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Complutum Extra, 6 (1), 1996: 63-74 EL NEOLÍTICO DEL 1X0 Y VIII0 MILENIO B.P. EN EL LEVANTE NORTE: APORTACIONES DEL YACIMIENTO DE TELL HALULA (VALLE DEL ÉUFRATES, SIRIA) Miquel Molisí * Res uwsn.- Se presenta una primera síntesis sobre los trabajos que se están realizando en tel? 1/ahilo (1/alíe del Éufrates, Siria) que proporcionan una ocupación continuada desde el horizonte cronológico—cultural del periodo Pre-Pottery Neolithic fi (PPNB) medio hasta el final de las etapas históricas de la primera mitad del VII milenio B.P. (8700 B.P. y 7400 H.P.). El análisis detallado para cada horizonte histórico permite observar la continuidad de la evolución culturaL con la incorporación de transformaciones significativas como son: el proceso de domesticad 6,, animal, la aparición de las primeras producciones cerámicas, cambios en la gestión y explotación de las materias primeras, progresiva complejidad en el uso del espacio y de estructuras arquitec - tónicas. Su inclusión en el marco histórico regional y general permite acerca rse al proceso de consolidación da las primeras sociedades agnicolas. Aasm4a - Ita chis paper. 1 show a preliminarv svntheses about actual research work iii Tel? Halula (Ru - phrates valley, Syria). This site provides a continuous occupation fra»: the U te/elle Pre-Pottery Neolizhic fi pitase (PPNH) until the end of histori cal pitases o?’ thefirsc half of 7eh. Millennium HP (8700 HP atad 7400 BP). A derailed ana/vsis of eacl: archaeologícal atad histonical pisase allows ¿he observation of a continnoas cultu - ral evolution, atad tite onigitas of sign(/icant transformations, like animal dontescication, the finst pottety pro - ductions, changes in mv’ material exploitation and distnbution, tite ave?; more complex stnucturing and use of space atad the associated architecconic senuctures. Tite relattonship between cultural evolution al Telí Halula, and the hnstorscalframe of reference in che regio?: and be votad allo,t’s a;; understanding of the process ofcon - solidarion offirs¡ agraria:; societies. P~4L4.BR4s CMB: Prehistoria. Próximo Oriente, Neolítico. Ka’ lJ’onns: Prehistorv. Near East, Neolití sic. 1. INTRODUCCIÓN La región del norte de Siria, en particular el valle del Éufrates Medio, se ha configurado como una de las zonas más significativas del Próximo Oriente en el proceso de conocimiento de la transfor - mación social y económica que representa el paso de los poblados de cazadores-recolectores a aquellosque desan’oiian una economía agrícola y ganadera. En los años 70 y 80 los yacimientos de Mureybet (Cau - vin 1976), Cheik Hassan (Cauvin 1978) y Abu Hu - reyra (Moere 1975), pusieron al descubierto docu - mentos que han permitido establecer la evolución so - cio-económica de esta transformación y emitir las in - terpretaciones históricas consiguientes (Cauvin 1978, 1989; Moore 1985; Cauvin yCauvin 1993). Las nuevas excavaciones en curso en la re - gión del futuro embalse de Tichrine. realizadas en el mareo de la Campaña de Salvamento propuesta por la “Direction Générale des Antiquités” de la RA. de Siria, van a permitir ampliar y revisar nuestros cono - cimientos sobre esta transformación. EJ objetivo dcl presente artículo es presentar una visión sintética del estado actual del conocimien - lo del proyecto de investigación sobre uno de los asentamientos prehistóricos y su incidencia en el mareo histórico evolutivo propuesto para la región. En efecto, los trabajos de la Misión Arqueológica EsÁrea de Prehistoria. Facultal de LIdies, Universital Autotiomun de Barcelona. 08193 Bellaterra.
64 MIQUEL MOLIST pañola de telí Halula intentan, desde 1989. poí’er en evidencia las características históricas de las priíne - ras sociedades productoras en esta zona del Levante Mediterráneo’. No quisiéramos finalizar esta intro - ducción sin un recuerdo entrañable para el Dr. M. Fernández-Miranda, que conoció y apoyó siempre es - te proyecto. 2. BREVE ESTADO DE LA CUESTIÓN SOBRE EL IX’ Y VIII” MILENIO EN EL VALLE MEDIO DEL RÍO ÉUFRATES La región del valle medio del Éufrates cons - tituye una de las pocas regioíies del Próximo Oriente doíide en el estado actual de la documentación se constata una contiíiuidad de poblaíniento entre el X” y el VIII0 milenio SP. y, por tanto, donde se ptíeden observar las transformaciones progresivas en los as - pectos dc hábitat, actividades técnicas, prácticas de subsistencia, etc., hecho que permite estudiar en de - talle el proceso de transformación de las sociedades dc cazadores-recolectores a las primeras sociedades productoras. Aunque el ciclo completo de estas traíisfor - ¡naciones se inicie en el 5<” milenio, creemos oportu - no hacer un primer balance del estado del conoei - miento antes de presentar las nuevas informaciones. referidas a la parte final del proceso, es decir los mi - lenios —1X0 y VIII0—, que son los más afectados por los nuevos docuínentos que ~‘amos a presentar. Re - cordeínos, no obstante, qtíe las características que “a - mos a estudiar se preseníaíl en clara continuidad con las observadas en los períodos precedentes en esa misma región (Cauvin 1989; Cauvin 1994; Moore 1985). La configuración del horizoíite histórico lía - mado tradicionalmente Pre-Potterv Neolithicfl(PP NS) medio (9200-8500 SP.)2. se constata primera - mente en el hábitat. Así, Abu l-lurevra. yacimiento más representativo dc esta fase, muestra en el mo - íncnto dc su reocupación. después de su abaíidono durante el horizonte Pre-Potterv Neolithic A (PPNA). la consolidación de los poblados agrícolas, cada vez con extensiones más amplias (cerca de 8 ha.). Por otra parte, con respecto al hábitat construido, sc de - tectan nuevas técnicas y concepciones arquitectónicas destacando las construcciones con i’arias habitacio - nes, realizadas eíi adobe. con los suelos y la cara iíi - terna de los muros re~’estidos de un enlucido de cal, a veces pintado. Hogares, hornos y silos constituyen dispositivos ya plenameíxte integrados en las cons - trucciones domésticas (Moore 1915). A nivel económico, si bici~ existe la probabi - lidad de que anteriorniente se practicase una agricul - tura pre-doméstica. es a partir de estos momentos que la agricult¡íra de ~‘ariedadcsdomésticas está ple - namente implaíitada, tanto con el cultivo de cereales como cl de leguminosas y apreciándose también las primeras evidencias de una domesticación de ovicá - pridos. La documentación p¡íblicada de la fase Abu l-lurevra 2 (Mocre 1975; Legge 1996; Heimer 1992) así parecen indicarlo aunque persiste la duda de la cronología precisa de este horizonte en ese aseíita - niieíito3. La consolidación dc las técnicas de talla la - minares iniciadas desde el Mureybetiense fiíial. con - tinúa proporcionando uíi utillaje con numerosas p¡ín - tas de flechas, las más comunes de tipo Biblos. Para - lelamente asistimos al desarrollo de la fabricación y la títilización de hachas pulimentadas. El alImento de la obsidiana es igualmente importante con una ten - dencia a la ampliación de las fueíites de aprovisiona - mieíito. constatándose no sólantente materiales pro - venientes de Capadocia, como en los períodos ante - riores, sino también de Anatolia Oriental (Catívin 1991). En el mundo simbólico y artístico, cabe seña - lar la prescílcia de rituales propios del ínundo cííltu - ral PPNB con depósitos y la exposicióíi de los crá - neos híímanos sobre los s¡íelos del hábitat, prácticas va doctíjuentadas en Murevbct y Abu Hureyra. En la rase del PPNB reciente (8500-8000 8. se constata una continuidad de poblamieíito en Abu Hurevra, al mismo tiempo qiíe aparecen íiuevos vacimielitos, bieíi en el curso más inferior del Eufra - tes como Bouqras (Akkermans et ahí 1983: Rooden - berg 1986), bien en la parte más alta del mismo va en Anatolia, como Gritille (Voigí 1986) o Havaz (Roodeíibcrg 1989). Los documentos de Bouqras muestran una mayor complejidad dc las arquitecturas domésticas, con casas de cinco o ínás habitaciones junto a íííia disposición más compleja y estructurada del espacio habitado. Mientras que en la mayoría de aspectos se observa uíia continuidad con la fase anterior. eíi el campo tecnológico se constata al final del período —hacia el 800<) SP.—. LIna eclosión de las artes del fuego con la fabricación de la primeras producciones cerámicas bieít en el ~‘alle mismo del Éufrates, por ejemplo en Souqras. bien en los poblados del valle paralelo del rio Balikh: telí Assouad o Damishilva (Le Miérc 1986). A nivel de economía de subsisteíicia se ha doctímentado en estos poblados la plena consolida - ción dc las técnicas agrícolas, con la generalización del cultivo de nuexas especies de cereales (trigos Ite - xaploides), como por ejeínplo el trigo dííro (Tniticum .Iestivu¡?¡/Dumum). anteriorínente sólameíite localiza—
EL NEOLÍTICO DEL IX” Y VIII” MILENIO H.P. EN EL LEVANTE NORTE 65 dos en el oasis de Damasco y que ahora se documen - tan incluso en las zonas estépicas como Bouqras. La expansióíx afecta igualmente al culti~’o de las legumí - nosas. como lo indica el inicio de la explotación del lino en Telí Limad (Levante central). Pero la conso - lidación de las nuevas actividades económicas se ob - serva sobre todo en el ínundo de la explotación ani - mal, donde se confirma la ganadería de ovicápridos. La domesticación del buey está docuínentada en mo - mentos posteriores, poco antes del 8000 SP.. eíx los asentaluicíltos con medio aínbicnte fluvial, como por ejemplo Souqras o Hayaz. o incluso en la costa como Ras Sltamra (Helmer 1992). La docuntentación del VIII milenio B.P. pa - ra la zona del Medio Éufratcs se vuelve más escasa y dificil de sintetizar. Aunque los asentamientos de Bouqras. Abtí Hurevra y Gritille continúen estando ocupados durante los primeros siglos, rápidamente se abandonan. La poca documeíxtación piíblicada dif¡ - culta hacer tín balance más amplio. Sin duda ésta es una de las razones por las que Hours y Copelaud (1983) proponían el fin del papel activo del ~‘alle del Éufratcs e incítíso una deserción de la población dc esta zona en beneficio de regiones ínás al ocste o es - te. Estas últiínas zonas preseíitan. en efecto, un po - blamiento más intensivo, al ínismo tieínpo que la presencia de cerámica permite la definición de grtí - pos culturales tales coíno la “zoíia Siro-ciliciana” pa - ra los grupos establecidos a lo largo de la costa ínedi - terránea, o la zona del Khabour y de los afluentes del Éufratcs situados ínás hacia el Este. 3. LOS NUEVOS DOCUMENTOS DE TELL IzIALULA El ~‘acimieíitode telí Halula se halla en el margen derecho del río Etífrates. cerca de la actual población de Djerablous. en el norte de Siria. Su ubi - cación precisa es iíiteresante ;‘a que se sitúa a 1 kín. del actual valle fluvial, está eí la confluencia de tres ecosistemas diferenciados. El de ribera. pues además del Valle citado, al yacimiento le rodean dos cursos de agua (oueds). uno de ellos de carácter permanen - te; el dc rílontaña baja por la estribación localizada en la parte este y sur del asentamiento y fiíialmeíite el de estepa. Los recursos de estas tres zonas, como ~‘eremos, sepáis explotados y su potenciabilidad de - bieron influir en la elección del ascíitamiento. 3.1. La secuencia histórica documentada en Telí Halula en el yacimiento de telí Halula han proporcionado una ocupación continuada desde el horizoíxte crono - lógico-cultural del período Pre-Potterx’ Neolithic E (PPNS) medio hasta el final de las etapas históricas de la primera mitad del VII milenio SP., es decir cu - briendo un periodo en cronología absoluta no calibra - da entre 8700 SP, y 7400 SP. Ha sido también obje - to de excavación una ocupación perteneciente al pe - ríodo Halaf Medio y se han documentado restos dis - persos de materiales en superficie indicarían una ex - tensión de la octípación en etapas más recientes (Obeid. Bronce 1). 3.2. La Fase de ocupación del horizonte PPNB medio Hasta la acitíalidad. se ha excavado de esta fase una superficie cercana a los lOO m2. por el mo - mento reconocida sólaínente en la parte sur del Telí e instalada directaínente sobre el suelo virgen. Las dataciones absolutas disponibles la si - túan en la primera mitad del IX milenio H.P. (De las dos dataciones una se considera correcta 8700+60 y otra demasiado antigtía 9520+180). Se Itan documentado hasta la actualidad un minino de seis niveles, evidenciándose una sucesión de consmnlcciones. ocupaciones y abandonos de las casas. con espacios exteriores asociados. La exten - sión global de la ocupación es difícil de determinar a partir de la doctíínentación actual. 13. Arquitectura y caracterización del espacio Se han excavado dos construcciones comple - tas, tiria dc las cuales presenta una simple reconstruc - ción, mientras que la otra tiene una compleja vida con remodelaciones y reconstrucciones al menos en cuatro etapas. La arquitectura de ese momento se ca - racteriza por la presencia de construcciones de planta rectangular de tipo pluricelular, con dos o tres habi - taciones. El material dc construcción es el adobe o el tapial, en algún caso aislado sobre una fundación de piedras. Los suelos y las caras interíxas de los muros están enlucidas de cal; en un caso se ha podido cons - tatar el pasaje entre diferentes habitaciones formado por un tímbral, a su vez, enlucido de cal. En la habi - tación de mayores dimensiones se utica un horno construido. con una técíiica constructiva depurada. Asociadas a estas construcciones se documentan arcas exteriores constituidas por estratos con una pre - sencia ele~’ada de desechos domésticos y algunas es - tructuras como hogares, agujeros de poste..., que nos indican que se trataban de áreas de actividad domés - Los trabajos realizados hasta Ja actualidad
66 MIQUEL MOLIST tica (preparación de alimentos,...) o técnicas (áreas de talla). Hay que destacar en estas zonas la presen - cia de esteras carbonizadas. Una de las construcciones presenta una rí - queza de símbolos interesante, pues, ya que se han documentado cinco sepulturas y también depósitos de bucráneos de Bos Pri?nigenius en cada fase de su re - construcción. Así mismo cabe destacar de esta misma construcción la existencia en una de sus fases, de un muroexterior meridional de forma circular/ovalada a la manera de un ábside. 3.4. Actividades técnicas Industria lítica: Explotación de dos varieda - des de sílex que tendrian una zona de aprovisiona - miento diferenciado. El más usual (grano grueso) provendría del mismo lecho del río Éufrates. mien - tras que la de mayor calidad y usada esencialmente para la fabricación de artefactos tendría un origen más lejano no precisado hasta la actualidad. La técni - ca de fabricación se caracteriza por una talla laminar a partir de núcleos bipolares, entre los cuales desta - can la abundante presencia de naviformes. El utillaje reconocido está formado por una elevada presencia de armamento (esencialmente punta de Biblos). asi como una amplia variedad deotros tipos de útiles: lá - minas de hoz, buriles, perforadores.... La utilización de la obsidiana está confirmada, aunque en unas pro - porciones bajas. El mobiliario pulimentado está tam - bién representado por alguna hacha y balas de honda. Entre el mobiliario fabricado sobre hueso además de los útiles normales, alisadores,--- destacan por su ori - ginalidad las agujas de tipo ‘½ chal clásicas del asentamiento de Mureybet. 3.5, Economía dc subsistencia El estudio arqueo-zoológico y arqueobotáni - co. en curso4, han proporcionado una significativa documentación sobre las actividades económicas de este poblado. En lo que concierne a la explotación animal, los recursos cárnicos se obtienen de manera mayoritaria a partir de la caza, practicada principal - mente sobre el uro (lbs Primigenias» la gacela y el jabalí. De manera más puntual se explotan comple - mentariamente los équidos (E. Ile?nionus y 1: ‘tsi - nus), los cérvidos (Dama Mesopotainica) y las tortu - gas y aves. De las especies que se pííeden considerar domésticas destaca el perro, aunque no tenemos da - tos suficientes que nos evidencien su consumo. La presencia de ovicápridos está también documentada. Se constata para la cabra una dualidad de poblacio - nes que podría indicar la presencia, desde la base, de la forma salvaje y doméstica. La proporción de la oveja aumenta progresivamente desde la base, con la posibilidad que en los niveles inferiores sean salvajes yen los superiores ya domésticas. Estos datos indi - can una explotación diversificada de los recursos ani - males naturales que ofrecen los diferentes ecosiste - mas de la zona. En lo concerniente a la agricultura, el estu - dio preliminar indica una agricultura doméstica ce - realista desde la base: Triticuin Aestivu,n/Duru?n, junto con la explotación de variedades morfológicamente salvajes como Triticul?; mnonococcum o Triti - cuita dicocdu?n o aun cl Hordeu?n spon(aneu?n. El es - tudio posterior indicará si se trata de especies reco - lectadas o ya cultivadas. La presencia de un cultivo y consumo de leguminosas está también documentada a partir de la presencia de lentejas, guisantes y ¡<¡cia. Se ha constatado también la explotación de árboles frutales como el olivo y Prunus. El estudio antracológico en curso muestra una gran variedad de especies (Pistada, quercus. Fraxinus, populus....) indicadores de una vegetación adaptada a un clima más húmedo que el actual con una cubierta vegetal mucho más importante. 3.6. Prácticas funerarias Se documenta una importante variedad en las prácticas sepulcrales. Se han excavado así, un de - pósito de un cráneo en posición secundaria, sepultu - ras individuales primarias (gran fosa con cubierta) y sepulturas secundarias. Cabe mencionar que al me - nos dos de las sepulturas individuales primarias se realizan en una casa habitada. 4. LA FASE DE OCUPACIÓN DEL HORIZONTE PPNB RECIENTE La fase correspondiente al PPNB reciente es conocida actualmente en una amplia superficie (más de 15<) m’) con una importante sucesión estratigráfi - ca en correspondencia directa con la fase aíiterior. Está formada a su vez por niveles de construcciones, con los estratos de sus ocupaciones y abandono, así como con las áreas exteriores asociadas. Además de los elementos disponibles de datación relativa, seis dataciones absolutas permiten situar esta fase de ocu - pación en la segunda mitad del VII milenio. Esta ocupación correspondería al momento en que el espacio del poblado presenta una mayor ex - tensión, con cerca de 8 ha. La disposición de las ca - sas es aislada o dispersa con espacios exteriores entre las diferentes construcciones, ocupados, de manera
EL NEOLITICO DEL IX” Y VIII” MILENIO B.P. EN EL LEVANTE NORTE 67 general, por construcciones domésticas (hogares, hornos enterrados —“fosses-fovers”—) y por con - centraciones significativas de materiales que eviden - cian la práctica de actividades económicas (zonas de Las construcciones domésticas excavadas, presentan todas ellas características muy homogé - neas. Se trata de construcciones sobre fundaciones de piedras con muros en adobes, la cara interna de los cuales está enlucida con cal. Este mismo enlucido re - cubre la mayor parte de los suelos de las habitacio - nes. La planta de estas construcciones es rectangular de tipo pluricelular con tres habitaciones, en las cua - les la presencia de estructuras domésticas permite proponer unas funcionalidades diferenciadas. Así, en la habitación de mayores dimensiones, donde el suelo está enlucido con mayor esmero, se sitúan las estruc - turas domésticas destinadas a la cocción: hogares construidos yhornos. Las dos habitaciones restantes, de dimensiones más reducidas, estarían probable - mente destinadas a funciones complementarias, pues en una de ellas se localizan de manera sistemática los silos. Las áreas exteriores están constituidas por sue - los de tierra batida, constatándose concentraciones de materiales orgánicos (áreas cenicientas,...) asi como estructuras de combustión de tipo simple. Destacaría - mos la ausencia de bucráneos en las fundaciones de las construcciones de esta fase, aunque se haya cons - tatado la presencia de algunas cornamentas de bóvi - dos debajo de los muros, pero sin llegar a constituir una práctica regular. Finalmente, tenemos que señalar el descu - brimiento de un gran muro de aterrazarniento —en curso de excavación actualmente— localizado en la parte sudoeste del Telí (Sector 1) y que con la docu - mentación actual se sitúa cronológicamente a finales de este horizonte PPNB. Se trata de un gran muro conservado en alturas superiores a los tres metros, construido con grandes bloques de piedra, con la fin - ción de mantener una tenaza. La continuidad de los trabajos nos aportarán más datos sobre esta impor - tante construcción. 4.1. Actividadestécnicas En el campo de la industria lítica está fase está caracterizada por la continuidad con la fase an - tenor. Se explota el mismo tipo de sílex. La obsidia - na continúa estando bien representada, si bien con una mayor frecuencia, destacando el hallazgo de nú - cleos con un plano de percusión y taita por presión (“bu/leí’ core”), lo que evidenciada una talla de este material exógeno in silu. Tecnológicamente, el sílex, materia primera más explotada, es objeto de un siste - ma de talla de tipo esencialmente bipolar yunipolar. El utillaje también presenta una ft¡erte conti - nuidad, con las puntas de flecha como categoría más representada. seguidas de las láminas retocadas, ras - padores, buriles,..- Entre las primeras, las puntas dc Biblos son las más atestadas destacando asimismo la presencia de puntas de tipo A¡nuq en los niveles sí - periores. Entre las láminas retocadas, destaca la pre - sencia de un nuevo tipo: la lámina “tronqué” con dorso convexo, con una distribución del lustre carac - terística, constituyendo un tipo de utillaje clásico del PPNB reciente en el área del valle del Eufrates. La abundancia y diversidad del utillaje pulimentado se - ria, sin duda, otra característica dc esta fase. Las ha - chas pulimentadas, los vasos de piedra, las balas de honda constituyen los testimonios más frecuentes. Los objetos de adorno también destacan con las mor - fologías típicas de estas regiones como las “penes papi/Ion” en piedra verde o en obsidiana. El uso de la tierra para la fabricación de objetos también está constatada, empleándose para la fabricación de balas de honda y sobre todo figurillas animales, normal - mente con representaciones de tipo esquemático. La industria ósea es abundante y entre los objetos recu - perados cabe destacar la presencia de un gancho. 4.2. Economía de subsistencia La dinámica de esta fase en lo concerniente a la explotación del mundo animal está claramente diferenciada de lo obsenado en la fase precedente. El estudio arqueozoológico en curso está poniendo de relieve una mayor importancia de los ovicápridos do - mesticados, sobre todo oveja aunq¡íe continúa la ex - plotación de la cabra. A su vez la explotación del buey también constatada, notándose una disminución de la talla de los mismos, con lo cual y si tomamos en cuenta los criterios biométricos podría ser indica - tivo de su domesticación. La representación de los suidos es muy baja lo que dificulta la diferenciación del jabalí de sus formas domesticadas. Este aumento de la explotación de las especies domésticas va acoín - pañado de una disminución en la explotación de las especies cazadas, en particular de las especies que en la fase precedente contituian las principales fuentes alimentarias de tipo cárnico: gacelas, uros, cérvidos y équidos. Se constata igualmente, aunque su impor - tancia sea mucho menor, la continuidad de la explo - tación de pequeñas especies como las aves y tortugas. 4.3. Prácticas funerarias De esta fase se han documentado cinco se - pulturas. Se trata de cuatro sepulturas individuales
68 MIQUEL MOLIST primarias y una quinta igualmente individual pero en posición secundaria. Un balance de las observaciones antropológicas de los individuos descubiertos hasta la actualidad en los horizontes PPNB permite constatar la presencia muy alta de individuos infantiles (más del 70%) y la poca representación de las categorías jóvenes/adultos. Esta sobrerepresentación de los in - fantiles impide una estimación correcta en cuanto a su distribución por sexos. En general son individuos marcados por su gracilidad y la patología mas co - rriente consiste en hipoplasias dentales, enfermedad asociada normalmente con el stress nutricional5. 5. LA FASE DE OCUPACIÓN CO - RRESPONDIENTE A LA PRIMERA MITAD DEL VIII MILEINIO RP. La siguiente fase constatada en Telí Halula corresponde a la primera mitad del VIII milenio B. P.. en continuidad cronológica con las precedentes, a pesar de haberse hallado en otros sectores del telí y por tanto sin continuidad estratigráfica con las prece - dentes. Esta época ha recibido varias denominacio - nes, dada su correspondencia en un sentido amplio a un horizonte “Pre-Halaf’, pudiéndose relacionar con los horizontes culturales, que por ejemplo en la zona litoral constituyen la secuencia Amuq A-B (Braid - xvood 1960) o de Ras Shanu-a VB-A (Contenson 1994) o para las regiones más al este la secuencia es - tablecida en el ~‘alle del Halith (Akkermans 1992). Dado que nuestro estudio está actualmente en curso. preferimos guardar un marco estrictamente cronoló - gico esperando poder definir con mayor precisión nuestras correlaciones culturales. Los datos disponibles proceden de tres secto - res diferenciados de excavaclon. La excavación de los diferentes niveles ha evidenciado construcciones monumentales construi - das en piedra seca, que en los niveles mejor conser - vados pueden llegar a una altura conservada de 1,10 m. Las diferentes partes excavadas hasta la actuali - dad han puesto al descubierto grandes muros (anchu - ra media de 1,20 m.). Tanto sus dimensiones, como los elementos constituidos y las técnicas de construc - ción indican una funcionalidad no doméstica para es - tas arquitecturas. Se trataría, según la documentación actual. de un gran muro, que delimitaría zonas con suelos de tierra batida, sin evidencias de otras estruc - turas. asociados probablemente a áreas de actividad u ocupaciones al aire libre. Entre las estructuras aso - ciadas. distinguirianios una puerta o pasaje en uno de estos muros y destacando conducciones de agua, seguidos en los niveles mejor conservados en una lon - gitud de 16 m.. pero también observados, al igual que los muros de cierre, en los otros niveles. Estas estruc - turas son Losas excavadas en el relleno, con un trata - miento de acabado cuidadoso como lo prueban sus paredes revestidas dc arcilla, a veces incluso de ado - be ycon una ligera pendiente en el fondo, recubierto por una fina capa de pequeños guijarros debajo de una capa de arcilla. Estas estructuras según nuestra interpretación actual serian regueros construidos des - tinados. probablemente. a la evacuación del agua en el setítidos oeste/este del telí. El extremo sudeste del telí presenta tínas condiciones excelentes para la instalación humana. dado su emplazamiento en la confluencia de dos cur - sos de agua (ouadis) que rodean al IdI. ypor ser el punto de me¡or visibilidad sobre el actual curso del Eufrates. En esta zona (sector 557), excavada desde 1992, se ha explorado una superficie dc 228 m2. Los trabajos han puesto en evidencia una sucesión de tre - ce niveles caracterizados por las preparaciones, cons - trucciones yabandonos de grandes conjuntos arqui - tectónicos. Cuatro datacioííes absolutas sitúan estos conjuntos en la primera mitad del VIII milenio (7880-7440 RP.). El siguiente sector de excavación (SS 14) que proporciona información sobre esta fase. se sitúa en la parte norte del IdI donde las pendientes son más suaves y han permitido una excavación dc tipo exten - so (cerca dc 150 m2) exclusivamente en los niveles más superficiales. Han sido reconocidos tres grandes niveles, que a pesar de que no se disponen dc data - ciones absolutas, la datación relativa a partir del re - gistro arqueológico se pueden situar en la fase re - ciente de la secuencia del sector SS 7. Los hallazgos de construcciones de clara funcionalidad doméstica nos permite acercarnos a la arquitectura de este pe - nodo. Se han localizados restos dc seis construccio - nes. de planta rectangular y tipo pluricelular, cons - truidas sobre un zócalo de piedras y con muros de adobe presentando un estado de conservación defec - tuoso. Los espacios exteriores están formados por suelos en tierra batida con estructuras de combustión de tipo simple (cubetas excavadas). Finalmente en la parte s¡íperior del [dl, en la zona de excavación denominada sector 1, se han recuperado tres niveles de reocupación de Ja platafor - ma construida al final del PPNB. Se constatan nue - vas ocupaciones que se pueden situar tanto por su mobiLiario como por tres dataciones absolutas en el primercuarto del VIII milenio SP. Esta reocupación del espacio vinculado al muro de aterrazamiento sc hace de una parte, hacia el este, por suelos exteriores que se yuxtaponen a la cara externa de este gran mu-
EL NEOLÍTICO DEL IX” Y VIII0 MILENIO BE EN EL LEVANTE NORTh 69 ro y por el otro lado, hacía el oeste, con instalaciones situadas directamente sobre los niveles precerámicos. En esta última parte, se han podido distinguir dos ¡uveles principales, con áreas exteriores, fosas yotras estructuras entre las cuales destacan una construc - ción dc tipo “tholoi”. Está última está formada por dos habitaciones, las dos de planta circular/bvalada (diámetro interno 2,20 y l.30m.) comunicando por un paso. Han sido distinguidos dos momentos de fun - cionamiento: el más reciente presenta un suelo y una cara interna enlucidas y una pequeña banqueta lige - ramente sobreelevada, de forma rectangular adosada contra un muro. La entrada, situada en la parte oeste, presenta una anchura de 55 cm. yen el lado interior de cada muro, se hallan reforzamientos dc forma re - dondeada. La fase más antigua, y por tanto original, presenta igualmente suelos y cara interna de muros revestidos de cal, observándose la yuxtaposición del muro de la habitación más pequeña a los de la habi - tación principal. A pesar de que la estructura descu - bierta sea de dimensiones ligeramente más reducidas que la mayor parte de Los Tholoí conocidos, su fun - ción como lugar de hábitat parece claro. Los documentos recuperados en las tres áreas de excavación y en los pequeños sondeos reali - zados en 1992 indican una larga ocupación del telí en este horizonte cronológico. Esta ocupación estaria caracterizada por la existencia de un gran muro o muralla, con una función claramente de cercado, que delimitada un espacio habitado por construcciones pluricelulares dispuestas de una manera dispersa con amplios espacios entre las casas. 5.1. Actividades técnicas Se documenta un cambio en la explotación de los materiales para lafabricación de los objetos lí - ticos. El sílex de grano fino muy utilizado durante el PPNB decrece, mientras que el sílex de grano medio aumenta y se convierte en el más utilizado. Las técni - cas de (alía experimentan igualmente un cambio, aunque la explotación laminar continúa, parecen te - ner un papel más activo otras técnicas más diversifi - cadas. La obsidiana continúa teniendo una represen - tación amplia y la observación de los núcleos nos in - dican, de nuevo, una taIta por presión in shjí. En la industria de sílex, el utillaje sc caracteriza por su as - pecto más banal, estando sobre todo constituido por puntas de flecha, donde las de tipo Amuq tienen aho - ra una representación mayoritaria. Las demás catego - rías: láminas retocadas, lascas retocadas, buriles, ras - cadores,... han perdido en términos generales la ca - racterización y la belleza de las fases anteriores. El mobiliario pulimentado es muy abundante y las categorías de objetos muy diversificados: hachas, cince - les,... Los vasos de piedra, los morteros y los molinos están igualmente bien representados. La novedad téc - nica más importante dc esta fase es la presencia de la cerámica. A pesar de las variaciones según los nive - les y sectores de excavación, se pueden agrupar los conjuntos hallados en las observaciones siguientes: — en general, la serie mejor representada es la cerámica simple con desgrasante vegetal (coarse simple ware). En el interior de este grupo, se obser - van una serie lustrada (burnished coarse simple iva - re) o con decoración incisa (coarse impressed and incised ivare) yuna serie grosera con engobe rojo (red-s/ipped coarse ware); — la serie fina está bien representada con un desgrasante con inclusiones minerales y bien puli - mentada. Se pueden diferenciar un conjunto bien re - presentado con pata negruzca y fuertes inclusiones de cuarzo, así como la verdadera Dark Faced Burnished ¡Vare, y una serie con restos de pintura roja (red painted lvare). EL estudio en curso6 de los diferentes niveles impide actualmente una aproximación más en pro - fundidad. pero en términos generales, el conjunto de estas producciones se asemejan a las series conocidas en la zona del litoral (Amuq A y Amuq B) (Braid - wood 1960). Por primera vez en el yacimiento se consta - tan recipientes realizados en cal (“vaisse//e Nonche”), aunque de manera similar a Ras Shamra, estos no son muy abundantes. El mobiliario diverso es muy abundante, entre los cuales destacariamos los sellos en piedra y en cerámica, collares y adornos persona - les, también en base a los dos tipos de materiales ci - tados anteriormente, etc. 5.2. Economía de subsistencia Los datos paleobotánicos, aún en curso de estudio definitivo, nos indican ima fuerte continuidad con la fase anterior. Las estrategias económicas iden - tificadas ponen de relieve una consolidación de las prácticas ganaderas. Esta está dominada por los ovi - cápridos con una presencia equilibrada entre las ove - jas y las cabras, seguidas por los bóvidos domésticos. Los suidos presentan frecuencias muy bajas. Se cons - tata una disminución de las actividades de caza. Es - tas se ceíitran principalmente sobre los uros, cérvidos y équidos. Las actividades de pesca prácticamente no están representadas. Cabe destacar pues la consolida - ción de la ganadería con un equilibrio entre cabras y ovejas y la explotación de los bóvidos domésticos. Una buena parte de los suidos tendrían también un estatus ya doméstico.
70 MIQUELMOLIST Teil Halula presenta finalmente una última fase de ocupación, no analizada aquí, que se sitúa desde una prespectiva cultural y cronológica en el horizonte de la cultura tradicional Halaf, Los testi - monios más importantes se hallan en la parte supe - rior del telí (sector 1), con niveles de ocupación, esencial mente representados por suelos exteriores, fosas,... Este mismo tipo de estructuras constituyen también los principales testimonios de ocupaciones aún más recientes, que suceden estratigráficamente a la cultura Ilalaf. La última ocupación correspondería a la transición IÁalaf reciente/Obeid. De este último horizonte se ha excavado una construcción coíi zóca - ¡o en piedra y planta rectangular. 6. DISCUSIÓN Los trabajos desarrollados hasta la actuali - dad en lelí Halula ponen en evidencia la importancia de este yacimiento en relación al estudio del proceso de cambio socio-económico conocido como la ncoliti - zación, Los nuevos datos aportados para el análisis de esta problemática consisten, por una parte. en el conocimiento de casi un milenio de la cultura del PPNB y la transición hacia las culturas —mal defini - das para estas regiones— del VIIF milenio antes del presente. Telí Halula constituye un poblado importan - te en las fases media y reciente del PPNB; tanto por su extensión, como sobre todo por las evidencias de constmcciones y estructuración del espacio que pare - cen otorgarle, para esta época un papel regional sig - nificativo. La presencia desde la base de construccio - nes construidas, con plantas rectangulares. bien equi - padas en dispositivos domésticos (hornos, hogares, silos,...) muestran el alto grado de tecnología arqui - tectural adquirido. Por otra parte. la casa señalada del sector PPNB medio, con fuerte carga simbólica, muestra un claro paralelismo con los documentos de Biblos (Dtmand 1973) o. a escala más pequeña, Ca - yonu (Ozdogan y Ozdogan 1989). a los cuales se les reconoce una función ‘funeraria” pero sobre todo re - ligiosa como posibles “santuarios” (Cauvin ¡994). Por otra parte, y aunque se halle en curso de excava - ción ypor tanto sin una interpretación definitiva, el gran muro de aterrazamiento hallado en el sector 1. correspondiente al final de este período, nos estaría evidenciando la realización de trabajos comunitarios. Los datos de las actividades técnicas mues - Iran la fuerte continuidad con los horizontes anterio - res y su estudio definitivo va a contribuir sin duda a precisar mejor las características de la facies PPNB del Éufrates. Es igualmente en el aspecto económico que Halula está aportando nuevas precisiones. Por una parte, ylo más significativo, se asiste a lo largo de la secuencia al proceso de domesticación animal que repercutirá sin duda en la caracterización del de - sarrollo histórico posterior. Esto va a permitir com - pletar los datos parciales obtenidos hasta el momento en los yacimientos de Abu Hureyra o Ras Shamra, por no citar que son los mejores explotados científi - camente. Por otra parte, se constata también el proce - so de consolidación de las prácticas agricolas. La ex - plotación del medio ambiente tanto en el aspecto vin - culado directamente a la subsistencia, como en un marco más amplio que contempla el aprovisiona - miento en materias diversas permitiéndonos conocer mejor La relación con los grupos humanos con su me - dio. Este medio, en esta visión preliminar, no parece sobreexplotado sino más bien gestionado en función de las actividades de producción. Para las fases entre el 8000-7500, el primer aspecto a destacar es la continuidad de la ocupación del vacinliento. con una extensión e importancia si - milares a las de tas fases precedentes. Asi, los testi - monios de arquitectura monumental o compleja que se hallan en curso de excavación y estudio y las ins - talaciones destinadas a la circulación de agua a la es - caía del poblado, muestran de nuevo una organiza - ción comunitaria bien establecida. Hay que recordar que se trata, con los datos actuales, de los vestigios más antiguos del Levante Norte para este tipo de ar - quitectura y estructuración del agua y que recuerdan las evidencias dispersas en otras áreas más lejanas, como el muro de aterrazamiento de Magzalia (Bader 1989), o el de Khirokitia (Le Brun 1994), aunque és - tos sean ligeramente más recientes. Telí Halula prueba pues la continuidad del poblamiento en la primera mitad del VIII0 milenio. hecho que confirma los datos proporcionados por prospecciones recientes con la localización en super - ficie de yacimientos del mismo periodo: Molla As - sad, 1-laman Seguir, Haman Khebir (Copeland 1985); asi como el descubrimiento de una reocupación de esta época en el yacimiento del PPNB de Dja’de (Couqueugniot, en prensa), yfinalmente una reocu - pación en la base del yacimiento de Qosak Chemali (Cau~’in y Molist 1987-88; Matsutani y Nishiaki 1995), estos dos últimos se encuentran actualmente en curso de excavación. Los datos referidos a las actividades técnicas y económicas de telí ¡-lalula, aunque preliminares, parecen mostrar la continuidad de las nuevas prácti - cas adquiridas a lo largo de los dos milenios prece - dentes. No sc documenta pues ruptura —con fenóme - nos de despoblamiento, como en el Levante Sur (Pe - rrot 1993; Rollefson y Kóhler-Rollefson 1993)—, st-
EL NEOLÍTICODEL IX” Y VIII”MILENIO H.P. EN EL LEVANTE NORTE 71 no al contrario, una permanencia del poblamiento y un grupo cultural propio, pero abre nuevas prespecti - un perfeccionamiento de la economía productiva. El vas para definir la continuidad de la evolución cultu - estado actual de los trabajos no permite aún una atríraly socio-económica de los gruposdel PPNB del va - bución cultural a los conjuntos ya conocidos, por Ile del Éufrates, cuya importancia histórica en el proejemplo el Neolítico de Syro-Cilicia, en términos de ceso de neolitización está bien establecida. F. Hours y L. Copeland (1983), ni poner en evidencia NOTAS ‘El desarrotto de! proyecto es posible gracias a su inclusión en el pro - grama de Actividades Arqueológicas del Ministerio de cultura, a tra - vés de la Dirección General de Bettas Artes y Archivos así como en los programas de investigación del Ministerio de Educación y Ciencia, DOICYT PB 93-0903. Nuestro trabajo ha contado siempre con el inestimable apoyo y awda de la Direction des Antiquités et du Service des Foui - lles dela Syrie. Quisiéramos agradecer particularmente at Prof Dr. 5. Muhesen, Director General de Antigoedades, al Dr. A. Bounni, Di - rector del Servicio de Excavaciones, al Dr. W. Khayatta, Director de Antigúedades de la región de Aiep y a M. Mi, representante del Ser - vicio en la Misión. El proyecto de estudio de telí Halula constituye una investigación interdisciplinaria, en la cual participa un amplio equipo de •nvestigadores. Este artículo sólo constituye un primer ensayo de sín - tesis, Quisiera, pues agradecerles su trabajo así como a todos los par - ticipantes en tos trabajos de excavación propiamente dichos. 2 Para la cuestión del uso de terminologías que en parte podrían constderarse anticuadas ver las conclusiones y debatesdel coloquio inter - nacional “Prehistoire de Levant II’ Editiotis CNRS. ‘la fase Abu llureyra 2 se había sistematizado tradicionalmente en - torno al 8500 B.P. La publicación reciente de una revisión cronológi - ca del yacimiento (Moore 1992) sitúa no obstante estas transforma - clones en unos momentos ligeramente más recientes Pase 2N, entonio a 8300. Realizados por Nl. Safla (UAB) para el análisis raunistico y M. Ca - salA (1MB), 0. WI!!cox (t.P.O.-CNRS), V. Roitiel (I.O.P.-CNRS) pa - ra el arqucobotánico. Estudios realizados por J. Anfruns (Area de Antropologia, Univers, - tal de Barcelona) y T. Majó (Université de Bordeaux y hAB). ‘Estudios realizados por iNI. Faura (U.A.B.) y W. Cnielís (U.KBj. BIBLIOGRAFÍA ARKERWLNS, P. A.; BOERMA, J. A. K.; CLASON, A. M. E?’ mi (1983): Bouqras revisited: Preliminar>’ report on a project in Eastem Syria. Proceedings of the Prebístoric Society, 49: 335-372. Asxspxt~=~s, P. M. M. 0. (1990): Villages in (he Step - pe. Latter neolithic Settlement aná Subsistence in ihe Balíkh Valley, Northem Syría. Universiteit van Amsterdam. BADER, NO. (1989): Earliest cultivators in Northern Mesopotamia. The ínvestigations of Soviet Ar - chaeological Expedí (ion in Iraq at Settlements Teil Magzaliya, Tel! Sofia, Ka! Tepe. Moscow Nauka. BRAIDWGOD, R.; BRMDWOOD, L. (1960): Excavations in Ihe Plain of Antioch: .1 The earher assemblages Al. OIP., 61. University of Chicago Press, Chi - cago (III). Bnui~, A. L. (ed.) (1994): Fonillesrécentes ñ Khirokí - tía (Chypre) 1988-1991. Paris, Edt. ERC. CAUvIN. J. (1972): Sondage á Telí Assouad (Djezireh, Syríe). Annales ArchaeologiquesArabes Syrien - nes, 22: 85-89. CAUVIN, J. (1977): Les fouilles de Mureybet (19711974) et leur signification pour les origines de la sedentarisation au Proche Orient. Anual of (he American Schools of Orienta! Reseczrch, 44: 1948. CAUVÍN. 1. (1978): Les premiers villages de Syri e-Pa - lestine di, IX ¿me au 1/II ¿me millénaire avant J C. Lyon. Maison de l’Orient Mediterranéen. CAuVIN, J. (1989): La Néolithisation au Levant et sa premiére diffusion. Néolíthísahons (Aurenche y Cauvin, eds.). Oxford, BAR IS 516: 3-36. CAUX’IN, .1. (1994): Naissance des dívinités Naissance de ¡ ‘agriculture. La revolution des symboles au Néolfthique. Editions CNRS, Paris. CAUvIN, M. C. (1991): L’obsidienne au Levant pré’ historique: provenance et foction. Cahiers de l’Euphrate, 5-6: 163-190. CAUVIN, M. C.; MoLísT, M. (1987-88): Prospection prehistorique sur le Haut Euphrate. Annales Ar - chaeologíques Arabes Svriennes, 37-38: 78-88. CAUVIN, M. C.; CAuvíN, 1. (1993): La sequence Néoli - thique PPNB au Levant Nord. Paleorient, 19/1. Cos-rrrNsoN. H. DE (1992): Préhistoire de Ras Shamra. 2 vol. Editions ERC. París.