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Copyright © 2007 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev6_01.pdf González 2007. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 6: 1-16 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 1 La extracción y consumo de biomasa en México (1970-2003): integrando la leña en la contabilidad de flujos de materiales Ana Citlalic González Martínez Departament d´Economia i d´Història Econòmica, Universitat Autónoma de Barcelona, España [email protected] Fecha de recepción: 21/08/2006. Fecha de aceptación: 14/03/2007 Resumen La contabilidad de flujos de materiales (MFA por sus siglas en inglés) es un marco analítico que permite explicar cómo se constituye la base material de las economías. Contabilizando los materiales que entran y salen en el sistema económico, esta metodología permite obtener indicadores físicos compatibles con las cuentas nacionales que dan cuenta del impacto ambiental de una economía. El presente documento tiene dos objetivos. Por una parte, analiza la evolución de la extracción y consumo de biomasa en la economía mexicana en el periodo 1970-2003 usando los indicadores físicos MFA, identificando los determinantes de dicha evolución. Durante este periodo la economía mexicana ha sufrido importantes transformaciones y cambios estructurales; de ser una economía muy protegida y con una fuerte intervención del Estado en los años setenta, se ha convertido en una de las economías más abiertas y liberales del mundo. Tal proceso, como da cuenta el análisis, ha afectado la evolución de las actividades relacionadas con la extracción de biomasa en el país. Por otra parte, este documento discute la importancia de contabilizar las actividades orientadas a la subsistencia, como la extracción de leña, que constituyen un flujo de biomasa importante que generalmente no se contabiliza en las cuentas de flujos de materiales al no ser registradas en las estadísticas nacionales. Asimismo, se calcula la extracción directa de leña en México para el año 2002 a partir de los datos obtenidos en la Encuesta Nacional de Hogares Rurales Mexicanos (ENHRUM), complementando así las cuentas de flujos de materiales para ese año. Palabras clave: Contabilidad de Flujo de Materiales (MFA), México, actividades subsistencia, biomasa, extracción de leña. Abstract Material Flow Accounting (MFA) is an analytical framework that examines the material base of the economies. Indicators on the physical dimension of the economy can be obtained by accounting the material coming into and leaving a socioeconomic system, Thus, MFA can be useful to measure the physical impact of an economy on the surrounding environment. This paper is twofold. On the one hand, it analyses the evolution of the biomass extraction and consumption in Mexico in the last thirty years by means of the MFA main indicators, underlying the main determinants of such evolution. On the other hand, it focuses on the biomass flows resulting from subsistence activities in Mexico, mainly on woodfuel extraction. Since the natural resources extracted for subsistence proposes are not sold and bought in markets, they are not thoroughly registered in the National Accounts and therefore omitted in the MFA. A total amount of biomass extracted directly by rural households was calculated for 2002 based on information provided by ENHRUM. It is shown then how the biophysical picture of an economy such as the Mexican one can change when information on subsistence activities is incorporated into the analysis. Key words: Material Flow Accounting (MFA), Mexico, subsistence activities, biomass, woodfuel. . Introducción El término biomasa se define como el conjunto de materia orgánica que conforma un ecosistema presente en los organismos vivos o muertos o segregados por ellos, pero en ningún caso fósil (Garcidueñas 1987). La biomasa desempeña un papel fundamental en el metabolismo de las sociedades como proveedora de alimento para sostener a la población y por lo tanto es el flujo de materiales más importante de todos los flujos socioeconómicos (Weisz et al. 2006).
Copyright © 2007 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev6_01.pdf González 2007. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 6: 1-16 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 2 Simplemente sin la existencia de la biomasa las sociedades no podrían existir por lo que es un flujo insustituible. Ejemplos de actividades económicas basadas en la extracción de biomasa son la agricultura, la producción de alimento para ganado, la explotación forestal, la caza y la pesca. Ciertas formas de extracción de biomasa tienen consecuencias importantes en el medio ambiente. En particular, la agricultura moderna, que además de ser la actividad humana que más compite con otras especies por la ocupación de espacio (Haberl et al. 2004), degrada los recursos naturales de los que depende, como el suelo, el agua y la diversidad genética, además de que crea una fuerte dependencia de los energéticos fósiles (Gliessman 1998:3). Las prácticas más generalizadas de la agricultura moderna —los monocultivos, la irrigación, el uso de fertilizantes inorgánicos, el control de plagas con pesticidas químicos y la manipulación genética de plantas— han minado la biodiversidad de esos ecosistemas, disminuyendo su capacidad para llevar a cabo servicios ambientales vitales más allá de la sola producción de alimentos. Ejemplos de tales servicios son: el reciclaje de nutrientes, la regulación del microclima y de los procesos hidrológicos, la regulación de organismos indeseables y la destoxificación de químicos nocivos (Altieri 1999:19). La única manera de mantener la producción agrícola cuando estos servicios se pierden debido a dicha simplificación biológica es usando cada vez más inputs externos (p.ej. nutrientes artificiales y pesticidas) lo cual implica crecientes costos ambientales y económicos. En México, cerca de 15 millones de hectáreas se destinaron a la agricultura en el año agrícola 2006 lo que representa el 8% del territorio nacional. De esta cantidad de tierra que se destina a la agricultura, 4 millones (25%) corresponden a agricultura de riego (SAGARPA 2006b). El presente documento tiene dos objetivos. Por una parte, analiza la evolución de la extracción y consumo de biomasa en la economía mexicana en el periodo 1970-2003, usando los indicadores físicos de la metodología de flujos de materiales (MFA) identificando los determinantes de dicha evolución. Durante este periodo, la economía mexicana ha sufrido importantes transformaciones y cambios estructurales; ha pasado de ser una economía muy protegida y con una fuerte intervención del Estado en los años setenta, se ha convertido hoy en día en una de las economías más abiertas y liberales del mundo. Esto sin duda ha afectado la evolución de las actividades relacionadas con la extracción de biomasa en el país. Así, por otra parte, este documento discute la importancia de contabilizar las actividades orientadas a la subsistencia, como la extracción de leña, que constituyen un flujo de biomasa importante que generalmente no se contabiliza en las cuentas de flujos de materiales porque no son registradas en las estadísticas nacionales. Con este fin, este documento está organizado de la siguiente manera. En el primer apartado se provee una breve explicación de la metodología de flujos de materiales (MFA) en donde se describen los principales indicadores biofísicos que se obtienen con esta metodología. En el segundo apartado se analiza la evolución de la extracción y consumo de biomasa en las últimas tres décadas a partir de los indicadores biofísicos obtenidos para México, discutiendo los factores que determinan esta evolución. En un tercer apartado se analiza la importancia socioeconómica de aquellos flujos de biomasa que generalmente no se registran en los mercados, no forman parte de las estadísticas nacionales y, por lo tanto, generalmente se omiten en la contabilidad de flujos de materiales, como es el caso de la leña extraída de manera directa. Finalmente, en un cuarto apartado, se calcula la extracción directa de leña en México para el año 2002 a partir de los datos obtenidos en la Encuesta Nacional de Hogares Rurales Mexicanos (ENHRUM), complementando así las cuentas de flujos de materiales para ese año. En el último apartado se presentan algunas conclusiones.
Copyright © 2007 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev6_01.pdf González 2007. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 6: 1-16 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 3 1) La contabilidad de flujos de materiales La contabilidad de flujos de materiales es un marco analítico que permite analizar cómo se constituye la base material de las economías. Contabilizando los materiales que entran y salen en el sistema económico, esta metodología permite obtener indicadores sobre la dimensión física de una economía (véase figura 1), complementando así el sistema de cuentas nacionales. Figura 1. Los flujos de materiales en las economías Acumulación de materiales Extracción doméstica de materiales Energéticos fósiles M inerales Biomasa Importaciones Exportaciones Emisiones a la atmósfera, agua, residuos, suelos Salidas (outputs) Economía Entradas (inputs) Stock de materiales Fuente: Adaptado de EUROSTAT (2000) Todos los materiales —biológicos, minerales y energéticos— que usa una economía se contabilizan en esta metodología exceptuando agua y aire. La razón por la que se omiten estos flujos es porque en las economías modernas estos representan una enorme masa, de un orden de magnitud mayor que el resto de los materiales por lo que se sugiere construir una contabilidad aparte. Los flujos de materiales y de energía de una economía son indicadores indirectos del impacto ambiental de una economía. Éstos nos permiten dilucidar hasta qué punto esa economía es compatible con el sistema natural que la mantiene. La base conceptual de la contabilidad de flujos de materiales es el metabolismo social (Fischer-Kowalski 1998, 1999), que concibe a las economías modernas como organismos vivos que toman del medio ambiente materiales y energía para alimentarse y crecer, y que expulsan hacía el medio ambiente esos materiales una vez aprovechados en una forma distinta o alterada a como los recibieron. En consecuencia, esta visión reconoce la naturaleza de las economías como sistemas abiertos (Kapp 1976) que están indefectiblemente conectados con el medio ambiente que las circunda y con otros sistemas económicos mediante flujos de materiales y energía, produciéndose entonces una influencia continua y mutua entre el proceso económico y el medio ambiente. De esta manera, se va más allá del análisis tradicional que separa a la economía del medio ambiente que la envuelve e integra en su entorno biofísico para analizar su coevolución1 (Naredo 2006). En este marco analítico los residuos y daños ambientales no 1. Lo mismo puede ser una economía, una ciudad o un sistema industrial. El objetivo es analizar cada uno de estos sistemas como “parte integrante de la biosfera” (Naredo 2006:15).
Copyright © 2007 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev6_01.pdf González 2007. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 6: 1-16 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 4 son tratados como externalidades del sistema sino como resultado de su funcionamiento normal, ya que se reconoce que si bien cierta cantidad de los materiales que entran al sistema se acumulan en éste, hay otros que de alguna manera deben salir ya sea como productos, residuos, emisiones disipadas o contaminación. Así, las dos primeras leyes de la termodinámica son fundamentales en este marco analítico. La primera, «la materia y la energía no se crean ni se destruyen sólo se transforman», garantiza un balance de materiales en la economía. Es decir, todos los materiales que entran en una economía se acumulan en ella o salen de ésta, ya sea en forma de bienes que se exportan a otros sistemas económicos o bien como residuos y/o energía. El sistema económico no crea ni destruye materia, sólo la modifica creando utilidad2. De esta manera se reconocen los límites o las restricciones físicas que impone el medio ambiente a la expansión de las economías nacionales. La segunda ley de la termodinámica, o ley de la Entropía, también es pilar importante en esta visión de los sistemas económicos al señalar el carácter finito de los recursos naturales y, en general, de los materiales que se utilizan en el sistema económico. Dicha ley establece “que la energía se transforma siempre de energía disponible —para el aprovechamiento humano— en energía no disponible o disipada y nunca viceversa” (Georgescu-Roegen 1976:65). Una vez que la energía se utiliza en el sistema económico no es posible volver a utilizarla. Este principio también aplica a la materia. En este sentido se dice que es imposible producir un bien sin generar a continuación un residuo equivalente en forma de materia y energía degradadas (Carpintero 2005). En términos generales podemos decir que lo que entra al proceso económico son “recursos naturales valiosos y que lo que sale es un desecho sin valor” (Georgescu-Roegen 1977:307). 2. Parafraseando a Alfred Marshall: “el hombre no puede crear ni materia ni energía. El hombre… sólo puede crear utilidades” (Marshall 1924 en: Georgescu-Roegen 1977) 2) Principales indicadores MFA De manera similar a las cuentas nacionales monetarias, en la contabilidad de flujos de materiales se pueden obtener indicadores agregados a nivel nacional a partir del conjunto total de materiales —que se constituye de cientos y cientos de categorías de materiales— que se usan en una economía. Existe una metodología común para estimar los flujos directos de materiales publicada por EUROSTAT (2000). A continuación se describen los indicadores básicos de las entradas de materiales (input) en un sistema que se obtienen a partir de esta contabilidad y que se han estimado para México. Es importante mencionar que sólo se han obtenido los indicadores que contabilizan los flujos directos, es decir, los materiales que entran en la economía para ser utilizados en las fases de producción y consumo y que poseen un valor económico. Al contabilizar sólo estos flujos se excluyen los flujos ocultos, p.ej., aquellos materiales removidos y extraídos para la obtención de los materiales con valor económico. Los materiales son clasificados por su origen en extracción doméstica e importaciones. A su vez, los materiales de origen doméstico se clasifican en tres grandes grupos de materiales: energéticos fósiles, minerales y biomasa (EUROSTAT 2000:27). En este documento sólo analizaremos la biomasa. El indicador más básico de entrada de materiales es la extracción doméstica (ED) que contabiliza la cantidad anual de materias primas que se extraen en el territorio nacional para que sean usados en el proceso económico. Sumando la extracción doméstica y las importaciones físicas (M) se obtiene el input doméstico de materiales (IDM) que mide todos los insumos (inputs) que entran en una economía y que tienen un valor económico. Un tercer indicador es el consumo doméstico de materiales (CDM), que representa el consumo directo de materiales de una economía. Se obtiene sumando la extracción doméstica más las importaciones físicas IDM = ED + M
Copyright © 2007 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev6_01.pdf González 2007. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 6: 1-16 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 5 menos las exportaciones físicas. Conceptualmente este indicador puede considerarse como un equivalente del PIB en términos físicos. El balance del comercio internacional en términos físicos (BCF) se obtiene restando a las importaciones las exportaciones, ambas en términos físicos. Es el inverso de la definición de balance de comercio en términos monetarios: reconoce que en las economías el flujo de dinero y el flujo de bienes se mueven en dirección opuesta (EUROSTAT 2000:38). Así, un balance positivo de comercio físico indica importaciones netas de materiales. Para obtener datos comparables y consistentes, es necesario delimitar las fronteras o límites de la economía que se estudia. MFA analiza, por una parte, los flujos entre el sistema socioeconómico y el medio ambiente que lo circunda, y por otra, los flujos entre el sistema y otros sistemas económicos. Los flujos e intercambios materiales dentro del sistema mismo quedan excluidos del análisis. De acuerdo con la guía metodológica (EUROSTAT 2000) los límites del sistema se definen de la siguiente manera: 1. Por la extracción de materias primas dentro del territorio nacional y la descarga de materiales de desecho o contaminantes a éste; 2. Por los límites administrativos que determinan los flujos de materiales que son nacionales y los que vienen del resto del mundo (importaciones y exportaciones). Por otra parte, en este marco metodológico los cultivos agrícolas se consideran como parte de un sistema natural que provee el sustento al organismo social, y en consecuencia se contabilizan como materiales que ingresan al sistema económico. Por el contrario, el inventario ganadero de un país se considera parte del sistema socioeconómico y por consiguiente no se contabiliza. Sin embargo, la pastura y los cultivos que provee el sistema natural para la alimentación del ganado sí se incluyen en la contabilidad. A continuación se describen las subcategorías que constituyen la biomasa en esta metodología así como las fuentes de información para México (véase tabla 1). Tabla 1. Subcategorías que constituyen la biomasa y sus fuentes de información para México Subcategorías Descripción Fuentes Cultivos para el consumo humano Es la biomasa obtenida a partir de la agricultura y que se destina al consumo humano. En las importaciones y las exportaciones comprenden todos los productos agrícolas, incluidos los productos finales obtenidos de plantas y cultivos agrícolas. Bases de datos de agricultura: SAGARPA 2006b; FAO 2006a; INEGI 1999. Alimentos para animales Es la biomasa obtenida en pastizales permanentes más los subproductos obtenidos a partir de los cultivos agrícolas (forrajes), más los cultivos destinados a alimentar animales (p.ej. alfalfa). En el caso de las importaciones y las exportaciones, se consideran todos los productos finales y semimanufacturados que sean destinados como alimento para animales. Para los cultivos agrícolas se usaron las bases de datos INEGI 1999, SAGARPA 2006b y FAO 2006a. Los subproductos se estimaron a partir de los cultivos agrícolas cuyos residuos se aprovechan para forraje por lo que las fuentes son las mencionadas anteriormente. Finalmente, la cantidad de pastura obtenida en pastizales permanentes se obtuvo utilizando los coeficientes de agostadero de la COTECOCA 1987. Animales Contabiliza los animales que se obtienen de la caza y pesca y que se destinan al consumo humano. En las importaciones y exportaciones, se contabilizan los animales vivos y todos los productos de origen animal. Estadísticas de producción pesquera de INEGI, 1999; Presidencia de la República 2005. Madera Toda la madera que se extrae para la producción industrial así como la madera que se usa como combustible. En el caso de las importaciones y exportaciones, se incluye la madera en rollo, los productos forestales, papel, corcho y todos los productos que se constituyen principalmente de madera como los instrumentos musicales. Estadísticas forestales de INEGI 1999; Presidencia de la República 2005. BCF= M-X CDM= IDM-X
Copyright © 2007 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev6_01.pdf González 2007. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 6: 1-16 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 6 Biomasa no comestible Fibras y otros productos no maderables, tales como: rizomas y plantas silvestres medicinales. En las importaciones y exportaciones se suman todos los productos de fibras como telas de algodón, cestos de yute, henequén y otros así como productos como fertilizantes naturales. INEGI 1999; Presidencia de la República 2005 y bases de datos de agricultura: SAGARPA 2006b; FAO 2006a; INEGI 1999. Nota: Para mayor información sobre el cálculo de los indicadores MFA para México y las fuentes de información ver: González (2007). Fuente: Adaptado de Weisz et al. 2006. Para las importaciones y exportaciones las fuentes de información son SPP 1971; SPP 1973; SPP 1975; INEGI 1998; BANCOMEXT 2002; BANCOMEXT 2004 3) El consumo y extracción de biomasa en México (1970-2003) La extracción total de biomasa en México ha crecido 46% en el periodo de análisis. Mientras que en 1970 se obtuvieron 170 millones de toneladas, en el 2003 se extrajeron 276 millones de toneladas, siendo la producción de alimento para ganado la principal fuente de biomasa (véase figura 2). Este flujo representó en promedio el 62% de la producción total durante este periodo. El segundo flujo de biomasa más importante es la producción de alimento para el consumo humano cuya participación promedio fue de 36%. Ambos, el alimento para ganado y la producción para el consumo humano, constituyeron en promedio el 98% del total de biomasa extraída en el país. Considerando lo anterior, los tres flujos de biomasa restantes representan sólo el 3% del total. Estos son, en orden de importancia: la madera (1,3%), la biomasa no comestible (1,3%) y la biomasa animal que se compone de la pesca (0,4%). Figura 2. Evolución de la extracción de biomasa en México 1970-2003 (Miles de toneladas) Fuente: Elaboración propia Cuando sumamos las importaciones a la extracción doméstica obtenemos el input doméstico de materiales (IDM) que contabiliza todos los materiales con valor económico que entran en la economía. Se observa que el IDM pasó de 192 a 366 millones de toneladas, registrando una tasa de crecimiento del 67%. Como puede observarse en la figura 3, tanto la ED como las importaciones han crecido considerablemente.
Copyright © 2007 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev6_01.pdf González 2007. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 6: 1-16 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 7 Por otra parte, el consumo doméstico de materiales (CMD), que se obtiene restando las exportaciones al IDM y que expresa la cantidad que esa economía consume de manera directa, registra una tasa de crecimiento del 72%, lo que significa que ha crecido aún más que el IDM. Esto se debe a que las exportaciones han presentado un crecimiento modesto comparado con el fuerte dinamismo de las importaciones. Durante este periodo las exportaciones sólo crecieron 5 veces, pasando de 3 millones a 15 millones de toneladas, mientras que las importaciones crecieron 20 veces. Por su parte la ED creció sólo 1,5 veces durante el periodo. Así, dado el importante crecimiento de las importaciones, éstas pasaron a constituir 15% del IDM en 2003, frente a un reducido 2% que representaban en el IDM de 1970. Figura 3. Evolución de la extracción doméstica (ED), exportaciones e importaciones físicas en México 1970-2003 (Miles de toneladas) Nota: Las exportaciones se han graficado como negativas porque son flujos de materiales que van hacía el exterior del sistema económico y en la metodología MFA se contabilizan como una pérdida. Fuente: Elaboración propia Analizando en detalle la composición de las importaciones durante este periodo se observan fuertes variaciones (véase figura 4). Sin embargo, las importaciones de alimentos predominan como el flujo de importaciones de biomasa más importante. A excepción del año 1990, las importaciones de alimentos, sean estos materias primas o productos agrícolas con valor agregado, representaron hasta el 60% del total de biomasa importada, tal como sucede en el año 1980. Después, el segundo flujo más importante ha sido la madera, que en 1990 llegó a constituir hasta el 50% del total importado. En tercer lugar la biomasa no comestible, que ocupa el 15% y que se constituye principalmente de fibras y sus productos. Los animales, a pesar de que presentan una tasa de crecimiento del 45%, representan sólo el 5% del total de las importaciones de biomasa.
Copyright © 2007 de los autores. Publicado bajo licencia de Redibec URL: http://www.redibec.org/IVO/rev6_01.pdf González 2007. Revista Iberoamericana de Economía Ecológica Vol. 6: 1-16 ------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- ___________________________________________________________________________________________ ISSN 13902776 REVISTA DE LA RED IBEROAMERICANA DE ECONOMÍA ECOLÓGICA 8 Figura. 4. Composición de las importaciones de biomasa en México, 1970-2003 (Participación porcentual %) Fuente: Elaboración propia Finalmente, el balance de comercio internacional en términos físicos ha sido predominantemente positivo en estos treinta años, lo que significa que México ha sido un importador neto de biomasa, a excepción de los primeros tres años de la década de los setenta donde se observa un saldo negativo. Si bien en términos absolutos se observa un crecimiento de la extracción y consumo de materia orgánica en México, en términos relativos la tendencia ha sido la inversa: la extracción, principalmente, y el consumo han disminuido. En el caso de la extracción de biomasa per cápita se observa un fuerte descenso de 4 ton/cápita en 1970 a 2,6 ton/cápita en el 2004 (véase figura 5), lo que significa que la población ha crecido más rápidamente que la producción de biomasa en el país. Llama la atención que mientras que la extracción de alimento para ganado se ha mantenido con pocas variaciones ─ha pasado de 1,3 ton/cápita a 1 ton/cápita─, así como la madera, los animales y la biomasa no comestible, la producción de alimentos para el consumo humano ha descendido de manera importante de 2,6 a 1,5 ton/cápita. Por otra parte, el input doméstico de materiales (IDM) desciende de 4 a 3,1 ton/cápita, mientras que el consumo doméstico se redujo de 4 ton/cápita a 3 ton/cápita. Ahora bien, para efectos de comparación, el consumo de biomasa per cápita en la Unión Europea es de 4 ton/cápita en promedio actualmente (EUROSTAT 2002), por lo que el consumo de México está por debajo de los niveles europeos. Se observa entonces que la extracción doméstica per cápita ha caído más que el consumo doméstico per cápita durante el periodo. Esto se debe precisamente a que las importaciones tanto en términos absolutos como per cápita presentan un crecimiento importante. Como ya se ha mencionado, gracias al dinamismo de las importaciones, la extracción doméstica ha disminuido su participación en el consumo doméstico de biomasa. Esto es todavía más evidente al calcular la relación DE/CMD, que expresa la dependencia de recursos domésticos o la autosuficiencia, que ha pasado de 0,97 en 1970 a 0,61 en 2003.
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