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Mesa Redonda

Simon i Tarrés, Antoni; Domínguez Ortiz, Antonio; García Cárcel, Ricardo; Vincent, Bernard; Casey, James; Roura i Aulinas, Lluís; Burgos Rincón, Javier; Peña Díaz, Manuel

Abstract

Se recoge el debate final del ciclo de conferencias «Europa i Catalunya el 1640.350 anys de la Revolució Catalana», presidido por D. Antonio Dominguez Ortiz, y en el que se plantearon las intervenciones en torno a la problemática actual en que se centra la investigación sobre las revueltas y revoluciones en la Europa del Antiguo Régimen.

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MANUSCRITS. n9 9. Ene o 1991, pigs. 261-286 Mesa edonda P esen ación An oni Simon. En es a mesa edonda, que pone in al ciclo de con e encias, enemos la sa is acción de con a con Don An onio Domínguez O iz, uno de los g andes maes os de la his o iog a ía mode nis a de las úl imas décadas. Su ex ensa bibliog a ía se ca ac e iza po se una equilib ada sín esis de la his o ia socio- económica, polí ica y eligioso-cul u al de la España Mode na y, al mismo iempo, la g an iqueza in o ma i a que dis ingue su ob a, hace que sea un esco siemp e i o y suge en e de la His o ia de España. También nos acompaña án los p o eso es Be na d Vincen , James Casey y Rica do Ga cía Cá cel que ya han in e enido en el ciclo de con e encias. A odos ellos nues o más since o ag adecimien o po su pa icipación. D. An onio Domínguez B iz. Me p oduce una g an sa is acción es a con us edes en es a acul ad que no conocía, y donde se es án o jando nue as gene aciones de his o iado es; desde aho a les asegu o que no les al a á la a ea, po que a pesa de los muchos abajos que se han hecho en los úl imos decenios, y de la copiosa p oducción que se es á ealizando ac ualmen e, aún queda mucho abajo que ealiza . P ecisamen e uno de los campos en el que hay mucho ma e ial inédi o es el de las e uel as, al que se ha consag ado es e ciclo de con e encias. Se puede deci que es e ema de las e uel as ha sido pues o de ac ualidad po las ecien es comen es his o iog á icas, de 30 a 40 años a es a pa e; se mi a a la his o ia en ez de sus iun alismos po 262 sus aspec os deg adados, clases ma ginadas y po el males a social, en el cual las e uel as y al e aciones ocupan un luga impo an e. La his o ia adicional o ha silenciado es os aspec os o los ha sua izado o des i ualizado cuando no enía más emedio que e e i se a ellos po su g an olumen, de al mane a que ac ualmen e se necesi a un g an es ue zo pa a econs ui la e dade a ma cha de los acon ecimien os.Hoy se es á iendo que pe íodos que se c eían muy anquilos en ealidad esconden una se ie de con lic os y ensiones bas an e impo an es. Sal o en el caso de una e olución iun an e como la po uguesa o de la segunda e olución inglesa, sen imien os de leal ad o de opo unismo han hecho que los c onis as e his o iado es in en en silencia los. Y no solamen e és os. Los que han in es igado la his o ia de la Comunidades saben que en los a chi os de las ciudades que oma on pa e en ella al an documen os impo an es que comp ome ían a amilias conocidas e in luyen es. Cuando hice la his o ia de las al e aciones andaluzas me encon é con un pano ama desconocido. Si bien la suble ación del pueblo de Se illa en 1652 e a un caso de al g a edad que no se podía silencia , en cambio, esul aba inú il busca e e encias a las al e aciones que u ie on luga en Alhama de G anada,en Palma del Río y en o as poblaciones. Unicamen e en la co espondencia del Consejo de Cas illa ue donde yo pude halla el hilo de es os con lic os. En cuan o a las g andes e uel as, o mejo dicho e oluciones como la de Ca aluña, o ecen o o ipo de di icul ades, sob e odo a ni el de análisis, ya que las mo i aciones son dis in as pa a las pe sonas que in e ienen en dichas e oluciones, lo que jus i ica que después de p oduci se una e olución exis an luchas en e los encedo es. También exis en pequeños y no an pequeños inciden es que han sido silenciados has a el momen o, dando la imp esión de una época pací ica, anquila y ca en e de p o es as con a la au o idad. Pe o si acudimos a los a chi os encon amos abundan es p uebas de es e impo an e males a social, que unas eces se mani ies a simplemen e con unas p o es as, con la p esen ación de unos memo iales o con el inicio de unos plei os. En o as ocasiones se aduce en un a en ado indi idual o en p o es as masi as, sin que ello suponga la exis encia de una con abulación, de un e ec o dominó, quedando ci cunsc i as al ma co local, po la poca en idad de los hechos o bien po que las causas que los mo i a on ue on exclusi amen e locales. Los mo i os de males a en la sociedad española del siglo XVII son di e sos, iniendo de e minados po las ci cuns ancias del momen o y del luga , al y como es obse able en la esis encia con a los ecaudado es de impues os, aspec o es echamen e ligado al inc emen o de la p esión iscal del siglo XVII, en especial hacia su mi ad, po causa de los con lic os bélicos. En F ancia conc e amen e, esa oleada de umul os que se p oducen en el siglo XVII iene un componen e impo an e, quiza el mayo de odos, de ca ác e an i iscal. En Cas illa se puede ecoge con acilidad bas an es mues as. Así, en una consul a del Consejo de Hacienda en 1669 se da cuen a del albo o o que iene luga en Tala e a de la Reina con a los ecaudado es de impues os. La echa es signi ica i a pues ya ha mue o Felipe IV y las p ime as medidas adop adas po la egencia del pad e Ni ha d se encaminan hacia un in en o de ali ia la p esión iscal. No obs an e, la exis encia de hechos simila es dan cuen a del males a exis en e. La illa se á cas igada con el en io de doscien os soldados, ecu so que según Go izález Muñoz, pe sona que ha his o iado es a localidad y que se e ie e el suceso, esul aba con-ien e en e las medidas que el Consejo adop aba en casos análogos. El ecu so al alojamien o de soldados como cas igo a una población se en iende desde dos pun os de is a. Po un lado, en el An iguo Régimen apenas exis ían unas ue zas de o den público compa ables a nues a época. Exis ían solo algunos alguaciles que ealmen e en ocasión de e uel as g andes no podían hace nada. Lo único que enía en sus manos el gobie no pa a hace en e a es e ipo de si uaciones e a el ejé ci o. E iden emen e e a és e un albo o o meno y no se a aba de que las opas en a an a degüello en la población, pe o sí de que ue an alojadas en la illa, lo que cons i uía una moles ia conside able pues obligaba a los ecinos a ene en su casa a un soldado, a man ene lo y a sopo a su iolencia. El es ado de gue a casi pe manen e en que i ió España du an e el siglo XVII mul iplicó las p o es as po eclu amien o, ánsi o y alojo de los soldados. En el caso del eclu amien o, po ejemplo, podemos ci a el mo ín de es udian es de la Uni e sidad de San iago en ab il de 1642, en que és os se niegan a se alis ados pa a de ende la on e a de Po ugal. Las pendencias po ánsi o o alojo son ecuen es y sang ien as, como la acon ecida en Gua eña (Badajoz), ce ca de la on e a de Po ugal y que es ela ada en las memo ias del Capi án Al onso de Con e as. En ella habla de una pelea en e soldados y paisanos, p oduciendo es mue os. Es e hecho se conoce inciden almen e sin que ninguna o a uen e lo ecoja, po lo que cabe p egun a se cuán os de es os casos ocu ie on sin que se sepa ahsolu amen e nada de ellos. En 1639 Gaspa de Ca anza desde el pue o de Suazo (Cádiz) esc ibe una ca a a la Casa de Con a ación de Se illa en que dice: «ya hab á en endido ues a seño ía la pendencia an g ande que ha habido en e los ecinos del Pue o de San a Ma ía y una compañía de in an e ía de la A mada que pasaba po allí, pues esul a on mue as quince pe sonas de ambas pa es y muchos he idos». Tampoco sabemos es o po ninguna uen e o icial. Toda es e á ea en o no a Cádiz, como luga de emba que de soldados en la lo a, es á especialmen e expues a a inciden es de es a clase. En San Lúca de Ba ameda o o co espondien e de la Casa de Con a ación esc ibía en 1641 «que ha habido albo o o po la p esencia de soldados de que ha esul ado muchas mue es de ecinos*. Na u almen e hay que ene en cuen a que no solamen e los soldados lle aban a mas, sino que ambién las lle aba la población ci il. En Málaga en 1640 ambién enemos e e encias de choques simila es. Algunas de es as pendencias ue on an ue es que si queda on egis adas en las uen es his ó icas. La que hubo po ejemplo en Je ez en 1663 mues a el en en amien o en e los ecinos de la illa y los soldados de un e cio de alemanes que se di igían hacia Po ugal. El al e cado se inició po un mo i o al pa ece nimio como e a el que los ecinos p e endie an el desenganche de los animales pa a lle a los a bebe . Sin emba go, el ambien e acabó caldeándose. Pueblo e hidalgos desen aina on sus espadas has a el ex emo que el e cio de alemanes, as pe de una g an can idad de homb es, u o que e ugia se en un con en o pa a e i a la aniquilación. En Za agoza, en 1643, es a ez si es ecogido el hecho en una his o ia de la ciudad, se p odujo una ba alla campal en e los habi an es de la ciudad y una compañía de los soldados alones, lle ando és os las de pe de . Es e ipo de eacciones podían OCU~~ en una población g ande. Po con a, en una pequeña, ¿qué medios enían las gen es pa a esis i a la iolencia de los soldados? Hui . Hay casos en los que se denuncian que los ecinos han abandonado una aldea huyendo de la iolencia de los excesos de los soldados, hecho que gua da elación con la al a de cua eles y de una in endencia adecuada, con lo que el soldado se eía obligado a man ene se y alimen a se sob e el e eno siendo capaz de cualquie a opello an o en e eno amigo como enemigo.Po ello, uno de los de echos de los hidalgos y eclesiás icos más ap eciados e a el de no ene la obligación de man ene soldados, lo que aumen aba la ca ga sob e el es o de la población, p oduciéndose con ecuencia casos en que el sa gen o mayo o el capi án de una compañía llegaban a un pueblo, llamando al alcalde del luga e indicándole que enían que aloja se allí. El alcalde ealizaba una cues ación euniendo algunos ducados que les en egaba pa a que ma cha an a o o pueblo y pode se qui a de encima la «nube de langos as». Algunos de es os casos han pasado a la li e a u a como saben odos aquellos que hayan leído El Alcalde de Zalamea. MESA REDONDA 265 En cambio, he encon ado pocas e uel as de ipo an iseño ial en Cas illa. La hay, algunas eces en es ado «pu o», po deci lo así. En o os casos asociado a o os enómenos. En algunos pueblos le an ados en Andalucía a mediados del siglo XVII se apun a como o o componen e el elemen o an iseño ial. Pe o así como en la Co ona de A agón, y más conc e amen e en Valencia donde el égimen an iseño ial e a posiblemen e más du o y donde las e uel as del siglo XVII y la Gue a de Sucesión ienen un con enido an iseño ial muy cla o, en Cas illa po con a exis en p o es as, eclamaciones, memo iales o plei os en abundancia, algún que o o caso aislado de desespe ación como el asesina o del seño de Lozoya, pe o ealmen e los mo ines an iseño iales son escasos, aunque ambién los hubo como, po ejemplo, en A ganda cuando el duque de Lema seño alizó la ciudad que e a de ealengo, o ambién en la Tie a de Campos en la zona de las Behe ías, sin que al polí ica opeza a con esis encias signi ica i as. O o ipo de en en amien os ecuen es iene dado po con lic os ecinales mo i ados po cues iones de lími es, pas os y iegos, aunque u ie an escasa impo ancia, pe o llegando a casos g a es como lo sucedido en la Vega de G anada en e A a e y San a Fe, en la que un au o llega a a i ma que el agua ha p oducido más mue es que la pes e neg a. Cuando exis e un p oblema (le lími es los co egido es y chancille ías en iaban comisionados pa a epone las mojone as ya que con ecuencia los ecinos de un luga solían desplaza los en pe juicio del pueblo ecino. Caso pa ecido ocu ió con los ecinos de la ciudad de Viana, al su de Na an a, po que cuando los habi an es de la ciudad cons uye on un molino en el Eb o, los de Log oño salie on más de cien o cincuen a ecinos con ins umen os y a mas con la in ención de de oca aquél, p oduciendose al e cados de los que debió da cuen a a Mad id. Den o del mismo pueblo ambién exis ian ensiones. Los bandos medie ales es aban apaciguados pe o no es aban mue os del odo. Había una conside able iolencia mayo en los pueblos que en las ciudades. Las g andes ciudades es aban más igiladas po el pode cen al y po o a pa e en ellas el «caballo de ba alla» que e a el con ol de las ca gas municipales ya no enía obje o pues se habían endido, se habían pa imonializado las ca gas municipales o jándose una oliga quía sólida que no daba luga a mo i os de peleas. Po con a en los pueblos sí, po cuan o que es as luchas se encon aban en la base de la ob ención del pode municipal. Es o se mezclaba luego con los odios y las encillas de di e sas amilias. Cu iosamen e, examinando la li e a u a misional que an as cosas dice sob e la ealidad social del An iguo Régimen, uno de los mo i os p o undos, quizas el más impo an e, de los se mones de los misione os es p edica la conco dia, que acaben los bandos, empleando incluso e ec os e dade amen e ea ales, llegándose incluso al ex emo de escenas en las que los an iguos enemigos, lle ados de un impulso mís ico se ab azan unos con o os, de aman lág imas, hacen p omesas de amis ad que no sabemos si luego cumpli ían pe o que esponden a una ealidad conc e a que e a la exis encia de odios den o de los pueblos. En el ela o de un misione o jesui a que eco ió pa e de Ex emadu a, és e iba ano ando los homicidios que ocu ían en es os pueblos. La suma o al alcanzaba los cua en a. Como siemp e, de i an de odios pe sonales, po p oblemas de p es igio, po dispu as de pode , e c. . . Un dec e o de 1683 e e ía li e almen e: «habiendo en endido las u baciones que se han o ecido en la ciudad de Medina de Rio Seco sob e las elecciones de jus icias y demás o iciales del Ayun amien o y siendo jus o se dé p o idencia pa a que aquella ciudad se man enga en jus icia he esuel o que sin emba go del de echo o ole ancia que a dicha ciudad es á pe mi ida pa a que pueda p opone suje os al Almi an e (se e ie e a la amilia de los En iquez, los dueños de Medina de Rio Seco) de quienes haya de elegi pa a alcalde, egido es y demás o icios po es e año solamen e y sin que se pe judique el de echo que la ciudad y el Almi an e u ie en se nomb en po el minis o que nomb e el Gobie no del Consejo». En ealidad es e documen o hab ía que inclui lo en el apa ado de la lucha an iseño ial po cuan o que el p oblema subyacen e es la al a de acue do en e la illa y el seño sob e las pe sonas p opues as po aquella pa a ocupa es os ca gos. El Consejo de Cas illa in e enía en e las pa es en con lic o nomb ando en aquel año los ca gos en el municipio. En una coma ca ce cana a Málaga que se llamaba las Cua o Villas, cuyo cen o e a Coín, la lucha de bandos pa ece que mezclaba dos aspec os. Po un lado, las luchas en e egido es nobles y egido es plebeyos y po o a pa e, luchas en e a ias amilias po alcanza el pode . El p oblema llegó a al ex emo que u o que i el co egido de Velez en Málaga a pone paz. Sin emba go, ma an al co egido y al alcalde que le acompañaba. Tiene en onces que en ia la Chancille ía de G anada un comisionado especial y bas an e iempo después, pues es o ocu ió en 1653, y en 1661 oda ía hay es imonios de que seguían los dis u bios. Se c ea en onces un co egido especial pa a las Cua o Villas, c eando en onces un p oblema secunda io pues Coín había comp ado su ju isdicción con lo que legalmen e no le podían pone un co egido pe o sin emba go se lo ponen pa a es ablece el o den. Coin dice que una de dos, o qui an el Co egido MESA REDONDA 267 o le de uel e el dine o que ella había dado pa a comp a su ju idicción. En algunas poblaciones apa ece de ez en cuando algún documen o que nos ilumina con una luz muy is e y muy ágica las in e io idades de la ida local de aquel iempo. No se puede ex apola , po supues o, lo que sucedía en Ubeda en 1677 al conjun o del eino de Jaen. El hecho de que Ubeda ue a como Baeza una población muy nobii ia ia con e ía a la lucha de clases unos in es muy somb íos. Eso apa e de que oda es a zona del eino de Jaen hicie a bloque con el su de Albace e y con Mu cia en las pos imenas del siglo XVII pa a se una de las zonas de «bandosidades» en el sen ido e imológico de la palab a, es deci , no de me a delincuencia, sino de lucha de bandos, una de las más con lic i as de oda España. En sep iemb e de 1677 Ma iana Ruiz y Ca alina Ma ínez, ecinas de Ubeda di igían un memo ial al Consejo de Cas illa diciendo que «se ponen a los pies de su Majes ad pidiendo jus icia po que habían p eso de en e más de sesen a pob es a a ios pa ien es suyos que es án padeciendo necesidad sin más de o os cien os que han desampa ado sus casas a pesa de que en ella dicen no habe pa icipado en los albo o os. Los p endie on en Baeza donde es aban segando. La i anía y la iolencia de los pode osos ha sido lo que ha educido aquella ciudad a an deplo able es ado. Los han a opellado sin que e oi los, p e endiendo así con undi sus deli os y que los pob es inde ensos los paguen». Achacaban los sucesos pues, a los pode osos que han in en ado i aniza y e ende el pan de los pob es, ma ándolos, ul ajándolos y pe siguiéndolos. El mo ín, a la luz de una documen ación incomple a, pa ece que se p odujo po que sacaban igo de la ciudad en una época de hamb e y ca es ía. Acudió el co egido de Baeza, p endió muchos pob es y aunque es os decian que la culpa e a de los icos la causa pasó al Consejo y no sabemos más sino que en eb e o mandó el ey al Consejo que es a causa se sus ancia a con b e edad. De es os acon ecimien os y o os simila es no se busque nada en las his o ias de Baeza. Gene almen e es as cosas se silencian y no sé si en la documen ación municipal se pod á encon a la cla e pues como la oliga quía e a la que dominaba el Consejo ampoco end ía mucho in e és en que cons a a es as cosas en sus lib os. Po úl imo les oy a menciona algunos o os mo i os de que el pueblo se albo o aba y que podía se po los mo i os más dispa es y ex ao dina ios. Po ejemplo, se indul a a unos eos de Consueg a que habían o mado un g an albo o o po que habían qui ado la imagen de Nues a Seño a de la Blanca lle ándola a la capilla del cas illo. En Tudela se p oduje on albo o os po que los hidalgos habían acapa ado el de echo de caza, cosa que i i aba al es o de la población no sólo po el hecho de e se p i ados de la caza sino po la di e encia es amen al que se p oducía. En 1694, du an e la ies a del Co pus en Málaga, apenas pasó la p ocesión el pueblo causó eno mes des ozos en los deco ados calleje os po que no se le habían epa ido dulces como e a adicional. En Mad id se o igina un albo o o po que una jun a de policía y o na o c eada en la co e de e minó qui a odos los pues os calleje o?. Pa a muchos es o e a la uina po lo que acudie on al Condes able. Es e se apiada de ellos y les o ece i a in e cede an e el ey. Van odos jun os al palacio eal de Felipe 11 que es á con go a. No les ecibe y les indica que acudan an e el Conde de Ba ajas que es el p esiden e del Consejo. Al pa ece en e es a muchedumb e algún exal ado g i a á «abajo el mal gobie no». Es o ale ó al Consejo que de e minó de ene a algunos de los albo o ado es con los que deciden hace un esca mien o. Publicamen e los pasean y anuncian en e los «g i os y llo os de la muchedumb e», dice el documen o, que po albo o ado es y agabundos es án condenados a gale as. Además de las g andes e oluciones, los albo o os, e uel as, al e cados de ipo local indican el es ado de ánimo y males a social, siendo su es udio de g an in e és pa a p o undiza en el conocimien o de la sociedad española del An iguo Régimen. An oni Simón. Don An onio Domínguez O iz nos ha mos ado una ex ao dina ia casuís ica de mo ines, al e cados, bandosidades.. . de la Cas illa del siglo XVII, comple ando el cuad o de e uel as y ebeliones de la Mona quía Hispánica y Eu opa que en los días pasados nos han azado los ponen es. Una de las cosas que más me han llamado la a ención de las dis in as sesiones del ciclo es la exis encia,.en casi odos los países, de isiones his o iog á icas - e isionis as y pos e isionis as- que plan ean el análisis de las e uel as y e oluciones del siglo XVII en base a pe spec i as bas an es dis in as al en oque sociológico que había p imado en las décadas de los años sesen a y se en a. qué balance global pod íamos hace de es a nue a oleada de in es igaciones y o ien aciones? Rica do Ga cía Cá cel. El balance sob e el es ado ac ual de la his o iog a ía social sob e las e uel as del siglo XVII conduce a obse a que al an ideas cla as. El caso de la e olución ca alana a la que yo me e e í, pa ece mos a es a pe plejidad. Conocida como «Gue a dels segado ss, lo que menos p esen e es á es el p o agonismo de los campesinos. Es e ipo de pa adoja esul a po o a pa e ecuen e. En la e olución po uguesa Fe nando Bouza MESA REDONDA 269 1 asumió lo que po o a pa e An onio Espanha había de endido an e io men e, es deci , que la e olución po uguesa no e a 1 e olución, y si mucho me apu áis ni siquie a e a po uguesa o cuando menos no había una conciencia nacional po uguesa e iden e. Respec o a la e uel a i aliana, B uno Ana a nos plan eó las conclusiones de la úl ima ob a de Villa i (El elogio de la disimulación), en la que ampoco los iejos plan eamien os de e uel a an i eudal pa ecen es a asumidos en la ac ualidad. La e olución inglesa, la an igua e olución bu guesa, al y como la plan eaban los ingleses, oda ía es una e olución que anda buscando bu gueses en su p o agonismo social. De las e uel as ancesas ampoco pa ece que los his o iado es engan un modelo común explica i o del enómeno. Po an o, un balance gene al de es e ciclo de Con e encias esponde, a mi juicio, a lo que hoy es el es ado ac ual de la his o iog a ía en es os emas. Se a a de una his o iog a ía en ansición, sin des ino conc e o, pe o en cualquie caso en duda, en cues ionamien o de a i maciones o p incipios has a el momen o comúnmen e admi idos. Si u ie a que ealiza un es ado de la cues ión ápido, la p ime a cues ión que me pa ece e iden e es esa endencia a la de aluación de la anscendencia que se le ha dado en gene al a odas las e uel as. Si el concep o gené ico de c isis del XVII ya se encuen a en ía de «desguace» desde hace bas an es años, ambién encuen o que la anscendencia mí ica dada a lgunas de es as e uel as y e oluciones es á en ías de e isión. Quizás haya que acudi a o os concep os más limi ados y no an ca gados de anscendencia como los de «al e aciones», «agi aciones», «mo ines» o «conspi aciones». Aspec os que, epi o, de aluan la anscendencia eno me con que se habían ca ac e izado a las e uel as sociales del Seiscien os. En cuan o a las causas, como bien ha señalado An oni Simón, sí hay una cosa cla a. Los deba es sociologis as en omo a la iden idad del concep o de «clase social» y de su de i ada la «lucha de clases», e eno abonado al deba e en omo a la década de los sesen a, ac ualmen e han en ado en absolu a e isión. Incluso, al y como señaló Bema d Vincen en su con e encia, el «mousnie ismo» o lo que equi ale a deci la in e p e ación absolu amen e conse ado a desde el pun o de is a social, ha dominado en los úl imos años, Las iejas discusiones espec o al p o agonismo de las clases sociales y de la supues a iden idad de las e uel as an i eudales o an iseño iales, se han sus i uido po un ~~mic osociologismo» que nos lle a al plan eamien o de aspec os como los lazos clien ela es, de elaciones de pa en esco, e c.. . T as es a his o iog a ía subyace, a mi juicio, una social. Pe o dudo mucho, hab ía que e lo que opina D. An onio, que ue a an ú il hace lo mismo en F ancia o en España explo ando la ealidad de ambos países a a és de la ealidad de la co e, del o ganismo cen al de gobie no. Pienso que en Ingla e a la co e iene una in luencia social muy ma cada. Po eso en ella no se puede hace una di isión en e his o ia social e his o ia de la co e. Van unidas. El mundo de la acciones, de las clien elas o ma pa e de la his o ia ín ima social de la éli e inglesa ya sea en las p o incias o en Lond es. Los ingleses ac ualmen e a an de explo a la cul u a polí ica de la éli e como un ca iz muy impo an e de la his o ia social. En ende o a ez como se concebía el uni e so a a és ambién quizás de ideas de la co e, de la di inidad del ey. Cosas insospechadas an su giendo a aiz de la exploación de la documen ación de los dia ios de la éli e inglesa. D. An onio Domínguez O iz. Me pa ece que hubo mucha menos con lic i idad in e na en el siglo XVIII que en el siglo XVII. Me da la imp esión, a a és de la co espondencia del Consejo de Cas illa que e a el que igilaba odo, que exis ían menos inciden es y menos g a es que en los siglos an e io es. Me pa ece que la in luencia op esi a del Es ado an o en el e eno iscal como mili a en Cas illa ue un ac o impo an e. Lluís Rou a. Yo compa o lo a i mado po Rica do Ga cía Cá cel espec o a la pe plejidad que puede habe espec o a la his o iog a ía de las e uel as, ebeliones, e oluciones, e c. Po un lado se iende en la his o iog a ía a abandona concep os como absolu ismo, como nobleza, pe o, en e a eso, ¿qué pensa ? C eo que hay cosa muy cla as. T as la e uel a exis e la ep esión, y eso es e iden e. Po ahí quizás pod íamos esi ua el ema a pa i de quien eje ce esa ep esión, quién la dic a, quién la con ie e en no mas. Exis e o a conside ación más global que enma ca oda la cues ión his o iog á ica. Es amos hablando de una cues ión neu álgica en los mo imien os de una sociedad y de cualquie sociedad y de cualquie época. Cuando hablamos de e uel as, de e oluciones, de ebeliones, no hablamos sólo del siglo XVII. Pienso que p ecisamen e las polémicas y los plan eamien os his o iog á icos nos lle a ían al absu do si conside amos sólo lo que conside amos que es la ealidad. Pa ece que cuan o más sabemos de una e uel a, de una e olución, menos sabemos de ella. ¿Cómo puede en ende se ello? Es amos hablando de una cues ión neu álgica pa a oda la sociedad, y po an o conside o que los plan eamien os his o iog á icos cuando ienden a desemboca en el con usionismo y en el caos e lejan sob e MESA REDONDA 277 odo la ealidad de la his o iog a ía ac ual más que la sociedad que analizan. Pod íamos p egun a nos, pues, has a qué pun o es a endencia al con usionismo no obedece en cie a o ma a una necesidad de supe i encia del his o iado en el ma co de la sociedad ac ual. Po que, cla o, el his o iado iene que compe i como publicis a, iene que compe i como p o eso uni e si a io o con o as ca e as que lucen o que dan mayo p es igio, ecu sos, e c. ¿Has a qué pun o no es amos en muchas ocasiones en e a una especie de es a egia de supe i encia de la his o iog a ía que encuen a en el con usionismo una o ma de a ae a un público, de a ae una a ención? Cla o, luego hay que plan ea se que quizá lo más lamen able es la incapacidad del his o iado pa a ansmi i eso al conjun o de la sociedad. Incapacidad que puede obedece a las malas in enciones, si las hay, pe o que puede obedece a una desconexión en e lo que es la in es igación y lo que es la di ulgación o la pedagogía. De modo que pienso que no es que cuan o más conocemos algo menos sabemos de ello. Al con a io, pe o hay ahí en emezclados o os in e eses que hay que deslinda . Po o o lado, lo que lamen a ía es que espec o a la his o iog a ía del siglo XVII no se endie a a menudo a econoce cuáles son los mínimos básicos que son acep ados. Es deci , que se ayuda a con ello a di undi aún más el con usionismo. Y es oy pensando implíci amen e en o o g an acon ecimien o que es á inme so en odo ello. A odos se nos ha eco dado en el pasado año, en el bicen ena io de la Re olución F ancesa, las polémicas que lo acompañaban. Pe o c eo que ahí hay ya unos mínimos es ablecidos. Puede habe unas polémicas más o menos a i iciales pe o de las cuales odo el mundo iene conciencia de ello. Luego es án las g andes polémicas pe o que pa en de unos mínimos es ablecidos, de unas in e p e aciones asumidas. Me da la imp esión de que es o no se ha llegado a econoce en la his onog a ía ac ual en o no a las e uel as y e oluciones del siglo XVII. Yo c eo que ha ía al a eso a pa i de plan eamien os p agmá icos y posi i is as como los que plan eaba en su epaso el p o eso Domínguez O iz o como los que ecogía pa a el caso inglés James Casey. En el ondo la e es a necesidad de p ecisión, de pun ualización en cues iones elemen ales como po ejemplo la di e encia en e e olución, ebelión o e uel a. D. An onio cuando comenzaba a habla nos dis inguía cla amen e, quizás ue a in e esan e que nos lo explici a a más, po qué Ca aluña no ep esen a una e uel a sino una « e olución». ¿Cuál es la di e encia concep ual en e ambos é minos? No necesa iamen e en el siglo XVII el concep o de « e olución» implica odo el con enido que hoy le aplicamos o que le aplicábamos has a el momen o ac ual en que se es á aplicando a mo imien os que en p incipio pa ece ían con ane oluciona ios. Me es oy e i iendo al caso polí ico de la Eu opa O ien al. Pe o al menos has a hace muy poco el é mino e olución e a unánimemen e asociados a una ascendencia y a una p o undidad. El p oblema apa ece, a mi juicio, cuando lo asladamos al cual al siglo XVII. D.An onio Domínguez O iz. Yo me conside o incapaz de aza el lími e en e la e uel a y la e olución, pe o si omamos casos ex emos, e iden emen e, la di e encia pa ece muy cla a. La e olución sob epasa el ma co local. Lo p ime o que señalé cuando hice es e epaso de inciden es a iados es que odos e an de ca ác e local, y ninguno de ellos puede aspi a al cali ica i o de « e olución». Un c i e io puede se la magni ud, pe o ambién o o puede se el p opósi o. ¿Se a a de sub e i un o den de cosas o se a a simplemen e de p o es a con a un hecho conc e o? E iden emen e, si un pueblo se albo o a po que la asa del pan se ha pues o muy al a no se puede deci que se a a de una e olución, po que en e dad no es á cues ionando el sis ema. A lo sumo, es á cues ionando los abusos. Ese es el signi icado esencial de la ase « i a el ey y mue a el mal gobie no». Es deci , no cues ionan el sis ema ep esen ado po el ey. Y la e olución sí, po que c eo que los ca alanes no decían « i a Felipe N». C eo que la cosa iba más honda. Po an o, no se a a de una di e encia de magni ud, sino cuali a i a en cuan o aspi a a cambia aspec os esenciales de un o den y de una je a quía es ablecida. Reconozco que aza la on e a en e ambos hechos es muy di ícil. James Casey. En cuan o a es as di e encias en e « e uel a» y « e olución» en el caso inglés me pa ece que cada ez más se es á a ando de disminui el concep o de e uel a o e olución en los inicios de la Re olución inglesa. F en e a la ieja his o iog a ía que hablaba de los es ue zos pa a es ablece una libe ad pa lamen a ia con a el absolu ismo, o con a la ieja his o iog a ía social que hablaba de la exis encia de una ieja nobleza «abu guesada» que a aba de ompe los moldes de un iejo eudalismo, cada ez más se es á incidiendo en señala los inicios de la Re olución inglesa en la con usión o al, en la inexis encia de pau as po pa e de los e oluciona ios en cuan o a los obje i os. La Re olución inglesa se ace ca quizás así más a lo que ue la e uel a en Flandes en 1567-68. Hubo una mino ía de cal inis as en Flandes o en Ingla e a que enían consciencia de lo que ambicionaban, que e a ans o ma la sociedad, pe o el es o e a con usión. La nobleza lamenca o inglesa enía con usión espec o a lo que suponían los de echos del ey o del MESA REDONDA 279 Pa lamen o. Con usión po el capi alismo en el campo y po quienes iban a apoya lo o no. La his o iog a ía más ecien e p opiciada po his o iado es como Fle che insis e en que debe comenza se con un es udio na a i o de los hechos. La e uel a inglesa e oluciona con un hecho as o o, con un en en amien o pa cial, muy local, que luego se conca ena con o os y que obliga a que no se pueda ol e a ás, de mane a que la gen e, sin planea inicialmen e una gue a ci il, acaba po cae en ella. La di e encia es que hubo una e olución según ellos, pues las consecuencias de los dis u bios en an o a o mas como la disiciplina popula , en an o al de umbe de la p e oga i a egia ue on an p o undas que domina on a la go é mino. Es indudable, pues, que hubo una e olución. Pa a con es a a o o comen a io uyo sob e los mo i os po los que los his o iado es se lanzan a es udia e oluciones y a ma iza cosas, en Ingla e a esul a cu ioso es o. Es amos de acue do quizás en que las causas de la Re olución inglesa son menos in e esan es que sus consecuencias. Los ingleses de la p ime a mi ad del Seiscien os e an al in y al cabo bas an e adicionalis as, y las causas del en en amien o en e Ca los 1 y su Pa lamen o pueden asemeja se a las elaciones en e Felipe IV y sus Co es o al de o as e uel as. Las causas son menos impo an es que las consecuencias. En onces, ¿po qué hay an o alud de his o iado es es udiando las causas de la e olución inglesa? Un alud que se p oyec a sob e la p ime a mi ad del siglo y no sob e la segunda, donde se e i ican las consecuencias de es a e olución. Me p egun o, espec o a u comen a io, si la azón no es que en ez de que es amos luchando po un espacio i al pa a sabe algo, no es más bien la ascinación po pun ualiza o dis ancia se disc epando espec o a plan eamien os an e io es. Todo el mundo ha leído un lib o sob e la p ime a mi ad del siglo XVII sob e el cual ha podido disc epa impulsándole a la in es igación. Po con a, sob e la segunda mi ad de la cen u ia apenas con amos con abajos. Con inúan habiendo muchas incógni as. Y cuando no hay un deba e es ablecido es di ícil lanza lo. El oblema no es an o ab i un espacio i al pa a el his o iado sino en& imaginación pa a plan ea se un p oblema que no es á muy bien diseñado o plan eado. Be na d Vincen . Yo no he dicho que el concep o de nobleza no si ie a pa a nada, sino que la nobleza es un conjun o mucho más complejo que lo que se había diseñado en el modelo ma xis a clásico al y como lo había con igu ado Po schne . Y pa a el concep o de bu guesía sucede lo mismo. Po ello, la ealidad se impone a cada uno de una o ma an compleja que los concep os o mulados de una mane a demasiado educcionis a inalmen e se con ie en en o mulaciones inse ibles. Pe o c eo que cada ez que se in es iga sabemos más cosas. Nues o conocimien o se en iquece. Se plan ea el p oblema p ecisamen e de in en a o mula de mane a eó ica odo eso. Y de ahí que engamos esa di icul ad al hace lo. Si ealiza nos esa compa ación con la Re olución F ancesa lo que ocm es que aquella es á es udiada de una o ma p o unda desde hace años, incluso di ía siglos, Tenemos po ello la posibilidad de con a con algunas in e p e aciones bas an e cla as y bas an e au ónomas cada una de las demás. De momen o enemos es in e p e aciones de los hechos. La isión de Vo elle, que iene de muy a ás pe o con unos ma ices nue os de in e p e ación de una e olución comple a. F en e a la in e p e ación neolibe al de Fu e , las dis ancias es án bien ma cadas. Y hay una e ce a, mino i a ia, que es la que in e p e a la e olución como un genocidio, digámoslo así pa a deci las cosas ápidamen e, y que ambién gua da un abismo con las demás. Quizás, en cuan o a los «mo imien os» (y empleo es a palab a quizás con ese sen ido di uso) del siglo XVII o XVIII, en conjun o pa imos de una base mucho más ecien e y mucho más incomple a. Po eso, cuando se des elan aspec os nue os hay más di icul ad pa a in e p e a los de una mane a global. Pienso que necesa iamen e hay que pasa po es a ase. No c eo que es emos condenados a ac ecen a unos hechos sin pode ecompone el paisaje. Tenemos que hace el es ue zo de ecompone pe o quizás pasa án algunos años más de di icul ades en es e e eno. De odas o mas, si una ez más omo el ejemplo de la F onda, al y como hoy la conocemos po una inmensa can idad de abajos, emos en ella (y po eso hablo de «la F onda» y no de las «F ondas») un hecho que ha enido a ias ases donde su gen luchas de in e eses den o de la p opia nobleza o de la bu guesía, y que odas es as ue zas acep an inalmen e el absolu ismo. Y en ello, los es udios ecien e enseñan que Condé, po ejemplo, nunca u o la idea de impone su pode , de mengua o cues iona al ey pode es o a Maza in. Simplemen e ha que ido ene un papel pe sonal den o del absolu ismo y nada más. An oni Simón Ta és. Si se me pe mi e, me gus a ía hace una in e ención, cen ada en la Re uel a Ca alana de 1640, abo dando la cues ión p esen ada po los p o eso es Lluís Rou a y Bema d Vincen sob e la exis encia de ases de deso ien ación o pe plejidad en el análisis de las e uel as del siglo XVII. Ello me hace e lexiona sob e el encabalgamien o en e la e olución concep ual-his o iog á ica y los a ances de la in es igación empí ica, cuya asinc onía puede explica las si uaciones de pe plejidad e e idas en el deba e. Recien emen e di e sos his o iado es: E a Se a, Nú ia Sales, X. To es o Joaquim Alba eda, han de endido la esis de la exis encia de un es ado ca alán en el pe íodo his ó ico an e io a los dec e os de Nue a Plan a; conc e amen e Núxia Sales u iliza el concep o de «Sobe anía impe ec a» pa a de ini el s a us polí ico de la o mación his ó ica ca alana du an e los siglos XVI y XVII. La acuñación de es os nue os concep os -muy basados en el es udio deVíc o Fe o El D e Públic Ca ald. Les Ins i ucions de Ca alunya ins al Dec e de No a Plan e o ela i amen e nue os, pues Pella i Fo gas y o os his o iado es omán icos ya de endie on plan eamien os pa ecidos, implica e os impo an es a la in es igación empí ica: ¿cuál ue el g ado de con ol y de p esencia de las Ins i uciones ca alanas sob e el e i o io del P incipado? ¿Cómo se desa olla on las bases hacendís ico-adminis a i as? ¿Son compa ibles es as o mulaciones con el débil desa ollo de la o ganización mili a ca alana, una de las causas undamen ales de la en ega de 1641 a la Mona quía F ancesa? ¿Qué sen ido iene pues en 1640 habla de «Gue a de Sepa ación»? Si és a ue an sólo una des inculación dinás ica y e a an insigni ican e el g ado de in eg ación den o de la Mona quía hispánica de los Aus ias, ¿po qué las múl iples y p o undas ac u as en el seno de la sociedad ca alana a aíz del mo imien o e oluciona io de sepa ación? D. An onio Domínguez O iz. No siendo mi campo el e eno de la his o ia ins i ucional, di é simplemen e mi opinión. C eo que el concep o de «sobe anía impe ec a» en una au ología. No puede se más que impe ec a, como lo es en Na a a o en Cas illa, desde el momen o en que e a compa ida con el ey. En los siglos XVI y XVII no se había llegado a la iden i icacibn en e el ey y el eino. E an dos en idades dis in as, cada una de las cuales eclamaba una pa e de a ibuciones y de sobe anía. Desde el momen o en que Ca aluña econocía la au o idad de un p íncipe que e a el que en de e minadas ma e ias ma e ias decidía no podía ene una sobe anía o al. La p ueba e iden e es que ¿quién con oca las co es? Las co es las con oca el ey. Las de Cas illa es aban más domes icadas en e a lo que sucedía en Ca aluña donde el mona ca encon aba una mayo esis encia. Tan o en Cas illa como en Ca aluña se a a de «sobe anías impe ec as». Lo que sí puedo a i ma es que la de Cas illa e a más «impe ec a» que la de Ca aluña. An oni Simón Ta és. Voy a da mi opinión al espec o. «Sobe anía impe ec a» es empleada en el sen ido de que en Ca aluña, pa a Nú ia Sales y los o os his o iado es an es ci ados, iene un desa ollo his ó ico ins i ucional no o al, sino p opio y equipa able al desa ollo ins i ucional ancés o inglés. La única di e encia con es os casos se ía la exis encia de una sobe anía compa ida, pues el mona ca ca alán lo se ía ambién de Cas illa y de o os einos de la Mona quía Hispánica. En es o es oy de acue do, pe o conside o que el elemen o ins i ucional es insu icien e pa a de ini una o mación polí ica p opia y plena, ca alana en es e caso. Hay un ac o que pa a mí en la época mode na es esencial, y no s610 en és a, como los acon ecimien os ecien es en época con empo ánea demues an, que es el ac o mili a . E iden emen e, sin una o ganización adminis a i a-mili a de signo mode no (po que sí que exis e una o ganización mili a p imi i a: el soma én, las milicias u banas) sin es a o mación a mada de ipo mode no es impensable pe sa en un Es ado, o, más p ecisamen e, en cualquie o ma de sobe anía polí ica plena du an e los siglos XVI y XVII. Una cosa es el desa ollo ins i ucional y o a una sobe anía polí ica e ec i a y, al menos en la época mode na, es a es impensable sin el desa ollo de una ue za mili a p opia que, en e o as cosas, implica un cie o g ado de desa ollo de la hacienda y de la adminis ación que Ca aluña no iene en 1640. La in e ención ancesa debe se en endida como consecuencia de és o. Cuando el ejé ci o del ma qués de los Vélez iene a Ca aluña a ep imi la e uel a y Pau Cla is con oca la «Jun a Gene al de B acos» p ecisamen e con la in ención de c ea una ue za a mada pa a de ende a Ca aluña ¿qué se consigue? Ocho mil homb es mal equipados que los mismos mandos de ese ejé ci o dudan que cons i uyan una ue za mínima pa a de ende Ba celona y Ca aluña. La Re uel a Ca alana se hubie a acabado muy posiblemen e en ene o de 1641 si los anceses con su ejé ci o no hubie an acudido y iun ado en la ba alla de Mon juich sal ando a Ba celona, en cla a con apa ida de la en ega del P incipado a Luis XIII. Ja ie Bu gos. Apoyando la esis de Rica do Ga cía Cá cel, cie amen e la endencia de la his o iog a ía mode nis a ac ual es a acia de con enido concep os como « eudalismo», «Es ado absolu o», e c. Po ejemplo, la ei indicación ac ual del papel de las co es, mayo del que se había conside ado has a el momen o. En es e sen ido es oy pensando en los abajos de Pablo Fe nández Albadalejo. Es o conduce a la minimización del papel del Es ado en el ma co de la conside ación, yo c eo que eal y ace ada, de las di icul ades de comunicación y e ec i idad del pode del Es ado en el ámbi o del e i o io. T as es os concep os apa ecen o os que ienen a desmen i la e ec i idad del dominio de clase de los g upos eudales y MESA REDONDA 283 concep os que si en como sus i u o ios a su ez, como el de «clien elismo», a a és de ins umen os de pa en esco, de dependencia económica, de apoyos polí icos. En odo caso, la in oducción masi a de es os concep os nos acaba dando una imagen esul an e más compleja. Eso no c eo que pueda desmen i que el Es ado absolu o, en el siglo XVII es e iden e que es un ins umen o al se icio de la nobleza. Po ejemplo, an es apun aba el p o eso An onio Domínguez O iz las luchas en el municipio. Amplios sec o es del eje cicio del pode es a al an cayendo en manos del pode nobilia io y se an es ableciendo e ec i amen e lazos de clien elismo muy ue es. Ello no desmien e que ales lazos ue an una modalidad de eje ci a el pode po pa e de la clase nobilia ia. La con e encia del p o eso Ignacio A ienza es especialmen e cla i icado a en es e sen ido. Pe o el inal de los lazos de solida idad, de inculación en la comunidad u al, en las ins i uciones municipales es el e o zamien o de la cohesión y el pode de los g upos eudales, de la clase eudal. En onces, ¿se puede pone en duda el eje cicio del pode y en bene icio p opio po pa e de es a clase nobilia ia? Pienso que en el siglo XVII no. Es cie o que de e minada his o iog a ía de co e ma xis a ha caído en un excesi o educcionismo de concep os pe o que en cualquie caso no puede lle a a pone en duda la exis encia de un égimen seño ial, la exis encia de un bene icio e iden e po pa e de la clase nobilia ia, el eje cicio de una ep esión sob e el campesinado. Cues iona es os elemen os supone conside a que odo lo que has a aquí hemos a anzado no si e de nada. Si ello ha se ido pa a hace más compleja nues a isión de la sociedad del An iguo Régimen a mi me pa ece magní ico y c eo que el discu so cien í ico si e pa a eso, pa a ma iza , pa a llega mucho más a la complejidad del p oblema, a la complejidad de los mecanismos. Pe o si ello si e pa a desmon a lo que enía ealmen e de coe ci i o y de iolen o el sis ema eudal y pa a acia de con enido el eje cicio del dominio de clase de unos de e minados sec o es sociales y en pa icula de la nobleza, se ía pa a sen i se, as muchos años de in es igación en el ema, us ado sob e el camino ecomdo. D. An onio Domínguez O iz. Yo en cambio no engo esa sensación, po que p ecisamen e du an e mucho iempo he de endido la esis de que en España, po lo menos en Cas illa pues en la Co ona de A agón es algo dis in o, no exis ió un au én ico eudalismo, sino en égimen seño ial que e ec i amen e podía llega a se bas an e du o pe o que no es iden i icable con el eudalismo. El ema del dominio del municipio po la nobleza es algo que iene un ondo e iden e pe o que equie e bas an es ma izaciones pues el concep o de la nobleza es algo bas an e ago en el sen ido de que es un ó ulo que se ha ido aplicando a una se ie de sec o es sociales bas an e di e sos, en especial desde que se inició la en a de ca gos. En ealidad, en el siglo XVII y XVIII las ciudades impo an es es aban en manos de unas oliga quías que sólo en pa e e an au én icamen e nobles. En ealidad en muchas pa es e an unciona ios, an iguos me cade es que habían accedido a la nobleza, que no es lo mismo. Po o a pa e, hay que ene en cuen a o a conside ación. El eudalismo es incompa ible con la exis encia de un Es ado ue e, y aunque en el seno del municipio había luchas, había clien elas, po encima suyo se encuen a el Es ado. De eso no hay duda. Aho a bien, lo que sucede es que se p oduce una especie de alianza en bene icio mu uo. El Es ado con al de ex ae del municipio la mayo pa e posible de ecu sos suel a bas an e las b idas a las oliga quías locales. Les da en muchas ocasiones ca a blanca, pe o es po olun ad p opia. En ealidad el Es ado si quie e se impone. Vayamos a un ejemplo conc e o. El municipio de Málaga, como an os o os, es aba ya comple amen e pa imonializado po una se ie de amilias. Es os hacían y dehacían en su p o echo. En ealidad el an iguo clien elismo ya no enía mucha ue za po que e an an dueños del municipio que no enían necesidad de una clien ela. El iempo de és a había sido la Baja Edad Media, cuando la necesi aban pa a conquis a el municipio. En época de Ca los 11, an e la mul i ud de eclamaciones de co upción, que no e a una si uación nue a, el Gobie no de e mina en ia un comisionado en isi a de inspección. A emo izados an e es a pe spec i a los munícipes de Málaga o ecen una ue e can idad (unos 50.000 ducados) pa a que no se inspeccione nada. Y el Es ado acep a. Es deci , hay una conni encia pe o, ¿quién es el que iene las lla es de la si uación? E iden emen e el Es ado, pues al igual que acep ó el dine o ambién pod ía habe ac uado en sen ido con a io. En una si uación en la que el Es ado es quien iene e dade amen e mando no se puede deci que sea una si uación e dade amen e eudal. P egun a. Ren a seño ial y con ol eje cido po el Es ado sob e ella en los siglos XVIII-XIX. D. An onio Domínguez O iz. El Es ado había ya caminado bas an e en el camino de la despe sonalización. El sis ema seño ial cas ellano, la en a que pe cibe el seño en concep o de de echos ju isdiccionales, suele se mínima y la mayo ía de la en a que pe cibe MESA REDONDA 285 lo es como p opie a io ag ícola. ]Es un la i undis a. Y eso se e cla amen e examinando los in en aios y las cuen as de los g andes seño es andaluces. A és os lo que les p oduce es el co ijo. Como al «seño » es poco lo que pe cibe. Y si lo ob iene es po dejación del Es ado, po pe misi idad de és e. Y les oy a pone un ejemplo. En Andalucía muchos pueblos enían desde la Baja Edad Media, en que po necesidad de la econquis a e a p eciso es imula que la gen e se asen a a en pueblos on e izos, la exención del pago de alcabalas. Con el iempo es os seño es ue on in oduciendo sus p opias alcabalas, ecaudándolas «ilegalmen e». En el siglo XVII, sob e odo en el einado de Felipe IV, el Es ado p e endió ecupe a las. An e al si uación, en la mayo ía de ocasiones es os seño es epi en lo que les he mencionado en el ejemplo malaci ano, es deci , en egan una can idad al ey pa a que se les deje con inua ecaudándolas. Es una si uación i egula pe o en la que obse amos con cla idad que la sobe anía eside en el Es ado. En el caso de que Felipe IV en ez de op a po es a solución hubie a decidido la ecupe ación, el seño no enía nada que hace . En cambio en un sis ema absolu amen e eudal no exis en es as si uaciones de ue za, sino que el seño eudal no lo es po un me o abuso. Es á den o de la legalidad. Lo que pe cibe es legal. En cambio es os seño es andaluces es aban pe cibiendo unos ing esos ilegales con el consen imien o áci o o pe misi o de la Mona quía. Realmen e quien u o la úl ima palab a en es e asun o ue la Mona quía., el ey, y po eso se e cla amen e cómo según la al e na i a de eyes ue es o eyes débiles, es os seño es abusa án más o menos. En época de Felipe II se obse a cómo las chancille ías a ienden más a las p o es as y denuncias de los asallos que en iempos de Ca los 11. La legislació i e a la misma. Lo que ocu e es que el ep esen an e del pode eal, que en eo ía e a absolu o, en unas ocasiones hacía ale su de echo con más ue za y en o as con menos, y pe mi ía cosas que no e an legales. Y en un sis ema eudal en ealidad las pe cepciones de los seño es es aban den o de la legalidad. Manuel Peña. Me pa ece que los nue os concep os ienen con el sello de una p o unda desideologización. Más que sociologismo uncionalis a yo habla ía de sociologismo «eu emís ico». Aquí se quie e llama odo con buenas palabi as y se pie de un poco el sen ido de la globalidad. Se quie e hila demasiado p egun ando quién es el Es ado, nomb e y apellidos, y no se puede p egun a po que es un en amado. Y si hilamos demasiado, al inal nos queda íamos sin ejido. Recue do la encues a de J, Nicolas, que es una encues a demasiado compa imen ada. Y cla o, cuando compa imen amos