scieee Open visual document viewer

Los intercambios en la Cataluña del siglo XVIII

Oliva Melgar, José María

Abstract

El autor aborda el estudio de los problemas relacionados con la importancia y las principales características de las diferentes áreas de intercambio de la Cataluña del setecientos, teniendo en cuenta que no sólo existió el comercio colonial.

Full text

MANUSCRITS, n" 1, Ene o 1993, págs. 85- 108 LOS INTERCAMBIOS EN LA CATALUNA DEL SIGLO XVIII * Josep Ma ia Oli a Melga El siglo de la Ilus ación p esen a pa a Ca aluña un indudable balance posi i o. La a i mación an e io es una simpli icación, desde luego. Pe o iene obligada po la cons a ación de p og esos que pueden ap ecia se desde muchos pun os de is a. Tan o a a és del c ecimien o de las ue zas p oduc i as de odo ipo y de la impo an e mo ilidad social como a a és de la c ea i idad en algunos campos del pensamien o y del a e -aunque a eces es as mani es aciones ca alanas del siglo XVIII hayan sido in a alo adas- los a ances son e iden es. Incluso, una ez que quedó a ás la e ible c isis de 1714, se ha de econoce una es abilidad polí ica que llegó a se sos enida has a inales del siglo. Na u almen e, la imagen esul an e iene mucho de cla oscu o. Con ás ese lo an e io con la clausu a impues a a los cen os supe io es de enseñanza o con la pé dida de las ins i uciones adicionales de au ogobie no y la paula ina inse ción del P incipado en el égimen polí ico de la Mona quía bo bónica pa a e la o a ca a de la moneda. A una isión como la esumida en líneas an gene ales no se ha llegado sin es ue zo y sin deba e. Hizo al a que la his o iog a ía ca alana a anzase lo su icien e como pa a abandona cie os ópicos y p ejuicios. En cualquie caso, una ez supe ada desde los años cincuen a la isión o ecida po la his o iog a ía omán ico-nacionalis a ca alana del siglo XIX y buena pa e del XX, un nue o en oque, mucho más cen ado en * Es e ex o es la con e encia p onunciada po J. M. Oli a en no iemb e de 1987 en el ma co del segundo ciclo de con e encias His o ia mode na, his o ia en cons ucción, o ganizado po el Cen e d'Es udis dlHis d ia Mode na "Pie e Vila ". Ag adecemos al au o y al dicho cen o el pe miso pa a su publicación. 8 6 JOSEP M. OLIVA los aspec os económicos y sociales, p esen a un siglo XVIII ca ac e izado po el c ecimien o económico. Me e ie o con ello, en p ime luga , a la ob a de Jaume Vicens Vi es. Pa a Vicens Vi es el siglo XVIII ca alán es, sob e odo, un pe íodo de p og eso económico di igido po una bu guesía me can il que, una ez pues as las bases pa a el nacimien o de la Ca aluña indus ial del siglo XIX, en ega áel ele o a la que ya se ía su e ce a gene ación bu guesa, la de la e olución indus ial y el capi alismo. Aho a bien, la eno ación más comple a y p o unda de nues a isión sob e el siglo XVIII ca alán es ob a de Pie e Vila . Con su Ca alunya dins 1'Espanya Mode na nos hallamos, po p ime a ez, an e una p opues a o alizado a. Median e una igu osa y p olongada in es igación, apoyada en una amplísima ecopilación de uen es y en una sólida eo ía de la his o ia ex aída del Ma e ialismo His ó ico, Pie e Vila desa olló un impecable esquema explica i o global. Un modelo gene al, sus en ado a su ez en no pocos análisis mic oscópicos que, inmedia amen e, y po mucho iempo, se con i ió en el a mazón imp escindible en el que las in es igaciones pos e io es, lad illos y abiques colocados según los planos de la genial a qui ec u a de Pie e Vila , han enido eniendo cabida. Así, conocemos bien el modelo de c ecimien o de Ca aluña en el siglo XVIII. En p ime luga , un impo an e auge demog á ico, con un i mo de c ecimien o medio anual algo supe io al 10 po 1 .O00 y que hace duplica holgadamen e la población del P incipado al cabo de la cen u ia. Una población en aumen o que se sus en a sob e una ag icul u a cuya expansión es uno de los enómenos más cla amen e ap eciables en la Ca aluña del siglo XVIII: mul iplicación de las o u aciones de ie as, in ensi icación de las explo aciones en di e sas coma cas, especialización de los cul i os y, inalmen e, amplia come cialización del p oduc o ag a io, aumen o de los p ecios y, con ello, de las en as de la ie a. Jun o a la expansión ag a ia, la indus ial. En es e clima expansi o, buen núme o de indus ias adicionales se ie on eac i adas con ando con las opo unidades o ecidas po la mul iplicación de los in e cambios. Y ambién, sin duda, mucho u ie on que e los in e cambios en la apa ición de nue os subsec o es indus iales que, p on o, se e ela ían como los de mayo u u o. Has a aquí, una some a y escue a desc ipción, una e ocación más que nada, de lo más signi ica i o en el conjun o de las ans o maciones económicas del siglo XVIII ca alán. En es e pun o con iene señala que el c ecimien o del siglo XVIEI, en su sen ido social y económico, había comenzado ya en el úl imo e cio del siglo XVII. Es cie o que ecien es in es igaciones, como las de Jaume Dan í, han mode ado an o la du eza LOS INTERCAMBIOS EN LA CATALUNA ... 87 de la ecesión an e io como el op imismo an e el p og eso ep esen ado po la ecupe ación de las décadas inales del seiscien os. Pe o pe manecen algunos hechos. Ca los Ma ínez Shaw puso de elie e, en un abajo publicado en 1980, la impo ancia adqui ida ya en aquellas echas po la cons ucción na al. Una ac i a cons ucción na al que, como es ob io, es á al se icio de un sec o come cial que ha adqui ido dinamismo y que se encuen a encabezado po me cade es cuyos nomb es y ac i idades amos conociendo cada ez mejo . Son, en e o os, los Feu, los Feliu de la Penya, los Du án, los Dalmases, in eg an es des acados de una gene ación me can il de ansición que, como se ha esc i o, se si úa a caballo en e dos siglos, en e dos ciudades -Ma a ó y Ba celona-, en e dos ma es y en e dos dinas ías, gene ación sob e la que las in es igaciones de Isabel Loba o nos a o eciendo ya impo an es esul ados. Aho a bien, el análisis de los in e cambios no debe queda ce ado en sus p opias on e as. Esa azón jus i ica habe comenzado po las e ocaciones an e io es. Como explicó Pie e Vila , el in e cambio, el come cio, es consecuencia an es que causa, y no de e mina el c ecimien o po sí mismo; ampoco exis i ía come cio sin una p oducción de ás que lo sos u ie a. Pe o, en el caso de la Ca aluña del siglo XVIII, y p ecisamen e po no se su economía, al menos p imo dialmen e, in e media ia en e o as economías, el come cio, una ez ac i ado, consiguió con e i se, a su ez, en ca alizado de la ac i idad p oduc i a. En a acción c eado a. Po eso, el mundo de los in e cambios alcanza en Ca aluña g an impo ancia explica i a. De es a o ma, el c ecimien o económico ca alán del Se ecien os no puede en ende se bien sin ene en cuen a el impulso ex ao dina io de las ope aciones come ciales y de las o as o mas de ep oducción del capi al me can il. Es a ci cuns ancia de ine muy bien uno de los asgos más ca ac e ís icos de la ida económica del P incipado en el siglo XVIII: p oduci pa a ende , como señaló Pie e Vila . En gene al, y cada ez más con o me a anza el siglo, el p oduc o ag a io, el p oduc o indus ial p es a á más a ención al des ino come cial de su p oduc o. Tan o el abasai e del Camp como l pin o de indianas ba celonés ienen sus mi as pues as en me cados más o menos media os. El sal o cuali a i o que és o ep esen a es undamen al. Un país con una ag icul u a su icien emen e come cializada es á a las pue as de la e olución indus ial. Pe o el camino ue la go, no al a on enos y los i mos ue on desiguales. A g andes asgos, la p ime a mi ad del siglo supone más bien una econs ucción, poco más que una ecupe ación que enlaza, pasando po encima del auma de la implan ación bo bónica, con la de las úl imas décadas del XVII. En cambio, la segunda mi ad, 8 8 JOSBP M. OLIVA a eno de lo que sabemos sob e la cuan ía de las ci as que alcanzan los in e cambios y sob e la na u aleza del come cio de co o adio y del lejano, muchas cosas adquie en un aspec o nue o y de ini i o. Así pues, el pun o de pa ida es la cons a ación de un c ecimien o económico p olongado, que, sin deja de e se salpicado po di e sos impulsos coyun u ales, ue capaz de da luga a que la p opia p oducción ca alana nu ie a en g an medida su come cio ex e io y domina a ampliamen e en el in e io . Aho a se a a ya de abo da , combinando la b e edad necesa ia con la p o undidad exigible, los p oblemas ela i os a la impo ancia y ca ac e ís icas de las di e en es á eas de in e cambio de la Ca aluña del se ecien os. P e iamen e hay que señala que el come cio colonial se ha is o conside ablemen e p i ilegiado en las in es igaciones en elación con los es an es ámbi os. La enacidad, la decisión y los mé odos con los que los más impo an es me cade es ca alanes del XVIII se inco po a on a la Ca e a de Indias llama on an o la a ención de los in es igado es que es e hecho ha con e ido al come cio colonial en una de las pa celas mejo conocidas, o menos desconocidas, de la economía ca alana del siglo XVIII. El caso es que es a no o ia p e e encia po el á ico de Indias -de la que he pa icipado yo mísmo- ha e asado la in es igación sob e las es an es di ecciones y has a ha dado luga a cie o desen oque. Y, po ello, es amos oda ía incapaci ados pa a plan ea sob e bases lo bas an e sólidas el peso ela i o de cada uno de los ámbi os en los que se mo ió el capi al me can il ca alán del siglo XVIII. Donde aho a ha de insis i más la in es igación es en los á icos no coloniales y, segu amen e muy en especial, en el come cio in e io . Po aquí hab ía que comenza , po la econs ucción de la insu icien emen e conocida y complejísima ed de in e cambios in e io es, po las condiciones del me cado in e io ca alán a lo la go del siglo. Un segundo ámbi o, ambién poco in es igado has a aho a, es el peninsula , el á ico hacia y desde el me cado in e io español. En e ce luga , es á el conjun o de las elaciones me can iles ex e io es, a su ez subdi ididas en di e sas á eas, sob e las que amos sabiendo más día a día, pe o que aún p esen an muchos lancos en penumb a. Y, po úl imo, cen a é la a ención en el come cio colonial, en la pa icipación ca alana en la Ca e a de Indias, an es y después del in del monopolio gadi ano. P ecisamen e, el desa ollo de es e esquema lineal de los cua o ci cui os de in e cambios, al se inalizado po el colonial, el único de los á icos en el que hay una acción e o mado a con ap eciable cohe encia po pa e de la Adiminis ación bo bónica, se i á pa a plan ea , al inal, algunos de los más agudos y canden es deba es en LOS INTERCAMBIOS EN LA CATALUNA ... 89 omo al papel del come cio ca alán en la época del llamado e o mismo bo bónico. Los in e cambios in e io es. Ya he eco dado que una pa e cen al de la in es igación de Pie e Vila es á dedicada al análisis de las ans o maciones ag a ias. En e es as ans o maciones, la especialización en la p oducción y come cialización de inos y agua dien es en las coma cas li o ales y semili o ales es uno de los hechos más señalados, si no el que más. Y no sólo eso. Como puede ácilmen e cons a a se, la especialización i ícola gene ó uno de los más pode osos es ímulos pa a la o mación e in eg ación del me cado in e io . El mecanismo es sencillo, y nace con la demanda de alimen os y de ma e ias p imas gene ada en las coma cas que han sus i uído el semb ado po la iña. En el ex emo opues o, an e esa demanda, o as coma cas inc emen an la p oducción y come cialización de impo an es exceden es alimen icios. En es e sen ido, el seguimien o de la coyun u a alcis a de los p ecios ag a ios, como indicado es de la p esión de la demanda, esul a al amen e ilus a i o. Los p ecios del igo y del acei e, dos p oduc os adicionales bien signi icados, expe imen a on alzas mode adas en la p ime a mi ad del siglo. En cambio, desde los años cincuen a en adelan e, las subidas de p ecios de los g anos ue on muy impo an es. Po su pa e, el ino ambién man u o una endencia cla amen e alcis a en el mo imien o de la ga du ación. En su caso, algunas b uscas oscilaciones coyun u ales son explicables p incipalmen e po di icul ades ocasionales en su come cialización en el ex e io , no siemp e ma izadas po el ecu so a la des ilación y come cialización como agua dien es. Pe o lo que aquí in e esa es que, como esul ado de odo ello, es e mo imien o alcis a gene al de los p ecios ag a ios, además de exp esa el impulso demog á ico, si a pa a sos ene la hipó esis de un no able inc emen o de la come cialización in e io de la p oducción ag a ia ca alana. Pe o con amos con más indicado es que a alan la p og esi a e eb ación del me cado in e io ca alán. A a és de es os indicado es pod á a i ma se que, hacia 1780, la economía in e io ca alana apa ece ya dominada po un ac i o sis ema de in e cambios a co a dis ancia a lo que se añadi á, además, la in luencia en el in e io de algunas g andes expo aciones e impo aciones. En esas úl imas décadas del siglo se pe cibe con cla idad la dependencia ecíp oca ya es ablecida en e di e sas coma cas, ninguna de las cuales se au oabas ece del odo, y algunas de las cuales ya es án muy especializadas. Pie e Vila , p incipalmen e a pa i de in o maciones no ci adas y de ca ác e 90 JOSEP M. OLIVA li e a io -casi las únicas disponibles- pudo ecoge una buena se ie de da os de mucho in e és. Po ejemplo, el conjun o del co egimien o de Ta agona, al dedica su ag icul u a a los cul i os medi e áneos de expo ación, necesi a sa is ace sus necesidades de g anos con impo aciones. Muchos de es os g anos son a agoneses, que po el Eb o a luyen con inuamen e hacia To osa, desde donde son eexpedidos po ma y dis ibuídos po los núcleos de población de la cos a. Aho a bien, a los igos a agoneses suelen acompaña los que p oceden de los con ines occiden ales de Ca aluña, és o es, del Seg ia y de la Nogue a. Pa alelamen e, o os exceden es de g anos de la Ca aluña occiden al ambién se concen an en me cados impo an es como Balague , Lleida y Tkega. Desde aquí son endidos con des ino a Ba celona o edisuibuídos en los me cados secunda ios de Co nudella, Mon blanc y Valls. Po o a pa e, en o os muchos luga es el g ano p oducido sólo alcanza egula men e pa a seis meses al año. La ca encia se cub e con la come cialización de inos, acei es, u os secos, ho alizas, made as, e c. Son casos como los de Be ga y Ca dona. En ambas ciudades exis e una población nume osa y, en ella, muchos agine s, cosa signi ica i a. Man esa necesi a consegui las dos e ce as pa es del consumo de g anos en o as coma cas, como el Llucanis, L'U gell o la Sega a. En la plana de Vic, po el con a io, como ha demos ado Ca les Sud iii, es el ce eal el que aumen a su supe icie bajo el es ímulo de la demanda de g ano de las coma cas li o ales. Como se e, es os á icos sob epasan ya el in e cambio pu amen e local y con o man una in incada ed en la que mulas y ca os ins umen an las in e elaciones en e los di e sos sec o es de la p oducción ca alana y ponen a buena pa e de ella en con ac o con el ex e io . En con as e con ello, en la Ca aluña o ien al, húmeda y de habi a dispe so, la del dominio de la masía, la ida ag ícola se ab e menos a los in e cambios egionales. Su uni e so económico es más ce ado, cie amen e. Pe o incluso aquí, es e hecho gene al no impide que desde el Empo dd se ga an ice el suminis o de made a, maíz, a oz, ho alizas y ca ne a Ba celona. Y, na u almen e, las coma cas más di ec amen e en con ac o con Ba celona o con el ma son las más accesibles a los in e cambios y más sensibles a sus e ec os. Ya hemos is o que la densa población del Ma esme, desde Ma a ó a Blanes, se abas ece de igo desde el in e io , además del que a luye po ma . Pe o aquí el come cio ex e io comienza a domina el in e cambio egional. Es o mismo sucede, cla o es á, en Ba celona y sus al ededo es más inmedia os, donde, en palab as de Pie e Vila , odo mues a el g ado de exci ación económica debido al impulso del pue o-capi al. LOS INTERCAMBIOS EN LA CATALUNA ... 9 1 En de ini i a, en amplias zonas de Ca aluña el p oduc o de la ie a se a con i iendo a lo la go del siglo XVIII en una me cancía p opiamen e dicha, en un p oduc o ob enido pa a el me cado. Algunos indicios de ipo iscal e e en es al consumo y a la ci culación pe mi en a i ma que en la Ca aluña del siglo XVIII es e p oceso de a iculación del me cado in e no ue ápido. ¿En qué medida lo ue? La medida nos la puede da la compa ación de los p ecios en e di e sas á eas. A mediados del siglo, son oda ía conside ables los con as es de p ecios en e los del in e io y los de las coma cas más abie as al come cio ex e io . Tan o a ni el cíclico como es acional, los p ecios en las coma cas in e io es suelen se más bajos que en el li o al, pe o, a su ez, las luc uaciones es acionales e in e anuales son mucho más iolen as, en especial a causa de al a en ellas el elemen o compensado de la impo ación ma í ima. Sin emba go, al a anza la segunda mi ad del siglo, se puede comp oba una paula ina a enuación de las desigualdades. Es o demos a ía que el me cado in e io ca alán hab ía ido alcanzando p og esi amen e un al o g ado de in eg ación. Es a es la conclusión gene al de un abajo de Ramon Ga abou publicado en 1970 y con e ido en clásico. La supe posición de las se ies de p ecios de Ba celona y de Thega pe mi ió comp oba que la di e encia de ni el en e las dos se ies se a educiendo sensiblemen e. De una di e encia media del 15,6% du an e los años 1732-46 a a o de los p ecios ba celoneses, se pasa a un 8% en 1757-70, baja a sólo un 6,6% en 1771-89 y se e p ác icamen e anulada en el pe íodo inal: el 1,6% en los años 1790-1802. Así, los esul ados ob enidos po Ramon Ga abou con i man la alidez de la hipó esis o mulada po Pie e Vila . En e ec o, los p ecios de Thega, como posiblemen e los de o as coma cas in e io es, son inicialmen e más bajos y con oscilaciones más agudas, en gene al, que los de Ba celona. Pe o la paula ina disminución de la di e encia en e uno y o o me cado has a su p ác ica eliminación demues a la exis encia de un ni el muy impo an e de in e cambios en e las di e sas coma cas ca alanas a ec adas. En especial, en e las de la pe i e ia y del in e io . Sin duda, a inales del siglo XVIII se han p oducido impo an es a ances en la o mación del me cado in e io ca alán. Pe o los in e cambios in e io es en la Ca aluña del se ecien os no se educen a la come cialización de buena pa e del p oduc o ag a io. El come cio de manu ac u as, en pa icula el de ejidos, ue ambién una ía de a iculación del me cado in e io . En es e caso, el ins umen o básico ue la bo iga, especialmen e la bo iga de eles. Es e ipo de emp esa, que puede se de inida como asociación de capi al y abajo pa a el come cio al po meno , no es cie amen e una peculia idad del 92 JOSEP M. OLIVA come cio in e io , en endido como egional. Pe o, comenzando po Ba celona y los mayo es núcleos de población, es os es ablecimien os hacen que di e sos p oduc os indus iales lleguen has a las localidades ca alanas de muy pequeña en idad. Es udiadas a ondo po Pie e Vila median e el análisis de ejemplos muy elocuen es, sabemos que las bo igues se ocupaban p e e en emen e de la dis ibución de elabo aciones de la manu ac u a ca alana. Es cie o que no suelen al a en la as ienda los ejidos ex anje os y algunos p oduc os coloniales; pe o, po o a pa e, muchas de ellas es án di ec amen e elacionadas con la p oducción indus ial a domicilio a a és de odos o de alguno de sus socios. Eso es lo que b illan emen e ha comp obado Assump a Muse en los casos de Olesa y de Espa ague a. Y, sin duda, a pesa de la escasa en idad come cial de la mayo ía de ellas, la p oli e ación de es as compañías po oda Ca aluña hace pensa que la ci a global de sus ope aciones debió se muy impo an e. La bo iga cumple, pues, una unción edis ibuido a de p ime o den. Con amos con algunas cons a aciones más. Incluso el i mo de au o izaciones concedidas pa a la ins alación de hos ales y mesones en las ca e e as ca alanas puede con e i se en un da o de in e és. Pie e Vila halló que has a 1750 sólo hubo ocho pe iciones. En cambio, en e 1753 y 1807 hubo 155 solici udes. Indudablemen e, los pe íodos de nume osas pe iciones -en pa icula abundan en los años sesen a y se en a- se co esponden cla amen e con los momen os de mayo es impulsos come ciales. De o ma pa ecida se pod ía suma a es as conside aciones el auge expe imen ado en la segunda mi ad del siglo po los g emios ca alanes especializados en el anspo e de me cancías. O os es imonios pa alelos, como el inc emen o de los p ecios del anspo e e es e, no hacen sino añadi i meza a las an e io es conclusiones, a aladas ambién po abajos como los de Guille mo Pé ez Shón y los de Luis Na a o y el equipo de His o ia Mode na de Ta agona sob e la Compañía de A agón, impo an ísima sociedad encabezada po miemb os de la amilia Co adellas y dedicada, en e o os muchos negocios, al come cio in e io de g anos y o os p oduc os. No obs an e, como señalaba más a iba, el ámbi o del come cio in e io , con los p oblemas anejos sob e u as, anspo es, a ie ía, co esponsalías y demás, es uno de los que ac ualmen e padecen un dé ici mayo de in es igaciones. EI me cado peninsula . LOS INTERCAMBIOS EN LA CATALURA ... 93 Toda ía es mayo , po el momen o, nues o dé ici de conocimien os sob e el segundo ámbi o p opues o, el del me cado in e io peninsula . En cuan o a las elaciones en e la economía ca alana del siglo XVIII y el es o de la península nos enemos que con o ma po aho a con gene alizaciones y con ejemplos y no icias que pe mi en poco más que agas ap oximaciones. Hay que econoce que, en las in es igaciones sob e es e ámbi o, las di icul ades son muchas y a duas: las aduanas in e io es y pue os secos ya no exis en en la p ác ica, po lo que no se cuen a con uen es di ec as de o igen iscal que pe mi an ci a un á ico que aya desde Ca aluña hacia el in e io de España. Además, la coexis encia de anspo es po ie a y po ma ha ía aún más in iable po el momen o el in en o de cálculos globales. De odas o mas, a al a de ap eciaciones cuan i ai as gene ales, queda la obse ación mic oscópica, la cual pe mi i á azona sob e las ca ac e ís icas de es e ámbi o. A o unadamen e, con amos pa a ello con algunos da os que, aunque dispe sos y muy insu icien es oda ía, hacen posible el ace camien o a es os p oblemas y has a a anza algunas hipó esis. Pa a empeza , disponemos de di e sas e e encias p opo cionadas po Pie e Vila . Una de ellas, la c eación en Mad id hacia 1730 de una bo iga po pa e de la compañía ba celonesa de Miquel Aleg e. Se a a, cie amen e, de un negocio de escasa en e gadu a al lado de o os emp endidos po es a poli alen e compañía. Pe o, con ejemplos como és e, el capi al me can il ca alán da es imonio, desde echas muy emp anas, de su ambición come cial sob e el in e io peninsula . Como se e, la bo iga es u ilizada, ambién en es e ámbi o, como uno de los ins umen os más impo an es pa a la pene ación me can il ca alana. O o ejemplo pa ecido es el de la poli acé ica amilia de los Glo ia, cuyas ac i idades, en e las que se cuen an di e sas bo igues y co esponsalías den o y ue a del P incipado, han sido analizadas po meno izadamen e po Robe o Fe nández. Po su pa e, Magdalena And eu, con su in es igación sob e la compañía de E mengol Gene , sociedad ac i a a inales del siglo, ha lle ado a cabo el que quizás sea el in en o más di ec amen e di igido hacia el es udio de la pene ación del capi al me can il ca alán en el me cado peninsula en la segunda mi ad del siglo XVIII. G acias a in es igaciones como las ci adas ya se pueden a i ma algunas cosas de in e és. En p ime luga , es indudable que la expansión come cial hacia el ámbi o peninsula iene como obje i o p imo dial da salida a aquellos capí ulos exceden a ios, o suscep ibles de se lo, de en e la p opia p oducción ca alana. Es o no quie e deci que deba exclui se la posibilidad de eexpo aciones de p oduc os o áneos; pe o se a a 100 JOSEP M. OLIVA comenza a gene aliza se es e sis ema, el á ico de Indias adqui ió cie a lexibilidad y has a la apidez que el égimen de lo as imposibili aba. La e apa iniciada en 1765, y que se p olonga has a los años de la desapa ición casi o al del Impe io colonial español, es la del Come cio Lib e. No es oda ía el momen o de analiza sus esul ados pa a Ca aluña; pe o sí debe ya señala se que es a libe alización no consis ió más que en la sus i ución del monopolio cen alizado en Cádiz po un monopolio compa ido po una se ie de e minada de pue os me opoli anos. En o as palab as, el Come cio Lib e pone in al sis ema de pue o único; pe o no a aca la idea del monopolio gene al de la Me ópoli. De hecho, con es e in en o de ecupe a el dominio colonial, se seguía p e endiendo un come cio p o egido, un me cado ese ado y una uen e exclusi a de suminis o de ma e ias p imas, come idos a los que debía queda educida la economía colonial ame icana. La e o ma, dejando al ma gen el p eceden e inmedia o que signi icó la c eación del "Co eo de La Co uña a Buenos Ai es", ue iniciada con la Real O den e Ins ucción de 16 de oc ub e de 1765. Su con enido es bien conocido: au o ización pa a el come cio, llamado lib e po la Ins ucción -en ealidad, sólo di ec o-, desde nue e pue os españoles, en e ellos el de Ba celona, con las islas de Ba lo en o. A es a p ime a ape u a, plan eada como una especie de ensayo, siguió de o ma inmedia a la ex ensión del Come cio Lib e a o os pue os en Amé ica y en la Me ópoli, incluyendo cada ez nue os e oques iscales. El paso al que se o o ga más impo ancia, y que sin duda la u o, ue el dado en 1778. El Reglamen o y A anceles de Come cio Lib e de 12 de oc ub e de dicho año delimi ó los é minos de ini i os de la e o ma colonial. Po una pa e, con la ampliación has a 13 pue os me opoli anos, en e ellos los de Ba celona y Els Al acs, y la inco po ación al nue o sis ema de odas las colonias ame icanas a excepción de Nue a España y Venezuela. Po o a, con los nue os a anceles, que eno aban po comple o la iscalidad del á ico ame icano y sob e los que luego hab á algunas cosas que deci . Una ez eco dado lo esencial del ma co adminis a i o y legal del come cio colonial español, con iene e e i las posibilidades ap o echadas po el capi al me can il ca alán pa a ab i se un hueco cada ez más amplio en la Ca e a de Indias. Po lo p on o, hay que deci que ese hueco siemp e exis ió. Hace años que En ique O e y Josep Ma ía Madu e11 p opo ciona on da os sob e la p esencia me can il ca alana en Amé ica ya en el siglo XVI. Las in es igaciones de Isabel Loba o a i man cada ez más la idea de que el A lán ico colonial con aba ya como opción impo an e del come cio ca alán en las úl imas décadas del siglo XVII. De momen o, limi ada a la elación con las plazas conec adas LOS INTERCAMBIOS EN LA CATALUNA ... 101 di ec amen e con los me cados ame icanos (Se illa, Cádiz, Lisboa) y con los me cados de edis ibución (Lond es y Ams e dam, sob e odo). Pe o, a pa i de ahí, y sus en ada po una base p oduc i a cada ez más i me, la pene ación ca alana en la Ca e a de Indias ue a npliándose y a a esando di e sas e apas que ienen una p ime a culminación en 1755, con la undación de la Real Compañía de Come cio de Ba celona a Indias. Con odo ello puede deci se que a mediados del siglo XVIII los más des acados come cian es ca alanes se han con e ido ya en asiduos pa ícipes del negocio colonial y que el capi al come cial ca alán a on a las décadas siguien es con una a iada gama de posibilidades median e las que pa icipa di ec a y legalmen e en el come cio colonial español. Es as ías, que llegan a simul anea se pe ec amen e has a in eg a se pos e io men e en el Come cio Lib e, hab ían sido las cua o que sis ema iza é a con inuación. En p ime luga , una ó mula en ealidad an an igua como la p opia Ca e a de Indias: la pa icipación en las lo as y en los egis os suel os del monopolio. Es una pa icipación adicionalmen e muy educida y casi anónima, que necesi aba del cabo aje medi e áneo con me a en Cádiz pa a hace llega , indi ec amen e, las me cancías ca alanas has a los pue os ame icanos. Po eso, sólo dos después de la Gue a de Sucesión, una ez que las elaciones con la cabece a del monopolio se hicie on más egula es con la concen ación del á ico en Cádiz y con la ins alación de ac o es y co esponsales en la Bahía -has a cons i ui una ac i a colonia que ges ionaba el en ío de p oduc os del P incipado hacia Amé ica y de coloniales hacia Ca aluña- es a ía no comenzó a se u ilizada con asiduidad, es deci , a pa i de los años ein a del siglo XVIII. El esul ado de es a in ensi icación del come cio indi ec o ue que el sis ema de pue o único quedó en la p ác ica con e ido en la pla a o ma desde la que elanza hacia Amé ica los p oduc os del P incipado. Y, al mismo iempo, se iba o mando en Cádiz un sólido en amado come cial en el que p oducción expo able, medios de anspo e, capi ales y homb es apa ecen es echamen e coo dinados en unción del come cio de Ca aluña con Amé ica. Es a es uc u a, es udiada a ondo po Ca los Ma ínez Shaw, quedó es ablecida como base sob e la que, a su ez, pudie on desa olla se con éxi o las es an es o mas de pene ación ca alana en Amé ica, incluyendo el Come cio Lib e. Sin emba go, y aunque no ue a abandonada es a ó mula mien as pe sis ió el sis ema de lo as gadi ano, su ca ác e indi ec o hizo que p on o ue a conside ada insu icien e y se equi ie a la conquis a de nue as posiciones. El siguien e paso supone ya la apa ición de la p opia ma ina ca alana en la Ca e a de Indias. No sólo eso. Es a segunda ó mula ya 102 JOSEP M. OLIVA implica que odos los elemen os u ilizados en el á ico son ca alanes. O icialmen e, as expediciones, que se acogen al P oyec o de 1720, son egis adas y pa en de Cádiz, y la esponsabilidad di ec a an e la Con a ación sigue es ando asumida po miemb os de la colonia ca alana en la Bahía. Pe o, a pesa del luga de egis o o icial y pago de de echos, cada emp esa es hpo comple o o ganizada y inanciada desde Ca aluña, la emba cación es ca alana y la mayo pa e del ca gamen o ha sido es ibado en pue os ca alanes. Incluso, casi siemp e, las me cancías son ecibidas al o o lado del Océano po consigna a ios ca alanes allí es ablecidos. Es, po an o, un come cio colonial ya "di ec o", que ha educido el monopolio gadi ano a un me o -aunque exaspe an e- ámi e adminis a i o y iscal. Conocemos muy bien, g acias a Pie e Vila y a Ca los Ma ínez Shaw, las 16 expediciones ealizadas en e 1745 y 1756 y en algunos casos los esul ados ue on espléndidos: la expedición lle ada a cabo con la aga a N a. S a. de Mon se a en 1749 dejó unos bene icios ne os del 36% a la socios de la compañía que la inanció, la Compañía Aleg e-Gibe . Mucho menos sabemos sob e las expediciones ealizadas en e 1756 y 1778, que ele an la ci a has a 55 en o al. Pe o, de odas o mas, la incidencia iscal e a muy impo an e, la cobe u a ju ídica poco i me y las es adías en Cádiz esul aban muy p olongadas. Es o explica, en alguna medida, la necesidad de con a con una al e na i a más. Es a o a al e na i a ino dada po la c eación en 1755 de la Real Compañía de Come cio de Ba celona a Indias, a la que he dedicado una pa e conside able de mis in es igaciones. P oyec ada po una cua en ena de impo an es come cian es ba celoneses, ue do ada de su p opia Real Cédula de undación, con lo que ob u o di e sos p i ilegios y exenciones de de echos, p opo cionando al capi al come cial ca alán la necesa ia cobe u a ju ídica y alige ando la ca ga iscal. También, como log o colec i o de la inquie a gene ación de homb es de negocios de mediados de siglo y como ase in e media - ase necesa ia mien as el Come cio Lib e no uese más que un pun o apenas p e isible en el ho izon e colonial- apa ece como odo un símbolo de la obs inada o ien ación ame icana del come cio ca alán de esos años. Cie amen e, ue más símbolo que negocio po que, en e o as decepciones, no log ó epa i a sus accionis as más que unos di idendos muy medioc es y has a necesi ó suspende pagos en a ias ocasiones. No obs an e, sus 37 expediciones a lo la go de ein a años de ac i idad -expediciones des inadas a San o Domingo, Pue o Rico, La Ma ga i a y Cumaná, su á ea de acción p i ilegiada- cons i uyen un mo imien o come cial nada desp eciable. En suma, y a pesa de que nunca log ó supe a su pe manen e incapacidad inancie a, la Real Compañía ep esen ó en su momen o el p incipal es ue zo po amplia y consolida la pa icipación ca alana en el negocio colonial. Tampoco se le pod á nega el habe se enca gado de ges iona con su come cio p i ilegiado el des ino ame icano de una pa e de la p oducción ca alana y habe sido o o elemen o más de los que p opicia on la o mación de capi al en la Ca aluña del XVIII. El esquema de las ías de pa icipación colonial ca alana en iempos an e io es al Come cio Lib e se comple a con la especialización de la ma ina del P incipado en el anspo e al se icio de ca gado es de la Ca e a de Indias. Desde muy p on o, al menos desde los años ein a, muchos ma inos ca alanes con sus p opias emba caciones se a anan po consegui con a os de le amien o en Cádiz, ob eniendo buenos bene icios a pa i del al o p ecio pagado po los le es en la Ca e a. Hace algunos años pude iden i ica 69 expediciones coloniales de es e ipo lle adas a cabo an es de 1778, ci a que supone un mínimo lejano del o al. Muchas de es as expediciones se emp endie on en odo o en "pa es de buque" le adas al se icio de la Real Hacienda, o as exclusi amen e al se icio de pa icula es. En cualquie caso, los esul ados económicos de es e ipo de come cio de in isibles, en o ma de d enaje de capi ales hacia Ca aluña gene ado po la nume osa y cons an e p esencia de emba caciones ca alanas en Cádiz en busca de le ado es, debie on se cuan iosos. Y, sin con a con el incen i o que pa a la cons ucción na al ep esen aba la posibilidad de una más ápida y comple a amo ización de las emba caciones, es a dedicación al anspo e de buena pa e de la ma ina del P incipado debió compone un capí ulo impo an e en la balanza de pagos ca alana de es as décadas del siglo XVIII. Desde hace iempo, el pe íodo egido po dec e os de Come cio Lib e es un ema cla e en la his o iog a ía ca alana. Y es que, pa a bien o pa a mal, cons i uye una e apa c ucial del come cio colonial español y del ca alán y coincide con una ase decisi a de la mode nización económica de Ca aluña. La Real Ins ucción de 1765 ue ecibida con alguna queja po los come cian es ba celoneses, al conside a la menos de lo espe ado, sob e odo en el e eno iscal. Sin emba go, a ella se acogie on al menos 119 expediciones ca alanas sólo en los sie e p ime os años, los únicos que has a aho a he podido econ a . Es o signi ica una impo an e mul iplicación de la ac i idad ca alana en el A lán ico. Aún mucho más hab ía de signi ica la ampliación de ini i a del Come cio Lib e en 1778: las ci as disponibles po aho a pa a odo el conjun o español indican una mul iplicación po cua o del alo expo ado en e 1778 y 1796. Las impo aciones, po su pa e, se mul iplican po diez du an e los mismos años, haciendo posible en opinión de muchos 104 JOSEP M. OLIVA eequilib a po comple o la balanza come cial con o os ámbi os. Pe o cualquie conside ación sob e la época del Come cio Lib e se halla en ela de juicio, como e emos enseguida. Deba es y p opues as de in e p e ación. El análisis y alo ación de los esul ados que he esumido ha dado luga a un enconado deba e en e los especialis as. Se a a de un deba e mul ila e al. Las discusiones han gi ado no sólo en omo al con enido del Come cio Lib e en sí mismo, sino ambién sob e la elación en e el come cio colonial y el a anque de la indus ialización ca alana, sob e la impo ancia ela i a del me cado colonial en compa ación con el me cado in e io ca alán y con el peninsula y, en in, sob e el papel ep esen ado en odo ello po el e o mismo bo bónico. En su conjun o, los dec e os de Come cio Lib e han sido habi ualmen e conside ados has a no hace mucho como u o de la necesidad de ecupe a y dinamiza el á ico colonial y como esul ado de la p esión de las ac i as bu guesías pe i é icas, que enían eclamando un mayo p o agonismo en el come cio colonial. Aún más allá de es as conside aciones, en su e sión más ópica y epe ida, como denunció Josep Fon ana, la libe alización del sis ema colonial español e a explicada como p oduc o de los des elos de las men es ilus adas que odeaban a Ca los 111, des elos que, po ín, hab ían conseguido da luga a una e apa do ada del come cio colonial español. En su aplicación a Ca aluña, se admi ía sin discusión la idea de que su inco po ación al come cio colonial ue un ac o decisi o en el p oceso de indus ialización. Incluso, el caso ca alán enía siendo p esen ado como pa adigmá ico de los bene iciosos e ec os del Come cio Lib e, poniendo pa icula én asis en la deuda adqui ida po la indus ia mode na de Ca aluña con Ca los 111. En de ini i a, las in e p e aciones adicionales habían asociado e o mismo bo bónico, c ecimien o económico en el siglo XVIII e indus ialización ca alana de una mane a que, como mínimo, ha de se cali icada de excesi amen e lineal y simplis a. En 1972, en el ma co del P ime Coloquio de His o ia Económica de España, ue abo dada en p o undidad la elación en e come cio colonial e indus ia ca alanes. Po una pa e, Ca los Ma ínez Shaw, con una in es igación sob e la indus ia algodone a de las décadas cen ales del siglo, sus en ó dicha elación sob e la comp obación de de e minados pa alelismos en e el i mo de c eación de las p ime as áb icas de indianas y los p og esos del come cio colonial ca alán. Es e pun o de is a ue ea i mado po An onio Ga cía-Baque o y asladado LOS INTERCAMBIOS EN LA CATALURA ... 1 05 a la época del Come cio Lib e median e el análisis de la composición po cen ual de las expo aciones ca alanas a Amé ica en compa ación con el conjun o de las gadi anas. En opinión de An onio Ga cía-Baque o, el desa ollo indus ial ca alán de ines del siglo XVIII esul a p ác icamen e inconcebible de no habe con ado con el me cado ame icano ya que la al a p opo ción alcanzada en el come cio ca alán po la expo ación de p oduc os manu ac u ados "nacionales" p opició un ápido p oceso de acumulación, con as ando ue emen e odo ello con lo que al mismo iempo ocu ía en Andalucía. Pe o, pa alelamen e, comenzó a cues iona se la elación di ec a en e mode nización indus ial y come cio colonial. En p ime luga , el op imismo an e los esul ados del Come cio Lib e ue mi igado po Miquel Iza d al mos a que las gue as de inales de siglo obliga on a au o iza ei e adamen e el come cio colonial median e emba caciones ex anje as con pabellón neu al. Josep Fon ana, siemp e escép ico an e la en usias a imagen que solía p esen a se del e o mismo bo bónico, eclamaba que la a ención uese cen ada en la o mación del me cado in e io ca alán y en las e dade as ca ac e ís icas del p oceso de acumulación o igina ia de capi al. In oducía así una nue a pe spec i a: la con ibución del come cio colonial a la indus ialización ca alana, en odo caso, sólo hab ía sido indi ec a y su papel se hab ía educido a la po enciación del consumo in e no al abso be g andes can idades de p oduc os i ícolas. Según eso, como mucho, el come cio colonial sólo hab ía es ado p esen e en la a iculación del me cado in e io ca alán desde lejos y como me cado de apoyo con el que pudo con a la indus ia nacien e. Pos e io men e, Jo di Nadal, epasando la ayec o ia inicial de la indus ia ex il ca alana, a gumen ó que, en el mejo de los años, en 1792, el po cen aje de la p oducción abso bido po el me cado colonial no supe ó el 21% del o al. Es, desde luego, un po cen aje signi ica i o, pe o no decisi o. El come cio colonial, según Jo di Nadal, hab ía sido sob e alo ado, simplemen e, po se el único es udiado. De o ma simila , Jo di Maluque conside a que debe desca a se la idea del me cado colonial como o igen p incipal de la demanda indus ial. El mejo me cado pa a los ex iles ca alanes hab ía que busca lo en la p opia Ca aluña y en las egiones españolas más accesibles en é minos de cos es de anspo e. De o a pa e, las p ime as ci as gene ales ob enidas pa ecían da la azón a los pa ida ios de una isión op imis a del Come cio Lib e. Se a a de las ci as de conjun o p opo cionadas po John R. Fishe as el ecuen o del á ico colonial a pa i de 1778 exp esado en alo . Las p incipales son las siguien es: el índice co espondien e a los e ec os expo ados a Amé ica desde odos los pue os pasó de 100 en 1778 a 106 JOSEP M. OLIVA 338 en 1796; a lo la go de esos años, el índice co espondien e a los e ec os conside ados nacionales pasó de 100 a 5083, aumen ando su pa icipación sob e el o al expo ado desde el 38% al 57%; las impo aciones ie on pasa su índice de 100 en 1778 a 1.541 en 1796, un c ecimien o aún más espec acula . Po an o, si se acep a como pun o de e e encia pa a medi el impac o de la e o ma come cial las ci as de 1778, es indudable que el c ecimien o de los in e cambios ue ex ao dina io y que la p opo ción de p oduc os nacionales en las expo aciones ascendió igo osamen e. F on almen e opues o a las conclusiones de John R. Fishe , el plan eamien o de Josep Ma ía Delgado a anca de la c í ica a las explicaciones habi uales sob e las in enciones gube namen ales al p omulga el Come cio Lib e. Es as in enciones ue on, según Delgado, las de aumen a los ing esos de la Real Hacienda y, al iempo, acaba con el con abando en Amé ica. Como eco da a Josep Fon ana, a ines del siglo XVIII la Mona quía española enía condicionada su con inuidad como po encia eu opea a la conse ación del Impe io como uen e de ecu sos. Es o explica, en opinión de Josep Ma ía Delgado, la in ención iscal asignada al Come cio Lib e ya que, desca ado polí icamen e al e a el sis ema ibu a io igen e, el gobie no de Ca los 111 op ó po busca el aumen o de los ing esos g a ando sec o es no con olados po la nobleza y el cle o y, muy en especial, los elacionados con la economía ame icana. Así, la ape u a come cial sólo p e endía aumen a la base imponible, és o es, la can idad de come cio. Po lo mísmo, Josep Ma ía Delgado conside a incie o que el Reglamen o de 1778 supusie a, en e a la insis encia adicional, una educción de la ca ga imposi i a sob e el come cio colonial ya que el a ancel alo aba muy po encima de sus p ecios de me cado a ias de las me cancías más ecuen es en el á ico, como los agua dien es ca alanes. Con ello, incluso educiendo el a ancel se daba luga a un inc emen o de la exacción. O a no edad deba ida del nue o sis ema a ancela io es su gene osa de inición del concep o <<p oduc o nacional». El hecho de ibu a como nacionales los e ec os ex anje os acabados en España y después eexpo ados, como los pin ados ca alanes, obliga a pone en cues ión oda conclusión ex aída de las p opo ciones gene almen e acep adas de unos y o os. En ealidad, se es aba incen i ando la eexpo ación de géne os ex anje os y desanimando la in e sión indus ial. La conclusión que de aquí de i a Josep Ma ía Delgado es ajan e: la aplicación del Come cio Lib e buscaba delibe adamen e en o pece el desa ollo de la indus ia mode na de Ca aluña, ac i idad incompa ible con el o den social del eudalismo a dío de endido po el e o mismo bo bónico. El esquema in e p e a i o de Josep Ma ía Delgado ambién incluye c í icas a las ci as de John R. LOS INTERCAMBIOS EN LA CATALUNA ... 107 Fishe : el año 1778 no debe se omado como inicio de la se ie ya que es un año de á ico ano malmen e bajo, en íspe as de la en ada de España en gue a con G an B e aña. Así, pequeños aumen os han esul ado a i icialmen e mul iplicados po la es adís ica. Finalmen e, el inc emen o en olumen de las expo aciones ca alanas se explica sencillamen e po que el sec o expo ado ca alán, den o del conjun o español, ue el mejo adap ado a las eglas es ablecidas en 1778 y, ob iamen e, ese esul ado, al debe se sob e odo al ino y al agua dien e, no iene nada que e con la supues a in luencia di ec a y bene iciosa del Come cio Lib e sob e la indus ialización ca alana. El conjun o in e p e a i o de Josep Ma ía Delgado en más de una ocasión ha sido cali icado de ex emadamen e adical, an o po lo que se e ie e a la condena gene al de la polí ica e o mis a del gobie no de Ca los 111 como a los e ec os especí icos del Come cio Lib e sob e Ca aluña. Una ez desmi i icada la exp esión <<Come cio Lib e>> y pese al econocimien o unánime de la congéni a di e encia en e las exposiciones de mo i os de los sucesi os dec e os y sus esul ados eales, el Come cio Lib e ha uel o a se ei indicado en algunos aspec os. Más que nada, como ac o añadido a la eac i ación económica del P incipado po su con ibución, po indi ec a que uese, a la expansión de las ue zas p oduc i as. En cualquie caso, según Ca los Ma ínez Shaw, no sena co ec o pa i de la idea de que los años an e io es a 1778 ue an los años do ados de la indus ia algodone a ca alana, exclusi amen e en omo a la cual pa ece cen a Josep Ma ía Delgado la exp esión "indus ia mode na de Ca aluña". También, como ha comen ado Jo di Maluque , el iscalismo de la Mona quía es na u al y ob io, y, desde luego, se ía anac ónico espe a que desde la Adminis ación bo bónica se p opicia an o mas e oluciona ias de o ganización indus ial. Po mi pa e, pa a e mina , quie o eco da que, desde sus inicios en 1765, el Come cio Lib e supuso la apa ición de una opción más pa a los come cian es ca alanes en sus elaciones con Amé ica. Como no edad que e o maba un sis ema anquilosado, es p obable que cons i uye a un incen i o que, aunque segu amen e uese más ic icio que eal, halló en el capi al me can il ca alán una espues a a i ma i a en cuan o al olumen del come cio. A pesa de la p o isionalidad de las ci as, es innegable que desde 1765 se p odujo un sus ancial inc emen o del á ico colonial ca alán. Desde 1778 en adelan e ocu ió lo mísmo. Las ci as disponibles, co espondien es al conjun o español, así lo exp esan, aunque el inc emen o uese mucho meno del calculado po John R. Fishe . Al menos, el ap o echamien o de las posibilidades o ecidas po la se ie de dec e os hab ía apoyado el papel equilib ado 108 JOSEP M. OLIVA del á ico colonial en la balanza de pagos ca alana g acias, en e o as cosas, a la especialización de su ma ina en el negocio de le es. Pe o, si enemos p esen e que el come cio es más consecuencia que causa y si es ya casi un luga común la a i mación de que el e o mismo bo bónico consis ió más que nada en un in en o de ace ca se en la medida polí icamen e posible a las ans o maciones eales p oducidas en unos y o os ámbi os, pa ece con enien e no hace se ilusiones. Ni ilusiones sob e las endencias del capi al me can il en la Ca aluña del siglo XVIII, que, como en cualquie o a o mación p ecapi alis a, incluso hallándose en la on e a del capi alismo, busca su ep oducción en las o mas que ga an izan una asa más al a, una segu idad mayo y un ciclo meno . Po an o, no hay azones pa a espe a que el capi al me can il ca alán de las úl imas décadas del siglo XVIII desap o echa a las opo unidades come ciales que el Come cio Lib e ponía a su alcance. Tampoco hay azones pa a espe a que el capi al me can il asumie a -si es que es aba en sus manos- un papel decisi o en la indus ialización. Ni ilusiones sob e las in enciones de la Co ona. No se ha de ol ida la ob iedad de que el e o mismo bo bónico ue lle ado a la p ác ica po aquellos a quienes co espondía, es deci , gobie nos ilus ados, pe o de An iguo Régimen. Y ya se sabe que de gobie nos poco o muy ilus ados cabe espe a poca cosa. JOSEP MARIA OLIVA MELGAR Uni e sidad de Huel a. Resumen: El au o abo da el es udio de los p oblemas elacionados con la impo ancia y las p incipales ca ac e ís icas de las di e en es á eas de in e cambio de la Ca aluña del se ecien os, eniendo en cuen a que no sólo exis ió el come cio colonial. Summa y: The au ho s udies p oblems ela ed u he impo ance and main cha ac e is ics o he di e en a eas o exchange in Ca alonia in he XVIII h cen u y, conside ing ha he colonial ade was no he only une.