El papel de las instituciones de consumo y difusión de ciencia médica en la Castilla del siglo XIII : el monasterio, la catedral y la Universidad
Abstract
García Ballester, Luis
Full text
El papel de las instituciones de consumo v difusión de ciencia médica en la Castilla J del siglo XIII: el monasterio, la catedral y la Universidad'' LUIS GARCIA BALLESTER"" A Guy Beaujouan. En su conocida obra Introduction to the History ofScience, George Sarton afirmó (1 931) que (cthe importance of Alfonso's activity as a promoter of translation and of scientific research can hardly be exagerated. He might be called the founder of Spanish science; he was one of the greatest intermediaries between Arabic and European knowlege)) (1). Esta afirmación está basada exclusivamente en el conocimiento de la obra astronómica que él y sus colaboradores realizaron, y en la hazaña por haber hecho del castellano una de las lenguas romances más precoces de Europa en la expresión y comunicación científicas (2). Ahora bien, tan interesante reinado y tan decisivo siglo -el XIIIno ha llamado la atención de los historiadores de la Medicina, tanto nacionales como extranjeros. En efecto, podemos afirmar que no hay un solo trabajo sobre Medicina en el reinado de Alfonso X (1252-84), ni tampoco sobre aspecto alguno de la Medicina en la Castilla del siglo XIII (3). En los trabajos que actualmente estamos realizando sobre la Medi- " Parte de este trabajo fue expuesto por priiiiera vez eii el Iiiteriiatioiial Syriiposiuiii oii Alfoiiso X, Tkie Leariied, of Spaiii. University of Wiscotisiti, Madisoii. Abril, 5-7, 1984. 1 1)epartaiiierito de Historia de la Mediciiia. Universidad de Santander. Espaiia.1 (1) SARTON, 6. (1 93 1). Introduction to th History ofscience. Baltimore. 11-11, 835 (Repor. New . . York, 1975). (2) ((Alfonso was also the founder of the Spanish scientific language and literature. The translations ordered by him requiered the building up of a new vocabulary)). Zbid., p.. 839. (3) En el barrido que hemos hecho por los distintos repertorios sólo hemos encontrado la nota de BARCIA-MERAYO, L. (1969). La Medicina en el Lapidario, de Alfonso X el Sabio. Medicamenta, 52, 221-222, que carece de valor. El carácter excesivamente general y de síntesis de la reciente monografía de GRANJEL, L. S. (1981). La Medicina española antigua y mediwal. Salamanca (Historia genmal de la Medicina española. 1), hace que no aporte nada a lo ya poco conocido de la Medicina castellana del siglo XIII. IIYNAMIS Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque HWtonam Zllustrandam. Vol. 4, 1984, pp. 33-63 ISSN: 021 1-9536.
34 LUIS GAKCIA BA1,LESTEK cina en el siglo XIII castellano hemos observado una scric de circ~iristancias y de hechos que estamos investigando. En pririicr lugar, que eri el campo cristiano no se detecta actividad rriédica uriiversitario-escolástica, ofreciendo, además, la mayoría de las otras iristituciories riiedievales transmisoras -al menosde conociniieritos cicntífico-xriCdicos (monasterios, cabildos catedralicios) un carhcter resitiual, iricluso «arcaizante)). En segundo lugar, un cierto protagonisnio de las órdenes rrieridicantes -dominicos y especialmente franciscanos-- en la actividad médico-científica (no a nivel de práctica médica) durante la segurida mitad del siglo XIII. A miembros de esas órdenes se debe tanto la escasa producción médico-científica de carácter escolástico existente cri csc período como la pequeña labor traductora del árabe al latín de obras rrikdicas árabes (4). En tercer lugar, la ausencia total de las obras rnCdicas que constituirán el co~us doctrinal de la Medicina escolr'istica del siglo XIII en el programa traductor del círculo científico de Alfonso X, conjunto de obras que -nos constacirculaban eri &sabe entre las aljamas judías y musulmanas castellanas (5) y que gran parte de ellas heron traducidas al latín en el último tercio del siglo XII eri Toledo (6). Eri cuarto lugar -especialmente si se le compara con la actividad traductora en Castilla en torno a 11 75-, el descenso en la producción y calidad científica de los contenidos médicos de las obras traducidas, yuc podemos detectar en el carácter astrológico de los niisnic~s (7). Eri quinto lugar, la revisión sistemática del corpus legislativo pertenecic.ritc o atribuido al reinado de Alfonso X, junto cori alguna otra docurric~ntación -muy escasade carácter no legislativo, plantea el iritcrcsantc problema de la constitución de la Medicina como profesión en la Castilla de la segunda mitad del siglo XIII; proceso que hemos teriido oca- (4) Nos referimos a la obra traductora y compjladora que realizó el franciscano Pedro Gallego (c. 1200-1267) durante los años de su episcopado en la reci'in establecida diócesis dci Cartagena (1250-1267), a la actividad traductora de obras ni'idicas por parte de los dorriinicos de la recién creada ((Escuela de lenguas)) (árabe y hebreo) en Murcia por 10s años 70-80, y a las obras científicas con explícito contenido nikdico del frariciscürio Jiiriri Gil de Zamora (c. 1241-c. 1320). Sobre estos temas estoy trabsiJando eri la actualidad. C'. DOMINGUEZ GARCIA, A.; GARCIA BALLESTER, 1,. (1983). El tratado de anathomia (c. 1280) de Juan Gil de Zamora. Dynamis, 3> 341-372. (5) GARCIA BALLESTER, L. (1 976). Historia social de la Medicina en la Espulia de los siglos XIII al XIK Madrid, pp. 31-42; Idem (1985). La circulación del Corpus Galsnicurum y de los riií.dicoi clásicos árabes por la Castilla del siglo XIII: la minoría judía. Lljrtartlis, 5 (<:II preparación). (6) C'. SCHIPPERGES, H. (1 964). Die Assimilation des arabischen Medizin durch das lateiniscile Mittelalter. Wiesbaden (Sudhoffs Archiv. Beihefte. Heft 3), pp. 85-103. (7) Nos referimos al contenido médico de las siguientes obras debidas al Smiptoii2L~n de hlfonso X: Lapidario (ed. por S. RODRIGUEZ. M. MONTALVO. Madrid, 1981), Libro de las Cruzes (ed. por LI. A. KASTEN y L. B. KIDDL13. Madrid-Madison, 1961) y RcatrUc [estiidiado por PINGREE, D. (1981). Between the Gh@a and Picatri~. 1. Tlie Spariisli Version. Joumal of the Warburg and Courtauld Znstitutes, 44, 27-56].
El papel de las instituciones de consumo y difusión de ciencia medica en Castilla ... 35 siári de estudiar en la Corona de Aragón (Cataluña-Valencia), donde se hace manifiesto en los anos 80 de dicha centuria(8). Por último, también llarria la atención la aceptación por los círculos científicos próximos ü Alforiso X, y por él mismo, del componente creencial en relación cori el binomio salud-enfermedad; como si ante estos problemas la cicricia riatural no ofreciera respuesta satisfactoria (9). Una ciencia natural vehiculada en los libros médicos de Hipócrates, Galeno y sus comentaristas árabes que desde el siglo VIII-IX habían elaborado un rico cuerpo doctrinal que circulaba por Castilla en árabe y latín. En el presente trabajo nos vamos a limitar a estudiar el papel que deserripcñaron eri Castilla las tres grandes instituciones científicas medievales -el nionasterio, el cabildo catedralicio y la Universidaden el proccso de recepción, transmisión y elaboración de las ideas médicas, a lo largo del siglo XIII, y especialmente durante el reinado de Alfonso X. La institución universitaria fue decisiva para explicar, desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo, el desarrollo de la ciencia médica bajomedieval, y fundamental para entender fenómenos sociomédicos concretas, como la configuración de la profesión médica y su control social, de acuerdo con unos requisitos que se han mantenido hasta la actualidad (10). Pues bien, una de las características de la Medicina castellana del siglo XIII fue la ausencia de Medicina escolástica, a causa d<: la debilidad de sus instituciones universitarias (1 1). Esta dcbilidad debemos extenderla también a las otras dos instituciones que en e1 siglo XIlI siguen desempeñando todavía un cierto proragonisnio en el cultivo y difusión de 'la ciencia médica y, desde luego, en su consumo. Nos referimos a los monasterios y las catedrales. (8) GARCIA BALLESTER, L. (1982). Los orígenes de la profesión médica en Cataluña: el «Collegiuni» de médicos de Barcelona ( 1342). En Estudios dedicados a Juan Peset Aleixandre. Valencia, vol. 1, pp. 129-149. Id., RCBIO VELA, A. El control de la profesión médica en la Valencia del siglo XIV. Adas V Congr. Nac. Hist. Med., Alicante, 1983 (en prensa). (9) Estoy estudiando este aspecto a través del contenido médico de las Cantigas, tanto del tc!xto literario como de las ilustraciones. (10) (,:fi. BULLOUGH, V. L. (1 966). The development of Medicine as aprofession. The contn'bution of the medimal university to modenz icíedicine. Basel-New York. (1 1; Ya (J. BEAIJJOIJAN (1967: en su conferencia La science en Espagne aw XId et Xd siicles, París, señaló cuatro factores condicionantes en la constitución de la ciencia española bajo~riedieval: la presencia musulmana, el papel excepcional jugado por los judíos, la madurez precoz de las lenguas peninsulares y la debilidad de las universidades. En este trabajo pretendo estudiar en profundidad este cuarto factor enunciado por BEAUJOCAN, arripliando cl análisis a las otras dos instituciones científicas existentes en el siglo XIII --<SI moriastt.rio y ol Cabildo catedralicio-; especialmente nie detengo, como se verá, cii esta scgiirida. Junto coii la aljama judía será el pivote sobre el que girará la ciencia rii+<iica cri lx Castilla dcl siglo XIII. Sobre este último aspecto sigo trabajando.
36 LUIS GARCIA BALLESTER Utilizaremos como base heurística que rios pc*rrriita el estudio dc los fenómenos de recepción-trmsmisiOn-elaboraci6ri de las ideas cieritíficas el análisis de las bibliotecas pertenecientes a esas iristituciorics bajomedievales. 1. EL MOIVASTERZO Por lo que respecta a los grandes rnoriasterios castellarios dcl siglo XIII sólo se nos han conservado los iriveritarios de las bibliotecas de dos de ellos: el de San Millán de la Cogolla y el cie Silos (12). Si bieri rio hay todavía, como dice Díaz y DíZ, una invcstigaeióri sisterriárica de los contenidos de las bibliotecas monásticas castcllarias de cste siglo (rii de los anteriores) que nos permita obtener conclusic~ries definitivas, las pocos datos que poseemos nos llevan a afirrriar que la estabilidad ticoriómica que consiguieron en este siglo rio fue acornprtfiada de un nuevo ímpetu intelectual ni de la consiguiente curiosidad por los nuevos iiiCtodos de aprendizaje y los productos científicos generados por la iristitución universitaria (1 3). Las librerías de los nionastesios castellanos acusan desde mediados del siglo XII la decadericia científica que se fue apoderando de las grandes fundaciories cluriiaccnses; a ello se surri6 el efecto negativo de la reforrna del Cister, <(tan restrictiva ya de por si, en cuanto se refería a elementos literarios y culturaless) (1 4). La biblioteca de San Millán de la Cogolla se mantiene en una línea consenradora, limitando la actividad de su srriptorium a una tarea de trarisliteraci6ri y reelaboración de obras bíblicas, litúrgicas y teolbgicas ya rnuy sobrepasadas en esta época (1 5). No hay un sólo manuscrito cica carüctcr cieiitifico o médico. Un monje de Silos del siglo XIII hizo un catsüogo cori 1.55 titulos cri- (12: Del primero se conserva una lista de 16 obra que figurar1 eri un recibtr firrriado por el rey Alfonso X (25 de febrero de 1270) eri el que este afirnia qucs po\cc* esa5 otrras ori pie+ tamo. El docuniento se encuentra en la actu,ilidad e11 Madrid .Rt.al Aeaderriia tic la 1315toria). Fue reproducido por BEER, R. (1894', fIar~dschr$en~atzr Sj~untens. LVicii, p. 301. F1 inventario de Silos \e coriser\a eri un aritiguo riiariuscrito tic* Silo$. lirn cri I'aii\ Bilrl Nac. nouv. acq lat 2169, fol 16 v. Fue traisrrito poi DELISLE,, 1, 1880'. Soz~culle~ 1116 langes de Paleagraphte et de BtbltagTdphte Paiis, pp. 105-107, de donde lo repiodure BEER, R , Obr ctt , pp 453-457 1 lene t epiodu< ido tariil~i<*ri por EE,KO SI\. \I 1 YO7 , Htstozre de l'abbaje de Szlos París, pp 262-263 Arribo5 catalopos hari sido rccicritc*rrieritc estudiados por DIAZ )- DIAZ, M j19811, Xotrw dc bit>li<ate~ar de Ca5tilla csn el 51glo XIII En Lzure et lecture en Espagrie et en Frunce sous l?cncten H6gtrns Coll~<lu<~ de la Ceba de Velázquez. París, pp 7-13. (131 DIAZ y DIAZ, M Op ctt, p 7 (14) MARIN, T (1972;, Bibliotecas eclesiastic~ En Dzectonano de Hzstortu Geleataltt~ci dr FApaña. Madrid, 1, 257 (15) DIAZ y DIAZ, M. Op CZ~, p 9.
El papel de las institucfones de consumo y difusion de ciencia medica en Castilla ... 3 7 tsrices existentes en el monasterio (16). Aparte de las Etimologias -típico exponente de la ciencia monástica altomedieval-, sólo encontrarnos un calendario (101), un «lucidario» (107) y un cómputo (148), como cjernplares de la curiosidad científica de la comunidad. Eri la segunda cubierta de otro códice (1 7) que perteneció a Silos, una mano del siglo XIII hizo una relación de 17 libros prestados por la biblioteca del monasterio a otras tantas instituciones o personas (una de ellas el propio rey Alfonso X). Tampoco en ella aparece manuscrito alguno médico o de filosofía natural, típicos productos de la nueva institucicári uriiversitaria, o bien materias consideradas «nuevas» en el horizonte intelectual de la época. Podernos afirmar que esos monasterios castellanos vivieron al margeri de las novedades científicas y médicas, no ya de los siglos XII y XIII, sino anteriores. «Se hace evidente que la nueva cultura, más elaborada, de mayores sistemas, más compleja en su problemática y menos eclesihstica no acaba de penetrar con soltura en los ambientes monásticos. La secularización que implica ... la reducción a mecanismos dialécticos quc se aprenden exclusivamente en las escuelas y universidades del tierripo, la nueva inquietud científica, dejan al margen a los monasterios» (1 8). Desde la perspectiva que lo estamos analizando, y si comparamos los fondos bibliográficos de estos dos grandes monasterios castellarios cori los que poseían los Cabildos de las catedrales más dinámicas de Castilla, llama la atención la inercia y pobreza intelectuales que demostraron las comunidades monásticas que se automarginaron de la riucva ciencia escolástica del siglo XIII. Actitud que no compartieron otros monasterios benedictinos del Sur, Centro y Norte de Europa, corno el de Montecassino (Italia), St. Gall (Suiza) o el de Henrykow, junto a Broslav (Polonia) (1 S). 2. IA CATEDRAL El anilisis del coriteriido de las bibliotecas de los Cabildos catedralicioa de Castilla durante el siglo XIII nos ofrece un panorama completa- (16) El catálogo está inserto en un ejemplar de las Ettmologíus contenido en un códice del siglo XI (1072). Los nílmeros que doy corresponden al número de orden del inventario reproducido por R. BEER. (1 7) París. Hibl. Nat., nov. acq. lat. 23.5. Reproducido por DELTSLE, L., Obr. czt., p. 75 y por BEER, R., Op. ctt., p. 457 S p. 30. (18) DIAZ Y DIAZ, M. Ok nt., p. 7 y 10. (10) Veariw dlgurios tie 10, LISS rrii.dicos pertenecientes a estos dos monasterios en la obra de BECCAKIA, A. (1 956;, 1 codicz de Medtczna delperzodo~esalem~tano. Secoh IX, I e XI. Roma, pá.ginas 303 (Moritecüssirio~, 373, 376 (St. Gallfy 340 (Henrykow).
3 8 LUIS GAKCIA BA1,LES'TER mente distinto. Se advierte inmediatamente que los iiiierribros dc rilgunas comunidades catedralicias fueron sensibles a las riovedadcs dc la literatura médica y científica de las uriiversidacies c.usopeas. Eri c%fccro, sabenios que muchos de sus miembros pasari por los Estudios Gc~ricrales de París e italianos y, según la acertada expresión de Mariri, c<tracri y llevan cultura», cuyo vehículo principal sor1 los libros (20). Los importantes trabajos de García y García sobre los foridos riianuscritos de instituciones eclesiásticas rriedievalc:~ nos perniiten rc~surriir los mecanismos de formación e increrrirrito dt* las bibliorcca~ cIc los Cabildos catedralicios a los siguientes: ac~rriula~ióri dc otras bibliotecas antiguas pertenecientes a otras instituciones (por qjeniplo, riioriasterios) absorbidas por la catedral, donaciones y legados, coxripsa~~erita a clkrigos que poseían códices, adquisición pos niedio de x~iic~iribros del C;abildo que marchaban a estudiar a universidades nacionales o extraqjthras, copia o adquisición de obras por clérigos dc las cate(Ira1es quc prestaban sus servicios en la curia pontificia o en la Corte Red; copia ex profeso para la librería del Cabildo (21). También en ese apartado nos hemos encontrado con uria gran escasez de material. Sólo se conserva un inventario fiable del siglo XIII sobre el contenido de las bibliotecas de las catedrales gallegas (22). I,os iri- (20) MARIN, T. O!. cit., 1, 256. (21) GARCIA y GARCIA, A.; CANTELAR RODRIGVEZ, F.; NIETO CI:hfPLIDO, 51. (19761, Catálogo de los manusmitos e incunables de la catedral de Cdrdoba. Salarriaric:i ii3it)liotheca Salmariticensis. VI. Estudios, 5;, p. XXIV. (22) Fue publicado por OMONT, H. (1893), Catalogue de la i3ibliottii.quc~ de IIt,rriard 11: Archeveque de Sairit-Jacques-de-Compostelle 1226). Biblioth2qice (11~ lXcole des Chartes, 5 4, 327-333. Se conserva en Marsella. Bibl. Municipale, MS 4, fol. 227 r. So figura u>t)rri tiiedica alguna. Entre los volúmenes prestados, y que por eso no (tst&n iricluidos cri e1 ¡tiventario, figura «totum Avizennam, in tribus corporibus~. Don Hernardo 11 kit, ari,obispo de Santiago entre 1224 y 1237; parece que estudió en París. La biblioteca r5 rica <TI libros de Sagrada Escritura y Derecho (tarito romano-catióriico a~tno visigótico: rtiA\ los propios de las materias que se cursarían en la llamada Facultad dr hrttss. ~i cstos últiriios correspondería el «totum Avizeririarti» que corresponde, sir1 duda, al con~jurita cit. nhra de Avicena traducidas al latin en Toledo por Domingo C;uridisalvo eri la scgutida rriitad del siglo XII, cuyo núcleo fundamental lo constituyO la obra titulacta t!ri latiri S~flicienticz (Kitab al-Shifa), auténtica enciclopedia en cuatro partes (lógica, fisica, rriateriiiiticas-i. e. geometría, aritmética, música y astronorriia-, y rtietafísica). Stsria 1;i biistb riel ;irisir~r<*listiitx avicenista que dominó las Facultades de Artes hasta la llegada de la riucva vcsrsióti que ri los escritos naturales (naturalid,: de Aristóteles le daría Averroes. Lb. ANALVATI, G. C. (19811, Ibn Sin:, DSB, 15, 494. Sobre el arzobispo don Bernardo 11 y su biblioteca, véanse las precisiones hechas por GARCIA y GARCIA, A. (1 98 l;, La eananístiea nieciimal m Galicia. Santiago de Compostela, pp. 21-25. Desgraciadarricntc, por falta dta precisiones cronológicas, no es utilizable para riuestro propósito el trab~jo dc VII,I,,A-.\hIII y CASTRO, J. (18731, Los códices de las iglesias de Galicia. Ra;. Arcti., Ribl. y .21zts., .;i, 183285, 297-299, 309-31 1, 328-331, 346-351, 363-367, 370-373; 18. (18743, 4, 141-112, 162156, 170-1 72, 218-220 y 348-35 1.
El papel dc las instituciones de consumo y difusion de ciencia rnedica en Castilla ... 3 9 vcritarios riiás antiguos conservados de la catedral de Burgos son de finales del siglo XIV, pertenecientes a tres canónigos. Uno de ellos riiuestra cierto interés por parte de su propietario hacia cuestiones de filosofía natural, pero ninguno hacia problemas médicos (23). De la catedral de Sigfienza conocemos dos inventarios del siglo XIII, uno de corriienzos y otro de 1242, más un tercero de principios del siglo XIV, este últirrio cori 144 manuscritos. En ninguno de los inventarios del siglo XIII figura obra médica alguna. En la extensa relación de comienzos del siglo XIV sólo aparecen como exponentes de interés médicocicritífico uri «Ars fisice)) (n.o 56), las Etimologíús de San Isidoro (n.o 75) y lo que podría ser una obra astronómico-astrológica del judío del Sur de Fraricia, Profatius Judaeus (n.o 122: ((Libellus, qui incipit: Quoniam sczentza» (24). i,a única relación que poseenios de los libros de la catedral de Salarrianca es de 1273. Tampoco en él aparece nada que nos permita dctcctar la más mínima muestra de curiosidad por la literatura médica cacolástica, rii siquiera altomedieval (25). Esta ausencia detectada en el Cabildo de Salarnanca es especialmente significativa si tenemos en cuenta que Alfonso X otorgó un privilegio a la Universidad de Salarnanca, e1 8 de mayo de 1254, destinado a afianzar una institución acadérriica sumarriente debilitada; institución, por otra parte, estrechamente vinculada al personal del Cabildo catedralicio (26). Como más adelante comentaremos, en ese privilegio se manda que la enseñanza de la Medicina se iniparta desde dos Cátedras. No obst,mte, el material existente en las bibliotecas de cuatro catedrales castellanas -Zarnora, Oviedo, Burgo de Osma y Toledonos pcrrriite detectar una serie de interesantes fenómenos de difusión de las ideas científico-médicas por la Castilla del siglo XIII: 1) la penetración de la litcratura médica presalernitana; 2) la introducción masiva y difusión de toda la Medicina salernitana, desde las iniciales traducciones de Constaritino y Johanries Afflacius (c. 10401 103) hasta las elaboraciones (23) 1.a biblioteca se formó fundamentalniente por donaciones y legados de los capitulares y obispos de sus propias bibliotecas Los iriventarios del siglo XIVp-XV, se conservan en el códice riúrri. 53, fols 619-649 de la catedral de Burgos El legado más interesante por su coriteriido en obras cieritificas ,Filo\ofia Natural) fue el del canónigo Alonso Alvarez (m. i5ri 1398-99), viene recogido eri el mencionado códice núm 53, fols. 630-634. CfZ MANSILLA, D (1952j, Catálogo de los códzces de la catedral de Burgos. Madrid, pp. 15, 155-167, 168-173 y 175. (24) Fuer on publicados por RICS SERRAN, J (1 950), Inventario de los manuscritos de la catedral de Sigiieri/a EIzspnnzu Sacra, 3, 431-465 Cfr T-K, 1300 (25) GOMEZ MQRENO, M. j1902;, Inventario de la catedral de Salarnanca :ario 1275). Rev. Arch, Bzbl p Mus, 7, 175-180, MARCOS RODRIGUEZ, F. (1961;, La antigua biblioteca di* la catedrd de Salarrianca. Hrspanza Sama, 14, 28 1-3 19. (26) Ariali~aierrios todoi estos aspectos más adelante, donde ofreceremos el correspondiente apaiato critico
40 LUIS GARCIA BALLESTER realizadas a lo largo del siglo XII; 3) la ausencia de las obras rriédicas que componen el Corpus Toletanum, introducidas en las universidades europeas hacia los años 80 del siglo XIII, pero que ya estaban traducidas al latín en Toledo en 1 187. ~ En un artículo reciente, María Luisa Guadalupe (27) ha publicado un interesante inventario del tesoro del Cabildo zamorano entre 1286 y 1290. A él se une la relación de libros de la biblioteca del obispo de Oviedo, don Miguel (1289-1292), que fue prestada íntegra por el Cabildo de Oviedo al de la catedral de Astorga como garantía de un paga, al poco de morir el obispo (1292). Dicho documento fue publicado por Ruiz de la Peña (28). Ambas bibliotecas, a la vez que nos perniitcn determinar la introducción y difusión por Castilla de la literatura m6dic.a presalernitana, son muestra -por lo tardío de sus fcehas (scgurida xriitad del siglo XII1)- del carácter ((arcaizante)) de la literatura rriédica urilizada o existente en algunos cabildos catedralicios. Formando parte de los bienes del Cabildo de la catedral de Zarriora se encuentra su biblioteca, que consta de 83 nianuscritos. Urio de ellos, el señalado con el ítern 34, dice: (tliber digne rriediarurri coristantirii niedicinalis qui incipit: Libellum quam roganti tibi promisi)). La rriera corisulta del catálogo de incipits de Thorndike-Kibi-ct apenas nos surriiriistra información. En efecto, e1 incipit corresponde a la Epístola ad Muecenatern, que circuló en el mundo medieval bajo el nombre de Elipócratcs (29). Sc trata de un herbario altomedieval que en casi todos los nianuscritos cii que aparece -al menos en todos los pertenecientes a los siglos IX y X-- acompaña a otros herbarios, como el de Antonio Musa de herba vettonica y e1 Pseudo-Apuleyo (30). Pertenece a lo que Beccaria ha llamado «Medicina del período presalernitano)). En dicho período, junto a la pequeña herencia de la Medicina clásica (por ejemplo, De aoe, aquis et locis, Pronósticos, Aforismos, be mulierum afedibu~, (de I-Iipócratcs; el De methodo medendi ad Gluuconem, de Galeno; el Discórides; la Therupeutietz, dc Alejandro de Tralles; la Epitome medica, de Pablo de Egiria, ctc.., traducidos todos entre los siglos V y X), se desarrolló una literatura nicrior, de gran pobreza científica, incluso con elementos supersticiosos, debida a -- (27) GUADALUPE, M.a L. (19831, El tesoro del Cabildo zamorano, aproxiniaciór~ a una biblioteca del siglo XIII. Studia Historica (Histha Medievalj;' 1, 167180. [28j RCIZ DE LA PENA, J. 1. (19751, Alfonso Nicolás, burqués de Oviedo y alcalde del rey. Asturiensia Medievalia, 2, 1 13-1 76. E1 documento se reproduce eri la p. 155. (29) THORNDIKE, L., y KIBRE, P. j 1963j, A catalogue ofirlcipit~r of medieval scient$ic rcritirtg i?z [utin. London, col. 8 17. (30) C'. BECCARIA, A. j 1956), 1 codici di Medicina del pm'odo presalen~itano. Secoli IX, X e XI. Roma, pp. 143, 144-145,210, 268-271, 524, 340, 373,286. De los 10 MSS recogidos por Beccaria, sólo en un códice no va acompañado del Musa y del Pseudo-Apuleyo.
El papel de las instituciones de consumo y difusion de ciencia médica en Castilla ... 41 autores anónimos que vinculan su escrito al nombre de un médico fanioso. Son escritos de carácter práctico, de respuesta inmediata en forrna de remedios de plantas medicinales, de breve extensión. El género literario más empleado fue el de la epístola (31). E1 hecho de que el ejemplar de Zamora se atribuya al médico salernitano Constantino (c. 10 15108 7) indica o una introducción tardía en Zamora, o que el autor del iriventario o el poseedor del manuscrito durante los siglos XII-XIII lo atribuye al famoso médico salernitano al encontrarse con una obra médica anónima que guarda cierta semejanza -aunque kjanacon los rriás elaborados escritos salernitanos sobre medicamentos simples que desbancarán a lo largo de los siglos XIII-XIV a estos herbarios altomedievales. En la relación de libros del obispo de Oviedo don Miguel (12891292) se menciona (((1) ... Otro libro de física que comieca de allopicia ... (2) Cri libro de física que dizen Cure Magistri Petrumcelli ... ». El (1) sc;. trata de la Therapeutica o Practica (Inc.: De alopicia et ophjasi. Contingit hec duplex passis cadentibus capillis.. . ) del médico bizantino Alejandro de Trallcs (c. ,525-c. 605). Esta obra fue traducida probablemente en Rávena durante el siglo VI1 y forma parte de esa serie de escritos médicos que urie la tradición clásica con el mundo científico cristiano del alto medievo (32). El ítem (2) corresponde a la Práctica, de Petrocellus (Inc.: Medicinalis tractatus specialiter secundum philosophorum auctorum Ypocratis et Galieni ...) (33). Esta obra fue uno de los primeros fiutos del primer Salerno, anterior a Constantino. Si bien la Práctica parece pertenecer a la primera rriitad del siglo XI (1035?), hay autores [por ejemplo, Bloedner (1 925), que redactó su tesis bajo la dirección de K. Sudhoffj que la sitúan en el período presdernitano del Sur de Italia, como muestra de una literatura rnédica de transición entre los restos antiguos y las primeras elaboraciones del Salerno preconstantiniano (34). Be fecha ligeramente anterior -entre 1266 y 1275es la biblioteca del arzobispo de Toledo, don Sancho de Aragón, hijo del rey de Aragón Jaime 1, con quien tan estrechas relaciones familiares y políticas man- (31) BECCARIA, A., Op. nt., pp. 28-29. (32) T-K., 259 y 364. Cj?. BECCARIA, A,, Obr. ctt., pp. 25, 27, 409. T-K recogen otras dos obras cuyo tnciptt eomieriza por «de alopicia: la Practica de Guillermo de Brescia [Inc.: De alo~~icia et tizia (tinra) videnda sunt quatuor ...] (col. 364), y el Liberdmtsionum, de Rhazea (cap. 1) (Inc: De alopicia et typia. Ex eis itaque ...) (col. 364). (33) T-K, 859. (34) SARTON, G. (1927), Irltroduction to the Htstq ofSczenne. Baltimore (Rev. New York, 1975), 1, 726-27. El autor al que me refiero es BLOEDNER, K. (1925), Petronus, setn kltntsches Sclinjh~!erk urid des Autor des Ubergangsrezt Petricellus. Leipzig (tesis dirigida por K. Sudhoff).
48 LUIS (JARCIA BALLESTEK Miguel Scoto hizo las suyas antes de 1220, en torrio a 121 7 (621, y Hermann el Alemán tradujo, en 1256, del árabe al latín el coriierirario irledio de Averroes a la Retórica de Aristóteles (63). Aparte de la labor traductora al latiri existió uria viriculacióri con las traducciones biológicas, de fisiología natural, aseronórriicas y astrológicas de los autores greco-árabes, hechas por Johariries Hisparius, Alfredo Anglicus o Gerardo de Cremona en el siglo XII (64). Estas obras, jurito con las vertidas en el siglo XHII, fueron vueltas a copiar a lo largo del XIII, y con toda seguridad entre los años 60-70 y 1300. En efecto, en los manuscritos conservados de estos años ericoritrarxios priicticairicrite todo el corpus científico toledano. Pero también aparecen eri ellos dgunas de las elaboraciones, consecuencia del proceso de asirriilación de todo ese material. Proceso que tuvo lugar tarito fkra conio deritso de Castilla. Por ejemplo, en uno de los mariuscritos de la srgurida rrlitad del siglo XIII encontramos la obra sobre el cómputo eclesiástico (Massu compotij del astrónomo francés Alexander de Villa Dei (ni. c. 12401, basada en la obra de al-~wiisizmí, traducida por Juan Hisparius y Ger:tsr.do de Cremona(65). Igualmente, otro manuscrito (riúrn. XI,I dc Millás) contiene numerosos comentarios de Alvaro de Oviedo, sesideritc eri Toledo, a obras astrológicas y astronómicas toledanas del XII (Juan Hispano, Gerardo de Cremona) y de comienzos dcl XIII (12171, eoriio la célebre obra astronómica De motibus celorum, de Al-Bitruyí (Alpetragius), así como la copia autógrafa de Alvaro, hecha en 1270, de uri iiriportarite escrito astronómico de Abraham ibn 'Ezra que este escribió eri 1 154 eri el Sur de Francia y que Millas (1938) descubrió, y preparó la cdición (66). Aparte de esta labor de copista y dc pequeño cornerieador marginal, el manuscrito 98-19 de Toledo (XXXIX de Millks), tarxibiílri del siglo XIII, contiene, de letra del propio Alvaro, su corricntasio al De substantia orbis, de Averroes, escrito -según el padre Alonsoalscdedos de 1290 (ni antes de 1286 ni después de 1296) (67). Es decir, crr el (62) Cfi HASKINS, CH. H. (1 9241, Studies in the Histoq ofMediaeval Scierice. Carril>ritigcs, SISS, páginas 272-298, especialmente p. 277; DE VAUX, R. (1933), La prerriií.rcs csritrCe d'Avcs- ~ rroes chez les latins. Rev. des Sciences Phil. et Thkol., 22, 193-243; TIiORNI>IKE, 1,. il960). Michael Scot. London; MINIO-PALUELLO, L. (1981). Michael Scot. IISW, 1, 361-365. (63) HASKINS, CH. 1-I., O!. cit., p. 16; DEVAUX, R., Op. cit., p. 199; MISIO-P:\I,lJE:I,I,O, L. (1981). hristotle: Tradition et influence. DSB, 1, 272. (64) SCHIPPERGES, H., O). cit., pp. 55-84. (65) Se trata del MS 47-15 de la catedral de Toledo {núm. 354-Inv. 1727) [VI de hlillAs). MILLAS VALLICROSA, J. M.a, O). cit., p. 64. (66) Catedral de Toledo MS 98-21 (323-Inv. 1727) (XLI de hlillk). MILLs\S,,J. M.", 0b. cit., páginas 180-202. Sobre los problerrias de redacción y fiieritcs del. cscrito diA. it111 Jzra habló Millás, J. M.a (19381, en la revista hebraica Idrbiz, 9; citada por hlII,I,..\S t,ri sil obra de 1942, p. 192. (671 MILLAS, J. M.", Op. cit., pp. 156-166; ALBNSO, M. (1941), Co7neritctrio u1 «De suBstc~?itirj ar1
El papel de las instituciones de consumo y difusion de ciencia medica en Castilla ... 49 'Toledo que va de 1260-70 a 1300 sigue habiendo una actividad científica de tipo escolAstico que conectó perfectamente con la tradición del siglo XII y la elaboró. Trabajo que se llevó a cabo al margen de los círculos traductores, pues sabemos -conlo ha demostrado el estudio del padre Alonsoque Alvaro de Oviedo no sabía árabe ni mantuvo contacto -al menos en su trabajo científicocon los traductores del Arabe pertenecientes al círculo científico de Alfonso X (69). Pera volvamos al problema de la difusión por Castilla de la Medicina escolástica salernitana. Una precisión que debemos hacer es que se trata de la literatura médica estrictamente salernitana perteneciente al siglo XII. No ha aparecido ni una sola obra que incluya comentarios sobre algún escrito -por ejemplo, la Articellaque nos indicara una mínima perietración en Castilla de la literatura médica que este núcleo didáctico salernitano generó en las Facultades de Medicina del siglo XIII. El estudio de la difusión de la literatura médica salernitana por Castilla lo centraré ahora en el análisis de los dos únicos códices del siglo XiIi cori contenido rnédico conservados en la biblioteca del Cabildo toledano. Son e1 98-3 (XXXIII de Millás) y el 98-4 (XXXIV de Millhs) (69). Corno es sabido, la parte quirúrgica del Pantegnz comienza: «Queniam quidem operatio medicine tribus modzs consistit: in dieta, pharmacia et chirurgta» (70). Esto fue como un programa de trabajo que los médicos salerriitanos llevaron a cabo a todo lo largo del siglo XII. Desarrollaion fundarneritalmerite los dos últimos (pharmacia et chirurgza, y sentaron las bases del primero (dieta). En efecto, el Lzber dietarum universalium etparticularium, de Isaac Israeli, traducido por Constantino, inaugurará un géncro literario en la literatura cristiana médica occidental (7 1). Estas tres partes de la Medicina -o, mejor dicho, de la práctica médica (operatzo)- se hallarán en la biblioteca toledana, si bien desigualmente representadas. En Toledo figura la parte esencial del Liber dietarum oieta particulares, (Inc. : Complevzmus zn libro primo universalem signzflcationem grarizs ...) (72). Tarnbién a la fase salernitana de los escritos de Constantino bis» de A~erroes (Anstotelzsmo y averrotsmol por Alvaro de Toledo Madrid (Instituto «Luis Vive,» Ser ic A, núni 111, p 17. :68) ALONSO, M , Op at, p 10 (69) MILLAS, J M a, O@ CZ~, pp 141-144 (XXXIII) y 145-147 (XXXIV) (70) Lib. 9 di* la Izractzcu Omnta opera Ysaach Pantechnz decem lzbn theonces et decempracttces cum tructutu de pdzbus ~nedz~tnamm constantmz Lugduni, 15 13, fol 1 19 b (7 1) Ibzd, Lzbel dzetnrum i~nzcer\rtlzurn Lzb dlet part~culanum , fols xi clxx (72) MS 98-3 {XXXIII de Mi11ás1, fols 4 r-28 vb MILLAS, J M.a, Op ctt, pp 141-143.
50 LUIS GIZKCIA 13ALdLl:S'TRK (muerto en 1037) pertenece el De stornacho, quc forrria parte dc los ((parva medicinalia~ del Corpus Constantinum (73). Coritanios tatiibitri con lo quc probablemente es la parte del Pantegni traducida por Joharirics Afflacius (c. 1040-c. 1 los), el discípulo de Coristaritino qu~ coritiriuó su latjor traductora (74). La tradición terapéutica salerriitana Arabo-lariria cucritrt con el evidente punto de partida del libro déeirno dcl Pantegni, llrirtirtdo también Antidotarium y que muy probableniente coiicluvó clc traducir Stephanus de Antioquía hacia 1 127 (Inc.: Antiyui media' bifdriarr~ interzdtlrzt medicine compositwnem in experimentisj (73). Muy probr~bleriierite rarribií.ri sc deba a este autor el Liber de modo rnedendi etpurgandi tribus rnodis (Inc.: In medendis corporibus et maxime purgandis variis seke ...). En rriariuscritos niuy tempranos -siglos XII y XIIIfigura a riornbrc de Arcliirriatheus, otra médico salernitano que vivió en la primera rrlitad del siglo XII. Eri ciialquier caso, se trata de una elaboración salerriitaria de este período (76). A esta misma época de Salerno pertenecen otros dos escritos de la biblioteca del Cabildo: el Liber pauperurn. De capillis cullentibus (Iric.: Cupillis ex raritate cadentibus cutis inspissetur ...), basado eri la trñdicicíri s;derxiitaiia inaugurada por el Viaticum y que ya aparece en mariuscrittrs riiuy tcnipranos (siglo XII,: Oxford. Corpus Chr. Coll., 189, ff. 720-770) (?Z, y la Práctica magistri Bartolomei Bituriensis, i. e. Bartolomí. de Salcrrio, rtut6iitico tratado de patología y terapéutica que gozó de grñri popularida(1 e11 los siglos bajomedievales (Inc.: Practica diwiditur in duo, in scientium conservativam sanitatis et curativam eqitudinis ...) (78). A la segririda rriitatl dcl siglo XII salernitano pertenecen algunos de los escritos colcccioiiütfos í:ri los códices toledanos del siglo XIII. Dos de ellos se relacioiiari coii la tradición farmacéutica salernitana que culrriirió cori cl Circu irzstar~s, dc Mateo Plateario (m. en 1 16 l), de cuya versióri brevc se nos han consc~- vado amplios fragmentos en los dos manuscritos quc estarrios conicntando (79). La interesante tradicióri quirúrgica sdcrriitaria s0lo está rcpresentada por la obra conocida con el riorribre de Hogerina rnujor (Iric.: Sicut ab antiquis habemus auctoribus et eorundem nos rucio edocet), texto quizlí un poco anterior al tratado de cirugía de Koger de Salcrno, adscrito a Roger de Barone (o Varone), cuyoftoruit giró eri torno a 11 70 y cluca re- (73) MS 98-4 {XXXIV de Millás), fols. 75-83 r. Ibid., p. 146. Priralosprrt~u medicinniia do1 Cov)tfs Consta~iti~lunz, Cf. SCHIPPERGES, H.: 0). cit., pp. 43-46. (74) MS 98-4 (XXXIV de Millás), fols. 46 r-59 v. MIIdIdAS,J. M.", Op. cit., 1). 1.45. T-K, 1.447. (75) MS 98-1 (XXXIV de Millásj, fols. 1 r-46 r. Ibid., p. 145, T-K, 118. (76: MS 98-4 (XXXIV de Millás), fols. 1 10 r-1 19 v. Ibid., p. 147. Eri 'I'-K, 691 vicmt: rtscogi<ia la tradicibn manuscrita y las distintas adscripciones. (77) MS 98-4 (XXXIV de Millis), fols. 59 v-72. Ibid., pp. 1.45-146. T-K, 186. (78) MS 98-3 (XXXIII de Millás>, fi>ls. 69 v-87 va. Ibid", p. 143. T-K, 1080. c/r. SSAKI'OK, C;., Op. cit., 11, 239. (79) MS 98-3 (XXXIII de Millás), fols. 88 ra-1 1 1 ra; MS 98-4 [XXXIV de XIill&~:~ fr~ls. 90 r y S$. MILLAS, J. M.a, Op. cit., pp. 143-144 y 147-1148.
El pagel de las instituciones de consumo y difusión de ciencia médica en Castilla ... 5 1 coge la experiencia quirúrgica del Salerno de la segunda mitad del siglo XII (80). Al período de finales de este siglo pertenece también un pequeño tratado semiológico, De urinis, de Mauro de Salerno (m. en 12 14) (Inc.: Qzioniam de urinarum scientis tractaturi sumus ...), que claramente deriva de los t:scritos de Teófilo y del de Isaac, traducido cien años antes por Coristantino (8 1). Junto a estos escritos identificados figuran otros varios, todos ellos pertenecientes al género de los antidotaria, acompañados cfe algurias recetas y formularios en los que se cita alguna vez a Aviceria, de clara procedencia salernitana (82). Ninguno de ellos viene recogido cn e1 catálogo de incipits de Thorndike-Kibre y no nos ha sido posible identificarlos. La presencia de estos manuscritos del siglo XIII del Cabildo toledario del Fen 3, cap. 20 del libro IV del Canon de Avicena, bajo el nomt~rc de Flebotemia Auicenne [Inc.: Flebotomia est evacuatio uersalis (universalis) que multitudinem euacuat ...] refuerza la ausencia de literatura médica en versión árabo-latina toledana que venimos denunciando. Esta parte del Canos2 circuló separada por las Facultades de Medicina europeas del siglo XIII. Es la única muestra de literatura médica no estríctarnente salerriitaria que hemos encontrado (83). Si ampliamos nuestro análisis a los seis códices médicos del siglo XIV que se conservan (VII, VIII, XXV, XXVI, XXVII, XXIX de Millás), observamos dos grupos claramente diferenciados: el primero (VI1 y VIII) forrnado por sendos ejemplares del Canon de Avicena, en la versióri de Gerardo de Cremona(84); el segundo (XXV, XXVI, XXVII y XXIX) reúne los escritos salernitanos desde los de Constantino (Viaticurn, Liberfebrium, Liber stomachi) (85) hasta las elaboraciones y comenta- (80) MS 98-5 (XXXIII de Millásj, fols. 29 r-65 vb. Ibid., p. 143. T-K, 1479. SARTOS, C., Op. cit., 11, 435. (81) MS 98-3 [XXXIII de Millis), hls. 118 ra-124 ra. Ibid., p. 144. T-K, 591. SARTOK, C., Op. cit., 11, 156. (82) Los i~ic$its de estos escritos son los siguientes: (1) Liber antidotarium a pluribus non adeo cognitorurti (Ir1c.c Antidoturti ad stomachi et iecoris debilitatem, ventositatem, inflamrtiaciorierri ...) MS 98-4 (MIV de Millh), fols. 72-73 v. MILLAS, J. M.a, Op. cit., p. 146; (2) Liber pocionurn dulcium (Inc.: Pocio ad senes quibus flegma et melancolia dominantur ...) MS 98-4 (XXXIV de Millás), fols. 73 v-74 v; (3) De antidotis (Inc.: Sufficit quantum disputavirtius de diversitate coniplexionis stomachi, et de signis eius ...) MS 98-4 (XXXIV de Millis), fols. 83 r-88 r. Ibid., p. 146; (4) De obis (Inc.: Sufficit quantum tractavimus ...) MS 98-4 {XXXIV de Millás;, fols. 88 1-49 v. Ibid.; (5) Un tratadito acéfalo [Inc.: Diacestum (?) priniiirti splrneticuni, epaticuni ...) MS 98-3 (XXXIII de Millás), fols. 1 r-3 vb. Ibid., página 14 1. Las recetas y formularios médicos donde se cita a Avicena en MS 98-3 (XXXIII de Millás), fols. 124-125 y fol. pegado a la cubierta. MILLAS, J. M.a, OP. cit., p. 144. (88) MS 98-3 [XXXIII de Millás), fols. 112 ra-114 vb. Ibzd., p. 144. T-K, 267. (84) MS 4719 (VI1 de Millás) y MS 47-20 (VI11 de Millás). MILLAS, J. M.a, Op. cit., pp. 64-67. (85) MS 97-13 (XXVI de Millás). Ibid., pp. 116-1 18.
rios de Mateo Plateario (Circa irzstans -c(versio brcvis)~- y su coriicritririo In antidotarium iVicolazj (86), junto con la ya coriocida obra quiríirgica Rogerina major (87). A ellos se'añade un ejemplar completo dc los cseritt)s de la Articella (Ysagoge, Aphorismi, Ronostica, Liberpulsuurrz~ dc Filarcto, y De urinis, de Theophilus) en el que no figura el De regimiria u~'lltorurn~ de Hipócrates, con su comentario galériico (883. E5 muy sigriificativo quc tanto el Liber amphorismorum (sic) Ypscrutis conio el I,iberpror~ssticorurr2 Ypocratis incluidos correspondan a la versión árabo-latirici. tic Coristaritiiio v no a la toledana de Gerardo de Cremona (89). L,a presencia de esos dos ejemplares del Canon en la versióri de Gerardo de Crernoria ria crt~~ pueda interpretarse como una muestra de concxióri cori la tradicióii médica del Corpus Toletanum del siglo XII. Al igual que 1aArticelln vista, c.1 Canon era ya a mediados del siglo XlIi utilizado en los círculos rriédicos universitarios europeos. Creo que estári aquí, no porque hayan sido eopiados «in situ Toleti)), sino porque, como el resto de literatura salerriirana comentada, han sido traídos y difundicios por los eircillos cristiano-latinos castellanos. Por desgracia, no estári estudiados codicológicamente y no podemos aportar niayores prccifitsnes a riuesrras sospechas. Al igual que lo sucedido en Burgo de Osrna, tarriprsio en l'oledo cricontramos la literatura médica escolástica que provocó la entrada dc.1 ((nuevo Galeno)) en las facultades de Medicina, furadarric*rit:drr1cr1tc~ de Bolonia v Moritpellier, y que conrriocionó los circulcas niedicos iritclcctuales del París de los años 80 del siglo XIII (SO). Es riihs, el iriterés por la ciencia natural médica que demostró el arzobispo dori Sancho dc Aragón no se comunicó al que fue deán de su Cabildo, don Gorizalo Garcia Gudiel, nombrado obispo de Cuenca en 1273, más tarde de Burgos (1279), y, por último, arzobispo de Toledo en 1280, cargo que ocupó hasta 1299, en que murió en Rorria, a doridc tuvo que cxiliarse en 1286 para escapar de las represalias del nuevo rey de Castilla, Sancho IV, hijo y sucesor de Alfonso X, corno castigo por haber perrnariecido dori Gorizalo fiel al rey Alfonso en la guerra civil por la sucesión al trorio quc mantuvo Sancho con su padre en los últinios años del reirirttio dc éste (9 1). (861 MS 97-14 {XXVII de Mtllás), fols. 1 50 vb. Ibd., p 119, y XIS 97-1 1 YX\' dc Milla\' (87) MS 97-13 (XXVI de Millás), fols. 86 1-104 vb. Ibid, p 118 (88) MS 97-23 :XXIX de Milláa,, fols 1-52 v Ibrd, pp 125-127 (89) MILLAS, cuando identifica los h1SS llania tarnbien la atatt~riciori sot>rc. est~t carnrtt*ti\tirn, Op. at, p 126. <90, Sobre este proceso en Montpellier y Paris, veabe GhRCI4 BtZI 1 ESILR, 1, :1082 , O# at , para Bolonia, SIkAISi, N ,198 1 ,, TuciSeo &d~~sttt LT~ HZS P'99~ Ti' n (zt'at?~ftOh~ ~ij Itc2 ltan .\iledzcal Learritng Priric~tori, he\\ Jerm (91) ALONSO, M (1941\, Bibliotecas rriediev,des de los arzobirpo\ cic roledo. Hazo>~g te, 41,
El papel de las iristitucisnes de consumo y difusión de ciencia médica en Castilla ... 53 No cabe duda que García Gudiel estuvo vinculado a los círculos científicos de Alfonso X y participó como él de su alto aprecio por la ciencia greco-árabe. Ahora bien, todo su interés -que fue mucho, corno ahora veremosestuvo dirigido a campos científicos no médicos. Urio de ellos fue e1 de la filosofía natural en sentido amplio, tal como era entendida en las facultades de artes (por ejemplo, en París), ejercierido especial seducción sobre él el coqus completo aristotélico, y rriás concretamente la parte biológica de este curpus, de la mano de los dos grandes xistotélicos árabes, Avicena y Averroes, y del gran introductor y corrientador de Aristóteles en París, Alberto Magno. Las otras Arcas ampliamente representadas en su biblioteca son las correspondientes a la geometría, aritmética, astronomía y astrología greco-árabes, tanto orientales como hisparias, recogiendo las distintas tradiciones hispanas --no sólo los núcleos traductores de Toledo-, y llegando cronológicamente hasta obras escritas en el reinado de Alfonso X y mandadas traducir al latín por el propio rey, como el Tetrabiblon, de Ptolomeo, con comeritarios del astrólogo cairota 'Ali ibn RidwZn (m. 1061-67), que tradujo Egidio de Tebaldo sobre la versión castellana de YehudZ ben Moie, el íritirno colaborador, médico y astrónomo, de Alfonso X. De Gonzalo García Gudiel, miembro de la aristocracia cristiana toledana, se nos conservan dos inventarios existentes en Madrid (Biblioteca Nacional), publicados por primera vez por el padre Alonso (92) y corneritados parcialmente por Millás (93). El primero es del &o 1273 y f~ie hecho cuando le nombraron obispo de Cuenca, donde permaneció seis años, para pasar, como hemos dicho, en 1280 -tras un breve episcopado en Burgoaa la sede toledana. De entonces data el segundo inventario. El primero consta de unos 50 volúmenes y el segundo de alrededor de 80. No voy a hacer el análisis de esta importante biblioteca científica del último tercia del siglo XIII castellano. Algunos de sus ejemplares se han coriservado y están perfectamente descritos por Millás. Sólo quisiera ha295-309; MILLAS, J. M.a (1942:, Op. cit., pp. 17-18. En el escrito Vidas de los Anobispos de Toledo (Madrid. Biblioteca Nacional. MS 13025, fol. 2 r) se lee: R... y se apartava de la saña del rey don Sancho que estaua rnui odiado contra el por avuer fauorecido la causa de su padre y üsi se determinó de ir a Italia al fabor S merced que le ofrecía el Papa con ánimo d<: nunca más bolver a España como lo hizo)). Documento reproducido por ALONSO, M., Op. cit., p. 302. (92) ALONSO, M., Op. cit., pp. 303-306. Tanto el inventario de 1273 como el de 1280, se coriserv:iri cn Madrid. Biblioteca Nacional. MS 13022, fols. 185 r-186 v (1 273) y fols. 163 v166 v ;12ROj. (9.5) MII.IAS, J. M., Op. cit., pp. 17-19. La lista recogida por Millás es muy incompleta, faltando 18 íterns científicos, explicable por el sólo interés de Millás hacia las obras de contenido astroriúniico y de procedencia oriental.
54 LUIS GAKCItZ BhI-LIiS'I'EK cer cuatro consideraciones: la primera es sefialar la prescricia (vi el iriventario de 1273 de un libro en árabc (94) y en el de 1280 de otro eri griego (95). La segunda, insistir en la continuidad cori la literatura cicritífica toledana del siglo XII y de los primeros dos decenios dcl XIII; cri efecto, en su biblioteca figuran todos los autores astroriórriicos, astrológicos y matemáticos del Corpus Toletanurn del siglo XII, y, por otra parte, los autores del inventario llaman la atencióri sobre el hecho de quc el De animalibus (i. e. Historia animalium, los 10 libros espúreos de De urzirrzalibus historia, Departibus animalium y De generatione anirnaliurrl), cie Aristótcles, y los comentarios de Averroes, traducidos por Miguel Scoto arites de 1220, son los «scripto(s) de la mano del traslados)) (96); cs decir, so11 ejemplares autógrafos de Scoto. La tercera, detectar la buena y tcriiprana acogida en el ambiente toledano de la gran obra cieritífica de hlberto Magno (c. 12001280): De naturalibus, Pllisicoru~~ De generatione et cerruptione, De metheoros y De parte mineralibus (97), junto cori las riucvas traducciones greco-latinas de Guillermo de Mocrbcke (1260) (98); iiccho, por otra parte, nada extraño, sino perfectanientc. coliercritc con el aristotelismo arabizado que dominó los arribieritcs científicos castellanos durante el siglo XIII. La cuarta es sefialar una vez rnks la toral a~lsencia de literatura médica, tanto de la salerriitana -detectada en Burgo de Osma o en el propio Toledo en la biblioteca de su antecesor y serios don Sancho de Aragón-, como de las que sc tradujo al latín eri 'I'olcdo al mismo tiempo que el ((Liber tebit de motu uccessiorzis at reurrionisn co la famosa obra de al-~argZni (escritos éstos dos prescrites eri su biblioteca). Sabemos que en su exilio -en 1286pas6 algún ticnipo eri Moritpe- (94) «Uri libro de aravigo, con figuras y puntos de oro» fol. 1851% (95: «Item Gerarcia (pro Hierchia, »iarg.i in Greca)) ;fol. 164 r . 196: ((Todos los comentos de hvenrost fueras poco et e5 el primer orign~al \ciipto de 1'1 rriario del trasladador. Siete quadernos del libro de anirri~libus scriptos dc* la rtiaric~ dcl tra\ladador)) (fol. 185 v). Los árabes tradujeron Íc. 8 13-33> y reuriierori eri uri \oliirric~ri k>.ilo ('1 título De antmaltbus: De h~stonu aritmahum libro3 X, Departlbus unlrtiahzcm lil>ro\ IV, Ile geritratione anzmaltum libros V. No consta que conocieran v1 Depragre~su antmahurn \. el Ile motu antmultum Cfi LACOMBE, G. (1939). Anstoteles latrnus. Codeces. Pais pritri. Rorria, página 80. (97: ((Trinta et siete quaderrios de la obra de Fray Alberto, sobre lo\ libros de ri,itiiidlihii, sobre libro Phisicorum et de generatione et corruptioncx ct dt* rtitstPicoios ct dts partc3 rtiiric,- ralibus. Sex quadernos de letra menuda, texto et cornmcnt da Fry Albert, <i(, rrit~thcoros et de proprietatibus elementorum)) (fol. 185 v.. Eri reaiid,id se recogen l,i\ ot~t,~$ de Alberto Magno redactadas por éste entre poco antes de 1250 ,por ejerriplo, SLI pnrafra$i\ a los libros de Phystca) y 1254 (De tnzntrraltbus et laptdtbuij. Sobre la datar1611 dt* la\ obras de Alberto Magno, cfi WEISHEIPL, J. A. (1980: Albrrt's Works sri Naturd Sriericc %bn ?m turales, in Probable Chronologicd Order. En Albertus .tfaptus ard tlie kterices . Fd. por J. A. Weisheipl. Toronto, pp. 565-577. (98' ((Iterri liber de ariinialibus in iiova traslatiorit» (fol 163 r' Cjf MINIO-P.ZI,I'E 1 1 0. 1 ;1981; William of Maerbeke DSB, IX, 434, 440.
El papel de las instituciones de consumo y difusión de ciencia médica en Castilla ... 5 5 llicr, caniirio de Roma (99). No sabemos si allí fue sensible a la efervescencia iritelectual que provocó en los ambientes académicos, dominados por la Facultad de Medicina, la entrada masiva de los escritos que conipusierori el ((nuevo Galeno)), cuyo núcleo fundamental era, como ya hemos dicho, de procedencia toledana (100). Comprendo que las afirmaciones que venimos haciendo sobre la no presencia eri la Castilla del siglo XIII de la Medicina escolástica europea -si se exceptúa Salerno-, junto con la ausencia de las versiones latinas de Galeno y de los grandes autores árabes del Corpus Toletanum, pueden --como pocollamar la atención. Por desgracia, para el siglo XIII, nos movernos cori una gran pobreza de material. Pese a ello, todo induce a pensar que el corpus médico greco-árabe, traducido al latín en la segunda rnitad del siglo XII en Toledo, no se fijó ni elaboró en forma de corneritarios en ningún lugar de la Corona de Castilla. La recepción y elaboración de ese corpus se hizo en el resto de Europa, en sus escuelas y uriiversidades, de donde regresó en forma de copias y comentarios a Castilla. Esta vuelta se hizo, como pronto, a finales del siglo XIII -y no a las universidades, escuelas o Studia generalia castellanas-, fue continuada -suporiemosen el XiV e incluso -como veremos para Salarriaricaen el XV, dependiendo de la mayor o menor permeabilidad de las instituciones científicas cristianas peninsulares (universidades, escuelas de Cabildos), de la intensidad mayor o menor de los contactos personales y de la curiosidad y sensibilidad ante los problemas de la salud-enfermedad de las gentes letradas de esos siglos (realeza, nobleza civil o eclesiástica, órdenes religiosas, burguesía). Este proceso, riurica estudiado hasta ahora, no cae, pues, dentro de los límites que nos hernos trazado para este trabajo. Q~~ede meramente apuntado. Creo que hay que esperar al análisis de todos los elementos que componen el panorama de la Medicina en la Castilla del siglo XIII, tema en el que estoy trabajando, para confirmar o matizar esas afirmaciones. No obstante, y para el siglo XIII, ya veremos el decisivo papel que jugó la debilidad, e incluso inexistencia, de las facultades de Medicina castellanas, en esta falta de fijación del corpus médico toledano en Castilla. La ausencia de Medicina escolástica -aparte de la estrictamente scderriitanaque venimos señalando, junto con la no presencia en la 0 Madrid. Biblioteca Nacional. MS 13095, fols. 142 y 150. Citado por ALOKSO, M. (1941j, O). cit., p. 303, núni. 10. (100) Ofr. riota 91.
56 LUIS GAKCIA BALLI3S'I'ER Castilla del siglo XIII de ningún autor médico, nos llcva dc la riiario a plantearnos el papel que jugaron las universidades o studiu generaliu castellanas en el proceso de asimilacióri y elaboración del rico material mí.- dico greco-árabe -tanto salernitano como toledxrioque teóricamente tenían a mano. No es una casualidad que no perterittzea a Castilla ninguno de los dos médicos hisparios del siglo XIII cori produc.- ción cientificomédica propia -Petrus Hisparius (c. 1210-20 a 1277) y Arnau de Vilanova (c. 1240-13 11)-, y que ambos sean típicos productos universitarios de esa primera escolástica que señalábarrios: París-Sieria, el primero; Montpellier, el segundo. Ya Bea~ljouan (10 1) serial6 -recordemoscoma una de las peculiaridades dc la coristitució~i y evolución de la ciencia en la Espana bajomedieval la debilidad dc sus universidades. Ante la necesidad de alcanzas una mayor precisión sobre este importante punto y por el protagonismo que con las iristieuciones universitarias castellanas tuvieron los reyes --cspecial~rierite Alfonso Xintentaré ofrecer mínimamente vertebrados los pocos datos que, por desgracia, también en este punto, posemios. En su ya clásica obra, Rashdall señala tres características generales comunes a los Studia o universidades castellanas del siglo XIII: su estrecha conexión con la corona, la fuerte influencia sobre cllas dc los C~tbildos catedralicios, el sistema económico de maritenirnicnto basado eri los diezmos eclesiásticos, y el que cada reino debía poseer «su)) IJnivcrsidad (respectu regni) (102). Recordemos que en la Castilla dc Alfonso X coexistían unificados en la persona del rey los antiguos reirios dc Lcóri y Castilla, y los nuevos y amplios territorios andaluces, junto con el Rcirio de Murcia; estos dos últimos, conquistados o pasados a la soberanía de la Corona de Castilla entre 1243 (capitiilación del Reino de Murcia) y 1248 (conquista de Sevilla). Como es sabido, la escuela catedralicia de Palencia fue trarisforniadü en Universidad, de un modo un tanto personal, por Alforiso VI11 dc Castilla, hacia 1208-9. A la muerte del rey, en 1214, tlesapareció. Fuc restablecida por Fernando 111 en 1220, esta vez cori protccci6ri papa1 (1220 y 1225) y privilegios concedidos por los obispos castellarios (Sínodo de Valladolid, 1228). Pese a todo, parece que si: extinguió hacia 1250. En cualquier caso, no existía a finales dcl siglo. ~(There cari bc little doubt that its extintion was in part due to the non-paymerit of thc tithes, in part to the competition of more forrriidable arid more favoured rivals, the Studium generale of Salamanca (Reino de León), cuid the (101) BEAUJOUAN, G. (19671, OP. at. (102) RASHDALL, H.: POWICKE, F. M., EMDEN, A. B. (19361, The úí-?ic.erstttes ofEurobe 271 the Mtddle Ages. Oxford. 11, 64-65.
El papel de las instituciones de consumo y difusión de ciencia médica en Castilla ... 57 privileged though not yet strictly "general" Studium of Valladolid (Reino de Castilla y perteneciente a la diócesis de Palencia))) (103). Nunca se cursó Medicina en Palencia. Su enseñanza se limitó a la teología, derecha canónico, lógica y gramática. Parece ser que, pese a la falta de documentación, podemos afirmar que el Studium de Valladolid -también desarrollo de una escuela eclesiásticafuncionaba, todo lo más temprano, a mediados del siglo XIII y que a finales de siglo (1 293) era considerado por el rey Sancho como un Studium generale. Tampoco en Valladolid se enseñó Medicina durante el siglo XIII. La primera Cátedra de Medicina no aparecerá hasta finales del siglo XIV, por expresa voluntad del rey Enrique 111 (104). Tambikn la Universidad de Salamanca fue de fundación real, y mantuvo una estrecha vinculación con el Cabildo catedralicio. Fue fundada poco antes de 1230 por el rey de León, Alfonso IX (m. en 1230). Dicha fundación fracasó y fue vuelta a crear por Fernando 111 en 1243, quien le concedió carta de privilegio. La ausencia de vida universitaria real llev6 a Alfonso X a otorgar nuevo privilegio el 8 de mayo de 1254, al que aconipañó bula papal en 1255. En el privilegio real, Alfonso X4vertebró las Cátedras y allí aparece por primera vez en un Studium generale de Castilla la dotación de dos Cátedras para la enseñanza de Medicina (105). «Be los maestros mando por bien que haya un maestro en leys ..., un maestro en decretos ..., dos maestros en decretales ..., dos maestros en 1ógica ..., dos maestros en lo gramática ..., dos maestros afisica ... » (106). El rey se preocupó también de dotar económicamente las Cátedras, si bien estableciendo un distinto rango económico que luego comentarcmoa. Las historias habituales vinculan estos hechos a otro de no menor importaricia: la preocupación legislativa de Alfonso X concretada en el célebre título XXXI de la segunda Partida, que dice: ((De los estudios en que se aprenden los saberes, et de los maestros et de los escolares)). Si lo leerrios atentamente, en él aparece una valoración positiva de la ciencia y de los científicos como instrumentos de transformación social: (103) Ibid., pp. 65-69 y p. 68. (104) Ibid., pp. 69-74. (105) Ibrd., pp. 74-90. (1 06) ESPERAHE ARTEAGA, E. (1 9 14), Histurza de la Universidad de Salamanca. Salamanca, 1, 22.