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Ressenyes

Gil de Arriba, Carmen

Abstract

Index de les obres ressenyades: A. CORBIN, Le territoire du vide.

Full text

DOCUMENTS D'ANALISI GEO( CORBIN, A. (1988); Le territoire du vide. (L'Occident et le désir du rivage, 17501840). Aubier, Collection historique, París, 4 1 1 pp. Quisieramos aquí poner de manifiesto el interés que ciertos temas, tratados hasta hoy, casi de manera exclusiva, por la historia social, pueden tener en la comprensión de la génesis de procesos estudiados por las ciencias sociales, y en concreto por la geografia. Tal es el caso de la aparición de las actividades de ocio, como practica social, con claras implicaciones espaciales, implantada en Europa a 10 largo del pasado siglo por grupos minoritarios de aristócratas, industriales burgueses, ricos comerciantes y profesiones liberales. El origen de las actividades de ocio en un lugar de recreo (el campo, una estación termal o una villa costera) ha tenido precedentes históricos mas o menos próximos. No obstante, conducta preeminente ha sido ese famoso ccGrand Toun,, realizado, desdle la segunda mitad del siglo XVI hasta mediados del XIX, por 10s jóvenes landlords, como complemento a su formación. A estos se uniran, desde 1750, las clases altas y medias del Continente. La razón profunda del viaje participa del contexto cultural de la época, en el que triunfan las ideas racionalistas e ilustradas. En 10s inicios del siglo XIX, el Romanticisrno inventara la enfermedad como pretexto para el ocio, con el fin de escapar a las obligaciones burguesas. El spleen incita al viaje, nos dice Corbin (p. 75). Esta lectura social y literaria del estado morboso se alia al discurso médico 3aFICA 15, 1989 pp.143-154 higienista y al climatismo, ambos fundamentados en una terapia empírica, convirtiéndose en fuente de experimentacidn y de innovación que dara origen a las modernas prácticas de ocio. No deja de ser significativo, dentro de la mentalidad puritana de la época, el que las actividades de ocio necesitasen de una justificación formal, mas alla del mero hedonismo, del dolce farniente que parece ser, sin embargo, el leit-motive de buen número de las consignas publicitarias actuales. A pesar de una evolución no lineal, es posible poner de relieve como, a 10 largo del ultimo siglo, las ocupaciones recreativas itinerantes son sustitui'das progresivamente por actividades sedentarias, fijadas a lugares precisos, a espacios reservados y especialmente acondicionados para unas élites, donde las consideraciones sanitarias coexistiran con las del veraneo mundano. Nacen de esta manera 10s centros termales, con 10s que pronto entraran en competencia 10s establecimientos de baños de ola, como consecuencia del descubrimiento de las propidades terapéuticas del agua marina y de la brisa oceanica del Septentrión. Los espacios costeros habían desempeñado hasta entonces funciones tradicionales muy distintas (pesca, agricultura, obtención de sal) o estaban al margen de toda ocupación humana (dunas, marismas). Mas, a partir de su consideración como recursos turisticos, 10s intereses de la burguesía de negocios van a dirigirse hacia esos espacios en una coyuntura social favorable; la aparición de sociedades inmobiliarias y el crecimiento de la demanda incitan a la DOCUMENTS D'ANALISI GEOG~FICA 15, 1989 especulación sobre 10s terrenos y al lanzamiento de nuevos lugares de recreo. Los primeros mercados tienen un carácter regional, que llegará a ser nacional e incluso internacional en 10s grandes centros de veraneo: Brighton, Calais, Dunkerque, Dieppe ... En el segundo tercio del siglo XIX, estas actividades de ocio comienzan a ser lucrativas. Las iniciativas locales se mezclan, y a veces se ven sumergidas, por 10s mis poderosos agentes externos. Se trata de valorizar este elemento de atracción, el mar, de donde resultarán prácticas espaciales claramente codificadas. Cada tmo de 10s componentes fisicos de una estación (el Casino, el Gran Hotel, las lujosas villas, las pérgolas, terrazas y jardines al borde del mar, el quiosco de rnusica ...) es un simbolo concreto de su imagen, la cua1 empieza a ser difundida por la prensa, las guias, las tarjetas postales ... El espacio imaginari0 se superpone al espacio real. Nos encontramos ante un espacio-soporte para el discurso ideológico de la burguesia, organizado en tomo a diferentes elementos materiales, con un fuerte valor semántico. Como señalábamos al inicio de esta reseña, para comprender gran parte de las prácticas sociales actuales debemos adentrarnos en el analisis de las imágenes colectivas. Esta es la o~inión de A. Corbin, quien en su libro dedicado al despertar del deseo social por 10s espacios maritimos elige el estudio de la simbologia occidental relacionada con el elemento marino. A ella asocia todo un conjunt0 de prácticas -mayoritariamente de ocioque habrian de desarrollarse, vinculadas a este nuevo sentimiento estético ante el mar. La obra de nuestro autor se estructura en tomo a tres grandes apartados: 10s precedentes de esta admiración por el mar, el surgimiento de la nueva sensualidad frente al elemento marino y la complicación progresiva de las prácticas sociales. Asi, en la primera parte de su libro, Corbin pone de manifiesto como el gusto y el interés por el mar pudieron difundirse gracias a 10s libros de viaje y a la literatura científica, principalmente médica. A el10 se unen 10s progresos realizados en oceanografia. Se rompe asi con la tradición clásica, en la que dominaban el temor al mar y la repugnancia por 10 que se consideraban las exhalaciones nauseabundas de sus orillas, repletas de despojos. Médicos e higienistas desempeñarán una importante labor en la modificación de esta percepción colectiva. Ambos ponen de moda el baño terapéutico, la excursión y el paseo, para luchar contra la melancolia -el spleenque afectaba al seno de las clases dominantes. Siguiendo la tradición hipocrhtica, se considera que existe una fuerte relación entre la calidad del paisaje y el estado de ánimo. El hastio por 10 ciudadano es paralelo al deseo por 10 maritimo. De mayor interés para nosotros es la tercera parte, donde se demuestra como, a medida que esta práctica se afianza, surgen las instalaciones de baños calientes, baños de algas, coches para acercarse a las olas, servicio de bañeros, vestuarios ... todo este proceso conduce a una nueva percepción y valoración de 10s espacios litorales, motivadas por 10s descubrimientos cientificos y estéticos y condicionadas, en buena medida, por la orientación utilitaria de la cada vez mas asentada cultura burguesa. Con el tiempo, la repetición de 10s usos conduciri a su banalización, el arquetip0 se convierte en estereotipo, nos dira Corbin (p. 155), el modelo en serie, la producción en consumo. El espectaculo social se complica con la aparición de nuevas formas de sociabilidad: bailes, salones de lectura y conversación, salas de juego, paseos en barca o a pie actividades festivas constituyen el ritual del veraneo litoral. Del placer marítim0 se pasa al placer social. La practica del baño se hace cada vez mas esporadica. La finalidad terapéutica retrocede ante la importancia de la vida social. En toda Europa, cada estación requiere inicialmente la presencia de miembros sociales distinguidos para darse a conocer: la familia real y aristócratas, capaces de atraer a financieros, comerciantes e industriales burgueses, altos funcionarios, médicos, abogados, politicos, periodistas, literatos. A mediados del siglo XIX, en 10s grandes centros de veraneo costero, y progresivamente en el resto de estaciones litorales, la espontaneidad bascula en favor de prácticas sociales elaboradas, cuya coherencia se halla en el sistema de representacibn y de apreciacibn que ha ido consolidándose en las décadas anteriores. Quisieramos acabar aportando ciertas reflexiones criticas sobre el interés metodológico del trabajo de A. Corbin. Dicho autor ha tratado, en diversas obrasl de situar la génesis de ciertas prácticas sociales actuales dentro de un conjunt0 coherente de representaciones y referencias simbólicas, 10 que c:onfiere a aquellas su autenticidad histórica y sociocultural. Esta orientación nos parece aplicable no exclusivamente al campo de la historia social, sino para otras ciencias sociales afines, como es el caso de la geografia. El paisaje es emisor de imagenes y a sus componentes fisicos se superponen otros simbólicos, conformados históricamente. Se trata pues de tener en cuenta la historia de las prácticas discursivas con implicaciones espaciales, de encontrar problematicas signi'cativas, como es la aparición de las modernas practicas de ocio. El espacio, gracias a una percepción común, instituida socialmente y consolidada a lo largo de la evolución histórica, se convierte en espacio vivido, proyección de experiencias, de practicas, de modas. Con el fin de elaborar un proyecto de critica racional de una sociedad, es tan necesario conocer el proceso de producción de su espacio como la representación que de este referente tienen 10s grupos sociales que han contribuido a su creación. Carmen Gil de Arriba Departamento de Geografia, Urbanismo y Ordenación del Territori0 de la Universidad de Cantabria 1. Alain Corbin ha publicado Lesfilles de noce (Mistre sexuelle et prostitution aux 19 et 20e sitcles), en 1978, y Le miasme et la jonquille (L'odorat et i'imaginaire sociale 18 et 19 sitcles), en 1982.