Resumen El artículo presenta y defiende un enfoque biográfico acerca de la sociología de la juventud, y define la juventud como proceso social de emancipación que atañe a aspectos económicos (posición social y enclasamiento) y familiares (emancipación de la familia). En la base del enfoque biográfico está el análisis acerca de los itinerarios y en la base sociológica está el estudio de la diversidad de tipos de itinerarios y sus efectos. Las «modalidades de transición» son la aportación principal del artículo, juntamente con la consideración triangulizada de las edades, las promociones y los períodos. Este planteamiento teórico tiene efectos directos acerca de la propuesta metodológica de corte biográfico y longitudinal defendida en el artículo como vía fecunda para el desarrollo de la sociología de la juventud. La aportación del artículo proviene de una investigación sociológica a partir de una encuesta a los jóvenes de Catalunya, pero tiene sus raíces en otras investigaciones del GRET acerca de la sociología de la juventud y de los procesos de emancipación profesional y familiar. Palabras clave: juventud, generación, edades, itinerarios, transición, emancipación familiar, políticas de juventud. Abstract. Theoretical and methodological contributions to Sociology of Youth from transition approach The paper presents and defends the biographical approach in Sociology of Youth. Therefore, youth is defined as a social process of emancipation that involves economical issues (social position and classification in social structure), family issues (family emancipation). The biographical approach is grounded in the analysis of pathways, and the sociological background is focused on the analysis of different forms of pathways and their effects. These «forms of transition» are the main contribution of this paper, with the combination between ages, cohorts and periods. This theoretical approach has a direct translation to the methodological proposal we do: the longitudinal and biographical approach defended in the paper has a productive development of Sociology of Youth. The contribution of the paper comes Papers 79, 2006 21-48 Aportaciones teóricas y metodológicas a la sociología de la juventud desde la perspectiva de la transición Joaquim Casal Maribel Garcia Rafael Merino Miguel Quesada Universitat Autònoma de Barcelona. Departament de Sociologia Grup de Recerca Educació i Treball (GRET) 08193 Bellaterra (Barcelona). Spain [email protected]
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on from a sociological research based on the survey to young Catalan people, but the research is rooted in the background of GRET (Research Group Education and Work) about the Sociology of Youth and the processes of family and professional emancipation. Key words: youth, generation, ages, pathways, transition, family emancipation, youth policy. Este artículo tiene como finalidad definir los ejes en los que se construye el enfoque de los itinerarios y las trayectorias de los jóvenes y dar respuesta a la demanda de construcción de referentes teóricos y metodológicos en la sociología de la juventud. El artículo proviene de una investigación reciente basada en la encuesta a los jóvenes en Catalunya realizada por nosotros y que ha sido objeto de publicación en lengua catalana1; no obstante el artículo tiene raíces teóricas y metodológicas con la línea de investigación desarrollada por el GRET acerca de la transición de los jóvenes desde la infancia hasta la emancipación familiar. Consta de seis apartados: en el primero, aunque de forma muy sintetizada, se mencionan los tres marcos teóricos que han sido referencia para la sociología de la juventud con el ánimo puesto en describir tres direcciones epistemológicas distintas y en presentar la perspectiva teórica del GRET basada en los «itinerarios y las trayectorias» y la «emancipación familiar», cosa que se presenta en el segundo apartado. En el apartado tercero, se considera la diversidad y segmentación de los itinerarios de los jóvenes, lo cual especifica el hacer propiamente sociológico en relación con la estructura social y la estratificación, y permite —en el apartado cuarto— aportar la propuesta teórica del GRET acerca de las modalidades de transición. El apartado quinto se centra en nuestra propuesta metodológica para los estudios sobre juventud. Por último, el artículo finaliza con un apartado acerca de las principales proposiciones de orden teórico y metodológico que nos parece necesario tener en cuenta. 22 Papers 79, 2006 J. Casal; M. Garcia; R. Merino; M. Quesada 1. J. CASAL, R. MERINO, M. GARCÍA, M. QUESADA (2003), Enquesta als joves de Catalunya 2002; Avançament de resultats, Aportacions 19, SGJ de la Generalitat de Catalunya. Y en versión más completa (2004), Enquesta als joves de Catalunya 2002; Itineraris educatius, laborals i familiars. Colección Estudis, 13, SGJ, Generalitat de Catalunya. Sumario 1. Tres perspectivas distintas 2. Los itinerarios y trayectorias hacia la emancipación familiar 3. Diversidad y segmentación de los itinerarios 4. Las modalidades de transición 5. La promociones, las edades y los períodos en las biografías 6. Principales proposiciones de orden teórico y metodológico Selección bibliográfica Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 22
1. Tres perspectivas teóricas distintas Aunque en los estudios sobre juventud hay una gran disparidad de marcos teóricos, básicamente podemos reducirlos a tres enfoques epistemológicos: como ciclo vital, como nueva generación y como tramo biográfico o itinerario. La sociología de los últimos treinta años se ha nutrido básicamente de las dos primeras perspectivas (el ciclo vital y las generaciones); el enfoque biográfico y de los itinerarios que proponemos es relativamente reciente y busca formas de superación de la secular polarización teórica entre integracionalistas (funcionalismos) y conflictivistas (neomarxistas i neoweberianos), aunque pretendiendo no caer en eclecticismos de forma ingenua. En ningún caso el enfoque de los «itinerarios» se pretende como tercera vía teórica, aunque nos parece muy pertinente e imaginativa. La perspectiva de los itinerarios y las biografías busca definir un campo de conceptos y relaciones que hagan posible interpretar y comprender mejor los cambios y sus repercusiones sobre los jóvenes y su juventud. Ésta es la perspectiva del GRET y este artículo pretende sintetizarla en pocas páginas2. Este planteamiento teórico y metodológico tiene mucho que ver con el desarrollo de algunos territorios hacia el capitalismo postindustrial, informacional o globalizado. Puede ser que, en pleno industrialismo, el planteamiento funcionalista fuera atractivo y de interés para la sociología3; para la sociedad convulsa del crecimiento acelerado de los sesenta y la crisis ideológica de los setenta y económica de los ochenta parece que el planteamiento generacionalista también podría resultar atractivo e interesante, sobre todo por el acierto de contraponer lo «viejo» y lo «nuevo». Finalmente, para la sociedad que se lanza hacia la turbulencia y el cambio del informacionalismo, parece que el planteamiento biografista también puede resultar atractivo y de interés, máxime atendiendo al hecho del constructivismo social y las rupturas biográficas en lo público y en lo privado4; es decir, tres modos sociales y tres perspectivas de análisis. No pretendemos de ninguna manera promover nuestra Aportaciones teóricas y metodológicas a la sociología de la juventud… Papers 79, 2006 23 2. Resumir los enfoques de la sociología de la juventud en tres paradigmas o corrientes es muy atrevido y probablemente deformador de las aportaciones de tantos autores en tantos años. Pedimos disculpas, pero nos reafirmamos en nuestro objetivo de síntesis. 3. Es interesante recordar como algunos autores incidieron fuertemente en la contraposición entre sociologia burguesa y marxismo. El mismo I. Zeitlin planteaba la sociologia disciplinaria como un ejercicio prolongado de réplica al discurso de Marx (Ideología y Teoría Sociológica; Amorrortu). Posteriormente, otros autores han reafirmado esta línea de pensamiento. 4. Buena parte de los ensayos acerca del cambio social derivados del hecho de la globalización se hacen eco de su significación en el campo de lo biográfico. Muchos autores se centran en un análisis acerca de la estructura económica y política mundial (como S. Amin en El capitalismo en la era de la globalización o Chomsky y Dieterich en La aldea global), pero otros abren espacios de reflexión acerca del cambio de valores; el ensayo de Gil Calvo (El destino) o de U. Beck (Hijos de la libertad), entre otros, resultan emblemàticos. Otros autores se centran más exclusivamente en una reflexión del cambio de la postmodernidad sobre las conductas y actitudes de los jóvenes (A. López-Blasco con otros autores como J. A. Machado, M. de Bois o Walther y Stauber, o. c.), sobre todo acerca de las «transiciones yo-yo», a las que nos referimos más adelante de forma crítica. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 23
perspectiva como la herramienta más adecuada para interpretar el cambio social de hoy; no obstante, algo de ello hay, sobre todo porque con nuestro enfoque lo que pretendemos es reforzar la capacidad comprensiva e interpretativa del tiempo actual5. Si con esta aportación contribuimos a mejorar el panorama teórico y metodológico de la sociología de la juventud, nos damos por satisfechos. Antes de entrar propiamente en la presentación de nuestro enfoque, conviene caracterizar (aunque sea en forma muy insuficiente) la perspectiva «integracionalista» del ciclo vital basada en planteamientos de corte funcionalista, y la perspectiva «generacionalista» de la juventud basada en planteamientos de corte conflictualista. a) La perspectiva funcionalista del ciclo vital La figuración de la juventud como un ciclo vital está muy emparentada con los primeros pasos de la sociología y sus puntos de contacto con la psicología evolutiva. La historia de las personas y su pertenencia a unidades familiares queda conceptuada como una estructuración de ciclos de vida dentro de cada uno de los cuales las personas se verían en la tesitura de conseguir objetivos sociales y personales de crecimiento. Básicamente, la sociología del ciclo vital propone la existencia de cuatro grandes etapas — infancia, juventud, vida adulta y vejez— y dentro de cada ciclo algunas subdivisiones para atender a la diversidad de situaciones (la primera y la segunda infancias, la adolescencia y los jóvenes adultos, el estadio de matrimonio, la crianza y los roles parentales, los nidos vacíos, la jubilación y la decrepitud o cuarta edad). Las hipótesis de los estadios de la persona (con vínculos en la psicología evolutiva) y la del ciclo de reproducción familiar (arraigadas a la sociología de la familia) han sido los principales referentes6de este enfoque. La perspectiva de los ciclos vitales ha sido la aportación más arraigada y repetida: adolescencia y juventud serían, pues, una etapa de la vida —más o menos larga, más o menos diferenciada, más o menos conflictiva— basada en criterios de superación de ciclo: abandonar determinadas pautas más propias 24 Papers 79, 2006 J. Casal; M. Garcia; R. Merino; M. Quesada 5. El primer artículo versa sobre aspectos teóricos y metodológicos, mientras que el segundo artículo que presentamos en este monográfico atiende más a los aspectos del cambio social sobre los jóvenes. 6. La psicología evolutiva, representada principalmente por Gessel, tenía como misión principal fragmentar la primera y la segunda infancias en muchas fases y describir los atributos y desarrollos previstos para cada uno de ellos. Parte de este enfoque fue transportado a la psicología de la adolescencia y de la juventud, con el fin de fragmentar y describir mejor los procesos de construcción de la identidad personal. Erikson fue pionero, pero muchos otros autores trabajaron en esta dirección. Si infancia y adolescencia resultaban terreno atractivo para la psicología evolutiva, el análisis de los roles parentales en la familia y también de la vejez lo fue para la sociología; así se fue cumpliendo una prefiguración de todos los ciclos vitales, aunque sin poder sobrepasar el carácter eminentemente descriptivo y etnocéntrico. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 24
del ciclo anterior (la infancia, en este caso) en favor de la adquisición de pautas más propias de la vida adulta (trabajo, familia propia y reconocimiento social). Muchas veces, además, los cambios de ciclo irían acompañados de certificación social o ritos de paso, aspectos que han llamado mucho la atención de la antropología cultural7. En la perspectiva del ciclo vital (presente en diferentes ciencias sociales), la sociología, muy avezada en «psicoanalizar» el malestar social, ha tenido un interés muy explícito por interpretar las especificidades del rol de joven y la relación entre padres e hijos, en un contexto social de modernidad, de industrialismo y urbanismo. El análisis sociológico, así, versa sobre las distancias entre los logros psicofísicos en la pubertad y el retraso en asunción de responsabilidades sociales plenas. Es decir, plena fuerza física y de líbido sexual versus distancia de reconocimiento social de adultez a causa de la formación escolar general y prolongada, la prioridad de la ocupación laboral estable, el matrimonio como forma de vida en pareja o la preparación del hogar. Según esta manera de representar el hecho juvenil, en muy poco tiempo los púberes conseguirían estatuto de adulto en términos físicos (madurez sexual y plena atribución de fuerza física, principalmente), pero serían expropiados del acceso al mundo de los adultos hasta al cabo de unos años (profesión definida, vivienda propia, matrimonio de elección, nupcialidad formalizada, etcétera). El desajuste de logros y responsabilidades en el tiempo sería la razón de fondo de los descontentos y tensiones de los jóvenes, y la relación entre adultos y jóvenes sería de malestar, de crisis paterno-filial, o crisis generacional propiamente dicha8. La hipótesis del sesgo de responsabilidades (marcadamente funcionalista) ha tenido un peso muy importante al configurar perspectivas sociales sobre la juventud, muchas veces contradictorias entre sí. Generalmente, la percepción se ha vestido de referentes adultocráticos9: la juventud sería pensada como un Aportaciones teóricas y metodológicas a la sociología de la juventud… Papers 79, 2006 25 7. M. Mead ha sido considerada como un referente en el estudio de la adolescencia en zonas tribales. Cultura y compromiso (Buenos Aires, Granica, 1970) se ha convertido en un libro clásico. Conviene también, en este tema, leer lo que J. L. Zárraga escribe en el Informe Juventud en España 1984 (Madrid, Ministerio de Cultura, p. 10 a 16). 8. Algunos libros clave en esta dirección son: L. RAPPAPORT, La personalidad desde los 13 a los 25 años, Buenos Aires, Paidós, 1986 (trad. del original de 1972); E. ERIKSON, Identidad, juventud y crisis, Madrid, Taurus, 1989 (trad. del original de 1968), y Sociedad y adolescencia, Madrid, Siglo XXI (trad. del original de 1960). Este enfoque ha sido muy bien explicado por Allerbeck y Rosenmayr (Introducción a la sociología de la juventud, Buenos Aires, Kapesluz, 1979). Los manuales de sociología también han acompañado este enfoque durante muchos años, por ejemplo, en HORTON y HUNT, Sociología, México, McGrawHill, 1986. 9. Conviene tener en cuenta que las aportaciones de Durkheim, como sociólogo principal en la primera sociología de la educación y la juventud, tenía una componente adultocrática muy considerable. La sociología más vieja y ya tradicional ha tendido a conceptuar la «socialización» como la acción de interiorización de la realidad de los adultos a partir de la acción educativa de los mismos adultos. En general, todo el estructuralismo funcionalista, tan importante en la sociología, se ha fundamentado en esta perspectiva. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 25
tiempo vacío o de espera sólo evaluable positivamente en función de la asunción de roles propiamente de adulto (llegar a una profesión, oficio o trabajo de continuidad, conseguir una pareja estable, ahorrar para acceder a una vivienda propia, asistir a las celebraciones o fiestas familiares, etcétera). Contrariamente, la ausencia de profesión u oficio (estudios largos), la sexualidad no estable, el gasto económico inmediato o bien la insumisión paterno-filial serían vistas como evaluaciones negativas de las formas de ser joven. Dentro de este planteamiento (enfoque adultocrático), los ritos y símbolos de paso mencionados anteriormente no serían nada más que señales y mensajes que los adultos emitirían recurrentemente a los menores a favor del crecimiento y la adultez10. Por todo esto, en la perspectiva del ciclo vital se ve un marcado carácter negativo en favor de los roles y estatus de adultez: los jóvenes son pensados desde la indeterminación y la moratoria en la toma de roles11. La negatividad, expresada así, tiene dos traducciones: como una compulsión acusadora («¡Qué mal se portan los jóvenes!») o como una compulsión exculpatoria («¡Pobres jóvenes»). En ambos casos, sin embargo, se acaba considerando que el mundo de los jóvenes es extraño al mundo de los adultos: poco comprensible, poco entendedor, poco justificable; desconocido, sin «oficio ni beneficio», sin techo, sin raíces, sin estabilidades. En cualquier caso, ambas concreciones (acusatoria o exculpatoria) respaldan la idea de que los jóvenes forman generaciones en tensión con los adultos. Es por eso que, en paralelo a este enfoque, emergió, ya hace muchos años, la perspectiva de las generaciones. b) La perspectiva conflictualista de la generación La segunda perspectiva sobre juventud se focaliza en el hecho «generacional», sobre todo desde el conflicto entre generaciones de jóvenes y adultos. La perspectiva de las generaciones en tensión fue construida hace bastantes años: los jóvenes representarían los valores asimilados al cambio social y al progreso, en detrimento de los adultos y ancianos, que representarían los valores asimilados a la tradición y a las raíces identitarias. Paralelamente y en tensión con este vector, los jóvenes representarían también las tendencias a la anomia, mientras que los viejos representarían los valores más inmutables y seguros12. A menudo, también desde un enfoque más rupturista, se ha afianzado el enfoque de las generaciones, máxime cuando se eleva la juventud a la categoría de «nueva clase social ascendente y revolucionaria». No sólo la perspectiva fun26 Papers 79, 2006 J. Casal; M. Garcia; R. Merino; M. Quesada 10. Hay que decir que, en la socialización de los adultos sobre los niños, existe una recurrencia en mensajes de adultez para estimular el crecimiento de los menores. Una propensión que hoy día choca estrepitosamente con las hipótesis sobre el complejo de Peter Pan. 11. O. Galland, en Sociologie de la Jeuneusse (París, Colin, 1991), usa el término moratoria, pero nos parece que muy cercano a la teoría de roles. 12. K. Manheim fue el referente para la sociología de las generaciones que posteriormente se ha divulgado más. M. JENSEN, La teoría de las generaciones y el cambio social, Madrid, EspasaCalpe, 1976. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 26
cionalista ha estado implicada en la perspectiva generacionalista; también se ha hecho eco en la hipótesis de la contracultura13. La perspectiva de las generaciones se basa en cuatro aspectos: la descripción de las rupturas, la propuesta de la diferenciación de las subculturas juveniles, la hipótesis entorno del narcisismo radical de los jóvenes y la consideración de la «juventud positiva». Cuatro ramas de un mismo tronco (una analogía arbórea). La descripción de las rupturas entre generaciones es la vertiente más periodística y atractiva de la descripción «diferencial» de los jóvenes: las generaciones serían los conductores de las rupturas sociales y del cambio; tantas rupturas, tantas generaciones. Las subculturas juveniles es la vertiente más extensa en los estudios sobre cambios y tensiones entre los jóvenes, inicialmente por influjo de la antropología cultural, pero después sociológicamente arraigados a las teorías de la reproducción cultural o el viejo enfoque de la «cultura de masas» y una cultura juvenil de confrontación (alternativas, individualistas o colectivas). El narcisismo radical de los jóvenes sería una tercera perspectiva, muy conocida y formulada inicialmente en el contexto funcionalista, aunque después fue empleada desde posiciones más radicales o alternativas. Es el contrapunto de la teoría del sesgo de responsabilidades y un intento de explicar la emergencia de la contestación y de formas subculturales extrañas al mundo de los adultos: la hipótesis del radicalismo de los jóvenes14 (la contracultura, el antiautoritarismo y el comunitarismo). Poco tiempo después, sin embargo, la crisis del capitalismo industrial en favor del informacionalismo, la caída del comunismo y la emergencia del pensamiento utilitarista y del pensamiento único, los desajustes entre formación y trabajo, el individualismo o la caída de expectativas de éxito, ponen estas hipótesis en duda. Finalmente, la descripción de la «nueva condición juvenil»15 puede considerarse como una reavivaAportaciones teóricas y metodológicas a la sociología de la juventud… Papers 79, 2006 27 13. Ya hace unos años fueron particularmente leídos Th. ROSZAK, El manifiesto de una contracultura, Kairós, 1972 (trad. del original de 1968) y G. MENDEL, El manifiesto de la educación, Siglo XXI (trad. del original de 1973). 14. Las aportaciones desde el psicoanálisis siempre han tenido una cierta resonancia desde la sociología. En el caso del «narcisismo», se trata de una importación del conocido mito hacia la sociología de la juventud en el momento de cambios radicales de los sesenta. El mismo funcionalismo (con Laslett) incorpora por analogías la idea de narcisismo de los jóvenes, que la eleva a la categoría de radicalismo (el narcisismo radical de los jóvenes); pocos años después, H. Mendel incorpora el concepto «radicalismo contracultural» desde una perspectiva más crítica. También es conocido que otros han trabajado sobre la idea (A. de Miguel) que el radicalismo es más una cuestión temporal ligada a las edades y muy a menudo más superficial que real. La literatura sobre el tema tuvo un reflujo con motivo de la crisis del mercado de trabajo y, posteriormente, ha resucitado con motivo de la emergencia de los movimientos antiglobalización. 15. La propuesta de la juventud afirmativa que se ha construido en documentos difundidos recientemente (C. Martí, J. Coll, J. Casanoves y otros) es de difícil ubicación en este planteamiento a tres bandas, porque, según como, enraíza con las hipótesis de ciclo vital, pero con modificaciones substanciales. Por eso se considera aquí, sobretodo por el carácter reivindicativo del hecho juvenil, como propuesta afirmativa. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 27
ción de la idea de narcisismo, ya que presenta la «nueva condición juvenil» como una fase larga y prolongada de creatividad y permanencia en la subcultura juvenil, como una nueva manera de vivir el individualismo. En resumen, la presentación de la confrontación generacional siempre ha tenido adeptos y mucho eco y una constante: las generaciones de jóvenes parece que están fuera o al margen de la estructura social. En la perspectiva generacionalista, hay implícitamente una representación muy homogeneizadora de los jóvenes y una percepción muy externalizada o marginalista respecto del grupo de edades16. c) La perspectiva biográfica El tercer enfoque teórico mira el hecho biográfico de las personas aprovechando aportaciones del interaccionismo simbólico, del constructivismo i de aportaciones metodológicas desde lo longitudinal. La perspectiva biográfica se ha construido como tercera vía teórica que permita superar algunos de los tropiezos o sesgos heredados de los otros dos enfoques, sin caer en pretensiones ni eclecticismos fáciles, y encontrar un camino que permita un enfoque de la juventud más sociológico, más político y también más próximo a las elecciones racionales y a las emociones de los actores. El punto de partida es el actor social como sujeto histórico y protagonista principal de la propia vida que articula de forma paradójica y compleja la elección racional, las emociones, las constricciones sociales y culturales y las estrategias de futuro. El tema de los jóvenes y la juventud no es sólo un conflicto de roles, y tampoco un conflicto entre generaciones; la perspectiva biográfica procura integrar estos aspectos en la concepción de itinerario y de trayectoria17. Ahí reside el meollo de la aportación teórica. La juventud se entiende, desde este enfoque, como un tramo dentro de la biografía, que va desde la emergencia de la pubertad física hasta la adquisición de la emancipación familiar plena. Como nuestro contexto histórico pasa por el cambio domiciliario respecto a la familia parental o de origen (dimensión neolocal), la juventud no es otra cosa que un proceso social de autonomía y emancipación familiar plena, que concluye con el acceso a un domicilio propio e independiente. Es, pues, una concepción de juventud que adopta algunos aspectos de la teoría de roles y que incorpora la tensión familiar entre hijos y padres, pero que se focaliza en el proceso de adquisición,enclasamiento y de 28 Papers 79, 2006 J. Casal; M. Garcia; R. Merino; M. Quesada 16. Las expresiones «cortados por el mismo patrón» y «fuera del círculo» son muy recurrentes e ilustrativas de esta perspectiva, como si el mundo de los jóvenes fuera algo aparte y marginal de las estructuras sociales y económicas. 17. El enfoque de la teoría de los roles ha surgido de una base muy estructural; la perspectiva del conflicto generacional ha tenido raíces en el análisis del cambio social y cultural. El enfoque de las biografías procura una triangulación a tres bandas: la sociedad como estructura, los hombres y las mujeres como actores y las generaciones como resultantes de procesos históricos de cambio. En definitiva: estructura, acción e historia. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 28
emancipación familiar plena: un proceso social que tiene lugar en un determinado tramo biográfico (las edades de los jóvenes)18. En este «constructo», la idea de itinerario y trayectoria tiene una gran centralidad y supone otra manera de ver o pensar la inserción social y profesional de los jóvenes y su transición a la vida adulta. He aquí tres claves o criterios definitorios19 de este enfoque o perspectiva: en primer lugar, la transición es una articulación compleja de procesos de formación, inserción profesional y emancipación familiar. En segundo lugar, el paso de la pubertad a la emancipación familiar se construye socialmente en un marco sociopolítico determinado que configura un sistema político de transición. En tercer lugar, el sistema político de transición es sociohistórico y geopolítico. En resumen, este enfoque nos remite a la dimensión biográfica de los individuos jóvenes, que realizan la transición y que describen «itinerarios y trayectorias» y, en segundo lugar, remarca la dimensión política del Estado o sus instituciones afines, que definen e implementan su intervención sobre les mencionados itinerarios. De nuevo, pues, se hacen presentes los tres vectores de la sociología: estructura, acción institucional y actor. Las próximas páginas inciden más detenidamente en la idea clave de la biografía, la diversidad y segmentación de itinerarios, y las modalidades de transición. 2. Los itinerarios y trayectorias hacia la emancipación familiar El concepto itinerario es clave en la perspectiva biográfica, entendida como un itinerario vital construido por elecciones y decisiones del individuo, pero bajo determinaciones familiares o del entorno próximo, determinaciones estructurales del contexto amplio, y determinaciones de orden cultural y simbólico. Somos conscientes, no obstante, que el mismo término itinerario que hemos utilizado durante muchos años, últimamente ha sido utilizado muy abusivamente: el sentido del concepto itinerario «nuestro» es muy distinto al sentido que se usa en el ámbito de la pedagogía normativa y del «diseño curricular»20. También conviene retener la multidependencia de factores sobre las biografías. Precisamente, el carácter complejo de la biografía hace que las situaAportaciones teóricas y metodológicas a la sociología de la juventud… Papers 79, 2006 29 18. Conviene entender por adscripción el resultado de la socialización, en el sentido de aprendizajes e interiorizaciones; por enclasamineto, el resultado de la estratificación social, en el sentido de posición social adquirida y potencial de movilidad, y por emancipación familiar plena, la disposición sobre un domicilio propio. Adquisición, enclavamiento y emancipación son los ejes de desarrollo de los jóvenes. 19. Elementos ya referidos en J. CASAL, «Modos emergentes…», REIS, 75, 1996, p. 297. En otro artículo, se incide más directamente en la diferenciación entre itinerario desde un ángulo más pedagogista y un ángulo más sociológico (Revista de Educación, en fase previa). 20. A menudo, en el diseño curricular, «itinerario» no es mucho más que un plan de estudios diferenciado (por ejemplo, en la LOCE); en el sentido sociológico, en cambio, es el efecto resultante de las elecciones y constricciones del sujeto (más adelante se retorna a este tema), que es clave para nosotros. Sobre el sentido de itinerario en versión «pedagogista», se puede ver lo escrito por SWEET en MARCHESI (comp.), El fracaso escolar, 2003. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 29
para variar una trayectoria de éxito; también al revés: una variación positiva puede suponer remontar fracasos acumulados. Es por todo esto que nos parece importante distinguir entre «familia y entorno» de las variables de origen social que merecen también estar presentes en nuestro esquema. La familia de origen (junto con el entorno social de origen) constituye el punto de partida de la pubertad. Sin caer en determinismos ingenuos propios del mecanicismo social, la pertenencia de clase (clase social, etnia y entorno) pasa por la adscripción familiar. Con un afán excesivamente simplista, el esquema refleja cuatro posiciones de partida que corresponden a las cuatro casillas dibujadas (familia de origen): a) la pertenencia a familias acomodadas; b) las familias de componente medio o clases medias; c) las familias pertenecientes a las clases populares, y d) las familias en dificultad y próximas a la desestructuración y la pobreza. La escuela (itinerario formativo) se refiere al proceso de escolarización principalmente desde los inicios de la escuela secundaria hasta dejar los estudios; incorpora, de paso, los componentes formativos adicionales al margen de lo escolar. Los itinerarios formativos pueden clasificarse en una posición de jerarquía (según evaluación social): a) los itinerarios de más éxito, que suponen escolarizaciones largas con adquisiciones de certificados escolares importantes y reconocidas o de excelencia; b) los itinerarios largos pero de menor éxito reconocido, porque suponen ciertas demoras en la formación y probablemente variaciones en las elecciones de carrera, o itinerarios de suficiencia formativa; c) los itinerarios de recorrido corto y con certificaciones de formación profesional baja o itinerarios de insuficiencia formativa, y d) los itinerarios formativos de fracaso escolar o de rechazo formativo. Desde la hipótesis de la correspondencia, se señalan unas flechas que conectan la posición familiar de salida con las realizaciones escolares, pero salvando las relaciones unívocas o los determinismos mecánicos34, cosa que la sociología no acostumbra a hacer suficientemente. La transición de la escuela al trabajo es una fase importante en la resolución de procesos iniciales de enclasamiento. En una posición estructural más bien endeble y vulnerable por la precariedad y la contratación temporal y la hipótesis de la baja correspondencia entre estudios y trabajo, la transición de la escuela al mundo laboral también es susceptible de ser categorizada y evaluada. En hipótesis, podemos identificar: a) las inserciones laborales en éxito precoz, donde el tiempo de precariedad es reducido, la posición laboral es más 36 Papers 79, 2006 J. Casal; M. Garcia; R. Merino; M. Quesada 34. Conviene notar que, en el esquema, las flechas horizontales son representadas con una barra para indicar posibilidad de ruptura: alguien proveniente de familia desestructurada puede conseguir buenos itinerarios en formación escolar; al contrario, alguien proveniente de familia acomodada puede describir escolarizaciones de conflicto y rechazo. Este aspecto queda muy claro en la búsqueda empírica sobre el éxito y el fracaso escolar según el origen social; un hecho conocido, aunque no pocas veces considerado por la sociología de la eduación (J. CASAL y otros, Èxit i fracàs escolar a Catalunya, Barcelona, Fundación Jaume Bofill, 1993). Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 36
calificada y hay una mayor relación con las expectativas de carrera; b) pasos de la escuela al trabajo más lentos y de «aproximación sucesiva», de mezcla en situaciones de estudio-trabajo, de tiempo en la precariedad, pero también de expectativas de futuro; c) transiciones de «precariedad laboral» lentas en razón de la «desregulación laboral», la llamada «flexibilidad» y la rotación laboral, con mucha desconexión entre los estudios realizados y los trabajos conseguidos; d) paro crónico o inserciones laborales en el fracaso donde el paro se mezcla con trabajo sin solución de continuidad e inserciones de rechazo laboral y «erráticas», donde el futuro laboral queda en posición de bloqueo. Pero la inserción profesional es mucho más que el primer trabajo: se refiere a la continuidad de los jóvenes trabajadores en la profesión y en las posiciones de ascenso o estancamiento en la estratificación ocupacional. Es por eso que, siguiendo los mismos criterios anteriores y en relación con las teorías de la segmentación del mercado de trabajo35, se pueden identificar como mínimo cuatro situaciones diversas: a) la inserción en trabajos cualificados y de carrera profesional y que nos identifican el éxito social; b) los trabajos cualificados y de estabilidad en oficio y reconocidos socialmente en el mercado de trabajo primario; c) la inserción laboral en actividades laborales poco cualificadas y con riesgo de paro y competencia descendiente, o trabajos de mercado secundario, y d) la actividad más bien marginal o muy alejada de las relaciones laborales. Las posiciones sociales adquiridas en la inserción laboral (estratificación) reflejan uno de los puntos importantes de la transición, pero no se trata de posiciones sociales terminales, sino de posiciones sociales propedéuticas36 o de continuidad en la vida laboral. Hay que decir, sin embargo, que, a largo plazo, las posiciones conseguidas por los jóvenes en la inserción profesional anuncian cuatro futuros diferentes: a) una posición firme en la escala del prestigio social y profesional y una posición sólida en el bienestar y consumo familiar; b) una posición consolidada en el consumo y las expectativas, aunque con límites conocidos previamente en el techo salarial o profesional; c) una posición equiparable a la representación de las clases populares y obrera, y d) una posición débil y grabada por problemáticas económicas y de bienestar social. En resumen, la representación en esquema tiene como finalidad expresar que, en los itinerarios de transición, hay una segmentación social fuerte, vinculada Aportaciones teóricas y metodológicas a la sociología de la juventud… Papers 79, 2006 37 35. Nuestro referente ha sido habitualmente Piore, pero tendemos a dibujar una segmentación que contempla la exclusión continuada del trabajo o, cuando menos, el desacierto y desconcierto laboral. Hay que decir que conviene no confundir este segmento de la exclusión con la precariedad del mercado de trabajo de los jóvenes. 36. Es muy importante remarcar el carácter propedéutico de la inserción profesional de los jóvenes. Las posiciones sociales de llegada son importantes, pero no definitivas. Inserciones profesionales en el nivel de éxito tienen probabilidad de caer en la movilidad social descendiente; posiciones de precariedad pueden mejorar en la estratificación social fruto de nuevas formaciones o recalificaciones en el trabajo. Vale decir, sin embargo, que la movilidad social es más estructural que limpia, y que las probabilidades de doble salto son más bien escasas. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 37
a las clases sociales y a las desigualdades, que permite describir (al menos en términos heurísticos) las líneas básicas del carácter longitudinal de la transición escuela-trabajo-familia y su traducción en itinerarios de éxito social, de aproximación, de precariedades o de riesgo de marginalidad social. 4. Las modalidades de transición Los itinerarios que describen los jóvenes hacia su futuro profesional y familiar pueden sintetizarse en lo que llamamos «modalidades de transición», es decir, las formas básicas de construcción del futuro por parte de los jóvenes. Partimos de dos hipótesis que también han sido tratadas en otros textos37 del GRET: en primer lugar, que los jóvenes son diversos y desiguales en la construcción de su propio futuro, es decir, que hay una diversidad de modalidades de TVA38, y, en segundo lugar, que en el marco del nuevo capitalismo informacional hay cambios importantes que suponen que algunas modalidades se hacen más recesivas y otras más emergentes. Tipologizar las modalidades de TVA es un ejercicio heurístico que pretende identificar las formas básicas que los jóvenes describen en sus itinerarios de inserción social, laboral y familiar. Lo hacemos a partir de dos variables que permiten dispersar y/o concentrar los jóvenes en un espacio de dos dimensiones. El primer eje está definido por una variable que polariza las inserciones complejas (que demandan esfuerzo personal y apuntan a posiciones de éxito laboral) de las inserciones simples (que están a nivel muy abajo de titulación escolar y apuntan a ocupaciones menos cualificadas). El segundo eje está definido por la celeridad o la tardanza en conseguir la emancipación familiar. La combinación de los dos ejes configura el espacio donde se ubican los itinerarios. Si hubiese una dispersión e individualización total y plena, habría mucha distancia y aleatoriedad entre individuos; pero si los individuos tienden a formar nubes de proximidad, entonces es cuando se pueden identificar las modalidades básicas de TVA. El esquema 3 tiene como finalidad representar este espacio y las modalidades básicas, aunque se omite una descripción en detalle de cada una de ellas39. 38 Papers 79, 2006 J. Casal; M. Garcia; R. Merino; M. Quesada 37. El tema de las modalidades de TVA se ha escrito en diferentes lugares; principalmente, podemos remitir los lectores a los siguientes complementos: J. CASAL, «Modos emergentes de transición a la vida adulta en el umbral del siglo XXI», REIS, 75, 1996, p. 295-316, Madrid; o bien J. CASAL, «Modalidades de transición profesional y precarización», en L. CACHÓN (comp.) (1999), Juventudes, mercados de trabajo y políticas de empleo, Valencia, p. 151-180. 38. La expresión TVA puede resultar muy extraña para algunos. Corresponden a las siglas de «transición a la vida adulta», pero en la perspectiva de la emancipación familiar plena, que es uno de nuestros criterios conceptuales. Conviene, pues, abandonar la perspectiva psicologista de vida adulta (similar a madurez), que es una verdadera trampa para las ciencias sociales. 39. En los dos textos citados anteriormente, se encuentran mayores y más completas descripciones de las modalidades. En todo caso, una aplicación empírica de las modalidades se puede ver en este mismo número monográfico, en el artículo de los mismos autores sobre cambios en las modalidades de transición en los países del capitalismo avanzado. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 38
El espacio resultante permite representar de forma «heurística» seis grandes modalidades de transición. a) Trayectorias de éxito precoz: identifica los itinerarios que se desarrollan de forma muy rápida y directa hacia posiciones profesionales de éxito y que, al mismo tiempo, suponen formas precoces de emancipación familiar; generalmente implican conseguir titulaciones a máximo nivel e inserciones profesionales rápidas y con proyección de futuro; al mismo tiempo, los jóvenes consiguen una emancipación familiar acelerada (ya sea por movilidad geográfica, recursos, expectativas u otras razones). b) Trayectorias obreras: identifica una inserción laboral que se desarrolla de forma rápida porque supone formación escolar corta, pero con un techo muy definido y corto de calificaciones profesionales; la aceleración en la inserción laboral va muy ligada a pautas de emancipación familiar precoz (ya sea por movilidad geográfica, o por nupcialidad precoz). c) Trayectorias de adscripción familiar: identifica casos muy aislados y poco susceptibles de ser recogidos debidamente a no ser que sea mediante prospecciones cualitativas sobre colectivos muy específicos. Se trata de jóvenes que desarrollan una transición bien ligada por la familia (adscripción); supone todo lo contrario de la elección y solo se da en determinados ámbitos de minorías étnicas segregadas y, según como, en sitios de cultura rural dispersa; asimismo pueden darse algunos casos de adscripción en zonas urbanas en relación a algunas empresas familiares como el comercio al detalle. d) Trayectorias de aproximación sucesiva: identifica itinerarios de jóvenes que apuntan hacia una inserción en éxito que les demanda toma de decisiones e itinerarios de formación prolongados pero también ciertas demoAportaciones teóricas y metodológicas a la sociología de la juventud… Papers 79, 2006 39 Esquema 3. Modalidades de transición a la vida adulta. ÉXITO PRECOZ PRECOZ Tiempo de transición Ajuste de expectativas CON RETRASO COMPLEJO SIMPLE APROXIMACIÓN SUCESIVA TRAYECTORIAS OBRERAS TRAYECTORIAS DE ADSCRIPCIÓN FAMILIAR TRAYECTORIAS EN PRECARIO TRAYECTORIAS EN DESESTRUCTURACIÓN Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 39
ras o ajustes a las situaciones de estudio y/o trabajo y, finalmente, atrasos en el mismo proceso de emancipación familiar por razones económicas o de estrategia. e) Trayectorias de precariedad: identifican itinerarios de jóvenes que son más bien simples en formación y calificación profesional; la particularidad está dominada por un mercado laboral muy precario: comprende tanto a gente con poca formación como a jóvenes que tienen titulaciones altas pero que han tenido que asumir ajustes a la baja y escasas posibilidades de promoción profesional; la precariedad no viene definida sólo por el tipo de contrato sino por la forma de vulnerabilidad en el trabajo (riesgo de paro y por poca acumulación profesional). f) Trayectorias erráticas o de bloqueo: identifican itinerarios de jóvenes que por razones diversas quedan durante muchos años fuera de los circuitos de la formación y del trabajo; en todo caso los ingresos provienen de tareas de economía no legalizada; el paro crónico y la baja ocupabilidad tiende a hacerse continuos o permanentes . Este tipo de trayectorias (igual que las de adscripción familiar) tampoco son posibles de recoger debidamente en términos de representación estadística por razones muy obvias40. Las modalidades de transición, sin embargo, son históricas y cambiantes. En el marco del capitalismo informacional, las modalidades de TVA están sujetas a un proceso de cambio; un cambio en tres sentidos al mismo tiempo: en primer lugar, el receso del éxito precoz y de las trayectorias obreras; en segundo lugar, la aproximación sucesiva adquiere más dominio porque implica a muchos jóvenes (de clases medias pero también de clases populares); en tercer lugar, las trayectorias en precariedad adquieren carácter de emergencia social porque implican también a muchos jóvenes (también de diferentes posiciones sociales), sobretodo ubicados en itinerarios de inserción laboral a la baja y teniendo que diferir las opciones de emancipación familiar41. 5. Las promociones, las edades y los períodos en las biografías El análisis sociológico de la juventud que se propone desde el enfoque biográfico (los itinerarios y modalidades de TVA) debe responder de alguna forma a los principales retos que supone hoy en día el cambio social para los jóvenes, es decir, articular las variaciones demográficas y los impactos de los períodos socioeconómicos y culturales y las edades en que los jóvenes consiguen con pre40 Papers 79, 2006 J. Casal; M. Garcia; R. Merino; M. Quesada 40. En estos casos, las técnicas habituales de recogida de informaciones sobre itinerarios no se ajustan suficientemente bien: ni por el modo de muestreo ni por el uso de la encuesta. Los jóvenes con itinerarios más erráticos son los que difícilmente pueden atender demandas de encuestadores. 41. De los mismos autores: La encuesta a los jóvenes de Cataluña 2002, Generalitat de Catalunya, 2004. El segundo artículo de los autores en este número monográfico pretende incidir de lleno sobre este aspecto. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 40
cocidad o retraso la adquisición y el enclasamiento42. La condición juvenil (nivel conceptual y sociológico) queda definida por la posición de los jóvenes en la estructura social: adquisición, enclasamiento y proceso de emancipación familiar principalmente; la situación social de los jóvenes (nivel contextual y situación resultante) queda caracterizada por la articulación entre los contextos socioeconómicos (capitalismo informacional), la base demográfica de los jóvenes (las promociones y las migraciones) y las edades de adquisiciones (diversidad y segmentación en la adquisición)43. El esquema 4 lo expresa gráficamente. a) Las promociones contabilizan la gente según el año de nacimiento y el lugar de procedencia, lo que da pie a la consideración de la base material o demográfica de la población joven: la cantidad de nacidos en un año determinado y su lugar de nacimiento. Puede que las cohortes de edades sean demoAportaciones teóricas y metodológicas a la sociología de la juventud… Papers 79, 2006 41 42. Conviene remarcar que el enfoque biográfico no se queda en el análisis de los itinerarios y las modalidades de transición, sino que incluye la ubicación de los jóvenes en la demografía, el territorio y la coyuntura económica y social. Los itinerarios y las trayectorias no tienen sólo un componente abstracto-formal: tienen que ver con la realidad social concreta. 43. Hay una discusión en el uso de los términos condición social y situación social. O. Galland, en Francia, (o. c.) y J. Coll y otros, en Cataluña (La nueva condición juvenil, Diputación de Barcelona, 1999), tienden a utilizar el término nueva condición juvenil, mientras que en el GRET-UAB tendemos a utilizar el término cambio en la situación social de los jóvenes. Nos parece que no sólo es cuestión de nombres; para los primeros, parece que la juventud es un fenómeno reciente y nuevo; para nosotros, la juventud no es un fenómeno reciente, aunque el nuevo período del capitalismo informacional supone un cambio radical en la situación social de los jóvenes (en algunas cosas a mejor —por ejemplo: el bienestar y el consumo— y en algunas cosas a peor —por ejemplo: la precariedad laboral y el acceso a la vivienda). Esquema 4. Edades, promociones y períodos. PROMOCIONES «nacidos el año…» Edades 16, 19, 25, 29 años 29 años 25 años 19 años 16 años PERÍODO socioeconómico y cultural Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 41
gráficamente fuertes o débiles, con efecto de baby boom o con efecto de caída de natalidad.Igualmente, adquiere relevancia el componente migratorio (fuerte o débil) y la distribución de los jóvenes en el territorio (atracción, concentración y movilidad geográfica fuerte o débil). Hay que decir que la dimensión demográfica de las promociones de jóvenes generalmente ha sido poco atendida por la sociología44, demasiado acostumbrada a responder a cuestiones de presente olvidando raíces con lo histórico. En el momento presente, conviene tener muy en cuenta los factores que intervienen en la mayor o menor movilidad geográfica de los jóvenes (estudios, trabajo y vivienda), las zonas de atracción (de nuevo, estudios, trabajo y vivienda, juntamente con consumo de ocio) y el componente migratorio (los que vienen y los que provienen de minorías étnicas). Es más, los cambios en la base demográfica tienen una dimensión geopolítica: no es lo mismo el norte de Europa que el sur en natalidad ni en migraciones, no es lo mismo el norte de México que el Quebec, tampoco es lo mismo la emigración de jóvenes de las montañas andinas que las migraciones rurales en el sudeste asiático, etcétera. En resumen, las promociones y las migraciones están en el corazón del análisis de la situación social de los jóvenes. b) Los períodos señalan momentos y tiempos de cambios en la situación económica, política, social o cultural y que tienen efectos sobre el conjunto de la población (infancia, jóvenes, mayores y ancianos). En los períodos (en el esquema equivalen a contextos de la estructura social, económica y política) hay sucesos o coyunturas que afectan muy diferentemente a las promociones, por ejemplo: actualmente, la prolongación de la obligatoriedad escolar afecta más a los preadolescentes; la entrada al mercado de trabajo, a los jóvenes en el paso de la escuela al mundo laboral; el precio de la vivienda, a los jóvenes en etapa de emancipación familiar plena; etcétera. En cambio, hay sucesos que afectan más a las promociones de los mayores que a los jóvenes propiamente dichos: la atención a la vejez, las pensiones y las jubilaciones, las ayudas a las familias noveles, la escuela infantil, el cierre de industrias metalúrgicas y extractivas, etcétera. En fin, por ejemplo, la guerra civil tuvo efectos en su momento sobre las promociones y de forma diferente: escolares con escuelas cerradas, los jóvenes que iban a la guerra, demoras forzadas de la nupcialidad, mortalidad aumentativa, exilio, etcétera. Es más, un período afecta diferentemente según el territorio: los impactos de la guerra civil no fueron los mismos en Galicia que en Madrid o Catalunya. Lo mismo, entonces, vale para la segunda guerra mundial, la crisis de los precios de los carburantes de principios de los setenta, la guerra civil serbocroata, las guerras en Irán e Irak, el conflicto 42 Papers 79, 2006 J. Casal; M. Garcia; R. Merino; M. Quesada 44. El informe sobre la juventud española conducido por J. L. Zárraga en 1985 es una buena excepción. En general, los sociólogos de la juventud o bien carecen de la perspectiva histórica (otras décadas y otros territorios) o bien carecen de la perspectiva demográfica (la base material y la movilidad geográfica) o bien las dos cosas a la vez. Recuperar estas dimensiones supone un deber de la sociología. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 42
entre judíos y palestinos. Lo mismo puede decirse de los efectos del neoliberalismo en los países en razón de su posición geopolítica, la economía del bienestar o la distribución del PIB. c) Las edades señalan los momentos de la vida personal en los que se producen las adquisiciones sociales (positivas o negativas), a veces de forma precoz o de forma muy lenta, a veces de forma irreversible y a veces con retornos o regresiones. Las edades es el eje central que utilizan las promociones (y los grupos sociales dentro de ellas) para acreditar determinadas realizaciones. La consecución (y la prohibición) por edad es una prescripción que ha tenido mucha influencia en la relación cotidiana entre adulto y niño y en la sociología de los roles. «Convertirse en adulto» históricamente se ha ligado a mensajes reguladores de conductas («Demasiado mayor para…» o «Demasiado pequeño para…»). En todo caso, dado que determinadas ganancias en autonomía relativa se consiguen antes de la pubertad y que la emancipación familiar plena tiende a diferirse, se acepta afirmar45 que el tiempo de juventud se hace más amplio en los dos extremos de las edades (conductas con autonomía relativa antes de la pubertad y diferimiento de la emancipación familiar plena hacia los treinta años). En síntesis, los itinerarios y las modalidades de transición deben referenciarse en la base material y contextual (demografía y períodos socioeconómicos y culturales). Sólo con una articulación de los tres componentes (promociones, períodos y edades) se hace posible comprender el cambio de la situación social de los jóvenes. El enfoque de la sociología de la juventud desde la perspectiva de las biografías también tiene implicaciones metodológicas respecto al eterno dilema de lo cuantitativo y cualitativo46. Los jóvenes, en tanto que sujetos biográficos, describen itinerarios y muestran probabilidades de trayectorias; en tanto que ciudadanos, pertenecen a promociones que han nacido en un tiempo determinado; en tanto que actores de su inserción social y emancipación familiar, están insertados en un territorio, en un espacio social y dependen de variables económicas, culturales y estilos de vida. Parece, pues, que la sociología de la juventud que proponemos tenga que mirar en exclusiva a las técnicas cualitativas; no es el caso: la sociología de la juventud nos pide comprender, clarificar y clasificar los itinerarios y las trayectorias y saberlos ubicar en contextos y períodos. Es por todo esto que la encuesta longitudinal retrospectiva es, hoy en día, un recurso técnico de análisis de datos que permite establecer nexos entre los Aportaciones teóricas y metodológicas a la sociología de la juventud… Papers 79, 2006 43 45. Nos referimos, obviamente, al proceso de aspiración o ensanchamiento por los dos extremos. Puede ser que haya otras secuencias de acordeón que podrán aplicarse a pasados o futuros 46. Ya hace mucho tiempo, el mismo Boudon indicó de forma incisiva y contundente sobre la falsedad de la relación exclusión entre ambos extremos. Aunque quedó muy claro que era «un falso problema», el desarrollo de la sociología de la juventud parece que reforzó el dilema. Puede ser que el enfoque biografista tenga en él mismo elementos de síntesis, que a algunos les puede parecer eclecticismo metodológico. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 43
períodos, las promociones y las edades. Ésta es, pues, nuestra línea de investigación. Por esto este artículo concluye con una especie de síntesis de criterios y proposiciones que nos parece conveniente retener. 6. Principales proposiciones de orden teórico y metodológico El encuadramiento del hecho juvenil desde la perspectiva del biografismo, las trayectorias y los itinerarios es potente y promete aportar refuerzos a la sociología de la juventud. Conviene dejar de lado el enfoque tecnofuncionalista en el que la sociología de la juventud se ha reflejado durante tantos años; a veces ingenuamente, pero a veces con prevaricación. Las pinceladas de adultocratismo, tan propias de la primera perspectiva, han podido venir incluso de posiciones durkheimianas, y la teoría del desfase de roles ha bebido durante mucho tiempo en el fondo del funcionalismo estructural americano. Pero el encuadramiento teórico que proponemos también permite dejar de lado algunas aventuras que fueron elevadas a «categoría científica» en el marco de la sociología europea más próxima al criticismo y al pensamiento radical. Si el aire durkheimiano comportó un cierto halo de adultocracia, el aire del radicalismo cultural, del neomarxismo y del freudismo enfatizaba el tono de revuelta y ruptura. Sin embargo, los tiempos no perdonaron y la sociología de la juventud quedó pronto sin referentes47. Posteriormente, la sociología de la juventud ha ido creciendo y, en la perspectiva biografista, de las trayectorias y los itinerarios, quizás pueda identificar a sus referentes y, después de tanto tiempo, reencontrar líneas de orientación teórica y metodológica. Por eso seguimos trabajando aún en esta dirección. He ahí, pues, las proposiciones de trabajo en las que estamos y seguiremos trabajando: — Que los jóvenes están ubicados en el interior de una estratificación social y económica derivada de sus padres y que ésta configura delimitaciones en los campos de maniobra o de construcción de expectativas de posición social. Es decir, que «hay una marca de clase social». — Que entre los jóvenes más mayores y los jóvenes más adolescentes hay un descenso demográfico importante que afecta a la orientación y decisión ante los estudios y el trabajo. Es decir, que «la caída de la natalidad modifica las condiciones sociales de la juventud». — Que el sistema escolar y de certificaciones profesionales es la vía general y discriminante de los jóvenes: o por itinerarios formativos en dificultades y pocas conquistas, o por prolongarlos con certificaciones medias, o por 44 Papers 79, 2006 J. Casal; M. Garcia; R. Merino; M. Quesada 47. En lenguaje más coloquial, a veces hemos dicho que la sociología de la juventud quedó pronto huérfana de madre y de padre: la caída del funcionalismo y del neomarxismo al mismo tiempo. La hipótesis más centrada en la reproducción funcional (por ejemplo, Eisenstat) no podía explicar ni el cambio ni la tensión generacional; la hipótesis más centrada en la ruptura no podía explicar la alienación en el consumo y el individualismo. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 44
proyectarlos hacia el éxito comedido por la universidad. Es decir, que «la escuela es una vía consistente y actual de clasificación social». — Que el paso de la escuela al trabajo está doblemente determinado por los itinerarios (largos o cortos, genéricos o profesionalizadores, ricos o pobres) y por la permeabilidad del mercado de trabajo (absorción de nuevos activos). Es decir, que «el mercado de trabajo expansivo y desregulado produce tránsitos al trabajo acelerados pero relacionados y precarizados». — Que el trabajo es el referente de la posición social adquirida, sobre todo, por el hecho de la emancipación neolocal. La movilidad social se convierte en un campo de centralidad. El trabajo, en un mercado expansivo y desregulado, es abundante, y la inserción profesional de los jóvenes se desarrolla en el campo de la vulnerabilidad. Aun así, hay itinerarios más resistentes a la probabilidad de paro; también hay itinerarios más próximos al éxito profesional. Es decir, que «el trabajo consolida a los jóvenes en la clasificación social». — Que el retraso en la emancipación familiar es un hecho multicausal y supone una redefinición del tiempo de dependencia familiar que pasa por la autonomía relativa a todos los niveles; la autonomía relativa puede ser un foco de tensión en la relación entre padres e hijos. Es decir, que «hay formas de adecuación al retraso en la emancipación familiar». — Que hay una construcción de identidades compleja y secularizada y muy tamizada por la emergencia de formas de consumo. Una simbiosis muy rara entre lo predicable para un conjunto (cultura de masa) y lo predicable diferencialmente (impacto de la pertenencia de clase). Es decir, que «en el consumo y las identidades hay un campo de cultivo para la adultocracia que el espíritu crítico puede contribuir a superar». En síntesis, unas proposiciones que nos remiten a un marco conceptual donde las claves son la biografía, los itinerarios, las trayectorias y las modalidades de transición: a) La juventud como tramo de biografía, que se inicia con la pubertad y que, en las sociedades de orden «neolocal», tiende a concluir en la emancipación familiar plena. b) En la biografía, los jóvenes describen itinerarios y lo hacen con una articulación muy compleja de elecciones racionales, determinismos contextuales y efectos de la estructura social y política. c) En los itinerarios, hay una diversidad social que es explicada por su proximidad a la estructura social y la segmentación. d) Los itinerarios varían sustancialmente según historia, territorio y culturas (más que países, tipos de entornos socioeconómicos y culturales48). Aportaciones teóricas y metodológicas a la sociología de la juventud… Papers 79, 2006 45 48. Aunque se trate de un texto escrito hace mucho tiempo, nos parece que sigue en vigencia el artículo de P. GROOTINGS, «Recerca comparativa internacional sobre el jovent i el treball a Europa», Papers Revista de Sociologia, núm. 25. Papers 79 001-326 6/6/06 09:53 Página 45