El señor avisado : programas paternalistas y control social en la Castilla del siglo XVII
Abstract
El autor reflexiona sobre los mecanismos sutiles de control político desplegados por la nobleza castellana durante los siglos XVI y XVII, mostrando el papel fundamental que guardan las estrategias de integración social (rituales, educación, caridad.. .) en la relativa calma social que se observa durante este período en Castilla.
Full text
MANUSCRITS,
nP
9,
Ene o
1991,
págs.
155-204
El seño a isado: p og amas pa e nalis as
y
con ol social en la Cas illa del siglo
XVII*
Ignacio A ienza He nández
No pe mi áis jun as de pueblos sin asis encia de minis os
ues os a quien espe en, que de no se así, se pueden segui g andes
incon enien es..
.
A
los pueblos, y asallos pa icula es, que conocié ades de malas
inclinaciones, ánimos inquie os, y deseosos de no edades, p ocu ad
pone les eno, con qui a las ocasiones, y limi a les el pode ..
.
Las malas cos umb es a aigadas no las in en éis qui a con
p on a iolencia, que el gobie no más quie e maña que ue za, si no
se puede a anca la cola del caballo, pélese, como lo hizo Se o io..
.
que ambién hay iempos en que es p udencia concede algo al
pueblo: po que no se le haga el yugo insopo able, y po e i a
daños mayo es.
Luisa Ma ía de Padilla, Condesa de A anda,
Nobleza
i uosa.
Za agoza, 1637,
pp.
1 17-
1
19
In oducción
Llama la a ención necesa iamen e que en una cen u ia como la del
siglo
XVII
pa a el que se han acuñado é minos como seño ialización,
--
*
Es e abajo se insc ibe en el ma co del p oyec o
P589-0023
inanciado po
la Di ección Gene al de In es igación Cien í ica y Técnica, a quien desde aquí
ag adecemos su sub ención. Igualmen e enemos deudas in elec uales con nues os
amigos Rica do Ga cía Cá cel, F ancisco Ja ie Bu gos y José Luis Be án, así
como con la e is a
Manusc i s,
que hicie on posible con su in i ación no sólo la
p esen ación de es a ponencia sino su discusión, de la que espe o salga bene icianda
la edacción inal.
a is oc a ización, e eudalización, u o ensi a polí ica de los i ulados,
concep os en cuyo uso no nos ponemos oda ía de acue do',
y
en un
con ex o de c isis económica, más g a osa pa a aquellos que
simplemen e enían lo jus o, no se p oduje an e uel as y ebeliones
de cie a en idad en Cas illa, po lo que se e ie e a e i o ios de
ju isdicción seño ial, donde sus i ula es, al menos en bas an es
ocasiones, y en una si uación apu ada, de al a de liquidez, cla o que
siemp e ela i a2, habían p esionado in en ando inc emen a sus
en as, implan a monopolios con a de echo o usu pa baldios y
comunales3. De momen o sólo señala emos que algunas de las
azones apun adas has a aho a son sencillamen e ex a agan es, po
u iliza una palab a poco g uesa, «el es ado ac ual de las
in es igaciones indica que la mayo ía de los ag icul o es españoles
habían acep ado con esignación su des ino»4, o simplemen e
insu icien es, aunque suge en es, como cuando Lau a Rod íguez,
pa a el siglo XVIII, e in en ando es ablece alguna explicación a la
ela i a ausencia de mo ines de subsis encia en nues o país, sob e
odo en compa ación con F ancia e Ingla e a, se e ie e al papel
La bibliog a ía
al
espec o comienza a se abundan e. Un buen es ado de la
cues ión, amén de su p opia in e p e ación: Ba olomé Yun Casalilla, «La
a is oc acia cas ellana en el seiscien os ¿c isis, e eudalización
u
o ensi a polí ica?»
Re is a In e nacional de sociología,
olumen 45, ascículo 1, ene o-ma zo 1987.
Págs.
77-104.
An onio Domínguez O iz, «Algunas conside aciones sob e la
e eudalización del siglo XVII».
Homenaje a José An onio Ma a all,
omo 1,
Mad id, 1985. Págs. 499-507. Ignacio A ienza He nández, «La quieb a de la
nobleza cas ellana en el siglo XVII. Au o idad eal
y
pode seño ial...».
Hispania,
156, 1984. Págs. 218-236.1.
A.
A. Thompson,
Gue a
y
decadencia. Gobie no
y
adminis ación en la España de los Aus ias,
1560-1620. Ba celona, 1981. Ch.
Jago,
«La
c isis de la a is oc acia en la Cas illa del siglo XVII», en J. H. Ellio ,
ed.,
Pode
y
sociedad en la España de los Aus ias.
Ba celona, 1982. Págs. 247-
286. Ped o Luis Lo enzo Cada zo, «Luchas polí icas
y
e eudalización en Log oño
en los siglos XVI
y
XVII».
His o ia social,
5, 1989. Págs. 3-23.
2 La úl ima
y
más gene al apo ación es
la
de Ba olomé Yun Casalilla, «La
si uación económica de la a is oc acia cas ellana du an e los einados de Felipe 111
y
Felipe IV», en
La España del Conde-duque de Oli a es.
Valladolid, 1990. Págs.
5 19-55 1.
3
Ignacio A ienza Hemández, ~Re eudalización en Cas illa du an e el siglo
XVII: ¿un mi o?»,
Anua io de His o ia del De echo Español.
Mad id, 1986, págs.
889-920.
Osca di Simplicio,
Las e uel as campesinas en Eu opa.
Ba celona, 1989,
pág. 102. Comen ando p ecisamen e las iolencias en Andalucía al ilo de 1650
y
en
Valencia a inales de siglo.
EL
SBOR
AVISADO:
PROGRAMAS
PATERNALISTAS..
.
157
desempeñado po la iglesia en unciones pa o ales amo iguado as,
y
!
como dispensado a de ca idad, si se nos pe mi e la exp esión5.
Po o o lado, mos a un mundo idílico, desa ec o al con lic o,
consensuado pa a el An iguo Régimen, como hicie a uno de los
po a oces de es e pa adigama conse ado de la his o iog a ía
b i ánica, Pe e Lasle , en sus cha las adio ónicas pa a amas de casa
desocupadas6, no deja de se un desp opósi o,
y
sob e es o no hace
al a insis i po que la ealidad se impone. Lo que ocu e es que al
ez es amos un poco onnubilados y deso ien ados, en endiendo
y
elacionando siemp e el con lic o, mecánicamen e, con acciones
iolen as, asimilándolo esquemá icamen e con quemas de p opie-
dades, asesina os de seño es o sus adminis ado es,
y
si uaciones
simila es, cuando his o iado es de la alla de Thompson o Rude hace
mucho que nos mos a on que la esis encia y p o es a puede se
menos i ulen a, pasi a, adop ando mani es aciones di e sas, como
las que ienen que e con la nega i a a paga una de e minada en a
abusi amen e inc emen ada, u iliza , a pesa de la oposición del
seño , mon es y íos - ecogiendo leña, cazando o pescando-,
esc ibiendo anónimos
y
sa i izando su igu a, cuando no iniciando
la gos
y
cos osos plei os con a ellos, an e ac i udes que se
conside aban desace adas,
y
de lo que sob a indica que disponemos
de cen ena es de ejemplos en nues os a chi os7. P ecisamen e, es a
posibilidad o mal
y
cons i ucional de apela a la jus icia eal,
indiscu ible, de con a con el apoyo del mona ca an e malos usos y
p epo encias de pode de unciona ios locales, ha sido a güido po
I.A.A. Thompson «como uno de los ac o es más impo an es que
con ibuía a la ausencia en Cas illa (po lo gene al) de las e uel as
y
conmociones popula es que ca ac e izaban g an pa e de la sociedad
5
«Los mo ines de 1766 en p o incias»,
Re is a de Occiden e,
122, mayo
1973. Aunque la au o a sob edimensiona monocusalmen e el asun o al esc ibi :
«quizá
el único elemen o
exis en e en España que pueda se i pa a explica en
pa e la a eza de mo ines de subsis encias
...
sea la Iglesia». Pág.
204.
El
sub ayado es nues o.
El mundo que hemos pe dido, explo ado de nue o.
Mad id, 1987. Sus ideas
pueden queda esumidas con el í ulo del capí ulo 2. Una sociedad de una clase o
uno de los epíg a es del 8. Con un in en o dle elimina la exp esión «la Re olución
Inglesa».
No se ua a aho a de hace un la go y abu ido ala de documen al. Remi imos
a algunas decenas de casos o ecidos en nues o lib o
A is oc acia, pode
y
iqueza
en la Espaíia mode na. La Casa de Osuna (siglos
XV-XIX).
Mad id, 1987
especialmen e capí ulos
3,4
y
5.
A lo la go de es as páginas se pond án o os.
eu opea del siglo
XV11»8.
Si uación ex apolable po lo que espec a
no sólo al ámbi o de ealengo, sino ambién al de ju isdicción
seño ial, aunque po lo que sabemos con más limi aciones.
Y
es o
po que a las posibles coacciones que ha ían disminui el inicio de los
p ocesos, hab ía que suma o a se ie de a iables como las que
co oci cui aban el enómeno, de i adas de las elaciones simbió icas,
de mu ua ayuda y p o ección en e la Co ona y sus asallos
p incipales, con los que o maba una amilia a i icial de a inidad,
a ando de p imos a los G andes y de pa ien es al es o de los í ulos,
y sob e los que eje cía una especial u ela, como cuando, pa a el ema
que aho a nos in e es, inhibía a las Audiencias y Chancille ías de
a ibuciones pa a sen encia plei os en e és os, sus pueblos y
asallos, amén de ac eedo es, c eando ibunales especiales
con olados po ellos mismosg, o di ec amen e usando de la ía de
g acia y me ced suspendía plei os in e pues os, al menos
empo almen e, espe ando a mejo ocasión, na u almen e pa a el
noble. Es o úl imo ue lo que pa ece que ocu ió en el caso de Osuna,
cuando espondiendo a una ca a del duque, en onces i ey de
Sicilia, echada en Pale mo el nue e de eb e o de 1616, sup imía
cau ela men e las ac uaciones del iscal del Consejo de Hacienda en
algunas de sus illas andaluzas, <<en iado a ins ancia de unos asallos
míos inquie os..
.
que engo allí moles ándome sin undamen o
alguno» en aspec os que conce nían al cob o de las alcabalas y
p o isión de o icios concejiles. De es a mane a, al como concluía la
pe ición « ecibi é el a o que espe o en odas mis cosas de la Real
g andeza de
V.M.»lO.
En es e sen ido, sólo indica aquí la necesidad
de ab i una línea de in es igación que abaje en es a di ección,
o eciendo las ías de p esión y pode in o mal de los i ulados, a la
somb a del mona ca, que hacen inclina hacia sus in e eses la
olun ad eal, y pa a cuya elabo ación pueden se una uen e
p i ilegiada, poco u ilizada has a el momen o, los epis ola ios.
*
«El concejo abie o de Al a o en 1602: la lucha po la democ acia municipal
en la Cas illa seiscien is a)).
Be ceo,
100, ene o-junio 1981. Págs. 307-331. La
ci a en pág. 320.
~Re eudalización en Cas illa du an e el siglo XVII
...
»
Es a ía de
con ap es aciones en Ignacio A ienza He nández
y
Mina Simón López.
«Pa onazgo eal, en a, pa ionio
y
nobleza en los siglos XVI
y
XVII: Algunas
no as pa a un análisis polí ico
y
socioecon6mico~~.
Re is a In e nacional de
Sociología,
olumen 45, ascículo
1,
ene o-ma zo 1987. Pág. 25-75. Da os
conclusi os ecoge Ba olomé Yun,
«La
si uación económica de la a is oc acia
cas ellana..
.»
págs. 526-539.
lo Biblio eca Nacional
(B.
N.) Manusc i o (ms.) 1431.
EL
SmOR
AVISADO:
PROGRAMAS
PATERNALBTAS..
.
159
Po odo es o, se a a no sólo de es udia las e uel as
«p o inciales» o «an i iscales», po cie o es as úl imas ambién
escasas en Cas illa en elación con el es o de Eu opa1', esul ando
del papel jugado po la oliga quía u bana cas ellana, los medianos, en
la ges ión y adminis ación de un sis ema iscal que con aba con un
modelo imposi i o a su a o con los cupos, encabezamien os, sisas,
de amas y epa imien os, di ec amen e con olados po ellos,
especialmen e en el siglo
XVII,
y con la sepa ación de la hacienda del
ey y la del eino
12.
Tampoco nos podemos con o ma con bucea en
los a chi os buscando lo ex ao dina io, las e uel as an iseño iales, y
o ece su axonomía sin más, p esen ando su desa ollo empí ico, y
e i ando su explicación, pa a lo que es an ú il esa nue a disciplina de
p ocedencia ame icana, la sociología his ó ica que p ecisamen e ha
p i ilegiado en e sus posibles ámbi os el de las e oluciones
u.
Noso os abogamos po no descuida es os en es, pe o ambién po
no desa ende el ámbi o o dina io, es deci , el de la no malidad. Si
llegamos al acue do de la escasa i ulencia de la sociedad cas ellana
del siglo XVII, incluyendo la ju isdicción seño ial, y es o pa ece que
comienza a es a consensuado, es el momen o pa a que comencemos a
p egun a nos cuáles pueden se algunas de las azones que lo
expliquen, an o y más in e esan e, amén de con adic o io,
apa en emen e, en unos momen os de especial de e io o de las
condiciones económicas, de casi odos, pe o especialmen e de los no
p i ilegiados, que p o es aban, pe o no odo lo que desde nues o
p isma podíamos espe a . Algunas azones pueden encon a se
si uando el p oblema en las o mas de legi imación, ep oducción y
socialización del pode po pa e ae los g upos dominan es, que
median e unas es a egias bien de inidas y cuali icadas y de o ma
M. S. Kimmel.
Absolu is n and Y s discon en s. S a e and socie y in
se en een h cen u y: F unce and England.
Ox o d, 1988.
l2 Miguel A ola,
La hacienda de¿ An iguo Regimen.
Mad id, 1982.
Especialmen e pags.91-157. Ba olomé Yun. «A is oc acia, Co ona y oliga quías
u banas en Cas illa an e el p oblema iscal (1450-1650) y Felipe Ruiz Ma in,
«Las inanzas eales du an e el siglo
XVII».
Ambos a ículos en
Cu so sob e
his o ia de la hacienda en España. Siglos
XVI-XX.
l3 No amos a especi ica aquí las ob as de
sus
más impo an es ep esen an es
como R. Bendix,
J.
A.
Golds one, Th. Skocpol, Ch. Tilly
o
E. K. T imbe ge .
Pa a una in o mación de ca ác e gene al nos emi imos a
Th.
Skocpol, ed,
Vision
and me hod in his o ical sociology
Camb idge, 1984, y a San os Juliá.
His o ia
sociallsociología his ó ica.
Mad id, 1989. Especialmen e págs.58-77.
dis in a a lo que ocu ía en o as ó bi as eu opeas
14
o ganiza on unas
elaciones sociales basadas en la de e encia y el pa e nalismo
buscando, y consiguiendo e icazmen e, la adhesión, y la in eg ación
muchas eces con los in e eses de los seño es, dejando la punición
pa a casos ex emos. Es os sabían que el dominio y posiblemen e la
explo ación se eje ce más e icazmen e a a és de la iden i icación ,15
y exis ían o mas, que más a de expond emos, pa a ob ene la.
A
a és de co espondencia p i ada, de lib os esc i os po y pa a
i ulados y de una se ie de a adis as a su se icio podemos conoce
algunas de esas es a egias16 que conjugaban sabiamen e, pa a ellos,
el cas igo con el p emio, p imando es e úl imo y econonciendo, po
esc i o, que es mejo p e eni que cu a , se , si no que ido, al menos
espe ado mejo que emido. Es e dad que algunas eces, pocas, se
desa a on los demonios y se p oduje on « u o es campesinos» como
los es udiados po Domínguez O izl7 en momen os muy especiales
de hamb unas y ue e pesión iscal, más del ey, pe o que en a as
ocasiones adop a on la o ma de mo ines an iseño iales, y menos
oda ía se cues ionó es a ju isdicción y se pidió el pase a ealengols.
l4
H. Rosenbe g, Bu eauc acy, A is oc acy and Au oc acy. The P ussian
Expe ience,
1660-1815
Ox o d, 1968. Especialmen e capí ulos 5 y 6.
l5
M Godelie , Lo ideal y lo ma e ial. Pensamien o, economías, sociedades.
Ba celona, 1990. Págs 11-12 y 186-195.
l6 A es os a adis as nos hemos e e ido en «Pa eñ amilias, seño y pa ón»:
oeconómica, clien elismo
y
pa ona o en el An iguo Régimen», ecogido po
Reyna Pas o , comp. Relaciones de pode , de p oducción y pa en esco en la Edad
Media y Mode na. Mad id, 1990. Págs.411-458. Especialmen e 413-416. También
en «Teo ía de la Casa, linaje, amilia ex ensa, ciclo i al y a is oc acia en Cas illa
(ss.XV1-XIX). En F ancisco Chacón Jiménez, comp. Familia y ep oduccidn
social en la Espu ia del An iguo Régimen. Mu cia, 1990 En p ensa. Ac ualmen e
abajamos sob e ellos y la igu a del Pa e amilias en el An iguo Régimen con la
inanciación de la DGICYT.
17~l e aciones andaluzas. Mad id, 1973.
18~unque sí en algunas ocasiones. Una de las Casas más ejempla es ha sido
es udiada po Juan José Iglesias Rod íguez. ~Seilo es
y
asallos: las elaciones
en e la Casa ducal de Medinaceli y el Pue o de San a Ma ía en la Edad Mode na».
Re is a de his o ia de El Pue o,
2,
mayo 1989. Págs. 27-57. Lo mismo
solici a on las illas de Puebla de Cazalla y Osuna en 1633 ep esen adas po el
síndico pe sone o y P ocu ado gene al de la segunda, An onio de Sania y Pe nia
sin ningún esul ado posi i o o en la demanda p esen ada en la chancille ía de
G anada se aducían de ec os de o ma e i la donación po pa e de En ique IV a
Al onio~Téllez Gi ón en 1464 que supues amen e no espe ó la ley de Valladolid
pa a enajena los bienes de la Co ona. A chi o His ó ico Nacional (A.H.N),
Osuna, leg. 15 nQ 7 y 15.
EL
SEÑOR
AVISADO:
PROGRAMAS
PATERNALISTAS..
.
161
P ecisamen e, siguiendo nues a línea de a gumen ación, en la
mayo ía de los capí ulos de ag a ios, cuando exis ían, lo que se
alegaba en el ondo es que el seño no se compo aba como un pa e
amilias, eniendo en cuen a que g an pa e de los asallos se
conside aban pa e in eg an e de la Casa nobilia , y acudían a su i ula
en caso de necesidad socili ando ayudas, g acias y me cedes, igual
que hacían los a is óc a as con el ey, pues o que si es e e a un pad e
en su eino, los nobles e an P íncipes en sus Casas, como
insis en emen e p oclamaban los publicis as del siglo
XVIIl9.
1.
Algunos da os empí icos pa a un deba e
a)
La
igu a del noble como Pa e
Familias.
Pa onazgo
y
me ced
En es e segundo apa ado amos a a a de compa a la adecuación
de los discu sos y consejos a los a is óc a as po pa e de una
selección de a adis as sob e la base de busca una in eg ación social,
e i a en lo posible los con lic os, que se asemejan en g an medida a
las p ác icas de los seño es en sus ju isdicciones y a su
compo amien o con c iados y empleados en el ámbi o domés ico de la
casa y el palacio. Po adelan ado pedimos excusas po hace un uso,
al ez excesi o, de ci as p oceden es de es os au o es, pe o que
conside amos de especial ele ancia, conside ando que no son
su icien emen e u ilizados a pesa de su impo ancia.
Du an e el siglo
XVII
se publici a la imagen del noble en sus
seño íos como «pa e amilias* o o gado de me cedes dispensado de
g acias, se icios y a o es. Es a egia de la cual, Luisa Ma ía de
Padilla, condesa de A anda es uno de sus exponen es más
cuali icados, cuando ecomendaba a los seño es de asallos lo
siguien e: amandad es ablece en odos ues os luga es mon es de
piedad o g ane os públicos pa a que hallen en ellos soco o los
pob es..
.
Cuidad mucho de ampa a los hijos de ues os asallos
que queda en hué anos haciendo ecoge y casa a su iempo las
muje es y los niños c ia , poniéndolos a o icios en siendo de edad
l9
Es a inclusión de los í ulos median e lazos de amilia a i icial en la Casa
eal
lo he de endido en «Teo ía de la Casa, linaje, amilia ex ensa..
.».
p ecisamen e
es e ca ác e del mona ca de je e na u al, cabeza
y
pad e me a ó ico de sus
a is óc a as le acul aba pa a a egla , pac a , acep a o denega sus comp omisos
ma imoniales: Ignacio A ienza
y
Mina Simón. «Aunque uese con una neg a, si
S.
M.
así lo desea»: Sob e la au o idad eal, el amo
y
los hábi os ma imoniales
de la nobleza hispana».
Ges ae. Talle de his o ia,
1, 1989.
Págs.
31-52.
compe en e..
.
De ended ues os asallos siemp e..
.
dándoles
a o es y ue zas
...
Haceos de ellos más amados que emidos, que
suelen se a ec os insepa ables el emo ,
y
el odio,
y
pa a es o a los
p incipales hon ad en sus casamien os y..
.
en ie os..
.
siéndoles
pad inos. Mos ad gus o de que busquen y se les de a odos los
asallos
...
con libe alidad en ues a casa los egalos, y cosas
ex ao dina ias, que no puede a e en las suyas cuando la necesidad
les obliga a pedi lo»20. Fo ma plani icada de con ola , amo igua y
econduci el con lic o que se con ie e en una ópica en es e ipo de
li e a u a, esc i a no sólo po nobles, sino ambién po sus clien es
como An onio López de Vega, en e o os, quien en la ob a di igida y
dedicada a F ancisco Fe nández de la Cue a, duque de Albu que que,
Ma qués de Cuélla y Conde de Ledesma, le sugie e, en es a
di ección, ideas an in e esan es como las que siguen:
«ni con iene a
las condiciones del seño , el limi a la gene osidad al p ecio señalado
aunque pun ual..
.
g acias
ha
de a e ambién en es a imagen..
.
no
sólo jus icia
pe o es as más o menos con inuas y ecuen es..
.
ya en
los a o es de la suya, ya en las alhajas de su ecáma a, ya en ayudas
de cos a ex ao dina ia,
que la g andeza mayo no consis e en
ajus a se, sino en excede lo p ome ido..
.
haga inalmen e gene al
es imación de odos sus c iados, hon ándolos y a o eciéndoles en
cualquie ocasión: po que a ellos les haga el hechizo de la glo ia
delec able la se idumb e, y los ex años, que lo ie en se engan
ambién po obligados a es imula los; que de uno y o o a ec o
esul a á mayo au o idad a su g andeza21. Mensaje di ec o que no
necesi a ningún comen a io, al igual que cuando, como o os muchos
au o es de la época plan ee la o ma de adminis a
y
ges iona el
«oikos», la casa del noble
y
de ienda que és a es un escapa a e, un
indicado y acumulado de pode , que da p es igio a su i ula , de al
mane a que la p opia acionalidad de su « e o mación» no eside
como en la óp ica capi alis a en una maximización de bene icios, en
una adecuación en e los gas os y los ing esos, sino en se
dispendioso
y
gene oso buscando una g an base clien ela , p es igio,
y
unos asallos, c iados y empleados con ga an ías de idelidad:
«pecase con a la au o idad y la conse ación de la Casa; que si de
ene c iados deslucidos quan o más hamb ien os, se puede segui
20
Nobleza i uosa.
Za agoza, 1637. Págs. 127, 132
y
140. Hemos dedicado
unas b e es páginas
a
la au o a en «Muje e ideología: una isión «emic» del papel
de la'muje a is óc a a en el siglo
XVII»,
en
Homenaje al p o eso Miguel A ola.
Re is a In e nacional
de
Sociología.
En p ensa.
21
El
pe ec o seño .
Mad id,
1652.
Págs. 19,24
y
26.
EL
S~OR
AVISADO:
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PATERNAUSTAS..
.
163
o o e ec o, que el desp ecio común y la e gonzosa semejanza con
las de los más aba idos escude os»22.
M.
Godelie ha explicado muy
bien como las o mas de pode , especialmen e las que se basan en
elaciones de dominación y explo ación deben combina
adecuadamen e la iolencia con el consen imien o de los dominados a
su dominación. Pa a ello es de singula impo ancia que esas
elaciones se p esen en como un in e cambio de se icios que haga
desni ela la báscula de la ensión a la adhesión, c eando «lo
imagina io» de un p og eso en común, unas ep esen aciones
compa idas23.
Algo de es o se conseguía, cuando epasando las nóminas
mensuales de gas os de di e sas casas nobilia ias -lo hemos is o en
Alba, Medinaceli, Osuna, In an ado, Lemos, Ay ona, Gandía y
Bena en e- encon amos g an can idad de consignaciones y si uados
po iudedad, o andad o jubilación de empleados y o iciales de las
casas, así como gas os de en e me ía, a la pa que se e igen po
ejemplo, hospi ales y cen os de acogida pa a ob es en luga es de
ju isdicción seiío ial, cos eados po sus i ula esG. Con ello se seguía
una de las ecomendaciones que podemos lee en los ex os: «a las
muje es que en iudasen si iéndoos sus ma idos, ampa ad según la
calidad de los se icios dellos de mane a que no hallan menes e
ale se de o o pa ocinio. Los que se en ejecie an en ues o
se icio, jubilad con sus p opios gajes, haciéndoles a o es de
egalos de ues a mesa, hablad más con ellos, y con pa icula
ag ado que con los demás,.
. .
de los en e mos ha éis ene el cuidado
que con ues a pe sona desde el que ue e menos, has a el c iado de
más calidad»25.
En de ini i a se a aba de a ende a los buenos asallos, de
secunda la igu a del noble como «pa e amilias» pa a la que ambién
con amos con una de inición de la Condesa de A anda: «el nomb e de
pad e de amilias se de i a de la amilia idad, y piedad con que la
cabeza della ha de a a a odos sus amilia es..
.
consis e el gobie no
en sabe empla la se e idad con la mansedumb e. Una casa se
compone según A is ó eles de es pa es: la una hacen ma ido y
muje ; la segunda hijos, y los c iados la e ce a»26. De es a mane a,
22
Id.
«Discu so económico en o ma de una
ca a,
esc i a a un g an seño ,
sob e una e o ma que
mandó
hace en su Casa». Págs. 46-57.
23
Lo
ideal
y
lo imagina io..
.
Págs.
1
1
-
12
y
186
24
Da os empí icos en «Pa e amilias, seiio
y
pa ón...»,
y
en «Teo ía
de
la
Casa,
linaje, amilia ex ensa..
.D.
25
Nobleza i uosa.
Págs 157-158
26
id.
Págs. 424-425.
sob e el asun o: «p ocu ad celado es sec e os, ales que os a isen
desapasionadamen e,
y
con buenos ines, de como se i e en
ues os luga es,
y
de los ag a ios que hicie on los Minis os.. .que
es dicha de los asallos es a p e ención..
.
En es os a isos gua dad
con p udencia el sec e o52. Suge encias p óximas a o as indicadas de
o ma semejan e po los a adis as: ~Oiga-el seño - las quexas
y
acusaciones,
y
conside ando las calidades,
y
condiciones del que las
hace,
y
del que las padece, sepa conje u a los mo i os
y
las e dades:
Sigánse a es e juicio a e iguaciones sec e as, hechas con disimulado
descuido
y
po medio de pe sonas. Y sin lo jus i icado des as
p e enciones, no p oceda a la execución, que así ha á p obable el
acie o; ac edi an sus juicios,
y
amed en a á las calumnias»»53.
Ya hemos indicado como Luisa de Padilla ecomendaba es a
especialmen e ale a e in o mado de las in enciones de asallos
inquie os, deseosos de no edades. Pe o ambién de aspec os
y
asun os que conce nían a la mo al, a la ida p i ada, especialmen e
po lo que espec a a la ac i idad en sus pa ona os, con en os
y
monas e ios, sob e odo si és os e an emeninos. Sob e ello podemos
pone a iedad de ejemplos echados desde inales del siglo
XV
has a
que e mina el XVIII, aunque me cen a é en dos especialmen e
sab osos
y
signi ica i os54. El p ime o sucedió en la Villa de Alba en
52
O.P.
ci . págs. 121.
53
An onio López de Vega, op. ci . págs. 22.
S4 Po lo que espec a a
la
Casa del In an ado en e los siglos XV y XVII e
A.H.N., Osuna leg. 2.280 nQ 3. Ag adezco es a in o mación a Pablo Sáchez León.
En los olios 8 y
9
el co egido de SaldaÍia, «c iado del duque», le in o ma sob e
dos in iduos, Blas de Escalan e y Ma 'n Ca bone a, que quie en se nomb ados
esc ibano y me ino pa a puja po lás en as ducales. No son de allí,
y
los ecinos
o ecie on el año an e io ci as muy al as
pa a
disuadi les y echa les. En ealidad es
una e a pa a no ene compe encia y baja después la subas a. Es os en cambio
«son hon ados». En el 93
se
da cuen a desde Valladolid al a is ócm a sob e el plei o
de BeleAa ci ando ambién a dos pe sonas «como in o man es del duque». En el 98
se
encuen a una ca a en iada desde la misma ciudad po F ay Vasco de Alba
negando unas acusaciones que se han hecho sob e el monas e io en que es á de
pa ona o ducal. En el 23 el p opio seíío en ía ins ucciones p ecisas a
de e minados empleados y o iciales, como el co egido sob e asun os que
compe en al concejo
e i iéndose
a di e en es usos y ac uaciones de e minando que
«cada día c eo que son menes e p o isiones des as,
V.S.
lo mi e odo
y
mande lo
que ue e se ido..
.s.
Es e in e esan e documen o p esen a una g an limi ación,
muchas de las ca as no es án echadas. En cuan o a lo que ela amos de la Casa de
Alba: A.C.A. C.
67-98.
Hemos hecho un esumen más amplio del ex o en «Pa e
amilias, seiio y pa ón: oeconómica
...
»
págs. 443-445. La in o mación de la
Casa de Lemos en A.C.M. 05234.
EL
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.
171
1569 y a ec a a la casa del mismo nomb e, el segundo es de 1774 e
in oluc a a la Condesa de Lemos. El iscal de la duquesa de Alba en
la illa, su agen e y clien e, la in o maba que «con poco emo de Dios
en menosp ecio y desaca o de la jus icia y de las penas legales, siendo
Ma ia González llamada la Cube a
y
mediane a in e ceso a y ajuma a
en e Juan B oche o de Tejada
e
Inés de San iago monja p o esa del
Monas e io de S a. Ma ía de Dueñas ex amu os des a illa,
habiéndose hecha p eñada la dicha Inés de San iago del dicho Juan
B oche o». El documen o con inúa explicando como la monja
encub ió has a el pa o su es ado, desemba azándose después del
niño: «en naciendo, que dió sólo un g i o, le me ie on un cuchillo po
el cos ado e le ma a on (y i ado al ío)
...
i ue hallado mue o i
ahogado i lo que peo ue sin ecibi agua del bau ismo po lo que lo
en e a on ue a de sag ado. «An e es e hecho la duquesa de Alba
mon ó una es a egia pe ec amen e de inida en la que se pedía que po
supues o la monja y su aman e ue an se e amen e cas igados, pe o
que se hicie a con la mayo disc eción y con la mínima publicidad en
la población.
El caso ci ado es más que anecdó ico, siendo exp esión de las
amplias ías de comunicación en e: las illas y sus seño es que ba e
un amplio abanico de posibilidades. Desde asun os g a es como el
na ado, has a si uación de ob as en pueblos, discusiones en los
concejos, uncionamien o
de
la jus icia o adul e ios po pone algunos
ejemplos. En es e sen ido, insis i nos, exis e una co espondencia
bas an e luida, en o no a dos eces semanales pe o que en
ci cuns ancias especiales puede pasa a se diá ia en e la co e,
emplazamien o de g an pa e de los i ulados y las en idades
e i o iales que componen sus es ados.
En cuan o a lo que señalábamos de la condesa de Lemos, és a, a
a és de su adminis ado ecibia desde Za agoza no icias que
igualmen e conce nían a sus ju isdicciones. La p ime a ambién iene
que e con monjas: «Es cie o que se escapó una monja con el
sac is án que es del con en o de S a. Ca alina donde i e una ía de
V.M. los pilla on en Aye be y ella iba es ida de es udian e muy majo
y pa ece que se les había escapado o a ez. Es hija de
un
ci ujano que
llaman Vincoga. Dicen que es á p eñada y que po es e mo i o la
saca on mani es ada has a e si es cie o y pa a que sus monjas no la
den mala ida. El sac is án es á en la cá cel y dice que ella le engañó*.
Jun o a es o se hace e e encia a al e cados calleje os de cie a
en e gadu a: «A los o iciales
y
cade es del egimien o de A agón los
apalean las más de las noches po habe dicho que habían de llena los
bolsillos de o ejas de paisanos. Hace algunas noches que hay
cuchilladas po las calles. Con es e mo i o y a Cas ela le han
sacudido bien y a su compañe o
...
pues andan po las noches
es idos de lacayos y o os ajes. Cas ela me han dicho se había
ma chado, lo cie o es que hace es
o
cua o días que no apa ece po
el Co o». En de ini i a, conocimien o po pa e de los i ulados de los
acon ecimien os más nímios de sus seño íos, de aspec os polí icos,
impo an es, pe o ambién mínimos, que se elacionaban con la ida
p i ada co idiana. Todo ello pe mi ía no imp o isa en es de acción
y posibles es a egias.
c) El con ol ins i ucional: isi as
y
esidencias
Pe o no es pu a in o mación p i ada, pe sonal. Los seño es
ecu ie on igualmen e a o as o mas de con ol más es ic o,
ins i ucionalizado, de o iciales, minis os e ins i u os -colegios,
uni e sidades, con en os y monas e ios, audiencias de jus icia,
concejos y un la go e cé e a- bajo su i ula idad, en la o ma de
isi as y esidencias de mane a semejan e a lo que se hacía en el
ealengo: «dad ins ucciones po esc i o
y
i madas a ues os
minis os mayo es, quando en a en a exe ce sus o icios, pa a
indus ia los,
y
pedi les
po ellas cuen as de su p ocede ; más no po
es o dexeys de hace les a menudo exo aciones encaminadas a
ec i ud, celo, y jus icia: como ambién a iempos esidencias»55. Es e
ex o es del año 1637, pe o na u almen e las isi as y las esidencias
como mecanismos de inspeción y con ol, an o ins i ucional como de
o iciales, de o i en eclesiás ico, pene an en zona de ealengo en
%
época medie al5
.
No así en e i o io seño ial donde su p ác ica no es
ecuen e, habi ual y gene alizada has a la segunda mi ad del siglo
XVI,
aunque encon emos algunos ejemplos dispe sos en la
p ime a57, y és o a pesa de que en un au o de
1570
se indicaba el
p ocedimien o a segui o denando que «las esidencias sec e as de los
Luisa Ma ía de Padilla, Condesa de A anda, op. ci . Págs.
113-114.
En
é minos semejan es se exp esa An onio López de Vega, op. ci . Págs.
23,
ecomendando que sea el seño pe sonalmen e quien a menudo isi e sus es ados.
56
Benjamín González Alonso, «El juicio de esidencia en Cas illa 1: o igen
y
e olución has a
1480~.
Anua io de His o ia del De echo Español,
48, 1978,
págs.
193-247
57
Algunos ejemplos po lo que espec a a la Casa de In an ado: A.H.N.,
Osuna, leg.
2.280
nQ
3.
En los olios
15
y
16
se ecoge una ca a del isi ado
Gab iel de Po es indicando las diligencias que a a hace pa a inspecciona una de
sus illas. in o mándole de las i egula idades come idas desde la isi a an e io ,
diez años a ás.
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173
luga es de seño ío de que se pa a las chancille ías ayan a ellas
o iginales y a cos a de los seño es, como ienen al consejo las de
ealengo a cos a de los jueces». Igualmen e no se espe a on las
ins ucciones dadas en Co es, como las de Mad id de 1563, que
indicaban la obligación de ealiza las esidencias, pa a algunos
o icios, con ca ác e bianual, mien as que pa a o os las chancille ías,
y en el especí ico ámbi o seño ial, debían despacha las cada ienio58.
Las azones del inclumplimien o de es a pe iodicidad, al menos
desde mi pun o de is a, no pa ecen co esponde con lo que
indicaban los p ocu ado es en las co es an es ci adas, «(los asallos)
no ap ie an de e as, ni insis en en que se hagan las dichas
esidencias», sino que eniendo en cuen a lo la go y cos oso del
p ocedimien o, ca gado a la hacienda del seño , y a lo que se sumaba
la pos e io inspección de una ins i ución, la chancille ía, que
escapaba de su ó bi a de con ol y ju isdicción p i a izada, los seño es
e i o iales las demo aban cuan o podían, eniendo en cuen a que
g acias a una bien plani icada polí ica y uso de la me ced y del
sobo no podían g anjea se iliaciones, dependencias y adhesiones,
incluso de o iciales eales que ac uaban en sus seño íos.
Algo así, con odas las p ecauciones posibles, cabe deduci de la
lec u a de una ob a del úl imo e cio del siglo XVI, diálogo de los
pajes de Diego de He mosilla. Aquí, an e las p o es as de uno de los
pe sonajes del ex o, Godoy, an e lo que conside a una jus icia
disc imina o ia, se dice lo siguien e: «lo p ime o y p incipal en el
luga de seño ío no es jus icia igual, po que no se hace más en él de lo
que el seño
y
sus p i ados quie en». A i mación an e la que o o,
Guzmán, le p egun a: «Al juez del seño , ¿no se le oman ambién
esidencia?». La espues a no se hace espe a : «eso es más pa a
cumpli con los asallos que pa a cas iga al juez, y lo p ime o que
lle a en endido del seño el que la a a oma , es que quie e cumpli
con el mundo y lo de Dios ese a lo pa a adelan e; y los del Rey
como saben que no han de es a allí más de es años, no cu an de
oma amis ades que les es o be la ejecución de la jus icia
...
(en
cambio en la o a ju isdicción) p o ógales el seño el é mino según
les place, y los is es de los asallos no se osan ap o echa de ellas ni
bloquea las po no enoja al seño , que ha gana de ene y conse a
aquel juez, y él se da an buena maña pa a que no le despidan que
58
Es as
y
o as no icias sob e el ema en
A is oc acia, pode
y
iqueza..
.
Págs.
131-138. In o mación adicional
da
Benjamín González Alonso. «No as sob e las
elaciones del Es ado con la adminis ación seilo ial en la Cas illa Mode na».
Anua io
de
His o ia del De echo Español,
1983.
leyes, p agmá icas, o denanzas y ue os, hace ue digan y manden lo
99
que su dueño quie e, aunque sea odo al e és»
.
Aún con oda la exage ación posible e in encionada que que amos
pone en las an e io es palab as, sí es cie o que podemos ela i iza
con ellas, y con la documen ación de a chi o u ilizada, la e icacia y
alcance de isi as y esidencias, y no sólo de golpe, en esa
« e eudalizada» cen u ia del seiscien os, sino al menos ein a años
an es, eniendo en cuen a que los cambios no suelen p o oca se de
o ma epen ina ma cados de mane a inexo able po e as, edades, y
mucho menos po dos ce os que ma quen el é mino de
un
siglo, sino
que se ges an len amen e, sin excesi os con as es coyun u ales, y
és e de las isi as y esidencias es un ejemplo en e o os miles
pe inen es. Lo an e io no es un obs áculo pa a que se pueda
de ende un paula ino deja hace a los a is óc a as en sus es ados,
con la ap obación áci a del ey, a medida que anscu e el siglo
XVII,
a cambio de di e en es auxilia de és os a la mona quía, en e los
que se encuen an especialmen e la en ega de dine o en e ec i o
y
se icios mili a es como el
a ma ,
eclu a , e ec ua le as en seño ío y
man ene egimien os, como pa ece que sucede en elación con la
si uación de la gue a con P~ ugal~~.
Es e desa ollo pa a el aspec o que aho a nos ocupa, las
esidencias,
y
siemp e siendo muy cau os eniendo en cuen a lo poco
que de ellas sabemos en gene al, y mucho más po lo que espec a al
ámbi o seño ial, culmina du an e el einado de Ca los
11
al
p oduci se
un co oci cui o en su ejecución y p ocedimien o, al menos en lo que
a ec a a e i o ios bajo la ju isdicción de algunas casa nobilia ias. La
eal cédula de
1696
pa a que la Audiencia y Chancille ía de G anada
se inhibie a del conocimien o de las esidencias que se oma an de los
luga es dependien es de la illa de Osuna es
un
buen ejemplo
exp esi o y elocuen e de es a a i mación, que has a el momen o no
sabemos si se puede gene aliza 61. En es e caso, como me ced,
y
an e
59
Mad id, 1989, Págs.86-87.
60 ~Re eudalización en Cas illa du an e el siglo XVII
...
».
«La
si uación
económica de la a is oc acia cas ellana du an e los einados de Felipe
111
y
Felipe
IV
...
»
Págs. 549 I.A.A. Thompson
Gue a
y
decadencia Gobie no
y
adminis ación..
.
Págs. 181-197. El mismo au o
a
su ez ha explicado como a
eces las le as se encomenda on no a quienes
se
suponía que emblemá icamen e
enían que desempe ia es a unción se io es
y
subsidia iamen e las ciudades, sino a
«a ogan es e in usos oido es de los consejos
y
chancille ías».«El einado de
Felipe IV», en
His o ia gene al de España
y
Amé ica.
Tomo XVIII. Mad id, 1986.
Págs 470.
61
A.H.N. Osuna leg. 18 nQ 8.
EL
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.
175
la pe ición exp esa del duque, que quejoso se sen ía ag a iado po las
ac i idades inspec ado as del ins i u o g anadino que e isaba las
esidencias que sus delegados e ec uaban en los e i o ios andaluces
bajo su ju isdicción ob enía del ey, ía g acia y p i ilegio pe sonal
que «de aquí adelan e no se pidan, ni lle en a esa Chancille ía las
esindencias que se omasen en las illas, si no es en los casos de
habe queja o mal de pa e, o que el nues o iscal exp ese los
ag a ios que se haya hecho, y en onces se pedi án po compulsa en 1s
e
que oque a los ca gos que comp endie e la queja, o de que se hayan
exp esado ag a ios y no o a alguna».
Lo
que se desp ende del documen o no es que el i ulado no
quisie a esidencia , nada más alejado de la ealidad, y de un seño
a isado que que ía hace se omnip esen e en sus e i o ios, sino que
si se podía ob ia la u u a inspección au omá ica y posible e ocación
de sus decisiones an o mejo , y es o es lo que consigue, limi a y
di icul a ese mecanismo po ibunales egios.
Resul a innegable que la cédula sancionaba legalmen e una pa cela
de pode a is oc á ico sus aída al eal, pe o con su consen imien o,
y
que el p i ilegio al duque de Osuna se podía hace ex ensi o a o os
i ulados, menoscabando a ibuciones acul a i as del mona ca. Que
es e asal o
al
pode de la a is oc acia pe mi a habla de e eudalización
es un ema de di ícil esolución que yo pe sonalmen e engo aho a
más oscu o que cuando hace ya algunos años esc ibí
al
espec o62.
En
i
odo caso enemos que ene en cuen a las úl imas ma izaciones hechas
po Domínguez O iz sob e los pelig os de e
un
siglo XVII uni a io
en es e sen ido, limi ando el au o el posible y más es ic i o uso del
é mino
eacción nobilia ia
pa a el einado del úl imo de los
Aus ias63.
Po o a pa e, po lo que a añe a es e ema de las esidencias,
y
pa a con i ma que las cosas no son an con as adas como a eces
imaginamos sin abajos de base documen al, en un siglo y dinas ía
an
ópicamen e ildados de cen alis a y absolu is a, y especí icamen e
en los inicios del einado de Fe nando VI, en 1749, el mona ca como
espues a a una consul a del consejo, y an e los memo iales
p esen ados po los duques de Medinaceli, Albu que que, F ías y
Béja , y del conde de Maceda, esol ía: «es acul a i o a los dueños
de asallos el despacha o dila a las esidencias pasadas los es
años..
.
sin impedi les nomb en pa a ello c iados o dependien es, y
62
~Re eudalización en Cas illa du an e el siglo XVII..
.D.
.
63
P ólogo de la
His o ia
&
España
de
Menéndez Pida1
di igida po José Ma ía
Jo e Za no a. Tomo XXIII.
La c isis del siglo
XVII.
La población.
La
economía.
La sociedad.
Mad id,
1989.
Págs. XXXIX-XL.
que los p ocesos de las esidencias ayan como has a aho a a las
cáma as de los dueños de asallos». El asun o e a de al impo ancia
pa a los seño es que, en el caso al menos del duque del In an ado, no
se a dó más de una semana en lee la ce i icación del p i ilegio en
los espec i os ayun amien os en los que gozaba de la ju i~dicción~~.
De es e «sabe hace » de los í ulos ambién daban cumplida cuen a
y
no icias esc i o es como Ped o Ramí ez de Ba agán al a i ma lo
siguien e: «las esidencias, egula men e en los pueblos de seño ío, se
dan a algún c iado, o dependien e de la casa de el seño (que nada
en iende po esidencia), en guan es, o en emune ación de algún
se icio, o en g a uí a demos ación de bene olencia, o agasajo, po
algún pa icula espec o..
.
po lo que, lo menos que cuidan, es de
cas iga excesos, ni emedia dolencias de el pueblo que esidencian..
.
cuidando sólo de e como consiguen la más espléndida asis encia a
cos a de los pueblos esidenciados los más pa icula es sala ios, y la
más abundan e g a i icación endiendo po és a, la jus icia que ienen
a adminis a ,
y
aho ando el abajo de in ui i , subs ancia y
de e mina en Jus icia lo que deben emediad? ¿También aquí, con
es os da os, an ex emados o más que en la cen u ia an e io , es
posible u iliza el concep o e eudalización?
d) Ciclo i al, c is ianización de la ciudad
y
co es p o inciales.
1
En la búsqueda de la in eg ación y el consenso los seño es
a bi a on unos mecanismos de con ol que buscaban median e el
e o zamien o posi i o la adhesión con su casa, el equilib io, el o den
y la paz social. Al comienzo de es e abajo nos hemos e e ido a la
publici ación de su igu a como pa e amilias, o o gado es de g acias
y me cedes, mien as que aho a lo ha emos, b e emen e pues o que el
ema me ece un a amien o monog á ico, de una se ie de
64 A.H.N. Osuna leg. 1.648 nQ
11
y 2. Rep oducida la esolución en la
No isima Recopilación, sal o ob iamen e el apun e de la eunión en el
ayun amien o de Bui ago dándose po en e ado. In o mación más amplia sob e el
ema en el discu so de en ada a la Real Academia de la His o ia de An onio
Domínguez O iz.
El
égimen seño ial
y
el e o mismo bo bónico.
Mad id, 1974.
Págs. 16-19. Da os e e idos especí icamen e al siglo XVIII en Ignacio A ienza
Hemández. «Consenso, solida idad e ical e in eg ación e sus iolencia en los
seño íos cas ellanos del siglo XVIII». Ponencia p esen ada al Cong eso sob e
Seño ío
y
eudalismo en la Península Ibé ica. Siglos XII-XIX.
Za agoza, 1990. En
p ensa.
65
Gcbe na en Ex emadu a. Un p oyec o de gobie no en el siglo XVIII.
Cáce es, 1986. Págs. 140- 142.
I
EL
S~OR
AVISADO:
PROGRAMAS
PATERNALTSTAS..
.
177
ins umen os de socialización, cen ados en di e sos y amplios en es
como los educa i os, i uales exp esados en ies as y ce emonias y
oquelados de conciencia a a és de los se mones y la con esión que
con igu an di e sas pedagogías -de la palab a, de la imagen y del
oido- y de las que, con odas las ecauciones posibles, iene mucho
E5
que deci la an opología his ó ica
.
En su momen o Radcli e-B own mos ó que una de las unciones
del i ual es la de man ene , señala y e o za el sis ema de
sen imien os del que la sociedad depende67. En es e sen ido
compo an una escenog a ía, es uno de sus apa a os básicos, de sus
componen es emocionales, que p oyec an al público hacia la ilusión.
Es deci , el i o median e la ea alidad, la pues a en escena, puede se
u ilizado como elemen o de con ol, aunque ambién en o os casos,
na u almen e, de sub e sión y de p o es a. Du an e el An iguo
Régimen, eyes, nobles y eclesiás icos e an conscien es de al
ci cuns ancia y supie on maneja los i os, an o como las ies as, con
los cuales és as se con undían
al
pe de su ca ác e de imp o isación
y
con e i se en pau adas
y
egladas, pa a magni ica su pode ,
e igiéndose ellos en epicen os, p o agonis as y pun os nuclea es del
espec áculo68. Así, ciclos de iniciación, i os de paso69 -bau izos,
con i maciones, bodas y en ie os si ie on como incen i o pa a
exal a a la amilia y el linaje de los seño es, como había sido pa a la
mona quía70, p esen ando en su secuencia ac os simbólicos
«al amen e pau ados, epe i i os en co condancia con cie as
ci cuns ancias, en elación con las cuales iene ca ác e obliga o io,
y
de cuya ejecución se de i an consecuencias que, o al o pa cialmen e,
son ambién de o den simbólico~71. Po es o, a pesa del ópico dí:
66
F.
Dosse.
La his o ia en migajas. De ~Annalesw a la <Nue a His o iaw.
Valencia, 1988. Especialmen e págs. 173-187. Sob e las posibilidades de la
disciplina e el dossie «His o ia y an opología» en
His o ia social,
3, 1989,
págs. 61-128.
67
The Andoman Islande s.
Camb idge, 1933. Págs.
233-4.
68
R.
S ong.
A e y pode . Fies as del Renacimien o, 1450-1650.
Mad id,
1988. Igualmen e son in e esan es es colecciones de ensayos coo dinados po
J.
Jacque .
Les F2 es de la Renaissance.
Pa ís, 1959, 1960 y 1975.
R.
Senne .
El
decli e del homb e público.
Ba celona, 1978.
69
A.
Van Gennep.
Los i os de paso.
Mad id. 1986. Ve ambién: M. Eliade.
Iniciaciones mís icas.
Mad id, 1986.
R.
Me z.
La mue e y la mano de echa.
Mad id, 1990.
70
Ja ie Va ela.
La mue e del Rey. El ce emonial une a io de la mona quía
española (1550-1 885).
Mad id, 1990.
71
V.
W.
Tu ne .
El
p oceso i ual.
Mad id, 1988.
que la a is oc acia cas ellana se hace co esana desde p incipios del
siglo XVI, culminando el p oceso du an e el XVII, nunca pe dió su
iliación, in eg ación y elación con sus es ados, de al mane a que
aspec os an impo an es como los que concie nen al ciclo i al,
especialmen e el nacimien o de p imogéni os, y sob e odo en ie os,
con las nec ópolis amilia es co espondien es, se hacían en las
capi ales de esos es ados seño iales; la illa de Osuna pa a la casa de
igual nomb e, Guadalaja a pa a los In an ado, o Alba pa a sus duques
po pone algunos ejemplos signi ica i os. Las ce emonias
con e idas en i uales pau adas y epe i i os en el caso de en ie os y
une ales en es as co es p o inciales, que epi en a pequeña escala el
modelo de Mad id, si ie on pa a hace p esen e al seño an e sus
asallos, y ambién, na u almen e, como an es indicábamos pa a
in eg a a los úl imos con las casas espec i as. Median e es os
ins umen os se in oluc aba a odo el ejido social -concejo, cu as,
g emios y co adías, con en os y monas e ios, c iados y empleados,
así como simples asallos a los que se hacia
i
en p ocesión hon ando
al di un o, escucha su elogio úneb e, o se les agasajaba epa iendo
dine o o comida y se les o ecía di e sión di igida desde a iba,
cuando el acon ecimien o lo me ecía, con luces, a ascas, ea o,
másca as, música o o os72. Unas << ies as p esenciales», de ecue do
de quien e a el seño y debían plei esía, que lanzaba mensajes
subliminales buscando el e ue zo posi i o y que adop aba o mas an
dis in as como mi os de consenso, como las misas, algunas decenas,
que eco daban hi os impo an es en los cen os eligiosos y
pa ona os de seño ío de sus i ula es y pa ien es más ce canos
- undación, san os de la amilia, hechos singula es como ba allas o
se icios a la co ona-73, los mismos elogios úneb es a los que
hemos hecho mención en los que el mue o se ía de p e ex o pa a
glo i ica
un
an ás ico, in en ado
y
mí ico linaje, con un pad e
undado hé oe y i uoso, o a a és de las simbólicas omas de
posesión del nue o i ula de sus es ados, po allecimien o del
an e io , que aunque no se hicie a pe sonalmen e, imposible cuando
és os e an muy ex ensos, el seño in isible se hacía isible median e
sus delegados que eje cían de o ician es ab iendo las pue as del
ecin o, e ocando y nomb ando nue os o iciales concejiles,
ecogiendo ie a o isi ando, en nomb e del i ulado, epi iéndo su
nomb e una y o a ez, sus ins i uciones y epa iendo, ambién
72
E idencias documen ales pe inen es en: «Pa e amilias, se io
y
pa ón..
.»
Págs. 438-441. «Aunque uese con una neg a..
.».
Págs. 45-48. «Teo ía de la Casa,
linaje, amilia ex ensa..
.D.
73
A.
H.
N.
Osuna, leg. 42
nQ
25-42.
EL SEÑOR
AVISADO:
PROGRAMAS
PATERNALBTAS..
.
179
aho a, iandas
y
egalos en ep esen ación del noble con un hilo
conduc o bas an e homogéneo
y
ce cano en el i o
y
las exp esiones
u ilizadas desde la edad media has a el siglo XVII174.
Es a ace a de isibilidad
y
ecue do e a ecomendada
especialmen e po la condesa de A anda: <<jus o se á que os mos éis
en ies as públicas a ues os asallos, haciéndolas con mucho
lucimien o
y
gala,
y
admi iendo en ellas a los que le u ie an mayo
en e ues os amigos
y
seño es ecinos; que el ulgo es niño en
gus a mucho de ies as
y
egocijos,
y
con ex emo se aleg a de e a
su seño en ellos»75. En é minos semejan es ambién se exp esa á
es a ez López de Vega: «las sa is acciones, i u ilidades, con que les
debe con ida sean medidas y p opo cionadas a la posibilidad de sus
en as: de sue e, que si le dejan ap e ado, pa a luci en las ocasiones
públicas
y
pa icula es que se le pueden o ece , no a ellos 'sin
comodidad que los alien e,
y
algún lus e que les añada o conse e
es imación..
.
~76.
Fies as no solamen e «paganas», sino que ambién u o que e
con la publici ación de la imagen del seño , y su hace se p esen e, en
es e caso con el duque de Béja , algo an apa en emen e alejado
de
ella
como la celeb ación de Co pus Ch is i en la capi al de sus es ados, de
la cual el i ulado e a el pa ón. El noble hizo un uso p~lí ico de una
ce emonia eligiosa o quizá ue a más co ec o deci , ol idando
lógicas p esen is as no adecuadas, que en el An iguo Régimemno
exis e una con usión sino una in eg ación en e lo ci il
y
lo eligioso,
en e lo público
y
lo p i ado. En es e caso la ies a d~l Co pus_Ch is i
es aba al se icio del seño de la illa pa a lo que u ilizaba una se ie de
o ado es sag ados que e an cos eados con los ondos de la casa, de la
que desde el púlpi o can aban sus hazañas
y
excelencias, glon ca ido,
po ejemplo a
un
undado Diego López de Zuñiga,, genoando mi os
an e una población mayo i a iamen e anal abe a, a la que se nmba
como en 1397
y
an e el in en o de es o ba los musulnzanes
y
judíos
a mados en una p ocesión en Béja log ó «da pa o ,
e o
y
miedo
a
los enemigos de Dios los que suble ados has a
en
núme odde cinco
mil
y
escien os pelea on con a dos mil
y
doscien os
d~l
seño D.
8
*^
'
_"
>I.
74
Isabel Becei o Pi a. «La imagen del pode eudal e i las omas de posesióg
bajomedie ales cas ellanas».
S udia His ó ica,
ol.
11;
nQ
2,
1984. ~n : o as
uen es sob e el ema pa a el siglo XVII e :
A.
I-~:.N.
Qsna, leg.
1-8B
no
16
(Esc i u a de posesión del ma quesado de A güeso, omada po el. licenciado FomáS
del Co al, en nomb e del duque del In an ado
D.
han de Sil a
y
Espinilla, 27 sep iemb e 1693).
75
Op. ci . Pág. 139.
76
Op. ci . Pág. 24.
la mayo ía de los seño es en sus e i o ios, y cuya designación, así
como la de los maes os, clien es, g upos in e medios, se hacía de
mane a especialmen e p eca ida y cuidadosa en homb es de su en e a
y absolu a con ianza. Incluso exis en pa a el pe íodo ins ucciones
p ecisas que indican que ca ac e ís icas deben cumpli los sace do es
que ocupen las nue as acan es o de qué mane a deben con ola se
los se mones pa a e i a eleidades pe ubado as. También se ad ie e
de la p ecaución que debe p esidi el cas igo po al as y escándalos de
eclesiás icos en los es ados «gua dando el sec e o,
y
deco o de los
minis os de Dios en quan o os sea posible», in o man del modo de
p ocede de los capallanes pa icula es de la Casa con los c iados y
p esen an los o mula ios que deben usa se al emi i í ulos de
capellán mayo y o os bene icios eclesiás icos en pa oquias,
con en os y monas e ios, así como en o as ins i uciones eligiosas de
seño ío donde el noble es pa óngg.
Que lo an e io e a un asun o de p imo dial impo ancia lo p ueba
el hecho de que los seño es no admi ie an la más mínima in e e encia
o cues ionamien o de lo que conside aban cons i uía un p i ilegio
inalienable como el de nomb a a los sace do es de sus ju isdicciones,
llegando, en caso necesa io, a plei ea si alguna o a ins ancia de
pode , como los obispos, in en aban me ma es a acul ad. No e a
pa a menos si enemos en cuen a que el hecho se con e ía en
un
impo an e ehículo de con ol social, con una población escasamen e
al abe izada, donde el púlpi o cons i uía el mass media más in luyen e
en la comunicación y di usión de ideas, y el con esiona io en una
nuclea in ancia socializado a.
Y
es o a pesa de que algunos au o es
aunque admi en que du an e el eudalismo el sac amen o de la
peni encia cons i uyó una «p ác ica ideológica» que buscaba la
subo dinación del campesinado a la dominación
de
los seño es po
in e medio de los con eso es, ela i izan su e icacia coe ci i a
aduciendo el escaso uso que de él hacía la elig e ía89. Es o úl imo
ejempla en la B.N. Alejand o López ealiza bajo mi di ección su esis doc o al en
o no al pa ona o en la ó bi a de la nobleza du an e el An iguo Régimen.
88
Luisa Ma ía de Padilla,
Nobleza i uosa..
.
Págs 125-126
y
158. Gab iel
Pé ez del Ba io Angulo.
Di ección de sec e a ios de seño es,
y
las ma e ias,
cuidados
y
obligaciones..
.
,
Págs. 203-204.
g9
N.
Abe c ombie, S. Hill
y
B.S. Tu ne .
La esis de la idelogh dominan e.
Mad id. 1987. Págs. 91-93. En o o con ex o epis emológico bas an e di e en e
podemos encon a suge en es ideas pa a in e p e a las adap aciones de las
ins i uciones au o i a ias a las cambian es necesidades ideólogicas de las clases
dominan es, omando como p e ex o el au o los concep os de ins i ución
y
sis emas de con ol sup emo de Gehlen.
W.
Ha ich.
C í ica de la impaciencia
EL
S~OR
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PATERNALISTAS..
.
187
puede con ene pa e de e dad conside ado de o ma aislada, pe o en
un con ex o más gene al, el pode del pá oco en la comunidad
u algO
an o de mane a ins i ucional -impa iendo sac amen os, lanzando
mensajes desde el púlpi o, e c- como in o mal - isi ando en e mos
e in oduciéndose en los hoga es, siendo consul ado, dando consejos,
e c.-, es indiscu ible. En es e conjun o de ci cuns ancias globales, y
en un mic ocosmos an pequeño como el de la comunidad u al pa ece
que su igu a, y la de la con esión no puede se minimizada.
Po odas es as azones de e icacia podemos en ende que en
1613
se inicia a
un
p oceso, esuel o de o ma ápida, que in oluc ó a
Ped o Gi ón, duque de Osuna, y al iscal eclesiás ico y gene al del
obispado de Málaga. La azón es ibaba en que la esposa del p ime o,
gobe nado a del es ado en su ausencia, y pa ona de la iglesia de
A chidona po delegación, había nomb ado al licenciado Mi anda pa a
un bene icio cu ado en la illa, lo que ue ecusado po la au o idad
eclesiás ica que no conside aba que el sace do e elegido ue a la
pe sona idónea. El al e cado c eó una ensa si uación, en la que se
en ilaban p oblemas de compe encias, en las que di e sas ins ancias
judiciales ue on sucesi amen e dic ando sen encias con adic o ias,
as las sucesi as apelaciones -chancille ía de G anada, audiencia
eclesiás ica de Jaén, Consejo de Cáma a, Nuncio de su San idad-
de ini i amen e ce adas cuando después de
un
dic amen mandado
elabo a po el ey, en el que se in e p e aba en qué consis ía el
de echo de pa ona o, se esol ía que el seño podía y además debía,
e a su obligación, designa el cue po pa oquia1 y sace do al en sus
es adossl.
11.
La up u a del ideal pa e nalis a: coaación ex aeco-
nómica
y
con ol ins i ucional p i a izado.
Pe o como señalábamos al inicia es as páginas el pode iene dos
en es de p esencia, el consen imien o y la iolencia, aunque como
indicaban los a adis as ci ados e a p e e ible usa el p ime o, po
e oluciona ia.
Ba celona, 1988. Págs. 86-102. También puede se ú il, aunque no
compa amos algunas de sus esis:
G.
The bo n. La
ideología del pode
y
el pode
de
la ideología.
Mad id, 1987.
90
Joaquim
M.
Puig e
i
Sol. ((Pa oquia
i
socie a u al a la Ca alunya
d'An ic Rkgim. L'exemple de Riudello s de la Sel a».
~ece ~ues,
20, 1988. Págs.
171-196.
91
A.
H.
N.
Osuna
leg.
64
nQ 13, 15, 16 y 17.
e icacia y e inamien o, sob e la segunda, lo que no excusa, si no hay
más emedio, su aplicación. Al espec o, y ya b e emen e, nos amos
a e e i al con ol de los o iciales seño iales -elección, acul ades,
líneas de ac uación e c.- y al uso de la ju isdicción p i a i a,
mecanismos en é minos de Dobb, de «coacción ex aeconómica*,
como la p ác ica de la jus icia de los alcaldes y en las audiencias de los
í ulos en sus es ados, y el asal o al con ol polí ico de sus illas a
a és de la elabo ación de o denanzas municipales y la igilancia del
concejo median e la designación de sus componen es.
A iesgo de se ei e a i os, insis i en como los a is óc a as
ale aban a sus iguales sob e las condiciones que debían posee sus
o iciales locales, si que ían se e icaces y, sob e odo, ieles y
es ic os cumplido es de la olun ad de los pa onos que les elegían:
«los Jueces y Minis os, a quien se han de encomenda go iemos,
han de escoge se de muchas, y buenas pa es..
.
Tengan no icia de las
leyes; p udencia, y expe iencia, pa a sabe las aplica a los casos con
madu a edad, y juyzio: ap eciado es de la ley, y azón
...
No sean
codiciosos, necesi ados, iciosos, ni de en endimien o de quime a,
ánimos e ol osos, ni in encibles en sus juicios, ni engan no a de
uin sang e, ni la ayan jamás enido de icio in ame»92. Cualidades
epe idas, ma izadas y ampliadas po López de Vega93 y Gab iel
Pé ez del Ba io94, quienes no se cansan de plan ea es a egias
g2
Luisa Ma ía de Padilla, op. ci . Págs.
112-113.
93
«En las p o isiones de los go e nado es, i jus icias;.
. .
dis ibución de los
o os o icios,
demas pues os de su go ie no p oceda p opo cionadamen e con la
misma o den que señalamos al P íncipe pa a el de su República..
.
sus minis os
no sólo sean hábiles po la indus ia, sino ambién po las cos umb es; no
apasionados, en e os, i si uese posible icos, o po lo menos no necesi ados, i po
necesidades en iendo en p ime luga los a a ien os, los iciosos, i des emplados, i
po la mayo pa e los emba azados con las obligaciones del ma imonio (que si
bien po la azón de mayo sosiego suelen excede a los lib es, po los demás
menes e osos son de mayo pelig o).
. .
p obablemen e, gobe na á con deseo de
adqui i , ya pa a el epa o de su o una,ya pa a la sa is acción de su codicia, ya pa a
sus icios
i
demasías
y
ya pa a sus hijos y amilia, lo que de ue za ha de se con
g ande ejación de los asallos y pé dida del señon> op. ci .
18.
94
Op. ci . Aunque el lib o a a especí icamen e de las unciones y
condiciones de los sec e a ios de seño es, no descuida o os del ámbi o domés ico
de la Casa -mayo domos, caballe izas, maes esalas, con ado es, e c.- así como
locales: «en el quin o pongo algunos de los í ulos de o icios que un seño p o ee
en sus es ados y Alcaydías,
...
p esen aciones a Capellanias y bene icios,
comisiones, licencias, me cedes y o as cosas». Ve ambién: Juan Femández
Aba ca.
Discu so de las pa es
y
calidades, con que se o ma
un
buen sec e a io con
EL
S~OR
AVISADO:
PROGRAMAS
PATERNALEI'AS..
.
189
di igidas a los seño es, en o den a «su buen gobie no*,
ad i iéndoles, po ejemplo, que e i en que sus o iciales sean
homb es nacidos donde eje cen sus unciones: «los co egido es o
alcaldes p ocu ad no sean na u ales de los luga es que gobie nan,.
.
.
po que no se hagan pa ciales con deudos y amigos»95. Pe o, sob e
odo, el seño de asallos debe ene muy p esen e que el pode es
algo inhe en e a su condición, eco dando a sus o iciales que ellos
sólo son co ea ansmiso a que ejecu an po delegación, ieles
cumplido es y igilan es de los in e eses de aquellos que les han
nomb ado: «no consin iendo -los seño es- que con p e ex o de
go ie no, p esuma alguno - unciona ios locales- de usu pa le el
absolu o dominio y i anice a los demás
...
siemp e seño de sus
elecciones y al bed io~96.
Pe o aunque «g an p udencia es p ocede en el obiemo, de
B
mane a que la pena llegue a pocos,
y
el miedo a odos»g
,
las medidas
se ampliaban, sin exclui la iolencia y punición, u ilizando los
eso es de la ley y la jus icia cuando se a aba de cuida los p opios
in e eses del seño y sus pa icula es p i ilegios: «que se p o ea
cuan o con inie e pa a gas os de
jus icia:
po que no dejen de se
cas igados po al a des os los delincuen es, que no u ie en quien les
haga pa e, si los deli os ue en g a es..
.Las leyes
an iguas no se han
de muda , sino con muy madu o consejo, ni ampoco conse a las
s610 po hon a de
la
an igüedad, si con la mudanza de los iempos se
expe imen a en en ellas incon enien es. Dadlas a ues os asallos,
ca o ce capí ulos, que &be gua da pa a su en e eza..
.
y
un
a ado,
&
las pa es que
un
&
ene los c iados, que un
de
se bi en las Casas
&
los seiío es.
Lisboa,
1618.
95
Luisa MQ de Padilla, op. ci . Págs.
116.
96
An onio
López
de Vega, op. ci . Pág.22. P ecaución an e aquellos emplados
que con a na u a quie en hace se con las iendas del pode , al ma gen de su je e
na u al, pa e amilias, único al que se le econoce di ec a au o idad, que usu pan
sus unciones, a los que el au o de
Diálogo de los pajes
i ónicamen e designaba
como «sob eseílo es»: Pág.20. Tópica ecu en e en la que igualmen e insis e la
Condesa de A anda:
Op.
Ci . Pág
154
97
Luisa Ma ía de Padilla, op. ci . Pág.
123.
En las o denanzas elabo adas p
Juan Téllez Gi ón en
1541
que modi icaban las que hizo su pad e «sob e gua da el
campo
y
é mino de la Villa de Puebla de Cazalla
y
el co o
y
bosque del
Hon anal..
.
y
que es e enga es gua das de pie
y
que el uno sea case o de la casa
del bosque gozando además de un sala io odos los p obechos ocan es a ella que
pueda pena
y
p ende an e la jus icia», podemos lee al espec o:
«y
po quan o las
dichas o denanzas que el conde
mi
seño hizo ienen las penas pecunia ias algo
subidas
y
son
mas
pa a espan a que pa a execu a se~., Osuna, leg.
102
nV
no muchas, sino impo an es, y áciles de pone en uso»98.
Ad e encias que se e lejan en bas an es o denanzas
pa a
el cuidado
del bosque, mon e y íos, cuyo uso -caza, pesca o ecogida de
leña- se con e ía muchas eces en monopolio del seño y, de o ma
muy es ingida, de quienes el au o izase: «y a endiendo a
...
la
a iación de iempos que di e si ica la es imación del dine o se hacen
p ecisas ma o es condenaciones y penas pa a la mayo cus odia de las
he edadessd:
Aunque no nos amos a de ene en es e aspec o, que po si sólo
necesi a á más de
un
a ículo en su a amien o, los seño es ue on
muy cuidadosos en eglamen a las penas en las que podían incu i
los asallos que hicie an uso de sus monopolios, así como
p opiedades ús icas sin su consen imien o. Especialmen e en el caso
andaluz después de una e apa epoblado a que culmina en los
p ime os decenios del quinien os y que se emon a al siglo XIII,
pe íodo en el que se hicie on di e en es epa imien os, concedie on
me cedes, o o ga on anquicias y exenciones, o se dejó, bas an e
lib emen e, u iliza mon es y bosques a aquellos que ue an a
a ecinda se en especí icas localidades que se deseaba inc emen a an
su poblaciónl00. Una ez inalizada es a p ime a e apa en omo a los
años
40160
del siglo XVI y de mane a c ecien e has a inales del siglo
XVII, con cie o pa alelismo a lo que ocu e c onológicamen e con el
e o zamien o del pode en o as en idades ju isdiccionales y
e i o ialeslol, los seño es cas ellanos ue on muy cuidadosos en
elabo a o denanzas muy de alladasl02, con una casuís ica muy
98
Luisa Ma ía de Padilla, op. Ci .
114
y
120.
99
A.
H.
N., Osuna, leg.
60
nQ
10 (1554).
«Capí ulos de las o denanzas de la
Villa del A ahal sob e las penas que habían de paga los ganados que en a en a
pace en los oliba es, iñas.
..»
A. Collan es de Te án Sánchez, «Nue as poblaciones del siglo XV en el
Reino de Se illa».
Cuade nos de His o ia .de España (anexos de la e is a
Hispania),
7, 1977.
lol
Ped o Luiz Lo enzo Cada so, «Luchas polí icas
y
e eudalización en
Log oño.. .
D.
Io2
Necesi amos un es udio gene al sob e es e aspec o undamen al. Los
a chi os locales, así como los nobilia ios gua dan aliosa in o mación
al
espec o
que pe mi i ían la publicación de alguna de las nume osas o denanzas seño iales.
En e an o
se
puede consul a : Duque de Alba:«Relaciones de
la
nobleza con sus
pueblos
y
plan de una codi icación de las o denanzas dadas po los seño es a sus
asallos».
Bole ín de la Real Academia
&
la His o ia,
XCI,
1927.
Págs.
259-318
en el que se in o ma de unas ochen a exis en es en el A. C. A. de con enido muy
di e so. Ignacio A ienza Hemández.
A is oc acia, pode
y
iqueza..
. Págs.
144-157,
po lo que concie ne
al
es ado andaluz de la Casa de Osuna. Es a sección del
A.
H.
EL
S~OR
AVISADO:
PROGRAMAS
PATERN~TAS..
.
191
p ecisa pa a e i a la pesca y la caza u i a en bosques y íos103,
especialmen e si se ese aban pa a su ec eo y dis u e, o in i ados
de la ca ego ía del P íncipelo4. Misión encomendada, con las penas
co es ondien es, a gua das mayo es que, na u almen e, nomb aban
li'
ellos1
5.
Un ipo de deli o, el u i ismo, que se a a cas iga con
penas pecunia ias bas an e ele adas eniendo en cuen a la condición
social y disponibilidad económica de quienes lo p ac icaban,
p endimien o de apa ejos, des ie o
o
cá cell06. Un sis ema de
de ensa de los in e eses p i a i os de los seño es, en el cual
es ablecen, po capí ulos de o denanza, unas p uebas p ocesales que
cla amen e les a o ecen ya que en muchas casos pa a inculpa a
alguien no es necesa io p esen a la p ueba del deli o, sino el simple
N. dispone ambién de mucha in o mación como la siguien e: «Dec e os pa a el
buen gobieno del ma quesado de A güeso, p o eidos po el doc o And és de Riaño
gobenado y jus icia mayo de la Viila de San iilana y su ma quesado» (leg. 1828
nQ 13: año 1629).
lo3
A los ejemplos ci ados aildi : A.
H.
N. Osuna, Legs. 16 nQ 20 (1661). 82
nQ 3 (1523, 1536). 95 nQ 7 (1550, 1591), 102 nQ 3 (1541),
60
nQ 10 (1554, 1721).
K
y po que mi olun ad es que el dicho bosque
sea
muy bien gua dado asi
pa a mi ec eación como si S.M. el P incipe Nues o SeAo inie en en el
Andaluzia es ando en Se illa pueda eci i se icio en el dicho bosque iniendose a
mon ea a el po an o mando que las o denanzas an iguas hechas ace ca de la
gua da
del dicho bosque..
.
se gua den e cumplan y execu en con las decla aciones e
adi amen os que po mi se án hechos». Es os añadidos signi ica on unas penas más
du as que las an e io es. A.
H.
N. Osuna leg. 82 nQ 3: «O denanzas pa a la gua da
del bosque de la Algayda que oy llaman bosque de San Pablo
...
en la Villa de
Ma ón».
(cc. 1560).
lo5 Así, A.
H.
N. Osuna, leg. 1668 nQ 16 (1583): «Nomb amien o e
in ucciones del Duque del In an ado a su
gua da
mayo ».
lo6
No nos podemos de ene a o ece oda la casuís ica posible. A í ulo de
ejemplo, las o denanzas de Mo ón ci adas en la no a 104 egulaban que si alguno
en a a en el bosque a caza con balles a y ue a so p endido, se le oma an y
p endie en odos los apa ejos más una mul a la p ime a ez de mil ma a edíes, dos
mil la segunda, igual que la e ce a más, en es e úl imo caso, « ein a días en la
p isión en la cá cel o mazmo a y des e ado po un año de la dicha illa e sus
é minos».
es imonio ju ado de sus gua das, a los que co espondía a e de la
#
pena económica con la que se les sancionaba, juez y pa e1
7.
Desde un pun o de is a ins i ucional, en el pe íodo indicado, se
an c eando po encima de los co egido es, alcaldes mayo es
y
o dina ios unos ibunales de jus icia en las capi ales de los es ados
seño iales que eciben la misma denominación que los equi alen es de
apelación eal. Audiencias y Chancille ías, que hacen más e icaces los
mecanismos de con ol y punición, y que se emplean a ondo en la
de ensa de los in e eses pa icula es de los seño eslo*. Pa a su
uncionamien o se elabo an eglas muy de alladas -que ecogían
a amien os y p ocedimien os judiciales, isi as a las cá celes, días y
o mas de ac uación, e c.-109, conociendo su implan ación no sólo
en Osuna, sino ambién en o os es ados seño ialesllo. El ema de la
jus icia, como se ha indicado, ocu a un luga p i ilegiado en los
P
discu sos de los publicis as nobles11
.
No e a pa a menos eniendo en
lo7 Así,
la
o denanza ci ada en la no a 105 decla aba lo siguien e: «O o si..
.
que podais os la dicha gua da mayo y las demas gua das de aca allo y de apie
haze cala yca a en cualquie a casa de esa dicha mi illa y ie a si iene yema o
alguna caza mue a pa a que se p oceda con a la pe sona o pe sonas en cuyo pode
se
halla e..
.
o o si mando que
la
dicha mi gua da mayo y o as gua das que po él
e po mi es ubie en pues as pa a la dicha caza y pesca sean c eydos po su
ju amen o en las denunciaciones que hicie en siendo p ime o p esen ados an e la
jus icia des a dicha illa y a iendo hecho el ju amen o y solenidad que se
equie e..
.
o o si quie o y mando que las pe sonas que caye en e yncunie en en las
dichas penas de suso decla adas les paguen y
se
apliquen en es a mane a la una
e cia pa e pa a la gua da que denuncia e y la o a e cia pa e pa a mi cama a y la
mi ad de la o a e cia pa e pa a el juez que lo sen encia e y la o a mi ad pa a el
dicho An onio de To es
gua da
mayo ».
1°8 Sob e la jus icia seño ial:
A is oc acia, pode y iqueza..
.
Págs. 164-178.
lo9 Las o denanzas de la audiencia de Osuna. cuya p ime a eglamen ación
o mal da an de 1582 en A.
H.
N.
Osuna, leg. 10 nQ
15.
lo
Como en los de los duques de Alba y Medinaceli, el conde de O opeza y
don Diego Hu ado de Mendoza y su consejo de oido es en Guadalaja a. Al onso
Ma ía Guilla e.
El égimen seño ial en el siglo XVI.
Mad id, 1962. Págs. 103-
135. y la in o mación an e io en pág. 82. Más da os sob e la jus icia seilo ial
du an e los siglos XVI y XVII en Manuel Fe nández Al a ez.
El siglo XVI:
Economía, sociedad e ins i uciones,
pág. 153-162 y An onio Domínguez O iz.
La
c isis del siglo XVII..
.
págs. 583-587, en los omos XX y XXIII espec i amen e
de
la
His o ia de España de Menéndez Pidal, di igida po José Ma ía Jo e Za no a.
Sob e
la
c eación po el e ce duque del In an ado de un al o ibunal de jus icia en
sus es ados: C is ina de A eaga y Falgue a.
La Casa del In an ado, cabeza de los
Mendoza.
Mad id, 1940. Tomo 1. pág. 289.
-
-
Además de los ci ados:
«Tened cada semana un día señalado pa a
con abula , y esol e ma e ias de go ie no con los minis os mayo es,
EL
S~OR
AVISADO:
PROGRAMAS
PATERNAL~STAS.
..
193
cuen a que su p ác ica, e incluso su pu a p esencia y posibilidad
cons i uía un impo an e eso e de pode y coacción. De ahí que
ue an an cuidadosos en p ese a la ju isdicción, plei ea an y
dispu a an po ella, incluso po eje ce la en dos leguas de más o de
menos, modi icando los mojones de su dema cación, sob e odo si
au o idades de poblaciones ce canas, como el co egido de la Villa de
Reinosa, en aban en sus e i o ios. Es a ez a la ju isdicción del
ma quesado de A güeso, del Duque del In an ado, en
1621:
«que
dicho co egido de mano a mada y en o ma de asonada con los
demás e e idos y o as muchas pe sonas, con ocasión de isi a los
é minos a ía queb an ado la ju idizion y moxo ena de su pa e en el
ma quesado de A güeso po odas pa es del luga de Na eda,
y a ia
en ado den o della
el y o os sus minis os,
con a as al as de
jus icia
y aunque po pa e de don Yñigo de los Rios, alcalde
ho dina io en el dicho ma quesado a ia pedido y eque ido no
que an a la ju idizion de su pa e, no lo a ía que ido haze , an es,
con mucha cole a
y
al o o os a ia dicho que a ia de en a po la
dicha ju idizion y a Juan de Ra ago, egido del dicho luga de
Na eda, siendo homb e hijos de algo le a ia dicho que e a un
des e gonzado y le da ia dozien os palos, y a F ancisco de Mie y
Te án, comisa io del san o o icio
y
cu a del luga de Villa le a ia
dicho le da ía de palos,
y
le a a ia, y a ia ecu ido con a el poniendo
po execucion y le a ia dado de enpellones a el y a los demas asallos
del dicho su pa e, que alli es aban y dicho o as palab as muy
desconpues as
y
desa adas..
.
que si no ubie a muy g an co du a en
los asallos de su pa e, suzede ian mue es y o os g a es deli os..
.
y
nos pidio y suplico mandasemos come e el dicho negocio a un juez
des a nues a Co e, que a cos a de culpados p ocediese en el y les
condenase en las penas enque ubie e yncu ido
e hizie e es i ui e
eyn eg a a su pa e en su ju isdicion
y moxones de su ie a, y sob e
odo le hiciese jus icia como la nues a me ced
...
y
la dicha
yn o macion a ida
y
la e dad a ida a los legos que po ella
halla edes culpados, p endedlos los cue pos y p esos, llamadas
y
oydas la pa es p ozeded con a ellos
y
con a sus bienes..
.
y con a
los auyen es culpados que no pudié edes a e pa a los p ende ,
econociendo las causas ci iles
y
c iminales co ien es:
y
ias
de iudas
y
hué anos
no las ieis de ninguno, despachadas sin pun o de dilación, o en ues a
p esencia..
.
los que go ie nan». Luisa Ma ía de Padilla, op. ci ., pág.
126.
p ocede eys con a ellos llamandolos po p egones de es en es
días»ll2. Si en la p ime a edición de
La
píca a
Jus ina
-Medina del
Campo,
1605-
se ale aba sob e los pelig os de plei ea en luga es
pequeños, y aún en las ecuen es comp as de los o iciales eales de
las Audiencias, muchas más comp elas y posibilidades de maniob a
podían ene los seño es en la suyas: «Dios nos lib e de plei ea en
pueblos chicos, donde hace la cabeza del p oceso la en idia; el
p oceso,el sobo no; los au os, la a ición, la apelación la del alcalde; la
e is a, sol u as y, sob e odo, el dine o..
.
Lamábase el co egido de
mi pueblo Jus ez de Gue a a, y aunque po el nomb e de Jus ez me
debía a o ece de Jus icia, más pa éceme que se aco ó el apellido de
Lad ón. Más a e que no se ue alabando, que de pe a pa lo con e al
Almi an e, mi seño ..
.,
en in, de e miné i me a Rioseco, adonde
es aba el Almi an e, mi seño , a segui el plei o en g ado de apelación
y hace a de echas el negocio de mi pa ija.. .¡Qué ieja cosa es en e
o iciales de Audiencia un a con man eca los plei os pa a que den de
si!. Como los de cie o pueblo, que un a on
un
banco con man eca,
pa a que diese de sí y cupie e más gen e, y sí cupo,mas ue po que se
qui a on los capo es. Pe o la un u a des os esc ibas hace que quepa un
mundo en sus manos, y odo con capo e de jus icia»ll3
En
cuan o al úl imo aspec o que amos a a a , el con ol del
concejo, enemos que ad e i que, a pesa de me i o ios abajos,
sabemos oda ía poco del uncionamien os de los concejos cas ellanos
de ealengo du an e el An iguo Régimen, y especí icamen e en el siglo
XVII, mien as que p ác icamen e nada po lo que espec a a los de
seño íoll4. Aún así, y eniendo en cuen a que lo escaso que al
espec o se ha esc i o apun a a la di e sidad más que a la
homogeneidad, la consul a de ma e ial de a chi o -Osuna, Alba,
Medinaceli, In an ado e Hija especialmen e- nos pe mi e islumb a
una endencia a un inc emen o en la lucha po el con ol del concejo.
l2 A. H.
N.,
Osuna, leg. 1828. nP la2:
«Apeas
de la ju isdicción del
ma quesado de A güeso, hecho po el licenciado F ancisco de la Puen e Ague o,
co egido de Reinosa y
Juan
de Mie y Ríos, alcalde del Ma quesado».
113 Edición p epa ada po An onio Rey Hazas. Mad id, 1977. Págs. 631-632 y
638.
1
l4 AI onso Ma ía Guilla e, op. ci . Manuel Femández Al a ez, op. ci .
An onio Domínguez O iz, op. ci . Ignacio A ienza Hemández.
A is oc acia, pode
y
iqueza..
.
págs. 138-164 y 198-205. Como es de sob a conocido la composición,
üincionamien o
y
a ibuciones de los concejos seño iales quedaban eguladas en
o denanzas elabo adas. la mayo ía, po su seño o delegados, pe o nunca podían
cb i a eni la no ma legal eal, que enía ango supe io . Como muesua puede
ie %?
«dec e os pa a el buen gobie no del ma quesado de A güeso», (1621). A.
H.
N.
Osuna leg. 1828, nQ 13.
EL
S~OR
AVISADO:
~OGRAMAS
PATERNALISTAS..
.
195
Al menos és o indica el abundan e olumen de uen es de ipo judicial
que exis e sob e es e aspec o, po lo que a añe a elección y
designación, de o icios concejiles, uso de as oje as y comunales o
de amas. A pesa de odo enemos, en el es ado ac ual de la
in es igación, que es a ale ados. Es os con lic os sal o en
limi adísimas ocasiones no pasa on a mayo es -luchas y mo ines-
adop ando más bien la o ma de esis encia y oposición, ago ando la
« ía pací ica», y judicial. También es di ícil, po no deci imposible,
compa a la si uación ex ao dina ia, con lic i a, con la o dina ia, po
cuan o es a úl ima no da luga a abundancia de papeles.
Si pa ece incues ionable que du an e el siglo XVII, más bien desde
mediados del an e io , los seño es se ea ma on en el con ol del
concejo, que se hizo más e icaz, u ilizando pa áme os, ins i uciones e
in umen os an iguos - isi as y esidencias po ejemplo como hemos
is o- y odo ipo de eso es judiciales y coac i os, ambién
in o males, y sob e és os úl imos hay que pone el acen o, oda ez
que conside aban sus p i ilegios lesionados. Igualmen e, cuando los
plei os e an iniciados po los asallos y pe didos en p ime a o
segunda ins ancia, los i ulados no cesaban has a ob ene sen encias
a o ables en úl ima apelación, ago ando económicamen e a sus
ad e sa ios que se iban endeudando a a és de censos que
hipo ecaban los p opios pa a hace en e al p oceso y sus con inuas
is as y e is as. Po úl imo, quedaba la posibilidad de ob ene , y
hemos is o a ios ejemplos, la me ced y g acia eal que suspendía o
de ogaba las sen encias en con a de sus Audiencias y Chancille ías
que lesionaban los in e eses de «sus asallos p incipales».
P ecisamen e, sabemos que los gas os de plei os ep esen aban
can idades y ci as muy abul adas, ambién pa a las haciendas
seño iales, que man enían
un
ele ado núme o de abogados y
p ocu ado es 115, lo que ala maba a los publicis as nobles, y a ellos
mismos, indicando sus pelig os,
y
ecomendando su limi ación, y uso
del li igio en úl imo ex emoll6.
El con ol del concejo no e a cues ión baladí, po cuan o al inal lo
que es aba en juego no e a solamen e, que ya es impo an e, el con ol
polí ico, sino ambién el pe sonal, y con ello, mecanismos de
l5
Ch.
J. Jago.
«La
Co ona
y
la
a is oc acia du an e el égimen de Oli a es:
un ep esen an e de la a is oc acia en la Co e».
La Espa ia del Conde Duque de
Oli a es
...,
Págs. 373-397.
l6
Nobleza i uosa.
Págs.
60-64.
Gab iel Pé ez del Ba io, op. ci . pág. 9.
A.
H.
P .
M.,
P .
2.262,II
(no a io, F ancisco Tes a).
Cu es ín imes d' una dama
ca alana del s.
XVI.
Epis ola i a la se a ma e la com essa de Palamós.
Edición de
Mai e
Guisado. Ba celona, 1988. Pág.
XXIX.
pun o es o que ú de ines como a e eudalización del siglo XVIIm, es
deci , es a acen uación del ea me seño ial a a és de odos esos
mecanismos de coacción que has desc i o, ealmen e no son la
al e na i a de una nobleza que es á jus amen e pe diendo capacidad de
ex acción de la en a eudal' e in en a sus i ui el «desa me
económico» po el a ea me ju ídico»? Pe o en cualquie caso, y
uel o sob e el ema de la ju isdicción seño ial y eal, yo no es oy de
acue do con la idea que has expues o de su homologación po que
en e o as azones ampoco es oy de acue do con la ponencia que
p esen ó allí G ego io Colás en el mismo sen ido. Si ealengo y
seño ío iban codo con codo, ¿cómo se comp ende oda .la
ei indicación de los campesinos
y
su apelación a la ju isdicción de
ealengo como eden o a de su si uación en el ma co de su seño ío? Si
no hubie a una di e enciación en el modelo social de seño ío y
ealengo no en iendo po qué los campesinos aspi aban a pone se en
manos del ey y no de sus seño es.
Ignacio
A ienza.
Hay aspec os de u in e ención a los que no
puedo con es a po que no hay abajos de base que pe mi an hace lo.
Es e ipo de cqn e encias en las que se uelcan más las in as sob e los
mecanismos de in eg ación que sob e la iolencia conlle a el iesgo de
hace c ee que la lucha de clases ha desapa ecido en el medio eudal.
Yo a pesa de odo sigo man eniendo que exis e la lucha de clases, el
con lic o social.
Lo
que ocu e es que los ma xis as, en e los que yo
me encuen o, en algunas épocas hemos p imado más lo
ex ao dina io que lo o dina io, el es udio de la con lic i idad de la
e uel a que el p oceso de lo co idiano. Hace algunos años, en un
cong eso en Mad id dedicado a Ma x, el maes o Pie e Vila explicó,
ace adamen e, que casi an impo an e como explica
de
qué o ma se
p oduce la e uel a se ía explica a a és de qué ins umen os las
clases dominan es en cualquie o ganización socioeconómica e i aban
que se p oduje a el con lic o enconado. En ese sen ido yo pienso que
el uso de unos cu as con unos se mones, de unos maes os con unas
enseñanzas pau ada y muy di ec amen e ins umen alizadas po el
seño , el uso de una ies a pública como el Co pus o el uso de una
ce emonia unida al ciclo i al (en ie os, bodas, bau izos..
.),
ambién
ma caban una elación de dominación. Lo que ocu e es que es o a
o ma muy dis in a, posiblemen e mucho más alimbicada, mucho más
so is icada y di ícil de de ec a que el pu o dominio con la iolencia.
Po eso hay que es udia o os elemen os. Si no, de lo con a io, no
se en ienden los enómenos de ep oducción pa a cualquie o mación
económica y social.
EL
Sl8OR
AVISADO:
PROGRAMAS
PATERNALiSTAS..
. 203
Tienes la azón al insis i en cómo se ha ido p oduciendo el
desplazamien o de una explicación económica del eudalismo a una
explicación polí ico-ju ídica. En odo caso me pa ece p oblemá ico
segui u ilizando sin e isión, sin c í ica, el concep o de «modo de
p oducción». Tal y como lo hemos u ilizado du an e bas an es años
comienza a se poco ope a i o. En cie o sen ido la his o iog a ía
cambia sus modas, de ahí ese paso de pos u as económicas a polí ico-
ju ídicas; in en a llega a un equilib io, a ca ac e iza a una sociedad
po odas sus a iables, es ha o complicado. La ía económica
pienso que había llegado a
un
pun o que eque ía deja la pa a
eemp ende la más adelan e. Po ejemplo, es muy complicado, po no
deci p ác icamen e imposible, in en a ca ac e iza como hace Dobb el
modo de p oducción eudal, si es que podemos segui hablando de
és e, a a és de la se idumb e, en e o as cues iones po que es á
cla o que en Cas illa, en los siglos XVI, XVII y XVIII no hay
se idumb e. El campesino no es á adsc i o a la ie a y iene odo ipo
de capacidad de mo imien o. La de inición de Dobb, pues, no ale.
Yo c eo que en el siglo XVII no e a an du o el yugo seño ial, o si
lo e a, lo e a an o como el de ealengo, pues de habe sido más
g a oso y exis iendo en Cas illa libe ad de mo imien os, hubie a
habido un mo imien o na u al de gen es hacia las ie as de ealengo.
Me gus a ía ma iza una si uación. No es lo mismo la si uación de
ealengo que la de seño ío. No es lo mismo se sólo asallo del ey
que se asallo de un seño y del ey a la ez. Lo que ocu e es que
has a hace algunos años desconocíamos mucho la si uación del
seño ío en la época mode na, especialmen e po que los es udios se
habían decan ado hacia su análisis en época medie al o po que de
cen a se en la Edad Mode na no lo hacían sob e el seño ío nobilia
sino más bien sob e abadengos.
Y
los pocos abajos que ha habido
con aponían el seño ío nobilia con el seño ío de ealengo, si se me
pe mi e es a úl ima exp esión. A mí, lo que me pa ece desace ado es
con apone ambos modelos. No son lo mismo pe o sí es án
homologados. po ejemplo, la jus icia eal no e a la misma que la
p i a i a seño ial, pe o la jus icia eal ambién es e ec i a en em o io
seño ial aunque de mane a limi ada po la coacción que eje cía el
seño , pe o exis ía la posibilidad. Po o a pa e, y aunque hay
un
deba e enconado, yo hago una dis inción, como mi maes o A ola,
de endiendo la capacidad que ienen los seño es de hace eglamen os.
Lo
seño es no hacen las leyes. La ley es la ley eal. El seño lo único
que hace es desa olla pa a una casuís ica pa icula de su em o io
algo que es á con enido en la ley eal, pe o la ley la hace el ey. Es o
es algo deba ible. Nues o común amigo Pablo Fe nández Albadalejo
no piensa es o, ni An onio Espanha, ni Cla e o. En de ini i a, a pa i
de es o, no pa ece que los dos mundos sean con adic o ios. Po
supues o no son iguales pe o ampoco son absolu amen e di e en es.
Hay
una cie a homologación.
El
p oblema es llega a de ini la.
IGNACIO
ATIENZA
HERNÁNDEZ
Dp o. His o ia Mode na
Uni e sidad Au ónoma de Mad id
Resumen:
el au o e lexiona sob e los mecanismos su iles de
con ol polí ico desplegados po la nobleza cas ellana du an e los
siglos XVI
y
XVII, mos ando el papel undamen al que gua dan las
es a egias de in eg ación social ( i uales, educación, ca idad..
.)
en la
ela i a calma social que se obse a du an e es e pe íodo en Cas illa.
Summa y:
he au ho makes a e lexion on he delica e mecanisms
o poli ical con ol sp aded by he Cas illan a is oc acy du ing he
Six een h and Se en een h cen u ies, showing us he essencial ole
played
by
de social in eg a ion s a egies ( i uals, educa ion,
cha i y..
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in he ela i e social calmness ha specialis s obse e in
Cas ille in his pe iod.