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Athenea Digital - num. 7primavera 2005Evaluación de los procesos de selección y formación de procesores talleristas en el programa de educación artística en el nivel básico Miguel Ángel Sahagún Universitat Autònoma de Barcelona [email protected] Estas líneas tienen como propósito describir a grandes rasgos la realización y los resultados de un proyecto de evaluación enmarcado en el ámbito de los recursos humanos. Como su título indica, el objeto de evaluación son los procesos de selección y formación. Una de sus características más interesantes es el entorno en el que se realiza la evaluación, un área de una organización pública que vincula la educación con el arte. De ahí que sea necesario, antes de tocar los objetivos, el diseño y los resultados del proyecto, hacer una breve descripción del contexto. El Programa de Educación Artística en el Nivel Básico (PROEA), que depende del Instituto Cultural de Aguascalientes, está dirigido a ofrecer talleres de danza, literatura, música, artes visuales y teatro a la población infantil que cursa la educación primaria en escuelas públicas del Estado de Aguascalientes, en México. Los talleres, basados en una metodología lúdica, tienen como fin contribuir a la formación integral del educando mediante su sensibilización hacia las diversas manifestaciones artísticas y el fomento de su creatividad. El PROEA, que está en marcha desde el ciclo escolar 2000-2001, funciona con base en un sistema rotativo: los Profesores Talleristas (así se llama a los docentes responsables de los talleres) de cada una de las cinco disciplinas artísticas que se imparten trabajan de forma itinerante, alternándose entre sí las escuelas a las que atienden. Desde sus inicios a la fecha en que el proyecto fue realizado (2003), el PROEA había ido incrementando el número de escuelas y grupos a los que atendía, al igual que la plantilla de Profesores Talleristas, llegando a un total 178 escuelas, 1,633 grupos y 182 profesores. El PROEA estaba integrado por un Coordinador General, cinco Coordinadores de Área (uno por cada disciplina artística) y los colectivos de Profesores Talleristas por cada una de las disciplinas. Desde las fases de preparación del PROEA, la capacitación y la selección fueron procesos a los cuales se dedicó atención, tiempo y recursos considerables. Como punto de partida, había una apuesta por buscar personas que acercaran a un perfil muy específico: creadores o ejecutantes de la disciplina artística sobre la cual fueran a impartir talleres, de preferencia con algún antecedente en el trato con niños. La idea era, citando textualmente una frase que aparecía en documentos y conversaciones, “llevar al artista al aula”. El esquema de selección y formación planteado consistió entonces en reclutar personas que se adecuaran en alguna medida al perfil, para luego introducirlos en una serie de talleres y cursos, dirigidos a proporcionar un cierto bagaje pedagógico y a manejar algunas técnicas específicas ligadas a cada disciplina. Desde el principio, selección y formación fueron procesos imbricados, prácticamente inseparables. Llegado el cuarto año de funcionamiento del PROEA, comenzarona converger algunas cuestiones: la plantilla de profesores había crecido y de la misma forma, las habilidades y conocimientos de muchos de los profesores también habían mostrado un desarrollo notable que podría implicar nuevas necesidades. Además, el trabajo que los docentes estaban realizando comenzaba a trascender los límites del propio PROEA; frecuentemente eran solicitados para realizar talleres o proyectos específicos en otros espacios. Por otra parte, los procesos de selección y formación, que en la práctica parecían funcionar de forma adecuada, no contaban con criterios y procedimientos explícitamente definidos, lo cual dificultaba el