El mundo médico de la "Historia naturalis" (ca. 1275-1296) de Juan Gil de Zamora
Abstract
El artículo describe los autores y obras médicas utilizadas por el franciscano Juan Gil de Zarnora en su Historia naturalis,una enciclopedia científica redactada entre 1275 y antes de 1296, probablemente en Zamora. Juan Gil utilizó ampliamente el Canon de Avicena, el Compendium medicine de Gilbertus de Aquila (Anglicus) y la literatura médica salernitana, contribuyendo con ello a su difusión entre los medios intelectuales bajomedievales de Castilla. Dicha difusión no estuvo exenta de problemas.
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El mundo médico de la Historia naturalis (ca. 1275-1296) de Juan Gil de Zamora LUIS GARCÍA BALLESTER (*) AVELINO DOMÍNGUEZ (**) SUMARIO l.-Introducción. 2.-Autores y obras médicas: su difusión por la Corona de Castilla. 2.1.-Los textos salernitanos y el Canon de Avicena. 2.2.-Gilbertus de Aquila (Anglicus) y su Compendium medicine. 2.3.-Antidotarios. 2.4.-Escritos hipocráticos y galénicos. 2.5.-La otra cara de la moneda: la reacción antinaturalista. RESUMEN El articulo describe los autores y obras médicas utilizadas por el franciscano Juan Gil de Zarnora en su Historia naturalis,una enciclopedia científica redactada entre 1275 y antes de 1296, probablemente en Zamora. Juan Gil utilizó ampliamente el Canon de Avicena, el Compendium medicine de Gilbertus de Aquila (Anglicus) y la literatura médica salernitana, contribuyendo con ello a su difusión entre los medios intelectuales bajomedievales de Castilla. Dicha difusión no estuvo exenta de problemas. Una de las características de la filosofia natural medieval, fue que la medicina formó parte de ella. Recordemos que los filósofos que trataron cuestiones naturales, reclamaron su derecho a tratar problemas médicos. Fecha de aceptación: 25 de enero de 1993. (*) Unidad de Historia de la Ciencia. Institució .Mili i Fontanals.. CSIC. Egipciaques, 15. 08001 Barcelona. (**) C/ Cipriano de la Huerga, 20. León. DYNAMIS Acta Hispanica ad Medicinae Scientiarumque Histmiam Illustrandam. Vol. 14, 1994, pp. 249-267. ISSN: 0211-9536.
En efecto, en los años centrales del siglo XIII, en las Escuelas de Artes de París, sus profesores se preocuparon por dejar bien claro que los problemas relativos a la salud y la enfermedad eran un campo intelectual propio y compartido con los médicos. La diferencia estribaba en que estos últimos centraban su actuación en la aplicación práctica de los temas tratados. Así lo expuso Tomás de Aquino en sus comentarios a uno de los escritos naturales de Aristóteles -e1 De sensu et sensato-, redactado en París en 1269. Corresponde al filósofo natural -comentó Tomás de Aquinoinvesti- gar los principios primeros y universales que rigen la salud y la enfermedad; al médico, llevar a la práctica esos principios, en la medida que es hacedor de salud (1). Esta opinión se añadió -dándole nueva fuerza y sesgo- a la tradición propia latina (desde las Etimologías de Isidoro) de incluir en las enciclopedias los temas médicos. Por todo ello ocupó la medicina tan amplio espacio en las grandes enciclopedias del siglo XIII como la de Vicente de Beauvais (Speculum naturale y Speculum doctrinale) o la de Bartolomé Anglico (De proprietatibus rerum). También ocupó un amplio espacio en la de Juan Gil, redactada entre 6.1275 y antes de 1296, que tuvo muy en cuenta a los dos autores que acabamos de mencionar (2). Uno de los hechos que llama la atención en la Europa latina a partir del siglo XIII, es la amplia curiosidad que despertaron los temas médicos. Al mismo tiempo, es posible detectar un incremento de la demanda de (1) THOMAS DE AQUINO (1985). Opera omnia. Sententia lihi de sensu et sensato, vol. 45, 2, Roma-Paris, Comissio Leonina, pp. 128 y 8-9. Véase, GARCÍA BALLESTER, L. (1992). Medicina y filosofia natural en la Europa latina de los siglos XII y XIII: un debate abierto, Arbor, 142, 119-145. (2) Sobre Juan Gil y su enciclopedia Historia naturalis, véase, DOM~NGUEZ, A.; GARCÍA BALLESTER, L. (1983). El tratado de anathomia (c. 1280) de Juan Gil de Zamora (c. 1241-c. 1320), Dynamis, 3, 341-371; TALAVERA ESTESO, F. J. (1983). La Historia naturalis de Juan Gil de Zamora y la tradición enciclopedista latina del siglo XIII. Edición de sus prólogos, Analecta Malacitana, 6, 151-176. Recientemente (diciembre, 1992), A. Domínguez y L. García Ballester han entregado al Servicio de Publicaciones de la Junta de Castilla y León (Valladolid) para su publicación, la edición crítica de la Historia naturalis de Juan Gil, acompañada de su traducción castellana. Remitimos a esta edición para las cuestiones de autenticidad, cronología y características de la obra del franciscano zamorano, Johannis Aegidii Zamorensis Historia naturalis, 3 vols., Salamanca (en prensa).
El mundo médico de la Historia naturalis de Juan Gil de Zamora 25 1 asistencia médica cualificada. Lo primero, lo podemos verificar en la extensión que los temas médicos ocuparon en las enciclopedias mencionadas (3), así como en las continuas alusiones a la medicina y temas con ella relacionados, que se encuentran en los escritos sobre cuestiones naturales de los intelectuales medievales (p. ej. Alberto Magno o Tomás de Aquino) (4) o en las frecuentes referencias a la relación médico-enfermo existentes en las colecciones de sermones (p. ej. de Ramon Llull o de Vicent Ferrer) (5). Lo segundo (la creciente demanda de asistencia médica), queda reflejada en los muchos contratos entre médicos y/o cirujanos cualificados con los consejos municipales, que aparecen en los protocolos notariales a partir del siglo XIII (norte de Italia, sur de la actual Francia) y a lo largo del siglo XIV (territorios españoles de la antigua Corona de Aragón) (6). Creemos que la labor de los franciscanos y dominicos, autores de las (3) El Speculum Maius de Vicente de Beauvais dedica a temas médicos los libros xxvxxviii y xxxi del Speculum naturale y los libros xii y xiii de su Speculum doctrinale (Duaci, 1624. Repr. Graz, 1964 y 1965 respectivamente). La obra de Bartolomeo Anglico trata los temas médicos en los libros iii-vii de su De proprietatibus rerum (Colonia, 1472, fols. 1 Sra-73ra). Aparte existen multitud de alusiones de caracter terapéutico al tratar de los vegetales, minerales y animales con sus productos derivados, así como al abordar los ~ temas astronómico-astrológicos y los meteoros. (4) Especialmente en sus comentarios a los libri naturales aristotélicos de ambos. Referencias continuas en el de animalibus de Alberto Magno [STADLER, H. (ed.), Münster, 1916 (lib. 1-12), 1920 (lib. 13-26). Beitrage z. Geschichte der Philosophie des Mittelalters, 15 y 161. (5) Pueden hojearse, por ejemplo, las colecciones de sermones de RAMÓN LLULL (1987). Summa sermonum in civitate Maioricensi.. . composita, en Raimundi Lullz Opera latina, ed. F. Rodríguez Reboiras y A. Soria Flores, vol. XV, Turhout, Brepols, y de VICENT FERRER (1973). Sermons de Quaresma, ed. por M. Sanchis Guarner, 2 vols. Valencia, Albatros Edicions. (6) Véanse, NUTTON, V. (1988). Continuity or Rediscovery. The City Physician in Classical Antiquity and Mediaeval Italy. En: A. W. Russell (ed.), The Town and State Physician in Europe from the Middle Age to the Enlightenment, Wolfenbüttel, Herzog August Bibliothek, pp. 9-46. (Rpr. en NUTTON, V. (1988). From Democedes to Haruey: Studies in ¿he Histo~ of Medicine, London, Variorum Reprints). SHATZMILLER, J. (1989). Médecine et Justice en Provence Médiévale. Documents de Manosque, 1262-1348, Aix- en-Provence, Université de Provence. GARCÍA BALLESTER, L.; McVAUGH, M. R.; RUBIO VELA, A. (1989). Medical Licensing and Learning in Fourteenth-centu~ Valencia, Philadelphia, The American Philosophical Society (Trans. Amer. Phil. Soc., 79, part 6). Véase también McVAUGH, M. R. (1993). Medicine Before the Plague. Practitioners and Their Patients in the Crown of Aragon, 1285-1345, Cambridge, CUP.
mencionadas enciclopedias, y la difusión que éstas alcanzaron, sea en su versión manuscrita, sea en su tranmisión oral como parte de una actividad didáctica por parte de sus autores (7), no fue ajena al interés que los temas médicos despertaron en la baja edad media europea cristiana. Un interés al que no fue indiferente la sociedad castellana de la época. Estos autores contribuyeron a que el público culto (y no culto) medieval, no médico, se familiarizase con las obras médicas traducidas por Constantino y difundidas bajo su nombre, con Avicena (especialmente el Canon), con otros autores menos tenidos en cuenta por los historiadores pero de gran influencia en los siglos bajomedievales (p. ej. Gilberto de Aquila) , con 1-Iipócrates y con Galeno, con los antidotarios y recetarios y el rico mundo de los medicamentos. Hemos de tener en cuenta que una parte importante del público al que iba destinado el contenido de las enciclopedias (concretamente la Histom'a naturalzs de Juan Gil de Zamora), fueron los predicadores. A su través, la masa del pueblo se familiarizó con una medicina y unas formas de curar que consideraban la enfermedad, su prevención y su remedio, en el contexto de los problemas naturales, capaces de ser abordados racionalmente mediante los recursos propios del galenismo de la época. Recientemente se ha llamado la atención sobre la importancia que tuvieron estas enciclopedias en la difusión del Canon de Avicena entre los medios intelectuales europeos. En efecto, las órdenes mendicantes, tanto franciscanos como dominicos, y especialmente algunos de sus miembros como Alberto Magno, mostraron una especial sensibilidad hacia la enciclopedia médica que fue el Canon (8). No obstante, el núcleo fundamental de la parte médica del De proprietatibus rerum no fue el Canon,tratado que es tenido en cuenta, sino el Pantegni,la otra gran enciclopedia médica del mundo árabe, escrita por al-Magusi e introducida en la Europa latina por Constantino (9). Juan Gil prestó atención, además, a otras obras médicas, como veremos. (7) SCHMITT, J. C. (1977). Recueils Franciscains d'Éxempla et perfectionnement des techniques intellectuelles du XIII ' au XV ' siecle. Bibliothzque de l&cole des Chartes, 135, 5-22. (8) STRAISI, N. (1980). The Medical Learning of Albertus Magnus. En: J. A. Weisheilp (ed.), Albertus Magnus and the Sciences, Toronto, Pontifical Institute of Mediaeval Studies, pp. 379-404. (9) LONG, R. James (1979). Bartholomaeus Anglicus. On the Properties of Soul and Body, Toronto, Pontifical Institute of Mediaeval Studies. Lo mismo ocurre con el Speculum
El mundo médico de la Historia naturalis de Juan Gil de Zamora 253 En el presente artículo, intentaremos poner de manifiesto las autoridades médicas utilizadas por Juan Gil en su Historia naturalis. Todo parece indicar que enseñó en el convento franciscano de Zamora (lo), y que su acercamiento a las cuestiones naturales provocó polémicas (1 1). La amplia utilización que hizo del Canon de Avicena y del Compendium medicine de Gilberto de Aquila (Anglicus), le convierte en uno de los más tempranos protagonistas de la difusión en Castilla del Avicenna latinus médico y del tratado médico más importante elaborado por un autor latino europeo a mediados del siglo XIII, en pleno fervor por los escritos naturales aristotélicos. 2. AUTORES Y OBRAS MEDICAS: SU DFUSION POR LA CORONA DE CASTII.T..i 2.1 . Los textos salernitanos y el «Canon» de Avicena Naturalmente Juan Gil utilizó el Pantegni,pero hemos de ir con cuidado con la mera lectura de las referencias a esta obra existentes en la Historia naturalis. Un análisis más cuidadoso nos pone de manifiesto que la práctica totalidad de las referencias a la enciclopedia médica de Constantino son indirectas, a través de Bartolomé Anglico y también de Vicente de Beauvais. Juan Gil, en cambio, utilizó profusamente el Canon. También muchas de sus referencias a esta obra son indirectas, mediante los autores citados. Pero en muchas ocasiones, la ampliación que hace a Vicente de Beauvais y especialmente a Bartolomé fue a costa del Canon. Los compode Vicente de Beauvais. Sobre las fuentes tenidas en cuenta por el franciscano inglés, véase el impresionante trabajo de SEYMOUR, M. C., et al. (1992). Bartholomeus Anglicus and his Encyclopedia, Cambridge, CUP-Variorum. (10) En la actualidad el mejor acercamiento biográfico es el realizado por el P. CASTRO Y CASTRO, M. de (1955). Fray Juan Gil de Zamora, OFIM. De Praeconiis Hispaniae. Estudio preliminar y edición crítica, Madrid, CSIC. (11) Lo sabemos por el propio Juan Gil, quien en el Prólogo a su versión [(Sobre las características de los animales. (de proprietatibus animalium), dijo: ~Sciant autem omnes emuli mei, qui nichil aliud novmnt quam contra studiosos homines oblatrare, quos usque in hanc diem de naturis et proprietatibus animalium magnorum videlicet et eciam minutorum, nichil complecius aut perfeccius fuit traditum eis que in hoc opere, duce Deo altissimo, absque preiudicio tractabuntur, ... » (Manuscrito en El Escorial, Biblioteca del Monasterio, P.I.lO, fol. 44r. El subrayado es nuestro).
nentes de su antidotario y las descripciones de Avicena de animales o plantas utilizados en la terapéutica son los más utilizados por Juan Gil. Esto último no deja de ser importante para la historia de la ciencia española, pues es quizás el testimonio más amplio que poseemos acerca de la popularidad del Canon entre los intelectuales cristianos, tanto médicos como no médicos, de la Corona de Castilla en el último tercio del siglo XIII. Hay partes completas de un apartado médico, por ejemplo el dedicado a la anatomía (de anathomia) (12), basadas en la obra de Avicena, fundamentalmente el Canon,pero también su Abbreuiatio super lihm Aristotelis de animalibus,traducido entre 1220 y 1232 (13). Esta Última, aunque no es estrictamente una obra médica, contiene muchos puntos de vista de Avicena sobre temas anatómicos. De hecho, muchas de las partes de la anatomía de Juan Gil, especialmente la segunda parte (a partir del capítulo XI) no son sino un hilvanado de referencias de Avicena, sobre todo del Canon. En esto compartía la opinión de su contemporáneo Johannes de Sancto Amando (m. eri 1312), profesor en París, quien nos informa de que la principal fuente de conocimientos anatómicos en el último tercio del siglo XIII eran los capítulos sobre anatomía contenidos en el Canon (14). A ellos hay que añadir,, por lo que respecta a escritos galénicos utilizados por Gil de Zamora en su Anathomia,los pseudo-Galenos, de semine (15) y de anathomia vivorum (16). - - (12) Este apartado fue analizado de forma más minuciosa en DOMÍNGUEZ; GARCÍA BUESTER (1983), op. cit. en nota 2. ( 13) Aristoteles latinus (1939). G. Lacombe, et al. (eds.), 1, Roma, Libreria dello Stato, 81. (14) En su obra Xevocativum memorie, al final del resumen que hace del Liber iuuamentis membrorum (= de usu partium) de Galeno, dice: «Hunc autem librum succincte tiescripsi quia satis patet legentibus et quia in libro Avicenne [i. e., el Canon ] que in isto libro dicuntur satis inveniuntur in titulis anatomie membrorum que propununtur in diversis partibus per ordinem ubi curationes membrorum apponunturn, MULLERKYPKE, A. (1893). Johannis de Sancto Amando. Abbrwiationes librorum Galieni sm Ravocatiuum memorie (De iuvamentis membrorum, Tegni, De pronosticis), Berlin, p. 12. ( 15) De spermate (= de semine) (1958). Traducción árabo-latina por Gerardo de Cremona (?). V. Tavone Passalacqua (ed.), Michrotegni seu De spemate. Traduzione e commento ..., Roma. DURLING, R. J. (1967). Corrigenda and Addenda to Diels' Galenica. 1. Codices Vaticani. Traditio, 23, 472; Idem (1981). Corrigenda ... 11. Codices Miscellanei. Traditio, 37, 379. (1 6) Znc.: Medicorum anatomicos (anatomiam) necesse est ... [Véase THORNDIKE, L.; KIBRE, P. (1963). Incipits of Mediaeval Scientifc Writings in Latin, London, She Mediaeval Academy of Arnerica, p. 862; en adelante, citado como TK]. Opera Galieni (1490),
El mundo médico de la Historia naturalis de Juan Gil de Zamora 255 No obstante, respecto a la utilización de las fuentes, la Anathomia de Juan Gil tiene dos partes claramente diferenciadas. La primera comprende los capítulos 1 al X; la segunda, del XI hasta el final. La primera es toda de clara dependencia salernitana. Aunque sólo cita en una ocasión el Pantegni,las descripciones se van correspondiendo con las contenidas tanto en los escritos llamados por Sudhoff demostrativo-escolares (p. ej., la anatomia magzstri Mauri) (1'7), como en los más especulativos (p. ej., el atribuido a Urso de Calabria, cuyo incipit es: Morbo ocii meo languente animo ...) (18). Aunque no nos ha sido posible encontrar la fuente más directa de la que depende el escrito de Juan Gil, es con la obra de Mauro de Salerno con la que muestra más dependencia (19), si bien la tradición salernitana del cerdo como animal idóneo para las demostraciones anatómicas, guarda también grandes semejanzas con la Anatomia magistri Ricardi Anglici (ca. 1225) (20). Este escrito anatómico o las obritas anatómicas redactadas poco antes y conocidas con el nombre de Anatomia Ricardi Salemitani y Anatomia Nicolai (elaboración de la anterior hecha por un discípulo), no tienen ya una relación directa con Salerno, aunque participan de evidentes rasgos salernitanos (21). Venetiis, 1, 43v-50v. (Znc.: Galieno testante in Tegni, quicumque ..., TK, 575), ed. por SUDHOFF, K. (1927). Der «Micrologus». Text der «hatomial) Richards des Englanders. Arch. f. Gesch. d. Med., 19, 209-239. (17) SUDHOFF, K. (1922). Weitere Texte der Anatomia Mauri. Arch. f. Gesch. d. Med., 14, 56-58. (18) SUDHOFF, K. (1928). Die vierte Salernitaner Anatomie. Ar6h.f. Gesch. d. Med., 20, 33- 50. (19) Una de las dependencias de la Anatomia de Mauro respecto a sus predecesores salernitanos (la primera Anatomia porci y la segunda o Demonstratio anatomica, atribuida al maestro Bartholomaeus), es el mayor detalle con que describe la circulación y las relaciones de la vena concava con el hígado, el diafragma, la aurícula derecha, la aurícula izquierda y la aorta. Véase, SAFFRON, M. H. (1972). Maurus of Salmo. Twelfth-centu~y c<Optimus medicusu. With his Commentaly on the Prognostics of Hippocrates, Philadelphia, The Arnerican Philosophical Society, pp. 13-14 (Transactions of the Amen'can Philosophical Society, N. S., 62, 1); Idem (1981). Salernitan Anatomists, en Ch. C. Gillispie (ed.), Dictionaly of Scientzpc Biography, New York, Charles Scribner's Sons, vol. 12, 80-83. La descripción de Juan Gil de la vena concava y sus relaciones es en todo semejante a la de Mauro. Para el texto de la Anatomia Mauri, véase la edición hecha por SUDHOFF, K. (1929). Codex Fritz Paneth. Eine Untersuchung, Arch. Gesch. Math. Natum. Techn., 12, 2-32. (20) SUDHOFF, (1927), $I. cit. en nota 16. El texto de la Anatomia ocupa las pp. 212-234. (21) Para los autores salernitanos y no directamente salernitanos de textos anatómicos
La segunda parte de la Anathomia de Juan Gil comprende desde el capítulo XI (de anathomia membrorum generativorum) hasta el final. Está construida fundamentalmente, como ya hemos dicho, sobre el Canon de Avicena. Usó también la Anatomia vivorum (ca. 1225), que a su vez está constriiida sobre los pasajes anatómicos del Canon. Este escrito se corresponde con las partes anatómicas recogidas por Alberto Magno en el libro 1 de su de animalzúus (22). Es probable que Juan Gil haya tenido en cuenta las tres fuentes, si bien el uso que hace del Canon parece que sea independiente de las otras dos. 2.2. Gilberto de Aquila («Anglzcus») y su ~Compendium medicine* La otra fuente médica profusamente utilizada por Juan Gil fue la de Gilberto de Aquila (Anglicus), concretamente su Compendium medicine (23). Los arnplios capítulos dedicados a las .enfermedades del ano» (de ani egritudinibus) , de arthetica guta, de apostemate, de antrace, de appetitu, de appoplexia, gran parte de lo tratado en de allopicia,sobre el oído (de aure) y toda su patología, de ascaride, de ascellarum fetore, de asmate, de asperitate sive raucedzne vocis,fueron extraídos de esa obra, si bien en muy pocas ocasiones la menciona. Cuando lo hace, sólo alude a Gilibertus y al libro donde éste expone la materia en cuestión (por ejemplo, in secundo libro), sin mencionar obra alguna. Al igual que hizo con la enciclopedia de Bartolomé Anglico, Juan Gil no se limitó a un mero traslado de lo contenido en el Compendium medicine: seleccionó material y lo reordenó de acuerdo con la estructura alfabética de su enciclopedia. Así lo hizo, por ejemplo, con el apartado de apostemate, donde ofreció todo reunido lo que en el tratado de citados, además de los artículos de K. Sudhoff, ya mencionados, véanse las entradas a ellos en SARTON, G. (1931). Zntroduction to the Histoy of Science, Baltimore, Williams & Wilkins (Repr. New York, Robert E. Krieger, 1975), 11-1, 237-38, 436-38, 11-11, 657, y los escritos mencionados de M. H. Saffron. Para Ricardo Anglico, véase TALBOT, Ch. H.; HAMMOND, E. A. (1965). The Medical Practitioners in Medieval England, London, pp. 270-72 y JACQUART, D. (1979). SuppGment a E. Wickersheimer, Dictionnaire biographique des médecins en Frunce au Moyen Age, Geneve, Librairie Droz, ])p. 256-57. (22) SIRAISI (1980), op. cit. en nota 8, pp. 392-93. (23) GILBERTUS ANGLICUS (1510). Compendium medicine ... tam rnorborum universalium quam particularium nondum medicis sed cyrurgzcis utilissimum, Lyon. Editado por Michael de Capella.
El mundo médico de la Historia natztralis de Juan Gil de Zamora 257 Gilberto estaba disperso dado el carácter sistemático con que este autor abordó las distintas enfermedades. De ese modo, Juan Gil, tras la descripción general de los apostemas, fue describiendo las características, sintomas y terapéutica de los distintos tipos de apostemas de acuerdo con su localización en el útero, en el estómago, en los riñones, en la vejiga, en el pene, en el hígado, en el ano. Lo mismo podríamos decir del apartado dedicado a las enfermedades del oído. La misma técnica y el mismo criterio siguió en su escrito Contra venena, siendo igualmente Gilberto de Aquila la fuente médica más profusamente utilizada, junto con el Canon de Avicena (24). Apenas se sabe nada de Gilberto de Aquila (Anglicus) (25). Todo parece indicar que los dos médicos ingleses que vivieron en la primera mitad del siglo XIII, conocidos con los nombres de Gilberto Anglico y Gilberto de Aquila, sean la misma persona. Un Gilberto de Aquila, médico del rey de Inglaterra hacia 120'7, estuvo en Roma en 1214 y aparece citado en documentos hasta 1246 (26). El manuscrito más antiguo de esta obra, que fue muy popular, es de 12'71(27). Ninguna de las obras médicas atribuidas a él ha sido editada críticamente. La más popular de sus obras (el mencionado Compendium medicine), debió ser escrita después del primer tercio del siglo XIII, pues es evidente la presencia en ella del Canon de Avicena (por ejemplo, al plantearse el problema del concepto de fiebre) (28), si bien sus citas no poseen la importancia que más tarde adqui- (24) Ha sido editado por CASTRO Y CASTRO, M. de (1976). Johannes Aegidii Zamorensis OFM. Contra venena et animalia venenosa. Introducción, edición y notas, Archivo Iberoamen'cano, 36, 3-1 16. (25) Véase KURDZIALEZ, M. (1963). Gilbertus Anglicus und die psychologischen Erorterungen in seinem ~Compendium Medicinaen. Sudhoff Archiv, 47, 106-126; RIHA, 0. (1994). Gilbertus Anglicus und sein Compendium medicinae, Sudhoffs Archiv, 78, 59-79. (26) TALBOT; HAMMOND (1965), op. cit. en nota 21, pp. 58-60; JACQUART (1979), op. cit. en nota 21, pp. 88-89. (27) Brujas, Bibl. de la Ville 469, fols. lra-244vb. HASKINS, Ch. H. (1924) afirma que el manuscrito existente en Madrid (Bibl. Nac. 120) es más antiguo, véase sus Studies in the History of Mediaeval Science, Cambridge, p. 352. No hemos podido consultar todavía el ms. de Madrid. Para la difusión en lengua vernácula, véanse GETZ, F. M. (1982). Gilbertus Anglicus anglicized, Med. Hist., 26, 436-442; KEIL, G. (1994). Magister giselbertus de villa parisiensis. Beobachtungen zu den Kranewittbeeren und Gilberts pharmateologischem Renommé, Sudhoffs Archiv, 78, 80-89. (28) GILBERTUS ANGLICUS (1510), op. cit. en nota 23, fol. lvb.
264 LUIS GARCÍA BALLESTER y AVELINO DOMÍNGUEZ Gil de Zamora, junto a los textos del Compendium medicine de Gilberto de Aqwila, los del propio Canon, o los muy explícitos de Averroes, no dudó en utilizar los comentarios de San Bernardo al Cantar de los Cantares, donde había una cierta confusión entre enfermedad y pecado, y donde se ponía especial énfasis en la acción curadora de Cristo, que se presentaba como remedio eficaz. Bernardo en su Comentamo al Cantar de los Cantares, recogido por Juan Cil, dijo: 2Dónde hay un descanso firme y seguro para los enfermos sino en las heridas del Salvador herido? Allí estoy tanto más seguro cuanto más poderoso es Él para perdonar ... Me oprime el cuerpo, me hostiga el diablo; pero yo estoy afincado sobre una roca sólida. Cometí un gran pecado, se verá angustiada mi conciencia; pero no desfalleceré, porque me acordaré de las heridas del Señor. Él fue herido por nuestras iniquidades. ¿Qué hay, pues, tan digno de muerte que no sea salvado por la muerte de Cristo? Si, pues, una medicina tan eficaz y poderosa viene a mí, ya no me espantará enfermedad maligna alguna (47). No podemos dejar de tener en cuenta que este fragmento fue escogido y reproducido por Juan Gil. Pese a que, como hemos dicho, el método de confección de estas enciclopedias («tijeras y goma de pegar») favorecía la presencia en ellas de pasajes contradictorios, no por ello hemos de olvidar que, como nos recuerda el propio Vicente de Beauvais, quien seleccionaba la obra y el autor citados «de entre la multitud de libros que hay escritos*, y quien elegía el fragmento que se insertaba en la antología que viene a ser este tipo de «enciclopedias», era el autor de la misma (48), que no dejaba de ser un hijo de su tiempo. Que nadie busque novedades ni disquisiciones prolijas en esta obra (el Speculum naturale) ... A los antiguos corresponde la originalidad y el propio contenido de la materia a tratar. La única novedad consiste en la liberales. Pero teme que su cultivo aparte de Dios y pueda más la curiosidad (curiositas) por conocer que la edificación y la humildad. Las artes liberales son viilidas en cuanto son útiles para defender la fe (apologética) o para instruir a los ignorantes y simples (adoctrinamiento). Véase, EVANS, G. R. (1983). The Mind of St. Bernard of Clainiaux, Oxford, Clarendon Press, pp. 162-166. (47) Bernardus, Sermones in Cantica canticorum LXI, 3 (Migne, PL 183, 1072). Citado por Juan Gil, loc. cit. en nota 41, fol. 7r. (48) VICENTE DE BEAUVAIS (1624), op. cit. en nota 3, Prologus, cap. 1, col. 1.
El mundo médico de la Historia naturalis de Juan Gil de Zamora 265 selcción y en la forma de estructurar las mat&as ... Hay muy pocas cosas de mi propia cosecha, y apenas he añadido nada. De ellos es la autoridad, a mi sólo me corresponde la ordenación (49). Las tijeras que manejó Juan Gil repondían, sin duda, a unas circunstancias concretas. Y ello pese a que los autores de estas enciclopedias fueron muy conscientes, como asimismo nos recuerda el propio Vicente de Beauvais, de que no pretendían una elaboración intelectual creadora de opinión con el material que manejaban, sino una mera presentación del mismo. Cuando se plantean situaciones conflictivas, «dejaban al criterio del lector la opción por una u otra opinión»; especialmente si se trataba de temas tangenciales a la fe cristiana (50). ¿A qué se debió, pues, la presencia del fragmento de Bernardo, tan reñido con los que sobre la enfermedad manejó Juan Gil a través de los escritos naturales de Aristóteles y de aristotélicos tales como Averroes, el propio Avicena, Gilberto de Aquila y Constantino, autor-traductor del Pantegnz? Es muy dificil responder a esta pregunta. Es evidente que la reproducción por Juan Gil de determinados autores y de concretos textos (por ejemplo, los comentarios de Averroes a los libros naturales de Aristóteles, o los muchos fragmentos de Gilberto de Aquila), lo mismo que el abordaje de determinados temas (por ejemplo, la astrología), muestran una toma de partido por parte del franciscano de Zamora. Quizás las consecuencias de su actitud de divulgador de obras como la de Gilberto de Aquila fueron más allá de lo pretendido por él: ofrecer material a los predicadores (o a los futuros predicadores) utilizando los escritos sobre cuestiones naturales como un recurso de mejora de la oratoria y una mayor oferta de temas cercanos a las gentes, con una evidente intención moralizadora. En este último sentido, textos como el leído de Bernardo se (49) «Porro ne quis in hoc opere, ve1 de novitate, ve1 de nimia prolixitate me aestimet arguendum ... Antiquum certe auctontate et materia. Novum ver0 partium compilatione, et earum aggregatione ... Nam ex meo ingenio pauca, et quasi nulla addidi. Ipsorum igitur est auctontate, meum autem sola partium ordinatione*. VICENTE DE BEAWAIS (1624), op. cit. en nota 3, Prólogo, cap. 4. (50) «Philosophos inter se multa dixisse contraria, maxime de rerum natura ... pars contradictioni absque fidei notrae penculo potest credi ve1 discredi, lectorem admoneo, ne forsam abhorreat ... Me non tractatoris, sed excerptoris morem gerere ... Lectoris arbitrio relinquendo cuius sententie potius debeat adhaerere». VICENTE DE BEAUVAIS (1624), op. cit. en nota 3, Prólogo, cap. 8.
insertaban en una tradición viva en el mundo cristiano, donde conceptos como el de enfermedad, pecado, sanador, eran fácilmente trasladables en un contexto analógico. Ahora bien, <por qué esta mezcla de visiones del mundo tan contradictoria? No parece que se deba sólo al género literario utilizado y al modo de confeccionarlo. Quizás se trate de un eco del fuerte impacto que las condenas del naturalismo aristotélico tuvieron sobre quienes difundían fuera de los círculos intelectuales doctrinas que el obispo de París Étienne Tempier condenó con vehemencia el 7 de marzo de 1277. Recordemos que estas condenas no denunciaron solamente a los intelectuales (studentes) que «tuvieron la audacia de exponer y discutir determinados errores manifiestos como si fueran materia opinable» (y, entre ellos, citaba la teoría de la doble verdad, la astrología y las prácticas adivinatorias, la animación e influencia de los cuerpos celestes, la eternidad del mundo, el determinismo ateneatorio contra el libre albedrío, la creacibn ex nihilo), sino que iban dirigidas también contra lo que el obispo de París juzgaba desprecio de la disciplina y la moral cristiana tradicionales. En este segundo capítulo incluía las doctrinas de quienes opinaban cosas tales como, que había errores en la religión cristiana, como en las otras; que la teología no aportaba nada nuevo; que no era precisa la oración; que la fornicación no era pecado; que el pecado sexual con la naturaleza lo era contra la naturaleza de la especie pero no contra la del individuo; que la continencia no tenía por qué ser una virtud; que el alma separada no podía padecer el fuego del infierno (51). Dejando aparte los aspectos concretos de las condenas, lo que éstas sí ponen de manifit:sto es que las autoridades eclesiásticas -concretamente el obispo de Parísestablecieron una relación entre una idea del mundo físico resultante del estudio de la naturaleza (tanto la del cosmos como la del hombre y la mujer), y la libertad sexual. En opinión de los eclesiásticos que apoyaron las condenas de 1277, el éxito de la filosofía natural aristotélica, la propagación de una medicina en ella inspirada, la boga de la astrología, abocaban a una moral natural no dependiente de los imperativos religiosos defendidos por la Iglesia tradicional. En el mejor de los casos, la preocupación por las cuestiones naturales -desde el origen de la vida (51) Chartulam'um Uniuersitatis Parisiensis (1889). Ed. por H. Denifle y A. Chatelain, 1, Paris, 543-555.
El mundo médico de la Historia naturalis de Juan Gil de Zamora 267 hasta los remedios idóneos de unas hemorroidesno era sino acunosidad vana» (52). El universo de Juan Gil -si nos ceñimos a sus divagaciones personales, incluidas al final de algunas de las entradas de su enciclopedia y directamente dirigidas a quienes debían predicarestá lleno de alegorías, más bien que de fenómenos susceptibles de explicaciones racionales, por mucho que en su enciclopedia cite los libm' naturales,las obras de Avicena o los tratados médicos de la primera escolástica. En este sentido, parece continuar, o recoger, la línea arcaizante del De natura rerum de Isidoro de Sevilla donde cada explicación de un fenómeno natural es rematada por una interpretación alegórica. En Juan Gil, vuelve a aparecer la vieja tradición agustiniana de considerar a la naturaleza exclusivamente como un - libro donde -al igual que en la Bibliacualquier cosa es susceptible de entenderse literal y simbólicamente. De ahí que la contemplación de las cosas naturales sea, ante todo, desvelación de los símbolos contenidos en ellas (53). ?Fue esta actitud de Juan Gil, al igual que la presencia en su enciclopedia de textos contradictorios, una consecuencia, entre otras cosas, de la cautela que entre los intelectuales cristianos introdujeron las condenas de 12'7'7, que culminaron una serie de continuados ataques a la visión naturalista del mundo y del hombre, encarnada en los escritos de Averroes? Es muy posible. Por desgracia, apenas conocemos nada de la biografía de Juan Gil así como tampoco del ambiente intelectual de la Castilla de finales del siglo XIII en relación con el problema que nos ocupa. ?Fueron éstos los problemas a los que aludió en el «Prólogo» a su versión amplia de animalibus,cuando habló de «mis detractores, que no saben otra cosa sino murmurar» (54)? No lo sabemos. Ahora bien, es evidente que la enciclopedia de Juan Gil deja traslucir unos problemas que, sin duda, inquietaron a los intelectuales de la época para los que las cuestiones naturales (la medicina, entre ellas), no les dejaban indiferentes. ( 5 2 ) Ma. Véase BEAUJOUAN (1983), op. cit. en nota 44, pp. 519-20, y la literatura allí citada. (53) Véase GARCÍA BALLESTER, L. (1973). El códice C-67 de la Biblioteca Universitaria de Granada y la problemática sociocientífica del De natura rerum de Tomás de Cantimpré (c. 1201-c. 1276), Cuad. Hist. Med. Esp., 12, 45-63. (54) «Sciant autem omnes emuli mei, qui nichil aliud noverunt quam contra studiosos homines oblatrare*, op. cit. en nota 11, fol. 44r.