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Diseño de unidades didácticas en el área de Ciencias Experimentales

Sánchez Blanco, Gaspar; Valcárcel Pérez, María Victoria

Abstract

This study puts forward some planning strategies for the teaching of Science based on a constructivist approach for the teaching/learning process. These strategies are shown in a model for the design of teaching units which includes five interdependent tasks: scientific analysis, pedagogical analysis, selection of objectives, selection of pedagogical strategies and selection of evaluation strategies. The first two aim at the reflection and estimation of contents and constrains of the teaching/learning processes. The other three are concerned with teachers' decision making and the explicitness of their teaching plans, as well as with their classroom performance in order to achieve them.

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DISENO DE UNIDADES DIDÁCTICAS EN EL ÁREA DE CIENCIAS EXPERIMENTALES SÁNCHEZ BLANCO, G. y VALCÁRCEL PÉREZ, M.V. Departamento de Didáctica de las Ciencias Experimentales. Escuela Universitaria de Magisterio. Campus Espinardo. 30100 Murcia. SUMMARY This study puts forward some planning strategies for the teaching of Science based on a constructivist approach for the teachingflearning process. These strategies are shown in a model for the design of teaching units which includes five interdependent tasks: scientific analysis, pedagogical analysis, selection of objectives, selection of pedagogical strategies and selection of evaluation strategies. The first two aim at the reflection and estimation of contents and constrains of the teachingllearning processes. The other three are concerned with teachers' decision making and the explicitness of their teaching plans, as well as with their classroom performance in order to achieve them. La preparación de una lección es una tarea que ha de acometer el docente. ¿Qué contenidos incluyo en la lección? ¿Por dónde comienzo su desarrollo? ¿Qué experiencias de laboratorio debo hacer? ... son algunas de las preguntas que frecuentemente se hace un docente. Es una preocupación compartida por los profesores que su trabajo requiere una planificación, aunque diferentes estudios realizados (Clark y Peterson 1990) sobre cómo llevan a cabo los profesores este proceso han puesto de manifiesto que, en general, es considerado como una lista flexible de acciones centradas fundamentalmente en los contenidos y las actividades de enseñanza, estando implícitos los objetivos o metas a lograr. Se resaltan diferencias en las fuentes que utilizan los profesores para tomar decisiones, destacando el diagnóstico de los alumnos y los materiales curriculares, los cuales llegan a constituir el inicio y final de la planificación. En nuestro contexto educativo, Salinas (1990) diferencia tres niveles de planificación -burocrática, organizativa y progresivatanto por la estrategia que supone como por la utilidad que tiene para el profesor. Aunque también es manifiesto que las dificultades y estrategias son diferentes para el profesor novel o experto, la utilización de un libro de texto o la de varios simultáneamente para la elaboración de apuntes, y la preparación de actividades prácticas (ejercicios, problemas, experiencias ... ) es algo a lo que todos nos hemos visto abocados, con mayor o menor convencimiento de que fuera lo más adecuado, y que sigue siendo habitual para muchos docentes. Obligada referencia requiere la reforma del sistema educativo. La reciente aprobación de la LOGSE plantea un difícil reto al profesorado de este país, pues, lo quiera o no, de él depende su implantación real. Creemos que no es tarea fácil porque cada profesor desde su área de conocimiento tendrá que aportar su saber para concretar el Diseño Curricular Base (MEC 1989) en proyectos de centro que recojan los currículos disciplinares o interdisciplinares que consideren pertinentes. El paso más difícil y delicado, por las repercusiones que tendrá en el logro de los objetivos generales de cada área, será cuando los profesores tengan que planificar y secuenciar las Unidades Didácticas (UD) que configuran el currículom. En este sentido, creemos que el modelo que se presenta puede ser útil al profesor, pues le indica un procedimiento para la planificación de la enseñanza que tiene en consideración las referencias que fundamentan el DCB. ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (l), 33-44 INVESTIGACIÓN Y EXPERIENCIAS DIDÁCTICAS MODELOPARA LA PLANIFICACI~N DE LA ENSENANZA La planificación de una lección está condicionada por una serie de factores (tipo de contenidos, número de alumnos por aula, experiencias previas del profesor y los alumnos ...) sobre los que no es fácil ponerse de acuerdo si intentáramos jerarqilizarlos por lo decisivo de su incidencia. Sin embargo, sí que creemos posible establecer una relación de ellos con tres referencias que consciente o inconscientemente tiene cualquier profesor de ciencias: su formación científica, su formación didáctica y su modelo educativo. La Didáctica de las Ciencias Experimentales se nutre por las ideas ejes que definen la Naturaleza de las Ciencias y la Naturaleza del proceso de Enseñanza / Aprendizaje (E/A) (Linn 1987, Hewson y Hewson 1988, Aliberas et al. 1989). Son, por tanto, estas ideas las referencias obligadas que ha de tener el profesor para planificar su enseñanza y, por consiguiente, éstas han sido las que han inspirado el modelo que presentamos. Obviamente, no han sido éstas nuestras únicas referencias, pues como profesores difícilmente podemos sustraemos de las teorías personales y creencias educativas configuradas durante unos cuantos años de práctica docente. En el mapa «Didáctica de Ciencias» (Fig. 1) mostramos la relación entre el tipo de competencias que requiere un profesor de Ciencias y las acciones que ha de acometer para planificar su enseñanza. Las acciones que se recogen (análisis científico, análisis didáctico, objetivos, estrategias didácticas y evaluación) son las cinco tareas incluidas en el modelo que proponemos y describimos de manera resumida en el cuadro «Modelo para el diseño de UD» (Fig. 2). Perseguimos un doble propósito: proporcionar las referencias teóricas que puedan fundamentar la toma de decisiones del profesor en la planificación y facilitar un procedimiento para abordar cada una de estas tareas. Existen diversas vías para diseñar un currículo en sus diferentes niveles de concreción (Col1 1987), al considerar que en todo proceso de E/A están presentes tres elementos básicos, el contenido, los resultados esperados y las actividades, pudiendo contemplarse cada uno Figura 1 DIDACTlCA DE CIENCIAS dellnlds por <:-R;'i3 METODOLOGICO kz> TEORICO --- .. au baae au base su objeto definida por SU 8tl conoclm~ento conooimiento \ - ------ -. / proporciona prbporcloni MARCO ', PEDAGOOiCO (PIICOLOGlCO ,i -.--_-_ _--- - mediante I COMPETENCIA -1 PLANIFICAR \ requiere requiere I 34 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (1) a) La reflexiOn sobre los potenciales aprendizajes de los alumnos b) El establecimiento de referencias para el proceso de evaluaciOn IV. SELECCION DE ESTRATEGIAS DIDACTICAS 1) Considerar conjuntamente el AC y el AD 2) Delimitar prioridades y jerarquizarlas INVESTIGACION Y EXPERIENCIAS DIDACTICAS Figura 2 Modelo para el disefio de unidades didacticas. OBJETIVOS  PROCEDIMIENTOS I. ANALISIS CIENTIFICO a) La reflexi6n y actualizacidn cientffica del profesor  1) Seleccionar los contenidos b) La estructuraci6n de los contenidos  2) Definir el esquema conceptual 3) Delimitar procedimientos cientificos 4) Delimitar actitudes cientfficas II. ANALISIS DIDACTICO a) La delimitaciOn de los condicionamientos del proceso de E/ A: adecuaciOn al alumno 1) Averiguar las ideas previas de los alumnos 2) Considerar las exigencias cognitivas de los contenidos 3) Delimitar implicaciones para la ensefianza III. SELECCION DE OBJETIVOS a) La determinaciOn de las estrategias a seguir para el desarrollo del tema b) La definiciOn de tareas a realizar por profesor y alumnos 1) Considerar los planteamientos metodologicos para la ensefiza 2) Diseflar la secuencia global de ensefianza 3) Seleccionar actividades de enserianza 4) Elaborar materiales de aprendizaje V. SELECCION DE ESTRATEGIAS DE EVALUACION a) La valoraciOn de la unidad diseflada  1) Delimitar el contenido de la evaluaciOn b) La valoraciOn del proceso de ensefianza y de los aprendizajes  2) Determinar actividades y momentos del desarrollo del de los alumnos  tema 3) Diseilar instrumentos para la recogida de informaci6n de ellos desde el punto de vista de la ensefianza (profesor) o del aprendizaje (alumno). El Ultimo nivel de concreciOn del curriculo es el diserio de UD, y atin siendo legitimas cualquiera de las vias anteriores, optamos por una via mixta que contempla el analisis de los posibles contenidos de ensenanza y el analisis de los potenciales aprendizajes de los alumnos. Por ello el modelo de planificaciOn que proponemos comienza con dos tareas previas a la delimitaciOn de los objetivos de la UD: Analisis Cientifico y Analisis Didactic°. La necesidad de los mismos como paso previo en la planificaciOn de la enserianza esta cada vez mas justificada (Valcarcel et al. 1990), pero la importancia de ambos e interdependencia dificultan su jerarquizaciOn. Siendo conscientes que el proceso de planificaciOn de un profesor no es en absoluto lineal (Clark y Yinger 1979), pues es dificil sustraerse a referencias y condicionantes implicados en las diferentes tareas, proponemos como proceso analitico en primer lugar el analisis cientifico, por diversas consideraciones centradas en tres puntos: ENSENANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (1) a) La formaciOn inicial del profesor de Ciencias de la enserianza secundaria obligatoria esta claramente orientada a la adquisiciOn de conocimientos cientificos y, por tanto, es su referencia mas inmediata. b) El profesor es el mediador del conocimiento entre la Ciencia y el alumno. Los conceptos, procedimientos y actitudes implicados en el desarrollo de la UD serail las referencias comunes a los sujetos implicados en el proceso de comunicaciOn inherente a la acciOn educativa. Dado que las estructuras sustanciales de las disciplinas son un elemento fundamental para la educaciOn (Coll y Sole 1987), la decision sobre que conocimiento compartir es algo prioritario. c) Los problemas relativos al aprendizaje escolar estan condicionados en gran medida por la especificidad del contenido de enserianza (Coll 1988). Pero, ademas, si compartimos aquellas teorias que sustentan que el aprendizaje conlleva un cambio conceptual (Posner et 35 INVESTIGACI~N Y EXPERIENCIAS DIDÁCTICAS al. 1982, Osborne y Wittrock 1985, Pozo 1990), parece ción científica del profesor, derivada del proceso de lógico que conozcamos y reflexionemos sobre el signiconsulta y reflexión sobre el propio conocimiento cienficado y las relaciones de los conceptos implicados, pues tífico incluido en la UD. hacia ahí hemos de dirigir los aprendizajes de los alumnos y, por lo tanto, deben inspirar nuestras decisiones La selección del contenido de enseñanza ha de ser sobre la selección de objetivos, estrategias didácticas o coherente con las actuales concepciones sobre la Natude evaluación. De igual modo deben dirigir las indagaraleza de la Ciencia (Hodson 1988a, 1988b, Gil 1986) y, ciones que hagamos sobre las experiencias e ideas de los dadoquelanaturalezadeunconocimientoestádeteminado alumnos, así como las implicaciones didácticas que de por su epistemología, debemos atender a lo que caracteellas se deriven. riza la investigación científica. Actualmente, la investigación se concibe como un proceso cíclico que comienza y termina con el planteamienTAREAS PARA LA PLANIFICACIÓN to de problemas que originan los conocimientos existentes. Se realza el papel que el conocimiento inicial juega Vamos a referirnos de una manera más precisa a las en la producción del conocimiento. Se relativiza el papel tareas incluidas en el modelo que presentamos incidiendo que juega en una investigación la observación y experitanto en sus objetivos como en los procedimientos que se mentación en favor de otros procesos como la emisión de proponen para abordarlas. hipótesis o el diseño experimental. Se admite que el trabajo de los científicos tiene unas peculiaridades que 1. El objetivo del análisis cientifico es doble: la estrucse describen mediante un conjunto de procesos, que se turación de los contenidos de enseñanza y la actualizapueden clasificar en básicos e integrados. También se Figura 3 se define por NATURALEZA DE LAS se deline oor r CIENCIAS condiciona MARCO TEORICO 4 II MARCO METODOLOOICO qsnora genera \ CONOCIMIENTO CONCEPTUAL CONOCIMIENTO ACTlTUDlNAL PROCEDIMENTAL \< dnteimina rnedial!¿ado e: un conlunio v] PRINCIPIOS ] m VI INTENCIONES ,'íconstituyen DE CONDUCTA VRLORES LENGUAJE DE LAS como 1 rzGGT-1 CIENCIAS ser INTEGRAOOS como como INTERPRETAR FORMULAR DATOS ESPECIFICO EXPERIMENTAR : ej : el 27' , L#,llI,a 1 i"ed); , T ERMlNOLOGlA PROPIA I I OBSERVAR CLASIFICAR Entropla Sinbolos Mltoa18 Grlf lcos 1 1 1 Tablas CRlTlCO Mapas 36 ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (1) INVESTIGACIÓN Y EXPERIENCIAS DIDÁCTICAS admite que el conocimiento científico es un conocimiento estructurado y cambiante, construido por colectivos o comunidades de científicos que trabajan dentro de un mismo paradigma o programa de investigación (Chalmers 1982). La diferenciación del conocimiento o del contenido de enseñanza, en conceptual, actitudinal y procedimental es con carácter analítico y fundamentalmente por motivos pedagógicos (Col1 et al. 1992). Lógicamente, estos conceptos siempre han estado presentes en la Ciencia aunque con otros términos. Así, tradicionalmente diferenciábamos contenidos científicos o conocimientos, habilidades de investigación -incluyendo las manipulativasy actitudes. En el mapa «Naturaleza de las Ciencias» (Fig. 3) se plantea este triple aspecto y los contenidos que hay que trabajar en relación con ellos. El hecho de diferenciar este triple aspecto del conocimiento científico nos permite tomar conciencia de las diferentes facetas de la enseñanza de las ciencias, no debiendo por tanto ocuparse sólo de una de ellas, generalmente la conceptual. Pero existe el peligro de una interpretación errónea que lleve al profesor a creer que cada tipo de contenido es suceptible de trabajarse independientemente. No podemos olvidar que el conocimiento científico es único y las estrategias de aprendizaje que adoptemos deben integrar los tres contenidos. Es importante comprender las relaciones existentes entre los elementos que hemos destacado del conocimiento conceptual (hechos, principios, leyes y teorías) y entre los del procedimental (experimentar, interpretar datos...), así como la de todos entre sí, pues dado que la enseñanza se debe hacer de manera gradual es necesario que explicitemos el sentido que tienen esos contenidos para adquirir un conocimiento. Así, la realización de una gráfica, la medida de una magnitud, el estudio de una ley, el aprendizaje de unos símbolos o fórmulas, por citar algunas cosas usuales en la enseñanza de las ciencias, debe tener para el alumno un sentido que vaya más allá que el de superar las dificultades que en sí mismo tiene cualquier aprendizaje. La importancia del marco teórico en la construcción de la ciencia y el hecho de que sea un conocimiento estructurado sujeto a ampliaciones y modificaciones lo destacamos no sólo por las implicaciones que deberemos considerar para la enseñanza de las Ciencias, sino por ser el que fundamenta el procedimiento que proponemos para el análisis científico. La estructuración de los contenidos de la UD es uno de los objetivos del análisis científico y debe referirse a un marco teórico o esquema conceptual concreto. La UD la definimos por los contenidos que el profesor considere necesarios para proporcionar al alumno un esquema conceptual científico sobre el objeto de estudio. Como profesores no nos interesa que el alumno adquiera uno o muchos conceptos aislados, sino que los utilice en un entramado conceptual más complejo que le permita explicar hechos o fenómenos de una manera similar a como lo hace la Ciencia. Puesto que el desarrollo de un esquema conceptual sólo es posible mediante el establecimiento de relaciones entre conceptos y la ampliación de sus significados, la delimitación del esquema es importante. La amplitud y duración de una UD dependerá de la amplitud y complejidad del esquema conceptual que decidamos desarrollar. En el procedimiento que proponemos, se comienza seleccionando el contenido científico en términos generales, lo que vendría a constituir un índice de los hechos de interés. Incluir contenidos que consideren aspectos relativos a la identificación. intemretación v avlicación del objeto de estudio es un criteriode seleccihn Coherente con la Naturaleza de la Ciencia. Los sistemas materiales (el agua, los alimentos, los circuitos eléctricos...), fenómenos (la flotación, los cambios de estado, la fotosíntesis ...) o ambos aspectos conjuntamente (las soluciones y el proceso de disolución, el aparato digestivo y la digestión, circuitos eléctricos y electricidad ...) son objetos de estudio en la enseñanza de la Ciencia. Decidir qué contenidos pueden ser necesarios para la identificación supondrá responder a las preguntas: ¿qué es? o ¿qué ocurre? Este contenido tiene un carácter descriptivo y nos debe permitir conocer aquellas propiedades o funciones características. Por tanto, en relación con el objeto de estudio debemos seleccionar aquellos hechos, conceptos, principios o leyes que consideremos relevantes para ese fin. Para los contenidos de interpretación debemos responder a las preguntas: ¿por qué es así? o ¿por qué ocurre de este modo? Es un contenido que tiene un carácter explicativo y nos debe permitir ir más allá de los aspectos perceptivos. Debemos seleccionar aquellas teorías o modelos que expliquen el fenómeno o el comportamiento del sistema. Seleccionar los contenidos referidos a la aplicación, como tranferencia a otras situaciones, supondrá responder a las preguntas ¿para qué sirve ese conocimiento? o ¿qué nos puede explicar? Es un contenido que tiene un carácter funcional y predictivo, y nos debe permitir mostrar la relación entre la ciencia, la tecnología y la sociedad. Problemas cotidianos y domésticos de diversa índole, problemas relativos al medio ambiente, a la salud, procesos industriales, actividades lúdicas ... en relación con el objeto de estudio deben incluirse en la unidad. Una vez seleccionados los contenidos de la UD, la explicitación del esquema conceptual de la misma nos permite delimitar los conceptos y relaciones más relevantes de dichos contenidos. Un esquema conceptual puede explicitarse mediante «mapas de conceptos» (Novak y Gowin 1988). Dependiendo de la complejidad y amplitud del esquema, necesitaremos uno o más mapas. Es importante recordar que éstos son tan sólo representaciones de los esquemas conceptuales, pues las limitaciones de la técnica tan sólo permiten resaltar los conceptos y relaciones más relevantes. Creemos que el uso de esquemas conceptuales es habitual entre el profesorado, aunque la técnica que utilice para representarlos (guiones, resúmenes ...) sea más rudimentaria que los mapas. Aunque existen otras técnicas para representar esqueENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993,ll (1) 37 INVESTIGACIÓN Y EXPERIENCIAS DIDÁCTICAS mas conceptuales (redes de conceptos, diagramas de flujo, diagramas de llaves...), nosotros pensamos que los mapas tienen un especial interés por ser un instrumento educativo basado en la teoría del aprendizaje significativo de Ausubel. La delimitación de los contenidos procedimentales debe supeditarse al entramado conceptual al que queramos llegar, pues sólo así estos nuevos contenidos tendrán significado científico, perdiendo su carácter anecdótico (experiencias inconexas, descontextualizadas...). Para identificar los procedimientos que pueden estar implicados, consideramos útil el marco de reflexión de las «cuatro preguntas)) que propone Gowin (Novak y Gowin 1988) para el análisis de las tareas de enseñanza. Su adaptación para seleccionar los contenidos procedimentales de la UD nos lleva a proponer, en relación con un hecho del objeto de estudio, la siguiente secuencia: 1. ¿Cuál es el conocimit:nto al que pretendemos llegar con los procedimientos que seleccionemos? («afirmaciones de conocimiento»). 2. ¿A qué preguntas o problemas da respuesta ese conocimiento? («preguntas determinantes»). 3. ¿Qué conceptos están implícitos en esas preguntas y debe conocer el alumno para encontrarle sentido al estudio del hecho seleccionado? («conceptos claves pertinentes~). 4. ¿Cuáles son los proceclimientos que se requieren para responder a las preguntas determinantes y llegar a las afirmaciones de conocimiento que deseamos que aprendan nuestros alumnos? («métodos de investigación»). Dado que los aspectos a considerar en un esquema conceptual pueden ser diversos y, por tanto, diversas también las afirmacione:~ de conocimiento a las que llegar, deberemos seleccionar aquéllas que nos ofrezcan mayores posibilidades en la delimitación de los procedimientos. Se trata, en consecuencia, de delimitar de los procesos básicos e integrados con los que se aborda la resolucióri de problemas científicos, aquéllos que sean más relevantes para los aprendizajes de los contenidos conceptuales de la UD. Es importante señalar que, puesto que los contenidos procedimentales han de permitir al alumno adquirir conceptos, desarrollar actitudes y llegar en último término a alcanzar un alto grado cle autonomía en el aprendizaje (Hemándt:~ 1989, Sanmartí et al. 1990), son a la vez contenidos de enseñanza y mediadores del proceso de aprendiza-je. La delimitación de los contenidos actitudinales se facilita una vez realizados los conceptuales y procedimentales, pues con éstos se van a generar unas actitudes determinadas o, más concretamente, valores y normas. Las actitudes a su vez guían los procesos perceptivos y cognitivos que conducen al aprendizaje de contenidos conceptuales y procedimentales (Sarabia 1992). Los contenidos de aplicación seleccionados nos proporcionan especialmente una referencia para las actitudes, ya que la relación Ciencia, Tecnología, Sociedad es una fuente importante de actitudes hacia la Ciencia y el trabajo científico. Del mismo modo, los procedimientos seleccionados tienen también especial relevancia en la construcción de actitudes científicas y hacia la Ciencia, así como en la utilización de normas. Otros contenidos actitudinales estarán más relacionados con formas de trabajo en el aula. 11. Una vez estructurados los contenidos de la UD desde una perspectiva científica, aunque no exenta de la intencionalidad didáctica con la que el profesor realiza la tarea anterior, proponemos el análisis didáctico con el objetivo de delimitar los condicionantes del proceso de E/A. Dentro de esta tarea vamos a centramos en la capacidad cognitiva del alumno por ser este factor determinante de lo que es capaz de hacer y aprender en cualquier situación. Obviamente, no es el único condicionante del proceso de E/A, pues inciden otros factores como la competencia profesional del profesor, los hábitos de trabajo de los alumnos, sus actitudes e intereses, el ambiente del aula, los recursos del centro ... generadores de problemas a los que no es posible dar respuesta puntualmente. Algunos de ellos se considerarán globalrnente cuando nos planteemos las estrategias de enseñanza y se realice la selección de actividades. Dos referencias podemos considerar como indicadores de la capacidad cognitiva del alumno: sus conocimientos rev vi os sobre el tema v el nivel del desarrollo o~eratorio donde se encuentran 1;s alumnos (Col1 1986) en relación con las habilidades intelectivas necesarias para la comprensión de la Ciencia. El diferenciar ambos factores responde a una exigencia analítica y epistemológica, pues proceden de teorías distintas (teoría del aprendizaje y teoría del conocimiento), aunque para nosotros tienen en común el ser útiles por explicar las dificultades que los alumnos pueden tener para el aprendizaje de los contenidos de enseñanza seleccionados. Lo que el alumno sabe sobre un contenido determinado, o en relación con una tarea de aprendizaje constituyen sus conocimientos previos y es minifiesta su importancia en la realización de aprendizajes significativos (Posner et al. 1982, Nusbaum y Novik 1982, Osborne y Wittrock 1985, Driver 1986). Lo que proponemos para analizar y considerar este referente es partir del esquema conceptual que define la UD, y que deseamos compartir con el alumno, e indagar en los conocimientos previos de los alumnos sobre los conceptos y relaciones más relevantes del mismo, así como sobre aquellos conceptos que sin ser contenidos de la UD constituyen requisitos previos del aprendizaje de los nuevos conocimientos. La importancia de conocer las ideas de los alumnos no radica sólo en detectar errores sino, y con el mismo interés, también sus aciertos, pues ambos tienen la misma relevancia en la estructura cognitiva del alumno y ambos serán las herramientas conceptuales que utilice para hacer inteligible la nueva información que incorporeENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (1) mos en el proceso de enseñanza. Así, al planificar la enseñanza de una UD, debemos conocer lo que nuestros futuros alumnos saben, lo cual plantea en cierto modo un problema, pues es posible que ni los conozcamos. Las aportaciones de la investigación educativa palian este problema en gran parte, al conocer sus características generales y disponer de un amplio inventario de ideas sobre contenidos usuales en la enseñanza de las ciencias, tanto de los conocimientos previos a la enseñanza como de su evolución con el proceso de E/A (Hierrezuelo y Montero 1989, Driver et al. 1989, Pozo et al. 1991). Bien para contrastar la información bibliográfica en nuestro contexto educativo o bien porque sea necesario indagar en temas de interés insuficientemente tratados, puede ser necesario realizar exploraciones en nuestras aulas. Diversas son las técnicas y estrategias utilizadas (entrevistas, cuestionarios, pruebas experienciales, tareas razonadas ...) para detectar las ideas de los alumnos (García-Estañ et al. 1988, Giordan y Vecchi 1988, Driver et al. 1989, Pozo 1992). En cualquier caso, las indagaciones, bibliográficas o en el aula, deben estar dirigidas hacia aquellos contenidos seleccionados como relevantes desde la perspectiva científica y sobre los que presuponemos que los alumnos tendrán serias dificultades bien por nuestra experiencia docente o por la información recabada. Nos hemos referido al estadio de desarrollo operatorio como el otro factor determinante de la capacidad cognitiva del alumno. Nos parecen relevantes las aportaciones de Shayer y Adey (1984), pues nos proporcionan un marco explicativo (Taxonomías 1 y 11) de utilidad para el objeto de esta tarea. Concretamente, nos describen cómo se desarrollan diferentes esquemas de conocimiento necesarios para la comprensión de la ciencia (conservación, equilibrio de sistemas, control de variables ...) y cómo interacciona el niño con el mundo físico que le rodea (actitud investigadora, razones de los hechos, uso de modelos...). Desde este marco podemos contrastar las exigencias cognitivas del contenido de enseñanza seleccionado con las habilidades intelectivas y posibilidades de razonamiento de los alumnos para el procesamiento de la información, lo que nos permitirá disponer de explicaciones más consistentes de muchas dificultades de los alumnos a las que somos sensibles los profesores como consecuencia de nuestra experiencia docente (cálculo numérico, identificación de variables, capacidad de abstracción...). Puesto que los diferentes tópicos científicos que constituyen los programas básicos de Ciencias (Secundaria Obligatoria y Bachillerato) pueden presentarse en sucesivos niveles de complejidad y desarrollo conceptual, la información procedente de las exigencias cognitivas de los contenidos nos permitirá valorar la conveniencia de abordarlos con un nivel de diferenciación conceptual determinado o la manera de abordarlos de forma que sea posible su comprensión. Para nosotros esta valoración debe hacerse más que con un sentido restrictivo con uno progresivo que favorezca el aprendizaje y contribuya al desarrollo de las habilidades intelectivas deseables en el estudiante de ciencias. Lógicamente, no sólo se trata de identificar los condicionantes que el alumno tiene para aprender, sino que es necesario establecer conclusiones pertinentes para el proceso de planificación y, por tanto, dirigidas a la toma de decisiones sobre la enseñanza. En los siguientes aspectos deben centrarse nuestras conclusiones: a) el punto de partida del esquema conceptual que queremos desarrollar; b) los conceptos más problemáticos; c) la adecuación de los procedimientos implicados; d) los objetivos prioritarios relativos al aprendizaje del alumno; e) las actividades que hemos de seleccionar para favorecer el proceso de aprendizaje; f) las referencias que debemos considerar para la evaluación de los aprendizajes de los alumnos. Para terminar, queremos puntualizar que el considerar tanto las ideas de los alumnos como sus habilidades de razonamiento no nos dan una solución única al problema del diseño de la UD o, dicho de otro modo, no nos garantizan el éxito de nuestra enseñanza, pero sí constituyen un punto de partida importante para acercarnos a la solución de muchos problemas del aprendizaje que se plantean en el aula y una posible explicación a las dificultades que el aprendizaje de la Ciencia plantea a los alumnos. 111. Realizados los análisis científico y didáctico, la siguiente tarea que proponemos es la selección de objetivos. Es necesario que el profesor reflexione sobre los aprendizajes que desea favorecer en los alumnos, considerando simultáneamente los resultados de los análisis científico y didáctico, y que concrete en un conjunto de objetivos a conseguir sus intenciones educativas. La reflexión y toma de decisiones del profesor deben estar guiadas por criterios coherentes con el nivel educativo y con el concepto de UD que proponemos. La selección de objetivos debe tener como referencia el nivel educativo en el que estamos y más concretamente la que nos proporcionan los Objetivos Generales de Area, que se definen en el DCB, o aquéllos que se especifiquen para el Area de Ciencias en los Proyectos de Centro (Col1 1987, MEC 1989). Así mismo, debe estar dirigida por los contenidos relevantes (conceptuales, procedimentales y actitudinales) implicados en el desarrollo del «esquema conceptual» que define a la UD, más que por el logro de múltiples conceptos, leyes aisladas, habilidades puntuales .... El abordar la selección de objetivos tras los análisis científico y didáctico debe servir para que contemplemos no sólo los contenidos científicos que queremos trabajar en el aula, sino también las experiencias previas y posibles dificultades de aprendizaje de los alumnos. Creemos que la confusión a menudo habitual entre contenidos y objetivos desde esta visión puede paliarse, pues es fácil comprender que un mismo contenido de enseñanza pueda plantearse con diferentes niveles de complejidad e implicando a los alumnos en diferentes estrategias de aprendizaje. El análisis didáctico nos ayuda a seleccionar objetivos más acordes con ambos puntos de partida: contenido-alumno y diferenciar por tanto contenido científico de objetivo didáctico. ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (1) Uno de los problemas que surgen en esta tarea es el decidir el nivel de concreción con que formulamos los objetivos didácticos. Creemos que el nivel óptimo vendrá dado por la utilidad que tenga tanto para compartir con otros profesores las intenciones que dirigen la selección de estrategias didácticas y de evaluación de la unidad, como para dirigir el proceso de revisión de la UD tras su puesta en práctica en el aula. Sin embargo, buscar el equilibrio no es fácil, pues una concreción excesiva puede llevarnos a una lista demasiado amplia de objetivos y esta atomización puede hacernos perder la visión global que se requiere de la UD. En cualquier caso, debemos recordar que la formulación no ha de convertirse en una descripción de los resultados y conductas observables esperadas en nuestros alumnos, ya que no podemos olvidar que el carácter constructivo del aprendizaje supone la obtención de resultados particulares para cada alumno según sus peculiaridades y, por tanto, el desarrollo de capacidades en los alumnos no puede ser medido por determinadas conductas observables idénticas para todos. IV. Para desarrollar una lección, el profesor debe adoptar unas normas de actuación ante las que espera que los alumnos respondan de una determinada manera. La selección de estrategias didácticas tiene por objeto el que estas normas de actuación sean eficaces para el logro de los objetivos propuestos. Creemos necesario diferenciar, dentro de la estrategia didáctica de un profesor, sus planteamientos metodológicos, la secuencia de enseñanza, las actividades de enseñanza y los materiales de aprendizaje córno cuatro conceptos que nos permitirán comprender como se concreta la acción en el aula y nos serán útiles para la realización de esta tarea. Los planteamientos metodológicos nos informan sobre las funciones que profesor y alumnos desempeñan en el proceso de EIA y están determinados por las teorías y creencias personales que el profesor sustenta, fundamentalmerlte, sobre lanaturaleza de la Ciencia, lanaturaleza del proceso de EIA y la función del sistema educativo. Aunque existen otros hechos determinantes de gran importancia como las limitaciones y posibilidades del profesor (Clark y Peterson 1990) destacamos los anteriores por considerarlos esenciales para reflexionar el origen de la metodología del profesor y estar relacionados con las tres primeras tareas que planteamos en el modelo de planificación. Cada profesor, como individuo formado en un área científica, tiene sus propias creencias sobre lo que es la Ciencia y el papel que debe jugar en un sistema educativo, lo que se traduce en preferencias sobre el contenido (conocer leyes, manejo d~e aparatos, resolución de problemas ...) a la hora de enseñar o la utilización de determinados recursos (explicación del profesor, laboratorio, vídeo ...). Es necesario saber también que los planteamientos metodológicos bajo los que hemos sido instruidos, o cualquier otro, son consecuencia de una teoríade enseñanza y ésta a su vez es precedida por una teoría de aprendizaje. Querámoslo o no, por lo tanto, el profesor está transmitiendo una imagen, de la Ciencia y del proceso de EIA, que será aprehendida por sus alumnos y que éstos utilizarán para solucionar sus problemas escolares (preparación de exámenes, realización de trabajos...), adquiriendo por tanto unas estrategias de aprendizaje directamente relacionadas con las teorías que, sobre la Ciencia y el proceso de EIA, «transmite» el profesor. Scott (1989) describe las principales diferencias entre dos concepciones del proceso de EIA, la de transferencia de conocimientos y la de construcción de conocimientos. Una síntesis de estas diferencias es aportada por el equipo del proyecto CLIS (AAVV 1987b). El cuadro «Concepciones sobre el proceso de E/A» (Fig. 4) amplía esta síntesis destacando no sólo diferencias sino semejanzas. Pensamos que este análisis puede servir para que cada profesor reflexione sobre su situación personal y pueda plantearse estrategias que le permitan realizar aproximaciones hacia planteamientos más coherentes con la concepción constructivista. Figura 4 Concepciones sobre el proceso de enseñanza-aprendizaje. ayuden al alumno a construir significados Unos mismos planteamientos metodológicos pueden traducirse en acciones docentes diferentes (Gil y Martínez 1987, Driver 1988, Coscrove y Osborne 1991). Definir la secuencia de enseñanza es necesario para concretar cómo vamos a llevar al aula nuestros planteamientos metodológicos. Para ello debemos señalar las fases o etapas, incluidas en su desarrollo resaltando el objetivo u objetivos que persiguen. Con el cuadro «Secuencia de enseñanza» (Fig. 5), queremos reflejar la diferente intencionalidad de una misma secuencia, igual número v denominación de las fases en función de los metodológicos. Independientemente de la terminología y el número de fases que utilicemos, lo importante 3 diseñar la secuencia de énseñanza es que distribuyamos el contenido seleccionado precisando cómo desarrollaremos el esquema conceptual de la UD, es decir decidir cuál será el camino que seguiremos. Haber ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993,ll (1) Figura 5 Secuencia de enseñanza. debemos seleccionar. La relación entre objetivos didácticos y actividades no es biunívoca, pues es posible que un objetivo requiera la selección de varias actividades o que una actividad persiga varios objetivos. La relación objetivos-actividad debe plantearse globalmente. Concepción 1' Fase Iniciación 2' Fase Información 3# Fase Aplicación 4n Fase Conclusión La intencionalidad de la actividad vendrá determinada por la fase de la secuencia de enseñanza a la que se destina, lo que puede hacer que un mismo contenido se plantee con diferentes niveles de información, o dirigismo, para el alumno. Esta segunda consideración hace que las posibilidades sean diversas; por ejemplo, la solubilidad de sólidos en líquidos es un hecho experimental sobre el que pueden plantearse actividades diferentes para las fases de iniciación, información y aplicación. Un libro, un vídeo, un termómetro, una lámina ... son materiales de aprendizaje que utilizamos en diferentes actividades. Aunque generalmente son estos conceptos los que asociamos con el de «material de aprendizaje», vamos a referirnos exclusivamente a aquellos materiales escritos en los que se concreta la estrategia didáctica que estamos planificando y que llevaremos al aula. TRANSFERENCIA a) Contextualizar la nueva unidad en relación con otros conocimientos b) Organizar el contenido que se va a desarrollar c) Motivar (interesar) al alumno por el contenido a) Introducir nuevos conocimientos (conceptuales, procedimentales, actitudinales) a) Demostrar en la práctica los presupuestos teóricos b) Resolver problemas teóricos y10 prácticos C) Ampliar los conocimientos introducidos a) Resumir (resaltar) las principales ideas b) Repasar el contenido de la unidad Los materiales de aprendizaje que utilicemos deben mostrar claramente la estrategia didáctica del profesor, pues van a ser los instrumentos mediante los cuales el profesor comunica tanto el contenido de su enseñanza como su concepción. Aunque lógicamente no creemos que deba descartarse ninguna opción de antemano, o que sea posible generalizar sobre lo que resulta más o menos conveniente, proponemos que la estrategia didáctica del ~rofesor se articule en torno a tres materiales de amenCONSTRUCCI~N a) Igual b) Igual c) Igual d) Explicar (poner de manifiesto semejanzas y diferencias) las ideas previas de los alumnos a) Clarificar e intercambiar ideas previas b) Exponer a los alumnos a situaciones de conflicto cognitivo c) Generar o introducir nuevas ideas d) Evaluar la potencialidad de las nuevas ideas a) Uitilizar las nuevas ideas en diferentes situaciones (conocidas y novedosas) a) Revisar el cambio en las ideas b) Mostrar el proceso de EIA seguido dizaje: el programa-guía, las hojas de trabajo y ef cuadefinido el esquema conceptual utilizando mapas de derno del alumno. conceDtos vuelve a ser útil. Creemos. como dice Novak. que «il mapa nos muestra posibles rutas de aprendizaje» y son con ellas con las que podemos hacer corresponder posibles secuencias de enseñanza. La elección de una u otra debe ser coherente con la necesidad de partir de las ideas previas de los alumnos y, por tanto, con los resultados del análisis didáctico. El «programa-guía» nos describe la secuencia de enseñanza en términos genéricos, relatando el conjunto de actividades incluidas en ellas (Gil et al. 1991). Debe concebirse como una propuesta de desarrollo de la UD o lección, y como tal debe ser abierto y sujeto a las modificaciones Que se reauieran durante su desarrollo como la supresidn de unaactividad prevista o la include la y de la UD, sión de una no prevista. El nivel de explicitación en la puede ser necesario que su desarrollo requiera una o más elaboración de este material dependerá de si se concibe secuencias de enseñanza o bien que la secuencia incluya como de uso exclusivo para el profesor o también para fases reiterativas (AAVV 1987a, 1987b, Valcárcel et al. alumnos. 1990), como por ejemplo: Iniciación 1Información 1Iniciación 2Información 2AplicaciónConclusión. Las «hoias de trabaio~ amplían el contenido de la activiEn el aula, el desarrollo de la UD ocurre a través de un conjunto de actividades de enseñanza. Entendemos por actividad cualquier tarea diferenciada que se realiza en clase por el profesor o los alumnos en relación con los objetivos didácticos. Así, por ejemplo, el planteamiento y resolución de problemas, la explicación del profesor, la puesta en común, un trabajo de consulta bibliográfica, la resolución de cuestiones en eaui~o ... son actividades dad y dan indicaciones su desarrollo. Deben proporcionar información clara sobre los diferentes aspectos que se requieran para su ejecución, tales como el objeto de la actividad, los materiales que se precisan, el procedimiento a seguir, cuestiones a resolver ... Lógicamente, no es posible generalizar sobre el contenido de las hojas de trabajo, pues dependerá tanto de la intencionalidad como del contenido de la actividad. de enseñanza. Cada actividad tiene un contenido y una R~~~~~~~ a la necesidad de las hojas de trabajo para intencionalidad que la hacen diferente, y son estos inllevar a cabo las actividades que aparecen en el progradicadores los que deben guiar nuestra selección. ma-guía, resulta evidente su necesidad, por ejemplo cuañdo se realizan en equipo, pues, al margen de orienRespecto al contenido, son los objetivos didácticos qué taciones verbales, deben darse indicaciones por escrito nos marcamos los que nos indicarán qué actividades para que puedan consultarse cuando surjan dudas o ENSEÑANZA DE LAS CIENCIAS, 1993, 11 (1) 41