Taula Rodona : Significat i vigència de Braudel 10 anys després de la seva mort
Abstract
Con motivo del décimo aniversario de la muerte de Fernand Braudel la revista Manuscrits organizó una mesa redonda sobre el significado y vigencia de su obra en la aclualidad. El debate, moderado por el profesor R García Cárcel, contó con la participación de los profesores C. Aguirre, B. Vincent y C. Barros.
Full text
TAULA RODONA SIGNIPICAT I VIGENCIA DE BRAUDEL 10 ANYS DESPRÉS DE LA SEVA MORT1 RICARDO GARC~A CARCEL (Universitat Autonoma de Barcelona): Vamos a comenzar la mesa redonda en tomo a la vigencia y significación de la obra del historiador Fernand Braudel. Empezaré diciendo que hace diez años nacía la revista Manuscrits, como revista de alumnos y jóvenes licenciados en historia moderna. Sabido es que los padres fundadores de la revista fueron Javier Burgos y Manuel Peña, o Manuel Peña y Javier Burgos, que tanto monta. La intención con la que se creó la revista Manuscrits no era otra que la de agitar, lanzar alguna pedrada -si podian ser dos, mejorsobre las remansadas aguas académicas, convertirse en definitiva, en revulsivo crítico de cualquier tentación de convencionalismo y de formalismo. El camino de la revista Manuscrits no ha sido nada fácil. Algún día contaremos la historia de la revista, y lo haremos, incluso, con una lista con nombres y apellidos de los amigos y enemigos de la revista. Ha pasado desde entonces mucha agua por el río de la historia. Aquellos alumnos fundadores de la revista, que eran Javier Burgos y Manuel Peña, hoy son profesores. La revista ha engordado como podéis comprobar simplemente con la comparación visual del primer número y del número que saldrá en enero, el número 14, y ¿qué decir de los profesores que estábamos detrás de aquel proyecto? Pues que hemos envejecido lo más dignamente posible que hemos podido; claro. De los debates que más nos agobiaban entonces (sobre la transición del feudalismo al capitalismo, o la legitimación de la historia de las mentalidades) hemos pasado a nuevos debates. Ahora, el tema fundamental, como sabéis, que nos hace deshojar la margarita, es el de si estamos en crisis, si la historia esta en crisis o no. En definitiva, la revista ha cambiado en muchas cosas, pero ciertamente nos mantenemos firmes en un principio, que es el de la absoluta y total convicción respecto a la capacidad crítica de la historia, la vocación de seguir agitando, seguir incordiando, de seguir, lo diré en catalán, emprenyant, siempre a partir de la convicción de la necesidad de pensar históricamente como diría Pierre Vilar. Hace también diez años, cuando nacía la revista Manuscrits, por las mismas fechas, moría el historiador, el gran historiador Femand Braudel. Algunos pueden Taula Rodona celebrada el 13 de novernbre de 1995 a la Sala de Graus de la Facultat de Lletres de la Universitat Autbnoina de Barcelona. Manuscrils agraeix la participació de tots els qui van col4aborar en la seva realització.
120 TAULA RODONA relacionar, y lo dejo a la libre voluntad de cada uno, ambos hechos: el nacimiento de la revista Manuscrits con la muerte de Braudel. En cualquier caso tenemos muy claro, que hoy, en un momento en el que tanto se debate la supuesta crisis de la historia, hay algo que no puede ser cuestionado, que es la existencia de la tradición historiográfíca, la memoria de nuestros referentes, de los maestros, de los mayores, del legado que esos maestros, nos han aportado a lo largo del tiempo. Desde aquí, desde luego, anunciamos el propósito por parte de la revista Manuscvits de, coherentes con este objetivo, recordar, apelar a la memoria referencia1 de nuestros mayores. Dicen que el paso del tiempo, el paso de la historia, va unido al número de muertos que podemos contar en esa memoria. En la memoria de los diez años de Manuscrits figuran varios muertos inolvidables, varias grandes figuras. El último ha sido D. Julio Caro Baroja. El primero en el tiempo, desde luego fue la figura de Braudel. Pienso que no hay ningún maestro, por extraordinario que sea, que no esté exento de la crítica. Todo historiador, por trascendente que sea su papel, está destinado a ser mercancía histórica y como tal susceptible de interpretación y de polémica. Ciertamente, de un gran historiador como fue Braudel, hoy nadie puede discutir la trascendencia de su aportación. Lo cual no excluye que se trate de una figura polémica, susceptible de múltiples interpretaciones corno vamos hoy aquí a constatar, para ello contamos con tres historiadores bien cualificados para hablar de Braudel. En primer lugar quiero presentar a Carlos Barros. Carlos Barros es profesor de historia medieval de la Universidad de Santiago. Autor de una tesis excelente sobre los irinandiños. La figura de Carlos Barros es y será indiscutiblemente conocida, no ya en el ámbito español, sino en el ámbito internacional como el promotor, el organizador, el cuerpo, el alma, del coloquio celebrado en Santiago de Compostela, en el verano de 1993, del cual acaban de salir las actas y que ciertamente marca un hito en la historiografía. Carlos Barros es un optimista histórico, un optiinista Iiistórico en tiempos de depresión, en tiempos de pesimistas, de fatalistas, de agoreros. Un optimista no solo voluntarioso, que es lo que se supone a los optimistas. Ya saben ustedes la famosa dicotomia grainsciana del optimisino de la voluntad frente al pesimismo de la inteligencia, por la que a los optimistas parece que se les condena a ser solo voluntaristas, frente a la supuesta inteligencia de los pesimistas. Yo tengo que decir aquí, en honor de Carlos Barros, que es un optimista voluiitai-ioso. por supuesto, pero ademis es un optimista inteligente, muy inteligente. tan inteligente al menos como los pesimistas que tanto abundan en estos tiempos. A mi lado tengo a Carlos Aguirre. Carlos Aguirre es profesor de la Universidad Autónoma de México, autor de multitud de artículos sobre Annales y la Iiistoriografía francesa. Y trabaja, viene trabajando, desde hace años, en una biografía, que todos esperamos ansiosamente, la gran biografía sobre Braudel. De el, lo que destacaría, Iia sido su épico esfuerzo por conjugar marxismo con
braudelianismo. Aguirre, me atrevo a decir, que es el último braudeliano, en cualquier caso es el inb braudeliano de todos los braudelianos posibles en el horizonte historiográfico, es la reserva braudeliana de América. Pero más que presentarlo yo, vais a descubrirlo en cuanto nos pongamos a hablar de la figura de Braudel. Y a mi derecha tengo a Bernard Vincent, una de las mejores representaciones del hispanisino francés actual, miembro de la Escuela de Altos Estudios, el hombre que mejor conoce la historia moderna de Granada, a la que ha dedicado infinidad de artículos, y por supuesto, el tema de los rnoriscos, el tema sobre el que escribió una obra también trascendental en la historiografía española junto con D. Antonio Domínguez Ortiz. Su historia de los moriscos es una obra absolutamente referencia1 para cualquier historiador que se interese por el tema. De él puedo decir, para significar la absoluta y total integración de Bernard Vincent en la historiografía española que es el más andaluz de los historiadores franceses, o el más francés de los historiadores andaluces. En cualquier caso, subrayar que los tres historiadores que están aquí conmigo han escrito ya en la revista Mc1t7z/scrits. Debo manifestar mi agradecimiento por el testimonio, por el enésiino testimonio que nos han dado de amistad personal, y de apoyo hacia el proyecto que ha significado la revista Manuscrits. Ese proyecto ilusionado de gente joven, que levantó la bandera de Manuscrits hace diez afios y que ellos permanentemente han apoyado, han respaldado, con artículos, o como hoy, con su presencia física aquí. Pero como ustedes no han venido a oírme hablar a mí, sino a oír hablar a los colegas, a los historiadores ilustres invitados aquí, vamos a abrir el debate sobre la figura de Braudel, y lo vamos a abrir sobre dos aspectos principales que quisiera, que, de alguna manera, nos sirvieran de base en la mesa redonda: por una parte la sign$cación de Braudel, la trascendencia del Braudel historiador antes de su muerte, por una parte y por otra, analizaremos la vigencia de la obra de Braudel, es decir, diez años sin Braudel, ¿qué han supuesto para la historiografía? Empezaremos, pues, con el primer punto, el punto de la significación de la obra de Braudel. Y yo querría plantear en primer lugar la pregunta a Carlos Aguirre. ¿Qué significación, a juicio de Carlos Aguirre, ha tenido la obra de Braudel en el marco de la historiografia en general? Después, naturalmente, esa pregunta la trasladaremos a Bernard Vincent, en tomo a la historiografía francesa, y a Carlos Barros en torno a la historiografía española. CARLOS AGUIRRE (Universidad Autónoma de México): Para comenzar, un agradecimiento a Ricardo, a todo el grupo de Manuscrits, a la Universidad, por esta ocasión de debatir sobre el tema que me es, efectivamente, tan cercano y tan querido: la significación, el itinerario intelectual, el impacto, los posibles desarrollos que pueden derivarse de Braudel. Y en ese sentido respondería a esta pregunta que me plantea Ricardo un poco esquemáticamente. Yo creo que podemos partir de una idea que me parece importante, reconocer que Fernand
122 TAULA RODONA Braudel ha representado de alguna manera el punto de máximo desarrollo, y aquí soy conscientemente provocador para suscitar el debate. El punto de más alto desarrollo de la curva, de una escuela muy famosa -que no deberíamos llamar escuela, que más estrictamente deberíamos llamar corriente historiogrhfica francesaque es la corriente de los Annales. Yo creo que la obra de Braudel se constituye en torno de dos grandes obras, que son, como ustedes saben, El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe 11, publicada por primera vez en 1949, reeditada en 1966, 1976, etcétera, y una segunda obra publicada en 1979, que se llama Civilización material, economía y capitalismo, cuyo primer volumen, (es una obra en tres volúmenes) había sido publicado en 1967, bajo el título Civilización material y capitalismo. Entre estas dos obras, se despliega un período que los economistas franceses, pero también los sociólogos franceses y los historiadores franceses reconocen como el período de los treinta años gloriosos. Es el período inmediato a la segunda guerra mundial, el período de la segunda post-guerra mundial, que va desde 1945 a 1973, el momento de la gran crisis, de las sucesivas crisis, 68 a nivel político y cultural, 73 a nivel económico y social. Yo me atrevería, efectivamente a decir que la obra de Fernand Braudel dominó el conjunto, el paisaje de la historiografía francesa durante estos treinta gloriosos, con este hito fundamental que es El Mediterráneo en el inicio. Un poco desfasado, pero a fin de cuentas resultado de este mismo período está la obra en tres volúmenes que se llama Civilización material, economía y capitalismo. Para no abusar del tiempo que es corto, voy solamente a anunciar las razones de esta presencia fuerte, casi me atrevería a decir invasora, de la obra de Braudel durante estos treinta años de la historiografía francesa; la domina porque la obra de Braudel ha servido como marco conceptual y como punto de partida de muchas de las obras corrientes de la historiografía que ustedes trabajan en sus cursos. Una obra como Sevilla y el Atlántico de Pierre Chaunu, los trabajos por ejemplo de Ruggiero Romano sobre América Latina, los trabajos importantes de Vittorino Magalhaes sobre el rol de Portugal en las colonizaciones, los trabajos de Celso Furtado en el Brasil, los trabajos de Pablo González Casanova en México sobre la democracia en México, la obra de Immanuel Wallerstein El moderno sistema mundial, los trabajos de Witold Kula y toda su escuela de Polonia, los trabajos de Felipe Ruiz Martín, que ustedes conocen sin duda muy bien, son efectivamente obras que puede considerarse que prolongan, recogen, profundizan, sin duda muchas veces tratando de ir más allá efectivamente, aportando cosas mas importantes, pero que no podrían comprenderse en sus aportes fundamentales sin el referente de El Mediterráneo. Sin el referente de los anticipos que Braudel dio a través de sus seminarios del Colegio de Francia, a travks de sus cursos de la Escuela de Altos Estudios, a través de sus múltiples conferencias y visitas en el extranjero, a través de esta red de discípulos sin los cuales y yo no he mencionado más que una pequeña parte, no se entendería la historiografía actual. La obra de Braudel se hace presente en toda la historiografía europea, americana
e incluso por ejemplo turca, toda la escuela de Omar Nufti Bar Khan. Yo entonces diría que muchas de las obras fundamentales de la historiografía de los años 50, 60 y 70, se explican como prolongaciones y definiciones a favor o en contra, a partir de profundizaciones de esas obras fundamentales que son El Mediterráneo y Civilización material. Braudel se hace presente en 1979 con esta segunda gran obra, recogiendo todos los debates fundamentales, que ustedes conocen, los debates clásicos de los historiadores sobre los siglos XVI al XX. Braudel tomó posición sobre el clasiquísimo, ultrarrepetido e hipercdebre debate sobre la transición del feudalismo al capitalismo. Braudel nos da una explicación del proceso de las revueltas campesinas del siglo XVII. Braudel tiene un punto de vista muy particular sobre la revolución industrial. Braudel nos explica lo que representan las dominaciones sucesivas de Venecia, Génova, Amsterdam, Londres, o Nueva York a lo largo de los siglos XIII al XX. Todos los temas del debate contemporáneo de la historiografía están sintetizados, recogidos y procesados, "braudelizados", en esta obra de Civilización material, economía y capitalismo. Comprenderán que sobre estas dos ideas, yo me atreva a afirmar, y lo hago una vez más con un sentido un poco provocador, que Braudel es el historiador más importante de todo el siglo XX. No creo que exista un historiador que pueda igualársele en términos del impacto que haya tenido su obra en la perspectiva internacional. Sin duda habrá historiadores más importantes en España, en Brasil, en Francia, en Europa, en Turquía, en China. En el plano internacional el historiador más importante del siglo XX, puedo asegurárselo, es, en mi opinión, Fernand Braudel. Hablaremos en la segunda parte de la suerte que esta corriendo ahora Braudel, pero me atrevería a compararlo justamente con el pensador social más importante de todo el siglo XIX que es Marx. Justamente, así como Marx ha provocado 20.000 marxismos opuestos y enfrentados entre sí, y ha provocado, efectivamente, las más diversas lecturas e interpretaciones, Braudel ha comenzado ya a suscitar solo diez años después de su muerte, múltiples interpretaciones. Termino, para no abusar del tiempo que me había dicho Ricardo y para dejar a mis colegas dar también su propio punto de vista. Solamente les plantearía una pregunta que valdría la pena meditar ¿Por qué el impacto tan fuerte de una obra coino la de Femand Braudel? Y voy a responder a un nivel forzoso y necesariamente esquemático, refiriéndonos sólo al Mediterráneo. ¿Saben como se titula la obra del Mediterráneo? Se llama El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe II. Uno diría, a juzgar por este título inocente, que este libro le interesa a los historiadores españoles, italianos, de Egipto, del Magreb, a los especialistas del siglo XVI. Detrás de ese título, ¿saben lo que Braudel nos ha dado? Braudel nos ha dado, bajo el rótulo de la Cpoca de Felipe 11 el estudio de lo que el llama el largo siglo XVI. Para Braudel el largo siglo XVI, va desde 1450 hasta 1650. No es una fecha inocente, justamente el largo siglo XVI representa el nacimiento de la modernidad
124 'fAIII,A RODONA capitalista, dentro de la cual estamos todavía nosotros viviendo. Todas las discusiones sobre la modernidad actual encuentran su punto de arranque, todas las estructuras, dentro de las cuales nosotros vivimos a nivel social, cultural, ecoiiómico, político se gestaron a partir de ese largo siglo XVI, que se encubre bajo el inocente tít~ilo de la época de Felipe 11. ¿Saben cual es la provocación de Braudel cuando habla del Mediterráneo? Braudel habla del Mediterráneo geográfico, de ese mar bonito, inaravilloso, cuyos limites ustedes tal vez han recorrido y conocen bien. Braudel no habla ni siquiera del Mediterráneo iniiiediato histórico, de los p~ieblos mediterráneos que lo circundan, jsaben de lo que nos habla Braudel en el Mediterráneo? Del rol que el mar Mediterráneo ha cumplido coino centro de la historia de todo el viejo mundo, entre el siglo IX a.c. y el XVI d.C. El Mediterráneo ha sido un polo de atracción de todos los flujos venidos del Extremo Oriente, desde la lejana China e India, desde las estepas inongolas de la actual Rusia, de todo el Norte de Europa, del más lejano espacio de la actual Sudifrica, que han confluido de manera espontánea en el Mediterráneo, para aliineiitarlo y que después han recibido sus impactos irradiatorios a lo largo, justainente de toda la telehistoria de larga duración. Bra~idel, ba-jo el título de El Medi[ei.ráneo y el mundo mediterrúneo explica la función del Mediterráneo dentro de la historia del mundo desde el siglo IX a.c. y el XVll d.C., en ese iiiundo histórico privilegiado, generador de la modernidad, que es el largo siglo XVI. R.G.C.: Bien, inuchas gracias. La pregunta la trasladamos ahora al profesor Bernard Vincent, sobre la significación que ha tenido la obra de Braudel en la historiografía francesa, que representa el propio Bernard Vincent. BERNARD VINCENI' (Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales): Muchas gracias. Yo también doy las gracias a los organizadores de este encuentro. Hay que brindar por M~rt7lisci.ií.s que tanto ha aportado durante estos diez últimos años. Bueno, si Ii~ibiera Iiablado el priniero, seguramente no hubiera dicho lo que voy a decir, pero tengo que tener en cuenta lo que acaba de decir Carlos Agiiii-re. 1-lay qi~csi~br-ayar- de entrada, que él, como podéis haber podido esc~ichar no Iia puesto ninguna pega, nada. Así que me hace pensar que pasa lo niismo con Biaudel que Iia pasado con De Gaulle o Gorbachov, que cuando uno está muy ccrca tiene sus dudas, pero cuando está más lejos lo encuentra perfecto. Se decía de De Gaulle, en alguna época, que todo el mundo lo veía bien fuera de Francia, pero que en Francia no se le veía tan bueno. El problema está un poco en eso. Desde el piiiito de vista francés falta todavía serenidad para poder abordar bien la figura de Braudel que, no cabe duda, es un historiador de los mis iiiiporiaiites del siglo XX. Y merece, por eso, mucha atención. Pero creo que no Iiay que olvidar una cosa. que desde fuera se habla de la escuela de Am7c1lccs. Me alegro qiie Carlos haya dicho, iiiejor hablar de corriente que de esciiela, y cii eso estoy toialnieiite de acuerdo. no es una escuela, no creo en eso, corriente SI
Se habla de escuela pensando que era la única que ha existido en Francia durante treinta años, como si no hubiera polémicas en Francia, como si Braudel no hubiera tenido que enfrentarse con otras personas. Precisamente, la vida de Braudel es un combate continuo contra otros y particularmente contra lo que podemos llamar, desde una palabra un poco corta, la Sorbona. Y es injusto, porque la historia francesa a lo largo de los treinta años gloriosos ha sido una historia plural. La verdad es que yo reivindico mi pertenencia a la corriente de Annales, yo pertenezco a la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales, que es el centro de aquella corriente, pero tengo que reconocer que había otras corrientes y que todo no era malo. Estoy pensando, entre otros, en el grupo capitaneado por Roland Mousnier, con el cual se ha debatido muchísimo desde los Annales, que ha hecho una labor que merece también ser estudiada y que quizás en algunos aspectos tenía razón contra la corriente de los Annales. La Sorbonne no estaba totalmente en contra de Braudel, porque hay un personaje que se está olvidando muchísimo, que ha tenido un papel muy relevante, tanto en la formación de muchos historiadores, y que ha tenido, yo diría, tanta importancia al menos como Braudel, que es Labrousse. Las relaciones entre Braudel y Labrousse merecen muchísima atención, y no es casualidad que, cuando se publican los M6lange.s Braudel en el año 1974, el prologista de los dos volúmenes sea precisamente Ernest Labrousse; el texto, si no me equivoco, se tituló Los veinticinco años del Mediterráneo. Creo que tenemos que poner la atención sobre las relaciones con las otras corrientes francesas. Annales es una de ellas, y nada más. La más relevante sin menor duda, pero en un conjunto muy complejo. Por otra parte, Braudel ha sido también un manager fabuloso, hasta tal punto que si no es el creador único, es uno de los historiadores de la Escuela de Altos Estudios de Ciencias Sociales, y es también el creador de la Maison des Sciences de I'Homme, institución muy peculiar que dirigió hasta su muerte, y que tuvo como. papel fundamental el acoger a muchos estudiosos en el papel de las ciencias sociales en París. ¿Por qué? Braudel -y eso es importantisimoes un historiador, pero se preocupa del conjunto de las ciencias sociales y por eso la palabra ciencias sociales aparece en las instituciones (aunque la Escuela de Altos Estudios, en una primera etapa no llevaba el título Ciencias Sociales), pero está siempre en su mente la relación de la disciplina histórica con las demás ciencias sociales, y en eso ha tenido una influencia enorme. El ha impuesto el dialogo entre las ciencias sociales. Es uno de sus máximos logros que podemos discutir. Quizás hoy no tenemos el optimismo que tenía Braudel. Para Braudel era una cosa inmediata, el diálogo entre las diversas ciencias sociales: sociología, antropología, economía, geografía, etc. Este diálogo entre las ciencias sociales, no solamente es necesario, él lo ve al fin y al cabo bastante fhcil, eso sí, con el centro reservado a la historia. Yo creo que cualquier obra, tiene sus limites. Hay que pensar en 1968. Yo veo en aquel año, un problema de generaciones, que le ha opuesto a los qiic podían trabajar con él, o al menos a algunos que podían
126 TAULA RODONA trabajar con él. Por otra parte, el problema de la visión global de la historia, tanto de la historia como del conjunto de las ciencias sociales, no tiene unas vías únicas. Para mí, personalmente, las vías marcadas por Vilar, otra persona con la que Braudel ha tenido unos intercambios muy complejos, me parecen tan importantes, al menos o más importantes que las de Braudel, en este caso. Para terminar, unas palabras sobre El Mediterráneo, yo quiero decir, como usuario del Mediterráneo, que es algo asombroso, Yo quiero subrayar unas cualidades muy necesarias del historiador, fuera de la capacidad de conceptualizar que tenía ciertamente Braudel. Hablaremos, de lo que ha podido aportar en el estudio de los tiempos y de los espacios, pero fuera de eso está el olfato, el sentido común, y una cualidad fantástica que es el arte de escribir. Es un gran escritor. R.G.C.: Muchas gracias. Bien, damos entonces la palabra a Carlos Barros, para que nos hable, justamente, de la significación e incidencia de Braudel en el marco de la historiografía española. CARLOS BARROS (Universidad de Santiago de Compostela): Bien, buenos días, la cosa no se ha caldeado demasiado, todavía. No hemos sido capaces de proyectar los debates apasionados que hemos tenido en las comidas y cenas del día de ayer. Primero agradecer muy sinceramente, no es una cuestión formal, a Ricardo García Cárcel y al grupo de Manuscrits esta invitación. Carlos Aguirre nos acaba de decir, ni más ni menos, que Braudel es el primer historiador del siglo XX. A mí estas cosas, me hacen temblar. Estoy en contra del concepto de primer historiador. Yo creo que el pensamiento crítico debe de desecharlo, debe de desechar esa idea de que haya un primer historiador, un primer economista, o un primer de lo que sea. No me extiendo por este camino, por que todos sabemos a dónde nos ha llevado en el terreno civil, el culto a la personalidad. La otra cosa que quería decir es, que a Braudel hay que entenderlo en su contexto, y eso es muy difícil. Y en ese contexto yo valoraría altamente a Braudel. La figura de Braudel tuvo la trascendencia que tuvo por sus obras, y sobre todo por ser la cabeza de fila de Annales, que en los años 50 y 60 Annales era realmente una escuela. Braudel ejerció la jefatura de Annales de una manera paternalista, algunos han dicho que autoritaria. ¿Por qué Braudel era muy importante en la Iiistoriografía francesa e internacional? Porque era el hombre fundamental de la revista Annales, del Colegio de Francia, de la Maison des Sciences de I'Homme, como ha dicho Vincent, y eso es algo muy positivo que tenemos que recoger, es decir, que no basta con investigar, sino que hay que asociarse en proyectos historiográficos, como hizo Braudel, pues eso potencia el resultado de una investigación. La escuela potenció, ciertamente, la trascendencia de la obra de Braudel. Braudel y los segundos Annales fueron muy importantes por la ruptura que suponen con la historia tradicional, hacen geo-historia, hacen historia económica
SlGNlFICAT 1 VIGENCIA DE BRAUDEL 127 e incluso historia estructural, estudian el Mediterráneo, en un momento en que la historiografía internacional todavía era biografías, historia política, en fin, superficial. La parte negativa que tienen hoy los segundos Annales, el aporte de Braudel, es que representan clarísimamente un paradigma que hoy esta superado, que es el paradigma economicista, estructuralista y determinista. Hoy estamos en otra onda, hemos pasado por la recuperación del sujeto, y Braudel, en este sentido, nos queda muy atrás, seríamos injustos si lo criticáramos con los ojos de hoy, seríamos más justos si lo criticáramos con los ojos con que él dirigió Annales, entre 1956 y 1968. Y entonces llama la atencibn lo que ha planteado Bemard Vincent, el 68. No son treinta años, son veinte. Porque a partir de 1968 tiene lugar un cambio muy importante en la revista, en la Escuela de Altos Estudios. En una asamblea del Colegio de Francia, se cambió a Braudel por una dirección colectiva de la revista Annales e inmediatamente después por la presidencia, y eso dirá Carlos Aguirre, que él aceptó muy democráticamente los resultados de ese movimiento y eso le honra. Entre 1969 y 1985, que es una parte muy importante de la vida de Braudel, como investigador, como intelectual, él ya no es la figura fundamental de Annales, estamos en los terceros Annales, en la época de la historia de las mentalidades. Él tiene una influencia individual muy importante, pero ya no es el hombre de la escuela de Annales que en ese momento ya empieza a ser menos escuela y más corriente, gracias a esa dirección colectiva. En la época dorada de Braudel en los Annales, en España vivíamos en la Bpoca, que en Galicia diríamos A tonga noite de pedra. Las influencias de la historiografía francesa eran difíciles. Es a partir de los años 70 cuando realmente se implanta la historia económica y social en España, y es cuando llegan las influencias de los segundos Annales en un momento en que en Francia están en los terceros Annales, en la historia de las mentalidades. Este retraso, este desfase es fruto de la circunstancias políticas diferentes entre un país y otro, pero también tiene mucho que ver con la influencia o no.de Braudel aquí. Es decir, en el momento que se impone la geo-historia, la historia económica, la historia estructural, Braudel era una gran personalidad individual, pero nada más, y todos sabemos los encontronazos que tuvo, entre 1969 y 1985 con los nuevos dirigentes de Annales y de la escuela Jacques Le Goff, Marc Ferro, Emrnanuel Le Roy Ladurie, con mejor o peor relación personal. Él nunca aceptó claramente la nueva línea de Annales de la historia de las mentalidades. El derrumbe del paradigma objetivista, estructuralista, determinista, economicista, hizo nacer los terceros Annales, y ese derrumbe dificultó la influencia de Braudel, salvo en el grupo de adeptos al que Carlos, con todo entusiasmo, se ha unido. R.G.C.: Yo querría ejercer de moderador muy poco moderado y, en cualquier caso, complementar alguna cosa en relación con la aportación de Braudel a la historiografía española, desde mi propio mirador personal. Yo fui estudiante de la Universidad de Valencia en los años 60, fui discípulo de Regla, acabé la carrera en el año 1970. Y ciertamente en los años sesenta los
134 TAULA RODONA los diez años que han transcurrido después de su muerte ha habido, digamos, tantos enterrarnientos de Braudel como tantas, evidentemente, resurrecciones. La última biografía de Braudel, que no es particularmente ninguna obra de arte, acaba de salir en septiembre pasado y ha vendido ya más de 12.000 ejemplares. En 1993 se republicó el libro de El Mediterráneo y el mundo mediterráneo en la época de Felipe 11 que ha vendido, de 1993 para acá, 24.000 ejemplares que están absolutamente agotados. Hace seis meses la gente vuelve a buscar el libro y, por problemas simplemente burocráticos de la editorial, no ha podido ser reeditado. Del libro Civilización material, economía y capitalismo se imprimieron 25.000 ejemplares que acaban de terminarse en este verano. Evidentemente estoy hablando de una obra que tiene más de 1.200 páginas, que es El Mediterrheo, y de otra que tiene más de 1.600 páginas, que es Civilización material, economía y capitalismo. Vean como la gente está un poco ávida hoy día de leer a Braudel. Para acabar solaniente les diría ¿por qué esta necesidad de volver a Braudel?, ¿por qué, de alguna manera, puede tener una vigencia tan fuerte su pensamiento?, ¿por que hay una moda, ahora mismo, en Francia a raíz de esta biografía y de algún otro libro que Genelli publicó sobre Braudel, de un pequeflo dossier, en L 'histoire, de la emisión de programas de radio, etc.?, ¿por qué esta vuelta a Braudel? Creo que aquí contaría una anécdota que está narrada en la obra de Una lección de historia, que citaba Ricardo hace un rato. Cuando un mes antes de morir le preguntaban si creía tener muchos discípulos o si, efectivamente, había sido muy seguido en el mundo. ¿Saben qué respondió? Dijo: qué tal vez un argentino de origen judio perdido en el mundo comprendib realmente lo que es la larga duración, pero que se sentía un hombre intelectualn~ente mu)i solitario, y que consideraba tener muy pocos disckulos. En los últinios allos de su vida repitió esta idea de sentirse muy solo intelectualmente. Lean las obras de los historiadores franceses de los años sesenta, setenta, ochenta y verán citadas mil veces la larga duración, mil veces la geo-historia, mil veces el concepto de economía mundo, mil veces todos los conceptos braudelianos que forman parte de la moneda corriente de los historiadores actuales y, sin embargo, Braudel decía que había sido muy mal comprendido. Yo creo que, ha acontecido lo que con todos los grandes pensadores. Su lenguaje, sus conceptos y sus teorías se han vulgarizado; porque todos los profesores de historiografía, de teoría de la historia y de metodología histórica reconstruye11 el esquemita de los tres tiempos en todo el mundo miles de veces; eso ha sido expuesto y ninguno de ellos cala hondo en las iinplicaciones que tiene la propuesta de Braudel de los tres tiempos. La propuesta de las tres teinporalidades de Braudel implica una subversión radical en las formas de ver la temporalidad burguesa moderna. Lo he desarrollado en un artículo que si les interesa puedo darles en fotocopia. Efectivamente Braudel desconstruye el coiicepto nioderiio de la temporalidad burguesa y nos abre el espacio de pensar el tieiupo, esa dimensión esencial de todos los historiadores, de otra manera. Braudel. se ha repetido hasta el cansancio, no solamente piensa
SIGNlFlCAT 1 VIGENCIA DE BRAUDEL 135 en la relación entre historia y ciencias sociales. Braudel 10 que esta proponiendo es el fin del episteme de pysar lo social y la construcción de un nuevo episteme de pensar lo social, es decir, Braudel dice: tenemos que pensar de otra manera lo social; pero lo que tenemos que cambiar es el concepto foucaultiano de episteme, nuestra articulación mental para aproximarnos a los fenómenos de lo social o lo humano en la historia. Quien ha comprendido realmente el mensaje braudeliano en esta línea es Immanuel Wallerstein. El proyecto de Braudel era volver a lo unidisciplinario sobre lo social no inter ni trans ni pluri ni multi etc. Lo unidisciplinario, volver a pensar en lo social como lo pensó Mam, Hegel o Rosseau, como una unidad fundamental. Por eso los historiadores leen a Braudel sin comprenderlo. Braudel ha dejado una teoría de la civilizaciones en esbozo que habría que desarrollar, ha dejado un nuevo modo de pensar la temporalidad que habría que plantearse, nos ha enseñado a pensar el campo de lo social, entonces habría que tomarse en serio a Braudel. B.V.: Estoy de acuerdo en que el proyecto de Braudel era un proyecto muy ambicioso, y que sigue vigente porque el problema del hombre visto por el conjunto de la ciencias sociales es tan importante hoy como hace treinta o cuarenta años y, en eso, los escritos de Braudel son todavía de lectura obligatoria. Pienso que hay que tomarlo como una etapa en la reflexión, no es una obra definitiva, todas las obras tienen sus límites. Particularmente las dos obras citadas de manera muy repetida esta mañana, El Mediterráneo y Civilización material, economía y capitalismo deben ser meditadas. La última gran obra, es decir la Identidad de Francia no tiene la envergadura de las demás, en parte porque no tuvo tiempo de terminarla. Su obra es una etapa en un camino muy complejo, que es precisamente la reflexión sobre las ciencias sociales. No se puede explicar la obra de Braudel sin, precisamente, los treinta años gloriosos como los llamabas, que han llevado Braudel, a hacer una construcción de las ciencias sociales en términos muy optimistas, muy de su tiempo. Y por eso hoy tenemos un criterio crítico porque nosotros tenemos conciencia de la crisis. No tenemos esta confianza en el conjunto de la ciencias sociales y la unidad no la vemos tan fácil. Hay que leer a Braudel con las distancias necesarias, con los límites precisos. Hemos de tener en cuenta esta variante por lo menos. Braudel es uno de los grandes historiadores del siglo, no el más grande. No creo tampoco en eso. No es mi preferido, prefiero a Marc Bloch y a Pierre Vilar. Pero Braudel me acompaña de manera continua. C.B.: A fin de siglo, y faltan cinco años para el año 2000, opino que lo fundamental es pensar por nosotros mismos. Para saber cómo va a ser la historiografía que está naciendo es necesario hacer balance. Por eso me parece de suma utilidad hacer esta mesa redonda y creo de suma utilidad el trabajo de Carlos Aguirre. Y a mí me gustaría que alguien hiciera lo que Carlos está haciendo con Braudel con Marc Bloch. Braudel es muy polémico, pero eso es bueno también porque necesitamos atizar el debate. Bloch es menos polémico pero ofrece para la historia que viene cosas que no
136 TAULA RODONA ofrece Braudel. Sobre todo ese coinpromiso que hoy nos conmueve con los probleiiias de sii tieinpo, el de una persona que -con un cargo académico y cierta edadllamó a la puerta de la resistencia para, como un afiliado más, entrar en la organización iin poco antes de ser fusilado por los alemanes. Esto es un paradigma para los tiempos que vienen y es algo que Braudel no nos puede ofrecer, por no hablar de otras cosas. Y además yo creo que debe volver Marx. Eso es más dificil, porque no es que sea polémico, es que hay que resucitarlo, pero de verdad. Con Marx, con mayor motivo, que con Braudel y con Blocli debemos de ser icoiioclastas. Leer de nuevo su obra para tratar de comprender iin siglo que esta marcado por el pensamiento de Marx. Es que no ajustaremos cuentas con el siglo XX hasta que volvamos a discutir sobre Marx. Las cosas. eii ese sentido, esthn miiy retrasadas por razones que escapan a la Academia y que vienen de la sociedad, sobre todo a partir de 1989, pero yo mantengo la esperanza que algún día nos sentemos, y no aquí sino en otro lugar, para hablar de Blocli, inmediatamente después para hablar de Marx y que eso nos sirva para pensar por nosotros mismos. Mirad, conocéis esa metáfora de que somos pigmeos a hombros de gigantes. Le pido a Carlos que acabe pronto la biografía de Braudel, que lo saque de sus hombros y que nos ayude a construir la liistoriografía del siglo XXI pensando por su propia cuenta. Hoy, con la poca estatiira que podeiiios tener entre todos, tenemos que bajarnos de los grandes hombres y pensar por iio~otros mismos. Hacer un esfuerzo colectivo por ver la historia qiie viene. El estilo de Braudel nos puede ayudar a hacer la síntesis entre la historia objetiva que el practicó y la historia subjetiva que ha nacido después. Y ) o teriiiiiio Iiacieiido iin repaso muy rápido de aportaciones de Braudel y lo qiic Iia pasado con ellas: los grandes espacios hoy no van en la línea de Braudcl siiio en la línea de la Iiistoria comparada, yo creo que en ese sentido heiiios avaiizado (os recomiendo la ponencia de John Elliott sobre ese tema en el Coiigi-eso: H~S~~I.ILI U Debute); sobre el tiempo largo, que quedó en historia inmóvil en boca de Le Roy Ladurie, hoy, conlo sabéis, ya no es el tiempo medio de la Iiistoria ecoiióiiiica sino que ha vuelto el tiempo corto de la historia política, de los aconteciiiiieiitos. Lo que nos falca es engranar los tres tiempos. La gco-liistoria que 110s eiiseñó Braudel hoy está muy cuestionada por la historia ecológica. Braudel liie deiiiasiado determinista. En lo que sí, por ejemplo, yo pondi.ia a Braiidel de e,jeinplo, de paradigma, es en ese espíritu de escuela que el e.jerci6 de iiiia iiiaiiei-a iii~iy paternalista pero que a veces se echa de menos. Viviiiios ~iii iiioiiiciito de iiidividiial isiiio atroz y de fragmentación, las escuelas no estríii vigeiites. A iiií iiic gustaría que se recuperara el espíritu de escuela el siglo cliie vieiie, o sea. qiie los Iiistoriadores no nos dedicáramos cada uno a lo nuestro con iiiiestro tutor o iiiiestro director de tesis sino que nos integráramos en prn!,ectos colectivos con iiii dirección colectiva, no en iglesias y, en ese sentido. Iiay que criticar a Braudel. Fue iiiio de los defetisores de la historia global, pero el tipo de historia global que él nos eiiseño no vale, Iia fracasado en todos los niveles, ya que no
están articulados entre sí. También hay que anotar en el activo de Braudel que no sólo supo adaptarse con esta habilidad de moverse entre dos aguas, sino que supo adaptarse a la ofensiva de otras ciencias sociales, sobre todo el estructuralismo, e incluso consideró que la historia dominaba en el campo de las ciencias sociales. Hoy que nuestra relación con las ciencias sociales es distinta ya que la historia está en situación más bien de inferioridad, ese espíritu de Braudel es válido, en el terreno de la aportación teórica. R.G.C.: Pensar con vuestra propia cabeza es ahora lo que os estoy pidiendo, abrir el debate en definitiva. Damos la palabra al profesor Simón Tarrés. ANTONI SIMÓN I TARRÉS (Universitat Autonoma de Barcelona): Después de oír a Carlos Aguirre Rojas no puedo evitar intervenir porque estoy muy en desacuerdo con esta visión de Braudel y de la influencia que tiene. Se lo digo de una manera muy amable, pero también muy sincera. Creo que su relación con Braudel es la del historiador que acaba enamorándose del objeto de investigación, y esto lo confesaba el mismo Elliott con Olivares, pero Elliott marca distancias. Lo que quiero decir, evidentemente, es que Braudel es importante. Ahora bien, Braudel intentó acuñar una determinada imagen historiográfica suya, de su obra y de su pensamiento, naturalmente favorable; no hay que caer en una imagen ya conscientemente elaborada. Porque vamos a ver, ¿cuál es la obra de partida de la escuela de Eiras Roel en Santiago? Pierre Goubert. Seis años antes de El Mediterráneo de Braudel, Carande publica el primer volumen de Carlos Vy sus banqueros; puestos a provocar, una obra más importante que la de Braudel. Para mi, algo tan importante coino las bases y los límites del imperialismo español. Los historiadores que han hecho historia económica en España, los Fontana, Nadal, etc. Mire usted la cantidad de veces que citan a Braudel, pocas, muy pocas. Yo creo que Braudel ha sido un historiador que ha tenido mucho marketing, que ha tenido mucho poder y, en esto, sí que estaría de acuerdo con Carlos Barros. Pese a que el libro de Francois Dosse puede tener deficiencias, pese a que Braudel fue el gran mandarín y que tuvo dinero, becas, puestos que ofrecer en la universidad y muchas cosas más. A partir de ahí surge una determinada imagen de un historiador y su obra. C.A.: De haberse enamorado de su objeto y de haber ido hasta las últimas consecuencias, tal vez en esto estribe la riqueza y la superioridad de Braudel respecto a muchos otros historiadores. Pero el problema es que considero importante el einplazamiento desde el cual se juzga la obra. Curiosamente no se mencionó en este caso ni a Vázquez de Prada ni a Felipe Ruiz Martín, que fueron ambos discípulos directos de Braudel, que juegan un rol importante en sus respectivos ámbitos académicos. Así que claro, podemos puntuar lugares donde la influencia de Braudel no es tan importante y puntuar otros en la que sí. Pero más allá de eso, si a mí me dicen, por ejemplo, que en la historiografía mexicana sobre las haciendas del siglos XVII y XVIII Braudel no es importante, digo: claro que no es importante; si me dicen que en la historiografía sobre la Norinandía francesa en los siglos XIII y XIV no es importante, también; pero
138 TAULA RODONA el problema es su significación en la historiografía contemporánea globalmente hablando. Yo creo que el problema es el observatorio desde el cual lo veamos y, en ese sentido, creo que visto en la escala del desarrollo de la historiografia mundial del siglo XX Braudel, me atrevo a seguir pensando que es importante. Y luego un punto que me parece fundamental. Vale la pena releer el prólogo de El Mediterráneo. Braudel no es absolutamente nadie en 1949. Braudel es un absoluto desconocido. Braudel dice, después de justificar el sentido de su proyecto: que se me perdonará mi ambición de ver las cosas en grande, y espero que se me perdonará mi ambición respecto de la gran historia; y luego agrega algo que me parece de una gran actualidad, citando a otro historiador,: es el miedo a la gran historia el que ha matado a la gran historia, esperemos que esta gran historia pueda resucitar. Braudel es un pensador y un historiador de la gran historia; no es un historiador de la Cerdeña del siglo XVII, entre 1722 y 1723 de agosto a septiembre. Braudel es un pensador de la historia en grande, de la gran historia y, en fin, como contrapunto, termino. Se dice que Braudel tuvo dinero, becas, etc. Pongamos un ejemplo muy similar. Pierre Renouvin, todos lo sabemos, tuvo becas, poder, influencias, vínculos con el gobierno, tuvo absolutamente todo. ¿Quién conoce hoy, a no ser que sea especialista de las relaciones internacionales, a Pierre Renouvin?, ¿Dónde está la biografia de Pierre Renouvin? ¿Dónde está el eco? ¿Dónde están las ediciones turcas, chinas o japonesas de la obra de Pierre Renouvin? Pierre Renouvin tuvo el mismo poder que Fernand Braudel, tal vez exagero un poco, pero casi. Detrás del poder de Braudel había la obra de El Mediterráneo, detrás de Pierre Renouvin en el poder ¿qué habia?: Pierre Renouvin. JAVIER BURGOS RINCÓN (Universitat de Girona): Creo que este debate es el mejor testimonio de que el tiempo largo acaba convirtiéndose en tiempo corto. A mí me sorprende, nie ha sorprendido siempre, esa distancia desconfiada y desdeñante hacia la política de Braudel. También habría que insistir en que quizá se deba a Braudel la enorme influencia que tienen los historiadores en Francia, la capacidad de intervenir en los mass media, cosa que aquí en España no se da. Los Iiistoriadores en Francia tienen un reconocimiento muchísimo más amplio que en España. Creo que eso se le debe a Annales y al mandarinato, y sirve expresarlo así, de Braudel. Hay que añadir una cosa que no ha salido, o al menos se me ha escapado, que a mí me parece una de las ausencias más importantes en la obra de Braudel, ¿donde está el conflicto? B.V.: El conflicto existe, sí. Existe en el campo de la relaciones internacionales clásicas, pero nada más. Sobre el poder. Braudel fue un gran mandarín, y tenía razón Carlos Aguirre que el otro inandarín de la época, en la historia, era Pierre Renouvin y que nadie hace referencia ya a Renouvin, aunque colocó a muchísimos historiadores en sus puestos en toda Francia. Por eso quiero decir que el poder de Braudel fue un poder relativo en su época. Luchó, durante un tiempo, contra la mayoría en el
campo histórico. Annales está rechazada por muchísimos en Francia, no es la referencia. Pero lo que-ha hecho Braudel es que ha utilizado el poder como nadie, ha sido muy hábil, siempre. C.A.: Esta pregunta me parece central, la cuestión del conflicto, porque es un tema repetido millones de veces. No sólo Braudel sino también la escuela de los Annales no tuvo en cuenta, no formuló una opinión de la transición y del cambio social, el problema del conflicto. Como todos los lugares comunes, esto tiene una pequeña parte de verdad y una gran parte de falsedad, simplemente digo esto: releamos con cuidado una obra de 1.600 páginas que se llama Civilización material, economía y capitalismo, ¿saben cómo podemos interpretar está obra?: es el estudio de Braudel sobre las revoluciones, subrayo, las revoluciones, los cambios, las transformaciones, los cataclismos, la humanidad en su conjunto entre el siglo XI-XIII, dependiendo de qué proceso hablemos, y el siglo XX. Eso es Civilización material, economía y capitalismo. Braudel lo que nos está proponiendo es ver la historia en profundidad, de ahí esa metáfora de la historia profunda. Braudel nos propone ver las revoluciones que, por ejemplo, en los regímenes biológicos demográficos del ser humano se instauran en el siglo XVI y XVII. Braudel nos propone ver cómo la humanidad, que durante miles de años se alimentó de maíz, de trigo y de arroz, de pronto rehace su mapa alimenticio; cómo la humanidad, que estuvo siempre en pequeíías ciudades y sistemas solares de ciudades, de pronto se vió invadida por el fenómeno de lo urbano. Braudel nos propone ver cómo el Estado, que siempre jugó un papel secundario, de pronto empieza a jugar un rol mucho más protagónico. O sea, Braudel nos da 1.600 páginas de estudio del cambio social más importante que la humanidad ha vivido desde la revolución neolítica; es decir, el paso de la pre-modernidad del capitalismo a la modernidad capitalista y esto a través de todos los conflictos que sabemos: biológicos, geográficos, demográficos, económicos, político-sociales, culturales, etc. Es una interpretación posible. C.B.: En la escuela de Annales salvo la tradición marxista que empieza con Geoiges Lefebvre, Albert Soboul, hasta Vovelle, nadie se ha preocupado por estudiar la Revolución francesa. Los segundos Annales fueron unos Annales muy estructuralistas, muy objetivistas, hasta tal punto que la historiografía británica acabó sustituyendo, conforme avanzan los años setenta, en el plano internacional a la influencia francesa al dedicarse a estudiar el cambio, la transición los conflictos y las revueltas. Y sinceramente creo que esto es ser objetivo. MANUEL PENA (Universitat Autonoma de Barcelona): Casi estoy por romper una lanza a favor de Carlos Aguirre y de Braudel. No sB si estás de acuerdo, no lo has dejado muy claro. Se ha hablado durante mucho tiempo, incluso ha salido en la mesa, sobre la voluntad universalista de Braudel pero, curiosamente, en los últimos años, Braudel se inclinó hacia un nacionalismo muy recalcitrante. Hasta qué punto Braudel, tenia cierta clarividencia de ver cómo iban a ir los tiempos, no se pasó al bando, que tan de moda está ahora, de los nacionalistas
140 TAULA RODONA recalcitrantes o jcainbió determinismo geográfico por determinismo metaflsico?. C.A.: Yo creo dos cosas. Hay que releer el prólogo de La identidad de Francia. Braudel se plantea un desafío que toda la vida se planteó y que nunca resolvió. Braudel dice: yo estudié el Mediterráneo y me topaba con Francia y no la podía analizar en profundidad, y después estudié capitalismo y me topaba siempre con Francia y no la podia estudiar en profundidad. Su reto está dicho, blanco sobre negro, él dice: yo quiero estudiar la identidad de Francia en una perspectiva de Europa y del mundo y desde la larga duración. Lo que Braudel quería demostrar a los historiadores tradicionales, preocupados por la historia de la Normandía entre 1723 y 1724, era cómo él podia tomar un pequeño tema (pequeño a escala de sus temas anteriores), es decir, Francia, la historia francesa, un tema de historia hipertradicional sobre el cual hay bibliotecas enteras escritas, y reexplicarlo de modo nuevo desde la larga duración y desde la historia planetaria global. Yo creo que ese es más bien su reto y no creo que cambie de partido. Intenta un desafío que, desgraciadamente, por la muerte no puede culminar. Hay que releer y valorar más esta obra que aun inconclusa nos da nuevos elementos. Por ejemplo, Braudel ensaya aquí la hipótesis de lo que él llama ciclos de larga duración. R.G.C.: No hay más palabras solicitadas. Vamos a poner fin a esta mesa redonda. Yo s610 querría cerrar la mesa redonda con un par de observaciones. La primera es agradecer vuestra presencia, vuestra continuada presencia. Deciros que yo pienso que sin duda alguna, el debate puede haber sido provechoso en cuanto a perfilar mejor, a conocer mejor la figura de Braudel que a muchos de vosotros quizás os pareciera algo muy lejano, muy distante. Pienso que el debate os puede haber acercado a la figura de Braudel. Por otra parte, sin duda, muchos de vosotros habéis descubierto a un historiador extraordinario como es Carlos Aguirre. En ese sentido, yo quisiera destacar o reiterar algo que he dicho antes. Nos hace falta la capacidad de pasión en la historia, es cierto que a veces uno puede dejarse llevar por el arrebato y ser descaradamente parcial o tendencioso a la hora de juzgar a Braudel o lo que sea. En unos tiempos de apatía y de desencanto ya estructural -os lo aseguroes extraordinariamente enriquecedor y oxigenante seguir teniendo capacidad de pasión por algo o por alguien y, en ese sentido, la figura de Carlos Aguirre me parece un ejemplo modélico de quien aprender. Tenemos que impregnarnos de la capacidad convincente de Carlos Aguirre. Yo, por lo menos, voy a intentar aprender de 81 en este sentido. 2 RESUMEN: Con motivo del décimo aniversario de la muerte de Fernand Braudel la revista Manuscrits organizó una mesa redonda sobre el sign~jkado y vigencia de su obra en la aclualidad. El debate, moderado por el profesor R García Cárcel, contó con la participación de los profesores C. Aguirre, B. Vincent y C. Barros.
SlGNlFlCAT 1 VIGENCIA DE BRAUDEL 141 SUMMARY: he review of modern history Manuscrits organized a round table conference to commemorate the tenth anniversary of the death of the Frech historian Fernand Braudel. The dabate, which was centred on the signijicance and validity of Braudel S works at the present time, counted on'the phrticipation of professors C. Aguirre Rojas, B. Vincent and C. Barros and was presented by professor R. García Cárcel.