La Entomología, ¿Una ciencia en crisis?
Abstract
Bach de Roca, Carmen
Full text
Boln. Atoe. esp. Ent, 15: 1991: 11-27 ISSN: 0210-8984 La Entomología, ¿una Ciencia en crisis?* C. Bach Dignísimas autoridades. Queridos compañeros y amigos: Cuando el Coordinador del IV Congreso Ibérico de Entomología a celebrar en Sant Feliu de Guíxols (Gerona), del 1 al 4 de noviembre de 1990, Profesor Barrientos, me pidió que expusiera la Conferencia inaugural, me acometió una cierta duda sobre el tema a desarrollar, duda motivada por el hecho de que, aun tratándose de un Congreso dedicado, obviamente, a la Entomología, su contenido se hallaba en cambio orientado de forma preferente, a temas ecológicos. Es por esta razón por la que, tras examinar diversas posibilidades, me incliné por un tema amplio a través del cual se pudiera hacer conjuntamente, un análisis y síntesis de la Entomología, y en el que, más que los insectos de forma concreta, se estudiara la ciencia a ellos dedicada, en un examen de las circunstancias en que actualmente se desenvuelve y que, de forma concreta, propicia una serie de interrogantes, de los que surgió el título del tema elegido: "La Entomología, ¿una Ciencia en crisis?" Pudiera ser ésta, a primera vista, una pregunta de fácil contestación, o incluso superflua, pues es muy generalizada la creencia de que las investigaciones entomológicas a nivel mundial, presentan una tendencia claramente expansiva. No obstante un análisis profundo y comparativo de los diversos campos o áreas de la investigación, así como de la evolución experimentada por ésta en general en los últimos decenios, llevan a la conclusión de que, a pesar de esta innegable expansión, existen indicios de la aparición de crecientes dificultades en el desarrollo de la investigación en el campo de la Entomología, hasta el punto de que algunos creen se va alcanzando un nivel crítico de identidad. *NOTA DEL EDITOR: En cumplimiento del acuerdo adoptado por la Asamblea de la Asociación española de Entomología, a propuesta de su Directiva, celebrada en Sant Feliu de Guíxols (Gerona), el día 2 de noviembre de 1990, se publica, en lugar preferente de este volumen 15 del Boletín de la AeE, el texto íntegro de la Conferencia inaugural del IV Congreso Ibérico de Entomología.
12 C. Bach En efecto, es obvio que cualquier observador imparcial puede comprobar fácilmente, cómo de todos los grupos entomológicos .van creándose asociaciones científicas, con sus correspondientes revistas especializadas y cómo, paralelamente, se multiplican también los coloquios y congresos internacionales dedicados a muy diversos grupos de insectos, a veces uno solo, generalmente un Orden o varios más o menos emparentados. Como es natural, esta gran actividad asociativa y congresista va pareja con un enorme incremento de profesionales y aficionados a la Entomología y con un extraordinario aumento del número de publicaciones mundiales, de lo que es un buen reflejo el cada vez más grueso volumen anual del Zoológica! Record, aumentando también continuamente, el número de especies de Insectos descritas, varios miles cada año. Y es obvio también que todo ello parece apoyar, más allá de toda duda, el hecho de que la Entomología pasa por un momento de extraordinario desarrollo, que augura un camino ascendente de la misma en un futuro a corto y largo plazo. Sin embargo, si este mismo observador cuenta con una información suficientemente extensa, y efectúa un estudio profundo con una visión amplia de la misma, no dejará de advertir indicios importantes de que la realidad corre por cauces significativamente distintos de las apariencias. Y esto es así por varias razones. En primer lugar, no ha sido sólo la Entomología la ciencia que ha crecido notablemente en el mundo; el desarrollo de la Ciencia, en general, ha sido exponencial y el número de investigadores, las inversiones económicas y el progreso del conocimiento en muchas áreas del saber ha sido desproporcionadamente muy superior. En segundo lugar, en los últimos treinta años se han registrado importantes descubrimientos en múltiples campos, entre ellos los correspondientes al desarrollo de nuevas técnicas y aplicaciones de la ciencia, que han modificado profundamente, no sólo la investigación en general o las áreas preferidas por los científicos, sino lo que es más importante, las ideas de los políticos y de los gestores de la ciencia, de los responsables de Gobiernos y de grandes Instituciones y Empresas multinacionales. La ciencia de los políticos, más que la política de la Ciencia, ha emprendido un giro copernicano en lo que espera la Sociedad de los científicos, y esta nueva trayectoria, que luego comentaremos más ampliamente, repercute extraordinariamente en la Entomología. Finalmente, quizás en mayor grado que en la política de la Ciencia, ha habido en los últimos años una profunda transformación en el modelo de vida social de prácticamente todo el mundo, al menos en el mundo cultural y económicamente desarrollado. Esta Sociedad, que algunos llaman pragmática y otros competitiva, es la que impulsa la tecnología y la ciencia aplicada, el consumismo ilimitado y las grandes asociaciones político-económicas, como por ejemplo la Comunidad Europea y la Asociación Europea de Libre Comercio o, en un orden superior, otras como es el caso de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que proyecta una profunda influencia en
La Entomología, ¿una Ciencia en crisis? 13 campos muy diversos, prácticamente ilimitados, entre ellos el científico, bien sea por sí misma o por sus organismos especializados, como es el caso de la UNESCO. Estos hechos o circunstancias a que hemos aludido, configuran la actividad investigadora actual, y con ello la investigación en general como producto de aquella, de forma muy distinta a como se ha manifestado tradicionalmente, siendo sus rasgos más importantes o definitorios: El extraordinario aumento de actividad, con el correspondiente acrecentamiento de los respectivos medios personales y materiales. La aplicación de nuevas técnicas con la utilización de equipos sumamente costosos y complejos que facilitan e incrementan enormemente los resultados. La determinación de objetivos, y con ello el establecimiento de campos prioritarios de actuación, por fuerzas endógenas, tendentes normalmente a la consecución de resultados de aplicación práctica e inmediata. El cambio de la personalidad y de la esencia del propio Investigador, consecuencia inevitable, aún cuando efecto y no causa, del cambio experimentado por la Investigación. Por último el extraordinario incremento del número de trabajos y publicaciones, consecuencia del aumento de la actividad investigadora, pero también de la nueva forma de ser del investigador y de las exigencias que el nuevo modelo de investigación le impone. Vamos a continuación a examinar algunos de estos factores determinantes para bosquejar, de alguna manera, el amplio campo en que se desenvuelve o configura la investigación en este nuestro tiempo, y así determinar, posteriormente, el papel que se asigna dentro de ésta a la Entomología. Y vamos a hacerlo empezando por uno de los factores que consideramos fundamental: la fijación de objetivos a la investigación por factores ajenos a la misma, lo que en conjunto comporta la determinación de prioridades, que a la larga, y en algún campo de la misma, puede resultar francamente negativo. Una mirada retrospectiva al pasado pone de manifiesto cómo, tradicionalmente, las fuentes financieras que han nutrido las necesidades de los Centros de investigación, y entre ellos las Universidades, han sido siempre, en principio, las respectivas administraciones estatales, y posteriormente, en un estadio ulterior, las empresas industriales que iniciaron su participación en el campo científico, bien haciendo su propia investigación, bien apoyando a los Centros que podríamos denominar públicos o autónomos. Diversas razones, entre ellas la rentabilidad de las inversiones y la justificación social de la investigación, hacen que al conseguir la investigación científica un nivel global considerable, se alcance el punto crítico en el que gran parte de la investigación pasa a ser técnica. El progreso científico resuelve los problemas técnicos y su desarrollo se complementa. MAYOR ZARAGOZA, Director General de la UNESCO, en su libro Mañana siempre es tarde (1987), dice siguiendo a U-Thant, que: "Ya no son los recursos los que limitan las decisiones. Es la decisión quién hace los recursos. Este es el cambio revolucionario fundamental; tal vez el más fundamental que el hombre ha conocido". Y efectivamente, ésto es así. Los cuantiosos medios económi-
14 C.Bach eos que las naciones más poderosas ponen a disposición de la investigación y la tecnología, tienen una contrapartida muy importante, que no es otra que la intervención cada vez mayor en las líneas de investigación y su orientación. Y así unas veces como ciencia aplicada y otras como orientada o planificada, comprobamos como determinadas áreas del conocimiento humano van desenvolviéndose de un modo ilimitado, mientras que otras, por diversas causas (fundamentalmente porque los recursos no lo cubren todo), permanecen en un segundo plano que incluso puede llevarlas al ostracismo científico. Contrapartida de ese direccionismo introducido en la Investigación es un extraordinario incremento de los medios económicos para su financiación que se conceden en grandes cantidades, aunque de forma selectiva. Medios que, a pesar de moverse en magnitudes nunca sospechadas, son aún insuficientes para atender a todos los campos de la actividad investigadora, ya que ésta es cada día más costosa, pues la aplicación de nuevas técnicas, siempre en constante proceso renovador, exige a su vez una continua remodelación de la infraestructura, con equipos cada vez más tecnológicos y sofisticados, equipos que, por otra parte, reclama insistentemente el propio investigador comprometido en la consecución de objetivos inmediatos, y que le son concedidos precisamente en función de los resultados que se esperan y a veces se le exigen con perentoriedad, lo que crea una cierta tensión en el investigador que, a la postre, se traduce en un cambio importante del mismo. El cambio experimentado por el investigador, otro de los elementos definitorios señalados, es un elemento sumamente importante, que hay que valorar en su justo término, y que ha sido puesto de manifiesto por GEORGES PARNÉ (1989), Administrador principal de la División de Políticas de la Información, Informática y Comunicaciones de la OCDE. Este, en un reciente Informe, ponía de relieve cómo las características propias del investigador unánime y tradicionalmente reconocidas, han sido la pasión de investigar, la exaltación del misterio profundo y la gloria del descubrimiento; en todo ello los intereses económicos o el vasallaje nacional pesaban muy poco, mientras que el intercambio de ideas y el libre ejercicio de la crítica eran principios fundamentales del quehacer científico. En contraste, se señala en dicho Informe, existe una profunda transformación de la Ciencia y de las relaciones entre los investigadores que van convirtiendo su labor en una mercancía de propiedad nacional o industrial. Existe entre los gobiernos de los Estados, sean ricos o pobres, un deslumbramiento por las tecnologías más recientes e innovadoras, generalmente aplicaciones de las ciencias físicas o químicas; cuando se trata de las ciencias biológicas gran parte de las aplicaciones entran dentro del conjunto denominado biotecnología, ingeniería genética, enzimología, etc. Frases como "investigación puntera", "competición tecnológica", "investigación de impacto", son usadas en los programas nacionales e internacionales de investigación y se comprueba que, como bien dice FARNÉ, la investigación científica mundial adquiere rápidamente unas directrices hasta hace poco tiempo desconocidas y que no sólo deforman el concepto tradício-
La Entomología, ¿una Ciencia en crisis? 15 nal del investigador y de la propia Ciencia, sino que amenazan con convertir en un lujo, supuestamente inútil, amplios sectores de la Ciencia básica y, como en el caso que nos ocupa, de la Entomología. Es un hecho que en países considerados avanzados, como son los Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania, gran parte de la investigación científica ha pasado a depender de la industria privada y empresas multinacionales, que además de condicionar y mediatizar la investigación de los científicos contratados o subvencionados, por razones de secreto industrial, patentes o bloqueo de competitividad externa, secuestran o convierten en anónimos los descubrimientos realizados. Así ocurre que, por ejemplo en el caso de Estados Unidos, mientras que los gastos de investigación y desarrollo de las instituciones universitarias aumentaron espectacularmente entre 1973 y 1982, el número de artículos publicados sobre temas de ciencia y tecnología subvencionados no sólo no aumentaron, sino que disminuyeron en este último año. Esta tendencia se acentúa incluso posteriormente, y se observa, de modo parecido, en otros países. Excepcionalmente, no es éste el caso del Japón, en el que la investigación universitaria se ve escasamente influida de modo directo por la industria, porque ésta normalmente posee sus propios investigadores en temas importantes o coopera de antiguo con organismos públicos y sus resultados, por norma, no se dan a conocer previamente. En Estados Unidos, desde principios de los años ochenta, las leyes antitrust han permitido a las empresas desarrollar asociaciones de investigación y a las Universidades ampliar sus relaciones con la industria y aumentar notablemente los convenios, licencias y patentes. Algo parecido sucede en Alemania, Suecia, etc. En otro aspecto, hay que señalar también el establecimiento de equipos de investigación constituidos por varias personas, generalmente dedicadas a aspectos técnicos y a parcelas diversas de un mismo problema, cuya dificultad o amplitud desborda las posibilidades de un solo investigador. Estos equipos substituyen, modernamente, al investigador solitario de época reciente. Por estos motivos los trabajos de investigación con frecuencia van firmados por varias, a veces muchas personas, sin que, no obstante, no siempre la dificultad o heterogeneidad de la investigación requieran este nutrido concurso de colaboradores, ni todos los trabajos publicados justifiquen su crecido número de firmas. Pero es un recurso cómodo que suele ser tolerado. Como consecuencia del aumento de medios, y consecuentemente de la actividad investigadora, así como del cambio experimentado en la forma de actuar del investigador y de las exigencias a que éste es sometido, surge el nuevo elemento característico de la Investigación actual al que hemos hecho referencia: el extraordinario incremento del número de publicaciones, que aumentan prodigiosamente, lo que, en contra de lo que en principio pudiera parecer, no siempre constituye un elemento positivo. Así se ha efectuado una recopilación exhaustiva bibliográfica, hasta el punto en que no es aventurado señalar que alrededor del 90% de todos los científicos habidos desde los primeros tiempos de la cultura hasta hoy, viven
16 C. Bach actualmente en sus publicaciones. Por otra parte el ritmo de publicación de los científicos actuales es realmente abrumador. El resultado es una extraordinaria superabundancia de información en cualquier tema. Un reciente informe de la UNESCO revelaba que sólo en Estados Unidos, se publican cada año una media de 600.000 nuevos títulos, 60.000 informes técnicos, 15.000 tesis doctorales y se producen 100.000 patentes; en 1985 las aportaciones bioquímicas representaron unas 300 páginas diarias en revistas de difusión internacional. Un médico o un investigador en biomedicina que pretendiera leer todo lo publicado en un solo año necesitaría 55 siglos de tiempo de lectura. Incide además, en este constante aumento de publicaciones, el cambio producido en el Investigador y las exigencias a que es sometido. En efecto, la necesidad de ampliar su curriculum y de justificar la labor realizada ante los evaluadores científicos o administrativos, son motivo de que se efectúen conclusiones a veces faltas de suficiente comprobación experimental; en otros casos un mismo trabajo o resultado es publicado repetidas veces con ligeras modificaciones, y muchos trabajos parciales no llegan a ser concluidos nunca. En general el investigador se ve obligado a leer una enorme cantidad de publicaciones que consumen mucho tiempo, y así y todo tiene que acudir a revistas de resúmenes, basarse en las llamadas "palabras clave" de los artículos, limitar las revistas esenciales de consulta y prescindir por comodidad o ignorancia, de revistas en idiomas de poca influencia política, a menudo independientemente de su interés científico real. Las consecuencias de esta hipertrofia de actividades y publicaciones no son buenas y se crea un ambiente de tensión continua, y a menudo de frustración, bien conocido en muchos centros avanzados de investigación. Ciertos trabajos no pueden ser desarrollados adecuadamente porque falta tiempo para conseguir resultados positivos o, en el supuesto de que éstos pudieran ser alcanzados, porque se exigen conclusiones a corto plazo; el número de trabajos publicados y de informas que sólo contienen datos fragmentarios o contribuciones inconclusas resulta muy elevado, a pesar de los frecuentes controles que realizan los administradores económicos. Este problema es general en todo el mundo y recientemente el Académico G. B. KOCHETKOV (1989) presentó un informe, en nombre del Gobierno de la Unión Soviética, en un Semanario Internacional sobre "Evaluación de la gestión de la Investigación y Desarrollo11, demostrando detalladamente, que los sistemas burocráticos de control científico eran allí también inadecuados e ineficaces. Estos son pues, algunos de los elementos de la Investigación de nuestros tiempos que integran el marco en que se desenvuelve su actividad, y a la que confieren su especial y real configuración. No obstante, es indudable que no todos los campos científicos que constituyen la actividad investigadora, resultan igualmente condicionados por la nueva estructura adoptada por la investigación en nuestro tiempo. Procede por tanto examinar y establecer, de forma concreta, cómo resulta afectada la ciencia Entomológica. En lo que a ésta respecta, la más elemental reflexión debe forzosamente
La Entomología, ¿una Ciencia en crisis? 17 llevarnos a la conclusión de que la mayoría de circunstancias que configuran a la investigación actual, en modo alguno pueden considerarse sólo como anecdóticas e intrascendentes para nosotros como entomólogos sino que, al contrario, afectan cada vez más nuestras propias investigaciones y contribuyen no poco a una situación de crisis en varios aspectos, y uno de ellos el de la propia identidad o naturaleza de la Entomología. Aunque evidentemente esta creencia puede ser no compartida o ser matizada en uno u otro sentido, parece claro que, de cualquier forma, algo hay en ello de cierto. Vamos a examinarlo con cierto detalle. La influencia, no sólo económica sino también política de las grandes empresas industriales afecta directamente a los Gobiernos y, evidentemente, a la economía nacional de los Estados, todo lo cual va perfilando una clara estrategia de orientación, promoción y financiamiento de los diversos aspectos de la investigación en las instituciones públicas y privadas, además de influir en la opinión pública, y por lo tanto en toda la Sociedad. Como consecuencia asistimos a una clara polarización temática en los proyectos de investigación universitarios y de los organismos públicos de investigación, así como en las estructuras y actividades de los grandes Centros investigadores de muchos países, incluso de los que, como Francia, tienen un sistema de actividad investigadora con un ambiente institucional peculiar que no ha sido tan afectado por el secretismo investigador. Un claro ejemplo de estas nuevas tendencias es el caso dramático del Museo Británico de Historia Natural, que ha ocasionado un escándalo mundial, o la situación de mediocridad en que se encuentra el Museo de Historia Natural de París, por citar únicamente, unos de los más importantes y representativos Centros internacionales. Vemos también, por otro lado, cómo con frecuencia se intenta aproximar la metodología y las características de las ciencias naturales a las de otras ciencias más relacionadas con la tecnología y la aplicación industrial. Así resultan cuestionarios de proyectos o curricula y baremos de oposiciones, en los que se da especial importancia al apartado de las "patentes", se insiste en publicar en revistas internacionales, fundamentalmente anglosajonas, llamadas de "impacto", barbarismo con el que se quiere expresar la relevancia de las mismas; a menudo en los cuestionarios se suprimen o pasan a segundo plano las publicaciones científicas presentadas en Congresos, aunque sean especializados, etc. Todo ello revela, no sólo un desenfoque de la realidad de la investigación zoológica, sino también un mimetismo tan sospechoso como peligroso. En otro aspecto, parece asimismo evidente que en este mundo moderno de la competitividad investigadora y de la presión internacional en política económica y científica, la Entomología tradicional va desdibujándose, dando paso a múltiples disciplinas en las que, si bien los insectos son protagonistas, pasan aparentemente a un segundo plano, en el que la ciencia entomológica es substituida por denominaciones que difícilmente podríamos considerar
18 C. Bach sinónimas: fisiología, biología del desarrollo, genética, evolución biológica, bioquímica, biotecnología, etc. En muchos estamentos, sean políticos, empresariales o incluso científicos, hay cierta alergia a conceptos como, por ejemplo, ''Sistemática zoológica"; la Entomología descriptiva ha dado paso a la Entomología experimental o analítica. Los aspectos descriptivos parecen "poca ciencia" junto a los definidos por fórmulas químicas o matemáticas. De este modo la historia natural descriptiva y la sistemática taxonómica, si no puede decirse que estén desprestigiadas, si son consideradas de escaso prestigio. En el llamado "ranking", es decir, en la clasificación internacional de revistas científicas relevantes, las entomológicas son seleccionadas por razones a menudo poco científicas y revistas prestigiosas de consulta indispensable por el científico profesional, no son ni siquiera mencionadas. No sólo el vulgo sino muchos universitarios, consideran al entomólogo un simple coleccionista o curioso de los insectos. Cuando realiza investigación biológica en insectos ya no se le considera entomólogo sino fisiólogo, genético, ecólogo, etc. ¿Cabe pensar pues, que el estudio de los insectos tiene intrínsecamente escasa entidad en el contexto de la ciencia universal? Es obvio que cualquier comparación que se pretenda realizar deberá efectuarse en el conjunto de Ciencias de la Vida o incluso de la Zoología. En este sentido, y en cuanto al objeto de dicho estudio, los insectos, es fácil concluir que si éstos constituyen las tres cuartas partes del más de un millón de especies animales conocidas, serán muchísimas las actividades humanas que estarán relacionadas con los mismos o condicionadas por ellos. Parece innecesario cuantificar la importancia de los insectos útiles, por ejemplo los polinizadores, los controladores de plagas o los que simplemente forman parte importantísima del ecosistema en cualquiera de sus aspectos; igualmente es de sobra conocida la importancia sanitaria y económica de los perjudiciales, que producen enfermedades en muchos millones de personas, daños cuantiosos cifrados en billones, es decir millones de millones de pesetas, en cultivos, bosques, ganado y productos industriales. No hay duda, por tanto, que el estudio de los insectos en diversas aplicaciones de la Entomología es muy importante. En lo que se refiere a la ciencia básica, tanto si está dedicada exclusivamente a los insectos como si se sirve de ellos como seres vivos en el contexto general de la biología, la aportación al conocimiento ha sido y es extraordinariamente importante. Los participantes a este Congreso saben perfectamente que esto es así, porque su formación como docentes o como investigadores les ha aportado suficientes argumentos. Sin embargo, quizás no sea ocioso dar un breve repaso a algunos aspectos que, no por conocidos, son menos ilustrativos. Así cabe señalar que muchas investigaciones fundamentales en biología se han realizado en insectos y la singularidad del descubrimiento o la importancia del fenómeno observado, muchas veces no ha sido obra del azar taxonómico sino de la también singularidad del material vivo estudiado. La
La Entomología, ¿una Ciencia en crisis? 19 enorme diversidad del taxón Insectos, su éxito evolutivo, la infinita diversidad de adaptaciones fisiológicas, morfológicas y ecológicas, el notable alto grado de desarrollo del sistema nervioso, son algunas de las circunstancias que hacen del grupo de los Insectos un conjunto especialmente importante desde el punto de vista biológico. En 1896 el entomólogo Karl Jordán fue el primero en afirmar que la especiación es el producto tanto de "factores transmutadores" como del aislamiento. En 1902 Walter Sutton, basándose esencialmente en insectos, propuso la teoría cromosómica de la herencia. En 1910 Thomas Hunt Morgan comienza sus descubrimientos en genética de Drosophila, que con sus colaboradores Müller, Sturtevant y Budges, entre otros, sentarían las bases definitivas de la teoría cromosómica de la herencia, siendo en 1933, premio Nobel de Fisiología. En 1915 Punnett publica Mimicria en Lepidópteros, en el que trata del polimorfismo mimético y procesos hereditarios que siguen las leyes de Mendel. Desde 1921 Goldschmidt estudió la genética de la variación geográfica en lepidópteros, esencialmente Lymantria dispar. En 1926 Sergey Chetverikov inicia el análisis genético de las poblaciones silvestres de insectos. En 1927 Hermann Müller da a conocer la inducción artificial de mutaciones en Drosophila mediante rayos X, lo que le valió el Premio Nobel en 1946. En 1937 Dobzhansky publicó su obra Genética y el origen de las especies, fundamental en genética y evolución, basada en gran parte en Drosophila. Sería interminable la relación de investigadores y descubrimientos importantes relativos a insectos en materia de genética, evolución biológica y factores del desarrollo: Raff, Kaufman, Sheppard, Kettlewall, Fisher, Darlington, White, Bates, Müller, Haldane, Clarke, y multitud de estudiosos que trabajaron en insectos, y cuya descripción sería abrumadora, así nos lo evidencian. Sólo nos detendremos, no obstante, aunque sea muy brevemente, en uno de ellos: Willi Hennig, entomólogo sistemático especializado en dípteros, que desde 1950 con su obra Elementos de una sistemática filogenética, sentó las bases de la taxonomía cladística o filogenética. La fisiología de los insectos, por otra parte, ha proporcionado descubrimientos trascendentales y variadísimos, de los que simplemente con examinar la extensa bibliografía que Wigglesworth incluye en su obra The principies of Insect Physiology, puede verse lo que representan. Quizás uno de los aspectos más sugestivos sea el de las feromonas, vastísimo campo de investigación en el que sólo destacaré los nombres de Adolfo Butenandt (Premio Nobel de Química, en 1939), que fue el primero en aislar una feromona, el bombykol, y Peter Karlson que en 1959 propuso el nombre de feromonas. En ecología, tanto autoecología como sinecología, la aportación de los entomólogos es enorme en cualquiera de los campos de estudio: comunidades, diversidad, competencia y nicho ecológico, coevolución, adaptaciones, poblamientos y migraciones, biogeografía, sucesiones, bioindicadores, etc.,
26 C. Bach la mediocridad universitaria. Grassé insiste en la conveniencia de recuperar la personalidad francesa, la calidad de la investigación y la importancia de no obstinarse en publicar en inglés las investigaciones francesas. No hay duda de que gran parte de la importancia de la sistemática, cuando no se trata de revisiones mundiales o conceptos de validez general, tiene condicionantes geográficos; de este modo, aunque muchos trabajos son excelentes en cuanto a revisiones de faunas concretas o se refieren a grupos cuyas especies son europeas, pasan casi siempre inadvertidos en la bibliografía americana, incluso cuando están publicados en inglés. En estas circunstancias carece de sentido que la calificación o publicación de la ciencia entomológica europea dependa de criterios o modas americanas. Hay una esperanza. Circunstancias políticas y económicas van dibujando con creciente amplitud y detalle la futura Comunidad Europea, en la que posiblemente todos los países del continente europeo sean, dentro de pocos años, una unión de tipo federalista. Los intereses comerciales y políticos son sin duda los más fuertes que pueden unir a Europa como un bloque, para disputar a los Estados Unidos y en otro sentido al Japón su actual fortaleza económica y política. Como una de las características de las naciones o de las comunidades de países consiste en reafirmar las llamadas señas de identidad e independencia, es muy posible que la política científica y las áreas preferentes de investigación en Europa tengan, dentro de pocos años, una personalidad propia, sin el marcado espíritu imitativo hacia Estados Unidos que hoy se considera un buen tono. Si unimos independencia de criterio, originalidad investigadora, sentido del equilibrio en la docencia e investigación universitarias y una recuperación de los valores básicos de la ciencia, podemos estar seguros de que la ENTOMOLOGÍA volverá a brillar con luz propia y la SISTEMÁTICA será justamente apreciada. BIBLIOGRAFÍA PARNÉ, G., 1989. La Ciencia, una nueva mercancía. Mundo científico (La Recherche), 91: 564-571. HAWKSWORTH, D. L., 198$.Prospects in Systematics. Claredon Press, Oxford. JAHN, ]., R. LATHER, K. SENGLOUB y otros, 1990. Historia de la Biología. Labor, Barcelona. KOCHETKOV, G. B., 1989. La evaluación y la Ciencia básica en la URSS.Política Científica, 17: 51-56. LACADENA, J. R., 1988. Genética, 4 Ed. Agesa, Madrid. MAYOR ZARAGOZA, F., 1981. Mañana siempre es tarde. Espasa Calpe, Madrid. MAYR, E., 1989. Histoire de la biologie. Diversité, évolution et héredité. Fayard, Paris. PRICE, D. J. S., \913.Hacia una ciencia de la ciencia. Ariel, Barcelona.
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