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Flexibilidad laboral y desempleo en España (reflexiones al filo de la reforma laboral)

Recio, Albert

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Recio, Albert

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Flexibilidad laboral y desempleo en España (reflexiones al filo de la reforma laboral) 1 Albert RECIO * 1. Planteamiento La búsqueda de explicaciones a la prolongada persistencia del desem - pleo masivoha conducido a la aparición de nuevos temas de debate en el análisis del mercado laboral, entre los que ha alcanzado un papel funda - mental el de la flexibilidad laboral. Se trata de un concepto nuevo,tal cómo han señalado Standing (1986) o Bruno (1989), definido de forma ambigua, que tiende a presentarse como la capacidad de adaptación de la fuerza de trabajo a los cambios en el ambienteeconómico. Su contraria, la rigidez, constituiría una de las causas básicas del desempleo. Esta línea argumental se utiliza, por ejemplo, para explicar los mayores niveles de desempleoque padece la Unión Europea, y en especial, España, frente a otros países capi - talistas desarrollados como Japón o EstadosUnidos.Esta rigidez vendría producida por el particular conjuntode instituciones que regulan el merca - do laboral, las cuales estarían promoviendo comportamientos personales y pautas de actuación colectiva que impedirían adaptar la actividad producti - va a los cambiosdel momento. Por esta razón se consideraría que la refor - ma de estas instituciones, cufemisticamente denominadas «reformas estruc - turales», constituiría un elemento clave a la hora de promover la reduccion del desempleo. 1 El presente trabajo constituye unaversion reducida de un texto masamplio cuya primera version fue presentada como comunicación a las IV Jornadas de Economia Crítica celebradas en marzo dc 1994 en la Universitat de Valencia, En el texto presente hemos dedicado mas es - pacio al debate delgrado de rigidez del mercado laboral español que a lasconsideraciones pos - tenores que esperamosserán objeto de otra publicación. Agradezco los comentarios críticos y la ayuda de jordi Roca, aunque obviamente soy el exclusivo responsablede las apreciaciones que aquí se hacen, * Profesor de Economía Aplicada. Llniversitat Autónoma de Barcelona. O U An £ yq o~ DE RELACIONES LABORALES, n.’ 5. Edit. complutense, Madrid, 1994. 58 Albert Recio No cabe duda que una buena parte de este análisis ha jugado un papel esen - cial a la hora de diseñar la política económica española y ha constituido el prin - cipal elementojustificador de la reciente reforma laboral. Las notas que siguen constituyen un intento de evaluación de hasta que nivel puede hablarse de un mercado laboral español rígido y de en que medida puede esperarse que la fle - xibilización promovidapor la reforma va a posibilitar una reducción drástica del desempleo. 2. Una cuestión teóricamente enmarañada El análisis del creciente volumen de trabajos realizadossobre el tema de la flexibilidad permite constatar la ambigiiedad y complejidad de la cuestión,debi - do tanto a la multiplicidad de enfoques teóricos quehan confluido en su trata - miento, como de la pluralidad de cuestionesque usualmente se engloban en el término flexibilidad. En el plano teórico puede constatarse la existencia de dos grandes líneas in - terpretativas. De una parte se situarían un conjunto plural de aportaciones pro - venientes de autores situados en diversas corrientes de pensamientoeconomíco heterodoxo (institucionalistas,neomarxistas etc.) 2 para quienes la flexibilidad laboral debe ponerse en relación con las mutaciones de los mercados de pro - ductos y la organización del trabajo. Estosdiferentes autores confluyen en reco - nocer la existencia de cambios técnico-organizativos orientados a propiciar una mayor variedad y calidad de bienes y servicios y a propiciar una conexion mas fluida entre los diferentes participantes en el proceso productivo (desde los <creadores» de nuevos productos y métodos hasta los consumidores finales, pa - sando por las diferentes etapas de producción y distribución). Este enfoque (al que a menudo se asocia con propuestas de especialización flexible, de difusión de redes empresarialescomplejas) pone el acento en la posibilidad de desarro - llar un sistema productivo superior (en el sentido de propiciar a la vez mejores condiciones de trabajo y consumo) basándose en flexibilidades asociadas a un mejor desarrollo de las conexiones entre los diferentes eslabones de la cadena productiva, en la reducción dc las decisiones centralizadas y el fomento dc la cualificación laboral como medida favorable a la adaptación de la fuerza de tra - bajo a una producción cambiante. La segunda línea interpretativa, asociada a la concepción teórica neoclási - ca, plantea la cuestión desde un punto de vista más tradicional ~. Paraesta tradi - 2 Entre estas aportaciones situamos trabajos orientados por la teoría de la regulación (como las incluidas en el libro de Boyer (1 986) o la de Salvati (1 987)). la de los institucionalis - tas del M.I.T. (donde destaca el dehatid<> libro de Piore y Sabel (1984)) o la elaboración reali - zada a partir del estudio de los distritos industriales italianos (como las aportaciones de Recaí - lini (1979). Capecehi et al. (1981). Brusco (1982) o la mayoría de trabajos recogidos en Pyke et al. ( 99 1)). Buena parlede esta línea argumental se puede encontrar sistematizada en las propuestas Flexibilidad laboral y desempleo en España 59 ción intelectual el mercado constituye en todo momento un mecanismo de ajuste flexible entre consumo y producción, surgiendo las rigideces de la exis - tencia de instituciones que impiden o condicionan el funcionamientonormal de este mecanismo. Por ello gran parte de sus propuestas de flexibilización se orientan al desmantelamientode todasaquellasinstituciones que promueven esta inflexibilidad laboral y que se oponen al, para ellos, ajuste normal del mercado. Por esto muchas de las ideas que provienen de esta vía interpretati - va promueven la liquidación de controles públicos y derechos sociales y el restablecimiento del poder indiscriminado de los empresarios, a los que se les supone meros portadores de racionalidad teeno-productiva, a la hora de asignar trabajadores a puestos de trabajo, aunqueen lostextosoficiales en los que se acaban plasmando estas ideas se matizan éstas propuestas con refe - rencias a los costes sociales que puedegenerar una aplicación maximalista de los mismos % No cabe duda de que existen puntosde conexión entre una y otra co - rrientes, en el sentido de reconocer que esta mayor exigencia de flexibilidad se asocia en ambos casos a la existencia de mutacionesbásicasen varios ele - mentos del entorno economico: internacionalización de la actividad produc - tiva, impacto de las nuevas tecnologías de la intormacton y la comunícacion, desarrollo de nuevaspautas de consumo... Pero es también evidente que en gran medida se apunta a solucionesdiversas que en unos casos irían orienta - das hacia un proceso de recualificación y participación de los trabajadores en el proceso productivo y en el otro se centrarían en la reducción de derechos sociales y sindicales. El hecho que estas distintas posicionesestén reliriéndo - se a una cuestión común, sin a menudo aclarar suficientemente divergencias conceptuales constituye sin lugar a dudas un importante motivo de confu - ston. De hecho ha sido la segunda línea de análisis la que se hamostrado hege - monica a lo largo de todo el debate, y en especial en nuestro país, en parte por el predominio que en estos momentos tienen a nivel mundial las pro - puestas económicas neoliberales y en parte por la propia insuficiencia en los planteamientos de quienesdefienden la flexibilidad como algo más enrique - cedor que la simple reducción de derechosde los asalariados. En parte esta inconcreción de las propuestas de los autores alternativos, defensores de al - guna variante de «especialización flexible» (producción sofisticada de alta ca - lidad) se debe a tanto a la ausencia de propuestas de política macroeconomí - ca bien definida, como, especialmente, porque no han sido capaces de especificar las posibilidadesde generalizar a todo el mundolaboral los bue - nos resultados que es posibleexhibiren determinadas áreas geográficas o y analisis desarrollados por la OCDE. (1986, 1987). Una buena perspectiva general sobre la cuestión la ofrece el texto de Fina (1991). Ver por ejemplo el tratamientode la cuestión en el proyecto de la U.E. conocido como «Plan l)elors<. 60 Albert Recio subsectores productivos concretos. Por expresarlo gráficamente, nadie duda del estimulante clima de trabajo que puede existir en algunas áreas de pro - ducción de alta tecnología, o las ventajas obtenidas por determinadas zonas de Italiadedicadas a la producción de bienes de lujo para el mercado mun - dial. Lo que es en cambio más dudoso que es la posibilidad de replicar en todas partes esta situación productiva característicade los «distritos indus - triales» que han tenido éxito, generalizando p.ej. la producción de bienes de lujo o el desarrollo de tecnología punta ~. Aún tomando como punto de partida la idea de flexibilidad convencio - nal, la de simple ajuste pasivo de la fuerza de trabajo a los cambios del am - biente económico, la ambigliedad persiste a la hora de comparar la flexibili - dad de distintos mercados laborales, por cuanto se reconoce que existen diferentesmecanismos flexibilizadores y por tanto en áreas diferentes cada uno de ellos puede tener un peso diferente, lo que puede provocar que dos economías difieran considerablemente en el tipo de flexibilidad que aplican sin que necesariamente pueda decirse que una u otra sean más flexibles. Por todo lo expuesto consideramos que es necesarioabrir el debate so - bre la flexibilidad a las distintas cuestionesabiertas por apologetas y críticos así como exigir el máximo rigor a la hora de plantearcomparaciones sobre el nivel de flexibilidad de un determinado mareo laboral. Por nuestra parte nos centraremos en revisar las distintasmedidas de flexibilidad consideradas por la visión convencional para el caso específico de nuestro país. 3. La inflexibilidad del mercado laboral español A la hora de evaluar la mayor o menor flexibilidad del mercado laboral español deben tomarse en consideración dos cuestiones. En primer lugar la variedad de mecanismos de adecuación laboral existentes, de otra la dimen - sión temporal. El nivel de desempleo español no sólo es muy alto sino que ha tendido a aumentar sus diferencias conEuropa a partir de 1980, por lo que debería demostrarse no sólo la existencia de rigideces particularmente im - portantes de carácter endémico, sino al mismo tiempo un empeoramientode las mismas en los últimos años. Por ello proponemos una revisión sucinta de la importancia de los diferentesfactores de adaptación. 3.1. Ajuste cuantitativoexterno Entendemos por tal los diversas medidas que permiten adaptar el volu - men de empleo a los niveles de producción del momento. Este ajuste se con - Una de las mejores revisiones críticas de los diferentes debates sobre la flexibilidad se en - cuentra en Pollert(1991). Flexibilidad laboral y desempleo en España 61 sidera necesario porque se supone que al existir una alta complementariedad entre la fuerza de trabajoempleada y el resto de bienes de producción no es posible emplear esta fuerza de trabajo en otras actividades y el mantenimien - to del empleo supone una cargasobre los costes empresariales. Debe por tanto considerarse que en tales circunstancias es racional desde el punto de vista de la empresa individual la contratación y despido de trabajadores en función de las fluctuaciones de la demanda si bien en términos globales las cosas son más complejas. No sólo por la pérdida de renta y estabilidad perso - nal que representapara los trabajadores (algo que en los últimos tiempos no se suele tomar en consideración a la hora de evaluar el bienestar social que crean las nuevas formasde producción)sino también por dos razones suple - mentarias: a) Una economía con un ajuste más rápido tendrá mayores niveles de desempleo en las fases de recesión y posiblemente fluctuaciones económi - cas más acusadas por el impacto que este desempleoprovocara en uno de los componentes de la demanda: el consumo. b) La proliferación de ajustes rápi - dos, de empleos inestables y depoco contenido puede ir en detrimentode la cualificación laboral, entendida en sentidoamplio(conocimientos teenicos implicación laboral etc.). No constituyen por tanto un expediente sin coste, por más que el mismo se plantee como una de las grandes lineas de transfor - mación del mercado laboral Las posibilidades de ajuste externo se circunscribem a diversos tipos de medidas: la posibilidad de contratos temporales bajo diversas modalidades para hacer frente a puntas de actividad, actividades estacionales, etc.; las posi - bilidades de empleo a tiempo parcial para cubrir tareas específicasque se de - mandan en horas o días determinados y los costes de despido que se supone influyen en la facilidad empresarial para realizar estos ajustes. La variedad de medidas hace difícil su evaluación global. En el caso del empleo temporal el mercado laboral español se ha caracte - rizado por una reforma radical,iniciada con el Estatuto de los Trabajadores, orientada a generaruna gran variedad de fórmulas de empleo temporal, lo que se ha traducido en una mutación de grandes proporciones de la condi - cion salarial, al pasar los contratostemporales a convertirse en la «norma» de contratación. En este terreno (el del peso del empleo temporal) no cabe du - dade que el mercado laboral español es el más flexible de los países desarro - llados (OCDE., 1993). Cómo puede observarse en la tabla 1, en los últimos años no solo se ha producido un crecimiento espectacular de empleo tempo - ral,sino que ha tenido lugar, al mismo tiempo, una sustitución neta de tipo temporal que prácticamente no se ha detenido ni en la reciente recesión en la que se hadestruido más empleo fijoque temporal. Hay que indicar además que este altísimo porcentaje de empleo temporal es aún superior si se consI - dera exclusivamente el empleoprivado (donde alcanzaba el 37,8% a finales de 1993), o se consideran colectivos concretos (para las mujeres el porcenta - je se sitúaen torno al 44,4% en esta mismafecha). También existen fuertes diferencias entre ramas de producción destacando las altas cotasalcanzadas 62 Albert Recio en la construcción (58%),comercio y hostelería (42%) y servicios a las em - presas (30%). Tabla 1 Empleo temporal (1987-93) FUEN í n: INEM Encuesta PoblaciónActiva y elaboración propia. Cabe señalar al mismo tiempo que un análisis detalladode los diversos tipos de contrato, permitemostrar que las empresas varían paulatinamente de modalidad en función de las sucesivas restricciones (o incentivos) para su usoResulta aleccionador al respecto observarcómo tras la introducción de restricciones al contrato de fomento de empleo en 1 992, el peso del mismo dentro del global de contratos declinórápidamente (en dos años pasó de re - presentar un 30% del total a un 13%) al mismo tiempo que crecía la impor - tancia de los contratostemporales ordinarios. Un resultado adicional de esta proliferación de contratostemporales es la alta rotación experimentada por la fuerza de trabajo española. Cuando se divide el número de contratos reali - zados cada año porel-número de -puestos de-trabajo-se-obtiene-mi porcentaje de rotaciónsuperior al 50% (como si más de la mitad de trabajadores cam - biaran cada año de empleo)en el período 1990-93, un nivel de movilidad que supera con creces el 40% evaluado en Estado Unidos, el paradigma de mercado laboral flexible. Por el contrario en lo que respecta al empleo a tiempo parcial no sólo su ~C5() parece ser sensiblemente inferior a la de otros países europeos, sino que no parece haber experimentado un cambio significativo en los últimos años: durante el período 1988-93 este tipo de empleo ha oscilado en torno al 5,5% de la población ocupada, y el del empleoasalariado en torno al 4,5% Hay que destacar,sin embargo,dos hechos relevantes: por una parte la divergen - cia entre la información que promueve la Encuestade Población Activa, donde el peso del empleo a tiempo parcial se mantiene estable, y la ofrecida A. Empleo asalariado por tipo de contrato (miles personas) Año/trim. Asalariados Estables Temporales Tasa tempor . 201987 7.877,1 6.638,0 1.222.5 15,8 1<’ 1991 9.328,0 6.218,1 3.109,9 33,3 40 l993 8.619,6 5.807,6 2.812,0 32,6 Variación 1987-9l +1.450,9 —419,9 +1.887,4 1991-93 —708,4 —410,5 —297,9 Flexibilidad laboral y desempleo en España 63 por el InstitutoNacional de Empleo en el que se observa un notable aumento de los contratos a tiempo parcial. La segunda fuente de reflexión la sugieren los resultados de la Encuesta sobre Condiciones de Vida y Trabajo (Ministe - rio de Economía y Hacienda, 1986) en la que se pusode manifiesto la exis - tencia de un importante volumen de empleo irregular a tiempoparcial reali - zado porpersonas clasificadascomo inactivas. Es bastante probable queuna parte notable del empleo a tiempo parcial esté subvalorada en nuestro país por este tipo de empleos, aunque no puede tampoco perderse de vista el pe - so que en otros países han tenido los empleos públicos a tiempo parcial, casi inexistentes en España.Debe asimismo subrayarse que en el caso del empleo femenino privado el porcentaje de empleo a tiempo parcial se sitúaen torno al 16%, lo que se acerca más a las tendencias dominantes en otros países. El tercer y último elemento a considerar lo constituyenlos costos de con - tratación y despido. Los primeros estánconstituidos por los costes de búsque - da y selección de personal por una parte y loscostes deformación del nuevo personal por otra. Los costes de despido dependen básicamente de las in - demnizaciones que se pagan al finalizar la relación laboral. El primer componente de los costes de contratación no ha sido objeto de polémica,seguramente porque la enorme oferta de fuerza de trabajo no los hace muy importantes. Por el contrario los costes de formaciónhan consti - tuido una de las justificaciones utilizadas para introducir diversas modalida - des de contratación y subvenciones a las mismas (culminando con la nueva figura de contrato de aprendizaje) bajo la hipótesisde que este abaratamiento de los costes empresariales alentaría los procesos formativos en el puestode trabajo. No parece que estas políticas hayan tenido éxito, tal como de hecho reconoció el propio Gobierno al presentar su proyecto de reforma laboral al Consejo Económico y Social (Gobierno español(1993), p. 24). Por su parte se considera que los excesivos costes de despido pueden te - ner un doble efecto: retrasar los ajustes empresariales (con la consiguiente apariciónde pérdidas y peligro de la continuidad empresarial) y desalentar la contratación de empleados fijos,lo que no sólo va endetrimentode la calidad de vida laboral sino que tiene efectos negativos sobre la formación y la pro - ductividad.Cabe puntualizar de entrada que los costes de despido sólo afec - tan a una partede la fuerza de trabajo, puestoque la creciente masa laboral contratada temporalmente tiene coste de despido prácticamente nulo. A la vista de la drásticareducción de mano de obra fija que ha tenido lugar en la última recesión tampoco parececreíbleque el coste de despido constituya un factor de bloqueo de los ajustes productivos. Los intentos de evaluación del proceso de despido detectan una situa - cion bastante más complejade lo que genera el discurso oficial sobre los cos - tes de despido. El estudio elaborado por Segura et al. (1991) consideraba que los costes de despido se situaban en España a nivel medio en el ámbito co - munitario. El estudio más detalladode CCOO. aportaba una notable clarifi - cación al mostrar la existencia de unaenorme diversidad de vías de despido, 64 Albert Recio que llevan asociado un coste de despido diferente(tabla 2). Ello sugiereque las empresas tienen una cierta capacidad de optar por vías alternativas y el que sean las más caras las elegidas puede ser en parte el resultadode sus pro - pias opciones <, más que de las restricciones impuestas por el mareo institu - cional ~. Debe considerarse asimismo la subvención que de hecho reciben, a través del Fondo de Garantía salarial las pequeñas empresas. Por todo ello no parece claro cual pueda ser el efecto neto sobre el empleo del abarata - miento de estos costes. Incluso cuando se considera el dilema entre empleo fijo y temporal,es bastante posible que en la medida que persista una gran li - bertad de contratación temporal, facilitando en la práctica el contar con em - pleados fijos a los que se va recontratando paulatinamente,muchas empresas opten por esta vía no tanto por motivos de coste sino por el poder disciplina - rio que este tipo de contratospermite a las empresas. La discusión del coste del despido no puede a su vez plantearse de forma independiente del conjuntodel sistemalaboral. Especialmente de los niveles de desempleo existentes (y de la virtualidad de las políticas de recolocación) por una parte, y de las pensiones de jubilación por otra. Es lógico esperar que ante un futuro laboral muy incierto y unas perspectivas de pensión pau - perrimas los trabajadores traten de negociar indemnizaciones y condiciones de prejubilación cuantiosas. Desde esta perspectiva cabe ptantear que pues - tos a reformardeberíanconsiderarse todos los mecanismos de distribución de la renta y no de uno deellos por separado. 3.2. Movilidad interna Una medidaalternativa de ajuste es la movilidad de la plantilla en el inte - rior de la propia empresa, adaptándose a necesidades variadas de la misma. Una plantilla muy móvil puede efectivamente mantener estable el empleo si cambiade puesto de trabajo, aunque su efecto global sobre el empleo es bas - tante complejo. Por una parte la movilidad internade la plantilla no depende sólo de la disponibilidad y capacidad (p.ej. conocimientos) de los empleados de cambiar de puesto de trabajo, sino también de la versatilidad y disponibi - La preferencia por una política de altas indenmizacionespuede obedecer, en el caso de grandes empresas, a estrategias complejas y variadas: políticas antisindicales (comprando la marcha de líderesconflictivos), cierre deplantas para realizar operacionesurbanísticas especu - lativas (habitual en las grandesciudades), políticas de restructuración a escala internacional (de lo que es una buena muestra el reciente cierre, a alto coste, de la rentable planta sevillana de Gilletle) o politicas de sofisticadas de ahorro de costes (como el caso de Fínanzauto que propurre despedir trabajudores-p-aia eludir -el-inturo pagodepensionesmás costosas Cpcr¡ propio despido). Jimeno y Tobaría (1 993) sólo detectan dos elementos institucionales que a su juicio pue - den elevar los costes de despido. Por una partela actuación judicial al conceder la indemniza - cít>n maxima en aras a garantizar la calificación de despido improcedente (lo que sólo afecta a los despidos por víajudicial).De otra el tratamiento fiscal de las indemnizaciones. Flexibilidad laboral y desempleo en España 65 lidad de mediosde producción, y/o de los criterios de demarcación organi - zativa. (Esta constituye una de las reflexiones aportadapor el análisis alterna - tivo de la cuestión). Si una u otra son muy rígidos habrá poco espacio a la fle - xibilidad. Por otra parte si la fuerza de trabajo es muy flexible, será posible obtener un mismo nivel de producción con una plantilla más reducida, por lo que el impactopositivo sobre el empleo será como máximo indirecto la ma - yor rentabilidad empresarial se espera que derive en la ampliación de la esca - la de la producción y la contratación de más trabajadores. Una vez más no existe una línea directa que relacione los resultados de estabilidad del em - pleo a nivel micro con la expansión del mismo a nivel macro. Tabla 2 Proceso y coste del despido A. Motivos que han originado la situación de desempleo (en 34 — —~ 1987 ., -. 1991 Fin de contrato 51,1 Despidos Regulacion Emp. 10,5 Despido Juzgado Social 6,3 SMAC (MediaciónyArbitraje) 26,5 Suspensión por Regulación 3,5 Otros 2,1 69,1 6,5 2,4 19,6 1,0 1,5 Ft:FNTF: CCOO (1992) y D.C.de Informática y Estadística. SIPRE. fi. Coste del éspid# - 199* <mltkptas4 - 1993 SMAC 1,47 2,36 Juzgado Social Conciliación 0,72 Sentencia 0,89 0,97 1,36 FOGASA Empresas menos 25 trabajadores * 0,66 Empresas insolvencia 0.46 Grandes empresas ** 5,56 0.47 0,52 5,33 ~ *En estas empresas el Fondo de Garantía Salarial aporta el 40% de la indemnización, ** Según Negociación colectiva en grandesempresas. <>~ los datos corresponden a 1992. Fui-tsrrt: CCOO. (1992) y elaboración propia 1.993. 72 Albert Recio es el impacto de las políticas de convergencia monetaria de corte neoliberal, o el drástico proceso de reestructuración industrialgenerado por la propia unificación del mercado europeo, o el proteccionismo y el intervencionismo de la economía japonesa, o las ventajas de que goza Estados Unidos por su situación imperial... En un plano más general tiende a ofuscar el papel que juegan,en la situación presente, la liberalización casi plena de los mercados de capitales en la recurrente generaciónde inestabilidad económica y de de - sigualdadsocial. La no consideración,ni siquiera en el plano del programa investigador, de todas estas cuestiones ha conducido, igual en España que en Europa, a la prevalencia de las políticas de reforma laboral (en la práctica de reducción de derechos sociales)cómo eje de las políticas de empleo. Algo que los eco - nomistas críticos americanos (BOWLES et al.,1990) han calificado como una estrategia orientada a promover mayor desigualdades y autoritarismo empresarial. Una apuesta que considero esta presente cuando se conceden, sin contrapartidas, de despido y movilidad de la fuerza de trabajo a los em - presarios individuales o cuando se propugna la drástica reducción de los sa - larios de los trabajadores no cualificadoscomo vía de expansión del empleo. La experiencia norteamericana es elocuente al respecto: las políticas liberali - zadoras, la extensiónde empleos de servicios «poco cualificados» ha genera - do un claro aumento de las desigualdades y pobreza(Harrison, Eluestone, 1991, Spriggs, 1993, Rosenberg 1993). Otras experiencias son igualmente claras: la extensión del empleo a tiempo parcial femeninoen el Reino Unido no solo haconstituido un mecanismo de reducción salarial sino que tiende a reforzar la segregación social de las mujeres de los niveles sociales más bajos (Rubery, 1993). La insistencia en plantear la flexibilidad exclusivamenteen términosde regulación ha conducido incluso a perder de vista los ya citados de co - rrientes de pensamiento alternativa que subrayan el interésde los mecanis - mos de formación, participación, interrelación entre los participantes en el proceso productivo por encima de la desigualdad y la autoridad. Por más que algunode sus planteamientos puede resultarinsuficiente nos sitúan en la líneade las cuestiones que es necesario debatir en un mundo caracteri - zado por las desigualdades crecientes, el desempleo masivo, la inseguridad y el aumento de las tensiones ambientales: la búsqueda de un sistema de re - laciones sociales, de un modeloproductivo que genere ala vez calidad de vida laboral y satisfaga necesidades sociales básicas. Algo que pasa por re - plantearse buena parte de las institucionesque regulan el proceso econo - mico, no exclusivamente las que afectan al mercado laboral. En este senti - do, por su carácter parcial y suinsistencia en profundizar en la líneade la mera desregulaciónlaboral es por loque considero que la recientereforma va a generar más problemas que soluciones. Por ello creo que una de las la - bores prioritarias de los que estudiamos el mercado laboral pasa por la evaluación sostenida de estosefectos. 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