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La ideación científica del ser mujer : uso metafórico en la doctrina galénica

Moreno Rodríguez, Rosa María

Abstract

En este trabajo se realiza un estudio de género de la obra galénica, dirigido a indagar las razones de la afirmación sostenida acerca de la inferioridad de la naturaleza femenina con respecto a la masculina. Ello da una reconstrucción de los valores sociales detentados por Galeno, que lo hacen poseedor de un modelo androcéntrico de conocimiento diferenciado del resto de formas científicas del mismo periodo. Se muestra la asiduidad con que las descripciones del organismo femenino se asocian al varón o a la naturaleza, en lo que anotamos como uso metafórico y ejemplificador para la performación de normas éticas, y para la demostrabilidad de la doctrina.

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La ideación científica del ser mujer. Uso metafórico en la doctrina galénica A Demetrio Barcia Salorio cuando estoy en silencio conmigo solo, me pregunto a qué cosa me parece semejante este 4ecto de ánimo, y con ningún ejemplo quedo más propiamente advertido que con el de aquellos, [cuyos] cuerfos no están enfermos, sino poco acostumbrados a la salud, sucediéndoks lo que al mar y a las lagunas, que aun desplés de cesar las tormentas y estar tranquilos y sosegados b quedan algunas mareas* Béneca, De la tranquilidad del ánimo, traducción de María Zambrano]. SUMARIO Introducción. 1.-Los comentarios galénicos a la doctrina hipocrática sobre la naturaleza femenina. l. 1 .-La visión hipocrática. 1.2.-La exégesis galénica. 2.-La teoría androcéntrica de la fisiología femenina. 3.-Uso metafórico de la consideración del organismo femenino. 4.-Conclusiones. RESUMEN En este trabajo se realiza un estudio de género de la obra galénica, dirigido a indagar las razones de la afirmación sostenida acerca de la inferioridad de la naturaleza femenina con respecto a la masculina. Ello da una reconstrucción de los valores sociales detentados por Galeno, que lo hacen poseedor de un modelo androcéntrico de conocimiento diferenciado del resto de formas científicas del mismo periodo. Se muestra la asiduidad con que las descripciones del organismo femenino se asocian al varón o a la naturaleza, en lo que anotamos como uso metafórico y ejemplificador para la performación de normas éticas, y para la demostrabilidad de !a doctrina. BIBLID [0211-9536(1995) 15; 103-1491 Fecha de aceptación: 25 de enero de 1995 (*) Doctora en Medicina, es Profesora Titular de Historia de la Ciencia en la Universidad de Granada. Departamento de Historia de la Ciencia. Facultad de Medicina. Avda. de Madrid, 11. E-18012 Granada. Galeno no compuso ninguna obra dedicada específicamente a la reproducción femenina o la ginecología, incluso, en los comentarios que hizo de Hipócrates no incluyó las obras que en el cwpls hippocraticum son de tema ginecológico, a pesar de conocerlas; de hecho, Sobre las enfmdades de las mujeres fue mencionada por Galeno, si bien para comentar un dato de Epzdemias relacionado con la capacidad reproductora femenina (1). No obstante, sí hizo referencias a las mujeres. En todas ellas propuso la inferioridad de la naturaleza femenina respecto a la del varón, la que adujo debida a la constitución anatómica de los órganos reproductores; llegó, también, a la misma calificación en otra serie de obras en las que aparentemente no habrían cabido juicios de valor por no ser de contenido anatomo-fisiológico. Con ello mantuvo una tradicional discriminación científica de las mujeres, hallada ya en las primeras racionalizaciones médicas. El análisis de la obra de Galeno para contribuir a la historia de las mujeres (2), parecía estar limitado, de un lado, por el hecho de que el sexismo galénico no parecía más que la iteración de un tópico -la inferioridad de las mujeres- (3), de otro, por el inmanente androcentrismo (1) Sobre la abertura de las matrices tras la menorragia y la peligrosidad que tiene el exceso de humedad para la fecundación [In Hipp. Epid. II comment. K.XVII/A, 4421. Galeno redactó, además, dos tratados dedicados al estudio de la fecundación y de la embriogénesis, De semine y De formatione foetum, también hemos encontrado una mención al de Natura pueri, en In Hipp. Epid. II comment., RXVII/A, 445-446. (2) Concretamente, restaurar los olvidos del saber en torno a las funciones sociales de las mujeres, legitimar su realidad, darles su propio espacio y definir su especificidad [Fran~oise COUIN (1988). Introduction: sexes et savoir. Les Cahiers du Gn$ 37-38, 5-71. (3) Acercamiento historiográfico criticado por Gisela BOCK [(1991). La historia de las mujeres y la historia de género. Aspectos de un debate internacional. Histwia social, 9, 55-79; aquí, 711; Teresa del VALLE [(1990). El momento actual en la antropología de la mujer: modelos y paradigmas. El sexo se hereda, se cambia y el género se construye. En: Pilar Ballarín; Teresa Ortiz (edas.). La mujer en Andalucía. Primer encuentro interdisciplinar de estudios de la mujer, Granada, Universidad de Granada, vol. 1, pp. 13-30, aquí, 141; Michele RIOT-SARCEY; Christine PLANTE; Eleni VARIKAS (1988). Femmes sujets de discours, sujets de l'histoire. Les Cahiers du GriJ 37-38, 21- 231. De hecho, en la bibliografía ya existente y propiamente historicomédica, apenas se entra a analizar el androcentrismo presente en el método analógico (anatomía femenina descrita a través de la masculina) que junto al peso de la tradición en la DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. nlus., 15, 1995, 103-149. La ideación científica del ser mujer en Galeno 105 de un discurso dado en una sociedad diferenciadora de los sexos (4), cuyo parentaje cultural explicase por sí mismo la adopción de tales posturas por los científicos (5). La glosa de un probable discurso femenino silenciado por los varones, tampoco parecía posible (6). Sin embargo, sí se puede realizar un estudio feminista con la introducción del concepto de género en la metodología de la historia de la ciencia ('7) , elaboración teórica, son los resultados básicos de la investigación historiográfica: Christine BONNET-CADILHAC en su estudio de Galeno [(1988). Connaissances de Galen sur l'anatomophysiologie de l'apparail genitif feminin. Hist. Philos. Lije Sci., 10, 267-2911; más análitico es el que versa sobre Hipócrates [(1993). Traduction et commentaire du traité hippocratique «Des maladies des jeunes fillesx. Hist. Phil. Life Sci., 15, 147-1631. G. E. R. LLOYD [(1983). The female sex: medical treatment and biological theories in the fifth and fourth centuries. In: Science, Folklore and Ideology. Studies in the Lije Sicences in Ancient Greece, Cambridge Univ. Press, pp. 58-1 111 tampoco parece superar este obstáculo («my subject aspects of the repercussions of such prejudices and assumptions on the developing life sciences, on medicine and on biology*, p. 59), ni el reciente libro de Lesley DEAN-JONES [(1994). Women's bodies in Classical Greek Science, Oxford, Clarendon Press]. Sí, cada una de las autoras de la obra: Silvia CAMPESE; Paola MANULI; Giulia SISSA (1983). Madre materia. Sociologia e biologia della donna greca, Torino, Boringhieri, 212 pp. (4) De hecho las fuentes de estudio, escritas por varones, definen a las mujeres como esclavas o perpetuas menores en el campo legal e histórico; en cambio, en la literatura y en las artes visuales pueden aparecer representadas ejerciendo un papel predominante [$ WINKLER, John J. (1990). The Constraints of desire. The Anthrqbology of sex and gender in ancient Greece, New York-London, Routledge, 254 pp.]; Susan WALKER (1983). Women and Housing in classical Greece: the archeological evidence. In: Averil, Cameron; Amélie, Kuhrt (eds.). Images of women in Antiquity, London- Sydney, Croom Helm, pp. 81-91; para el caso romano, Suzanne DIXON (1988). The roman mother. London-New York, Routledge, 283 pp., aquí, 7-10. (5) Modelo criticado por Sandra HARDING [(1986). The Science Question in Feminism, Ithaca, Cornell Univ. Press, 269 pp, aquí, 21-26]. La misma opinión es dada por Evelyn Fox KELLER acerca de la posición que mantienen la mayoría de los científicos sobre las consecuencias sociales de sus estudios [tomado de Teresa ORTIZ (1992). El método en medicina desde los estudios feministas. En: MJ. Ruiz Somavilla et al. Teona y método de la medicina, Málaga, Univ. de Málaga, pp. 81-97, aquí, 901. (6) Arlette FARGE (1991). La historia de las mujeres. Cultura y poder de las mujeres: ensayo de historiografía. Historia social, 9, 79-101. Es el nudo del libro de Ana IIUARTE (1990). Las redes del enigma. Voces femeninas en el pensamiento griego, Madrid. Taurus humanidades, 161 pp. (7) Tal como lo utiliza Teresa ORTIZ [(1992), op. cit. en nota 5, pp. 82-85]. Un análisis sobre los distintos modos de acercamientos feministas a la ciencia, tanto historiográfica DYNAIMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Iilus., 15, 1995, 103-149. 106 ROSA MORENO RODRÍG~Z para, en palabras de Sandra Harding, desvelar la responsabilidad del androcentrismo en la perpetuación de la discriminación de las mujeres (8). Con esta perspectiva, los objetivos de este trabajo son, primero, realizar una investigación de género en tomo a las estruchlras simbólicas y normativas con las que se configuraron las caractensticas de los géneros (9). como epistemológicarnente en Sandra HARDING [(1986), op. cit. en nota 51 en las pp. 112-123 recoge a Evelyn Fox Keller, Ludmilla Jordanova y Carolyn Merchant como autoras destacadas dentro del feminismo de la diferencia o relacional, tal y como aparecía en la clásica formulación metodológica de Carolyn MERCHANT [(1982). Isis' Consciousness Raised. Isis, 73, 398-4091 o en su Death of Nature, San Francisco, Harper and Row, 1983, 348 pp.] y en el libro de Evelyn Fox KELLER (1991). Reflexiones sobre género y ciencia, Valencia, Ed. Aifons el Magnánim, 191 pp. En un sentido más epistemológico también aparece este modo en M. Jesús IZQUIERDO [(1992). Un marco teórico para las relaciones de sexo y género. En: Lola G. Luna (comp.). Mujeres y sociedad. Nuevos enfoques teMZcos y metodológicos, Barcelona, Universitat de Barcelona, pp. 75-86] y Ana SÁNCHEZ [(1992). La masculinidad en el discurso científico: Aspectos epistémico-ideológicos. En: Lola G. Luna (comp.), op. cit. supra, pp. 167-1 761. (8) Sandra HARDING (1987). Introduction. 1s There a Feminist Method?. In: Feminism and methodology. Social Sciences Issues, Bloomington, Indiana Univ. Press, pp. 1-14]; por lo tanto, una línea proxima a la bctura no androcéntrica propuesta por Amparo MORENO SARDÁ [(1988). La otra polz'tica de Aristóteles. Cultura de masas y divulgación del arquetzpo viril, Barcelona. Icaria. 244 pp.], y que entronca con la intención deconstructivista de Celia AMORÓS [(1991). 1. Feminismo, filosofía y razón patriarcal. En: Hacia una m'tica de la razón patriarcal, 2.%d., Barcelona, Anthropos, pp. 21-1041. (9) Joan W. SCOTT [(1990). El género: una categoría útil para el análisis histórico. En: Historia y ghero. Las mujeres en la Europa Moderna y Contemporánea, Valencia, Ed. Alfons el Magnanim, pp. 23-56]; «el sexismo y el racismo no son consecuencia de diferencias físicas, antes bien, ciertas diferencias físicas se utilizan para legitimar las relaciones sociales ya existentes y, en concreto, las relaciones de poder» [Gisela BOCK (1991), op. cit. en nota 3, p. 641; integrándolo en las relaciones de producción [André BERTE [(1988). Entretien avec Michel Foucault. Les Cahiers du &x 37-38, 9-20, en la p. 131 y en la división sexual del trabajo [Sandra HARDING (1986), op. cit. en nota 5, pp. 68-81]. El concepto de género, en definitiva, como elemento de análisis de un sistema de poder en que las mujeres están subordinadas pero en el que ellas de ninguna manera se definen como otras, sino que hacen frente a disyuntivas, y eligen y actúan a pesar de constreñimientos» [Linda GORDON [(1990). Response to Scott, Signs, 15, 852, tomado de Marysa NAVARRO ARANGUREN (1991). Mirada nueva- Problemas viejos. En: Lola G. Luna (comp.), op. cit. en nota 7, pp. 101-1101. DIíVAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus., 15, 1995, 103-149 La ideación científica del ser mujer en Galeno 107 Segundo, indagar las razones de que el discurso científico narrase para los varones formas de vida femeninas (10). He evitado el retrato diferenciado que Galeno hizo de la mujer -con sinécdoque, como es habitual en el discurso cieniífico (11)- para concenl trame en el uso dado a su conocimiento médico sobre el organismo y 1 psicología de las mujeres. Por eso, las fuentes galénicas utilizadas han sido las correspondientes a los lugares encontrados en el índice de Kiihn para mujer y también para varón pero, intentando prescindir de aquellos tratados en que hubiera de haberse estudiado obligatoriamente la función de los sexos: De semine, De fmatione foetum, el capítulo correspondiente a De anatmnicis administratimibus, De uteri dzssectione y el capítulo XIV de De usu partium. Dedico el primer apartado del trabajo a analizar los comentarios galénicos a Hipócrates con el fin de hallar las diferencias del tratamiento médico de la mujer en las sociedades griega y romana. Una gran sorpresa ha sido para mi constatar que el comentario galénico es más próximo a la doctrina cnidia que a la coica que glosó; en todo caso, el resultado fundamental de este análisis ha sido visualizar cómo la progresiva incorporación de la ciencia a tareas normativas se hace por medio de la somatización de funciones, indicando además este proceso el paso de una medicina con un acentuado contenido patológico a otra, con un marcado énfasis en los estudios fisiológicos y en su capacidad pedagógica. El análisis del resto de tratados ha mostrado la asiduidad con que las descripciones del organismo femenino se asocian al varón o a la naturaleza, haciendo del uso metafórico y ejemplificador de los simbolismos de los (10) El objetivo procede, y se inspira, del libro de Aline ROUSELLE (1989). Porneia. Del dominio del cuerpo a la privación sensorial, Barcelona, Península, 237 pp. (11) Por el contrario la situación de la mujer en Grecia y Roma ofrece una diversidad de imágenes según el momento, el lugar y el estamento estudiado [Suzanne DIXON (1988), op. czt. en nota 4; Helen KING (1983). Bound to Bleed: Artemis and Greek Women. Zn: Averil Cameron; Arnélie Kuhrt (eds.), op. cit. en nota 4, pp. 109-127; aquí, 109-1101; Aline ROUSELLE (1989), op. cit. supra y (1992). Estatus personal y costumbres sexuales en el Imperio Romano. En: Michel Feher; Ramona Naddaf, Nadia Tazi. Fragmentos para una historia del cuerpo humano. Parte tercera, Madrid, Taurus, pp. 300-333. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Iüus., 15, 1995, 103-149. 108 ROSA MXÚA MORENO RODRÍGWEZ géneros, un recurso para performar normas éticas (12). En un tercer apartado, he intentado la reconstrucción de los valores sociales detentados en la doctrina galénica y, enmarcarla en un modelo androcéntnco de conocimiento muy peculiar y diferenciado del resto de formas científicas del mismo periodo. Al uso metafórico del concepto de mujer se añade uno epistemológico, por cuanto que a través de él se consigue la culminación de la definición del varón (13) y, también, se adapta a la transmisibilidad dialéctica del conjunto de la doctrina. 1. LOS COMENTARIOS GALÉNICOS A LA DOCT~A H~CRÁTICA SOBRE LA NATiZLUEZA EMENINA El estudio de la obra galénica culmina, en cualquiera de sus aspectos, en lo que Laín ha denominado síntesis galénica (14); este esquema metodológico, para otros autores inserto en un proceder pragmático, podemos explicarlo si recordamos el utilitarismo que, filósofos y pensadores romanos, dieron a los acercamientos filosóficos y científicos. Para estos, la stoa, la academia y el peripato eran fuentes apropiadas para el aprendizaje (15) ; (12) Que el hombre se piense a sí mismo como cultura implica que piense su relación con la naturaleza como una de contraposición [Celia AMORÓS (1991), op. nt. en nota 8, pp. 31-32 y nota 6 correspondiente]; de ahí la utilización del término metáfora, como nexo entre los elementos formales de las teorías científicas y el papel ideológico de la ciencia en la cultura general U. V. GORINSKI (1990). Language, Discourse and Science. In: R. C. Olby et al. Companzon to The Hzstoly of Modern Snence, London, Routledge, pp. 110-126.; aquí, 114117; Francisco ERNÁNDEZ BUEY (1991). La zlusión del método. Ideas para un racionalzsmo bzen temperado, Barcelona, Crítica, 248 pp.; aquí, 160-1611. (13) Como recoge Amparo MORENO SARDÁ [(1988), op. cit. en nota 8, p.1791 sobre Aristóteles: <<en la Polítzca se habla de la mujer, fundamentalmente como punto de referencia que sirve para definir al varón». (14) Luis GARCÍA BALLESTER (1972). Galeno en la sonedad y en la ciencia de su tzempo (c. 130-c. 200 d.de C.). Madrid, Guadarrama, 291 pp., aquí, 19. Lo he desarrollado en un entramado similar al que aquí utilizo: El origen del método. Ciencia y Medicina en la Antigüedad. En M. José Somavilla et al. (eds.). Teoría y método en medicina. Málaga, Universidad de Málaga, 1992, pp. 7-31. (15) Graham ANDERSON (1993). The second sophzstzc. A cultural phenomenon zn the Roman Empzre, London, Routledge, 303 pp. Vzd. también: G. BOWERSOCK (1969). Geek Sophist zn the Roman Empire, Oxford, Clarendon Press, pp. 15-16. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus., 15, 1995, 103-149 La ideaclón científica del ser mujer en Galeno 109 al contenido procedente de estas escuelas Galeno añadió la doctrina hipmrática que creía más auténticamente perteneciente al círculo de Cos. De hecho, en los comentarios galénicos a Ewias y Afm'sms se encuentran la mayor parte de referencias a las mujeres. Sin embargo, al analizarlos, se halla que las conclusiones galénicas son más próximas a las contenidas en un tratado cnidio dedicado específicamente al estudio de las enfermedades de las mujeres. Estudiaremos primeramente este. l. 1. La visión hipocrátiuz Se encuentra en el corpus hippocraticum, atribuido a la escuela de Cnido, el tratado Sobre las enfmdades de las mujeres, considerada la primera obra de ginecología. Para algunos autores, su redacción habría supuesto una importante novedad en la medicina al prestar atención a la patología específica de las mujeres ( 16). Para otros, su aparición ha de inscribirse en una protoprofesionalización; con ellos se habría tratado de monopolizar un saber y una práctica ginecológicos que, dados en formas arcaicas de conocimiento y sociedad, habrían estado tradicionalmente en poder de las mujeres (17). Esto podría fundamentarse también con el hecho de que el (16) «Yet we can hardly fail to feel some admirattion for the ideals that these writers set before themselves, and the stated principles that guide them, for their attempts to overcome the problems presented by the barriers between men and women in Greek social lifen [G. E. R. LLOYD (1983), op. cit. en nota 3 p. 851. Aline ROUSELLE [(1989), op. nt. en nota 10, pp. 40-451 incardina esa preocupación en el fin médico de contribuir a la reproducción. (17) Paola MANULI (1983). Donne masculine, femmine sterili, vergini perpetue: la ginecologia greca tra Ippocrate e Sorano. In: Silvia CAMPESE; Paola MANULI; Giulia SISSA, op. nt. en nota 3, pp. 149-185; aquí, 154155; Ema LESKY, según Ian M. LONIE [(1981). The hzppocratzc treatises «On Generatzon», «On the Nature of Chzld*, -Dzseases N», Berlin, W. de Gruyter, 406 pp.]. Aline ROUSELLE [(1989). El cuerpo dominado: la mujer. En: op. czt. en nota 10, pp. 39-62] elude una interpretación de este tipo, pues, aunque traza la forma de posesión del cuerpo femenino, lo iriterpreta como el intento masculino de controlar el mantenimiento de la especie, más que de codificar formas femeninas de vida; sin embargo, sí que sostiene la misma procedencia del saber acerca de las mujeres; así, recoge la existencia de ayudantes femeninos para la atención de las mujeres y cómo los médicos hipocráticos las requerían en la práctica de exploraciones (pp. 40-42); también G. E. R. LLOYD, (1983), op. cit. en nota 3, pp. 69-76. Di?VAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. nlus., 15, 1995, 103-149. 110 ROSA MAlÚA MORENO RODRÍGIPEZ proceso de especialización de funciones fuese una caractenstica de las sociedades clásicas (18). Otra forma, no excluyente, de entender este tipo de literatura, se puede hacer a la luz de los estudios de género, viendo de qué manera su doctrina confiuye con las fórmulas sociales de sexismo. El desarrollo histórico de la sociedad de la pólis ocasionó el establecimiento de ciudades griegas en Jonia o Italia, que mantenían las formas tribales de organización en el proceso de identificación helénica, a través del sistema de fratrías (19), hasta el punto de que era obligatorio la procedencia griega para la participación en las tareas asamblearias. El afán de tal identidad llegó a la prohibición de detentar cargos públicos para los casados con mujeres no griegas (20). La adquisición de ciudadanía quedaba garantizada, al fin, cuando se había contribuido a la pervivencia de la ciudad, suministrando hijos legítimos. La legitimización conllevó toda una serie de normativas sobre la conducta de las mujeres, como la imposibilidad de manejo de sus bienes, el enclaustramiento en el domicilio y la relegación a la producción doméstica; en definitiva, como dice Claude Mossé, «la ciudad, ese club de hombres las había encerrado definitivamente en el gineceo» (21). (18) Allan YOUNG (1986). Internalising and Externalising Medical Belief Sistems. An Ethiopian Example. Zn: Caroline Currer; Meg Stacey. Concepts of Health, Zllness and Dzsease, Leamington Spa, Berg, pp. 137-160; aquí, 144145. (19) Richard GARNER (1987). Law and Soczety zn Classical Athens, London, Croom Helm, 161 pp., aquí, 9; Werner JAEGER (1957). Pazdeza: los zdeales de la cultura griega, México, F.C.E., 1151 pp. aquí, 24. Por otra parte, Gonzalo PUENTE OJEA [(1974). Ideología e Hzstoria. El fenómeno estozco en la sonedad antzgua, 2.%d., Madrid, Siglo XXI, 239 pp. aquí, 39-40] señala que el papel asignado a las antiguas fratías indica la incorporación de sus formas culturales a la actividad científica, de manera que categorías étnicas como génos, phylai o phratriaz pasaron a ser reinterpretadas económica, política, militar, religiosa e intelectualmente. (20) Cf: Claude MOSSE (1990). La mujer en la Grena clászca, Madrid, Nerea, 201 pp. También, Eva CANTARELLA (1990). Donne di casa e donne sole in Grecia: sedotte e seduttrice. En: Aurora López; Cándida Martínez; Andrés Pociña (eds.). La mujer en el mundo medzterráneo antzguo, Granada, Univ. de Granada, pp. 35-52. (21) Claude MOSSE (1990), op. czt. en nota 20, pp. 38-39. El marco metodológico se sitúa en los cambios de organización del parentesco: el <<control de la sexualidad femenina, de su capacidad sexual y reproductora, aparece con anterioridad a la propiedad privada y a la sociedad de clases* [Fredrich ENGELS (1970). El origen de la famzlza, de la propzedad privada y del Estado; Madrid, Fundamento, 223 pp.; aquí, 80- DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. ZUus., 15, 1995, 103-149. La ideación científica del ser mujer en Galeno 111 En Sobre las enfermedades & las mujmes encontramos la recomendación que se les hacía para que acudiesen al médico; pero tal consejo trasciende la indicación ginecológica pues se fundamentaba en la etiología uterina dada como explicación de todo tipo de enfermedades: «A veces ellas no saben cuál es su mal, antes de haber tenido la experiencia de enfermedades procedentes de las menstruaciones y de ser más avanzadas en edad ... A menudo las mujeres que no conocen el origen de sus sufrimientos, devienen con enfermedades incurables, antes de que el médico haya sido enseñado por la enfermedad acerca del origen del mal. En efecto, por pudor, ellas no hablan aunque sepan, y la inexperiencia e ignorancia les hace considerar aquello como vergonzoso. En otros casos, los médicos cometen el error de no informarse exactamente acerca de la causa de la enfermedad y la trata como si fuese una enfermedad masculina» [Mul. 1, 62, L.VIII, 1261. Además, a lo largo del tratado aparecen descritas, junto a los datos patológicos, formas de vida con las que se relaciona a las mujeres con su ciclo reproductivo. Así, la menstruación era considerada más dificil en las nulíparas, pues tras el embarazo el cuerpo estaba mejor dispuesto para el llenado periódico y, además, las salidas del menstruo eran más fáciles al haberse producido el parto (22). Por contra, un vientre no humidificado por el coito [Mul. 1, 2, L.VIII, 14-16] facilitaba la mayor frecuencia e intensidad de los desplazamientos uterinos, y así sofocaciones histéricas [ibidem, pp. 16-22] que podían llegar a prolapsos uterinos (23). La obser- 105; Jack COODY (1990). The heiress in ancient Greece. In: The miental, the ancient and the primitive. Systems of marriage and the family in the pre-industrial societies od Eurasia, Cambridge, Cambridge Univ. Press, pp. 386396; Cerda LERNER (1990). La creación del patriarcado. Barcelona, Crítica, 396 pp., aquí, 24-27]; la sexualidad representaba las relaciones de dominación al ser siempre entendida como una invasión Uohn J. WINKLER (1990), @.cit. en nota 4, p. 39. También, Aline ROUSELLE (1992), op. cit. en nota 11. (22) MuLZ,l, L.VIII, 10-14. En Sobre las vírgenes el coito es necesario para la menarquia, a este respecto, Christine BONNET-CADILHAC (1993), op. cit. en nota 3; Ciulia SISSA (1992). Los cuerpos sutiles. En: Michel Feher; Ramona Naddaf; Nadia Tazi, op. cit. en nota 22, pp. 132-156. (23) Mul. 1, 7, L.VIII, 32-34; 11, 145, 320. A este respecto, la utilización que hace Aline ROUSELLE [(1989), op. cit. en nota 10, pp. 50-62 y 95-126) de la menor incidencia DYNAMIS. Acta Hkp. Med. Sci. Hist. Illus., 15, 1995, 103-149. muchachas que recibían heridas eran consideradas seudm7-gmss, al no haber sabido demostrar su virginidad (35). Las razones sociales que explican la inscripción de la mujer en su ciclo reproductivo las hallamos, de una parte, en la necesidad de población: «el principal papel de la mujer como ciudadana, en relación con la polis, era la producción de legítimos herederos para el &hs ... el interés del estado coincidía con el de la familia en el objetivo de que esta no se extinguiera» (36). De otra, en la creación de un entramado cultural adecuado a la nueva organización social (37). En todo caso, en el cmpls hipibocraticum, tanto en Cos como en Cnido, el uterocentrismo no apareja inferioridad; la traducción de los valores sociales se hace incardinando a las mujeres en su papel de reproductoras de hijos legítimos, es decir, griegos. Subrayando esta consideración, y para terminar este apartado, recordemos las hipótesis sostenidas en torno a la embriogénesis. No se hallan en estas obras muchas definiciones al tema de la fecundación pero cuando aparecen son clarificadoras, a tenor de lo sustentado después. Probablemente la infertilidad de la pareja procede de la mujer (38), pero esta aporta semilla a la creación del nuevo ser de la misma cualidad que la aportada por el varón (39). En el Sobre el régamen, se habla incluso de tres (35) Helen KING (1983), op. czt. en nota 11, pp. 119-120, recoge los elementos tradicionales a los ritos de Artemis hallados en el hipocrático Sobre las vírgenes. (36) Sara B. POMEROY (I987), op. czt. en nota 26, p. 76; Gilulia SISSA (1983). 11 corpo della donna: lineamenti di una genecologia filosofica. In: Silvia Campese; Giulia Sissa; Paola Manuli, op. czt. en nota 3, pp. 83-145. Para Joan KELLY-GADOL [(1986). The social relation of the sexes. Methodological implications for women's History. In: Sandra Harding (1986), op. cit. en nota 5, pp. 15-28], vehiculado en un sistema económico de diferenciación entre el ámbito público y el doméstico. (37) <'En realidad, el ejercicio de dominación y de jerarquización [las relaciones de carácter patriarcal], fueron aprendidos sobre lo mujer>> [Cerda LERNER (1990), op. cit. en nota 21, p. 281. Vid. Edith HALL (1989). Inventing the Barbanan. Greek SeZf DGnition through Tragedy, Oxford, Clarendon Press, 277 pp.; Ruth PADEL (1983), op. cit. en nota 26, pp. 7-81. (38) C$ Sobre las enfermedades de las mujeres. No lo hemos encontrado directamente, excepto en Sobre el régimen; G. E. R. LLOYD (1983), op. nt. en nota 3, p. 84, nota 101. (39) Ian M. LONIE (1981) relaciona esta hipótesis directamente con teorías pangenéticas DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. IUus., 15, 1995, 103-149. La ideación científica del ser mujer en Galeno 119 tipos de mujeres y hombres según que las semillas femenina y masculina, que poseyesen ambos progenitores, hubiese procedido del mismo sexo que el del nacido (40). Frente a esta diferenciación de sexos ontogénica, se dio otra, muy conocida, localizatoria que hacía del útero izquierdo el lugar de fecundación y desarrollo de los embriones femeninos y que podía adquirir un contenido predictivo: «Observar durante la pubertad: el que de los dos testículos se manifieste al exterior: ,si el derecho (engendra) varón, si el izquierdo, hembra [Epzd. VI, 4, 21, L.V, 3121. El discurso cientíñco, en cambio, de la mano de la emergente jerarquización y sistematización del lógos y de las fórmulas sociales, expresó la privación de la capacidad intelectual de las mujeres y con ello, sustentó que quedasen sujetas al gobierno de los varones, como seres similares a los niños, incluso, en el esquema aristotélico, infértiles (41); al introducir el concepto de inferioridad, este discurso prefirió entender la génesis de mujeres como fruto del semen deteriorado de un varón displicente en sus obligaciones sociales (42), añadiendo al mundo de la diferencia de espacios la alienación de las funciones sociales. 1.2. La exégesis galÉnim De los comentarios galénicos a Hipócrates podemos diferenciar dos grandes grupos según la frecuencia con que aparecen estudios sobre las [op. nt. en nota 17, pp. 62-71]; vid. también, G. E. R. LLOYD, op. nt. supra, pp. 86- 94. En esta misma obra y en la de Paola MANULI [(1983), op. cit. en nota 171 se aduce un atenimiento a la observación (parecido entre madres e hijos/hijas) para el mantenimiento de esta hipótesis por parte de los médicos. (40) Robert JOLY (1960), op. cit. en nota 26, pp. 19-35, 75-83. (41) -La dualidad presente en la naturaleza se ve impregnada de una significación adicional como expresión simbólica de categorías fundamentales, religiosas o espirituales» [C. E. R. LLOYD, (1987), op. cit. en nota 26, pp. 69-81]; cf: Michel FOUCAULT (1987). Hzstona de la sexualzdad. 3: la inquzetud en sí, Madrid, Siglo XXI, 232 pp.]. (42) Privando, de otra mano, a las mujeres de su función en el mantenimiento de la especie [cf: Giulia SISSA (1983), op. nt. en nota 36, pp. 110-1201. DMVAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. ZUus., 15, 1995, 103-149. 120 ROSA MARÍA MOmO RODRÍG~Z mujeres. Quedan así Epidemias y Afm.smos bastante diferenciados del res to (43). Aún así, el mayor número de lugares pertenece a los Aphorismos, quizá por ser el único tratado coico en que encontramos reunidos eshidios sobre las mujeres. Ocupan la sección quinta casi al completo y se desarro- Uan en torno a la menstruación y el parto, en los tres niveles con que discurre este tratado: terapéutico, pronóstico y patológico. A lo largo de estos comentarios se diseña un organismo femenino recorrido por un canal venoso que comunica el útero con las mamas, y que es descrito utilizando la doctrina hidromecánica. La estequiología cualitativista, ausente en la doctrina hipocrática glosada, vino a servir para enunciar la inferioridad de las mujeres. Como ya habíamos dicho el que Galeno comentase unos tratados coicos con poca marca sexista no dificultó el hacer una glosa de tal tipo, pues, los datos ginecológicos que recogía, hicieron de las mujeres organismos diseñados para la reproducción, rompiendo así el marco patológico de la obra hipocrática: «Durante las menstruaciones se produce un dolor szmilar al de los ocho meses de embarazo. Sabemos que la salud es inconstante, como ya se ha dicho muchas veces en los libros sobre las mujeres. Se produce pesadez antes de la expulsión de los residuos contenidos en el útero y aparecen dolores semejantes a los de los ocho meses, que son grandes, difíciles de tolerar y peligrosos (...). La sangre acumulada en las venas impide recibir la semilla y se produce esterilidad. [Hipp. Epzd. 11 comment. 111, 35, KXVII/A, 452-4531 (44). (43) Por ejemplo, en Zn Hipp. uictu acut. comment. e Zn Hipp. humor. comment. sólo he hallado dos citas, y una en: In HiM. praed. comment., In Hipp. nat. hom. comment. e In Hipp. alim. comment. (44) In Hipp. Aphor. comment. V, 60, K.XVII/B,858-859. Si una mujer que no está encinta ni acaba de dar a luz tiene leche, pierde la menstruación. Cuantos humores son necesarios para la génesis, ya sea para las otras partes, ya para la continuidad de la especie, ya para alimento del feto, proceden del alimento de la misma parte generatriz [...l. Puesto que el ser vivo ha sido configurado con inteligencia, esta parte, como se ha mostrado, organiza todas las facultades físicas ... ibidem, 39, pp. 829-832. No encontramos en estos tratados la explicación fisiológica de la menstruación, hemos de irnos a De nat. fac. IIZ, 12, K.I1,183, vid. infia. Sólo en contados casos el comentario galénico se atiene a la ginecología, p. ej., ibidem, 35, pp. 823-825; In Hipp. Epid. 11 DI?VAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Zllus., 15, 1995, 103-149. La ideación científica del ser mujer en Galeno 121 La consideración de que el organismo femenino estaba al servicio de la reproducción, antes que ser meramente la expresión de un hecho social, queda arraigado en la obra galénica a través de una serie de concepciones en tomo al crecimiento embrionario y la alimentación postnatal, que se concretan en la descripción de un cuerpo femenino ideado cuantitativamente. Primero, el desarrollo del feto, se hacía a través del mismo material que constituía las menstruaciones: «Tras lu menstruación el cuello de lu matriz se abre en su parte derecha o izquierda. Si se desprende humedad: dieta seca. Los úteros anhelan ser purgados cada mes, por ello sus pliegues se abren como camino de los residuos, de ahí que si los úteros se purgan no hay embarazo (...). Si las matrices y las venas no vacían su sangre, las mujeres la retienen para los niños. [Hipp. Epid. II comment. 111, 30, RXVII/A, 442-4431 (45). Segundo, la nutrición postnatal parece diseñar un esquema corporal de la mujer en que el útero estuviese conectado con las mamas a través de un canal (46), canal imaginario, puesto que es una mirada fija en la reproducción la que lo dibuja. En todo caso, cambios en el tamaño de las mamas o en su turgencia, permitían un seguimiento del ciclo reproductivo femenino desde la adolescencia: <<Las mamas son signos de la abertura de la matriz, su aparición en las vírgenes muestra que son adecuadas para la relación [In Hipp. Epid. II comment. 114 34, K.XVII/A, 450-4521. comment. 114 7, 23, KXVII/A,397-401, 432-433; In Hipp. Epid. III comment. ZI, 3, 7, K.XVII/A, 590-593, 629-634. [Las cursivas, para las citas hipocráticas]. (45) Ibidem, 30, 35, pp. 443, 453; In Hipp. Aphor. comment. 46, 52, K.XVII/B, 839, 861- 869. Luego, «tras la fecundación y mientras dura el embarazo, la boca del útero permanece cerrada*, Zn Hipp. Aphor. comment. V, 51, &XVII/B, 843. (46) Zn Hippoc. Aphor. comment. 37, 50, 53, K.XVII/B, 827-828, 842-843, 845-850; De loc. afj: VZ, 5, K.VIII, 432-433. En In Hipp. Epid. ZZ comment. 111, 36, KXVII/A, 454457: modo de produccion de la leche y composición. En definitiva, de los dos mecanismos fisiológicos de galeno, el establecido según la relación: útero/sangre/mamas, se hace a través del transporte, con ello queda fundamentado el ciclo reproductor en la doctrina hidromecánica. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. S&. Hist. ZUus., 15, 1995, 103-149. Igualmente, podían ser utilizados, esos cambios, en el seguimiento del desarrollo del embarazo, fundamentalmente de peligro de aborto (47): «La leche se produce en las mujeres, y en cuantos son mamíferos; es útil que aparezca para el momento del parto ya que la naturaleza hace este alimento para los seres vivos (...). Antes del octavo mes es innecesaria la leche en las mujeres, a partir de entonces, útil (...). [Mientras tanto] el alimento se utiliza para la formación del embrión» [In Hipp. Epid. 11 unnment. m, 36, K.XViI/A, 454-4571. Este énfasis en los fines reproductores propicia el observar una gran semejanza con el tratado Sobre las enfermedades de las mujeres, sobre todo, con las deducciones caracteriológicas que se hallaban en este a partir de los datos menstruales. Así, la menstruación era un signo de buena salud de la mujer, debiendo ser provocada en caso de amenomeas y regulada (48): «El flujo menstrual es muy largo en las mujeres hidrópicas y cuando no fluye con rapidez se producen hinchazones. Pues tienen la crasis húmeda y fría; las melancólicas, secas y calientes. [In Hipp. Epid. T/? comment. 1, 7, RXVII/ A, 842-8431. Semejanza aún visible en la iteración de explicar las diferencias de los embriones masculinos y femeninos en el desarrollo del embarazo y las modificaciones que se producen en la mujer grávida, desde el color al movimiento prenatal (49). También aparecen hipótesis en estos comenta- (47) Zn Hipp. alim. comment. N, 16, KXV, 402; Hipp. Aphor. comment. V, 37, 52, 53, KXVII/B, 827-829, 843-844, 845-850; ibidem, 40, pp. 832-833). (48) Hipp. Aphor. comment. V, 28, 31, 36, 57, 66, K.XVII/B, 817-819, 821, 822, 825-827, 853-5, 881; Zn Hipp. humor. comment., KXVI, 150, 176 sq., 817; Hipp. Epid. ZI comment. IZA 27, KXVII/A, 439-440; Hipp. Epid. III comment. IIJ 56, KXVII/A, 717-720. (49) Machos en matriz derecha, hembras en izquierda es de aparición muy frecuente: Zn Hipp. Aphor. comment. 47, KXVII/B, 840-841; Hipp. Epid.1 comment. IIA 1, KXVII/ A, 212; De usupart. XN, 7, K.IV, 174; De loc. a# VI, 6, K.VII1, 437. Por el color, bueno o malo, Zn Hipp. Aphor. comment. V, 42, K.XVII/B, 834835. Para evitar la concepción de niñas en ibidem, 41, pp. 833-834. Para concebir niña, ligadura del testículo derecho; niño, del izquierdo (De rem. parabil. 11, 6, RXIV, 476). Conviene añadir que en el capítulo segundo del libro de Aline ROUSELLE [(1989), op. cit. en nota 101 «El cuerpo dominado: la mujer», se inscribe esta visión en una teoría acerca de la reproducción de varones y utilizable, además, en otra de posterior modelación de DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sn'. Hist. Illus., 15, 1995, 103-149. La ideación científica del ser mujer en Galeno 123 rios acerca de la fecundación (50), algunas, al más puro estilo cnidio, a través de aspectos terapéuticos o explicativos de casos de esterilidad (51). Por último, se describen las enfermedades puramente ginecológicas que afectan a la fertilidad o al embarazo (52). Pero, además, la relación entre organismo femenino y reproducción, se vio sostenida por la inclusión del concepto galénico de una naturaleza providente. Así, en el comentario a la sección tercera de E@demias 17 (KXVII/A, 438439) encontramos: «Las mujeres a las que no sucede nada dentro del tiempo establecido, la criatura es viable.. El comentario galénico convirtió este signo en regulativo al entender el embarazo como un proceso dirigido por la naturaleza, sólo roto por transgresiones de la madre o el descuido médico de su curso: ese mismo grupo de individuos; valga como ejemplo el ciudad0 que Galeno requirió para el embarazo: «muchas cosas perturban a las preñadas. Es necesario observar con cuidado lo que ocurre, en los primeros y en todos lo meses. Si la mujer adelgaza, tendrá un niño pequeño, porque la nutrición es poca ... En los otros meses, considerar detenidamente lo descrito en los Aforismos> (Zn Hzpp. Epid.11 comment.ZIJ 28, KXVII/A, 439). (50) P. ej.: «La semilla del embrión femenino es más débil y húmeda que la del masculino» (In Hipp. Epid. ZZ comment. IIJ 31, K.XVII/A, 446). «Se seca la semilla si hay exceso de humedad» (Zbzdem, 30, 442-443). (51) Zn Hipp. Aphor. comment. V, 49, K.XVII/B, 857-858: <<Si quieres comprobar la fertilidad de una mujer, introdúcele en la vagina paños perfumados...». También modo de diagnosticar un embarazo: «si quieres saber si una mujer está embarazada, dale miel disuelta antes de acostarse sin cenar. Si sufre retortijones está embarazadan (ibidem, 41, pp. 833-834). «Lo femenino tiene un movimiento más debilitado que lo masculino. (ibidem, 42, pp. 834835), se encuentra en el De natura pub, 18, L. VII, 504505. (52) Por falta de alimentación: In Hipp. Aphor. comment. V, 31, 34, 44, KXVII/B, 821, 823, 836-837. Diferentes causas de abortos, uterinas o generales, zbidem, 30, 43, 46, 55, pp. 820, 835-839, 851-856; In Hipp. humor. comment. J 19, KXVI, 176, sq.; o las discrasias que producen esterilidad, In Hipp. Aphor. comment. V, 62, 63, KXVII/B, 860-868, 869-872. Tratamiento y patogenia de afecciones uterinas, In Hipp. Epzd. IZ comment. ZII, 28, K.XVII/A, 439440; In Hipp. Epid. ZZZ comment. 114 6-8, K.XVII/A, 625-641; Zn Hipp. Epid. N comment. 1, 805, y la ocasión para la administración de fármacos en el embarazo Zn Hipp. aphor. comment. 114 2, KXVII/B, 652-655. DYNAMIS. Acta HZp. Med. Sci. Hist. íUus., 15, 1995, 103-149. 124 ROSA MAIÚA MORENO RODRÍGUEZ <<Hipócrates sospecha negligencia en las mujeres respecto al momento del parto; muchos son los errores de ellas; llevando toda una vida de libertinaje, incontinencia y placeres, grandes afecciones del alma, lanzándose en arrebatos, bebiendo fármacos y otras muchas cosas. Todo ello conlleva un gran peligro y pronta muerte para el embrión. Otros son síntomas derivados del aire y sus catástasis, de los cambios de las enfermedades, de la fiebre, de todas las otras enfermedades, las cuales dañan necesariamente, sobre todo en el tiempo establecido, que decimos que es entre el séptimo y el noveno mes* [In Hipp. Epid. II wmment. 111, 28, KXVíI/A, 4391. Pero se había dicho que en los comentarios a Hipócrates Galeno proyectó una teoría estequiológica cualitativista inexistente en la doctrina coica o cnidia. Vamos a ver el modo y propósito en que lo hizo al estudiar el organismo femenino. La cualidad más excelente para Galeno en virtud de sus contribuciones a la fisiología del ser humano fue el calor. Como calor innato, situado en el corazón, era el sustento básico del organismo; como elemento constitutivo del pneiima hegemónico, realizador de las funciones intelectuales. Mario Vegetti (53), al estudiar el simbolismo de este calor innato en la obra aristotélica, lo interpreta como el mantenimiento de pautas de pensamien- to ancestrales: Hestia, coexionadora y sustentadora de la fratría, al tomar características intelectuales/masculinas a través del lógos, unificaría las distintas tribus en un único fin político. Pese a ello, por ello, la diferencia cualitativa fundamental en las obras aristotélica y galénica fue la mayor frialdad de las mujeres con respecto al varón: *Buen color si es varón, malo, si es hembra. Puesto que lo femenino es más frío, por tanto, sin color (...). No sólo el esperma sino también la parte derecha de la mujer es más caliente, por estar cerca del Útero, la izquierda tiene menos sangre; temeroso y frío el esperma de la parte izquierda [In Hipp. aphor. cornment. V, 42, 48, KXVII/B, 835-835, 840- 8411 (54). (53) Mario VEGETTI (1987). Akropolis/Hestia. Su1 senso di una metafora aristotelica. En: Poikilia. Études ofds a Jean Pierre Vernant, Paris, École de Hautes Études en Sciences Sociales, pp. 357-369. (54) También la semilla femenina reúne estas características de mayor frialdad y hume- DYNAMIS. A& Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus., 15, 1995, 103-149. La ideación científica del ser mujer en Galeno 125 En temeroso, comportamiento y localización aparecen unidos, a lo bueno y lo malo, a mvés de una cualidad. La frialdad contiene más notas que transcienden su sustrato ñsico cuando aparece relacionada con alguna cualidad secundaria: <<Lo masculino no sólo más caliente que lo femenino, sino, al principio, más seco, desarrollándose y formándose en menos tiempo, lo femenino, en más. Es evidente que los huesos se forman antes en lo seco y caliente, [así] antes se constituirán los nervios, antes se abrirán las venas, y todo el cuerpo resultará preparado y activo para los movimientos(...). De forma que la misma fuerza del calor del esperma más caliente y denso contiene la causa de la rapidez del movimiento para el niño, por eso el macho se mueve en tres meses; la hembra, en cuatro. [In Hipp. Epid. IZ commnt. III; 31, KXVII/A, 444-4451. Rapidez que da lugar a la anterioridad de lo masculino, cuando, en el mundo de la ética, prioridad era una categoría de dominio. Pese a todo, la cualidad propia de la constitución femenina susceptible de la comprensión más directa, en estas obras, es una secundaria, la debilidad, que nunca aparece sola, sino en fragmentos que relacionaban la mujer con el varón, siempre, en el ámbito de la corporalidad, como si hubiese sido fácilmente asociable debilidad con, ahora ya sí, infemon'dad: .El sexo masculino es más fuerte y superior en cada obra y aprendizaje, y las mujeres más débiles e inferiores, en eso se diferencian [De Plac. Hzpp. et Plat. CMG V 4, 1, 2, pp. 5565591. Suele estar asociada con la cualidad primaria húmeda, hecho que refuerza esa consideración de dar básicamente características somáticas, lo que encontramos traducido en una aplicación asidua a la doctrina patogénica. .Siendo los cuerpos de las mujeres húmedos y débiles, resultan delicadas para el invierno en calma, pero, el frío las penetra en profundidad. [Zn Hipp. Aphor. comment. 111, 10, 12, 14, K.XVII/B, 577-584, 585-586 y 5941. dad que la masculina: ainfértiles las que tienen los úteros fríos y densos» (Hipp. nat. hom. comment. 11, K.XV, 48). DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus., 15, 1995, 103-149. El carácter básicamente orgánico dado a la humedad, induce también a que, asociada con la frialdad, continúe indicando diferencias de morbilidad (55). Por tanto, la mayor humedad aparece como un signo distintivo respecto a los varones, pero con una clara referencia somática, más que conductual (56) y es, en definitiva, la cantidad del calor la marca de género. Así pues, al uterocentrismo hidromecánico, próximo al cnidio, en cuanto que permitía apoyar la función esencialmente reproductora asignada a las mujeres, Galeno unió una teoría cualitivista con la que depositar valores de carácter social. De este modo, se delineó una firme relación entre constitución orgánica y valor social de los géneros. En el próximo apartado se verá como también la finalidad reproductora sita en el útero sustentaba la diferencia cualitativa entre varones y mujeres, lo que estrechó la vida conductual femenina y veremos, en el tercer apartado de nuestro trabajo, como nos lleva a la relación entre medicina y ética, al introducir la posibilidad de actuación terapéutica sobre el componente somático de las facultades intelectuales. La relación de la estequiología cualitativista galénica con la doctrina aristotélica ayuda por su parte a comprender la antedicha utilización de la providencia en la interpretación de fragmentos hipocráticos. Con ello se pasó de la absoluta linealidad que existía entre humor y patología psíquica en el corpus hippocraticum (57) a la posibilidad de determinar disposiciones y actuar sobre ellas. La explicación con la estequiología cualitativa, hilemórficamente for- (55) .Es más húmeda y fría que el hombre. (Zn Hipp. Aphor. comment. 114 10, K.XVII/B, 582); por lo que un mayor número de hombres son afectados por enfermedades consuntivas que las mujeres, ya que éstas son más frías y húmedas (Zn Hipp. Epid. III comment. 114 85, K.XVII/A, 785). Las mujeres blancas y los niños eunucos y los hombres blancos tiene un cuerpo flemático siendo así, débiles y blancos. Los que viven en zonas calientes, tienen cuerpos densos y secos (De comp. med. per gen. N, 1, K.XIII, 662). El ngor comienza en las mujeres por la espalda y la cadera y se dirige a la cabeza; en el hombre, desde los brazos (Zn Hipp. Epid. II comment. ZZZ, 26, K.XVII/A, 437-438). (56) .La piel de su cabeza es húmeda, al igual que en eunucos y niños» (Zn Hipp. Aphor. et Gal. in eos comment. 28, K.XVIII/A, 41). También se citan diferencias con base anatómica (Zn Hippoc. Praed. comment. ZZZ, 44, K.XVI, 608). (57) Lo que se tradujo en una interpretación cualitativista de la histeria, alejándose así de la hidromecánica del corpus hippocraticum (De diff: resp. ZIZ, 13, KVII, 959). DYNAMIS. Acta Hzsp. Med. Sn. Hzst. Illus., 15, 1995, 103-149. La ideación científica del ser mujer en Galeno 127 mulada, de los conceptos hipocráticos permitió pues, una elaboración de la distinción varón y mujer, que afectaba a todas las condiciones de la vida, a partir de una doctrina sobre la reproducción. En las obras que hemos estudiado para la realización de este apartado (58), y como sucedía en los comentarios a Hipócrates, encontramos la doble visión del organismo femenino: reproductor y cualitativamente distinto al masculino, y de nuevo, en los dos planos, cualitativista e hidromecánico, que marcan los aspectos teorético y médico de los contenidos. Las similitudes con los comentarios a Hipócrates son notorias en torno al papel de la menstruación como signo de normalidad y remedio terapéutico (59). Pero la antedicha diferencia cualitativa se convierte en los escritos fisiológicos en señal de inferioridad del organismo femenino frente al masculino; ya que la consecuencia más relevante de la doctrina fisiológica utilizada fue la posibilidad de ser aplicada a la explicación de las bases orgánicas de la conducta: «Algunos de los (signos) fisonómicos nos revelan directamente y sin intermediarios la complexión humoral. Son, por ejemplo, los que hacen referencia al calor, a los cabellos, e incluso a la voz y a las funciones de las partes. Pero oigamos lo que escribió Aristóteles en el libro primero de la Histoma de los anzmales: <<la parte de la cara situada por debajo del bregma y comprendida entre los dos ojos es la frente. Los animales son lentos si la frente es grande; rápidos, si es pequeña; irascibles, si ancha (60). Esta determinación se fundamentó en una teoría hilemórfica que, a (58) He debido explicar algunos datos acudiendo a De semzne y De usu partium, al ser estos l sus únicas fuentes. (59) De venae sect. adv. Eras., K.XI, 158; Meth. med. V, 13, KX, 368 sq.; De loc. aff: U, 4, I KVIII, 433. (60) De anzmi corp. temp. seq., KIV, 795-796 [traducción de Luis GARCÍA BALLESTER 1 (1972). Alma y enfermedad en la obra de Galeno. Traducción y comentario del escrito Quod anzmz mores temperamenta sequantur. Valencia, Secret. Public. Univ. Valencia, 370 pp.; l aquí, 601. I DYNAMZS. Acta Hzsp. Med. Sn. Hzst. Illus., 15, 1995, 103-149. 134 ROSA MARÍA MORENO RODRÍGIEZ de normas y valores sociales (79); al mismo tiempo, que el uso de los opuestos por Aristóteles, proviene del mantenimiento de la utilización de la diairesis platónica (80). Pero, también se puede entender dentro del marco dialéctico, orientado a conseguir la efectividad de la doctrina. La dicotomía puede ser arecargada semánticamente y reelaborada ideológicamente. de manera, que sea insertada en un esquema de representación metafórico: .La sangre más densa y caliente produce fortaleza, si tiende a ser fina y fría, lleva a la sensación e inteligencia ... Los mejores de todos los animales son aquellos cuya sangre es caliente y también fina y clara, están preparados para el coraje y tienen inteligencia. Consecuentemente las partes superiores del cuerpo predominan sobre las inferiores y, el macho sobre la hembra, la parte derecha del cuerpo sobre la izquierda [Partium animalium, 648a 3-14] (81). La discriminación social de las mujeres, explicada por su inferioridad corporal, vendna a demostrar la naturalidad del poder y del mando de unos pocos: «la afirmación del que manda, la definición como ser activo de quien ejerce el poder, se desprende de un conjunto de negaciones que (79) C$ G. E. R. LLOYD (1987), op. cit. en nota 26, pp. 86101; Gulia SISSA (1983), op. cit. en nota 36. La cuestión es que las oposiciones pueden incluirse en diferentes formas de organización [Ludmila JORDANOVA (1993), op. cit. en nota 341 y que sólo su interpretación metafórica parecen ser operativa en la discriminación por sexo [Celia AMORÓS (1991), op. cit. en nota 81. (80) Mario VEGGETI en la introducción de CAMPESE, Silvia; MANULI, Paola; SISSA, Giulia (1983), op. cit. en nota 3. Para Judith M. GREEN (1992). Aristotle on Necessary Verticality, Body, Heat, and Gendered Proper Places in the Polis: A Feminist Critique, Hypatia, 7, 70-96, los opuestos quedan integrados en un esquema vertical al servicio del télos. (81) [Y su explicación en: 650a 20-651a 201. Su traducción conductual sería así: *existe otra clase de amistad fundada en la superioridad, como la del padre hacia el hijo, y en general, la del mayor hacia el más joven, y la del hombre hacia la mujer, y la de todo gobernante hacia el gobernado. Pero estas amistades también difieren entre sí (...). Pues la virtud y función de cada uno de estos es diferente y diferentes son también las causas por las que aman» (Etica nic., 1158b 12-19); Celia AMORÓS (1991), op. cit. en nota 8, pp. 31-32. La diferencia masculino/femenino es una que habla de la relación metafísica entre materia y forma, esta entendida como fin, como definición absoluta del ser [Giulia SISSA (1983), op. cit. en nota 36, p. 1431. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus., 15, 1995, 103-149 La ideación científica del ser mujer en Galeno 135 afectan al sexo y a la capacidad de dominio sobre otros pueblos; en consecuencia, surge de la definición de otras y otros, mujeres y varones, como seres pasivos> (82) y se constituye como lógica de dorninio, sobre otros, y/o sobre actitudes propias que representan a esos otros (83): aDe modo que la ira sigue de alguna manera a la razón, y el apetit0 no, y por esto es más vergonzoso; puesto que el que no domina la ira es, en cierto modo, vencido por la razón, mientras que el otro 10 es por el deseo y no por la razón (Etica nic., 1149b 1-5) (84). La privación de la c~razón de dominion a las mujeres coincidió con la crisis sufrida por la ciudad-estado de Atenas, con la transformación radical de sus caracteristicas y la aparición de un figos con el que se trató de establecer un concepto de virtud universal y transcendente que arnparase las nuevas normas sociales. En un periodo, marcado para la metrópolis por varias epidemias de peste y desastres militares (85), la labor socializadora de la ciencia tuvo como objetivo el informar a 10s individuos de 10s fines de la comunidad, a través de elaboraciones sobre virtudes sociales o normas de conducta asentadas en la naturaleza (86): (82) Amparo MORENO SARDA (1988), @. cit. en nota 8, p. 48. En esta via la oposición binaria y el proceso social de relaciones de género forman parte del significado del propio poder; cuestionar o alterar cualquiera de esos aspectos amenaza la totalidad del sistema Uoan W. SCOTT (1990), @.cit. en nota 91. (83) Amparo MORENO SARDA [(1991). La realidad imaginaria de las divisiones sociales: una aproximación no androcéntrica. En: Lola G. Luna, op. cit. en nota 7, pp. 87-1011, 10 enombran: <<Este sistema imaginari0 de clasificación social, en tanto en cuanto pensamiento vinculado al ejercicio del poder (conocer para dominar: logos arkhitectos), opera como pensamiento co-activo, esto es, se materializa mediante la ordenación coercitiva de las relaciones sociales y la persuasión de que tales relaciones no pueden ser sino tal como quedan formuladas en tal sistema, (p. 92). (84) <cY 10 que precisamente le obliga a hacerse de otro (al esclavo, en este caso) es el no poder llegar a entender la razón, sino cuando otro se la muestra, pero sin poseerla. [Amparo MORENO SARDA (1988), OP. cit. en n. 8, p. 591. Quizá porque: .la parte irracional, es, en cierto modo persuadida por la razón~ (Etica nic., 1102b 33-35). (85) Richard GARNER (1987), op. cit. en nota 19, p. 11; Wilhelm NESTLE (1961). Historia &l +r¿tu @go. Desde Hmnero hasta Luciano, Barcelona, Ariel, 379 pp., aquí, 137. (86) Si las leyes estaban establecidas por convención <<el hombre podia pensarlas y realizarlas de otra manera: la lengua, la constitución política, la organización social, la moral, todo fue sometido al análisis de la razón, armada con el inexorable bisturí DEVAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus., 15, 1995, 103-149. 136 ROSA MARÍA MORENO RODR~GWZ .Se ha de notar, pues, que toda virtud lleva a término la buena dispe sición de aquello de lo cual es virtud y hace que realice bien su función ... Si esto es así en todos los casos, la virtud del hombre será también el modo de ser por el cual este se hace bueno y por el cual realiza bien si función propia,, (Etim nic. 166-1671 (87). Por eso la lógica o la filosofía permitieron la resolución de la apona eleática al crear dos realidades: la inmutable y universal y la mudable, particular y transformable (88). Este doble universo permitió, permite, la de la dicotomía naturaleza/convención humana» [Martín S. RUIPÉREZ; Antonio TOVAR (1978). La historia de Grecia hasta el jnal de la guerra del Peloponeso, San Sebastián, Montaner y Simón, 382 pp.; aquí, 177; I.M. CROMBIE (1979). Análisis de las doctrinas de Platón, Madrid, Alianza, vol.1, pp. 21&219 y 231; G. E. R. LLOYD (1987)a The revolutions of Wisdom. Studies in the claims and Factice of ancient Greek Science, Berkeley, Univ. California Press, 468 pp. aquí, 119. Amparo MORENO SARDÁ (1988), op. cit. en nota 8; Sarah B. POMEROY (1987), op. cit. en nota 26, p. 91; Mario VEGETTI (1981). Los ongenes de la racionalidad cientíjca. El escalpelo y la pluma, Barcelona, Península, 191 pp. En general, este proceso está relacionado con el periodo de expansión de la liga ateniense, la autoimagen del hombre griego estuvo orientada a controlar su allótrion [Ruth PADEL (1983), op. cit. en nota 26, pp. 45; Paul DEMONT (1990). La cité grecque archazque et classique et l'ideal de tranquillité, Paris, Les Belles Lettres, 435 pp.; aquí, 43-51]. (87) <<Como el LOCOS ARKHITEKTOS ha de ordenar y contruir el espacio social, en el que han de realizarse las diversas actuaciones correspondientes a los modelos de comportamiento que se desprenden del arquetipo viril; como, también, el legislador deberá modelar, casi como le plazca, los cuerpos de los niños tan pronto son engendrados, a fin de que asuman, hasta casi encarnarlo, el arquetipo viriL> [Amparo MORENO SARDÁ (1988), op. cit. en nota 8, p. 1361. También, Sarah B. POMEROY (1987), op. cit. en nota 26, p. 91: «la educación de los niños debe ser uno de los objetivos principales de los que debe ciudar el legislador. Dondequiera que la educación ha sido desatendida, el Estado ha recibido un golpe funesto. Esto consiste en que las leyes deben estar siempre en relación con el principio de la constitución, y en que las costumbres particulares de cada ciudad afianzan el sostenimiento del Estado, por lo mismo que han sido ellas las únicas que han dado existencia a la forma primera.. (88) G. E. R. LLOYD (1987), op. cit. en nota 26, p. 110; I.M. CROMBIE (1979), op. cit. en nota 85, pp. 255-256, 312-3301. Fuera de esta racionalidad se vive en un mundo de valores y los valores separados de la realidad objetiva se hacen subjetivos. El logos es, en virtud del conocimiento, ley, regla y orden [Herbert MARCUSE (1980). La racionalidad tecnológica yla lógica de la dominación. En: Barry Barnes et al. Estudios sobre sociologia de la ciencia, Madrid, Alianza, pp. 323-347; aquí, 337-3381. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. IUus., 15, 1995, 103-149. La ideación científica del ser mujer en Galeno 137 existencia de una verdad científica fáctica, en cuanto que describe un modelo construido para traspasar los valores de la pólis al discurso cientifico (89). Platón y Aristóteles introdujeron entre la conducta aceptable y el medio para reconocerla el campo científico, al considerar el vicio como resultado del desconocimiento (90). En el caso de Platón y Sócrates, la moralidad exigía que el concepto de bien superase los conocidos como bienes individuales o temporales. Por primera vez, luego será caractenstico de cualquier doctrina, se dio cuenta de la diferencia entre una justicia universal y otra individual y se establecieron los modos de acercamiento entre ambas. Si la justicia universal se realizaba llevando cada uno en la comunidad la función para la que estuviese mejor dotado, la individual giraba en torno del control de las pasiones ya que fue definida como el mantenimiento de los apetitos dentro de los límites (91). La elaboración científica de la justicia y la virtud confluyeron en la concreción de un ciudadano, cuyo atenimiento al servicio de la polis lo (89) G. E. R. LLOYD op czt. supra p. 184; Amparo MORENO SARDÁ (1988), op. czt. en nota 8, p. 136; Sarah B. POMEROY (1987), op. nt. en nota 26, p. 91; Emanuele SEVERINO (1989). La tendennafundamental de nuestro tzempo, Pamplona-Imña, Parniela, 183 pp., aquí, 94; Mario VEGETTI (1981), op. czt. en nota 85, p. 135. (90) «Para combatir ideas amorales,Platón, se sintió obligado a construir toda una cosmogonia, en la que el primer lugar le fue dado al intelecto y designio consciente» [W. GUTHRIE (1969). A Histoly of Greek Philosohpy, Cambridge, Cambridge Univ. Press. vo1.3, pp. 55-134; E.R. DODDS (1980). Los griegos y lo irracional, Madrid, Alianza ~niv,-292 pp., aquí, 175-1761 y algo similar hizo Aristóteles «tres cosas pueden hacer al hombre bueno y virtuoso: la naturaleza, el hábito y la razón* (Amparo MORENO SARDÁ (1988), op. cit. en nota 8, p. 128). Y así, a partir de la filosofía sistematizada, el hombre toma algo de divino en sí: el intelecto Uean PEPIN (1971). Idées grecques sur l'homme et sur b dieu, Paris, Les Belles Lettres, 402 pp.; aquí 3-21]. (91) En virtud de la creencia en la existencia de un alma inmortal, poseedora de la verdad, de naturaleza divina y en continuo antagonismo con un cuerpo sometido a bajas formas de conducta, achacables a la conexión que mantenía con funciones animales, [E. R. DODDS op. cit. supra p. 1771; a través de la educación se configura un individuo cuyas aspiraciones son alejarse del mundo percibido por los sentidos para devenir «compañero de la verdad, la justicia, el valor y el autodominio* [G. M. A. GRUBE (1984). El pensamzento de Platón, Madrid, Gredos. p. 165; 1. M. CROMBIE (1979), op. nt. en nota 85, pp. 352-3721, DYNAMS. Acta Hisp. Med. Sci. Hkt. Rlus., 15, 1995, 103-149. diferenció del amoral o incívico e <<introdujo una radical escisión entre las personas que originó una forma más de diferenciación dentro del amalgamado estamental hecho por los legisladores>> (92). La unión entre beneficio de la comunidad y método para conseguirlo pareció necesitar, como parte del método diairético la existencia de los hechos (93). La imaginería de Platón acerca de las mujeres las mostró irascibles y concupiscibles, sometidas a su útero animal, es decir, suma de todas aquellas caractensticas que por proceder del alma apetitiva estaban más alejadas de la razón (94). En su doctrina evolucionista regresiva encontró su origen en el resultado de reencarnaciones de varones cuya capacidad racional 'hubiese sido tan precaria que no hubiesen podido controlar sus vidas irascible y concupiscible, es decir, habrían sufrido el castigo de (92) Mano VEGETTI (1981), op. cit. en nota 85, p. 138. «Si, el griego tiene derecho a mandar al bárbaro puesto que la naturaleza ha quendo que bárbaro y esclavo fuesen una misma cosa... Ha quendo que el ser dotado de razón mande como dueño. [Amparo MORENO SARDÁ (1988), op. cit. en nota 8, p. 46 y passim para etnocentrismo en Aristoteles] . (93) Argumentación que ~involucra términos opuestos con fines suasorios más que demostrativos» [G. E. R. LLOYD (1987), op. cit. en nota 26, pp. 112-115; «como si la percepción fuera una afección puramente pasiva, incapacitada para atrapar el ser. [Michel FREDE (1987). Essays in Annent Philosophy, Oxford, Clarendon Press, 382 pp., aquí, 3-81. (94) CJ Evelyn Fox KELLER (1989). Amor y sexo en la epistemología de Platón. En: op. cit. en nota 7, pp. 2940. Así el deseo de la mujer era visto como una peligrosa - - irrupción dentro de la autonomía del hombre [ibidem, p. 731, pidiéndosele abstinencia respecto a los placeres del hombre, llegándose a relacionar fertilidad con frigidez en los tiempos de Hesíodo [Sarah B. POMEROY (1987), op. cit. en nota 26, pp. 64651. Al mismo tiempo, empiezan a aparecer características negativas para ellas, resumiendo los elementos culturales ajenos a la razón: son más porosas, por tanto susceptibles de posesión demoníaca, su sangre es negra, de donde está relacionada con el Hades: alas mujeres son peligrosas para los hombres por ser penetrables*, pueden ser relacionadas con animales [en la taxonomía zoológica de las mujeres de Simónides, cf: Claude MOSSE (1990), op. cit. en nota 20, pp. 11 1-1 121 o como sucede con el menadismo organizado por los hombres [visto por Ruth PADEL (1983), op. cit, en nota 26, pp. 7-81 y, en definitiva, se las había dotado de una imagen «golosa, coqueta, sensual y ladrona» [Claude MOSSE, ibidem, p. 133. Más: John J. WINKLER (1990), op. cit. en nota 4 y Helen KING (1983), op. cit. en nota 11, pp. 109-1271. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus., 15, 1995, 103-149. La ideación científica del ser mujer en Galeno 139 reencarnarse en mujeres (95), como si este fuese el mayor mal y la mayor amenaza que cupiese a un varón; seguramente así debía de ser dado que les estaba a las mujeres legalmente prohibido la participación en la vida pública, si, además, se les negaba toda otra función que no fuese el tejer (96). En el periodo romano la capacidad brindada por el lógos para iluminar el camino del individuo es el lema del discurso filosófico (97). En esta apreciación no se ve ninguna diferencia con las doctrinas ñlosóficas helenísticas, que sobrevivieron durante el periodo de crisis de la sociedad romana con el mismo y prior objetivo de encontrar el significado de la vida individual en relación con el entorno, y que se habían dado en un momento social de similares caractensticas de desconfianza en el mantenimiento de las instituciones o de la paz social (98). Si bien el libre raciocinio, la libertad de expresión, motora de las graves sediciones en los albores del principado (99), era impedido, al menos se podía mantener la existencia, vital y social, tan inestable en la historia de Roma. A este fin contribuía la filosofía: «la filosofía enseña a vivir»; de las tres partes que la componían, ética, física y lógica, la primera era un «ejercicio doméstico colectivo» (100). (95) Jean-Fran~ois MATTEI (1989). L'ordre du monde. Platon-Nietzsche-Heidegger. Paris, PUF, 211 pp.; aquí, 48-69; Marcel DETIENNE (1986) . Dionisio a cielo abierto, Barcelona, Gedisa, 127 pp.; aquí, 116. (96) Cf: Ana IRJARTE (1990), op. cit. en nota 6. Todo ello apoyado en una sólida legislación que reune las disposiciones educativas y las de la justicia vid. Etica nic., 1179b final; George A. KENNEDY (1989). Orato~y. Zn: P. E. Easterling; B. N. W. Knox (eds.). The Cambndge Histoly of Classical Literature. Volumen I, Part 3: Philosophy, Histq and Oratq, Cambridge, Cambridge Univ. Press, pp. 86-114; aquí, 86-89. (97) Para tener una revisión reciente de la utilización de conceptos sobre la naturaleza en el desarrollo de teorías éticas cJ William JORDAN (1990). Ancient concepts oj Philosophy, London-New York, Routledge, 207 pp.; aquí la primera página del capítulo con este sugerente título: .The hellenistics philosophers: philosophy, nature and therapp, pp. 139-170. (98) El orden político y social fue visto como una servidumbre ineludible y la vivencia de la divinidad como correlato significativo y soporte moral de la vida del individuo [Gonzalo PUENTE OJEA (1974), op. cit. en nota 19, pp. 139 y 1951. (99) Ramsay MACMULLEN (1992). Enemies of the Roman Order. Treason, unrest and alienation in the Empire, London/New York, Routledge, 370 pp., aquí, 145. (100) Aline ROUSELLE (1992), op. cit. en nota 16, aquí, 302; «por doquier la subversión de los instintos y la depravación moral arrojaban al hombre a una vida para phúsin, DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus., 15, 1995, 103-149. 140 ROSA MAR^ MORENO RODIÚGLEZ Como en la sociedad griega, este tipo de educación estaba vedado a las mujeres, que, igualmente, carecían de participación en la vida ciudadana, independientemente de su estatus de nacimiento. Según Ulpiano las mujeres como impúberes carecían potestad y, aún más, sexo, dificultad física e infamia moral, eran causas de incapacidad legal (101). Sin embargo, no parece que existiese una elaboración de las razones de tal incapacidad y sí persistir notas externas para la identificación de las transgresiones al orden, como la falta de modestia y el acatamiento del silencio en los actos públicos (102). 3. USO METAFÓRICO DE LA CONSDERACIÓN DEL ORGANISMO FEMENINO En este marco, lo propio de la obra galénica parece ser el añadir un grado más a esa desconfianza en la pervivencia del orden pues, la recogida de las obras naturalistas griegas -Platón, Hipócrates, Aristóteles-, no hace sino reforzar la dependencia del medio -social- y, por tanto, minar la capacidad deliberadora de la persona, que queda encadenada a un credo encabezado por el peso de la autoridad o de un pasado más dichoso y analizada dentro una teoría determinista acerca del componente orgánico de los individuos que moldea las decisiones racionales. Galeno afirmaba poder suministrar con su conocimiento médico una correcta forma de vida para los individuos, por lo tanto, de codificar valores y normas sociales (103): y la explotación económica y la opresión política no encontraban más límites que los de la propia fuerza física. (Gonzalo PUENTE OJEA (1994), op. cit., en nota 19, p. 203). (101) Jane F. GARDNER (1993). Being a Roman Citizen, London-New York, Routledge, 239 pp., aquí, nota 19, p. 91. (102) «The romans themselves in the historical period do not appear to have questioned the reasons for the exclusion of women from these public activities. It was simply taken as given fact»; injrmitas o bvitas animi son aducidas para privarlas de capacidad en la ley privada uane F. GARDNER (1993). op. cit. supa, pp. 88 (para la cita) y 89-1021. Kd. también Suzanne Dixon (1988), op. cit. en nota 4. pp. 28, 7484. (103) «En efecto, de acuerdo con lo que ya dije en el tratado Sobre las costumbres, al mismo tiempo que dotamos a nuestro cuerpo de una complexión humoral adecuada DYNAMZS. Ac& Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus., 15, 1995, 103-149. La ideación científica del ser mujer en Galeno 141 <<El hábito del alma se corrompe por las malas costumbres en el comer y en el beber y en toda clase de espectáculos. Es necesario conocer las pautas higiénicas de todo esto y no considerar que sólo el filósofo puede [hacer buenos individuos] pues las enfermedades producen pasiones y muchas de ellas dan lugar a una debilidad del calor innato que, en términos higiénicos, es lo primero que hay que guardar. Pe San. tuenda I, 8, RVI, 40411. La doctrina parte de un único supuesto positivo, la potenciación de la razón y vanos negativos, como quizá es propio a cualquier sistema ético jerarquizado: .Es evidente que yo hablo de facultades de la razón, que se ejercen y desarrollan procurando más alegría que los placeres del cuerpo. Pues no tenemos otro medio de diferenciarnos de perros, cerdos, corderos y asnos. (De pecc. dign. 5, KV, 87). Como se anunciaba ese ser varón es definido con pocas notas positivas en los tratados puramente médicos, se dice sí, que formaba parte de una naturaleza universal, que lo había provisto de los medios lógicos y técnicos, para defenderse a sí mismo y a la especie, quizá, respectivamente. Es en los escritos de orientación más pedagógica o filosófica donde podemos hallar algo más de información. En Sobre el diagnóstico y tratamiento de las afecciones del alma, podemos apreciar alguna nota, a través del análisis de los recursos empleados: la característica de la vida humana es la liberación de las afecciones: *Se ha mostrado que es necesario utilizar esta facultad que los antiguos llamaban concupiscible, porque tiende ciegamente a los placeres del cuerpo. Si la incorrección debida a la cólera hace del hombre un espectáculo vergonzoso, sucede lo mismo con la del erotismo, la glotomediante los alimentos, las bebidas y todo lo que hacemos diariamente, procuramos también con ello la virtud del alma» (GARCÍA BALLESTER, Luis (1972), @. cit. en nota 60, p. 27). Para Galeno, la medicina era el arte de mantener la salud de los individuos y de curar sus enfermedades (Ars med. 1, K.1, 307-309), y sus elementos de estudio eran comunes a ambas [«puesto que las funciones obedecen a las constituciones de las partes, las diferencias de las mismas radicarán en ellas. (De san. tuenda 1, 5, K.VI, 161. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sd. Hist. Illus., 15, 1995, 103-149. ROSA MAIÚA MORENO RODRÍGUEZ nena, la embriaguez (...) que son efectos irracionales del alma concupiscible (...). El control de esta pasión no consiste en procurarle los bienes que desea, pues se fortalecena, sino que, reprimiéndola, se empequeñece y debilita, de tal suerte que se somete a la razón por debilidad y no por obediencia, (De aff dzgn. 6, KV. 27-28). Además, se diseña para el control de las pasiones una terapia orgánica (Quod animi mme corporis temperamenta sequantur) orientada desde el nacimiento según la constitución orgánica, ya que desde ese instante se podía constatar el estado de las almas: «Si el movimiento de arteria en el codo, especialmente el izquierdo, es rápido y grande desde el nacimiento, se muestra que el poder espirituoso es fuerte; es esta una condición proclive a caer rápidamente en la ira y la frénesis [De plac. Hzpp. et Plat., CMG V 4, 1, 2, pp. 4171. Igualmente, aparecen junto a las medidas estrictamente médicas, otras de carácter más pedagógico, directo e indirecto. En primer lugar, una pedagogía directa que requería la autovigilancia continua de hábitos y la revisión de la conducta por personas de toda fiabilidad [De aff dign. 3, 4, KV, 7-21], de manera que la ascesis impuesta pudiera comenzar a realizarse ya en el momento del nacimiento: «Si se quiere fijar la mejor conducta del hombre, deben ser hechas dos cosas (...) adquirir conocimiento de la verdad y debilitar los movimientos de los afectos por habituación a las buenas prácticas. Así, desde el comienzo se debe moldear al varon con vistas a los mejor, atendiendo antes que nada a las mismas semillas, y cuidando el régimen de la mujer embarazada, en alimentos y bebidas, ejercicio y descanso, sueño y vigilia, deseo e ira ... [Deplac. Hipp. et Plat., CMG V 4, 1, 2, pp. 322-3231 (104). Ascesis que estaba orientada al control de las almas irascible y concupiscible y que giraba en torno a la disciplina moral, al ser considerados el dolor y el placer los verdaderos enemigos de la paz espiritual: (104) Vid. Aline ROUSELLE (1989), op. cit. en nota 10, pp. 68-78 y p. 237; Giulia SISSA (1983), op. cit. en nota 36, pp. 86-87. También Suzanne DIXON (1988), op. cit. en nota 4, pp. 114, y 120-126, para la relación entre la conducta materna y la educación de los hijos. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Züus., 15, 1995, 103-149. La ideacion científica del ser mujer en Galeno 143 «Puesto que en el ser humano predomina el juicio y puesto que las costumbres del alma se derivan de las funciones del cuerpo ... (hay que proceder) igual que el escultor o el amante del trabajo, que aprende a conseguir el meson a través de la mucha experiencia y el conocimiento, como el mismo Poiícleto con su canon. [De temperam. 1, 9, RI, 5645661. A su vez, el atenimiento a la razón, se erguía como freno a la caída en las pasiones y errores del juicio, fuente de todo mal social: .Es útil para los médicos conocer la parte hegemónica del alma para aplicar remedios al lugar afectado si la facultad racional es dañada, pero para los filósofos este conocimiento no se usa ni para descubrir la diferencia de las virtudes ni para entrenarse en ellas. Porque si la parte gobernante del alma está en el corazón o en la cabeza, debemos ser capaces de adquirir prudencia, templanza, justicia y coraje, desde la enseñanza y entrenamiento, de diferente forma* [De plac. Hipp. et Plat., CMG V 4, 1, 2, pp. 586-5891. De nuevo estamos ante la inmanencia de una capacidad lógica, en el varón, de procedencia divina, que al igual que en la obra platónica situaba la sujeción a los deberes sociales como fin primero del individuo y que proponía como recurso para conseguirlo el mismo control de todos aquellos elementos que pudieran distorsionarlo, es decir, todos los relacionados con las almas concupiscible e irascible, motores de formas de vida no virtuosas. «Si no estamos equivocados, es correcto decir que el errar pertenece al campo del lógos. Vemos a todos los seres humanos sumidos en un equivocarse en todo o equivocándose en cosas pequeñas y de poco valor ... Me parece que el sabio es exactamente el que se conoce a sí mismo ... Igual que en la vida y en todas las técnicas todo varón puede reconocer los grandes excesos y las diferencias, las pequeñas, sólo los sabios y los técnicos, así, también, sucede en lo que concierne a los errores y las afecciones. [De aff: dzgn. 2, KV, 3-41. Filosofía y medicina se aunaron en este momento como instrumentos que permitían el correcto funcionamiento del varón, a través de la creación de un lógos que teóricamente era capaz de controlar todos los fenómenos psicológicos (105). La tautología contenida en esta doctrina se DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus., 15, 1995, 103-149.