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Una carta inédita de Ignacio María Ruiz de Luzuriaga (1'763-1822) sobre la difusión de la vacuna en España (1801) GUILLERMO OLAGUE DE ROS (*) MIKEL ASTRAIN GALLART (*) SUMARIO l.-Introducción. 2.-Transcripción del manuscrito de Ruiz de Luzuriaga fechado en Madrid c. Diciembre de 1801. RESUMEN Este trabajo pretende ser un primer acercamiento a la introducción de la vacuna antivariólica en España. A pesar de la abundancia de estudios sobre el tema, se echa de menos un trabajo completivo que abarque con extensión cómo, cuándo y por qué medios se introdujo y se extendió esta práctica en el estado español. El médico Ignacio María Ruiz de Luzuriaga (1763-1822) fue protagonista destacado de este proceso, ardiente defensor y directo vacunador en la Corte. No publicó obra alguna sobre el tema, aunque sí dejó manuscritos varios informes y cartas que se conservan en la Academia Nacional de Medicina de Madrid. Incluimos aquí una de sus cartas, datada aproximadamente en diciembre de 1801, en la que ofrece un panorama de la difusión y de los protagonistas de las vacunaciones. Salvando el exagerado protagonismo que el propio Luzuriaga se otorga en este proceso, pensamos que el texto aporta novedades y, sobre todo, plantea una serie de cuestiones (como la competencia profesional, la inexistencia de un comité central de vacunación, el papel jugado por los funcionarios ilustrados, las comunicaciones con Francia en ese período, etc.) todavía no suficientemente abordadas por la comunidad históricomédica española. Fecha de aceptación: 13 de diciembre de 1993. (*) Departamento de Anatomía Patológica e Historia de la Ciencia. Facultad de Medicina. Avda. de Madrid, 11. 18012 Granada (España). DYNAMIS Acta Hzspanica ad Medicinae Scientiammque Hista'am lllustrandam. Vol. 14, 1994, pp. 305-337. ISSN: 0211-9536
306 GUILLERMO OLAGUE y MIKEL ASTRAIN Es sabido que el médico vizcaíno Ignacio María Ruiz de Luzuriaga (1763-1822) jugó un papel muy destacado en la introducción de la vacunación jenneriana en Madrid y en su difusión por toda España. Por encargo del Tribunal del Protomedicato (l), Ruiz de Luzuriaga confeccionó en el último trimestre de 1801 un Informe Imparcial sobre el preservativo de las viruelas, nunca editado hasta la fecha, con información propia y con la que le facilitó una tupida red de corresponsales de toda España (2). A pesar de las propuestas de Luzuriaga para la creación de un comité de vacunación en Madrid, el Protomedicato, por su propia inestabilidad funcional, fue incapaz de implantar un modelo centralizado y expansivo de la vacuna como el que ya venía existiendo en Inglaterra y en Francia desde 1799. Recuérdese que hasta la expedición de la Real Cédula de 1805 (3), una (1) En escrito de Manuel Gorgullo (funcionario del Protomedicato) a Ignacio María Ruiz de Luzuriaga, de octubre de 1801, le decía textualmente: «Por Decreto del 16 del corriente ha acordado el Real Protomedicato se comunique a V. el presente, a fin de que le informe lo que haya observado sobre los sucesos prósperos y adversos de Ya vacunación; para cumplir con lo que S.M. manda en la Real Cédula de 8 de septiembre anterior y Real Cédula de 8 del que sigue, comunicada al propio Real Protomedicato. Lo que espera executará V. con la posible brevedad*. Real Academia Nacional de Medicina (Madrid) -en adelante RANM-, Papeles sobre la Vacuna, Sign. 17-2". Gobierno, 18. (2) El título completo es Informe Imparcial sobre el preseniativo de las viruelas, descubierto por el Dr. Eduardo Jenner de la Real Sociedad de Ciencias y Artes y de las Sociedades Medicas de Londres, medico de Camara de S. M. Britanica etc. Por el Dr. Dn. Ignacio Mama Ruiz de Luzuriaga, socio de las Reales Sociedades de Medicina é Historia Natural de Edimburgo, del Liceo y Sociedad Medica de Londres, de la Sociedad Medica de Emulacion de Paris, Academico de Numero de la Real Academia Medica de Madrid, y Socio Intimo de la Real Academia Medico Practica de Barcelona. RANM, Papeles sobre la vacuna 1802, 23- 4' Biblioteca, fols. 1-48v. ( 3) REAL Cédula de S. M. y Señores del Consejo, por la qual se manda que en todos los hospitales de las Capitales de España se destine una sala para conservar el jluido vacuno, y comunicarlo á cuantos concurran a disfrutar de este beneficio, y gratuitamente á los pobres baxo la inspeccion y reglas que se expresan (1805). Madrid, Imprenta Real, 6 fols. (Hay ediciones en Alcalá, Barcelona y Sevilla del mismo año). Esta Real Cédula fue promulgada el 24 de abril de 1805 y anunciada en la Gaceta de Madrid el 3 de mayo. Una Circular del Consejo Real encargaba, por Real Orden, «[ ...] el cumplimiento de lo mandado en Real Cédula de 24 de abril de 1805, con el fin de generalizar la inoculacion de la vacuna en la Península, y la instrucción que la Junta Superior de Medicina publicó aquél año para el mismo fin» (septiembre de 1805). SANTAMARÍA, E. (1990). Las salas de vacuna-
Carta de Ignacio M. Ruiz de Luzuriaga sobre la vacuna en España 307 medida muy parcial que sólo contemplaba la creación de salas de vacunación en los hospitales, no existió una legislación estatal que favoreciera y fomentara la práctica de la vacunación en la península . Sin embargo, en las colonias americanas sí se constituyeron Juntas Centrales de Vacunación como una consecuencia directa de la expedición de Francisco Xavier de Balmis (1803). La relativa ausencia de conflictos entre los profesionales sanitarios, especialmente médicos y cinijanos, facilitó su puesta en práctica, mientras que en la península se mantuvieron ensartados en sutiles disputas por el monopolio de la práctica de la vacunación. En buena medida, el fracaso de la Real Orden de 1805, al menos en aquellos lugares en los que se conoce mejor su puesta en marcha, respondió a la falta de acuerdo entre unos y otros sobre la dirección efectiva de dichas salas de vacunación hospitalarias (4). Sin ese carácter oficial, Ruiz de Luzuriaga redactó por esas mismas fechas un segundo acercamiento a la historia de la vacuna en España de diferente talante al del célebre Informe Imparcial. Se trata de una carta, hasta hoy inédita, escrita en un tono más coloquial y que va dirigida a un «Amigo y Señor Don Luis», en la cual ofrece en su primera parte -(fols. Ir a 9v)- una información mucho más precisa y extensa que en el Informe Imparcial sobre la historia de la implantación de la vacuna en Madrid y en el resto del país. La segunda parte -Suplemento (fols. 9v hasta su final)- contiene información mucho más personal, así como comentarios de sumo interés sobre la situación político-social de Madrid en esas fechas (5). La riqueza informativa de la primera parte y el contenido particular de la segunda son las razones que nos han movido a incluirla como Apéndice en este articulo. Con el objeto de facilitar la lectura de este documento hemos decidido actualizar su ortografía y puntuación. A pesar de todos nuestros esfuerzos, no hemos podido identificar por el momento a «Don Luis». Sin embargo, podemos apuntar algunas notas sobre su identidad. Con toda probabilidad se trate de un español, quizás ción en los hospitales peninsulares a principios del siglo XIX. Nota previa. Dynamis, 10, 303-311. (4) Sobre la introducción y difusión de la vacunación en España estamos preparando en la actualidad una monografía en la que abordamos con más extensión ésta y otras cuestiones. (5) RUIZ DE LUZURIAGA, 1. M. (1801). Amigo y Sr. D. Luis, fols. 1-10v. RANM, Papeles sobre la vacuna 1802, 23-4"iblioteca.
308 GUILLERMO OLAGUE y MIKEL ASTRAIN vasco, vinculado a la antigua Sociedad Económica Bascongada de Amigos del País, que en la fecha en que fue escrita la carta residía en París. Por el tono familiar con que se dirige a su destinatario, pertenecía a su círculo íntimo de amistades y por razones que nos son desconocidas tuvo que salir precipitadamente de España. Como el suceso político más trascendente de ese momento fue la crisis de los jansenistas, podría pensarse que «Don Luis» estuviera relacionado con los mismos y, por tanto, con los contertulios de María Francisca de Sales Portocarrero, Condesa de Montijo (1754- 1808), que convirtió los salones de su casa en conciliábulo de los antimolinistas. Tampoco puede descartarse la hipótesis de que fuera francés, pues en dos ocasiones menciona a amigos comunes de esa nacionalidad. Por otro lado, el desconocido destinatario bien podría ser médico, pues dado el contenido tecnico de algunos pasajes de la misma se puede deducir que era persona con una buena preparación en cuestiones relacionadas con el tema de la vacunación jenneriana; es más, debía tener estrechos contactos con los círculos vacunadores parisinos por la mención directa que el médico vasco hace a su corresponsal de Philippe Pinel, con quien ambos comparten una relación amistosa. En el caso de Ruiz de Luzuriaga, los contactos con Pinel se remontan a su época de formación. Desde octubre de 1781 hasta mayo de 1785 Ruiz de Luzuriaga estudió medicina y química en París con Macquer, Fourcroy, Dessault y Portal, entre otros. A juicio de Pedro Marset, fue durante estos años cuando el español trabó relación con Philippe Pinel (1745-1826), que recién doctorado por la Universidad de Toulouse se había trasladado a París para comenzar su ejercicio profesional (1778-1784). El buen conocimiento que Pinel tuvo siempre de la obra de Ruiz de Luzuriaga, incluso cuando éste había regresado ya a la península tras su paso por Escocia, refuerza esta posibilidad. Por ejemplo, en su Nosographie Philosophique (1798) Pinel cita elogiosamente la tesis escocesa del vizcaíno (1786) y su memoria sobre el cólico de Madrid (1796). No olvidemos, además, que durante su estancia parisina, Ruiz de Luzuriaga publicó una memoria en francés sobre la descomposición del aire atmosférico (1784) en el Journal de Physique de Rozier, en el que también colaboró Pinel (6). El interés del médico de Villaro por Pinel estaba motivado por su papel (6) MARSET, P. (1971). El punto de partida de la obra psiquiátrica de Pinel. Análisis de la producción psiquiátrica de Philippe Pinel anterior al ~Traité de la manie» (1 784-1801). Valencia, Tesis Doctoral (inédita), 386 pp. (nota 1000).
Carta de Ignacio M. Ruiz de Luzuriaga sobre la vacuna en España 309 en la introducción y difusión de la vacunación jenneriana en Francia. En efecto, junto con Aubert, realizó las primeras vacunaciones en París el 16 de agosto de 1799 con linfa remitida desde Inglaterra por Woodville. El experimento resultó un fracaso, como el realizado con posterioridad el 14 de abril de 1800 (7). En colaboración con Jean Jacques Leroux des Tillets (1749-1832), Pinel elaboró un informe sobre la vacunación por encargo de la Facultad de Medicina parisina (8). La escuela médica de París creó el 14 de enero de 1800 el mas temprano comité de seguimiento de la nueva técnica vacunal. Pinel, por su parte, era miembro del Comité Centrale de Vaccine, que celebraba sus sesiones en la Facultad de Medicina desde la primavera de 1800, y del que así mismo formó parte Michel Augustin Thouret (1'749-1810), director de la Escuela de Medicina parisina y presidente de la Société d'Émulation, de la que Ruiz de Luzuriaga era igualmente socio y por cuyo órgano de expresión, las Mémoires, muestra un gran interés a su amigo. El luctuoso accidente sufrido en Madrid por el hijo de un aristócrata que había sido vacunado por el cirujano Juan Azaola, episodio que en opinión de Luzuriaga debía merecer «la consideración de esa comisión», refuerza la hipótesis de un destinatario francés, vinculado directamente a la junta projenneriana a la que pertenecía Pinel. Pero en París existían además otros dos comités de vacunación, un tercero vinculado a la Société de Médecine, creado en febrero de 1801, que redactó dos informes sobre el curso de la vacuna en la capital y cuya labor fue mejor conocida en España por la traducción que de su primer informe (de 6 de junio de 1801) realizó el ilustrado Manuel María de Ascargorta y Ramírez (n. 1779). Ascargorta era hijo de un antiguo socio de la Bascongada que desde 1783 residía en Madrid y que trabajaba como secretario del Duque de Osuna (9). Finalmente, el Institut deFrance por esta misma época (7) Las primera vacunación efectiva en París, en el hijo de Francois Colon, oficial de Santé, tuvo lugar el 8 de agosto de 1800 y la realizó el médico británico Woodville. DUNBAR, R. G. (1941). The Introduction of the Practice of Vaccination into Napoleonic France. Bull. Hist. Med., 10, 635-650, p. 639. (8) PINEL, Ph.; LEROUX, J. (1799). École de Médecine de Pan's. Clinique d'inoculation. Rapport fait par les Cztoyens ... Paris, 38 pp. (9) PRIMER Informe dirigido a la Sociedad de Medicina de Paris, por la Comisión Médica establecida en aquella capital, en el Louvre, y encargada especialmente de hacer obseruaciones, y adquirir conocimientos sobre la inoculación de la vacuna. Traducido delfrancés ... (pp. 1- 37) (Seguido de) Breve instrucción sobre la inoculación de la vacuna, que contiene Los principios mas generalmente aprobados por los vacunadores de Europa, y comprobados por la
310 GUILLERMO OLAGUE y MIKEL ASTRAIN organizó un cuarto grupo, cuyas cabezas visibles eran Portal, Fourcroy, Huzai-d y Hallé, que redactó un texto totalmente favorable a la vacuna en 1803 (10). La idea de Ruiz de Luzuriaga era que el destinatario de la carta y Pinel prepararan un resumen de su contenido para insertarlo en la «década o en los papeles franceses., es decir en la Décade philosophique, politique et littéraire (1794-1807, 54 vols.), revista de cuyo consejo de redacción formaban parte Say, Amaury, Duval y Lebreton, entre otros. Efectivamente, Luzuriaga hizo una síntesis muy apretada en francés para su corresponsal, en la que se recogía básicamente el estado de la vacunación en Madrid hasta el 21 de octubre de 1801. Este documento, que se conserva también en el Archivo de ki Real Academia de Medicina de Madrid, consta de una brevísima introducción en francés y un amplísimo listado en borrador de casos en los que la vacunación fue efectiva (11). Según Ruiz de Luzuriaga hasta esa fecha habían sido inoculadas 860 personas, en su mayoría por él mismo, o bien acompañado por su habitual colaborador en estos menesteres, el ya citado cirujano Juan de Azaola (515 casos). En el estadillo se recogían los datos de otros decididos partidarios de la vacunación -tanto médicos como cirujanos- en Madrid y alrededores: Ignacio de Jáuregui, Manuel Andrés, Juan Antonio de Zunzunegui, Nicolás Díez Canedo, José Lamano y Francisco de Azcúe; tan sólo las estadísticas del médico vasco aparecen traducidas al idioma francés, mientras que las de los demás permanecen en castellano. Esta nómina, sin embargo, presenta disparidades en el número total y parcial de vacunados, en relación con otra más elaborada y precisa, confeccionada totalmente en castellano por el propio Luzuriaga en fecha posterior, en torno al 9 de noviembre de ese mismo año y que igualmente se conserva en la Academia de Medicina de Madrid (12). Los datos de este experiencia general. Trabajada Por encargo de la Comisión médica de Paris por su Secretario M. Emonnot, y jirrnada por los individuos de la misma Comisión (pp. 38-46) (1801), Madrid, En la Imprenta Real, 37 p.+ 8 p. (10) DUNBAR (1941), op. cit. en nota 8, pp. 641 y SS. (1 1) Extrait du rapport manuscrit du Docteur Luzuriaga sur la vaccination ou Jennerisation, más un listado de vacunados en Madrid en 1801. Los datos estadísticos están ordenados por facultativos y comprenden: ames, día, número de inoculados (varones y hembras), edad, número de incisiones, prendidas, salieron, calentura y fin». RANM, Archivo, Carpeta 15, doc. 885. (12) RANM, Archivo, Carpeta 15, doc. 886, sin titulo ni fecha. Los datos que se recogen
Carta de Ignacio M. Ruiz de Luzuriaga sobre la vacuna en España 311 segundo documento son muy expresivos de la rápida difusión que la vacuna tuvo en Madrid y en sus alrededores. Así, desde el 22 de abril hasta el mismo día 9 de noviembre se habían vacunado un total de 851 personas de la más variada edad, sexo y condición social. Sólo en Madrid ascendían a 826, y si a la capital se añadía Aranjuez, el cómputo se elevaba en 25 casos. El más activo vacunador era el propio Ruiz de Luzuriaga, que auxiliado por el cirujano Juan de Azaola era responsable de 513 inoculaciones (del 12 de mayo al 4 de noviembre); el mismo Azaola bajo la supervisión del médico Juan Antonio de Zunzunegui, 91 (del 9 de junio al 12 de agosto), y sólo Azaola, 54 (del 2 de agosto al 27 de septiembre). Francisco de Azcúe, también cirujano, había inyectado el fluido en 26 individuos entre julio y septiembre. El más madrugador de todos había sido Ignacio de Jáuregui, médico de la Real Familia, que el 22 de abril inició una tanda de 25 vacunaciones hasta el 2 de agosto. Otros dos cirujanos, José Lamano (62 casos) y Nicolás Díez Canedo (30 casos), y un médico, Manuel Andrés (50, entre 30 de agosto y 9 de noviembre) completaban las estadísticas. Por otro lado, las diferencias cuantitativas de estos datos con los que el propio Ruiz de Luzuriaga incluía en el texto del Informe Imparcial y en la carta a D. Luis que, en principio, debió acompañar al extracto francés, eran notables. Por ejemplo, de acuerdo con la epístola, el número de vacunados era de 805, de los que 562 se debían al propio Ruiz de Luzuriaga. Tanto Zunzunegui como José Lamano aparecían incrementados en sus casos (92 y 86, respectivamente). En el Informe Imparcial, por su parte, se calculaban 860 inoculados, pues se incluían además los resultados de Manuel Andrés, Juan de Azaola, Francisco Azcúe y Juan Antonio de Zunzunegui. Doscientas vacunaciones efectuadas por Rafael Costa de Quintana no estaban computadas. A Ruiz de Luzuriaga le correspondía la responsabilidad en 515 incisiones de fluido vacuno. Así pues, los datos del Informe Imparcial procedían de las tablas españolas, cuya fecha de redacción hemos estimado en torno al 9 de noviembre; mientras que los insertos en la carta a D. Luis eran de las propias tablas francesas, elaboradas en torno al 21 de octubre de 1801. en este segundo documento se presentan ordenados también por facultativos. Comprenden: <<Número de orden, mes, días, nombre y apellidos de los vacunados, edad, padres, calle y casa de su habitación, ó calidades, número de incisiones, y número de las prendidas,,. Es posible que esta segunda estadística sirviera para acompañar al texto del Informe Imparcial.
3 12 GUILLERMO OLAGUE y MIKEL ASTRAIN El panorama que ofrece en su carta a «Don Luis» sobre el curso de la vacunación en España resulta muy interesante. En los primeros momentos, es decir, hasta finales de 1801, dos fueron los focos más activos en la península; el primero de ellos localizado en el Principado de Cataluña. A partir del 3 de diciembre de 1800, el médico catalán Francisco Piguillem procedía a las primeras pruebas en Puigcerdá con una muestra remitida desde París por Francois Colon. La fluida comunicación de la medicina catalana con la francesa, especialmente con la montepesulana, y la larga tradición inoculadora del Principado explicarían, junto con la decidida voluntad de su iniciador, esta precocidad (13). Además de Piguillem, Ruiz de Luzuriaga menciona elogiosamente a otros médicos barceloneses, como Vicente Mitjavila y Francisco Salvá y Campillo. En Tarragona, la personalidad más notable fue Juan Smith y Sinnot (1756-1809), ingeniero del puerto de Tarragona, de origen irlandés, que con linfa de Piguillem difundió la vacuna jenneriana por esa provincia y varios puntos de la geografia hispana a partir del 3 de mayo de ese año (14). Aunque Aranjuez y Madrid, el segundo núcleo, dependieron en un principio del foco catalán, una serie de fracasos en los primeros ensayos hizo que tan sólo tras la llegada de vacuna fresca procedente de París se iniciara con éxito tal medida preventiva en la capital y sus alrededo- -- (13) El primer impreso español sobre vacuna apareció en Barcelona en 1799. Se trata de un folleto de 37 páginas, no conocido hasta la fecha, cuyo título es Compendio de la vaccina ó vamna. Traducido del inglés al francés y de éste al español; carece de pie de imprenta. La primera parte (pp. 3-8) lleva un encabezamiento propio Discurso de Mr. Gati, médico de la Universidad de París, Sobre los obstáculos opuestos á los progresos y perfección de la inoculación. Existe ejemplar en la Biblioteca del British Museum (Sig.: 7561a.5.). Hasta 1801 no se publicarían más textos sobre el tema; de los diez textos editados ese año, cuatro lo fueron de autor catalán. Ramón Pons y Mornau, médico natural de Gerona, becario del Collegzum Gironinum de Montpellier, se doctoró en 1801 en dicha Facultad con una memoria sobre la vacunación: Dissertation sur la petite vérole, son inoculation, et quelques considérations sur la vaccine. Par Ramon Pons, et Mornau, Médecin de I'Université de Ceruera, natzy de Figueras, Cowégzment de Gérone, en Espagne. Montpellier, chez Tournel pere et fils, Imprimeurs de 17École, an IX Republicain, 62 PP. (14) RIERA BLANCO, M.; RIGAU-PÉREZ, J. G. (1992). Los primitivos de la vacuna en Tarragona. Gimbenzat, 17, 289-303. (15) En el Informe Imparcial (fols. 2r-2v) narra así Ruiz de Luzuriaga la venida del fluido vacuno a la Corte: <<El fluido Yennerino que he empleado en mis observaciones fué remitido por un miembro del Ynstituto Nacional de Paris al señor Dn. Juan del
Carta de Ignacio M. Ruiz de Luzuriaga sobre la vacuna en España 313 res (15). Con dicho fluido, el médico de la Real Familia Ignacio de Jáuregui y el cirujano Tomás Bueno emprendieron el 22 de abril de 1801 las primeras escarificaciones en Aranjuez. Según Ruiz de Luzuriaga, Luis de Onis, un funcionario de la Secretaría de Estado, le facilitó una muestra procedente de su propia hija, a la que había vacunado Jáuregui; de esta forma pudo iniciar el 20 de mayo una serie ininterrumpida de pruebas en Madrid y remitir preparaciones frescas de fluido activo a un amplio grupo de S corresponsales y amigos, que aparecen relacionados en la carta en el capítulo dedicado a narrar la expansión de la vacuna fuera de de la capital (16). Las relaciones de Ruiz de Luzuriaga con Jáuregui fueron, por esta razón, magníficas en estos primeros momentos. Varios funcionarios ministeriales, entre los cuales se hallaban Onis y Pizarro, y médicos comprometidos con la implantación de la nueva vacuna, confiaban en que ambos médicos pudieran vencer las resistencias de las más altas esferas gubernamentales y publicar una extensa obra sobre la vacuna. Quizás, quien mostró un mayor entusiasmo fue Jáuregui, como se desprende de la lectura de la correspondencia matenida entre el 20 de mayo y el 30 de octubre de 1801, por éste, Onis y Ruiz de Luzuriaga. Según el médico real, tenían planificado elaborar un tratado sobre la historia de la vacunación en España que, una vez publicado, convencería definitivamente al Ministro de Estado de su efectividad. Una parte de esta monografia comprendería la estadística de los casos en los que la vacuna fue positiva. Pero, como ya sabemos, el médico de Villaro nunca concluyó definitivamente el estudio a pesar de las reiteradas solicitudes de Jáuregui (17). Cuando en agosto de Castillo y Carroz, Secretario de aquella Embaxada, y por este señor al Sr. Dn. Luis de Onís, oficial de la Secretaria del Despacho*. (16) RUIZ DE LUZURIAGA, 1. M. (1801). Informe Imparcial. ..., op. cit. en nota 2, fol. 2v.; RUIZ DE LUZURIAGA, 1. M. (1801). Amigo y Sr. D. Luis ..., op. cit. en nota 5, fol. lv- 2r. La corrrespondencia de Ruiz de Luzuriaga con todas las personalidades que cita en el texto se conserva en: RANM, Archivo, Caqetas, ns. 11, 18, 19 y 22; y Papeles sobre la Vacuna, 17-29. Gobierno 18; 17-2". Gobierno 19; y Papeles sobre la Vacuna 1802, 23-4"iblioteca. (17) En una de las cartas (de 31 de agosto de 1801), Jáuregui le comunica a Ruiz de Luzuriaga que ~Onís, Pizarro, toda la Secretaría, en fin, todos nuestros amigos, están incomodados y opinan que nuestra obra debe reducirse a dar estado exacto de nuestras observaciones y nada más, porque esto bastará para dar una idea completa de los maravillosos efectos de la vacunación, y de otra parte interesa la prontitud, pues de lo contrario preven que podrá haber algunos obstáculos. Yo conozco y confieso que es excelente el plan que Ud. ha formado, pero a pesar de esto me
320 GUILLERMO OLAGUE y MIKEL ASTRAIN miembro del Instituto Nacional; con el cual fue inoculada en Aranjuez Da. María Conrote, edad de 9 años, de 5 incisiones superficiales, las cuales se secaron a las 22 horas; y a las 48 presentaron una elevación rubicunda, siguiendo su curso felizmente. Con la materia de ésta se inocularon a los 9 días de la vacunación dos hermanas de la vacunada y con la de estas últimas la hija del Sr. Onis de la SSría. de Estado, de 4 años de edad y la del Señor Campuzano, de la SSría. de Marina de 18 meses, practicándose todas estas vacunaciones por D. Tomás Bueno, Cirujano, bajo la dirección del Dor. [2r] D. Ignacio Jáuregui, Médico de la Real familia y uno de los más ardientes promotores de la vacuna, quien continua propagándola en los Rs. Sitios con la mayor felicidad, de manera que participa juntamente con los SSres. Castillo y Onis de la gloria de haberla introducido en la Corte. El Sr. Onis me remitió el fluido vacuno extraído del brazo de su hija, y una carta expresiva en la cual se denotaban sus deseos de que este descubrimiento se difundiese por Madrid. Me aproveché de su favor, pues hacía tiempo que no anhelaba otra cosa que el tener la materia vacuna para incocular a tres sobrinos míos, hijos de D. Manuel Muñoz y Goossens del Consejo de Hacienda, el lro. de seis años, 2"na niña de 3 y el 3"iño de 15 meses, con particularidad de que este último estaba en la dentición, y no hacía ocho días que por descuido de la niñera se había caído de un balcón de 21 pies de elevación, sin por tanto recibir lesión alguna. A todos tres inoculé el 22 de mayo, se les hizo a dos incisiones, y no prendió sin embargo más que un sólo grano de la niña. (Esto se observa bastante comúnmente cuando se vacuna con el fluido que ha venido entre cristales). Con la materia de este grano se reinocularon la Trevilla y sus dos hermanos, y este fluido vacuno está existente en Madrid por una progresión no interrumpida; pues siguieron el ejemplo los SSres. Conde de Tilli, Marqués de Benavent y Casa Dávalos; Marquesa de Villamejor, y su hijo; el Gral. de Marina Excmo. Sr. Daoiz, Gordon de la Secretaría de Gracia y Justicia, Dn. Zenón Alonso de la misma SSría., Conde de Polentinos, Ruiz del Burgo del Consejo de Guerra; Sesma del mismo Consejo; González Pérez; Exmos. SSres. Príncipe de Sto. Mauro; Marqués de Villafranca; quienes fueron de los primeros en adoptarlo, ofreciendo sus hijos, sobrinos y demás parientes para ser vacunados. Los nombres de tantas personas ilustres que habían abrazado este útil descubrimiento, o más bien las felices resultas que se habían observado, causaron tanto entusiasmo, que se extendió con increíble velocidad en la Capital, y en todos los puntos de la
Carta de Ignacio M. Ruiz de Luzuriaga sobre la vacuna en España 321 Península, desde donde no cesan de exigir materia vacuna, y a todos se satisface prontamente. Me admiraba no tener que luchar con la obstinación pertinaz de la ignorancia, con el orgullo de los semieruditos; ni con la presunción con los que se negocia difícilmente, como ni tampoco con aquella prudencia fría que confundiéndose con la circunspección, inventa dificultades, pone obstáculos, y estorba el bien prefiriendo en su fatalismo funesto el sufrir todo el rigor del mal, antes que evitarlo con la oportuna aplicación de los recursos felices, entre los cuales merece el principal lugar la vacuna. Me admiraba de los progresos que han hecho las luces y la ilustración en España en todas las clases de la Sociedad al ver el entusiasmo de esta adopción y cotejando con los tardos progresos de la inoculación anterior de la viruela variola. [2v] Los que más se han distinguido con su ejemplo y luces son los oficiales de las varias Secretarías, que han ofrecido sus hijos para ser vacunados; en la de Estado, a más de los ya citados es D. Tadeo Galisteo; y D. Evaristo Pérez de Castro propagándola en Jerez de los Caballeros. En la de Gracia y Justicia los SSres. Tavira y Gutiérrez de la Torre. En la de Guerra, Carrión y Manso, Gilman, y Arnorós. En la de Marina, Flórez Varela; y en la de Hacienda de Indias, Albuerne. No sé pues la razón de preferencia que se ha dado a D. Zenón Alonso en los papeles de Francia entre tantos compañeros (5); pues si alguno merece que se haga particular mención es Dn. Francisco Campuzano, pues habiendósele muerto su hija tres meses después de haber pasado la vacuna y difundídose voces contra la vacunación, este caballero celoso del bien público, ha trabajado indeciblemente para desvanecer esta preocupación, haciendo ver palpablemente que su hija ha muerto de disentería de sangre que ha sido epidémica en los niños. Merece también citarse con elogio la parcialidad del Sr. D. Miguel Gordon por la vacuna; pues a los 33 días de vacunado su hijo, fue acometido de una terciana perniciosa de la cual se curó; pero en el mayor apuro del peligro, cuando temió perder a su hijo, este padre afligido lloraba por las calumnias que podrían excitarse contra la vacuna. Entre los grandes merecen citarse como promotores de la vacuna [3r] los Exmos. Sres. Embajador de Nápoles, Duque de San Teodoro, de Osuna, (5) Henry Husson, que tan importante papel jugó en las primeras fases de la vacunación en París, en la redacción de la voz Vaccine ya mencionaba el notable papel de M. Alonzo (sic) en la introducción de la vacuna en Madrid. ADELON et al. (1821). Dictionnaire des Sciences Médicales, Paris, C.L.F. Panckoucke Ed., Tomo LVI, p. 403.
322 GUILLERMO OLAGÜE y MIKEL ASTRAIN que a más de vacunar todos4us hijos, han hecho que sus dependientes siguiesen su ejemplo, igualmente lo han difundido en todos sus estados. La Condesa de Montijo, que a más de haber vacunado a sus nietos, la propaga en Zaragoza donde S. E. se halla ahora. La Condesa de la Puebla del Maestre, quien después de haber vacunado a sus hijos y dependientes, ha establecido en su casa, a imitación de los Profesores, un inoculador para que de 9 en 9 días acudan los niños del barrio a inocularse. La Marquesa de Ariza ha vacunado a su Único hijo el Duque de Verwick; la Condesa de Villarizo a su única hija. El Exmo. Sr. Ceballos, Ministro de Estado, a su hija y sobrina. La Condesa de Xerena, después de vacunada, ha asistido inmunemente a su hermana que adolecía de unas viruelas confluentes; y con la vacunación se ha curado de la opilación o chlorosis que padecía. El Ministro AngloAmericano David Humphreys ha vacunado su hija. Hasta aquí la vacunación ha sido seguida de los más felices efectos. Además de estos Señores que he mencionado, muchas gentes se inocularon en mi casa todos los nueve días, siendo tal la afluencia del concurso de padres y parientes de los niños que traían a inocularse, que llegó hasta el punto de incomodarme. Pero un suceso que sólo debía afligir a sus padres y parientes, siri influir los progresos de la vacuna, ha podido causar grandes temores a los que verdaderamente se interesan en el bien público. El Exmo. Sor. Conde de Castro Terreno dio a inocular igualmente a su hijo único, y se murió el 8% g9" día de su vacunación con las convulsiones de que parece adolecía antes de este tiempo. Ignoro las circunstancias de su muerte, pues ha sido asistido de su Médico Albarrán y del cirujano Illa. Hasta esta época del 6 de septiembre no había en Madrid más de una opinión a favor de la vacuna; y quizás hubiera decaído totalmente si por fortuna el Exmo. Sr. Príncipe de la Paz no hubiera hecho vacunar [3v] inmediatamente a su hija única y a su sobrina, la hija del Exmo. Sr. Marqués de Branchiforte, con cuyo ejemplo laudable pasaron de 85 los vacunados en mi casa el día siguiente, siendo de notar que la Sa. Marquesa Viuda de Villamejor, aunque iristruída del suceso fatal, se presentó a vacunarse a los 50 años de su edad. Entre los médicos promotores de la vacuna merecen citarse con particular elogio el Dr. Zunzunegui, quién desde el 9 de Junio hasta el 21 de Agosto llevaba 91 vacunados, y continúa vacunando. El Dr. Bonels y su yerno Costa de Quintana, que empezando por su hijo y nieto, han inoculado muchísimos en la capital. El Dr. Hernández, que ha publicado un folleto titulado Origen y Descubmmiento de la vaccina, traducido del francés
Carta de Ignacio M. Ruiz de Luzuriaga sobre la vacuna en España 323 con arreglo a las últimas observaciones hechas hasta el mes de mayo de 1801, con varias notas en 8" Su yerno Dn. Nicolás Diez y Canedo, Cirujano en esta Corte, desde el 6 de Julio hasta el 17 de Agosto llevaba 30 vacunados, habiendo inoculado posteriormente a la hija del Exmo. Sr. Dn. Pedro Ceballos, del Sor. Chelez, Caballerizo de la Reina N. S. y otros varios. El Dor. Pereyra, Médico de C. del Rey N.S., ha vacunado sus nietos (6) y fomentado la vacunación de los Exmos. Sres. Duques de Osuna, Venvick, etc. Dn. Juán Gámez, Médico de Cámara, ha aprobado la obra del Dor. Hernández. D. Hilario de Torre ha cooperado a la propagación de la vacuna, como también D. Antonio Franseri, Vicepresidente de la Real Academia Médica (9, quien junto con Dn. Antonio Cavanilles ha preconizado y propagado la vacunación entre todos sus amigos y conocidos. Dn. Ramón Gómez, y Dn. Josef Albarrán, Médicos de la Real Familia, han vacunado sus hijos; igualmente que Dn. Vicente Velinchón. Dn. Bartolomé Siles a su nieto. Dn. Joaquín Lerga y Dn. Manuel Nuñez, Médicos de Cámara y del Exmo. Sr. Príncipe de la Paz, juntamente con el Cirujano Dn. Josef Abades, promovieron la vacunación de la Duquesita de la Alcudia. Los Médicos individuos del Real Colegio Médico de Madrid que han propagado la vacunación son Dn. Juan Manuel Pérez, Dn. Ginés Lario, Dn. Francico Xavier Aceñis, Dn. [4r] Manuel Alonso y Alonso, Dn. Ramón Arnbrona, Dn. Francisco Díaz, Dn. Antonio Flamenco, Dn. Josef Soria, Dn. Antonio Dámaso de la Torrecilla y otros varios (8). Los Detractores que reciben con dificultad las novedades, que no tienen interés alguno en oponerse a la vacunación por inoculadores, son Dn. Joaquín Clot y Bas, Dn. Tadeo Posadas, Médicos rutineros y biznietos del Dr. Sangrado, Dn. Luis Guarnerio y Avellaneda, Médico del Real Colegio de San Ildefonso, italiano de Nación, y algunos otros que gozan de poca o ninguna consideración. (6) Manuel Pereira (+1808) fue Vicepresidente de la Academia Médica Matritense y Examinador del Protomedicato. En marzo de 1788 fue nombrado Médico de Cámara y en enero de 1799 obtuvo la tercera plaza de Protomédico. IBORRA, P. (1885-1886). Historia del Protomedicato en EspalZa (1477-1822). Valladolid, Secretariado de Publicaciones, p. 261 (ed. 1987). (7) El valenciano Antonio Franseri (n. 1745) fue, al igual que Ruiz de Luzuriaga, miembro de la Société Médicale d'Émulation. (8) Se trata del Colegio de Médicos de Madrid, que tuvo actividad entre 1795 y 1799, y que reguló el ejercicio de la profesión médica en la capital. Las Actas de sus sesiones se conservan en la RANM, Archivo, Catálogo, Carpeta 50.
324 GUILLERMO OLAGÜE y MIKEL ASTRAIN Entre los Médicos propagadores, no sólo se han distinguido los jóvenes como en Holanda, pues los ancianos reparten con ellos esta gloria; y Dn. Pedro Robles y Ruiz, bastante sexagenario, ha llevado el fluido vacuno para propagarlo en su país a donde se fue a pasar una temporada, debiendo decirse al honor de todos los Médicos españoles que solo el amor de la humanidad les ha dirigido en la propagación de esta vacuna gratuitamente y repartiendo con el mismo desinterés cabezales, vendas y cristales para su propagación en el pueblo. Entre los cirujanos que se han distinguido en la vacunación son Dn. Juan de Azaola, profesor de Anatomía y Cirujano del Hospital General y Dn. Francisco Azcue, que son los dos que hemos empleado entre el Dr. Zunzunegui, Jáuregui por temporada, y yo. Por solo mi parte, han vacunado en mi casa, individuos de todas edades, sexos y clases: 562 En Casa del Dr. Zunzunegui (continúa): 92 Por Jkuregui han inoculado estos: 25 Por él mismo, el Cirujano Canedo (continúa): 30 709 Total Dri. Josef Lamano, Cirujano de Familia del Exmo. Sr. Duque de Osuna, uno de los propagadores mas celosos y desinteresados, 86 personas: Total de las vacunaciones cuyo estado se halla en mi poder: 795. A más de estos profesores, han vacunado a muchos Dn. Rafael Costa de Quintana, Catedrático del Colegio de Sn. Carlos, cuyo estado no ha llegado a mi poder. Dn. Francisco Leyral ha vacunado muchísimos, pero con un espíritu mercantil haciendo pagar caras sus vacunaciones, suponiendo que sólo él poseía la verdadera vacuna; que la nuestra era falsa, mas como gratuita, era más concurrida que la suya, etc. Este es el lenguaje de un curandero, y en él [4v] viene pintado. En el Diario de Madrid de lro. de Octubre de 1801 supone que la erupción notada en la hija de Dn. Julio Scardini el 23 de la vacunación, la cual fue graduada de viruela legítima por el Dor. Dn. Isidoro Scardini, primo de la paciente, manifestaron desde luego en sus areolas y granos un carácter de vaccina. Es menester la imprudencia de un charlatán para asegurar al público que una erupción de la varicella graduada de tal por el Dor. Franseri, Queraltó, Neyra, Arnbrona, Pérez y por mí, sea una erupción vacunal. Sería muy oportuno poner un freno a tales excesos, pues tienen la osadía de sentar que la erupción sobredicha ha sido de viruelas naturales, o llámense locas como quieren algunos, como si la variola y la varicella fueran una misma cosa.
1 Carta de Ignacio M. Ruiz de Luzuriaga sobre la vacuna en España 325 A más de estos cirujanos, Dn. Manuel Ureta, Dn. Luis Mexia, que ha vacunado a 10; Dn. Andrés Lavadero a su hijo, Dn. Pedro Fernández Azevedo y otros, merecen citarse como fomentadores de la vacuna. Los Consejeros Riega, Burgo, Melgarejo, etc. han inoculado a sus hijos, sobrinos, etc. Finalmente la Sociedad Económica de Madrid ha nombrado socio de mérito al Dr. Jenner y regaládole una medalla. No es la capital la sola que participa del entusiasmo; pues en Tarragona se han vacunado 1400 personas con la mayor felicidad por el celo del Brigadier de Marina D. Juan Smith, que ha publicado un tratado titulado Progresos de la vaccina en Tarragona, ó instrucciones y reflexiones sucintas sobre la inoculacion de la vacuna, dirigadas a los padres de familia, y a los sugetos que sin ser facultativos se quieren dedicar al fomento y propagacion de este admirable descubmmiento en beneficio de la humanidad ibid. en la Imprenta de María Canals viuda (9). El Dor. Dn. Ignacio Aguas Vivas la fomenta en Alicante con un esfuerzo digno del hospital militar de aquella plaza. En Aragón la Exma. Sa. Condesa de Montijo no contenta con haber reformado la Inclusa de Madrid, y dirigido la asociación de las Cárceles, la Galera, y las Casas secretas para encubrir los partos ilegítimos, continúa su beneficencia en propagar la vacunación en Zaragoza y todo el Reino. En Extremadura la Exma. Sa. Marquesa de Monsalud ha empezado por la[5r] vacunación de su hija, en Alrnendralejo. En Burgos Da. Juana Villachica, sobrina del Exmo. Llaguno, auxiliada por el celo de Valderrama, Médico del Cabildo y del Hospital de San Julián, empezó con sus hijos, la han propagado felizmente notando algunas observaciones importantes. En Alava el Marqués de Narros la ha fomentado. En el señorío de Vizcaya Dn. Lope Mazarredo que ha traducido e impreso a sus expensas las instrucciones prácticas para la inoculación de la vacuna del Dor. Husson (lo), la ha propagado en Bilbao y por el señorío auxiliado del Cirujano titular de Bilbao D. Juan Antonio Ugalde. (9) Un ejemplar de este escrito se conserva en la Biblioteca- Hemeroteca del Centre Municipal de Cultura del Ayuntamiento de Tarragona: Sig. 614.67 (46.714 Pro) R-1.12. (10) HUSSON, Henri Marie (1801), op. cit. en nota 24 de la introducción. Un ejemplar l ~ 1
326 GUILLERMO OLAGUE y MIKEL ASTRAIN En Guipúzcoa Da. Xaviera de Mugartegui ha vacunado su hija en Azpeitia con el fin de propagarla, a tiempo que Zubeldia, Médico de San Sebastián, a quien se comisionó para su introducción en Guipúzcoa, se ha mostrado indiferente sobre este punto tan importantísimo. En Santander los SSres. Aguirre, comerciantes, la han practicado en sus hijos. En Navarra el Exmo. Sor. Virrey D. Josef Ezpeleta quiere predicar con el ejemplo de la vacunación de sus hijos la propagación de este método, y es ayudado fervorosamente por el Dr. Martinez, Médico de la Inclusa y del H,ospital general (1 1). En. Galicia la ha propagado mediante sus discípulos y amigos el Dr. Neyra, y en La Coruña Don Vicente Posse y Robayne médico de ella (12). En Valladolid, Dn. Felix Martinez López, Catedrático de Medicina, se ha decidido por la vacunación. En Soria habiendo vacunado el Marqués de Vadillo a su hija única todos han querido seguir el ejemplo, y en un sólo día se han vacunado 80 con la mayor felicidad. Eri Andalucía Dn. Juan Manuel de Aréjula vacunó desde luego 60 y así este ilustrado profesor como Dn. Josef Sabater son los dos propagadores de este feliz descubrimiento, que se ha difundido a Sevilla, Jaén, Córdoba, donde el cura párroco lo fomenta, muy diverso en esto a un fraile Victorio de Madrid llamado Colega Policarpo que ha disuadido a Dn. Próspero en: Archivo Municipal, Ayuntamiento de Tarragona, Libro de Acuerdos Municipales, año 1801, 2 de octubre. (1 1) Un año después Vicente Martínez daría a luz la siguiente obra: Tratado histórico práctico de la vacuna. Por D. ..., Médico que fue de los Reales Exércitos, y al presente de número del Hospital general de la ciudad de Pamplona, Demonstrador Público de Anatomía, Diputado y Vice-Presidente del Real Colegio de San Cosme, y San Damian del Reyno de Navam. Juez y Examinador de su Protomedicato. Madrid, Benito Cano, XVI + 115 pp. (12) Acerca de la introducción de la vacuna en Galicia, vid.: DANÓN, J. (1991). La introducción de la vacuna en Galicia. En: Bujosa i Homar, F. et al. (eds.). ACTAS del IX Congreso Nacional de Historia de la Medicina. Zaragoza, Prensas Universitarias de Zaragoza, pp. 147-149; MEIJIDE PARDO, A. (1982). El doctor Posse Roybanes y la introducción de la vacuna contra la viruela en Galicia (18041806). Medicina Galaica, 19 (la), 23-29.
Carta de Ignacio M. Ruiz de Luzuriaga sobre la vacuna en España 327 Ximenez de la vacunación diciéndole que incurría en el pecado mortal (13). Que siempre han de ser los frailes, tewae pondus inutile fmges consumere nati. [5v] En Jerez de los Caballeros promueve la vacunación con todo el celo ilustrado Pérez de Castro, Oficial de Estado y Secretario de la Embajada de Portugal. No hay provincia, ciudad, ni lugarejo donde no haya penetrado casi la vacuna por mi medio. Y aún la he remitido a varios puntos de ambas Américas, mediante todas las proporciones que he tenido desde que me hallo vacunando. Aún la he remitido con los factores de la Compañía de Filipinas a estas Islas, a la India y a la China. Dn. Vicente Benedicto, Médico de Getafe, y el Cirujano del lugar han vacunado sus hijos en Madrid para llevar el fluido vacuno más seguro al lugar de su residencia. El Médico de Fuenlabrada; el cirujano de Griñón Díaz, y otros, han seguido el mismo ejemplo con la mira de propagarla en todos los lugares circunvecinos de la corte; se vacuna en Toledo, Segovia y otras muchas ciudades vecinas de Madrid; y si esto se ha conseguido en el término de 4 meses, debemos prometernos ver generalizada la vacuna en toda España, en sus vastas posesiones; y aún en Trípoli, Marruecos y demás naciones miradas hasta ahora como enemigas. Mientras la vacunación ha hecho estos progresos rápidos en España, el Embajador de Portugal, el Sor. Freyre, ha propalado por Madrid que ya la vacunación se había abandonado en Inglaterra donde había tomado su origen; que él venía de aquel país, y lo había notado, etc. así es que el Portugal, por no haberse aprovechado de este precioso hallazgo, acaba de perder su príncipe de viruelas confluentes. Aquí tiene V. el borrador de la propagación de la vacuna en España donde ha merecido favorable acogida del Gobierno. SS. MM. la fomentan con su aprecio y recomendación. S. A. el P. de Asturias se complace al oír los progresos de la vacunación; y los primeros personajes exhortan a su ejemplo. (13) Una magnífica puesta al día sobre la biografía de Aréjula en: CARRILLO, J. L. (1986). Juan Manuel de Aréjula (1 755-1830). Estudio sobre la fiebre amarilla. Madrid, Ministerio de Sanidad y Consumo (Colección Textos Clásicos Españoles de la Salud Pública, n. 8), 159 pp.
328 GUILLERMO OLAGÜE y MIKEL ASTRAIN La Nobleza y clase media se distinguen por su mayor número; el pueblo sigue maquinalmente su impulso; sóla la plebe miserable y necesitada opone la resistencia tenaz de la ignorancia. Todo lo aquí expuesto es cierto y evidente, y puede comprobarse con documentos auténticos; con esto paso a las observaciones que ha ofrecido la vacuna más notables, que sólo ofrezco a V. en bosquejo. [6r] Las vacas del Soto de Negralejo, propio de la Villa de Madrid junto a Rivas, parece que adolecen en la primavera y otoño de una viruela que se manifiesta en sus tetas, y dan muestra de dolor al ordeñarlas, según informe de Miguel Cazor, el vaquero que está encargado de avisarme cuando se manifiesten. En Asturias parece que hay la misma tradición popular que en Glocester, que los que pasan la viruela de las vacas se libertaban de pasar la otra viruela, sobre cuyo particular se han pedido noticias circunstanciadas. D. I'edro Salgado, Boticario de la calle de Alcalá, dice que en Extremadura se restregaban las palmas de las manos con las viruelas de las vacas para preservarse de la legítima. El Sor. Montero, cirujano de esta corte, pretende haber leído en una obra Portuguesa que en 1613 se practicó la vacunación en Portugal y se difundió a Galicia donde se abandonó. Tengo pedidas noticias a todos los países de España donde hay vacas, si se conoce la vacuna entre ellas, y hasta ahora no tengo más que estos indicios, que si fueran ciertos, probarían que la vacuna es constitucional a las vacas más que contagiada por el gabarro de los caballos, pues no hay caballo ninguno en el Soto de Negralejo. Nuestros cabreros pretenden haber observado que cuando sus hijos rozan con las cabras que tienen sarna, ésta les preserva, después de contraída, de pasar la viruela legítima. Todas las vacunaciones se han hecho de brazo a brazo, con el fluido tomado a la salida del día 9" entrada del 10" al 9" y rara vez al 8". Los fríos han re tardado prabablemente la carrera de la vacuna, y sólo se ha empleado la lanceta, ésta impregnada del fluido vacuno se saca en dos tiempos, para que fluya la materia al vacío que deja en la 1"xtracción de una porción de la punta. La Duquesa de Osuna ha inventado el limpiar la lanceta al tiempo de extraerla de la incisión con unas hilas que se dejan sobre la incisión;
Carta de Ignacio M. Ruiz de Luzuriaga sobre la vacuna en España 329 poniendo luego el cabezal y la venda. En los más de nuestros vacunados no se han disipado las incisiones, sino que a las 24 horas se ha presentado como una picadura de pulga que ha ido creciendo diariamente sin producirse por eso falsa vacuna. En el hijo del Exmo. Sor. Daoiz se habían desvanecido las 4 incisiones hasta el día 6" en que manifestándose alguna calentura apareció un grano en un brazo del tamaño que tenían aquel día los granos de los demás vacunados que se habían incrementado por grados, y a la cesación de[6v]la calentura salió otro grano en el otro brazo. No convengo con el Dor. Colon y otros que afirman de que la vacuna se limita a cada incisión, y de que jamás hay erupción general, pues muy repetidos ejemplares prueban lo contrario. José Moreno de 4 incisiones salieron 5 granos María Dolores Clavijo 4 5 Josef Saravia 4 5 María Mayollis 4 5 M.Vel Pilar Yanguas 4 5 El niño de Mantillas, diez y ocho hijuelos o retoños Antonio Luquet 4 9 Josef Batanero de dos incisiones en un brazo 4 granos a media pulgada de distancia entre sí El hijo de Payueta un hijuelo 5 Juan Frutos de 4 5 M.Warmen Palacios 4 7 Catalina Mozo 4 6 M."osefa Agea 4 5 Modesta Rojas de 4 prendieron, dos del tercer día al 4" otra al '7" y la 4%19" En D.%.Vscargota salió el 5" grano al 10" día después de haber prestado fluido vacuno para varias inoculaciones. Hemos tenido erupciones de vacuna en mi sobrina D.%lena Muñoz y Luzuriaga; en Dn. Bruno Vidart; D.Wertrudis Siles, en ésta antes que reinasen viruelas cuyos miasmas se pueden confundir con la vacuna, como se ha redarguido al Dor. Woodville, y en otros 13 se han notado la misma erupción, tan benigna en todos que no por eso aumenta la gravedad. En algunos vacunados en el brazo han retoñado en el mismo antebrazo dos granos de vacuna. Son raros, pero son indudables de vacuna legítima sin
336 GUILLERMO OLAGUE y MIKEL ASTRAIN Incluyo a Vmd. copia del informe que ha dado Dn. Francisco Oliveira, primer Médico de Portugal, contra la vacuna, cuyo resultado ha sido morirse de las viruelas el príncipe de Beira (15). No estoy autorizado para remitir semejante copia, que es literal, fidedigna y que merece una buena zurra sin comprometerme. Acuérdese Vmd. que vivimos en un país donde la menor correspondencia con Francia pone de mala fe, aún en asuntos literarios, a uno con el gobierno. No me comprometan Vmds. en el extracto que hagan entre Vmd. y el Dr. Pinel, a quien saludo cordialmente. Deseo con ansia el último rapport de la Comisión Médica. Tengo las obras de Moreau, Aubert, etc. y las traducciones de Husson, Colon, etc. Agradezco todo cuanto se haya publicado sobre la vacunación de digno e interesante. Tengo las Memorias de la Société Médicale d'Émulation lro. y 3%ño y me faltan el 2" 44" y demás. Deseo las obras originales de Jenner, Woodville, etc., y si no, la traducción latina del primero publicada en Viena. Las estampas iluminadas de los progresos de la vacuna, que las estoy grabando por un original roto de tan manoseado. El Sor. Castillo cuidará de remitir al Sr. Onis para mí con los extraordinarios, o con los viajeros, y si no por la legación, cuidando de que me la entreguen, por que no he recibido carta alguna de Vmd. por este medio ni por el de Duhamel, que se halla en Valladolid sin remitirme carta alguna, con lo que estamos en ayunas de sus contenidos. Se murió en La Guardia Dn. Félix María Samaniego, nuestro común amigo, de una fiebre pútrida. Urquijo está con la unción en el Castillo de Pamplona, desahuciado de los Médicos. Izquierdo está haciendo la visita de gabinete de Inspector, Consejero de [lOv] Guerra etc., y me temo que saldrán muchos comprometidos en esta visita ¿Tiene Vmd. colección de conchas? Me encarga memorias para Vmd. A Foronda han hecho Cónsul de los Estados AngloAmericanos, con mil doblones de sueldo. En Medina Sidonia quiso amagar la fiebre amarilla como verá Vmd. por la copia adjunta, pero todo ha calmado. Celebraré que venga Vmd. por acá y que sea directamente a mi casa. Sus alhajas restantes se recogerán de Huici, en cuyo poder no corren el menor riesgo. No hay quien compre un reloj; el (15) [Réplica de Ruiz de Luzuriaga al Dr. Oliviera, Protomédico portugués, que desaconsejó la vacunación del infante de Portugal, s. d.] RANM, Papeles sobre la vacuna 1802, 23-4"iblioteca.
Carta de Ignacio M. Ruiz de Luzuriaga sobre la vacuna en España 337 pan está muy caro y el numerario muy raro. Desearía saber con alguna anticipación la probabilidad de una paz general. Se ha firmado la de Francia con Portugal. Mis gentes buenas. La María Pepa ha parido una chica etc., etc.