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Optima Uxor/Impudica et perversa mulier en la epistolografía griega cristiana (s. IV-V)

Torres, Juana María

Abstract

According to a widespread opinion in the early Christian thought, in the Letters of the Greek Fathers of the IVth.-Vth. centuries can be detected a double -positive and negative- characterization of the female sex. On one hand, we find the perfect wife (optima uxor), created on the model of Mary, Jesus'Mother. On the other hand, it appers the femina instrumentum diaboli, incarnation of evil and occasion of sin for men, an image drawn from the figure of Eve, responsible for having conducted mankind to perdition. The aim of this paper is to analysed how this dichotomy works.

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Faventia 1712. 1995 59-68 Optima Uxov/Impudica et perversa mulier en la epistolografía griega cristiana (s. IV-v) Juana Maria Torres Universidad de Cantabria. Departamento de Ciencias Históricas. Filologia Latina. Facultad de Filosofia y Letras. Edificio Interfacultativo. Avda. de 10s Castros, s/n. 39005 Santander. Spain. Abstract According to a widespread opinion in the early Christian thought, in the Letters of the Greek Fathers of the 1Vth.- Vth. centuries can be detected a double -positive and negativecharacterization of the female sex. On one hand, we find the perfect wife (optima uxor), created on the model of Mary, Jesus'Mother. On the other hand, it appers the femina instrumentum diaboli, incarnation of evil and occasion of sin formen, an image drawn from the figure of Eve, responsible for having conducted mankind to perdition. The aim of this paper is to analysed how this dichotomy works. A través de la amplia producción epistolográfica de 10s Padres de la Iglesia griega' se puede sistematizar la tipologia femenina en una época de clara consolidación del cristianisme, como es la segunda rnitad del s. rv y la primera del v, en la pars Orientis del Imperio. Esta tipologia se conforma a partir de cuatro modelos de vida bastante semejantes entre si, pero claramente diferenciados, dentro de 10s cuales se insertan las distintas mujeres cristianas en su calidad de virgo, vidua, diacona y maritata2. La mulier virgo consagraba su vida al servicio de Dios, desde muy joven. Tanto si permanecia con su familia -10 cua1 era cada vez menos frecuentecomo si ingresaba en un monasterio en compañia de otras mujeres, su norma de conducta estaba determinada por el ascetismo, alejada del resto del mundo3. 1. Tendremos en consideración las colecciones epistolares de 10s siguientes autores: Basilio de Cesarea, Gregorio de Nacianzo, Gregorio de Nisa, Juan Crisóstomo, Ni10 de Ancira, Isidoro de Pelusio y Teodoreto de Ciro, puesto que, a nuestro parecer, son las más relevantes. En cambio prescindiremos de la correspondencia de Sinesio de Cirene, pues, a pesar de su gran importancia, pertenece mayoritariamente a la época pagana del que después, al final de su vida, se convertir2 en el *obispo-filósofou. Cf. al respecto BREGMAN, J. (1982). Synesius of Cyrene, Philosopher-Bishop, Berkeley. 2. Una clasificación sobre la tipologia femenina según se desprende del género biográfico cristiana del s. IV, ha sido realizada y con un brillante resultado por GLANNARELLI, E. (1980). La tipologia femminile nella biografia e nell'autobiograja cristiana del ivo secolo, Roma. 3. No entra dentro de nuestros objetivos el describir aquí ampliamente el tip0 de vida de cada uno de 10s modelos femeninos, puesto que se trata de una labor realizada ya en nuestra tesis doctoral: La mujer en la epistografia griega cristiana, s. iv-v: Tipologia y praxis social, Universidad de Cantabria, Servicio de Publicaciones, 1990, p. 172-193 (en microfichas). 60 Faventia 1712. 1995 Juana Maria Torres La mulier vidua iniciaba su nuevo status en el momento en que su esposo fallecia, como es lógico. Por consiguiente, en un principio se trataba de un estado civil que podia ser transitori0 si contraia un nuevo matrimonio, o permanente si decidia no volver a hacerlo. En este caso, todas las obligaciones relacionadas con el hogar y 10s hijos recaian sobre la mujer que quedaba viuda. Pero esta situación también podia canalizarse en un estado religioso, con el ingreso en el ordo viduarum. A partir de ese momento, y al margen de otro tipo de actividades complementaria~, la vidua tenia asignada una tarea bien definida: el ejercicio de la caridad en favor de 10s pobres, afligidos y necesitados4. Una categoria femenina eminentemente oriental era la mulier diacona. En las fuentes griegas aparece atestiguada su existencia de manera amplia y clara; en cambio, apenas se recogen testimonios sobre ella en la literatura latina, y solo muy tardiamente, como reflejo de una tradición que existió en la otra zona del Imperio. Se trataba de un cargo eclesiástico que, como la propia denominación indica, se estableció de forma paralela al ordo de 10s diáconos, para cumplir tareas propias de las mujeres e inadecuadas para 10s miembros masculinos. El diaconado fue la única función a la que tuvieron acceso las mujeres en la Iglesia ortodoxa, y sus obligaciones estuvieron asignadas inicialmente a las viudas, de entre las cuales eran ordenadas muchas de ellas. La evolución mis generalizada de las diaconisas fue la dirección de 10s monasterios femeninos como abadesas, puesto que cada vez mis se fue imponiendo la relación entre el diaconado y ese cargo5. El cuarto tip0 de vida es el de la mulier maritata. Con esa denominación nos referimos a la mujer que se realiza plenamente en el interior del núcleo familiar, en su doble vertiente de esposa y madre. Su condición empieza a configurarse, lógicamente, a partir de la ceremonia del matrimonio, que la convierte en uxor o homozux, en cuanto al sometimiento bajo el mismo yugo que su compañero, por efecto de la mencionada institución. Posteriormente podria cumplirse la función de la maternidad, como complemento de esta tipologia femenina, otorgando asi a tal unión el fin primordial que el cristianismo le atribuia; es decir, la procreaciÓn6. Puesto que el objetivo primordial de este trabajo se sitúa en esa figura de la mujer casada, conviene tener presentes, a modo de principios generales, algunas consideraciones al respecto. En primer lugar recordemos que en el contexto familiar de 10s siglos IV y v la posición de la esposa es de evidente desigualdad en relación al marido, el cua1 posee mayores derechos. Dentro de la sociedad conyugal existe una jerarquia, y el gobierno es confiado al hombre, como jefe y guia de su esposa. Los Padres de la Iglesia justifican la adopción de esta postura presentando argumentos del Nuevo Testamento y, de forma especial, de las epistolas de San Pablo7, pero no son ajenos a la influencia de 10s autores clásicos de épocas muy anteriores a la llegada del Cristianismo, como por ejemplo Platón, en la 4. Ibídem, p. 194-207. 5. Ibidem, p. 207-219. 6. Ibídem, p. 219-239. 7. Timoteo 2, 13-14; Tito 2,5; Efesios, 5,22-25. Optima Uxor/Impudica etperversa mulier Faventia 1712, 1995 61 Repúblicas. Las razones aducidas para esa sumisión consisten en la debilidad natural del sexo femenino y en la circunstancia de que la inductora al pecado original fue Eva, que arrastró a Adán. La única faceta en que es reconocida la equiparación entre 10s esposos es la infidelidad de indole sexual, y aún en esto algunos padres son extremadamente rigurosos con las faltas cometidas por las mujeres, frente a la indulgencia manifestada con respecto a 10s hombresg. En todo el pensamiento cristiano existe una neta diferenciación a la hora de definir a la mujer, pues se registra una doble caracterización, positiva y negativa. Este tema posee una larga tradición Vetero-Testamentarialo y recibe también el influjo de la dicotomia de posturas frente a la mujer que se recogen en las epistolas de San Pablo". Se trata de la misma oposición existente entre Eva y Maria, que encuentra una definitiva sistematización en las epistolas de Jerónim~'~. Por una parte se sitúa la mulier sancta ac venerabilis, imagen a imitar, que reune un amplio abanico de cualidades y cuyo modelo podemos registrar10 en Maria virgen, esposa y madre; en la otra perspectiva se halla la feminina instrumentum diaboli, fuente de pecado en cuanto que constituye un peligro y una amenaza para el hombre, y a quien hay que rehuir para evitar la perdición, como Adán debena haber rechazado a Eva. Pues bien, la finalidad del presente estudio consiste en poner de manifiesto que en la correspondencia de 10s Padres griegos del s. rv-v se refleja una idéntica valoración positiva y negativa con respecto a la mujer, en consonancia con la opinión cristiana más generalizada. Entre 10s cuatro status que conforman la tipologia femenina, nos hemos decidido por el de la mulier maritata al considerar que es el que 8. Cf. CLARCK, E.A. (1979). aThe virginal politeia and Plato's Republic: John Chrysostom on women and the sexual relationr, Jerome, Chrysostorn and Friends. Studies in Women and Religion 11, , Nueva York, p. 1-34. 9. Sobre el caso tan particular y llamativo de 10s cánones de San Basilio cf. TORRES, J.M. (1986). <<Discrirninación de la mujer en las relaciones matrimoniales segun Basilio de Cesarea*, Actas de las V Jornadas de Investigación Interdisciplinarias: La Mujer en el Mundo Antiguo, Madrid, p. 323-327. 10. A titulo ejemplificativo cf. I Reyes 11, 1-8, Eclesiastés 7,27; Proverbios 11, 16; 18,22; 31, 10-31.. . Por una pacte se sitúa la figura femenina como causante del mal, y por otra reproduce la . idealización de la perfecta ama de casa, que respeta y acata la ley del Sefior. Sobre la consideración de la mujer en el Antiguo Testamento cf. BIRD, Ph. (1974). ~Images of women in the Old Testamentn, Religion and Sexism. Images of woman in the Jewish and Christian Traditions, ed. R. Ruether, Nueva York, p. 41-48. 11. Por lo que respecta a la valoración positiva cf. Gálatas 3, 28; y a la negativa cf. I Corintios 7, 1. Acerca de la consideración de la mujer en las epístolas de San Pablo existe una amplia producción bibliográfica, dividida entre quienes consideran al apóstol como <(feminista,> +f. SCROGGS, R. (1972). uPaul and the Eschatological Womanr, Journal of the American Academy of Religion 41, p. 283-303y 10s que opinan 10 contrario -cf. PAGELS, E.H. (1974). <(Pau1 and Women. A response to recent discussionr, ibidem 42, p. 547-. Cf. también, entre otros, VAN ALLMEN, O. (1970). <<L9homrne et la femme dans les textes pauliennew, Foi et Vie 70, p. 157-181; BANK, R. (1974). <(Pau1 on Womenn, Interchange 18, p, 81-105. 12. Acerca de la valoración positiva y negativa de la mujer en las cartas de San Jerónimo, cf. MARCOS, M. (1986-1987). aMulier sancta et venerabilis, mulier ancilla diaboli en la correspondencia de S. Jerónimon, Studia Historieu, vol. rv-v, n. 1, p. 235-44. 62 Faventia 1712, 1995 Juana Maria Torres mejor evidencia esa dicotomia. Para ello, intentaremos esbozar el retrato de la esposa ideal que aparece reflejado en las epistolas y su contrapartida, donde confluyen todos 10s vicios y defectos <<femeninos>> atribuídos a ella por 10s Padres de la Iglesia. La tipologia de la mulier maritata se configura a través de una triple dimensión que afecta a su relación con Dios como famula Dei, con su esposo en el papel de uxor, y con sus hijos como mater. En el cumplimiento de las tareas asignadas a esas tres vertientes reside la sistematización de la optima uxor. Siguiendo un orden estructural, en primer lugar observaremos las cualidades propias de una auténtica cristiana, que 10s escritores destacan en esta figura femenina: - Insisten en señalar las pietas con su doble significación de amor y devoción a Dios y a todas las cosas sagradas, y de abnegación y conmiseración hacia el prójimo. Esta virtud se pone de manifiesto en las continuas oraciones, en la preocupación por la verdadera fe y la firmeza en ella, frente a las corrientes heréticas, en el desprecio de 10s asuntos del mundo y la separación de cualquier alegria. Por otra parte, se evidencia también a través del cultivo de las buenas obras, alimentando a 10s pobres y siendo un refugio para 10s necesitados y afligidos y, por Último, a través del ejemplo de una vida <(filo~Ófica))'~ para gran número de gente, como una verdadera <<esclava de Dios>>I4. - Otra característica de la mujer cristiana es la virtus, entendida en el sentido de castitds y pudicitia, verdadero adorno del alma femenina frente a las joyas y 10s vestidos preciosos, y también con el significado de honestidad e integridad de costumbres. Quien está en posesión de dicha cualidad 10 demuestra poniendo todo su afán en el cuidado del alma y dedicándose a su cuerpo de forma moderada, como un órgano del alma, pero sin adornos que s610 sirven para seducir a 10s hombres. De esta forma, la esposa constituir6 un modelo de vida virtuosa para todas las demás mujeres de su edadI5. - Asimismo, son puestas de relieve la rectitud de carácter16, la bondad y la dulzura, etc.17 A través de 10s rasgos que 10s Padres griegos atribuyen a la optima uxor en relación con la divinidad, se constata que ese modelo seria aplicable a cualquier persona de la época que se preciara de ser un auténtico cristiano, independientemente 13. Sobre el significado del térrninofilosofia en el Mundo Antiguo pagano y cristiano cf. MALINGREY, A.M. (1961). <<Philosophia>>. Etude d'un groupe de mots dans la littérature grecque des présocratiques au ZVeme siecle aprés J.C., París; LECLERCQ, J. (1952). aPour I'histoire de l'expression philosophie chrétienneu, MSR 9, p. 221-226. 14. Basilio, ep. 204.6.7; ep. 223,3,35-38 (COURTONNE, Y. (1957, 1961, 1966). 3 vol., Paris); Gregorio de Nacianzo, ep. 5,4; ep. 8,7; ep. 12.5; ep. 197,5-6; ep. 223,2 (GALLAY, P. (1964, 1967). 2 vol., Paris); Juan Crisóstomo, ep. 238 (P G 52, p. 529-760); Isidoro de Pelusio, ep. 200, lih. V (PG 78, p. 177-1646); Teodoreto de Ciro, ep. 139-141, t. I11 (AZEMA, Y. (1955, 1964, 1965). 3 vol., París). 15. Basilio, ep. 302,53-54; I. de Pelusio, ep. 53, lib. 11; ep. 71, lib. IV; ep. 25, lib. V; ep. 200, lib. V; Teodoreto de Ciro, ep. 139, t. 111. 16. Basilio, ep. 137, 16. 17. Ídem, ep. 269, 1, 20; ep. 302,9. Optima Uxor/Impudica et perversa mulier Faventia 1712, 1995 63 del sexo, profesión y, en gran medida, de la extracción social. La mayoría de esas cualidades han llegado a configurarse como motivos literarios, puesto que aparecen invariablemente en distintos géneros como el consolatorio --en el que se pueden incluir varias de las epistolas que 10s registrany el biográfi~o'~. Resulta muy significativa la similitud, en ese sentido, de las caracteristicas atribuidas a la esposa ideal en las cartas, y de las cualidades con que adorna Gregorio de Nisa a la emperatriz Flacilla19 en su Discurso fúnebre: <<Se ha ido la imagen de la misericordia, o más bien, su modelo mismo.. . , el celo de la fe; ha partido la columna de la Iglesia, el adorno de 10s altares, la riqueza de 10s pobres, la mano generosa; ha desaparecido la ensenada común de 10s afiigidos. La viuda, el huérfano y el clero han perdido un apoyo precioso>>20. El rasgo con el que Gregorio concluye ese elogio, para 61 el más importante, es la rigurosa ortodoxia de la emperatriz a 10 largo de su vida. Tarnbién se orientan en el mismo sentido que el mencionado retrato de emperatrizsanta, 10s calificativos con que Teodoreto de Ciro obsequia a Pulqueria2', en agradecimiento por el especial empeño que puso en la lucha a favor de la ortodoxia: aMuy piadosa, muy querida de Dios, maestra de virtud preocupada por la verdadera fe>>22; o cuando le solicitó indulgencia y protección para su país, en situación difícil a causa de la presión fiscal: <<Augusta --que aquí designa su carácter sagrad*, que hacia de la piedad el adorno de su trono y daba brillo a la púrpura por medio de su fe>>23. En términos muy parecidos se expresa Gregorio de Nacianzo acerca de una hermana de Gregorio de Nisa que ha fallecido: ctTheosebia, la vanagloria de la Iglesia, el adorno de Cristo, el orgullo de nuestro siglo, el honor de su sexo, gloriosa e ilustre entre sus hermanos.. . verdaderamente sagrada, unida a un sacerdote e igualmente honrada y digna de 10s sublimes ministerios.. .>>24. Ese rnismo 18. Las dotes espirituales de la eusébeia o las pietas, el desprecio de la gloria, la falta de jactancia, el timor Dei, son temas frecuentes también en el género literari0 del bios, como se observa, por ejemplo, en el De vita sua de Gregorio de Nacianzo, v. 65-66 (P G 37, p. 1029-1 166); cf. al respecto GIANNARELLI, G. (1980). La tipologia femminile.. . op. cit., 1980, p. 72-73. 19. Aelia Flacilla fue la primera esposa de Teodosio I y madre de Arcadio, Honorio y Pulqueria. Esta última murió a 10s 7 años y con ese motivo Gregorio de Nisa compuso su elogio fúnebre. La emperatriz Aelia fue famosa por sus obras de caridad y por su piedad. Murió hacia el 386-387, poc0 después de su hija, y también fue elogiada por el obispo de Nisa con un discurso fúnebre. Cf. JONES, A.H.M.; MARTINDALE, J.R.; MORRIS, J. (1975). The Prosopography of the Later Roman Empire, vol. I, Cambridge University Press, s.v. <<Aelia Flavia Flacillar. 20. Cf. aDiscurso fúnebre de la emperatriz Flacillau (P G 46, p. 887-892). 21. Pulqueria era hija del emperador Arcadio y de Eudoxia; tuvo cuatro hermanos: Teodosio 11, Flacilla, Arcadia y Marina. Decidió permanecer soltera y convenció a sus hermanas para que hicieran 10 mismo, pero, al final, por intereses de sucesi6n aceptó casarse con Marciano. Sin embargo no convivió con él y se la conoce por la emperatriz-virgen. Cf. MARTINDALE, J.R. (1980). The prosopogrphy of the Later Empire, t. 11, s.v. <<Aelia Pulcherian. 22. Ep. 139-141, t. 111. 23. Ep. 43, t. 11. 24. Ep. 197,5-6. Según parece, Theosebia no era la esposa de Gregorio de Nisa, cuyo nombre se desconoce, sino una hermana de éste y de Basilio que estuvo casada con un sacerdote; cf. al respecto MARAVAL, P. (1980). <<Encore les frkres et les soeurs de Grégoire de Nyssen, RH Ph R 60, p. 164-165, nota 25. En cambio AUBTNEAU, M. (1966). Grégoire de Nysse, Traité de la Virginité, Paris, p. 65-76, prefiere manifestar su duda al respecto. 64 Faventia 1712, 1995 Juana Maria Torres autor insiste en la pudicitia, en la honestidad de costumbres y en la veneración a Dios, como rasgos propios de una esposa modélica, cuando compuso un poema nupcial para la joven Olimpia, en visperas de su matrimonioZ5. Asi pues, desde el punto de vista religioso, la mujer que reune esas cualidades adquiere un enorme relieve en su función de exemplum para toda la familia, debido a su comportamiento. En estrecha relación con esta faceta, y continuando con el esquema tridimensional que configura esta tipologia femenina, aparece su actitud para con el esposo, cuyo aspecto fundamental reside en la influencia ejercida por ella para convertir a su cónyuge al cristianismo. Como consecuencia del gran éxito que la nueva religión experiment6 entre las mujeres el proselitisme que ellas ejercieron afectó primordialmente al ámbito familiar y, en muchos casos, al marido aún pagano26. En algunas ocasiones, si éste no estaba bautizado, su esposa le procuraba el bautismo en el lecho de muerteZ7. Este tema de la conversión del esposo era uno de 10s motivos básicos de la apologética cristiana pero, a su vez, constituia una de las acusaciones de 10s paganos contra las mujeres, como causantes de la discordia en 10s hogaresZ8. Hay que resaltar también el amor sin limite que la uxor siente hacia su esposoz9; su dedicación al hogar y a todas las cosas relacionadas con la familia, de forma constante y diligente, para permitir al marido que se despreocupe de tales asuntos y que alcance una mayor distinción social a través de su trabajo. Al rnismo tiempo, comparte con él sus preocupaciones y vigila por el interés común, sometiéndose a 10s consejos de su marido y hablando solamente cuando es oportuno. De esta manera, la esposa que lleva a la perfección el yugo del matrimoni0 hace la vida agradable a su cónyuge y consigue excitar en 61 el deseo de la convivencia y el cariño, como se puede anhelar la gracia de las flores30. 25. Carmen ad Olympiadem, (P G 37, p. 1542-1543, SS.). Se trata de la famosa diaconisa, amiga de Juan Cris6stom0, que estuvo casada con Nebridio durante un breve periodo de tiempo, y después fue ordenada diaconisa por el obispo Nectario. Para mhs detalles sobre esta mujer cf. JONES, A.H.M; MARTINDALE, J.R.; MORRIS, J. (1975). PLREI, s.v. <(Olympias)) 2; y HAUSER-MEURY, M. (1960). Prosographie zu den Schirften Gregors von Nazianz, Bon, S.V. <(Olympias)). 26. Sobre el importante papel desempeñado por las mujeres en 10s inicios del cristianismo y sus responsabilidades cf. CHASTAGNOL, A. (1956). <(Le sénateur Volusien et la conversion d'une famille de l'aristocratie romaine au Bas-Empiren, REA 58, p. 241-253; BROWN, P.R.L. (1961). ~Aspects of the christianization of the Roman Aristocracyn, JRS 51, p. 1-1 1; FIORENZA, E.S. (1976). aDie Rolle der Frau in der urchistlichen Bewegungn, Concilium, vol. VII, p. 3-9; YARBROUGH, A. (1976). ~Christianization in the Fourth Century: the Example of Roman Womenu, Church History 45, p. 149-165; FIORENZA, E.S. (1979). aWord, Spirit and Power: Women in Early Christian Communitiesn, en RUETHER, R.; MCLAUGHLIN, E. (ed.), Women of Spirit: Female Leadership in the Jewish and Christian Traditions, p. 29-70; LAPORTE, J. (1982). The Role of Women in Early Christianity, Nueva York; MACMULLEN, R. (1989). La diff~dsione del cristianesimo nell'lmpero Romano, Roma-Bari, p. 46-47. 27. Basilio, ep. 269, 2,2527. 28. Cf. ai respecto DE LABRIOLLE, P. (1934). h reaction pai'enne, Paris, p. 83; HAMMAN, A. (1971). La vie quotidienne des premiers chrétiens (95-197), Paris, p. 61-67: dondition de la Femmea. 29. Basilio, ep. 269,l; Gregorio de Nacianzo, ep. 12,6; I. de Pelusio, ep. 25, lib. V. 30. Basilio, ep. 301,47-48; G. de Nacianzo, ep. 12, 6; I. de Pelusio, ep. 25, lib. V; Ni10 de Ancira, ep. 218, lib. I1 (PG 79, p. 57-582); T. de Ciro, ep. 137, t. 111. Optima Uxor/ímpudica et perversa mulier Faventia 1712, 1995 65 Observamos en las epistolas una clara idealización de la relación matrimonial, que se evidencia en algunas definiciones centradas en la armonización de la vida en comdn, tales como: <(un hogar feliz y una intimidad formada gracias a la suprema armonia -sumbiosis dia' tes akras hannonias,. . . vuestros caracteres armonizaban de tal manera que, como en un espejo, cada uno reflejaba en él mismo el retrato moral del otron3' y: ((la armonia de 10s caracteres y la larga convivencia habian aumentado el afecto))32. Este tema es un lugar comun, y asi 10 demuestra el hecho de que aparezca en otras epistolas de 10s Padres latin~s~~, y en otros géneros literarios, tanto en lengua griega como latina34. Por otra parte, 10s aspectos que conforman el papel de la mujer en la vida conyugal, tanto en 10 que se refiere a la sumisión al marido como primera autoridad para que reine la armonia, el respeto y el amor en la familia, como en cuanto a la dedicación en las labores de la casa, para permitir al hombre ocuparse de 10s negocio~ y de las cuestiones de fuera, coinciden con 10s que aparecen reflejados en otras obras de 10s autores cri~tianos~~, y se corresponden con el ideal femenino pagano que define a la matrona romana, por ejemplo en la Luudatio Turiae. La esposa lanifica, pudica.. .36 de dicha obra es perfectarnente identificable con Alypiana37, tal y como Gregorio de Nacianzo nos la presenta: (<Maneja la lanzadera -para tejer-, la meca -para hilary se dedica al oficio del telar, pues esto constituye la gloria de las mujeres.. . , se pega ai suelo de tanto rezar y est6 siempre con Dios.. . Ten presente su desprecio por el adorno, su energia viril para una mujer, el cuidado por su casa, el amor hacia su marido.. .))38. Una vez mas, registramos entre las cualidades de la optima uxor un topos de amplia tradición pagana, dentro de un proceso de asimilación de las escalas de valores tradicionales por parte del cristianisme. En cambio, el tema de la valentia masculina -undreiaen la mujer adopta una nueva dimensión a través de la configuración de la mulier virilis por obra de la religión cristiana. Por medio de la virtus, la debilidad femenina connatural a su sexo es superada39 y adquiere una energia y fortaleza viril para soportar 10s ava31. Basilio, ep. 301,4-8 y 13-17. 32. T. de Ciro, ep. 69,2,20-21. 33. Paulino de Nola, ep. 29,7 (HARTEL, W. (1894). CSEL 29, Leipzig). 34. Agustín, Confessiones IX, XI, 28 (DE LABRIOLLE, P. París, 1969); DE NACIANZO, G. De vita sua, v. 57. 35. CRIS~STOMO, J. In Ihoannem Homilia 61, 3 (P G 59, p. 340); aHomilía 20 sobre 10s Efesiosn 5, 22-24 (P G 62). 36. <<Domestica bona pudicitiae, opsequi, comitatis, facilitatis, lanificiis tuis adsiduitatis, religionis sine superstitione, ornatus non conspiciendi, cultus modici.. .n, I, 30 (DURRY, M. (1950). Eloge funebre d'une matrone romaine, París, p. 9). 37. Se trata de una sobrina de Gregorio, hija de su hermana Gorgonia y de Alypio, que se ha casado con Nicóbulo; cf. <<Epitafion 24 (P G 38, col. 22); ep. 195-196; y HAUSER-MEURY, M. (1960). Prosographie ... op. cit., s.v. *ALYPIANAn I. 38. Ep. 12,4-6. 39. Todos 10s Padres de la Iglesia proponen la vida ascética como solución Óptima para que la condición femenina se libere de la maldición divina, a consecuencia del pecado original +f. Génesis 3, 16-, y de las tareas que social y tradicionalmente se le han atribuído como esposa y madre, y para convertirse en un ser semejante al varón. 66 Faventia 1712, 1995 Juana Maria Torres tares de este mundo40. Ese motivo es desarrollado de manera muy similar entre las cualidades que definen a las mujeres consagradas a la vida religiosa, ya sean virgenes, viudas o diaconisas, pero muy especialmente cuando se trata del estado ideal de la virginidad. En este sentido, 10s Padres coinciden en señalar la comunidad de vocación entre el hombre y la mujer, y en reivindicar la igualdad de 10s sexos en la virtud41. Y por último, complementa este retrato de la optima uxor su función relacionada con la maternidad. El rasgo fundamental para identificar a la verdadera madre reside en la instrucción de 10s hijos en 10s dogmas de la fe, educándolos de forma adecuada, como auténticos cristianos. Este requisito 10 cumplieron perfectamente Macrina la Vieja y Emmelia, abuela y madre de Basilio y de Gregorio de Nisa, según 10 ponen de manifiesto 10s propios autores42. Las emocionadas referencias que se recogen en la correspondencia del obispo de Cesarea, acerca de esas dos mujeres, indican la admiración y el cariño que sentia por el la^^^. También dedica en algunas de sus cartas el recuerdo a otra mujer, Paladia, a quien considera como su segunda madre, debido probablemente a que fue su nodriza, y con la cua1 se sintió igualmente muy nid do^^. En una esfera más especificarnente material, cumple además con su deber de madre aquélla que: <<ama a sus hijos, somete la fuerza de la naturaleza y el afecto con tal de que consigan 10 que les conviene, se muestra valiente y mis firme que el hierro cuando están lejos y no se deja ablandar por el cariño, ni exige la presencia de 10s hijos, y, en definitiva, sobrelleva con paciencia las cosas que les ~uceden,)~~. Tras el estudio de 10s caracteres esenciales que configuran a la optima uxor, en la cual confluyen motivos literarios pagano-clásicos y cristianos, constatamos que, 40. G. de Nacianzo, ep. 12,6; J. Crisóstomo, ep. 237. 41. Acerca del ascetismo femenino como medio de equiparación sexual cf., entre otros, 10s modernos estudios de MACNAMARA, J. (1976). aSexual Equality and the Cult of Virginity in Early Christian Thought~, Feminist Studies 3, p. 145-158; KRAEMER, R.S. (1980). aThe Conversion of Women to Ascetic Forms of Christianitym, Signs: Journal of Women in Culture and Society 6, p. 298-307. 42. Basilio, ep. 204,6, 1-7; ep. 210, 1, 13-20; ep. 223,3, 35-38. 43. Ep. 30: aA Eusebio, obispo de Samosatau, 6-1 1: aEl Único consuelo que yo tenia en la vida, mi madre, he sido privado de é1 por mis pecados. No te rías de mi porque a mi edad me lamento de mi condicidn de huérfano, y perdóname si no soporto pacientemente la separación de un alma que no es comparable con nada,,. GUILLAUMIN, M.L. (aLa Femme et I'Eglise selon Basile de Césarée*, Bulletin des Facultés Catholiques de Lyon 59, 1980, p. 27 y 31) apunta que el contraste que se observa entre la imagen que Basilio nos da de su madre, de su abuela y de alguna de sus hermanas -pues se inclina a creer que la familia de santas mujeres que describe en su ep. 46 es la suya propiay la identificaci6n más o menos implícita de las mujeres, en sentido general, con el pecado, -. tiene su explicación en alguna limitación psicológica del obispo, imputable probablemente a su forrnación ascética. A nuestro parecer, la actitud de Basilio encaja perfectamente en la doble con- . . sideración, positiva y negativa, que se registra en todo el pensamiento cristiana, como señalábamos poc0 antes. Sobre la hipótesis apuntada de que la (&gen caídaa de la ep. 46 fuera hermana de Basilio, cf. MARAVAL, P. (1980). Encore les fréres. .. op. cit., p. 165. 44. Ep. 137. Acerca de la posibilidad de que se tratara de la nodriza de Basilio cf. Sine inscriptione, aturilii causa 36; Sine inscriptione, de synodo 37; y TUA, R. ((S. Basilio y la esclavitud: teoria y praxisn, en FEDWICK, P.J. ed. (1981). Basi1 of Caesareu. Christian, Humanist, Ascetic, Toronto, p. 394. 45. J. Crisóstomo, ep. 237. Optima Uxor/Zmpudica et perversa mulier Faventia 1712, 1995 67 por una parte, esta figura constituye el modelo de realización del ideal cristiano en el ámbito de la familia y en el mundo, como una variante de otros status que se realiza en el interior de un monasterio, lejos de todo contacto con la sociedad. Y, por otra parte, que se puede identificar en gran medida con el ideal femenino tradicional que ha llegado hasta nuestros días, y que recoge como un modelo literario Fray Luis de León en La perfecta casada. En completa oposición a todas las cualidades que conforman ese retrato ideal que acabarnos de trazar, surge la otra imagen de la mulier maritata, como el reverso de la moneda. La carencia de todas las virtudes esenciales que adornaban a la optima uxor, y la acumulación de una serie de vicios, configuran a la impudica et perversa mulier. Su propia denominación es indicativa de 10s rasgos que la definen, a consecuencia de la falta de pudicitia y de rectitudo, esenciales para una valoración positiva de cualquier mujer. Ausentes las referencias a su función y deberes de madre, esta tipologia femenina se sistematiza en las otras dos vertientes que confluían en la figura de la esposa modélica: su actitud hacia la divinidad y sus relaciones con el esposo, ambas estrechamente relacionadas. Los Padres se refieren, con relativa frecuencia, a la belleza como uno de 10s rasgos propios de la mujer impúdica, pero considerada desde un punto de vista negativo, por cuanto sirve de atracción para 10s hombres. Esa hermosura puede ser natural, pero acrecentada por 10s magníficos vestidos, el oro y las piedras preciosas; o fingida mediante afeites, pinturas de ojos y otro tipo de adornos artifi~iales~~. Sirviéndose de esas artes y de la adulación -mis poderosa que el temorañade a la fuerza de la naturaleza más material combustible para excitar las pasiones, y envolviendo con sus palabras a 10s hombres que no estén alerta, les causa las más graves caídas, como un ccantiguo instrumento del diable>) -palaion tu diábolu h~plon-~~. En una palabra, 10s autores cristianes estiman que más que una santa esposa, 10 que parece es una prostituta. Suele andar de un lado para otro luciendo magníficos adornos de púrpura y resplandecientes gemas engastadas en oro, entregada a todo tipo de placeres corporales y loca por 10s hombres ajenos. Por consiguiente, constituye un grave peligro para su marido, que termina repudiándola por aborrecible y odiosa48. Si, a pesar . de todo, continúa viviendo con ella, cuando la muerte provoca la ruptura de esa unión mal avenida, el esposo acoge la nueva situación como liberado de un pesado fard~~~. En otro orden de cosas, las epístolas coinciden también en señalar que esa perversa figura femenina, en contraste con su hermosura física, es malvada y carece de virtudes. Cuida su cuerpo con diversos lujos, en cambio descuida su alma, que no adorna con ninguna cualidad y que está corrompida por la lascivia. Además, no hace buenas obras, adoleciendo por tanto de la caridad, virtud cristiana por excelencia50. 46. N. de Ancira, ep. 213, lib. 11; I de Pelusio, ep. 53, lib. 11. 47. I. de Pelusio, ep. 71, lib. IV; y ep. 53, lib. 11. 48. N de Ancira, ep. 213, lib. 11; I. de Pelusio, ep. 171, lib. 111; ep. 25, lib. V; y ep. 200, lib. V. 49. Basilio, ep. 301, 35-36. 50. N. de Ancira, ep. 213, lib. 11.