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Historiografía de la muerte : trayectoria y nuevos horizontes

Mateo Bretos, Lourdes

Abstract

La autora nos ofrece un balance de los estudios sobre la muerte dentro de la perspectiva de la historia de las mentalidades. Distingue en primer lugar a los "pioneros" de estos estudios en Europa y enumera algunos de sus continuadores, para luego centrarse en el ámbito español y reseñar las investigaciones que en los últimos años se han ido sucediendo. Termina con algunas reflexiones sobre el futuro inmediato de esta especialidad.

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MANUSCRITS, no 12, Gener 1994, &S. 321-356 LA HISTORIOGRAF~A DE LA MUERTE: TRAYECTORIA Y NUEVOS HORIZONTES Lourdes Mateo Hace más de medio siglo las inquietudes de los historiadores se enriquecieron tras superar la dependencia esclava del acontecimiento concreto e introducirse en un substrato reivindicado por diversas disciplinas como la psicología, la sociología o la antropología.(i) Este potencial renovador se concretó en la denominada historia de las mentalidades (o antropología histórica o historia sociocultural) que ha procurado introducirse en el universo mental del hombre. Temas hasta entonces poco usuales se han convertido en importantes centros de interés: la sexualidad, las clases marginales, la delincuencia, el miedo, la fiesta, la muerte.. . constituyen una pequeña muestra de todo un amplio abanico de posibilidades temáticas. De entre las diversas parcelas temáticas, la muerte se ha situado en la palestra de las preferencias. 1. Los pioneros. Sin duda, la escuela francesa ha sentado las bases de los nuevos estudios a partir de los trabajos, citados insistentemente como modelos aunque desgraciadamente a menudo mal imitados, de Michel Vovelle y de Philippe Aries. No obstante, con anterioridad a estas '.- Nos referimos a algunas obras puntuales y convertidas, ya indefectiblemente, en clásicas: HUIZINGA, J., El Otoño de la Edad Media, Harleem, 19 19 (edición española en Alianza Editorial,' Madrid, 1976) o BLOCH, M., Les Rois thaurnaturges, Armand Colin, París, 1924, entre otras. 322 LOURDES MATE0 investigaciones publicadas en la década de los años 70, los estudios de dos autores sentarían precedente. Nos referimos a Groethuysen y a Tenenti. El primero publicó en el año 1927 una obra donde analizaba, además de otros aspectos, la actitud ante la muerte de la burguesía basándose en la información que le ofrecían los sermonarios y obras de predicación fundamentalmente. (2) Por su parte, Tenenti publicó un libro que sorprendió por sus originales planteamientos. (3) El arte y la literatura constituyen el Corpus documental que le permite, haciendo hablar a la élite, reconstruir la mentalidad colectiva de los siglos XIV, XV y XVI en Italia y Francia pese a que existen alusiones a otros estados europeos. La diferencia, sin embargo, con los objetivos que se propone la actual historia de las mentalidades es evidente: aquí los protagonistas son los poetas, nobles, burgueses, intelectuales, reformadores y teólogos, no aquella masa anónima de población que forman la "intrahistoria", recordando una expresión de Unamuno que siempre hemos creído muy afortunada. Aunque el empleo de las fuentes cualitativas es prioritario, Tenenti fue también un pionero a la hora de reivindicar el papel del testamento. El ideal de la vida en el Renacimiento y la cultura macabra son analizados magistralmente por el historiador italiano. Si bien, resulta de una gran lucidez su análisis sobre el origen no cristiano o popular de las representaciones macabras -tanto en relación a la iconografía surgida desde mediados del siglo XIV a las danzas de la muerte y a otros tipos como los "TrionfiN- y la diferenciación con el Ars Moriendi, única fuente plenamente cristiana, faltaría una mayor imbricación con la influencia que estas representaciones marcan sobre los diversos estamentos sociales y una mayor profundización entre las relaciones de las dos vertientes de nuestra cultura, la popular y la cristiana, continuamente interrelacionadas y que configuran la religiosidad popular. Nada de ello pone en duda el incuestionable valor analítico y 2.- GROETHUYSEN, B., La formación de la conciencia burguesa en Francia durante el siglo XVIII, F.C.E., Madrid, 1981. 3.- TENENTI, A., Il senso della morte e 1 'amore della vita nel Rinascimento, Giulio Einaudi editore, Tunn, 1957. En el año 1989 volvió a ser editada añadiendo una interesante conclusión donde Tenenti se plantea el papel y evolución de la historia de las mentalidades y la metodología utilizada; Aries y Delumeau son especialmente cuestionados por el tratamiento sincrónico de la historia. Reflexiona, asimismo, en tomo a las conflictivas relaciones entre la antropología y la historia y aboga por una colaboración en la que ninguna de las dos disciplinas pierda su esencia. No podríamos dejar de citar otra obra anterior de Tenenti, La vie et la mort a travers l'art du XVI siicle, Armand Colin, Paris, 1952, basada en documentación literaria e iconográfica. LA HISTORIOGRAF~A DE LA MUERTE.. . 323 erudito de la obra. Es interesante, asimismo, destacar las peculiaridades regionales que plantean diferentes expresiones del tema macabro; así, si bien en Alemania o Francia adquirió un mayor patetismo -constantes representaciones de cadáveres en estado de descomposición-, en Italia, por el contrario, no fue habitual e incluso -especialmente desde 1450- se introduce una nueva mentalidad que intentaba conciliar el pensamiento cristiano con la concepción laica de la vida -los "Trionfi" de Petrarca son el ejemplo básico-. No podemos dejar de mencionar a Francois Lebrun entre los pioneros.(+ Su trabajo sobre Anjou apareció en el año 1971, el mismo en que Vovelle presentaba su tesis doctoral. Pese a no poder considerar su estudio propiamente centrado sobre el análisis de las vivencias religiosas ya que su punto de partida es un planteamiento demográfico que se apoya en un notable basamento cuantitativo, Lebrun se introduce en todo aquel conjunto de comportamientos que rodean a la muerte: el mundo de la medicina -popular y culta- y las actitudes religiosas. A través de un tratamiento cualitativo de la documentación -sermones, catecismos, estatutos sinodales, literatura popular, testamentosllega a plasmar conclusiones no demasiado alejadas de las planteadas por su colega Vovelle. Lebrun observa un cierto inmobilismo de las estructuras sociales y mentales -religiosas y parareligiosasque sólo se verá modificado en el siglo de las Luces cuando, a partir de la década de los años 70, percibe un fenómeno de laicización y de debilitamiento del sentimiento religioso, producto de la influencia ilustrada que despoja de familiaridad toda relación con el elemento sagrado. Michel Vovelle es indiscutiblemente el investigador que más acólitos ha conseguido. Su estudio sobre la Provenza del siglo XVIII estableció las bases de lo que serían en adelante los estudios sobre la muerte. Vovelle redescubrió las fuentes notariales, los testamentos fundamentalmente, permitiendo a no pocos investigadores continuar un camino firmemente trazado. Pese a que el investigador francés es reconocido como el padre de la metodología serial testamentaria, seríamos injustos si no reconociésemos en Vovelle muchos más méritos. El historiador galo ha profundizado no sólo en las fuentes cuantitativas sino también en las cualitativas, además de teorizar sobre su papel y significación ejerciendo una autocrítica constante. Es justamente en su obra Ideologías y mentalidades donde Vovelle plantea su 4.- LEBRUN, F., Les hommes et la mor? en Anjou aux 17 et 18 siecles, Mouton, París, 1971. 324 LOURDES MATE0 posicionamiento teórico sobre la muerte.(s) La historia de la muerte se ha de contemplar como vertical, formada por tres niveles interrelacionados : la "muerte sufrida" o cifras demográficas, la "muerte vivida" o toda la red de ritos y ceremonial que acompañan al fenómeno, y el "discurso sobre la muerte" que estructura de forma consciente aquello que de inconsciente tenía el estrato anterior y que varía según las épocas históricas. Para Vovelle la muerte no es acrónica ni inmóvil sino que es un hecho que ha de ser estudiado dentro de la "longue durée" inscrita en las grandes evoluciones seculares o pluriseculares que varía en un progreso a saltos cuando se producen crisis de sensibilidad que afectan a todos los valores de la sociedad. Sin embargo, Vovelle es conocido como el autor de la obra Piété baroque et déchristianisation en Provence au XVIII siecle.(ó) Este estudio, que fue presentado en el año 1971 como tesis doctoral en la Universidad de Lyon, sería publicado el año 1973. No era ésta la primera toma de contacto con el tema de la muerte. En efecto, en el año 1970 publicaba en colaboración con su esposa Gaby Vovelle, desparecida poco después prematuramente, Vision de la mort et de 1 'audel2 en Provence.(;r) Es ésta una obra de gran interés que muestra cómo es posible utilizar la metodología cuantitativista con un objeto de trabajo tradicionalmente de análisis cualitativo. El matrimonio Vovelle utiliza la iconografía para penetrar en el más allá a través del análisis de los altares de las almas del purgatorio pero su visión se aleja de los estudios iconográficos clásicos desarrollados por historiadores del arte para culminar en la significación devocional de los elementos observados. Esta investigación iconográfica le permite, por una parte, conocer la curva de implantación de la creencia en el purgatorio que ve perfectamente enraizada en el culto popular después de la reforma tridentina pese a haber estado ya afirmada en el Concilio de Florencia de 1439, y, por otra, observar cómo la devoción en el purgatorio se alimenta de toda una red de creencias colectivas populares que el mismo '.- Publicada en castellano por la editorial Ariel en el año 1985. La versión francesa data de 1982 encargándose de la publicación la Librairie Francois Maspero de París. El capítulo "Sobre la muerte" forma parte del dossier aparecido en la revista L'Avenc, no 78, 1985, pp. 48-75. 6.- VOVELLE, M., Piété baroque et déchristianisation en Provence au XVZII siicle, Librairie Plon, 1973. Posteriormente, apareció una edición abreviada en ediciones du Seuil, París, 1978. '.- VOVELLE, G. et M., Vision de la mort et de l'au-del2 en Provence du XVe au XIXe, d 'apris les autels des ames du Purgatoire, Armand Colin, Cahiers des Annales, no 19, Par's, 1979. cristianismo trataba de aculturizar. Ciertamente, esta segunda conclusión asumía más un nivel de planteamiento inicial que debería haberse profundizado; sin embargo, significaba una decisiva aproximación a los temas de religiosidad popular que nunca se deberían de desvincular de cualquier estudio que se proponga diseccionar las vivencias y formas rituales del culto cristiano. No obstante, el verdadero punto de referencia sería la obra publicada en el año 1973 sobre el proceso de descristianización acaecido en Provenza durante el siglo XVIII.(8) El estudio propone el análisis de un territorio amplio (a diferencia de muchos trabajos posteriores que han concretado un marco geográfico de un localismo excesivo hasta el punto que se nos plantean serias dudas respecto a su posible representatividad) con rasgos culturales e históricos comunes. Pese a todo, Vovelle define diversos temperamentos locales (lógicamente es impensable una total uniformización) ya que es posible establecer comportamientos diferenciadores entre las zonas occidentales y orientales, o entre el medio rural y urbano. La metodología es básicamente serial a partir de la que será desde este momento la fuente estrella: el testamento. Sobre este documento, ampliamente utilizado con anterioridad por historiadores del derecho y de la historia social, estructura su trabajo seleccionando unos 2.000 testamentos como muestra definitiva después de haber consultado más de 18 .O00 protocolos. El esquema de desarrollo de la investigación es suficientemente conocido por todos: definición sociológica de los testadores, análisis de las fórmulas testamentarias, estudio del ritual barroco (la pompa, la sepultura, ofrendas, la demanda de misas. . . ) , el papel de las cofradías, conventos y parroquias, el sistema de la caridad y las obras de misericordia. En relación a la cronología, distingue cinco fases. Antes de 1680 pese a observar una serie de rasgos definidores de la piedad barroca (riqueza de fórmulas testamentarias y prácticas y devociones incrementadas) no considera todavía una implantación general, será a caballo de los dos siglos (1680-17 10) cuando se producirá el momento de máxima expresión de las actitudes barrocas sobre la muerte. Entre 1710 y 1740 asistimos a un proceso de estabilización, a una pausa que parece evolucionar hacia la laicización tal como se detecta en las fórmulas testamentarias; esta estabilización permite retornar a un estadio anterior en una especie de efímera reconquista devota durante los años 1740- 1760 que desemboca, incontenible, en la fase de 1760- 1790 cuando Piété baroque.. . op. cit. 326 LOURDES MATE0 Ya consumación de la descristianización en el contexto de la Revolución es ya un hecho evidente. Sobre el mismo período cronológico publicaba el año 1974 una pequeña obra Mourir autrefois.. ., muy pocas veces citada.@) Planteada sobre fuentes cualitativas, es una obra verdaderamente deliciosa que, basándose en una estructura reiterativa (comentario y cita), permite al autor francés demostrar que es capaz de trabajar sobre documentos no susceptibles de ser serializados, y que la historia de la muerte ha de ser abordada asimismo a través de otras fuentes, tal como Vovelle ha afirmado en numerosas ocasiones, aunque, posiblemente de forma intencionada, se haya olvidado a menudo. Concretamente, en el prólogo afirma: "La mort vécue, en transition parfois insensible, nous fera accéder a des sources "qualitatives" beaucoup plus diversijiées ". (10) Literatura, libros de hagiografía, ars moriendi, sermonarios, reglas de cofradías, entre otros, sirven a Vovelle para ampliar el conocimiento del sentimiento religioso. Sus planteamientos sobre el tema que nos ocupa se proyectan ien un abanico cronológico mayor con la publicación de una obra de síntesis: La Mort et 1 'Occident de 1300 a nos jours. (1 1) Philippe Aries es el otro gran estudioso de la temática sobre la muerte. En realidad, él fue el iniciador desde su posición en solitario, marginado (o automarginado) por la escuela de los Amales. Tan criticado como reconocido, Aries plantea una metodología de trabajo radicalmente diferente a Vovelle que ha tenido muchos menos adeptos ]pese a haber estado más traducido en España que su homónimo francés. Ante las investigaciones de Ph. Aries hay que plantearse dos cuestiones, por una parte, las fuentes utilizadas, y, por la otra, su iconceptualización del sistema de la muerte.(i2) En relación a las fuentes, Aries nos aporta una numerosa y muy sugerente riqueza documental (literatura, libros de piedad, iconografía, romances '.- VOVELLE, M., Mourir autrefois. Attitudes collectives devant la mort aux XVZZe et XVZZZe siecles, Editions GallimardIJulliard, París 1974. lo.- Zbidem, pág. 11. 'l. - Fue publicada por Gallimard, París, 1973. 12.- ARIES, Philippe, L'Homme devant la Mort, Editions du Seuil, Col. "Points Histoire, París, 1985, 2 vols. Existe una traducción castellana en la Editorial Taurus, Madrid, 1983. El libro Essais sur l'histoire de la mort en Occident du Moyen Age ci nos jours, Editions du Seuil, París, 1975 constituye el ]precedente de la obra anterior -en realidad expone las mismas conclusiones- y es (el resultado de la publicación de cuatro conferencias pronunciadas en el año 1974 en la John Hopkins University. LA HISTORIOGRAF~A DE LA MUERTE.. . 327 populares, ars moriendi, testamentos, legislación.. .) que proporciona un gran atractivo a su obra. Sin embargo, el tratamiento, individual y no sistemático, resta méritos a sus conclusiones. Aries plantea un esquema de la muerte aplicable a cualquier época histórica porque para el historiador francés la muerte es acrónica y el sentimiento que experimentan los hombres ante el fenómeno se repite insistentemente a lo largo de la historia. Es el ejemplo, tantas veces citado, que equipara la muerte de la Chanson de Roland con la del campesino ruso de Ivan Ilich de Tolstoi. Por otra parte, su planteamiento resulta un tanto ambiguo pues únicamente la primera fase, la denominada "muerte domesticada" que abarcaría hasta los siglos XI-XII, se inscribe en la sincronía. En las siguientes etapas, la "muerte propia" (siglos XIIXVIII), la "muerte lejana y próxima" (que coexiste con la anterior en el siglo XVIII), la "muerte ajena" (el Romanticismo) y la "muerte invertida" (la contemporaneidad), Aries entra en la diacronía tal como afirma: " . . .nous entrerons dans la diachronie: quels changements ont, au Moyen Age, A partir du XIIe siecle environ, commencé i modifier l'attitude achronique devant la mort. " (13) Sin embargo, esta diacronía es ciertamente peculiar porque coexisten las actitudes ante la muerte dentro del marco que él denomina "inconsciente colectivo" y que podríamos definir como aquel nivel de la conciencia donde se hallan los sueños y las actitudes y ritos que los expresan no sometidos al dominio de los cambios históricos. Pensamos en el peligro de afirmar la existencia de un componente humano que ni los condicionamientos sociales, económicos, políticos o religiosos pueden modificar. ¡Cómo no pensar que las actitudes se transforman en determinados momentos de crisis o por determinadas influencias religiosas! ¿Cómo podríamos entender la cultura macabra de finales del siglo XV o la piedad contrarreformista si no fuera por estas transformaciones coyunturales? Estamos de acuerdo con Vovelle cuando afirma que la muerte es histórica y que "todas las representaciones de la muerte están sumergidas en un contexto o en un baño cultural que es justamente el entramado de la historia".(i4) En cualquier caso, esta crítica no resta mérito al incalculable valor de la obra de Philippe Aries. El cuantioso y cautivador aparato documental utilizado invita a su lectura y nos permite encontrar constantes motivaciones. 13.- Essais sur ..., op. cit. pág. 22. 14.- Zdeologías y ..., op. cit., pág. 106. , 328 LOURDES MATE0 2. La evolución de los estudios sobre la muerte: la continuación de los pioneros. 2.1. La historiografía de la muerte en Europa. La subyugación que los estudios de Vovelle y Aries causaron se dejó notar rápidamente. Toda una serie de investigadores de primera línea se interesaron por el tema intentando abarcar la historia de las actitudes ante la muerte desde una perspectiva que denominaremos clásica ya que se plantea un tratamiento global sin incidir en aspectos que forman parte del complejo mundo de la muerte y que serían susceptibles de configurar una investigación monográfica; estamos pensando en temas como la idea del más allá, la identificación entre almas y fantasmas como claro reducto de la religión pre-cristiana; el suicidio, y un largo etcétera. Tres son los investigadores que, muy particularmente, c~onsideramos dignos de mención. Nos referimos a Robert Favre, Pierre Chaunu y Alain Croix. Robert Favre es autor de una obra sobre la muerte para el período del siglo de las Luces.(is) Mediante documentación no serial -literatura y obras filosóficas fundamentalmente- y a través de una relativa sistematización temática, cuestiona las actitudes de las élites -la inmersión en las clases populares es escasa- en el marco de una coyuntura de transformación. La muerte, afirma Favre, ha perdido su prestigio pero la preocupación continúa existiendo, si bien teñida de inquietud filosófica, y configura en eJ hombre de letras una conciencia ainte la muerte que se convierte en una misión sublime que la inviste de un carácter religioso. Pierre Chaunu, por su parte, se sitúa en una posición intermedia entre las dos tesis básicas en referencia a la conceptualización rnetodológica. De una estructura compleja, su trabajo fue el fruto de una investigación en la que participaron unas 60 personas que surgió a propósito de la celebración de un seminario en la Sorbona realizado desde 1971 a 1976.(16) El ámbito cronológico abarcó un amplio período, desde 1550 al año XIII de la Revolución. Casi 10.000 15.- FAVRE, R., La mort au siecle des Lumieres dans la littérature et la pensée franqaises, Presses Universitaires de Lyon, 1978. 16.- CHAUNU, P., La mort a Paris (XVle,XVZZe, XVZZZe siecles), Fayard, París, 1978. Un resumen de este trabajo es el que constituye su artícu1o:"Mourir 2 Paris (XVIe-XVIIe-XVIIIe)" en Annales, 1976. LA HISTORIOGRAF~A DE LA MUERTE.. . 329 testamentos, 1 S00 inventarias post-mortem, numerosa literatura de preparación para la muerte y miles de estampas constituyen el ingente corpus documental de la obra. Después de una erudita primera parte donde analiza la teoría de la muerte cristiana -especialmente apasionante resulta su explicación de la noción del Purgatorio a caballo entre el concepto teológico y las culturas pre-cristianas-, entra en el análisis de las pesquisas documentales. Los resultados no se alejan de las conclusiones de Vovelle. En efecto, Chaunu afirma que "nos courbes parisiennes recouvrent tellement bien les courbes provencales de Michel Vovelle, qu'on peut les confondreW.(i7) Observa, pues, cómo un carácter más intimista de la muerte substituye a la muerte socializada alrededor de 1750. El discurso testamentario se irá vaciando progresivamente y desaparecerán las invocaciones y alusiones religiosas diversas. Sin embargo, la interpretación final difiere en los dos historiadores. Si bien para Vovelle era un fenómeno de descristianización el que se traslucía de los silencios de los testamentos, para Chaunu la causa es un refugio en la intimidad y en la confianza familiar. Si hubiéramos de buscar una investigación donde el tratamiento de las fuentes cualitativas y cuantitativas fuese paralelo y equilibrado sería, sin duda, la obra de Alain Croix.(is) Publicación que recoge su tesis doctoral, es éste un trabajo excepcional que, en nuestra opinión, reúne lo que cualquier estudio sobre las repercusiones de la muerte en la vida y el pensamiento humanos debería tener. Al ámbito geográfico, siempre sugerente, de la cultura bretona, es necesario añadir unas coordenadas cronológicas no habituales -los siglos XVI y XVII. De #las particulares relaciones entre la cultura popular, el cristianismo pretridentino y el cristianismo post-tridentino, surge un corpus ideológico y vivencia1 que configuran la Bretaña en un territorio peculiar. Croix no se conforma con analizar estas estructuras mentales sino que desciende al nivel demográfico y económico -que denomina la "muerte en cifrasw-, contempla la muerte en sus aspectos materiales -la guerra, el hambre, las epidemias, la sanidadhasta culminar en un "essai sur la culture macabre". Y en esta tercera parte realiza un extensísimo recorrido por los rituales y ceremoniales fúnebres, la concepción del más allá y los mecanismos para conseguir el Paraíso -la caridad, las oraciones, las misas, las devociones a los santos intermediarios.. . -, las actitudes -esperanza, temor, angustia.. . - , todo 17.- "Mourir.. . ", op. cit., pág. 42. la.- CROIX, A., La Bretagne aux 16 et 17 siecles. La vie, la mort, la foi, 2 vols., Maloine, ed., París, 1981. 336 LOURDES MATE0 carácter religioso" (37) y expresa la necesidad de consultar fuentes de carácter diverso (en efecto, el autor utiliza constituciones sinodiales, bibliografía teológica, diversas series documentales de archivos parroquiales, inventarios, etc), pensamos que el resultado no llega a los ambiciosos planteamientos iniciales y se confirma en un trabajo de tipología clásica que, quizá, requeriría de una mayor interrelación en los aspectos tratados. Desconocemos, desgraciadamente, su tesis original, donde se incluye un tercer apartado que, muy probablemente, redondearía la imagen que el autor nos quiere ofrecer sobre el comportamiento global religioso. Pese a todo, se trata de una investigación muy valorable especialmente por la superación del rnimetismo a que nos tienen acostumbrados otros investigadores al intentar seguir los dictados vovellianos. Roberto J. López cuestiona duramente la tesis de Vovelle, sobre todo, en cuanto a la teleología de sus conclusiones ya que cree que se deberían revisar y matiza que la aparente descristianización, que no confirma para el caso asturiano, puede ser un indicador de otras circunstancias. El estado de la cuestión de los estudios realizados en el País Vasco coinciden con una característica que ya resaltábamos para el caso gallego: la preponderancia antropológica. Sin embargo y pese a la metodología utilizada, el historiador puede encontrar de gran significación los datos antropológicos que en la obra de José Miguel de Barandiarán son siempre motivo de una enriquecedora reflexión.(%) Julio Caro Baroja es el otro gran pensador que debemos situar en un estrato superior. La confluencia de intereses etnográficos e históricos hiace de su obra un motivo de referencia constante. Hemos encontrado una inspiración especial en la lectura de la magistral Las formas complejas de la vida religiosa (siglos XVI-XVII), densa investigación que, basada en una exhaustiva base documental analiza la religiosidad entendidad como "la facultad de practicar una religión, dentro de las limitaciones individuales y sociales que le son impuestas a todo hombre 37.- Zbidem. pág. 10. 38.- Efectivamente, es de destacar, en general, la ingente obra de José Miguel de Barandiarán y, en particular, su artículo "Creencias y ritos funerarios en Orozco, Ziortza, Kortebuzi, Otm, Ataun, Arano, Ziga, Otxagabia" AEF, 1923, 111, pp. 5-12, 22-30, 36-43, 62-69, 112-138. Asimismo hacemos referencia de un encuentro sobre el tema: Antropología de la muerte: símbolos y ritos, Servicio Central de Publicaciones del Gobierno Vasco, Portugalete, 1986. al nacer"(39) configurando un panorama complejo, heterogéneo y en absoluto monolítico de los comportamientos religiosos en la España moderna. La idea de Dios, la concepción e interiorización de la idea del diablo, la interacción de los elementos paganos, el anticlericalismo y los disidentes religiosos, la muerte.. . , nada escapa a esta completa visión del maestro vasco. (40) Desde la perspectiva de los estudios antropológicos, William A. Douglass publicó en 1973 un estudio ya clásico sobre la muerte en Murélaga, ampliable al contexto del País Vasco rural.(4i) Douglass resalta la importancia de la muerte para la sociedad vasca y afirma que ningún otro acontecimiento genera mayor influencia. En el terreno de la metodología puramente diacrónica, citar el trabajo de Juan Madariaga titulado Actitudes ante la muerte en el valle de Oñati durante los siglos XVIII y m.(42) La tesis de Madariaga consideramos que es una de las más completas investigaciones que se han llevado a cabo en nuestro país. Si bien prioriza las fuentes testamentarias, no desdeña otro tipo de recursos documentales cuantitativos como es el caso de censos de población o registros parroquiales que le posibilitan reconstruir la estructura demográfica y considerar la representatividad del testamento, o los inventarios y contratos protocolarios para dibujar la estructura económico-social, pero también cualitativos como los sermones o la documentación de cofradías. En resumen, se consigue una perfilada visión de un área geográfica, rural y urbana -de aquí la singularidad de este trabajo- en un período de profundos cambios -la ilustración, primero y, sobre todo, el liberalismoque provoca una profunda transformación -por una compleja casuística mental y económica- en los sistemas de funeración, no sin obviar la alusión a la formación y origen de las actitudes ante la 39.- CARO BAROJA, J., Las formas complejas de la vida religiosa (siglosXVI- XVII), Akal, Madrid, 1978, y en Sarpe, Biblioteca de la Historia, Madrid, 1985 (edición a que haremos referencia en nuestro artículo), pág. 29. 40.- La bibliografía de Julio Caro Baroja es extensísima. Citaremos únicamente aquellas obras más próximas temáticamente a nuestro trabajo. Las Brujas y su mundo, Alianza, Madrid, 1966; Cuadernos de historia de la Medicina vasca, Universidad del País Vasco, Bilbao, 1982; De la superstición al ateísmo, Taurus, Madrid, 198 1 ; Inquisición, brujería y criptojudaísmo, Ariel, Barcelona, 1974. 41.- DOUGLASS, W.A., Muerte en Murélaga. El contexto de la muerte en el País Vasco, Barral, Barcelona, 1973. 42.- Tesis doctoral inédita, Universidad del País Vasco, Vitoria, noviembre, 338 LOURDES MATE0 muerte que para el caso del País Vasco encuentra numerosas reminiscencias en las culturas pre-cristianas. El País Valenciano y Murcia también han contribuído, aunque no muy numerosamente, a perfilar el concepto de la muerte en la Edad Moderna. Conocernos el trabajo de Rafael Pla y Pedro Jover, basado en sus respectivas tesis de licenciatura, en el que analizan las perspectivas de utilización de las fuentes testamentarias en la población de Elche.(ds) Alicante cuenta con el trabajo de Ma José García Gascón centrado en el tránsito del XVIII al XIX coincidente con las conclusiones generales de las investigaciones españolas: inexistencia del proceso de descristianización aunque disminución de las manifestaciones religiosas externas.(44) La investigación de Pere Saborit, tesis doctoral presentada en el año 1989, sobre una zona de Castellón, el Alto Palancia, tiene interés inicialmente por la cobertura de una área rural y por la rica aportación de conceptos teológico-doctrinales, sin embargo, la cuantificación domina la investigación -en casos que no vemos la necesidad como el listado de los nombres propios de los testadores a los que señala su origen- y olvida, a menudo, un mayor análisis.(4s) Para el caso de Murcia, Antonio Peñafiel nos ofrece una obra que, como indica su título, sigue una estructura clásica pero que aporta interesantes comentarios sobre la concepción doctrinal catóiica.(46) De Anastasio Alemán tenemos conocimiento de dos publicaciones;(47) la primera -en la relación que ofrecemosplantea conclusiones similares -descenso de los indicadores religiosos- a investigaciones del ámbito español sobre el siglo ilustrado; la segunda constituye un interesante 43.- JOVER, P. y PLA, R., "Los protocolos del Archivo Municipal de Elche: aplicaciones y posibilidades de trabajo" en Revista de Historia Moderna. Anales de la Universidad de Alicante, 3 (1983), pp. 359-382. "".- GARCIA GASCON, Ma J., "El ritual funerario a fines de la Edad Moderna: una manifestación de la religiosidad popular" enLa religiosidadpopular, Ed. Anthropos, Barcelona, 1989. 45.- SABORIT BADENES, P., Morir en el Alto Palancia. (La religiosidad popular a través de los testamentos. Siglos XVI-XVIII), Ayuntamiento de Segorbe, 1991. 46.- PENAFIEL, A., Testamentos y buena muerte. Un estudio de mentalidades en la Murcia del siglo XVIII, Academia Alfonso X el Sabio, Murcia, 1987. 47.- ALEMAN, A., "Actitudes colectivas ante la muerte en Murcia durante el siglo XVIII" en Cuadernos de Historia Moderna, núm. 9, Universidad Complutense, pp. 95-120; ALEMAN, A., "Sociabilidad, muerte y religiosidad popular. Las cofradías de Murcia durante el siglo XVIII" en La religiosidad popular, Ed. Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 361 -383. LA HISTORIOGRAF~A DE LA MUERTE.. . 339 análisis del fenómeno asociativo y de las relaciones de sociabilidad ejemplificadas en las cofradías. Al inicio de este apartado de nuestro artículo hemos mencionado un número monográfico de la revista Areas.(48) Los diversos artículos no siempre tienen a la muerte como principal protagonista pero sí se ocupan de temas concomitantes y partiendo del universo mental del hombre de la Edad Moderna giran en torno a ella. Así, la peste, las ejecuciones o las cofradías son analizadas en esta publicación que, pese a la diferente calidad de los trabajos presentados, tiene el mérito de haber presentado una concepción global de los fenómenos de la religiosidad y la muerte. El interior de la Península ocupará ahora nuestra atención. Toledo ha sido objeto de la investigación de Fernando Martínez Gi1.(49) Tanto el planteamiento como los temas tratados y las fuentes consultadas nos parecen loables pues supera el panorama rutinario de la bibliografía española introduciendo una verdadera bocanada de aire fresco. La peste, la concepción de la buena muerte, la devoción a los santos, son algunos de los aspectos tratados a través de fuentes testamentarias -sin carácter cuantitativo-, literatura, representaciones pictóricas, obras de autores espirituales y diversas fuentes de carácter cualitativo. Pese a esta excelente premisa, el resultado no acaba de mostrar el modelo particular de Toledo y cae en una generalidad excesiva. El resto de trabajos continúan la misma dinámica tradicional. Así, Máximo García analiza la religiosidad vallisoletana a partir de series documentales testamentarias;(so) Francisco Javier Lorenzo 48. - Esta es la relación de los artículos del monográfico: AGUERA ROS, J. C., "En tomo a un cuadro de Acebedo: su código de representación icónica"; CARRION GUTIERREZ, J.M., "Lectura de un sermón funeral", pp. 21 1-219; CERDAN, F., "El predicador y el poder", pp. 223-229; GONZALEZ CASTAÑO, J., "El apocalipsis en Mula en la primavera de 1648", pp. 189-191; LEMEUNIER, Guy, "Introducció" y "Los milagros de la Cruz. Yeste, mayo, 1614", pp. 177 y 195-198; MARTINEZ RIPOLL, A., "El San Juan Evangelista en la isla de Patmos, de Velázquez, y sus fuentes de inspiración iconográfica", pp. 201-208; MOLINA MARTINEZ, J.L., "Aspectos ideológicos y expositivos en la oratoria sagrada del siglo XVIII en Lorca", pp. 239-242; MUNUERA RICO, Domingo, "Cofradías y ceremonial de ejecuciones", pp. 245-247. 49.- MARTINEZ GIL, F., Actitudes ante la muerte en el Toledo de los Austrias, Ayuntamiento de Toledo, 1984. 'O.- GARCIA FERNANDEZ, M., "Vida y nuerte en Valladolid. Un estudio de religiosidad y mentalidad colectiva: los testamentos" en La religiosidadpopular, Ed. Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 224-243. 340 LOURDES MATE0 Pinar estudia Zamora en uno de los escasos trabajos enmarcados en el siglo XVI,(5i) y Leonor Gómez Nieto estudia el Madrid bajomedieval sobre una reducida muestra documental(s2) aunque complementa los testamentos con constituciones sinodiales lo que le permite reconstruir aspectos tales como la agonía, la tipología de los cortejos fúnebres o los banquetes funerarios para acabar afirmando el triunfo de la muerte personal en la época bajomedieval. También para Madrid, pero situándose en una coordenada temática y metodológica diferente, es necesario citar el artículo de José Luis Galán Cabilla sobre el fracaso de las reformas ilustradas para modificar las costumbres funerarias tradicionales que, según el autor, es necesario atribuir a la característica actitud inmobilista que no pretendía más que cambiar superficialmente para no poner en peligro el orden social.(ss) Andalucía cuenta, muy posiblemente, con el mayor número de estudios sobre el tema. De una calidad muy desigual podríamos, sin embargo, señalar unos rasgos generales con escasas excepciones: recurso a la fuente testamentaria, ámbito geográfico urbano y siglo XVIII en cuanto al período cronológico. Las conclusiones de estos trabajos, que se proponen comprobar la descristianización detectada por Vovelle, son similares al resto de las investigaciones españolas que se han cuestionado el mismo objetivo: no se aprecia ningún descenso del ' sentimiento religioso. Existe, efectivamente, una disminución real de la expresión religiosa a través de las cláusulas testamentarias que se sitúa a finales del siglo XVIII si bien para Ma José de la Pascua, Cádiz experimenta esta proceso durante la primera mitad del siglo XVIII. El trabajo de esta investigadora merece un reconocimiento especial por la riqueza de sus razonamientos y conclusiones y por la variedad de fuentes documentales utilizadas. (54) 'l.- LORENZO PINAR, F.J., Actitudes religiosas ante la muerte en Zamora en el siglo XVI: un estudio de mentalidades, Instituto de Estudios Zamoranos "Florián de Ocampo" (C.S.I.C.), Diputación de Zamora, 1989. 52.- GOMEZ NIETO, L., Ritosfunerarios en el Madrid medieval, As. cultural Al-Mudayna, Madrid, 199 1. 53.- GALAN CAIBILLA, J.L., "Madrid y los cementerios en el siglo XVIII: (el fracaso de una reforma" en Equipo Madrid, Carlos 111, Madrid y la Ilustración, Ed. Siglo XXI, Madrid, 1988, pp. 255-295. 54.- De la PASCUA SANCHEZ, Ma J., Actitudes ante la muerte en el Cádiz de la primera mitad del siglo XVIII, Diputación Provincial de Cádiz, 1985. LA HISTORIOGRAF~ DE LA MUERTE.. . 34 1 Marion Reder para Málaga basa su obra en un minucioso análisis jurídico del documento testamentario aunque, a nuestro entender, desarrolla un esquema confuso. (55) Córdoba es el punto de mira de Soledad GÓmez;(56) siguiendo la metodología vovelliana llega también a dibujar un siglo XVIII sin variaciones devocionales notables respecto al período barroco. Para Sevilla disponemos del trabajo de José Antonio Rivas con un núcleo de 908 testamentos y algunas fuentes que adquieren un carácter más secundario -libros de piedad, ordenanzas de cofradías, etc.(57) El caso particular sevillano es analizado en función de los testamentos para aquellos temas para los cuales los protocolos no son un buen espejo -la agonía, la exhibición del cadáver-, la investigación es excesivamente genérica. En sus conclusiones Rivas Alvarez afirma que "la impresión recibida apunta a una desvalorización del poder de mediación de sufragios, fundaciones y obras de caridad, fruto acaso de una concepción diferente del tiempo, más actual, que prima el corto plazo sobre la larga duración" (58) pese a continuar con el complejo ceremonial funerario barroco. David González Cruz, por su parte, presentó su tesis doctoral en el año 1991 donde al estudio de la fuente testamentaria suma una segunda parte que por su planteamiento ambicioso cae en una excesiva generalidad -analiza las relaciones familiares, los sistemas de transmisión o la alfabetización en todos sus niveles-.(sg) En colaboración con Manuel José de Lara realizó una investigación vovelliana, recuento muy puntual, sobre un hospital sevillano durante el primer tercio del siglo XVIII.(60) Jaén cuenta con el trabajo de Juan del Arco Moya que parte de 400 testamentos pero que se apoya continuamente en las constituciones ".- REDER GADOW, M., Morir en Málaga. Testamentos malaguefios del siglo XVll1, Universidad de Málaga, 1986. 56.- GOMEZ NAVARRO, S., El sentido de la muerte y la religiosidad a través de la documentación notarial cordobesa (1790-1814): Análisis y estudio de los testamentos, Colegio Notarial de Granada, 1985. ". - RIVAS ALVAREZ, J . A., Miedo y piedad: testamentos sevillanos del siglo XV111, Diputación Provincial de Sevilla, 1986. 58.- lbid., pág. 224. 59.- GONZALEZ CRUZ, D., Prácticas religiosas y mentalidad social en la Huelva del siglo XV111, tesis doctoral inédita, Universidad de Sevilla, 1991. 60.- GONZALEZ CRUZ, D. y LARA RODENAS, M. J., "Actitudes ante la muerte en los hospitales sevillanos: el Hospital de las Cinco Llagas (1700-1725)" en La religiosidadpopular, Ed. Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 273-308. 342 LOURDES MATE0 sinodiales, lo cual le permite comprobar el grado de interiorización y práctica de la doctrina eclesiástica en un interesante estudio.(ói) Para Extremadura, destacar los trabajos de Angel Rodríguez tSánchez.(62) Este historiador nos aporta algunas innovaciones en referencia al tratamiento del tema ya que establece una diferenciación de los tipos de muerte que determinan conceptualizaciones y prácticas ]religiosas diversas. Las ejecuciones, los abortos, las muertes por ;accidente rompen el sistema homogéneo que destacan el resto de los itrabajos cuya única base documental es la fuente protocolaria. La investigación de Manuel Hernández para Canarias tiene la particularidad de reflejar dos niveles: la muerte como resultado de las enfermedades y catástrofes, y el discurso religioso sobre la muerte.(63) Todo ello bajo un gran esfuerzo por superar estadios genéricos y circunscribirse concretamente al ámbito canario. En Cataluña, si bien la adscripción al tema fue rápida y 1entusiasta,(64) el ritmo se desaceleró muy pronto por lo que el estado (de la cuestión no es ni numeroso ni especialmente brillante. En función de la metodología utilizada podemos establecer dos grupos de investigaciones. La balanza se inclina, una vez más, del grupo de los planteamientos cuantitativistas. Molas Ribalta(6s) y Olga López(66) se han ocupado de diseccionar la muerte en la ciudad de Mataró. El profesor Molas analiza las actitudes de las clases privilegiadas de esta población catalana a través de los testamentos y los 61.- Del ARCO MOYA, J., "Religiosidad popular en Jaén durante el siglo XVIII. Actitud ante la muerte" en La religiosidad popular, Ed. Anthropos, Barcelona, 1989, pp. 309-327. Otros planteamientos han ocupado el análisis de la muerte en la cultura andaluza. Desde una perspectiva sincrónica es necesario mencionar a GARCIA CHICON, A., La muerte en la cultura andaluza, Universidad de Cádiz, 1991. Diversas realidades culturales -cante jondo, toros, por ejemplo, pero también la literatura y el arteilustran las coordenadas vitales de una sociedad que tiene profundamente arraigada la idea de la muerte. 62.- RODRIGUEX SANCHEZ, A., Morir en Extremadura. La muerte en la horca afinales del Antiguo Régimen, (1 792-1909), Ints. Cultural "El Brocense", Cáceres, 1980; "Morir en Extremadura. Una primera aproximación" en Norba, no 1, 1980, pp. 279-297. 63.- HERNANDEZ, M., La muerte en Canarias en el siglo XVIII, Ayuntamiento de La Laguna, Centro de la Cultura Popular Canaria, 1990. @.- AA.VV., "La mort a . . . . " , op. cit. 6s.- MOLAS RIBALTA, P., "Religiosidad y cultura.. . ", op. cit. 66.- LOPEZ MIGUEL, O., Actituds col.lectives davant la mort i discurs testamentari al Mataró del segle XVIII, Mataró, 1987. inventarias que le sirven -muy superficialmentepara acceder a la cultura religiosa y profana -cuadros, objetos de devoción, librosde los otorgantes. Más propiamente vovelliana es la investigación de Olga López sobre los últimos años del siglo ilustrado, con resultados notoriamente divergentes de los del investigador francés ya que no observa signos de descristianización sino de interiorización del sentimiento. Barcelona cuenta con un trabajo de R. García Cárcel quien, pese a realizar un estudio clásico siguiendo el esquema de las cláusulas testamentarias, propone una ampliación metodológica que permita abarcar aspectos más sutiles que se escapan a la fuente protocolaria. (67) Sobre Terrassa citaremos el trabajo de Montserrat Moya y M. Montserrat Armengol con unas conclusiones poco matizadas;(68) para Sitges, la aproximación, también típicamente vovelliana, centrada en los siglos XVI y XVII de la autora del presente artículo.(óg) Sobre un pequeño núcleo de población rural, Martorelles, conocemos el estudio de Diego Granado que resulta en exceso restringido y localista.(70) La relación de trabajos del segundo tipo de investigaciones a que nos referíamos anteriormente es muy breve. Andreu Domingo analiza inteligentemente 40 sermones funerarios comprendidos entre los años 67.- GARCIA CARCEL, Ricardo, "La muerte en la Barcelona.. . ", op. cit. y GARCIA CARCEL, R., "Morir a la Barcelona del Barroc" en L'Aveng, no 78, enero 1985, pp. 58-59. Sobre Barcelona actualmente están en curso de realización dos trabajos. Esther Galindo, especialista en historia del arte, se ocupa del siglo XVIII con una notable diversificaciónde fuentes, y, yo misma, que intento acercarme al fenómeno de la muerte desde una perspectiva -el tono del presente artículo lo expresa bien claramentebien alejada de los monolíticos planteamientos serialistas, como es indicativa la comunicación presentada al ZZZ Congrés dJHistoria de Barcelona, Barcelona 20, 21 y 22 de octubre de 1993 con el título "Mort i religiositat a la Barcelona del Barroc" (en prensa). 68.- MOYA, M., ARMENGOL, M. M., "La conscikncia de la mort: la seguretat dels testaments" en L'Aveng, n. 78, 1985, pp. 64-67. 69.- MATE0 BRETOS, L., "Actitudes ante la muerte de la población de Sitges en los siglos XVI-XVII" en La religiosidad popular, Ed. Anthropos, Barcelona, 1989. 70.- GRANADO, D., "Les últimes voluntats a una comunitat rural" en L'Aveng, n. 78, 1985, pp. 68-71. 344 LOURDES MATE0 1.599 y 1701, y parece deducir un discurso menos truculento que en otras zonas españolas. (71) Olga López e Isabel Lobato presentaron dos interesantes comunicaciones al 11 Congrés d'Histdria Moderna de Catalunya sobre la construcción, causas y circuntancias del primer cementerio extramuros de Barcelona, inaugurado el año 1775 y estrechamente ligado al pensamiento higienista ilustrado. Se trata, por una parte, de iin análisis arquitectónico-espacial donde se puntualiza que, pese a la c;oncepción ilustrada, responde todavía a la idea barroca de la muerte; así, la jerarquización que observábamos en el espacio eclesial es extrapolado al espacio del cementerio extramuros. La segunda comunicación examina la justificación que la Academia Médico-Práctica hace de la necesidad de construcción de los cementerios.(í'z) Por último, el estudio de Antonio Espino y Francisco López sobre el ars moriendi del padre Pere Gil que incluye además una excelente relación de la bibliografía de preparación para la muerte del siglo XVI. (73) No quisiéramos finalizar este apartado sin hacer mención de la bibliografía que profundiza en aspectos concretos sin circunscribirse geográficamente a ninguna de las zonas enunciadas, estudios que forman parte indisoluble del concepto occidental de la muerte y que difícilmente se incluyen en investigaciones como las que acabamos de ver; en todo caso, el tratamiento es muy tangencial. Las danzas de la muerte, por ejemplo, constituyen uno de los temas más atrayentes. Estudiadas en España desde la perspectiva de los estudios de la literatura, los historiadores han olvidado a menudo la riqueza de su contenido pese a que las imbricaciones sociales, religiosas e, incluso, económicas son evidentes. De entre todas las investigaciones se sitúa en lugar preferente ($1 trabajo de Joel Saugnieux, lamentablemente desaparecido y posiblemente una de les mentes más preclaras de la nueva historiografía ".- DOMINGO, A., "El discurs eclesiistic sobre la mort: els sermons fiineraris" en L'Avenc, n. 78, 1985, pp. 72-75. *. - LOPEZ, O., LOBATO, I., "L'espai dels morts: l'organització de l'espai als cementiris del segle XVIII, el cementiri ve11 de Barcelona" y "L'espai dels Inorts: els cementiris i el pensament higienista il.lustrat" en II Congrés d'Histdria 1Moderna de Catalunya, Universidad de Barcelona, 1988, pp. 371-377 y 379-385. 73.- ESPINO LOPEZ, A. y LOPEZ MOLINA, F., "El Arte de Bien Morir del jesuita padre Pere Gil", en Actas del Congreso Muerte, religiosidad y cultura popular. Siglos XIIIXVIII, Zaragoza, diciembre de 1990, en prensa. francesa.(74) Para Saugnieux en el siglo XIV la concepción religiosa cristiana del mundo cede el paso a una concepción profana que se preocupa del destino del cuerpo y que había estado largo tiempo reprimida por la cultura oficial de la Iglesia, aunque las órdenes mendicantes no estuvieran demasiado alejadas del discurso popular y sus predicaciones fueran un claro exponente de un juego de influencias recíprocas. Las danzas macabras serían el exponente más representativo de este triunfo de la cultura popular y causa primordial de la reacción de la Iglesia que introduce un tipo de producción literaria de piedad -ars moriendiclaramente vinculado a esta sensibilidad profana. En la reflexión particular sobre las danzas francesas, por una parte, y castellanas y catalanas, por otra, el historiador francés se inclina a pensar, contrariamente a tesis anteriores, que no existe una influencia de las danzas francesas sobre las españolas. De una opinión similar, Corvisier realiza un estudio de carácter más social que religioso.(75) Martín González hace una pequeña incursión en las danzas de la muerte pero se centra preferentemente en el estudio del sepulcro.(76) Y es que las fuentes iconográficas tampoco deberían ser menospreciadas en el tratamiento de las actitudes ante la muerte. La mayoría de obras son reducto de los historiadores del arte y se hace patente el vacío de las investigaciones modernistas -ya hemos visto con anterioridad cómo el matrimonio Vovelle se ocupó del tema-(77) que deberían incidir más en los aspectos simbólicos de la obra de arte en función de las coyunturas históricas que reflejan la ideología y la mentalidad del momento. Aunque desde la metodología de la historia del arte el trabajo de Ma José Redondo merece destacarse por su bien encaminada y exhaustiva investigación sobre los sepulcros del siglo XVI que incluye, especialmente para nuestro interés, un análisis iconológico de los temas representados en los casi mil sepulcros relacionados de todo el Estado español. (78) 74.- SAUGNIEUX, J., Les danses macabres de France et dJEspagne et leurs prolongements littéraires, Societé d'édition "Les Belles Lettres", Paris, 1972. ".- CORVISIER, André, "Représentation de la société dans les danses des morts" en Revue d'histoire moderne et contemporaine, no 4, 1969, pp. 489-539. 76.- MARTIN GONZALEZ, J.J., "En tomo al tema de la muerte en el arte español" en Boletín del Seminario de Arte y Arqueología de Valladolid, no XXXVIII, 1972. 77.- VOVELLE, G. et M., Vision de la mort ..., op. cit. 78.- REDONDO CANTERA, Ma J., El sepulcro en España en el siglo XVZ. Tipología e iconografia, Ministerio de Cultura, 1987. Más generales son: GALLEGO, J., Visión y símbolos en la pintura del Siglo de Oro, Aguilar, Madrid, 352 LOURDES MATE0 es el de Jacques Le Goff;(95) no tanto en la vía de la reconstrucción visual sino en la del origen y desarrollo de la concepción ternaria, la génesis de la cual aparece nítidamente perfilada ya en la tradición cristiana pero no recibe el espaldarazo definitivo hasta el siglo XII. La aparición del hrgatorio, afirma Le Goff, supone la insistencia sobre el juicio individual, cuestión que parece negar A. Gurevic cuando afirma que las descripciones medievales sobre viajes al más allá indican que el juicio se produce en el momento inmediato a la 1n~erte.(96) El artículo de Gabriella Zarri, más concreto, basándose en obras de piedad observa cómo el catolicismo mantuvo la imagen de las apariciones descargándola, sin embargo, de las posibles connotaciones diabólicas y misteriosas para considerar las ánimas parte integrante de la comunidad de los creyentes y participar activamente en la relación vivos-muertos a través de los sufragios creando una doble localización espacial del purgatorio, el terrestre -las ánimas en pena- y el del más allá. (97) Unicamente tenemos conocimiento de una monografía dedicada al cielo. La obra, realizada conjuntamente por Colleen McDannell y Bernhard Lang es una visión del paraíso desde el origen de la Iglesia cristiana -abarca, también, como antecedente la religión judía-. Si bien el acopio de lecturas es considerable, los autores realizan un tratamiento sectorial ya que tan sólo reflejan la opinión de la élite, intelectuales y teólogos fundamentalmente. (98) Por el contrario, el infierno ha merecido una mayor atención. Sin duda la investigación de Georges Minois constituye el estudio más cornpleto.(99) No habla de infierno sino de infiernos; en efecto, diferentes imaginarios infernales ocupan la atención de Minois - Mesopotamia, los etruscos, los pueblos germánicos.. . - aunque el infierno cristiano se configura en un protagonista indiscutible desde la elaboración de la doctrina ya en el siglo 111 hasta el siglo XX. En una lucha constante entre las concepciones populares y la doctrina oficial, el infierno ha modificado su territorio que es descrito conceptual y 95.- LE GOFF, J., El nacimiento del Purgatorio, Taurus, Madrid, 1981. %.- GUREVIC, A.J., "Au Moyen Age: conscience individuelle et image de l'au-dela" en Annales, no 2, 1982, pp. 255-275. 97.- ZARRI, G., "Purgatorio "particolare" e ritomi dei morti tra Riforma e C'ontroriforma: l'area italiana" en Quaderni Storici 50, a. XVII, no 2, agosto, 1982, PP. 466-497. 98.- McDANNELL, C. y LANG, B., Historiadel cielo, Taurus, Madrid, 1990. 99.- MINOIS, G., Histoire des enferns, Fayard, París, 1991. plásticamente a través de fuentes escritas -literatura, libros de piedad, teología, sermones-. Del análisis de modelos concretos tratan los artículos de J. Baschet(1oo) y S. Bylina.(io~) Ambos contemplan el momento, la época medieval, donde el infierno adquiere un importante auge a caballo de las crisis epidémicas sufridas por Europa. Baschet sobre textos literarios se centra en la descripción plástica, mientras que Bylina, partiendo de sermones, observa cómo los predicadores inciden en la obsesión de la condenación -sin una crueldad excesiva, pese a todoúnicamente cuando las costumbres tradicionales suponen una competencia para la tarea aculturizadora de la Iglesia. Tampoco el suicidio se ha olvidado en la nueva diversificación temática. Jean-Claude Schrnitt considera en su trabajo -encuesta obtenida a partir de actas judiciales de confiscación de bienesla repercusión que esta conducta antisocial -rompe, efectivamente, los vínculos con la comunidad de los fieles al no seguir el modelo de la buena muertetiene sobre los familiares y personas relacionadas con el suicida y el tratamiento de rechazo y ensañamiento recibido por el cadáver del suicida.(io;i) Y las ejecuciones, ¿No son asimismo un fenómeno que amplía nuestro universo sobre la muerte con amplias connotaciones sociológicas, jurídicas y teológicas que no puede ser expresado a través de las fuentes seriales? Si el artículo de Anthony Padgen vinculaba determinadas actitudes que llevaban a cabo las clases subalternas sobre el cuerpo del ejecutado lo que indicaba comportamientos rituales de profundas raíces culturales, M. Bée también insiste en este sistema de signos del imaginario colectivo que instituye la violencia en un verdadero sistema sacrificial y que será progresivamente substituído por el modelo cristiano.(ios) '@'.- BASCHET, J., "Les conceptions de l'enfer en France au XIVe sikcle: imaginaire et pouvoir" en Annales, no 1, 1985, pp. 183-207. 'O'. - BYLINA, S., "L'enfer en Pologne médiévale (XIVe-XVe sikcles) " en Annales, no 5, 1987, pp. 1231-1244. 'O2.- SCHMITT, J.-C., "Le suicide au Moyen Age" en Annales, no 1, 1976, pp. 3-28. 'O3.- BEE, M., "Le spectacle de l'exécution dans la France d'Ancien Régime" en Annales, no 4, 1983, pp. 843-862. Los diferentes aspectos de la muerte que se imbrican en estas raíces precristianas han sido tratados de forma más indirecta en una exhaustiva bibliografía de la cual nosotros quisiéramos destacar los siempre rigurosos trabajos de SCHMITT, J.-C., La herejía del santo lebrel, Muchnik Editores, Barcelona, 1984; "Religionpopulaire et culture folklorique" en Annales, 1976, pp. 941-953. Profundizando sobre cuestiones más concretas, el artículo de 354 LOURDES MATE0 Algunos historiadores han centrado sus pesquisas en el estudio de sectores sociales concretos. Tal es el caso de Dominique Dinet(io4) y de André Corvisier.(ios) En el análisis ante la muerte de las religiosas conventuales, D. Dinet observa -sin que pueda considerarse un comportamiento generalizable- un incremento de la afectividad que entraría en relación con la tesis de la laicización defendida por Chaunu. El planteamiento del artículo de Corvisier es mucho más global ya que se detiene en los aspectos demográficos y médicos de la muerte del soldado; no obstante, considera el carácter específico de las honras fúnebres de los militares y la asociación de la Iglesia con el Estado en la justificación de los conflictos bélicos. La iconografía es una apasionante, si bien muy especializada, manera de aproximarse al contexto tanto popular como cristiano de la muerte. A los estudios ya clásicos pero que continúan erigiéndose en constante punto de referencia de Emile MAle(1~) y E. Panofsky,(io;r) se han de añadir los trabajos, ya mencionados, de Vovelle(io8) y Tenenti,(ios) y los de Tapié, Le Flem y Pardailhé-Galabmn.(iio) Recientemente, ha sido publicada una obra VISCEGLIA, M.A., "La doppia morte: resurrezione et battesimo in un rito del seicento" en Quademi Storici 50, a. XVII, no 2 agosto 1982, pp. 583-614, sobre las resurrecciones temporales de bebés nacidos muertos. Asimismo, MILANESI, C., "Tra la vita e la morte. Religione, cultura popolare e medicina nella seconda meta del 700" en Quademi Storici 50, a. XVII, no 2, agosto 1982, pp. 615-628, sobre los falsos signos de la muerte y el terror al entierro prematuro. La literatura, visitas pastorales y constituciones sinodales constituyen las fuentes referentes de estos trabajos. lW.- DINET, D., "Mourir en religion aux dix-septieme et dix-huitieme siecles. La mort dans quelques couvents des dioceses d'Auxerre, Langres et Dijon" en Revue historique, no 525, enero-marzo, 1978, pp. 29-54. 'OS.- CORVISIER, A., "La mort du soldat depuis la fin du Moyen Age" en Revue historique, no 5 15, 1975, pp. 3-30. 'O6.- MALE, E., L'art religieux de la fin du XVIe siicle, du WZZ siicle et du XVZIIe siicle. Etude sur 1 'iconographie apris le Concile de Trente, Armand Colin, París, 1951. 'O7.- PANOFSKY, E., Tomb Sculpture: Its Changing Aspects From Ancient Egypt to Bemini, Londres, 1964. 'O8.- VOVELLE, G. et M., Vision ..., op. cit. 'O9.- TENENTI, A., La vie et la mort.. ., op. cit. 'lo.- TAPIE, LE FLEM, PARDAILHÉ-GALABRUN, Retables baroques en Bretagne, PUF, París, 197 1 . de Nigel Llewellyn(iii) que constituye una de las pocas incursiones que los historiadores anglosajones han hecho en la temática de la muerte. Llewellyn analiza un amplio espectro de objetos rituales, domésticos, sepulcros, y, en general, cualquier objeto que permitía el recuerdo constante de la muerte en la existencia cotidiana, para reconstruir las actitudes y la práctica de la sociedad inglesa del período moderno. Por último, mencionaremos otra posibilidad temática y metodológica que no resulta desconocida, como ya hemos visto, en nuestro país: los Ars Moriendi. En la vecina Francia el tema ha sido objeto. de reflexión de dos destacados historiadores: Daniel Roche(ii2) y Roger Chartier .(i 13) Espléndido sería el adjetivo apropiado para calificar los trabajos de estos investigadores galos. Producción, circulación y consumo de estas obras de carácter religioso son analizadas con minuciosidad desde 1450 al siglo XVIII. Roche y Chartier establecen una neta diferencia entre los Ars Moriendi, propiamente dichos y de cronología medieval, y las preparaciones para la muerte de la época moderna que se.caracterizaría por el triunfo del texto sobre la imagen desde finales del siglo XVI. Especialmente interesantes nos resultan los planteamientos de D. Roche sobre las particularidades del comportamiento de la Francia meridional, menos alfabetizada y donde se produce un menor número de ediciones, a causa, se cuestiona el autor, de una mayor influencia de la tradición colectiva oral -sermones, asociaciones parroquiales.. . - que canalizarían de forma diferente la pedagogía de la muerte, Es muy posible que resulte innecesaria una conclusión. El propio carácter de un artículo de estado de la cuestión bibliográfico le confiere un carácter ya de por sí abierto e inacabado. Hemos intentado, por una parte, reunir las investigaciones principales que el estudio de la muerte ha generado, y, por otra parte, motivar a otros investigadores para que se enfrenten al tema desde todas esas otras vertientes que estas breves "l.- LLEWELLYN, N., Zñe Art of Deth, Reaktion Books Ltd., Londres, 1991. "'.- ROCHE, D., "La memoire de la mort. Recherche sur la place des arts de mourir dans la Librairie et la lecture en France aux XVIIe et XVIIIe sikcles" en Annales, no 1, 1976, pp. 76-119. '13.- CHARTIER, R., "Les arts de mourir. 1450-1600" en Annales, no 1,1976, pp. 51-75. 356 LOURDES MATE0 páginas han ido recogiendo. Si estos dos objetivos han sido alcanzados, será motivo de satisfacción. LOURDES MATEO Centre d'Estudis d'Hist6ria Moderna Pierre Vilar Resumen: La autora nos ofrece un balance de los estudios sobre la muerte dentro de la perspectiva de la historia de las mentalidades. Distingue en primer lugar a los "pioneros" de estos estudios en Europa y enumera algunos de sus continuadores, para luego centrarse en el ámbito español y reseñar las investigaciones que en los últimos años se han ido sucediendo. Termina con algunas reflexiones sobre el futuro inmediato de esta especialidad. Summary: The author ofSers us a balance of the studies relative to death from the perspective of the history of mentalities. Mateo distinguishes the pioneers of this kind of studies in Europe and enumerates some of their followers, particularly focusing on last years ' situation in Spanish ambit. She finishes her article making some reflections on the immediate future of this special field of study.