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In memoriam. Elvira Arquiola Llopis (1947-1995)

Olagüe de Ros, Guillermo; González de Pablo, Ángel; Martínez Pérez, José; Montiel, Luis; Porras Gallo, María Isabel

Abstract

Olagüe de Ros, Guillermo; González de Pablo, Ángel; Martínez Pérez, José; Montiel, Luis; Porras Gallo, María Isabel

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In rnernoriarn Estando ya en prensa este volumen hemos tenido noticia del fallecimiento de Elvira Arquiola Llopis, catedrática de Historia de la Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Esta crónica de urgencia, escrita desde la conmoción y del pesar, quiere poner de manifiesto la profunda desazón que embarga a los historiadores de la medicina españoles y, particularmente, a los que editamos Dynamis. Elvira Arquiola era valenciana de cuna, pero desarrolló prácticamente toda su carrera como historiadora de la medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Cursó muy brillantemente los estudios de medi- ' cina en la Universidad valentina en los años 1965 a 1971. En las ocasiones en las que nos encontrábamos, casi siempre por razones académicas, entre extrañados y orgullosos solíamos comentar las peculiaridades de una pre moción, la del 65 a 71, que había dado tres catedráticos de historia de la medicina, Elvira, Xesc Bujosa, actualmente en la Universitat de les llles Balears, y yo mismo. A ella también pertenecía Juan Emilio, su marido, que desde el principio se dedicó a la investigación bioquímica en el C.S.I.C. En 1971 ingresó como Profesora Ayudante de Clases Prácticas en la Cátedra de Historia de la Medicina de la Universidad de Valencia. Con José María López Piñero realizó su Tesis Doctoral sobre el papel de la lesión neurológica en la anatomía premorganiana, problemática a la que dedicó, además, varios artículos de revista y comunicaciones a congresos nacionales e internacionales. A partir de 1972 se vinculó a la cátedra de Historia de la Medicina de Don Pedro Laín y a los investigadores del Instituto Arnau de Vilanova del C.S.I.C., Agustin Albarracín y José Luis Peset, entre otros. En Madrid recorrió todo el escalafón docente: Profesora Adjunta desde febrero de 1978, más tarde Agregada y, finalmente, Catedrática desde 1984. Enamorada de la cultura francesa -aún recuerdo las audiciones, allá por 1967, que nos preparaba sobre los cantantes en boga por entonces, DkRAMlS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist Illus., 15,1995,459-462. 460 In memonam Leo Ferré, Georges Brassens, Jacques Brel y tantos otrosdecidió dedicarse a partir de 19'75 a la historia de la ciencia y de la medicina francesas, campo de investigación que ya nunca abandonó. Con una Beca Posdoctoral del Ministerio de Educación y Ciencia hizo una estancia de un año en la Universidad Católica de Lovaina, lo que le permitió deñnir más claramente sus objetivos y reunir materiales sobre la antropología positivista hcesa, su primer campo de interés. Paul Broca y Paul Topinard fueron cuidad* samente analizados por Elvira en varios estudios que se publicaron básicamente en Asclepio. En el útimo sexenio se venía interesando por la formulación de una teona general de la enfermedad en la Francia postrevolucionaria. La culminación de este interés ha sido la reciente monografia, publicada en colaboración con su buen amigo Luis Montiel, La Corona de las Ciencias Naturales: La medicina en el tránsito del siglo ~II a xrx (Madrid, C.S.I.C., 1993), que tan buena acogida ha tenido entre los historiadores de la medicina. Pero además de una rigurosa labor investigadora, Elvira cumplió una meritoria tarea al llevar la historia de la medicina al médico general, poco habituado a leer revistas especializadas en este campo. Encargada por los editores de JAN0 en torno a 1986 de una sección de historia de la medicina, buscó la colaboración de todos nosotros para publicar en ella trabajos originales, no estrictamente de investigación. Desde hace diez años, en que se le diagnosticó la dolencia que segan'a su vida, Elvira venía manteniendo una entereza y alegría contagiosas. Con un sentido de la responsabilidad que va más allá de cualquier consideración, se hizo cargo de la dirección del Departamento madrileño en los momentos dificiles de su organización y puesta en marcha. Además, fue animadora de 1asJornadas de Historia de la Medicina y de la Ciencia, que desde 1991 se han venido desarrollando bajo los auspicios de la Unidad de Historia de la Medicina y de la Ciencia de la Universidad Complutense. Cuando en 1981 decidimos aventuramos en la publicación de una revista histórico-científica, recabamos la colaboración científica de todos nuestros colegas españoles. Elvira fue de las primeras en responder entusiásticamente a nuestro requerimiento, remitiéndonos un estudio sobre la antropología en la obra de Oloriz. En una segunda ocasión también pensó en nosotros y nos envió otro trabajo de temática española, en este caso acerca de la antropología en Julián Calleja. Una primicia de su último libro antes citado se publicó en el volumen 12 de Dynamis. DMVAMlS. Acta Hisp. Med. Su. Hist Illus., 15,1995, 459462. In memoriam 461 Por todo ello, los que hacemos Dynamís queremos que este volumen sea el mejor homenaje que podemos dedicar a la memoria de Ehrira Arquiola, una magníñca docente, una rigurosa investigadora y, sobre todo, una buena amiga. Tal como se anuncia en estas mismas páginas, nuestra compañera Elvira Arquiola ha fallecido. A algunos se nos ha muerto, y los amigos de Dynarnis, sensibles a esa realidad, sabedores de lo que representaba para nosotros y dando pruebas de su generosidad, nos han ofrecido la oportunidad de expresar ante el resto de nuestros compañeros algunos de los sentimientos que nos embargan en un momento como este. Bastará con señalar algunos de los rasgos que, más valorábamos en Elvira para que el lector pueda hacerse una idea de lo que para nosotros supone su ausencia. Dienes tuvimos la agridulce suerte de compartir sus años más duros aprendimos de ella la valentía del sufrimiento en silencio, la tenacidad en la lucha por defender una salud precaria, esa salud que para Elvira era sobre todo la condición necesaria para cumplir, en la medida de sus fuerzas, con algunas obligaciones que consideraba ineludibles. Entre estas, nos consta, fue la primera sin duda el regalo -dificil, costos- a su familia de unos años más de su presencia y de su esfuerzo. Tenía, y lo sabía, que dar tiempo a sus hijos para alcanzar una cierta autonomía personal, y a todos para ir asimilando la intolerable certidumbre de una futura ausencia. La segunda de estas obligaciones que voluntariamente se impuso nos tiene por beneficiarios a nosotros, sus compañeros, amigos y discípulos. Al negarse sistemáticamente a utilizar su enfermedad como una excusa para renunciar a su compromiso con la docencia, la investigación y la defensa de la Historia de la Medicina, nos dio una lección constante de honestidad intelectual y personal durante los últimos diez años. A todo esto hay que añadir lo que ya antes habíamos podido recibir de ella: su capacidad para transmitir afecto. Más allá de lo que un conocimien- to superficial pordría inducir a pensar, quienes día a día hacíamos nuestra DWAMIS. Acta Hsp. Med. Su. Hst ilim., 15,1995,459462. 462 In memoriam vida como historiadores de la medicina en su compañía tuvimos ocasiones más que sobradas para contrastar su sensibilidad hacia las situaciones dificiles por las que pudiéramos estar atravesando cada uno de nosotros. Para guardar de Eh el más emocionado recuerdo bastaría con rememo rar sus palabras de aliento, que nunca nos faltaron para superar problemas de dimensiones incomparablemente menores que el que ella misma afrontaba sin pausa Pero no podemos olvidar que siempre, y de manera especial durante el tiempo en que desempeñó la dirección de nuestro Departamen- to, wo por norma fundamental procurar a todos las mejores condiciones para desempeñar su trabajo y satisfacer su vocación. Elvira se nos ha muerto, y nos deja el legado de su lección. Hemos escrito estas líneas que pueden estar llenas tan sólo de palabras huecas, salvo si somos dignos de esa enseñanza. Nuestra amiga mantuvo una actitud, para nosotros ejemplar, frente a la vida, el trabajo y el respeto por las personas. De este modo, nos ha dejado el listón muy alto, pero asumimos el compromiso. Hemos perdido algo que no reemplazaremos nunca, pero en nuestras manos está que algo de Elvira quede entre nosotros. ÁNGEL GONZÁLEZ DE PABLO JosÉ MARTÍNEZ PÉREZ LUIS M~NTIEL M."SABEL PORRAS DIRAMlS. Acta Hsp. Med. Su. Hst Illus., 15, 1995,459462.