Diálogo Oriente-Occidente en la España de finales del siglo XIX. El primer teosofismo español (1888-1906) : un movimiento religioso heterodoxo bien integrado en los movimientos sociales de su época
Abstract
A finales del siglo XIX se dio en España un renacimiento orientalista impulsado por una importante élite de teosofistas, que por un lado emprendió una muy importante tarea de traducción (del inglés y francés al español) y divulgación de las principales obras teosóficas y orientalistas del momento y por otro supieron conectar muy bien con las corrientes ideológicas (como el librepensamiento), culturales (como el modernismo), científicas (como el naturismo) y hasta políticas (como el republicanismo) progresistas de la época.
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ORIENTATS-2006 ISSN 1696-4403 Jordi Pomés Vives Resumen / Resum / Abstract http://seneca.uab.es/hmic 55 Diálogo Oriente-Occidente en la España de finales del siglo XIX. El primer teosofismo español (1888-1906): un movimiento religioso heterodoxo bien integrado en los movimientos sociales de su época1 Jordi Pomés Vives (Universitat Autònoma de Barcelona) Agradezco muy encarecidamente a José Tarragó todas las facilidades que me dio para la consulta de la biblioteca de la Rama Arjuna (Barcelona) de la Sociedad Teosófica Española e incluso de su biblioteca particular. Resumen / Resum / Abstract A finales del siglo XIX se dio en España un renacimiento orientalista impulsado por una importante élite de teosofistas, que por un lado emprendió una muy importante tarea de traducción (del inglés y francés al español) y divulgación de las principales obras teosóficas y orientalistas del momento y por otro supieron conectar muy bien con las corrientes ideológicas (como el librepensamiento), culturales (como el modernismo), científicas (como el naturismo) y hasta políticas (como el republicanismo) progresistas de la época. A finals del segle XIX es donà a Espanya un renaixement orientalista impulsat per una important èlite de teosofistes, que per un costat emprengueren una molt important tasca de traducció (de l’anglès i francès a l’espanyol) i divulgació de les principals obres teosòfiques i orientalistes del moment i per un altre saberen connectar molt bé amb els corrents ideològics (com el lliurepensament), culturals (com el modernisme), científiques (com el naturisme) i fins polítiques (com el republicanisme) progressistes de l’època. In Spain, at the ends of 19th century, there was an orientalist renaissance prompted by an important elite of theosophist. On the one hand that undertook a very important task of translation (of the English and French to Spanish) and disclosure of the main theosophical works and orientalists of the moment. And by another they connect very well with the ideological currents (as the freethinking), cultural (like the modernism), scientific (as the naturalism) and politics (as the republicanism) progressive of the epoch Palabras clave / Paraules clau / Key Words Orientalismo, teosofismo, Sociedad Teosófica, modernismo, movimientos espiritualistas, naturismo, Blavatsky, José Xifré, Francisco Montoliu Orientalisme, teosofisme, Societat Teosòfica, modernisme, moviments espiritualistes, naturisme, Blavatsky, José Xifré, Francesc Montoliu Orientalism, theosophism, Theosophical society, modernism, espiritualist movements, naturism, Blavatsky, José Xifré, Francesc Montoliu. Entre finales del siglo XIX y principios del XX, en el marco de la crisis social y política generalizada que en Europa condució a la cruenta Primera Guerra Mundial, unas determinadas élites intelectuales y artísticas occidentales intentaron defender la instauración de un nuevo humanismo internacional que fuera capaz de ofrecer una alternativa social e ideológica a aquella sociedad en crisis y de frenar la escalada militarista y de agresividad nacionalista que conduciría 1. Este trabajo no pretende más que trazar unas bases historiográficas sobre el primer movimiento teosófico español contemporáneo y sus relaciones con algunos de los movimientos sociales con los que convivió. El teosofismo apenas ha merecido hasta ahora la atención de los historiadores españoles.
Diálogo Oriente-Occidente en la España de finales del siglo XIX. El primer teosofismo español (1888-1906): un http://seneca.uab.es/hmic Revista HMiC, número IV, 2006 56 a la guerra. El nuevo humanismo, aupado culturalmente por el desarrollo del Modernismo en Occidente, se proponía instaurar nuevos valores sociales alternativos a la indudable crisis de la moral burguesa victoriana por un lado y a la crisis del positivismo y materialismo por el otro. A la moral victoriana, hipócrita, convencionalista y puritana, que tenía como pilares básicos los valores que habían hecho triunfar al capitalismo -la competitividad, la ley del más fuerte (el darwinismo social y económico) o el nacionalismo agresivo-, el nuevo humanismo pretendía ofrecer una moral hecha de valores universales como la sinceridad, la solidaridad, la cooperación, el pacifismo o el diálogo. Al positivismo, que se creía que había llegado a un excesivo espíritu analítico y a un peligroso dogmatismo racionalista de incierto futuro, se le pretendía dar un rostro más humano e idealista. Incluso algunos defendían la integración de ciencias positivas e ideas espirituales, sin menospreciar para nada los avances científicos y las buenas aportaciones que había ofrecido y estaba ofreciendo el positivismo en aquellos momentos. Uno de los movimientos que a finales de siglo más se distinguió por defender esta complementariedad de razón y espiritualidad, siempre dentro del marco del nuevo humanismo, fue el teosofismo. Éste reivindicava la tradición filosófica de la Grecia clássica –sobre todo de Pitágoras y Platón-, del misticismo medieval de Ramon Llull, del humanismo renacentista del siglo XVI y del idealismo y romanticismo europeo de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Sin embargo fueron muchos los movimientos culturales, sociales y hasta científicos que se dieron en Occidente a caballo de 1900 y que estuvieron influídos en mayor o menor medida por este nuevo humanismo que aspiraba cambiar radicalmente la sociedad. Eran movimientos que conocieron un especial impulso a partir de los años 80 del siglo XIX y que tenían en común la oposición al modelo político conservador y católico de entender el mundo e interpretarlo, pero también la creencia en algunos ideales humanitarios y humanitaristas y sobre todo la fe en el progreso. Me estoy refiriendo –sin pretender ser exhaustivoal modernismo, orientalismo, esperantismo o movimientos de renovación pedagógica en el campo cultural; pacifismo, librepensamiento o feminismo en el campo social; cierto tipo de liberalismo, republicanismo, socialismo, anarquismo o cooperativismo en el campo político y sindical; higienismo y medicinas naturistas en el campo científico; y teosofismo, espiritismo, masonería y hasta cierto catolicismo social en el campo espiritual. Las conexiones entre unos y otros movimientos fueron numerosas, intensas y profundas tanto a nivel personal como ideológico. De manera que es difícil trazar fronteras entre unos y otros e intentar narrar una historia más o menos profundizada de uno de estos movimientos sin referirse al resto o a una buena parte del resto de movimientos. Porque en la práctica todos se complementaron en buena medida. Todos aportaron algo de su especialidad en la crítica social, pero también en la siembra de semillas para la transformación radical de la sociedad en que se desenvolvían. En este trabajo trataré de estudiar a uno de ellos, el teosofismo, centrado en el caso español. Éste es quizá el movimiento menos estudiado y conocido de los que he relacionado y sin embargo encaja como el que más con las características generales de estos movimientos, tanto en relación con el compromiso en la defensa del nuevo humanismo como en relación a las buenas conexiones y afinidades con el resto de movimientos. No casualmente la geografía del teosofismo español, como veremos, fue muy similar a la geografía de los principales movimientos sociales y políticos españoles de finales del siglo XIX y principios del XX. Sin duda el mismo teosofismo se benefició del hecho de compartir durante algunas décadas espacios de relación y ámbitos culturales, científicos e ideológicos con el resto de movimientos, ya que le facilitó mucho la difusión de sus mensajes y doctrinas. Este artículo se propone, entre otras cosas, ofrecer algunos ejemplos significativos de esta relación –aunque limitados en el período de estudio-, sin pretender ni mucho menos abordar todos los temas posibles.2
ORIENTATS-2006 ISSN 1696-4403 Jordi Pomés Vives Palabras clave / Paraules clau / Key Words http://seneca.uab.es/hmic 57 La Sociedad Teosófica había sido fundada en 1875 en Nueva York por Helena Petrovna Blavatsky (1831-1891), de origen ruso, y el coronel estadounidense Henry Steele Olcott, el cual ejercería la presidencia de la Sociedad desde su fundación hasta su muerte en 1907. Apareció como un intento de sincretismo y diálogo entre Oriente y Occidente, intentando adaptar en Occidente las teologías hinduistas y budistas. Según la teosofia, la verdad se encuentra en el fondo de todas las grandes religiones y en los libros sagrados de todos los pueblos, pero especialmente de las antiguas civilizaciones de Egipto, Caldea, Babilonia, la India y la China. El teosofismo, pues, colaboró en buena medida al renacimiento orientalista en Occidente a finales del siglo XIX. No se trataba de una nueva religión, entre otras cosas porqué no disponia de un culto determinado. Más bien intentaba ser una síntesis de religión, filosofía, ciencia y psicología. Como dijo Blavatsky: «Nuestro propósito más importante... es reconciliar a todas las religiones, sectas y naciones bajo un sistema común de ética, fundado en verdades eternas»3 y para ello se propuso los objetivos –según estatutosde “Fomentar el estudio de las religiones comparadas, de la filosofía y de las ciencias”, “Investigar las leyes de la Naturaleza hasta ahora no explicadas y los poderes latentes en el hombre” y “Formar un núcleo de Fraternidad Universal de la Humanidad, sin distinción de razas, creencias, sexos, castas ni color.”4 La Sociedad Teosófica se extendió por casi todo el orbe con sorprendente rapidez. En 1879 Madame Blavatsky y Olcott instalaron su cuartel general en la India y fue en este país donde la Sociedad experimentó un sorprendente éxito. En 1885 la mayoría de ramas locales se concentraron en tres países asiáticos -India, Birmania y Ceilán-, donde Blavatsky y Olcott concentraron sus esfuerzos divulgadores: de 121 logias adscritas, 106 pertenecían a los tres países mencionados. Sin embargo, a partir de 1886 será Occidente quien aportará los nuevos efectivos teosofistas. Este mismo año Estados Unidos se organizó como primera sección nacional independiente, constituida bajo el liderazgo de William Q. Judge. La seguirían Inglaterra (1888), India (1891), Australia y Suecia (1895), Nueva Zelanda (1896), Holanda (1897) y Francia (1899). España consiguió legalizar un Grupo teosófico nacional –sin tener la categoría de Sección nacionalen 1891, el mismo año en qué se constituyó la Sección Europea de la Sociedad Teosófica y las ramas locales teosóficas sumaban en conjunto 279.5 Ninguna de ellas era aún española. Sería en 1893 cuando se constituirían las tres primeras ramas locales de este país: concretamente serían las de Madrid,6 Barcelona7 -las dos auténticas capitales del teosofismo españoly Valencia.8 2. Uno de los temas que, por ejemplo, no trataré en este estudio a pesar de su importancia es el de las profundas conexiones que el teosofismo tuvo con otros grupos espirituales: especialmente, espiritistas, masones y católicos. 3. GÓMEZ AMIGÓ. 4. Estos objetivos fueron aprobados en la asamblea general de la Sociedad celebrada en Londres el 4-71896 bajo la presidencia de Olcott (Sophia, septiembre de 1896:319). 5. OLCOTT, vol.I:263. 6. La carta de fundación de la Rama Madrid está fechada en 8 de mayo de 1893 y sellada en la India en 19 de mayo de 1893. En la carta aparecen los nombres de José Xifré, José Doreste, como secretrario, Manuel Treviño, Amalia Martín, Francisca Martín, Rafael Monleón, José Corrales, Viriato Díaz Pérez y José Melián (LARREA:105). 7. En 1901 esta rama tenía la siguiente junta: presidente, Josep Roviralta; vicepresidente, Josep Plana Dorca; administrador, Josep Granes; secretario, Josep Querol; vocal 1º, Ramon Maynadé, y vocal 2º, Jacint Plana (MÉNDEZ BEJARANO). 8. La junta de la rama valenciana estuvo formada por las siguientes personas: presidente, Bernardo de Toledo; presidente honorario, Manuel de Toledo Muñoz; miembros honorarios, José Xifré y Constanza Arthur; secretario, Manuel García y García; tesorero, Manuel Morales Alcalde; y bibliotecario, Juan A. Campillo. (Sophia, 1893:12, 94).
Diálogo Oriente-Occidente en la España de finales del siglo XIX. El primer teosofismo español (1888-1906): un http://seneca.uab.es/hmic Revista HMiC, número IV, 2006 58 La Sociedad Teosófica continuaría creciendo al menos durante el primer cuarto del siglo XX, sin duda empujada por la adhesión más o menos activa de grandes hombres de la ciencia y el arte como el inventor norteamericano Thomas Edison –fundador de la Sociedad junto a Blavastsky y Olcott-, el escritor irlandés Yeats, el compositor austriaco Gustav Mahler, el físico inglés William Crookes o el pintor ruso Kandinsky.9 En 1897 el conjunto de ramas locales de la Sociedad se acercaban a las 500, de ellas 40 ramas eran europeas, a las que habría que añadir unos 50 centros locales.10 Y en los albores de la primera guerra mundial, en 1913, según la presidente de la Sociedad en aquel momento, la británica Annie Besant, contaba con 25.000 miembros activos o directores y unos 100.000 miembros dirigidos, sin incluir a sus organismos auxiliares. Fue sin embargo en los años veinte cuando consiguió su mayor esplendor y difusión tanto a nivel mundial como español. En 1926 reunía 40 secciones nacionales.11 Este mismo año, un crítico del teosofismo que se especializó en el estudio de corrientes religiosas heterodoxas a la católica, el sacerdote catalán Joan Tusquets, calculaba en medio millón el número de teósofos militantes. Tusquets estaba alarmado por el incremento que estaba adquiriendo en España -y especialmente en Barcelona y Cataluñaesta sociedad, la cual –según el mismo padrese esforzaba por convertirse en “la religión del mundo moderno”. Tusquets intentaba demostrar en un estudio publicado en 1927 como estaba “arraigando el teosofismo en nuestra casa con relativo éxito”.12 En este año existían sólo en Barcelona tres ramas teosóficas (una en el casco antiguo, otra en Gracia y una tercera en Sants), una escuela primaria teosófica –la Damon de Vallcarca-, una revista mensual (El Loto Blanco) y una editorial (la Editorial Teosófica, regida por Ramón Maynadé, que en 1927 llevaba publicadas más de 150 obras). Además de las ramas barcelonesas, Tusquets denunciaba la existencia de muchas organizaciones filiales que existen “en muchos lugares de Cataluña: en las ciudades fabriles, el campo de Tarragona y en Lérida” 13. En cuanto a las ciudades fabriles se debía referir al menos a Terrassa (donde existía la rama Bakkti), Sabadell (rama Fides) y Manresa.14 En cuanto al resto de España, hasta 1936, y a parte de las ya mencionadas ramas de Madrid y Valencia (rama Kuthumi), se constituyeron ramas o grupos teosóficos al menos en Alicante (de 1894), Sevilla (rama Fraternidad, de 1911, y rama Zanoni, de 1918), Pontevedra (Grupo Marco Aurelio), Santa Cruz de Tenerife, Ceuta, Málaga (grupo Maitreya, de 1925), Almería (grupo Morya, de 1926) y Palma de Mallorca.15 9. También Einstein simpatizó con ideas teosóficas. Tenía La Doctrina Secreta de Madame Blavatsky en su mesa y se la recomendó al físico alemán Heisenberg, uno de los fundadores de la mecánica cuántica (LARREA :17). Otros famosos vinculados a la Sociedad Teosófica fueron el poeta inglés Thomas Stearns Eliot, el psicólogo alemán Gustav Fechner, el astrónomo francés Nicolas-Camille Flammarion, el pintor también francés Paul Gauguin, el filósofo alemán Franz Hartmann, el político norteamericano Rutherford Hayes, los escritores ingleses Aldous Huxley y Christopher Isherwood, el psicólogo norteamericano William James, el pintor suizo Paul Klee, el escritor norteamericano Jack London, los físicos norteamericanos Robert Millikan y Robert Oppenheimer, el pintor holandés Piet Mondrian, el pintor ruso Nicholas Roerich, el poeta irlandés George W Russell, el compositor ruso Alexandr Nicolajevic Scriabin, el escritor irlandés George Bernard Shaw, el músico finlandés Jean Sibelius y el naturalista inglés Alfred Rusel Wallace. 10. Sophia, septiembre de 1897:252-253 11.Enciclopedia Universal Ilustrada…: vol.60:1091. 12. TUSQUETS:24 13. TUSQUETS:214. 14. Enciclopedia Universal Ilustrada…:vol. 60:1091. 15. Sophia, 1893:12, 123; Sophia, 1914:9-10; MÉNDEZ BEJARANO; LARREA:105
ORIENTATS-2006 ISSN 1696-4403 Jordi Pomés Vives Palabras clave / Paraules clau / Key Words http://seneca.uab.es/hmic 59 Los dos pilares fundamentales del primer teosofismo español fueron Francesc Montoliu Togores y José Xifré Hamel, los primeros españoles en ingresar a título individual en la Sociedad Teosófica, concretamente en 1889, los principales fundadores y dirigentes del Grupo Teosófico español en 1891 y los dos primeros presidentes de este Grupo (Montoliu lo será hasta su fallecimiento en mayo de 1892, siendo substituído por Xifré, que se mantendrá en su cargo hasta mediados de los años diez).16 Montoliu (1861-1892) –hermano del crítico literario Manuel y del urbanista Cebriàera hijo de una familia aristocrática de Tarragona, los marqueses de Montoliu. Fue ingeniero, abogado, catedrático del Instituto Alfonso XII de Madrid y finalmente director de la Escuela de Péritos Agrónomos de Barcelona. Tuvo por guía espiritual desde su infancia a su abuelo materno, Pascual de Togores, conde de Ayamans, de una antigua e ilustre familia de la nobleza balear. Pascual Togores profesaba una gran veneración a la personalidad, a la vida y a la obra de Ramón Llull e inculcó esta afición o pasión luliana a Francesc, quien dedicará estudios y publicaciones al gran místico mallorquín.17 Su encuentro con la Sociedad Teosófica vino después de leer en enero de 1888 las revistas Le Lotus y la Revue Théosophique de París. Al cabo de unas semanas pidió a Madame Blavatsky su ingreso en la Sociedad y su autorización para traducir sus obras al castellano.18 Su primera traducción fue Isis sin velo (1888).19 En sólo cuatro años (1888-1892) –hasta su fallecimiento a la temprana edad de 31 años-, Montoliu desarrolló una colosal obra de traducción y divulgación de la doctrina teosófica: hasta nueve libros, sin contar los artículos –tanto propios como traducidos-, publicados en la revista fundada y dirigida por él, Estudios Teosóficos (1891-1892),20 la primera revista teosófica española y portavoz del Grupo teosófico del país, editada en Barcelona. Además Montoliu se volcó en la instrucción de los primeros teosofistas españoles, primero en Madrid, hasta septiembre de 1891, y a partir de esta fecha en Barcelona, ciudades en las cuales además puso los primeros cimientos organizativos para que en 1893, ya sin su presencia, pudieran aparecer las primeras ramas teosóficas españolas y sus muy importantes portavoces periódicos: principalemnte Sophia (1893-1914), como continuadora de Estudios Teosóficos, y, de una importancia mucho menor, Antahkarana (1894-1896), portavoz exclusivo de la rama barcelonesa.21 El otro gran pilar necesario fue Xifré (1855-1920). Éste era un rico banquero e industrial, nieto del famoso indiano catalán Josep Xifré Casas, el cual había conseguido reunir una de las más abultadas fortunas europeas de la época. Esta fortuna, que nuestro Xifré heredó de su padre Josep Xifré Downing, fue clave para conseguir la financiación de la mayoría de obras teosóficas españolas hasta 1914, momento en que entró en una crisis económica irreversible que ya no podrá superar.22 Según Viriato Díaz Pérez –director de Sophia durante los primeros años del siglo XX-, fue Xifré “quien arrancara de su patrimonio el caudal necesario para la publicación 16. Estudios Teosóficos, 7-6-1892; Sophia, 1911:599. 17. MONTOLIU:245-246. 18. Sophia, 1910:439. 19. Estudios Teosóficos, 7-6-1892. 20. La revista era impresa por “Tip de J. Miguel, Mayor, 116-Gracia”. Era bimensual. Serie primera: febrero-octubre de 1891 (16 números); serie segunda: octubre a septiembre de 1892 (14 números); serie tercera: octubre-diciembre 1892 (3 números). Montoliu fue el que firmó y tradujo más artículos de la revista, algunos de ellos con el pseudónimo de Nemo. 21. Las mejores aportaciones sobre la biografía de Montoliu las hizo su compañero teósofo Josep Roviralta en Sophia,1893:101-106. Roviralta hace hincapié en cualidades humanas de Montoliu como abnegación, filantropía, altruismo y espíritu de sacrificio. 22. En este año Xifré tuvo que venderse su palacio árabe de Madrid –donde se reunían los teósofos madrileñosy estableció su residencia primero en Suiza y después en Italia. El palacio se encontraba enfrente del Pardo, esquina calle Lope de Vega. A partir de 1939 será sede del sindicato vertical (LARREA:117).
Diálogo Oriente-Occidente en la España de finales del siglo XIX. El primer teosofismo español (1888-1906): un http://seneca.uab.es/hmic Revista HMiC, número IV, 2006 60 de obras como La Doctrina Secreta, Isis, La clave de la teosofía –que él mismo tradujoy tantas otras; él quien sostuvo de su propio peculio durante 22 años día por día, la gran revista Sophia, que difundió las ideas de Madame Blavatsky por el mundo dilatado de habla española...”.23 Además Xifré ayudó en la fundación en 1901 en Barcelona de la editorial Biblioteca Orientalista, de Ramon Maynadé y su mujer Carmen Mateos, que tanto contribuyó a la difusión de la literatura teosófica en los países de habla española y que a la práctica funcionó de editorial del grupo teosófico español.24 Maynadé, para dar salida a sus publicaciones, se dotó La Librería Orientalista, que estuvo abierta en la ciudad condal hasta la guerra civil .25 Xifré, además de ejercer de mecenas del teosofismo y del orientalismo español y de dirigir el grupo teosófico español al menos hasta 1914, también tuvo una colaboración importante, junto con Montoliu, en las tareas de traducción de obras inglesas (V. Anexo) y fue uno de los principales colaboradores –con artículos propiosde la revista Sophia. Disponía de un nivel cultural muy alto. Según Larrea López, era “un intelectual con un conocimiento elevado del estado de la ciencia en el momento: Bouiller, Müller, Hartmann, Stahl, Tyndall. Domina la teología católica y religiones comparadas”.26 Había nacido y se había educado en los más selectos ambientes de París, donde entró en contacto con círculos ocultistas y orientalistas. Fue en esta ciudad donde a partir de 1884 empezó a estudiar sánscrito y donde conoció a la principal dirigente teosofista francesa del momento, María Marietegui, marquesa de Pomar, de origen español. Entre París y Londres Xifré también conoció y entabló una firme e íntima amistad con la que sería decisiva en su ingreso al teosofismo: Madame Blavatsky. La conoció en 1888, con motivo de la publicación de La Doctrina Secreta. Xifré fue el único del Grupo Teosófico español que fue discípulo personal de la fundadora de la Sociedad Teosófica. Fue ella precisamente quien le habló de Montoliu –con quien se carteaba-, les puso en relación y les exhortó a fundar y dirigir en España un Grupo teosófico nacional.27 Montoliu y Xifré no tardaron en encontrar seguidores, algunos de los cuales colaborarían con ellos en la tarea de traducción de las principales obras teosóficas del inglés y francés al español, formando una auténtica escuela de traductores. En 1900 ya habían traducido al español las obras teosóficas más importantes, sobre todo las escritas por la fundadora Blavatsky (Isis sin velo, La clave de la teosofía, La voz del silencio, La Doctrina Secreta -la más emblemática aportación de esta autora y auténtica Biblia teosófica-….) y los textos clásicos orientales como el Baghabat Gita, traducido por primera vez al español por el teósofo y médico catalán Josep Roviralta Borrell.28 Roviralta fue el gran colaborador de Montoliu en la revista Estudios Teosóficos y fue el principal dirigente teósofo barcelonés al menos hasta los años diez. En Barcelona tambíén traducirían importantes obras teosóficas Josep Plana Dorca –el primer presidente de la rama 23. Sophia, agosto de 1924 (LARREA:52). 24. TRENC, 1979:100. Se supone que la Editorial Teosófica de los años 20, también dirigida por Maynadé, fue la continuación de la Biblioteca Orientalista. 25. TRENC,1979:100-104. La librería estaba situada en un punto muy céntrico de la ciudad: nº 24 de la calle de la Tapinería. Además de la Librería Orientalista, en Barcelona existían a principios del siglo XX, al menos otra librería, la Carbonell y Esteva –de la Rambla de Catalunya 118-, que tenía en venta obras de la Biblioteca Orientalista. 26. LARREA:55. 27. TRENC, 1979:99; MÉNDEZ BEJARANO. 28. Véase el Apéndice 1, donde se recoge una lista no exhaustiva de las principales traducciones de los primeros teósofos españoles desde 1888 hasta 1905. Lo que no refleja la lista son las numerosísimas traducciones de artículos que se publicaron (original y traducción) en las revistas teosóficas. Incluso el principal portavoz de los teosofistas españoles, Sophia, del cual hablaremos más adelante, tradujo por capítulos obras monográficas de Madame Blavatsky (como por ejemplo Cuentos de Pesadilla y Un Panarion Moderno) que tampoco están recogidas en el Apéndice.
ORIENTATS-2006 ISSN 1696-4403 Jordi Pomés Vives Palabras clave / Paraules clau / Key Words http://seneca.uab.es/hmic 61 Barcelonay Frederic Climent Terrer –quizá el más prolífico traductor teosófico español hasta la guerra civil-. Sin embargo en Madrid el número de traductores fue aún más numeroso que en la ciudad condal. Los más importantes fueron Manuel Treviño Villa, Viriato Díaz Pérez, Manuel Molano, Edmundo González Blanco, José Melián Chiappi , Rafael Urbano y Tomás Doreste.29 La ingente tarea de divulgación de los principios teosóficos a través de libros o de las revistas teosóficas fue sin duda la más importante y a la que dedicaron más tiempo estos preparadísimos lingüística y culturalmente hablando dirigentes teosóficos españoles de finales del siglo XIX. En esta labor se incluía la publicación de estudios de investigación realizados por ellos mismos sobre temas relacionados con la histórica tradición mística de España y también de países orientales como Egipto o la India. Según Viriato Díaz Pérez, la literatura teosófica española a principios de siglo XX era la más rica y extensa después de la inglesa.30 Esto fue decisivo para el importante desarrollo del teosofismo, a parte de España, por el resto de países de habla hispana. El canal principal de comunicación de teosofistas y orientalistas de todos estos países fue la revista Sophia, quizá el logro principal del teosofismo español hasta 1914, cuando dejó de publicarse por primera vez desde su aparición en 1893.31 Se publicó en Madrid.32 Según constaba en la portada, era el “órgano oficial de la Sociedad Teosófica en España” y tuvo una ininterrumpida periodicidad mensual. Sus directores en esta primera etapa fueron, por orden cronológico: José Melián, Viriato Díaz-Pérez, Rafael Urbano y Manuel Treviño. Todos ellos, como hemos visto, formaron parte de la selecta docena de traductores teósofos españoles relacionados anteriormente, además de ser importantes orientalistas. Sobre todo lo fueron DíazPérez y Treviño. Éste fue capaz de traducir chino, japonés o jeroglíficos egipcios. Sobre estos jeroglíficos publicó en 1909 un manual. Treviño fue, sobre todo, un egiptólogo. Por su parte Díaz Pérez publicó estudios sobre Pitágoras, la India y el misticismo musulmán.33 Estudió y dominó, como buen orientalista de la época, el sánscrito –tal como lo hicieron Xifré, Montoliu, Doreste y Roviralta-, además del árabe, el hebreo, el griego y el latín. 34 Los cuatro directores intentaron recuperar a través de Sophia la antigua tradición orientalista y mística hispánica: la cábala judía, el zohar, misticismo sufí y católico…. De esta manera se reivindicaron o intentaron integrar estudios de autores arabistas españoles no teósofos del momento como el catedrático de árabe en la Universidad de Madrid Miguel Asín Palacios o el catedrático de griego, árabe y hebreo de la Universidad de Granada Francisco Codera. Éste fue profesor de Viriato Díaz Pérez. Además se divulgaron también las nuevas investigaciones sobre 29. Sólo incluyo en esta lista los que me consta que ya tenían hechas traducciones en 1900. Lógicamente de 1900 a 1936 habrá muchos más teósofos traductores, como por ejemplo Alfredo Rodríguez Aldao, que ya en 1892 conocía a Montoliu. Rodríguez Aldao tradujo a Henri Durville y, con el seudónimo Shaiah, escribió un Diccionario de Ciencias Ocultas. 30. LARREA: 354. 31. Muy probablemente la desaparición de Sophia en 1914 tuvo que ver con la crisis económica de Xifré. Sophia reaparecerá, en una segunda etapa o época, en 1923, en un contexto ya muy distinto, cuando la mayoría de dirigentes teosóficos mencionados ya habían desaparecido o se encontraban fuera de España. La segunda etapa duró hasta el 1932, año en qué se fundirá con El Loto Blanco de Barcelona, para dar lugar a la revista Teosofía, administrada desde Madrid (ALLEGRA, 1979:382). 32. Durante los primeros años el impresor fue J. Palacios (Arenal, 27, Madrid). 33.“Pitágoras”, en Sophia, 1905; “Una conferencia sobre teogonía inda”, en Sophia, 1897:206; “Sobre el misticismo musulmán. Sus prácticas y sus órdenes religiosas”, en Sophia, 1901. Los tres artículos están reproducidos en LARREA: 147, 161 y 210. 34. Viriato también dominaba el inglés, portugués, italiano y el alemán leído (LARREA:57, 70).
Diálogo Oriente-Occidente en la España de finales del siglo XIX. El primer teosofismo español (1888-1906): un http://seneca.uab.es/hmic Revista HMiC, número IV, 2006 62 místicos cristianos españoles como Ramon Llull, San Juan de la Cruz o Santa Teresa. O se descubrieron o reivindicaron filósofos de nuestro país olvidados o no suficientemente reconocidos como Estanislao Sánchez Calvo –del siglo XIX y reivindicado por Viriato Díaz Pérez-35 o Moderato de Cádiz, contemporáneo de Séneca, reivindicado por Edmundo González Blanco en un estudio en varias entregas titulado “Los grandes teósofos españoles”,36 donde repasa toda la tradición mística española desde el siglo I hasta los krausistas. En este estudio se hace una valoración casi totalmente inversa, autor por autor, a la que ofreció el catolicista Menéndez Pelayo en su libro sobre los Heterodoxos españoles, publicada en la década de los ochenta.37 Por otro lado Rafael Urbano consiguió recuperar al filósofo Miguel Molinos, del siglo XVII, fundador del quietismo y condenado por la Iglesia, a través de la reproducción en Sophia de la obra más importante de Molinos, su Guía espiritual.38 No exagera Larrea López cuando afirma que Sophia “se convirtió en el intento más serio de resumir toda la rica filosofía española trágicamente perseguida por los muchos inquisidores que han quemado nuestra historia”.39 Paralelamente a este tipo de estudios fueron los relacionados más con el folklore y elementos culturales extinguidos o en vías de extinción. Aquí hay que citar como articulista de Sophia al importante folklorista Vicente Risco (1883-1963) y al importantísimo teósofo español ya del siglo XX, Mario Roso de Luna (1872-1931). Éste publicó Ocultismo ibérico, donde incluyó informaciones sobre leyendas gallegas y sobre testimonios de numerología popular y de pitagorismo cristiano.40 Ciertamente Sophia sobrepasó el estricto marco teosófico y hasta orientalista para incluir temas filosóficos, literarios y científicos varios, aunque siempre tuvieran relación con el humanimo, los valores defendidos por el teosofismo y, de hecho, con las mismas actividades culturales o de investigación que practicaban los propios dirigentes teósofos españoles. Mientras Virato Díaz Pérez podía publicar en Sophia sus investigaciones filológícas escribiendo un artículo sobre las relaciones entre las lenguas tagalog y tamil,41 otros teósofos escribían sobre los beneficios del vegetarianismo42 o la homeopatía.43 Tanto vegetarianismo como homeopatía, sobre todo este último, estaban arraigando en la sociedad española a finales del siglo XIX con una contribución nada despreciable de los primeros teósofos del país. Más adelante hablaremos de esta contribución. El modernismo, como movimiento cultural y artístico, pero también filosófico, ofreció un buen marco histórico para la buena sintonía y buena relación entre teosofia y otros sectores culturales, filosóficos y hasta políticos. Las coordenadas ideológicas del modernismo fueron las mismas que caracterizaron en Europa la cultura nacida de la crisis positivista y naturalista, en la que se emmarcó perfectamente el teosofismo. El gran interés en común que en modernistas y teósofos de finales del siglo XIX despertó temas como por ejemplo el descubrimiento de Oriente44 hizo confluir a unos y otros en muchos aspectos ideológicos y en las mismas 35. Sophia: 1901:297-299 36. Sophia, 1901:388-389, 444-445; 1902:14-25. 37. La obra se reeditó posteriormente (MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, Historia de los heterodoxos españoles, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1978). 38. Sophia, 1905:59-68, 143-148, 213-227, 243-268. 39. LARREA:72 40. Sophia, 1912:414-418, 467-475. 41. El artículo está transcrito en LARREA:282-284. 42. Como ejemplo: CARBONELL, F, “El uso de la carne”, en Sophia,1906:112 43. Como ejemplo: MELIÁN, José, “La homeopatía y sus diluciones” 1901 :128 y ss.
ORIENTATS-2006 ISSN 1696-4403 Jordi Pomés Vives Palabras clave / Paraules clau / Key Words http://seneca.uab.es/hmic 63 publicaciones.45 De esta manera, por un lado, Sophia, de la qual se ha dicho que fue una revista “plenamente modernista”,46 publicó artículos de destacados modernistas como el gran Rubén Darío,47 Salvador Rueda -el poeta andaluz precursor del modernismoo Leopoldo Lugones48 - el principal representante del modernismo argentino y a la vez teósofoy reprodujo artículos de revistas propiamente modernistas como la catalana Pèl & Ploma.49 Por otro lado las principales revistas modernistas de Madrid y Barcelona estuvieron abiertas a la colaboración de los dirigentes teosofistas. En Helios, por ejemplo, colaboró Rafael Urbano y Viriato Díaz-Pérez.50 Éste último, la figura más típica de la teosofía en el Madrid modernista, también escribió en Electra, Hojas selectas, La España Moderna y Blanco y Negro hasta su partida al Paraguay en 1906, donde fue considerado como uno de los literatos más cultos e ilustrados de la América del Sur.51 Por su parte Urbano, uno de los mejores traductores de Nietzsche en aquellos años,52 colaboró en Renacimiento (1907) –la revista de Gregorio Martínez Sierray en Prometeo (1908-1912) –la revista de Gómez de la Serna-. En estas dos últimas colaboraron también los hermanos González Blanco, sobre todo Edmundo, teósofo e importante colaborador de Sophia y de la traducción de La Doctrina Secreta. 53 Sin duda los teósofos españoles de finales del siglo XIX formaron una élite que influyeron al menos en el Madrid y la Barcelona modernistas a través de revistas como Helios o Luz de la ciudad condal.54 Ciertamente en Barcelona hay que destacar la revista Luz (1897-1898) –precursora modernista de las más conocidas Quatre Gats (1898), Pèl & Ploma (1899-1904) y Joventut (1899-1906)-, cuya alma principal fue el ya citado importante teósofo y médico catalán Roviralta. Él sólo llenaba la mitad de la revista, amparado en los seudónimos “Aldebarán” y “José Maria Blanca”. Roviralta fue un entusiasta modernista que publicó en 1902 uno de los libros más característicos del modernismo catalán, Boires Baixes, un drama poético irrepresentable, inspirada en la obra de Maurice Maeterlinck (1862-1949). Precisamente Luz dedicó un número a este filósofo belga muy influído por la teosofía y, según algunas fuentes, un importante discípulo de Blavastsky.55 44. Larrea (LARREA:109) defiende que “el modernismo español, como el francés, es profundamente orientalista. Sin Oriente no podemos comprender el modernismo”. 45.Las coincidencias ideológicas entre el modernismo y el teosofismo –fundamentalmente en Españahan sido ampliamente destacadas por Giovanni ALLEGRA en sus estudios ya citados y por TRENC,1979. 46. LARREA:115. 47. Darío se había iniciado en el simbolismo hermético después de impregnarse de Plotino, de estudiar los temas ocultos de Hugo, el hermetismo de los mitos de Wagner, el prerrafaelistismo y los simbolistas. Rubén Darío fue masón y en 1890 se consideraba teósofo. Por otro lado en sus estancias en París frecuentó la rama teosófica Swedenborg (MARASSO:28/LARREA:116, 125). 48. Lugones escribió “Nuestras ideas estéticas” en Sophia, 1902:173; “Sudor de sangre” en Sophia, 1906:142. 49. Fue un artículo del republicano Luis Zulueta, en aquel entonces modernista y muy cercano a los ideales teosóficos (Sophia, 1903, septiembre:338-341). Se trataba de un artículo filosófico titulado “En momentos difíciles”, sacado del núm. 90 de Pel i Ploma. Zulueta nos presenta unos pensamientos espirituales suyos –totalmente coincidentes con las ideas teosóficas-, mostrando la coincidencia con ideas de los libros sagrados de la tradición oriental: Upanishad, el Dhammapada, el Sutra… Un ejemplo de estos pensamientos es el siguiente (p.340): “me doy cuenta de que ese Espíritu que, limitado en mí, es la razón de mi existencia, es el mismo Espíritu que á través de mil apariencias fugitivas descubro á mi alrededor…El yo no es distinto del Espíritu, es el mismo Espíritu. Una misma savia circula por todas las hojas del árbol: un mismo soplo vivifica todos los seres”. Zulueta mantendrá una firme amistad hasta los años treinta con Mario Roso de Luna, el principal teósofo español de los años diez y veinte (CORTIJO:apénices nº 5 (22)).
Diálogo Oriente-Occidente en la España de finales del siglo XIX. El primer teosofismo español (1888-1906): un http://seneca.uab.es/hmic Revista HMiC, número IV, 2006 70 1896 Bhagavad Gita ROVIRALTA, Josep 1896 Cartas que me han ayudado 1902 Magia egipcia, la y la raza futura VARIOS SS.DD Y SIR EDWVARS BULWER LYTTON TREVIÑO, Manuel Naturaleza del Universo, De la OCELO, Lucano URBANO, Rafael Norma mental, La TOLSTOI URBANO, Rafael Dhammpada, El (El evangelio budhista) URBANO, Rafael Naradra Sutra URBANO, Rafael 1896 Creencias fundamentales del budismo, Las ARNOULD, Arthur XIFRÉ HAMEL, José 1893 Clave de la teosofía, La BLAVATSKY XIFRÉ HAMEL, José Cristianismo esotérico o los misterios menores BESANT, Annie Doctrina del corazón BESANT, Annie Evolución de la vida y de la forma, La BESANT, Annie Formas creadas por los pensamientos y química oculta BESANT, Annie Karma BESANT, Annie Poder del pensamiento, su dominio y su cultura, El BESANT, Annie Clave de los antiguos y modernos misterios BLAVATSKY En lascuevas y selvas del Indostán BLAVATSKY A los que sufren BLECH, Aimee Filosofía esotérica de la Índia CHATTERJI, J.C. 1902 Hombre, el fragmentos de una historia olvidada CHELAS, Dos Idilio del loto blanco, El COLLINS, Mabel Quien sembra recoge COLLINS, Mabel 1895 India, La DÍAZ PÉREZ, Viriato Historia de los atlantes ELIOT, W. Scout Tabla 1: (Continued) Obras tesosóficas y orientalistas traducidas al español, publicadas entre 1887 y 1904 y clasificadas según el traductor.
ORIENTATS-2006 ISSN 1696-4403 Jordi Pomés Vives Apéndice http://seneca.uab.es/hmic 71 Afinidades espirituales HARTTMANN, Franz barbarie cristiana en Europa, La HARTTMANN, Franz Ciencia oculta en la medicina HARTTMANN, Franz De profundis HARTTMANN, Franz Elementos y el aura humana HARTTMANN, Franz Estudio oculto y clave de la Biblia HARTTMANN, Franz Guía en lo espiritual, El HARTTMANN, Franz Magia blanca y negra HARTTMANN, Franz Profeta de Nazaret, El HARTTMANN, Franz Vida de Jehoshua HARTTMANN, Franz Bosquejo teosófico LEADBEATER, C.W. Plano astral y el Devachán, El LEADBEATER, C.W. 1904 Vislumbres de ocultismo antiguo y moderno LEADBEATER, C.W. Constitución humana, La MATEOS, Arnaldo Algunas ideas sobre la filosofía hermética PRACHAM, Iyotis Misterio de la vida a la luz del orientalismo PRACHAM, Iyotis Diccionario de ciencias ocultas RODRIGUEZ ALDAO, Alfredo (con el pseudónimo Enediel Shaiah) 1901 Cartas rosacruces ROSACRUCES SHAIAH (pseudónimo de RODRIGUEZ ALDAO, Alfredo) Origen poliédrico de las especies SORIA MATA, Arturo 1902 Escritura egipcia, La TREVIÑO, Manuel En armonía con el infinito TRINE, Waldo 1901 Cartas rosacruces VARIOS Tabla 1: (Continued) Obras tesosóficas y orientalistas traducidas al español, publicadas entre 1887 y 1904 y clasificadas según el traductor.
Diálogo Oriente-Occidente en la España de finales del siglo XIX. El primer teosofismo español (1888-1906): un http://seneca.uab.es/hmic Revista HMiC, número IV, 2006 72 Bibliografía ALLEGRA, Giovanni, "Ermete modernista occultisti e teosofisti in Spagna, tra fine ottocento e primonovecento" en Annali Istituto Orientale Sezione Romana (Nápoles), nº XXI,2, 1979 (pp.357-415). ALLEGRA, Giovanni, El reino interior. Premisas y semblanzas del modernismo en España, Madrid, Ediciones Encuentro, 1986. CORBELLA, Jacint, "Josep Falp i Plana (1873-1913), metge i poeta del Bages i del Solsonés" en Miscel.lània d’Estudis Bagencs, nº3, CEB, Manresa, 1984 CORTIJO PARRALEJO, Esteban, Vida y obra del Dr. Mario Roso de Luna (1872-1931), científico, abogado y escritor, Madrid, Universidad Complutense de Madrid, 1991. CRANSTON, Sylvia, H.P.B. The extraordinary Lyfe and Influence of Helena Blavatsky, Founder of the Modern Theosophical Movement, Santa Barbara (California), Path Publishing House, 1994. DÍAZ DEL CORRAL, Eulogio, Historia del pensamiento pacifista y no-violento contemporáneo, Barcelona, Hogar del Libro, 1987. DUARTE, Àngel, El republicanismo català a la fi del segle XIX, Barcelona, Eumo Editorial, 1987. Enciclopedia Universal Ilustrada Europeo Americana, Bilbao, Espasa Calpe, 1928, vol 60. GÓMEZ AMIGÓ, Carlos, La teosofía en La lámpara maravillosa (página web).International Homeopathic Council, Barcelona, 1924, Barcelona, Academia MédicoHomeopática de Barcelona-Indigo, 1992. LARREA LÓPEZ, Juan Félix, Modernismo y teosofía: Viriato Díaz-Pérez , Madrid, Libertarias/Prohufi,1993. MARASSO, Arturo, Rubén Darío y su creación poética, Buenos Aires, Kapelusz, 1973. MÉNDEZ BEJARANO; Mario, Historia de la filosofía en España hasta el siglo XX [1927], Oviedo, Biblioteca Filosofía en español, 2000. MENÉNDEZ PELAYO, Marcelino, Historia de los heterodoxos españoles, Madrid, Biblioteca de Autores Cristianos, 1978 MIR, Gregori, Correspondència de Joan Mascaró, vol. I, Mallorca, Editorial Moll, 1998. MONTOLIU, Manuel de, Memorias de infancia y adolescencia, Diputación Provincial de Tarragona, Tarragona, 1958. OLCOTT, Enrique, S., Historia de la Sociedad Teosófica, Rosario (Argentina), Sociedad Teosófica en Argentina, 1962. Vol. I y II..
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