Ressenyes
Abstract
Index de les obres ressenyades: Zygmunt BAUMAN, Confianza y temor en la ciudad. Vivir con extranjeros.
Full text
Papers 85, 2007 233-243 Ressenyes La seguridad, ese gran tema. Como demostración, tenemos una amplia variedad de asuntos que se acumulan en la cartera actual de miedos, de riesgos e incertezas: el desorden urbano, la inestabilidad de las biografías sociales, la inmigración, la nueva pobreza, la exclusión y la existencia de unas presuntas infraclases, las drogas, el terrorismo global o las nuevas formas de la guerra, la degradación de la vida escolar, la violencia juvenil, la prostitución, los estilos de vida minoritarios, las incivilidades, las violaciones del orden social… Todo ello se muestra unido o entrelazado en el imaginario común, ante todo por la persistente inquietud en torno a la inseguridad. La obsesiva cuestión de la seguridad, calificada de maneras múltiples (pública, ciudadana, privada, personal, urbana, estatal, nacional, internacional), se presenta cada vez más desnuda y descarnada. Muchos, de hecho, convierten indiscriminadamente a la inseguridad en el código prioritario de lectura y reconocimiento del mundo contemporáneo. En todo caso, lo cierto es que la modernidad líquida se ve desbordada —y extraviada o deformada— por las preocupaciones en torno a la idea de la seguridad. «Modernidad líquida» es el término del que se sirve Zygmunt Bauman para caracterizar una forma de vida social marcada por los signos omnipresentes de lo imprevisible y el capricho, por la incertidumbre respecto al futuro, por la fragilidad y la fluidez de las posiciones sociales, por la movilidad generalizada, por el exceso de miedo como emoción originaria y deformante de la relación de unos con otros. Precisamente, en las tres sugestivas conferencias que se reúnen en este breve libro, y cuyo tema se enuncia desde el principio en el título mismo, Bauman va reseñando algunos de los rasgos de esa modernidad líquida con relación a las dinámicas urbanas, en el contexto de lo que califica como el «descontrolado espacio global»: «Las ciudades —dice— se han convertido en el vertedero de problemas de origen mundial. Sus habitantes y quienes los representan suelen enfrentarse a una empresa imposible: la de encontrar soluciones locales a contradicciones globales» que resultan de fuerzas inalcanzables y, por consiguiente, aterradoras. Pese o, precisamente, a causa de la mayor proximidad espacial entre gentes o residentes que pertenecen a clases, condiciones o cultuBAUMAN, Zygmunt Confianza y temor en la ciudad. Vivir con extranjeros Barcelona: Arcadia, 2006, 75 p. Papers 85 001-252 24/10/07 12:41 Página 233
ras distintas, en la actual vida urbana se agrava hasta el desafuero el miedo a lo desconocido: una mixofobia tan ubicua como ineficaz. Al tiempo que la distancia es cada vez menos protectora, el trazado de esclusas y espacios fronterizos es una actividad verdaderamente frenética. El autor va apuntando algunas de las innumerables manifestaciones de alarma y de pánico que trastornan el territorio urbano y los esfuerzos ímprobos que unos y otros llevan a cabo por garantizarse alguna seguridad, para, luego, denunciar ese nuevo y rentable urbanismo de la seguridad que va rompiendo con el territorio continuo de la ciudad, al oponer cada vez más unos espacios vetados —erigidos en enclaves extraterritoriales del privilegio— a unos guetos forzados de confinamiento para la pobreza y la indignidad. La permanencia, en realidad la irrevocabilidad sin concesiones en su exclusión, de las nuevas «infraclases», excedentes y superfluas, redundantes, sería, para Bauman, uno de los pocos ejemplos de permanencia que la modernidad líquida se permite. Un escenario del miedo subjetivado en la figura del «inmigrante», de una manera muy característica. Una vez más, éste evoca y convoca ese mito de las «clases peligrosas», de los nuevos villanos. De hecho, bien podemos decir que la emergencia de la inmigración como problema es una consecuencia —entre otros factores— de la centralidad que la cuestión de la seguridad y la inseguridad ha adquirido en la cultura política y en el imaginario colectivo. Ahora bien, no deberíamos olvidar que la cuestión de la inmigración —como, más en general, la de la llamada «diversidad cultural»— nos habla como en elipsis. Y, en ese modo elíptico, lo que omite suele ser más sustancial que lo que deja ver. Y es que, aunque —como se ha dicho— el «inmigrante», junto con otras contrafiguras, encarne por excelencia el hostis, el enemigo público a revocar, en realidad, con ello no se hace más que encubrir el hecho de que es la totalidad de lo social el enemigo a vigilar, el verdadero antagonista que es fuente perpetua de inseguridad y que debe ser objeto de control permanente. O, dicho de otra manera, con la mediación de ciertas contrafiguras, la sociedad mantiene y se abisma en una relación de tiranía consigo misma. Sin duda, es necesario deconstruir razonadamente ese asunto llamado «seguridad», pues sabemos cuantas veces los estados y los sistemas penales, y también otras instancias sociales, crean la llamada alarma social para hacer frente a ciertas formas de contradicción social o de disenso político: la criminalización de los problemas y los conflictos sociales. Más aún, el estado de inseguridad es, en gran medida, resultado de la propia intervención penal en unas sociedades incapaces o que no quieren dar dimensión política a muchos de sus conflictos. Las expectativas de seguridad parecen tener cada vez más relevancia en la gestación del espacio público. Por ello, Bauman señala con acierto que el miedo en nuestra relación de alteridad de unos con otros y la obcecación seguritaria colonizan y al tiempo corroen o anulan el espacio común de la ciudad, aquello precisamente que más la ha singularizado a lo largo de su historia. Diríamos, por nuestra parte, que, más aún, colonizan y minimizan, extravían y enajenan el espacio político en general. Tenemos, sin embargo, que hacer algunas objeciones a los planteamientos de Bauman. El recurso a esas polaridades analíticas como las que construye nuestro autor y que despliega a lo largo de sus textos sociológicos —lo sólido y lo líquido— tiene unos riesgos que debemos prevenir. Uno diría que la modernidad —congénere con la idea reguladora de libertad— encierra desde siempre, ahora y antes, su sombra, una sombra que se alarga: ésta es precisamente la de la segu234 Papers 85, 2007 Ressenyes Papers 85 001-252 24/10/07 12:41 Página 234
Ressenyes Papers 85, 2007 235 ridad e inseguridad. La cuestión de la seguridad consume, en gran medida y desde sus comienzos, la modernidad. Hay que huir, por ello, de esas conceptualizaciones presentes en los textos de Bauman que corren el riesgo de convertirse en dicotomías rígidas o simplificadoras —modernidad sólida/modernidad líquida, o su análisis en términos de «ciudad dual», de incluidos y excluidos, etc.— y, por el contrario, tratar de identificar y explicar las coordenadas de inseguridad y seguridad, los elementos de certeza e incertidumbre, de intimidación y protección, etc., presentes siempre, y de continuo reproducidos, de una manera u otra, en unos y otros momentos del devenir de la modernidad. O la actual complejización de las estructuras de inclusión y exclusión social. Ese juego o esas configuraciones dialécticas entre unos y otros componentes del mundo contemporáneo es lo que tenemos que determinar y, además, comprender mejor sus concreciones y contornos diferenciales a lo largo de las estructuras sociales: no debemos olvidar, por ejemplo, que los significados sociales, políticos o culturales de la inseguridad son cambiantes de una época a otra, pero también diferentes de unos sectores sociales a otros, de unas clases a otras, de unas edades y generaciones a otras. ¿Cómo viven y cómo razonan unos u otros el miedo o la inseguridad, y los valores asociados a ellos? ¿Qué sentido atribuyen a la incertidumbre? ¿Cómo experimentan y cómo piensan el orden y el desorden social? Apelar indiscriminadamente al dominio de unas fuerzas globales ubicuas nos impide con frecuencia adentrarnos en el necesario esfuerzo analítico de especificación y contextualización de los problemas y las dinámicas sociales. En relación con la idea de seguridad, insistimos, la modernidad muestra su fundamental ambivalencia, sus duplicidades. Como hemos apuntado, parafraseando a Eugenio Trías (La política y su sombra, Anagrama, Barcelona, 2005), tal es la persistente sombra que acecha y reta, y también de continuo enreda y consume a la condición moderna. Por ello, nos permitimos recomendar, como colofón de esta reseña al libro de Bauman, esta otra obra de Trías, pues nos parece muy pertinente para el análisis sociológico su intento de reflexionar sobre la idea de seguridad a partir de sus vaivenes en la filosofía política. Juan de la Haba Morales UNED, C. A. de Terrassa Sentido ajeno, sentido del otro, sentido que pertenece a otro. Este texto discurre justamente sobre el sentido que le otorgamos en ciencias sociales a lo ajeno, sobre como pensamos la Otredad y sobre como podríamos pensarla de otro modo. Lejos de encontrarnos con una revisión sobre el estado de la cuestión o una genealogía de su desarrollo, Emma León coloca dicha problemática en el plano de la discusión ontológica. En este sentido, la Otredad es presentada como una categoría que nos permite explorar nuestros procesos de apropiación del mundo y de constitución de la experiencia, prestando especial interés a la producción de sentido sobre las realidades ajenas, esto es, las relaciones entre los modos de ser de un Yo y los modos de ser que, desde ese Yo, se proyectan y se elaboran sobre el sentido de lo ajeno. Retomando la metáfora culinaria que la misma autora plantea, su pretensión LEÓN VEGA, Emma Sentido ajeno. Competencias ontológicas y otredad Barcelona: Anthropos, 2005 Papers 85 001-252 24/10/07 12:41 Página 235