 30). Ali Gronner (en LIND 1988, 71) ofrece las siguientes cifras al respecto: entre los austríacos con bachillerato o educación universitaria, el 45'7 % apoyan al ÖVP, el 25'1 % a los verdes, el l5'3% al SPÖ y el l0'8% al FPÖ. En la variable sexo, parece observarse un predominio de las mujeres entre los votantes verdes austríacos (seis de cada diez en el Cuadro 9): de confirmarse este dato supondría una desviación interesante respecto a lo que sucede en otros países (el electorado verde suele ser ligeramente más masculino que femenino). Especial interés tendría averiguar si las mujeres que votan verde sobreproporcionalmente son las más jóvenes (como parece plausible). Un hecho interesante es que las mujeres que trabajan a tiempo parcial son en Austria más "verdes" que las amas de casa (Haerpfer en MÜLLER-ROMMEL 1989, 33). BREVE NOTA SOBRE LOS PROGRAMAS DE LOS VERDES AUSTRÍACOS El desarrollo programático de los verdes austríacos ha sido una actividad más bien descuidada hasta tiempos recientes. En los primeros años ochenta, cuando competían los dos pequeños partidos verdes ALÖ y VGÖ, las energías se canalizaban hasta tal punto en discusiones organizativas, en campañas electorales y en una (limitada) participación en los proyectos de los movimientos sociales, que poco empuje quedaba sobrante para la formulación de programas detallados y coherentes. La ALÖ salió del paso como pudo, "importando" muchas veces programas de los verdes germano-occidentales (cf. MÜLLER-ROMMEL 1989, 35-36). Las mayores diferencias de ideario entre ambos partidos verdes se daban en tomo a la cuestión del aborto, del ejército y de la política económica (la ALÖ defendía la libertad de opción de las mujeres, la disolución del ejército y una política económica opuesta a los entusiasmos liberalizadores y privatizadores de algunos textos del VGÖ). La anticipación de las elecciones generales de 1986 no permitió a la incipiente Grüne Alternative presentarse a ellas con un programa detallado. Se elaboró rápidamente un Offenes Kurzprogramm (Programa Mínimo Abierto) de 15 páginas que privilegiaba las cuestiones ambientales, y cuyo primer apartado se titulaba "Plan de supervivencia para los humanos y la naturaleza". En los siguientes dos o tres años tampoco avanzó mucho el trabajo programático: la construcción del partido y la labor parlamentaria en el Nationalrat
Cuadro4
Cuadro5
Cuadro6
Cuadro7
Cuadro8(I)
Cuadro8(II)
Cuadro9
Cuadro10
Cuadro11
Cuadro12
diferencias en cultura política y concepciones organizativas que separan a los dos partidos verdes austríacos son perceptibles ya en este primer parlamento regional al que entran: mientras que los diputados de VGÖ quieren permanecer en su escaño los cinco años de legislatura y cobrar su sueldo íntegro de 28.000 schillings como diputados, Simma y Peter se disponen a rotar a media legislatura y a reducir sus ingresos mensuales al nivel de una obrera media de Voralberg, destinando el resto a proyectos alternativos (profil, 29.10.84). (38) Más el FPÖ que los verdes. En efecto: en los primeros años noventa, Die Grüne Alternative se consolida como el cuarto partido de Austria, pero el ultraderechista FPÖ de Jörg Haider los desbanca de sobras como tercer partido, robando importantes segmentos del electorado a ÖVP y SPÖ. Una anécdota significativa: en 1991 el FPÖ obtiene el 27,2% de los sufragios en Braunau, pueblo natal de Hitler. Prácticamente en toda Austria el FPÖ obtiene resultados en la franja del 15-20%, e incluso superiores al 30% en Carintia, la plaza fuerte de Haider. (39) Casi todas estas "estrellas" habían sido en el pasado militantes de alguno de los partidos mayoritarios austríacos: Jörg Mauthe, Gerhard Heilingbrunner, Franz Mayrhofer del ÖVP; Freda Meissner-Blau, su esposo Paul Blau, Günther Nenning o Kuno Knöbl del SPÖ. (40) Periodista y pedagoga, nacida en 1927 en Austria. Miembro durante algunos años del Consejo de Investigación en Ciencias Sociales de la UNESCO en París. Profesora de la Universidad Politécnica de Viena. Activista en el movimiento antinuclear, pacifista y ecologista durante años. Premio de Austria a la Protección de la Naturaleza 1985. Afiliada al SPÖ hasta pocas semanas antes de concurrir a las elecciones presidenciales de 1986. 41 Los buenos resultados de la candidata verde obligaron a una segunda ronda electoral entre los candidatos conservador y socialdemócrata, que ganó el primero, Kurt Waldheim. En septiembre de 1986, el desplazamiento a la derecha de la sociedad austríaca continuó con la elección de Jörg Haider como líder del FPÖ. Esta elección llevó a Vranitzky a disolver la coalición de gobierno SPÖ-FPÖ, anticipando unos meses la convocatoria de elecciones generales. (42) El mismo mes, poco antes, una coalición ALÖ-VGÖ había obtenido en las elecciones regionales de Estiria el 3,73% de los votos y dos escaños. (43) El episodio central y que más heridas abrió fue la no aceptación por Freda Meissner-Blau de los resultados de una asamblea vienesa para la elección de candidatos celebrada el 4.10.86. Meissner perdió la votación frente a Andrea Komlosy pero se negó a aceptar el resultado (155 frente a 222) alegando que "a ella ya la habían elegido un cuarto de millón de austríacos" (en las presidenciales de mayo) y que la asamblea estaba llena de "submarinos comunistas e izquierdistas" (44) Ocupados por Freda Meissner-Blau, Peter Pilz, Manfred Srb, Walter Geyer, Karel Smolle (representando a la minoría étnica de los eslovenos de Carintia), Andreas Wahl, Herbert Fux y el líder de VGÖ Josef Buchner. (45) Una escisión de derecha del VGÖ se presentó por su cuenta en la provincia de Carintia obteniendo el 0,02%. En Viena, los izquierdistas despechados también acudieron por separado a las elecciones, obteniendo el 0,12%. Esta candidatura marca la separación de la izquierda alternativa radical respecto al proyecto Grüne Alternative, proceso del que dan cuenta pormenorizadamente varios de los ensayos contenidos en LIND 1988. (46) Ali Gronner (nacido en 1945) se socializó políticamente en el 68, fue trotskista durante cierto tiempo, y desde 1981 participó en el movimiento verde-alternativo(secretario de la Alternative Liste Wien y también de la ALÖ). Uno de los constructores del Grüne Bildungswerkstatt. (47) Tres de los ocho diputados verdes de esa primera legislatura pertenecían a VGÖ; su líder, Buchner, consideraba al partido parlamentario como una mera alianza electoral. Tras la ruptura de 1987-1988, la gran mayoría de los antiguos miembros de VGÖ permanece en Die Grüne Alternative: hay quien estima que el 90% (FITZMAURICE 1991, 112). En las elecciones celebradas después, los resultados del VGÖ han sido muy inferiores a los de Die Grüne Alternative. Consúltese el Cuadro 8.
(48) Christian Haerpfer escribe: "El potencial para un partido verde alcanzaba el 10% en 1976 y, después de años de apoyo, en 1987 puede cuantificarse como la quinta parte de los votantes. Esta cifra sólo podría alcanzarse si el partido verde ofreciese un programa convincente, junto con personalidades capaces de representar las ideas verdes en público -especialmente en televisión" (MÜLLER-ROMMEL 1989, 29) (49) La lista verde competidora de VGÖ se queda en un 0,84%; el KPÖ llega al 1,72%. La suma de todos los sufragios verdes, 36.600, queda muy por debajo de los 55.500 (6,09% del total) obtenidos en las generales del año anterior. Continúa el ascenso del FPÖ: pasa del 5,4% al 9,7% multiplicando por cuatro sus escaños en el Landtag (pasan de dos a ocho). (50) El nuevo Comité Ejecutivo elegido consta de siete miembros: Alexandra Bader, Jeanette Berger, Eva Hauk y Werner Moidl (estos dos, ex-dirigentes de VGÖ), Pius Ströbl, Maria Unfried y Johannes Voggenhuber. Los dos Secretarios Nacionales de Die Grüne Alternative son Strobl y Voggenhuber. (51) Los grupos parlamentarios, denominados fracciones (Fraktionen) en la RFA, se llaman clubs (Klubs) parlamentarios en Austria. (52) Dos diputados en Estiria, dos en Salzburgo, tres en Tirol y dos en Voralberg; a éstos se sumarán siete diputados vieneses tras las elecciones regionales de 1991 (ver Cuadro 8). (53) Los hechos más notables son la caída del VPÖ y el ascenso del FPÖ. Para más detalles consúltese el Cuadro 4. (54) Peter Pilz (de pasado trotskista), experto en conversión de industria de armamentos y activista del movimiento por la paz, es una de las figuras políticas principales de los verdes austríacos, y quizá su principal ideólogo. (55) Pero en las mismas elecciones, el FPÖ logra el 22,5% y desbanca a los democristianos del ÖVP como segunda fuerza política (la primera sigue siendo en Viena el SPÖ, con el 47,6% de los sufragios). (56) Los resultados de los otros candidatos fueron: 41% para Rudolf Streicher del SPÖ, 36,5% para Thomas Klestil del ÖVP, 16,5% para Heide Schmidt del FPÖ. En la segunda vuelta fue Klestil quien se llevó el gato al agua. En cifras absolutas, los votos de Jungk fueron 267.000. (57) Por ejemplo, cuando Kurt Waldheim intentó disculpar su conducta durante la segunda guerra mundial alegando que simplemente había cumplido con su deber, la respuesta verde fue desplegar una bandera nazi dentro del Parlamento (FRANKLAND 1992, 17). Otro episodio: la diputada verde Christine Heindl impuso con tenacidad su decisión de acudir a las sesiones parlamentarias con su hijito recién nacido, y darle allí el pecho a sus horas. La materialización de su derecho a "no tener que elegir entre los cuidados del recién nacido y la carrera política" (EL PAÍS, 9.11.90) generó una saludable polémica en la república alpina. (58) Ocasionalmente se reúne también un órgano informal llamado Simposio Federal (Bundestagung). Este Simposio Federal es un órgano de medio centenar de miembros: dos delegados para cada una de las organizaciones regionales, los diputados federales y regionales, la Presidencia Federal y la presidencia del Taller de Formación Verde. No tiene carácter estatutario. (59) Por ejemplo, parece que aproximadamente la mitad de quienes trabajaron en la campaña electoral vienesa de 1991 no eran afiliados: cf. FRANKLAND 1992, 14. (60) Las cifras correspondientes para los demás partidos son: SPÖ 509 millones, ÖVP 467 millones, FPÖ 245 millones (Profil, 22.6.92) (61) Franz Schandl (nacido en 1960) era el "ideólogo" principal de la "corriente vienesa" (izquierda alternativa radical) en la ALÖ. Entre 1985 y 1987 miembro del Comité de Coordinación Federal
(Bundeskoordinationausschuss) de la ALÖ. En 1986 rompió con los verdes austríacos, a resultas de los enfrentamientos sobre la candidatura verde a las elecciones generales. Activo publicista y redactor de la revista de izquierda alternativa Moderne Zeiten (MOZ). (62) Kofler y Chorherr, mencionados en el texto de Franz Schandl, habían trabajado en el área programática del partido democristiano ÖVP antes de pasarse a los verdes. (63) No obstante, en fechas más recientes la firme actitud de los verdes austríacos contra el ingreso de Austria en la Comunidad Europea y a favor de la limitación del tránsito rodado en las carreteras austríacas les ha granjeado el apoyo de segmentos del campesinado, sobre todo en las zonas alpinas, como por ejemplo el Tirol. (64) Moderación selectiva, sólo por el lado izquierdo del espectro político, ya que hacia la derecha la moderación se ha ido desvaneciendo en los últimos años a medida que ascendía el FPÖ de Jörg Haide. BIBLIOGRAFÍA AAVV: Umdenken. Analysen Grüner Politik in Österreich. Wien, Junius Verlag, 1984. AAVV: Un-mut. Der Beginn einer Protestbewegung. Wien, Grüne Bildungswerkstatt, 1988a.AAVV: Die Republik in Fieber. Ein Jahr Grüne-Alternative im Parlament. Graz, Grüne Bildungwerkstatt, 1988b. BELL, Anni; FLEISCHER, Eva et al. (Hrsg.): Furien in Uni-Form? Dokumentation der Dritten Österreichischen Frauensommer-Universität Inssbruck 1986. Innsbruck, 1987. Von BEYME, Klaus: Los partidos políticos en las democracias occidentales. Madrid, CIS/Siglo XXI, 1986. BODZENTA, E.: "Enwicklung und Struktur der österreichischen Gesellschaft", en AAVV: Österreich im Wandel. Wien/New York, 1985. CHRISTIAN, Reinhold: "Die Grünen-Momentaufnahme einer Bewegung in Österreich", en: Österreichisches Jahrbuch für Politik 1982. Wien, Verlag für Geschichte und Politik, 1983. CHRISTIAN, Reinhold; ULRAM, Peter: "Grün-alternative Parteien in österreichischen Gemeinden". Österreichisches Jahrbuch für Politik 1987. Wien, Verlag für Geschichte und Politik, 1988. DACHS, Herbert: "Grünalternative Parteien en DACHS, H. et al. (Hrsg.): Handbuch des politischen Systems Österreichs. Wien, Manzsche Verlags-und Universitätsbuchhhandlung. 1991. FISCHER-KOWALSKI, Marina (Hrsg): Öko-bilanz Österreich. Zustand, Entwicklung, Strategien. Wien. Falter Verlag/JKiepenheuer Verlag, 1988. FITZMAURICE, John: Austrian Politics and Society Today. Londres, MacMillan, 1991. FRANKLAND, Gene E.: "The Austrian Greens: From electoral alliance to Political Party" Paper presentado en la convención anual de la German Studies Association, Minneapolis (Minnesota), del 1 al 4.10.92. FRÖSCHL, Erich; ZOITL, Helge (Hrsg.): Der österreichische Weg 1970 bis 1985. Fünfzehn Jahre, die Österreich verändert haben. Wien, 1986. GERLICH, Peter; GRANDE, Edgar; MÜLLER, Wolfgang C. (Hrsg.): Sozialpartnerschaft in der Krise. Leistungen und Grenzen des Neokorporatismus in Österreich. Wien, 1985. GERLICH, Peter; MÜLLER, Wolfgang C. (Hrsg.): Zwischen Koalition und Konkurrenz. Österreichs Parteien seit 1945. Wien, 1983.
GILLER, Joachim: Soziale Bewegung und Wertwandel in Österreich. Von der "Studentenbewegung" zu den "Grünen" und "Alternativen". Wien, 1984. GOETZ, Martina; FAULHABER, Theo: "Papierflut unter ihrem Wert gehandelt: Die Wahlprogramme der politischen Parteien zu den Nationalratswahlen 1990 im Vergleich". Österreichisches Jahrbuch für Politik 1990. Wien, Verlag für Geschichte und Politik, 1991. GRONNER, Ali; KITZMÜLLER, Erich (Hrsg.): Grüne Ausblicke-Beiträge zu einer Politik der Grünen. Wien, Junius Veerlag, 1988. JOHNSTONE, W.: The Austrian Mind. Berkeley, 1972. KAINDL-WIDHALM, Barbara: Demokraten wider Willen. Autoritäre Tendenzen und Antisemitismus in der 2. Republik. Verlag für Gesellschaftskritik, 1988. KANDOLF, Manfred; MORSCHER, Thomas: "Bürger und Politik im Bundesland Salzburg. Die Organizations, Sozial und Aktionsstruktur Neuer Sozialer Bewegungen am Beispiel von Salzburger Initiativgruppen" en Österreichisches Jahrbuch für Politik 1986. Wien, Verlag für Geschichte und Politik, 1987. KELLER, Fritz: Wien, Mai 1968-Eine heisse Viertelstunde. Wien, Junius Verlag, 1983. KOFLER, Anton: Parteiengesellschaft in Umbruch. Partizipationsprobleme von Grossparteien. Wien/Köln/Graz, 1985. KOK, Franz; SCHALLER, Christian: "Restrukturierung der Energie-politik durch neue soziale Bewegungen? Die Beispiele Zwentendorf und Hainburg". Osterreichische Zeitschrift für Politikwissenschaft 86/1, 1986. KOLLAND, Franz: "Der Beitrag der Dritte-Welt Bewegung zur politischen Kultur Österreichs". Österreichische Zeitschrift für Politikwissenschaft 84/2, 1984. KREUZER, Markus: "New Politics: Just Post-Materialist? The case of the Austrian and Swiss Greens". West European Politics vol. 13 n. 1, 1990. LIND, Karl: Nur kein Rhabarber! Auseinandersetzungen mit grüner Politik in Österreich. Wien, Grün- Alternativ Verlag, 1988. LUTHER, K. R.: "Austria's future and Waldheim's Past: The Significance of the 1986 elections". West European Politics vol. 10 number 3, 1989. MAISLINGER, Andreas: "Neue' österreichisches Friedens-bewegung(en)". Österreichisches Jahrbuch für Politik 1983. Wien, Verlag für Geschichte und Politik, 1984. MÜLLER-ROMMEL, Ferdinand (ed.) New Politics in Western Europe. Boulder/San Francisco/London, Westview Press. (Cap. 2 de Christian Haerpfer sobre Austria, p. 23-37), 1989 MÜLLER-ROMMEL, Ferdinand: Grüne Parteien in Westeuropa. Opladen, Westdeutscher Verlag, 1993. MÜLLER-ROMMEL, Ferdinand; POGUNTKE, Thomas: "The Unharmonious Family: Green Parties in Western Europe" en KOLINSKY, Eva (ed.): The Greens in West Germany, Oxford/New York/Munich, Berg. 1989. NATTER, Bernhard: "Die Bürger versus die Mächtigen. Populistischer Protest an den Beispielen Zwentendorf und Hainburg" en PELINKA, Anton (Hrsg.): Populismus in Österreich. Wien, Junius Verlag, 1987. ÖSTERREICHISCHEN HOCHSCHÜLERSCHAFT (Hrsg.): Nagymaros, 1988.
PARKIN, Sara: Green Parties - An International Guide. London, Herectic Books (Cap. primero sobre Austria, p. 29-37), 1989. PELINKA, Anton: "The Nuclear Power Referendum in Austria". Electoral Studies 2. 1983, p. 253-261. PELINKA, Anton: "Hainburg-Mehr als nur eien Kraftwerk". Österreichisches Jahrbuch für Politik 1985. Wien, Verlag für Geschische und Politik, 1986. PELINKA, Anton: "Der grüne Zwiespalt: Die Grün-Alternativen zwischen Vielfalt und Spaltung". Österreichisches Jahrbuch für Politik 1991. Wien, Verlag für Geschichte und Politik, 1992. PELINKA, Anton; PLASSER, Fritz: Das Österreichische Parteiensystem. Wien/Köln/Graz, Böhlau Verlag, 1988. (Existe versión en inglés: The Austrian Party System. Boulder, Westview Press, 1989). PLASSER, Fritz: "Die Unsichtbare Fraktion: Struktur und Profil der Grün-Alternativen in Österreich". En Österreichisches Jahrbuch für Politik 1984. 1985. PLASSER, Fritz: Parteien unter Stress. Zur Dynamic der Parteiensysteme in Österreich, der Bundesrepublik Deutschland und den Vereinigten Staaten. Wien/Köln/Graz. 1987a. PLASSER, Fritz: "Vom Ende der Lagerparteien. Perspektivenwechsel in der österreichischen Parteien-und Wahlforschung". Österreichische Zeitschrift für Politikwissenschaft 1987/3, 1987b. PLASSER, Fritz; SOMMER, Franz: "Eine grüne Premiere. Analyse der Voralberger Landtagswahl 1984". Osterreichisches Jahrbuch für Politik 1984. Wien, Verlag für Geschichte und Politik, 1985. PLASSER, Fritz; ULRAM, Peter A.: Unbehagen im Parteienstaat. Jugend und Politik in Österreich. Wien/Köln/Graz, 1982. PLASSER, Fritz; SOMMER, Franz; ULRAM, Peter A.: "Eien Kaanzler-und Protestwahl: Wälerverhalten und Wahlmotive bei der Nationalratswahl 1990". Österreichisches Jahrbuch für Politik 1990. Wien, Verlag für Geschichte und Politik, 1991. PLUNTZ, Liane: "Autonome Frauenbewegung in Österreich". Österreichische Zeitschrift für Politikwissenschaft 1984/1, 1984. SCHÄFFER, Heinz: "Le fédéralisme autrichien: concept juridique et réalité politique" en ARBÓS, Xavier (coord.): Le fédéralisme en Europe. Barcelona, ICPS (Institut de Ciències Polítiques i Socials), 1991. SCHALLER, Christian: Die Österreichische Kernenergie-kontroverse. Dissertation, Universität Salzburg, 1987. SCHULLER, Ernst: Alternativbewegung in Oberösterreich. Regionale Ausformungen einer gesellschaftliche Neuerungs-und Oppostionsbewegung. Diplom-Arbeit, Universität Linz, 1982 THERBORN, Göran: Por qué en algunos países hay más paro que en otros. Valencia, Edicions Alfons el Magnànim, 1989. VARILLAS, Benigno (coord.): Las organizaciones no gubernamentales de medio ambiente en Europa Occidental. Madrid, CODA/Quercus, 1991. WEBER, Roswitha: Politische Partizipation in Österreich unter besonderer Berücksichtigung der Bürgerbeteiligung in Graz. 2 Bände. Dissertation, Universität Wien, 1985. WEHLING, Hans-Georg (Hrsg.): Österreich. Stuttgart, Kohlhammer Verlag, 1988. WELZIG, Elisabeth: Die 68er. Karrieren einer rebellischen Generation. Wien, 1985.