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La ciencia pasteuriana a través de la vacuna antirrábica: el caso mexicano * ANA CECILIA RODRÍGUEZ DE ROMO ** SUMARIO l.-Introducción. 2.-Antecedentes. 3.-La cienciapasteuriana. 4.-E1 Instituto Pasteur. 5.-E1 caso mexicano. 6.-La vacuna antirrábica. 7.-Znoculaciones preventivas de la rabia. 8.-E1 caso José Ramos. 9.-Miguel Otero. 10.-Resultados de la vacuna. 11.-Servicio de Inoculaciones Preventivas de la Rabia, el Instituto Antirrábico. 12.-?Por qué no hubo un Instituto Pasteur en México? 13.-E1 modelo otomano. 14.-Últimas reflexiones. 15.-Con- clusiones. RESUMEN La historia de la vacuna antirrábica en México ofrece la posibilidad de estudiar múltiples aspectos de la historia de la ciencia y la medicina mexicanas. Este trabajo reconstruye los hechos históricos relacionados con la vacuna y el Instituto Antirrábico Mexicano. La historia también es usada como modelo para estudiar la transferencia científica y el imperialismo científico, la validación de los regímenes políticos a través de la ciencia y un aspecto del impacto de la medicina francesa en la medicina mexicana. En 1888, el médico Eduardo Liceaga trajo la vacuna antirrábica a México. El presidente Porfirio Díaz apoyó a Liceaga porque creía que poseer la vacuna antirrábica era signo de modernidad y por lo tanto de un buen gobierno. Igualmente se analiza el interés que pudo haber tenido París en la creación de un Instituto Pasteur en México y por qué tal circunstancia no se presentó a pesar de que se dieron las condiciones iniciales que en otros países fueron el origen de Institutos Pasteur. Es útil mencionar dos puntos; 1) a pesar de su importancia, este tema no ha sido abordado de modo formal en la historia de la medicina mexicana y 2) la investigación está basada de modo importante en documentos originales e inéditos localizados en archivos franceses y mexicanos. BIBLID [O21 1-9536(1996) 16; 291-3161 Fecha de aceptación: 21 de noviembre de 1995 (*) Trabajo ganador del premio «Concurso Nacional de Obras Médicas», 1995, Academia Nacional de Medicina, CXXXII Año Académico. (**) Médico Cirujano, Doctora en Historia de la Ciencia, profesora e investigadora en el Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México, Brasil 33, México 1, D. F. C. P. 06020 MÉXICO. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sn'. Hist. Ihus. 1996, Iú, 291-316.
El estudio de la transferencia científica y del intercambio científico a nivel de la medicina entre México y Francia está lejos de ser agotado por los historiadores de la ciencia y la medicina. El tema es sumamente rico ya que permite diferentes abordajes de acuerdo a los intereses particulares del estudioso. Algunas de estas vertientes podrían ser: las ideologías políticas aplicadas a la medicina, el colonialismo o imperialismo científico, la validación de los regímenes políticos a través de la ciencia importada, y claro, en el caso particular que nos ocupa, el impacto de la medicina francesa decimonónica en la medicina mexicana. Usando como modelo la introducción de la vacuna antirrábica a México, este trabajo pretende: 1) analizar como llega esta vacuna a México, 2) precisar las circunstancias y el papel de Eduardo Liceaga en esta incorporación, 3) ejemplificar la transferencia científica como un proceso de tres fases; la exportación de la ciencia por el país desarrollado, la recepción de esta ciencia por el país importador y finalmente el intercambio entre ambos países, fase que no siempre se presenta, pero si se da, se manifiesta como la formación de conocimiento nuevo, la nueva interpretación de éste, o la dependencia a través de la ciencia y la tecnología. Se menciona también el interés que pudo haber tenido París en la creación de un Instituto Pasteur en México y porqué tal circunstancia no se presentó realmente. Gran parte de la investigación esta basada en documentos originales que provienen en México del Archivo Histórico de la Secretaría de Salud, el Centro de Estudios Sobre la Universidad y el Archivo Histórico de la Facultad de Medicina. En París, de los Archivos del Instituto Pasteur y el Museo Pasteur. 2. ANTECEDENTES Luis Pasteur (1822-1895) tiene muchos méritos en la historia de la ciencia; sus trabajos en estereoquímica, la fermentación y la bacteriología son clásicos. Sin embargo, con el descubrimiento de la vacuna contra la rabia, enfermedad cuya sola mención causaba malestar, Pasteur alcanzó la gloria y por ende, el reconocimiento universal, al enfocar su interés más a la terapéutica que a la etiología, el 5 de julio de 1885, su trabajo se coronó DYNAMS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1996, 16, 291-316.
La ciencia pasteuriana a través de la vacuna antirrábica 293 con éxito cuando Joseph Meister, niño que había sido mordido por un perro rabioso, fue vacunado y salvado de la muerte (1). El tratamiento antirrábico dió origen a una nueva revolución científica, la llamada «Revolución Pasteurianan. Este modelo de ciencia cristalizó en la fundación del Instituto Pasteur, una institución con ideología específica y cuyos objetivos básicos fueron la elaboración de la vacuna antirrábica y la investigación, principalmente en aspectos de microbiología relacionados con salud pública (2). El Instituto Pasteur recibió muchos extranjeros interesados en aprender el descubrimiento del químico francés, uno de ellos fue Eduardo Liceaga. La vaccinoterapia llegó muy pronto a México a través del médico mexicano Eduardo Liceaga (1839-1922) (3). Este personaje fue particularmente importante para el intercambio científico entre Francia y México. Liceaga pertenecía no sólo a la élite científica, sino también a la política, médico inteligente, desempeñó un papel relevante en la medicina mexicana por más de treinta años. Liceaga fue amigo de Porfirio Díaz (1830- 1915), padrino de uno de sus hijos y su médico personal. En el ámbito político-científico, estuvo a la cabeza del Consejo Superior de Salubridad de 1885 a 1914, creó el Hospital General de México, organizó campañas sanitarias y promovió la cooperación internacional en salud pública, su labor en la educación médica también fue importante. Eduardo Liceaga visitó el laboratorio de Pasteur en 188'7, éste le regaló un cerebro de conejo inoculado y de regreso a México, Liceaga inició los experimentos para elaborar la vacuna antirrábica junto con su equipo de colaboradores. Desde un principio se le llamó «Instituto Antirrábico» al lugar donde se fabricaba la vacuna. (1) DUBOS, René. Louis Pasteur, freelance of science, Boston, Little, Brown and Co., 1950; CUNY, H. Pasteur et le mystire de sa vie, Paris, Sechers, 1966; MARTÍNEZ BÁEz, Manuel. Vida y obra de Pasteur, México, Fondo de Cultura Económica, 1972. (2) L' Znstitut Pasteur. Contributions a son histoire, Paris, Editions la Découverte, 1991. (3) FERNÁNDEZ DEL CASTILLO, Francisco. Historia de la Academia Nacional de Medicina, México, Academia Nacional de Medicina, 1956, pp. 80-81; AGUILAR F., Gilberto. Cirujanos de ayer, México, Bayer, 1960, pp. 43-44; Diccionario Porrúa, Historia, Biografias y Geografia de México , 4."d., vol. 2, México, Ed. Porrúa S. A., 1976, pp. 1181- 1182. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1996, lb, 291-316.
La idea de que un descubrimiento universal haya sido rápidamente compartido por todo el mundo gracias al gran Pasteur, no es tan simple y se presta al análisis. Hay que ir más allá del discurso transmitido por generaciones de pasteurianos y que ha contribuido de manera tan importante a la estructura del esprit de corps pasteuriano. Cuando inicialmente los periódicos se referían al tratamiento contra la rabia, lo llamaban el ((método de Pasteur~, después, al probarse científicamente, se le calificó como el «sistema Pasteurn (4), término que no deja de evocar un pensamiento político. Con su procedimiento, Pasteur afianzó el programa que previamente había anunciado en la Academia de Ciencias de París, cuando proclamó su descubrimiento de una vacuna contra el cólera en aves de corral y dijo: «Ahora estamos en posesión de vacunas seguras y reproductibles>>. En cierto modo, esto fue el anuncio de un programa sistemático de fabricación de vacunas por atenuación de virus (5). A. M. Moulin piensa que ese fenómeno no puede considerarse «ciencia normal», más bien es el inicio de una revolución; Pasteur, a la cabeza de un pequeño grupo de partisanos, protagonizó un pronunciamiento médico. Poco a poco, Pasteur reclutó un grupo de partidarios o «pasteurianos>> entre la élite científica de las academias y escuelas de Paris e incluso de las estructuras políticas. El sentimiento de grupo fue patente desde el principio, se compartía un líder y un código común, en un principio ese código tuvo un contexto científico-histórico, después se conformó dentro del discurso científico-moral que de cualquier modo, nunca perdió el sentido de revolución dependiente de una vacuna maravillosa. No todos compartían ese entusiasmo, y al igual que en las revoluciones sociales, esos otros veían el peligro de una ((revolución científica., así, ¿la ciencia pasteuriaqa sería la transferencia de una innovación científica exitosa, o sería la transferencia de un programa que todavía tenía que ser mejorado? (4) MOULIN, Anne-Mane. Bacteriological Research and Medical Practice in and out of Pastorian School. Zn: A. La Berge and M. Feingold (eds.). French Medical Culture in the Nineteenth Centuly, Arnsterdam, Ed. Rodopi, 1994. (5) MOULIN, Anne-Marie. L'inconscient pasteurian: L'inmunologie de Metchnikoff ii Oudin (1917-1940). Zn: L'Znstitut Pasteur. Contributions a son histoire, Paris, Editions La Découverte, 1991. DITVAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1996, 16, 291-316.
La ciencia pasteuriana a través de la vacuna antirrabica 295 Es claro que el programa de vacunación tenía todavía mucho que hacer en el terreno experimental; lo cual inteligentemente se subsanó al mismo tiempo que se difundía el conocimiento de la vacuna, es decir, su aplicación fue también experimentación. 4. EL INSTITUTO PASTEUR La idea de construir Institutos Pasteur fuera de Paris surgió casi inmet1 iinmente. Como parte de su descubrimiento y después de su discurso científico-político, Pasteur había dicho: «Vayan y enseñen a todas las naciones». El principio era que cada instituto tuviera un carácter pasteuriano y que estuviera informalmente ligado a Paris; después de un periodo de prueba en el que se demostraba el autofinanciamiento a través de la producción de sueros y vacunas, el lugar se legitimaba a través de la relación más estrecha con la maison-m&e y el prestigioso estatus de «Instituto Pasteun. Paris nombraba el director científico y tenía ingerencia en las actividades científicas, de este modo, al mismo tiempo que otorgaba carácter moral a la institución, París era capaz de influir en el presupuesto y en el personal. Bajo el paradigma de la medicina preventiva y la ciencia, era posible enmascarar una posible penetración económica y política. «Sin los descubrimientos de Pasteur, sería imposible el desarrollo y la emancipación de los pueblos indígenas, así como la explotación de sus descubrimientos [del Instituto], la expansión colonial de Francia y de otras grandes y civilizadas naciones. (6). De este modo, el Instituto Pasteur mantenía el control y al mismo tiempo, no se inmiscuía en los asuntos del país extranjero. La adaptabilidad era la consigna de los pasteurianos y también la clave del imperialismo científico (7). El modelo francés del Instituto Pasteur era muy audaz porque bajo la etiqueta de institución privada, operaba para el beneficio (6) Mencionado por BERNARD, N. Microbiologie, l'oeuvre de Pasteur et ses conséquences, Paris, Masson, 1937, p. 6. (7) MOULIN, Anne-Marie. Patriarchal Sciences: The network of overseas Pasteur Institutes. In: P. Petitjean et al. (eds.). Science et Empires, Studies in Philosophy of Science, vol. 136, Boston, Kluwer Academic Publishers, 1992, pp. 307-322. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1996, 16, 291-316.
296 ANA CECILIA RODR~GUEZ DE ROMO público con un estatus semejante al de una fundación. La estrategia de Pasteur era muy inteligente, prefería las donaciones particulares y aceptaba el dinero del estado pero sólo como complemento presupuestal, esto le daba cierta libertad y a los donadores la imagen de contribuyentes a la patria para la edificación de la ciencia francesa. Pasteur siempre defendió que el Instituto era una «asociación» de utilidad pública pero recordaba constantemente su carácter privado. Los Institutos Pasteur en el extranjero no funcionaban igual que el de París. El apoyo gubernamental no sólo era bienvenido, sino que su ausencia obstaculizaba el inicio de un instituto, además, el trato con los países extranjeros sólo se daba con los representantes oficiales, rechazando los grupos pequeños o individuos que no tenían posiciones de liderazgo en sus países. Los institutos fuera de París también fueron llamados «Institutos Pasteur». Generalmente una misión precedía a la creación de un instituto, misiones importantes fueron la de Brasil encabezada por Félix Le Dantec o la de Saigón con Albert Calmette (8). Es importante resaltar que ninguna misión se envió a México, a pesar de que el gobierno mexicano a través de Liceaga, mostró notable interés en la obra pasteuriana y mexicanos fueron a París a estudiar los cursos en el Instituto. 5. EL CASO MEXICANO Las ideas de Pasteur encontraron un terreno fértil en México, sin ser este el trabajo para discutir ampliamente las razones, sí se puede mencionar que son múltiples y de profundas implicaciones históricas y sociales. La situación de México a finales del siglo pasado, resultaba ideal para la recepción de lo francés. Estando muy reciente la Guerra de Independericia, los intelectuales mexicanos rechazaban lo español, consideraban lo indígena inferior y sentían temor hacia «el coloso del norte». Después de la ejecución de Maximiliano (1832-1867) en 1867, la República se hizo fuerte y se inició un periodo de paz que finalizó con la Revolución de 1910. En este contexto, el precepto de Augusto Comte (1789-1857), l'amourpour principe, l'ordre pour base et le progrés pour but, era exactamente lo que México (8) MOULIN, nota 7, p. 311. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1996, 16, 291-316.
La ciencia pasteuriana a través de la vacuna antirrábica 297 necesitaba para progresar. Además, la ideología positivista del mismo pensador, estaba en armonía con las ideas liberales de la República, independientemente de que se convirtiera en el mejor soporte del autoritarismo porfiriano que se daría después. Regresando a la ciencia, el principio positivista de considerarla como fuente de progreso, se acomodaba muy bien a la necesidad mexicana de modernización (9). Un buen ejemplo de esta asimilación, es la metáfora del historiador de la medicina Francisco Flores (1855-1931), quien adaptó la idea de Comte a los tres grandes periodos de la historia de México; el estado teólogico, el estado metafisico y el estado positivista, versus el México Precortesiano, la Colonia y la República (10). La exaltación de la ciencia y el método científico tuvieron particular impacto en la medicina. Es significativo que fuera un médico, Gabino Barreda (1820-1881), el que introdujo el positivismo en México, la mayoría de los libros de medicina eran franceses, los médicos escribían en francés lo que creían importante o iban a Francia si querían ampliar su horizonte profesional. Los médicos trataron de presentar el positivismo como la fuerza de progreso, así la ciencia y la medicina adquirieron prestigio y poder ante la sociedad. El cuerpo médico, generalmente ha tenido cierto poder en México y quizá esta posición preferencial se incrementó durante el positivismo mexicano. Eduardo Liceaga, médico con una importante posición política, fue el promotor del pasteurismo en México. El relato de Eduardo Liceaga sobre la introducción de la vacuna antirrábica a México, está envuelto en un halo romántico. En su autobiografía escrita en 1916 (11) y en una publicación sobre su trabajo acerca de (9) Existe abundante literatura sobre el positivismo en México, ver por ejemplo las obras de Leopoldo Zea. (10) FLORES Y TRONCOSO, Francisco. Historia de 1a.Medicina en México, 4 vols., México, Oficina de Tipografía de la Secretaría de Fomento, 1886, (vol. 1, pp. 42-43). (11) LICEAGA, Eduardo. Mis recuerdos de otros tiempos, obra póstuma editada por F. Fernández del Castillo, México, Talleres Gráficos de la Nación, 1949. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sn'. Hist. illus. 1996, 16, 291-316.
la rabia (12), Liceaga narra una historia muy coherente en la que él es el principal protagonista. Menciona que en abril de 1887, tenía una sobrecarga de trabajo tan importante, que le provocó un estado serio de surmenage. Su amigo el «doctor Carmona~ [Manuel Carmona y Valle, 1832-19021, le aconsejó que se fuera al campo. Sin embargo, sus pacientes empezaron a buscarlo poco a poco, por lo que decidí0 hacer un viaje. <<Entonces decidí hacer un viaje a Europa, donde dedicando muchas horas al descanso podría destinar otras a perfeccionar mis estudios médicos y quirúrgicos y, además, aprender como se hacía la higiene en las grandes poblaciones que iba a visitar. (13). De acuerdo a su libro, Liceaga se embarcó rumbo a Europa el 12 de julio de 1887 llegando a París el 31 del mismo mes. La mayoría de la gente que tenía intensión de visitar, estaba de vacaciones fuera de la ciudad, por lo que casi inmediatamente decidió asistir al Congreso Internacional de Higiene en Viena a pesar de que México, según sus propias palabras, «no sostenía relaciones con Austria desde la ejecución de Maximiliano~. El 29 de septiembre y el 6 de octubre de 1887, envió a México desde Viena, dos informes muy detallados de sus actividades en Europa. Incluyó su opinión del Congreso y trató ampliamente lo referente a los drenajes de esa ciudad (14). Liceaga pasó el resto del año estudiando los sistemas de drenaje en Bruselas, Berlín, Roma y París, con la intención de aplicar lo aprendido en México. A decir del mismo Liceaga, en París «hace más que estudiar los drenajes» como había hecho en otras ciudades. «Pero no me contenté con esto y fuí a estudiar al Instituto Pasteur la manera de hacer las inoculaciones preventivas de la rabia. El genio de Pasteur, que supo descubrir y utilizar el mundo de los infinitamente pequeños que toman parte tan importante en los fenómenos de la vida (12) LICEAGA, Eduardo. Las inoculaciones preventivas de la rabia, México, Imprenta de Ignacio Escalante, 1888. (13) LICEAGA, nota 11, p. 85. (14) Archivo Histórico de la Secretaria de Salud (AHSS) (1887). Fondo-Salud Pública, Sección-Presidencia, Se-Secretaría, Caja-6, Exp.-6, ff. 18-40. DYNMIS. Acta He. Med. Sci. Hist. nlus. 1996, 16, 291-316.
La ciencia pasteuriana a través de la vacuna antirrábica 299 de todos los seres organizados, descubrió la manera de evitar las funestas consecuencias de las mordeduras de los animales atacados de rabia» (15). Liceaga menciona que se le permitió presenciar los experimentos de inoculación con una recomendación de Emile Roux (1853-1933). (([ ...] pude seguir paso a paso y durante muchas semanas la técnica de esas inoculaciones; la de hacerlas en el conejo, tomando el líquido de la médula de otros conejos que habían muerto por la rabia, y cuando ya me creí en posesión del método, pedí que se me diera el cerebro de un conejo muerto por la inoculación y puesto en un frasco esterilizado y en glicerina esterilizada también, lo saqué del instituto el 20 de enero de 1888, víspera de mi embarque a Saint Nazaire, para volver con él a México. Coloqué el frasco en un camarote vacío del buque, la temperatura del sitio era fría mientras no llegamos a la zona tórrida, pero al llegar a ella procuré que la temperatura se conservara uniforme, y de este modo traje a México en mis propias manos aquel precioso ejemplar~ (16). Cuando Eduardo Liceaga llegó a la ciudad de México, inició los experimentos tan pronto como le fue posible. Siguiendo su autobiografia, Liceaga llegó a la ciudad de México el 8 de febrero y mantuvo a temperatura adecuada el frasco con el cerebro hasta el 18 del mismo mes, fecha en que pudo practicar el primer experimento de inoculación frente a sus amigos y todo el que deseara presenciarlo. El procedimiento de Pasteur fue seguido minuciosamente hasta que uno de los miembros del Consejo dominó la técnica. Cuando hubo suficientes médulas disecadas, se realizó la primera inoculación humana el 18 de abril de 1888. Liceaga no menciona en su autobiografía quién aprendió la técnica, quién inoculó al primer paciente y tampoco dice quién era éste. *Con el objeto de hacer conocer al señor Presidente de la República, y al señor Ministro de Gobernación, a mis compañeros del Consejo, a los médicos y a las autoridades sanitarias de toda la república, que poseía- (15) LICEAGA, nota 11, p. 88. (16) LICEAGA, nota 11, p. 88. Es interesante mencionar que el número de transmisión del conejo era 174, es decir, el virus ya había pasado 174 veces de un conejo a otro. LICEAGA, Eduardo. MemUnas del Congreso Médico Pan-Amoicano, México, 1896, p. 900. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. n1u.s. 1996, 16, 291-316.
306 ANA CECILIA RODRÍGUEZ DE ROMO 10. RESULTADOS DE LAVACUNA Después de elaborar la vacuna antirrábica, Liceaga no trabajó ni publicó más al respecto, sin embargo, siempre mostró interés por las estadísticas acerca de la vacuna. En el trabajo de 1888, escribió que el índice de mortalidad por vacunación era de 1.27%. En 1946, se mencionó una cifra similar que Agustín Reyes apuntó desde 1890 (37). En 1900, Fernando López Prieto, reporta que hasta entonces 3,071 personas habían sido vacunadas y que el índice de mortalidad era de 2.2%. Un párrafo de su autobiografía escrita en 1916, daría la impresión que por entonces Liceaga parecía desconocer el número de vacunados y la cifra de mortalidad. «Hasta la fecha (julio de 1916), se han practicado [...] inoculaciones y el promedio de mortalidad ha sido de [...] (pedirlo al Instituto)» (38). Se encontró la carta que Eduardo Liceaga envió al entonces presidente del Consejo Superior de Salubridad solicitando el índice de mortalidad y el número de inoculaciones. A un lado de esta última pregunta y en el manuscrito original, está escrito con lápiz el número 16,000; respecto a la mortalidad no hay respuesta (39). 11. SERWCIO DE INOCULACIOAES PREWNTVAS DE LA RABIA, EL INSTITUTO ANTIRRÁBICO Desde que la vacuna antirrábica fue elaborada por primera vez en México, siempre hubo un lugar donde fue producida y administrada. Este servicio cambió de domicilio varias veces, lo que causó confusiones, sobre todo en relación al nombre. Liceaga dice en su autobiografía que el «servicio de inoculaciones preventivas de la rabia* se creó después que Isidro Delgadillo fue vacunado en abril de 1888, considerando ese servicio el antecedente del Instituto, la cronología oficial de la Secretaría de Salud establece que el Instituto Antirrábico fue creado el 23 de abril de (37) Conmemoración del cincuentenano de la muerte de Pasteur. Memoria de la «Semana Pasteurx, México, Sociedad Mexicana de Historia Natural, 1946, p. 36. (38) LICEAGA, nota 11, p. 89. (39) AHSS (julio 1887), nota 28, f. 281. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1996, 16, 291-316.
La ciencia pasteuviana a través de la vacuna antirrabica 307 1888. El <<servicio» estaba en el mismo lugar que el Consejo Superior de Salubridad en el edificio colonial de lo que era la ex-Aduana de Santo Domingo, en el Centro Histórico de la ciudad de México. En 1893 un grupo de higienistas visitantes de Canadá, consideró el lugar uno de los mejores de América en su campo (40) y donde el método de Pasteur para la elaboración de la vacuna se seguía permanentemente. Para 1906, la corporación compró una propiedad en la calle de Moras, también en el centro de la ciudad y en una pequeña construcción ubicó al Instituto Antirrábico que estaba enteramente dedicado a la cría e inoculación de conejos, preparación de vacunas e inoculación de personas (41). «A este departamento lo llamamos, desde entonces, Instituto Antirrábico, el que está servido por un médico en jefe, un ayudante y el personal de servidumbre correspondiente>> (42). En 1938, el Instituto Antirrábico se clausuró por razones económicas y la vacuna antirrábica con el virus fijo de Pasteur empezó a elaborarse sistemáticamente en el Instituto de Higiene, antes Instituto Bacteriológico. La vacuna que se preparó desde entonces es de tipo Semple. A partir de 1967, la producción se desarrolla en el Instituto Nacional de Virologia, por el método de Fuenzalida y Palacios en el que se obtiene una suspensión de tejido cerebral que contiene tres cepas de virus rábico fijo inactivado con luz ultavioleta (43). Es sugestivo hacer notar que en la época en que el Instituto de Higiene tomó las funciones del Instituto Antirrábico, los también llamados Institutos de Higiene en Estados Unidos, eran el modelo a seguir en salud pública, situación probablemente percibida por México. 12. iPOR QUÉ NO HUBO UN INSTITUTO PASTEUR EN MÉXTCO? Aunque la gente siempre acostumbró referirse al sitio donde se vacu- (40) Reporte, Boletín del Consejo Superior de Salubridad, 1893, no. 1, 16-582. (41) Conmemoración del Cincuentenario ..., nota 37, pp. 36-37. (42) LICEAGA, nota 12, p. 89. (43) Informe, Secretaná de Salud, Subsecretaría de Servicios de Salud, Gerencia General de Biológicos y Reactivos, México, Secretaría de Salud, 1987. DYNMS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. llius. 1996, 16, 291-316.
naba contra la rabia como «Instituto» (44), en México nunca existió un Instituto Pasteur como centro de investigación similar al de Francia o de otros países, el lugar nunca tuvo el estatus de instituto en el sentido estricto, a pesar de que algunas circunstancias lo favorecieron. En julio de 1888, el gobierno ordenó que la Secretaría de Agricultura estableciera un sitio para criar conejos y un laboratorio de bacteriología para preparar vacunas (45). El 31 de mayo de 1890, Porfirio Díaz emitió una regulación a través de la Secretaría de Gobernación donde dice que el «Instituto Antirrábico)) era una oficina del Consejo Superior de Salubridad. Diez años después, el 31 de mayo de 1900, el Presidente aprobó las regulaciones del lugar. Entre otros apuntó que: 1) el objetivo de la institución era tratar la rabia con inyecciones preparadas de acuerdo al método de Pasteur, 3) el tratamiento sería gratis y 3) los animales se podían vacunar pagando un peso por inyección (46). Charles Nicolle (1866-1936), ofreció su punto de vista cuando vino a México a estudiar el tifo del 6 de junio al 13 de julio de 1931. En la «parte confidencial» de su informe dirigido al ministro francés de Asuntos Extranjeros, le mencionó que en México no existía un verdadero «Instituto Pasteun y que era necesario crearlo ya que la vacuna antirrábica se preparaba en el Instituto de Higiene que de por sí, ya estaba sobrecargado. Nicolle sugirió que los investigadores mexicanos debían ir al Instituto en París o a los Institutos en Africa del Norte. También sugirió cambios administrativos, él pensaba por ejemplo, que los laboratorios médicos estaban demasiado llenos y alejados entre sí, reorganizarlos en ubicación y trabajo, ahorraría dinero y personal (4'7). (44) Por ejemplo, en una carta dirigida a Pasteur (24 mayo 1889), el embajador mexicano en Francia, Ramón Fernández, dice que en México hay un «Instituto Pasteurn fundado por Liceaga. Archivo del Museo Pasteur. C-[M. G1 041 S-[] No Mussée- [ 27718 1 -LO- (45) Conmemoración del Cincuentenano ..., nota 37, pp.29-30, 36. (46) ÁLVAREZ AMEZQUITA, J.; BUSTAMANTE, M. E.; PICAZOS, A. L.; FERNÁNDEZ DEL CASTILLO, F. Historia de la Salubridad y la Asistencia en México, 4 vols., México, Secretaría de Salubridad y Asistencia, 1960, (vol. 4, p. 406). (47) Charles Nicolle, informes del 12 de agosto de 1931 a Rafael Silva, Ministro de Salud en México, y al ministro francés de Asuntos Extranjeros en París. Archivos del Instituto Pasteur (AIP), Fondo Ch. Nicolle ff. 1-11. DWAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1996, 16, 291-316.
La ciencia pasteuriana a través de la vacuna antirrábica 309 Aunque México estaba abierto a todo lo francés y tal posición hubiera favorecido la creación de un Instituto Pasteur, los pasteurianos no trataron de establecerlo, nunca se envió una «misión» a México como se hizo en Saigón o Brasil, a pesar de que varios mexicanos fueron a tomar los cursos a París (48) y se le obsequió un cerebro de conejo inoculado a Liceaga. Lo más simple es pensar que no hubo un Instituto Pasteur en México debido a la distancia. Entonces un barco hacía quince días de Saint Nazaire a Veracruz, pero el argumento se debilita al recordar que el Instituto Pasteur de Brasil se fundó casi al mismo tiempo que el de París; sin embargo, resulta que el instituto brasileño desapareció a la caída del Emperador Pedro 11 (1825-1891) en 1889 (49). Con este antecedente, se puede considerar como otra razón la inestabilidad política que entonces existía en ambos países, ¿pensarían los pasteurianos que lo mismo podía suceder en México y que por lo tanto no era rentable invertir en un lugar de futuro político incierto? Por otro lado, ya se mencionó cual era la estrategia de los pasteurianos cuando querían iniciar o legitimizar un Instituto Pasteur en el extranjero. El lugar debía probar que era autofinanciable y que podía ofrecer interacción a través de la industria, la enseñanza y la investigación. Una vez siendo legitimizado como «Instituto Pasteur., París podía nombrar el director científico e influir en sus actividades. Quizá Pasteur pensó que ni la parte económica ni la académica podían darse en México y por lo tanto no sería un campo útil para Francia y sus científicos (50). Charles Nicolle pensaba que el gobierno mexicano debía sostener totalmente un «Instituto Pasteur» en.México (dirigido por franceses y con beneficios para Francia) y como tal cosa no sucedía, era signo de mauvaise volonté officielle y, que debido a ostracisme, no se preparaban en Francia líderes científicos o se enviaban franceses para estar al frente de un Insti- (48) En los Archivos del Instituto Pasteur se encontraron los siguientes nombres y el año de su estancia en el Instituto. José Donasiano Morales (1889), Angel Gaviño (1889), Nicolás Ramírez de Arellano (dos veces en 1889) y Jesús Monjaraz (1891). (49) Es interesante mencionar que el lugar después se convirtió en el «Instituto Oswaldo Cruz*, en honor de su fundador, quien fue entrenado y siguió fielmente el modelo del Instituto Pasteur en París, pero el instituto brasileño mantuvo su autonomía y fijó sus propios objetivos científicos. MOULIN, nota 8, p. 316. (50) MOULIN, nota 7, pp. 307-322. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1996, 16, 291-316.
tuto en México (51). Aquí hay que recordar que el Instituto Pasteur fue desde el principio una institución privada, en el caso mexicano se hubiera tratado de una empresa gubernamental, cara de mantener, además, por entonces en México todavía no se solidificaba la tradición en investigación científica, las instituciones estaban naciendo, así como el concepto de investigador de tiempo completo (52). 13. EL MODELO OTOMANO La historiadora francesa A. M. Moulin ha analizado acuciosamente la historia de los Institutos Pasteur en el mundo, incluido claro, el de París. Los procesos que en un principio siguieron Turquía (53) y México, presentaron interesantes similitudes, todo hubiera indicado que la conclusión sería igual, es decir, la formación de Institutos Pasteur en ambos paises, sin embargo, en México no se di6 esta situación, más adelante se ofrece una posible explicación, aquí se menciona el paralelismo inicial que no deja de ser atractivo, recordando lo diferente que son los dos países. Al igual que el presidente Porfirio Diaz, el sultán Ad ü1 Hamid estaba convencido que la ciencia europea era superior, ambos gobernantes manifestaban la creencia elitista del valor teórico y práctico de la ciencia, y a pesar de que los dos sistemas de gobierno eran diferentes, compartían la necesidad de autorreforzarse. Los dos aceptaban el paradigma del positivismo que rezaba que la ciencia y la higiene eran importantes para la modernización. Parece que en ninguno de los dos países la rabia era un problema relevante de salud pública (54), pero poseer la vacuna antirrábica, muestra vanguardista (51) AIP, nota 47. (52) RODRÍGUEZ DE ROMO, Ana Cecilia. La investigación científica en la fisiología mexicana del siglo xrx. In: J. L. Carrillo y G. Olagüe de Ros (eds.). Actas del XXXIII Congreso Intaacional de Historia de la Medicina, Granada-Sevilla, 1-6 septiembre 1992, Sevilla, 1994, pp. 289-295. (53) MOULIN, Anne-Marie (en prensa). La medicine ottomane i I'heure pastorienne. Ruptures et continuités (1887-1908). In: F. Gergeon et P. Dumont (eds.). Urbanisme a Constantinople au 19ime siicle. (54) La primera estadística que se encontró es de 1922 y apunta que ese ano hubo 32 muertos de rabia por 100,000 habitantes, ÁLVAREZ AMEZQUITA, nota 46, vol. 4, p. 385. Para 1976 las cifras son muy similares, BUSTAMANTE , M. E.; VIESCA, T. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1996, 16, 291-316. 1
La ciencia pasteuriana a través de la vacuna antirrábica 311 de la ciencia a finales del siglo xx, significaba la entrada al mundo moderno. Al igual que Liceaga, su equivalente otomano, el médico Zoeros Pacha, también fue a París (marzo de 188'7), de regreso a su país, preparó la vacuna, dió conferencias, escribió trabajos y fundó un «Instituto Antirrábico» que a diferencia de México, posteriormente se convirtió en Instituto Pasteur. 1 4. ULTIMAS REFLEXIONES Dos ideas no dejan de venir a la mente cuando se habla de ciencia pasteuriana en México; la imagen que se tiene de Pasteur y la incorporación del modelo bacteriológico alemán. En México y probablemente también en otros lados, Pasteur es considerado como el &post01 de la ciencia». Las referencias en las publicaciones lo señalan como el salvador de la raza humana. Es muy ilustrativo parte de un discurso pronunciado en 1946, con motivo del cincuentenario de su muerte. «No debemos aquilatar la personalidad de Pasteur unicamente porque unos le deben a la vacuna la vida y otros la tranquilidad, la esperanza. Pasteur es luminaria en el altar de la ciencia y faro que ha guiado y seguirá guiando a los investigadores. Recibió honores en vida y los sigue recibiendo después de su muerte fisica; ya que su nombre; sus doctrinas y su ejemplo han pasado a la posteridad. (55). Es significativo que en México hubo un periódico llamado Pasteur, hay C.; VILLASENOR, C. E.; VARGAS, F. R.; CASTMÓN, R.; MARTÍNEZ, B. X. La Salud y la Higiene en México, 1959-1982, México, Secretaría de Salubridad y Asistencia, 1982, p. 832. Según las últimas estadísticas del Instituto que proporciona atención médica a los trabajadores del estado (ISSSTE), el índice de casos en los últimos años es menor de 0.09 por 100,000 habitantes, La Jornada, domingo 28 de mayo de 1995. Sin embargo, tal cifra no corresponde con la voz popular que menciona en los medios de comunicación casos de rabia, sobre todo en el verano. Quizá lo valioso hubiera sido conocer los casos de rabia en los dos países antes del uso de la vacuna, para probar que realmente la frecuencia era rara. (55) Conmemwación del centenario ..., nota 37, p. 311. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hkt. IIIus. 1996, 16, 291-316.
3 12 ANA CECILIA RODRÍGUEZ DE ROMO escuelas que tienen su nombre, se le siguen haciendo homenajes y hay varias estatuas en su honor. Incluso algunas opiniones pueden considerarse excesivas; Angel Gaviño Iglesias (1855-1915) que ya se mencionó estuvo en el Instituto Pasteur, lo calificó de «atleta del pensamiento cuyo nombre está inscrito en todos los corazones y cuya patria es el mundo entero.. Siguiendo la línea mítica del descubrimiento científico, lo evoca así cuando lo veía «en el laboratorio tétrico y sombrío de la calle del Ulm» en París. «Allí el sabio estudia la rabia; em medio de jaulas que encierran perros rabiosos y conejos inoculados; pasea su escrutadora mirada; vuelve al laboratorio, en donde cual nuevo mago va encerrando poco a poco la vida y la muerte en fantásticos matraces; allí inmóvil permanece durante largas horas buscando el microbio de la rabia; no lo encuentra pero lo siente, lo adivina, su ley no podía fallar. Lo trata, lo domestica, y usando su gráfica palabra, lo atenúa y establece las bases de la vacuna antirrábita» (56). Claudio Bernard (1813-1878), científico contemporáneo suyo, también influyó notablemente la medicina y sin embargo en México no goza del mismo reconocimiento que Pasteur. Dejando a un lado los excesos, quizá sea más fácil definir las contribuciones de Pasteur porque tuvieron consecuencias prácticas inmediatas en relación a la vacuna antirrábica, asumiendo que la rabia sea realmente rara, sólo el pensar la forma como fallecen los hidrofóbicos causa malestar. Las aportaciones de Bernard fueron más profundas y en relación a conocimientos básicos, por lo tanto, más difíciles de entender y hacer entender al público en general. Es significativo que Porfirio Díaz autorizó la bacteriología en los estudio médicos el 14 de febrero de 1888, época en que las ideas de Pasteur estaban en su apogeo (57). En relación al segundo punto mencionado al principio de este apartado, hasta aquí sólo se ha discutido la implantación en México de la ciencia (56) NÚÑEZ Y DOMÍNGUEZ, José. Los discípulos de Pasteur, Periódico Nuevo Mundo, 12 de octubre, México, 1945, p. 29. (57) Archiuo Histórico de la Facultad de Medicina (AHFM). Legajo 173, Exp. 1, f. 5. Paradójicamente la microbiología no se incorporó a los estudios médicos en Francia hasta antes de la Primera Guerra Mundial, MOULIN, nota 8, p. 311. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. lllw. 1996, 16, 291-316.
La ciencia pasteuriana a través de la vacuna antirrabica 313 «franco-pasteuriana~, pero, ¿qué pasó con el modelo alemán que era tan importante como el francés a finales del siglo pasado? A mi modo de ver, la ciencia mexicana asimiló ambos y produjo un modelo pragmático construido con lo mejor de los dos. Por un lado tomó el estilo alemán de la identificación del germen y el cultivo, y por otro lado, el estilo francés de la atenuación del germen y el tratamiento. Las vacunas de la viruela y la rabia se produjeron pronto en México y se buscaba el bacilo de Koch en la expectoración de pacientes. En el siglo xrx, hubo mexicanos en los laboratorios franceses y alemanes que al regresar a México fueron líderes en instituciones importantes. Manuel Toussaint (1858-192'1) visitó el laboratorio de Robert Koch (1843-1910), el fue el primer director del «Instituto Patológico>> creado en 1896. Ya fueron mencionados los científicos que visitaron el laboratorio de Pasteur. Ángel Gaviño Iglesias que estuvo en el Instituto Pasteur, dirigió el «Instituto Bacteriológico» cuando la patología mexicana creció tanto que el Instituto Patológico no pudo contener la bacteriología. En 1888 el gobierno apoyó a Eduardo Liceaga para que fuera a París y aprendiera a preparar la vacuna antirrábica. A su regreso a México, igualmente apoyó la creación de un sitio de trabajo con personal para elaborar rutinariamente la vacuna. Si hacemos caso de la opinión de Carmona y Valle, la rabia en México no era un problema serio de salud pública; ¿por qué entonces el gobierno gastó en un problema secundario de salud, cuando seguramente el país tenía otros más urgentes de resolver? Problemas no sólo de salud, sino también sociales, de educación, alimentación, transporte, etc. A finales del siglo xrx, México estaba sumergido en la ideología positivista que concebía a la ciencia como fuente de modernización y progreso. De hecho, este era el paradigma a seguir por el gobierno de Porfirio Díaz quien además estaba convencido que la ciencia europea era superior y de ésta, tenía el liderazgo la ciencia francesa. Quizá la rabia no era un problema relevante de salud pública, pero estar en posesión de la vacuna antirrábica, la novedad científica de la época, colocaba al país en la vanguardia mundial, lo que en cierto modo, podía ser manifestación de un buen gobierno. DYNAMIS. Acta Hisp. Mid. Sci. Hist. IUzls. 1996, 16, 291-316.
Eduardo Liceaga tuvo un papel fundamental en la introducción de la vacuna antirrábica y la creación de un centro de vacunación en México. Es dificil saber si el gobierno mexicano habría apoyado de igual modo a José Ramos si hubiera sido éste quien trajera el método. Hay que decir que Liceaga era un hombre inteligente que como líder, sabía reconocer las cualidades de la gente. Por ejemplo, colocó a José de la Luz Gómez, excelente veterinario, a la cabeza del criadero de conejos. A pesar de su amistad con Porfirio Díaz, no cae con la Revolución de 1910, mantiene su posición en salud pública hasta 1914 cuando decide retirarse (58). Quizá su capacidad como líder médico era indiscutible, lo que reconoció y además necesitaba el nuevo sistema político. Liceaga aceptó el trabajo de Miguel Otero aunque no se mostró muy entusiasta a su respecto. La labor de Otero fue asignificativa en el sentido de que no contó con un cerebro inoculado para hacer la vacuna antirrábica. Desde que la vacuna antirrábica llegó a México, ha habido un lugar para prepararla y administrarla pero nunca existí0 un Instituto Pasteur como los que hubo en Africa y Oriente. A pesar que dentro de sus posibilidades, el gobierno mexicano favoreció su creación, no hubo apoyo de parte de los franceses que no vieron en México los suficientes beneficios. Fundar Institutos Pasteur como una función política de la ciencia francesa, era muy diferente a hacer un Instituto Antirrábico con fines prácticos y para uso exclusivo de la medicina mexicana. Por otro lado, es sintomático que las funciones del Instituto Antirrábico hayan pasado al Instituto de Higiene ya bien entrado el siglo actual y cuando Estados Unidos empezó a dictar la pauta en medicina tropical en los también llamados «Institutos de Higiene». Retomando el proceso de la transferencia científica y en el caso concreto de la vacuna antirrábica en México; se presentó la exportación de la ciencia por el país desarrollado, se dió la recepción particular de ésta por el país importador, pero no se produjo la tercera fase, es decir, no hubo intercambio ni formación de conocimiento nuevo. Es interesante observar que los Institutos Pasteur eran creados en países subdesarrollados, lo que (58) Es interesante ver en el Archivo Histórico de la Secretan'a de Salud, a través de documentos diversos, como continuó gozando de privilegios, y las cartas que recibía y enviaba a gente opuesta a Díaz. DYNAMS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. mus. 1996, 16, 291-316.
La ciencia pasteuriana a través de la vacuna antirrábica 315 a primera vista podría aparentar buena voluntad y no una forma de imperialismo a través de la ciencia. En la parte confidencial de su informe, Charles Nicolle opina que la influencia francesa en México es predominante en la literatura, el arte y las ciencias puras, pero en este sentido Francia tiene en los Estados Unidos un rival peligroso. «Ce rival est de plus dangereux, car il représente, pour beaucoup de jeuns mexicains, une fme de ciuilisation mieux adaptée a la vie contemporaine que leur parait la notre. Il n 'est pus douteux que la jeneusse du Mexique voit surtout dans cette civilisation son apparence brillante, su force économique et su richesse. D'autre part, aucun mexicain, a moins d'itre complice de ces étrangers, ne peut ignorer le danger que la main mise par le redoutable voisin, son argent et ses intrigues apportent a l'independence de leur pays. Les Amem'cains sont, au Mexique, admirés, craints et détestésn (59). A continuación de tal afirmación contra los «americanos malos*, propone una solución por parte de los «franceses buenos». *Zl importerait que, dans tous les domaines, la Frunce opposat auec ténacité a l'hypocrisie des Etats Unis et a leur ciuilisation matérielle, les buts humanitaires et l'idéal de notre ciuilisation. C'est une lutte de tous les instants a soutenir. Le choix des messagers de la pensée francaise doit &re l'objet de la plus scrupuleuse attention, il serai bon qu'ils fussent nombreuxn (60). Es dificil aceptar que atrás de este pensamiento de Nicolle, sólo se encuentre el deseo altruista de proteger a un país del materialismo económico de su vecino, como es igualmente difícil aceptar que William C. Gorgas (1850-1920) haya combatido el paludismo en Panamá por consideración a los habitantes y no porque en el lugar había que hacer un canal de gran importancia política y comercial. Guiándonos por el pensamiento de Charles Nicolle, quizá París vió en México el lugar ideal para establecer su ciencia, pero ... con la desafortunada circunstancia de su vecindad con los Estados Unidos, situación que dificultaría las cosas, más de lo que lo harían la lejanía o los problemas internos del país. Tomando como pretexto el caso de la vacuna antirrábica en México, (59) AIP, nota 47, f. 8. (60) AIP, nota 47. DYNAMIS. Acta Hzsp. Med. Sci. Hkt. Rlus. 1996, 16, 291-316.