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El fitónimo σατύριον [saturion]: un estudio sobre la denominación de plantas, el mundo vegetal y la religión griega

Salvador, Jesús A.

Abstract

The phytonym Οατύριον has been explained through a formal resemblance between the flower and the satyr. The significance, however, of this phytonym can only be fully understood from a religious perspective. Regarding to this, on the one hand, the ancient testimonia about the uazúe~ov are taken into account and re-considered, and, on the other hand, the Οατύριον is connected with the essential characteristics of the vegetal world in Greek literature and religion.

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Faventia 1612. 1994 33-49 El fitónimo oat6~cov: un estudio sobre la denorninación de plantas, el mundo vegetal y la religión griega Jesús A. Salvador Universidad de Zaragoza Abstract The phytonym uazúemv has been explained through a formal resemblance between the flower and the satyr. The significance, however, of this phytonym can only be fully understood from a religious perspective. Regarding to this, on the one hand, the ancient testimonia about the uazúe~ov are taken into account and re-considered, and, on the other hand, the uazúewv is connected with the essential characteristics of the vegetal world in Greek literature and religion. 1. En el campo de la fitonimia griega encontramos un término, aazúgsov, cuya denominación se ha venido explicando, especialmente por 10s estudiosos modernos, por medio de una analogia de carácter visual entre las flores a las que el término alude y la figura misma del sátiro: a6'plante de satyres" est le terme appliqué a l'"orchis mac" (Aceras anthropophora) A cause de la forme de ses fleurs rappelant les organes masculins>>; quienquiera, no obstante, que lea el razonarniento de A. Carnoyl y proceda a cotejarlo visualmente2, encontrar6 cuanto menos fantasioso el parecido. Lejana, muy lejana es la similitud, hasta el punto de que un buen conocedor de la flora griega, H. Baumann, más recientemente ha preferido apelar a una semejanza entre la flor de la Orchis italica con otros destacados rasgos de 10s sátiros, sus orejas y su cola3. Nuevamente la adzovia s610 despierta escepticismo. Es obvio, no obstante, que la acuñación del fitónimo aazúglov se deriva del témino aatvgop, y, por 10 tanto, debe explicarse el fitónimo a partir de alguna 1. Dictiorznaire étymologique des noms grecs desplantes. Lovaina, 1959, s. v. satyrion. 2. Buena documentación visual puede encontrarse en H. BAUMANN. Le Bouquet d'Athéna. Lesplantes dans la mythologie et l'art grecs. Patís, 1984 [ = Die griechische Pfinzenwelt in Mythos, Kunst und Literatur. Munich, 19821, p. 211, ilustraciones en p. 217-219. 3. Ibíd., p. 210 s.: cause de la forme de leur bulbes, les orchidées étaient également vouées aux satyres et aux silknes, creatures lascives mi-animales de la suite de Dionysos, ayant cependant allure humaine, bien que munies d'oreilles et d'une queue de cheval. La fleur de I'orchis d'ltalie (Orchis Italica), avec ses sépales disposés comme des oreilles et sa longue queue s'étirant entre les lobes du labelle, laisse supposer qu'il s'agit du "satyrion" des Anciensn. 4. Cf. ANDF&, J. Les noms de plantes dans la Rome antique. París, 1985, s. v. satyrion. 34 Faventia 1612, 1994 Jesús A. Salvador coincidencia entre la flor o las flores aludidas mediante la denominación uazúeiov y la mítica figura del uázvgoq. En este sentido, el hecho de acotar la relación entre el aazúeiov y el aázv~og en un ámbito visual responde, de un lado, al notable carácter icónico del sátiro -tal como las artes figurativas ponen en evidencia-, y, de otro lado, a la acusada tendencia que muestra la fitonimia a la denominación en funci6n de características visuales5. Es más, en relación con el satirio 10s antiguos efectivamente llegaron a trazar de forma explícita una analogia física entre esta planta y 10s genitales --del hombre en general, sin embargo, y no del sátiro en particular-, referida al bulbo6 y a 10s testículos: <<concitatricem vim habet satyrion. duo eius genera: una longioribus foliis quam oleae, caule quattuor digitorum, flore purpureo, radice gemina ad formam hominis testium alternis annis intumescente ac residente>>, según refiere Plinio (NH, 26.96). Cabe incluso considerar la serie de sinónimos que el Pseudo-Dioscórides nos ofrece en relación con el uazúgmv -neiamjiov, n~ianiuxov, ZvzazwÓv7 (3.126.1, 128)- como una inequívoca alusión a uno de 10s característicos rasgos del sátiro, la itifalia. Sin embargo, según trataremos aquí de argumentar, la motivación del fitónimo uazúeiov probablemente obedeció en primera instancia a factores distintos de aquellos visuales, y s610 secundariamente surgió de forma etiológica la analogia física con el shtiro. 2. Debe, no obstante, notarse en primer lugar que una asociación tal de determinada~ plantas y vegetales a 10s genitales no constituye un hecho esporádico sino que encuentra en el mundo griego diferentes paralelismos. Desde la posible co- 5. Aunque formalmente, tal como recoge R. STROMBERG (Griechische Pflanzennamen. Goteburgo, 1940, p. 100), el satirio pertenece a la categon'a de fit6nimos con nombre mitol6gic0, la razón principal que ha permitido explicar, tanto a antiguos como a modernos, que la asociaci6n de la flor o de las flores implicadas a la figura mítica del shtiro es de orden visual. Vid. tarnbién sobre fitonimia y apariencia vegetal DAWKINS, R.M. aThe semantics of Greek names of plants~. JHS 56, 1-11 (1936): 5. El fenheno inverso, de otro lado, el uso de referentes vegetales con implicaciones visuales, puede igualmente atestiguarse en la tendencia a expresar aspectos lumínica-coloristas por medio de términos vegetales. Asi, BÓsov, ibv, xqóxov, en especial en derivados y compuestos, son de uso frecuente en este sentido en la poesia griega; sobre xqóxov y éódov vid. IRWIN, E. aThe crocus and the rose: A study of the interrelationship between the natural and the divine world in early Greek poetryn. Greekpoetry andphilosophy. Studies in honour of Leonard Woodbury. D. E. Gerber ed. Chico Calif., 1984, 147-168; sobre ibv, H. DORBECK, Zur Charakteristik der griechischen Farbenbezeichnungen. Bonn, 1977, p. 137 s. 6. Sobre el papel destacado que desempeñan las raíces en las descripciones de plantas en autores antiguos vid. FORTES FORTES, J. <<Fitonimia griega I: la identificaci6n de las plantas designadas por 10s fit6nimos griegos,,. Faventia 6,7-29, (1984): 16; sobre &a: <<[palabral usada para cualquier 6rgano o parte subterránea de la planta: raíz, bulbo, rizoma, etc.,, cf. ibídern. 7. Cf. CARNOY, A., OP. cit., S. V. priapiion: <ce qualificatif qui fait allusion au dieu Priape, l'ithyphaliique, a été appliqué i3 la "violette", sans doute B cause de l'éperon de ses fleurs. On l'a également utilisé pour le uatúewv, une orchidée (aceras anthropophora) pour des raisons analogues~; para la relaci6n entre ibv y uazÚqwv, vid. infra, § 4. Ibíd., s. v. priapiscos: <''petit Priape", nom du satyrion (orchis italica = aceras anthropophora). Cette métaphore insiste sur ce qu'&~g exprime déjh, en faisant allusion Bla pose particuliere du dieu Priapeu. ibíd., s. v. entaticon: <<désigne l'orchis mas ("orchis-mlle"). C'est un synonyme de satyrion qui exprime une idée analogue (gr. Bvzsivw se dit de l'ithyphallisme)~. El fitónimo uazúgwv Faventia 1612, 1994 35 nexión etimológica entre 10s genéricos qÚAAov y qaAAÓ9 hasta el kgÉ/3iv@oq y el púgzov de la comedia aristofánicag, una serie de términos vegetales vienen a incidir en la semejanza a menudo física existente entre flores y plantas de un lado, y 10s genitales, tanto masculinos como femeninos, de otro. Igualmente es posible atestiguar el procedimiento inverso, la acuñación de fitónimos a partir de la semblanza del vegetal con 10s genitales: sirva, al respecto, de ejemplo 6gxiql0. No obstante, esta analogia entre sexo y mundo vegetal no obedece exclusivamente a factores de semejanza formal, sino que debe enmarcarse en una tendencia genérica a establecer correspondencias entre el hombre y el cosmos por la que se buscan equivalencias entre miembros y Órganos del cuerpo humano y elementos de la naturaleza", atendiendo a aspectos tales como la función, las propiedades, etc. En el caso que nos ocupa, de hecho, la denominación aatúgiov apunta, más que a un condicionarniento de orden visual, a una asociación con cualidades afrodisíaca~: asi, por un lado, el término mismo aazúeiov significa genéricamente ccafr~disiaco>>.)'~, y, por otro lado, existen una serie de derivados a partir de oázvgog, propios fundamentalmente del léxico medico, que aluden a la itifalia: aazvgiaaiq, ccpriapismo>>; aazvgiáw, ccsufrir un ataque de priapisme>>; aazvgiaxóq, ccque causa la satiriasis; poción afrodisíaca>; aazvgiaxlj, <erernedi0 contra la sa tiri as is^'^. Dada, pues, la conexión aazúgmv-afrodisiaco-itifalia, la cual descansa obviamente en la característica naturaleza del sátiro, nada más comprensible que, habida cuenta de la importante proyección iconológica que presenta la figura del sátiro, argumentar en función de un principio de semejanza y transferencia que el aazúgiov es así denominado por su parecido físico con un sátiro14. Mas el parecido, idónde radi- 8. Cf. CHANTRAINE, P. Dictionnaire étymologique de la langue grecque. Pm's, 1968 s., s. v. qÚ1,lov; POKORNY, J. Indogemanisches etymologisches Worterbuch. Berna-Munich, 1959, p. 119 raíz *bhel-; p. 120, 3 *bhel-: paMÓ5; p. 122,4 *bhel-: qÚMov. 9. Vid. HENDERSON, J. The maculate muse. Obscene language in Attic comedy. New Haven-Londres, 1975, especialmente la sección denominada aAgricultural terminology~ para 10s órganos sexuales masculinos, p. 117-120, y femeninos, p. 134-136. <<BeÉ/3~vfioq: chickpea is the erected member [...I. This usage derives from the appearance of rhe plant itself,,, p. 119. En relación conpúgzov como término no exclusivo del lenguaje c6mic0, p. 135. 10. Cf. FONT QUER, P. Plantas medicinales. El Dioscórides renovado. Barcelona, 1953, p. 951: <<las orquideas tienen escasos nombres populares; en general llaman la atención sus tuberosidades acopladas que han despertado desde remotos siglos la idea de unos testiculos>). 11. Una homologación ésta del hombre al cosmos de ascendencia indoeuropea (vid. LINCOLN, B. Myth, cosmos ana' society. Indo-european themes of creation and destruction. Carnbridge, Mass.-Londres, 1986, p. 1-40), de la que la literatura griega sin llegar a ofrecer una formulación precisa -si acaso Empédocles, fr. B 82, a diferencia, por ejemplo, de 10s Rig-Veda (cf. 10.90B)- se hace eco de forma esporádica en numerosas ocasiones, en paaicular en 10 que a la mujer y la vegetación se refiere (vg. Nausica y la palmera delia, Od. 6.157-163; el rapto de Perséfone, h. Cer., v. 6 s.; Safo, fr. 132 V.; Cirene en la Pítica 9" de Píndaro); sobre la denominada asolidaridad mística entre la mujer y la vegetacióna (cf. p. 56) vid. ELIADE, M. <La mujer y la vegetación. Espacio sagrado y renovaci6n periódica del mundo)). Historia de las creencias y de las ideas religiosas. Vol. I. Madrid, 1978 [Histoire des croyances et des idées religieuses. Vol. I. París, 19761, p. 56-60. 12. Vid. infra, $ 3. Sobre afrodisíacos en general vid. ahora FARAONE, C.A. aAphroditels x~atoq and apples for Atalanta: aphrodisiacs in early Greek myth and ritual,. Phoenix 44 (1990): 219-243. 13. Vid. CHANTRAINE, P., OP. cit., S. V. uatvgoq. 14. Sobre la denominada teoria de la signatura vid. FORTES FORTES, J., OP. cit., p. 21. 36 Faventia 1612. 1994 Jesús A. Salvador ca?: jen el bulbo?, jen la flor?; y esa semejanza, jtiene lugar con la figura del sátiro en su totalidad o con sus atributos sexuales en particular15?; jpor qué la analogia con 10s genitales, llegado el caso, se traza en relación con 10s testiculos y no en relación con el fa10 erecto que caracteriza sexualmente al sátiro16? En este sentido las respuestas que ofrecen a estas preguntas antiguos y modemos evidencian una serie de contradicciones que ponen al descubierto la compleja trama que en tomo a la botánica y la farmacologia antiguas existe17. Una complejidad a menudo incrementada por la interferencia de factores religiosos, especialmente mítico-cultuales. Nuestra intención en estas páginas consiste precisamente en poner en relación 10s datos y las noticias que 10s antiguos nos suministran en tomo al aazúelov con rasgos concomitantes del mundo vegetal presentes en el mito y rito griegos. 3. Pasemos en primer lugar a considerar 10s testimonios. Al aazúelov 10 mencionan en sus tratados sobre plantas Dioscórides, el Pseudo-Dioscórides y Plinio (Teofrasto, pues, no hace mención, al menos explícita, de é1I8). Por otra parte existe una acepción genérica no siempre fácil de deslindar del sentido botánicofarrnac~lÓgico~~, sorprendentemente no recogida en el diccionari0 de LSJ (cf. s. v. oazúpov), que de forma concluyente atestigua Hesiquio (s. v. aatúpov. nóa tlg ovvsgydg n~dg zas 'Aqeodsaiag Ó~pág) e igualmente puede ilustrar Plutarco (zi yae cjg cElyb&g 6saylÉesl aazúela n~ouayóvza xtveZv xai na~o[vveZv zd cixó/2aazov zag ljdóvag, $ zljv y&.iialv dapaZg xai xagvxeialg k~&fiiS;&~v ..., cf. 11.126 A). 3.1. Dioscórides al referirse al aazúgrov en 3.128.1 tras ofrecer el sinónimo z~iqvllov, diáfano en su sentido puramente descripti~o~~, pasa a reseñar el color 15. No se agotan, sin embargo, en las orejas, la cola y el fa10 erecto la serie de ~prominencias), que ofrecen 10s sátiros propiciando traslaciones semánticas; 10s cuemos igualmente sugieren una segunda acepción de aatveiáois, en tanto adisease in which the bones near the temple become prominent, like satyr's hornsn, cf. LSJ, s. v. oatv~iáai~, en relación con Galeno, 7.22. 16. Pues éste, el falo erecto, y no 10s testiculos constituye la expresión visual de la lujuria propia del sitiro, tal como la abundante documentación que proporciona la cerámica pone en evidencia; vid. BROMMER, F. Satyrspiele. Bilder griechischer Vasen. Berlín, 1959; cf. igualmente DOVER, K.J. Greek hornosexuality. Londres, 1978: uthe vase-painters sometimes amuse themselves by giving satyrs names in which elements denoting "penis", "glans" and "erection" and the like play a prominent partn, p 102 s. con ejemplos, p. 121. 17. Disciplinas estas no del todo exentas, pese al prurito cientifico, de condicionamientos míticos, cf. DETLWNE, M. Lm jardines de Adonis. Madrid, 1983 [=Les jardins dAdonis. Paris, 19721, p. 12-14. 18. Sin embargo hay quienes consideran que Teofrasto en su HP, 9.18.5, donde aborda la cuestión relativa a 10s afrodisíacos, pudiera estar refiriéndose al satirio, vid. Dia REGAÑÓN, J.M. trad., introd. y notas, Teofrasto. Historia de lasplantas. Madrid, 1988, ad locum n. 99, e índice de plantas. Compárese Plinio NH, 26.99, donde en relación con el satirio se menciona el thelygonon y el arrhenogonon, con Teofrasto HP, 9.18.5, donde igualmente aparecen estos tknninos; especialmente en relación con el cig~svoydvov: 6ixeovv 68 &onee &XELS dvfi~hxu~v, cf. ERNOUT, A.- WPIN, R. eds. Pline l'Ancien. Histoire Naturelle, livre XXVI. París, 1957, p. 109. 19. Plinio, por ejemplo, ofrece y, al parecer, confunde ambos; cf. JONES, W.H.S. ed. Pliny. Natural history VII, libri XXlV-XXVII, ad 26.96 nota d: crcommentators think that Pliny has been confused by the facts that Greeks gave the name satyrion to all plants supposed to be aphrodisiac,,. 20. <<[. . .] ins16lj i)< 56 noli) qúlka reia qi~~~w, sigue a continuación Dioscórides. Debe, no obstante, reseñarse la cercada entre el sinónimo del aatúewv azeiqdlov)), y el de la acedera (comentemente denominada lawafiov) cczeiqvMi5,,, términos que obviamente apuntan a flores trifoliadas, El fitónimo uazúirg~ov Faventia 1612, 1994 37 blanquecino de su flo9l (divOoq xeivoeidiq, AevxÓv) y el carácter bulboso del rizoma (&cav poA/3oeidG), el cual refiere, no sin cierto escepticismo (paoi'), que mezclado con vino puede conducir nedq dniaOÓzovov xai ovvovoíav. La referencia, pues, a una dnioOosovia, en el sentido de fuerte ere~ción~~, hace explicitas las propiedades afrodisíacas de la planta, mas implícitamente puede, a su vez, constituir una alusión a la denominación misma oazúeiov, en relación con la figura itifálica del Pasa Dioscórides a continuación a especificar un tip0 de satirio que adjetiva k~vfi~aiicóv (y no i~vfi~iaxdv, como erróneamente puede leerse en el dicccionario de Carn~y~~), del cuai también resalta que provoca el deseo amoroso, éste no s610 ya mezclado el bulbo con vino, sino ahora incluso por medio del contacto mismo con la mano. Quede constancia de que en ningún momento Dioscórides traza expresamente parecido alguno entre el oazúewv y 10s genitaies masculinos. 3.2. Este EevO~akÓv oazúqiov es considerado por el Pseudo-Dioscórides sinónimo del oazúeiov levdeóviov junto a otras denominaciones: kvzatixóv, neianíaxov, oazvgíaxoq, o"~xiq Zazú~ov, y entre 10s romanos zeozíxovAovp AÉno~iq~~ (3.128); asi como para el oazúgwv mismo ofrece o"~xiq, xúvoq o"~xiq, ie~dv, neiaJGljLov q n~ianúrxoq, pdeiov. ES clam que para el Pseudo-Dioscórides el satirio debe ponerse en relación directa con la familia de las orquideas y que por su denominación ofrece connotaciones itifálicas (dvzanxóv, n~ianljlov). Desde un punto de vista estrictamente terminológico la conexión entre orquideas y satirio, independientemente de la relación botánica, se apoya en las implicaciones sexuales que 10s nombres comportan, de forma especial en relación con 10s genitales masculinos: de un lado, irnplicación de carácter semántico (o"~xiq, cctesticulou), de otro lado, de carácter, podríamos decir, icónico (oazúewv, representación dada la via que conduce del uazúetov a la acedera (AanátYp f x~lvp 6po~a, Dioscórides. 3.128.1); cf. Pseudo-Dioscórides, 2.1 14, s. v. AánatYov d~vAhat?ov zb pCya oidi aip~vzov, oidk 91Ópo5 'lovdala, oi di oazúzig~ov; LSJ, s. v. oatúe~ov, 3: d~vAánatYov r6 pdya. 21. En este sentido es confusa, cuanto menos, la asociación que lleva a cabo ANDd, J. (OP. cit., S. V. satyrion), del testimonio de Dioscórides que nos ocupa con la noticia de Plinio (NH, 26.97, primera especie), donde se menciona un asatyrion foliis lilii mbrisn, 10 que le lleva a postular un tipo segundo de satirio feuilles et fleurs semblables l celles du Lis rougen, en abierta contradicción, pues, con Dioscórides 3.128.1 (6vtYoq x~~vos~dig, Asvxóv). Los tres tipos de satirio propuestos por J. AND& en la obra citada se caracterizan por ser de color rojizo, mientras que en su anterior Lexique de termes de botanique en latin (París, 1956) consideraba una orquídea indeterminada de flor blanca, cf. s. v. satyrion. 22. El término dn~utYózovov (= dn~oOotovia) procede del vocabulario medico en el cua1 indica un trastorno que implica una especial rigidez de cuello y cabeza; el diccionari0 de LSJ, s. v. dmotYotovla, no recoge este uso traslaticio al terreno erótico, sin embargo, uvvovolav no deja lugar a dudas sobre el particular. 23. Cf. Cmssr, I. Elementi di cultureprecereali nei miti e riti greci. Roma, 1968, p. 144, n. 3: <<esse [orquídeas y satirios] propongono attraverso la designazione semantica un chiaro simbolismo sessuale rispecchiato nella literatura medica che ne sottolinea le proprietl afrodisiache,,. 24. Cf. s. v. satyrion erythriacon (uazúg~ov EevtYe~axÓv). 25. Vid. Isidoro de Sevilla. Etymologiae, XW, 9.43: <[Satirion] idem et leporina propter quod caulem mollem emittab, explicación <sans doute faussen, a juicio de J. ANDd (cf. Isidorus Hispalensis. Etymologiae XVII. París, 1981, p. 188, n. 463). 38 Faventia 1612, 1994 Jesús A. Salvador itifálica del sátiro). Y es esta conexión satiriolorquideas-genitales la que aparece subrayada en el Pseudo-Dioscórides; queda en segundo término la distinción precisa entre tipos de satirio (asi, ngianiaxo~ es sinónimo tanto del oazúqiov como del a. tgvOgaLxÓv), e incluso entre el satirio y la orquidea (6~x1~ precisamente es sinónirno de aazúgrov). Por 10 que respecta al o. EgvOga~xóv de Dioscórides la denominación d.gvO~Óvmv (hapax) que ofrece Pseudo-Dioscórides, de hallarse en conexión con EgvOgÓ< -como parece más que probableindicaria un tipo de aazúgiov de color r~jizo~~, que podria hasta cierto punto explicarse como diferenciación del oazúgiov de Dioscórides de flor blanca según vimos. Cabe preguntarse en este sentido si kgvO~a~xóv mantiene la conexión lingüística con un primer elemento EgvOgóg, o si, por el contrario, debe buscarse su etimologia por otro lad~~~. Las propiedades afrodisiacas del bulbo del aazúgsov, asi como del a. EgvOgaLxÓv, que apuntaba Dioscórides toman en manos del Pseudo-Dioscórides la forma de fitónimos que hacen alusión claramente a la itifalia, sin que, no obstante, podamos determinar si la relación aazúgsov-itifalia hace referencia al efec- to que pueden causar estas flores -a 10 cual parece que apunta la acepción genérica del aazúgrov como afrodisiaco-, o por el contrario expresan alguna suerte de analogia visual. 3.3. A este respecto es Plinio nuestra principal fuente. Es 61 quien siguiendo el principio sernimágico de transferencia, similia similibus curantur, ofrece, según indicamos, la analogia del satirio con 10s genitales masculinos, ahora ya si abiertamente contaminado el sentido del fitónimo aazúgiov con la acepción genérica como afrodisiaco: ccin totum quidem Graeci, cum concitationem hanc volunt significare, satyrion appellant, sic et crataegin cognominantes thelygonon et arrenogonon, quarum semen testium simile est>> (NH, 26.99). Analogia y referencia al satirio traida a colación al hi10 de las orquideas de las que igualmente se subraya: ccgemina radice testiculis simili>> (NH, 26.95). Plinio viene, pues, a decirnos que tarnbién el satirio, como las orquideas, posee un bulbo o bulbos semejantes a 10s testiculos de 10s hombres. La analogia visual de la raíz del satirio con 10s testiculos del hombre descansa de este modo en la relación 6~xig-testiculo. ~Qué relación existe entre nuestro fitónimo y las orquideas?, parece la pregunta ahora pertinente. 4. Para poder contestarla es preciso, sin embargo, pasar revista, aunque sea de un modo somero, a la cuestión -espinosa ciertamente para un profanode las identificaciones botánicas. ¿A qué flor o flores se refiere el término satirio? De 10 problemático de la cuestión puede dar cuenta la necesaria rectificación que ofrece el LSJ Supplement (en favor de la Fritillaria graeca, cf. s. v. oazúgiov) a la 26. Cf. ANDd, J. Les noms ... op. cit., s. v. satyrion, satyrion erythrai'con, <<sans doute une Helléborine (Serapias cordigera), d'un rouge vineuxn. 27. Vid. FORTES FORTES, J. Los~tónirnos griegos. Estudios de lingüística y paleoetnobotdnica. Tesis doctoral inédita. Barcelona, 1980, p. 551: aa juzgar por el adjetivo se podria pensar que era abundante --o al menos conocida- en Eritrea ('E~vfi~ai), pero no es segura la relaci6n del fit6nimo con el nombre de la localidad j6nica>; cf. ERNOUT, A.-Epm, R., op. cit., p. 108: <proprement "de l'Erythréew (mer Rouge)>>. El fitónimo uazirewv Faventia 1612, 1994 39 contradicción en la que habia caído LSJ al ofrecer la identificación del aazúgiov EqvOgaixÓv: s. v. EgvOgakÓv, Serapias cordigera (una clase helebórina de orquidea); s. v. aazúgrov, I1 u. E~vOgaixÓv, Fritillaria graeca (una liliácea). Efectivamente ambas identificaciones han sido defendidas: la propuesta de la Fritillaria graeca la reencontramos en el diccionari0 de Carnoy, en consonancia, a su vez, con la Fritillaria pyrenaica propuesta por J. MwZ8 para el a. 2gvOgÓvmv (= 2gvOgaixÓv), mientras que la Serapias cordigera es defendida por J. André, asi como, por ejemplo, por A. Emout-R. En todo caso, al aazúgmv 10 refieren unánimemente 10s estudiosos a la Orchis italica (= Aceras anthropophora) aun cuando no deban descartarse otras flores, principalmente orquídeas, que deban sumarse al grupo de flores aludidas bajo la denominación aazúgrov (por ejemplo, fuera de las orquideas, la Crucianela maritima que aventura W. H. S. one es^^). Igualrnente conviene tener presente la equiparación que ofrece Pseudo-Dioscórides del ngianil~ov (= aazúgrov) al Zov nogpvgo~v~~, asi como la probable relación entre el término Ú&xivbov y alguna clase de orquidea3'. Tenemos, en resumen, por un lado, orquideas y liliáceas (Aceras anthropophora y Fritillaria graeca, principalmente), por otro lado, términos como i'ov y Úáxivbov que, si bien de modo más tangencial, muestran a su vez concomitancias con el término aazúgiov. En relación con este entramado las orquídeas constituyen el núcleo en torno al cual, con mayor o menor proximidad, se ordenan 10s diferentes elementos. ~Qué constantes permiten una confiuencia tal de términos diversos y especies florales diferente~~~? 5. Si pasamos revista a aquellas flores especialmente relevantes en la literatura griega percibimos, en primer lugar, que su carácter significativa parte de un contexto mítico-cultual. Si atendemos, por ejemplo, al Himno a Deméter, en particular al tradicional catálogo floraP4 que se ofrece en 10s versos iniciales, la enumeración de las flores que pueblan ese mágico A~ipuiv ,~aAaxÓq~~ donde tiene lugar la 28. Cf. CARNOY, A., OP. cit., S. V. safyrion erythriacon; MURR, J. Die Pjlanzenwelt in dergriechischen Mythologie. Groningen, 1969 [= Innsbmck, 1890 1, p. 204. 29. Cf. ERNOUT, A.-EPIN, R., OP. cit., p. 108; AND&, J., OP. cit. en n. 4, s. v. safyrion. 30. Cf. op. cit., index, s. v. satyrion. 3 1. Vid. Pseudo-Dioscórides, 4.122. 32. Cf. Euforión in Schol. ad Teócrito, X.28; vid. RICHARDSON, N.J. The Homeric hymn to Derneter. Oxford, 1974, p. 143. 33. Nada inusual es, de hecho, tanto en la fitonimia antigua como en la popular actual, encontrar este tipo de vaguedad tenninológica por la cual un nombre puede aludir a diferentes especies florales, y la misma flor puede recibir distintas denominaciones, cf. DAWKINS, R.M., op. cit., p. 6 s.; FORTES FORTES, J., OP. cit. en n. 6, p. 10-15. 34. Sobre el carácter tradicional del pasaje y su relación con Cypria, fr. 4, v. 3 s., cf. RICHARDSON, N.J., op. cit., p. 141. Para las Literaturas helenística y romana vid. MAGGIULLI, G. aAmore e morte neila simbologia floreale,,. Maia 91, 1989, 185-197. 35. Ubicado en el v. 17 en la llanura Nisia, un lugar de incierta y variada localización que, sin embargo, ofrece inequívocas resonancias dionisíacas, vid. RICHARDSON, N.J., OP. cit., p. 148 s. La caracterización de estos ts~p6vsg pdaxoi épicos se halla a medio camino entre tierras de carácter escatológico y loci arnoeni: asi, por ejemplo, las Hespérides (cf. Hesíodo, Theog., v. 279, Ivpda* LEL~~VL xai dvdsu~v siag~voia~), ubicadas en 10s confines del mundo ofrecen una confluencia 40 Faventia 1612, 1994 Jesús A. Salvador desaparición de la xaAvx8nig ~06~~~~ incluye dóda, xeóxog, ;a, &yaAAide~ (cf. Hesiquio, s. v. ?jáxivIYog), ?jáxivIYo~, y, por ultimo, váex~aoog. A ellas debe sumarse el AE~QWV (en h. Cer., v. 427, sustituyendo a 10s ?a del v.637) para poder completar el conjunto de nombres de flores más significatives de la literatura g~-iega~~ (al que pocos más podrían aiíadirse, Awzdg, si aca~o~~). Una selección floral que atiende en su origen a factores fundamentalmente sirnb~licos~~, aun cuando la configuración progresiva del tópico literari0 del locus amoenus suponga una reformulación de carácter eminentemente descriptivo-omamental donde las connotaciones míticocultuales terminan por difuminarse en pro de una estilización puramente formal. Es la distancia que media entre la presencia significativa del loto, el croco y el jacinto en esa suerte de ieebq yápog que tiene lugar en 11.14.348-349 y aquella del <hv> xai váex~ooo5 xai &Ódov en el locus amoenus descrit0 por Aquiles Tacio (1.15.5), en un contexto en ambos casos erótico. Vinculación al ámbito mitológico y contexto erótico constituyen, según hemos visto, coordenadas a tener en cuenta para el aazderov. Sin embargo, el10 no psirece ser sino la plasmación de unas caracteristicas comunes que ataiíen al mundo vegetal en su conjunto y que el Himno con tierras del mis alli tales como la llanura homérica del Elisio y las islas hesiódicas de 10s bienaventurados; cf. THESLEFF, H. ~Man and Locus amoenus in early Greek poetryn, Gnomosyne: menschliches Denken und Handeln in der frühgriechischen Literatur (Festschrift fur W. Marg zum 70 Geburtstag), G. Kurz, D. Muller, W. Nicolai eds., Munich, 1981,33-45, esp. p. 33 s. Sobre las implicaciones m'tico-cultuales del It~phv vid. MOTTE, A. Prairies etjardins de la Gr2ce antique. B~selaS, 1971, p. 247 s.; PUH~EL, J. <<"Meadow of the other world" in Indo-european tradition,,, ZVS 85 (1969): 64-69; CHIRASSI, L, op. cit., p. 91-124. 36. En tomo a xdvx6zy vid RICHARDSON, N.J., OP. cit., p. 144. Para la relación entre xMvS y dÓ6ov vid. MURR, J., OP. cit., p. 83. En todo caso reencontramos, si bien de manera extremadamente sutil, la analogia humano-vegetal, particularmente significativa en el contexto del Himno a Deméter, cf.I~~~~,E.,op.cit,p. 151 S. 37. 425 rcaicopev 46' bv6ea Getxopev ~eieeod EQOEYZ~, piy8a xeoxov T? iryavov xai hyahhi8as 46' i~ax~v60v xai bo8Éa~ xdrhvxas xai heipa, 6aüpa i8to6a~, v6~x~ooov i3' ijv Eqvd &S nee x~óxov ~ireeta ~6hv. 38. Que a excepción de oiyaRIiq (hapax, según indicamos) reencontramos en Cypria, fr. 4, en su totalidad. Otro testimonio especialmente interesante al respecto 10 constituye Mosco, Europa, v. 63 s. Vid. también IRWIN, E., OP. cit., p. 154: <<specific flowers are mentioned in poetry: the rose, violet, lily, hyacinth, narcissus, crocus and poppyn; CALAIVE, C. <@rairies intouchées et jardins GAphrodite: espaces initiatiques en Gr&ce>>. L'initiation. L'acquisition d'un savoir ou d'un pouvoir. Le lien initiatique. Parodies et perspectives. Actes du colloque intemational de Monpellier 11-14 Avril1991, vol. Il. Montpellier, 1992, 103-118. 39. Sobre el loto vid. CHIRASSI, I., OP. cit., p. 48, n. 30: <<per questo significato di concentrato ed espressione di potenza divina, i1 fior di lot0 che nella tradizione b assunto come i1 simbolo della vita, emergente dalle acque del1 oceano prmordiale, accompagna anche i1 defunto nella sua vita d'oltretombaw; HERZHOFF, B. alotos. Botanische Beobachtungen zu einem homerischen Pflanzennamen,). Hennes 112, 1984, 257-271. Finalmente cabría mencionar las esporádicas referencias en Homero a la p~jxwv (11.8.306) y al duqodtLbsIt~phv (Od.11.539; 24.13) localizado en el Hades. 40. Y que por 10 tanto se halla al margen de realidades bkicas tales como estación en que florece la planta, lugares, etc.; al respecto vid. ahora AMIGUES, S. <<Hyakinthos. Fleur mythique et plantes réeUes)>. REG 105, 1992, 19-36, p. 20 s., p. 33-36; BURKERT, W. <Dic betretene Wiese. Interpretenprobleme im Bereich der Sexualsymbolikn. Die wilde Seele. Zur Ethnopsychoanalyse von Georges Devereux. H. P. Duerr ed. Frankfurt a. M., 1987,32-46. El fitónimo uazú~wv Faventia 1612, 1994 41 a Deméter expresa de modo admirable. ~Qué otras conexiones es posible establecer entre el satirio y aquella suerte de dv8oAoyia sacra que el Himno a Dem'ter nos pennitia considerar? 5.1. En primer lugar cabe considerar el carácter bulboso que el satirio (en tanto orquídea o fritilaria) comparte con flores especialmente significativas de entre las señaladas41, tales como el dáxiv8oq, el vaexioooq o el xgóxoq; incluso aquellas que poseen un tipo de rizoma reptante (A~ieiov~~, AwzÓ~) muestran cierta afinidad a este respecto. S610 la rosa con claridad y, de forma más imprecisa, el wv escapan a este rasgo. Junto a las dificultades que presenta la identificación botánica de este Último (cf. Etymologicum Magnum, 473.10: lov. bvopa ,l3oráv~g, t2 divfioq), recordemos la equiparación de al menos una clase, el ibv noecpveo.iiv, al oazúeiov por medio de un común sinónimo n~ianljibv~~. 5.2. Ambos términos, ibv y dódov, por su parte, suelen aparecer asociados en poesia, a menudo con implicaciones cultuales (cf. Safo, fr. 94 V., v. 12; Estesicoro, fr. 187 PMGF, v. 3; fbico, fr. 315 PMGF; Carm. Pop. 852 PMG). Por ejemplo, lov y hddov se presentan juntos en el ditirambo de Píndaro dedicado a 10s atenien~es"~ (fr. 75 S.-M., v. 17) como expresión primera de la primavera en estrecha relación con Dioniso, en una descripción presidida por las cpoivixokavoi 'Geai: cpo~v~ncoe&vov bnoz' oix68vto~ 'Qgftv 6ahdpov 15 ~ijospov Enhyo~o~v Eag cpvza vext&gea. zóza P&hhsza~, TOT' En' &pfigózav ~60~' Egatcxi 'iov cpofia~, Q06a TE nopa~o~ peiyvvza~, Es claro a partir de nuestro pasaje que hóba'e la sirven para expresar de forma emblemática la llegada de la primavera. El10 s610 es posible si opera un mecanismo de selección por el cual ambas flores (mejor din'amos fitónimos) se consideran en el marco de la naturaleza vegetal como particularmente representativas de un proceso natural destacado cual es la floración anual. ¿A qué es debida esta selección del dddov y del lov? No a razones estrictamente botánicas: asi, mientras el lov puede florecer a 10 largo del aíío (cf. Teofrasto, HP, 6.8.2), e incluso llega a destacarse una floración 41. Cf. CHIRASSI, I., OP. cit., p. 144 s, n. 3: ain genere a tutti i BoLboi sono riconosciuti poteri afrodisiaci o di utile panacea in casi di malattie femminili: rientrano tra essi i fiori famosi, noti specialmente per i1 loro valore ornamentale, come i piu umili bulbi comestibili, quali l'aglio e la cipollan; IRWIN, E., OP. cit., p. 157 y p. 160: <<any flower with a bulbous root, narcissus and hyacinth as well as crocus, connoted fertility~, sin embargo, la equiparación del bulbo al Útero que postula esta autora (ibídem), a tenor de ~QXL~ y uazú~~ov, parece insostenible; con carácter afrodisíaco aparecen 10s boLj3oi en Aristófanes, Ec., v. 1092. 42. En relación con siticos coronados de lirios vid. MURR, I., op. cit., p. 252. 43. Cf. Pseudo-Dioscórides, 4.121; 10 cua1 probablernente no quiere sino decir que de entre 10s diferentes tipos de ibv, el no~q~vgoüv puede considerarse afrodisiaco. 44. Al respecto vid. VAN DER WEDEN, M.J.H. The Dithyrambs of Pindar. Introduction, text and commentary. Arnsterdam, 1991, p. 203. 48 Faventia 1612, 1994 Jesús A. Salvador fiere, de 10s principales testimonios en relación con el aazúelov pudiera haber, pues, determinado que la vertiente escatológica -fuera por completo del ámbito de las ciencias naturalesperdiera consistencia en favor de aquella erótica. Del mismo modo, la estrecha relación existente entre botánica y farmacologia antiguas, con un interés común centrado en las propiedades alimentarias y médicas de 10s vegetales, sustentan'a la banalización de un fitónimo que en última instancia desemboca en la acepción genérica del aazúewv (cf. Hesiquio, s. v.) como afrodisiaco: el significado equivaldria en este sentido a la función. Existe, no obstante, la posibilidad de que la fitonimia ponga de relieve el sentido sacro que poseen determinados vegetales, bien por su vinculación especial a una divinidad en particular -caso de Aapáze~ov-, bien por otras razones, tales como las propiedades benignas que pueda comportar su uso. Este es el caso de la serie de fitónimos a 10s que da lugar la mítica figura del centauro Quirón tales como xelehvelov, xevzaúeelov y x~vzav~ig~~, en relación con plantas centáureas de carácter curativo. La correlación x~vzaÚq&~ov/~~i~hveiov-propiedades curativas, aatÚ@~ov/n~ianlj~ov-pro- piedades afrodisiacas es obvia y apunta a una determinada especialización de 10s fitónimos míticos en función del uso farmacológico. Sin embargo, aun cuando el fitónimo aazúelov desemboca en el uso genérico como afrodisiaco, su status puede considerarse intermedi0 entre el mencionado Aapázeiov -teñido éste de un significado mítico-ritual- y el xevzaúeelov -subordinado por completo a su uso. 9. Es, de hecho, recordemos, el bulbo del satirio, aquella parte de la planta oculta de forma natural a la vista, el punto de partida de la trama erótica que atañe al fitónimo oazúglov. Y esto ocurre, según pudimos ver, en dos momentos: en el primer0 se destacan las propiedades afrodisiacas del bulbo; en el segundo se argumenta dicha cualidad en virtud de una ley de semejanza formal por la que las propiedades afrodisiacas del bulbo del satirio se deben a su parecido con un testiculo. Sin embargo, fundamentar la denominación aazúelov por medio de una analogia física entre el bulbo y el testiculo es a todas luces insuficiente: ésta podría ser la explicación pertinente para el fitónirno ~QXL~, mas el fitónimo aazúglov, aun cuando puede referirse también a orquideas, comporta, según vimos, una significación suplementaris respecto a 5~x15. En relación con el fitónimo 5~xiq, pues, el término oazúeiov expresa un contenido que rebasa el marco estrictamente lingüistico y la pura analogia física. El hecho de que el aazúelov fundamentalrnente denote algún tip0 de orquidea no agota su razón etimológica en la semejanza que ofrecen las tuberosidades acopladas características de bulbos de orquideas a unos testicu- 10s; es mis, cabe incluso cuestionar que el fitónimo &xiq en relación con las orquídeas responda en exclusiva a una analogia de orden estrictamente formal. En este sentido el fitónimo aazúe~ov vendria a expresar de forma mítica 10 que 8~x15 formula por medios lingüisticos: la extraordinaria identidad no s610 formal sino también funcional que 10s testiculos y determinados bulbos presentan en el marco de una estrecha relación entre sexo y mundo vegetal. Pensemos en otro orden de cosas en el término onk~pa desprovisto de semejanzas visuales. 76. Vid. MLJRR, J., OP. cit., p. 223-225. El fitdnimo oasú~wv Faventia 1612, 1994 49 Es precisamente esta superación de la analogia puramente formal en la denominación del satirio -analogia fundada en el terreno sexual pero, según vemos, interferida por el fitónimo 6~x1~- la que requiere un sentido más complejo para este fitónimo. El10 no quiere decir que el término satirio no posea una notable dimensión visual, muy al contrario la exuberancia floral de las orquideas encuentra su expresión por medio de un fitónimo que alude a una fantástica criatura de naturaleza básicamente plástica. La asociación de cualidades visualmente destacables a plantas en un contexto mistérico y escatológico es posible constatarla, a su vez, en las referencias a vegetales luminosos que encontramos en representaciones idlicas del más allá. Asi, junto a la presencia de ~~vaoxá~xo~o~v <BEvBQÉo~s> (fr. 129. 5 S.-M.) o de divOtpa ~~vaoz7 (0. 2.72) en descripciones pindáricas de tierras míticas de carácter paradi~iaco~~, una A~vxlj xvxá~ioao~ preside, en consonancia con la caracterización igualmente luminosa que presenta el árbol de la vida en culturas mesopotámicas, el paraje mistérico propio de la tradición órfica, según nos transmiten las Urninas de Oro78. En momentos de popularización de estas criaturas fantásticas que son 10s sátiros, de fuerte proyección iconológica y teatral, la acuñación de un fitónimo a partir de éstos implica un recurso paralelo a la caracterización por medio del color que es posible atestiguar en la poesia griega en relación con la &vOoLoyia sacra. En ambos procedimientos el objetivo es el mismo: hacer evidente por medio de rasgos visuales el sentido religioso que poseen determinados vegetales. Tan s610 van'an 10s cauces expresivos: luminico-apolineos para el color, erótico-dionisiacos en relación con el satirio. Efectivamente, mientras las referencias a vegetales luminosos se integran en una representación escatológica del espacio de sentido horizontal, cuyas conexiones apolineas de forma emblemática representarian 10s hiperbóreos, el satirio apunta a una representación escatológica de sentido vertical que alcanza a Dioniso principalmente, mas también a Hades. Tal cual formulara Heráclito, precisamente en relación con procesiones falofóricas, ambas divinidades responden a una similar naturaleza: hvzhs 6.4 'Afdys xai A~dvvao~. En este sentido, muerte y pujanza vital, escatologia y sexo, Hades y Dioniso, fuerzas aparentemente contrarias, pueden hallar conciliación, tal como apuntara Heráclito, bajo una misma naturaleza. 77. En tomo a la asociacidn de oro y plantas vid. NAGY, G. The best of the Achaeans. Concepts of the hero in archaic Greek poetry. Baltimore-Londres, 1979, p. 179; sobre 10s pasajes pindáricos, CANNATA, M. Pindarus. Threnorumfragmenta. Roma, 1990, p. 176. 78. Vid. ZUNTZ, G. Persephone. Three essays on religion and thought in Magna Graecia. Oxford, 1971, p. 385-393; en general, JAMES, E.O. The Tree of Life. An archaeological study. Leiden, 1966.