Reseñas
Abstract
Nancy G. SIRAISI, Taddeo Alderoti and his pupils. Two generations of italian medical learning.
Full text
un calor externo a él, es decir, el calor del medio externo)). Este calor externo es en sí natural, si bien al unirse en el hombre al calor innato produce un aumento cuantitativo tal que le hace cambiar de cualidad, tornándole innatural o patológico. Tal es la opinión de Averroes: la fiebre es ((calor compuesto tanto de calor natural como de calor extraño y pútrido, enviado por el corazón a todo el cuerpo, y que altera en todo él las acciones y pasiones ... Es una transformación del calor natural en cantidad y cualidad, que provoca funciones no-naturales en el cuerpo...)). En esta línea están Pietro d'Abano (Conciliator, diff. 87) y toda una larga serie de médicos bajomedievales. Su culminación se halla, como muy bien expone Lonie en su trabajo, en autores del siglo XVI, y concretamente en Gómez Pereira, que ataca implacablemente a los que denomina sectatores Caleni, y para quien no hay diferencia específica entre calor natural y calor preternatural. Carecemos, desdichadamente, de una buena monografía sobre Gómez Pereira. Pero de lo que no hay duda es de que en él culmina toda una línea renovadora que se abre paso dificultosamente a lo largo de la Edad Media. En este tema de las fiebres, como en otros muchos, es casi imposible entender la actividad intelectual del siglo XVI, sobre todo la española, sin una continua referencia a la Edad Media. Afirmar esto no resuelve problemas, más bien los plantea. El más importante de los cuales es, probablemente, la falta de un estudio riguroso del tema de las fiebres en la medicina medieval. Esperemos que investigaciones de la calidad de las aquí comentadas suplan pronto esta grave deficiencia. SIRAISI, Nancy G. (1 98 l), Taddeo Alderotti and His Pupils. Two Generations of Italian Medical Learning, Princeton, Princeton University Pres, 46 1 págs. [no consta precio]. He aquí un libro importante, cuya lectura y estudio me apresuro a recomendar. Siraisi, discípula de Pearl Kibre y, en la actualidad profesora en el Hunter College de la City University de Nueva York, fue conocida, aparte de otros artículos, por su libro sobre las Artes y las Ciencias en Padua con anterioridad a 1350 (Toronto, 1973). La presente obra está centrada en Taddeo Alderotti (c. 120615a 1295), sin duda alguna, una de los médicos universitarios más interesantes de la baja Edad Media cristiana. Su trabajo científico transcurrió en Bolonia, donde desplegó una intensa actividad como médico, profesor y autor de obras médicas. Comenzó su labor docente en los años 60. Su éxito profesoral fue determinante para convertir a Bolonia en un centro médico de importancia decisiva en el Occidente europeo, además de ya serlo en el campo de ambos derechos. Sobre el cañamazo de la metodología científica de Aristóteles, introdujo definitivamente 1aArticella en la enseñanza médica del Norte de Italia y sentó las bases de, la introducción del rico corpus de obras de Galeno y los árabes (especialmente Avicena y su Canon), transmitidas a Occidente en el siglo XII, pero todavía no asimiladas o incorporadas al syllabus ordinario de las jóvenes facultades de
medicina europeas. En este sentido, fue uno de los médicos y científicos que contribuyó de forma notable al establecimiento del llamado método escolástico medieval. Es obvio que la obra de Alderotti no surgió ex nihilo; se apoyó en la rica tradición boloñesa que hacia finales del primer tercio del siglo XIII, fue ya sensible de forma manifiesta al bagaje médico propio de las traducciones salernitanas y toledanas, como revela, P.e., la célebre Chirurgia de Teodorico Borgognoni escrita antes de 1266. Pero, quizá, el interés de Taddeo Alderotti sea el encabezar un grupo de discípulos que continuaron y desbordaron con mucho su obra. Y éste es, precisamente, el máximo atractivo del libro que comentamos. Siraisi nos presenta la saga científica de seis de sus discípulos: Gentile da Cingoli, Bartolomeo de Varignana, Guglielmo de Brescia, Dino del Garbo, Pietro de Torrigiani y Mondino de Luzzi. Excepto el primero, todos ejercieron la medicina y fueron médicos en el sentido pleno de la palabra. Hay un límite cronológico al período estudiado, que gira en torno al final del primer tercio del siglo XIV. En este sentido, la importante figura de Gentile de Foligno (m. en 1348) ya no es directamente tenida en cuenta. Igualmente, la autora excluye del estudio directo a otros muchos discípulos de Taddeo Alderotti, como Antonio de Parma, Alberto de Bolonia o los maestros de Guy de Chauliac. Pero creo que su llamada al estudio de estas figuras y este libro son el mejor estímulo para su mayor conocimiento. Siraisi se preocupa en su obra, por presentarnos el trabajo de estos médicos universitarios, con una copiosa producción científica, inserto en la activa y bulliciosa vida social de la Italia del Norte, sin duda uno de los lugares europeos medievales de mayor dinámica social, protagonizada por la burguesía urbana a la que todos ellos pertenecieron. En este sentido, la obra cumple perfectamente el deseo de la autora por ((situar la ciencia medieval en sus contextos intelectual y social» (p. XVIII). La obra está dividida en nueve caiítulos. Los tres primeros, pretenden ofrecer la actividad investigadora, académica y práctica de las figuras estudiadas en su contexto urbano. Los restintes capítulos están dedicados al estudio de una serie de temas internos, tratados sincrónica y diacrónicamente. En el capítulo hiarto se discute el papel desempeñado por Taddeo y sus discípulos en la evolución del curriculum médico de Bolonia, fundamentalmente estudiando lo que significó la introducción del nuevo corpus de obras de Galeno en la ensefianza médica y la novedad del Canon, aspecto este último de honda repercusión en el resto de la medicina académica europea. En mi opinión, Nancy Siraisi no tiene en cuenta fenómenos semejantes ocurridos en otros centros médicos, como Montpellier -es verdad que todavía no estudiados cuando ha aparecido su libro-, lo que le hace exagerar el protagonismo del grupo bolofiés en estos aspectos. A continuación se estudia el saber médico propiamente dicho y su lugar en el resto de las ciencias (cap. quinto), comparándolo de forma muy interesante con el uso hecho en la enseñanza médica de los recursos obtenidos desde la llamada filosofía natural (capítulo sexto y séptimo); el capítulo octavo está dedicado a la exposición y discusión del
uso de la questio como instrumento en la enseñanza práctica y especulativa de la medicina, siendo uno de los recursos didácticos más interesantes, que sirvieron para cimentar y dotar de dinamismo la enseñanza médica escolástica. En este sentido, nos vemos obligados a recomendar el excelente libro del Dr. Brian Lawn, The Salernitan Questions (Oxford, 1963), poco conocido en nuestros ambientes, hoy día agotado pero disponible en su traducción italiana, notablemente ampliada (Nápoles, 1969); por último, la autora estudia el lugar de los consilia en la enseñanza y práctica médicas (cap. noveno). El libro contiene, además, dos interesantes apéndices: el primero, es un listado de c(Questiones» (pp. 305-410), cuya lectura nos permite conocer el amplio campo abarcado por la curiosidad científica de estos maestros universitarios, al mismo tiempo que los temas que interesaron al mundo académico; en el segundo, se ofrece la transcripción de unos fragmentos inéditos de Mondino de Luzzi y de Bartolomeo de Varignana, que nos permiten conocer el Hipócrates y el Galeno que estos autores consideraban necesario enseñar a sus discípulos. La obra que comentamos concluye con un modélico capítulo bibliográfico de fuentes manuscritas e impresas y una amplia bibliografía secundaria que, por desgracia, no ha tenido en cuenta los estudios de los investigadores españoles, desde los clásicos pero básicos de Millás Vallicrosa hasta los más recientes de Paniagua o Vernet. Un excelente índice conceptual, y de autores facilita el manejo de esta importante obra. JETTER, Dieter (1980), Geschichte des Hospitals. Band 4. Spanien von den Anfangen bis um 1500. Wiesbaden, Franz Steiner V. viii + 239 págs., 8 1 ilustrs. [no consta precio]. JETTER, Dieter (198 l), Grundzüge dey Geschichte des In-enhauses. Darmstadt, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, ix + 244 págs., 40 ilustrs. [no consta precio]. Sin duda alguna, Dieter Jetter es en la actualidad el máximo especialista en la historia de los hospitales de entre los historiadores de la medicina. Ahí estan sus libros sobre la historia de los hospitales en distintos países europeos (fundamentalmente Francia y Alemania) y Estados Unidos de América, así como el anuncio de su próximo volumen sobre los hospitales de Viena hasta 1900. Su especial cariño por España y la frecuencia de sus visitas para proveerse de literatura y visitar sobre el terreno los emplazamientos de las instituciones hospitalarias, han culminado con este primer volumen que, como el título indica, pretende abarcar desde los comienzos hasta alrededor de 1500. La historia comprende, desde el punto de vista geográfico, el territorio de la actual España. Los comienzos de instituciones hospitalarias los sitúa el autor en los templos de Asclepio de lo que fueron colonias griegas de Ampurias (s. V-IV a. d. C.) y la actual Cartagena (s. 11 a. de C.). A continuación, estudia el xenodoquio visigótico de Mérida (s. VI). El segundo capítulo de la obra está dedicado al