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Las grandes ciudades españolas en el umbral del siglo XXI

Nel.lo, Oriol

Abstract

Las grandes ciudades españolas conocieron en la segunda mitad del siglo XX las transformaciones más rápidas y decisivas de su historia. Estas transformaciones estuvieron caracterizadas por una primera etapa de concentración acelerada de población, actividad y recursos en las principales áreas urbanas -que experimentó su fase más aguda en el período 1959-1975-, a la que sucedió una segunda etapa -1975-1996- de crecimiento demográfico mucho más moderado, acompañado de una cierta tendencia a la dispersión de la urbanización y la expansión de las áreas urbanas. Concentración y dispersión han sido, así, las dos fases sucesivas del proceso de urbanización en la España de los últimos cincuenta años: causa y consecuencia a un tiempo de las transformaciones económicas y sociales asociadas al crecimiento y la apertura de la economía, a la modernización de las estructuras sociales y el desarrollo de las infraestructuras, al aumento de los niveles de renta media y la convergencia con el resto de Europa, a la democratización y la descentralización del Estado. Pues bien, con el cambio de siglo, es decir en el último quinquenio del siglo XX y los primeros compases del siglo XXI, parece que las grandes ciudades españolas podrían estar entrando en una nueva fase de su desarrollo. Una fase caracterizada por un cierto repunte del crecimiento demográfico y en la cual, sin que las tendencias dispersivas hayan desaparecido ni mucho menos, se observan ciertos síntomas de recentralización. Como trataremos de explicar, este cambio de tendencia impone nuevos requerimientos a las políticas públicas que afectan a las ciudades, y en particular a aquellas relacionadas con la funcionalidad de las áreas urbanas (movilidad, transporte, telecomunicaciones), con su sostenibilidadambiental (energía y recursos) y con su cohesión social (vivienda, urbanismo e inmigración). También en este campo, el de la orientación de las políticas públicas estatales relativas a la ciudad, se han producido novedades relevantes en los últimos años. En efecto, el cambio de tendencia de las dinámicas urbanas al que nos referíamos más arriba ha coincidido en el tiempo con una inflexión notable en la escena política española, a partir de la victoria electoral en 1996 del Partido Popular que puso fin a un largo ciclo -1982-1996- de gobiernos socialdemócratas y abrió un período continuado de dos legislaturas de administración conservadora (1996-2004). Como se verá, estos avatares políticos han tenido consecuencias importantes en las políticas concernientes cernientes a las ciudades. El nuevo cambio de orientación del gobierno del Estado, con la victoria socialista de marzo del año 2004, ha venido ha cerrar este ciclo político y permite un balance completo de su significación. El presente capítulo está dedicado a analizar las características y las magnitudes que las transformaciones enunciadas están teniendo en las grandes ciudades españolas. Así, el texto consta de tres apartados: en el primero, se estudian los cambios en las dinámicas urbanas, con especial atención al encaje de las grandes ciudades en el sistema urbano español y a las modificaciones de la morfología metropolitana; en el segundo epígrafe se analizan las políticas públicas nacionales que tienen especial relieve para las ciudades, en particular las relativas a la vivienda, las infraestructuras, el medio ambiente y la gobernación; el texto se cierra con unas conclusiones recapitulativas. El capítulo se acompaña de las oportunas tablas estadísticas y referencias bibliográficas. El presente informe es continuación del capítulo relativo a España contenido en la primera edición de National Urban Policies in the European Union [Nel·lo, 1998]. La consulta de este antecedente puede resultar de utilidad para el lector interesado en los aspectos generales del proceso de urbanización en España, los cuales no se reiteran aquí.

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Papers Regió Metropolitana de Barcelona Territori·Estratègies·Planejament Papers FEDERACIÓ DE MUNICIPIS DE CATALUNYA Àrea metropolitana de Barcelona Mancomunitat de municipis Papers Regió Metropolitana de Barcelona Territori·Estratègies·Planejament Las grandes ciudades españolas en el umbral del siglo XXI Papers 42 La col·lecció Papers. Regió Metropolitana de Barcelona és publicada per l’Institut d’Estudis Regionals i Metropolitans de Barcelona sota el patrocini i l’impuls de l’Ajuntament de Barcelona, la Federació de Municipis de Catalunya, la Mancomunitat de Municipis de l’Àrea Metropolitana de Barcelona, la Diputació de Barcelona i la Generalitat de Catalunya. El present número ha estat finançat per l’Ajuntament de Barcelona. Les opinions expressades en els treballs publicats a Papers. Regió Metropolitana de Barcelona són d’exclusiva responsabilitat dels seus autors. CCOONNSSEELLLL DDEE RREEDDAACCCCIIÓÓ Lorenzo Alberdías i Marfil Josep Maria Carrera i Alpuente Joan Chavero i Jaumira Antoni Cuadras i Camps Juli Esteban i Noguera Amador Ferrer i Aixalà Pilar Figueras de Diego Eduard Saurina i Maspoch Alexandre Tarroja i Coscuela Ramon Torra i Xicoy DDiirreeccttoorr eenn ffuunncciioonnss Antoni Cuadras i Camps GGeerrèènncciiaa Antoni Cuadras i Camps SSeeccrreettaarriiaa ddee RReeddaacccciióó Joan López Redondo CCoooorrddiinnaacciióó eeddiittoorriiaall Núria Aguilar Camprubí Distribució i Subscripcions IERMB T. 93 223 42 14 E-mail: [email protected] CCoorrrreecccciióó Andreu Navarro Rodríguez ©© AAjjuunnttaammeenntt ddee BBaarrcceelloonnaa FFeeddeerraacciióó ddee MMuunniicciippiiss ddee CCaattaalluunnyyaa MMaannccoommuunniittaatt ddee MMuunniicciippiiss ddee ll’’ÀÀrreeaa MMeettrrooppoolliittaannaa ddee BBaarrcceelloonnaa DDiippuuttaacciióó ddee BBaarrcceelloonnaa GGeenneerraalliittaatt ddee CCaattaalluunnyyaa EEddiicciióó Institut d’Estudis Regionals i Metropolitans de Barcelona DDiisssseennyy Oficina de Disseny de l’AMB MMaaqquueettaacciióó puntgroc comunicació Barcelona, setembre 2004 D. L.: B. 35.263-2004 ISBN: 84-88068-81-6 7 ORIOL NEL·LO Geógrafo 9 Presentación Las ciudades españolas en el umbral del siglo XXI SumarioSumario PresentaciónPresentación El verano de 1997 la revista Papers. Regió Metropolitana de Barcelona , dedicaba su número 27 a ‘Las grandes ciudades españolas: transformaciones y políticas urbanas’. El volumen reproducía íntegramente el informe correspondiente a España de un conjunto de 15 trabajos, uno para cada país de la Unión, que, coordinados por el European Institute for Comparative Urban Research y bajo la dirección del profesor Leo van den Berg, habían de constituir un compendio sobre las políticas urbanas de escala nacional en los diversos países de la Unión. La iniciativa de promover un informe a escala europea sobre esta cuestión partió de la presidencia holandesa de la Unión Europea, ejercida durante el primer semestre de 1997. Siete años después, y cuando el sistema rotativo devuelve la presidencia a los Países Bajos durante el segundo semestre de 2004, se recupera aquella primera experiencia con el propósito de actualizar los informes realizados, incorporando los rasgos más destacados que han caracterizado tanto a la evolución de las ciudades como a las políticas urbanas nacionales durante este período. En el caso de España, la continuidad del informe ha sido asegurada al encargar su redacción a Oriol Nel·lo, autor asimismo de la versión de 1997. Como en aquella ocasión, Papers. Regió Metropolitana de Barcelona recoge íntegramente en el presente volumen los contenidos del informe español, actualizando así el número aparecido hace siete años con la identificación de los elementos más destacados que han afectado a las grandes ciudades españolas durante este período. El informe consta de dos apuntados, en el primero de los cuales se analizan las dinámicas de transformación urbana de las grandes ciudades españolas en este período de cambio de siglo, y, en el segundo, se presentan los rasgos principales de las políticas públicas de ámbito estatal aplicadas entre 1996 e inicios del año 2004. 7 Las ciudades españolas en el umbral del siglo XXI ORIOL NEL·LO Geógrafo Papers, Regió Metropolitana de Barcelona núm, 42, septiembre 2004, pàgs. 9-62 el Banco Mundial en 1962, comportó que, mientras que el conjunto de provincias litorales y el eje del Ebro veían aumentar su población entre 1960 y 1975 en el 24,7%, las provincias interiores (exceptuando Madrid) decaían y perdían 1,4 millones de habitantes, el 15,4% de su población total. La gran excepción era precisamente Madrid, la capital administrativa, situada en el centro de la Península, que como se ha visto experimentó un crecimiento muy notable en este período, rodeada de territorios que tendían, en buena parte, a despoblarse. Si la famosa expresión acuñada por J. F. Gravier para referirse a la relación entre Francia y su capital en aquellos años (“Paris et le désert français”) no era aplicable, en modo alguno, a la situación del sistema urbano español en su conjunto, la evolución del centro peninsular en aquel período –con una cabecera extremadamente potente y una red de ciudades muy débil– indujo a varios autores a asegurar que Madrid se estaba afirmando sobre la base de la desertización de Castilla [Gavira, 1989]. El tercer rasgo característico del sistema urbano español que se confirma en este período de crecimiento, es su carácter bicéfalo, por la paridad prácticamente absoluta, en términos demográficos, entre Barcelona y Madrid. Si en 1960 la Barcelona metropolitana todavía aventajaba a Madrid en población total, la capital la superaba ya levemente en 1975. Pero la aplicación de cualquier medición convencional de la jerarquía del sistema –como la aplicación de método rank-size [Díez Nicolás, 1972; Racionero, 1986; Precedo, 1988; Reher, 1994; Nel·lo, 1997]– permite comprobar el mantenimiento del carácter bicéfalo del sistema y la preeminencia compartida entre la capital administrativa y la metrópoli mediterránea sobre la red urbana española en su conjunto. Como resultado de esta urbanización polarizada y acelerada, en 1975, las siete mayores áreas metropolitanas albergaban ya, sobre un exiguo 2% del territorio español, más de un tercio de la población del país. Pues bien, a partir de esta fecha la tendencia hacia la concentración urbana tuvo una notabilísima inflexión. Desde este momento, coincidiendo con la aparición de nuevos requerimientos del modelo productivo, el freno de las grandes migraciones interregionales, la progresiva caída de las tasas de natalidad, la mejora de las comunicaciones y la democratización del Estado, el crecimiento demográfico de las grandes ciudades tendió a frenarse y la dinámica concentracionaria empezó, hasta cierto punto, a revertirse. Así, tal como se observa en la tabla 2, si en los 15 años que separan 1960 y 1975 las grandes ciudades habían pasado de contener el 24,2% al 33,3% de la población española, en los 16 siguientes –entre 1975 y 1991– su peso se mantendrá prácticamente estable al pasar del 33,3% al 34,2%. Más aún, en el quinquenio siguiente –1991-1996– las siete ciudades que habían estado drenando población del resto del país 16 Superficie, población, densidad y crecimiento de los ámbitos provinciales según localización geográfica Tabla 3 Población Superficie (km2) 1960 1975 1991 1996 2001 Provincias interiores 280.308 8.834.168 7.471.465 7.363.290 7.393.261 7.361.776 Provincias litorales y eje del Ebro 217.655 19.432.550 24.229.372 26.560.486 27.253.844 28.062.211 Madrid 8.028 2.510.217 4.319.899 4.947.555 5.022.289 5.423.384 Densidad (hab/km2) 1960 1975 1991 1996 2001 Provincias interiores 31,5 26,7 26,3 26,4 26,3 Provincias litorales y eje del Ebro 89,3 111,3 122,0 125,2 128,9 Madrid 312,7 538,1 616,3 625,6 675,6 Crecimiento 1960 1975 1991 1996 2001 Provincias interiores –1.362.703 –108.175 29.971 –31.485 –1.472.392 Provincias litorales y eje del Ebro 4.796.822 2.331.114 693.358 808.367 8.629.661 Madrid 1.809.682 627.656 74.734 401.095 2.913.167 FUENTE: Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es) durante décadas, verán estancarse de manera casi absoluta su crecimiento e incluso llegarán a perder levemente peso relativo respecto al conjunto de España. Este estancamiento de conjunto se acompaña, además, de dinámicas muy vigorosas de transformación de la población en el interior de las áreas metropolitanas. Dinámicas a través de las que las áreas centra17 Población esperada y población observada en las siete mayores áreas metropolitanas españolas según la regla rank-size (1960-2001) Tabla 4 Figura 1 1960 1975 1991 1996 2001 Barcelona 2.527.247 4.019.713 4.233.275 4.228.048 4.390.390 Bilbao 567.845 911.142 864.249 847.324 825.465 Madrid 2.297.992 4.048.324 4.592.569 4.576.806 4.845.083 Málaga 346.511 462.987 605.453 685.329 692.083 Sevilla 655.971 828.627 888.914 1.079.112 1.093.174 Valencia 763.124 1.185.735 1.321.197 1.342.440 1.356.701 Zaragoza* 303.975 528.704 594.394 601.674 614.905 1960 1975 1991 1996 2001 Rank-size Observada Rank-size Observada Rank-size Observada Rank-size Observada Rank-size Observada ye yo ye yo ye yo ye yo ye yo 1ª ciudad 2.527.247 2.527.247 4.048.324 4.048.324 4.592.569 4.592.569 4.576.806 4.576.806 4.845.083 4.845.083 2ª ciudad 1.263.624 2.297.992 2.024.162 4.019.713 2.296.285 4.233.275 2.288.403 4.228.048 2.422.542 4.390.390 3ª ciudad 842.416 763.124 1.349.441 1.185.735 1.530.856 1.321.197 1.525.602 1.342.440 1.615.028 1.356.701 4ª ciudad 631.812 655.971 1.012.081 911.142 1.148.142 888.914 1.144.202 1.079.112 1.211.271 1.093.174 5ª ciudad 505.449 567.845 809.665 828.627 918.514 864.249 915.361 847.324 969.017 825.465 6ª ciudad 421.208 346.511 674.721 528.704 765.428 605.453 762.801 685.329 807.514 692.083 7ª ciudad 361.035 303.975 578.332 462.987 656.081 594.394 653.829 601.674 692.155 614.905 abs(ye-yo) abs(ye-yo) abs(ye-yo) abs(ye-yo) abs(ye-yo) 1ª ciudad 0 0000 2ª ciudad 1.034.369 1.995.551 1.936.991 1.939.645 1.967.849 3ª ciudad 79.292 163.706 209.659 183.162 258.327 4ª ciudad 24.159 100.939 259.228 65.090 118.097 5ª ciudad 62.396 18.962 54.265 68.037 143.552 6ª ciudad 74.697 146.017 159.975 77.472 115.431 7ª ciudad 57.060 115.345 61.687 52.155 77.250 abs(ye-yo) 1.331.972 2.540.520 2.681.805 2.385.561 2.680.504 abs(ye-yo)*100 17,85 21,20 20,47 17,86 19,40 S yo * Se considera la población del municipio FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del INE 0 1.000.000 2.000.000 3.000.000 4.000.000 5.000.000 6.000.000 1960 1975 1991 1996 2001 1960 1975 1991 1996 2001 esperada observada 0 500.000 1.000.000 1.500.000 2.000.000 2.500.000 3.000.000 1234567 0 500.000 1.000.000 1.500.000 2.000.000 2.500.000 3.000.000 3.500.000 4.000.000 4.500.000 1234567 0 500.000 1.000.000 1.500.000 2.000.000 2.500.000 3.000.000 3.500.000 4.000.000 4.500.000 5.000.000 1234567 0 500.000 1.000.000 1.500.000 2.000.000 2.500.000 3.000.000 3.500.000 4.000.000 4.500.000 5.000.000 1234567 0 500.000 1.000.000 1.500.000 2.000.000 2.500.000 3.000.000 3.500.000 4.000.000 4.500.000 5.000.000 1234567 Rank-size de las siete áreas metropolitanas españolas (1960-2001) 18 Barcelona Bilbao Madrid Málaga Valencia Zaragoza Sevilla Escala 1: 2 500 000 < 500 500 - 2.000 2.000 - 5.000 5.000 - 10.000 10.000 - 20.000 20.000 - 50.000 50.000 - 100.000 100.000 - 200.000 200.000 - 500.000 500.000 - 1.000.000 1.000.000 - 2.000.000 > 2.000.000 Mapas 2 Población de los municipios de las siete provincias, 2001 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del INE 19 Barcelona Bilbao Madrid Málaga Valencia Zaragoza Sevilla Escala 1: 2 500 000 < 50 50 - 100 100 - 250 250 - 500 500 - 2.000 2.000 - 5.000 5.000 - 10.000 10.000 - 20.000 habitantes / km2 Mapas 3 Densidad de población de los municipios de las siete provincias, 2001 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del INE 20 Evolución de la población de las mayores áreas metropolitanas españolas por ámbitos territoriales (1960-2001) Tabla 5 Figura 3 Barcelona Superficie (km2) 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) 97,6 1.526.550 1.751.136 1.643.542 1.508.805 1.503.884 Resto área metropolitana 3.138,0 1.000.697 2.268.577 2.620.880 2.719.243 2.886.506 Total área metropolitana 3.235,6 2.527.247 4.019.713 4.264.422 4.228.048 4.390.390 Resto provincia 4.484,1 311.554 370.184 389.985 400.229 415.537 Total provincia (NUTS 3) 7.719,7 2.838.801 4.389.897 4.654.407 4.628.277 4.805.927 Bilbao Superficie (km2) 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) 41,3 294.147 431.347 369.839 358.875 349.972 Resto área metropolitana 363,5 273.698 479.795 494.410 488.449 475.493 Total área metropolitana 404,8 567.845 911.142 864.249 847.324 825.465 Resto provincia 1.812,4 183.169 243.723 290.857 292.702 297.172 Total provincia (NUTS 3) 2.217,2 751.014 1.154.865 1.155.106 1.140.026 1.122.637 Madrid Superficie (km2) 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) 605,8 2.177.123 3.201.234 3.010.492 2.866.850 2.938.723 Resto área metropolitana 1.336,1 120.869 847.090 1.582.077 1.709.956 1.906.360 Total área metropolitana 1.941,9 2.297.992 4.048.324 4.592.569 4.576.806 4.845.083 Resto provincia 6.053,1 212.225 271.575 354.986 445.483 578.301 Total provincia (NUTS 3) 7.995,0 2.510.217 4.319.899 4.947.555 5.022.289 5.423.384 Málaga Superficie (km2) 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) 393,0 296.432 408.458 522.108 549.135 524.414 Resto área metropolitana 568,7 50.079 54.529 110.888 136.194 167.669 Total área metropolitana 961,7 346.511 462.987 632.996 685.329 692.083 Resto provincia 6.344,3 435.179 452.718 527.847 563.961 594.934 Total provincia (NUTS 3) 7.306,0 781.690 915.705 1.160.843 1.249.290 1.287.017 Sevilla Superficie (km2) 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) 141,3 441.869 589.721 683.028 697.487 684.633 Resto área metropolitana 1.360,6 214.102 238.906 348.323 381.625 408.541 Total área metropolitana 1.501,9 655.971 828.627 1.031.351 1.079.112 1.093.174 Resto provincia 12.534,2 588.182 549.916 588.352 626.208 634.429 Total provincia (NUTS 3) 14.036,1 1.244.153 1.378.543 1.619.703 1.705.320 1.727.603 Valencia Superficie (km2) 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) 134,6 501.777 707.915 752.909 746.683 738.441 Resto área metropolitana 493,6 261.347 477.820 568.288 595.757 618.260 Total área metropolitana 628,2 763.124 1.185.735 1.321.197 1.342.440 1.356.701 Resto provincia 10.147,8 674.919 749.608 796.730 830.400 859.584 Total provincia (NUTS 3) 10.776,0 1.438.043 1.935.343 2.117.927 2.172.840 2.216.285 Zaragoza Superficie (km2) 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) 1.063,1 303.975 528.704 594.394 601.674 614.905 Resto provincia 16.211,1 337.140 273.327 242.933 240.745 246.950 Total provincia (NUTS 3) 17.274,2 641.115 802.031 837.327 842.419 861.855 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es) Ciudad central (NUTS 5) Resto área metropolitana Resto provincia 0 1.000.000 2.000.000 3.000.000 4.000.000 5.000.000 6.000.000 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) Resto área metropolitana Resto provincia 0 1.000.000 2.000.000 3.000.000 4.000.000 5.000.000 6.000.000 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) Resto área metropolitana Resto provincia 0 200.000 400.000 600.000 800.000 1.000.000 1.200.000 1.400.000 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) Resto área metropolitana Resto provincia 0 500.000 1.000.000 1.500.000 2.000.000 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) Resto área metropolitana Resto provincia 0 500.000 1.000.000 1.500.000 2.000.000 2.500.000 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) Resto provincia 0 200.000 400.000 600.000 800.000 1.000.000 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudad central (NUTS 5) Resto área metropolitana Resto provincia 0 200.000 400.000 600.000 800.000 1.000.000 1.200.000 1.400.000 1960 1975 1991 1996 2001 21 Crecimiento de la población de las mayores áreas metropolitanas españolas por ámbitos territoriales (1960-2001) Tabla 6 Figura 4 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 1960-2001 Barcelona absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % Ciudad central (NUTS 5) 224.586 14,7 -107.594 -6,1 -134.737 -8,2 -4.921 -0,3 -22.666 -1,5 Resto área metropolitana 1.267.880 126,7 352.303 15,5 98.363 3,8 167.263 6,2 1.885.809 188,4 Total área metropolitana 1.492.466 59,1 244.709 6,1 -36.374 -0,9 162.342 3,8 1.863.143 73,7 Resto provincia 58.630 18,8 19.801 5,3 10.244 2,6 15.308 3,8 103.983 33,4 Total provincia (NUTS 3) 1.551.096 54,6 264.510 6,0 -26.130 -0,6 177.650 3,8 1.967.126 69,3 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 1960-2001 Bilbao absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % Ciudad central (NUTS 5) 137.200 46,6 -61.508 -14,3 -10.964 -3,0 -8.903 -2,5 55.825 19,0 Resto área metropolitana 206.097 75,3 14.615 3,0 -5.961 -1,2 -12.956 -2,7 201.795 73,7 Total área metropolitana 343.297 60,5 -46.893 -5,1 -16.925 -2,0 -21.859 -2,6 257.620 45,4 Resto provincia 60.554 33,1 47.134 19,3 1.845 0,6 4.470 1,5 114.003 62,2 Total provincia (NUTS 3) 403.851 53,8 241 0,0 -15.080 -1,3 -17.389 -1,5 371.623 49,5 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 1960-2001 Madrid absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % Ciudad central (NUTS 5) 1.024.111 47,0 -190.742 -6,0 -143.642 -4,8 71.873 2,5 761.600 35,0 Resto área metropolitana 726.221 600,8 734.987 86,8 127.879 8,1 196.404 11,5 1.785.4911477,2 Total área metropolitana 1.750.332 76,2 544.245 13,4 -15.763 -0,3 268.277 5,9 2.547.091 110,8 Resto provincia 59.350 28,0 83.411 30,7 90.497 25,5 132.818 29,8 366.076 172,5 Total provincia (NUTS 3) 1.809.682 72,1 627.656 14,5 74.734 1,5 401.095 8,0 2.913.167 116,1 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 1960-2001 Málaga absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % Ciudad central (NUTS 5) 112.026 37,8 113.650 27,8 27.027 5,2 -24.721 -4,5 227.982 76,9 Resto área metropolitana 4.450 8,9 56.359 103,4 25.306 22,8 31.475 23,1 117.590 234,8 Total área metropolitana 116.476 33,6 170.009 36,7 52.333 8,3 6.754 1,0 345.572 99,7 Resto provincia 17.539 4,0 75.129 16,6 36.114 6,8 30.973 5,5 159.755 36,7 Total provincia (NUTS 3) 134.015 17,1 245.138 26,8 88.447 7,6 37.727 3,0 505.327 64,6 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 1960-2001 Sevilla absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % Ciudad central (NUTS 5) 147.852 33,5 93.307 15,8 14.459 2,1 -12.854 -1,8 242.764 54,9 Resto área metropolitana 24.804 11,6 109.417 45,8 33.302 9,6 26.916 7,1 194.439 90,8 Total área metropolitana 172.656 26,3 202.724 24,5 47.761 4,6 14.062 1,3 437.203 66,6 Resto provincia -38.266 -6,5 38.436 7,0 37.856 6,4 8.221 1,3 46.247 7,9 Total provincia (NUTS 3) 134.390 10,8 241.160 17,5 85.617 5,3 22.283 1,3 483.450 38,9 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 1960-2001 Valencia absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % Ciudad central (NUTS 5) 206.138 41,1 44.994 6,4 -6.226 -0,8 -8.242 -1,1 236.664 47,2 Resto área metropolitana 216.473 82,8 90.468 18,9 27.469 4,8 22.503 3,8 356.913 136,6 Total área metropolitana 422.611 55,4 135.462 11,4 21.243 1,6 14.261 1,1 593.577 77,8 Resto provincia 74.689 11,1 47.122 6,3 33.670 4,2 29.184 3,5 184.665 27,4 Total provincia (NUTS 3) 497.300 34,6 182.584 9,4 54.913 2,6 43.445 2,0 778.242 54,1 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 1960-2001 Zaragoza absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % Ciudad central (NUTS 5) 224.729 73,9 65.690 12,4 7.280 1,2 13.231 2,2 310.930 102,3 Resto provincia -63.813 -18,9 -30.394 -11,1 -2.188 -0,9 6.205 2,6 -90.190 -26,8 Total provincia (NUTS 3) 160.916 25,1 35.296 4,4 5.092 0,6 19.436 2,3 220.740 34,4 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es) -400.000 -200.000 0 200.000 400.000 600.000 800.000 1.000.000 1.200.000 1.400.000 1960-75 1975-91 1991-96 1996-01 Ciudad central Resto área metropolitana Resto provincia -100.000 -50.000 0 50.000 100.000 150.000 200.000 250.000 196075 197591 199196 199601 Ciudad central Resto área metropolitana Resto provincia -400.000 -200.000 0 200.000 400.000 600.000 800.000 1.000.000 1.200.000 196075 197591 199196 199601 Ciudad central Resto área metropolitana Resto provincia -40.000 -20.000 0 20.000 40.000 60.000 80.000 100.000 120.000 140.000 196075 197591 199196 199601 Ciudad central Resto área metropolitana Resto provincia -50.000 0 50.000 100.000 150.000 200.000 196075 197591 199196 199601 Ciudad central Resto área metropolitana Resto provincia -50.000 0 50.000 100.000 150.000 200.000 250.000 196075 197591 199196 199601 Ciudad central Resto área metropolitana Resto provincia -100.000 -50.000 0 50.000 100.000 150.000 200.000 250.000 1960-75 1975-91 1991-96 1996-01 Ciudad central Resto provincia les irán perdiendo peso relativo (y en no pocos casos población en términos absolutos) de manera paulatina, mientras el crecimiento de la población se concentra, sobre todo, en las coronas metropolitanas. Así, como puede verse en las tablas 5 y 6 y las figuras 3 y 4, entre 1975 y 1991 los municipios de Barcelona, Bilbao y Madrid –después de alcanzar sus máximos de población históricos– empiezan a perder población de manera notable. Esta tendencia se confirmará y profundizará en el quinquenio siguiente, de modo que en algo más de 20 años –1975-1996– el municipio de Madrid verá disminuir su población en 334.384 habitantes (lo que representa una pérdida del 10,4%), Barcelona en 242.331 (–13,8%) y Bilbao en 72.472 (–16,8%). Las pérdidas de los municipios centrales fueron, sin embargo, compensadas –e incluso superadas– por las ganancias de los respectivos entornos territoriales: las coronas metropolitanas de Madrid y Barcelona, y el resto de Vizcaya en el caso de Bilbao. Así, la población total de estas áreas metropolitanas se mantuvo relativamente estable en comparación con el período anterior. El resto de las áreas metropolitanas experimentaron el mismo fenómeno desconcentrador, pero con cierto retraso y con una intensidad menor. En Valencia y en Sevilla la ciudad central crecía todavía en términos absolutos entre 1975 y 1991, aunque lo hacía a un ritmo claramente inferior al del resto de las respectivas áreas metropolitanas. Sin embargo, en el quinquenio 19911996 Valencia empezaba ya a experimentar pérdidas en términos absolutos y Sevilla se estancaba de manera prácticamente completa. Con una situación más retardataria respecto al ciclo común, en el área metropolitana de Málaga el municipio central seguía creciendo todavía entre 1975 y 1991 más deprisa que el resto del área, y sólo entre 1991 y 1996 emparejaba su crecimiento al de su entorno inmediato. En el caso de Zaragoza, las dinámicas desconcentradoras son más difíciles de detectar debido a que la gran extensión del municipio central (1.063 km2, 20 veces la superficie de Bilbao, por ejemplo) supone que éstas tengan lugar dentro del propio término municipal. Sin embargo, se observa también la tendencia de las áreas centrales a perder peso relativo respecto al conjunto. No es este el momento de abordar las causas de estas asimetrías tan acusadas en la evolución demográfica del interior de las áreas metropolitanas. Valga recordar, sin embargo, que éstas han sido explicadas sobre todo por la existencia de migraciones intrametropolitanas, migraciones que han tenido como origen predominante el corazón metropolitano y como destino las respectivas coronas. Entre las motivaciones de estas migraciones destacan dos factores: por una parte, la situación del mercado de la vivienda –es decir, la evolución de los precios, el número de unidades ofrecidas, la capacidad económica familiar, el tamaño medio de 22 Evolución de la población de las mayores áreas metropolitanas españolas por ámbitos territoriales (datos globales, 1960-2001) Tabla 7 Figura 5 G-7 Superficie (km2) 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudades centrales 2.476,7 5.541.873 7.618.515 7.576.312 7.329.509 7.354.972 Resto áreas metropolitanas 7.260,5 1.920.792 4.366.717 5.724.866 6.031.224 6.462.829 Total áreas metropolitanas 9.737,2 7.462.665 11.985.232 13.301.178 13.360.733 13.817.801 Resto provincias 57.587,0 2.742.368 2.911.051 3.191.690 3.399.728 3.626.907 Total provincias 67.324,2 10.205.033 14.896.283 16.492.868 16.760.461 17.444.708 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es) 0 1.000.000 2.000.000 3.000.000 4.000.000 5.000.000 6.000.000 7.000.000 8.000.000 1960 1975 1991 1996 2001 Ciudades centrales Resto áreas metropolitanas Resto provincias los hogares y la edad media de emancipación– y por otra, la capacidad de movilidad cotidiana de la población –las tasas de motorización, la dotación de infraestructuras y los servicios de transporte. Para decirlo de forma muy resumida: la existencia de diferencias de precios muy acusadas entre los centros metropolitanos y el resto de las respectivas áreas urbanas, unida a la diversa oferta de vivienda y la mayor accesibilidad del territorio es el principal elemento explicativo de la salida de población del centro hacia las coronas metropolitanas [Nel·lo, 2002]. Así, como se evidencia en las tablas 7 y 8 y las figuras 5 y 6, en los más de 20 años que separan 1975 y 1996, las principales áreas metropolitanas españolas, al tiempo que veían cómo se frenaba su crecimiento demográfico absoluto y su aumento de peso sobre el conjunto del país, experimentaban, en mayor o menor intensidad, procesos de desconcentración de la población. De esta manera, el conjunto de ciudades centrales perdía población en términos absolutos (especialmente entre 1991 y 1996), mientras que el crecimiento se concentraba en las coronas metropolitanas. Es como si después de aquella gigantesca sístole del período de concentración anterior se hubiera iniciado una cierta diástole desconcentradora. Ahora bien, como hemos explicado otras veces, este proceso se vio acompañado por otro: la tendencia a la dispersión de la población sobre el territorio. No es sólo que las conurbaciones centrales cedan población hacia su entorno metropolitano, sino que también en las coronas el crecimiento tiende a producirse sobre todo en las localidades más pequeñas y de población más dispersa. Entre 1975 y 1996 no se ha iniciado sólo una simple desconcentración de la población, sino que ha tenido lugar una verdadera dispersión de la urbanización sobre el territorio. La evidencia estadística de este hecho, atendiendo al análisis detallado de la distribución de la población por tamaños de municipios en cada área metropolitana, es clara. Para no adentrarse en descripciones prolijas será suficiente observar los índices y las curvas de concentración territorial de la población en cada una de ellas. Así, como puede observarse en la figura 7, en el quinquenio final del período –1991-1996–, en todas las grandes ciudades estudiadas se observa el avance hacia una más alta equidistribución. Así, el índice de Gini de la concentración de la población por municipios tiende en todos los casos a disminuir y, en consecuencia, las curvas de Lorenz se acercan a la diagonal: la población muestra una tendencia a dispersarse sobre el territorio metropolitano. 23 Crecimiento de la población de las mayores áreas metropolitanas españolas por ámbitos territoriales (datos globales, 1960-2001) Tabla 8 Figura 6 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 1960-2001 G-7 absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % absoluto % Ciudades centrales 2.076.642 37,5 –42.203 –0,6 –246.803 –3,3 25.463 0,3 1.813.099 032,7 Resto áreas metropolitanas 2.445.925 127,3 1.358.149 31,1 306.358 5,4 431.605 7,2 4.542.037 236,5 Total áreas metropolitanas 4.522.567 60,6 1.315.946 11,0 59.555 0,4 457.068 3,4 6.355.136 85,2 Resto provincias 168.683 6,2 280.639 9,6 208.038 6,5 227.179 6,7 884.539 32,3 Total provincias 4.691.250 46,0 1.596.585 10,7 267.593 1,6 684.247 4,1 7.239.675 70,9 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es) -500.000 0 500.000 1.000.000 1.500.000 2.000.000 2.500.000 3.000.000 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 Ciudades centrales Resto áreas metropolitanas Resto provincias 24 Barcelona Bilbao Madrid Málaga Valencia Zaragoza Sevilla Escala 1: 2 500 000 No válido Positivo Negativo > 200 100 - 200 50 - 100 20 - 50 < 20 Porcentaje de incremento Mapas 4a Crecimiento de la población de los municipios de las siete provincias, 1960-1981 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del INE 25 Barcelona Bilbao Madrid Málaga Valencia Zaragoza Sevilla Escala 1: 2 500 000 No válido Positivo Negativo 900.000 100.000 - 300.000 20.000 - 100.000 5.000 - 20.000 500 - 5.000 < 500 Mapas 4b Crecimiento de la población de los municipios de las siete provincias, 1981-2001 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del INE tantes), vuelve a crecer de forma decidida en el período 1996-2001 (71.873 habitantes); Barcelona, que perdió 134.737 personas en el quinquenio anterior frena las salidas hasta unas exiguas pérdidas de 4.921 habitantes; Bilbao, aunque con menor intensidad, sigue asimismo esta tendencia y limita las pérdidas a 8.903 personas. Así pues, las áreas en las que las ciudades centrales empezaron a perder población desde fecha más antigua ya vuelven a crecer (Madrid) o ya frenan sus pérdidas de manera muy considerable (Barcelona y Bilbao). El cálculo de los índices de primacía de las ciudades centrales con referencia a los respectivos conjuntos metropolitanos (tabla 10), viene a confirmar estas afirmaciones: la caída de la primacía de Madrid y Barcelona respecto a sus áreas metropolitanas reduce su ritmo a la mitad, y en el caso de Bilbao se observa, incluso, una ligera recuperación. En cambio, las áreas donde la ciudad central apenas había empezado a perder población o todavía crecía en el período 1991-1996 ven que sus municipios centrales ceden ahora efectivos de manera decidida: el municipio de Valencia, que tenía unas pérdidas del 0,8% en el sexenio 1991-1996, las acrecienta hasta el 1,1%; Sevilla, que crecía todavía el 2,1% cae ahora el 1,8%; y, de manera aún más contrastada, Málaga pasa de crecer el 5,2% en el penúltimo lustro del siglo anterior a perder el 4,5% en el último. En los casos de Madrid, Barcelona y Bilbao, los índices de primacía vienen a confirmar esta evolución: la pérdida de primacía se acrecienta en el caso de Sevilla y Málaga y empieza a frenarse, pese sus pérdidas absolutas y relativas, en el de Valencia. Esta evolución podría llevar a pensar que la evolución de las grandes ciudades españolas en los últimos 50 años se corresponde con fidelidad a los modelos estadísticos clásicos de las dinámicas metropolitanas [Hall y Hay, 1980; Van den Berg et al . 1982; Cheshire y Hay, 1989; Cheshire, 1995]. Como es sabido, estos modelos explican que la evolución de las metrópolis europeas se atiene a un determinado ciclo o patrón común, que incluye diversos estadios sucesivos de evolución: concentración absoluta, concentración relativa, desconcentración relativa y desconcentración absoluta. Y predicen que, después del estadio de desconcentración absoluta, puede iniciarse una recentralización. La evolución de las áreas metropolitanas españolas hasta aquí descrita se corresponde con cierta fidelidad a las pautas mostradas por estos modelos estadísticos. Así, Sevilla, Málaga y Valencia, después de atravesar las fases de concentración absoluta, concentración relativa y desconcentración relativa, estarían ahora en la etapa de desconcentración absoluta; Bilbao y, sobre todo, Barcelona estarían a punto de entrar en la fase de recentralización. Finalmente, Madrid habría cubierto el ciclo entero y estaría ya adentrándose de manera decidida en esta nueva etapa recentralizadora. Las curvas que se derivan de los crecimientos anuales acumulativos para cada una de las grandes ciudades en los últimos 50 años, tal como se refleja en la tabla 11 y las figuras 8 y 9, vendrían a confirmar esta evolución común. Para el futuro próximo, varios indicios invitan a pensar que, efectivamente, la evolución presente y futura de las grandes ciudades españolas puede continuar ajustándose a las pautas de estos modelos descriptivos. Así, si tomamos el ejemplo de Barcelona [Nel·lo, 2003] vemos como la ocupación del parque inmobiliario y la estructura de edades de la población predisponen efectivamente a una cierta recentralización: ya en 1991 casi la mitad –el 45,9%– del total de viviendas ocupadas del municipio de Barcelona correspondía a hogares formados sólo por uno o dos miembros que en muchos casos superaban además los 65 años [Ráfols, 1997]. A esta situación favorable del parque inmobiliario cabe añadir la consideración sobre el ciclo de vida de quienes han dejado las ciudades centrales a lo largo de los últimos 20 años. Éstos, en el momento de su marcha eran, en la mayoría de los casos, jóvenes con niveles de ingresos y formación superiores a los de la media de la población [Giner, dir. 2002]. A menudo se encuentran, además, en el momento de formar hogar y de iniciar el ciclo reproductor. Pues bien, en otros contextos se ha descrito que, transcurrido el período 32 Índices de primacía de los municipios centrales respecto a sus respectivas áreas metropolitanas (1991-2001) Tabla 10 Ciudad 1991 1996 2001 Barcelona 38,54 35,69 34,25 Bilbao 42,79 42,35 42,40 Madrid 65,55 62,64 60,65 Màlaga 82,48 80,13 75,77 Sevilla 66,23 64,64 62,63 Valencia 56,99 55,62 54,43 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es) de escolarización de los niños de estos hogares, al crecer y emanciparse para iniciar estudios superiores o la vida profesional, retornan en algunos casos a la ciudad central por razones de acceso a los lugares de estudio o de trabajo. De la misma forma, los progenitores que ven abandonar el hogar a sus hijos y se acercan ya a la vejez se plantean volver a las ciudades, donde los servicios son más accesibles y las necesidades de movilidad menores. Si esto se combina con una mayor disponibilidad de vivienda en la ciudad central, como la que se deriva de la evolución demográfica que se comentaba más arriba, el movimiento de retorno puede ser, obviamente, más fácil. Es posible que algunos de estos fenómenos de recentralización, que afectan sobre todo a población de clases medias y altas, se estén empezando a producir efectivamente. Pero la explicación de los cambios de tendencia en el crecimiento de la población de las principales ciudades metropolitanas españolas tiene que buscarse, a nuestro entender [Nel·lo, 2003], en otra dirección: la llegada de contingentes muy numerosos de inmigración extranjera. Este es el principal factor explicativo del cambio en el ciclo urbano. 1.3 Un nuevo factor en las dinámicas urbanas: la inmigración extranjera En el campo de las migraciones internacionales, España se había caracterizado, a lo largo del siglo XX, por el predominio de los flujos emigratorios por encima de la recepción de inmigración. Así, los flujos de emigración hacia América Latina, muy importantes durante todo el siglo XIX, mantuvieron magnitudes notables hasta mediados del XX. Muy relevante fue también la salida de población, por razones políticas, después de la guerra civil española (1936-1939). Y aun, entre la década de 1950 y los primeros años de la de 1970, se produjo una importante salida de efectivos atraídos por las superiores oportunidades que ofrecían los mercados de trabajo de los países del centro y el norte de Europa, Francia y Alemania en particular [Cardelús y Pascual, 1979]. En cambio, la presencia de contingentes numerosos de población de origen extranjero asentada de forma permanente ha sido relativamente escasa. Así, tal como puede verse en la tabla 12, en 1991 los extranjeros residentes en España representaban apenas el 1% de la población total. Y todavía en 1996 no alcanzaba más de 542.314 personas (el 1,4% del total), la mayoría de las cuales eran, además, ciudadanos de la Unión Europea. Pues bien, a partir de esta fecha, coincidiendo con la entrada en el mercado laboral español de las generaciones relativamente exiguas nacidas con posterioridad a 1975, el flujo de inmigración extranjera empieza a incrementarse. Y así, en el corto espacio de seis años (1996-2001), los extranjeros residentes en España triplican su número y, con 1.572.017 personas, pasan a representar al 3,8% de la población total. Las informaciones parciales de las que se dispone para los dos años siguientes (2002-2003) llevan a dos conclusiones: en primer lugar, que la entrada de población extranjera, lejos de menguar, tiende a intensificarse (de modo que, según los resultados parciales del padrón de 2003, la población inmigrada podría superar ya largamente los dos millones de personas), y en segundo 33 Tasa de crecimiento anual acumulativo de los municipios centrales de las grandes ciudades españolas (1960-2001) Tabla 11 Figura 8 –2,0 –1,0 0,0 1,0 2,0 3,0 4,0 5,0 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 Barcelona Bilbao Madrid Málaga Sevilla Valencia Zaragoza Ciudad central 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 Barcelona 0,919 –0,396 –1,696 –0,065 Bilbao 2,585 –0,957 –0,600 –0,501 Madrid 2,604 –0,383 –0,973 0,496 Màlaga 2,160 1,546 1,015 –0,917 Sevilla 1,943 0,922 0,420 –0,371 Valencia 2,321 0,386 –0,166 –0,222 Zaragoza 3,759 0,735 0,244 0,436 * La tasa anual acumulativa se ha calculado a partir de la fórmula siguiente: i= tasa anual acumulativa donde Po= población al inicio del periodo Pn= población al final del periodo n= años del periodo Pn i = n  –––– – 1 Po 34 Evolución esquemática de la tasa de crecimiento anual acumulativo de la población por coronas de las seis áreas metropolitanas españolas Figura 9 1960-1975 1975-1991 1991-1996 1996-2001 1960 1975 1991 1996 0,012 0,003 0,005 0,008 0,056 0,009 0,007 0,012 Barcelona 0,009 -0,004 -0,017 -0,001 0,056 0,009 0,007 0,012 0,012 0,003 0,005 0,008 1960 1975 1991 1996 0,019 0,011 0,001 0,003 0,038 0,002 -0,002 -0,005 Bilbao 0,026 -0,010 -0,006 -0,005 0,038 0,002 -0,002 -0,005 0,019 0,011 0,001 0,003 1960 1975 1991 1996 0,017 0,017 0,046 0,054 0,139 0,040 0,016 0,022 Madrid 0,026 -0,004 -0,010 0,005 0,139 0,040 0,016 0,022 0,017 0,017 0,046 0,054 1960 1975 1991 1996 0,003 0,010 0,013 0,011 0,006 0,045 0,042 0,042 Málaga 0,022 0,015 0,010 -0,009 0,006 0,045 0,042 0,042 0,003 0,010 0,013 0,011 1960 1975 1991 1996 -0,004 0,004 0,013 0,003 0,007 0,024 0,018 0,014 Sevilla 0,019 0,009 0,004 -0,004 0,007 0,024 0,018 0,014 -0,004 0,004 0,013 0,003 1960 1975 1991 1996 0,007 0,004 0,008 0,007 0,041 0,011 0,009 0,007 Valencia 0,023 0,004 -0,002 -0,002 0,041 0,011 0,009 0,007 0,007 0,004 0,008 0,007 2ª corona 2 1º corona 1 ciudad central 3 Leyenda: 1º corona 1 2ª corona 2 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 0,030 0,035 0,040 0,045 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 0,030 0,035 0,040 0,045 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 0,030 0,035 0,040 0,045 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 0,030 0,035 0,040 0,045 0 1 2 3 4 2ª corona 1º corona ciudad central 1º corona 2ª corona -0,020 -0,010 0,000 0,010 0,020 0,030 0,040 0,050 0,060 -0,020 -0,010 0,000 0,010 0,020 0,030 0,040 0,050 0,060 -0,020 -0,010 0,000 0,010 0,020 0,030 0,040 0,050 0,060 -0,020 -0,010 0,000 0,010 0,020 0,030 0,040 0,050 0,060 -0,010 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 0,030 0,035 0,040 -0,010 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 0,030 0,035 0,040 -0,010 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 0,030 0,035 0,040 -0,010 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 0,030 0,035 0,040 -0,150 -0,100 -0,050 0,000 0,050 0,100 0,150 -0,150 -0,100 -0,050 0,000 0,050 0,100 0,150 -0,150 -0,100 -0,050 0,000 0,050 0,100 0,150 -0,150 -0,100 -0,050 0,000 0,050 0,100 0,150 -0,010 0,000 0,010 0,020 0,030 0,040 0,050 -0,010 0,000 0,010 0,020 0,030 0,040 0,050 -0,010 0,000 0,010 0,020 0,030 0,040 0,050 -0,010 0,000 0,010 0,020 0,030 0,040 0,050 -0,010 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 -0,010 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 -0,010 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 -0,010 -0,005 0,000 0,005 0,010 0,015 0,020 0,025 lugar, que los datos disponibles, procedentes de informaciones censales, han subestimado muy probablemente la magnitud del fenómeno por encontrarse una parte notable de la población inmigrada en situación administrativa irregular. Hay que advertir, asimismo, que la gran mayoría de los nuevos inmigrantes son de procedencia extracomunitaria, en abierto contraste con la situación del período anterior. El análisis de la distribución espacial de la población inmigrada revela, y este es el punto que interesa destacar especialmente aquí, que ésta tiende a asentarse sobre todo en las mayores áreas urbanas. Así, las siete provincias en las que se encuentran las grandes ciudades objeto de nuestro estudio, que representan el 42,3% de la población residente, albergan en el año 2001 el 51,3% de la población extranjera. En este fenómeno tienen una importancia decisiva las dos grandes metrópolis de rango internacional, Madrid y Barcelona, que contienen, respectivamente, el 23,3% y el 14,8% de la población extranjera total. Las consecuencias de la irrupción de este fenómeno sobre la dinámica demográfica de las grandes ciudades son muy relevantes. Decíamos que la población de las mayores ciudades españolas, después de llegar prácticamente a estancarse durante el sexenio 19911996, ha vuelto a crecer, en los últimos años, de manera decidida. Ahora bien, al analizar la naturaleza de la población, se constata que los ciudadanos de nacionalidad española y los extranjeros tienen patrones de evolución muy diversos. Los datos de la tabla 13, en la que se realiza esta comparación para el conjunto de los municipios de las siete áreas metropolitanas de las que se dispone de información para todo el período, son, aunque incompletos, muy ilustrativos. Así, si entre 1996 y 2001 el crecimiento total de población de estos municipios fue de 459.365 personas, las de nacionalidad española descendieron en 6.583, mientras que los extranjeros aumentaban su número en 465.948. En breve: las áreas metropolitanas españolas vuelven a crecer debido, sobre todo, a la inmigración extranjera. El análisis de la distribución espacial de la población atendiendo a sus lugares de origen permite también verificar su importancia no ya sobre el crecimiento global, sino sobre las dinámicas internas de las áreas metropolitanas. En efecto, por disponer de una capacidad económica, a menudo, muy reducida, la población inmigrada tiene graves dificultades para acceder a la vivienda, más aún en la situación de alza constante de los precios que en los últimos años ha experimentado el mercado inmobiliario español, a la que nos referiremos más adelante. Por ello, la población inmigrada tiende a concentrarse en los barrios y las áreas urbanas donde los precios son más bajos: los núcleos históricos de las ciudades, las áreas de expansión urbana y los polígonos de los años sesenta y setenta del siglo XX. Pues bien, estas áreas de precios relativamente más accesibles se encuentran situadas, en muchos casos, en los municipios más densos y poblados de las metrópolis y, en particular, corresponden a algunos barrios de las ciudades centrales (elegidos por el carácter irregular del mercado de la vivienda y las deficientes condiciones de buena parte del parque inmobiliario y del espacio público). Este hecho, que contrasta con los altos precios medios de la vivienda en los municipios centrales en su conjunto, junto con la mejor accesibilidad en transporte público, la mayor proximidad a los servicios sociales y la preexistencia de colectivos de población del mismo origen, es la razón por la que algunos barrios centrales de las grandes áreas metropolitanas devienen el primer asentamiento para los contingentes más numerosos de la población inmigrada. Pues bien, es precisamente esta irrupción de población de origen extranjero lo que explica, en muy buena medida, el inicio del cambio de ciclo demográfico que hemos observado en el corazón de las grandes ciudades españolas. Los datos de la tabla 13 nos dan confirmación palmaria de esta afirmación: entre 1996 y 2001, en todas y cada una de las siete grandes ciudades españolas el municipio central ha perdido población de nacionalidad española, mientras que en todos los casos la población extranjera ha aumentado hasta el punto de compensar en algunos casos las pérdidas e incluso invertir el signo del crecimiento. Veámoslo con algún detalle. Madrid constituye, sin duda, el caso más espectacular. Entre 1996 y 2001, la población de nacionalidad española residente en el municipio disminuye en 96.624 personas, pero la extranjera crece tanto –168.497 personas– como para restañar esta pérdida y dar a la capital un crecimiento positivo de 71.873 habitantes. Barcelona sigue una evolución similar, con una pérdida de 73.498 personas de nacionalidad española que queda compensada casi exactamente por la ganancia de 68.577 extranjeros. Este es el caso, asimismo, de Valencia y Zaragoza, donde la población extranjera –que se multiplica respectivamente por cinco y por seis– enjua35 36 Evolución de la población extranjera en las siete provincias metropolitanas españolas, 1996-2001Tabla 12 1991 1996 2001 %%% Españoles Extranjeros Total Extranjeros Españoles Extranjeros Total Extranjeros Españoles Extranjeros Total Extranjeros Barcelona 4.610.407 44.000 4.654.407 0,95 4.559.029 67.147 4.626.176 1,45 4.575.984 229.943 4.805.927 4,78 Vizcaya 1.150.476 4.630 1.155.106 0,40 1.133.494 6.532 1.140.026 0,57 1.107.047 15.590 1.122.637 1,39 Madrid 4.886.364 61.191 4.947.555 1,24 4.772.734 91.272 4.864.006 1,88 5.057.285 366.099 5.423.384 6,75 Málaga 1.118.648 42.195 1.160.843 3,63 1.183.712 54.327 1.238.039 4,39 1.204.680 82.337 1.287.017 6,40 Sevilla 1.615.440 4.263 1.619.703 0,26 1.698.998 6.322 1.705.320 0,37 1.712.376 15.227 1.727.603 0,88 Valencia 2.107.401 10.526 2.117.927 0,50 2.147.004 14.073 2.161.077 0,65 2.148.724 67.561 2.216.285 3,05 Zaragoza 834.505 2.822 837.327 0,34 814.038 5.153 819.191 0,63 832.659 29.196 861.855 3,39 Total siete provincias 16.323.241 169.627 16.492.868 1,03 16.309.009 244.826 16.553.835 1,48 16.638.755 805.953 17.444.708 4,62 TOTAL ESPAÑA 38.518.901 353.367 38.872.268 0,91 39.127.079 542.314 39.669.393 1,37 39.275.354 1.572.017 40.847.371 3,85 Porcentajes Españoles Extranjeros Total Españoles Extranjeros Total Españoles Extranjeros Total Barcelona 11,97 12,45 11,97 11,65 12,38 11,66 11,65 14,63 11,77 Vizcaya 2,99 1,31 2,97 2,90 1,20 2,87 2,82 0,99 2,75 Madrid 12,69 17,32 12,73 12,20 16,83 12,26 12,88 23,29 13,28 Málaga 2,90 11,94 2,99 3,03 10,02 3,12 3,07 5,24 3,15 Sevilla 4,19 1,21 4,17 4,34 1,17 4,30 4,36 0,97 4,23 Valencia 5,47 2,98 5,45 5,49 2,59 5,45 5,47 4,30 5,43 Zaragoza 2,17 0,80 2,15 2,08 0,95 2,07 2,12 1,86 2,11 Total siete provincias 42,38 48,00 42,43 41,68 45,14 41,73 42,36 51,27 42,71 TOTAL ESPAÑA 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 100,00 FUENTE: Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es) 37 Barcelona Bilbao Madrid Málaga Valencia Zaragoza Sevilla Escala 1: 2 500 000 0 y sin información 1 - 20 20 - 100 100 - 500 500 - 2.000 2.000 - 10.000 10.000 - 50.000 50.000 - 100.000 100.000 - 300.000 > 300.000 habitantes Mapas 9 Población extranjera de los municipios de las siete provincias, 1996 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del INE 38 Barcelona Bilbao Madrid Málaga Valencia Zaragoza Sevilla Escala 1: 2 500 000 0 y sin información 1 - 20 20 - 100 100 - 500 500 - 2.000 2.000 - 10.000 10.000 - 50.000 50.000 - 100.000 100.000 - 300.000 > 300.000 habitantes Mapas 10 Población extranjera de los municipios de las siete provincias, 2003 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del INE 39 Barcelona Bilbao Madrid Málaga Valencia Zaragoza Sevilla Escala 1: 2 500 000 0 y sin información 0,1 - 2 2 - 5 5 - 10 10 - 15 15 - 20 20 - 30 30 - 50 Porcentaje sobre población total Mapas11 Porcentaje de población extranjera de los municipios de las siete provincias, 2003 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos del INE ga de forma casi completa las pérdidas ocasionadas por el descenso de la población española. En Bilbao y Málaga se observa también un descenso de la población española y un ascenso significativo de la extranjera, aunque en términos absolutos la segunda no alcanza, en estas ciudades, a compensar la caída de la primera, lo cual contribuye sin duda a que éstos sean los casos de ciudades centrales con mayores pérdidas relativas. Helo aquí: si las principales áreas metropolitanas españolas han entrado en un nuevo ciclo en lo que a su evolución demográfica se refiere, esto se explica, sobre todo, por la irrupción del fenómeno de la inmigración extranjera en la segunda mitad de la década de 1990. Es este el principal factor explicativo tanto del aumento del crecimiento demográfico como del renovado empuje de las ciudades centrales. Ahora bien, el freno a la pérdida de población de éstas se combina con el mantenimiento de la tendencia a la dispersión territorial de la población autóctona que reside en ellas. Esta tendencia dispersiva afecta a todos los grupos sociales autóctonos, pero es seguida en particular por las capas medias y altas, entre las cuales los impulsos recentralizadores son todavía bastante tímidos e incipientes. Dado que, ade40 Evolución de la población extranjera en las mayores áreas metropolitanas españolas, 1996-2001 Tabla 13 1996 2001 %% Españoles Extranjeros Total Extranjeros Españoles Extranjeros Total Extranjeros BARCELONA Ciudad central 1.482.026 26.779 1.508.805 1,77 1.408.528 95.356 1.503.884 6,34 Resto área metropolitana 2.681.908 35.614 2.717.522 1,31 2.763.225 118.517 2.881.742 4,11 Total área metropolitana 4.163.934 62.393 4.226.327 1,48 4.171.753 213.873 4.385.626 4,88 Resto provincia 395.095 4.754 399.849 1,19 399.258 15.909 415.167 3,83 Total província 4.559.029 67.147 4.626.176 1,45 4.571.011 229.782 4.800.793 4,79 BILBAO Ciudad central 356.658 2.217 358.875 0,62 342.612 7.360 349.972 2,10 Resto área metropolitana 485.794 2.655 488.449 0,54 471.016 4.477 475.493 0,94 Total área metropolitana 842.452 4.872 847.324 0,57 813.628 11.837 825.465 1,43 Resto provincia 291.042 1.660 292.702 0,57 293.419 3.753 297.172 1,26 Total província 1.133.494 6.532 1.140.026 0,57 1.107.047 15.590 1.122.637 1,39 MADRID Ciudad central 2.811.044 55.806 2.866.850 1,95 2.714.420 224.303 2.938.723 7,63 Resto área metropolitana 1.569.431 26.082 1.595.513 1,63 1.671.187 92.575 1.763.762 5,25 Total área metropolitana 4.380.475 81.888 4.462.363 1,84 4.385.607 316.878 4.702.485 6,74 Resto provincia 392.259 9.384 401.643 2,34 486.203 35.927 522.130 6,88 Total província 4.772.734 91.272 4.864.006 1,88 4.871.810 352.805 5.224.615 6,75 MÁLAGA Ciudad central 544.806 4.329 549.135 0,79 513.981 10.433 524.414 1,99 Resto área metropolitana 126.243 9.951 136.194 7,31 150.173 17.496 167.669 10,43 Total área metropolitana 671.049 14.280 685.329 2,08 664.154 27.929 692.083 4,04 Resto provincia 512.663 40.047 552.710 7,25 529.658 54.103 583.761 9,27 Total província 1.183.712 54.327 1.238.039 4,39 1.193.812 82.032 1.275.844 6,43 SEVILLA Ciudad central 693.732 3.755 697.487 0,54 676.082 8.551 684.633 1,25 Resto área metropolitana 346.707 1.437 348.144 0,41 405.050 3.491 408.541 0,85 Total área metropolitana 1.040.439 5.192 1.045.631 0,50 1.081.132 12.042 1.093.174 1,10 Resto provincia 658.559 1.130 659.689 0,17 631.244 3.185 634.429 0,50 Total província 1.698.998 6.322 1.705.320 0,37 1.712.376 15.227 1.727.603 0,88 VALENCIA Ciudad central 741.169 5.514 746.683 0,74 707.578 30.863 738.441 4,18 Resto área metropolitana 592.914 2.720 595.634 0,46 605.785 12.366 618.151 2,00 Total área metropolitana 1.334.083 8.234 1.342.317 0,61 1.313.363 43.229 1.356.592 3,19 Resto provincia 812.921 5.839 818.760 0,71 813.784 23.910 837.694 2,85 Total província 2.147.004 14.073 2.161.077 0,65 2.127.147 67.139 2.194.286 3,06 ZARAGOZA Ciudad central 597.549 4.125 601.674 0,69 593.761 21.144 614.905 3,44 Resto provincia 216.489 1.028 217.517 0,47 214.236 7.901 222.137 3,56 Total província 814.038 5.153 819.191 0,63 807.997 29.045 837.042 3,47 FUENTE: Instituto Nacional de Estadística (http://www.ine.es) más, la población inmigrada tiene, en términos generales, unas tasas de natalidad notablemente más elevadas que la autóctona, el crecimiento –tanto en el conjunto de las áreas metropolitanas como en las ciudades centrales– podría prolongarse en el tiempo incluso en el caso de que la evolución del ciclo económico o la eventual adopción de medidas administrativas más eficazmente restrictivas redujeran el flujo de inmigrantes. Acabemos. Más arriba exponíamos que las dinámicas demográficas y urbanas en las principales ciudades españolas pasaron de explicarse sobre todo –en los años sesenta y primeros setenta del siglo XX– por la existencia de migraciones interregionales asociadas al mercado de trabajo, a ser determinadas –en los ochenta y primeros noventa– por la existencia de migraciones intrametropolitanas asociadas al mercado de la vivienda. Hemos tratado de mostrar que con el cambio de siglo las grandes ciudades españolas están entrando en un nuevo estadio en el que la evolución de la población está condicionada estrechamente por la existencia de migraciones internacionales asociadas, de nuevo, al mercado laboral. Un nuevo ciclo que se caracteriza y se caracterizará por la convivencia de dos fenómenos concomitantes: por una parte, por el progresivo aumento del crecimiento de las ciudades centrales, y por otra, por el mantenimiento –e incluso la profundización– de las dinámicas de dispersión de la urbanización sobre el territorio metropolitano. 2Políticas públicas estatales de interés para las ciudades: vivienda, infraestructuras, medio ambiente y gobernación Las grandes ciudades españolas han asistido en los últimos años a un renovado crecimiento de la población, a la apertura e internacionalización de la economía, a la afirmación de su primacía sobre el conjunto del sistema urbano español y a un giro sin precedentes de las dinámicas metropolitanas, que combinan ahora un 41 BARCELONA Resto del área: 08134 Montmany-Figaró 08154 Pacs del Penedès 08306 Vilalba Sasserra Resto de la provincia: 08008 Argençola 08133 Montmaneu 08905 Palma de Cervelló (La) MADRID Resto del área: 28106 Parla 28127 Las Rozas de Madrid Resto de la provincia: 28003 Alameda del Valle 28012 Anchuelo 28016 Atazar (El) 28020 Berzosa del Lozoya 28021 Berrueco (El) 28034 Canencia 28035 Carabaña 28039 Cervera de Buitrago 28041 Cobeña 28042 Colmenar del Arroyo 28043 Colmenar de Oreja 28046 Collado Mediano 28048 Corpa 28055 Estremera 28064 Gascones 28066 Griñón 28068 Guadarrama 28069 Hiruela (La) 28070 Horcajo de la Sierra 28088 Montejo de la Sierra 28093 Navacerrada 28095 Navalagamella 28100 Nuevo Baztán 28102 Orusco de Tajuña 28111 Pezuela de las Torres 28112 Pinilla del Valle 28114 Piñuécar-Gandullas 28116 Pozuelo del Rey 28117 Prádena del Rincón 28118 Puebla de la Sierra 28120 Rascafría 28121 Redueña 28124 Robledillo de la Jara 28125 Robledo de Chavela 28128 Rozas de Puerto Real 28135 Santa María de la Alameda 28136 Santorcaz 28138 Serna del Monte (La) 28140 Serranillos del Valle 28155 Valdaracete 28163 Valdepiélagos 28901 Lozoyuela-Navas-Sieteiglesias 28902 Puentes Viejas MÁLAGA Resto de la provincia: 29013 Alozaina 29021 Atajate 29031 Burgo (El) 29052 Faraján 29058 Guaro 29060 Igualeja 29085 Salares 29088 Sierra de Yeguas VALENCIA Resto del área: 46152 Lugar Nuevo de la Corona Resto de la provincia: 46038 Andilla 46041 Aras de los Olmos 46043 Aielo de Rugat 46089 Casinos 46092 Castielfabib 46099 Cortes de Pallás 46108 Chera 46137 Granja de la Costera (la) 46148 Loriguilla 46151 Llocnou d'En Fenollet 46155 Llaurí 46192 Petrés 46219 Rugat 46221 Salem 46224 Segart 46243 Torrella 46246 Tous 46253 Vallés 46257 Castelló de la Ribera 46257 Villanueva de Castellón 46903 San Antonio de Benagéber ZARAGOZA Resto de la provincia: 50001 Abanto 50002 Acered 50016 Aldehuela de Liestos 50047 Berdejo 50050 Bijuesca 50054 Bordalba 50067 Calatayud 50084 Clarés de Ribota 50090 Cubel 50092 Chiprana 50109 Frago (El) 50120 Godojos 50133 Lagata 50139 Letux 50148 Luesia 50155 Malanquilla 50171 Moneva 50172 Monreal de Ariza 50185 Murillo de Gállego 50213 Plenas 50214 Pomer 50219 Puebla de Alfindén (La) 50233 Samper del Salz 50256 Torralba de los Frailes 50278 Velilla de Ebro 50901 Biel 50902 Marracos NOTA: No se han incluido los siguientes municipios, de los que no se dispone de datos para el año 1996: 48 millones de pasajeros 1: 14 000 000 35 20 - 25 15 - 20 10 -15 5 - 10 2,5 - 5 1 - 2,5 0,5 - 1 0,1 - 0,5 < 0,1 Alicante Almeria Asturias Badajoz Girona Barcelona Reus Valencia Zaragoza Murcia Granada Córdoba Sevilla Málaga Jerez Madrid Salamanca Valladolid León Palma Ibiza Menorca Vigo Santiago A Coruña Vitoria San Sebastián Bilbao Santander Pamplona Hierro Gomera La Palma Tenerife norte Tenerife sur Gran Canaria Lanzarote Fuerteventura Melilla Mapa 12 Tráfico de pasajeros en los principales aeropuertos españoles, 2003 millones de toneladas 1: 14 000 000 61 35 25 - 30 20 - 25 15 - 20 10 - 15 5 - 10 < 2,5 2,5 - 5 Barcelona San Sebastián Bilbao Santander Gijón A Coruña El Ferrol Vigo Pontevedra Villagarcia Huelva Cádiz Algeciras Sevilla Almeria Cartagena Málaga Alicante Valencia Castelló Tarragona Palma Gran Canaria Tenerife Melilla Avilés Mapa 13 Tráfico de mercancías (total) en los principales puertos españoles, 2003 FUENTE: Elaboración propia a partir de datos de AENA FUENTE: Elaboración propia a partir de datos de Puertos del Estado 49 Tráfico de mercancías en los puertos de las cinco áreas metropolitanas litorales españolas, 1992-2002Tabla 20 Figura 11 Toneladas totales Puerto 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 Barcelona 18.829.701 18.119.778 21.471.168 23.257.446 24.147.754 25.416.493 25.844.497 28.367.126 30.180.321 31.831.272 32.082.943 Bilbao 30.563.369 30.005.869 29.687.429 27.901.839 22.646.531 23.083.706 27.119.688 27.113.232 28.745.108 27.100.442 26.257.108 Málaga 9.266.689 8.506.051 8.907.330 9.243.420 8.753.043 8.909.976 9.600.667 8.544.959 2.884.375 1.925.032 2.383.638 Sevilla 3.321.974 2.677.655 3.074.470 3.555.273 3.767.955 4.026.918 3.926.386 4.169.846 4.613.253 4.913.117 4.601.832 Valencia 11.462.664 10.524.565 13.217.558 16.391.219 16.102.494 18.246.146 20.715.421 23.830.575 25.583.500 28.633.458 32.690.795 G-5 73.444.397 69.833.918 76.357.955 80.349.197 75.417.777 79.683.239 87.206.659 92.025.738 92.006.557 94.403.321 98.016.316 P. del Estado 253.155.290 244.555.940 262.542.066 291.091.249 282.286.342 290.296.633 304.099.986 322.691.814 339.235.958 348.819.390 361.380.751 Índice 1992=100 Puerto 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 Barcelona 100 96 114 124 128 135 137 151 160 169 170 Bilbao 100 98 97 91 74 76 89 89 94 89 86 Málaga 100 92 96 100 94 96 104 92 31 21 26 Sevilla 100 81 93 107 113 121 118 126 139 148 139 Valencia 100 92 115 143 140 159 181 208 223 250 285 G-5 100 95 104 109 103 108 119 125 125 129 133 P. del Estado 100 97 104 115 112 115 120 127 134 138 143 TToonneellaaddaass ddee ggrraanneelleess Puerto 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 Barcelona 10.737.029 10.781.820 11.851.480 13.330.180 13.476.860 13.135.810 11.991.451 12.203.347 12.159.208 13.322.630 13.407.151 Bilbao 20.901.406 20.267.775 19.952.174 18.501.157 15.450.728 15.642.560 18.988.921 18.800.786 19.329.890 18.739.482 17.748.721 Málaga 8.621.361 7.714.756 8.100.926 8.531.983 8.150.857 8.277.382 9.060.933 8.009.129 2.373.372 1.395.780 1.895.164 Sevilla 2.753.379 2.230.352 2.234.274 2.648.744 2.791.370 2.909.678 2.541.703 2.566.183 2.890.889 3.222.029 2.850.926 Valencia 4.535.817 3.697.120 4.855.459 5.193.548 4.725.604 4.942.524 5.257.554 6.577.444 6.414.559 7.053.167 7.457.952 G-5 47.548.992 44.691.823 46.994.313 48.205.612 44.595.419 44.907.954 47.840.562 48.156.889 43.167.918 43.733.088 43.359.914 P. del Estado 186.244.850 175.804.835 186.178.750 207.066.435 197.711.211 197.862.190 198.242.780 208.745.586 217.444.691 219.138.102 225.651.180 Índice 1992=100 Puerto 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 Barcelona 100 100 110 124 126 122 112 114 113 124 125 Bilbao 100 97 95 89 74 75 91 92 92 90 85 Málaga 100 89 94 99 95 96 105 28 28 16 22 Sevilla 100 81 81 96 106 106 92 105 105 117 104 Valencia 100 82 107 115 109 109 116 141 141 155 164 G-5 100 94 99 101 94 94 101 91 91 92 91 P. del Estado 100 94 100 111 106 106 106 117 117 118 121 TToonneellaaddaass ddee mmeerrccaannccííaa ggeenneerraall Puerto 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 Barcelona 7.600.894 6.901.496 9.152.945 9.366.126 10.094.375 11.698.743 13.222.040 15.571.651 17.671.161 18.108.991 18.311.817 Bilbao 4.619.046 4.734.449 5.717.529 6.644.892 6.285.622 6.773.967 7.322.527 7.337.464 8.345.945 7.919.882 7.873.373 Málaga 546.063 683.086 677.864 590.886 484.540 512.116 398.718 383.971 391.390 411.347 361.894 Sevilla 521.646 432.787 809.820 883.287 965.595 1.097.880 1.335.670 1.488.893 1.540.227 1.643.525 1.742.130 Valencia 6.661.457 6.669.803 8.200.721 10.937.285 11.114.003 13.059.913 15.205.723 17.068.961 19.008.288 21.425.711 25.094.949 G-5 19.949.106 19.421.621 24.558.879 28.422.476 28.944.135 33.142.619 37.484.678 41.850.940 46.957.011 49.509.456 53.384.163 P. del Estado 52.912.452 55.041.108 63.246.267 71.417.491 74.023.275 82.062.798 93.929.440 101.885.699 109.911.292 117.986.034 124.077.883 Índice 1992=100 Puerto 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 Barcelona 100 91 120 123 133 154 174 205 232 238 241 Bilbao 100 102 124 144 136 147 159 159 181 171 170 Málaga 100 125 124 108 89 94 73 70 72 75 66 Sevilla 100 83 155 169 185 210 256 285 295 315 334 Valencia 100 100 123 164 167 196 228 256 285 322 377 G-5 100 97 123 142 145 166 188 210 235 248 268 P. del Estado 100 104 120 135 140 155 178 193 208 223 234 FUENTE: Ministerio de Fomento: “Boletín Estadístico”, diversos años (http://www.mfom.es) 0 50 100 150 200 250 300 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 Barcelona Bilbao Málaga Sevilla Valencia P. del Estado 0 20 40 60 80 100 120 140 160 180 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 Barcelona Bilbao Málaga Sevilla Valencia P. del Estado 0 50 100 150 200 250 300 350 400 1992 1993 1994 1995 1996 1997 1998 1999 2000 2001 2002 Barcelona Bilbao Málaga Sevilla Valencia P. del Estado te que en el resto, de modo que éstos pasan de representar el 37,7% al 43% del total. Resulta extraordinario el crecimiento en estos diez años del puerto de Valencia, que con un aumento del 285% del total de carga total y del 377% en lo referente a carga general, supera ya al de Barcelona. La evolución del tráfico marítimo ha puesto también de relieve la necesidad de ampliar las infraestructuras portuarias tanto en lo que se refiere a las áreas de atraque como a las de actividades logísticas en tierra y a los accesos, particularmente, a los puertos de Barcelona, Bilbao y Valencia. Ha sido muy notable, asimismo, el crecimiento de la demanda de infraestructuras viarias, tanto para el transporte interurbano como para la movilidad cotidiana en las ciudades. Buen indicio de ello es el aumento del parque de automóviles, que ha crecido el 37,2% en el conjunto de España y el 35,5% en las siete provincias metropolitanas, que contienen el 43,9% del 50 Figura 12 Proyecto de red viaria de gran capacidad Longitud de las redes viarias y ferroviarias (km, 1980-2001)Tabla 21 Longitud Variación 1980-1990 1990-2001 1980-2001 1980 1990 2001 absoluta % absoluta % absoluta % Longitud de la red viaria de gran capacidad 1.933 5.126 11.152 3.193 165,2 6.026 117,6 9.219 476,9 Longitud de la red ferroviaria 15.724 14.572 14.347 -1.152 -7,3 -225 -1,5 -1.377 -8,8 FUENTE: Ministerio de Fomento: “Anuario Estadístico”, diversos años (http://www.mfom.es) FUENTE: Ministerio de Fomento. Dirección General de Carreteras parque total. La tasa de motorización ha pasado, así, entre 1992 y 2002, de 445 a 582 vehículos por 1.000 habitantes para el conjunto de España y de 468 a 599 en las provincias metropolitanas. Este crecimiento del parque se ha visto acompañado de un notable aumento de la red viaria, en particular de la de alta capacidad, cuya red se ha incrementado en 6.026 kilómetros en el período 1990-2001. Sin embargo, este crecimiento no ha sido suficiente para absorber el aumento de la movilidad en algunos itinerarios interurbanos y, en especial, en el interior de las mayores metrópolis, donde la congestión continúa siendo un problema acuciante. Por otra parte, como puede verse en la tabla 21, la extensión de la red viaria no se ha complementado con un incremento paralelo de la ferroviaria, que continúa, aunque en términos más moderados, la reducción iniciada en los años ochenta del siglo XX: si en aquella década la extensión total de la red se redujo en 1.152 kilómetros, en la siguiente la disminución ha sido de 225 kilómetros. Finalmente, debe señalarse el extraordinario aumento que han experimentado las telecomunicaciones. Así, el número de líneas de telefonía fija instaladas ha pasado de 16,3 millones en 1995 a 20,8 millones el año 2002, fecha en la que había ya instalada una línea por cada dos habitantes. Aún más espectacular ha sido la evolución de la telefonía móvil, que en 1995 tenía 929.000 abonados y alcanzaba los 18,4 millones siete años más tarde, con una progresión que induce a prever que pronto superará el número de líneas de la telefonía fija. A pesar de estos datos, la International Telecommunication Union indica que la situación de España en lo referente a la accesibilidad de las tecnologías de la comunicación y la información se encuentra aún a considerable distancia de otros países de la Unión Europea. Así, el índice sintético de accesibilidad a las ICT (el llamado Digital Access Index) coloca España en el 29º puesto del mundo y en antepenúltimo lugar entre los países de la Unión, por delante solamente de Grecia y Portugal [ITU, 2003]. Para hacer frente a los retos y las carencias en materia de infraestructuras, el Gobierno central, a través del Ministerio de Fomento, ha puesto en marcha el Plan de Infraestructuras del Transporte (PIT) 2000-2007, con el horizonte 2010, que continúa y sustituye al Plan Director de Infraestructuras 1993-2007, elaborado en el período de gobiernos socialistas. El plan, que constituye, sin duda, la política estatal más ambiciosa de cuantas tienen repercusión directa en la gestión de las ciudades, prevé inversiones de 104.806 millones de euros (en valores de 1999), lo cual representará, según las estimaciones, el 1,4% del PIB en cada año de vigencia del plan. Los recursos serán aportados en el 60% por la Administración central, y el resto, a partes iguales, por la financiación privada y los fondos europeos. Según las previsiones del Gobierno, esta inversión debería permitir aproximarse a tres objetivos: la plena convergencia real con Europa en materia económica e infraestructural, la integración en las redes trans - europeas de transporte y la vertebración y la cohesión territorial. Para alcanzarlo, el plan prevé actuaciones en cinco campos: aeropuertos, puertos, carreteras, ferrocarriles y comunicaciones [MIFO, 2003b y 2003c; Muñoz y Nel·lo, 2001]. Las inversiones en materia de aeropuertos previstas en el plan, siempre en valores de 1999, representan un total de 11.419,2 millones de euros, el 10,9% del to51 Principales indicadores de los servicios de telefonía (España, 1989-2002)Tabla 22 Concepto 1989 1991 1993 1995 1997 1999 2001 2002 Telefonía fija Líneas de Telefónica instaladas (miles) 13.160 15.181 15.880 16.310 16.798 19.226 20.647 20.804 Por 1.000 habitantes 332,8 390,5 399,1 403,1 422,5 478,2 502,2 497,3 Telefonía móvil Telefónica (miles) 29,8 108,5 257,3 929,0 3.187,7 9.052,3 16.793,4 18.412,1 Vodafone - - - - 1.151,0 4.938,0 7.148,0 - Retevisión Móvil - - - - - 1.020,3 5.225,5 - Total por 1.000 habitantes 0,8 2,8 6,5 23,0 109,1 373,4 709,4 440,1 FUENTE: Telefónica: Informes anuales (http://www.telefonica.es); Vodafone: Memorias anuales (http://www.vodafone.es); Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones: Informes anuales (http://www.cmt.es) tal del PIT. Esta inversión debería permitir la modernización y el aumento de capacidad de los 47 aeropuertos españoles de interés general, con el objetivo de hacer frente al crecimiento de la demanda y la liberalización del transporte aéreo. Particularmente importantes son las inversiones previstas en el aeropuerto de Madrid-Barajas y en el de Barcelona-El Prat. En el primero, entre 1996 y el 2003 se han puesto en servicio obras por valor de 1.741 millones de euros y se están ejecutando inversiones por un importe de 2.898 millones más, de manera que Barajas podría llegar a acoger un tránsito de 70 millones de pasajeros anuales y 120 movimientos aéreos por hora. En Barcelona las inversiones ya realizadas representan un importe de 484 millones y se encuentran en marcha obras por un importe de otros 1.375 millones, que aumentarán la capacidad del aeropuerto hasta 40 millones de pasajeros anuales y 90 movimientos por hora [MIFO, 2003d]. Estas ampliaciones han experimentado algunas dificultades, por lo cual se han prolongado más de lo previsto en el tiempo. Sin embargo, las principales objeciones a la política de aeropuertos tienen relación con la forma de gestión de los mismos, que el Gobierno mantiene centralizada en la empresa estatal AENA. Desde distintos ámbitos, y en especial desde las grandes ciudades, se ha sugerido que una mayor flexibilización de las formas de gestión, que otorgaría mayor autonomía a cada aeropuerto y la entrada del sector privado, mejoraría la competitividad de los aeropuertos españoles. En el capítulo de puertos, el PIT prevé una inversión total de 9.450 millones de euros –5.194,9 millones de fondos públicos y 4.255,1 millones de procedencia privada– en los 27 puertos españoles de titularidad estatal. Esto representa el 9% de la inversión total prevista en el plan. Las inversiones más notables deben producirse en el puerto de Barcelona, por un total de 1.610 millones de euros, y permitirán la ampliación del puerto hacia el sur de acuerdo con lo previsto, en su día, en el llamado Plan Delta para la mejora logística del área de Barcelona. Otras inversiones destacadas son las destinadas a los puertos de Valencia, con una inversión prevista de 876 millones de euros; Bilbao, donde se prevé invertir 568 millones, y el puerto fluvial de Sevilla, por un valor de 463 millones. En lo referente a carreteras, el plan prevé tres ámbitos de actuación: vías de alta capacidad, medio urbano y conservación y explotación. Las previsiones de inversión son de 22.400 millones de euros, que alcanzan el 38% de la inversión total prevista y tienen por principal objetivo ampliar la red de vías de alta capacidad (autovías y autopistas). Así, de los 6.000 kilómetros de autovías y autopistas existentes en 1996, el PIT propone superar los 13.000 kilómetros. De estos nuevos trazados, según el ministerio, 2.504 kilómetros han sido ya construidos entre 1996 y 2003, 2.339 kilómetros se encuentran en ejecución y el resto se halla en diversas fases de estudio y proyecto. Particularmente notable ha sido la extensión de la red en Andalucía, Castilla y León y Galicia. Aun cuando uno de los objetivos explícitos del plan es romper con la radialidad tradicional de la red, centrada en Madrid, la ejecución de los proyectos de alta capacidad ha generado críticas por el menoscabo que sufren los ejes de actividad económica periféricos, en particular el Mediterráneo y el del Ebro. En estos corredores, que, como hemos visto, unen entre sí algunas de las más importantes áreas metropolitanas, la red de vías de alta capacidad ha sido, por razones históricas, privada y de peaje. La forma de ejecución de los nuevos proyectos, que da prioridad a la apertura de nuevas conexiones en vez de doblar con vías públicas las privadas ya existentes, ha mantenido estos ejes, en buena medida, como corredores de peaje, mientras que las conexiones radiales con Madrid y desde esta ciudad son, en su gran mayoría, de libre circulación. El ferrocarril constituye el otro gran capítulo de inversión del PIT. Se prevé dedicar a este tipo de infraestructuras 33.200 millones de euros, el 38,6% de la inversión total. El objetivo principal es completar la red de alta velocidad, de la cual en 1996 sólo estaban en funcionamiento los 470 kilómetros de la línea Madrid-Sevilla. El conjunto de la red prevista tendrá una extensión total de 7.700 kilómetros y se articulará en seis corredores: Norte-Noreste, que enlaza Madrid con Zaragoza, y desde allí deberá continuar en dirección al oeste hacia Pamplona y Logroño y al este hacia Lleida, Barcelona y la frontera francesa (en la actualidad ya está en servicio el tramo Madrid-Lleida, de 481 kilómetros); Norte-Noroeste, que enlazará en distintos ramales Madrid con Galicia, Asturias y el País Vasco-Hendaya; Extremadura, que comunicará Madrid con Cáceres y Badajoz (y desde allí con Lisboa, según los acuerdos hispano-lusos suscritos el 8 de noviembre de 2003); Andalucía, donde se encuentra ya en servicio el tramo Madrid-Sevilla, que será extendido a Cádiz y a Huelva; Cantábrico y Subcantábrico, de Bilbao a El Ferrol y de León a Lugo, y Mediterráneo, que enlazará Madrid con Cuenca, Albacete, Valencia, Alicante, Murcia y, al nor52 te, Castellón. Entre 1996 y 2003 se han puesto en servicio 757 kilómetros, aunque no siempre con todas las prestaciones previstas. Se encuentran en ejecución otros 972 kilómetros, y el resto de la red prevista se halla en diversas fases de proyecto. El programa de ferrocarril de alta velocidad, acogido favorablemente por la opinión pública en términos generales, ha recibido críticas desde dos ámbitos: en primer lugar, se ha acusado al Gobierno de que, en su afán de impulsar la alta velocidad, posterga las necesarias inversiones en la red de cercanías y regional; en segundo lugar, se ha censurado la concepción de la red, muy acusadamente radial a partir de Madrid, que deja sin servicio unitario el corredor del Ebro (por la falta de enlace entre Logroño y Pamplona con el País Vasco), mantiene conexiones de peor calidad en el eje mediterráneo (entre Castellón y Tarragona) y posterga la realización de los ejes Cantábrico y Subcantábrico. De hecho, el lema del Gobierno del Partido Popular en la concepción de la red ha sido: “ninguna capital de provincia a más de cuatro horas de Madrid”. Finalmente, el PlT prevé también inversiones en la modernización del servicio de correos por un total de 336 millones de euros. Esta inversión se sumará a los 894 millones invertidos desde 1996 y permitirán la existencia de 17 centros de tratamiento automatizado, entre los que se cuentan los de las siete principales ciudades. 2.3 Políticas ambientales: consumo de suelo, problemática del ciclo del agua y gestión de residuos En el campo del medio ambiente, uno de los problemas evidentes para las grandes ciudades se deriva del rápido ritmo constructivo y la baja densidad de la urbanización a la que nos referíamos más arriba. Esta dinámica está teniendo como consecuencia un incremento rapidísimo del consumo de suelo, que ha supuesto entre 1995 y 2000 la ocupación por edificaciones de 102.200 hectáreas (a razón de más de 20.000 hectáreas al año, y aun a éstas deberían añadirse las utilizadas para infraestructuras y usos periurbanos) [INE, 2003a]. En la comunidad autónoma de Madrid, por ejemplo, se estima que la urbanización avanza a una velocidad de entre 3.000 y 5.000 hectáreas al año (según se tomen datos catastrales o de planeamiento; es decir, entre 8 y 14 hectáreas al día) y la situación es similar en el conjunto de áreas metropolitanas estudiadas [Naredo, 2002, 2003]. La ocupación del suelo afecta con particular intensidad los espacios llanos, las áreas litorales y las tierras fértiles de las vegas y los deltas (como L’Horta de Valencia o el Delta del Llobregat en Barcelona) [Nel·lo, 1998 y 2001]. Además de hipotecar utilizaciones futuras, el incremento de la superficie urbana está transformando de manera acelerada el paisaje y tiende a aislar y a convertir en almacén de residuos los espacios abiertos en los entornos metropolitanos. El ritmo de ocupación, lejos de remitir, tiende a incrementarse, impulsado por los procesos de expansión metropolitana y de dispersión urbana. Como se ha visto, las previsiones legislativas, más que acotar la dinámica, han tendido, a través de la desregulación normativa, a incentivarla. Por otra parte, España se encuentra, significativamente, entre los países de Europa que no se han adherido a la Carta Europea del Paisaje, aprobada por el Consejo de Europa en octubre del año 2000. Junto al problema del consumo de suelo debe considerarse el de los residuos. En el año 2001 se generaron en España 59,3 millones de toneladas de residuos industriales, de los que 1,4 toneladas eran de productos que se consideraban peligrosos, según la clasificación actual [INE, 2003]. Para prevenir los problemas que se derivan de su tratamiento, en especial de los peligrosos, el Gobierno aprobó un Plan Nacional de Residuos Peligrosos (1995-2000) con una inversión inicial prevista de 45.609,1 millones de pesetas (274,1 millones de euros) [MOPTMA, 1995; Nel·lo, 1998]. El balance de la ejecución del plan en su conjunto es difícil por cuanto una parte importante de la inversión y de su ejecución dependía de las diversas comunidades autónomas. En todo caso, no todas ellas elaboraron los respectivos planes autonómicos de residuos peligrosos en el tiempo previsto, y la inversión real fue notablemente inferior a la determinada en principio. La aportación del Estado fue de 7.938 millones de pesetas (47,7 millones de euros) [CC OO, 2001]. Un caso similar es el del cumplimiento del Plan Nacional de Recuperación de Suelos Contaminados (1995-2000) [MOPTMA, 1995 b], en el cual la inversión ejecutada en los cinco primeros años con recursos del Estado, de las comunidades autónomas y fondos europeos (13.880 millones de pesetas –83,4 millones de euros–) está muy por debajo de lo que el plan preveía [MIMAM, 2000 a]. En lo que a los residuos urbanos se refiere, se produjeron 26,3 millones de toneladas en el año 2001, a ra53 zón de 1,7 kilos por habitante y día. En este campo se promulgó en 1998 una Ley de Residuos que fijaba los objetivos de prevenir la producción de residuos e incentivar la reutilización, el reciclaje y la valorización energética de aquéllos. A continuación se elaboró un Plan Nacional de Residuos Urbanos 2000-2006, que, a partir del reconocimiento de “la deficiente gestión ambiental de los residuos”, proponía un conjunto de medidas para la prevención de su producción y para incentivar la reutilización, el reciclado y la valorización energética de los mismos. El objetivo era pasar de una forma de gestión que en 1996 estaba ampliamente dominada por los vertidos (70,4% del total) a otra, en el año 2006, en la que éstos fueran sólo un tercio del total (33,1%) y en la que el reciclaje (25%), el compostaje (24,2%) y la valorización energética (17,7%) pasaran a ser las formas dominantes de tratamiento [MIMAM, 2000b]. La inversión total prevista era de 552.047 millones de pesetas (3.317,9 millones de euros). La situación en el año 2001 (último del que se dispone de datos) indica que, pese al notable avance del reciclaje, los vertidos continúan representando el 64,6% de la gestión total [INE, 2003b y 2003c]. De la misma forma que el crecimiento de la economía española se ha reflejado en el incremento de los residuos, se ha mostrado también en el aumento de la polución atmosférica. Como es bien sabido, en aplicación del protocolo de Kyoto, la Unión Europea se ha comprometido a reducir sus emisiones de los gases que contribuyen al efecto invernadero: en el período 2008-2012 deberán ser un 8% inferiores a los niveles registrados en 1990. A España, atendiendo a su nivel de desarrollo económico, el reparto europeo le asignó la capacidad de incrementar el 15% respecto al año 1990. Sin embargo, la evolución de los últimos años muestra que el país ha superado con creces lo pactado: si en 1990 las emisiones de gases de efecto invernadero (expresadas en miles de toneladas equivalentes de CO2) eran en España 286.428, el año 2000 alcanzaban las 385.987, con un crecimiento del 34,8% (mientras que la UE en su conjunto disminuía sus emisiones en un 3,5%). El aumento se ha concentrado sobre todo en los últimos cuatro años de la década, período en el cual las emisiones se han incrementado en un 26,2% respecto a los niveles de 1990 [INE, 2003a]. Para terminar, debe hacerse referencia especial a las políticas sobre la gestión del agua, sin duda las más ambiciosas y polémicas de las políticas ambientales diseñadas en los últimos años. España, por su clima mediterráneo y su compleja orografía, presenta grandes contrastes en lo que a los recursos hídricos se refiere: en el sector septentrional y noroccidental de la Península el agua es abundante; en cambio, las grandes cuencas interiores (Ebro, Duero, Tajo, Guadalquivir, Guadiana) son muy dependientes de las aportaciones fluviales; y, finalmente, la fachada mediterránea, de pluviosidad escasa y cuencas reducidas, se caracteriza por la irregularidad y parvedad de sus recursos hídricos. Por otra parte, el consumo ha sido tradicionalmente muy elevado debido principalmente a la importancia del regadío: la demanda total se estima en unos 30.400 Hm3, de los que 24.000 (el 80%) corresponden a usos agrícolas [MIMAM, 2001]. Esto es así debido a la extensión del regadío en España, que tiene hondas raíces históricas y ha experimentado un crecimiento acelerado en los últimos años. Si en 1970 las tierras de regadío abarcaban 2 millones de hectáreas, en el año 2000 alcanzaban ya los 3,4 millones. El crecimiento entre 1995 y 2000 ha sido de 229.800 hectáreas, a razón, pues, de 46.000 hectáreas anuales [INE, 2003a]. Por su parte, el consumo doméstico de agua representa unos 4.700 Hm3anuales, lo cual equivale a unos 165 litros por habitante y día. El alza del nivel medio de vida y las nuevas formas de urbanización dispersa incentivan el aumento del consumo [Saurí, 2003]. Ante esta situación el Estado aprobó, ya en 1985, una Ley de Aguas que prescribía la necesidad de elaborar planes a dos niveles: a nivel de cuenca fluvial (planes de cuenca) y a nivel estatal (Plan Hidrológico Nacional). Los planes de cuenca se elaboraron entre 1985 y 1998, pero ya antes de la completa aprobación de los mismos, el Gobierno impulsó, en 1993, un Plan Hidrológico Nacional. Éste pretendía resolver los desequilibrios de recursos entre cuencas a través de un Sistema Integrado de Equilibrio Hidráulico Nacional, con la regulación del agua a través de embalses y los trasvases entre cuencas. Este plan no prosperó y fue abandonado definitivamente con la salida del gobierno del Partido Socialista Obrero Español en 1996. Paralelamente, en 1995 se aprobó el Plan Nacional de Saneamiento y Depuración de Aguas 1995-2005. El Plan de Saneamiento tiene como objetivo conseguir en el momento de su finalización que la situación de la depuración de aguas en España se haya adaptado a lo establecido en las directrices europeas sobre la materia. La inversión inicial prevista fue de 1,9 billones de pesetas (11.400 millones de euros) y su aplicación ha implicado la intervención de todos los niveles de la Adminis54 tración pública (estatal, autonómica y local) [MOPTMA, 1995]. Ahora bien, en el campo de la política hidráulica, el proyecto que sin duda ha provocado más polémica en los últimos años ha sido el Plan Hidrológico Nacional (PHN) aprobado por las Cortes Españolas en el año 2001 [MIFO, 2001]. El plan recupera la idea de la gestión integral de los recursos hídricos españoles a través de la regulación y de los trasvases entre cuencas. La elaboración del PHN fue precedida de la redacción de un Libro blanco del agua en España , que catalogaba el territorio según sus recursos y los déficit existentes. A partir de la situación constatada en el Libro blanco , el PHN propone un ambicioso programa de regulación general de cuencas (con la construcción de 112 nuevos embalses), de introducción de nuevos recursos (en especial a través de desaladoras) y por el trasvase entre cuencas. El plan prevé una inversión total de 18.843,4 millones de euros (procedente de fondos públicos, privados y de financiación europea) y fue aprobado de manera definitiva por las Cortes Españolas en junio del año 2001. El aspecto, sin duda, más polémico del plan es el proyecto de trasvase del Ebro, del cual se detraerían 1.090 Hm3anuales para trasvasarlos a las cuencas del litoral mediterráneo (17% al área de Barcelona, 30,5% a la cuenca del Júcar, 43,7% a la del Segura y 8,8% al área de Almería). El uso de estos recursos sería destinado en el 56% a los regadíos y en el 44% al consumo doméstico. El proyecto ha generado un importante movimiento de rechazo en las regiones cedentes (en particular en Aragón y las tierras catalanas del Ebro), que han impugnado el plan y se han opuesto a que pueda recibir fondos europeos [Arrojo, 2001; Diputación General de Aragón, 2001; Saurí, 2003]. Sin arredrarse ante estas críticas, el Gobierno licitó, en otoño del 2003, las primeras obras de infraestructura para el trasvase, pero, significativamente, la paralización y derogación del proyecto ha sido una de las primeras medidas del Ministerio de Medio Ambiente del nuevo gobierno socialista formado en la primavera del 2004. 2.4 Gobernación: fragmentación administrativa, problemas de financiación y normativa de régimen local Desde el punto de vista de la gobernación, la característica sin duda más acusada de las grandes ciudades españolas es su fragmentación administrativa. Al analizar las dinámicas urbanas de los últimos años indicábamos que uno de sus rasgos dominantes ha sido el crecimiento del territorio que puede considerarse integrado en cada área urbana. Esta expansión de los territorios metropolitanos ha comportado que las áreas funcionales de las grandes ciudades no sólo superen largamente el término de los respectivos municipios centrales, sino que vayan más allá, incluso, de las delimitaciones metropolitanas establecidas a efectos estadísticos o de planeamiento (que, como se ha dicho, ha sido la utilizada en la elaboración del presente capítulo). Así lo confirma la definición de los territorios metropolitanos utilizando la conocida metodología de delimitación de las Standard Metropolitan Statistical Areas del censo norteamericano. De esta forma, los estudios realizados atendiendo a la movilidad laboral del año 1996 (último para el que se disponen de datos) indican que, según este criterio, el área de Barcelona abarcaría 217 municipios y 4.592 km2; Bilbao, 77 y 1.780 km2; Madrid, 167 y 7.392 km2 3; Málaga, 26 y 1.654 km2; Sevilla, 56 y 6.672 km2, y Valencia, 86 y 2.831 km2[Roca Cladera, dir., 1998]. Pues bien, esta expansión funcional de los ámbitos metropolitanos no se ha visto correspondida, en la mayoría de los casos, por la adopción de medidas administrativas que permitieran adaptar el gobierno local y el planeamiento a las nuevas realidades. Así, las áreas metropolitanas españolas carecen, por lo general, de órganos administrativos de gobernación y coordinación metropolitana. Las excepciones más notables son Barcelona –donde existe una Mancomunidad de Municipios del Área Metropolitana y entidades sectoriales para la gestión de los transportes, los residuos y el ciclo del agua– y Madrid –donde el ámbito metropolitano tiende a coincidir con el del gobierno regional. En el resto de las ciudades, o bien los órganos de coordinación son muy débiles, o bien han sido abolidos (como en el caso de Valencia, donde en el año 1999 fue disuelto el Consell Metropolità de l’Horta). Esta fragmentación se refleja también en el ámbito del planeamiento, de modo que el planeamiento urbanístico efectivo es sobre todo de base municipal, mientras que los esquemas de ordenación de ámbito metropolitano o no existen o se distinguen por su carácter escasamente ejecutivo. En parte, estas carencias han tra55 3El área de Madrid supera, seguramente, por distintos puntos, el ámbito de la comunidad autónoma. El no disponer de datos de la regiones colindantes impide establecer con exactitud su delimitación siguiendo esta metodología. tado de ser obviadas por las grandes ciudades a través de ejercicios de planeamiento estratégico de ámbito supralocal. La falta de organismos de gestión unitaria se expresa también en el campo de la fiscalidad y de los recursos. Las áreas metropolitanas no disponen de instrumentos fiscales de conjunto y las transferencias estatales a los municipios debido a su condición metropolitana, cuando existen (como en los casos de Madrid y Barcelona), son de escasa entidad. Debe tenerse en cuenta, por otra parte, que el ingente esfuerzo de descentralización del gasto público realizada por la Administración central ha redundado sobre todo en beneficio de las comunidades autónomas (que ya administraban, en 2001, el 27,6% del gasto total, tal como puede verse en la tabla 23). En cambio, el peso de las finanzas locales sobre el total –pese a haberse incrementado algo 56 Evolución del reparto del gasto público entre los subsectores de administraciones públicas en España (datos porcentuales, 1987-2001) Tabla 23 Gasto total consolidado Gasto no financiero consolidado Administración Administración Año central autonómica local gasto total central autonómica local gasto GNF 1987 71,25 16,12 12,62 100,00 69,97 17,63 12,40 100,00 1988 67,29 19,34 13,37 100,00 65,77 21,22 13,01 100,00 1989 66,44 19,75 13,81 100,00 65,00 21,53 13,47 100,00 1990 65,78 20,21 14,01 100,00 62,73 22,88 14,39 100,00 1991 64,78 21,51 13,71 100,00 61,87 24,32 13,80 100,00 1992 64,27 22,35 13,38 100,00 60,49 25,87 13,64 100,00 1993 64,18 22,76 13,05 100,00 60,02 26,50 13,48 100,00 1994 64,53 23,14 12,33 100,00 60,13 26,91 12,96 100,00 1995 65,01 23,12 11,87 100,00 61,73 26,04 12,24 100,00 1996 62,59 24,74 12,67 100,00 53,85 31,24 14,92 100,00 1997 61,23 25,74 13,03 100,00 49,77 34,09 16,14 100,00 1998 60,70 25,52 13,78 100,00 51,53 31,92 16,56 100,00 1999 61,01 25,41 13,57 100,00 54,87 29,76 15,37 100,00 2000 59,07 27,35 13,57 100,00 54,45 30,74 14,81 100,00 2001 58,80 27,62 13,58 100,00 53,28 31,64 15,08 100,00 PPoorrcceennttaajjee ssoobbrree eell pprroodduuccttoo iinntteerriioorr bbrruuttoo.. 11998877--22000011 Gasto total consolidado Gasto no financiero consolidado Administración Administración Año central autonómica local gasto total central autonómica local gasto GNF 1987 20,00 4,52 3,54 28,06 17,41 4,39 3,09 24,89 1988 18,57 5,34 3,69 27,59 16,05 5,18 3,17 24,40 1989 18,42 5,47 3,83 27,72 15,97 5,29 3,31 24,56 1990 18,88 5,80 4,02 28,71 15,25 5,56 3,50 24,31 1991 18,10 6,01 3,83 27,94 14,57 5,73 3,25 23,54 1992 19,52 6,79 4,06 30,38 14,97 6,40 3,38 24,74 1993 22,47 7,97 4,57 35,02 16,77 7,41 3,77 27,95 1994 24,80 8,89 4,74 38,44 18,30 8,19 3,95 30,43 1995 25,33 9,01 4,63 38,96 19,60 8,27 3,89 31,76 1996 23,91 9,45 4,84 38,20 14,86 8,62 4,12 27,60 1997 23,15 9,73 4,93 37,80 13,05 8,94 4,23 26,22 1998 22,82 9,60 5,18 37,60 14,21 8,80 4,56 27,57 1999 23,56 9,81 5,24 38,62 16,71 9,06 4,68 30,44 2000 22,58 10,46 5,19 38,22 17,19 9,71 4,68 31,57 2001 22,56 10,60 5,21 38,37 16,62 9,87 4,70 31,19 FUENTE: Elaboración propia a partir de: Gasto AA.PP: Ministerio para las Administraciones Públicas: “Informe Económico Financiero de las Administraciones Territoriales en 2000” PIB: Banco de España “Cuentas financieras de la economía española”. (http://www.bde.es/estadis/ccff/ccff.htm) a partir de 1996– se mantiene en proporciones modestas, tanto respecto al gasto público en su conjunto (13,6% en el año 2001) como con relación al PIB (5,2%). Para hacer frente a esta situación y proveerse de instrumentos adecuados de gobernación, los alcaldes de las siete mayores ciudades españolas reclamaron, ya en 1996, la elaboración de una Ley de Grandes Ciudades [ Criterios... , 1996; Nel·lo, 1998]. En su propuesta, la ley debería servir para dotar a los grandes municipios, y a las mancomunidades que en torno de ellos pudieran crearse, de instrumentos administrativos y financieros más adecuados para su gestión. Asimismo, se planteaba la posibilidad de conferir a las grandes ciudades competencias y regulaciones específicas en campos como urbanismo, vivienda, medio ambiente, infraestructuras, transporte público, fiscalidad, financiación, políticas sociales, justicia municipal, seguridad ciudadana y gestión del tráfico. La ley ha sido aprobada, finalmente, el 19 de noviembre de 2003, con el título de Ley de Medidas para la Modernización del Gobierno Local. Sin embargo, su contenido dista bastante de las pretensiones iniciales de los alcaldes metropolitanos. En efecto, la nueva regulación no modifica el marco de competencias ni introduce medidas para la coordinación supramunicipal. En cambio, establece que en los municipios que superen una cierta población (los mayores de 250.000 habitantes, las capitales de provincia que superen los 175.000 y, en casos especiales, municipios de más de 75.000) se adoptarán medidas administrativas específicas para reforzar la figura del alcalde, agilizar la administración municipal y favorecer la participación ciudadana. El municipio de Barcelona queda fuera de esta normativa general, en principio, a la espera de la aprobación de una Carta Municipal para la ciudad. Se prevé asimismo la tramitación en breve de un proyecto de ley de capitalidad para Madrid. Como se puede ver, se trata, en todo caso, de modificaciones normativas parciales que no suponen cambios profundos en la gobernación de las principales áreas metropolitanas españolas. 3 Conclusiones: las grandes ciudades en la encrucijada En los albores del siglo XXI, las grandes ciudades españolas se encuentran en un momento decisivo de su evolución. Un renovado impulso demográfico y económico las asienta y las confirma como motor del desarrollo, cabecera del sistema urbano nacional y engarce con Europa y el resto del mundo. Al mismo tiempo, sus dinámicas internas parecen haber entrado en un nuevo ciclo, en el que se combinan, por primera vez, la dispersión de la urbanización y el crecimiento de las principales ciudades. Esta evolución, como se ha visto, presenta grandes ventajas. Así, el aumento de tamaño, población y actividad confiere a las ciudades españolas una masa crítica que las hace más competitivas en la atracción de inversiones, servicios e infraestructuras. De esta forma, algunas de ellas han devenido metrópolis de irradiación mundial, como Madrid y Barcelona. Otras se asientan como metrópolis de importancia europea y española, como Valencia, Bilbao, Sevilla, Málaga y Zaragoza. Asimismo, las dinámicas de integración territorial que se han producido alrededor de ellas han redundado en una mayor accesibilidad de los servicios y una mayor integración de los mercados de trabajo en sus respectivas áreas regionales. Ahora bien, junto a estas ventajas se ha descrito también la presencia de importantes retos. Retos, que son, en primer lugar, de carácter ambiental, asociados al consumo de suelo, a la degradación del paisaje, al aumento del consumo de agua y energía, al crecimiento de la contaminación atmosférica y a las dificultades en la gestión de los residuos (urbanos e industriales). A los retos ambientales se añaden problemas de orden funcional, derivados del extraordinario incremento de demanda de movilidad interna y de comunicaciones con el exterior en cada una de las grandes áreas. Este incremento ha evidenciado las carencias en las infraestructuras de comunicación y telecomunicaciones y ha resultado en problemas de congestión de las redes. Finalmente, se acrecientan también los problemas de orden social debidos a las dificultades en el acceso de la vivienda (que afectan con particular intensidad a jóvenes, familias de renta baja e inmigrantes) y al incremento de la segregación urbana. Las grandes ciudades españolas se encuentran, pues, en un momento clave de su evolución, en el que gozan de grandes oportunidades y deben hacer frente a importantes retos. Como en tantas ciudades del mundo, la clave para aprovechar las primeras y resolver los segundos se encuentra en la gobernación: es decir, en las políticas públicas y en la construcción de un sistema equilibrado de poderes capaz de aplicarlas. Por razón 57 14 La Regió Metropolitana en el Planejament Territorial de Catalunya (Informe realitzat pel Servei d’Ordenació Urbanística de la Mancomunitat de Municipis de l’Àrea Metropolitana de Barcelona, sota la direcció de Santiago Juan. Desembre 1993, 111 p. ) 15 Els teixits edificats: transformació i permanència (Treball realitzat per Cèsar Díaz, Amador Ferrer, Ramon García i Àngels Ulla. Desembre 1993, 72 p. ) 16 La xarxa ferroviària: encaix urbà i impacte territorial (Amb treballs de Juli Esteban, Jordi Prat, Jordi Julià, Robert Vergés, Robert Ramírez, Manuel Acero, Manuel Herce i José Aguilera. Febrer 1994, 89 p.) 17 El Vallès Occidental: planejament urbanístic i problemàtica territorial (Amb treballs d’Oriol Civil, Manel Larrosa, Jordi Casso, Francesc Mestres, Pere Montaña, Ricard Pié i Batis Ibarguren. Febrer 1994, 85 p. ) 18 La ciutat i la indústria (Amb treballs realitzats per Antoni Lucchetti, Narcisa Salvador, Javier Sáez, Amadeu Petitbó, Ezequiel Baró, Manel Villalante, Juli García, Oriol Nel·lo i Josep M. Alibés. Juliol 1994, 98 p .) 19 El Baix Llobregat: planejament urbanístic i problemàtica territorial (Amb treballs de Josep Montilla, Miquel Roa, Joan-Antoni Solans, Javier Sàez, Miguel Durbán, Xabier Eizaguirre, Joan López i José Luis Flores. Setembre 1994 , 97 p. ) 20 Els espais oberts: parcs, rius i costes (Amb treballs d’Àngel Simon, Joaquim Clusa, Albert Serratosa, Juli Esteban, Marià Martí i Jaume Vendrell. Octubre 1994, 88 p .) 21 El Vallès Oriental: planejament urbanístic i problemàtica territorial (Amb treballs de Jordi Terrades, Josep Homs, Jordi Casso, Ramon Torra, Jordi Prat, Jordi Bertran, Joan López i José Luis Flores. Novembre 1994, 99 p .) 22 La Ciutat i el Comerç (Amb treballs de Marçal Tarragó, Ricard Pié, Amador Ferrer, Josep M. Carrera, Josep M. Bros, Josep Llobet, Francesc Mestres, Juan Fernando de Mendoza, José Ignacio Galán, Enric Llarch i Marisol Fraile. Gener 1995, 99 p. ) 23 El Maresme: planejament urbanístic i problemàtica territorial (Amb treballs d’Agapit Borràs, Montserrat Hosta, Sebastià Jornet, Pere Lleonart, Ramon Roger, Robert Vergés. Febrer 1995, 114 p. ) 24 Mobilitat urbana i modes de transport (Amb treballs d’Oriol Nel·lo, Manuel Villalante, Joaquim Clusa, Jacint Soler, Josep M. Aragay, Juli García, Miguel Àngel Dombriz, Ole Thorson. Abril 1995, 150 p .). 25 Enquesta metropolitana de Barcelona (1995): primers resultats (Informe realitzat per l’Institut d’Estudis Metropolitans de Barcelona sota la direcció de Marina Subirats. Setembre 1996, 73 p .) 26 Les formes de creixement metropolità (Amb treballs d’Antonio Font, Manuel de Solà-Morales, Josep Parceris i Maria Rubert de Ventós, Carles Llop, Josep M. Vilanova i Amador Ferrer. Gener 1997, 78 p .) 64 27 Les grans ciutats espanyoles: transformacions i polítiques urbanes (Informe realitzat per Oriol Nel·lo. Juliol 1997, 71 p .) 28 Els 20 anys del Pla Metropolità de Barcelona (Amb treballs d’Albert Serratosa, Ricard Pié, Amador Ferrer, Fernando de Terán, Josep M. Huertas, Juli Esteban i Joan Antoni Solans. Novembre 1998, 105 p .) 29 L’habitatge a les àrees centrals. Barcelona, enfront a la temptació suburbana (Amb treballs de Juli Esteban, Josep M. Carrera, Amador Ferrer, Agustí Jover, Ricard Vergés i Borja Carreras-Moysi. Febrer 1998, 68 p .) 30 Indicadors estadístics municipals (Informe realitzat pel Servei d’Estudis Territorials de la Mancomunitat de Municipis de l’Àrea Metropolitana de Barcelona. Setembre 1998, 191 p .) 31 L’Alt Penedès: Planejament urbanístic i problemàtica territorial (Amb treballs d’Enric Mendizábal, Joaquim Clusa, Joan Rosselló, Jordi Casso, Albert Serratosa, Joan López i Joan Miquel Piqué. Desembre 1998, 90 p .) 32 L’urbanisme municipal a Catalunya (Amb treballs d’Amador Ferrer, Joaquim Sabaté i Joan Antoni Solans. Març 1999, 143 p .) 33 La renovació urbana als barris fronterers del Barcelonès (Amb treballs de Jaume Carné, Cèsar Díaz, Emili Mas, Antoni Nogués, Javier Ferrándiz, Jordi Ferrer i Àngela Garcia. Març 2001, 64 p.) 34 Enquesta de la Regió Metropolitana de Barcelona 2000: primers resultats (Informe elaborat per investigadors de l’Institut d’Estudis Regionals i Metropolitans de Barcelona. Octubre 2001, 71 p. ) 35 Estratègia Territorial Europea (Amb treballs de Joan López, Joan Miquel Piqué, David Shaw i Alexandre Tarroja . Febrer 2002, 74 p .) 36 Ciutat Compacta, Ciutat Difusa (Amb treballs de Josep Maria Carrera, Josep Maria Carreras, Joan Antoni Solans, Salvador Rueda i Oriol Nel·lo. Maig 2002, 125 p. ) 37 Grans Aglomeracions Metropolitanes Europees (Treball realitzat per Josep Serra, Montserrat Otero i Ernest Ruiz, del Servei d’Estudis Territorials de la Mancomunitat de Municipis de l’Àrea Metropolitana de Barcelona. Juny 2002, 168 p .) 38 Els nous reptes de la mobilitat a la regió de Barcelona (Amb treballs de Joan López, Francesc Robusté, Robert Vergés, Manel Larrosa, Jordi Prat i Juli Esteban. Març 2003, 112 p. ) 39 Estratègies territorials a les regions catalanes (Amb treballs d'Alexandre Tarroja, Juli Esteban, Jordi Ludevid, Josep Maria Carrera, Joan Maluquer, Miquel Martí, Montserrat Mercadé, Joaquim Sabaté, Joan Vicente, Francesc González, Josep Oliveras, Joan Vilagrasa, Lara Domingo, Maria Herrero, Gemma Lozano, Valerià Paül, Sergi Saladié i Joan López. Juny 2003, 202 p .) 65 40 Estructura del mercat de treball (Amb treballs de Joaquim Capellades, Mireia Farré, Juan Antonio Santana, José Luis Roig, Francesc Castellana, Antoni Bermejo, Rosa Mur, Joan Miquel Piqué, Narcisa Salvador i Jordi Arderiu. Novembre 2003, 126 p.) 41 L’ordenació del litoral català (Amb treballs de Joan Busquets, Jordi Serra, Elisabet Roca, Joan Alemany, Amador Ferrer i Salvador Antón. Juliol 2004, 90 p.) 42 Las grandes ciudades españolas en el umbral del siglo XXI (Treball realitzat per Oriol Nel·lo. Setembre 2004. 68 p.) 66 Subscripció El preu especial per als subscriptors és de 100 euros per a cada sèrie de dotze números de la col·lecció. Els professionals o institucions interessats a obtenir una sèrie completa poden subscriure’s adreçant-se a: IInnssttiittuutt dd’’EEssttuuddiiss RReeggiioonnaallss ii MMeettrrooppoolliittaannss ddee BBaarrcceelloonnaa Campus de la Universitat Autònoma de Barcelona 08193 Bellaterra (Cerdanyola del Vallès) tel. 93 691 93 61 / 93 691 97 97 Fax: 93 580 65 72 Email: [email protected] IInnssttiittuutt dd’’EEssttuuddiiss RReeggiioonnaallss ii MMeettrrooppoolliittaannss ddee BBaarrcceelloonnaa C/ 62 núm. 16, Edif. B. Planta baixa 08040 Barcelona tel. 93 223 42 14 / 93 223 51 51 ext. 2062 fax: 93 223 47 07 Email [email protected] Per a més informació sobre la col·lecció “Papers“ podeu consultar la web de l’IERMB: http:// www.uab.es/iermb Vendes i comandes Les monografies de la col·lecció “Papers. Regió metropolitana de Barcelona” poden adquirir-se, al preu de 10 euros per exemplar, a l’Institut d’Estudis Regionals i Metropolitans de Barcelona i als punts de venda següents: • Llibreria Art Al Celler Murillo, 61. 08339 Vilassar de Dalt • Llibreria Blanquerna Serrano, 1. 28001 Madrid • Llibreria Calaix de Sastre Rovellat, 35. 08950 Esplugues de Llobregat • Llibreria Díaz de Santos Balmes, 417-419. 08022 Barcelona • Llibreria de la Diputació Diagonal, 393. 08008 Barcelona • Llibreria Els Nous Rais Sant Joan, 19. 08840 Viladecans • Llibreria La Llar del Llibre (Tapide, S.A.) Plaça Major, 14 i 34. 08202 Sabadell • Llibreria Ressenya Creu, 54. 08960 Sant Just Desvern • Llibreria Robafaves S. Coop. C. Ltda. Carrer Nou, 9. 08301 Mataró • Llibreria Sant Jordi Ferran, 41. 08002 Barcelona • Llibreria Tècnica Tres Creus, 65-73. 08202 Sabadell • Llibreria Traços Riera Buscarons, 43. 08360 Canet de Mar • Cooperativa d´Arquitectes Jordi Capell Plaça Nova, 5. 08002 Barcelona 67