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Redes informáticas internacionales : recursos para historiadores de la ciencia y de la medicina

Perdiguero Gil, Enrique

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Perdiguero Gil, Enrique

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Noticias REDES INFORM/kTICAS INTERNACIONALES: RECURSOS PARA HISTORIADORES DE LA CIENCIA Y DE LA MEDICINA El impacto que en el trabajo de los historiadores tiene y tendra la utilización de los ordenadores y de la informàtica en general es un tema de gran actualidad desde hace varios arios. Revistas, congresos, talleres, publicaciones y otros esfuerzos han surgido en los últimos arios con el fin de dar a conocer y evaluar la potencialidad del uso de la informàtica en la historia, en las ciencias sociales y en las humanidades en general. En el campo de la historia social de la medicina, en el que la utilización de estos recursos puede resultar clave, da buena muestra de este interés el encuentro que, patrocinado por la Society for the Social History of Medicine, tuvo lugar en julio de 1993 en Southampton con el título de Medical History and Computing. Dentro de esta tendencia general, las posibilidades que permiten las redes informkicas internacionales vienen mereciendo en los últimos arios una creciente atención. Como es sabido las redes informkicas internacionales, surgidas al principio como una iniciativa militar (ARPANET), han evolucionado con el paso de los arios a ser una enorme red de conexiones entre instituciones académicas y científicas en general, que ponen en comunicación cientos de miles de ordenadores de todo el mundo (1). Aunque las redes existentes a nivel nacional y regional son muchísimas, es habitual referirse a la conexión de todas ellas bajo los nombres genéricos de INTERNET y BITNET, las dos grandes redes académicas que conectan a casi todas las demà's y que también se conectan entre sí. La parte europea de BITNET es la European Research and Academic Network (EARN) y a través de ella, o de otras redes, las universidades y organismos de investigación europeos pueden acceder a la red mundial. La mayoría de las universidades y otras instituciones científicas del Estado Espariol estan conectadas a esta red, y los usuarios individuales, a través de los servicios informkicos de cada organismo, pueden beneficiarse de los recursos que ofrece INTERNET/BITNET. Alternativamente, también es posible comunicarse desde el propio ordenador utilizando un modern. Las tres grandes posibilidades de estas redes internacionales son el correo electrónico, la transferencia de ficheros (textos, im.genes, sonidos, programas, (1) HARDY, Henry E. (1993). The History of the Net, Master's Thesis, School of Comunications, Grand Valley State University, Allendale, Michigan. 362  NOTICIAS etc.) entre ordenadores, y la conexión remota con otros ordenadores de manera que se opera como si se estuviese en ellos. El correo electrónico permite la comunicación con cualquier otro usuario de la red situado en cualquier parte del mundo, con tan solo conocer su dirección electrónica, constituida por un identificador de usuario —la cuenta en el centro de su institución— y un identificador de nodo —la dirección del centro—, y que suele expresarse USERID@NODEID. Mediante este procedimiento pueden enviarse notas, cartas, o artículos enteros, de una manera ràpida y superando al correo tradicional, pero también al teléfono o al fax. Una extensión de esta posibilidad son las llamadas listas de interés o conferencias electrónicas que distribuyen notas, anuncios, preguntas, informaciones diversas a listas de personas que se han suscrito a la misma en torno a un tema de interés común. Al enviar una nota a la lista, esta la redistribuye a todos los dems miembros de la lista. Existen miles de ellas, y suscribirse es tan sencillo como enviar un pequerio mensaje al nodo que actúa como servidor de la lista con el comando «Subscribe» y con el nombre y la institución del suscriptor. Algunas de estas listas son moderadas por un editor y los mensajes son agrupados en boletines de información que son enviados cada varios días a los suscriptores. Por el mismo procedimiento es posible también suscribirse a revistas electrónicas que son enviadas utilizando el correo electrónico. Otra de las posibilidades de la red es la transferencia de ficheros de ordenadores situados en todo el mundo al de la propia institución, y posteriormente de éste al propio de cada usuario para utilizarlo según convenga. Este procedimien- to, que utiliza el Protocolo de Transferencia de Archivos (FTP), permite acceder a miles de lugares que almacenan cientos de miles de ficheros con información de todo tipo y que estan preparados para que usuarios anónimos puedan acceder a sus fondos y transferirlos a sus propios ordenadores. El tipo de información almacenada es muy variado, y va desde todo tipo de programas de dominio público hasta bibliografías, guiones de cursos, e incluso libros enteros en formato electrónico, que estan siendo puestos a disposición de la comunidad científica a través de varios proyectos que intentan constituir bibliotecas electrónicas. Por último, el tercer gran grupo de posibilidades que permiten las redes internacionales es la conexión remota a ordenadores para acceder a la información que almacenan. Dentro de este grupo la 11.s obvia de las posibilidades es la conexión a los catlogos de cientos de bibliotecas en todo el mundo, de manera que pueden examinarse sus ficheros como si se estuviese en la propia biblioteca. Evidentemente, todavía no es posible consultar los libros que interesan, pero la consulta de los catMogos permite comprobar los datos de alguna referencia bibliogràfica, realizar todo tipo de búsquedas bibliogrMicas, o incluso adelantar trabajo para programar una posible visita a una biblioteca determinada. La conexión con otros ordenadores también permite la búsqueda en bases de datos, o el acceso a puntos de información que muchas universidades han instalado para NOTICIAS  363 difundir sus actividades,, pero también para facilitar el acceso a la ingente información que puede proporcionar la red. De hecho esta realidad, la enormidad de la información accesible desde la propia terminal es la principal potencialidad de las redes, pero también su principal dificultad cuando se comienza a utilizarlas. Excepto el correo electrónico, cuyas posibilidades son thpidamente evidentes, el resto de lo que puede hacerse con la red lleva inmediatamente a preguntarse cómo hacerlo y a dónde dirigirse. En cuanto al cómo, los propios sistemas informicos de cada institución suelen instalar la suficiente información en la red local para que los primeros pasos puedan darse con ayuda en línea. Hay adems decenas de guías que explican de manera pormenorizada cómo utilizar la red, algunas de las cuales suelen estar accesibles en el propio sistema, o se pueden obtener con facilidad a través de la propia red. Muchas universidades, así mismo, organizan talleres y cursillos que ayudan al principiante a utilizar la red, y siempre cabe la posibilidad de contar con la ayuda de usuarios mas avanzados. Mas ardua resulta la pregunta de a dónde dirigirse para conseguir información. Hay miles de listas, cientos de miles de ficheros, centenares de bibliotecas, pero, cu2es nos pueden interesar realmente para nuestra actividad? Para contestar a esta pregunta en los últimos tres o cuatro afios han surgido para las principales grandes àreas de conocimientos varias guías que permiten saber donde pueden obtenerse los recursos que interesen a cada investigador. Así, por ejernplo, para el àrea de ciencias de la salud Lee Hancock, del Centro Médico de la Universidad de Kansas, compila un lista de recursos accesibles vía INTERNET/ BITNET, que esta disponible en muchos lugares a través de la red; y guías similares existen para otras muchas disciplinas. Corro es de suponer, por la naturaleza de los recursos informkicos, estas guías han sido escritas en primer lugar para materias que han estado en contacto con esta tecnología desde décadas atrãs. La incorporación de la disciplinas sociales y humanísticas ha sido mas tardía y los recursos disponibles menores. De todos modos en los últimos afios las posibilidades son crecientes, y en el caso de la historia desde 1992 han ido fraguando proyectos para facilitar y promocionar la utilización de los recursos electrónicos entre la comunidad de historiadores. Así, viene funcionando desde principios de 1992, la History Network, impulsada por Thomas Zielke, de la Universidad de Oldenburg, en Alemania, que colabora con otro proyecto similar, la H- NET, dirigida por Richard Jensen de la Universidad de Illinois en Chicago. Los recursos que coordinan estos proyectos y otros muchos que pueden ser de interés para historiadores que trabajan en el àmbito de la Europa occidental estan recogidos en una utilísima guía, preparada por Erwin K. Welsch, bibliotecario de la Universidad de Wisconsin en Madison, titulada «Recursos electrónicos sobre historia y cultura de la Europa occidental». Similar información proporciona otro documento dedicado a los recursos electrónicos históricos en general que ha sido 364  NOTICIAS preparado por Elliot Palais, bibliotecario de la Universidad del Estado de Arizona. Ambas guías son facilmente accesibles a través de la red. El breve espacio de esta nota informativa impide hacer referencia a los múltiples recursos sobre los que informan estas guías. Sin embargo, vale la pena reservar que aportan información sobre las decenas de conferencias electrónicas dedicadas a la historia de países, a períodos históricos o a subdisciplinas históricas, incluida la Historia de la Ciencia. Entre ellas se encuentra ESPORA-L, dedicada a la historia de la Península Ibérica. Así mismo, estas guías informan de otros muchos recursos entre los que se encuentran archivos de textos históricos como los que almacenan en sus ordenadores, entre otras, la Universidad del Estado de Missisipi, la Universidad Marshall, en Virginia Oeste; la Universidad de Groningen, o la Universidad de Kansas, en la que se pueden encontrar mucha información sobre la Corona de Aragón, o bibliografías sobre Historia de Espasa. Desde 1993, y gracias a la labor de Peter Hirtle, de los Archivos Nacionales de Estados Unidos de América, existe una guía específica de recursos de interés para la Historia de la Medicina, titulada Surfing the Internet for the History of Medicine, que fue presentada en la reunión anual de la Asociación Americana de Historia de la Medicina. En ella se informa, entre otras cosas, de las conferencias electrónicas que pueden ser de interés para los historiadores de la ciencia y de la medicina. Entre ellas estan HOPOS-L, dedicada a Historia de la Filosofía de la Ciencia; HPSST-L, centrada en la Historia y Filosofía de la Ciencia y de la Educación; HTECH-L, especializada en la Historia de la Tecnología, y MEDSCI-L, que tiene como tema la ciencia medieval y renacentista. La experiencia como suscriptor a las dos primeras me ha permitido comprobar que las informaciones que mas frecuentemente se distribuyen son anuncios de congresos o de puestos de trabajos, preguntas sobre cuestiones concretas de investigación, e incluso discusiones mas amplias sobre aspectos generales de historia de la ciencia y, sobre todo de filosofia de la ciencia. Aunque no es propiamente una lista como las citadas, otra conferencia electrónica moderada, que es distribuida como un boletín de información unas dos veces por semana, es CADUCEUS, editada por Inci Bowman, bibliotecaria de la colecciones histórico-médicas de la Moody Medical Library de la Universidad de Tejas, en Galvenston. Organizada en 1992, estaba pensada en un principio para la comunicación de los archiveros y bibliotecarios encargados de colecciones especializadas en historia de la medicina. Sin embargo, 1-.pidamente se convirtió en un forum general para historia de la medicina, que difunde informaciones de interés para la disciplina, aguda a la localización de fondos específicos, y discute aspectos de interés tanto para bibliotecarios y archiveros como para los investigadores que son usuarios de los archivos y bibliotecas. Los mas de dos centenares de números disponibles de CADUCEUS estan llenos de notas de interés, sobre todo gracias a las contribuciones de miembros muy activos, entre los que se NOTICIAS  365 cuentan adems de Inci Bowman, Ed Morman, encargado de las colecciones de Historia de la Medicina en la Welch Medical Library de la Johns Hopkins. Por ejemplo, una de las informaciones disponibles es un listado de bibliotecas estadounidenses accesibles vía INTERNET, y que poseen colecciones histórico-médicas de especial relevancia. Su utilización puede resultar valiosa para complementar el uso de las dos grandes bibliotecas de Estados Unidos de interés para la historia de la medicina, la Biblioteca del Congreso, y la Biblioteca Nacional de Medicina, ambas accesibles a través de la red. La última, ofrece un servicio de referencia a través de correo electrónico que contesta preguntas concretas sobre fuentes, o remite búsquedas bibliogrfficas sobre temas muy concretos. Permite, así mismo, en este caso con costo, acceder a MEDLINE. Las direcciones, el modo de acceder y el modo de utilizar los cathlogos informatizados de estas dos bibliotecas, así como de todas las accesibles a través de la red, entre las cuales hay otras muchas de interés para la historia de la ciencia y de la medicina, pueden encontrarse en diferentes directorios que ofrecen esta información, entre los que se encuentran el compilado por Billy Barron, de la Universidad del Norte de Tejas, y Marie-Christine Mahe de la Universidad de Yale; o el mantenido por Art St. George, de la Universidad de Nuevo Mexico, y Ron Larsen, de la Universidad de Maryland. Adems de estos recursos, como hemos comentado con anterioridad, muchas universidades han instalado distribuidores de información que permiten acceder de forma muy sencilla a datos de la propia universidad, y a su vez conectar con otros muchos servicios accesibles a través de la red. Estos servidores de información, denominados en la jerga de las redes gophers, suponen una herramienta fundamental para la localización de recursos que puedan resultar de interés, pues la mayoría de ellos permiten acceder a directorios que los clasifican por materias. Su uso resulta, muy amigable, pues estan organizados mediante menús de sencilla manipulación. La mayoría de las instituciones tienen un gopher propio que permite conectar con todos los dems, o, en todo caso, es posible, a través de la conexión remota, denominada telnet, acceder a alguno de ellos. Utilizando conjuntamente con el gopher otra herramienta, denominada VERONICA, es posible realizar búsquedas a través de todos los gophers de la red como si fuesen una base de datos. Una búsqueda de este tipo, para el caso de la historia de la medicina, permite acceder a casi un centenar de ficheros o directorios que pueden resultar de interés para el historiador de la medicina. Muchos de ellos ofrecen información sobre el temario de cursos sobre la materia organizados por diversas universidades. También se puede acceder al listado de los libros publicados sobre la materia por diversas editoriales universitarias como la Princeton Universi Press. Igualmente diversas instituciones ofrecen los directorios de su personal como ocurre con las Unidades Wellcome esparcidas por el Reino Unido. La Universidad Johns Hopkins ha instalado un punto de información, del 366  NOTICIAS tipo que venimos comentando, específico para Historia de la Ciencia y de la Medicina. A través de él es posible acceder a los temarios de los cursos que organiza o a bibliogra,fías como la compilada por el Círculo Sigerist sobre historia social de la medicina. Proyectos en marcha, directorios de personas llevando a cabo investigaciones en la materia, un archivo fotografico y otros materiales de interés, estan también disponibles en este servidor bautizado con el nombre de Scientist on Disk. En conjunto, la filosofia de la redes internacionales es ir acrecentando los recursos disponibles, y practicamente todos los días surgen iniciativas que ofrecen nuevos servicios a la comunidad científica. La utilidad de los mismos depende, claro esta, de las necesidades de cada persona concreta, y en muchas ocasiones lo que se puede obtener es de poco interés. Sin embargo, la gran cantidad de posibilidades, la relativa facilidad de uso, una vez superado un necesario período inicial de formación, y la ausencia de costos en la mayoría de los casos, hace de la redes informaticas internacionales un recurso a tener en cuenta en el trabajo cotidiano del historiador de la ciencia y de la medicina que puede brindarnos servicios muy efectivos. ENRIQUE PERDIGUERO División de Historia de la Medicina UNIVERSIDAD DE ALICANTE [email protected] scom@ealiunll (BITNET) III CONGRESO DE LA ADEH (ASOCIACION IBÉRICA DE DEMOGRAFÍA HISTÓRICA). BRAGA. UNIVERSIDADE DO MINHO. CAMPUS DE GUALTAR. Durante los días 22 a 24 de abril de 1993 se celebró en Braga (Portugal) el tercer Congreso de la Asociación Ibérica de Demografia Histórica. Las comunicaciones fueron agrupadas en cinco lesiones de trabajo bajo los siguientes epígrafes: Mujer, Trabajo y Reproducción; Reconstrucción de Familias y otros medios microanalíticos para la historia de las poblaciones: estado actual y perspectivas para el futuro; De hijos ilegítimos a hijos naturales: expósitos, ilegitimidades y concepciones extramatrimoniales; Actitudes políticas y sociales de protección a la vida; Familias y linajes, subpoblaciones monacales y sus redes (Siglos X a XVIII). La cuarta sesión, organizada por la profesora Rosa Ballester, reunió un buen número de comunicaciones de temàtica histórico-médica; el debate entablado en ella se centró, no obstante, en la discusión de la comunicación presentada por María Herminia Vieira Barbosa, de la Universidade do Minho, titulada, «Esporoes (Santiago), 1590-1709. Um caso de mortalidade infantil e juvenil»: la caracterización