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La imagen de los soldados italianos en Cataluña en la guerra del francés

Moliner i Prada, Antoni

Abstract

El articulo analiza la imagen, actuación y características de los soldados de origen italiano integrados en el ejercito formado por Napoleón para invadir a España durante la Guerra del Francés. Entre otras fuentes, el autor del artículo se remite a los escritos coetanios de Gabriele Pepe o del padre Raimundo Ferrer, vicario de la parroquia de Sant Just i Pastor, o las fuentes oficiales como la Gazeta militar y política del Principado de Cataluña o la Gazeta de Vic.

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MISCEL·LÀNIA-2005 ISSN 1696-4403 Antonio Moliner Prada Resumen / Resum / Abstract http://seneca.uab.es/hmic 225 La imagen de los soldados italianos en Cataluña en la guerra del francés Ponencia presentada al IV Convengo internazionale di Spagna contemporánea. Convengo internazionale di Studi Storici. Novi Ligure, 22-24 ottobre 2004. Antonio Moliner Prada (Universitat Autònoma de Barcelona) [email protected] Resumen / Resum / Abstract El articulo analiza la imagen, actuación y características de los soldados de origen italiano integrados en el ejercito formado por Napoleón para invadir a España durante la Guerra del Francés. Entre otras fuentes, el autor del artículo se remite a los escritos coetanios de Gabriele Pepe o del padre Raimundo Ferrer, vicario de la parroquia de Sant Just i Pastor, o las fuentes oficiales como la Gazeta militar y política del Principado de Cataluña o la Gazeta de Vic. / L’article analitza la imatge, actuació i característiques dels soldats d’origen Italia integrats dins l’exèrcit alienat per Napoleó per envair Espanya durant la Guerra del Francés. Entre d’altres fonts, l’autor empra els escrits de Gabriele Pepe o el pare Raimon Ferrer, vicari de la parroquia de Sant Just i Pastor, o les fonts oficials com la Gazeta militar y política del Principado de Cataluña o la Gazeta de Vic. / The article focus on italian soldiers on Napoleon army during French War in Catalonia. Palabras clave / Paraules clau / Key Words Batalla del Bruc, deserción, ejército, Guerra del francés, italianos, Napoleón. / Batalla del Bruc, deserció, exèrcit, Guerra del francès, italians, Napoleó. / Bruc battle, desertion, Army, French War, Italian, Napoleon. 1. A finales de 1807 Napoleón comenzó a preparar el ejército que debía de intervenir en España. En tal sentido ordenó la concentración en Perpiñán del llamado “Ejército de Observación de los Pirineos Orientales”, destinado a la invasión de Cataluña. En dicho ejército se calcula que al menos unos treinta mil hombres eran de origen italiano, integrados en tres divisiones, enviadas entre febrero y octubre de 1808 y agosto de 1811. Principalmente estas tropas participaron de forma muy activa durante la Guerra de la Independencia en Cataluña, aunque sólo regresaron a Italia menos de nueve mil soldados, casi todos enfermos o heridos1. 2. La primera división mandada por Giuseppe Lechi estaba formada por unos 6.000 hombres, entre ellos 2.100 napolitanos, y pronto se vio reducida a unos 4.000 hombres. Mucho más importante fue la división mandada por Domenico Pino, que actuó también en Cataluña desde 1. * Esta investigación forma parte del proyecto BHA 2001-2509 del PNICDIT. José María Queipo de Llano (Conde de Toreno) afirma que de los 21.288 infantes y 1.905 jinetes italianos que habían penetrado en España al principio de la contienda, en agosto de 1811 tan solo quedaban en pie unos 9.000. Cfr. Guerra de la Independencia, Vol. II, Madrid, (Edc. Círculo de Amigos de la Historia), 1978, p. 50. La imagen de los soldados italianos en Cataluña en la guerra del francés http://seneca.uab.es/hmic 226 octubre de 1808, y después dirigida por otros oficiales (Severoli, Peyre y Palombini), aunque nunca llegó a contar con los 9.000 hombres fijados al principio. La tercera división, al mando de Fillipo Severoli, fue organizada en abril de 1811 y quedó reducida a poco más de 7.000 hombres2. 3. Acerca de sus actuaciones, vicisitudes y relación con los oficiales franceses dan cuenta las obras y memorias de Camillo Vacani (que describe a la perfección la geografía de Cataluña), Antonio Lissoni, Nino Cortese, el coronel Constante Ferrari, el capitán Gabriele Pepe y el general toscano Cesare De Laugier. De todas ellas ha hecho una valoración Vittorio Scotti Douglas en la Ponencia que presentó a las “Jornadas de Bailén” de 2003”3. 4. Muy pronto estos militares se dieron cuenta de que esta guerra era especial por su carácter popular y por el apoyo que recibía de toda la población. La imagen que describe el capitán Gabriele Pepe el 21 de noviembre de 1808, referida a Cataluña, nos puede servir como punto de partida para comprender la percepción que tienen los italianos de esta guerra tan cruel y abominable: 5. “La guerra que hasta ahora hemos hecho en Cataluña ha sido una verdadera escuela de ferocidad y de desmoralización. El derecho de represalia contra las bárbaras atrocidades perpetradas por los españoles ha causado que iniquidades y horrores se vean también consumados por nuestro bando. El hecho que los generales hayan frecuentemente ordenado o tolerado los saqueos, las devastaciones, los incendios, ha desmoralizado sobremanera a nuestras tropas. El freno de la disciplina militar ha sido relajado. El soldado, que en todos tiempos y en todas las naciones está naturalmente inclinado al latrocinio, ha creído y todavía cree que la situación perpetua de esta campaña sea la misma que alguna vez el derecho de guerra permite o tolera, cuyos ejemplos deben de ser rarísimos. (…) La conducta de nuestros generales Duhesme y Lechi, no ha sido, ni es, la más conforme a la justicia y a la buena moral; los soldados sin sueldo desde largo tiempo, lo mismo los oficiales, mientras que hay que comer para vivir… Muchas circunstancias tan imponentes, como la sangre, el fuego, las devastaciones, los robos, la necesidad y el ejemplo de los jefes supremos han embrutecido y corrompido sobremanera a las milicias de la armada de observación. Mas los horrores se han multiplicado exorbitantemente en esta época y en la posición actual. Si prestáis atentos oídos, no escucharéis resonar otro ruido entre las colinas de S. Andrés, Horta, Gracia, S. Jerónimo y Sarria, entre las riberas del Llobregat y las del Besós que las voces de robos y pillajes, pillajes y robos. Todo lo que se encuentra: trigo, aceite, vino, animales de tiro, muebles y hasta las jaulas con los loros y los canarios: todo viene descaradamente tomado y llevado a venderse en Barcelona para hacer dinero”4. 2. Sobre la composición de estas fuerzas remito al estudio de John Leckey Morgan,The army of Catalonia 1807-1814, UMI, Michigan, 1994, Apéndices, pp. 398-400 y 407-414. 3. Vittorio Scotti Douglas, “Los Italianos en la Guerra de la Independencia: una primera aproximación” (Actas en prensa). Las obras referidas de estos autores son las siguientes: Camillo Vacani, Storia delle campagne e degli assedi degl´italliani in Ispagna dal MDCCCVIII al MDCCCXIII, Milano, 1823-1825; Antonio Lissoni, Gl´Italiani in Catalogna, Lettere di A.L. ufficiale di cavaleria italiano, Londra, 1814; Nino Cortese, L´esercito napoletano e le guere napoleoniche. Spagna- Alto ADILE – Russia – Germania, Napoli, 1928; Constante Ferrari, Memorie postume, Milano-Varese, Fasani s/d; Cesare De Laugier, Concisi ricordi di un soldato napoleonico italiano, Firenze, 1870, etc. 4. Pepe, Galimatías I, 87R, 87 V; 88R, 21 noviembre de 1808. Citado por V. Scotti Douglas, op. cit. MISCEL·LÀNIA-2005 ISSN 1696-4403 Antonio Moliner Prada Palabras clave / Paraules clau / Key Words http://seneca.uab.es/hmic 227 6. Sus observaciones anteriores de junio de 1808 inciden en el mismo sentido y trazan un panorama macabro de la guerra. Para Gabriele Pepe la insurrección catalana es general y la guerra tiene más un carácter de destrucción que de conquista, como reconocían también los militares españoles. Los catalanes insurrectos -escribe- “descuartizan “a cuantos infelices italianos caen en sus manos. Los guerrilleros Clarós y Milans son comparados con Atila y Nerón. Y concluye su informe con una referencia clara a la memoria histórica de los napolitanos: “De los desfiladeros de Montserrat hasta la Junquera todo está saqueado, devastado, quemado. Parece que Attila haya resucitado, salido otra vez de las selvas del Norte y llevado la destrucción y los azotes en esta región; y el 1er. Regimiento de Línea napolitano parece haber sido enviado aquí por la Providencia para vengar a su Patria de todos los horrores cometidos en ella por los Españoles durante la opresión de los virreyes “5. 7. La presencia militar del ejército napoleónico en Cataluña sirvió sin duda para revivir el recuerdo de lo sucedido en la Guerra Gran o Guerra de la Convención (1793-95): el odio al francés, la galofobia, el estallido de sentimientos de clara hostilidad hacia Francia. El pueblo catalán, celoso de su independencia, no podía aceptar ser dominado por un ejército invasor que sembraba la desolación a su paso por todos sus campos y ciudades. 8. La imagen de la actuación del ejército napoleónico difundida en los medios oficiales catalanes durante los primeros meses de la contienda, con el objeto de reavivar el espíritu de la resistencia frente a la ocupación militar injusta, es tremendamente negativa6. La Gazeta militar y política del Principado de Cataluña del 2 de septiembre de 1808 incluye un informe muy crítico sobre el “Estado actual de Cataluña”: 9. “No hay ejemplos de crueldades iguales a las que se han visto en Cataluña. Dexo la perfidia más horrible con el abuso de la buena fe, amistad y beneficios. Las mismas casas y familias que más sirvieron y regalaron a estos Generales fueron vilmente saqueadas, quemadas y presas sin la menor causa. Los templos no sólo robados, sino destruidos sus muebles y los vasos e imágenes profanados, y vilipendiados y destruidos; hasta deleitarse en el negro placer de beber con los cálizes y copones en las calles y tabernas. Ellos han quemado pueblos, degollado niños, mujeres preñadas, tirando en el alto criaturas para ensartarlas en las bayonetas. El comercio de los negros, que los autores Franceses han reprobado, y mirado con horror, lo practicaron aquí, con los que se llamaban sus amigos, vendiendo en público las criaturas por dos reales; los sacerdotes, los niños y niñas y doncellas. Estos horrores, que alguna vez se han visto entre los salvajes, los han practicado los Franceses por principios y máximas de su iniquidad, y con órdenes expresas de sus Generales, pues los habemos visto de Lechi dirigidas a su exército para saquear y talarlo todo. No dudemos que Dios se ha cansado ya, nos ha castigado, havemos llorado y ahora reunidos a este mismo Dios omnipotente, vamos a volver para su gloria, la capa de la ira divina está ya cayendo sobre estos impíos, bárbaros y brutos, y el decreto de su destrucción está ya subiendo, de modo que como el de los Medos no puede revocarse”7. 5. Pepe, Id. Barcelona, Giugno 1808. Citado por V. Scotti Douglas, op. cit. 6. Remito a mi estudio “La imagen de Francia y de su ejército en Cataluña durante la Guerra del Francès (1808-1814)”, en Jean René Aymes y Javier Fernández Sebastián (eds.) La imagen de Francia en España (1808-1850), Servicio Editorial de la Universidad del País Vasco, 1997, pp. 15-34. 7. Gazeta militar y política del Principado de Cataluña, nº. 4, viernes 2 de septiembre de 1808. La imagen de los soldados italianos en Cataluña en la guerra del francés http://seneca.uab.es/hmic 228 10. Ambos contendientes se perciben a sí mismos en términos similares porque ambos aplican las mismas técnicas de destrucción y de aniquilación del contrario. Desde el principio, los italianos enrolados en el ejército napoleónico son vistos como ocupantes del territorio. Es cierto que las fuentes documentales distinguen entre italianos, habitantes del Reino de Italia, y los otros, llamados napolitanos, toscanos, etc, por razón de su procedencia territorial. El punto de mira se dirige prioritariamente contra la actuación del general Lechi, militar nacido en Brescia en 1767 y educado en Viena que sirvió a Austria, hombre sin ningún escrúpulo moral cuyas acciones fueron del todo perversas. La llegada de las primeras tropas a Barcelona 11. Desde principios de 1808 el Cuerpo de Observación de los Pirineos Orientales estaba preparado en la frontera española bajo el mando del general Duhesme. Lo integraban dos regimientos franceses y un regimiento provisional de caballería italiana y napolitana. La primera división, al mando del general Chabrán, estaba formada por el 2º, 7º, 10º, 37º, 56º y 93º de Línea, y el 2º de Suizos, con un total de 6.155 hombres. La segunda división comandada por el general Lechi y el general de brigada Milosewitz, estaba compuesta por el cuerpo de Cazadores italiano y el 1º, 2º, 4º y 5º de Línea Italiano, con un total de 4.596 hombres. El regimiento de caballería francesa al mando de Bessières se completaba con el de caballería italiana y napolitana al mando del general de brigada Schwartz, compuesto por los Cazadores del Príncipe Real Italiano (504 hombres y 448 caballos) y el 2º de Cazadores Napolitanos (388 hombres y 390 caballos). Completaba los efectivos el cuerpo de artillería e ingenieros, entre ellos la 11ª Compañía de Artillería Italiana y el Tren de Artillería Italiana8. 12. La mayor parte de los soldados italianos eran jóvenes que llevaban tan sólo de cuatro a seis meses de servicio, y procedían de la última conscripción. Las tropas de Duhesme estaban formadas por regimientos heterogéneos de franceses, italianos, toscanos, napolitanos, suizos, westfalianos y soldados del Gran Ducado de Berg, del que era duque Murat 9. Los franceses, que eran de mayor confianza, eran batallones de reserva instruidos a toda prisa y guardias nacionales, gendarmes y compañías departamentales, amnistiados y libertados junto a soldados de la “Grande Armée”. 13. Las tropas hicieron su entrada en Barcelona el 13 de febrero de 1808 y fueron bien acogidas, siguiendo las directrices dadas desde Madrid. Pero muy pronto la situación se complicó cuando el día 15 entraron de nuevo en la ciudad otros cuatro mil soldados franceses y su estancia se fue prolongando en la ciudad. De ahí que se produjeran diversos enfrentamientos entre ciudadanos barceloneses y soldados imperiales. El 29 las tropas ocuparon por sorpresa la Ciudadela y Montjüic, con la tolerancia del capitán general Ezpeleta y la irritación de los barceloneses. La situación se complicó aún más a lo largo de los meses siguientes, de marzo a junio, cuando la población dio claras muestras de no aceptar la ocupación militar. 14. El mayor Camillo Vacani, que califica al pueblo catalán como “un popolo soldado é popolo generoso e leale”, es consciente de que tras la toma de las fortalezas de Barcelona y Figueres por las tropas francesas e italianas, lo que suponía una flagrante violación del derecho 8. José Gómez de Arteche, Comisión de Historia Militar, Servicio Histórico Militar. 9. Joan Mercader Riba, Barcelona durante la ocupación francesa (1808-1814), Madrid, 1949, p. 314. MISCEL·LÀNIA-2005 ISSN 1696-4403 Antonio Moliner Prada La llegada de las primeras tropas a Barcelona http://seneca.uab.es/hmic 229 nacional, iba a provocar una insurrección popular: “abbiano sparso el seme pernicioso di quella generale insurrezione che non fu molto a svilupparsi”10. De manera que el mismo capitán general Ezpeleta tuvo que calmar a la población. 15. La resistencia se organizó como en el resto de España a partir de las Juntas locales y corregimentales. La primera que se constituyó fue la de Lleida el 28 de mayo y a instancias de la Junta de Manresa se constituyó en la ciudad del Segre el 18 de junio la Junta Superior de Cataluña con los vocales de todos los corregimientos de Cataluña11. 16. Los primeros enfrentamientos bélicos se produjeron en las dos batallas del Bruc (el 6 y 14 de junio de 1808) donde los ejércitos napoleónicos fueron vencidos por varios somatenes locales, mercenarios suizos y otros militares huidos de la guarnición de Barcelona. Ésta fue una derrota psicológica, la primera que sufrieron en España las tropas de Napoleón. 17. D. Nicolás Pérez, académico y redactor de la Gazeta de Vic, señala el diferente porte que mostraba el general Schwartz al frente de la columna francesa, “ufano” a su salida de Barcelona y totalmente “desencajado” a su regreso con sus soldados, tras haber sufrido una derrota estrepitosa de los “lugareños”, vestidos de paisano y sin ninguna “táctica militar”: 18. “Unos sin muchilla (sic), otros sin manos, o traspasadas las rodillas, quienes cayendo sin armas, quien rota la cabeza, y también vi un infeliz sin brazos, solo conservaba el tronco de su cuerpo y la cabeza libre para volverse a todas partes, y decía: No soy Francés, perdí la batalla pero conservo la vida a beneficio de los generosos catalanes, que me han permitido entrar en esta ciudad y no haberme muerto en el camino; pero mis compañeros en número de algunos centenares quedan mordiendo tierra, o cadáveres yertos; allí se ve una multitud de caballos expirantes y que relinchando se revuelven en la menuda arena, caxas destrozadas, sin contar los heridos que se conducen en carros. Todo confusión, todo ha sido desorden”12. 19. Otro autor, que firma F.E.J., escribe: “Schwartz camina tranquilamente, y la primera novedad de resistencia, la conoce por las balas de hierro que traspasan las corazas de sus invencibles. Llegar, ver y huir fue obra de un momento”. Ya nada fue como antes, el Bruc y Manresa tuvieron muy pronto otros imitadores13. 20. Conviene remarcar, no obstante, que frente a la actitud altanera de los oficiales y soldados franceses que negaban la derrota, los italianos y napolitanos decían la verdad y no cesaron de ponderar el número, valor y victoria de los somatenes14. 21. El periodista catalán Joan Cortada, al rememorar la batalla del Bruc, escribe en 1859 en El Telégrafo que esta guerra había elevado a España a la categoría de nación y sirvió par romper la “muralla” que separaba a los catalanes del resto de los españoles desde la Guerra de Sucesión: 10. Camillo Vacani, Storia Militar degli Italiani in Ispagna, op. cit. Vol. 1, pp. 157, 164 y 165. 11. Antoni Moliner, La Catalunya resistent a la dominació francesa (1808-1812), Barcelona, 1989. 12. N. Pérez, Batallas que los catalanes han ganado a los franceses en esta guerra por D. (…), socio de varias academias y Redactor de la Gazeta de Vich, s/f., p. 6. Biblioteca de Catalunya (B.C.), Tor 1067- 8º. 13. Resumen histórico de la insurrección de Cataluña desde el año 1808 hasta diciembre de 1813, que sirve de prospecto a la obra calcográfica, o colección de estampas que representan los principales sucesos acaecidos en dicha época, por F.E.J., Palma, imp. de Agustín Roca, 1814, pp. 8-9 14. Francisco Xavier Cabanes, Historia de las operaciones del exército de Cataluña en la Guerra de la usurpación, ó sea de la Independencia de España. Campaña Primera. Tarragona, 1809, pp. 39-40. La imagen de los soldados italianos en Cataluña en la guerra del francés http://seneca.uab.es/hmic 230 “ Al grito de patria todos se alzaron, sin distinción, de edades, de provincias; y si Madrid blasona con justicia de su dos de mayo, los catalanes se ufanan de haber sido los primeros que en campo libre enseñaron a los veteranos de Italia y de las pirámides que en las alturas del Bruch se conocían modos de combatir ignorados todavía por ellos, que eran maestros de la guerra…”15. 22. La documentación tanto periodística -el Diario de Barcelona principalmentecomo las otras fuentes - especialmente el Diario del padre Raimundo Ferrertrazan una imagen negativa de los soldados italianos, toscanos y napolitanos, por su propensión al pillaje y a las violencias de todo género16. No obstante, se resalta su valentía y las proezas que realizaron en Cataluña, que constituyen un brillante capítulo de la historia militar italiana17. Sirva como ejemplo la arenga que el general Duhesme pronunció en la iglesia de San Francisco de Asís en Barcelona el 20 de febrero de 1809 con motivo del entierro de un comandante napolitano, de quien elogió su “talento militar, valor y honor en defensa de su emperador”18. 23. Las fuentes oficiales, como la documentación de la Junta Superior de Cataluña o la relativa a la “Dominación napoleónica en Cataluña” que se conservan en el Archivo de la Corona de Aragón, son muy escuetas en sus referencias a los soldados italianos encuadrados en el ejército imperial. Sin duda se hace necesario la consulta de las fuentes conservadas en archivos italianos para tener una visión objetiva de la temática analizada. Aspecto que pienso llevar a cabo en el futuro. 24. Como paradigma de los militares italianos, todas las fuentes se fijan en el general Giuseppe Lechi que se apoderó de la Ciudadela de Barcelona, intervino de forma cruel en la toma de la ciudad de Mataró y se hizo famoso tan pronto fue nombrado gobernador interno de Barcelona, por la represión que llevó a cabo contra la población civil y por la corrupción administrativa que introdujo. El Diario de Barcelona 25. El Diario de Barcelona de 1808 recoge abundante información sobre la actuación de los soldados italianos. Tras elogiar la actitud catalana de amistad con los franceses, y la prudencia del capitán general Ezpeleta19, este diario recoge el 15 de junio un informe de Duhesme en el que se hace eco de las “turbulencias excitadas en varios parajes de Cataluña”, producidas “por un tropel de bandidos, de desertores y de gente sediciosa, escoria de los Pueblos que no aspiran más que al pillaje”. Por ello ordena que “arresten a los desertores, a los vagos, a los sujetos desconocidos, y a todo pasagero que esparciese noticias falsas, o manifestare proclamas extranjeras a esta Provincia, y contrarias al Gobierno de España” 20. 15. El Telégrafo, nº. 549, 20 octubre de 1859, pp. 5353-5354. 16. Es sintomático que en los primeros meses de la contienda aparecieran diversos pasquines fijados por italianos residentes en Madrid en los que se hacía un juicio inequívoco sobre los franceses en el mismo sentido: “Tutti li francesi son latri. Non tutti ma buona parte”. Cf. Carta jocoseria de un vecino de Madrid a un amigo. La Gaceta del Infierno de 13 de junio de 1808, p. 30. B.C. Tor 939- 12º. 17. Camillo Vacani, Storia delle campagne e degli assedi, op. cit., citado por Joan Mercader Riba, Barcelona durante la ocupación francesa, op. cit, pp, 214-215; Pierre Conard, Napoleón et la Catalogne, (1808-1814): La captivité de Barcelona (Février 1808-Janvier 1810),París, 1910, p. 86 18. Raimundo Ferrer, Barcelona cautiva, o sea Diario exacto de lo ocurrido en la misma ciudad mientras la oprimieron los franceses, esto es, desde el 13 de febrero de 1808 hasta el 28 de mayo de 1814, Barcelona, 1815, vol. 3, pp. 127-128. MISCEL·LÀNIA-2005 ISSN 1696-4403 Antonio Moliner Prada El Diario de Barcelona http://seneca.uab.es/hmic 231 26. Prueba palpable de las dificultades que tenían las tropas italiano-francesas de Barcelona son las disputas y reyertas frecuentes entre sus soldados. Aparecieron pasquines atrevidos, como el que decía en italiano: “Aprenda il gallo col suo rossor da noi, che in Barcellona nascono ancora gli eroi”21. Las dificultades eran también ostensibles en el área del Llobregat y en los pueblos de El Vendrell, Arbós y Vilafranca, como recoge el parte del general en jefe de las tropas francesas de Barcelona Ordonneau, donde resalta la valiente actuación de las tropas italianas y napolitanas: 27. “Mientras que con las columnas de caballería de los Generales Misolwik y Schourt, y también la del Coronel Lenardi, el General en Xefe Duhesme, derrotaba por todas partes los bandidos del Llobregat, y después que las valientes tropas Italianas y napolitanas habían quemado sus asilos, persiguiéndolos de todos lados, la división de Expedición a las órdenes del General Cabrán ganaba la victoria por el lado de Tarragona. 28. Infinidad de pícaros venidos de todas partes de Cataluña, después de haber envestido los pueblos de Vendrell, Arbós y Villafranca habían llegado a levantarlos, circuyendo esta populación; un destacamento Suizo de trescientos hombres, que iba a incorporarse a Tarragona, habiéndolo violentado a tomar su partido después de haber (probablemente) degollado sus Oficiales”22. 29. Por su parte, el coronel Pegot, del Primer Regimiento de línea Napolitano, dirigiéndose a Lechi el 14 de junio niega la calumnia que se repite por doquier: que sus soldados venden a los hijos de los españoles23. 30. El ejército italiano ocupa la información del Diario de Barcelona de principios de septiembre. La “Relación de lo acaecido en el Llobregat el día 2 de septiembre” se refiere a la actuación de una columna compuesta de 12 compañías del 1er regimiento de línea Napolitano, de un batallón del 5º regimiento Italiano, de un batallón del 2º regimiento Italiano y de un batallón de Vélites, a las órdenes del general Milosewitz, que forzó el paso del río Llobregat a la altura de Sant Joan d´Espí, frente a Santa Coloma. Los Vélites o Welites era un cuerpo privilegiado. Sus individuos vestían con un uniforme brillantísimo, que sólo se diferenciaba del de sus jefes por las insignias. Estos soldados italianos procedían de familias distinguidas y a su llegada a Barcelona se hospedaron en casas particulares, como si fueran oficiales24. 19. En la orden de 24 de abril de 1808 Duhesme recomienda “ a las Tropas, Oficiales y soldados, que se conduzcan con dulzura y honradez con los buenos habitantes de Barcelona, cuya mayor y más sana parte no participa de las ideas esparcidas por algunos turbulentos y mal conceptuados”. Por su parte Ezpeleta se compromete también a conservar la tranquilidad pública y a velar día y noche para conseguirlo, y a mantener “la unidad entre los Gefes Español y Francés “. Diario de Barcelona nº. 117, 26 de abril de 1808. Sobre el Diario de Barcelona véase al respecto el estudio de Alberto Gil Novales El Diario de Barcelona en 1808, en Josep Fontana. Història i projecte social, Vol. 2, Crítica, Barcelona, 2004, pp. 1059-1078. 20. Diario de Barcelona nº. 167, 15 de junio de 1808, p. 734 v. 21. Frederic Camp, La invasión napoleónica, Barcelona, 1943, p. 6. 22. Diario de Barcelona nº. 165,14 de junio de 1808, p. 732 v. 23. Diario de Barcelona nº. 167, 15 de junio de 1808. 24. Cfr. Raimundo Ferrer, Barcelona cautiva, op, cit., vol. 1, p. 29; Antoni de Bofarull, Historia crítica de la Guerra de la Independencia en Cataluña, continuación de la historia crítica (civil y eclesiástica) de Cataluña, Barcelona, 1886, vol. 1, p. 36. La imagen de los soldados italianos en Cataluña en la guerra del francés http://seneca.uab.es/hmic 232 31. Al grito de “vivan los Napoleones” estas tropas arrollaron a tres batallones de línea españoles y a unos dos mil migueletes, que se “retiraron con el mayor desorden”, hicieron cien prisioneros, gran números de muertos y heridos y se apoderaron de tres cañones y diversa munición. Las pérdidas italianas fueron mínimas, “quince entre muertos y heridos”. Entre los primeros el informe de Duhesme destaca por su relevancia cuatro: los señores Millanesi, capitán de Volteadores del batallón del 5º regimiento italiano; el subteniente Nobili del mismo cuerpo; Depetris, teniente de granaderos del 1º regimiento de línea Napolitanos, y Bruyere, oficial del 2º regimiento de Suizos. 32. Tanto las tropas francesas como las italianas se habían distinguido en esta acción por su valor. Sobresale la actuación del batallón del 5º regimiento italiano mandado por Mr. Rossi, el batallón Napolitano mandado por el jefe de batallón Ambrosio, así como los Vélites. El coronel Foresti, que mandaba el centro de su columna, recibió la felicitación del general Milosewitz25. 33. Los informes de los insurgentes son totalmente contrarios a la versión oficial francesa. El Diario de Manresa al referirse a la acción de Sant Boi y Sant Andreu de Palomar del 2 de septiembre señala la pérdida de unos mil hombres, entre muertos, heridos, prisioneros y desertores. Entre los heridos destacan un ingeniero mayor, un Edecán de Duhesme o Lechi y el capitán de la 1ª compañía napolitana.26 34. El Boletín del Ejército del 11 de octubre de 1808 refiere la acción de primeros de este mes de los soldados franceses (dos batallones del 93º Regimiento y del 7º) e italianos (el batallón Cotti con los Vélites Reales y una compañía de Napolitanos), que obligaron a unos cinco mil migueletes a abandonar el valle de Montcada hasta Badalona y Montealegre. Las pérdidas españolas fueron cuantiosas: más de 250 prisioneros, 1.000 entre muertos y heridos, varios cañones y alimentos. Los napoleónicos sólo sufrieron la baja de un oficial. Mr. Huot, comandante del 93º Regimiento, y Mr. Delivani, Ayudante de Campo del General en Jefe que se distinguieron en esta acción27. 35. Acciones similares se desarrollaron en días posteriores en torno a Mollet, Montmeló y Granollers. Esta última población “era uno de los principales depósitos de los Migueletes, y el lugar en que se reunía una de las Juntas insurrecciónales de Cataluña que había mostrado la mayor animosidad contra los Franceses”. Aquí se incautaron de dos piezas de artillería, armas, pertrechos y provisiones de alimentos. 36. La acción de los Vélites sobre Sant Cugat no se pudo culminar, al ser muerto el jefe de Escuadrón Lorenzy. Siguiendo las órdenes del general Millosewitz, el 2º batallón Italiano se dirigió a sus acantonamientos de Sarriá, y el de napolitanos a los de Horta y Gracia. De nuevo en esta acción es felicitado el jefe de Batallón de los Vélites, Cotti, así como el coronel del 2º Italiano Foresti y el capitán de ingenieros Lafaye28. 25. Diario de Barcelona nº. 250, 6 de septiembre de 1808, pp. 1082-1083. 26. Extracto del Diario de Manresa, del sábado 3 de septiembre de 1808. B.C. Fullets Bonsoms 10.640. 27. Diario de Barcelona nº. 286, 12 de octubre de 1808, pp. 1231-1232. 28. Diario de Barcelona nº. 291, 17 de octubre de 1808, pp. 1249-1251. A juicio de Raimundo Ferrer la narración francesa es confusa y tendenciosa, Cf. Barcelona cautiva, vol. 1, p. 444. MISCEL·LÀNIA-2005 ISSN 1696-4403 Antonio Moliner Prada El Diario de Barcelona http://seneca.uab.es/hmic 233 37. Entre el 8 y 10 de noviembre de 1808 se desarrollaron diversas acciones bélicas en torno a Sant Andreu, Gracia y Horta que provocaron unos 500 muertos. La rapidez y precisión de actuación de las tropas italianas y francesas consiguieron su objetivo: “las compañías napolitanas, conducidas por el Xefe de Batallón d´Auino, han competido en gloria con la división Francesa, la qual en esta acción ha batido fuerzas tres veces superiores en número, entre las quales se contaban las mejores Tropas de línea españolas”29. 38. A mediados de noviembre tuvo lugar las incursiones sobre Vallvidrera, Sant Cugat y Rubí, en las que tomaron parte la columna de los Volteadores Italianos del capitán Romani y la de los Napolitanos del teniente Forni. El coronel Foresti al frente de todas las tropas fue felicitado por su “intrepidez e inteligencia”, junto a los oficiales, Rossi (jefe del batallón), Nogarina (capitán de Granaderos, el capitán Romani, el capitán Boulli, el teniente Forni y el volteador napolitano Larosa 30. 39. Como contrapartida, el general Lechi en una orden del 18 de noviembre se refiere al comandante Pelli, del 5º regimiento de Infantería de línea italiano, que por haberse pasado al enemigo fue juzgado por una comisión militar y ahorcado en estatua31:“El subteniente Pelli, del quinto Regimiento de infantería de línea italiana, no contento de nutrir en sí mismo ideas de traición y de perfidia, hallándose de servicio en la avanzada de San Justo, reunió con pretexto de hacer un reconocimiento 4º volteadores, y otros 17 soldados; y conduxo estas víctimas en poder del enemigo. Un hecho tan infame horroriza el corazón de todo militar, entre las quales se hallan soldados los mas antiguos y leales, como para el honor”32. 40. Con el objeto propagandístico el Diario de Barcelona incluye a primeros de abril de 1809 la relación de la acción conjunta del ejército francés y napolitano, a las órdenes del general Lamarque, que finalizó con la toma de la isla de Caprea (el “Gibraltar pequeño”) en manos de los ingleses desde hacía tres años. “Durante esta bizarra expedición - concluyese han notado muchos rasgos de valor en las tropas francesas y napolitanas. Las circunstancias que ha habido sumamente honorífica es que la guarnición de la isla igualaba en fuerzas a las tropas que la han sitiado”33. 41. Por su parte la Gazeta Militar y Política del Principado de Cataluña (15 sept. 1808) resalta el hecho de que un grupo de soldados italianos y napolitanos se hubiesen pasado al bando patriota en Girona, “los quales con una resolución admirable atacaron á los que poco antes tuvieron por compañeros, animando y dando especial ejemplo de valor a los demás que nos acompañaron”34 29. Diario de Barcelona nº, 318, 13 de noviembre de 1808, p. 1360. 30. Diario de Barcelona nº. 323, 18 de noviembre de 1808, pp. 1381-1382. Raimundo Ferrer cuestiona el informe del general Lechi: “En su boca todo son triunfos, todo son derrotas de Migueletes, todo es tranquilidad, pero nada hay de todo ello”. Cfr. Barcelona cautiva, vol. 1, p. 513. 31. Diario de Barcelona nº. 324, 19 noviembre 1808, pp. 1388. 32. Raimundo Ferrer, Barcelona cautiva, op. cit., vol. 1, pp. 513-514. 33. Diario de Barcelona nº. 93, 3 de abril de 1809, p. 379. 34. Gazeta Militar y Política del Principado de Cataluña, nº. 8, 11 de septiembre de 1808, p. 64. La imagen de los soldados italianos en Cataluña en la guerra del francés http://seneca.uab.es/hmic 240 amante la italiana La Ruga, solo codiciaba el oro e impuso drásticas medidas sobre los ciudadanos, como cuantiosas contribuciones y cárcel sobre las personas notables de la ciudad a las que exigía fuertes multas (hasta 50.000 duros) para abandonarla. Entre ellas cabe mencionar a los marqueses de Monistrol, Alfarrás, Manresana, Castellbell y Sentmenat; el barón de Albí; D. Joaquín Bassols; los padres LLach y Vilasar, los priores de los Agustinos y de Santo Domingo; el canónigo, barón de Horts, y sus colegas Sagarriga, LLeonart y Sans; los comerciantes Bacardí, Nadal, Gassó, Gomis, Castañar y Soler63. En todo momento contó con el comisario de policía Casanova, su esbirro, y con el paraguas benevolente de Duhesme. Tales ilegalidades y extorsiones provocaron el fuerte incremento de la corriente emigratoria de la ciudad durante los primeros meses de 180864. 73. Desde el primer momento Lechi se dio cuenta, como escribe en una carta al general de División Reille el 26 de julio de 1808, que todos los ciento cincuenta mil habitantes que tenía Barcelona se podían considerar como otros tantos enemigos65. La política represiva y la corrupción administrativa durante su mandato fue de tal calibre que al llegar el general Augereau en 1809 lo cesó en el cargo y lo encarceló junto con Casanova en París hasta 1813, nombrando en su lugar a otro gobernador francés. Una vez libre, por orden del ministro de la Guerra, pasó a Nápoles al servicio de Murat y moriría en 1836 en Milán víctima de una epidemia de cólera66. 74. El general francés Lafaille lo considera como un “ladronzuelo, cruel y celoso, pero inteligente y activo”. Y en una referencia oficial de la época se dice de él que siendo hijo de una familia ilustre italiana, “esconde bajo un rostro y modales agradables el corazón más corrompido y el alma más mercenaria”67. 75. C. Pi i Sunyer, refiriéndose a este personaje, escribe: “I ha quedat més unit, el nom de Lechi, al record inesborrable dels anys dolorosos, perquè ell, en absència de Duhesme, començà el règim de força, fou l´organitzador dels mètodes terroristes i creà, sota la seva direcció immediata, el cos de policia del qual se serví com a instrument de crueltat i vexacions. Per això, no és separar-se de la veritat i la justícia de personificar el conjunt de mesures contra la ciutat indefensa en el nom de l´aventurer Lechi”68. Otros militares italianos 76. Otros militares italianos destacados fueron los generales Mazzuchelli y De Pino, que participaron en los sitios de Roses y de Girona, Orsatelli, Palombini y Fontane en el de Tarragona, junto con los capitanes Provana, Dottori, Nogarina, Romani Ferriroli y Favalelli y los tenientes Colleoni, Solera y Pavesi. 63. Frederic Camp, La invasión napoleónica, op. cit., pp. 12-13. 64. Sobre su personalidad véase la obra de Pierre Conard Napoléon et la Catalogne (1808-1814): La captivité de Barcelona, op. cit., cap. III); Joan Mercader Riba Catalunya i l´Imperi Napoleònic, Abadia de Montserrat, 1971, pp. 33-34, y Maties Ramisa Els catalans i el domini napoleònic, op. cit., p. 51. Es notorio que el general Lechi tenía un hermano militar casado con una catalana, aunque se mantuvo siempre en un segundo plano. 65. Correspondencia del general francés Lechi. Arxiu Històric Ciutat de Barcelona, B 1808, 8º, op. 1. 66. Sobre la actuación de Lechi véase el capítulo VI de la obra de P. Conard, op. cit. 67. Carles Pi i Sunyer, Tres aventurers italians a Barcelona, op. cit., p. 105. 68. Carles Pi i Sunyer, Tres aventurers italians a Barcelona, op. cit., p. 97. MISCEL·LÀNIA-2005 ISSN 1696-4403 Antonio Moliner Prada Otros militares italianos http://seneca.uab.es/hmic 241 77. Mazzuchelli tuvo una actividad incesante a lo largo de la contienda. Bajo las órdenes de Saynt-Cyr, fue enviado el 31 de diciembre de 1808 desde el Cuartel general de Vilafranca del Penedès con tres mil hombres a San Quintí de Madiona. Al llegar las tropas fueron tiroteadas por el paisanaje y tuvieron que retroceder. El pueblo fue abandonado por sus vecinos y uno de ellos, Isidro Carafi, labrador acaudalado, fingiendo que iba a presentarse al general que estaba apostado en la ermita de San Antonio, para interceder por la villa, se excusó diciéndole que el pueblo merecía no ser tratado con el rigor de la guerra. El general le sugirió que vinieran las autoridades y el cura párroco para cerciorarse de los sentimientos del mismo. Sólo acudieron dos sacerdotes del oratorio de San Felipe Neri. El joven Quinti Tort consiguió su propósito y convenció a Mazuchelli para que quedase libre del incendio que merecía el pueblo. Incluso el general tuvo la atención de hacerle acostar en la única cama que había en la ermita, mientras él se echó en un poco de paja en el coro de la capilla de la misma. Sin embargo, el 1 de enero entraron sus tropas y les permitió saquear las casas del pueblo y profanar la iglesia. De nuevo, por mediación del presbítero Tort, redujo la contribución impuesta a una cuarta parte69. Mazzuchelli mostró en otras ocasiones cierto espíritu religioso, como cuando su división entró en el Monasterio de Poblet en marzo de 1808 se mostró muy sensible al hecho de que sus monjes hubieran abandonado el monasterio70. 78. Se ha de remarcar la opinión de los generales Mazzucheli y Palombini relativa a la batalla que tuvo lugar junto al río Francolí, cerca de Valls, en el lugar llamado de Pont de Goi, el 25 de febrero de 1809. El general Saint-Cyr arrolló con sus fuerzas muy superiores a los 14.000 hombres del general Reding. Si la actuación de la infantería española fue digna de elogio, no lo fue en cambio la de la caballería, que sorprendida por el enemigo “no se atrevió a entrar en acción”, provocando la dispersión de la infantería. Para los generales italianos citados, esta había sido “la batalla más filosófica que podía darse” en esta guerra, según señala el doctor Antoni Bosch i Cardellach71.. 79. Tras la batalla de Bailén, el general De Pino, junto con Souham, organizó dos divisiones en Francia para reforzar las tropas de Cataluña. Este militar italiano formó parte también de la comisión de Barcelona de cinco miembros que visitó a Napoleón para manifestarle la situación crítica que vivía la ciudad72. Las tropas italianas a su mando jugaron un papel relevante en la campaña de febrero 1809 en la provincia de Tarragona73. 80. El ardoroso general Eugenio Orsatelli decidió por su cuenta enfrentarse a las tropas de Sarsfield en Valls en enero de 1811 y fue muerto. Gracias a la intervención de la brigada italiana de Palombini, consiguió salvarse su compañía, y cuando se vieron en peligro ambas se salvaron de una completa derrota por la intervención del 24º de dragones del coronel Delort74. 81. Los nombres de algunos oficiales italianos se relacionan con el enriquecimiento fácil e ilícito. Entre éstos destaca Petro Foresti, que llegó pobre con su mujer embarazada a Barcelona, a quienes ayudaron en el parto el matrimonio Francisco Mornau y Josepa de Amat. En el corto espacio de un año se hizo tan rico que se tenía por uno de los oficiales más acaudalados cuando en 1809 marchó al sitio de Girona. R. Ferrer, refiriéndose a este caso escribe:”¡Quántos 69. Raimundo Ferrer, Barcelona cautiva, vol. 3, pp. 12-13 y 86. 70. Raimundo Ferrer, Barcelona cautiva, vol. 3, p. 140. 71. Esteban Canales, “Una visió més real de la Guerra del Francès: la història de Bràfim d´en Bosch i Cardellach”, en Recerques, nº. 21, p. 12. 72. Joan Mercader Riba, Barcelona durante la ocupación francesa, op. cit. , pp. 147-148 y 213 73. Camillo Vacani, op. cit. vol. II, p. 31, 74. Juan Priego López, Guerra de la Independencia, Vol. VI (campaña de 1811), Madrid, 1992, p. 232. La imagen de los soldados italianos en Cataluña en la guerra del francés http://seneca.uab.es/hmic 242 ejemplares podrían producirse de fortunas rápidas hechas en Cataluña por Oficiales franceses e italianos!75 ”. Este militar murió en el sitio de Girona y en su honor se colocó una lápida en una capilla de una iglesia de Barcelona, que permaneció hasta 1814. 82. Giuseppe Giulio Ceroni Veronese, jefe de batallón del 5º Regimiento de línea, escribió en 1811 en italiano un poema con motivo del sitio de Tarragona, dedicado a “sua maestá Napoleón il Grande”, “unico in terra DIVO NAPOLEON”, en el que refiere las acciones de su ejército76. 83. En el citado sitio de Tarragona destacó por su abnegación y entrega el cabo Bianchini del 6º regimiento italiano, que muy pronto se convirtió en un mito según las distintas versiones que refieren su actuación. Llevado a la presencia de Suchet, por su valeroso comportamiento en la toma del fuerte del Olivo, respondió a la pregunta que aquél le dirigió sobre la recompensa que ambicionaba, diciéndole: “Mi General, deseo ser el primero en el asalto próximo que se dé a la plaza”. Ascendió a sargento, se presentó a Suchet, al asaltarse la última brecha, y reclamó su promesa, avanzando el primero, recibiendo dos heridas, y por fin, la muerte como un héroe77. 84. El general de brigada Bartoletti fue nombrado gobernador general de Tarragona en mayo de 1812, sustituyendo en este cargo a los generales franceses barón de Musnier y al barón de Bourgeois. Aunque parece que el general italiano no fue tan sanguinario como este último, era de carácter colérico y un refinado ladrón, como señala el autor anónimo de un panfleto titulado “Tarragona sacrificada en sus intereses y vidas por la independencia de la nación y libertad de Fernando VII”78. 85. Finalmente se relaciona a los italianos con el soborno, algo frecuente en cualquier guerra y en cualquier bando. Entre las cinco conspiraciones tramadas en Barcelona contra los napoleónicos, la tercera, prevista para el día de la Ascensión, en la noche del 11 al 12 de mayo de 1809, fue impulsada por una Junta insurreccional y planeada por el capellán castrense J. Pou. Dicho plan contaba con la participación de los capitanes Provana y Dottori que una vez sobornados con un millón de duros entregarían los fuertes de Montjuïch y Atarazanas. El joven panadero J. Massana junto con el dependiente de comercio S. Arlet, fueron los encargados de preparar el soborno de dichos militares. La intentona se suspendió porque no acudieron los migueletes previstos y unos días después fueron detenidos y encarcelados los implicados en el proyecto. Fueron acusados 18 individuos, 7 de ellos sacerdotes. El capitán italiano Gaddi del 5º Regimiento fue el encargado de instruir el proceso. Declarados culpables, fueron condenados a la pena de garrote los sacerdotes Pou y Gallifa y a la horca Massana, Alet y Navarro79. 75. Raimundo Ferrer, Barcelona cautiva, vol. 5, p. 136. 76. La presa di Taragona. Poemetto a sua maestá Napolene il grande, imperatore de francesi e re d´Italia, per Giuseppe Giulio Ceroni Veronese, capo di Battaglioni, Zaragoza, Dai tipi di Andrea Sebastián, 1811. 77. J. de Salas (general), El sitio de Tarragona por los franceses en 1811, Barcelona, 1911 (2ª ed.), p. 44. Sobre las distintas versiones existentes acerca de la acción de Bianchini remito a la ponencia de Jean-René Aymes presnetada en este Congreso “Gli italiani in Catalogna, il Levante e l´Aragona: le opinión dei comandi francesa e di alcuni memorialisti”, pp. 13-14. 78. Josep Maria Recasens, L´administració Suchet a les comarques tarragonines, Barcelona, 1973, pp. 12-13. 79. Antonio Moliner, “La resistencia de Barcelona ante el ejército de ocupación durante la Guerra del francés”, en Trienio, nº. 26 (1995), pp. 67-97. MISCEL·LÀNIA-2005 ISSN 1696-4403 Antonio Moliner Prada El desengaño de las tropas italianas http://seneca.uab.es/hmic 243 El desengaño de las tropas italianas 86. Los Vélites italianos, que como se ha indicado se hospedaban en casas de buenas familias barcelonesas, por lo general entablaron relaciones muy estrechas con sus dueños. El trato con ellos fue correcto y por los informes que ofrece el padre Raimundo Ferrer muy pronto se sintieron engañados por su situación, al ver que la resistencia cada día era más intensa y tenía más adeptos, por lo que sus acciones militares eran continuas. A diferencia de Italia, donde tras la llegada de los soldados de Napoleón pronto sus pueblos se sometieron y se rindieron a sus pies, los catalanes eran más obstinados y nunca aceptarían la ocupación: 87. “Muy de mañana (11 de junio de 1808) han vuelto a salir los Velites hacia el Llobregat. Estos, que son casi todos de casas de lustre y componen este Cuerpo, maldicen ya su suerte, y ven quan mal se les prepara la que se les espera por la obstinación y resistencia que hallan en los Pueblos de Cataluña, que ellos creían se rendirían luego como los de Italia. Como muchos de dichos jóvenes cobraron amor a los dueños de las casas que los alojaron en los primeros meses de haber llegado, hablan francamente con ellos lo que sienten, y confiesan que se ven engañados”80. 88. Cataluña era inconquistable. A pesar de la pérdida de las plazas fuertes y de la destrucción de su ejército, nunca disminuyó el patriotismo catalán: “¿A qué hazañas no ha dado lugar una resistencia tan sin igual, una conducta tan patriótica, un entusiasmo tan sostenido, y una determinación tan heroyca? (…) el catalán siempre impávido, siempre fuerte, siempre el mismo, se oponía a sus columnas, paralizaba su planes, y le obligaba a exclamar, que la provincia de Cataluña les era inconquistable”81. 89. Se debe tener presente que el ejército imperial era muy heterogéneo y estaba formado por soldados bisoños alejados de sus patrias. Esta guerra era superior a sus fuerzas, porque era una guerra distinta a las demás que había emprendido Napoleón, porque en ninguna de ellas se propuso la sumisión y la conquista de un Estado que le rechazaba. Como señala C. Banús y Comas, los soldados se desconocían entre sí y los mismos nombres de los oficiales, por lo general iban descuidados en su porte, estaban mal alimentados y mal pagados, por lo que su existencia fue variable y precaria, como la de los efímeros cuerpos de que formaban parte82. El miedo a la conscripción 90. La imagen de los desventurados soldados franceses e italianos, forzados a prestar el servicio militar, obligados a abandonar a sus familias y a sus pueblos, es el ejemplo que ofrecería Cataluña a sus jóvenes tras ser sometida por el yugo napoleónico. Los catalanes serían arrancados de su tierra y serían arrastrados a hacer la guerra en otros países del Norte. 91. R. Ferrer fue testigo en varias ocasiones de estos jóvenes soldados italianos y franceses que estaban en el Hospital General y mostraban sus llagas y cicatrices que les habían hecho en los dedos pulgares las pequeñas esposas con que eran afianzados hasta la frontera de España: 80. Raimundo Ferrer, Barcelona cautiva, op. cit, vol 1, p. 146. 81. Resumen histórico de la insurrección de Cataluña, op. cit. , p.5. 82. Carlos Banús y Comas, Napoleón y la Guerra de la Península, Madrid, 1909, p. 14. La imagen de los soldados italianos en Cataluña en la guerra del francés http://seneca.uab.es/hmic 244 92. “Enternecióme más de una vez el ver el afecto con que muchos jovencitos tiernos y casi con la leche en los labios, me contaban el día amargo que fue para sus padres y hermanas, el de la violenta separación de su lado, par a ir al Exército. Algunos vi, que postrados en la cama, daban lastimeros ayes, y llamaba a su Mamá, como si la tuvieran cabe su lecho en la casa paterna. Muchísimos de esos jóvenes eran hijos de Comerciantes, a los quales habían destinado sus padres para ir a instruirse en alguna de las ciudades mercantiles de la Europa, y aún de nuestra España. Un gallardo joven veneciano, llamado Brancaleone, herido en el pie, de un balazo, me decía: “debía yo ir a una casa de Comercio de Cádiz: veo que estoy a más de la mitad del camino; pero ¡ con qué diferente modo!” Otro acaudalado italiano, llamado Canale, frenético me decía: “herido obligado a venir a pie y atado hasta España, como si fuera el hombre más vil y facineroso. Ni siquiera me dieron tiempo de ajustar las cuentas de mis caudales”. 93. Otros jóvenes vi, franceses unos, italianos otros, en el mismo Hospital, no de blanca tez y fino porte, sino adustos y tostados del sol, lo que indicaba, que habían sido arrancados de junto al arado, o de su rústica cabaña, pero que, sino con frases pulidas, a lo menos sencillas, expresaban su dolor por verse separados de los suyos”83. 94. El pueblo barcelonés se dio cuenta de todo ello cuando el domingo 8 de octubre de 1809, fiesta de la Virgen del Remedio, los “josepets” y “caragirats” se ocupaban de trasladar las gruesas cadenas de hierro desde casa Plandolit al Convento de Santa Catalina de los padres Dominicos. Esta tropa josefina se formó en Barcelona a raíz del sitio de la ciudad que llevó a cabo el nuevo capitán general Juan Miguel Vives en noviembre de 1808. Los franceses hicieron un llamamiento a súbditos extranjeros residentes en la ciudad, principalmente franceses e italianos, con los que se creó una Guardia Cívica, que popularmente recibió el nombre de “josepets”. Vestían con escarapela tricolor encima del traje de paisano. Por carecer de espíritu militar, sus servicios no fueron eficaces84. 95. El Diario de Cervera refiere el paso de la división de Lechi, con unos tres mil hombres y 1200 prisioneros por los caminos escabrosos del Pirineo durante el mes de abril de 1809. A la postre, los insurgentes les atacaron y pudieron recuperar 26 carros, 12 bueyes y 2 caballerías cargadas. En las retinas de los catalanes pervive esta imagen trágica de la conscripción militar: “Algo han dexado por el camino estos ladrones… Por fin pasó a Francia el General Lechi el 28 con parte de su división y los prisioneros que llevaba. Estos infelices sin duda los llevarán al Norte para pelear a favor del tirano, que quiere dominarnos. Sirvan estos de ejemplo, catalanes, para morir antes que rendirnos”85. La llamada a la deserción 96. Toda guerra comporta el fenómeno de la deserción de los soldados, verdadero cáncer contra el espíritu militar. A través de las proclamas, escritas en los distintos idiomas de los soldados, se trata de minar la moral del enemigo y su capacidad de acción, si se consigue la deserción de las tropas. Una proclama de Alicante, publicada en Valencia a principios de la contienda y difundida en Cataluña, se dirige a los soldados imperiales, de todas las lenguas, en estos términos: 83. Raimundo Ferrer, Barcelona cautiva, op. cit., vol. 4, pp. 261-263 84. Joan Mercader Riba, Barcelona durante la ocupación francesa, op. cit., p. 220. 85. Diario de Cervera, 10 de mayo de 1809. B.C., Fullets Bonsoms 10678. MISCEL·LÀNIA-2005 ISSN 1696-4403 Antonio Moliner Prada La llamada a la deserción http://seneca.uab.es/hmic 245 97. “Y vosotros soldados Franceses de tantos idiomas como sectas, abandonad este vil opresor condenado por la conciencia de todos los Pueblos de la Europa moral e ilustrada: uníos a la justicia de nuestra causa sino queréis experimentar la saña Española”86. 98. La necesidad de incrementar el número de soldados cuando la situación es crítica, como en Tarragona en junio de 1810, obliga a la búsqueda de nuevos soldados. Una proclama titulada “La afligida patria a sus hijos” lo expresa así: “(…) guerra, guerra al maldito corso. Alarma todos los españoles y sea siempre vuestra divisa, vencer o morir”87. 99. Ciertamente, algunos soldados napolitanos desertaron desde el principio y aceptaron la invitación de los españoles de ser trasladados en navíos ingleses hasta Sicilia. Por ello en abril de 1808 Duhesme se vio obligado a tomar diversas disposiciones para evitar la fuga de estos soldados88. La indisciplina, deserción y frecuentes robos de los napolitanos se convirtió en un problema crónico a lo largo de la guerra89 P. Conard ha escrito que los soldados que permanecieron en sus puestos no eran precisamente disciplinados sino dados a la violencia y al pillaje: “ceux qui restent fidèles se signalent par leur indiscipline, leurs violences et surtout par un goût prononcé pour la maraude, le pillage et la chasse aux pièces d´or; certains de leurs officiers leur donnent l´exemple… » 90. 100. El general Lechi actuó sin contemplaciones para erradicar la deserción. El 29 de julio de 1808 ordenó el fusilamiento de un pobre napolitano, calderero de oficio, conocido en Barcelona por lo “Pagellayre”, a quien se le acusaba de inducir a los soldados italianos a la deserción91. En agosto de este mismo año el general Chabrán se vio obligado a retirar a los soldados napolitanos de la posición de la Jonquera para evitar que desertasen en masa y se pasasen al bando insurgente92. El general Augereau le insinúa a Clarke en enero de 1812 que hubiera preferido 200 franceses a los dos regimientos de soldados napolitanos que le habían enviado93. Tal era el descrédito de estas tropas entre los oficiales franceses. 101. En Barcelona los patriotas llegaron a distribuir varias proclamas, invitando a la deserción de las tropas, en las mismas casas donde se hospedaban los generales franceses, e incluso dentro de los mismos cuarteles, y hasta en las faltriqueras de los oficiales. Una de éstas, escrita en castellano, alemán, italiano y francés, fijada en los primeros meses de la ocupación, la firmaba Doyle y ofrecía un sueldo diario a los desertores y libra y media de pan, así como la salida para Inglaterra: al soldado 3 reales de vellón, al cabo 4, al sargento 6 y los oficiales un duro. El texto de la proclama dice así: 102. “ITALIANI: Molti centenaja de vostri Compagni hanno fuggito dal servizio dej Francesa e sono imbarcati per la Sicilia, come anche molti altri hanno preso il servire alla Gran Bretagna, e tutti quelli, che in seguito farannno ló steso, riceveranno una gratificazione 86. Proclama de Alicante, s/f, B.C., Fullets Bonsoms 10328 87. Proclama, Tarragona 5 junio 1808. B.C., Tor 1067-8º. 88. Camillo Vacani, op. cit. vol. 1, p. 186. Pierre Conard recoge los datos del general Reille sobre el número de desertores del 2º regimiento de infantería napolitano en 1808: 16 el 29 de agosto; 31 el 6 de septiembre; 10 el 7; 31 el 8 de este mes, etc. Cf. p. 87. 89. John Leckey Morgan, op. cit., p. 45. 90. Pierre Conard, Napoleón et la Catalogne, op. cit., pp. 86-87. 91. Antoni de Bofarull, Historia crítica de la Guerra de la Independencia en Cataluña, op. cit., p.138. 92. Maties Ramisa, Els catalans i el domini napoleònic, op. cit., p. 20 93. Pierre Conard, op. cit., p. 89. La imagen de los soldados italianos en Cataluña en la guerra del francés http://seneca.uab.es/hmic 246 di veinte Pezzi Duri, e saranno messi subito sul piede dej Soldati Iglesi. Gli consoli di S.M. Britanica in tutti i Luoghi hanno ricevuto ordini à questo fine, come pure d´imbarcali. Dunque al vostro arbitrio possiate sempre, che sia della vostra volontà presentarvi (...) Li Soldati y Caporali riceveranno nove duri, li Sargento venti duri en Tarragona; y tutti riceveranno diedeci-nove duri piu, en Inglaterra. (….) Che Mopti imbarcazioni en la Costa per transportar li desertori à Tarragona”94. 103. Otra proclama distribuida en Barcelona en marzo de 1809, escrita en castellano, latín, alemán y francés, excita a la deserción puesto que los soldados imperiales no tenían otra alternativa, o morir en España o en el Norte. Al soldado desertor se le promete 200 reales y si se pasa con fusil 300, y al de caballería se le pagará además el valor del caballo. Incluso se comprometen los patriotas a enviarlos a sus países respectivos o donde elijan su residencia95. 104. En Cataluña se difundieron otras proclamas dirigidas a los oficiales y soldados italianos, publicadas en otros lugares de España como Valencia y Sevilla. Su contenido es similar a las proclamas anteriores, contienen una serie de reflexiones para que los soldados imperiales escojan el buen camino: “… poneos todos de parte de la buena causa; haced reflexión a que os sacrificais por un bárbaro de oscuro nacimiento (…). Considerad que no hay nobleza ni verdadero valor sin honor y sin humanidad, ni puede ni merece llamarse militar un asesino, un ladrón, un incendiario…”96. 105. La Junta Suprema de Gobierno de Valencia en proclama de 31 de mayo de 1808 se dirige a los valencianos, caracterizados por su humanidad, y hace saber a los soldados franceses que deserten porque han sido arrastrados con violencia “a oprimir la generosidad de la Nación Española”97. Otra proclama, reimpresa en Valencia el 3 de junio de 1808, utiliza el argumento sentimental para atraer a los soldados napoleónicos (franceses, italianos, alemanes y polacos) a la deserción. Si no desertan, todos ellos están expuestos a no ver más a sus familiares queridos, a sus amigos y poder regresar a sus patrias98. 106. Parecidos argumentos utiliza una proclama sevillana del 19 de mayo de 1808: “Italianos, Alemanes de todas las Provincias de esta gran nación, Polacos, Suizos, y quantos componéis los Exércitos llamados Franceses, ¿y pelearéis por aquel que os ha oprimido y despojado de quantos teníais más sagrado? ¿Por aquel que os ha sacado violentamente de vuestros hogares, privado de vuestros bienes, de vuestras mugeres, de vuestros hijos, de vuestra patria, a la que antes ha hecho esclava?99”. 107. Incluso una proclama, firmada por “El Aldeano”, apela a razones históricas: las vísperas sicilianas. Lo mismo que aconteció el 30 de marzo de 1282 cuando los sicilianos se levantaron contra el yugo impuesto por el rey intruso francés y consiguieron expulsarlos de la Isla y tener a su legítimo y deseado rey Don Pedro de Aragón; ahora, ante las mismas atrocidades cometidas 94. Proclama Quadrilingue, B.C., Fullets Bonsoms 12446. 95. Proclamas quadrilingues, en Raimundo Ferrer, Barcelona cautiva, vol. 3, op. cit, p. 135. 96. Exhortación a los generales y oficiales de los ejércitos franceses para que por su mismo honor abandonen las banderas del tirano de Europa, cuyo nombre es odiosos al cielo y a la tierra. Valencia, imprenta de Miguel Domingo, 1809. I.H.C.M., Colección Documental del Fraile, vol. 36, pp. 7-8. 97. Proclama. B.C. Fullets Bonsoms, 10342. 98. Proclama, B.C. Fullets Bonsoms, 10348. 99. Proclama, B.C. Fullets Bonsoms, 10354. MISCEL·LÀNIA-2005 ISSN 1696-4403 Antonio Moliner Prada La llamada a la deserción http://seneca.uab.es/hmic 247 por los franceses en España, cántabros, catalanes, andaluces, gallegos, castellanos y aragoneses, deben de hacer lo mismo: “Ved aquí un ejemplo que todos debeis imitar. (…) insurrección y muerte resuenen por todas partes”100. 108. Las promesas hechas por Napoleón a Italia se habían convertido en puras iniquidades. En España y en Cataluña, solo la resistencia podía conducir a una victoria certera. Éste es el mensaje de una proclama publicada en Valencia en 1808, que mitifica la acción de los saguntinos, numantinos y cántabros contra las legiones romanas: 109. “(…) no os dexéis engañar de este malvado, cuyas promesas son como las del Príncipe de las tinieblas su padre, que quando ha perdido el alma, él mismo la precipita: observad las promesas que hizo a la Italia, que ha convertido en iniquidades que predican en estos dominios sus mismas tropas; aquellas ciudades florecientes de la Italia que tantos epítetos de honor le tributaban sus ciudades naturales, solo tienen hoy de vilipendio y de compasión.. Roma la santa, quedará por su invasión la perversa. Nápoles la gentil, queda ya desgraciada. Venecia la rica, hoy es miserable, Génova la soberbia, está hoy abatida. Florencia la bella, será la afeada. Bolonia la Grecia, se hallará reducida. Pádua la docta, es la ignorante; y Rabean la antigua, vendrá a tener el nombre de moderna: y así, Españoles, ¿qué podeis esperar de un hombre que solamente ha nacido para desolar y no para felicitar? Por consiguiente ya que teneis tiempo para privar esos males, manos a las armas; toquen á rebato todas las campanas desde el Oriente a Poniente, y desde el Mediodía al Septentrión de toda España, y a su sonio espantoso armaos. Provinciales; (…) 110. Cataluña, cuyos hijos se señalaron en tiempos remotos por su valor en las guerras contra Sarracenos, Italia conquista de Nápoles… (Todos) formad numerosos batallones, y corred presurosos a la venganza del Padre de la Iglesia el Papa, de vuestros Reyes, de vuestra Religión y vuestra patria. España toda, ármate en masa para escarmentar al León de la Nimidia”101. 111. En definitiva, en Cataluña como en el resto de España se ve a los italianos como comparsa de los franceses, “demasiado callados”, pero conocidos por “sus pantomimas, contorsiones y ponderaciones excesivas”102. Si al principio fueron recibidos en Barcelona y en Cataluña como huéspedes, aunque no con la hospitalidad tradicional como dieron a los celtíberos según C. Vacani103, muy pronto fueron tenidos como opresores que había que combatir y vencer. 112. Paradójicamente, muchos de aquellos soldados que se habían visto obligados a incorporarse al ejército napoleónico ya no regresaron a Italia y perdieron su vida lejos de su patria. 113. La Cataluña sometida se orientó desde el principio hacia la órbita de París, frente al gobierno de José I con quien apenas tuvo comunicación. A partir de 1810 quedó segregada de España y a partir de 1812 anexionada en la práctica a Francia. Napoleón la quería convertir en 100. Proclama, B.C., Fullets Bonsoms, 10410. 101. La España. A Napoleón Bonaparte, Valencia, 1808. I.H.C.M. Colección Documental del Fraile, vol. 27, 182, fs. 227- 227 v. 102. Carta de un francés a su amo el emperador, dándole un plan para que sea el más poderoso del universo, y tenga dinero para seguir la guerra. I.H.C.M., Colección Documental del Fraile, vol 35, 209, fs 175-175v. 103. Camillo Vacani, op. cit., vol. 1, p. 186. La imagen de los soldados italianos en Cataluña en la guerra del francés http://seneca.uab.es/hmic 248 un glacis militar y político de la Francia imperial al estilo de Carlomagno. A la llegada en 1810 del mariscal Macdonald (Duque de Tarento) aplicó una política de moderación y de persuasión que no tuvo el éxito deseado. 114. C. Vacani resalta el sentimiento antifrancés que reinaba entre los catalanes, el verdadero leitmotive de esta guerra: 115. “Ciò irritava la truppa, che sentiva come il volgo catalana si schernisse dei guasti che ad esso si facevano, nè togliere poteva il tardo dell`inimieizia profondamente radicata contro la Francia nella massa de´leali abitatore della CATALOGNA; poichè non vagliono i mezzi di moderazione disgiunti dall` energico esercizio della forza per guidare una nazione irritata a deporre le armi ed a sottoporsi come per incanto ad m`odiata usurpazione. I villaggi percorsí erano d´ordinario abbandonati; quinde la truppa o esercitava il suo fatale dirito del saccheggio, e allora era costretta a compensarne i danni se appena taluno fra i reduci abitanti il domandava al maresciallo, o ritornava ai campi vóta di viveri e priva di speranza di condurre il nemico orgoglioso a sommissione, qualora se ne uscisse senza portar molestia alle case di quelli che avevano emigrato o nocumento alcuno alle deserte loro campagne”104. 104. Camillo Vacani, op. cit, vol. II, p. 275.