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Arva : prospecciones en un centro productor de ánforas Dressel 20 (Alcolea del Río, Sevilla)

Remesal Rodríguez, José; Revilla Calvo, Víctor; Carreras Monfort, César; Berni Millet, Piero

Abstract

La campaña de excavación realizada en 1991 en las proximidades de sector termal de la ciudad romana de Arva (Alcolea del Río, Sevilla) ha permitido localizar tres hornos dedicados a la producción de ánforas Dressel20. Uno de ellos se data en época flavio-trajanea; los dos restantes se sitúan en un momento post-severiano. El conjunto parece formar parte del sector artesanal de Arva, situado junto al Guadalquivir.

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ARVA: PROSPECCIONES EN UN CENTRO PRODUCTOR DE ÁNFORAS DRESSEL 20 (ALCOLEA DEL RÍO, SEVILLA)* JOSÉ REMESAL RODRÍGUEZ VíCTOR REVILLA CALVO CÉSAR CARRERAS MONFORT PIERO BERNI MILLET Grupo CE/PAC, Area d'Historia Antiga, Universitat de Barcelona. RESUMEN La campaña de excavación realizada en 1991 en las proximidades de sector termal de la ciudad romana de Arva (Alco1ea del Río, Sevilla) ha permitido localizar tres hornos dedicados a la producción de ánforas Dressel20. Uno de ellos se data en época flavio-trajanea; los dos restantes se sitúan en un momento post-severiano. El conjunto parece formar parte del sector artesanal de Arva, situado junto al Guadalquivir. PALABRAS CLAVE Bética, aceite, Dressel 20, hornos. ABSTRACT The 1991 season of excavations near the baths of the Roman city of Arva (Alcolea del Río, SevilIe) alIowed us to locate three pottery kilns especialized in the production ofDressel20 amphorae. One of them was dated in the flavian-t:rajanean periodo The remaining two were still active in the post -severian periodo The whole area seems to be part of the craftrnanship sector in Arva on the Guadalquivir river. KEYWORDS Baetica, olive-oil, Dressel 20, kilns. INTRODUCCIÓN La ciudad romana de Arva (Alcolea del Río, Sevilla) se encuentra ubicada a mitad de camino entre los municipios romanos de Axati (Lora del Río) y Canama( Alcolea del Río) (Ponsich 1974: 155, n° 64). La ciudad está asentada sobre un montículo, en la margen derecha del Guadalquivir. Este montículo es de unas proporciones muy reducidas, de modo que el espacio propiamente urbano debía estar ocupado, en su mayor parte, por edificios de carácter público, como sucede en otras ciudades béticas, por ejemplo, BeZo y Munigua. En nuestra opinión, la romanización formal de estos núcleos de población, laconcesión del * Investigaciónfmanciada porlaDGICYT (pB-96-218). U··@ij'+u, Núm. 28, any 1997, pdg. 151-178 151 ius Latii y la conversión en municipia fueron el resultado de un empeño imperial por controlar más directamente la vida urbana (RemesaI1986). De ahí que, más que ciudades con un denso entramado urbano, con sectores y barrios bien definidos, nos encontremos ante centros de administración y servicios públicos que servían a un territorio (fig. 1). La ciudad está limitada, al norte y al este por el arroyo de los Premios. Al sur por el Guadalquivir y al oeste por la vaguada formada por una torrentera, de modo que el espacio urbano queda muy bien definido. La ciudad ocupa la colina comprendida en estos límites, mientras que la ladera sur, la que mira al río Guadalquivir, está ocupada por lo que parece la zona industrial (Bonsor 1931; Ponsich 1974). Más allá de esta demarcación existen restos de viviendas . i . // ~ .' " .-"~ • AGLOMERACIONES ROMANAS . ' 188 • .. __ + __ + _ LÍMITES DE TÉRMINO • ..... , ........ ~ _ _ _ _ _ _ VIAS ROMANAS FIGURA 1: Situación topográfica de la ciudad romana de Arva (Alcolea del Río, Sevilla), 152 FOTO 1: Vis ta aérea de la ciudad de Arva. y áreas de n ecró pol is tanto al norte, co mo al este y oeste. El agua ll egaba a la ciudad por un acueducto que purgaba las aguas del an oyo de l os Premios. En la pl at afor ma de la colina se con se r va n restos visibles de unas t er ma y de otr os edificios aún no d ef inidos (Remesal 1 987) . Ya Tomás Andrés de Gússeme, a mediad os del iglo X VlII , había identi fi ca do este municipio (Remesal 1981). E. Hübner lo confunde, s in embargo con Canama (CIL 1I ). A finales del siglo XIX G. Bonsor, W. C. Clark-M axwe ll y A. En ge l r ea li - ¿aron un a se ri e de trabajos en el lu ga r (Bonsor 19 0 1; 193 1; Clar kMaxwe ll 1899; En ge l 189 l). Aprovechando la apertura de la car retera entre Lora y Alco lea, se abrió una amplia trinchera, para permitir que la ca rretera discurriese ll anamente. Sin embargo existían otras posibilidades, más acordes con las téc ni cas e intereses económicos del momento, para hacer disculTir la ca rretera sin necesidad de este trabajo, por lo que cr ee mos que los arqueólogos intervinieron en el trazado. La excavación de esta Irinchera distorsionó, radi ca lmente, la posibilidad de interpretar y co mpr ender la unjdad de la mayor parte de la zona industria l. Tanto Clark-Maxwe ll , como Bon so r, se ha ce n eco de esta excavación y publicaron algunas no ti cias aisladas o br e l os resultados, pero ningún pl ano de conjunt o. Nuestra in ves ti gac ión en los fo ndos documentales de la colección Bonsor no ha dado res ul - tado pos iti vos, tal vez la doc um entación quedase .n poder de Clark-Maxwe ll. Bon so r hace una desri pción muy somera de los ha IJ azgos en las a lf arerías. Por el co ntrario, tanto uno como otro hacen más referencia a la necrópoli ta rdí a que se encontró so bre el ár ea de las al fa rerías. H ace pocos años, cuando el monumento ya estaba oficia lm ente proteg id o, la ampliación de la car retera volvió a producir un gran daño en este secto r. 153 Pero no son éstos los únicos expolios con oc idos. El primero y más importante fu e, s in duda, el ca usado por l os co nstructor es de la p ri mera aceña de la "p eña de la sal ", cu ya fecha exac ta no conocem os , pero que fue a nt erior al momento en que Rodri go Caro pudo anotar algunas inscripcion es existentes en la casa de la aceñ a. A fi nales del siglo XIX, y ante l os ojos de G. Bon so r, se estaba r ea li - zando un nuevo expolio, esta vez para la construcción de la nueva aceña y "fabrica de la lu z". Gússeme, a mediados del siglo XVIU, r ea li zó un dibujo de los restos aún visibl es en su ép oca . Aunque el deta ll e está p oco cuidado y es sólo un apunte, permite v er como se co nservaban aún algun os de los restos monumentales en el siglo XVIII (Remesal 1981 ). En 1931 el yacimiento fu e de cl arado de inter és público y, dur a nt e algún ti e mp o, dispuso incluso de vig il anci a. A principios de los añ os 70 el Prof. M. Alm ag ro B asc h inició los trá mit es para la de cl aración de utiljdad públi ca d e] yacimiento a efectos de expro pi ación. Añ os d es pués la Junt a de Andalucía procedió a su co mpr a. En la actualidad el yacimiento está protegido, d is pone de buenos accesos y está situado en el ce ntro de una zona poblada, lo que le convierte en un lu gar en el que pueden coo rdinarse bi en, tanto la excavación científica, como el uso cultural y lúdico del yacimient o. La ciudad romana d eA r va con st i tu ye un unicum dentro de la arqueol og ía an daluza, dadas sus peculiaridades (un núcleo urbano reduc id o, con nota bl es restos monumentales) y la existencia de un importante sector art esa nal, ded ica do a la produ cc ión cerámica, en sus proximidades. Este núcleo urbano contiene todos los element os para eS 1udi ar, a la vez, la estructura y evo lu ción urbanís ti ca de una ciudad romana y su vida econó mi ca. Dada la impo rt ancia que tienen en la actualjdad los estudios sobre la producción y el comercio del aceite bé ti co, res ul ta par ti c ul armente interesante, para el desarrollo de las in ves ti gaciones, p ode r establ ece r el ritmo de la evo lu ción urbana y su re fl ejo en la evolución industrial y vi ce versa. De este modo, se puede ofrecer a la comunidad científica el conocimiento del ár ea de producción del aceite y su evo lu ción politi ca y económica. Este ca pítulo está prác ti camente en sus inici os cuando, por el contrario, ya se dispone de un conocimiento bastante profundo de la exportación del aceite bé ti co durante el impe ri o romano (Remesal 1986; B lázquez, Rem esaJ & Rodrígu ez Alme id a 1994). Quisiéram os resaltar este h ec ho: La mayoría de las alfarerías en las que se produjeron ánforas ....... v, ~ 1 . Cruz Verde 2. Villar de Brenes 3. Los Zamora les 4. Huertas de Alcolea 5. Alcolea del R ío 6. Guadajoz 7. Adelfa 8. Juan Barba 9. Mejía 10. El Tes oro 11 . El Tejarillo 12. Tostoneras 13. Arva 14 . Azanaque-Castillejo 15. La Estacada de Herrera 16. El Judío 17 . Alamo Alto 18 . Lora del R ío 19. Cortijo de Mochales 20 . Catria Alta 21 . La Catria 22 . Lora la Vieja 23 . Huertas del Nicasio 24 . Cortijo del Guerra 25 . Manuel Nieto 26 . El Acebuchal 27 . Haza de Olivo 28 . Cortijo de los Coroneles 29 . La Mayena 30 . La María l2 Obulcula . 31 . La Ramblilla 46. Cerro de los Pesebres 61 . Villaseca 76. Malpica Sur 32. El Marchante 47. Villacisneros 62. Dehesa de Arriba 77. Malpica 33. El Berro 48. Encinarejo Medio 63. Guadiato 78. Cortijo de Villalata 34. Madre Vieja I y 11 49. Casa del Encinarejo 64. Almodovar 79. Las Valbuenas 35. Los Sesenta 50. La Umbría de Moratalla 65. El Temple 80. Isla Grande 36. Calonje Bajo 51 . Casa del Guarda 66. Cortijo Nuevo 81 . Tarancón 37. La Botica 52 . La Corregidora 67. El temple (El Rodriguillo) 82. Tesorillo Doña Mencia 38. El Tesoro 53. Soto del Re y 68. El Sotillo 83. Doña Mencia 39. Embarcadero 54 . Haza de los La ti cos 69. Cortijo de la Reina 84. Las Animas 40. Peñaflor 55. Las Monjas 70. Palma del Río 85. Hu er ta de la Cueva 41. Huertas de Belén 56. Barranco del Picacho 71 . Casas de Pisón 86. Palmosilla 42. El Remolino 57. La Dehesilla 72. Madueño 87. Alcotrista 43. Cortijo del Romero 58. La Estrella 73. Tierras del Judío 88. San Rafael 44 . Isla de la Jurada 59. Cortijo del Bramadero 74. La Graja 89. San Bartolomé 45. Cerro de los Vuelos 60. Mingaobez 75. Cortijo del Judío 90. Las Delicias FIGURA 2: Centros productores de ánforas Dress eI 20 en Andalucía. olearias béticas (Dressel20 y 23) están diseminadas a lo largo de las orillas del Guadalquivir y el Genil (fig. 2). Ciertamente existieron también centros alfareros en torno a las ciudades de la zona situadas a las orillas de estos ríos, testimonio de ello quedan en Celti (Peñaflor) y Canama (Alcolea del Río), pero el continuo meandrear del Guadalquivir ha hecho desaparecer los restos de estas figlinae (Remesa11991a). Estas circunstancias hacen deArva el único lugar donde aún hoy puede ser estudiada la relación entre el desarrollo urbano de un municipio bético y su vinculación con el desarrollo del sistema de producción de las ánforas olearias. Hoy día existe, como hemos señalado, un gran desfase entre los estudios sobre la comercialización del aceite bético a través de las ánforas que lo contuvieron y los estudios referidos a la zona de producción en la Bética. Arva es, pues, el mejor lugar para profundizar en el conocimiento de la producción del aceite bético y su influencia en el desarrollo económico y social de la zona. Para llevar a cabo esta investigación se presentó a la Junta de Andalucía un proyecto de excavaciones sistemáticas, en el que se contemplaba tanto la excavación del centro monumental como de la zona industrial de la ciudad. En 1986 se excavó parte de un gran conjunto termal (Remes al 1987). En 1991 se autorizó una nueva intervención que ha permitido conocer algunos aspectos de la zona industrial que se extiende entre las termas y el río Guadalquivir. Los trabajos incluían la prospección electromagnética y sondeos estratigráficos. Arva es una de las ciudades citadas por Plinio (N.H., I1I, 11) a orillas del río Baetis entre Corduba (Córdoba) e Hispalis (Sevilla). Como demuestra la epigrafía estas ciudades recibieron el derecho de ciudadanía en época flavia (CIL. 11, 1066 para el caso de Arva). Defendemos, como hemos ya señalado, que la concesión del Ius latii a estos núcleos está en función de la necesidad de Vespasiano de controlar la economía bética, que constituía, en gran medida, la retroterra de la que se nutría el limes germano-británico (Remes al 1986). En nuestra opinión, la tan cacareada urbanización de la Bética debe ser analizada desde esta perspectiva. La organización municipal no obedece sólo a factores propios de la Bética, sino, fundamentalmente, a un estimulo exterior: la necesidad del Emperador de controlar, mediante un sistema homogéneo, la provincia que le servia de base logística del ejército occidental, así como, en gran medida, al menos por lo que al aceite de oliva se refiere, también de la capital, Roma. Así, hay que entender que la mayoría de estos centros no fueron concebidos como grandes núcleos 155 de población, sino, fundamentalmente, como núcleos administrativos, la mayoría de la gente que debía vivir dispersa por las villae y establecimientos rurales de menor entidad. Para Arva tenemos, además de la prueba arqueológica -el reducido tamaño del núcleo urbano-un testimonio epigráfico (CIL 11 1064) según el cual los individuos pertenecientes a ocho centuriae, que mantienen nombres indígenas, dedican, agradecidos, una inscripción a un personaje Q. Fulvius Carisianus, miembro de una conocida familia vinculada a la producción y el comercio del aceite bético (Remesal 1983b). Entendemos que aquí centuria significa unidad de parcelación de la tierra y que, probablemente, los miembros de estas centurias vivían en el campo. Como hemos señalado, existe un gran contraste entre lo que conocemos de la distribución o comercialización del aceite bético a través de todo el Imperio y lo que conocemos de los centros de producción. Bonsor no publicó los resultados de sus excavaciones en Arva, donde el gran área excavada, debido al trazado de la carretera, le pennitió conocer, sin duda, bastantes datos sobre las alfarerías. Bonsor publicó algunas noticias sobre los restos constructivos de las alfarerías (Bonsor 1931). En 1981 tuvimos la oportunidad de conocer, debido a una excavación de urgencia, uno de los hornos de El Tejarillo, centro productor cercano a Arva ya conocido (Bonsor 1931: 33; Ponsich 1974: 145 n° 54). La erosión producida por el río Guadalquivir permitía ver una batería de cinco hornos. La excavación, limitada al extremo oriental de la zona, puso al descubierto un horno y un pasillo que debió constituir la calle desde la que se alimentaban las diversas cámaras de combustión, en una segunda fase se amplió el pasillo y se construyó otra batería de hornos con sus cámaras de combustión dando al mismo pasillo (Remes al 1983a). Se pudo comprobar la técnica con la que se realizaban los hornos, el diámetro de las cámaras de cocción, comprobamos, también, que la altura de estos hornos debió ser superior a los cuatro metros, pero esto es, en su conjunto una información muy limitada, sobre todo si pensamos que las grandes alfarerías productoras de ánforas olearias béticas llegaron a ocupar extensiones muy grandes. El área de La Catria, por ejemplo, tiene una extensión próxima a 20 ha. (Remes al 1977-78). Sobre la organización de la producción faltan noticias directas aunque, en este sentido, el estudio de la epigrafía anfórica se convierte en el instrumento fundamental para avanzar en nuestros conocimientos. En 1978 propusimos un modelo teórico para explicar los diversos modos de organización de las alfarerías béticas, más tarde volvimos sobre el tema mejorando muestro modelo, gracias a la información contenida en algunos papiros (Remes al . rovine di ~ MAPPA DEL GRADIENTE MAGNETICO VERTICALE dZldz '~$iylg!la _ • ------------------------------------------------------------------------- ______________ Carretera de Lora del Rlo Lora del Rio ~ ---- -- ---------- --------.--------------------.- probabili lomi in!erra!i lntervallo delle isolinee: 10 nTm1 sono rappresentate solo le isolinee con valori maggiori di 20 ID'!"--+-_ lomi affioran!i probabili res!i di un lomo in!erra!o o ¡ 11211 20 me!ri o ara rilevata .' .' •••• lraccia del prolilo FIGURA 3: Resultado de las prospecciones geomagnéticas realizadas en Arva. 1980; 1991b; Mayet 1986; Rodríguez Almeida 1993; Liou & Tchernia 1994). 2. LA INTERVENCIÓN ARQUEOLÓGICA DE 1991 2.1. La prospección electromagnética Los trabajos se han realizado dividiendo en sectores de 20x20 metros toda la zona comprendida entre la parte superior de la colina de Arva y la margen derecha del Guadalquivir, prestando particular atención a la presencia de restos anfóricos. Con ello, pudo comprobarse que toda la zona situada entre la actual carretera Lora del Río-Alcolea y la orilla del Guadalquivir estuvo ocupada por alfarerías. Por el contrario, entre la carretera y la colina, estas sólo ocupan la parte oriental del pie de monte. En este punto, la excavación permitió comprobar la existencia de estratos de gran potencia. El estudio del talud creado por la carretera también mostró la existencia de hornos y estructuras vinculadas a la actividad artesanal. 156 La prospección geomagnética permitió distinguir grandes anomalías magnéticas que pueden ser identificadas con la existencia de hornos. Su concentración en la zona comprendida entre la parte monumental de la ciudad y la orilla derecha del Guadalquivir demostró que ésta era, ciertamente, la zona industrial. Sin embargo, dado el carácter limitado de los sondeos, sólo pueden ofrecerse conclusiones muy parciales. A esta primera prospección geomagnética, cuyos resultados no fueron muy elocuentes, ha seguido otra, aplicada a un espacio más reducido, realizada por miembros del Dipartamento di Scienze delta Terra de la Universidad de Roma "La Sapienza" (F. Burragato, M. Di Filippo, O. Grubessi y B. Toro) que ha dado resultados más satisfactorios. Se ha podido determinar la localización de una serie de hornos, que, en el estado actual de nuestro conocimiento, parecen alineados (fig. 3). Esperamos que futuras prospecciones nos permitan levantar el plano general de localización de los hornos, lo que nos ayudará a comprender la organización del sector alfarero de Arva. -0.02 -234 -220 -0.37 -0.10 FIGURA 4: Planta del Sondeo 1. 2.2. Los sondeos estratigráficos En la campaña de 1991 se han realizado dos sondeos. El sondeo 1, ha permitido comprobar que, al menos en esa zona se dispone de una potencia estratigráfica tal que permitirá en el futuro realizar una excavaciones sistemáticas con grandes expectativas de encontrar una alfarería en buen estado de conservación. Esto permitirá, a su vez, hacerse una idea apropiada de un complejo alfarero dedicado a la producción industrializada de ánforas. Además, este sondeo ha permitido resolver algunas cuestiones técnicas y estructurales relacionadas con la tecnología de la cocción. En concreto, ha permitido comprobar que las paredes de la cámara de cocción de los hornos localizados tenían una altura superior a los tres metros. Este descubrimiento es un dato importante para conocer la capacidad de estas instalaciones. El Sondeo II, realizado en el área que consideramos límite oriental de la zona industrial, mostró, por el contrario, que en este lugar la zona industrial está muy arrasada. Por otro lado, en ella han aparecido restos de época protohistórica. Este es un hallazgo interesante, pues confirma la ocu157 pación del lugar, al menos, desde el siglo VI a.C. El resultado más importante, en este sondeo, es el descubrimiento de los restos de la parrilla de la cámara de cocción de dos hornos que fueron construidos al mismo tiempo, según la técnica ya conocida, con adobes y restos de anteriores hornadas. En la fase final de uso de estos hornos se produjo para la familia de los Minicii, cuyos sellos podemos datar en la primera mitad del siglo III d.C. -Sondeo 1 Como se ha señalado, el sondeo 1 se realizó en la zona que se extiende entre el conjunto monumental de la ciudad y la actual carretera. Además de tener en cuenta los resultados de la prospección geomagnética, el punto fue escogido por diversas razones prácticas. En primer lugar, su alejamiento con respecto a la carretera ofrecía garantías para la conservación de posibles restos. Paralelamente, el trazado de esta mostraba la existencia de una potente acumulación de tierras, resultado de la acción natural. Este hecho hacía suponer la existencia de una estratigrafía completa, correspondiente a las diversas fases de ocupación y al abandono del sector. La extensión del sondeo era de 6 m2• (fig. 4) PERFIL ESTE 1001 1003 "'1,.. 100.\ 1006 "'- """, 1005~ 1025 \ , , , l } 1020 PERFIL SUR 1001 10 1003 1006 .... 10,1 1024 FIGURA 5: Estratigrafía del Sondeo 1. Con la excavación se descubrió parte de un horno de grandes dimensiones, así como algunos elementos arquitectónicos que sirvieron para reforzarlo. Se trata de una estructura de planta más o menos circular, que debió excavarse parcialmente en el terreno y que se integra en un espacio del que conocemos uno de sus límites: dos grandes muros (D. E. 1025 Y 1026). La excavación permitió identificar parte de la cámara de cocción y de la parrilla. La estratigrafía permite precisar algunas de las características constructivas del horno y seguir perfectamente el proceso de su abandono y destrucción (véanse secciones en la fig. 5). Los niveles superficiales (D. E. 1001 a 1003) consisten en una serie de capas de tierras aportadas por la erosión natural del terreno; en ellas, aparecen materiales cerámicos (especialmente, ánfora y tegulae) muy fragmentados y rodados. El estrato 1006 es un potente nivel (de 0'20 a 0'40 m. de espesor) de tierra de coloración oscura, poco compacta y que incluye restos de vegetación. Se trata del nivel de abandono final del sector (y quizá de toda la zona), una vez completado el proceso de destrucción del horno y 158 colmatación de los restos. La ausencia de material cerámico impide datar este momento. El nivel, que cubría casi todo el sector, fue recortado posteriormente por una gran zanja (D. E. 1005), que también afectó al muro 1025. El contenido de la zanja es un relleno de tierras muy sueltas y con escaso material. Se trata, posiblemente, de una zanja realizada con el objeto de expoliar materiales de construcción. Esta práctica se constata con frecuencia en el conjunto termal excavado en 1987 (Remes al 1987: 346). Por debajo del estrato 1006 apareció un nivel muy potente, la D. E. 1007, formado por una mezcla de tierras con abundante material cerámico y elementos de construcción (fragmentos de tegulae, piedras, etc.). Seguramente, este nivel correspondería al arrasamiento de la parte superior del horno y de los muros 1025-1026 y a la nivelación definitiva de los restos. Los restantes estratos identificados constituyen el contenido de la cámara de cocción del horno. De ellos, las unidades 1008 a 1015 son niveles formados con posterioridad al abandono de la instalación; en ellos abundan los materiales cerámicos diversos (cerámica común, ánfora, tegula). Esta composición y la orientación de los FOTO 2: Horno lo ca li za do en el sondeo 1. st r al.O h ace n pensar en un re ll eno int encional y rela ti vamente rápido mediante vertidos de tierras. Los ni veles 1017 y 101 8, formados por acumulacione de ti erra grisáceas y ce ni za, respectivamente, pueden cor r espo nd er a restos del último proceso de cocc ió n. En cualquier caso, par ece n cercanos al momento de abandono de la actividad. orresponden a la construcción del horno las U. E. 101 9 a 10 26. Las U. E. 101 9 Y 1020 forman la estructura de la cámara de cocción. La primera de e ll as constituye el muro perimetral propiamente di - cho, con truido con adobes y un revestimiento de ar ci lla endurec id o con el calor de la s primeras cocione . La U. E. 1020 es un estrato de arcillas que re ll ena el espacio entre la cámara y el mu ro 1025; su función debía ser la de aislante. La pan'illa del ho rn o se construyó mediante adobes y arc ill a. En e ll a se id entificaron tres agujeros, dispuestos radial mente, que servían para la circulac ión del calor (U. E. 10 21 a 1 023). Un buen ejemp lo d esta distribución en un ho rn o de La Catria, en Lora d 1 R ío, evilla (Remesal 1977-78: 87-142 ). /59 Los muros 1025 y 1026 parecen constituir el refuerzo exterior de la instalación. Ambos fueron construidos enteramente con fragmentos de ánfora s, técnica bien conocida en los alfares b ét icos I y que podemos encontrar en otras provincias (Tarraconense: Puig i Cadafalch 1915··1920: 721-723; Revilla 1993: 26ss.; Lusitania: Leite de Va sconcelos 1898: 329-336; Italia: Cuomo di Caprio 1978: 423-28; Galias: Laubenheimer 1990: 89.). Es difícil explicar la relación entre estos. Tal vez, en algún momento, fue necesario apoyar el primer muro (1025) con otra obra; o, quizá, el muro exterior pertenezca a otro horno construido con posterioridad y junto al primer o. Apoyan esta hipótesis lo s resultados de la prospección geomagnética, que señalan una serie de anomalías al norte del sondeo. Las agrupaciones de hornos, funcionando en un proceso integrado o independientes, son bastante comunes. Aunque no pudo excavarse por completo, las caracterís ti cas y tipología d I horno pueden reconstruirse con ciertas garantías. Se trata, posiblemente, de un horno del tipo l/a de la clasificación de N. Cuomo di Caprio (Cuomo di Caprio 1971-1972: 41Oss.; 1985: 138, fig s. 18 -19; 1978-1979: 23-31; el tipo entra en la categoría II V 1 de Duhamel 1974: 58; 1978-79: 49-76). Estos hornos constan de dos volúmenes superpuestos. En el inferior se di sponen un praefurnium o conduct.o de alimentación (un pasadizo de longitud y anchura variables que dirige la corriente térm ic a) y la cámara de combustión. Esta debía presentar un pilar circular central que servía para soportar la parrilla del ni vel superior: la cámara de cocción o laborat or io. Este he cho pudo apreciarse con seguridad al excavar el interior de uno de los hornos del sondeo B. La parrilla consiste en una gruesa capa de arcilla y adobes, endurecida posteriormente por el fuego. Los agujeros para la circulación de la corriente térmica se sitúan en el punto de contacto con la pared de la cámara de cocción y de forma más o menos regular en el área central de la parrilla. Como también se observa en el horno excavado en El TejariUo (Remesal 1983a: 115ss). Por lo que respecta a las características estructurales y técnicas del horno la excavación ha aporI Generalmente, se trata de un empleo parcial y limitado a in stalaciones complementarias, pero también pueden emplearse en los mi smos hornos y de forma más amp li a; para los ejemplos, vid. Jiménez Cisneros 1958: 474; Sotomayor 1970: 392; Chic, GiJes & Saez 1980: 44s.; Beltrán, 1977: 10 3; para el va ll e del Guadalquivir: Remesal 1977-78: 95, 99; 1983: 115 - 131; de la Peña 19 67: 136s.; Bonsor 1 901 ; 19 3 1. 91/82/319 91/82/321 91/82/310 ~ , ' 91/81/250 91/81/249 91/161210 \ =- ____ ~====~rl . ( 91/82/298 91/82/284 ,17 91/A2/433 o 5 cm. 91/82/316 ) t------/r- ,/ 91/21/165 91/82/303 .J ;7 91/A2/598 FIGURA 7: CerámicacomÚll: dolios (S2/319, 321, 310, 316); lebrillos (S1/250, 249; 16/210; 21/165); cazuelas (S21298);jarras (S2/284); ollas de perfil en S (S2/303); platos (A2/433, 598); cazuela (S 1/227); bol (S 1/253); olla de pared vertical (S2/294); vaso (S2/283-6); salvamanteles (16/221; 27,220); cuerno grande (A3/17). 166 4.4. Platos (angularis o patina) Son vasijas circulares, poco profundas, con paredes cóncavas y base plana, destinadas al consumo y servicio de alimento. Se han reconocido dos subtipos: a. Platos con borde engrosado ejemplares (11): 19.152; S1.234; A6.894; S2.293; S2.282; B6.89; A2.598; A2.433; A2.452; A2.783; A2.786 b. Fuente con borde en forma de bastoncillo (Vegas 1973: 49) ejemplar (1): 27.216 4. 5. Tapaderas Formas tronco cónicas de paredes inclinadas con borde grueso que sirve como encaje de la boca del recipiente a cubrir. ejemplares (4): 29.222; A2.449; B1.51; 22.167 4.6. Ollas Recipientes altos y profundos destinados a la cocina o para contener alimentos. Existen una serie de subtipos: a. Ollas de perfil en S ejemplares (10): S1.228; 20.60; A3.18; 22.166; A6.834; S2.303; B2.62; A2.467; A2.787; A2.964 b. Ollas de pared vertical y borde horizontal ejemplares (3): 27.214; S2.294; B4.82 c. Ollas de pared vertical sin labio ejemplares (2): S2.305; S1.247 d. Ollas con bordes vueltos hacia adentro ejemplares (1): A5.494 e. Olla con ranura en el borde ejemplares (2): A2.782; A5.992 4.7. Grandes jarras Recipientes de gran tamaño destinados para contener productos como miel, vinagre, fruta, verdura e incluso líquidos. ejemplares (2): A2.782; A5.992 4.8. Jarras Se trata de vasijas de cuerpo ovoidal y cuello estrecho y alargado que podían tener una o dos asas, 167 y se empleaban para contener líquidos. Se documentan los siguientes subtipos: a. Jarra con anillo en el cuello ejemplares (1): S2.284 b. Jarra con cuello corto convexo ejemplar (1): S2.297 c. Gran jarra de cuello corto ejemplar (1): S2.326 4.9. Cazuelas Recipiente bajo, poco profundo destinado a cocer alimentos. ejemplares (2): A2.298; S1.227 4.10. Vasos (Calix) Pequeñas vasijas de sección cilíndrica utilizados para beber. Existen los subtipos: a. Vasita globular con borde exvasado ejemplares (2): A6.880; B1.52 b. Vasitos cilíndricos con borde anular ejemplar (1): S2.283/6 4.11. Boles (Boletaris) Recipientes abiertos de paredes cóncavas y cierta altura, posiblemente para consumir o servir alimentos guisados, salsas y caldos. ejemplares (4): AS.497; B2.51; A6.884; S1.253 4.12. Grandes cuencos a. Cuenco de pared vertical ejemplar (1): S1.246 b. Cuenco de pared vertical y borde horizontal ejemplar (1): A3.17 c. Cuenco acampanado con decoración cordada ejemplar (1): S2.300 5. LAS ÁNFORAS Durante la presente campaña de prospección en Arva fueron recogidos diversos fragmentos de ánfora de producción local, principalmente de las formas Dressel20 y alguna Dresse123, más dos asas sueltas que hemos relacionado tipológicamente con la también bética Haltern 70. Cabe señalar además un fragmento de asa de ánfora vinaria, probablemente, de origen itálico. Como es sabido, el ánfora globular Dresse120 es el recipiente hispano más difundido del Imperio Romano. Su importancia nos viene dada por dos factores: la amplia difusión alcanzada por toda Europa occidental, especialmente densa en Roma y en las antiguas fronteras militares del Limes germánico y británico; la rica epigrafía escrita en este tipo de ánfora (sellos, tituli picti y grafitos). El Estado romano controló la parte más importante de la producción de aceite bético con el fin de abastecer a la población civil de Roma ya los ejércitos destacados en las fronteras occidentales del Imperio (Remesal 1986). La fabricación de esta ánfora ocupó a un centenar de alfarerías en la Bética, emplazadas en las orillas de los ríos Guadalquivir y Genil, dentro de los conventus jurídicos romanos de Corduba, Hispalis y Astigi (Ponsich 1974; 1979; Remesal 1977-78). Las primeras ánforas olearias de diseño globular están datadas en una fosa de Castro Pretorio (Roma) a comienzos del principado de Claudio, bien que el origen de estas ánforas se remonta hasta el reinado de Augusto con los tipos de cuerpo oval Oberden 83 y Haltern 71, concebidos como imitación de las ánforas olearias brindisinas de la República tardía. Las ánforas Dressel 20 pesaban vacías ca. 30 kg. Y solían contener ca. 70 kg. de aceite de oliva. Su fabricación y comercialización coexistió con un envase de aspecto idéntico pero de dimensiones más pequeñas, la Dresse120 parva. Conocemos estos envases a lo largo de toda sus etapas evolutivas, es decir desde época julio-claudia hasta la segunda mitad del s. III d.C., pero en cantidades reducidas9• El uso oleario de estos pequeños contenedores está confirmado con los tituli picti de Castro Pretorio que muestran el mismo esquema epigráfico de la Dressel 20. El valor más bajo de las cifras hispánicas escritas en este tipo de ánfora indica una tara de ca. 14 kg Y un peso neto de ca. 46 kg. de aceite. En un momento indeterminado de la primera mitad del s. III d.C., algunas alfarerías del Guadalquivir comenzaron a envasar aceite en un nuevo tipo de envase de pequeño tamaño, de aspecto marcadamente piriforme, conocido con el nombre de Tejarillo I (Remesal 1983a). Sabemos, por el pecio balear de Cabrera III 9 Véase algunos ejemplos de época de Claudio de Castro Pretorio (CIL XV 3630, 3649a, 3649b) y de Port-Vendres II (Colls et al. 1977: 85 y fig. 9.3) ; para mediados del s. III d.C. véase Cerda 1994: fig. U.b. 168 Dressel20 parva! Dressel20 Tejarillo 1 Dressel23 Frag. superior de ánfora 1? Cuello con arranque de asals 2 Borde con asals 5 Bordes Frag. borde/s 86 2 Asas 14 (6 sellos) Frag. asas 53 (20 sellos) 2 (2 sellos) Pies 6 Frag. pie 5 Tabla con la estadística de los materiales anfóricos recuperados. y por la excavación de uno de los hornos del alfar de El Tejarillo, que la Dressel 20 grande y pequeña se fabricaban y exportaban junto con la Tejarillo I a mediados del s. III d.C. (Bost et al. 1992; Remesal 1983a). Creemos que las formas bajoimperiales que conocemos con el término de Dressel 23 derivan de las Dresse120 parvae. Estas ánforas se datan a partir de contextos de finales del s. III e inicios del s. IV d.C. y perduran durante la quinta centuria, como ha quedado demostrado en el vertedero bajoimperial de Vila-Roma (Tarragona), que con un uso ligeramente anterior a la primera mitad del s. V d.C. ofrece una destacada presencia de estos contenedores béticos (TED' A 1989). A diferencia de las otras ánforas olearias, las Dressel23 no siguen una línea evolutiva convergente, por esto muestran importantes diferencias morfológicas, ya sea en el módulo como en la tara y, sobre todo, en los acabados, con gran variedad de perfiles en los bordes, distintos acortamientos del cuello, y con diferentes curvaturas y posiciones de arranque de las asas (Berni 1998: 57 ss.). La prospección arqueológica en la ciudad romana de Arva ha proporcionado un total de 178 fragmentos anfóricos con forma, la inmensa mayoría pertenecen a Dressel 20 (véase tabla). Siguiendo el modelo descriptivo desarrollado hace algunos años por S. Martin-Kilcher (1987), el estudio comparativo de los bordes permite ordenarlos en distintos momentos. Los perfiles más antiguos se identifican claramente con las producciones de mediados del s. I d.C. (3 ej.), siguen los característicos de la etapa antoniniana (13 ej.), tardo-antoniniana / severiana (9 ej.), y post-severiana (15 ej.) (fig. 8). De un total de 28 sellos documentados en asas sueltas o fragmentadas, 26 pertenecen a Dressel 20, en tanto que dos con los sellos QMCALLAIDIS y NIII aparecen en sendas asas de pequeño tamaño (la primera con una cresta exterior pronunciada) que pueden asociarse, tanto a Dressel 20 parva como a Tejarillo I. "~-, 91/3/115 91/3/116 91/9/140 Formas julio-claudias ~ I ? ~-11-------7"? • , o 91/A4/904 91/S1/262+265+268 911B7/99 Formas flavio-trajaneas 1-=P .. 1 I ( , , . 91/A1/952 911A4/977 o 5 cm. 91/A4/911 Formas antoninianas , 91/A5/917 911S1I261 91/9/138 Formas del s. 111 d.C. " 91/S2/326 91/S2/330 91/S2/331 Dressel 23 / Keay XIII C FIGURA 8: Bordes de ánforas Dressel 20 y Dressel23 hallados en Arva. 169 6. CORPUS DE LOS SELLOS ANFÓRICOS Organización del corpus Los sellos están ordenados por la letra que corresponde a la inicial del nomen, fácilmente identificable en las inscripciones triliterales, aunque con el riesgo de mala ordenación en los sellos de más de tres letras. En la transcripción de los sellos no se indica nunca los nexos ni los puntos, dado que siempre se encuentran dibujados. Todas las marcas están selladas in ansa. En la ficha descriptiva, a cada familia de sello se le ha dado un número, mientras que cada variante se identifica por una letra y en caso de existir más de un ejemplar de la misma variante se añade un número entre paréntesis para identificarlas. Las referencias básicas remiten a los eorpora más importantes que publicaron otros sellos idénticos u homónimos a los nuestros: Bonsor: Bonsor 1931. Callender: Callender 1965 CIL XV: Corpus lnscriptionum Latinarum Vol. Xv. Ponsich: 1: Ponsich (1974), 11: Ponsich (1979); IV: Ponsich (1991). Remesal: Remesal1986. Test.89: Blázquez, J. M. et al. 1994. La sigla D. recoge la datación contextual o tipológica (Tip.) del objeto, cuando no la hay se añade la fecha obtenida por otro paralelo (VP: si los paralelos son varios); L.B.: lugar del hallazgo; L.: lectura del sello tal como pensamos que deba desarrollarse. 1.MAEME BONSOR 249? CALLENDER 1001. CIL XV 2691g-h. L.: M. AE( ) ME( ) o M. AEM( ) E( ) a. L.H.: Sl/277 b(l). L.H.: S1I276 b(2). L.H.: S1I269+274 170 Tres sellos de la serie MAEME han sido hallados juntos en el sector SI, en donde la mayor parte de los fragmentos de bordes de Dressel 20 muestran perfiles antoninianos. No sabemos si las tres asas selladas deben ser datadas en este momento por el material contextual, o en un período posterior. Podemos relacionar estos tres ejemplares con el sello incompleto M[ ... ]ME, hallado por Bonsor en Arva (nr. 249), y con el recogido por Ponsich en AzanaqueCastillejos (Ponsich 1 81), localidad situada entre Arva y Lora del Río, en donde se han recogido otras marcas del Munieipium FZavium Arvense, como GANNIRVFINI (Ponsich I 80) y QFRMAED (Ponsich 1 95). De la composición formal del epígrafe se pueden recabar dos posibles lecturas: M. AE(lius) ME( ) o M. AEM(ilius) E( ); de ser la segunda la correcta, cabrá establecer una relación parental con el sello M. AEM(iZius) RVS( ) de Arva (Bonsor 186; Ponsich I 63 y 65). 2. FBA ... L.: F(igZina?) BA[. .. veZ F( ) B( ) A( )f ... a. L.H.: -/1009 Su lectura como tria nomina F. B( ) A( ) podría ser puesta en duda, al ser poco corrientes los nomina que comienzan por la letra 'B' en la onomástica latina. Sin embargo, el desarrollo F(igZina) BA{ ... sigue la forma epigráfica frecuentemente representada en los sellos béticos con nombre de alfarería. 3. ARVAPDVIC CALLENDER 130c. CIL XV 2712. L.: (portuJ ARVA P. D( ) VlC( ), ARVA P(ortu) D( ) VlC( ), ARVA P(ortu) D. V( ) lC( ) a. L.H.: PF2/105 Marca mal conservada, ef n° 6. 4. FRIVFSF ... L.: F( iglina) RIV( ensis) F( ) S( ) F( )[ ... a. L.H.: 11/150 )~RT1~ J I --~------_I ~------------------ Hemos optado por desarrollar la marca retrógrada FRIVFSF[ ... como F(iglina) RlV(ensis) F( ) S( ) F( ) [ ... , es decir un nombre de alfarería asociado a dos individuos con la inicial del nomen F( ). La forma epigráfica de esta pieza no es nueva. Conocemos otra estampilla con un diseño y contenido similar que incluye un nombre de alfar delante de la asociación de dos individuos con la inicial del nomen también en F( ), se trata del sello OF(ficina) SALS(sensis) F( ) S( ) F( ) P( ) (Berni 1996: n° 13). Da la casualidad que la Officina Salsensis y lafiglina Rivensis son, junto con la figlina Mediana y la de nombre Statianiensis, cuatro de las alfarerías de Arva que trabajaron simultáneamente para Q. F( ) R( )10. Este personaje de nomen F( ) ha sido relacionado con los integrantes de una importante familia terrateniente de Arva, los Fulvii, citados en una inscripción hallada en este municipium (CIL II 1064), datada tipológicamente en época de Adriano, y dedicada a Fulvius Carisianus, hijo de Attianus, nieto de Rusticus. De la littera K del Testaccio procede el titulus ~ CIL XV 3876 donde aparecen representados [J Fulviorum Carisianorum con Fulvius Rogatus, éste último individuo puede corresponder al reflejado en el sello QFR (Remesal1986: 59 y 62). De confirmase esta hipótesis, la actividad productora de Q. F( ) R( ) en los cuatro talleres de Arva podría datarse en la segunda mitad avanzada del s. II d.C. Justamente de este momento son dos sellos RIVES recogidos por Dressel de las litterae K y L (CIL XV 3128b), sondeos con fechas consulares de los años 179-180 d.C. Un marca QFRRIV de Nimega aparece en un ánfora de tipología del siglo III d.C. (Remes al 1986: n° 114). Nuestro sello FRIVFSF[ ... especifica por vez primera el término figlina delante de la palabra RIV( ensis), hasta ahora omitido en los ejemplares conocidos (CIL XV 2869b, CIL XV 3128a-c y Bonsor 291-293). 10 QFRSALS (CIL xv 2869c), QFRRIV (CIL xv 2869b), QFRMED (CIL xv 2869a), QFRSTSIP (CIL xv 2869d). 171 5.MHA •.. ? L.: M( ) H( ) A?[ ... a. L.H.: A6/667 Marca resellada, incisa y sin cartela, con la última letra dudosa. Tal vez corresponda a la serie MHAS o MHASCL (CIL XV 2904 ; Santiporce = Bonsor 370; Itálica = CIL II 4968). 6. III MINICIOR CALLENDER 1117. CIL XV 3030 a-e. Test.89, n0284. D.: primo mit. S. III d.C. L.: [JI MINICIOR(um) a(l). L.H.: A4/972 a(2). L.H. A5/920 a(3). L.H. S2/ 335 b. L.H.: A4/l014 i r® r------ -- C. L.H. A6/ 824 \ ~ -------- ~ \ iio(Q)R{t:/ -----------. ---- --------- \ Un apunte epigráfico destacable, derivado de la prospección arqueológica, es la confirmación de la actividad de los Minicii en Arva, tal como parecía deducirse por un ánfora Dressel 20 ostiense con el selloJII(trium)MINICIOR(um) en unasay en la otra P(ortu)ARVA (CIL XV 3030a). En consecuencia se confirma la alusión P( orto) ARV( ense?) de Callender (130), puesta en duda por Chic en base a un sello PARVA recogido por él en La Catria (Lora del Río), y que desarrolla, preferentemente, como variante de la conocida serie P. ANNI RVF(i, -ini) de este centro productor (Chic 1985: 69). El sello n° 3 de nuestro catálogo púede ser incluido en el grupo de ánforas cuyos sellos combinan la palabra P( ortu) ARVA con un tria nomina, siempre que se acepte una de las siguientes posibles lecturas: (portu] ARVA P. D( ) VIC( ), ARVA P( ortu) D( ) VIC( ), ARVA P( ortu) D. V( ) IC( ), etc. El termino P( ortu) es un rasgo epigráfico casi exclusivo de la producción de sellos de La Catria. Su uso y significado se vinculan a la organización del abastecimiento oleario de Roma y del ejército (Remesal1977-78; 1986: 50). Sabemos que a partir de Severo se alteraron las estructuras de la producción en la Bética. Por ejemplo, las ánforas de La Catria se sellan con PORTO y POPVLI, lo cual permite pensar en un aceite que se destinaría básicamente a la annona de Roma. La revolución severiana también trastocó las estructuras de la propiedad del área de Arva, sólo así se entiende que sus sellos adquieran relevancia en los centros receptores de Germania sólo en el s. m d.C. (Remesal 1986 : 62). A este punto, debemos preguntarnos si la indicación P( ortu) ARVA, que encontramos en las ánforas del Testaccio en la primera mitad del s. m d.C., guarda alguna relación con las reformas que hizo Severo del aparato annonario. Cinco sellos de la serie IJI(trium) MINICIOR(um), con tres variantes distintas, proceden del Sondeo 11, zona del conjunto artesanal del área sur oriental de la ciudad, donde se han descubierto las parrillas de dos hornos de planta circular, limitados por una misma estructura arquitectónica. Dos de los tres Minicii corresponden seguramente a los individuos registrados en la variante JI(duorum) MIN( iciorum) ACR( ) ET CAL( ) hallada por Dressel en el sondeo L del Testaccio (CIL XV 3029), donde se han obtenido dataciones desde época tardoantoniniana. Esta correspondencia epigráfica ha sido confirmada durante las recientes excavaciones del Testaccio, ya que ambos sellos aparecieron juntos en el estrato Nl/-120 post-severiano. Gracias a los nuevos materiales de esta serie recogidos en las campañas de excavaciones del Testaccio, hemos podido advertir un error en la lectura del segundo cognomina de la variante CIL XV 3029, que no es CN ?( ), como sugiere Dressel con grandes dudas, 172 sino CAL(); se trata de dos letras, 'A' y 'L', dispuestas tan juntas la una de la otra que el desgaste del pie de la 'L' llega a provocar el efecto engañoso de una 'N'. Esta corrección no revestiría importancia si no fuera por el hallazgo superficial en el Sector 05 de la marca QM]CALLAID[IS, que podemos leer Q. M( ) CALIAIDIS y relacionarla nominalmente con M(inicius) CAL( ). Este ejemplar presenta otra particularidad, aparece en una pequeña asa de ánfora, rasgo tipológico característico de la Dresse120 parva, y de la Tejarillo 1. Hasta ahora todos los paralelos conocidos para esta serie pertenecen a Dressel 20 y se caracterizan por una conservación deficiente del epígrafe, lo que ha dificultado en ocasiones su correcta lectura, como se observa en CIL XV 3000 con Q. M( ) CALlA/DI{ .... En Ehl, un ejemplar incompleto tiene una datación contextual tardoantoniniana (Baudoux 1986: 35), al igual que la posible variante epigráfica Q. M( ) CAL( ) de Colchester (Callender 149). Por primera vez tenemos argumentos para poner en evidencia las actividades comerciales de los Minicii en Arva, a finales del s. 11 d.C. 7. Q.M.CALLAIDIS CALLENDER 1476. CIL XV 3000. D.: Tip. seg. mit. s.m d.C. L.: Q. M( ) CALIAIDIS a. L.H.: 05/126; in ansa parva. Vide supra. 8. NIII aut I1IN BONSOR 242-244. CALLENDER 1198. CIL XV 3034a-c. Ponsich 1 95. D.: Tip. mediados s.m d.C. L.: N( ) JII vel III N( ) a(1). L.H.: B3173 a(2). L.H.: 22/170 a(3). L.H.: 4/122 b. L.R.: 24/181; in ansa parva. Cuatro sellos de la serie NIII pueden ser leídos de dos maneras distintas. Si se orientan como I1IN cabe pensar en la asociación de tres individuos de nomen N( ), de lo contrario entiéndase como la inicial de un nombre y un numeral, cuyo significado real desconocemos ll . Esta marca forma parte de las últimas descargas del Monte Testaccio, ocurridas a mediados del s. III d.C., cuando el aceite bético, como ya hemos dicho, se exportaba a Roma en tres envases diferentes y de capacidad complementaria: Dresse120, Dressel20 parva y Tejarillo I (la variante b corresponde a una pequeña asa que puede pertenecer a cualquiera de las dos ultimas formas citadas). Once ejemplares NIII aparecieron en los horti Torlonia, zona próxima a la vertiente septentrional del Testaccio, donde Dressel recogió también sellos y tituli picti de mediados del s. III d.C. Recientemente, las excavaciones del Testaccio practicadas en el depósito aislado Decio-Galieno han permitido constatar, por primera vez, este tipo de sello en el monte, en una yaciencia de los emperadores Valeriano y Galieno (ca. 253-255 d.C.). El contexto estudiado es como el obtenido en el pecio balear de Cabrera JII (post quem 257 d.C.). En esta nave oneraria se transportaba aceite bético de Arva, El Tejarillo y La Catria, en ánforas Dressel 20, Dressel 23 y Tejari1101. Así se desprende de la procedencia de los sellos recuperados, entre los cuales también la marca NIII (Bost et al. 1992: 121, fig. 19.3). 9.PNN BONSOR 218-230,235-241,318-319. CALLENDER 1358. CIL XV 3041a-z. PONSICH I 145 n054, 162 n064, 191 n0136. REMESAL n0184; Test,89, n0287. D.: post-severiano. L.: P( ) N( ) N( ) 11 Otros casos en CIL XV con semejante característica epigráfica son: NICXIII, VIR 1-III, CIII, FXIIII o FQXIIII, XIIIIHP, CSACXIIII. 173 a. L.R.: B7/104 b. L.R. A4/32 c. L.R. A3/24 d. L.R. B2/66 e. L.R.:12/1007 f. L.R.: 23/174 L.: PO NO SO g. L.R.: 23/175 L.: P( ) N( ) N( ) SI( ) aut S( ) I( ) h. L.R.: -/1010 Un total de ocho ejemplares PNN han sido recogidos durante la presente prospección. Se trata de una de las series epigráficas mejor documentadas, tanto en el Testaccio como en AndaluCÍa. El alto número de sellos PNN y la gran diversidad de variantes conocidas hasta hoy se debe a la vinculación de esta marca con más de un centro productor. En Arva, El Tejarillo, y Tostoneras, existe una organización o una relación con P( ) N( ) N( ) diversa que se expresa por tener sus propias variantes. Por ejemplo, en el Monte Testaccio PNN ha aparecido en algunas ánforas junto con el sello FIGMED, en otras con DFF; sabemos que lafiglina Mediana pertenece a Arva y los sellos DFF son únicamente de El Tejarillo. En la primera campaña de excavación del Testaccio el sello pudo ser datado en época post-severiana, asociado con textualmente a los tituli picti de la Ratio Fisci (Blázquez et al. 1994: nrs. 287290). 10. PNPHI CALLENDER 1359b. CIL XV 3043. Ponsich 1 LlII. L.: P. N( ) PH/( ). a. L.H.: S2/337 BIBLIOGRAFÍA AGUAROD, M.C. & AMARE, M.T. (1987), "Un alfar romano de cerámica engobada, común y lucernas en Tarazona (Zaragoza)". XVIII Congreso Nacional de Arqueología. Zaragoza, pp. 841-861. ALAR~AO, J. (1975), Fouilles de Conimbriga V. La céramique commune locale et regionale. Paris. AQUILUÉ, J. (1985), "Algunas consideraciones sobre el comercio africano. Tres facies características de la cerámica común africana de época alto-imperial", Empuries 47. ARTEAGA, O., BURGOS, A. (1990), "Una casa hispanorromana en Obulco. Excavación de urgencia en 174 Sello retrógrado con amplia presencia in hortis Torlonia (Roma), hallado también por Ponsich en Arva. 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