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La infancia como valor y como problema en las luchas sanitarias de principios de siglo en España

Ballester, Rosa; Balaguer Perigüell, Emili

Abstract

En torno a los años veinte del presente siglo, mediante un proceso iniciado en las últimas décadas del siglo xix, el niño llega a ser considerado como un objeto valioso y como un problema social. Su cuerpo es estudiado y entendido desde el discurso médico, lo cual tiene repercusiones en otras esferas de la vida social. A los niños se les atribuye un catálogo de características que conforman, en su conjunto, un modelo ideal dentro del ámbito familiar y doméstico. Cuidado, protección e intervención es la triada que subyace en las luchas sanitarias en pro de la salud y el bienestar infantiles en la España del período estudiado.

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La infancia como valor y como problema en las luchas sanitarias de principios de siglo en España ROSA BALLESTER (*) EMILIO BALAGUER ( **) SUMARIO Introducción. 1 .-La nueva construcción social de la infancia. 1 .l .-Caracterización general de las nuevas orientaciones. 1.2.-La infancia como valor. 2.-La medicalización de la vida infantil. 2.1.-Los médicos de niños. 2.2.-La identidad médica del niño. 3.-E1 abordaje científico de las diarreas infantiles como ejemplo de modelo médico incorporado a las prácticas de protección social del niño. RESUMEN En torno a los años veinte del presente siglo, mediante un proceso iniciado en las últimas décadas del siglo xix, el niño llega a ser considerado como un objeto valioso y como un problema social. Su cuerpo es estudiado y entendido desde el discurso médico, lo cual tiene repercusiones en otras esferas de la vida social. A los niños se les atribuye un catálogo de características que conforman, en su conjunto, un modelo ideal dentro del ámbito familiar y doméstico. Cuidado, protección e intervención es la triada que subyace en las luchas sanitarias en pro de la salud y el bienestar infantiles en la España del período estudiado. BIBLID [0211-9536(1995) 15; 177-1921 Fecha de aceptación: 31 de enero de 1994 (*) Doctora en Medicina, es Catedrática de Historia de la Ciencia, Universitat d'Alacant. (**) Doctor en Medicina, es Catedrático de Historia de la Ciencia, Universitat d'Alacant. Departament de Salut Pública. Universitat d'Alacant. Campus de Sant Joan. Apartat de Correus. 374. 03080 Alacant. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sn'. Hist. Illus., 15, 1995, 177-192. 178 ROSA BALLESTER y EMILIO BALAGUER En 1906 la Biblioteca sociológica internacional que editaba en Barcelona publicaciones sobre pedagogía, estética, criminologia, historia, economía, ética y filosofía, añadió a su colección, vertiéndola al castellano, una obrita en dos tomos de la pedagoga y reformadora social sueca Ellen Key. Su título era El siglo de los niños y tenía una bella dedicatoria: «A los padres que esperan educar en el nuevo siglo al nuevo hombre* (1). No se trataba sólo de un título y de una frase afortunados, sino que refleja, a nuestro entender, todo un proceso que se estaba llevando a cabo en toda Europa, el de la visión de la infancia como un valor en alza. Nuestro objetivo es el intentar profundizar en la conceptualización y análisis de dicho proceso en Espaiia. La justificación de este acercamiento viene dada porque consideramos que es éste precisamente el problema de fondo que subyace en la adopción de estrategias y tácticas, institucionalizadas o no, en relación con la salud pública infantil. Tomando como marco de referencia los trabajos que sobre la magnitud y los patrones de la mortalidad infantil por causas, en el cambio de siglo y con posterioridad, se han realizado (2), así como diferentes aspectos de la institucionalización de la protección a la infancia en España (3), hemos indagado como la infancia es entendida y descrita en fuentes (1) KEY, Ellen (1906). El siglo de los niños (estudio), Barcelona, Imp. de Heinrich y Cía (Biblioteca Sociológica Internacional), vol. 1, 167 pp. (p. 1). (2) GÓMEZ REDONDO, Rosa (1989). La transición de la mortalidad infantil en España, Madrid, Tesis de Doctorado; BERNABEU MESTRE, Josep (1994). Problemes de Santé et causes de déces dans la population enfantine espagnole (1900-1935). Annaks de démographie historique, 61-77. (3) RODRÍCUEZ oCAÑA, Esteban; ORTIZ GÓMEZ, Teresa; GARcÍA DUARTE, Olga (1983). La institucionalización de la protección médica a la infancia en la España del primer tercio del siglo xx. VZZ Congreso Nacional de Historia de la Medicina, Alicante; RODRÍCUEZ oCAÑA, Esteban (1983). Regeneracionismo, filantropía y medicina social. Auge de la Puericultura en la España del primer tercio del siglo xx. ViZ Congreso Nacional de Histon'a de la Medicina, Alicante; RODRÍGUEZ oCAÑA, Esteban (1985). Aspectos sociales de la Pediatría española anterior a la Guerra Civil, 1936-39. Zn: J. L. Peset (ed.), La Ciencia Moderna y el Nuevo Mundo. Primera Reunión de Historia de la Ciencia y de la Técnica de los Paises Ibéricos e Iberoame?icanos, Madrid, C.S.I.C., pp. 443-460. DYNAMZS. Acta HHwp. Med. Sci. Hist. Rlus., 15, 1995, 177-192. La infancia como valor y como problema 179 pediátncas españolas entre 1880 y finales de la década de los veinte del presente siglo. En los últimos diez años se ha dedicado una atención preferente a la historiograña sobre la salud y protección de los niños en el mundo europeo y norteamericano. Intentando establecer relaciones que conecten los hallazgos obtenidos por los historiadores de la infancia en general, con los acercamientos médico sociales provenientes de la historia sociocultural y de la demografía histórica. Contamos ya con una importante cantidad de trabajos que nos han hecho conocer los presupuestos sobre los que se asentó el movimiento para la salud y el bienestar del niño que se desarrolló a partir de las últimas décadas el siglo xx y comenzó a dar frutos positivos en torno a los años veinte del presente (4). l 1.1. Caracterización general de las nuevas om'entaciones La imagen que de las etapas tempranas de la vida humana se tiene en torno a 1900, supone un desarrollo -según algunos historiadores un l cambio cualitativode la construcción tardoilustrada y romántica del ¡ niño, de su «descubrimiento», en frase del historiador más relevante en este terreno, Philippe Aries (5), como una conjunción de inocencia y de muerte. Sin embargo, en este esquema romántico no podía ser fácilmente ubicado el niño trabajador del mundo industrial, al que se le exige se incorpore tempranamente al ámbito laboral por necesidad y esta circunstancia le hace perder pronto su inocencia al penetrar bruscamente en el mundo de los adultos. La mortalidad infantil, por su parte, se presentaba (4) COOTER, Roger (ed.) (1992). Zn the name of the child. Health and Welfare 1880-1940, London/New York, Routledge; MECKEL, Richard A. (1990). Saue the babies: American public health refm and the preuention of infant mortality, 1850-1929, Baltimore, Johns Hopkins University Press; DWORK, Deborah (1987). War is good for babies and other young children: a histo~y of the infant and child welfare mouement in England, 1898-1918, London, Tavistock. (5) ARIES, Ph. (1960). Lénfant et la uie familiale sous LXncien Régime, Paris, Plon. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus., 15, 1995, 177-192. 180 ROSA BALLESTER y EMILIO BALAGUTR a menudo de forma fatalista e incluso se entendía en algunos casos como el precio que había que pagar por el progreso de la civilización. (6) ULECIA Y CARDONA, Rafael (1906). Arte de criar a los niños. Nociones de hiszene infantil, Madrid, Admón. Revista de Medicina y Cirugía Práctica; MARTÍNEZ VARGAS, Andrés (1906). Nuestras madres y el engrandecimiento patrio. La Medicina de los Niños, 7, 291-362. (7) RODRÍGUEZ oCAÑA, Esteban (1983). La constitución de la Medicina social como disciplina en España, 1884-1923, Madrid, Minitestio de Sanidad y Consumo, [Col. Textos Por el contrario, el redescubrimiento del niño en las nuevas orientacie nes de principios de siglo, partía de dos supuestos distintos. En primer lugar, que había que situarlos en su justo lugar en el entramado social y éste no era otro que el considerado ideal dentro del ámbito familiar de los estratos medios y acomodados, en definitiva, que había que pasar del niño trabajadm al niño escolar. Ello significaba que, por primera vez, se entendía que todos los niños debían volver al lugar que les era propio y que su vida, literalmente, no tenía precio. El segundo de los supuestos supone también la transmutación del «niño romántico», ésta figura literaria que partiendo l del siglo m11 había ligado, como comentábamos arriba, la inocencia a la l muerte, al acercarse a ésta última desde una perspectiva diferente en la que la retórica de «angelitos al cielo. y la consideración de la muerte infantil como algo ligado necesariamente a su propia naturaleza, deja de tener l sentido para pasar a hablarse de enfermedad y muerte evitables, concepto que aparece con insistencia en las obras de higienistas y pediatras español DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus., 15, 1995, 177-192. les en los inicios del siglo xx y aún antes (6). Es decir, la mortalidad infantil comienza a ser vista como un problema nacional que potencialmente puede tener solución. Aunque es evidente que los primeros signos de este cambio de actitud son bien claros en el período moderno, no será hasta el siglo xx que este problema alcanza una auténtica visibilidad política de dimensiones más amplias y cuando se produce la internalización de la protección a la infancia, considerándola como un asunto de la máxima urgencia. Sin duda esto hay que entenderlo también desde el enfoque de que la mortalidad infantil, como problema social y político, formaba parte de un discurso más amplio en el que la defensa de la salud y bienestar de los niños iba ligado a la preocupación por el deterioro nacional, la despoblación y la raza, es decir, íntimamente relacionado con los movimientos de medicina social y eugenesia (7), así como a situaciones políticas y sociales l La infancia como valor y como problema 181 particulares en los diferentes países, como sucedió en el nuestro en conexión con las crisis políticas y sociales finiseculares y las concepciones regeneracionistas. 1.2. La infancia como ualm La gran tarea del siglo xx es la redención de los niños y como un medio de hacerla efectiva en la práctica, se comenta con frecuencia en las fuentes que éste será el «siglo de los niños». La protección de la salud de la infancia no es, en absoluto, un asunto neutral de tipo técnico que tengan que resolver los estados como sucede con otro tipo de problemas, sino que se trata de una actividad cargada de valores. ¿Cuáles son éstos? Martinez Vargas (8) los resume en cuatro apartados en los cuales plantea una dialéctica de opuestos. Los valores se presentan siempre polarmente porque no son entidades indiferentes y dicha polaridad supone el desdoblamiento en un aspecto positivo y otro negativo. De este modo, los niños poseen valores positivos para la familia (son la alegría del hogar y el consuelo de la vejez de sus padres), la sociedad (suponen la continuidad de la raza) y la nación (son como la savia para las plantas). Su ausencia acarrea las consecuencias negativas que se desprenden de los opuestos a los valores anteriores: soledad y desvalimiento para la familia, extinción de la raza y desaparición de la nación. A los argumentos anteriores, se añaden consideraciones economicistas: .Aparte del valor moral y afectivo de los padres, existe otro valor numérico que los economistas han concedido a cada niño. Os causará asombro que vosotros, que no cambiaríais a vuestros hijos por todos los tesoros del mundo, llegar a saber que hay quien se ha atrevido a poner un precio de vil metal a cada criatura. Pero el hecho es positivo y conviene a nuestros fines* (9). clásicos Españoles de la Salud Pública, n."O]; ÁLVAREZ, Raque1 (1993). Eugenesia y política social. In: ZII Congreso de la Asociación Zbén'ca de DemograJa Histórica, Braga, ADEH (en prensa). (8) MARTÍNEZ VARGAS, Andrés (1906). El centro médico de Lérida. Póliza infantil. Puericultura práctica. La medicina de los Niños, 7, 129-241. (9) MARTÍNEZ VARGAS (1906), op. cit. en nota 6, p. 325. DITVAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Zlltu., 15, 1995, 177-192. 182 ROSA BALLESTER y EMEIO BALAGLER Los argumentos económicos se apoyan en las pérdidas ocasionadas por las muertes prematuras y las discapacidades físicas y se contrapone el desembolso económico que habna que hacer al adoptar medidas preventivas, con las pérdidas de dinero si éstas no se efectúan: «La higiene infantil es cara, pero no más que la enfermedad y la muerte» (10). Existe, finalmente, una apreciación que más tarde retomaremos, la valoración científica del cuerpo del niño en el nuevo campo de la práctica profesional médica. Los métodos objetivos y cuantificadores aplicados al organismo infantil harán que éste se convierta en objeto precioso de consideración científica en concordancia con la mentalidad de la época y la consecuente visión de toda la vida humana. Por ejemplo, la influencia del darvinismo abrió nuevas vías a la comprensión científica de la infancia y, a la vez, el interés por el niño como temprana realidad genética fue muy útil como recurso auxiliar para el estudio de los procesos psíquicos elementales (11). La infancia tiene un valor y de ella dependerá la regeneración de la patria que sólo se logrará educando a los niños con procedimientos nuevos (12). El estado, los municipios, las sociedades filantrópicas y los individuos aislados deben hacer por el niño todos los sacrificios antes de sacrificarlos porque esto supondría una especie de suicidio colectivo. Recientemente se ha acuñado el concepto de asacralización de la vida de los niños* (13) como el camino a través de cual estos miembros de la sociedad económicamente no útiles a causa de su transformación de obreros en escolares, llegan a ser desde el punto de vista afectivo y emocional algo que no tiene precio para su familia, en particular, pero también para la comunidad en su conjunto. Por tanto, en las fuentes manejadas aparecen diversas acepciones del 1 (10) TOLOSA LATOUR, Manuel (1900). Concepto y fines de la higiene popular, Madrid, Vda. e Hijos de Tello (p. 56). (1 1) SEIDLER, Eduard (1981). El desarrollo de la pediatría moderna. In: P. Laín Entralgo (dir.), Histmia Universal de la Medicina, vol. 6, pp. 203-210; LOMAX, Elizabeth M. R. (ed.) (1978). Science and patterns of child cure, San Francisco, W. H. Freeman. (12) MARTÍNEZ VARGAS (1906), op. cit. en nota 6, p. 293. (13) ZELIZER, Viviane (1985). Pricing the Priceless child. The changing social value of children, New York, Basic books. DYNAMIS. Acta Hwp. Med. Sci. Hist. Rlus., 15, 1995, 177-192. La infancia como valor y como problema 183 término valor. Sin entrar en la discusión de las diferentes teorías axiológicas o estimativas, consideramos que, por un lado, aparece una acepción claramente economicista, valor como precio de una mercancía; junto a otras consideraciones de tipo ético. En estas Últimas la infancia es sometida a un juicio moral en función del cual el valor del niño se sustenta en la bondad de su existencia para la familia, la nación, la raza e, incluso, para el avance de la ciencia. Llama la atención en todo este movimiento de protección a la infancia, de la utilización de una retórica religiosa y militar a la vez. El niño está por redimir y rescatar y es necesario emprender una cruzada en defensa del mismo. En esta lucha, hay unos enemigos que son sobre todo la ignorancia y la indiferencia, unos frentes de lucha que son todas las armas con las que se cuenta (lactancia materna, educación de la mujer, medidas legislativas, creación de instituciones) y algunas batallas ya ganadas como la paulatina introducción de la pediatría en las facultades de medicina. Esto último enlaza con el epígrafe que abordaremos a continuación, la relación de la medicina y de los médicos en el movimiento de defensa y protección de la infancia. Roger Cooter en un reciente libro sobre el tema que nos ocupa (14) comenta como en el Index Catalogue de 1881 aparecen treinta páginas en relación con las materias referidas a los niños con siete subcategorías, mientras que en 1927 el número de encabezamientos y subencabezamientos es mucho más alto y, sobre todo, se da entrada a apartados que van desde la antropología física a la ilegitimidad, debilidad y prematuridad, educación y enseñanza, higiene escolar, higiene del trabajo, hospitales y enfermedades. Sin duda, los cambios que Cooter hace notar son cuantitativos y también cualitativos indicando cómo se intensifica el interés de los médicos por los niños a lo largo de estos casi cincuenta años puesto que se publica mucho más, pero también se observa claramente de qué modo la medicina ha ido considerando dentro de su terreno todos los aspectos de (14) COOTER (1992), op. cit. en nota 4, pp. 11-12. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. h., 15, 1995, 177-192. 184 ROSA BALLESTER y EMILIO BALAGWR su protección fisica y mental, además del tratamiento y prevención de sus enfermedades. Es decir, los problemas de la infancia, en general, se encuadran dentro de un discurso técnico medicalizado y las políticas dirigidas a disminuir la mortalidad infantil se basan en estas concepciones, considerándose como los aspectos prácticos derivados de una concepción médica de la infancia. No se trata, sin embargo, de un proceso lineal y simple, sino de un proceso complejo en el que están implicados aspectos profesionales y aspectos científicos, sociales y culturales. Vamos a entrar en ellos. 2.1. Los médicos de niños Las características del movimiento de especialización pediátrica en España son conocidas en parte (15), así como la medicina social de la infancia y sus componentes institucionales como la legislación protectora, los consultorios de lactantes, las escuelas de puericultura o los servicios de medicina escolar (16). En cualquier caso, el periodo cronológico al que nos estamos refiriendo en este trabajo coincide plenamente con los hitos mas significativos en el desarrollo de la especialidad. Por ello, tomando como base los artículos aparecidos entre 1884 y 1888 en la revista El Hospital de Niños y entre 1900 y 1920 en La Medicina de los Niños (1 7), vamos (15) GRANJEL, Luis S. (1965). Historia de la Pediatn'a Española, Salamanca, Universidad; RAMOS GARCÍA, Elvira (1972). Historia social de la especialidad pediátrica en Valencia. Medicina Española, 68, 169-177; OROZCO ACUAWA, Antonio (1990). Historia médico-social del niño en Andalucía occidental y Extremadura, Sevilla, Sociedad de Pediatría de Andalucía occidental y Extremadura; GARCÍA DEL CARRIZO SAN MILLÁN, Gloria (1983). Las enfermedades de los niños en la Facultad de San Carlos, 1843-1931. WZ Congreso Nacional de Historia de la Medicina, Alicante. (16) Véanse los trabajos de RODRÍGUEZ OCAÑA y otros, citados en nota 3; así como RODRÍGUEZ OCAÑA, Esteban; ORTIZ, Teresa; GARcÍA-DUARTE, Olga (1985). Los consultorios de lactantes y gotas de leche en España, Jano (Barna), 29 (n." 663- H), 1066-1072. (17) Entre 1880 y 1930 se publicaron veintidós revistas de tema pediátrico, algunas de ellas de vida muy corta. La mayor concentración se produjo en torno a la década 1880-90 y entre 1920-1930. Para la localización del periodismo pediátrico hemos utilizado los trabajos de: LÓPEZ PINERO, osé María; TERRADA, María Luz (1990). Bibliographia Medica Hispanica 1475-1950, vol. 8, Revistas, 1736-1950; id. (1991), vol. 9, Bibliometría de las revistas, 1736-1950. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. nlus., 15, 1995, 177-192. La infancia como valor y como problema 185 a hacer una aproximación a las opiniones de este grupo profesional con respecto a su propia instalación científica y social y a sus actuaciones en el campo de la protección de la vida infantil. En la primera de las revistas indicadas, primera también desde el punto de vista cronológico, se reivindica la nueva pediatría desde el también nuevo centro hospitalario pediátrico del Niño Jesús de Madrid creado en 18'7'7, y se lucha desde sus páginas por la creación de cátedras universitarias propias. Los modelos a seguir proceden de la pediatría francesa y centroeuropea y se reivindican tanto la creación de hospitales específicos como la enseñanza de la pediatría en el cum'culum médico y el desgajamiento de la medicina infantil de la obstetricia y ginecología. En La Medicina de los Niños, ya en pleno siglo xx, desde este punto de vista profesional los objetivos anteriores se están cumpliendo y entonces el énfasis se coloca en otro tipo de temas, sobre todo en el papel que los médicos deben desempeñar en la defensa de la infancia ya que «no hay asunto relacionado con ella en que dejen de intervenir los médicos. (18). Hasta tal punto es importante la figura del médico en esta empresa que se considera que la gran tarea de la medicina del siglo xx ha sido, primero, crear puericultores, luego, puericultura, y más tarde, unirla a la pediatría. En este momento de definición profesional se insiste en la búsqueda del perfil del «buen médico de niños», el único que puede ofrecer soluciones definitivas y correctas al problema de la mortalidad infantil, el que debe decir lo que hay que hacer y lo que nunca debe hacerse. El catálogo de cualidades que dicho profesional debe poseer es muy extenso (19) y va desde una formación científica sólida a la abnegación, y además se considera que debe de ser capaz de dar a la sociedad máximas higiénicas para prevenir las muertes evitables e, incluso, cooperar en el gobierno de los pueblos. Por todo ello, el pediatra debe ser el auténtico «vir bonus» del que hablaban los médicos latinos en la doble acepción del que sabe su oficio y del que es moralmente bueno. El principal encargado de velar por el porvenir de la sociedad, representado por los niños, ha de ser una persona especial y el mejor de los médicos. (18) MARTÍNEZ VARGAS (1906), op. czt. en nota 6; TOLOSA LATOUR, Manuel (1916). La defensa del niño en España, Madrid, imp. del Asilo de Huérfanos. (19) MARTÍNEZ VARGAS, Andrés (1908). Deberes sociales del médico contemporáneo. La medicina de los niños, 8, 42-46. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hkt. Illus., 15, 1995, 177-192. EL 192 ROSA BALLESTER y EMILIO BALAGUER 1 responsables si no lo hacían. Y la madre tradicional, experta, que había tenido vanos hijos de los que algunos habían muerto, era considerada no 1 1 I inmoral pero sí ignorante y un verdadero obstáculo para la promoción de la salud infantil. Ante la invasión externa, el contar solamente con las viejas , costumbres como armas, se había mostrado inoperante. De esta forma, esta particular esfera del conocimiento adquirió éxito, no sólo por el rigor de I sus planteamientos, sino por su credibilidad cultural (36). (36) WRIGHT, Peter W. G. (1988). Babyhood: the social construction of infant care as a medical problem in England in the years around 1900. In: Margaret Lock; Deborah Gordon (eds.), Biomedicine examined, Dordrecht/Boston/London, Kluwer Academic Pub. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus., 15, 1995, 177-192.