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El Ars Antiqua en la obra de monseñor Anglès

López Calo, José

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López Calo, José

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Recerca Musicolbgica IX-X, 1989-90, 37-57 El Ars Antiqua en la obra de monseñor Angles JOSE LOPEZ CALO Introduccion Para comprender la grandeza de la obra de Monseñor Anglbs respecto del Ars Antiqua es necesario considerar cómo estaban 10s estudios respecto a ese tema antes de que 61 comenzara a interesarse por ellos. Por supuesto, me refiero al Ars Antiqua en España. Tomando el tema desde muy atris, no ser6 ocioso recordar al primer0 que escribió sobre historia de la música española, José Teixidor: en 1804 publicó Discurso sobre la Historia Universal de la Música, un volumen de 333 páginas, al final del cua1 lleva la nota c<Fin del tomo primerov y en el que no toca nada que se refiera a la música española, pues trata de la música en 10s pueblos antiguos. Y ni siquiera parece que la pensase tratar en el segundo, que no llegó a publicar, aunque, según parece, 10 tenia redactado en buena parte', pues si bien trata --o pretende tratarde la música medieval, 10 poc0 que dice 10 cop@ de autores extranjeros, que desconocen la música española. Algo parecido deberia decirse de Soriano ~uertes~: aunque su obra supuso un avance considerable respecto de la de Teixidor; con todo, al no haber trabajado directamente sobre documentos y códices originales españoles, ni él ni 10s que le precedieron y en 10s que se basa, nada puede esperarse de 61. Eslava es un caso totalmente distinto en cuanto a métodos historiográficos: operó, al menos en muchas ocasiones, con materiales originales, tanto por 10 que se refiere a documentos históricos como a composiciones musicales. Pero, guiado sin duda por las corrientes historiograficas de su época, que no habian aún comenzado a estudiar cientificamente la músiSe conserva en la Biblioteca Nacional, mss 14.060114, y ha sido publicado por Emilio Casares en su vol. 28 de la edici6n del <<Legado Barbieria, p. 286-307. SORIANO FUERTES, Mariano, Historia de la música española desde la venida de 10s Fenicios hasta el año de 1850. Madrid y Barcelona, 1855-1859,4 vols., publicados por entregas. JOSE L~PEZ CALO ca de 10s siglos XII y XIII, o quizá porque el mundo en que 61 se movia era el de la música practica en las capillas catedralicias, el hecho es que Eslava nunca parece que se haya planteado el estudio científic0 de la música del periodo de la Ars Antiqua, ni siquiera la de 10s posteriores, pues la música más antigua a la que 61 dedicó sus esfuerzos es la del primer Renacimiento. Lo mismo les sucedió a Barbieri y a Pedrell, pues si bien el primer0 ya llegó a interesarse por la música medieval, 10 hizo s610 como bibliófilo, recogiendo documentos y materiales, pero sin pararse nunca a estudiarla, ni, tanto menos, a formarse una idea personal respecto a ella. Y Pedrell, aunque conoció mucho mejor esa música y aunque ya hizo estudios monográficos sobre temas de música medieval, no llegó tampoco nunca a convertir la musica de la época que aquí tratamos en objeto de sus estudios personales y especializados. De hecho, tampoco Anglbs, en 10s comienzos de su carrera, parece que se hubiese dirigido de modo particular a este tipo de estudios: 61 siempre insistió, tanto en las ocasiones en que trazó semblanzas autobiográficas suyas como en conversaciones personales conmigo -y seguramente también en las que haya tenido con otras personas, aunque de el10 no me conste expresamente-, en que sus estudios musicales en Barcelona se dirigieron a las materias estrictamente prácticas -6rgan0, composición.. .-; y aunque entre ellas solia incluir <<folclore y musicologia~~ añadiendo que las habia estudiado con Pedrell, tengo la impresión de que tales enseñanzas no habrán ido mucho más lejos que simples conversaciones, o, como mucho, orientaciones más o menos generales o mas o menos especificas. Sin embargo, está claro que Pedrell no s610 fue, de la manera que fuera, el mentor ~~musicológico~~ del joven Anglbs, sino que 10 orient6 hacia 10s mismos campos de interés que primaban en su propio programa. La prueba la tenemos en 10s primeros escritos de Anglbs3, que no presagiaban 10 que pronto iba a ser el gran musicólogo español. Pero en 1922 sucedió en su vida un hecho que iba a cambiar no s610 su vida personal, sino el curso de la musicologia española: pensionado por la Diputación Provincial de Barcelona fue a estudiar a Alemania, donde trabajó al lado de Gurlitt en Friburgo y, sobre todo, con Ludwig en Gottingen. La lista completa de sus publicaciones se encuentra en las p. XLI-XLVII del primer volumen de Hygini Scripta Musicologica (=una seleccidn de 10s artículos suyos que consideré 10s rnás importantes y que publiqué en Roma, en 1975, en tres volúmenes; en adelante 10s citaré como Scripta); véanse también las p. XI-XIX del primer volumen de la Miscelánea en homenaje a monseñor Higinio Angle's, Barcelona, 1961. Nunca he logrado saber de 61 con precisión qué clase de estudios llevó a cabo. Tanto en las clases del Instituto de Música Sagrada de Roma, como sobre todo en conversaciones personales, siempre le oí hablar de sus maestros de Alemania, sobre todo de Ludwig, de quien hablaba con auténtica veneración. Lógicamente, nunca me atreví a preguntarle directamente sobre el tip0 de estudios que realizó en Alemania, aunque confies0 que mi curiosidad en este punto era grande, y que en repetidas ocasiones le llevé la conversación hacia este terreno, para ver si averiguaba algo más concreto, sin haber logrado obtener gran cosa de información. La impresión que tengo es que asistió a las clases que ambos profesores impartian en sus respectivas universidades -insisto en que 61 hablaba sobre todo de Ludwig, a quien consideraba su maestro4-, aunque dudo de que sus estudios hayan sido estrictamente oficiales. Nunca le oi hablar de titulo académico alguno en la Universidad de Gottingen ni en otra universidad alemana; y cuando, a su muerte, tuve en mi poder sus principales documentos personales, tampoco encontri diploma alguno o ningún documento semejante. Su estancia en Alemania dur6 unos dos años. Pero esto no es óbice para que el influjo de ambos maestros, y, digámoslo . una vez más, sobre todo de Ludwig, haya sido decisivo en la vida de Anglbs y en el futuro de la musicologia española. En breves palabras se puede decir que Anglbs volvió de Alemania, en 1924, transformado en un musicólogo profesional; y 10s dos grandes polos de 10s estudios de Ludwig, el motete medieval y la música trovadórica, fueron también 10s primeros hacia 10s que Anglbs dirigió desde entonces su atención. La música trovadórica, en 10s varios aspectos que en la vida y obra de Anglbs adoptó, ser6 objeto de otros estudios de este Congreso -y yo mismo la estudi6 en otras ocasiones-, por 10 que no entraré en su consideración, limitándome estrictamente al tema que se me ha señalado5. Los resultados no se hicieron esperar, aunque éstos se limitaron, por el Hasta el punto de que a 61 le dedicó su primera gran monografia sobre la música medieval española, la del Códice de Las Huelgas. Por ese motivo tampoco entrar6 en consideración de sus estudios en torno a la monodia litúrgica medieval. Si debere aííadir una an6cdota importante, pues toca un aspecto humano poc0 conocido de AnglBs: En una ocasi6n me dijo, refiriendose a mi hermana y colaboradora Maria Teresa: Usted tiene un tesoro en su hermana, y no tanto por 10 que le ayuda materialmente, cuanto por su ayuda moral; usted no puede imaginarse 10 que sufria cuando, en mi juvetud, despu6s de estudiar con Ludwig, trabajaba en la Biblioteca Nacional de Paris y hacia mis grandes descubrimientos sobre la música de 10s trovadores, luego, al llegar por la noche a la pensión donde me albergaba, no tenia nadie a quien comunicar mi alegria. momento, a la música trovadórica y a otros estudios que tenian no poc0 que ver con ella6. En 1926 volvió a suceder otro hecho que tendria una trascendencia en la vida de Anglbs no mucho menor que el viaje a Alemania de cuatro años antes: ese año vino a España, pensionado por la Gorres-Gesellschaft, el profesor Peter Wagner, de la Universidad de Friburgo. El objeto directo del viaje era el de estudiar 10s códices mozárabes, aunque él 10 aprovechó para un estudio más general sobre música hispánica, particularmente la monódica. Repitió el viaje al afio siguiente. En ambos le acompañó Anglbs. Sobre todo el segundo viaje fue importante, pues Wagner recorri6 buena parte de España llegando a la lejana Santiago, donde estudi6 con particular detención el Códice Calixtino7. Anglbs me tiene contado que, en aquel viaje, mientras Wagner tenia el códice abierto en una página, para estudiar las partes monódicas, 6110 tenia abierto en otra, para estudiar las polifónicas. Anglbs siempre hablaba con entusiasmo de aquellos viajes, sobre todo del segundo. Entre 10s varios descubrimientos sensacionales que en ellos hizo, aquí deben recordarse dos, principalmente: el del Códice Calixtino y el del Códice de las Huelgas, que constituirán también el centro de la presente co- ' municación. El Codice Calixtino El Códice Calixtino, de la Catedral de Santiago, ya era conocido antes de Anglbs. No se sabe con precisión quién fue el que 10 descubrió en 10s tiempos modernos8, aunque todo parece indicar que fue el gran historiador Asi <<Cantors und Ministrers in den Diensten der Konige von Katalonien-Aragonien im 14. Jahrhunderta, comunicación leida en el Congreso Internacional de Musicologia de Basilea, de 1924. Cf. Bericht iiber den Musikwissenschaftlichen Kongress ix Basel, Leipzig, 1926, p. 227231. <<Els cantors i organistes franco-flamencs i alemanys a Catalunya, en els segles XIV-XVD en Scheurleer-Gedenkboeck, La Haya, 1925, p. 49-62. Y sobre todo 10 que iba a ser una de sus aportaciones fundamentales, la edición y estudio de las melodias del trovador Giraut Riquier, en Estudis Universitaris Catalans, vol. XI, Barcelona, 1926, p. 78ss. 'La principal consecuencia de esa estancia en Santiago es la edición y estudio de la música del Calixtino, Die Gesange der Jakoblisliturgie zu Santiago de Compostela, alis den1 sog. Codex Calixtinus, Friburgo de Suiza, 1931. El primer0 que 10 adescubrióa fue Ambrosio de Morales durante el viaje que, por encargo de Felipe 11, reali26 a León, Asturias y Galicia, para reconocer las reliquias, sepulcros de personas reales y libros antiguos, entre junio de 1572 y febrero de 1573. Su detallado informe quedó manuscrit0 en El Escorial y 10 publicó el Padre Flórez en 1765, con el titulo de Viage de Ambrosio de Morales, por orden del Rey D. Phelipe I1 a 10s reynos de León y Galicia EL ARS ANTIQUA EN LA OBRA DE MONSEROR ANGL~S 4 1 de la catedral de Santiago, Don Antonio López Ferreiro. Éste empezó a utilizar el Calixtino hacia 1866, cuando comenzó a estudiar sistemáticamente las fuentes históricas de 10s archivos de la catedral de Santiago, que se concretaron en varias monografias, particularmente en su monumental Historia de la Santa A. M. Iglesia de Santiago de Compostela, publicada entre 1898 y 1909, en once volúmenes. El veia el códice únicarnente como fuente histórica, y, aunque ya 10 habia utilizado ampliamente en 10s primeros volúmenes de su obra, le dedicó unos párrafos más de propósito en las p. 242 s. del vol. IV, en que incluso discute las opiniones que sobre su autenticidad se habian manifestado hasta entonces entre algunos estudiosos franceses. López Ferreiro es importante para nosotros por un hecho concreto: en 1892, Federico Olmeda, siendo organista de la catedral de Burgos, hizo un viaje a Santiago para realizar las oposiciones a maestro de capilla de esta catedral. En el curso de las mismas, López Ferreiro le enseñó el Códice Calixtino, que Olmeda pudo estudiar con detención y precisamente desde el y Prirzcipado de Asturias. Antes de tratar del Calixtino dice que 10s canónigos de la catedral de Santiago <(de libros tienen tan poc0 cuidado, que habiéndoseles dejado poc0 ha una gran librería en un testamento, la vendieron. Así, tienen s610 dos libros, y eso tales, como aquí con harta lástima diré,. El primer0 de ellos era la Historia Compostelana; el segundo, el Calixtino. Dice de 61: ((El otro libro que tienen está entero, y fuera harto mejor que no 10 estuviera: es el libro de 10s milagros del Apóstol Santiago, que dicen escribió el Papa Calisto 11. Es buen libro en muchas cosas, mas no 10 escribió aquel Sumo Pontífice, como claramente se puede demostrar. Aquel original que allí tiene la santa iglesia tiene al cabo un tratadillo, que, entre otras cosas buenas de la descripción de la ciudad y su templo, tiene un aviso para 10s peregrinos, con discurrir por todo el viaje. Quien quiera que fue el autor, pus0 allí cosas tan deshonestas y feas, que valiera harto más no haberlo escrito. Ya 10 dije allí al arzobispo Valtodano, que haya gloria, y a 10s canónigos, para que no tuviesen allí aquello; no sé si 10 remediarían, y es 10 peor que no muestran aquel libro sino a personas honradas, que son las que mis se ofenderán con aquello, y les hará mis lástima* (p. 130-131). Como se ve, Morales dice que 10s canónigos consideraban ya entonces el Calixtino como una curiosidad mAs, de las que guardaba la catedral, y como tal 10 enseñaban a las personas autorizadas que visitaban el templo del Apóstol. Es notable que ni Pietro Cerone ni Domenico Laffi ni otros peregrinos que visitaron Santiago en 10s años siguientes a la visita de Morales y que escribieron memoriales y crónicas de su peregrinación, hablen del Calixtino. Las acosas deshonestas y feas, a que aludía Morales son ciertas descripciones de las costumbres de 10s vascos que el Calixtino hace en su libro V con crudo realismo. Más detalles de todo 10 referente a este tema pueden verse en DIU Y DIAZ, Manuel, El Códice Calixtino de la Catedral de Santiago. Estudio codicológico y de contenido. Santiago de Compostela, 1988, p. 320ss. JOSB L~PEZ CALO punto de vista musical9. Como consecuencia, publicó, poc0 después, un opúsculo con sus impresiones y las conclusiones a que habia llegadolo. El librito de Olmeda es fundamental para nuestro tema, pues pone más de relieve 10 que Anglbs significó para el estudio de la música del Códice Calixtino. En efecto, 10 que publica Olmeda es una amalgama de frases vagas y de comentarios que no siempre vienen a cuento, mezclando 10 cierto con 10 que no 10 es, el canto llano con la polifonia, la música del siglo XII con la del XVI.. . Quizá 10 más positivo que contiene consista en el hecho de que fue el primer0 que estudi6 las composiciones polifónicas, copió 10s nombres y autores de algunas y se dio cuenta de que por 10 general eran a dos voces y habia una a tres. Nada más. El último que antes de Anglks se ocupó del Códice Calixtino desde el punto de vista musical fue Trendl': en las páginas 66-85 de su libro estudia la que 61 llama aEarly Galician Music>> y en las 208-215 copia algunas transcripciones de composiciones del Calixtino y de Martin Códax, tomándolas de Tafall. Pero con razón comenta Anglbs: <<Es una pena que el culto Trend Antes de Olmeda s610 una composición musical del Calixtino habia sido estudiada: el himno Dum Paterfamilias. Se habian intentado varias transcripciones y se habia levantado en torno a ella incluso alguna discusión entre 10s que la estudiaron. La historia de todo ese proceso la recoge Santiago Tafall en su estudio *La música del himno de 10s peregrinos flamencos del siglo XII al Apóstol Santiagon en Ultreya, tomo 11, 1920, p. 260s. y se puede resumir así: en 1879, al concluirse 10s trabajos realizados para hallar las Reliquias del Apóstol, el cardenal de Santiago, Dr. Payá, invitó a 10s Acadtmicos de la Historia Sres. Fita y Fernández Guerra, a visitar Santiago; les impresionó grandemente el Códice Calixtino y en particular el himno Dum Paterfamilias. Por sugerencia de 10s mismos AcadCmicos, se enviaron fotografias de la pagina del Códice en que se encuentra ese himno a varios maeshos, españoles y extrajeros, solicitando un comentari0 y transcripción. La primera transcripción que llegó fue la del maestro madrileño D. José Flores Laguna, que el cardenal aceptó como buena (véase el Boletín Oficial del Arzobispado del 22 de julio de 1882). La transcripción de Flores Laguna no convenci6, sin embargo. No convenció ni siquiera a 10s músicos de la catedral de Santiago, cuando, ppr encargo del cardenal, 10 ensayaron y cantaron en la catedral en las solemnidades del Apóstol de aquel año 1882; y menos convenció a 10s estudiosos, cuando vieron en sus manos la edici6n que el mismo Flores Laguna habia publicado aquel mismo año en Madrid. En particular, Francisco Asenjo Barbieri, que conocia el facsímil del original que habian publicado Fita y Fernindez Guerra en 1880, y a quien la Academia de Bellas Artes encargó que redactara un informe oficial sobre la transcripción, fue durisimo con ella y con su autor. Posteriormente, con ocasi6n de una visita que el P. JosC Pothier, de Solesmes, hizo a Madrid, le pidieron una transcripción, que realizó y que en 1897 publicó en su Revue du Chant Grégorien. Aún se intentaron algunas versiones más. Tafall publica las cinco principales, incluidas las de Flores Laguna y Pothier. 'O OLMEDA, Federico, Memoria de un viaje a Santiago de Galicia o examen critico musical del Códice del Papa Calisto II, perteneciente al archivo de la catedral de Santiago de Compostela, Burgos, 1895. 'I TREND J.B., The Music of Spanish History to 1600. Oxford University Press, 1926. EL ARS ANTIQUA EN LA OBRA DE MONSENOR ANGL~S 43 no tuviera mis presente la critica moderna al publicar la música que incluye en su libro. Las transcripciones del canónigo Tafall no son siempre buenas>>'=. En efecto, Trend, en esas páginas que dedica a ala música gallega antigua>>, incurre en notables confusiones y hace comentarios que, en mis de una ocasión, recuerdan a Olmeda. Como habia sucedido antes con otros aspectos importantes de nuestra historia musical, fueron 10s extrajeros quienes, por primera vez, estudiaron la musica del Códice Calixtino de modo verdaderamente cientifico. En particular tres alemanes: Guido Dreves, Friedrich Ludwig y Jacques Handschin13. Anglss se ocupó repetidas veces, a 10 largo de su vida, del Calixtino. Pero hay que reconocer que, hasta 1962, nunca se propuso tratar a fondo el problema de la transcripción de su polifonia. La primera vez que menciono este códice fue en la comunicación que hizo en el Congreso Internacional de Viena, de 1927, aunque se limita a una mera menciÓn14, y, ya con mayor detención y detalle, en el vol. I de Las Huelgas (p. 59-71). Aquí, después de enumerar, con detalle, todos 10s estudios publicados hasta entonces sobre el Calixtino, comienza por exponer una idea, que luego repetiria incansablemente casi todas las veces que volveria a hablar de 61: que el actual códice de Santiago no es el original del Liber Sancti Iacobi, puesto que la copia que del manuscrit0 compostelano habia hecho Arnaldo de Monte en 1173 y que actualmente se conserva en el Archivo de la Corona de Aragón con la signatura Ripoll, 99, est6 hecha in campo aperto, mientras que el actual códice compostelano tiene que ser posterior a esta fecha, ya que est6 copiado en pautado de cuatro lineas. Desgraciadamente, Anglks volvió luego a insistir una y otra vez en esta idea que tanto daria que hacer a 10s estudiosos. En realidad, se trataba de un error que nunca llegué a comprender, desde que, en 1962, pude estudiar directamente el Códice de Ripoll y ver que no est6 escrit0 in campo aperto, como decia Anglks, sino in sicco, 10 cua1 es comprensible, dado el modo que Arnaldo utilizó para copiar el códice compostelano. Lo que descubri ens1962 destruye de raiz todo el razonamiento de Anglks, como demostré en un articulo que sobre este tema publiqué poc0 l2 <<Les melodies del Trobador Giraut Riquiern, Scripta, I, 451. l3 DREVES, Guido, Analecta Hymnica Medii Aevi, vol. 17, Leipzig, 1894,5ss y 191ss. LUDWIG, Friedrich, aDie rnehrstimmige Musik der altesten Epoche irn Dienste der Liturgien en Kirchenmusikalisches Jahrbuch, 1905, XIX, y sobre todo en ADLER, Guido, Handbuch der Musikgeschichte, p. 150s. HANDSCHIN, Jacques, <<Zur Geschichte der Lehre vorn Organurnu en Zeitschrift fur Musikwissenschaft, VIII, 1925-26, 321ss. (ANGLES: Huelgas, I, 59-60). l4 ~Die rnittelalterlichen Quellen fur rnehrstimmige Musik, deren Vorhandsein in Spanien bisher bekannt war, sind zwei: der Kodex Calixtinus von Compostela, rnit seinen 22 OrganaStücken irn Stil der Schule des St. Martial von Lirnoges ... s (Scripta, 111, 1135). 44 JOSE L~PEZ CALO después15. A continuación da una lista completa de todas las composiciones polifónicas del Calixtino, publica dos hermosas fotografias del códice y, finalmente, ofrece datos importantes sobre las actividades musicales en Santiago en torno a 10s siglos XII y XIII. En las páginas 100101, expone 10s criterios de transcripción de la polifonia delTalixtino. Merece la pena que 10s recordemos en sustancia para comprender la evolución de la mentalidad de Anglbs. Habla, ante todo, de 10s organa de San Marcial de Limoges, que son todos, coino se sabe, a dos voces, añadiendo a continuación: <<La voz que hace de discanto es muy ornada de melismas, más o menos 'largos, sobre la melodia gregoriana fundamental, que camina con largos puntos organales. Se comprende bien que la voz gregoriana no puede conservar su ritmo phpio, puesto que debe alargarse mucho, para coincidir con la voz superior. Lo mismo que sucedia con las composiciones de la época primitiva (se refiere a 10s tropos de Winchester), en que no podiamos dar barras de compás, 10 mismo se debe decir en el caso de 10s Órgana de San Marcial. Claro que la voz gregoriana, incluso sin barras de compás, resulta destrozada; pero 10 compensa el ritmo libre de la voz nueva que, aunque haga el discanto, canta hermosamente como si pasase a ser la voz gregoriana.. . >>Junt0 a 10s de San Marcial hay que colocar 10s ejemplos de 10s organa del Calixtino de Compostela, que conservan un estilo completamente semejante y a 10s cuales hay que aplicar 10 que acabamos de exponer sobre su estilo musical>>. Efectivamente, en el volumen I11 de la misma obra publica (p. 1 y 47, núms. 1 y 39) el Kyrie Cunctipotens y un Benedicamus Domino del Calixtino, ambos con la vox organalis en ritmo libre gregoriana, 10 cua1 no deja de sorprender, pues las transcripciones que presenta de las mismas composiciones, tomadas de otros manuscritos, las transcribe con ritmo medido y con compás. No volveria a plantearse nuevos estudios de la polifonia del Calixtino hasta muchos años más tarde: en 1959 fue invitado por 10s organizadores de <<Música en Compostela>>, que aquel año iniciaba su andadura, a pronunciar tres lecciones magistrales sobre la música española medieval; la primera vers6 precisamente sobre el Códice Calixtino, que el Cabildo de la catedral, dada la extraordinaria personalidad del conferenciante, permitió que saliese del archivo catedralici0 y fuese trasladado al Hostal de 10s Reyes Catól5 <<La notaci6n musical del C6dice Calixtino de Santiago y la del de Ripoll, y el problema de su interdependencia, en Compostellanum, VIII, 1963, 557-565. EL ARS ANTIQUA EN LA OBRA DE MONSEÑOR ANGLBS 45 licos. Con ocasión de esa estancia de Anglbs en Santiago, yo, que para entonces ya habia estudiado dos cursos de musicologia con 61 en Roma y que ya habia comenzado mis estudios sobre la polifonia del Calixtino, le invité a ir juntos al archivo de la catedral para tratar de aclarar algunas dudas que s610 el estudio directo del códice podia permitir aclarar. Para mi fueron horas deliciosas, y de gran provecho cientifico; y creo que también para él resultaron no poc0 fructíferas. Para entonces hacia ya años que Peter Wagner y el Padre Germán Prado habian publicado sus ediciones de la música del Calixtino16, ambos con el mismo criteri0 de transcripción: reproducción fiel y literal, en notación gregoriana cuadrada, de la notación neumática francesa original. Anglbs nunca me manifest6 la opinión que ese sistema de transcripción le merecia. De todas formas, creo que 61 vio claro que ese sistema dejaba el problema sin resolver, y que 61, enfrascado en otros estudios, nunca habia abordado el problema de transcripción de la polifonia compostelana con la necesaria calma y profundidad. Pero el estudio directo del códice, que realizó en 1959, le hizo concebir un renovado interés por la polifonia del Calixtino. De hecho, poc~ después, cuando le pidieron una colaboración para la Festschrift de su antiguo condiscipulo de Gottingen, Heinrich Besseler, escogió precisamente este ternal7. Por la importancia que para el presente estudio tiene, resumiré aquí el contenido de este articulo de Anglbs, puesto que se puede decir que constituye un resumen de su trayectoria en el descubrimiento del ritmo de las composiciones espaiíolas correspondientes no solarnente al Códice Calixtino sino a otros repertorios paralelos, si bien el punto de partida, y centro de su interés, siempre es el Calixtino: después de una breve introducción, hace un repaso de 10s principales intentos de transcribir la polifonia del Calixtino o de proponer teorias para ella: Ludwig (1924), Handschin (1926), Halbig (1926), Besseler (1930), Wagner (193 l), Reese (1940), Prado (1944), Apel (1949), Husmann (1952), Hughes (1954), Kriiger (1954), Jammers (1955), Dittmer (1955) y Machabey (1957). A continuación se plantea 10s problemas básicos de la interpretación ritmica de este repertorio: comienza partiendo de sus primeros estudios en torno a la polifonia de San Marcial y de Compostela, estudios que 61 sitúa alrededor del año 1930. Recuerda que, aunque algunas de las composiciones l6 WAGNER, Peter, Die Gesange, ya citado. PRADO, Gennin, Liber Sancti Jacobi, Codex Calixtinus. II, Música. Santiago de Compostela, 1944. l7 c<Die Mehrstimmigkeit des Calixtinus von Compostela und seine Rhythmiks en Festschrift Heinrich Besseler, Leipzig, 1962,91-100. 52 JOS~ L~PEZ CALO tálogo de 10s manuscritos de la Colección Pedrell.. .)- tenia la monumentalidad de esta obra singular. En cierto sentido, su origen est5 también en 10s viajes que hizo, en 1926 y 1927, con Peter Wagner. Porque fue durante el primer0 de ellos cuando Anglbs tuvo, por primera vez, noticia de este códice. Fue a través de 10s monjes benedictinos de Silos, concretamente del P. Casiano Rojo, quien 10 habia descubierto, junto con el P. Luciano Serrano, en 1904'~. Poco después consiguió una copia fotográfica completa del manuscrito. La primera intención al pedirla era poder incluirla en el archivo fotográfico de códices españoles, que 61 estaba creando en la Biblioteca de Catalunya. De momento no pensaba hacer una publicación monográfica del códice, pues estaba ilusionado en publicar el Antijonario de León. Fracasado este intento fue cuando se propuso publicar el manuscrito de Las Huelgas. Apareció en 1931, dentro de las publicaciones de la Biblioteca de Catalunya, del Institut d'Estudis Catalans, con el titulo El Cbdex Musical de Las Huelgas (música a veus dels segles XII-XIV), en tres gruesos volúmenes en folio: introducción, facsímil y transcripción. Está dedicado, como ya se ha dicho, a Ludwig. La dedicatoria refleja la estima que Anglbs tenia hacia su maestro: <<A la membria de Friedrich Ludwig, en reconeixenqa del seu alt mestratge,,, y publica, además, una hermosa foto del maestro. Se puede decir que esta obra anglesiana signific6 la puesta de largo de la musicologia española, pues era totalmente diferente a las de Pedrell, incluida la edición de las Obras Completas de Victoria, o de las que el mismo Anglks habia publicado hasta entonces. Se trata de una obra monumental, 29 ANGLES: Huelgas, 11, XII-XIII, y en conversaciones privadas con el presente autor. , Los detalles de la historia del conocimiento del códice en 10s tiempos modernos 10s cuenta Anglts en el mismo prólogo de Las Huelgas y se pueden resumir asi: cuando encontraron el códice, en 1904,los dos padres benedictinos no comprendieron del todo su importancia; de hecho, la descripción que el mismo P. Serrano hace de 61 en su tratado sobre el canto gregoriano, publicado en Barcelona en 1905, es poc0 precisa; y es que su contenido se salia del objeto directo de 10s estudios y especialización de 10s dos monjes de Silos, que era el canto gregoriano; por eso decidieron consultar a un especialista en este tipo de códices, Pierre Aubry, a quien enviaron una copia fotográfica completa en 1909; muerto Aubry en 1910, sin haber contestado la pregunta, 10s monjes de Silos intentaron recuperar las fotografias, cosa que no consiguieron, pasando Bstas, con 10s manuscritos y obras de Aubry, a la Sorbona. Allí las conoció Jean Beck y otros, aunque las personas que tuvieron acceso a aquellas fotografias constituyeron siempre un circulo restringida. Anglts consiguió otra copia fotográfica completa en 1927; ese mismo atio dio cuenta del hallazgo en el Congreso Internacional de Musicologia de Viena y en la Revista Musical Catalana, y ofreció datos sobre el manuscrito a Ludwig, el cual, lo mismo que Friedrich Gennrich, tuvo por entonces acceso a las fotografias de la Sorbona, utilizándolas ambos para algunas transcripciones o estudios que publicaron por aquellos años. EL ARS ANTIQUA EN LA OBRA DE MONSEÑOR ANGLES 53 digna de figurar al lado de las mis importantes que cualquier otro musicólogo hubiera publicado antes de 61. En ella puso Anglbs tanto saber, demosíró tantos conocimientos históricos y bibliográficos, que aún hoy nos asombran. En realidad, la obra es mucho mis de 10 que anuncia en su titulo: es un tratado completo sobre la música en España hasta el siglo xm, sobre todo la música polifónica --el primer trabajo monografico que escribiria, al que seguirian otros semejantes, cada uno de 10s cuales estudia exhaustivamente un aspecto fundamental de la música española de 10s siglos pasados: el volumen de la música en Cataluña hasta el siglo XIII, el volumen 1Ve la música en la corte de 10s Reyes Católicos y sobre todo en su obra cumbre, la de las cantigas. Conoci Las Huelgas cuando yo era todavia muy joven. Y confieso que ya entonces me impresionó tanto, que, para poder entenderla, junto con la otra gran obra de Anglbs casi contemporánea de ella, la de la música en Cataluña hasta el siglo XIII, estudi6 el catalán, a fin de poder aprovechar mejor las enormes riquezas, de datos, juicios, etc., que en seguida intuí en ellas. Luego tuve la fortuna de haber podido estudiarla intensamente con Anglbs mismo en Roma, transcribiendo de nuevo, como ejercicio escolástico de mis estudios de musicologia, muchas de sus composiciones, siempre bajo la dirección de aquel gran maestro, comentando con 61 las varias posibilidades de transcripción de cada pieza, etc. Y cuando luego, mucho más tarde, y gracia~ a una cortesia de don José Maria Llorens, que nunca agradeceré suficientemente, pude hacerme con un ejemplar de esta obra magistral, me dediqué con mayor avidez e intensidad a su estudio; de hecho, el ejemplar que yo poseo está literalmente acribillado con notas que he ido escribiendo en 61, fruto y reflejo de mis reflexiones acerca de su contenido. Tuvo una repercusión enorme en todos 10s ámbitos cientificos internacionales. Y sigue siendo, aún hoy, de plena actualidad. Y no era para menos, pues se trata de una obra verdaderamente monumental, que resulta difícil de enjuiciar, precisamente por su monumentalidad, pero que uno no puede menos que admirar, hoy como cuando se publicó. Yo confieso que nunca he comprendido cómo Anglbs pudo acumular tantos conocimientos en sus páginas. Y no 10 comprendo, ya que, habiendo convivido con él y siendo testigo directo de su método de trabajo, hay muchas cosas en este libro que no concuerdan con 10 que yo vi en Anglbs. Porque 61 poseia, si, una memoria prodigiosa, que conservó hasta el Último momento, si bien en 10s Últimos años le fallaba algo. Pero este libro no est6 hecho a base de memoria, sino que por fuerza tiene que haber sido hecho partiendo de un fichero inmenso, de textos literarios y musicales, de melodia~ completas o de solos incipits, que le permitiera aquella increíble colación de textos y de melodias; de variantes y de coincidencias; aquella 54 JOSI? L~PEZ CALO asombrosa precisión de citas de manuscritos, con indicación minuciosa de 10s más minimos detalles, con una bibliografia exhaustiva, en que se citan siempre, con fidelidad matemática, voldmenes, años y páginas.. . Todo esto exige muchos miles de fichas, que no se improvisan en pocos meses y que estaban muy lejos del sistema de trabajo que yo conoci en Anglbs. En cierto sentido, yo he pensado muchas veces que, no obstante el gran aprecio que de esta obra se ha hecho por parte de 10s musicólogos, adn no se la ha estimado en todo 10 que se merecia. Soy bien consciente de que quizá mi opinión tenga mucho de subjetiva, a causa de la veneración que siempre tuve hacia monseiior Anglbs, por 10 mucho que le debo y por 10 muchisimo de bueno que siempre he visto en 61. Pero si alguien piensa que exagero, le invito a que estudie detenidamente aquellas páginas y vera el fundamento que tengo para pensar como pienso. Insisto en que creo que no se ha estimado el trabajo de Anglbs en todo 10 que merecia y merece. Tratando de buscar una causa que explique este hecho, no encuentro otra que aquélla a la cua1 se referia Ape130: el hecho de estar escrito en catalán, que muy pocos pueden leer y que habrá hecho que la mayor parte de las personas que se hayan acercado a esta gran obra la hayan dejado de lado por incomprensible. Exactamente como le pas6 a Apel. En aquellos extensos y minuciosos análisis que Anglbs hace de la notación del Códice de Las Huelgas expone las razones que le movieron a desvincularse, ya entonces, en muchos casos, de la teoria modal. Da la impresión de que 61, aunque entonces aún no se habia planteado 10 que luego narra en el volumen de las cantigas -y a mi me 10 tiene contado con más detalle de 10 que allí escribede poner en practica el consejo que le habia dado Ludwig antes de separarse en 1924: <<si algdn dia encuentra usted un códice que le demuestre que 10 que yo le he enseñado estaba equivocado, siga al códice>>, si empezaba a vislumbrar que en el siglo XIII el sistema modal era usado con menos universalidad de 10 que se venia diciendo. Es que é1 aquí ya comienza a distanciarse de la teoria modal rígida para seguir con mayor fidelidad la notación del manuscrito. Tanto más, cuanto que, como 61 mismo va anotando con fidelidad ejemplar, el manuscrito fue retocado 30A~~~, Willi, The notation ofpolyphonic music 900-1600, Cambridge, Mass., 1953, p. 308 escribe literalmente, hablando de que no le acaba de convencer una transcripción de Anglbs: ((Quizi la explicación de esta manera de proceder este en el primer volumen, que, desgraciadamente, est5 escrito en catalánn. Por cierto, que en una ocasión, en el curso de aquellas confidencias íntimas que me hacia con tanta frecuencia, Mons. Anglts me dijo, con no poca emocibn: (<Me tachan de catalanista porque hasta 1936 escribi mis obras en catalin; pero, ¿que otra cosa podia yo hacer entonces, dependiendo, como dependia, de la Generalitat.. .?s. EL ARS ANTIQUA EN LA OBRA DE MONSEÑOR ANGLES en su notación en 10s años siguientes a su escritura. Hay veces que, como él mismo confiesa, no siempre aparece clara la intención con que fueron hechos esos retoques; pero otras muchas si, con 10 que, si se quisiera insistir en el ritmo modal estricto para todas las composiciones del códice, se incurriria en graves contradicciones y antinomias. Muchas veces reaparece en él aquella idea suya, que casi era obsesión, de que las transcripciones debían cccantar bien>>. Lo repite una y otra vez. Hasta el punto de llevarle a aquellas inconsecuencias de que ya he hecho mención y que también Apel lamenta. De hecho, en aquellos ejercicios que me hacia hacer en Roma, de transcribir las composiciones de Las Huelgas, muchas veces notaba yo la falta de Iógica en la aplicación de 10s principios básicos de transcripción, aunque pocas veces me atreví a manifestarle mis dudas. Estas dudas, que yo tenia y que tengo, como también seguramente tienen otros muchos, no obstan para que el resultado sea grandioso, impresionante, y que el juicio sobre esta obra tenga que ser eminentemente positivo. De tal manera que, como ya queda indicado, seria de desear que, quizá con este motivo del centenari0 de su nacimiento, esta obra monumental comience a ser mejor conocida y apreciada. El profesor Bonastre, en su discurso de apertura de este congreso, habló del ccominoso silencio,, que ha caído sobre la obra de Anglbs. Palabras justisimas, que 61 mismo completo con esta otra frase, que añadió poc0 después: Que este congreso pueda servir <<para saber de dónde venimos y en qué situación nos encontramos>>. Yo añadiria el deseo de que sirviera para tratar de salir de la situación, en 10 que tenga de problemático y de negativo. Esto es particularmente cierto respecto de su obra sobre Las Huelgas. Se podria, a este propósito, hacer aquí un repaso a 10s intentos que, después de Anglbs, se han hecho para encontrar un sistema para la transcripción de la música de este códice, como hicimos respecto del Calixtino. Pero esto equivaldria a hacer una síntesis de todos 10s trabajos publicados en 10s Últimos cincuenta años sobre la Ars Antiqua, 10 que, evidentemente, estaria fuera de lugar. Si debo hacer, en cambio, mención de la obra de Anderson31, puesto que significa un intento unitario, integral, de transcribir todo el códice, desde planteamientos totalmente distintos de 10s de Anglbs. No me siento con fuerzas para emitir un juicio categórico sobre la obra de Anderson, como hice con las teorias de Karp y Krüger respecto del Calixtino. Presentaré, por tan3' ANDERSON, Gordon, The Las Huelgas Manuscript. American Institute of Musicology, 1982, 2 vols. (=Corpus Mensurabilis Musicae, núm. 79). 56 JOSE L~PEZ CALO to, las opiniones de dos personas de la máxima autoridad en la materia, la profesora Dra. Mari-Carmen Gómez, de la Universidad Autónoma de Barcelona, y el profesor. Dr. Wulf Arlt, de la Universidad de Basilea. Ambos me expusieron sus opiniones en conversaciones privadas y personales; pero les pedi expresa autorización para publicarlas. La Dra. Gómez me resumió su opinión con esta frase textual: <<Es una transcripción definitiva,,. Opinión, por tanto, positiva, aunque luego me la matizó diciendo -y cito también sus palabras textualesque <<en cuanto a 10s resultados musicales continúan siendo mucho más válidos 10s de Anglbs que 10s de Anderson,,. Ella me hablaba incluso del <<instinto>> de Anglbs para justificar o explicar sus criterios de transcripción. Para comprender 10 que el Dr. Arlt me dijo debo explicar las circunstancias en que me expuso su opinión: en la primavera de 1982 me escribió pidiéndome que le ayudara a consultar el original de Las Huelgas, para preparar una recensión de la obra de Anderson para el <<Joumal of the American Musicological Society,,. Fui con 61 a Burgos y logré que se nos permitiera tener a nuestra disposición el manuscrito un dia entero, con lo que lo pudimos estudiar con bastante detalle. Más aún: convinimos en que habia llegado el momento de pensar en un planteamiento del todo nuevo respecto de una edición del códice, y que la mejor manera de plantearlo seria organizar un simposio de especialistas que pudieran estudiar detenidamente el códice desde diversos puntos de vista y preparar esa nueva edición; inclusa pensamos en 10s nombres de quienes podrian tomar parte. Luego, por un hecho increíble, que mejor es no relatar (aunque quizá convendrá contar10 algún dia), tddo el proyecto fracasó. En agosto de 1988, coincidiendo en el Congreso Internacional de Musicologia de Melboume, le pregunti cómo no habia salido la recensión, y me contestó que no la habían publicado, puesto que hubiera tenido que ser demasido negativa, ya que, según 61, se trata de una transcripción inaceptable. Yo también pienso 10 mismo. Y, desde luego, confies0 que he cotejado con toda minuciosidad la transcripción de Anderson con el original y no Veo de dónde saca 61, en muchos casos, 10s valores que usa en su transcripción y que no se corresponden con la escritura del manuscrito, hasta el punto de que a veces me parece del todo arbitraria la transcripción. Ya el solo hecho de no publicar las piezas en el mismo orden en que aparecen en el manuscrit~, sino por géneros musicales, complica no poc0 las cosas a la hora de confrontar la transcripción con la notación original. La conclusión de todo esto parece clara: el proyecto que en 1982 concebi con el profesor Arlt creo que sigue siendo valido y que convendria plantearse aquella nueva publicación del Códice de Las Huelgas. Y pienso que ninguna sede mejor que la presente para proponerlo en público, y me per- EL ARS ANTIQUA EN LA OBRA DE MONSEÑOR ANGLZS 57 mito dejarlo todo en manos del profesor Bonastre y de 10s demás organizadores de este congreso, por si quieren tenerlo en mente para otra reunión parecida a la que estamos celebrando. Ocasiones no han de faltar: baste pensar que, por ejemplo, el 1992 est6 ya casi al alcance de la mano. Pero si me parece indispensable recalcar, una vez más, que ése seria también el momento para hacer justicia al trabajo fundamental de Anglbs en su obra de Las Huelgas. Porque es tal la cantidad y calidad de ciencia que Anglbs acumul6 en este estudio, que uno no puede menos que lamentar, una vez más, que haya quedado ignorada en tan gran parte. (En la discusión que sigui6 a esta ponencia, La Dra. Ursula Günther, profesora de Musicologia en la Universidad de Gottingen, dijo que, si bien era cierto, como yo habia expuesto, que Anglbs habia recibido, en su juventud, una influencia profunda, definitiva, de Ludwig, mis tarde se habia verificado el proceso inverso: Anglbs habia influido en su ex-maestro. Aludió a datos concretos que constan en 10s manuscritos autobiográficos' de Ludwig, 10s cuales se conservan en la Universidad de Gottingen y sobre 10s que ya la propia profesora Günther habia hablado en una publicación ~uya~~; que en 1924 Ijulio] anota Ludwig en su diario que Anglbs habia estudiado, por encargo suyo, ciertos manuscritos de la Biblioteca Nacional de Paris y de la del Monasterio de Solesmes, y que le habia enviado sus opiniones al respecto; y que poc0 después le habia enviado fotografias de manuscritos españoles. Añadió también un dato importante: que cuando Anglbs viajó a Alemania en 1922 no tenia pensado estudiar con Ludwig, sino que fue a Gottingen con intención de quedarse allí solamente dos dias, para ver la organización de la biblioteca de Ludwig, para orientarse en la planificacion de la sección de música de la Biblioteca de Barcelona, de la que era director, pero que, prendado de la extraordinaria personalidad de Ludwig, se quedó allí dos años, con plena aprobación del maestro, que también quedó prendado del joven sacerdote español. Añadió todavia que habia conocido este dato a través de las confidencias de la viuda del condiscipulo de Anglbs en Gottingen, Heinrich Besseler). 32 Se referia a su articulo <<Friedrich Ludwig in Gottingenm publicado en Musikwissenschaft und Mltsikpflege un der Georg-August-Universitat, Gottingen. Gottingen, 1987, p. 152-175.