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Once versiones noratlánticas del 23-F

Borrat, Héctor

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Borrat, Héctor

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ONCE VERSIONES NORATLÁNTICAS DEL 2 3 -F Héctor Bovat El golpe del 23 de febrero fue tema privilegiado por los semanarios de información general que se publican y circulan en el ámbito noratlántico: depara, por tanto, una excelente ocasión para practicar el Periodismo Comparado. Es lo que intentaré en este artículo, limitándome a la versión inmediata del golpe tal como la ofrecieron desde el 28 de febrero hasta el 9 de marzo de 1981 los semanarios Time (marzo 9), Newsweek (marzo 9), Der Spiegel (marzo 2), Le Nouvel Observateur (marzo 2-8), L'Erpress (marzo i), Le Point (marzo 2-8), Tbe O&- server (marzo l), L'Espresso (marzo 8), Europeo (marzo 9), Epoca (febrero 28), Erpresso (febrero 28). Integran esta muestra, pues, dos semanarios norteamericanos, uno alemán, tres franceses, uno británico, tres italianos y un portugés. Pese a algunas ausencias importantes, como conjunto me parece suficientemente representativo. Los componentes de esta muestra comparten una misma penbdicidad, semanal, y una misma función de información general, que supone como destinatario a un público también agenerals, y por tanto heterogéneo, sin perfiles sectoriales acusados ni preferencias definidas por alguna de las áreas que cubre el temario. The Observer y, en parte, Expresso optan por la estructura del periódico; los demás, incluyendo A Revista del Expresso, siguen en cambio la estructura de la revista. Excepto The Observer, estas publicaciones dedican más de un texto al 23-F. Todas ellas acompañan los textos con amplias ilustraciones. El 23-F es tema de portada en Time (aThe Putsch that failed*), Le Nogvel Observateur (#La vraie victoire de Juan Carlos»), L'Express (aEspagne: la tragédie manquée~), Le 92 Point (aSpagne: rien n'est joué*), LIErpresso (<La Spagna e noiw), Europeo (aSpagna / Dopo il tentato golpe. Perch? ha vinto Juan Carlosw); es uno de los temas de la portada de Epoca (aSpagna: ora per ora^), el tema de portada de A Revl~ta del Eupresso (aXeque ao rei*) y el tema destacado por el sumario de Der SpiegeL (aspanische Militas gegen Demokratie~). El análisis sincrónico -al que me limitarénecesita articularse con un análisis diacrónico de estos semanarios y de publicaciones de igual o distinta periodicidad que con ellos compiten en el mercado para conocer y comparar entonces en qué ocasiones y con qué frecuencia España ha proporcionado temas para los temarios de todas estas publicaciones, qué rangos han tenido los temas españoles dentro de esos temarios, cómo se han construido como temas, en qué fuentes se han documentado, con qué conceptos se han organizado y explicado, en qué tipos de textos (narrativos, descriptivos, argumentativos) han sido comunicados al lector. Resulta obvio de todos modos que ninguno de los semanarios integrantes de la muestra incorpora temas españoles al temario de todos sus números; en cambio, no podemos determinar (a falta de análisis diacrónico) los índices de frecuencia, aunque en este aspecto cabe sospechar divergencias bastante significativas. Que el 23-F destaque como tema central de todos resulta tanto más impresionante si tomamos en cuenta las variables socioeconómicas, culturales y políticas con relación a cada semanario, al lugar y al estado donde se produce y al público al que se destina. Desde el modélico Time, editado con recursos incomparables para el más vasto público internacional en la metrópoli cultural de la mayor potencia del mundo, hasta el Eupresso, publicado en Lisboa para el público portugués con recursos mucho menores, todos han coincidido esta vez en la necesidad de dar rango primero en su temario a un tema español. Y ello aunque las mismas variables, a la vez que diferencian entre sí a los semanarios, marquen distancias diversas con relación a España. Excepto Portugal, todos los países donde se publican estos semanarios perciben a España desde posiciones económica, cultural y políticamente hegemónicas; incluso Portugal puede alegar ventajas políticas en cuanto su apertura democrática no arranca de un hecho biológico sino de una ruptura revolucionaria (contraste que bien destaca Felipe González en la entrevista de Der Spiegeí). Preguntar por España desde una posición hegemónica introduce cierto distanciamiento que L'Erpresso ha revestido de ironía: <Tenía en verdad una bella fama el pueblo español: proletario y combativo, dispuesto a saltar encima de quien amenazara las libertades. Dónde se ha originado esta fama es un misterio, tomando en cuenta que durante casi medio siglo han aguantado a Franco y después han aceptado también a un rey que fue designado por el dictador moribundo. Y en realidad se ha visto que, mientras la Guardia Civil abría fuego en el Parlamento, los combativos españoles se quedaban en casa frente al televisor: ni un portuario de Barcelona ni un minero de Asturias se han movido, y el primer desfile de ciudadanos salió a la calle cuatro días después de que el golpe hubiera terminadoa. Ante ojos noratlánticos, el drama de España 93 deviene espectáculo más pintoresco que inquietante, puesto que no le reconocen a este país una influencia exterior capaz de afectar los intereses de ellos, o de la región, ni piensan que un cambio de régimen modificará la consolidada adscripción de esta periferia dependiente a los intereses hegemónicos de los estados centrales. De aquí una coincidencia básica en toda la muestra: el 23-F es presentado en términos estrictamente adomésticos~. Aparece en la sección aexteriors pero no dentro del área ainternacionalw (no se le inter-relaciona con otros actores de la escena mundial) sino en la otra, reservada a la política ainteriors de estados extranjeros. Solamente L 'Espresso liga España a la situación nacional, bajo el título *La Spagna e noi*. Pero aún en ese caso no se presentan inter-relaciones (que convertirían el 23-F en tema de política internacional) sino comparaciones rotundamente favorables a Italia (que mantienen hacia España el enfoque puramente adoméstico#). Aun con esta restricción, todos los semanarios encuentran en el golpe un tema a la vez aimportantew (históricamente relevante) e ainteresante* (con suficientes atractivos como para convocar al interés más superficial del lector). Las dos aconsideraciones sustantivass que deciden la inclusión de un tema en un semanario (Gans, 1979) se entrecruzan, apoyándose mutuamente: el 23-F realiza el ideal periodístico de una trama aimportantes que al mismo tiempo resulta muy tinteresantes. Si el lector no se siente motivado por la importancia de esos acontecimientos para España porque no la ve proyectada sobre sus propios intereses, seguramente encontrará abundantes motivos de ainterés periodístico» en esta anécdota a un tiempo dramática y pintoresca, cargada de tensiones tanto como de folklore, confirmatoria del estereotipo del aesp.iñoi violento* y dilucidada ello no obstante sin derramarse una gota de sangre, con un rey como el héroe y un colecuvo uemebundo desempeñando el papel del villano. Las ofertas perio&- ticas balancean muy profesionalmente las dos consideraciones; ninguna de ellas trivializa al 23-F a extremos de revestirlo de mero ainterés periodístico*, pero tampoco renuncian a la explotación de este *interés* mientras destacan la importancia del tema. Si Newsweek habla de amomentos de ópera cómica* y compara a los golpistas de la Guardia Civil con aextras en una opereta de Gilbert y Sullivan*, el pie de una foto de Tejero uepidante advierte: *Una ópera no tan cómica,. Si Der Spiegelrecuerda a Don Quijote para describir la agresión de Tejero a las Cortes y habla de los «muchos padres* del golpe, reserva al rey el título de ael salvador» y pide a Felipe González la explicación y el pronóstico. Si Le Nozlvel Obseruateur registra la afición de Tejero por acomplots (de opereta, en principio)», también hace notar que «el rey, más quizás que otros, tiene conciencia de que esta democracia está en buena parte en manos de los generales*. Si L 'Express insiste en la metáfora del agolpe de opereta* es para negarla -*No, un complot de generales#- y denunciar ala lógica criminal de su militarismo mileranista*. 94 Hablar del ainterés periodísticoa como una consideración que se agrega a la aimportancia histórica* y tomar en cuenta las variables socioeconómicas, culturales y políticas que inciden en esta muestra son dos maneras de marcar distancias -que no separaciónentre el acontecimiento histórico 23-F y los textos periodísticos que se ocupan de él, o, dicho de otro modo, entre la actualidadhistótica y la actudidadperiod"Mtica que produce cada semanario (Tuchman, 1978; Gans, 1979). Los acontecimientos, acciones, ideas, actores y factores constitutivos de ese momento fuerte de la historia contemporánea de España que es el 23-F proporcionan, como actualidad histórica, la materia prima para el proceso de producción de la actualidad periodística que realizan estos semanarios. Así entendida, la actualidad periodística no coincide con la actualidad a secas, ni se limita a reflejarla o reproducirla, ni existe autónoma o anteriormente a su publicación. Es el producto final de un proceso que la construye para que tenga vigencia durante el período que empieza con su publicación y termina con la del número siguiente. Lapetiodicidaddel medio, por lo tanto constituye la dimensión principal de este proceso de producción, que marca ocasiones, plazos y ritmos a lo largo de todo el proceso. Siempre inter-relacionados, el período de vigencia de la actualidad period'ítica -en nuestro caso, semanaly el tiempo requerido para su producción -mayor o menor que la semana pero normalmente más extenso que el de la prensa diariase implican mutuamente. A distintas medidas de periodicidad corresponderán, por tanto, distintas actualidades penoduticas y distintas maneras de producirlas: cada semanario ofrecerá al lector una actualidad period'ítica sobre el 23-F cualitativamente distinta de la que ese mismo lector pudo conocer leyendo el diario, incluso leyendo todos los diarios que cubren la misma secuencia de actualidad histórica que será tratada por el semanario. Si la común periodicidad empareja a todos los semanarios de la muestra, la afirmación de que toda actualidad periodística es producto final de un proceso de producción induce a reconocer la existencia de tantas actualidades periodhtica~ como publicaciones compiten dentro del mercado. Diversa según las distintas medidas de la periodicidad, la actualidad periodística es también diversa dentro de una misma periodicidad. Cada publicación produce su actualidad periodística propia, autónoma e irrepetible: como unidad textual globalmente considerada en tanto que temario de una publicación; como unidad textual sectorialmente considerada en tanto que sección de ese temario; como unidad textual simple (un texto) o compuesta (más de un texto) dedicada a un tema dentro del temario y de la respectiva sección. En esta última dirección proseguirá nuestra búsqueda, ceñida exclusivamente a la actualidad periodística 23-F. Diversa según las distintas medidas de periodicidad y dentro de cada una de ellas, plural y heterogénea, la actualidad periodística aparece siempre como el producto final de un proceso de producción que en su aspecto redaccional -fuere cual fuere la periodicidadatraviesa tres grandes fases sucesivas: a) selección de los temas que constituirán el temario de la publicación, b) investiga- ción de datos sobre cada tema y aplicación de conceptos que permitan desplegar 95 el tema como ítems de una temática para tratarlo diacrónicamente como secuencia y sincrónicamente como sistema, c) redacción de textos sobre esos temas seleccionados e investigados de acuerdo a cierta tipología, que distingue entre textos narrativos, textos descn)tivos, textos argumentativos (Beaugrande, 1980: 195-241). El análisis comparativo que aquí intento arranca de la común periodicidad y de la pluralidad de actualidades periodísticas sobre el 23-F producidas por estos semanarios noratlánticos para explorar sus campos de coincidencias y convergencias, diferencias y divergencias, bajo las variables socioeconómicas, culturales y políticas que inciden sobre ellos. Las actualidades periodísticas así producidas, (tenderán hacia una acentuada heterogeneidad o hacia una percepción similar de los acontecimientos del 23-F y el futuro de España? Para seleccionar al 23-F como tema de primer rango en el temario de su próximo número, el semanario noratlántico dispone de una referencia más que se combina con las que ya han decidido esa opción en la prensa diaria: la importancia reconocida a ese tema por la prensa diaria, precisamente. Al igual que un diario, el semanario recibe los primeros datos sobre el 23-F por la vía de las agencias, como noticia dara, nueva, sorpresiva, imprevisible, fuertemente dotada de importancia histórica tanto como de <interés periodístico,; consulta otras fuentes, entre las cuales las versiones radiales y televisivas de ese acontecimiento; pero además y sobre todo, tiene a la vista las versiones ofrecidas por la prensa diaria. La diferente periodicidad exige que un semanario prescinda de parte de las noticias duras de publicación necesaria en ia prensa diaria: los criterios de selección de temas se vuelven por ello mucho más rigurosos. También cambian las técnicas de producción. En tanto un diario puede publicar la noticia dura tal como la recibe de las agencias o reescribirla según pautas que reproducen la estructura de la noticia, el semanario necesita ir más allá de esta reproducción o reformulación: tiene que convertir la noticia dura -a sus efectos, materia prima semi-elaboradaen texto que le comunique y explique al lector de una vez por todas, en una sola entrega, lo que ha ocurrido en España el 23-F. Normalmente, el semanario no publicará noticias a secas, salvo aquellas que obtenga a título de exclusivas y, por tanto, no hayan sido publicadas por la prensa diaria. Elegir al 23-F como tema principal de esa semana le exige al semanario, entonces, introducir más mediaciones entre la actualidad histórica y la actualidad periodística que las propias de las agencias de información y de las noticias publicadas en la prensa diaria. Al período más largo le es correlativa esta necesidad de mayor elaboración. Ocurre sin embargo que la prensa diaria tampoco se limita a reproducir o reescribir noticias: como el semanario, también publica textos narrativos, textos des- 96 criptivos y textos argumentativos (con tanta más frecuencia desde que la radio y la televisión la aventajan como fuentes de información inmediata). Para que el semanario ofrezca algo cualitativamente distinto al diario tiene que aplicar entonces otra pauta diferenciadora. La gran industria periodística ya la ha institucionalizado y cada semanario la ha incorporado a sus técnicas rutinarias: es la exigencia de que el texto narrativo que publique un semanario sea literariamente estructurado como relato completo, con su comienzo, su desarrollo y su desenlace, con íntegro recorrido del clásico itinerario exposición-complicaciónresolución (Beaugrande, 1980). Mientras el diario puede limitarse a publicar en cada número fragmentos de un relato que el lector irá integrando por la lectura sucesiva de los números que traten del tema, el semanario tiene que construir un texto narrativo unico que se lee de una vez por todas sin reclamar lecturas previas o lecturas posteriores. La trama, en el semanario, tiene que aparecer como literariamente ccompleta~ aun cuando los acontecimientos que son noticia dura no hayan llegado históricamente a su culminación. El carácter de ucompleto~ le es conferido al texto narrativo del semanario por artificio literario, no por la materia fáctica; lo acompletow se sitúa en el plano de la actualidad periodística semanal, no en el de la actualidad histórica por ella informada y explicada. Por más fragmentaria que sea la actualidad histórica, aunque las situaciones sigan indefinidas, los procesos abiertos, los conflictos pendientes, aunque las lagunas de información parezcan oceánicas, el semanario tiene que hacer de ello un relato completo. El 23-F facilita mucho esta tarea en cuanto la fase más espectacular -asalto y ocupación de las Cortesya ha concluido cuando los semanarios comienzan a organizar su narración. Y todos ellos cumplen estrictamente con esta pauta: el primer texto sobre el 23-F, texto único en el caso de The Observer, puede leerse siempre como relato completo del 23-F. A diversos períodos corresponden diversas expectatjvas del lector, engendradas y reforzadas por la gran empresa periodística. Así, en el campo de los textos narrativos, el lector espera del diario noticias y relatos fragmentarios sobre los acontecimientos inmediatos; del semanario, relatos completos sobre acontecimientos producidos durante la semana que precede a su publicación; de publicaciones de periodicidad más extensa, en cambio, más que textos narrativos espera textos argumentativos que le proporcionen explicaciones más profundas o que trasciendan al acontecer inmediato. Nada obsta, desde luego, a que las expectativas correspondientes a una periodicidad sean satisfechas también por medios de publicidad diferente; pero cuando ello ocurre es para implantar en períodos cortos técnicas típicas de períodos más largos, y no a la inversa; de manera que un diario echa mano, cada vez más, de estructuras características del semanario (como el relato completo), pero una revista no aplica estructuras específicas del diario (como los relatos fragmentarios). El lector noratlántico espera, de un diario, sucesivos fragmentos sobre el 23-F, y de una revista, el relato completo que le reclame un tiempo único de lectura. Pero este relato completo ha de col- nME. Marzo 1981. 98 mar en realidad las expectativas de dos tipos de lectores: aquellos que ya se han informado del 23-F por la prensa diaria y los otros medios y aquellos otros, menos interesados en España, que recién van a informarse cuando lean al semanario. A los lectores del primer tipo, el semanario tiene que hacerles llegar una oferta distinta a cada fragmento y a la suma de todos los fragmentos que viene publicando la prensa diaria. A los lectores del segundo tipo ha de ofrecerles algo más difícil todavía: una motivación para que se interesen por un tema que hasta ese momento les ha tenido indiferentes; tiene que crearles expectativas de ainterés periodísticon y satisfacérselas sin descuidar la importancia histórica de estos hechos. El 23-F se muestra propicio a esos efectos. Como la sala de audiencias en las narraciones cinematográficas de suspenso, las Cortes encierran a protagonistas y antagonistas dentro de un escenario pleno de posibilidades teatrales, la acción dramática se inicia y termina a horas precisas, el primer tramo de los sucesos queda documentado por la radio y la televisión, los exabruptos de los ocupantes y las genuflexiones de los ocupados marcan contrastes dramáticos, el teniente coronel Tejero ostenta el físico, la voz y la gesticulación más adecuados para representar cabalmente su papel, el conflicto entre dos individuos encuentra un gallardo héroe en el teniente general Gutiérrez Mellado. Los estereott)os (Hoult, 1972: 319; Meyers-Herwartz, 1979:49) sobre España y los españoles ayudan generosamente: un gesto universal como el de colocarse los puños sobre las caderas deviene, percibido por L'Express en Gutiérrez Mellado, aesa actitud típica de los toreros despreciando el peligro*, y visto por L'Espresso, auna imagen verdaderamente spagnolesca [. . .] como una maestra indignada que está por castigar golpeándole los dedos a una clase de alumnos díscolosw; otro gesto universal como el de aplaudir de pie, registrado por'Le Point en la primera sesión de Diputados tras el golpe, recuerda que aasí se aplaude a los toreros más brillantes en sus mejores díasn. Todo empieza, pues, por el relato. El periodismo político -como la historiaes básicamente narración, relato de acontecimientos, intriga (Veyne, 1978). El texto narrativo (Ducrot y Todorov, 1972: 375-382) puede bastarse a sí mismo; el argumentativo y el descriptivo, en cambio, tienen que referirse a una secuencia que ya pueda ser narrada. Construir el tema de actualidad periodística 23-F comienza por dar respuesta a los topoi de la retórica clásica (que los manuales de periodismo reservan a las noticias pero que son igualmgnte aplicables a todos los textos): Qué, Quiénes, Cuándo, Dónde, Por qué, Cómo. Para formar la secuencia sobre el 23-F hay que saber, desde que empieza a construirse el tema, qué acontecimientos, acciones e ideas serán materia del relato y en qué términos se anuda el conflicto; quiénes son los protagonistas, sus antagonistas, los terceros involucrados; cuándo comenzarán y terminarán los hechos y cuándo habrá que marcar, entre el comienzo y el término, tiempos, ritmos, ocasiones; dónde está el escenario principal y dónde los otros escenarios en los que se desarrollan acciones paralelas; hay que comenzar a preguntarsepor qué el conflicto se ha produ- cid0 y los actores se comportan de tal manera y la trama llega a ese desenlace; có99 mo se van a explicar estos acontecimientos y acciones, cuáles son sus antecedentes, cuáles sus consecuencias, cuál el pronóstico que a partir de todo esto puede hacerse. Todo texto narrativo acentúa los topoi qué, quiénes, cuándo; todo texto descriptivo, los qué, quiénes, dónde; el texto argumentativo hace recaer el acento en elpor qué y /o el cómo. Pero esto no significa que la explicación de una actualidad periodística sea materia reservada al tipo de texto argumentativo: también los textos narrativos y los textos descriptivos pueden responder al por qué y10 el cómo, en cuyo caso les añadiremos el calificativo «explicativos*, para llamar en cambio csimples* a aquellos textos narrativos y descriptivos que no hacen lugar a la explicación. Cuando a un tema como el 23-F se le asigna rango primero dentro del temario, las expectativas del lector quedarían defraudadas si el relato completo no fuera acompañado de la explicación, sea en ese mismo texto - que entonces es narrativo-explicativo-, sea en otros textos que se agregan a él. Der Spiegel, L'wresso y Epoca inician su uatamiento del 23-F con un texto narrativo simple, con lo cual se obligan a proporcionar la explicación en otro u otros textos del mismo número. Los demás semanarios presentan un texto narrativo explicativo, pero ello no significa que necesariamente den agotada con él la explicación, ni que opten por un texto linico. Sólo Tbe Observer hace esta opción. Los demás optan por la pluralidad de textos, que es la solución normal cuando a un tema se le da el rango que ellos otorgan al 23-F. Esta pluralidad puede incluir textos narrativos o descriptivos simples o explicativos, así como textos argumentativos. Puede dispersarse por diversas secciones de la revista (en cuyo caso el tema común es abordado desde el ángulo propio de cada sección: política, economía, sociedad, cultura, laboral, prensa.. .) o concentrarse en un solo bloque: esta última es la solución dada por los semanarios de la muestra, típica cuando se trata del tema de portada o del informe. Invariablemente, el bloque único comienza con el relato completo esperado en todo semanario. Llamo, por ello, a este primer texto el aprincipala y a los demás -uno o variossus acomplementariosa, porque como tales funcionan con respecto a él, incluso en aquellos casos en los que son ellos, y no el principal, los que comunican los datos más significativos o los que ofrecen la explicación única o más plausible (como ocurre con Der Spiegei). El primer texto funciona como el principal precisamente por responder a las expectativas de todo lector del semanario en cuanto al relato completo, autónomo; los complementarios por sí solos no satisfacen esas expectativas, aunque una vez leídos puedan concitar el máximo interés del lector. Para distribuir los recursos que demandará la producción de la actualidad periodística 23-F, cada semanario inicia ya en esta primera fase una tarea que profundizará en la segunda: determinar cuál es la temática correspondiente a este tema y, conocidos los ítems que destaca esta temática, cuáles son los topoicorrespondientes a ese tema (Meyers-Herwartz, 1979), articulables con los seis topoi ya 106 to, invariablemente situado como el texto pnkcipal, y en el caso de The Observer, como el texto único. Este relato completo es relato simple en los casos de Der Spiegel, L'Espresso y Epoca, y relato explicativo en los demás. La trama es su componente necesario: trata del golpe desde el asalto a las Cortes el 23 de febrero hasta la rendición de los ocupantes de las Cortes a la mañana del 24 de febrero, ubicando a sus actores en ese y otros escenarios. El relato también puede incluir los antecedentes del golpe, las consecuencias del golpe, el pronóstico sobre el proceso político español después del golpe. Estos otros componentes son de uso eventual, tanto más frecuente cuanto más se intenta explicar narrando. Las principales variaciones consistirán en la utilización o no de estos componentes eventuales y, cuando ellos sean utilizados, en el montaje que se les dé en relación con la trama. De acuerdo con este criterio de composición se pueden distinguir dentro de esta muestra las siguientes estructuras de textos narrativos principales: A) Trama. La trama del 23-F ocupa todo el texto del relato: Der Spiegel. B) Trama-Pronóstico. La trama desemboca en el pronóstico: Newsweei, The Observer, L'Espresso, Epoca. C) Antecedentes-Trama-Pronóstico. La trama, que desemboca en el pronóstico, va precedida de antecedentes: Time. D) Consecuencias-Trama-Pronóstico. La trama, que desemboca en el pronóstico, va precedida de las consecuencias: Le Nouvel Observateur. E) Antecedentes y Consecuencias-Trama-Pronóstico. La trama, que desemboca en el pronóstico, va precedida de la exposición conjunta de antecedentes y consecuencias: Le Point. F) Trama-Consecuencias-Pronóstico. La trama va seguida de las consecuencias y recién entonces desemboca en el pronóstico: L'Express. G) Consecuencias 1-Trama-Antecedentes-Consecuencias 2. La trama va precedida de las consecuencias y seguida de los antecedentes y de otras consecuencias: Europeo. H) Trama-Antecedentes 1 -Trama-Antecedentes 2Trama-(. . .) Antecedentes n-Trama. La trama va intercalando antecedentes a lo largo de su desarrollo: A Revista del Expresso. ' l Ninguna de estas variaciones cuestiona al modelo hegemónico: se producen dentro de él, aplicando estrictamente sus pautas de interés periodístico^. Por eso, la mayor proximidad geográfica, política o cultural con relación a España no implica de suyo ofertas textuales más desarrolladas o completas; los perfiles ideológicos pueden marcar matices, pero no alteran la tendencia a homogeneizar técnicas y productos. El mejor texto principal lo ofrece, precisamente, la modélica Time. Aplica la fórmula C: Antecedentes-Trama-Pronóstico. Le alcanza el primer párrafo para los Antecedentes. La Trama dispondrá del párrafo 2 al 26, de- 108 jando para el Pronóstico un amplio espacio: del 27 al 32. Ya en el párrafo 2 Time presenta a protagonistas y antagonistas, computa las dieciocho horas que duró la ocupación de las Cortes, puntualiza que Tejero no era aun loco suelto» sino parte de una conspiración más amplia, da su explicación desde la perspectiva convencional del héroe solo que enfrenta y vence al poderoso villano colectivo: asolamente el coraje del rey Juan Carlos y su compromiso con la democracia impidió que España volviera a sumergirse en un pasado autoritario que había concluido cinco años antes con la muerte de Francisco Franco». Los párrafos siguientes avanzan en la narración, diversifican los escenarios para contar acciones paralelas, van explicando los acontecimientos a medida que se narran. Una clave importante aparece ya en el párrafo 6: amientras el resto de la sociedad española ha sido alcanzado por un rápido giro de liberalización, el establishment militar ha permanecido casi inalterado, como un monumento al pasado,. El Pronóstico se funda en que el nuevo gobierno de Calvo Sotelo, aseñaladamente más conservador~ que el de Suárez, contiene alas mismas divisiones internas descalabrantes sobre cuestiones básicas y emocionales que todavía está enfrentando el país: centralismo vs. federalismo, divorcio, una economía enfermizaw. Y allí lanza la ya citada ucuestión predominante enfrentada por Calvo Soteloa después del golpe: aiCómo tratar con las Fuerzas Armadas, que han intervenido veinticinco veces en doscientos años para pasar a ser los árbitros del gobierno de España?~. Tras recordar las palabras del rey a los jefes de los partidos -recogidas por la mayoría de los semanariosTime entiende que queda por ver acuán severo será el castigo de los golpistas~. El texto concluye con una cita de García Lorca que tiende el puente hacia otra del mismo poeta, pero en versión original, con que abrirá su texto complementario sobre la Guardia Civil. Las coincidencias mayores con Time se encuentran -no por azaren Newsweeld. La fórmula es más simple, la B: Trama-Pronóstico. Once párrafos para la Trama, y los dos últimos para el Pronóstico. La estructura está marcada por ladillos -de los que Time prescindereducidos a una sola palabra: *Drama,, aPúblico~, maniobras*. Hay un intento de describir la mentalidad militar española, y un Pronóstico tan duro como el de Eme: *Hasta que de algún modo se establezca un firme control civil sobre las Fuerzas Armadas y la Policía, el experimento de España en la democracia nunca estará a salvow. Le Noavel Observateur introduce más mediaciones «literarias%, la cuota mayor de ficción. Aplica la fórmula D: Consecuenciaq-Trama-Pronóstico. Comenzar por las Consecuencias, párrafo 1, le permite aprovechar la imagen de las limpiadoras que, tras el golpe, devuelven el esplendor a las Cortes para preguntarse usi la limpieza de un orden muy distinto, que se impone desde ahora en España, será emprendida con la misma conciencia y la misma eficacia». A lo largo de la Trama, párrafos 2 a 12, la enviada especial pretende saber y decir lo que el rey *piensa,, asabe*, acree*, ano ignora*, ano imaginan, asiente,, aquello que ale intriga, o le causa ala más vivan decepción, por qué ase enoja», qué atemew ahora. El rey sigue siendo presentado como el héroe individual, pero la pe- riodista lo abruma con sus presunciones psicologistas. El Pronóstico final, párra109 fos 12 a 14, en la misma línea, empina la alarma: aEl rey tiene conciencia, más que ouos quizás, de ;ue esta 2er.iocracia está en buena medida entre las manos de los generales,. El tratamiento literario que da al 23-F este semanario francés carga los toques de <interés periodísticos que, en cambio, los dos norteamericanos emplean con mayor cautela, para ceñirse mejor a la importancia de los hechos. Organizados siempre en función del texto principal, los textos complementarios se diversifican por su número y por las distintas fórmulas que proponen. En cuanto al número, publican un solo complementario Time, Newsweek, Der Spiegel, Le Nouvel Observateur, L 'Express, Epoca y A Revista del Expresso; Time y Newsweek coinciden no sólo en el número sino también en el tema (La Guardia Civil). Publican tres complementarios Le Point, L'Espresso y Europeo. En cuanto a las fórmulas discernibles en este conjunto, adviértese cómo se utilizan los tres tipos de textos: A) Textos narrativos explicativos de acciones simultáneas a las narradas en el principal: <La longue nuit des Basquess, en Le Nouvel Observateur, sobre los comportamientos de los nacionalistas en el País Vasco. aCebrián a Balsemio: "O rei teve muito valor",, en A Revirta del Expresso, sobre los contactos telefónicos Balsemio-Cebrián, Expresso-El Pafs, Ministerio de Asuntos Extranjeros de Portugal-Embajada de Portugal en Madrid. aSi e arreso un Tejero ma ce ne sono altri millew, en Europeo, sobre comportamientos de militares golpistas. B) Textos descn$tivos explicativos de comportamientos de actores individuales: <Juan Carlos, le roi soldat~, en Le Point. aMilans del Bosch: le style de Franco*, en Le Point. *Ha imparato a fare il res, en Epoca. C) Textos descrz$tivos explicativos de comportamientos de actores colectivos: aAll for the Fatherland from the Well-Deservingv, en Time, sobre la Guardia Civil. aGuardians of the Faith», en Newsweek, sobre la Guardia Civil. aLa Garde civile: dure mais loyaliste*, en Le Point, sobre la Guardia Civil. D) Textos argumentativos sobre lo narrado en el texto princ$al: *Juan Carlos ou la Iégitimité de I'avenir», por Jorge Semprún, en L'Express. aLa izquierda, che delusione! D por Jorge Semprún, en L 'Eupresso. aQuesto un paese di orfani di Franco*, diálogo con Francisco Umbral, en Europeo. E) Texto descriptivo explicativo del contexto político, económico, social, cultural: (1 golpe passano, i guai no», sobre el *desencanto*, Calvo Sotelo, la crisis económica, la crisis social, los partidos políticos, en Europeo. F) Texto argumentativo mediante entrevista con actor de la trama narrada en el texto principal: eDie Gefahr ist noch nicht vorbeiw, entrevista a Felipe González en Der Spiegel. G) Textos argumentativos mediante comparación con elpair donde se publica el semanano: aMetti che un giorno, qui a Romav, en L'Erpresso, por Roberto 110 Fabiani. aparlandone a quattr'ochi,, en L'Espresso, por transcripción de un diáiogo espontáneo trabado en Roma entre un diputado democristiano y un diputado comunista no identificados. El máximo aprovechamiento de estas posibilidades lo realiza Der Spiegel al aplicar la fórmula F. Tenía que hacerlo: al no dar la explicación en el texto principal, y al agregar un solo complementario, esta entrevista a Felipe González marca la culminación del bloque textual. Ya el leadde todo el bloque, contraponiendo <el salvador)) -Juan Carlosa los «muchos padres» del golpe, ha anticipado la pregunta a la que recién el complementario dará contestación. «¿Se ha fortalecido la democracia al superar el golpe?» pregunta el lead. <El peligro no ha pasado,, comienza a responder, con cita del entrevistado, el complementario. La presentación del bloque al abrir la revista, con recuadro, dentro del sumario, anunciaba ya una respuesta más explícita: «La democracia, como dice el líder socialista Felipe González en una entrevista con Der Spiegel, se ha debilitado,. Con muy buen criterio, la revista no descarga en Felipe González toda la explicación sino que comienza por proporcionarla ella misma mediante sus propias preguntas, ya citadas. Al mismo tiempo que explicación, la entrevista funciona también como fuente de importantes datos adicionales, que no aparecían en el texto principal. «Desde hacía ya unos meses -dice Felipe González-, nosotros calculábamos que podía producirse el golpe, que posiblemente iba a ser mediante dos operaciones distintas: una sedicente operación blanda, que debería ejercer presión sin proponerse derramar sangre, y una operación dura, que tendría que llegar hasta las últimas consecuencias. Yo creo que este intento de golpe fue una combinación de ambas. Por lo visto había, por un lado, personas que participaron en él que no querían llegar hasta la utilización de la violencia de las armas, y por otro lado, otros que querían precisamente eso. Y estas dos operaciones, en definitiva, se han superpuesto, por así decirlo». A lo largo de su explicación, Felipe González contrasta el proceso español con el portugués, para esclarecer por qué no hubo depuración en España. Y concluye con un pronóstico bastante sombrío. Der Spiegel cierra el arco de preguntas planteando la eventual aceptación por los militares de un gobierno con ministros socialistas o incluso comunistas. Responde Felipe González: «Los comunistas, creo, tienen claras las dificultades. Nosotros socialistas también. Pero en mi opinión, una democracia europea recién es verdaderamente democracia cuando está dispuesta a aceptar que la izquierda y la derecha se alternen en el gobierno. Si los motivos por ios cuales por el momento no se llega a una participación de los socialistas en el gobierno son los motivos que yo me temo que sean, entonces nuestra democracia tiene muy mala cara todavía». Junto a esta fórmula Fde Der Spiegel destacan la E del Europeo y la G doblemente aplicada por L'Espresso. La del Europeo porque, apuntando a contextos, promete entrar en el análisis estructural. La del Expresso porque, involucrando a Italia, podría llegar a la Política Comparada. Ni el Europeo ni L 'Espresso cum- 112 plen estas promesas. L 'Espresso, como ya he apuntado, se limita a extraer, de la comparación, un elogio a su propia tierra. Europeo no trasciende, por su parte, la utilización lineal de esos contextos sin integrarlos dialécticamente al tema central. Ni el uno ni el otro podrían avanzar mucho más: se apartarían, en tal caso, de las pautas productivas que el modelo hegemónico exige a todo semanario noratlántico de información general. La escasez de alternativas al modelo hegemónico parece alcanzar, pues, extremos críticos cuando se trata, en semanarios noratlánticos de información general, un tema de política exterior situado en la periferia dependiente y desgajado de sus proyecciones internacionales. Por los inmensos recursos que movilizan estas publicaciones, por la necesidad de satisfacer siempre -incluso en sus secciones políticasel ainterés periodísticow de un público vasto y heterogéneo (y, desde luego, el interés a secas de las grandes empresas que anuncian en sus páginas), estos semanarios optan por la aplicación estricta de ciertas pautas y técnicas institucionalizadas por la gran industria periodística norteamericana, que son expresión y reforzamiento de la hegemonía de Estados Unidos sobre todo el ámbito. Los caminos del periodismo político alternativo habrá que buscarlos en otras periodicidades con temarios especializados y para públicos de perfiles mucho más definidos. 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