Protomedicato y curanderismo
Abstract
Este breve trabajo revisa sumariamente la atención prestada al curanderismo por la historiografía médica española. Se apunta lo poco que sabemos y las posibilidades que para aumentar este conocimiento podría ofrecer una institución como el Protomedicato. Finalmente se revisan las posibilidades que un estudio del curanderismo puede ofrecer para el conocimiento de la asistencia sanitaria del pasado.
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Protomedicato y curanderismo ENRIQUE PERDIGUERO0 (*) SUMARIO 1.-Estudios sobre los sanadores no oficiales en la España moderna. 2.-El punto de vista de la historiografía médica sobre los sanadores no oficiales. 3.-Protomedicato y curanderismo. RESUMEN Este breve trabajo revisa sumariamente la atención prestada al curanderismo por la historiografía médica española. Se apunta lo poco que sabemos y las posibilidades que para aumentar este conocimiento podría ofrecer una institución como el Protomedicato. Finalmente se revisan las posibilidades que un estudio del curanderismo puede ofrecer para el conocimiento de la asistencia sanitaria del pasado. BIBLID [0211-9536(1996) 16; 91-1081 Fecha de aceptación: 30 de junio de 1995 1. EST~IOS SOBRE LOS SANADORES NO OFICALES EN LA ESPAÑA MODERNA La temprana existencia en los reinos de la monarquía hispánica de organismos de control de las ocupaciones sanitarias, y en especial, del Real Tribunal del Protomedicato en la Corona de CastillaD(l), una de cuyas (*) Doctor en Medicina. Ayudante L.R.U. en el Departamento de Salud Pública. División de Historia de la Ciencia. Universidad de Alicante. Apdo. 374. 03080 Alicante (España). (1) Para una panorámica de los diferentes modelos de control de las ocupaciones sanitarias, aunque desplazada hacia la época contemporánea, y con escasa atención al caso español ver RAMSEY, Matthew. The Politics of professional monopoly in ninteenth century medicine: the French model and its rivals. In: Gieson, Gerald L. DYNAMIS. Acta HHZp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1996, 16, 91-108.
92 ENRIQUE PERDIGUERO funciones principales era precisamente evitar la práctica de todo tipo de actividades sanitarias a los no autorizados para ello0 (2), haría esperar que la información, y por tanto la dedicación historiográfica a este tipo de sanadores hubiera sido abundante. Sin embargo, esta esperable riqueza dista de la realidad, y la información de la que disponemos no es demasiado prolija. Para el período en el que actuó el Protomedicato, u otros organismos de control en la Corona de Aragón, hasta la política de homogeneización que trajo consigo el siglo XVIII, conocemos tan sólo algunas generalidades sobre la actividad asistencia1 de personas que en principio no estaban autorizadas para ello -no entramos de momento en mayores precisiones-, sobre todo a partir de los trabajos de Granjelü(3), y de las contribuciones de otro puñado de autores0 (4). Contamos, así mismo (ed.). Professions and the French State, Philadelphia, University of Pennsylvania Press, 1984, pp. 225-305. También una perspectiva comparativa puede obtenerse del volumen RUSSELL, Andrew W. (ed.). The Town and State Physician in Europe fonn the Middle Ages to the Enlightenment, Wolfenbüttel, Herzog August Bibliothek, 1981, en el que hay un capítulo dedicado a la España del siglo XVI, firmado por José María LÓPEZ PINERO (pp. 85-98). (2) No es nuestra intención detenernos en la legislación que fue emanando para el funcionamiento del Protomedicato. Pueden consultarse los siguientes trabajos: CALLEJA FOLGUERA, María del Carmen. La Reforma Sanitaria en la España Ilustrada, Tesis Doctoral, Madrid, Universidad Complutense, 1988. IBORRA, Pedro. Memoria sobre la Institucion del Real Protomedicato, Anales de la Real Academia Nacional de Medicina, 1885, 6, 183-307, 187-418, 496-522, 571-594, (pp. 183, 189, 265-267). MUNOZ, Miguel Eugenio. Recopilacion de las Leyes, Pragmáticas Reales, Decretos y Acuerdos del Real Protomedicato, Valencia, Imprenta de la Viuda de Antonio Bordázar, 1751. MUNOZ GARRIDO, Rafael. Ejercicio legal de la Medicina en España (Siglos xv al XVIII), Salamanca, Universidad de Salamanca, 1967, pp. 135-151. MUNOZ GARRIDO, Rafael; MUNIZ FERNÁNDEZ, Carmen. Fuentes legales de la medicina española (siglos XIII-XIX), Salamanca, Universidad de Salamanca, 1969. PARRILLA HERMIDA, Miguel. Apuntes históricos sobre el Protomedicato. Antecedentes y organismos herederos, Anales de la Real Academia Nacional de Medicina, 1977, 94, 475-515. (3) GRANJEL, Luis S. El Ejercicio Médico, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1974, pp. 1147 y 49-86. GRANJEL, Luis S. Aspectos médicos de la literatura antisupersticiosa de los siglos XVI y XVIII, Acta Salmaticensia, 1953, 2, 1-71. GRANJEL, L. S. La Medicina Española Renacentista, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1980, pp. 133-150. GRANJEL, L. S. La Medicina española del siglo xvu, Salamanca, Universidad de Salamanca, 1978, pp. 114125. GRANJEL, L. S. La Medicina Española del siglo XVIII, Salamanca, Universidad de Salamaca, 1979, pp. 109-115. (4) Además de variadas informaciones que se pueden hallar en los trabajos ya citados DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1996, 16, 91-108.
Protomedicato y curanderismo 93 con estudios sobre casos particulares, como el del curandero Cristóbal Martinez0 (5), y el recientemente publicado sobre Francesc Navarro en la Valencia foral0(6), que puede servir de ejemplo a mucho de lo que aquí diremos. en la nota 2, se pueden encontrar tambien datos de interés en, entre otros, los siguientes, aunque algunos de ellos estan situados en etapas cronológicas anteriores a la que nos ocupa: BROUARD URIARTE, J. L. Médicos, cirujanos, barberos y algebristas castellanos del siglo xv, Cuad. Hist. Med. Esp., 1972, 11, 239-253. CABEZUDO ASTRAÍN, José. Medicos y curanderos zaragozanos en el siglo xv, Archivo Iberoamericano de Historia de la Medicina, 1955, 7, 119-126. CARRERAS PANCHÓN, Antonio. Las actividades de los barberos durante los siglos xm-XVIII, Cuad. Hist. Med. Esp., 1974, 13, 205-218. DOMiXGUEZ ORTIZ, Antonio. Algunos datos sobre médicos rurales en la España del siglo XVIII, Asclepio, 1973, 25, 317-321. FERNÁNDEZ DUENAS, A. et al. Intrusismo profesional sanitario y ejercicio legal de la medicina y otros menesteres curadores durante el siglo m111 en el Reino de Córdoba, Arxequia, 1984, 10, 221-237. GALLENT MARCO, M. Sobre el intrusismo médico en Valencia (siglo xv), Gimbernat, 1988, 3, 165-176. MUNOZ GARRIDO, Rafael. Empíricos sanitarios españoles de los siglos xm y xw, Cuad. Hist. Med. Esp., 1967, 6, 101-133. PARRILLA HERMIDA, Miguel. Un caso de intrusismo en el siglo XVIII: Rivadavia y sus médicos, Cuad. Est. Gallegos, 1958, 39, 43-57. RIERA PALMERO, Juan. Cirujanos, urólogos y algebristas del Renacimiento al Barroco, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1990. RODRIGO PERTEGÁS, José. Los «saludadors» valencianos del siglo XVI, Revista Valenciana de Ciencias Médicas, 1929, 8, 219-220. ROJO VEGA, Anastasio. Enfermos y sanadores en la Castilla del siglo xvr, Valladolid, Universidad de Valladolid, 1993, pp. 3949. SÁEZ GÓMEZ, José Miguel et al. Intrusismo profesional y ejercicio legal de la sanidad en Murcia, 1700-1759. In: Valera, Manuel; Egea, M.%paro; Blázquez, M.-olores. (eds.). VZII Congreso Nacional de Historia de la Medicina. Libro de Actas, Murcia, Departamento de Historia de la Medicina, 1988a, pp. 898-923. SÁEZ GÓMEZ, José Miguel et al. Evolución numérica de los sanitarios inscritos en el Ayuntamiento de Murcia, 1700-1750. In: Valera, Manuel; Egea, M.%paro; Blázquez, M.Wolores (eds.). WII Congreso Nacional de Historia de la Medicina. Libro de Actas, Murcia, Departamento de Historia de la Medicina, 198813, pp. 841-880. SÁEZ GÓMEZ, J. M.; MARSET CAMPOS, P. Profesionales sanitarios en la Murcia del siglo XVIII. Número, evolución y distribución, Asclepio, 1993, 45 (2), 71-101. (5) VALVERDE, José Luis; PÉREZ ROMERO, Juan Antonio. Intrusismo profesional médico-farmacéutico en España (siglo X~III): el curandero Cristóbal Martínez. In: Folch Jou, Guillermo; Puerto Sarmiento, Francisco Javier (eds.). Medicamento, Historia y Sociedad. Estudios en memoria del Profesor D. Rafml Folch Andreu, Madrid, Universidad Complutense, 1982, pp. 621-632. (6) LÓPEZ TERRADA, M. L. El pluralismo médico en la Valencia Foral. Un ejemplo de curanderismo. Estudis, 1994, 20, 167-181. DYNAIWS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. lllus. 1996, 16, 91-108.
94 ENRIQUE PERDIGUERO Como se señala en este último estudio, las fuentes que pueden aportar datos sobre las actuación de personas no autorizadas para cometidos sanadores no se agotan en las de los archivos de todas aquellas instituciones encargadas, en una otra medida, del control de las ocupaciones sanitarias, sino que los archivos de otras instancias, como es el caso de la Inquisición también han sido usados para conocer parte de las actividades sanadoras a las que se podía recurrir en la España Moderna (7). Sin embargo como Blázquezü(8), y López TerradaD(9) se encargan de señalar, este tipo de fuentes se debe manejar con mucha cautela pues el hecho de que un sanador apareciese en una causa, más que a su actividad sanadora per se, se debía a la posible transgresión de algún aspecto relacionado con la fe católica, como la utilización de ritos que eran considerados hechiceriles o supersticiosos. De hecho, cuando lo que se pretendía controlar era la actividad sanadora en sí misma, en la que apareciesen ensalmos, conjuros y encantamientos, el Tribunal del Protomedicato mantenía sus prerrogativas, independientemente de si la Inquisición entendía o no entendía en el caso0 (lo), lo que parece apuntar a una división de funciones que desgraciadamente la información que tenemos hasta ahora no nos permite ilustrar mejor. En relación con este tema, también deberíamos tener en cuenta, para atender a todos los tipos de sanadores no oficiales disponibles en períodos de la España Moderna, a los provenientes de las minorías marginadas, que en muchas ocasiones tuvieron conflictos para ejercer sus actividadesU(ll), (7) BLÁZQUEZ MIGUEL, J. Hechiceria y susperstición en Castilla-La Mancha, Toledo, Junta de Comunidades de Castilla la Mancha 1985, pp. 81-92. BLÁZQUEZ MIGUEL, J. Eos y Tanatos. Brujeria, hechicería y superstición en España, Toledo, Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 1989, pp. 209-245. FOLCH JOU, G.; GIL ESPARZA, A. La Inquisición y el curanderismo en Canarias durante el siglo XVIII. Estudio de un expediente de 1725. Anales de la Real Academia de Farmacia, 1971, 37, 71-85. Ver también los casos recogidos por CARO BAROJA, J. Vidas Mágicas e Inquisición, 2 vols., Madrid, Taurus, 1969, citados por GRANJEL, nota 3, p. 28. (8) BLÁZQUEZ MIGUEL, nota 7, p. 91. (9) LÓPEZ TERRADA, nota 6, p. 172. (10) MUNOZ, nota 2, pp. 355-356. (11) Ver, entre otros, GARcÍA BALLESTER, Luis. Medicina, ciencia y minorías margznadas: los moriscos, Granada, Universidad de Granada, 1977. GARcÍA BALLESTER, Luis. Historia social de la medicina en España de los siglos XIII al m. Volumen 1. La minoria musulmana y morisca, Madrid, Akal, 1976. GARCÍA BALLESTER, Luis. Los moriscos y DYNAIMIS. Acta HGp. Med. Sci. HGt. Illw. 1996, 16, 91-108.
Protomedicato y curanderismo 95 conflictos que se extendieron más tarde a los derivados de la «limpieza de sangre,,, pero este es un aspecto que merecería atención aparte. En cualquier caso, todos los trabajos señalados, como es de sobra conocido, y no vamos a repetir aquí con detalle, apuntan, de una u otra manera, a una situación general, con sus matizaciones locales y temporales, en la que además de los autorizados para ejercer actividades sanitarias -médicos, cirujanos, barberos y boticariosexistían otra serie de personas, implicadas en mayor o menor medida en la asistencia sanitaria de la población, y cuya actividad se extendía desde los quehaceres empíricos hasta los claramente creenciales. Estos últimos, conocidos con muy diversos nombres -ensalmadores (especialistas en dolencias externas), saludadores o santiguadores (especialistas sobre todo en la rabia), brujas, hechiceros, etc.- fueron, al menos en la letra de las sucesivas disposiciones, proscritos desde los inicios de la reglamentación relativa a los ProtomédicosU (12). Sin embargo, los empíricos, entre los que podemos contar los algebristas, hernistas, los que sacaban la piedra, batidores de la catarata, sacamuelas, o especialistas en curar diversas enfermedades, fueron más o menos tolerados, o sometidos a control particular. Incluso se intentó elevar el nivel de su práctica, como ocurrió con el caso de los algebristas, esto es, de los que se encargaban del tratamiento de las fracturas y dislocaciones, para los que Luis Mercado escribió un tratado con el fin de que pudieran preparar su examen ante el Real Tribunal del Protomedicato0 (13). La mayoría de los la medicina: un capítulo de la medicina y la ciencia marginadas en la España del siglo m, Barcelona, Labor, 1984. GARCÍA BALLESTER, Luis. Academicism versus Empiricism in Practica1 Medicine in Sixteenth-Cenhiry Spain with Regard to Morisco Practicioners. Zn: Wear, Andrew; French Roger K.; Lonie, Iain M. (eds.). The Medical Renaissence of the Sixteenth-Centuly, Cambridge, Cambridge University Press, 1985, pp. 246-270, 338- 342. GARCÍA BALLESTER, Luis. The Inquisition and Minority Medical Practitioners in Counter-Reformation Spain: Judaizing and Morisco practitioners, 1560-1610. Zn: Grell, Ole Peter; Cunningham, Andrew (eds.) . Medicine and the Reformation, London, Routledge, 1993, pp. 156-191. (12) Excepto en el caso de los ensalmadores, a los que en 1498 se incluyó dentro del grupo de aquellos que debía examinar el Protomedicato, para ser posteriormente sustraidos a su jurisdicción (1567), junto con parteras, especieros, y drogueros, MUNOZ GARRIDO, nota 2, p. 144. Más abajo volveremos a esta circunstancia. (13) MERCADO, L. Instituciones para el aprovechamiento y examen de los Algebristas (1559), Salamanca, Universidad de Salamanca, 1977, cuya contextualización se encuentra a cargo de Luis S. Granjel (pp. ix-xviii). DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sn'. Hist. R1u.s. 1996, 16, 91-108.
96 ENRIQUE PERDIGUERO autores citados, de los que se puede extraer este panorama general, comentan, que la mayor parte de la población, sobre todo por ser rural, se encontraba en manos de estas alternativas empíricas y creenciales, dada la escasez de personal sanitario debidamente formado y autorizado, aunque datos exactos sobre su distribución territorial sólo van conociéndose en los últimos añosO(l4). También se hace alusión, excepto excepciones, a la credulidad de la población y a su ignorancia, para justificar la presencia de estas posibilidades asistenciales. Todo ello muestra bien a las claras que es este un asunto en el que nuestra historiografía médica tiene todavía mucho camino por delante. 2. EL PUNTO DE VISTA DE LA HISTORIOGRAFÍA MÉDICA SOBRE LOS SANADORES NO OFICIALES Hay, desde luego, que tener en cuenta la dificultades intrínsecas que presenta documentar las actividades asistenciales de personas que se movían en ese indefinido mundo de lo empírico-creencial. En el caso de su (14) Además de las estimaciones sobre el número de médicos y cirujanos en España durante el siglo xvr en LÓPEZ PINERO, José María. Ciencia y Técnica en la sociedad española de los siglos xvr y mr, Barcelona, Labor, 1979, p. 87; existen tambien datos locales, entre los que podemos señalar como ejemplo, los ofrecidos sobre Valencia: PARDO, José. El Personal sanitario. Siglo xvr. In: López Piñero, Jose María (ed.). Historia de la Medicina Valenciana, vol. 1, Valencia, Vicent García, 1988, pp.151-156 (p. 151). PARDO, José. El personal sanitario. Siglo XVII. Zn: López Piñero, Jose María. (ed.). Historia de la Medicina Valenciana, vol. 2, Valencia, Vicent García, 1991, pp. 59-64 (p. 59). MICÓ, Juan. El personal sanitario. Siglo XVIII. Zn: López Piñero, Jose María. (ed.). Historia de la Medicina Valenciana, Vol. 2, Valencia, Vicent García, 1991, pp 1147-151 (p. 148); los trabajos de José Miguel Sáez Goméz sobre Murcia, citados en la nota 4, que se complementan con MARSET CAMPOS, P.; SATURNINO HERNÁNDEZ, P. J. Los sanitarios murcianos de 1750 a 1850. Evolución numérica, tipos profesionales y procedencia geográfica, Asclepio, 1980, 3.2, 255-270. Pero, sólo recientemente se ha acometido la tarea de estudiar áreas geográficas más amplias: MORETÓN ALONSO, M.C. Las profesiones sanitarias en Castilla y León (siglo ~II), Valladolid, Universidad de Valladolid, 1993. ORTIZ GÓMEZ, Teresa et al. Health Professionals in Mid Eighteenth Century Andalusia: Socio-Economic Profiles and Distribution in the Kingdom of Granada. In: Woodward, John; Jütte, Robert (eds.). Coping with Sickness: Historical Aspects of Health Cure in a European Perspective, Sheffield, European Association for the History of Medicine and Health, 1995, pp. 1944. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1996, 16, 91-108
Protomedicato y curanderismo 97 relación con el Protomedicato estas dificultades, probablemente, serán insuperables dada la perdida de la documentación de sus archivos centrales. Pero, aun en el caso de que estos hubieran sobrevivido, hemos de tener en cuenta, que sólo aparecerían los casos en los que los que actuaban sin estar autorizados, llegaban a ser detectados y perseguidos. Este problema de .visibilidad» se extiende a todos los archivos en los que estos personajes han podido dejar huella, por lo que siempre nos encontramos con una tarea ardua desde el punto de vista heurístico. Sin embargo, junto a estas dificultades, innegables, también hemos de señalar que el tipo de atención que la literatura de hace unas décadas prestó -y todavía en la actualidad sigue prestando, en algunos casos- a los sanadores que no encajaban dentro de las que posteriormente han podido ser llamadas profesiones sanitarias ha sido sesgada. No es que no se haya ocupado de ellos, sino que eran expuestos para mostrar un proceso unilineal de progreso desde la ignorancia y la superstición hasta llegar a la ciencia médica, o en el mejor de los casos como meras curiosidades, sin mucho que aportar a un conocimiento de los grandes hombres, aunque algunos trabajos suministran abundante e interesante informaciónU(l5). Ello distorsionó, y aún distorsiona en el presente, el acercamiento a estos personajes, a su propia caracterización, a lo que supusieron como alternativa asistencial, y a las complejas relaciones con el mundo de los que sí ocupaban, tras ser autorizados, una posición oficial dentro de la red asistencial. (15) Existen numerosos ejemplos de este tipo de consideración de los sanadores que no entran en las categorías profesionales posteriores, entre los que podemos citar ATKINSON, Donald T. Magic, myth, and medicine, Cleveland, World, 1956. CAMP, John M.F. Magzc, myth and medicine, London, Priory Press, 1973. ERLIK David Breakthroughs in Medicine. From Supastition to Empirical and Scientific Medicine, Jerusalen, Gefen, 1991. HAGGARD, Howard W. Devils, Drugs and Doctors. The Sto? of the Science of Healing from Medicine-Man to Doctor, London, Heinemann, 1929. HAGGARD, Howard W. Miste?, Magic and Medicine. The Rise of Medicine from Superstition to Science, Nueva York, Garden City, Dobleday Doran, 1933. HOLBROOK, Stewart H. The golden age of quackmy, New York, Macmillam, 1959. JACQUET, Bernard. Empiriques et charlatans Troyens du xve au xIxe siecles, Paris, R. Foulon, 1960. JAMESON, Eric. The natural history of quackery, London, M. Joseph, 1961. MAPLE, Eric. Magzc, Medicine and Quackq, London, Hale, 1968. SULBLÉ, H. Quelques charlatans célebres au xme siecle, Toulouse, Marquesete, 1922. THOMPSON, Charles J.S. The Quaclzs of Old London, London, Brentano, 1928. THOMPSON, Charles J.S. Magic and healing, London, Rider, 1947. DYNAMZS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Rlus. 1996, 16, 91-108.
98 ENRIQUE PERDIGUERO Esta situación, es evidente, ha cambiado debido a la renovación de la historiografía del último medio siglo, que con la influencia de diversas líneas suficientemente conocidas, que van desde la Escuela de los Annales, con el concurso de las ciencias sociales, al interés por la cultura popular, o a los estudios sobre el género, entre otras, han llevado a replanteamientos de la histonografía médica que ya venían explicitándose desde la obra de Sigerist y Ackerknechtíi (16). Todo ello ha supuesto que desde hace unas décadas vengan publicándose estudios sobre todo tipo de sanadores, sin restringirse tan sólo a los ppos que fueron el germen de las profesiones sanitarias. Este interés se extiende a las múltiples ramificaciones que puede tener todo lo relacionado con la cultura médica popular, que supone un problema mucho más amplio en el que también entran el autocuidado y (16) Sobre la evolución de la historiografía médica ver LÓPEZ PINERO, JOS~ María. Los modelos de investigación histórico-médica y las nuevas técnicas. In: Lafuente, Antonio; Saldaña, Juan José (eds.). Nuevas tendencias a Historia de la ciencias, Madrid, C.S.I.C, 1987, pp. 125-150. Ver también WOODWARD, John; RICHARDS, David. Towards a Social History of Medicine. In: Woodward, John; Richards, David (eds.). Health Cure and Popular Medicine in Nineteenth Centuly England. Essays in the Social Histoly of Medicine, London, Croom Helm, 1977, pp. 15-55. PETER, Jean P. Malades et maladies 5 la fin du mire siecle, Annales E.S.C., 1962, 22, 711-751. LAGREE, Michel; LEBRUN, Francois (eds.). Pour L'Histoire de la Médecine: autour de l'oeuvre de Jacques Léonard, Rennes, Presses Universitaires de Rennes, 1994, especialmente pp. 59-117. Sobre algunos aspectos de esta evolución relacionados con, entre otros aspectos, el interés de la historiografía médica actual por los sanadores no oficiales pueden verse las declaraciones programáticas de PORTER, Roy. The patient's view. Doing Medical History from Below. Theory and Society, 1985, 14, 175-198 y PORTER, Roy. Introduction. In: Patients and Practitioners. Lay Pmeptions of Medicine in Pre-industrial Society, Cambridge, Cambridge University Press, 1985, pp. 1-22. Sobre el influjo de la Antropología de la Medicina actual ver PERDIGUERO GIL, Enrique. Historia de la Medicina y Antropologia de la Medicina. Zn: Romaní Alfonso, Oriol; Comelles Esteban, Josep M. (eds.). Antropología de la Salud y de la Medicina, FAAEE, Asociación Canaria de Antropología, 1993, pp. 35-55. Para el caso concreto de la historia del género y de los replanteamientos que supone en el tema que nos ocupa, aunque centradas en el tema medieval, resultan muy iluminadoras las afirmaciones de GREEN, M.H. Women's medical practice and health care in medieval Europe, Signs. Journal of Women in Culture and Society, 1989, 14, 434-473 y GREEN, M. H. Documenting medieval women's medical practice. In: García Ballester, Luis; French, Roger; Arrizabalaga, Jon; Cunningham, Andrew (eds.). Practica1 Medicinefrom Salmo to the Black Death. Cambridge, Cambridge University Press, 1993, pp. 322-352. DYNAMIS. Acta Hkp. Med. Sci. Hkt. Rlw. 1996, 16, 91-108.
Protomedicato y curanderismo 99 la automedicación, y con una tradición histori~gr~ca más establecida por la influencia de los folkloristas0(17). De estos estudios podemos citar, entre otros, los que han ido apareciendo sobre Francia0(18), sobre Inglaterra (19), sobre los Países Bajos0 (PO), o sobre Italia0 (21). Además, y también en las últimas décadas, ha sido norma que cualquier estudio que aborde la asistencia sanitaria en su conjunto tenga en cuenta la presencia de todo tipo de personas que ejercen cometidos curativos, estén o no (17) Ver, por ejemplo, BOUTEILLER, Marcelle. Médecine Populaire d'hier et d'aujourd'hui, 2""' ed., Paris, Maissoneuve et Larose, 1987. HAND, Wayland D. Magical medicine: the folkloric component in the folk belief; custom, and ritual of the peoples of Europe and America, Berkeley, University of California Press, 1980. (18) Entre otros posibles se pueden señalar: DEVLIN, J. The Superstitious Mind: Fmch Peasants and the Supernatural in the Nineteenth Centuly, New Haven, Conn., Yale University Press, 1987, pp. 43-71. GOUBERT, Jean P. L'art de guerir. Médecine savante et médecine populaire dans la France de 1790. Annales E.S.C., 1977, 32, 908- 926. LEBRUN, Fran~ois. Se soigner autrejois. Médecins, saints et sorciers aux xvrre et mrre siecles, Paris, Temps Actuels, 1983. LINGO, A.K. Empirics and charlatans in early modern France: the genesis of the classification of the 'other' in medical practice. Journal of Social History, 1986, 19, 583-603. Y los numerosos trabajos de Matthew Ramsey sobre el tema que culminan en RAMSEY, Matthew. Professional and popular medicine in France, 1770-1830. The social world of medicalpractice, Cambridge, Cambridge University Press, 1988. (19) Podemos citar, entre otros muchos, FENOUILLAT, N. Médecins et charlatans en Anglatewe (1 760-1815), Talence, Presses Universitaires de Bordeaux, 1991. PORTER, Roy. Health for Sale: Quackgi in England, 1660-1850, Manchester, Manchester University Press, 1989; así como algunos de los trabajos aparecidos en el volumen colectivo BYNUM, W. F.; PORTER, R. (eds.). Medical Fringe and Medical Orthodoxy, 1750-1850, London, Croom-Helm, 1987. (20) BLÉCOURT, Willem de. Cunning women, from healers to fortune tellers. In: Binneveld, Hans; Dekker, Rudolf, (eds.). Curing and insuring. Essays on illness in past times. The Netherlands, Belgium, England and Italy, 16th-20th Centuries, Hilversun, Verloren, 1993, pp. 43-55. BLÉCOURT, Willem de. Witch doctors, soothsayers and priests: on cunning folk in European historiography and tradition. Social History, 1994, 19, 285- 303. HUISMAN, F. Itinerant medical practitioners in the Dutch Republic: the case of Groningen, Tractix, 1989, 1, 63-83. WAARDT, Hans de. From cunning man to natural healer. Zn: Binneveld, Hans; Dekker, Rudolf, (eds.). Curing and insunng. Essays on illness in past times. The Netherlands, Belpum, England and Italy, 16th-20th Centuries, Hilversun, Verloren, 1993, pp. 3341. (21) GENTILCORE, David. &harlatans, mountebanks and other similar peoples: the regulation and role of itinerant practitioners in early Modern Italy. Social History, 1995, 20, 297-314. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. Illus. 1996, 16, 91-108.
106 ENRIQUE PERDIGUERO Antropología de la Medicina actual ofrece ingentes ejemplos de la existencia de este tipo de sanadores, aun en presencia de una plétora de sanadores regulares, debido a razones culturales. ;Era pues la necesidad de tener algún tipo de respuesta ante una enfermedad como la rabia en el caso de los saludadores, en la que eran especialistas? Esto indicaría, quizá, la presencia de curanderos y/o empíricos allí donde la medicina oficial no podía hacer nada. Pero ;era este realmente el caso? ;Qué ocurría con otros padecimientos sobre los que no conocemos la eficacia terapéutica de los que si eran aprobados para ejercer oficialmente? Ello nos lleva a preguntarnos por las preferencias y necesidades de la población y por qué explicaciones sobre la salud y la enfermedad les resultaban más comprensibles, más cercanas y más adecuadas para lidiar con la machacona presencia de la enfermedad y de la muerte. ;Eran más aceptados los curanderos, como sanadores creenciales, porque su modo de entender la enfermedad resultaba más coherente culturalmente para la población? ;Cómo los cambios en las concepciones populares hacían evolucionar esta aceptación y la de los que atendían y curaban respaldados por la ley? ;Eran estos últimos, sobre todo los médicos, elementos «extraños» a los que no sólo era difícil acercarse por razones pecuniarias, sino también por diferencias culturales? Los modelos de pugna entre cultura popular y cultura de elite, dentro del campo de estudios de la cultura popular han dado paso a modelos en los que lo más interesante no es la oposición, sino la interrelaciónn (36), y precisamente, por ello, parece adecuado preguntarse qué elementos de las explicaciones que sustentaban sanadores regulares e irregulares se iban articulando para acomodarse a las necesidades y preferencias de la población, y a la vez las iban determinando. En este aspecto, el papel de la religión condenando como supersticiosas ciertas explicaciones y prácticas creenciales, y apoyando otras, resulta, cómo no, de enorme interés, y cualquier estudio del curanderismo necesita tener en cuenta esta variable. La evolución de las ideas religiosas, su papel más o menos preeminente a la hora de sustentar o influir la visión del mundo que tiene la sociedad en cada momento, sobre todo en una sociedad con las particularidades que en este punto ofrece la monarquía hispánica, pueden, pues, ayudarnos a comprender cómo fue variando la intransigen- (36) HARRIS, Tim. Problematising Popular Culture. Zn: HARRIS, nota 22, pp. 1-27. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci Hist. nlus. 1996, 16, 91-108.
Protomedicato y curanderismo 107 cia o la tolerancia frente a los que recurrían a elementos creenciales a la hora de acercarse a la enfermedad. Las aclaraciones en torno a si era la Inquisición e el Protomedicato quién debía entender de estos asuntos, que ya hemos citado, son muy sugerentes, pero precisaríamos saber qué ocurrió realmente en la práctica. Por lo tanto el crecimiento, la disminución, o las persistencias, de los sanadores empíricos-creenciales frente a aquellos que iban obteniendo una formación reglada en Universidades, y ya en el siglo XWII en Colegios de Cirugía, y de los que a través del sistema de aprendizaje eran considerados suficientemente formados como para atender a los población, es, pues, un asunto a examinar con sumo cuidado, y no puede darse por supuesto que la población estaba dispuesta a confiar con los ojos cerrados en los sanadores oficiales. Como ya hemos comentado, también aparece el asunto de la eficacia, que siempre está presente en las peticiones de los curanderos y empíricos para obtener autorizaciones especiales, es decir si se llegaba, o no, a una solución del problema, real o percibida. Ello nos lleva, también, a considerar la evolución de los propios saberes y las prácticas de los sanadores oficiales para poder contextualizar adecuadamente en que panorama estaban actuando todo tipo de sanadores y cuáles eran las expectativas de la población frente a unos y otros. Por último, de entre los temas que queremos resaltar en esta breve nota, el acercarnos a los curanderos, también nos puede ayudar a aproximarnos a la dimensión económica de las actividades sanadoras. Nos interesa saber hasta qué punto estas podían ser consideradas un modo de ganarse la vida, o un modo de complementar los ingresos familiares obtenidos a través de otra ocupación habitual. Así, pues, sena interesante saber si este tipo de actividades eran, en el caso de los regulares y de los irregulares, una ocupación a tiempo completo o a tiempo parcial, especialmente en el caso de las mujeres0 (38). También sería bueno conocer hasta que punto las fricciones entre los sanadores autorizados y los no autorizados estaban en función de proteger la salud de la población, de la pugna (37) Cuestiones muy interesantes en este sentido, aunque centradas en el mundo inglés, son las suscitadas, por PELLING, Margaret. Medical practice in Early Modern England: Trade or Profession? In: Prest, Wilfrid (ed.), The professions in early modem England, London, Croom Helm, 1987, pp. 90-128. (38) ORTIZ GÓMEZ et al, nota 14. DYNAMIS. Acta Hisp. Med. Sci. Hist. lllus. 1996, 16, 91-108.
108 ENRIQUE PERDIGUERO por la hegemonía en las explicaciones sobre la salud y la enfermedad, o eran razones económicas las que primaban. A pesar de que muchos autores han supuesto que la provisión de los debidamente acreditados para curar era insuficiente, y por lo tanto, esto implicaría la inexistencia de competencia entre ellos y los curanderos, las ultimas evidencias0(38), al menos para el XVIII, ponen en tela de juicio estas apreciaciones, y dejan la puerta abierta para considerar, hasta qué punto la percepción del aumento de los curanderos, que en ocasiones se invoca como razón para el aumento de las sanciones, tenía detrás una clara motivación económica. Para acercarnos a estas realidades necesitamos, es obvio, mucha más casuística y estudiar, hasta donde nos lo permitan las fuentes, cuantos más ejemplos mejor, pues la letra de las leyes o las magras evidencias con las que contamos hasta ahora no permiten respondernos a muchas de las preguntas que surgen. No sólo necesitamos saber más sobre los curanderos, sino en general, sobre la cotidianeidad de las actividades sanadoras en la época Moderna, pues como ya hemos señalado, lo que realmente tiene sentido es plantearse la actuación de sanadores no oficiales como un componente más que ayude a explicar las relaciones entre la salud y la sociedad. Los temas sugeridos, junto con otros que podrían añadirse, pueden ayudar a situar el curanderismo de manera que resulte fecundo en la investigación histórico-médica. Incluso parte de las informaciones ya acumuladas pueden releerse con los esquemas apuntados. En cualquier caso, es de esperar que en los próximos años puedan exhumarse más evidencias. Los archivos de las subdelegaciones del Protomedicato establecidas en el siglo xv111U(39), documentos que puedan ir hallándose en los grandes archivos como el de Simancas, el Histórico Nacional, o en el de Palacio, o en archivos municipales, protocolos notariales, y otras colecciones de documentos, guardan, con toda seguridad, información que puede ayudarnos a profundizar en estos temas y que están esperando nuestra labor investigadorat (40). (39) CALLEJA FOLGUERA, nota 2. (40) Realizar una tarea de este tipo, era en principio mi intención, haciendo una cata en los fondos del Archivo del Reino de Valencia. Circunstancias de diversa índole me lo impidieron, por lo que he de agradecer a María Luz López Terrada y hvar Martínez Vidal que, a pesar de ello, me permitieran esta contribución que pretende sólo expresar algunas ideas generales sobre el tema. DYNAMIS. Acta Hkp. Med. Sci. Hist. Illw. 1996, 16, 91-108.