Full text
1 Viajes comerciales de intercambio en el departamento de Antofagasta de la Sierra, Puna meridional argentina: pasado y presente. Silvia P. García1* Diana Rolandi* Mariana López Paula Valeri Instituto Nacional de Antropología - Buenos AiresArgentina Los viajes hacia valles interserranos a lomo de mula fueron una experiencia compartida por todos en esta región de la puna argentina, hasta hace veinte años. En este trabajo se relacionan los datos obtenidos a través de entrevistas a informantes en el departame nto de Antofagasta de la Sierra, con los surgidos tras la consulta de las Actas del Registro Civil y se arriba a conclusiones respecto de los vínculos de parentesco que unieron a quienes comerciaban e intercambiaban mercaderías producidas en alturas diferentes. También se compara la situación de entonces con la actualidad. En la capital del departamento los viajes de intercambio han desaparecido casi en su totalidad, en cambio en otras poblaciones del mismo departamento se han modificado incluyendo en ellos a las mercaderías obtenidas por compra y utilizando la sal como principal elemento de canje. Presentación Nuestro trabajo quiere describir la organización y finalidad del comercio realizado hasta hace pocos años a lomo de animal, hoy en día restringido a los poblados más aislados, y su relación con el establecimiento de vínculos sociales y de parentesco entre poblaciones de altura de la Puna argentina y las de los valles interserranos. Para ello nos valdremos de los datos obtenidos principalmente en la Villa de Antofagasta de la Sierra y en la aldea de El Peñón por medio de entrevistas informales a 30 pobladores en viajes de campo realizados entre 1995 y 2001, y de la información lograda tras la consulta de las Actas del Registro Civil a partir de 1902. El área donde se realizó la investigación Aspecto físico Antofagasta de la Sierra es un departamento que se encuentra ubicado al norte de la 1* [email protected] Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5 http://revista-redes.rediris.es
2 provincia de Catamarca, cuya capital es San Fernando del Valle de Catamarca distante 590 km. de Antofagasta de la Sierra. El departamento limita al Norte y al Este con la provincia de Salta y al Oeste con Chile. Su ambiente es lo que se denomina desierto de altura y está ubicado en el sector meridional de la puna andina. La altura sobre el nivel del mar en la que se encuentra todo el departamento oscila entre los 3200 y los 4400 metros. El clima es árido, con precipitaciones de régimen estival, de diciembremarzo, siendo los valores promedio anuales inferiores a 100 mm. La temperatura media anual es de 9,5º C y existe una gran amplitud térmica diurna y estacional. Se pueden distinguir tres sectores ambientales: 1) fondo de cuenca, entre 3400 y 3550 m. s. n. m., con sectores de vega, tolar y campo. Es en este ámbito, que cuenta con agua permanente, madera para leña y cubierta vegetal para pastoreo, donde se concentra la mayor densidad de población; 2) sectores intermedios, entre 3550 y 3800 m. s. n. m., con una vegetación de tola y vegas, zona importante de tierras aptas para la agricultura y el forraje; 3) alta puna, entre los 3800 y los 4600 m. s. n. m. con escasa cobertura vegetal, y con pastura sólo para camélidos: llama y vicuña. El departamento tiene una superficie de 28.098 km2 y está escasamente poblado: 923 personas (según el Censo Nacional de Población y Vivienda 1991 y cerca de 1400 según datos provisorios del Censo 2001), lo que significa una densidad de la población de 0,03 habitantes por km2, siendo prácticamente mitad varones y mitad mujeres. Las tierras del Departamento son fiscales. Por ocupación de muchos años se han obtenido títulos y éstos o el derecho a ocupación, se transmiten en herencia a los hijos. Caracterización sociocultural Tradicionalmente los pobladores de Antofagasta han sido criadores de ovejas y llamas y comerciantes de burros, vacas, ovejas y coca. La caza de chinchillas y vicuñas fue muy importante tanto en épocas prehispánicas como en épocas coloniales y durante el s. XIX y principios del s. XX (ver Holmberg, entre otros). La caza desmedida estuvo cerca de provocar la extinción de esta fauna. Desde hace unos cuantos años la vicuña es una especie protegida y su caza y comercialización están prohibidas. Por esta razón su Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
3 importancia en la dieta o en la economía es prácticamente nula. El pastoreo en cambio siguió y sigue siendo definitorio respecto de muchos aspectos de la cultura. Las mujeres se dedicaban principalmente a la cría del ganado y a la artesanía del tejido mientras los hombres eran los encargados de conseguir el dinero y los elementos necesarios para la supervivencia, que no se podían obtener en esas alturas desiertas. Para lograr esto, el trabajo en minas y canteras y la organización y realización de viajes a zonas bajas más fértiles fueron sus actividades primordiales. Los niños de ambos sexos ayudaban en sus primeros años en el cuidado del ganado, pero al crecer las mujeres colaboraban más con sus madres y los varones acompañaban a los hombres mayores en las caravanas y realizaban los escasos trabajos de agricultura que se podían llevar a cabo a 3500 metros de altura. Esta división sexual del trabajo traía como natural consecuencia una mayor permanencia de las mujeres en las zonas de Puna: ellas llevaban a cabo una cierta trashumancia estacional, de acuerdo a las necesidades del ganado. Aunque hubo y hay hombres que cuidaban ovejas y llamas y mujeres que hacían viajes, éstas son aún las dueñas del ganado y quienes deciden acerca de su utilización. En Antofagasta, los bienes paternos no se reparten por igual entre los hijos sobrevivientes. La mejor parte de la vega, la vivienda y/o una parte mayor del rebaño es destinado al “shulka” - hijo/a menor -, o el que hubiere cuidado a los padres en la vejez. Es un indicador importante respecto de la mayor dedicación femenina al ganado el que hay muchas más mujeres que hombres beneficiarias de esta diferencia. Las hijas mujeres permanecieron más cerca del hogar paterno/materno porque se dedicaban al pastoreo del ganado. Los hombres, en cambio, estaban gran parte del año ausentes, porque trabajaban por dinero en la minería (o en otras actividades que los llevaran fuera del ámbito puneño) o porque estaban realizando viajes para intercambiar lo producido en la zona. Los viajes y el comercio Podemos hablar de dos categorías de viajes: una se mantuvo vigente hasta las primeras décadas del siglo XX, y la otra, continuó hasta hace pocos años desde Antofagasta y Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
4 continúa hoy desde El Peñón. A la primera corresponden los viajes que podríamos llamar estrictamente comerciales. Sus destinos eran los vecinos países de Bolivia y Chile y el objetivo fue llevar animales para vender y traer hoja de coca o dinero. Estos eran viajes largos, de uno o dos meses de duración. A Chile se llevó ganado vacuno y lanar necesario, durante el siglo XIX, para alimentar a los habitantes de los pueblos y centros mineros en pleno auge entonces. Comerciantes chilenos venían a comprar ganado y contrataban arrieros para que los llevaran. Los viajes a Bolivia terminaban en la lejana feria de Huari donde se intercambiaban burros por dinero: “plata blanca” o “boliviana”, o por coca. La coca se vendía en Antofagasta. A veces esta coca boliviana llegaba a Antofagasta con los viajeros que habían ido a Chile, pues era y es más fácil pasar la frontera con contrabando desde Chile que desde Bolivia. Ninguno de los actuales pobladores que han sido nuestros informantes en este tema han realizado estas travesías. Los adultos de hoy recuerdan lo que padres y abuelos les han contado. En estos viajes no participó ninguna mujer. “Mi viejo llegó a Huari con burros, 30 días de ida y 30 días vuelta. Traían coca y plata blanca. Llevaban 30 ó 40 burros y volvían con 10 ó 20. A veces llevaban 100 ó 200. También iban a Chile: Toconao, Calama, Peine. 6 ó 7 días. Llevaban corderos y a veces vacunos que se compraban en Villavil, Belén o Laguna Blanca” (A. F., 1996). Estos viajes entonces, realizados a los dos países con los que Antofagasta ha tenido mayor relación, no comprometían la producción familiar, redituaban dinero y no alimentos, y fueron importantes en tanto se explotaron los minerales en el norte de Chile y en Bolivia, actividad para la cual fueron útiles los burros de carga. La segunda categoría de viajes a la que nos referimos arriba sí ha sido parte de la experiencia de la mayoría de los actuales pobladores y son los realizados a los Valles Calchaquíes en la provincia limítrofe de Salta y a los Valles Serranos de dos departamentos de la provincia de Catamarca a la cual pertenece hoy Antofagasta: los de Tinogasta y Belén. Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
5 La Villa de Antofagasta se encuentra a 3500 m. de altura, la aldea de El Peñón a 3580 m. y tanto los Valles Calchaquíes como las zonas de Belén y Tinogasta, a las que llegaban más frecuentemente, se encuentran entre los 1400 y los 2200 metros. Desde El Peñón, todavía hoy en día se realizan viajes a puestos y estancias ubicados a gran altura, aunque solamente a aquellos donde no llega una ruta de vehículos. Los hombres realizaban estos viajes para intercambiar lo producido por la unidad doméstica durante algunos meses, o durante el año - tarea que también realizaron algunas intrépidas mujeres -, o como “fleteros” o peones de acopiadores locales que les pagaban poco más que la comida. En estos casos las caravanas de burros eran más numerosas y llevaban predominantemente lana y tejidos. Los antofagasteños no recuerdan haber realizado estas travesías con llamas cargadas. Los viajes se efectuaban dos o tres veces al año y, según la estación, se prefería uno u otro destino. Todos viajaban en Cuaresma o Semana Santa hacia los valles Calchaquíes de Salta o a la zona de Fiambalá (Tinogasta) para traer fruta y verdura frescas y pasas de uva o de higo que fueron, junto con el fruto de la algarroba, la golosina de los niños de Antofagasta. Otra caravana se organizaba después de la esquila o “cosecha” de lana en noviembre preferentemente al Departamento de Belén, en el cual había más demanda de lana y se pagaba a mejor precio. Si era necesario y había algo que vender o trocar se llevaba a cabo un nuevo viaje en pleno invierno. Este era el peor, el más largo y sufrido. Se oyen aún casos de pobladores sorprendidos por tormentas de viento blanco, muertes de hacienda y arrieros por las heladas y amputaciones de miembros congelados: “A V.F. se le heló toda la tropa en Aguas Calientes... Esto es cerca de la Cordillera. Lo consideraron desaparecido, no lo veían a V.F. Pero la mula nunca pierde el tino. Hay que darle rienda y ella sigue por el camino. Al día siguiente llegó a Paicuqui. Se le helaron los pies... Al otro día fueron a ver y toda la tropa estaba helada. Quedó la “huesería”. (J.G., 1997). La producción familiar era lana, hilados, tejidos, sogas, hondas, peleros, pullos, chalona y Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
6 charqui (o sea, carne conservada en sal) de llama u oveja, cueros, hierbas medicinales2, alumbre3, “coipa”4, carne fresca y sal. Esta última se obtenía al atravesar algunas de las salinas que se encuentran en el camino hacia cualquiera de los tres destinos mencionados arriba. Se intercambiaban estos productos por frutas y verduras frescas o secas, harinas o granos de maíz y trigo sin moler. Trocaban sus hierbas puneñas por las de los valles y trataban de adquirir todo lo que no podían obtener en la altura. El trueque se realizaba a veces por medida: “almo por almo” (almud por almud): uno de sal por uno de maíz, o bien costal por costal: se vaciaba uno de lana y se lo llenaba con maíz. Según uno de nuestros informantes una maleta tejida o un pullo (manta tejida) se cambiaba por lo que podían cargar dos animales de granos o harina criolla (50 a 70 kg. cada animal). Algunas veces se pesaba la carne y se cambiaba por la misma cantidad de kilos de grano o harina. Otras, se vendía algo y con ese dinero se compraba otra cosa: alimentos, enseres, ropa. El trueque era lo que primaba y hasta los animales de tiro y silla se conseguían así5. Los viajeros se dirigían a lugares conocidos y trasmitidos de unos a otros. Se repiten los nombres de dueños de almacenes o comerciantes que podían alojar a los caravaneros en sus dependencias. A veces les cobraban el pastaje de los animales y otras no. Nunca les cobraron por dormir en esas dependencias. Si alguna vez subían a Antofagasta sus huéspedes los atendían también gratuitamente. En ocasiones al bajar dejaban los productos y al subir se recogían las mercaderías trocadas. Nadie viajaba sólo. Al menos dos adultos - muchas veces hermanos o padre e hijo -, y a veces varios más, unían esfuerzos y producción familiar. Los burros quedaban en las afueras de los pueblos y los arrieros, salvo excepciones, no 2 Cipolletti consigna formas de trueque de las hierbas medicinales en el caso de la puna jujeña (1984:516-17) 3El alumbre se usó desde antiguo como mordiente para teñir la lana. Se comerció, al menos desde el s. XIX a Belén, Tinogasta y Valles Calchaquíes. (Reichert,1907:80-81). 4 La “coipa” es un carbonato de soda. Compuesto de carbonatos neutros y cloruro y sulfato de sodio ( ver Reichert, op. cit.:64). Se usó y se usa para lavar y para cocinar; por ejemplo, para hacer mazamorra (postre de maíz partido). 5 D. Browman considera que, en los Andes, las tasas de intercambio estables (volumen igual por volumen igual o peso igual por peso igual) que pueden comprobarse desde el siglo XVI, son uno de los mecanismos para lograr el equilibrio en las transacciones. (Browman,1994:27 y ss). Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
7 entraban a ciudades importantes: trocaban o vendían antes de llegar a ellas. Fue en cierta forma un comercio “privado”, nunca se establecieron en ferias o en plazas, llevaban su carga a almacenes o casas conocidas y allí intercambiaban. Además de la carga para vender se llevaba lo necesario para comer esos días. Era comida sencilla: lo requerido para hacer una sopa, algo de carne, té o café. Los niños servían para “atajar” a los burros que, en algunas bajadas, podían desbarrancarse. Por lo tanto, ellos hacían buena parte del camino a pie. Algunos mayores hacían lo mismo (D. R.,1996, E.C.,1997). En los destinos finales se comerciaba lo más rápido posible y se volvía. No había tiempo para ocuparse en otra labor que no estuviera vinculada al intercambio comercial ni se participaba en ningún tipo de celebración. En el caso de otras zonas altas (como Perú) era común que los fleteros se emplearan en tareas diversas en los valles más bajos, tanto alquilando sus llamas en tareas de los agricultores, como trabajando ellos mismos en las cosechas. Solamente uno de nuestros informantes trabajaba en los valles cuando necesitaba dinero para sobrevivir, pero se trata de un poblador que se dedicó en forma exclusiva al comercio ambulante (C.M., 1998). En las cumbres de toda ruta había una “apacheta” en la que todos sin excepción ofrecían algo a la Pachamama: coca, alcohol, o una piedra, y pedían tener un buen viaje, llegar al final de la travesía o, en las expresivas palabras de una informante: “que se acorten los caminos” (E. C., 1996). Los viajes y el parentesco La información que hasta aquí hemos volcado, ha sido obtenida en forma predominante a través de entrevistas con los actuales pobladores. Al cruzar estos datos con los que hemos conocido consultando las Actas de Matrimonio, Nacimiento y Defunción del Registro Civil desde 1902, y con la información recabada al confeccionar árboles genealógicos, nos ha resultado muy interesante comprobar la tan conocida hipótesis de una relación que excede lo meramente comercial (Ver, entre otros, Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
8 Inamura 1986, Flores Ochoa 1980 y Burchard 1980). Los viajes de los que hemos hablado y que insumían entre 4 y 5 días para bajar, 4 días para las transacciones comerciales, y otros 4 ó 5 días para subir, requerían de paradas en sitios donde hubiera agua para hombres y animales. Allí descansaban burros y arrieros después de que los hombres aliviaban de sus cargas a las bestias. “En las paradas conversábamos sobre otros viajeros, de los vientos, la nieve... con quién había viajado el viaje anterior a Angastaco, con quién se habían encontrado...” (J.M.D., 1996) Estos sitios eran más o menos los mismos para todos. En algunas vegas había habitantes con los cuales tenían una relación en parte comercial, en parte familiar, según lo atestiguan a veces nuestros informantes y a veces el Registro Civil. Si tomamos como ejemplo solamente las localidades que aparecen mencionadas en las Actas de Matrimonio como lugar de nacimiento o domicilio de los contrayentes o sus padres, hay más de 19 nombres que coinciden con sitios que eran destino final o paradas intermedias de las caravanas. Veamos algunos casos: En 1903 se casan, en Antofagasta, Balvina Reales de El Peñón con Nicasio Ramos del mismo pueblo. La contrayente es hija de Maclovia Reales, domiciliada en CarachiPampa. El Peñón podía ser la primera jornada en el viaje a mula hacia el departamento de Belén, y CarachiPampa la primera jornada tanto desde El Peñón como desde Antofagasta para llegar al departamento de Tinogasta. Isabel Quipildor, nacida en Molinos, es la madre de Francisco Morales nacido en La Sala, Fiambalá, quien en 1906 se casa en Antofagasta con Dominga Suárez nacida también en La Sala pero domiciliada en la Villa de Antofagasta. Como sabemos, Molinos, en los Valles Calchaquíes, fue destino de muchos viajes de los arrieros de Antofagasta y La Sala es una pequeña localidad del norte del Departamento Tinogasta en la que comerciaron muchos puneños. Cuarenta o cincuenta años más tarde, siguen apareciendo estos vínculos: En 1947 Tadeo Guzmán de Antofagasta de la Sierra se casa con María Muñoz nacida y Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
9 domiciliada en Saujil, uno de los destinos preferido en los viajes hacia Tinogasta. En 1956 Alfonsa Chaile nacida en Luracatao, hija de Tránsito Chaile nacido en Compuel, se casa con Atanasio Cerpa de Antofagasta de la Sierra. Luracatao hasta hoy en día es un destino importante dentro de los Valles Calchaquíes (Salta) y Compuel era la tercera o cuarta jornada en el camino a esos mismos valles. Por otro lado, Chaile es el apellido de comerciantes que compraban o cambiaban a los arrieros. (Ver Mapas al final del trabajo). En los árboles genealógicos, en los que hemos registrado cerca de 200 nombres, además de comprobar el origen extra-puneño de parte de la población actual, volvemos a encontrarnos tanto con antepasados como con descendientes nacidos dentro del área de influencia de estos “caminos de herradura” (de cabalgaduras), especialmente del que llevaba hacia Tinogasta: A. R. nació en La Mesada, Tinogasta, de familia oriunda de El Peñón (Departamento Antofagasta) y allí tuvo hijos. Subió más tarde a CarachiPampa y finalmente en 1952 se casó son S.M. en Antofagasta de la Sierra, donde aún viven. El marido había nacido en La Ciénaga, Tinogasta, y residía en la Villa de Antofagasta de donde era oriunda la familia de su madre. Los hijos de la primera unión de A.R. viven en Medanitos, los otros en Antofagasta y en Belén. Y finalmente, los 30 informantes, a quienes entrevistamos respecto de este tema, lo confirman. El límite entre “conocido”, “pariente” o “amigo” no es muy nítido. A veces, según la información de Registro Civil nosotros sabemos que son parientes algunos que no se consideran tales. Además, muchos de nuestros informantes dejaron de viajar en la adolescencia, viajaban aún con adultos y no saben precisar el grado de parentesco o amistad que los unía con los que comerciaban. Nuestra hipótesis es que en algunos casos los parentescos remotos dejaron de considerarse lazos de familia y se tuvieron por amigos o conocidos con quienes se siguió comerciando. En otros casos la relación de amistad y comercio previa favoreció la realización de un matrimonio que convirtió esa relación en familiar, como en el caso de los Chaile.6 6Aunque sería tema para otro trabajo quisiéramos consignar que en nuestra zona las uniones transitorias y los hijos productos de ellas, fueron aceptadas socialmente al menos desde mitad del siglo XIX. Las Actas de Nacimiento y las bautismales a partir de 1849 registran siempre un altísimo porcentaje de hijos naturales y, por lo tanto, un igualmente alto grado de transmisión del apellido materno. De todas maneras, los descendientes saben quiénes y de donde fueron sus progenitores varones. También en estos casos esta información nos remite a los valles de Tinogasta en primer lugar, de Belén y a los Calchaquíes de Salta en menor medida. Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
16 sur y a la Ciénaga. Es cambiada por manzanas, pasas de higo y de uva, zapallo angola, maíz y otros, se dice que debe ser “apreciada por ambas partes”, o sea, comprador y vendedor deben acordar su valor en relación a los otros productos. Las uvas y pasas de uva al llegar a la puna se vuelven a trocar por otros productos por ejemplo carne fresca, animales vivos (llamas, ovejas o cabras) o lana. Aunque habitualmente la hacienda que los pobladores llevan a El Peñón se compra con dinero, pueden conseguirse también por trueque en buenas condiciones para los viajeros puesto que las frutas en la altura se han valorizado y ya se “aprecian” a 1,50. La carne que no se consume es entregada junto con la lana a una tejedora a cambio de piezas ya tejidas que inician otros circuitos de intercambio a través de los camiones o de los acopiadores de tejido. También se “trajina” ropa, remedios, yuyos y “chucherías” para cambiar por papa, maíz, frutas, frutas secas, quesos. En la gran mayoría de los casos – en lugares como Pampa Llana, Río Grande, Cardones, Laguna Blanca, La Ciénaga, Antinaco - los viajeros se alojan en la casa de algún amigo o conocido que les brinda cama sin cobrarles la estadía. Siempre debe ser un lugar con agua y pasto para los animales por el cual a veces, pagan. En otras ocasiones pasan la noche a campo abierto o resguardados en una pirca7. Sólo en Ojo de las Cortaderas y Manantiales parecen pagar por un alojamiento nocturno y uno de nuestros informantes tiene “un rancho” en el salar de Pairique, en el cual él y algún hijo que lo acompañe, pueden dormir. Los viajeros están protegidos. En los caminos que recorren hay apachetas donde acostumbran hacer ofrendas a la Pacha. Allí dejan coca, alcohol, cigarrillos y harina cocida que llevan preparada. Durante la “corpachada” se le pide a la Pachamama8 que el viaje sea bueno y que de “tiempo” para hacer las diligencias porque hay que volver rápido y algunos meses, sobre todo agosto, son bravos. Una apacheta importante y concurrida por los comerciantes es la de Abra del Bayo, situada en el camino hacia Laguna Blanca, detrás de un cerro. 7 Pared rústica hecha por lo general de piedras. 8 “Corpachar”: ofrendar a la “Pachamama”, la madre tierra. Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
17 “Yo siempre le pido así (a la Pacha)... que me ayude, que ande bien, que haga buen negocio para lo qui llevo” (F. Q. 2001). La frecuencia de los viajes es muy variable. De los consultados por nosotros, el de más edad (mayor de 60) sólo viaja una vez al año y hacia Fiambalá. Los jóvenes lo hacen más seguido (dos o tres veces) y uno de ellos todos los meses emprende la travesía pero solamente a los lugares más cercanos: Laguna Blanca y los puestos y estancias ubicados hacia la provincia de Salta son sus destinos. Como vimos, la sociedad de consumo que se impone a través de los medios masivos a una sociedad en extremo austera como fue la puneña, y la posibilidad de trasladarse y trasladar productos a través de un camino para vehículos, no han logrado eliminar en forma definitiva al trueque como forma de intercambio. Las transformaciones, entre las cuales no es la menor la de poder conseguir dinero sin salir de las poblaciones a las que llegan camiones gracias a la ruta, han afectado en primer término a la capital del departamento. En el caso analizado de El Peñón, aunque es obvio que estos viajes siguen estrechando vínculos antiguos y anudando nuevos, su incidencia en las relaciones de parentesco, todavía nos resulta incierta por carecer de suficientes datos. Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
19 TABLA 2 : Viajes desde El Peñón en la actualidad Paradas Duración de las Jornadas Productos que llevan Productos que traen Lugar donde se duermen 1. Pairique 2. La Cieneguita 3. Aparoma 4. Leislé 5. Pampa Llana 6. Río Grande 7. Cardones 1. 1 día más 3 o 4 días en el lugar. 2. 8 horas 3. 8 horas 4. 6 horas 5. 8 horas 6. 1 día 7. 1 día, se queda 3 o 4 días -Sal -Pasas de higo y de uva traídas de Fiambalá. -Ropa -Rica rica -18 a 20 animales -Llamito -Maíz -papa -Cebolla 1. Alojamiento 2. En el campo, en una pirca. 3. Pirquita. 4. Campo 5. Casa de un amigo 6. Casa de un amigo 7. Casa de un amigo 1. Pairiqui 2. Ojo de las cortaderas 3. La Mesada 4. Antinaco/ Palo Blanco/ Medanitos 1. Se queda 2 días 3. 1 día 5. 2 días -Sal -20 o 15 animalitos -Pelones -Orejones -Zapallo angola -Queso -Nuez -Manzanas -Pasas de higo y de uva 2. Alojamiento, vega y pasto para los animales 1. Cavi 2. Laguna Blanca 3. Aparoma -Pasas de uva -Llamas 2. Casa de los Escalante sólo conocidos, no parientes 1. Cavi 2. Corral Blanco 3. Laguna Blanca 4. Aguas Calientes 1. 13 horas/ 20 Km 2. 1 día 3. Se queda 10/ 12 días -Ropa -Remedios (geniol) -Animales muertos (pocos) -Hilos y Lanas -Yuyos - Hacienda (ovejas y llamas) 3. Casas de conocidos sin pagar 4. Es un puesto 1.Pairique 2. Manantiales 3. Ojo de las Cortaderas 4. Ciénaga 5. El Peñón 1. Se queda 3 o 4 días. 2. 10/12 horas 3. 10/12 horas 4. 10/12 horas Se queda 2 o 3 días 5. 3 o 4 días -Sal -Yuyos: copa, espinillo, pupusa, boldo -Charqui y chalona (a veces) -Pasas -Uvas -Zapallos angola -Yuyos “de abajo” 2. Peña o alojamiento 3. Al campo 4. Casa de algún conocido o amigo 1. Pairique 2. Agua de Médano 3. Quebrada de Chuquisaca 4. El Delgadito 5. La Ciénaga 6. Antinaco 1.½ hora paró 2 días 2. 13 horas 4. 8 horas 5. 5 horas 6. 4 horas -Sal -Yuyos: copa, espinillo, pupusa, boldo -Charqui y chalona (a veces) -Pasas -Uvas -Zapallos angola -Yuyos “de abajo” 4. Casa de Pedro Reales, delegado municipalidad de la Ciénaga. No pagó. 5. Casa de Don Sixto González 6. Casa de Jesús Salgado, un amigo. 1. Cavi 2. Peñas Blancas 3. Laguna blanca -Ropa -“Chucherías” -Remedios - Hacienda chica: ovejas, cabras y llamas. Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
20 Conclusión Quisiéramos finalmente sintetizar lo que hasta ahora, a través de la información recogida en Antofagasta de la Sierra y de la consulta de las Actas del Registro Civil y Parroquial, podemos afirmar. La actual población de la Villa parece conformar un gran árbol genealógico. Todos sus integrantes están emparentados entre sí. Al consultar el Registro Civil vemos que los extraños al grupo y relacionados a ellos por lazos de matrimonio, provienen de localidades vinculadas a los caminos de herraduras por los cuales los antofagasteños comerciaban. Los destinos de estos viajes han ido cambiando desde fines del s. XIX y hasta el final del s. XX. Los viajes a Chile y a Bolivia han desaparecido y consecuentemente, los parentescos que en el s. XIX parecen haber sido muy estrechos. Durante el siglo XX los viajes fueron acentuando su carácter familiar y los destinos fueron los valles fértiles de la República Argentina. A estos valles y a las localidades intermedias nos remiten los lugares de nacimiento de los que no eran oriundos de los caseríos y pueblos del Departamento Antofagasta. En cuanto al presente, los viajes han mermado considerablemente y, como dijimos antes, no es necesario viajar para obtener lo que no se produce en la puna. Simplemente hay que esperar que vengan los camiones y, por dinero o por productos, adquirir lo que se desea. De todas maneras y desde los pueblos menos comunicados se siguen organizando viajes a veces, bastante riesgosos, como es el que lleva hacia Fiambalá. En el caso que hemos considerado, creemos que estos viajes de intercambio siguen siendo redituables gracias a la disponibilidad de sal gratuita. En otros casos, residir cerca del camino vehicular se convierte en la ventaja de los que inician el viaje de intercambio. Pueden, por esta razón, acceder a mercaderías que venderán en los puestos y estancias alejados de tales caminos. Como en otros países de América, castigados por los avatares de una economía monetaria incontrolable para la población, la persistencia del trueque –e incluso su reciente instalación como mecanismo de intercambio en zonas donde hasta hace poco Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
21 no existíapermite un espacio de cierta seguridad para obtener al menos lo necesario para subsistir. El hecho de ser un comercio que depende fuertemente de las relaciones personales - amigos, parientes, conocidosle añade un “valor agregado” que puede permitir enriquecer una caracterización social y cultural. Dicho con otras palabras el estudio de las relaciones parentales, de amistad y comerciales y sus redes a través de las unidades familiares y en los viajes, aportan datos indispensables para la descripción y análisis de la estructura social de un ámbito bastante extenso de América del Sur: el altiplano andino. Agradecimientos: A los pobladores de Antofagasta de la Sierra y de El Peñón. Bibliografía Brackenbush, Luis 1990. (1883) Por los caminos del Norte. Universidad Nacional de Jujuy. San Salvador de Jujuy. Browman, David. (1994) “Información y manejo de riesgo de los fleteros de llamas en los Andes centro Sur” en Zooarqueología de camélidos, 1,1, pp.23-42. Burchard, Roderick (1980). “Exogamia como estrategia de acceso a recursos interzonales: un caso en los Andes centrales del Perú” en Parentesco y matrimonio en los Andes. Mayer, E. y Bolton, R. (ed.), pp. 593-617. Cipolletti, María Susana.(1984) “Llamas y mulas, trueque y venta: el testimonio de un arriero puneño” en Revista Andina. Centro de Estudios Rurales Andinos “Bartolomé de Las Casas”, Cusco, Perú. Año 2, n°2. Flores Ochoa, J. y Yemira D. Najar Vizcarra. (1980) “Un aspecto del parentesco de los Pastores de la puna alta” en Parentesco y matrimonio en los Andes. Mayer, E. y Bolton, Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
22 R. ed., pp. 481-492, Pontificia Universidad Católica, del Perú. Flores Ochoa, Jorge (1977). “Pastoreo, tejido e intercambio” en: Pastores de Puna, Lima, Instituto de Estudios Peruanos, pp. 133-154. García, Silvia y Diana Rolandi (1999) “Viajes comerciales, intercambio y relaciones sociales en la población de Antofagasta de la Sierra, puna meridional argentina” en Propuestas para una antropología argentina, V, Bs. As. Holmberg, Eduardo (1900) Viaje por la Gobernación de los Andes. Buenos Aires, Imprenta de “La Nación”. Inamura, Tetsuya (1986) “Relaciones estructurales entre pastores y agricultores de un distrito altoandino en el sur del Perú” en Etnografía e Historia del mundo andino. Shozo Masuda, (ed.) Universidad de Tokio. Juvenal Casaverde, R. (1977) “El trueque en la economía pastoril” en Pastores de Puna, Lima, Instituto de Estudios Peruanos, pp. 171-192. Reichert, Fritz (1907) Los yacimientos de boratos y otros productos minerales explotables del Territorio de Los Andes (Puna de Atacama.) Buenos Aires, Anales del Ministerio de Agricultura, Talleres de Publicaciones de la Oficina Meteorológica Argentina, t. II, n°2. Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
23 ANEXO: Mapas Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5
24 Redes - Revista Hispana para el análisis de redes sociales. Volumen 2#5