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El trabajo práctico : una intervención para la formación de profesores

García-Barros, Susana; Martinez Losada, Cristina; Mondelo Alonso, Matilde

Abstract

García-Barros, Susana; Martinez Losada, Cristina; Mondelo Alonso, Matilde

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INVESTIGACI~N Y EXPERIENCIAS DIDÁCTICAS EL TRABAJO PRÁCTUJO. UNA INTERVENCI~ PARA LA FORV >E PROFESORES , GARCÍA BARROS/ 2 y MONDELO ALONSO, M. Departamento de ' \3' kperimentais. EU de Formación a da Coruña. Paseo de Ronda, 47.15011 La Coruña. 1 SUMMARY In this article we raise and discuss t, ! the field of teacher training with regard to practica1 work. We take, as a point \ future teaching staff on one instructive possibility of the aforementioned praci INTRODUCCI~N La educación científica no debe limitarse a introducit ,pistemología de la ciencia y con la visión constructivisconceptos, leyes y teorías, sino que, además, ha de ta del aprendizaje (Driver 1989, Hodson 1992, Tobin acercar al estudiante al trabajo científico. Este aspecto 1990 y Woolnough 1991). ha sido altamente considerado por los docentes de nuestro país, como se pone de manifiesto en los trabajos de Esta nueva orientación del trabajo práctico requiere el Nieda (1988) y de Rodrigo y otros (1993). El acercadesarrollo de materiales curriculares alternativos, dado miento al citado trabajo científico se puede favorecer a que los empleados habitualmente resultan inadecuados través de diferentes actividades (Hodson 1992) y no para aproximar al alumno al quehacer científico (Bastiexclusivamente a través de las actividades prácticas da et al. 1990, Gil y Payá 1988, Tamir y García Rovira tradicionales, pero éstas, tomadas en sentido amplio, 1992) y, por otra parte, demanda una formación docente deberían jugar un importante papel en la consecución de específica (Furió y Gil 1989, Lledó y Cañal 1993, Olson este objetivo. Sin embargo el trabajo práctico tradicio1990, Tamir 1989). Consideramos que para promover el nal, asimilado generalmente a las prácticas de laboratocambio metodológico del profesorado es imprescindible rio, a pesar de ser considerado acríticamente por el partir de sus propias concepciones, ampliamente influidocente como la solución a los problemas de la enseñandas por el ambiente (Gil et al. 1991). Basándonos en esto za de las ciencias (Martínez et al. 1993), encierra serias último, presentamos y analizamos en este trabajo una deficiencias. De hecho promueve un reducido número intervención concreta para profesores en formación. de procedimientos científicos, limitados exclusivamente al desarrollo de la manipulación, observación y comprobación de la teoría, omitiéndose aspectos como la contextualización teórica, la proposición de hipótesis1 ensayos, el análisis de datos y la obtención de conclusio- ~QUÉ PIENSAN LOS PROFESORES EN nes (Bastida et al. 1990, Byrne 1990, Gil y Payá 1988, BO~ACION SOBRE LAS ACTIVIDADES Hodson 1988, Lunetta y Tamir 1981, Miguéns y Garrett PRACTICAS? 1991, Sáez 1990). Actualmente la investigación especializada propone un cambio en el tratamiento del trabaPara responder a esta pregunta, realizamos un sondeo jo práctico que lo haga más coherente con la propia previo que nos permitió averiguar las opiniones de los ENSENANZA DE LAS CIENCIAS, 1995,13 (2), 203-209 203 INVESTIGACION Y EXPERIENCIAS DIDACTICAS Por otra parte los alumnos de EU y del CAP se mostraron escasamente reivindicativos con relaciOn a las practicas al uso, al destacar, imicamente, que estas deberlan favorecer que el estudiante propusiera hip6tesis y ensayos que permitieran comprobarlas, ademas de brindarle la oportunidad de establecer relaciones entre sus propios conocimientos teOricos y los nuevos introducidos en la propia actividad. Estas opiniones demuestran un cierto deseo de cambio del trabajo practico, centrado en promover el desarrollo de procesos creativos y cognitivos. Ambos aspectos, ampliamente considerados en la investigaciOn especializada (Bastida et al. 1990, Gil y Paya 1988, Gil 1993, Gonzalez 1992, Hodson 1992, Woolnough y Toh 1990), otorgan mayor protagonismo al alumno en el proceso de ensenanza/aprendizaje, minimizado en las actividades practicas habituales de simple ilustraciOn de la teoria e integradas en un modelo de ensenanza de transmisi6n/recepci6n. Sin embargo, los encuestados no profundizaron en otras carencias del trabajo practico habitual. Curiosamente no se definieron sobre su capacidad para promover el aprendizaje y desarrollar procedimientos cientificos tan importantes como recoger y analizar datos, obtener conclusiones y exponerlas, ni tampoco destacaron la necesidad de que todo ello debiera ser contemplado en la planificaciOn de las actividades practicas. La indefiniciOn observada respecto a los procedimientos cientificos indicados contrasta con la alta valoraciOn educativa otorgada a los mismos (Tabla II). No debemos olvidar que el analisis de resultados y la obtenciOn de Figura 2 Esquema de la actividad utilizada con profesores en formaciOn. CON LOS TRABAJOS PRACTICOS Que se consigue?  LQue se deberia conseguir? ANALISIS DE LOS CONTENIDOS QUE SE TRABAJAN EN Trabajos practicos  Trabajos practicos tradicionales  innovadores SELECCION / ELABORACION / MODIFICACION DE ACTIVIDADES ESPECfFICAS PARA DESARROLLAR CONTENIDOS CONCRETOS conclusiones fue el contenido mas puntuado despues de la observaciOn. Detras de la falta de opinion especifica sobre la capacidad del trabajo practico para promover determinados contenidos de procedimiento y de la importancia atribuida a los mismos, posiblemente se esconda la idea de que las actividades practicas carecen de la capacidad real para desarrollarlos, idea que muy probablemente se ve favorecida por la restringida experiencia personal del alumno, circunscrita, casi exclusivamente, a trabajos de ilustraciOn. Si el profesor en formaciOn tuviera experiencias suficientes sobre el aprendizaje a traves del trabajo practico, setialaria como procedimientos ineludibles del mismo la recogida de datos, su analisis y la obtenciOn de conclusiones, aspectos destacados en la bibliografia (Bastida et al. 1990, Hodson 1992, Gil et al. 1991 y Woolnough 1991), que indudablemente influyen en el aprendizaje. Por otra parte, las limitadas posibilidades educativas atribuidas a las actividades practicas pudieron haber contribuido, entre otras cosas, a que los futuros profesores no mostraran una clara necesidad de recibir una formaci6n especifica en este sentido ni de que se desarrollen materiales alternativos a las practicas habituales. PLANTEAMIENTO Y ANALISIS DE UNA ACTIVIDAD CONCRETA CON PROFE SORES EN FORMACION Tomando como punto de referencia las ideas previas, anteriormente expuestas, sobre el trabajo practico, hemos elaborado una actividad concreta para la formaciOn del profesorado. El planteamiento de la misma tiene por objeto que los nuevos profesionales reflexionen y pongan de manifiesto sus propias ideas al respecto y que analicen criticamente las actividades tradicionales e innovadoras; consideramos que ambos aspectos constituyen los pilares del cambio metodolOgico reivindicado por la didactica de las ciencias (Gil et al. 1991). Esta actividad se llev6 a cabo con tres grupos de Didactica de las Ciencias, uno de 3 2 de EU y dos del CAP (3540 alumnos/grupo). Se integrO dentro del tema «Estructura-metodologia de la Ciencia. Implicaciones didacticas», introduciendose inmediatamente despues de haber analizado las caracteristicas del trabajo cientifico (Gil 1993), donde se destac6 la importancia de todos y cada uno de los procedimientos implicados. La actividad que exponemos a continuaci6n se esquematiza en la figura 2. Previamente los profesores debian indicar en que tipo de actividades se trabajan o podrian trabajarse los procedimientos cientificos. Se decantaron unanimemente por las practicas de laboratorio. A continuaci6n debian definir, en pequeno grupo, que se consigue con las practicas de laboratorio y que se deberia conseguir. Las opiniones de los diferentes grupos fueron muy similares: 206  ENSE&ANZA DE LAS CIENCIAS, 1995, 13 (2) a) Se consigue: observar, recoger datos, comprobar a través de una receta que los datos cumplen una ley o fórmula. b) Se debería conseguir el desarrollo de los diferentes procedimientos implicados en el quehacer científico. Los diferentes grupos criticaron las actividades prácticas en este sentido: se sabe el resultado, no se analizan con profundidad los datos, no se proponen hipótesis ni ensayos, no se parte de problemas claros ... Estos grupos de trabajo mostraron una postura más crítica y reivindicativa que los sujetos que participaron en el sondeo previo, debido posiblemente a que opinaron en un marco más contextualizado. Una vez discutidas las ideas aportadas por los distintos grupos se les propuso el análisis de dos actividades alternativas, adaptadas al primer ciclo de la ESO, que trataban sobre el mismo tema: las caries y sus causas. En el momento de su presentación se advirtió de la importancia y necesidad de integrar la actividad en una unidad didáctica concreta. Las dos actividades diseñadas por nosotras introducen los mismos contenidos conceptuales y las mismas técnicas experimentales, aunque su planteamiento es diferente. La actividad A es de simple comprobación. En ella se especifican los objetivos (observación de bacterias dentales y la observación de su crecimiento in vitro). Se ofrece una información teórica previa y se plantea la técnica en sí, consistente en: 1" recogida y tinción de bacterias, recomendaciones para su visualización en el microscopio; 29 siembra de las mismas en medio de cultivo y observación de los cambios producidos en éste; 37 observación de la acción de un ácido sobre tejido óseo. El alumno, después de realizar las experiencias, debe dibujar y comparar. La actividad B es una investigación guiada por el profesor fundamentada en la visión constructivista de aprendizaje. Se parte de un problema concreto, «¿Quién causa las caries?», y de las ideas de los propios estudiantes. Se proponen cuestiones que instan a los alumnos a proponer hipótesis y ensayos para comprobarlas. Estos deben realizar los ensayos pertinentes, analizar las observaciones y establecer las interrelaciones necesarias para obtener conclusiones. Finalmente han de aplicar los conocimientos adquiridos para justificar el papel de la higiene dental en la prevención de las caries. La función del docente consiste en reorientar las ideas del alumno y proporcionarle el apoyo técnico necesario. En este sentido, la actividad recoge notas para el profesor. En cuanto a los contenidos conceptuales observaron que eran los mismos en ambas actividades (bacteria, placa dental, esmalte, nutriciónlnutriente, caries, ácido, higiene, etc.), aunque detectaron diferencias en cuanto a su presentación, más tradicional en el caso de la actividad A que en B. Con relación a los procedimientos, apreciaron diferencias entre la actividades A y B, reconociendo que en la primera se desarrollaba la observación y la manipulación, mientras que en la segunda, se planteaba, además: la emisión de hipótesis, el diseño de experiencias, el análisis de observaciones, la extracción de conclusiones ... Respecto a los contenidos actitudinales, indicaron que, en la actividad B y en menor medida en la actividad A, se promueven actitudes y normas respecto a la higiene dental, mientras que la actividad B incide además en actitudes positivas hacia la ciencia y su metodología: valoración de la metodología como sistema que sirve para resolver problemas, valoración de la componente creativa del trabajo científico, etc. También, según la opinión de los profesores, la propia actividad B estimula el debate, intercambio de opiniones ... y resulta más motivadora. Es conveniente indicar aquí que, si bien todos los grupos reconocieron contenidos de los distintos ámbitos, fueron los grupos de alumnos de la EU los que lo hicieron de una forma más sistemática, lo que es lógico si consideramos su formación profesional. No podemos olvidar que el currículo de los estudios de Magisterio incluye un mayor número de créditos dedicados a las materias de didáctica que los reducidos cursos orientados a la formación inicial de profesores de secundaria (CAP). En la valoración global de ambas actividades, todos los grupos, excepto uno, destacaron que la actividad B era más coherente con el trabajo científico, más motivadora porque, según ellos, hacía pensar y resultaba más eficaz para promover el aprendizaje de conceptos. Solamente un grupo del CAP se posicionó en sentido contrario, valorando más la actividad A por considerarla más «científica», clara, sistemática y por ser similar a los planteamientos del trabajo práctico utilizado en el nivel universitario. Esta idea que contrastó con las otras expuestas constituyó motivo de debate en gran grupo. La opinión final con relación a este aspecto la podemos resumir en el sentido de que la universidad no necesariamente acerca al alumno a los procesos de la ciencia con las prácticas de laboratorio habituales (Sebastii 1987). Los docentes en formación analizaron en pequeño grupo CONSIDERACIONES FINALES ambas actividades debiendo: a) explicitar los contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales planteaCreemos que el planteamiento concreto que hemos elados; y b) valorarlas globalmente. borado y llevado a cabo con futuros docentes de diferentes niveles de la enseñanza obligatoria, aun siendo una Exponemos a continuación a modo de resumen los asejemplificación puntual, resultó de interés. En este pectos más destacados por los diferentes grupos de sentido se manifestaron los diferentes grupos de trabajo en el debate en gran grupo. trabajo. ENSENANZA DE LAS CIENCIAS, 1995,13 (2) 207 En la formación del profesorado es esencial que los sujetos reflexionen sobre sus propias ideas con relación a la enseñanza de las ciencias. Estas ideas habrán de ser tomadas como punto de partida para promover el cambio metodológico y actitudinal (Gil et al. 1991). En nuestra actividad, los docentes noveles criticaron las prácticas de laboratorio tradicionales y destacaron la importancia de que se desarrollen nuevos planteamientos, más acordes con los procedimientos científicos en toda su extensión: manipulativos, creativos, cognitivos ... Estas opiniones fueron más evidentes en los grupos de trabajo que en las respuestas individuales dadas al sondeo previo, lo que nos permite sugerir que tanto la discusión como el debate en pequeño y gran grupo deben ser aspectos ineludibles de la formación docente. Creemos, además, que ambos inciden en que el alumno empiece a reconocer que el cambio de orientación de los trabajos prácticos depende básicamente de una formación adecuada y del desarrollo de materiales alternativos (Lledó y Cañal 1993), aspectos que, por otra parte, fueron poco considerados por los encuestados que realizaron la encuesta preliminar. Existe una gran variedad de trabajos prácticos cuyos objetivos/contenidos son diferentes (Caamaño 1992, Miguéns 1991, Miguéns y Garrett 1991) y, por tanto, no han de asimilarse estrictamente a prácticas de laboratorio tradicionales. Estos trabajos se deben integrar en unidades didácticas adecuadamente diseñadas y no son excluyentes entre sí, pudiendo concurrir en la misma unidad actividades diversas. Sin embargo, es necesario BASTIDA DE LA CALLE, M.F., RAMOS, F. y SOTO, J., 1990. Prácticas de laboratorio: ¿una inversión poco rentable?, Investigación en la Escuela, 11, pp. 77-90. BYRNE, M.S., 1990. 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Si lo que se pretende es promover el aprendizaje significativo de conceptos, junto al acercamiento del alumno a los procesos de la ciencia, resulta imprescindible que la formación docente haga especial énfasis en el análisis de contenidos implicados en diferentes tipos de actividades prácticas. Tal análisis permite a los futuros profesores aplicar sus conocimientos previos sobre contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, vistos en las materias de carácter general (Didáctica General), a los temas específicos de las ciencias de la naturaleza. A lo largo de este trabajo hemos observado que los nuevos docentes tienen dificultades, sobre todo los del CAP, para identificar los contenidos procedimentales, por tanto, sería deseable que desde la didáctica de las ciencias se hiciera mayor hincapié en este tipo de análisis. El análisis de actividades prácticas resulta, a su vez, indispensable para que los profesores seleccionen aquéllas que resulten mas idóneas para desarrollar contenidos concretos y más coherentes con la visión constructivista del aprendizaje, favoreciéndose además que elaboren sus propios materiales o que modifiquen los ya existentes. Finalmente consideramos que tanto el análisis como el debate utilizados en la formación docente facilitan que el nuevo profesorado se introduzca en la crítica sistemática, aspecto éste transcendental en el ámbito educativo. GIL, D., CARRASCOSA, J., FURIÓ, C. y MARTÍNEZ TORREGROSA, J., 1991. La Enseñanza de las ciencias en la Educación Secundaria. (Horsori: Barcelona). GIL, D. y PAYÁ, J., 1988. Los trabajos prácticos de física y química y la metodología científica, Revista de Enseñanza de la Física, 2(2), pp.73-79. GONZÁLEZ EDUARDO, M., 1992. ¿Qué hay que renovar en los trabajos prácticos?, Enseñanza de las Ciencias, 12(2), pp. 206-211. HODSON, D., 1988. 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