Reseñas
Abstract
Ann LA BERGE ; Mordechai FEINGOLD, French medical culture in the nineteenth century.
Full text
482 RESE&AS estudios locales publicados en revistas o libros poco accesibles; ofrece también un amplio abanico de preguntas sobre la realidad social de la pràctica médica medieval protagonizada por los médicos/cirujanos judíos; y otra cosa no menos importante: el libro muestra de forma muy clara la íntima relación de la practica médica con los factores religiosos, sociales, económicos, intelectuales en que se desenvuelve la relación médico-enfermo. Algo interesante para quien hoy enseria historia de la medicina en una facultad de medicina. Luis GARCÍA BALLESTER Ann LA BERGE; Mordechai FEINGOLD (eds.). French Medical Culture in the Nineteenth Century, Amsterdan/Atlanta GA, Editions Rodopi B.V., 1994 [Clio Medica 25/The Wellcome Institute Series in the History of Medicine], XII + 384 pp. ISBN: 90-5183-561-2. La actividad publicista ha constituido unos de los grandes objetivos del Wellcome Institute for the History of Medicine. Quedan muy lejos aquellas publicaciones de los arios 20 y 30 muchas de ellas surgidas del entorno de las actividades del Museo y cuyo màximo exponente bien podría ser la History of Scottish Medicine (2 a ed., 1932) de John D. Conrie. En 1946 fue nombrado director del Museo y Biblioteca E. Ashworth Underwood (1899-1990) cargo que mantuvo a lo largo de 18 arios (hasta 1964), período durante el cual se reactivó la actividad editorial tras el paréntesis de la 2 a Guerra Mundial. Ocho títulos componen una serie de publicaciones monogrificas aparecidas entre 1946 y 1956. Por otra parte, durante este período se iniciaron las dos publicaciones periódicas emblemicas: la revista Medical History (1956) de la que fue editor el propio Underwood y el repertorio Current Work in the History of Medicine (1954). Entre 1964 y 1973 las actividades del Wellcome Historical Medical Museum and Library —convertido en Wellcome Institute en 1968—, fueron dirigidas por Noél Poynter (1908-1979) quien previamente había ocupado el puesto de Bibliotecario Jefe desde 1954. Editó la revista Medical History (1961-1973) y durante su etapa se dinamizó la tarea editorial con la publicación de diversas series: Library Catalogue Series (1962-1977) con 6 títulos; Museum Catalogue Series (1969-1972) con 3 títulos Historical Monograph Series (1962-1974) con 25 títulos; así corro otras menores. En 1973 accedió Edwin Clarke (n. 1919) a la Dirección del Wellcome Institute produciéndose un notable retroceso en la empresa editorial, con mantenimiento DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. 111us. 1996, 16, 473-512.
RESE&AS 483 casi excicusivo de las dos publicaciones periódicas. Por el contrario su gestión estuvo encaminada a promocionar actividades académicas y potenciar las relaciones del Instituto con University College, cuyo Sub-Departamento de Historia de la Medicina había pasado de las manos del propio Clarke a las de William F. Bynum en 1973. Fruto de estas gestiones fue el nacimiento en 1977 de la Academic Unit of the Wellcome Institute con seis scholars entre los que se encontraban Bynum, Vivian Nutton y Roy Porter; los dos primeros editores de Medical History desde 1980. A partir de esta última fecha e independientemente de la persona que haya dirigido el Wellcome Institute (A.R. Hall, P.O. Williams, W. Paton) —Clarke cesó como Director en 1979—, se ha producido un renacimiento de la actividad editorial en forma de diferentes suplementos anuales de la revista desde 1981. En 1986 y siendo editores Bynum y Porter se inició una serie monogràfica que ha alcanzado un total de 36 títulos. Los 8 primeros (1986-1988) editados por Croom Helm; los 17 siguientes (1988-1993) por Routledge y los 11 últimos (1993-1995) por Rodopi constituyendo en este último caso diversos números —la mayoríade la inestable revista Clio Medica. Si comparamos esta serie monogràfica con la editada por Poynter entre 1962 y 1973 se ponen de manifiesto algunos hechos que serialan el cambio habido en la Historia de la Medicina durante estos últimos arios, circunstancia a la que no ha sido ajena la propia institución Wellcome. De los 25 títulos que componen esta última, 21 son obras individuales y sólo 4 tiene un.caràcter colectivo, si bien son el resultado editorial de Symposia o Congresos (el número 25 por ejemplo son los Proceedings del XXIII Congreso Internacional de Historia de la Medicina celebrado en Londres y cuya presidencia correspondió al propio Poynter). Por el contrario las monografías editadas bajo la dirección de Bynum y Porter son obras colectivas en su mayor parte, sobre temas monogrfficos previamente establecidos, con una mayor vinculación a la vida académica y una participación mas internacional. Los propios editores generales de la serie han sido en múltiples ocasiones editores de volúmenes concretos. Uno de los últimos títulos aparecidos (Clio Medica, 25) corresponde a los trabajos presentados a la reunión «Researches and Practitioners: Aspects of French Medical Culture in the Eighteenth and Nineteenth Centuries» celebrado en Blacksburg en 1990 bajo los auspicios del College of Arts and Sciences y del Center for the Study of Science at Virginia Polytechnic Institute and State University. Son editores del libro Ann La Berge y Mordechai Feingold, pertenecientes ambos al Centro de Virginia. La monografía se estructura en una extensa introducción de la que son autores los editores y once estudios que abordan diferentes aspectos de la medicina francesa de los siglos xviii y xix (2 y 9 respectivamente). En tres de ellos (Hildreth, Goldstein y Gelfand) se hace alusión explícita al hecho de DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1996, 16, 473-512.
484 RESEN AS tratarse del texto —en algunos casos en versiones revisadas— que presentaron a la Conferencia de Blacksburg. Llama la atención que de los doce autores cinco sean varones y siete mujeres, hecho que evidencia igualmente la nueva situación de los estudios histórico-médicos. Si lo comparamos con las firmas de los trabajos que estructuran la monografia n Q 15 editada por Poynter en 1969 y que por su tipología —un Symposium celebrado en 1966— bien puede semejarse a la conferencia de Blacksburg, observaremos que de 14 firmantes sólo uno es mujer. Tal vez lo mas significativo del conjunto de trabajos sea la mayor visibilidad del enfermo y sus puntos de vista como objeto de estudio histórico. M. Ramsey en su artículo (pp. 25-78) nos muestra la tensión entre las camparias contra los remedios secretos protagonizada por los médicos en base a los principios reguladores e internacionalistas de la salud pública y la resistencia popular protagonizada por los enfermos defendiendo las libertades individuales a la hora de optar por una determinada terapéutica. La perspectiva del paciente como foco de atención también està presente en el trabajo de L. Brockliss (pp. 79-117) estudiando una forma de pràctica médica muy habitual en el siglo xviii —la consulta por correspondencia— y los cambios de poder en la relación médico-enfermo con ganancia del primero sobre el segundo. J. Duffin (pp. 118-148) enfatiza sobre la tensión generada en Laénnec entre la investigación y la pràctica médica, determinada por su diferente relación con los enfermos según se tratara de pacientes privados o atendidos en instituciones públicas. El trabajo de G. Weisz (pp. 149-188) nos muestra el desarrollo del especialismo médico en el París del siglo xix desde la perspectiva del propio médico en base a la autopercepción de sus conocimientos y pricticas. Fuera de París la atención médica estaba centrada en la figura del médico general o médico de familia. M.L. Hildreth (pp. 189-209) utilizando como fuente obras teatrales de orientación social, analiza sus contenidos reconstruyendo la relación entre los médicos y el «cuerpo» familiar en el marco de las necesidades políticas de la Tercera República. Utilizando la correspondencia entre Gustave Flaubert y George Sand, J. Goldstein (pp. 210-247) muestra cómo el primero, por considerarse una «mujer histérica», abrió el camino hacia una subversión de los estereotipos de género. Por otra parte establece la interacción del discurso médico y el literario en relación con el tema de la histeria. Si Goldstein seriala la asociación histeriagénero, T. Gelfand (pp. 248-179) presenta el papel de la raza en la cultura médica y hasta qué punto la sociedad francesa encontró en el discurso biomédico justificaciones a las teorías racistas. Todo ello desde un anàlisis de la carrera académica y los escritos de Jules Soury, un conspicuo defensor del antisemitismo. El motor que supusieron para el desarrollo de la investigación y la pràctica DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. 1996, 16, 473-512.
RESEISIAS 485 médica la existencia de cursos públicos o privados (anatomía comparada, uso del microscopio), en tanto que necesidades formativas no cubiertas por el curriculum académico oficial, en la Francia de finales del siglo xvill y son aspectos abordados, desde diferentes casos, por C. Hannaway (pp. 280-295) y A. La Berge (pp. 296-326). En el primero analizando la nueva visión de la medicina en Felix Vicq d'Azyr —su programa de medicina comparada— y su institucionalización en el marco de la Société Royale de Médecine (desde 1820, Académie Royale de Médecine) origen de una buena parte de la cultura médica francesa del siglo xix. La Berge en el segundo estudia la recuperación del microscopio entre 1830 y 1855 por la medicina francesa, centrando su trabajo en las actividades docentes y de investigación clínica de los cuatro pioneros de la microscopía en Francia: Donné, Gruby, Mandl y Lebert. A resaltar la resistencia de ciertos sectores médicos a reconocer la utilidad del microscopio en la pràctica médica. La compleja y difícil relación entre la investigación clínica —en este caso la bacteriológica— y la pràctica médica son abordadas por A. M. Moulin (pp. 327- 349). A pesar de la receptividad por parte de los clínicos parisinos de las ideas de Pasteur —los patólogos integrando la teoría bacteriana de la enfermedad en el esquema etiológico y los cirujanos, vía Lister, aceptando primero la antisepsia y luego la asepsia— la medicina clínica y la investigación bacteriológica permanecieron separadas hasta la 2 a Guerra Mundial. La débil y corta síntesis producida a partir de 1894 pronto se rompió generindose un grupo de bacteriólogos —campo interdisciplinar que modificó los roles profesionales tradicionales— y un bacteriologismo restringido en el campo médico centrado en una higiene de orientación bacteriológica y en los programas de inmunización. Por otra parte esta separación dio Jugar a una segunda generación de bacteriólogos —algunos provenientes de la medicina clínica— que difundieron las teorías y prkticas de Pasteur en el mundo colonial francés con problemas sanitarios y sociales muy diferentes a los de la metrópoli. La monografía termina con un trabajo de J. Harvey (pp. 350-371) relativo a la experiencia europea (París, 1866-1871) de una médica americana: Mary Putnam Jacobi. Su doble condición de mujer y médica extranjera le exigieron unas condiciones sociales extraordinarias para poder introducirse en los círculos médicos parisinos en los que obtuvo una amplia experiencia clínica hospitalaria y consiguió ingresar y cursar estudios en la Facultad de Medicina. Una experiencia de difícil importación al mundo americano. JUAN L. CARRILLO DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1996, 16, 473-512.