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El vinculo social: una lectura sociológica de Freud' Maria Jesús Izquierdo Universitat Autbnoma de Barcelona. Departament de Sociologia 08 193 Bellaterra (Barcelona). Spain Resumen En este articulo se toman aquellos planteamientos teóricos de Freud que resultan particularmente relevantes para la sociologia. Desde la perspectiva de este autor, en el origen del orden social, que nos remite al principio de la realidad, debería situarse el deseo de ser feliz, fuerza que nos mueve a construir las instituciones. Sin embargo, tstas son la fbente de 10s sufrimientos más importantes. Por eso, el orden social es de naturaleza crítica, y tiene como principales obstáculos, la omnipotencia, sentimiento que corresponde al narcisismo; la envidia, que acompaña a la desigualdad, y la necesidad de castigo, que hace presa en 10s mh infelices. Al tenerse en cuenta 10s mecanismos inconscientes que desvela Freud, conceptos como conformidad o conflicto adquieren una dimensión nueva, ya que la internalización de las normas no es garantia de orden social. Palabras clave: sociologia y psicoanálisis, Freud, vinculo social, orden y conflicto social, necesidad de castigo, omnipotencia, desigualdad y orden social. Abstract. The social link: A sociologiral reading uf Freudi thought In this article we take those theoretic questions developed by Freud of interest to sociology. From this author's point of view, in the base of social order, connected with reality principle, there is the desire to be happy, which makes us build social institutions. Afienvard, these institutions will be the source of most important sufferings. That is the reason why social order is of a critica1 nature, and has as most important obstacles, the omnipotence that matches with narcissism, the envy which accompanies to inequality, and the punishment need which is generalised among the ~nprivile~ed. Talung into account the mechanisms shown by Freud, concepts such as conformity or conflict get a new dimension, since the internalisation of norms is not a guaranty of social order. Key words: Sociology and psychoanalysis, Freud, social link, social order and conflict, punishment need, omnipotence, inequality and social order. 1. Agradezco a Joan Estruch y Regina Bayo-Borrb la atenta lectura y 10s comentarios que han realizado a este articulo. Gracias a ellos he podido corregir algunos errores que al revisar10 me habían pasado inadvertidos y modificar algunas de sus partes.
166 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo Sumario 1. El proceso de socialización 5. La constitución del vinculo social: 10 2. El sentimiento oceánico y 10 social consciente y 10 inconsciente 3. Sentimiento oceánico y reificación 6. Los obstáculos para 10 social: pérdida de la autoestima y necesidad de castigo 4. Los principios reguladores de la actividad humana. Principio del 7. Los tipos de vinculo: placerlprincipio de la realidad intersexual/intergeneracional/fraterno Siendo Freud uno de 10s mis grandes pensadores de nuestro tiempo, merece escasa atención en las facultades de psicologia, a pesar de que sus aportaciones suelen clasificarse dentro de ese ámbito de conocimiento. En cambio, es objeto de interés creciente entre 10s sociólogos, a pesar de que todavia algunos 10 desestiman atribuyéndole un reduccionismo psicológico o biológico, no aceptable en principio para 10s científicos sociales. Sin embargo, no cabe &rmar que Freud practique 10s reduccionismos que se le achacan, mis bien al contrario. Precisamente el objetivo de este articulo es el de realizar una lectura sociológica de Freud, para el10 se tomará como punto de referencia dos de sus obras, Psicologia de h mams y análisis ddyo y El malestar en la culturí pese a que tarnbién se considerarán otros textos2. Estos dos escritos, especialmente el segundo, ofrecen el interés de ser una recapitulación de sus trabajos anteriores. Además, en 10s mismos se establece una conexión más explicita entre 10s psiquico, 10 fisico y 10 social. El recorrido que nos proponemos realizar se inicia comentando las aportaciones de Freud en relación con el proceso de socialización, y con el conocimiento de las condiciones en que se produce la internalización del orden social. En segundo lugar se revisará el origen de las relaciones sociales, las cuales requieren la superación del narcisismo primario, ese sentimiento de omnipotencia que podria confundirse con un sentido de pertenencia a la sociedad. Se presentará la contraposición de 10s principios del placer y la realidad como las bases, en alguna medida inseguras, sobre las que se asientan las relaciones sociales. Finalmente trataremos las contradicciones inherentes a la internalización de las normas, con la ayuda de dos conceptos clave en el pensamiento freudiano: el sentimiento inconsciente de culpabilidad y la necesidad de castigo. Entendemos que las aportaciones de Freud hacen superficial y estéril la clasificación de las teorias sociológicas como conflictivistas o bien consensualistas, como subjetivistas o bien objetivistas. La contraposición entre aceptación y conflicto, entre sujeto y objeto, como posiciones mutuamente excluyentes, se ponen también seriamente en cuestión a la luz de sus escritos. Algo de esa manera de mirar es 10 que se pretende aplicar a la sociologia en estas páginas. No se trata tanto de resumir qué dijo Freud sobre 2. Tótem y tabzi es la primera obra en que presta una atenci6n central a 10s aspectos sociales, pero sus aportaciones se recapitulan en 10s textos mencionados. Interesan tambikn textos como Comideraciones de actualihd sobre la guerra y la muerte o Elporvenir de una ilwión.
El vinculo social: una lectura sociol6gica de Freud Papers 50, 1996 167 10 social, como de usar sus aportaciones para entender 10 social de otro modo, poniendo en el centro la importancia de 10s procesos inconscientes que alimentan nuestras vivencias y experiencias de 10 social, y de nosotros mismos como seres sociales. 1. El proceso de socialización Cuando a Freud se le pregunta sobre el carácter de la psicologia, o se le plantea si su psicologia es social, afirma que la psicologia necesariamente 10 es3. Para Freud 10 psiquico tiene un doble origen, 10 fisico y 10 social. En el extremo fisico se hallan las pulsiones, energia sin destino ni objeto prefijados que busca satisfacción mediante la descarga de la tensión que produce. Las pulsiones, en el momento del nacimiento, no están determinada, si bien quedan paulatinamente encauzadas a partir de entonces. Eso es 10 que justifica que Freud utilizara una expresión para referirse a la energia animal -instinktdistinta de la que utilizó para seiíalar la humana -trieL4. Como decimos, las caracteristicas psiquicas del individuo son el resultado de procesos que tienen lugar entre dos polos, el fisico y el social. Durante el proceso de socialización que Freud elabora en su teoria del desarrollo sexual, la criatura va constituyendo el objeto y el destino de sus pulsiones, asi como las normas que limitan la descarga de las mismas5. En algún sentido, este proceso es el resultado de las transacciones realizadas por el yo6 frente a 10s deseos procedentes del el10 y las restricciones que tienen como fuente el super-yo. A primera vista, se podria suponer que Freud practica un reduccionismo psiquico, ya que el destino de las pulsiones es el producto de un proceso intrapsiquico, vinculado con el modo en que el individuo experimenta sus relaciones con 10s demás. Ahora bien, si buscamos el origen del super-yo y el de 10s deseos, 3. Ver Psicologia de las masas y andlisis delyo. 4. Desgraciadamente y a pesar de la clara distinción que estableció entre el uno y la otra, al primer0 le denominó instinkt y a la segunda trieb. Han tenido una amplia circulación las traducciones de sus obras en que ~ieb aparece vertido como ((instinto)) en lugar de utilizarse el término ((pulsi6nw. Ver BETTLEHEIM, B., Freudy el alma humana. Barcelona: Critica, 1983, y ESTRUCH, J., ({Un altre Freud si us plaus, Papers, Revista de Sociologia, núm. 36, 1991. A 10 largo de este articulo, salvo en las citas textuales de Freud, en que se respetari la traducci6n de trieb por ((instinto)), se utilizará el término apulsióna. 5. Su destino es el de descargarlas, sublimarlas, convertirlas en su contrario, coartarlas en su fin, reprimirlas. Mientras que el objeto de las pulsiones puede ser básicamente 10s individuos del sexo opuesto, o bien, cuando la sexualidad se aparta de su fin biol6gic0, que es la reproducción de la especie, 10s objetos pueden ser individuos del propio sexo, y en el caso de las perversiones, cosas, partes del cuerpo, etc. 6. En relación con las características del aparato psiquico, Freud advierte que el yo no sirve para referirse a la totalidad de la persona, únicamente es su representante, mientras que la misma se extiende hacia el ello y el super-yo. Tanto el yo como el super-yo son partes modificadas del ello. El yo es una modificación del ello producida por contacto con la realidad exterior, mientras que el super-yo es, a su vez, una modificaci6n del yo. Para un desarrollo de las características y el funcionamiento del aparato psiquico ver Elyo y el ello.
168 Papers 50, 1996 María Jesús Izquierdo hallamos claros rastros de 10 social. Los deseos no tienen un carácter innato, emergen en la medida en que se vincula la tensión experimentada, esa energia sin destino procedente del ello, con la huella de una experiencia de satisfacción pasada, casi siempre fruto de vínculos antiguos, que tuvieron lugar después de un estado de excitación similar al que se produce en el presente. Los deseos, por tanto, están relacionados con experiencias de satisfacción pasadas. *Me siento como entonces, me satisfaria algo como 10 de entonces, esto es como 10 de entonces, éste es mi objeton, ese ccalgo)), una imagen fragmentaria, es el representante de la pulsión. Los deseos no son intrínsecamente psíquicos o físicos, sino sociales, dado que las experiencias de satisfacción han tenido lugar en relación con otras personas, en la mayor parte de 10s casos. Al mismo tiempo no se puede negar que son dependientes de las características psicofísicas del individuo, el cua1 elabora 10 social de un modo propio. En cuanto a las restricciones que impiden la realización de 10s deseos, aunque procedentes de la propia persona, del super-yo, tienen un origen anterior, las relaciones del sujeto con el exterior, concretamente con una figura de autoridad. El super-yo, no es otra cosa ue la internalización de esa relación, o para '3 ser mis precisos, la internalización de las vivencias experimentadas, de 10 que se sintió y percibió, al margen de que coincida o no con 10 que 10s restantes sujetos involucrados sintieron o percibieron. Por eso afirmamos que el mismo tiene un carácter social, y como el deseo, es inconsciente. Dada nuestra extrema precariedad y dependencia en 10s primeros aiíos de vida, especiaimente en 10s primeros meses, las pulsiones s610 pueden dotarse de objeto y destino en relación con 10s demás. Las satisfacciones que obtenemos en nuestros primeros aiíos de vida dejan unas trazas que sirven de guia para futuras satisfacciones. Junto a las antiguas satisfacciones, también ha troquelado nuestros deseos la identificación con quienes nos cuidan, al tomar, como objeto de deseo y íúente de satisfacción, aquello que observamos es fuente de satisfacción para ellos. En la búsqueda del bienestar somos sujeto y objeto a la vez, pues nuestro deseo es nuestro, en el sentido de que es el resultado de cómo nuestro aparato psíquic0 procesa las vivencias, y es deseo de 10s demás, porque nuestra 7. Es muy importante no confundir internalización de las norrnas con conforrnidad con las mismas. La internalización inconsciente no se produce porque se acepten las norrnas, sino por el contrario, porque entran en conflicto con 10s deseos. Se dan conflictos entre 10s propios deseos y las normas que nos imponen las figuras de autoridad, son conflictos entre querer alcanzar 10 que se desea aunque contravenga las norrnas y querer ser querido, que fuerza a aceptarlas. Entendemos que la lectura parsoniana del proceso de socialización, y la divulgaci6n del psicoanálisis que Parsons ha hecho entre 10s sociólogos ha rendido un flaco servicio a Freud, al psicoanálisis y la sociologia. El planteamiento parsoniano olvida o niega 10s aspectos fundamentaies de la teoria psicoanalítica, ya que ignora que la internalización de las norrnas tiene como origen la existencia de conflictos no s610 entre el sujeto y las personas de su entorno, sino también entre 10 que el sujeto desea y 10 que desearía deseu. Es por el10 que Parsons, con su reinterpretación de la teoria freudiana, acaba fabricando un café con leche al que se le ha suprimido el café, detrás de la aparente conformidad con las norrnas, hay mucha disconformidad y protesta, de un rnodo parecido a como detrás del pretendido orden y consenso social, hay mucha violencia latente.
El vinculo social: una lectura sociolÓgica de Freud Papers 50, 1996 169 existencia queda marcada por el lugar que ocupamos en el deseo de nuestros padres, por las proyecciones que hacen de sus propios deseos sobre nosotros. Esas proyecciones marcan la manera como se nos cuida y satisface cuando nos encontramos mal. Nosotros y nuestros deseos, nuestros hijos y sus deseos son el fruto de deseos anteriores, 10s deseos actuales y 10s antiguos se hallan encadenados por un sistema de representaciones. Lo que venimos desarrollando nos permite poner en cuestión que Freud practique un reduccionismo psicológico ylo biológico. Sin embargo, aquí no se pretende arremeter indirectarnente contra el reduccionismo, usando a Freud como excusa. El reduccionismo ha formado parte del método de trabajo científic~ y ha dado resultados considerablemente satisfactorios. De 10 que se trata más bien es de proponer una lectura de Freud destacando el peso de 10 social en su obra, sin olvidar por el10 que su objeto de estudio son 10s procesos inconscientes. Mediante 10s mismos, se apartan de la mente aquellos deseos que entran en conflicto con las normas internalizadas. El sujeto experimenta deseos contradictori~~, cuando le desbordan8, se desencadena la represión, proceso psíquico mediante el cua1 retira de su conciencia el conflicto, sin darse conscientemente cuenta de que 10 está haciendo. Sin embargo hay indicadores, hechos externos que señalan la existencia del conflicto. Actos fallidos, lapsus, sueños, son las señales que nos ayudan a seguirles la pista. El procedimiento de Freud recuerda al de Durkheim, el cual, para localizar el hecho interno, en su caso la solidaridad, busca indicios exteriores como son las leyes. El nexo entre tipos de leyes y tipos de solidaridad es directo. En carnbio, entre 10s actos Nidos, 10s lapsos y 10s sueños, por una parte, y 10s deseos, por la otra, se ha producido un proceso de elaboración, no en vano la teoria psicoanalítica es una teoria del sujeto. La elaboración psíquica hace inconscientes 10s deseos, y por el10 impide que se puedan identificar directamente. En virtud de ese proceso de elaboración inconsciente, 10 social se manifiesta en cada sujeto de un modo propio, hasta el punto de hacerlo contraviniendo las normas socialmente aceptadas, la transgresión de las normas es una respuesta tan social como 10 es el respeto a las mismas. Tanto 10s deseos, como las normas, pueden transformarse hasta tal punto que no s610 resultan irreconocibles, sino incluso monstruosos. La internalización de las normas sociales, en virtud de 10s mecanismos psíquicos inconscientes, no garantiza la conformidad social, ya que cada cual obedece, asiente o acepta las normas y 10s valores sociales a su modo. A nivel inconsciente, no hay mh desobediencia social entre quien se come a su novia 8. Ese desbordamiento está íntimarnente relacionado con el grado de madurez emocional aicanzado, el cuai es parcialmente dependiente del grado de madurez física. Sin embargo, las circunstancias exteriores de ellas las más relevantes son las sociales-, pueden conducir a una pérdida de confianza en uno mismo, en sus propias fuerzas, o en la ayuda externa que pueda recibir para enfrentar y resolver sus conflictes. Por ello, el grado de inconsciencia que se tenga de 10s deseos en conflicto debe estar relacionado con todos estos factores. Seria una contribución especialrnente valiosa estudiar la coexistencia de patrones de censura y las condiciones sociales particulares. Sospechamos la existencia de diferencias históricas y estructurales.
170 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo porque (de gusta mucho)) y quien mantiene relaciones sexuales con ella en una sociedad donde no se toleren las mismas fuera de la institución del matrimonio o quien se deja morir de hambre porque no est$ permitido comerse a su novia9. Sin embargo, no se nos escapa que hay un enorme trecho, desde el punto de vista de la valoración social que reciben, entre cada una de esas posibilidades. La diferencia, si tenemos en cuenta el plano inconsciente, no es tan grande, ya que la realidad y la fantasia se confunden. La aportación freudiana, en lugar de negar la dimensión social, viene a afiadir complejidad a la misma debido a una de las caracteristicas principales de la perspectiva psicoanalítica, la hipótesis sobre la existencia de procesos inconscientes cuyo origen es la ambivalencia, el querer y no querer la misma cosa a la vez. 2. El sentimiento oceánico y 10 social Hasta aquí hemos apuntado las dificultades del proceso de socialización, subrayando el hecho de que el aparato psíquico internaliza las normas y 10s valores a la manera propia de cada persona, una manera que puede llegar a hacer imposible o muy difícil la vida social, debido a la existencia de actividad inconsciente, fuera de nuestro alcance inmediato. Quisiéramos en este punto ver qut quiere decir, desde la perspectiva freudiana, que el ser humano es social. La apoyatura de esta característica, para algunos autores, es la existencia de una fuerza instintiva que nos lleva a establecer relaciones con 10s demás. Mientras que para otros autores, han sido las circunstancias en que ha crecido y se ha desarrollado su vida, las que han hecho del ser humano un ser social. De hecho, el largo debate sobre el carácter de 10 social tiene una diversidad de orígenes. Lo fisico, de donde la sociologia se convertiria en una prolongación de la biología, o 10 psiquico, de donde seria una prolongación de la psicologia. Se ha tomado la biología, no s610 para explicar por analogia, sino buscando o suponiendo que existe una relación entre el comportamiento y las caracteristicas genéticas. También se ha llegado a estudiar la conducta humana por extensión de la de 10s demás animales, de donde ha cobrado importancia la etologia. Incluso la fisica newtoniana ha tenido su influencia en el estudio de 10 social, de la que, como deciamos, se ha tomado el modelo de la mecánica celeste para estudiar las relaciones sociaies, concibiendo al ser humano como un individuo autónomo. Si se entiende que en el fondo de las relaciones sociales se hallan las condiciones en que se produce nuestra vida material, se situará a la economia en el punto de partida. Numerosos autores han sefialado como principio de 9. Ver La represidn. He tomado como ejemplo el caso del canibalismo, porque según Freud es la prohibición que ha aicanzado mayor aceptación universal. Por otra parte, se me podria preguntar cómo, siendo mujer, pongo un ejemplo en que es la mujer víctima del canibalismo. Me ha parecido que el ejemplo invers0 es menos verosímil, dado que la estructura psíquica narcisista, es mis predominante entre las mujeres, y la estructura objetai entre 10s hombres, por 10 que en principio es menos probable que una mujer encuentre que un hombre esti ((como para com~rselor, y si en cambio que desee estar apetecible.
El vinculo social: una lectura soci016~ica de Freud . Papers 50, 1996 171 10 social una disposición psíquica innata, mientras que otros, aún reconociendo que las tendencias innatas no conducen necesariamente al establecimiento de relaciones sociales, son la substancia de la que parten las mismas. Volviendo a Freud, para este autor el ser humano es social. Sin embargo no reconoce la existencia de impulsos que nos lleven a establecer relaciones con 10s demás, por 10 que las relaciones sociales, según 61 10 plantea, no tienen como füente füerzas instintiva sem éstas de carácter flsico o psiquico. Es nuestra precariedad en el momento del nacimiento, sobre la que tanto venimos insistiendo, la que nos convierte en sociales. Ser social es una necesidad, que afectari nuestra manera de ser, no una elección, dado que nuestra existencia s610 puede tener lugar en un entorno en que las criaturas son deseadas1° o al menos no rechazadas, y en el que el cuidado de la criatura desvalida esté garantizado. Esa dependencia, el hecho de que 10s cuidados recibidos no estén garantizados, sino que s610 son muy probables, afectará a nuestra manera de ser. Frente al planteamiento de algunos autores de su tiempo que, practicando un reduccionismo psicológico, afirmaban la existencia de tendencias innatas que conducian al ser humano a establecer relaciones sociales, las tendencias innatas que Freud identifica son: las de buscar la felicidad, cuestión sobre la que nos entretendremos unas páginas más adelante, y la de eliminar 10s obstáculos que interfieran esa bÚsqueda1'. No reconoce una tendencia innata que le lleve a establecer relaciones sociales. Cuando reflexiona sobre la existencia y las caracteristicas del sentimiento oceánico12, que vendria a ser esa füerza innata, entendido como sentimiento de formar parte de un todo, pone en cuestión que sea la fuente de las relaciones sociales. Podria suponerse que ese sentimiento, de existir, y en tanto se presenta como 10. La perspectiva psicoanalítica permite identificar, bajo 10s deseos conscientes, demandas inconscientes. El deseo consciente de hijos busca cubrir una demanda inconsciente que 10s hijos nunca pueden llegar a satisfacer. 11. Freud fue corrigiendo a 10 largo de toda su vida sus formulaciones teóricas, en una constante contrastación de las mismas con la práctica clínica. En cuanto a la formulación de las características y al funcionamiento del aparato psíquico, ese trabajo de revisión dio lugar a dos tópicas, la segunda de las cuales corrige considerablemente sus primeras apreciaciones, sin afectar ai fondo de su teoria. En cuanto a la formulación de la teoria de las pulsiones también estuvo sujeta a modificaciones. En un primer desarrollo, hacia 1905, contrapuso las pulsiones de autoconservación a las sexuales. Mis adelante, hacia 1915 y con la incorporación del concepto de narcisisme, revisó la contraposición inicial, la pulsión sexual adop taba un doble carkter, en tanto el objeto de la misma podia ser la propia persona (libido del yo o narcisista) o bien un objeto exterior (libido objetal). El cambio reviste mucha más importancia que una modificación terminológica, tiene carácter conceptual y es de una transcendencia enorme. Lo que nos señaia es que la conservación de la vida es el resultado indirecto del lazo libidinal de uno consigo mismo, la vida no tiene valor en sí misma, s610 en tanto es fuente de goce. De ahí la advertencia que formuiaba Freud sobre la hostilidad que 10s seres humanos expresan a la vida como resultado del desconocimiento de 10s propios deseos y por el10 la imposibilidad de satisfacerlos. 12. Su posición sobre el vinculo social puede ilustrarse con 10s comentarios que realiza sobre algunas afirmaciones de Romain Rolland, en el sentido de afirmar la existencia de un sentimiento oceánico en la base del sentimiento religiosa.
172 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo un sentimiento de pertenencia, fuera la fuerza básica que condujera al establecimiento de relaciones sociales, o conectara con cclo social)) en el ser humano13. La cuestión sobre la existencia del sentimiento oceánico la aborda Freud a partir de 10s comentarios de Romain Rolland sobre el origen de la religiosidad. Con el10 no hace otra cosa sino proseguir el debate que 61 mismo ha originado con la publicación de Elporvenir de una ilusión. En esa obra sitúa el origen de 10s sentimientos religiosos en la vivencia de indefensión experimentada por la criatura y la dependencia de sus padres a quienes supone omnipotentes, siendo dios una proyección de esa fantasia infantil. Se pregunta Freud si la fuente de la religiosidad es, como 10 afirma Rolland: [...I algo sin limites ni barreras, en cierto modo ccoceánico)) [...I Tratariase de una experiencia esencialmente subjetiva [...I S610 gracias a este sentimiento oceánico podria uno considerarse religioso, aunque se rechazara toda fe y toda ilusi6n [...I Tratariase, pues, de un sentimiento de indisoluble comunión, de inseparable pertenencia a la totalidad del mundo exterior. (El malestar en la cultura: 3.018-19). Aunque se manifiesta con extremada cautela, pues niega haberlo experimentado él mismo como sentimiento de indole primaria, admite que alguien 10 ha podido experimentar por 10 que se propone estudiar su gdnesis. Afirma que 10s seres hurnanos vivimos un período de indiferenciación, narcisismo primariol*, estado inicial que no debe confundirse con un sentimiento de pertenencia, de formar parte de un todo. Freud presenta ese estado de un modo que nos hace pensar en algo parecido al sentimiento oceánico invertido: ccno formar)) parte del todo como sugiere el sentimiento oceánico, sino ((ser)) el todo, y con el10 ignorar otra realidad que no sea uno mismo. Algo asi como sentir que todo le pertenece a -o forma parte deuno mismo. Precisamente, 10 contrario de experimentar que uno forma parte del todo. El nacimiento es el momento en que se inicia la pérdida de ese sentimiento, ya que a partir de entonces ((la totalidad)) se diferencia en dos partes, yo/no-yo. Con el10 comienza por oponérsele al yo un ccobjeto)), en forma de algo que se encuentra ccafuera)) y para cuya aparición es menester una acción particul ar... Surge asi la tendencia a disociar del yo puramente hed6nic0, un yo placiente, enfrentado con un no-yo, con un ccafuera)) ajeno y amenazante [...I Gran parte de 10 que no se quisiera abandonar por su carácter placentero no pertenece, sin embargo, al yo, 13. El sentimiento oceánico tal vez se pudiera relacionar con el concepto de conciencia colectiva de Durkheim, sobre todo el propio de las sociedades vinculadas por solidaridad mecánica, no en cambio para las vinculadas por solidaridad orgánica, ya que en estas últimas, el desarrollo de la conciencia colectiva procede de la razón, mientras que en el sentimiento oceánico no, de hecho se opone a ella. Si negamos la existencia del sentimiento oceánico o 10 remitimos a un período presocial de la biografia y de la historia, hemos de girar necesariamente en otra direcci6n para indagar el fundamento del vinculo social. 14. Se trata de un período anterior a la constitución del yo, que tiene como arquetip0 la vida intrauterina pero que se extiende después del nacimiento.
El vinculo social: una lectura sociológica de Freud Papers 50, 1996 173 sino a 10s objetos; recíprocamente, muchos sufrimientos de 10s que uno pretende desembarazarse resultan ser inseparables del yo, de procedencia interna [...I De esta manera, pues, el yo 10s incluye todos; luego, desprende de si un mundo exterior. Nuestro actual sentido yoico no es, por consiguiente, más que el residuo atrofiado de un sentimiento más amplio, aun de envergadura universal, que correspondía a una comunión más intima entre el yo y el mundo circundante. Si cabe aceptar que este sentido yoico primario subsiste -en mayor o menor gradoen la vida animica de muchos seres humanos, debe considerársele como una especie de contraposición del sentimiento yoico del adulto, cuyos limites son mis precisos y restringidos (El malestar en la cultura: 3.0 19-20). Si tenemos en cuenta, como se propone desde el psicoanálisis, el principio de ala conservación en 10 psíquico)), hemos de reparar en que ese sentimiento de totalidad, de omnipotencia, aún correspondiendo a una etapa inicial del desarrollo psíquico, permanece en el adulto y por 10 tanto es posible encontrar indicios de su existencia. Si, por otra parte, interpretamos las aportaciones de Freud desde una perspectiva histórica, hemos de suponer que bajo distintas circunstancias es variable el grado en que se conserva ylo se supera, así como diversas deben ser sus manifestaciones. Reviste una gran importancia el modo en que el adulto gestiona ese sentimiento, si 10 alimenta y 10s justifica o por el contrario se hace cargo del mismo, como en sus orígenes 10 hizo la madre. Sospechamos, además, la importancia de las condiciones sociales sobre la superación o fijación en ese narcisismo primario. Alimentar o enaltecer el sentimiento de omnipotencia se opone a las relaciones sociales porque es una forma de negación de la realidad exterior, suponiendo que no hay otra realidad que uno mismo. Podrían interpretarse como manifestaciones de ese narcisismo primitivo, Único indicio que Freud seiíala del sentimiento oceánico, las que se presentan en la fábula de la zorra y las uvasl5. La zorra dice que no quiere uvas, y de ese modo manifiesta su resistencia a reconocer que no puede alcanzarlas debido a que crecen demasiado altas, esa es la verdadera causa de que no se las coma. No satisface su deseo porque no puede, en cambio pretende que no desea las uvas, manifiesta indiferencia16. Hacerse cargo de que 15. Como sabemos, esa fábula ha servido para socializar a varias generaciones. En contraposición a la misma tambikn se presentaba la historia de aquel caballero que, al contrario de la zorra, reconoce su limitación y se dota de instrumentos para superarla: cuando intenta alcanzar una rosa para su dama, donde no llega con la mano llega con la punta de la espada. No es difícil halar indicios del narcisismo primario en la vida cotidiana. Las reacciones que se tienen cuando se frustran las expectativas, de obtener un buen empleo, por ejemplo, diciendo que en el fondo ha sido una suerte no haberlo conseguido porque el horario no es demasiado bueno, o cuando la persona amada nos deja, diciendo que en realidad ya no la soportábamos. Freud seiiala que el pensamiento mágico, el tarot, etc. entrarían dentro de esta categoria de fenómenos. 16. Los sentimientos de indiferencia están estrechamente vinculados con la indiferenciación propia del narcisismo primitivo. Obsk~ese la actual confluencia de llamadas a la tolerancia, la indiferencia ante 10s acontecimientos que no están vinculados directamente con nosotros y el narcisismo. Esas tres son sefias de identidad de 10s llamados paises desawollados.
180 Papers 50, 1996 María Jesús Izquierdo encaminando nuestros anhelos en otra dirección. Dar la espalda a ese principio ~uede comportar la propia destrucción Y/O incluso la destrucción de aquellos objetos que son fuente del placer. La ccrealidad)) bajo cuyo principio se desarrolla el placer es una realidad construida socialmente en que el propio aparato psíquic0 tiene un papel activo. El modo en que esa realidad haya sido construida marcará a su vez la posibilidad de establecer relaciones sociales y las caracteristicas de las mismas. De hecho, la regulación de las relaciones sociales es uno de 10s rodeos que el principio de la realidad le impone al principio del placer. El uabajo y la ley forman parte de esos rodeos, y, a la vez, seiialan 10s límites del placer que puede llegar a obtenerse. El malestar en la cultura es, probablemente, una de las obras en que Freud trabaja de un modo mis sistemático el carácter de 10 social y 10s distintos tipos de vinculaciones que establecen 10s seres humanos, de las cuales s610 una parte son propiamente relaciones sociales. Pero toda la obra se desarrolla al servicio de una idea: iqué fines y propósitos de vida expresan 10s hombres en su propia conducta; qui esperan de la vida, qué pretenden alcanzar de ella? Es difícil equivocar la respuesta; aspiran a la felicidad, quieren llegar a ser felices, no quieren dejar de serlo. (El malestar en la cultura: 3.024). ~ ¿Por qué, si todo 10 que hacen 10s seres humanos va encaminado a ser felices tanto en sentido positivo, experimentando (cintensas sensaciones placenteras)), como en sentido negativo ((evitar el dolor y el displacerr, no son felices, se i sienten mal? Como la ambigüedad del titulo de su obra permite anticipar, malestar es un termino que requiere interpretación. ¿Es una sensación y por I 10 tanto procede de dentro, o por el contrario es algo relacionado con el exterior, una percepción? ¿Se trata del ccsentirse)) mal en la cultura o del estar ((mal)) mal de la cultura? Tal vez 10 uno es debido a 10 otro, un sentirse mal porque está I mal, un estar mal por sentirse mal. Por otra parte, ese ((mal-estar)) debe ser tomado, tal vez, como un estado de 10s posibles en el ser humano, una contingencia. Si el malestar es contingente, ¿es posible alcanzar el bienestar? Si el ser hurnano es limitado, i10 será también su propio bienestar? En ese caso deberiamos entender que el malestar es una determinación pulsional25. Freud presenta el malestar en la cultura, como el producto paradójico de la búsqueda de la felicidad, dado que las creaciones culturales son el rodeo que damos para alcanzar el placer ante 10s obstáculos que reconocemos cuando estamos gobernados por el principio de la realidad. Y es que el camino hacia la felicidad codiciada está sembrado de obstáculos. El sufrimiento nos amenaza por tres lados: desde el propio cuerpo que, condenado a la decadencia y a la aniquilación, ni siquiera puede prescindir de 10s signos de alarma que representan el dolor y la angustia; del mundo exterior, capaz de encarnizar25. Asi me 10 señala Regina Bayo-Borris.
El vinculo sociai: una lectura sociol6gica de Freud Papers 50, 1996 181 se en nosotros con fuerzas destructoras omnipotentes e implacables; por fin de las relaciones con otros seres humanos. El sufrimiento que emana de esta última fuente quizá nos sea rnás doloroso que cualquier otro)) (El malestar en la altura: 3.025). Nuestro cuerpo, por sus características, está mejor dotado para experimentar el dolor que las sensaciones placenteras intensas. Nos detendremos en este obstáculo para la felicidad. Cualquiera que haya vivido o esté viviendo en su propia carne la enfermedad, o bien haya acompañado a alguien enfermo, sabd 10 corriente que es experimentar un sufrimiento intens0 durante días, incluso meses y afios, apenas interrumpido por limitados períodos de calma o bienestar. Reflexiones similares pueden hacerse en relación con el sufrimiento psíquico, la angustia, el insomnio, que pueden llegar a ser crónicos. En el otro extremo, las sensaciones de placer intensas, por señalar el placer por excelencia, el erótico, tienen una duración efímera. Nuestro cuerpo no es capaz de sostener ni prolongar el placer del clímax sexual rnás allá de fugaces instantes. Otros placeres menos intensos, como el de corner, apenas se pueden extender de un modo continuado más allá de algunas horas, para acto seguido trastocarse en malestar y sentimiento de rechazo hacia aquello que s610 un instante antes era fuente de satisfacción tambidn intensa. Así pues, nuestro cuerpo está mal constituido para experimentar el placer, y muy bien dotado para el sufrimiento. Sentirse mal es algo para 10 que estamos bien pertrechados. El mundo exterior es el segundo obstáculo al que se refiere Freud. Las fuerzas de la naturaleza, incluida nuestra propia naturaleza, no s610 son medios o instrumentos para la satisfacción de nuestros deseos, sino que frecuentemente se convierten en obstáculos. Las relaciones con nuestros semejantes, centro de nuestra atención en este articulo, son el tercer motivo de sufrimiento. La respuesta a esa tercera fuente de sufrimiento puede ser el aislamiento voluntari~, sin embargo, esa fórmula es adecuada para evitar el dolor pero no para obtener el placer. Como sefiala Freud, el sufrimiento es una sensación que se puede enfrentar dirigiendo 10s esfuerzos no ya hacia aquello que 10 causa sino hacia la capacidad perceptiva del mismo, a través de la intoxicación con substancia~ químicas, método que siempre se ha empleado pero que en la actualidad se presenta como un problema social de primer orden. No sabemos si es tanto por el sufrimiento del consumidor de drogas, como por las consecuencias que puede tener para terceros el carecer de medios para adquirirlas y obtenerlas cometiendo delitos. Una parte del sufrimiento tarnbién puede ser evitado influyendo sobre 10s impulsos instintivos, aniquilándolos, desplazándolos, reorientándolos de modo que eludan las frustraciones del mundo exterior, o se empleen, parcialmente, en crear las condiciones que hagan posible satisfacerlos, también parcialmente a través de la sublimación, por ejemplo. De entre 10s destinos posibles de las pulsiones, algunos pueden conducir a actitudes y actividades que favorezcan las relaciones sociales. La sublimación, evidentemente, las puede favorecer en tanto se toma indirectamente a la propia sociedad como objeto de amor, ya que consiste en abandonar objetos erbticos substituyéndolos por actividades de gran valor social, por ejemplo las
182 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo artísticas o las intelectuales. Recuerda, en su lado subjetivo, a 10 que Durkheim denomina ccaltruismo)). Sin embargo, comportan una cierta atenuación de la afectividad, por la vía de la des-sexualización de la pulsión, aunque reteniendo el carácter unitivo de la pulsión erótica. Se trata de un mecanismo de defensa que evita encarar frontalmente 10s deseos, buscando substitutos de 10s mismos, en aquello que, no s610 es aceptado socialmente, sino que es valorado positivamente. Por su carácter unitivo la sublimación, que constituye un excelente cemento social, remite al mismo tiempo al narcisismo primitivo, se trata de una fórmula que reactiva el mismo en algún grado, ya que la sublimación, al unir, tiende a reconstruir el sentimiento de totalidad. Por otra parte, suprimiendo o suavizando el sufrimiento, mediante la transformación de las pulsiones, entendemos que se desdibujan 10s limites de la realidad por el camino de la indiferencia afectiva. La indiferencia afectiva, cualquiera que sea el grado en que se produzca, es una forma de negación del otro, de eliminación de la falta y con ella del estado de necesidad, y no se nos ocurre que sea otra cosa el sentimiento de omnipotencia. Volvamos al caso de la sublimación. Como deciamos, la misma es un mecanisrno de defensa mediante el cual se substituye el objeto erótico por un objeto de alto valor social, en algún sentido es algo así como hacerle el amor a la sociedad. En ese acto uno se trasciende a sí mismo, pero en la misma medida se anula. Esa trascendencia, es un desdibujamiento de 10s limites, ccsi amo 10 que debo amar, si mi voluntad es no tener voluntad propia, no tengo por qué respetar otra voluntad que la mia, la cual coincide con la voluntad social)). Una manifestación extrema de este camino seria el totalitarismo politico, ya que este tip0 de regimen comporta el desdibujamiento de 10s limites entre el gobernante y el gobernado. El super-yo, en el caso de la sublimación, utiliza energia erótica para conducir al yo hacia actividades socialmente ~aloradas~~, y adquiere las características propias de las pulsiones, solo que su origen se sitúa en el extremo externo, social, mientras que el ello, reservorio pulsional, tiene su origen en el extremo interno, 10 fisico. En algún sentido, la sublimación seria la manifestación más clara de nuestro carácter social, mientras que la descarga de las pulsiones manifiesta nuestra animalidad2'. Ahora bien, aunque la pul26. Más adelante veremos que tambikn se puede nutrir de las pulsiones agresivas que vuelca contra la propia persona, en el momento en que esta experimenta deseos no aceptables. 27. Cuando se desata la pasión sexual, 10 que asusta de ella y su mayor atractivo radica en que no nos sentimos seres humanos, sino pura animalidad. Sin embargo, en la pasion erótica más desaforada, son evidentes las huellas culturales, las expresiones de la misma varían en el espacio y en el tiempo. Situando en el extremo social a la sublimación y en el extremo animal a la descarga erótica, no se niega que las prácticas er6ticas tengan claros rasgos culturales. Es impensable un deseo apasionado y el erotismo que desata el mismo, sin un proceso previo de socialización, por el que la pulsión erótica adquiere representante y por tanto se traduce en deseo. Sin embargo en la relación erótica hay un componente presocial, en el sentido de que el otro es un objeto de deseo. S610 en tanto ese tip0 de relaciones contienen elementos sociales, el objeto de deseo se convierte a su vez en un sujeto deseante, en ((el otro)) propiamente dicho. Evidentemente en toda relación erótica se hallan presentes 10s elementos presociales y 10s sociales, en proporciones variables, y en tanto 10s seres humanos somos sociales, la diferenciación entre 10 presocial y 10 social es puramente analítica, no factual.
El vinculo social: una lectura sociol6gica de Freud Papers SO, 1996 183 sión es una capacidad humana, está de~i~ualrnente distribuida, ya que la sublimación es un método que tiene un punto débil: Pero el punto débil de este método reside en que su aplicabilidad no es general, en que s610 es accesible a pocos seres, pues presupone disposiciones y aptitudes peculiares que no son precisamente habituales, por 10 menos en medida suficiente. (El malestar en la cultura: 3.027). Freud no es suficientemente claro sobre 10s factores que pudieran incidir sobre la capacidad sublimatoria, aunque si aceptamos la plasticidad de 10s seres humanos, podemos suponer que junto a las diferencias constitucionales en cuanto a aptitudes y disposiciones, las diferencias en el grado de formación, a la capacidad de toma de decisiones, y la existencia de motivos objetivos para amar la sociedad de la que se forma parte, son factores que sin duda han de contribuir a favorecer la capacidad sublimatoria, allí donde existan disposiciones, o a pesar de que se posem disposiciones favorables a la sublimación, condiciones sociales adversas pueden impedir que las mismas se desarrollen. Las penalidades, la pobreza material, ser víctima de la injusticia, son circunstancias que pueden dificultar la s~blimación~~. El obstáculo mis importante que se interpone en el camino de la felicidad es la relación con 10s demás. Freud, y sin recurrir a é1 nuestra propia biografia, nos ensefia el sufrimiento y la felicidad que proporciona la relación con 10s demás. Bajo esta luz, el vinculo social presenta su naturaleza critica. Porque la búsqueda de la felicidad mediante la aplicación de: [...I la técnica del arte de vivir [...I me refiero a aquella orientación de la vida que hace del amor el centro de todas las cosas, que deriva toda satisfacción de amar y ser amado [...I El punto débil de esta técnica de vida es demasiado evidente, y si no fuera asi, a nadie se le habría ocurrido abandonar por otro tal camino hacia la felicidad. En efecto: jarnás somos tan desarnparadamente infelices como cuando hemos perdido el objeto amado o su amor. (El malestar en la cultura: 3.028-29). Creamos las instituciones persiguiendo eliminar en la medida posible el sufrimiento que origina la relación con 10s demás, por 10 tanto, en el fondo, las mismas tienen un carácter restrictivo. Pero la estabilidad de las instituciones, el respeto de las mismas, habrá de estar necesariamente relacionado con el grado en que hayamos superado el primitivo sentimiento de omnipotencia y hayamos adquirido un sentimiento yoico adulto, consciente de sus limites y limitaciones. Sin embargo, las continuas transgresiones de las normas, -hecha la ley, hecha la trampanos hacen sospechar que no aceptamos las restricciones que impone la relación con 10s demás. Tal vez hacemos trampa cuando las creamos, 28. De hecho deberiamos matizar 10 que acabamos de afirmar. Para que la sublimaci6n sea una forma de canaiizar las energia erbticas de carácter moral, se requiere que ese destino de la pulsibn sea trazado conscientemente. Si tiene lugar de un modo inconsciente, no podemos propiamente hablar de moralidad, dado que el prerrequisito de la moral es la conciencia.
184 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo en el fondo de nuestro ser no aceptamos que tenemos limites y a causa de ellos hemos de aceptar las limitaciones que nos impone el principio de la realidad. Hacemos como que estamos de acuerdo con las normas, pero al primer descuido tenemos la intención de transgredirlas. Nos consideramos 10s únicos ... con derechos, distintos de 10s demás, más poderosos o, cuanto menos, mis listos, que es otra forma de ser poderosos. Las normas nos parecen razonables cuando se les aplican a 10s demás y rigidas -ejercicio burocrático del poder, negación de la capacidad razonadora del ser humanocuando se nos aplican a nosotros en el sentido de disminuir el tamaño del territori0 en el que nos movemos. Esa ((indomable naturaleza nuestraa, que como ejemplo cercano tiene 10s casos de corrupción o 10s abusos de poder que constituye el terrorismo de Estado, nos lleva a reflexionar sobre la importancia de 10s mecanismos de control, o evitar la perpetuación en 10s cargos de las mismas personas, que es una forma de ayudarnos mutuamente a ser como decimos ser, a través de las instituciones de que nos dotamos. Por otra parte, reconocer esa parte ind6mita de nuestra naturaleza nos lleva a tomar por descontado que si podemos, ejerceremos la dominación, y si no 10 hacemos, es porque no podemos, porque las condiciones de relación social hacen imposibles 10s abusos de poder. La constitución de la sociedad es, en realidad, un proceso constituyente que no tiene fin29. Nos negarnos a aceptarlo; no atinamos a comprender por qué las instituciones que nosotros mismos hemos creado no habrían de representar mk bien protecci6n y bienestar para todos. Sin embargo, si consideramos cuan ptsimo resultado hemos obtenido precisamente en este sector de la prevención contra el sufrimiento, comenzamos a sospechar que también aquí podria ocultarse una porción de la indomable naturaleza, tratándose esta vez de nuestra propia constituci6n psíquica. (El malestar en la cultura: 3.031). Hay una diversidad de respuestas posibles a la búsqueda de la felicidad que dependen de las características individuales: El ser humano predominantemente erótico antepondrá 10s vinculos afectivos que 10 ligan a las otras personas; el narcisista, inclinado a bastarse a sí mismo, buscará las satisfacciones esenciales en sus procesos psíquicos íntimos; el hombre de acción nunca abandonará un mundo exterior en el que pueda medir sus fuerzas. En el segundo de estos tipos, la orientaci6n de 10s intereses será determinado por la índole de su vocaci6n y por la medida de las sublimaciones instint~ales~~ que esten a su alcance. (El malestar en la cultura: 3.030). No obstante, en el centro de esa diversidad de respuestas individuales, las producciones culturales son un esfuerzo colectivo. Según Freud la cultura es 29. Aunque por otro camino, esto es 10 que nos plantearían 10s interaccionistas simb6licos, especialmente Blumer. 30. Estamos transcribiendo literalmente el texto, es por el10 que aparece el termino ainstintualess en lugar de c(pu1sionales)).
El vinculo social: una lectura sociolóeica de Freud Pavers 50, 1996 185 expresión de nuestra voluntad de ser felices, no es un fin en si misma, y puesto que sostiene la voluntad de ser felices, tal vez la imposibilidad de serlo sea su peor amenaza. Por el10 es tan importante aclarar cua es la fuente del malestar en la cultura. El propio libro a que venimos refiriéndonos es una contribución cultural mis a cómo llegar a ser felices, precisamente porque analiza 10s obstáculos que nos impiden serlo. el térrnino cultzlra designa la suma de las producciones e instituciones que distancian nuestra vida de la de nuestros antecesores animales v aue sirven a dos fines: Dro- , L teger ai hornbre contra la Naturaleza y regular las relaciones de 10s hombres entre si. (El malestar en la cultura: 3.033). Se da la paradoja de que la regulación de las relaciones entre 10s seres humanos, que deberia facilitar el objetivo de la felicidad, es 10 más dificultoso y, en cambio, las grandes obras de la cultura no son el producto de individualidades excepcionales, sino el resultado de la acción de las masas en su conjunt0 (Psicologia de las masas y andlisis delyo: 2.571). De el10 se extrae 10 menguado de las fuerzas de 10s seres humanos tomados aisladamente, y 10 poderosas cuando confluyen en una misma actividad. 5. La constitución del vinculo social: 10 consciente y 10 inconsciente Freud mantiene una posición frente a 10 social extraordinariamente cercana a la de Weber, ya que el proceder social se refiere a la incorporación anímica de (cel otro)). Ahora bien, en Weber, 10 social radica en que (cel sentido mentado)) de las propias acciones está relacionado con el sentido o que -se supone10s otros imprimen a sus acciones, sean pasadas, presentes o esperadas. El vinculo que es objeto de atención para Weber es de naturaleza intencional y consciente, es un enlace con el otro donde 10 social está presente aunque carezca de reciprocidad. Caben errores en la percepción que orienta el comportamiento o interferencias debidas a procesos inconscientes distintos de 10s mentados por el sujeto de la acción. En cambio, en Freud 10s procesos subyacentes de naturaleza inconsciente son 10s que se sitúan en el centro del escenario, 10s mismos pueden provocar un sentir o un razonar ((equivocado)) como motor de las acciones. Los ((para quén de la acción, el sentido de las acciones sociales, tienen un fundamento causal, un ((porque)) en cuya búsqueda Freud introduce una hipótesis de trabajo sistemática, la existencia de procesos inconscientes. La aparente desconexión entre causa e intención procede de la censura superyoica. Dado el principio de la conservación de 10 psiquico, esa censura implica que la acción social no esta orientada por el comportamiento que se supone o se recuerda de un (cotro)) coetáneo. Los procesos inconscientes quiebran las barreras del tiempo, y el punto de referencia para orientar nuestras acciones son 10s fantasmas, las trazas inconscientes que dejan acontecimientos pasados. El comportamiento social tiene que ver con 10 que 10s otros son para uno mismo, pero sobre todo con 10 que 10s otros re-presentan, porque (cel otros es siem-
186 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo pre, en alguna medida, el representante de un otro anterior. Las posiciones que se le pueden atribuir al otro son cuatro. Esas posiciones, conocidas las líneas básicas del pensamiento freudiano, se entiende que pueden ser sostenidas simultáneamente o sucesivamente por una misma persona, según sean las circunstancias externas y 10s procesos internos del actor. En la vida anímica individual aparece integrado siempre, efectivamente, (cel otro)), como modelo, objeto, auxiliar o adversario, y de este modo, la psicologia individual es al mismo tiempo y desde un principio psicologia social, en un sentido amplio pero plenamente justificado [...I la oposición entre actos animicos sociales y narcisista~ -Bleuler diria quizás autísticoscae dentro de 10s dorninios de la psicologia individual y no justifica una diferenciación entre esta y la psicologia social o colectiva (Psicologia de las masas y andlisis delyo: 2.563) Por seguir con el paralelismo, diríamos que la ccvida anímica)) a la que hace referencia Freud, es el equivalente de las acciones, conductas dotadas de sentido que menciona Weber. Ambos coinciden al considerar que no todas las acciones son sociales, según Weber s610 10 son aquellas que se orientan por las acciones de 10s otros. Freud se sitúa en la misma linea al considerar que no son sociales, 10s ccactos animicos narcisistas)), en que uno se tomaria a si mismo como objeto de la acción conforme a 10 que (ces)), 10 que ccfuen, 10 ue ccquisie7 ra ser)) o se tomaria a ala persona que fue una parte de uno mismo~~ . En cuanto a las acciones sociales, toman como punto de referencia a un ccotroo que puede ser, como hemos visto, el modelo identificatorio y el objeto de amor, que son encarnados por primera vez en 10s padres, cada uno de 10s cuales, si el complejo de Edipo es completo -forma en que se presenta con mayor fre- ~uencia-~~, constituye a la vez modelo identificatorio y objeto de amor. El modelo identificatorio 10 adoptamos para convertirnos en objeto de amor y la elección de nuestro objeto de amor esta encadenada a 10s modelos identificatorios que adoptamos. Queremos ser como X para obtener un amor como el de X, queremos a Y porque es como el objeto de amor de X. Las fuerzas del amor circulan en ese par del amor objetal y la identificación, en sentidos inversos. En la raiz de nuestras identificaciones y objetos actuales se hallan nuestras primeras experiencias, de ahí procede el sentimiento de familiaridad que experimentamos cuando nos en arno rar no^^^, porque el enamoramiento tiene su raíz en experiencias familiares. La presencia del otro, considerado como auxiliar y como adversario, manifiesta la existencia de un enlace entre el principio 3 1. Ver Introducción al narcisimo. 32. Ver Elyo y el ello. En esta obra Freud señala que junto al complejo de Edipo simple, que puede adoptar la forma positiva -identificaci6n y rivalidad con el progenitor del mismo sexo, atracción hacia el progenitor del otro sexoo negativa, la opuesta de la anterior, se da como forma más frecuente el complejo de Edipo completo, cuya generalización se justifica por la sbisexualidad originaria del sujeto infantila. F! 2.713. 33. Y que nos lleva a decir cosas como: ((Me he pasado la vida espedndote ... )>, ((Sabia que eras tu...)), ((Te conocía de siempre...,), cuando nos enamoramos.
El vinculo social: una lectura sociol6gica de Freud Papers 50, 1996 187 del placer, Eros, y el principio de la realidad, Ananké. Esas dos caras del otro, aún cuando están presentes en primera instancia, en 10s padres, tal vez sea más adecuado referirlas a 10s hermanos. $tos, pueden constituir una ayuda o un obstáculo en la consecución de 10s propios objetivos. Al mismo tiempo, la relación padrelhijo está impregnada de 10 fraterno, ya que la ley del tabú del incesto que el primer0 transmite a su descendencia no es el resultado de la imposición de sus deseos sobre 10s deseos de 10s hijos, sino el reconocimiento de 10s otros, 10s hermanos, y sus deseos de satisfacción. El padre transmite la prohibición del incesto en virtud de un mandato, que a su vez recibió de su padre. Mandato que careceria de sentido sin el reconocimiento de 10s hermanos, como auxiliares en la destrucción del padre y como rivales para la satisfacción libidinal, y por 10 tanto, asesinos en potencia. El principio de la realidad impone a 10s seres humanos la necesidad de trabajar, de tal modo que no s610 se hallan unidos por lazos eróticos, sino que tambikn les une la cooperación en el trabajo. Ahora bien, el vinculo en el trabajo, suponiendo que tenga carácter utilitari0 para el sujeto y funcional para la sociedad, según Freud, también constituye un lazo libidinal. Uno de 10s destinos de las pulsiones, coartarlas3* en su fin, conduce a establecer relaciones de amistad o compaiíerismo. Cuando las pulsiones quedan coartadas en su fin, también se produce un lazo de unión aunque su intensidad sea menor. Si bien, bajo el principio de la realidad el trabajo se pone al semicio del amor, la cooperación, por sí misma, podria constituir una fuente de placer, por el carácter libidinal que pueden tener, y de hecho tienen, las relaciones lab~rales~~. De entre las posiciones de (cel otro)) posibles, la de adversari0 es la que nos acer34. En Los instintos y sus destinos, p. 2.042, sefiala que se trata de aprocesos a 10s que se les permite avanzar cierto espacio hacia la satisfacción de la pulsión, pero que experimentan en el curso de su desarrollo una inhibición o una desviación. Hemos de admitir que también tales procesos se hallan enlazados a una satisfacción parcial.,, 35. Las actuales fórmulas de organización del trabajo dan claras muestras de la importancia de 10s lazos libidinales. La organización de las empresas en red, enraizadas territorialmente, y sosteniéndose en lazos de parentesc0 y vecindad, entre otras ventajas para 10s empresarios, ofrecen nuevas modalidades de gestión de 10s conflictos laborales, por la via de separarlos de 10s cauces sindicales y llevarlos al terreno familiar o de la amistad. Cuando se alimentan 10s lazos afectivos, es mk fácil percibir al otrolempresario como la continuidad de uno mismo y de su familia, de donde oponerse a él, defendiendo 10s propios intereses, puede generar importantes conflictos internos a la va que suaviza 10s externos. En alguna medida, estas nuevas técnicas de organización del trabajo, en que se macla 10 comunitari0 y 10 societario, tienden a provocar en 10s trabajadores una substitución de las actitudes utilitarias por las afectivas, actuando estas úitimas como lubricador o regulador de las relaciones laborales. Relacionando 10s planteamientos de Freud con 10s de Marx, nos cuestionamos si el enlace libidinal en el trabajo será una característica generica del trabajo, en tanto que actividad humana. En Los manwcritos nos sugiere la idea de que para el ser humano el trabajo es un fin en sí mismo, de donde en condiciones anormalesr, en ausencia de dominación de clase, 10s seres humanos no se juntan en el trabajo como medio para alcanzar sus fines, sino que trabajar juntos es un fin en sí mismo, porque la actividad humana por excelencia es la producción de sí mismo como ser social, en relación con otros como él y produciendo a y en 10s otros a la vez que se produce a sí mismo.
188 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo ca directamente a la pulsión agresiva, a la que no nos hemos referido hasta el momento. Aquel impulso amoroso que instituy6 la familia sigue ejerciendo su influencia en la cultura, tanto en su forma primitiva, sin renuncia a la satisfacci6n sexual directa, como bajo su transformación en un carifio coartado en su fin. En ambas variantes perpetúa su funci6n de unir entre si a un número creciente de seres con intensidad mayor que la lograda por el interés de la comunidad de trabajo. (El malestar en la cultura: 3.040). Ahora bien, no toda relación es social, o para ser más exactos, en las relaciones no todo es social. La parte social de una relación es variable36. Es en tanto que la misma no se establece buscando la realización inmediata de nuestros deseos e ignorando al otro en cualquiera de sus posiciones (modelo, objeto, auxiliar o adversario) y por tanto indiferenciándolo o indiferente ante el mismo. Lo social es en algún modo el deseo ccsocializado)) y, por tanto, es eminentemente procesual. En una primera fase o extremo, se situaria al otro, como extensión de uno mismo, o se le ignoraria por completo, en el otro extremo el otro es un adversario. De entre 10s vínculos, el propiamente social es aquel en que queda regulada la parte de nuestros deseos que puede ser realizada a la luz de 10s deseos ajenos que entran en conflicto con 10s nuestros. La base sobre la que se asientan las leyes es sumamente precaria, dado que 10s deseos pueden o no ser percibidos conscientemente, y que 10s deseos conscientes pueden ser la expresión irreconocible de deseos inconscientes. El vinculo, en su extremo social, no nace del deseo sino de la necesidad, de la ley, siendo la ley primera, la que regula el tip0 de personas con las que no es posible establecer relaciones eróticas. La ley que hace posible el vinculo social, por otra parte, está al servicio de la vida, ya que se trata de 10s limites que acolchan el choque con 10s deseos ajenos, cuando entran en conflicto con 10s propios, la ley nos para antes de que el conflicto se desencadene y evita 10s daiíos que el conflicto desatado produciria. Frena contra el riesgo que supone perseguir nuestros deseos a cualquier costa, incluso a costa de 10s demás, s610 porque sabemos que tambidn 10s otros desearían perseguir la realización de su deseo incluso a costa de nuestras vidas. 36. Es interesante ver el desarrollo que realizan autores de la escuela de Frankfurt como Adorno y Horkheimer al señalar que el grado en que el ser humano queda socializado es una variable histórica. De tal modo que las sociedades que acenthan 10 individual, respecto de 10 colectivo, son precisamente aquellas en que se han alcanzado las cotas mis altas de socialización en extensión y profundidad. Los pensadores de la Escuela de Frankfurt resaltan el hecho de que el individualismo o el acento en la libertad del individuo son productos sociales, y por consiguiente se reconoce la existencia de una sociedad compuesta de individuos para a continuación negar la autonomia de 10s mismos, ya que la misma noción de autonomia es un producto social. Lejos están de aquellos planteamientos mecanicistas desde 10s cuales el individuo seria contemplado como unidad básica de la sociedad, libre y autodeterminado. Ver ADORNO, T. W. y HORKHEIMER, M., ((La sociedada y ((El individuo)), en La sociedad. Lecctones de sociologia. Buenos Aires: Ed. Proteo, 1969 (1966). p. 23-58.
El vinculo social: una lectura sociológica de Freud Papers 50, 1996 189 La precondición para aceptar la ley es reconocerse formando parte de un mundo limitado y limitante, en el que sujetos deseantes se relacionan 10s unos con 10s otros como objetos de deseo, cooperadores u obstáculos en la reaiización de 10s deseos. La aceptación de la ley requiere, sobre todo, reconocer las propias limitaciones. Reconocer 10s limites y buscar energías para vencerlos conduce a la colaboración, coartar en su fin las pulsiones eróticas facilita que la colaboración en el trabajo sea fuente de satisfacción libidinal, atenuada a la vez que la misma es una expresión del deseo de ser felices por la via de transformar la realidad en aquellos aspectos que se oponen a la satisfacción de nuestros deseos. La propuesta es la de amar ai prójimo como a uno mismo, en todas partes y constantemente se nos alaba el amor y se rechaza el odio. Pero qué ocurre, dice Freud, si cumplimos este precepto y no 10 cumplen 10s demás, quedamos en una situación precaria, nos ponemos en sus manos. Quedamos mis inermes que Abraham cuando recibió la orden de matar a su hijo, porque éste tenia la certeza de ser amado por su dios, mientras que nosotros tenemos la certeza de que no todos nos quieren, y 10s que nos quieren, no nos quieren en todo momento. El precepto, no obstante, requiere ser tomado en cuenta cuidadosamente, nos advierte de la existencia de un grave obstáculo para las relaciones sociales, la agresividad, fuerza que entra en juego contra todo 10 que se opone a la realización de nuestros deseos. El precepto de amar a 10s demás, a nuestros propios enemigos tiene su lógica: [...I si ese grandilocuente mandamiento rezara: &narás al prójimo como el prójimo te ama a tb, nada tendria que objetar. Existe un segundo mandamiento que me parece aún más inconcebible y que despierta en mi una resistencia más violenta: ((Amarás a tus enemigos.)) Sin embargo, pensándolo bien, Veo que estoy errado al rechazarlo como pretensión aun menos admisible, pues, en el fondo, nos dice 10 mismo que el primero. [...I Llegado aquí, creo oir una voz que, llena de solemnidad, me advierte: ((Precisamente porque tu prójimo no merece tu amor y es más bien tu enemigo, debes arnar10 como a ti mismo. (El malestar en la cultura: 3.045). El precepto del amor tiene para Freud dos dificultades. En cuanto al amor a 10s semejantes, siendo un amor general, le corresponderia a cada uno ((una ínfima parte de amor), y desde luego inferior al que ((la razón me autoriza a guardar para mi mismon (El malestar en la cultura: 3.045). Aiíadiriamos que por ese camino, de amar indiscriminadamente, bien podriamos caer en la indiferencia, y en su vecino inmediato, el narcisisme. Además, una parte de 10s semejantes son enemigos. La directiva de amar a 10s enemigos va dirigida a todos, pero iquién empieza a amar primero?, iquién asume el riesgo de que 10s dem& no cumplan el mandato?, iquien tenga más ganas de ser feliz, y por consiguiente quien esté mis dispuesto a pagar las facturas que sean necesarias para alcanzar su objetivo? Para Freud, en 10 que se refiere a las relaciones con 10s demás, la respuesta es bien clara, no se le puede pedir a la gente que ame a todo el mundo, sobre todo a 10s enemigos, para asi neutralizar la agresividad. En lugar del amor, propone la justicia:
196 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo prójimo, mh poderoso que 61, le demuestre superioridad en forma de castigo (El malestar en la cultura: 3.054). El proceso inconsciente es el que sigue: Cuando deseamos ((10 malo)) sentimos agresividad y tememos a quien 10 define como malo, el cual constituye un obstácdo para la realización del deseo. A la vez tememos perder su amor, para recuperar10 buscamos que suceda algo similar a 10 que sucedia cuando en nuestras relaciones con la autoridad exterior, éramos ccmalosu. Cuando kramos ccmalos)), no nos querían y nos castigaban. La necesidad de castigo, inherente al sentimiento inconsciente de culpa, lleva a la autoagresión directa, no permitikndose las satisfacciones incluso toleradas y aceptadas socialmente, o indirecta, realizando acciones que originen un castigo como respuesta, o experimentando angustia, sufriendo un ((torturante malestar)). Debido a la existencia de este mecanismo, Freud afirma que no es el asesinato el que genera culpa, sino la culpa la que hace al asesino. Los asesinos en serie, por tanto, no serian más que la expresión extrema del sentimiento inconsciente de culpa que padecemos todos de un modo tal vez mis atenuado. Siendo la regulación de las relaciones sociales un producto cultural, encaminado a facilitar el objetivo de obtención de la felicidad, se da la paradoja de que la internalización de las normas da como resultado el sentimiento inconsciente de culpabilidad y su compañera, la necesidad de castigo. Ahi está el malestar y a la vez el estar mal de la cultura. La necesidad de castigo se interfiere en nuestras relaciones con 10s demás hasta llegar a hacerlas imposibles. Obedecer, obedecemos, pero qué ley es esa a la que prestamos obediencia, qué tiene que ver con hacer posibles las relaciones con nuestros coetáneos. La necesidad de castigo lleva a hacer 10 necesario para ser castigado. Entre otras posibilidades, lleva a comportarse de un modo socialmente rechazable, justamente 10 contrario de 10 que se pretendia en el proceso de socialización, en las relaciones con la figura de autoridad que se internaliz6 hasta hacerse inconsciente, o bien lleva a establecer relaciones con 10s demás en las que el sujeto queda maltratado y perjudicado. Si vemos el proceso integrando, junto a la perspectiva psicofísica, la social, hemos de suponer que la intensidad con que se produce el mismo es variable, el propio Freud reconoce esas diferencias individuales en la intensidad. Sucede que a la formaci6n del super-yo y al desarrollo de la conciencia moral concurren factores constitucionales innatos e influencias del medio, del ambiente real, dualidad que nada tiene de extrafio, pues representa la condición etiológica general de todos estos procesos (El malestar en la cultura: 3.058)~~. 44. En la nota a pie de pkina no 1.713 cita dos métodos pedagógicos patógenos seiialados por Franz Aiexander: la falta de rigor del padre puede generar un szper-yo demasiado severo, debido al amor que recibe el nifio, no tiene mis remedio que dirigir hacia dentro sus tendencias agresivas. Ai mismo tiempo, el nifio que ha sido educado sin amor, también vuelca al exterior su agresividad.
El vinculo social: una lectura sociol6gica de Freud Papers 50, 1996 197 Dejaremos de lado las diferencias constitucionales, porque no se tiene el propósito de tratarlas en este articulo, y nos centraremos en las diferencias procedentes de las condiciones medioambientales. Cuando mis dulce es la vida oly cuanto mis tolerantes somos con nosotros, tanto mis dulce nos la hacemos. Cuanto mayores son las privaciones a las que esta sometido el ser humano, sea porque se las imponen o porque se las impone, tanto mis intenso es el sentimiento inconsciente de culpabilidad y la necesidad de castigo que le acompaña. Hemos de sospechar que la vida no es igual de dura para todos ni en todas las épocas. Por ello, la intensidad del sentimiento de culpabilidad y con 61 el de la necesidad de castigo, ha de ser también variable, mis intenso entre aquellos colectivos sociales más golpeados, menos entre quienes ocupan posiciones de privilegio. Unas condiciones de vida duras generarían un sentimiento de culpabilidad y una necesidad de castigo encaminada a endurecerlas todavía más, o a buscar que otros, <tal vez 10s privilegiados?, las endurezcan. Unas condiciones de vida confortables y una actitud tolerante hacia las propias debilidades, harian sentir el derecho a ser felices y a perseguir la felicidad45. Este sefialamiento de Freud nos parece de una importancia transcendental para entender el fracaso de 10s mensajes liberadores dirigidos a 10s pueblos, las clases y 10s grupos oprimidos en general. Golpeados por la desigualdad, además de ser hostiles a la cultura, también pueden ser hostiles a sí mismos, y hostiles a 10s mensajes que proponen luchar contra el sufrimiento, la opresión y la injusticia. La necesidad de castigo puede despertar una actitud de rechazo activo contra todo aquello que favorezca la felicidad, pues el camino inconsciente hacia la felicidad tiene una estación intermedia, la penitencia del castigo. Los movimientos políticos liberadores s610 contemplan la liberación respecto de la opresión exterior, ignorando al mismo tiempo la opresión interior que supone el sentimiento inconsciente de culpabilidad y la búsqueda activa de infelicidad que se desencadena cuando se siente la necesidad de ser castigado. Se nos ocurre que si esos sentimientos proceden de la indefensión y de la dependencia humana, necesariamente ha de ser más fuerte entre 10s oprimidos, porque estan mis indefensos y son mis dependientes46. Atajar el sentimiento 45. Creemos que esa búsqueda de la felicidad no debe confundirse con el narcisimo que para muchos autores caracteriza a la sociedad occidental en la actualidad, ya que cuando se busca la felicidad se opta por un camino en el que se interpone el sufrimiento y el conflicto, mientras que el narcisisme conduce a evitar 10s obstáculos y el sufrimiento y a negar la existencia de conflictos. 46. Hemos de tener en cuenta que, dada la inmadurez neonatal de la especie humana, la dependencia experimentada en 10s primeros aiíos hace que el amor recibido sea una cuestión de vida o rnuerte. Cualquier situación de precariedad y dependencia debe producir una regresión en nosotros hacia esa etapa primera que será más o menos intensa, en función del modo en que nos sentirnos cuidados en 10s primeros años de vida y del grado de precariedad que se experimente en el presente. Por ello, no suponemos que exista una relación mecánica entre la posición social y la intensidad del sentimiento de culpa. Al mismo tiempo, insistimos en que la misma debe existir, reconociendo que debe haber factores compensadores, como ser hijos deseados de unos padres que se quieren.
198 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo inconsciente de indefensión, sumand0 las fberzas de 10s que ocupan una posición social semejante, es un paso previo a la lucha contra las condiciones exteriores, para ello, evidentemente, el semejante ha de dejar de ser contemplado como una amenaza a nuestros intereses, cambiando su definición de adversario a aliado. Esto nos lleva a tratar la problemática de las relaciones entre hermanos, que son el substrat0 inconsciente de las alianzas politicas, económicas, o de cualquier otro tipo. 7. Los tipos de vinculo: intersexual/intergeneracionaUfraterno Ya hemos visto que para Freud, 10s otros con 10s que nos relacionamos son un modelo al que parecernos, un posible objeto erótico, o bien auxiliares o adversarios, en la consecución de nuestros deseos. Cabe tener en cuenta que la misma persona puede incorporar a la vez mis de una figura, adversari0 y modelo, se trata de la relación típica de la criatura con su padre o de un nifio o nifia con 10s nifios o nifias mayores; o bien modelo y objeto, es frecuente desear parecerse a aquellas personas de las que nos enamoramos, pacernos a ellas es un modo de hacerlas nuestras y asi conjurar la arnenaza de perderlas. Por otra parte, en sus obras dedica considerable atención a tres tipos de relaciones sociales. En primer lugar, la complementariedad. La relación prototípica es la que se establece entre 10s sexos, ya que las diferencias sexuales son mutuamente complementarias en la procreación. El proceso de socialización se encamina a conseguir que 10s sexos lleguen a complementarse, orientando las prácticas sexuales hacia la heterosexualidad y la genitalidad, y reprimiendo otras expresiones de la sexualidad. No dudamos que la orientación sexual genital he adaptativa en su tiempo, teniendo en cuenta las bajas esperanzas de vida, en torno a 10s 35 o 40 aiios. Cabe cuestionarse, sin embargo, cuái es el sentido de generalizar esa orientación en la actualidad, teniendo en cuenta que la esperanza de vida, particularmente en 10s paises occidentales, se acerca a 10s ochenta dos. La supervivencia de la especie está preservada en buena medida alargando la vida, en lugar de invertir tantas energias en multiplicarla. En la actualidad, la heterosexualidad se ha vuelto, al menos en parte, supernumeraria. De la mano de las relaciones sexuales, en 10 que tienen de complementarias encontraríamos la especialización en el trabajo. Las subordinación es un segundo tipo de relación, se basa en la precariedad neonatal. Esa primera forma de subordinación se refiere a las relaciones entre las generaciones, entre 10s padres y 10s hijos, y la dependencia es la característica principal de estas relaciones que son ademis el patrón de relación en todo tip0 de situaciones en que se produce o se otorga jerarquia, como la relación entre gobernantes y gobernados. Así como un cierto grado de complementación sexual es inexcusable si se pretende la supervivencia de la especie, tambitn 10 es un cierto grado de jerarquia y subordinación. Tanto el sexo como la edad son factores, no tanto determinantes, como limitantes, no condicionan 10 que somos pero marcan las fronteras de 10 que es posible. Las igualdad es la base para un tercer tip0 de relación. Los iguales pueden constituir adversarios o colaboradores en la satisfacción de 10s pro-
El vinculo social: una lectura sociológica de Freud Papers 50, 1996 199 pios deseos, seguramente las dos cosas a la vez. Esto es 10 que caracteriza las relaciones entre hermanos que hallan su extensión, fuera de la familia, en la relación entre ciudadanos en una democracia. Ya hemos ido viendo que Freud, cuando se refiere a las relaciones sociales, da importancia a la justicia y a la igualdad material. De hecho, en relación con el materialismo histórico, sobre el cua1 realiza comentarios en varias de sus obras, valoraba positivamente el acento puesto en la igualdad, y reconocía la importancia de 10s aspectos económicos de las relaciones sociales. Sus criticas no se debían a que estuviera en contra de las propuestas marxistas, sino a que las consideraba insuficientes, dado que no tenian en cuenta que 10s impulsos agresivos están prontos a actuar, cada vez que se frustran 10s propios deseos, a pesar de que exista igualdad y justicia: Tarnbién yo considero indudable que una rnodificación objetiva de las relaciones del hombre con la propiedad seria en este sentido rnás eficaz que cualquier precepto ético; pero 10s socialistas malogran tan justo reconocimiento, desvalorizándolo en su realización al incurrir en un nuevo desconocimiento de la naturaleza humana (El malestar en la cultura: 3.066). Esa exigencia de igualdad, sin embargo, se enfrenta al hecho de las diferencia entre 10s sexos, por una parte, y entre generaciones, por la otra. La frontera entre las diferencias y la desigualdad se traspasa con mucha facilidad. Las diferencias entre 10s sexos se han traducido en desigualdad de género. La complementariedad y la mutua dependencia entre 10s sexos en la procreación se han hecho extensivas al resto de facetas de la vida, produciendo una especialización en el trabajo y una jerarquia entre trabajos que hace imposible que entre mujeres y hombres se establezca el vinculo fratern0 propio de 10s ciudadanos, como tampoc0 entre 10s productores y sus dirigentes. Las diferencias fisicas, reforzadas por la diferente posición social de las mujeres y 10s hombres, llevan a que uno y otro sexo realicen un recorrido diferente en su proceso de maduración social. Si bien en la superficie, en 10 más extern0 aunque no menos importante, el hombre aparece como superior a la mujer, a nivel profundo, la mujer es, de 10s dos, la que está sometida a unas condiciones mis favorables para sentirse poseedora de un poder omnipotente a través del ejercicio de la maternidad. Esa sobrevaloración de la maternidad implica la ignorancia del papel del padre en la maduración de las criaturas. El padre, tercer0 en discordia en la relación con la madre, es quien facilita el camino a las relaciones entre hermanos, porque es quien hace ver a la criatura dos hechos fundamentales para su maduración psicosocial. El primer0 es que no puede satisfacer el ideal de omnipotencia en su relación con la madre, ya que ésta no hubiera podido ser10 sin la intervención del padre. La criatura no se basta para colmar a la madre, también el padre es su objeto de deseo. El segundo es que las normas que trasmite la madre, están al servicio de colmarla, de adecuarse a 10s deseos de la madre, comiendo, no ensuciándose, controlando 10s esfínteres, etc. para que esté contenta. En cambio, la ley que transmite el padre está hecha de otra
200 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo substancia. Ya no se trata de satisfacer mejor al otro, la madre, para que ésta continúe satisfaciéndonos, sino de enfrentar que la satisfacción no siempre es posible porque hay terceras personas que pueden querer 10 mismo que nosotros. Aunque reconocer la importancia de la figura paterna tiende a ser interpretado como una defensa encubierta del patriarcado, 10s padres no s610 son distintos de 10s patriarcas, sino que se oponen a ellos. Son la evidencia más explicita de que las madres, además de objeto de amor de sus hijos, son sujetos deseantes. En cambio, 10s patriarcas son la otra cara de una madre colmada por sus hijos, son como un hijo Único que controla a la madre, para el que no hay otros deseos a colmar que 10s suyos propios. La sobrevaloración de la maternidad puede llegar a la negación del papel del hombre en la generación de nuevas vidas y el derecho de 10s hijos a la autonomia. La autonomia se hace posible cuando no pesa sobre ellos la entera responsabilidad de colmar a la madre. Una maternidad sin padre alimenta en las mujeres las fantasias de omnipotencia que en la actualidad se manifiestan en el mito de la superwoman tan criticado por las propias mujeres. Lo paradójico de ese mito es que suele presentarse como signo de progreso, a pesar de que la mujer fdica, completa, a la que remite, es una figura mítica que corresponde a la etapa más primitiva de la humanidad, tanto desde el punto de vista ontogenético como desde el filogenético. Algunas, deslumbradas por el espejismo de la superwoman, pretenden que están ((liberadas)), 10 pueden hacer ((todo)), mientras que 10s hombres no sirven para nada, son unos inútiles. Deseosas de participar en las actividades sociales que se desarrollan fuera del ámbito farniliar, reivindican, entre otros derechos, el trabajo y unos ingresos suficientes. Cuando 10 consiguen, denuncian la ((doble jornada)) que realizan, presentando al hombre como un padsito que no se hace cargo ni de si mismo, ya que no es capaz ni de limpiar 10 que ensucia. Con estos planteamientos ofrecen una imagen de omnipotencia, en tanto la exigencia de que el hombre participe de las tareas domésticas no se hace porque ((no pueden,) con todo, sino porque ((no quieren,) ser explotadas4'. No manifiestan conciencia de que si pretenden hacer dos cosas a la vez, se hacen mal las dos. Es como si la respuesta a la envidia por no ser hombre, fuera castrar10~~. Junto a estos planteamientos, según 10s cuales 10s hombres estarian de más, cabe la posibilidad de enfrentar la desigualdad en las relaciones entre 10s sexos, reconociendo que somos necesarios pero insuficientes, solos no podemos, necesitamos de 10s demás. Insistimos en que detrás de las relaciones entre 10s sexos se da una batalla que tiene que ver con la omnipotencia, ese primer obstáculo para el establecimiento de relaciones sociales. La atracción sexual no es otra cosa que la rebelión a estar incompletos, 47. Ese acento en el derecho y no en la necesidad o el deseo es un rasgo típicamente narcisista. 48. Recientes estudios indican que en el otro lado 10s hombres han perdido un papel específico en la hilia, no existe una función ((paternas específica, tanto el hombre como la mujer, en las parejas mis igualitarias, parecen estar ejerciendo la función ((materna)). Ver Franco BIMBI y Grazia CASTELLANO. Madri epadri. Transizioni dalpatriarcado e cultura dei seruizi. Milán: Franco Angeli, 1990.
El vinculo social: una lectura sociológica de Freud Papers 50, 1996 201 por 10 tanto es la afirmación y la negación de 10s limites. Por eso el amor y el odio van tan unidos, el otro es tu vida misma y por eso le amas, que sin él o ella te mueras hace de ti un ser precari0 y por eso le odias. Quisieras hacer uno con dos, como si cada uno fuera la mitad de una naranja, en ocasiones dejándote devorar49 por el otro, en otras ocasiones devorándolo. La solución de compromiso es tener hijos, ese todo completo que es la unión de 10s dos es el hijo, las fronteras entre el narcisismo y el amor objetal en la familia se cruzan infinidad de veces cada dia. Arnbas justifican la familia, pero la familia está condenada a desintegrarse y reconstruirse en cada generación. Decir desintegrarse tal vez no sea una expresión demasiado afortunada, porque la separación física entre padres e hijos coincide con una internalización de 10s padres, nos separamos físicamente de ellos, una vez están en nosotros, formando parte de nosotros las figuras paterna y materna. La separación física de la familia coincide con un acercamiento o incorporación psíquica. En cuanto a las diferencias entre generaciones, el componente de poder es su aspecto más relevante. Los hijos son el producto de 10s padres, aunque éstos no sean capaces de reconocerlos como producto propio, sobre todo en tanto no son capaces de reconocerse a sí mismos, cuando en 10s hijos ven sus propios defectos, 10s defectos que sus hijos han aprendido de ellos, no pueden aceptar10s como propios en virtud de que se extrafan, se separan de 10s mismos mediante la proyección. La relación paterno-filial es la relación de dependencia entre seres humanos más extrema que se pueda imaginar, ya que es una relación de vida o muerte, en que la criatura no s610 se juega la vida, como se la puede jugar en otro tip0 de relaciones, sino que se juega el llegar a existir. En la relación con 10s padres la única igualdad posible es la de promesa de igualdad. cccuando seas como yo, hark algo como 10 que yo hago y tendrk algo como 10 que yo tengoa. Pero para que se cumpla esa promesa es im rescindible la ley, que no regula otra cosa que las relaciones entre hermanosPO. El padre, quien ejerce esa función, transmite la ley a la que él mismo obedece como hermano, 10 contrario seria la arbitrariedad del patriarca que toma a 10s otros como apéndices, meros objetos de su voluntad. En las relaciones de poder extremas que se establecen entre generaciones, todos obedecen, el padre a la ley, el nifio a quien tiene mis fuerza física que él, porque le ama, quiere ser como él, y le teme ya que debido a la desigualdad de fuerzas podria destruirle. Las relaciones de poder inter49. aDevórame otra vezr, dice la canción caribeña. En esta expresión afirmación y negación de limites, ((devórame)), nsuprime 10s limites incorporándome a tin, aotra vezn si es ((otran ha habido mk veces, y si hay mis veces, en las anteriores no me devoraste del todo. Se trata de un amor limitado, pero si fuera ilimitado no podria pedirte que me devoraras cotra vez)). La condición del deseo es que el mismo no quede colmado. 50. Ya que la ley es el fruto de una aiianza fraterna, hecho sobre el que insiste Freud en Tótem y tabzi y en las obras posteriores, las prohibiciones que realizan 10s padres a 10s hijos no se hacen en función de su propia voluntad, sino invocando esa alianza. Por tanto, el padre transmite la ley porque previamente es hermano, es mis, puede transmitirla en tanto que padre, porque ha renunciado ai uso de la fuerza para realizar sus propios deseos, aceptando las limitaciones que impone la ley.
202 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo generacionales, que sujetan a la criatura, y por el10 hacen posible que se convierta en sujeto, pueden resultar excedentarias, en la medida en que el padre no imponga 10 que debe ser, la ley, sino su voluntad arbitraria, ocupando una posición que denominamos patriarcal para diferenciarla de la paterna. En ese punto se estaria produciendo un regreso a etapas previas del desarrollo psiquico, aquellas en que, se@ el mito, el paáre ejercía un poder tiránico sobre 10s hermanos51. La sociedad fraterno-democrática, no es una sociedad sin padre, sino una sociedad en que el padre transmite la ley en lugar de ejercer su voluntad sin limites. La precondición de la fraternidad es la paternidad, el establecimiento de Iímites a la realización de 10s deseos que la madre, por si sola, no puede marcar. Pero a la paternidad le antecede la alianza fraterna resultado de la destrucción del patriarca. La ley, en opini6n de Freud, reviste una enorme importancia, ya que sin ella se hacen imposibles las relaciones sociales: La vida humana en común s610 se torna posible cuando llega a reunirse una mayoria mis poderosa que cada uno de 10s individuos y que se mantenga unida frente a cualquiera de estos. El poderio de la comunidad se enfrenta entonces, como ((Derecho)), con el poderio del individuo, que se tacha de ((fuerza bruta. (El malestar en la cultura: 3.036). Ahora bien, el hecho de que las normas se interndicen de un modo inconsciente es un severo obstáculo en el proceso de socialización, pues el superyo se constituye en un momento en que las capacidades de la criatura son todavía muy inrnaduras para procesar el sentido y la importancia de 10s mandatos recibidos, y la medida en que 10s mismos han sido dictados en base a la necesidad real de limitar 10s deseos, incluidos 10s deseos de quien transmite 10s mandatos, para hacer posible la convivencia. Se aprehende con sentimiento y capacidades de niño, 10 que luego tendrá que aplicar como adulto, sin haber podido revisar conscientemente el proceso por el que internalizó la ley. Si identificamos bien el proyecto, más que intelectual, vital, de Freud, se propone descubrir el camino por el que las percepciones y sensaciones que llegan al yo no queden perturbadas por la existencia de procesos atribuibles al super-yo. Por tanto, creemos que Freud aspiraba a facilitar 10s medios que permitieran ccexternalizar)) las relaciones sociales pasadas que sirven de guia a las relaciones sociales presentes52. Su proyecto consistiria en eliminar esa especie de piloto automático programado en la infancia, el superyo, por el camino de hacer conscientes y revisables 10s acontecimientos que marcaron el proceso de socialización, de tai modo que las normas que se aceptan 5 1. Freud ha recibido numerosas criticas de machismo, por el tratamiento que hacia en sus obras de las relaciones entre 10s sexos y el papel que asignaba a las mujeres. Los limites de este trabajo no me permiten abordar este problema, pues prestarle la debida atenci6n requiere que se le dedique un espacio considerable. No obstante quisiera apuntar que son ajustados sus planteamientos, siempre y cuando se les otorgue un cadcter hist6ric0, ya que permite entender las caracteristiscas de las relaciones entre 10s sexos y la posici6n de la mujer en sociedades que conservan rasgos patriarcales. 52. ha aspiración queda claramente expresada en Elyo y el ello.
El vinculo social: una lectura sociol6gica de Freud Papers 50, 1996 203 sean aquellas que imponen las limitaciones reales y actuales, y no el modo distorsionado en que pudieron ser vividas las primeras prohibiciones. Reforzar el yo a expensas del super-yo implica ai mismo tiempo superar el sentimiento inconsciente de culpabilidad y la necesidad de castigo que acompaiía al mismo, y que nos impele a buscar la felicidad, inútilmente, por el camino del sufrimiento. Junto a la complementariedad entre 10s sexos y la dependencia entre las generaciones, el tercer tip0 de relaciones básicas son las que se establecen entre hermanos, las cuales nos remiten a la igualdad. El deseo de que las relaciones sociales respondieran a este modelo alimentó la lucha de 10s revolucionarios franceses, ya que la fraternidad es la base de la democracia. Los afectos principales en las relaciones entre hermanos son el amor, la envidia y la intolerancia. El amor procede de tener algo en común, 10s padres, un jefe, una idea, un objetivo, 10 cual convierte en enemigos a aquellos que no comparten el mismo objeto de amor porque, con su indiferencia o su aversión, es como si desvalorizaran nuestro objeto de amor. Con el10 se produciría una agresión al narcisismo involucrado en este tip0 de relaciones. He aquí un problema de dificil solución, ya que si 10s lazos libidinales evitan 10s conflictes en las relaciones sociales, para que 10s mismos se mantengan se requiere de un enemigo exterior que refuerce el vinculo, al evidenciar las diferencias que se comparten, de las que estan excluidos 10s demás. La exclusión es una de las caracteristicas principales de 10s grupos de status. En cuanto a la envidia, es un afecto, que por sus implicaciones debería situarse al lado del sentimiento inconsciente de culpabilidad y la necesidad de castigo. Deciamos que Freud seiíala la necesidad de castigo como fuente importante del malestar en la cultura, un serio obstáculo para alcanzar la meta de ser felices. Deberiamos aiíadir que la envidia es un obstáculo de dimensiones parecidas. Para entenderlo hay que tener en cuenta que no hemos elegido la presencia de 10s hermanos, sino que nos ha sido impuesta. S610 admitimos la llegada de un hermano, o la aparición de un compaííero, en la medida en que no tenga privilegios, en tanto seamos tratados por igual, de 10 contrario, se desata la envidia, sentimiento que no mueve a la realización de 10s propios deseos, sino a impedir que 10s otros realicen 10s suyos. Uno puede llegar a causarse daíío, con tal de lograr que el otro no disfrute o sea desgraciado, persiguiendo que no se encuentre en mejor posición que uno mi~mo~~. La relación con 10s iguales es particularmente delicada: 53. Sheakespeare prest6 atención a este sentimiento en una obra que generalmente viene a la cabeza en relación con otro afecto, 10s celos, cuando, si recordamos la trama de la misma, el desencadenante del drama no son 10s celos sino la envidia, así me 10 hizo ver Regina BayoBorrás. Los celos de Otelo son inducidos por envidia. Freud saca a colación el juicio de Salomón, como ejemplo de un caso de envidia. Dos mujeres se presentan ante Salomón para que dirima un conflicte. Dos mujeres pretenden que son la madre del mismo nifio. Salomón, no pudiendo decidir quien es la verdadera madre, les propone cortarlo en dos partes iguales, y darles la mitad a cada una. La madre falsa está de acuerdo con la propuesta, mientras que la verdadera prefiere perderlo a que 10 partan por la mitad. Freud razona la reacción de la falsa madre del siguiente modo: aPuesto que mi hijo me ha sido arrebatado por la muerte, ... por qué ha de conservar ésa el suyo?)) (Psicologtá de las masac y antilisis delyo: 2.595).
204 Papers 50, 1996 Maria Jesús Izquierdo Además, el niño no muestra durante mucho tiempo signo ninguno de instinto gregari0 o de un sentimiento colectivo. Ambos comienzan a formarse poc0 a poc0 en la nursery, como efectos de las relaciones entre 10s niños y sus padres y precisamente a titulo de la reacción a la envidia con la que el hijo mayor acoge la intrusión de su nuevo hermanito. El ~rimero su~rimiria celosamente al secundo. " aiejándole de sus padres y despojándole de todos sus derechos; pero ante el hecho ~ositivo de aue también este hermanito -como todos 10s t os teri oreses igual- " mente amado por 10s padres, y a consecuencia de la imposibilidad de mantener sin daño propio su actitud hostil, el pequeño sujeto se ve obligado a identificarse con 10s dem& niños, y en el grupo infantil se forma entonces un sentimiento colectivo o de comunidad que luego experimenta en la escuela un desarrollo ulterior. La primera exigencia de esta formaci6n reaccional es la justicia y el trato igual para todos [. . .] Todas aquellas manifestaciones de este orden que luego encontraremos en la sociedad -as[ el compañerismo, l'esprit de cop, el espiritu de cuerpo, etc.- se derivan también incontestablemente de la envidia primitiva (Psicologia de las masas y andlisis delyo: 2.594-95). Asi como la ley seria la producción cultural que frena la arbitrariedad del poderoso, la justicia seria la condición necesaria para el establecimiento de relaciones entre iguales, para neutralizar la envidia. Tanto la ley como la justicia son producciones culturales, no tienen carácter primario, sino que son formaciones reaccionales. Encauzan nuestras tendencias a destruir a 10s otros cuando se nos interponen como un obstáculo, reconduciéndolas hacia el interior. De este modo, las fuerzas destructivas, que son la primera amenaza para las relaciones sociales, se convierten en aliadas de las mismas. El precio es un sufrimiento sobreafiadido, al dolor de la renuncia se une el sufrimiento que causa el sentimiento inconsciente de culpabilidad, porque el deseo es irreductible. Del mismo modo que se ha visto la posible existencia de diferencia considerables en el grado de sentimiento inconsciente de culpabilidad y de su compafiera, la necesidad de castigo, en función de factores sociales, hemos de suponer que las tendencias destructivas que desencadena la envidia tambidn han de ser variables en cuanto a su intensidad. Como hemos sefialado anteriormente, Freud apunta 10s privilegios, las desigualdades sociales, como fuente de hostilidad que arnenaza la continuidad del orden social. A diferencia de la posición sostenida por otros autores, como por ejemplo Tonnies, el vinculo libidinal y su compafiera disolvente del mismo, la agresividad, no son privativos de un tip0 de relaciones, las comunitarias, sino que aparece y reaparece en todas las relaciones sociales, en nuestras relaciones secundaria~ reaparecen 10s elementos que caracterizan las relaciones primarias, por 10 que la diferencia entre las unas y las otras s610 es cuantitativa: La masa tiene que hallarse mantenida en cohesión por aigún poder. ;Y a qui poder resulta factible atribuir tai función si no es ai Eros, que mantiene la cohesión de todo 10 existente? [. . .] cuando el individuo englobado en la masa renuncia a 10 que le es persona y se deja sugestionar por 10s otros, experimentamos la impresi6n de que 10 hace por sentir en 61 la necesidad de hailarse de acuerdo con ellos y no en oposición a ellos; esto es, por amor a ellos (Psicologta de h mmy análisis delyo: 2.578).
El vinculo social: una lectura sociológica de Freud Papers 50, 1996 205 La estrecha relación existente entre 10 psiquico y 10 social, que como decimos uaduce en meras diferencia cuantitativas 10 que catacteriza a las relaciones farniliares y a las sociales, es puesta de manifiesto en Psicologá de h masdsy amilisis del yo, obra en que Freud se ocupa de 10 colectivo. Llama la atención el modo en que se distancia de autores como Tarde, Mac Dougall o Le Bon, 10s cuales, a su parecer, adoptan una ((despectiva apreciación de las manifestaciones del alma colectiva), mienuas que para Freud cccreaciones espirituales de un orden genial)) son obra suya (Psicologia de h mrmirras y amilzjzj deIYO: 2 57 1-72). En este trabajo presenta las catacteristicas de 10 que en sociologia se denomina comúnmente grupos secundarios y por 10 tanto se refiere al tip0 de relaciones sociales que han recibido mayor atención por parte de la sociologia. A este tip0 de grupos 10s denomina maras artificiald4, ya que para mantenerse unidos requieren de una coerción exterior que preserve de su disolución y evite modificaciones de su estructura. La tesis de Freud es que 10s grupos secundarios son básicamente de la misma naturaleza que 10s primarios, 10s sentimientos de sus componentes son de la misma naturaleza que 10s sentimientos experimentados en las relaciones familiares y el individuo sólo experimenta cambios cuantitativos, pero no cualitativos, cuando entra a formar parte de una masa. Se+ Freud, no es preciso recurrir a conceptos distintos para tratar la individual y 10 colectivo, 10s grupos primarios y 10s secundarios. Por ello, la base para entender las relaciones verti~ales~~ se encuentra en el vinculo paterno-filial, mientras que el vinculo entre hermanos permite entender las relaciones grupales de carácter horizontal que facilitan la cooperación y frenan las rivalidades. En el caso de las relaciones verticales, el sujeto se comporta frente al jefe del mismo modo que frente al padre, tomándolo como ideal del yo y con el10 devolviendo al exterior las funciones que ejerce el super-yo. Es fundamental el procedimiento que convierte a un miembro de la colectividad en jefe, si ha sido por via democrática, elegido por 10s miembros de la propia colectividad, o impuesto a ellos. En el primer caso entendemos que esta capacidad de proyectar sobre el jefe el ideal del yo facilita elaborar colectivamente, en condiciones adultas, las normas sociales que habian sido introyectadas previamente, propiciando con el10 mayor cercania entre el principio de la realidad y la propia realidad. Cuando el jefe es un representante de la colectividad, está sometido al control y a la critica de las relaciones que propicia, las prohibiciones que impone y las renuncias a que somete a 10s miembros del grupo. En esas condiciones, puede llegar a ser substituido a partir del debate abierto en el seno del propio grupo. El grupo puede facilitar que se haga conciente 10 inconsciente, al menos en aquellos aspectos relacionados con la vida del propio grupo. 54. Como ejemplo de este tip0 de masas estudia la iglesia y el ejército, las cuales tienen en común la ilusión de la presencia de un jefe, en el primer caso invisible y en el segundo visible, que ama por igual a todos 10s miembros de la colectividad (Psicologia de las masas y análisis delyo: 2.578). 55. En Elporvenir de una ilusidn se sefiala que la diferencia de estatura entre la criatura y su padre está en el origen de la metáfora espacial que se utiliza para referirse a las relaciones de poder, en que 10s poderosos son alos de arriban y 10s débiles {(las de abajos.