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Enfermedad y muerte en el Ejército de Cataluña durante la Guerra de los nueve años, 1689-1697

Espino López, Antonio

Abstract

Partiendo de unas fuentes poco utilizadas hasta la fecha, en este trabajo realizamos una de las primeras aproximaciones que se han hecho en nuestro país entre la Historia Militar y la Historia de la Medicina en su vertiente hospitalaria. La principal aportación son los datos sobre las enfermedades padecidas por las tropas en campaña, así como las principales características hospitalarias de un frente, el catalán durante la Guerra de los Nueve Años, 1689-1697, considerado como el más importante de la Península durante el reinado de Carlos II, 1665-1700.

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Enfermedad y muerte en el Ejército de Cataluña durante la Guerra de los Nueve Años, 1689-1 69'7 SUMARIO l.-Enfermedad y muerte en el Ejército de Cataluña. 2.-Los hospitales y el Ejército de Cataluña. RESUMEN Partiendo de unas fuentes poco utilizadas hasta la fecha, en este trabajo realizamos una de las primeras aproximaciones que se han hecho en nuestro país entre la Historia Militar y la Historia de la Medicina en su vertiente hospitalaria. La principal aportación son los datos sobre las enfermedades padecidas por las tropas en campaña, así como las principales características hospitalarias de un frente, el catalán durante la Guerra de los Nueve Años, 1689-1697, considerado como el más importante de la Península durante el reinado de Carlos 11, 1665-1700. BIBLID [O21 1-9536(1996) 16; 427-4441 Fecha de aceptación: 21 de junio de 1995 El ejercicio de las armas, con las costumbres propias de los ejércitos del Antiguo Régimen, no se caracterizaba, precisamente, por un gran aprecio por la vida humana. De hecho, las condiciones de vida lograban embrutecer a los hombres. A la escasez de avituallamiento regular cabria añadir las largas marchas, la falta de lugares adecuados para guarecerse por las noches, la mala calidad de la comida -en Flandes el pan de munición que se repartía (*) Doctor en Historia, es Ayudante (L.R.U.) en el Departament d1Hist6ria Moderna i Contemporania, Universitat Autonoma de Barcelona. Edificio B, 08193 Bellaterra (Barcelona.) DYNAMIS. Acta Hirp. Med. Sci. Hist. h. 1996, 16, 427-444. entre las tropas llegó a causar epidemias de disentería-, múltiples enfermedades, etc., acosaban la salud de las tropas y hacía que pocos veteranos lograsen sobrevivir muchos años, de suerte que el porcentaje de bisoños fue siempre importante. Ante tal perspectiva no es de extrañar que las tropas prefiriesen estar alojadas en casas de los campesinos en invierno y no acuarteladas, recibiendo su soldada íntegra. Pronto descubrían que una vez ingresados en el ejército la función principal era sobrevivir. A pesar de sus deficiencias, el ejército hispano de Flandes se distinguió por la atención médica prestada a sus heridos en el hospital militar de Malinas, principalmente desde el siglo m. La mayoría de los casos necesitaban de la cirugía -heridas de espada, pica y bala-, siendo las heridas de arma de fuego la causa del mayor número de muertes. Entre las enfermedades, las principales eran las venéreas, pero aparecen también diagnósticos como «mal de corazón» o «estar roto» que pueden relacionarse con algún tipo de depresión o neurosis de guerra. Otro aspecto que no se puede olvidar es la discutible calidad de los médicos de campaña. A. Foccherini, en una obra olvidada, recordaba la falta de conocimientos de estos supuestos profesionales, algunos de los cuales facilitaban en sus obras -como De Planis Campi en su Traité des plaies faites par les mousquetades, Paris, 1623- los conjuros necesarios para facilitar la cura de las heridas causadas por las armas de fuego (1). l. EAFERMEDAD Y MUERTE EN EL EJERCITO DE CATAL~A La mayor parte de los historiadores especialistas en el tema que nos ocupa están de acuerdo en que, en los ejércitos del Antiguo Régimen, junto a las deserciones, el principal factor de reducción del número de tropas fueron las bajas por enfermedad, con una incidencia mucho menor de la muerte. De entrada cabe decir que el frente catalán durante la Guerra de los Nueve Años se caracterizó, salvo las excepciones de algunos sitios y la (1) FOCHERINI, Attilio. I socorssi ai militan fenti e ammalati in guma dall'Antichita alla jine del secolo m, Carpi-Emilia, G. Gualdi e Figli, 1916, pp. 100-102. HALE, John. Guma e Societa nellEuropa del Rinascimento, Roma-Bari, Laterza, 1987, pp. 128-129 y 167. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1996, 16, 427-444. Enfermedad y muerte en el Ejército de Cataluña, 1689-1697 429 batalla del Ter (mayo de 1694), por la baja mortalidad de las acciones bélicas, al ser un frente donde no se produjeron batallas campales. En cambio, las características climáticas del territorio, caluroso en los estíos y frio en las zonas de montaña durante el invierno, donde había un gran número de fortificaciones fronterizas guarnicionadas, así como por ser el interior del país -principal zona de invernadamás frio que la costa, hizo que la incidencia de las enfermedades fuese alta. Si a esto añadimos la deficiencia de un avituallamiento irregular, se puede entender con facilidad el problema de la falta de salud de las tropas. Ahora bien, la propia característica de las levas, con gente poco apta para el servicio, y el largo camino recorrido hasta llegar al frente, ya fuese por mar o por tierra, desde el lugar de recluta, explican, además del número alto de deserciones, el mal estado fisico de las tropas al llegar a Cataluña. Los registros del Hospital de la Santa Creu de Barcelona muestran a menudo cómo buena parte de los integrantes de un tercio recién llegado debían ser hospitalizados para reponerse. Por otro lado, eran muchos los que iban a la guerra sin tener condiciones para la misma. Poseemos información de 146 casos de soldados considerados inútiles para el servicio en los tercios de Barcelona entre 1689 y 1697 (2). De dicha cifra, 32 (21,9%) fueron declarados inútiles; sin especificar causa había 20 casos, seis eran mancos y otros seis deficientes mentales (3). Todos fueron descubiertos en plena campaña, lo que indica la falta de seriedad a la hora de hacer la recluta, importando Únicamente llenar los cupos asignados. A causa de alguna enfermedad hubo 97 soldados dados de baja (66,4%): en 51 casos lo fueron por diversos padecimientos, pero en once fue por una hernia y en 18 por enfermedades crónicas de las piernas -producto del esfuerzo de la campaña y las largas marchas-; hubo cinco casos de epilepsia, cinco de tisis, otros cinco de asma, de fiebres -paludismo- cuatro, otros cuatro de lepra y sólo tres de enfermedades venéreas. Sobresale un caso de neurosis de guerra, el de F. (2) Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona (AHCB), Conselt Registre de Deliberacions, Vols. 11-198 a 11-206, 1689-1697. (3) Las fórmulas empleadas en la documentación de la época son *ser simple* o <<ser tocat del enteniment~. Un caso especial fue el del soldado J. Font que queda asimplen tras ser golpeado en la cabeza por un oficial. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. ZLlus. 1996, 16, 427-444. 430 ANTONIO ESPINO LÓPEZ Gasapera, que padecía «intervalos de entendimiento y dolor de corazón». En cualquier caso, había un porcentaje importante de personas manifiestamente incapaces para el servicio que eran reclutadas. Los casos más escandalosos son, posiblemente, los de personas de edad avanzada y con problemas en la vista, como ocurrió con el soldado F. Batet, que «es troba cego (sic) de molts anys a esta part)). El motivo de estas reclutas era, además del ya mencionado, muy posiblemente la necesidad de lograr unos ingresos por parte de gentes que, por sus propias condiciones físicas, quizás los obtendrían con dificultad en el mercado de trabajo. Lamentablemente, se ha conservado poca documentación sobre los tercios levados por el Consell de Cent y por la Generalitat, de ahí las dificultades para conocer el comportamiento de estas tropas. Con todo, el material existente es muy interesante y aprovechable. En el tercio de don Joan Copons, uno de los levados por el Principado en 1695, sobre datos de 880 hombres de los 925 que aparecen en las listas, 247 huyeron (28,06%) mientras que sólo 18 mueren (2,04%) y 59 enferman (6,7%). En total, causó baja a lo largo de la campaña un 37,72% de los alistados con datos (4). En el caso del tercio Darnius, también de 1695, del total de 614 hombres alistados, se produjeron 232 bajas (37,7%), de las cuales 159 se debieron a deserciones (68,53% del total de bajas), mientras que por enfermedad sólo hubo 54 (23,27%). Aunque con datos muy limitados, vemos que se pierden entre el 30% y el 40% del total de efectivos (5). El tercio de la ciudad de Barcelona, del que sólo se conservan datos entre mayo de 1694 y abril de 1695, arroja los siguientes resultados: sobre un total de 1.071 bajas, 329 (30,7%) lo fueron por deserción y 303 (28,2%) por enfermedad; 169 cayeron presos (15,7%) -de ellos 140 lo fueron por el enemigo y 29 lo estaban en las cárceles reales por diversos delitos- en cambio, sólo 29 murieron (2,'7%). El resto, 241 casos, son plazas borradas por inutilidad manifiesta para el servicio, gente que marcha a otros cuerpos, preferentemente a la caballería, etc. (6). (4) A(rchivo) de la C(orona) de A(ragón), Generalitat, G119/2, tercio Copons, 1695. (5) ACA, Generalitat, G119/2, tercio Damius, 1695. (6) AHCB, Consellas, Guerra, C-XVI-18, tercio de la ciudad, 169495. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. illus. 1996, 16, 427-444. Enfermedad y muerte en el Ejército de Cataluña, 1689-1697 43 1 Teniendo en cuenta la estacionalidad, entre agosto y noviembre se produjeron la mayoría de las bajas por enfermedad. A nivel global, los meses de agosto a octubre, con un 20,3%, 29,8% y 26,5%, respectivamente, de bajas sobre el total de efectivos, son los de mayores pérdidas. En la Tabla 1 se pueden apreciar, comparando con datos de años anteriores, algunos resultados interesantes. TABLA 1 Pérdida de tropas en los tercios catalanes TERCIO/FECHA N-AJAS DESERCIÓN ENFERMOS MUERTOS Barcelona/ 1673-4 687 250(36,3%) 327(47,5%) 34(4,9%) Barcelona/ 16745 298 91 (30,5%) 169(56,7%) 22(7,3%) Barcelona/ 1676-7 269 188(69,8%) 62(23%) 7(2,6%) Barcelona/1677-8 259 134(51,7%) 90(34,4%) 28(10,8%) Barcelona/1694-5 1.071 329(30,7%) 303(28,2%) 29(2,7%) Copons/ 1695 331 247(74,6%) 59(17,8%) 18(5,4%) Darnius/ 1695 232 159 (68,5%) 54(23,2%) 9(3,8%) FUENTE: AHMB, Conselh, Guerra, GXVI-13, GXVI-14, GXVI-17, GXVI-18; ACA, Generalitat, G119/1 y G119/2. Nota: no se contemplan otros casos que motivaron la baja. Las cifras prueban de forma indiscutible la baja mortalidad de la guerra. Como veremos un poco más adelante, se puede hablar, incluso, de una mortalidad indirecta superior a la directa, causada por el combate. Por otro lado, las características de la campaña influyen en el resultado de las bajas por enfermedad y por deserción, ello en lo que respecta a los resultados de 1674 a 1678. En 1695, lo sucedido a los tres tercios representados es muy diferente. El tercio de la ciudad de Barcelona, como veterano, tuvo una mayor responsabilidad en campaña, de ahí que presente, prácticamente, tantos enfermos como huídos. En cambio, los tercios de nueva formación, como es el caso del del conde Darnius y el de don Joan Copons, apenas si entraron en combate, o estuvieron en puestos menos arriesgados, mientras su disciplina era inferior. Ello explica tanto el alto número de desertores como el bajo porcentaje de enfermos. Directamente relacionada con las bajas por enfermedad y con la muerte está la problemática de los hospitales. DMVAMIS. Acta Hzsp. Med. Sci. Hist. Illw. 1996, 16, 427-444. 432 ANTONIO ESPINO LOPEZ 2. LOS HOSPITALES Y EL EJÉRCITO DE CATAL~A Gracias a un informe de 1696 del Veedor General, don Juan de Alva, conocemos el desarrollo de las instituciones hospitalarias del Principado en relación con la milicia. Al menos, de 1652 a 1663 existió en Barcelona un hospital real para los militares, llamado Hospital de la Misericordia, situado en el barrio del Raval, que fue cedido por el virrey Castel Rodrigo a la Ciudad Condal en la citada fecha a cambio de la posibilidad de curación de los militares en el Hospital de la Santa Creu. Entre 1663 y 1673 el hospital los acogió cobrando un real de ardites al día por cada enfermo. En vista del enorme dispendio que significaba el mantenimiento de los soldados, los administradores del hospital consiguieron del virrey San Germán, en octubre de 16'73, que se les cediera, además, el pan de munición reglamentario que recibían cada día las tropas. Una vez iniciado el conflicto que nos ocupa, como había hospitales reales en Gerona, Rosas y Palamós, donde se recogían la mayor parte de los enfermos militares del frente, el hospital de Barcelona no tuvo reparos en acoger militares, dado el número relativamente asequible de los mismos para las posibilidades curativas del hospital. Pero, desde 1694, habiéndose perdido los otros hospitales mencionados tras la toma de las respectivas plazas por los franceses, el de Barcelona no daba abasto para tal volumen de soldados enfermos. El virrey Escalona-Villena intentó recuperar para su antigua función el Hospital de la Misericordia, pero le fue negado por la Ciudad. En cambio, negoció con la orden de los franciscanos la cesión del Convento de Jesús, extramuros, para su transformación en hospital militar. También se contempló una posible ampliación del Hospital de la Santa Creu, que alojaría hasta 200 enfermos, siempre y cuando se le pagasen a sus administradores los 57.600 reales de plata adeudados, más otros 64.000 reales para las obras que tuviesen lugar. Además se abonaría desde entonces dos reales al día por cada militar y el pan de munición. Para don Juan de Alva esta era la solución ideal. En relación al hospital de campaña, el veedor criticó su calidad de mero almacén de enfermos del frente -en vez de ser un auténtico lugar de curación- en tránsito hacia Gerona o Barcelona, «[ ...] siendo cierto que en el [hlospital de campaña sobraba la ropa para las camas y faltaba en los de Gerona y esta ciudad y así estaban en ellos DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. nlus. 1996, 16, 427-444. 1 Enfermedad y muerte en el Ejército de Cataluña, 1689-1697 433 mucha parte de los enfermos por los suelos sin [hlaber camas para ellos ni disposición para curarlos.. El veedor defendía la creación de un auténtico hospital de campaña de 500 ó 600 camas de capacidad lo más cercano posible del frente, por ejemplo en Hostalric, de forma que no se enviase tanta gente a Barcelona. Por otro lado, también apuntó la necesidad de mejorar las condiciones del Convento-Hospital de Jesús. Al ser un lugar poco apropiado arquitectónicamente, «[ ...] los veranos pasados en que concurrió crecido número de enfermos, llegó a corromperse en la ambiente de estos claustros y celdas de calidad que, para morirse los soldados, no necesitaban de llevar más enfermedad al [hlospital que la de entrar en él y aun los que tenían entera salud, con sólo el mal olor y ambiente corrompido les era causa suficiente para perder la vida y así sucedió, pues no sólo murieron la mayor parte de los enfermos, sino también el Vicario General que entonces había y muchos de los capellanes, religiosos, médicos, oficiales y sirvientes, siendo cierto que a vista de estos ejemplares, muchos de los soldados que enfermaban querían más morirse por las calles, zaguanes y portales de esta ciudad de hambre y necesidad, que no entrar a curarse en el [hlospital [...] y los pocos soldados enfermos que escaparon con las vidas se huían como iban saliendo del [h] ospital, [...] por el [h] orror concevido de lo que pasaba en el [hlospital y me atrevo a asegurar que entre los motivos que tienen los soldados para las fugas que ejecutan, es el más principal el considerar que si pierden la salud los [hlan de llevar al [hlospital que es lo mismo que a la sepultura. (7). La situación de los enfermos, en un frente marcado permanentemente por la escasez monetaria, siempre fue mala. Ya en 1690 el Vicario General don Josep Estornell pedía asistencias urgentes para atender mejor a los enfermos en los hospitales cercanos al frente y para retirar rápidamente a los heridos, «[ ...] por no bastar el entregarlos a los bagajes que por aliviar de carga sus carros y asemilas los dexan desamparados en los campos y caminos. (7) A(rchivo) G(enera1) de S(imancas), G(uerra} A(ntigua), Leg. 3013, don Juan de Alva, Veedor General, al virrey Gastañaga, 27-11-1696. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1996, 16, 427444. 434 ANTONIO ESPINO LÓPEZ Yo lo he visto, y más de una vez me he [hlallado precisado con mi familia a desmontar y llevar aquellos pobres a cubierto.. Asimismo, muchos enfermos a medio recuperar recaían por no haber bastante dinero para su alimentación, aparte de que los servidores del hospital, muchos clérigos entre ellos, entraban en el empleo por codicia y privaban de alimentos y medicinas a muchos enfermos, sobre todo «cuando el doliente tiene encomendado algún dinero o ropa a oficíal o sirviente. (8). Un año más tarde, J. Estornell continuaba demandando al Consejo de Guerra más atención para los hospitales y, en especial, la creación de uno de campaña, pues muchos heridos «[ ...] habrían perecido [... ] quedándose en el campo a la inclemencia del tiempo, y que por carecer deste consuelo, considero maquinan tantas fugas, como executan, aborreciendo el Real Servicio y pronunciando palabras que ofenden los oidos)) (9). J. Estornell decía precisar 15.862 reales de plata para el proyectado hospital. En 1692, don Joan Rovira, el nuevo Vicario General del Ejército de Cataluña, pedirá otros 56.328 reales de plata sólo para camas y accesorios para los hospitales de Rosas, Palamós y Gerona (10). Desde 1694, buena parte de los enfermos que había en Barcelona se debían enviar a Mataró, Arenys de Mar o Blanes para descongestionar el Convento-Hospital de Jesús y el Hospital de la Santa Creu. El virrey Gastañaga criticó duramente al Vicario General y Administrador de los hospitales, don Gerónimo de Nadal, por no recoger soldados enfermos ni en Arenys ni en Hostalric, enviándolos a Barcelona en barcas «[ ...] empaquetados como sardinas, sin haberles dado curación alguna a los que con pocos remedios hubieran convalecido [...] », y por no recibir a quienes iban mal (8) Biblioteca de Catalunya, Fullets Bonsoms, n"515, Memorial de don Josep Estornell y Soriano, Vicario General y Administrador de los hospitales del Ejército de Cataluña, 1690, pp. 5-6. (9) AGS, GA, Leg. 2852, consulta del Consejo de Guerra, 24-XII-1691. (10) AGS, GA, Leg. 2888, Rovira a Medina Sidonia, 26-N-1692. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. S&. Hist. IUw. 1996, 16, 427-444. Enfermedad y muerte en el Ejército de Cataluña, 1689-1697 43 5 vestidos y mal armados o sin posesión personal alguna, «[ ...] suponiendo que habiéndose de morir [...] se han de quedar en el hospital con las armas y el vestido [...ID (11). En cambio, además de los hospitales de las plazas tomadas en Cataluña, los franceses disponían de establecimientos en Perpinya, Colliure, Prats de Molló, Bellver -instalado por ellos al realizar la fortificación-, Mont Louis y Vilafranca del Conflent (12). En un informe del Vicario General del Ejército de fines de agosto de 1694 se lee: (<El número de los enfermos al presente son 800, haviendo entrado en los hospitales a curarse más de 5.000. Los muertos son 599 y estos no han fenecido por falta de sustento, sí la mayor parte por los transportes de Palamós a Gerona, y en ella haberles mudado de lugar tres veces, en aquellos pocos días de citio, y después por el transporte que tuvieron a este Ciudad (Barcelona) [...] añadiéndose a esto la falta de lugar en donde ponerles en esta ciudad, no habiéndoles querido recibir en el Hospital General y la Ciudad no darme lugar para ponerles, hasta que les dixe les pondría en medio de la plaza, y entonces me señalaron el convento de Jesús [...] » (13). En 1696, el virrey Gastañaga obtuvo dinero para construir 600 camas (11) AGS, GA, Leg. 2981, Gastañaga a Carlos 11, 10-IX-1695. AGS, GA, Leg. 3012, Gastañaga a don G. Nadal, 21-X-1695. Las competencias del Vicario General del Ejército tenían, también, mucho que ver con la moralidad. Por ejemplo, Gastañaga reclamó la ayuda del Vicario «en la reforma de vicios militares y amancebados de muchísimos años que escandalosamente están ofendiendo a la Majestad Divina y al Real Servicio de Vuestra Majestad y quizás muriendo con el escándalo a la cabecera de la cama con que han vivido muchos años*. Véase AGS, GA, Leg. 2979, consulta de la Junta de Tenientes Generales, 14-111-1695. (12) Archives Départamentdes des Pyrénées Orientales, 1C Legs. 472 y 473, registro de estancias de soldados enfermos en los hospitales, atios 1692 y 1697. (13) AGS, GA, Leg. 2949, don Juan Rovira, Vicario General, al marqués de Villanueva, 28- VIII-1694. La asistencia en el hospital se basaba en nueve onzas al día de carne, a los más necesitados una ración de gallina, o bien un par de huevos. Si no podían ingerirlo, se les daba un caldo de gallina con dos yemas de huevo; a todos se les complementaba con vino, agua fría, azúcar, bizcochos y pasas. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. lUus. 1996, 16, 427-444. 442 ANTONIO ESPINO LÓPEZ 1691 TIEMPO N.WE CASOS PORCENTAJE 1 semana 2 semanas 3 semanas 1 mes > de 1 mes TOTAL 1692 TIEMPO N.WE CASOS PORCENTAJE 1 semana 2 semanas 3 semanas 1 mes > de 1 mes TOTAL 1693 TIEMPO N."E CASOS PORCENTATE 1 semana 73 25% 2 semanas 69 23,63% 3 semanas 47 16,09% 1 mes 26 8,90% > de 1 mes 77 26,36% TOTAL 292 lOO,OO% 1694 TIEMPO N.WE CASOS PORCENTAJE 1 semana 2 semanas 3 semanas 1 mes > de 1 mes TOTAL 1695 TIEMPO NQE CASOS PORCENTAJE 1 semana 45 33,08% 2 semanas 29 21,32% 3 semanas 19 13,97% 1 mes 18 1323% > de 1 mes 25 18,38% TOTAL 136 lOO,OO% DYACAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1996, 16, 427-444. Enfermedad y muerte en el Ejército de Cataluña, 1689-1697 443 1696 TIEMPO N."E CASOS PORCENTAJE 1 semana 41 23,16% 2 semanas 3 1 17,51% 3 semanas 20 11,29% 1 mes 27 15,25% > de 1 mes 58 32,76% TOTAL 177 lOO,OO% 1697 TIEMPO N-E CASOS PORCENTAJE 1 semana 2 semanas 3 semanas 1 mes > de 1 mes TOTAL FUENTE: B.C., Arxiu del Hospital, A.H., Vols. 113, 116, 118, 120, 123, 124 127 y 128. Habitualmente, la institución que acogía al enfermo disponía de la ropa del fallecido, si era de buena calidad, bien para venderla, bien para entregarla a algún pobre. En el caso de que el individuo dispusiese de algún dinero, el oficial encargado lo guardaba, entregándolo a su salida del hospital. Así, entre 1689 y 1692 sólo disponemos de la fecha de entrada y salida de los fallecidos y de aquellos que habían entregado alguna cantidad. El número de éstos es muy pequeño: poco más de ochenta casos. Este extremo indica la pobreza de los soldados en líneas generales, que acudían al hospital literalmente con lo puesto, muchos sin espada. Las cantidades de los que llevan algo son muy variables. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1996, 16, 427-444. 444 ANTONIO ESPINO LOPEZ Tiempo de hospitalización 1 semana m 2 semanas IZ-] 3 semanas 1 mes más de 1 mes DMVAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1996, 16, 427-444.