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Nostos y Laberinto

Vilella, Eduard

Abstract

Las múltiples referencias en la obra de Vincenzo Consolo al tema clásico del viaje de regreso y en especial al de Ulises pueden ser consideradas como un auténtico leitmotiv. En la cita reiterada al nostos homérico se puede observar como el autor siciliano elabora una constelación de preocupaciones que se revela fundamental en su actividad narrativa y ensayística. Confluyen en este nucleo haces provenientes de un amplio espectro extendido entre lo más explícitamente político o ético-moral y la reflexión más íntima acerca del objeto artístico, pasando por aspectos centrales en Consolo como los de tipo existencial, la inquietud por el territorio o los relacionados con la destrucción estilística y formal de la novela tradicional, entre otros. El artículo parte de la descripción de esta realidad, y los análisis críticos que han discurrido sobre ella, para intentar trazar un paralelismo entre ésta y el uso del tema del laberinto en Consolo, tomando como foco principal de atención el episodio de la cárcel-espiral que aparece en la parte final de Il sorriso dell'ignoto marinaio.

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Quaderns d’Italià 10, 2005 31-47 Nostos y Laberinto Eduard Vilella Universitat Autònoma de Barcelona Resumen Las múltiples referencias en la obra de Vincenzo Consolo al tema clásico del viaje de regreso y en especial al de Ulises pueden ser consideradas como un auténtico leitmotiv. En la cita reiterada al nostos homérico se puede observar como el autor siciliano elabora una constelación de preocupaciones que se revela fundamental en su actividad narrativa y ensayística. Confluyen en este nucleo haces provenientes de un amplio espectro extendido entre lo más explícitamente político o ético-moral y la reflexión más íntima acerca del objeto artístico, pasando por aspectos centrales en Consolo como los de tipo existencial, la inquietud por el territorio o los relacionados con la destrucción estilística y formal de la novela tradicional, entre otros. El artículo parte de la descripción de esta realidad, y los análisis críticos que han discurrido sobre ella, para intentar trazar un paralelismo entre ésta y el uso del tema del laberinto en Consolo, tomando como foco principal de atención el episodio de la cárcel-espiral que aparece en la parte final de Il sorriso dell’ignoto marinaio. Palabras clave: narrativa, ensayo; nostos; laberinto; ética de la escritura consoliana; literatura y territorio sicilianos. Abstract The numerous references in the work of Vincenzo Consolo to the classic notion of the homeward journey, in particular that of Ulysses, could be considered an authentic leitmotiv. Through his repeated references to Homer’s nostos, one can see how the Sicilian author develops a myriad of concerns that turn out to be essential to his storytelling and essays. Within this nucleus we can find beams flooding in from a broad spectrum, spanning that which is most assertively political or ethical/moral, as well as the most intimate reflections on the object of art, whilst also encompassing core aspects of Consolo’s work, such as existentialism, concerns over land or those related to the formal and stylistic destruction of the traditional novel, amongst other things. The article starts out with a description of this reality, together with the critical analyses it has attracted, the aim being the attempt to trace a parallel between such reality and Consolo’s use of the labyrinth theme, taking the episode of the prison-spiral, which appears in the final part of Il sorriso dell’ignoto marinaio (The Smile of the Unknown Mariner), as the main focus of attention. Key words: Vincenzo Consolo: storytelling, essay; nostos; labyrinth; ethics of Consolo’s writing; Sicilian literature and land. 32 Quaderns d’Italià 10, 2005 Eduard Vilella Es bien conocida la huella dejada por los textos homéricos en la obra de Vincenzo Consolo, particularmente explícita en sus últimos libros. Para ser más precisos, es sobre todo de la esfera de los nostoi, los viajes de regreso, que hay que hablar y, en concreto, como cabría esperarse, del más ilustre de estos viajes, es decir, el de Ulises. Intertexto constante en una más que notable serie de textos del autor siciliano, la Odisea efectivamente adquiere en ocasiones la silueta de un auténtico hipotexto, fundamento y referencia ineludible para una lectura de Consolo. Cabrá referirse en primer lugar a lo que la crítica ha llamado las novelas de Odiseo (L’Olivo e l’olivastro, Lo Spasimo di Palermo) acerca de cuya referencia a la Odisea, manifiesta por otra parte, el autor se ha extendido explícitamente en entrevistas y ensayos.1Pero no habrá que olvidar por ello la insistencia con que Consolo, en el marco de toda su obra, vuelve al argumento, sea en la ficción sea en pasajes de tipo más discursivo (artículos, ensayos, en el libro coloquio, no cabe decir, dedicado al viaje de Ulises),2para redundar en un reconocimiento abierto cuya sombra podría incidir incluso en narraciones escritas anteriormente, como Nottetempo casa per casa, Le Pietre di Pantalica oIl sorriso dell’ignoto marinaio. Se trata de una realidad que bien podríamos describir como leitmotiv, donde convergen diferentes planos de significación. Aunque el riesgo de la obviedad es indiscutible, puede tener su interés acercarse a la cuestión en lo que tiene de reflejo de la global estrategia artística de Vincenzo Consolo, su actitud ante el texto narrativo, la carga ideológica que se le atribuye, las decisiones estilísticas en que estos aspectos se materializan, la concepción militante del texto literario —ámbitos todos ellos que sólo, es bien sabido, en una mirada apresurada podrían parecer articularse de forma disonante—.3Aun así, podría no desaparecer la impresión de mera evidencia al 1. Por lo que se refiere a una panorámica globalmente descriptiva, entre los numerosos textos que podrían citarse, cfr. Giuseppe TRAINA, Vincenzo Consolo, Fiesole: Cadmo, 2001, p. 40 s. (para una descripción completa de la temática en cuestión, con numerosas indicaciones y reflexiones de interés); Enzo PAPA, «Vincenzo Consolo», Belfagor, 58:2, 2003, p. 179198, en especial p. 189 s.; Fabio GAMBARO, «Vincenzo Consolo. La Sicilie entre utopie et désillusion» [entrevista], Magazine littéraire, 393, 2000, p. 98-103. Abiertamente centrado en la perspectiva que nos ocupa, con la atención dirigida en particular a Lo spasimo di Palermo, la tradición del nostos y las implicaciones paralelas en referencia a los universos de la oralidad y de la escritura en el texto homérico, la tradición europea y el texto consoliano, el artículo de Giorgio GUZZETTA, «Ulisse narratore: Consolo, Pazzi, Malerba e il “racconto marino”», en Bart VAN DEN BOSSCHE y otros (a cargo de)«…E c’è di mezzo il mare». Civiltà italiana 2, Florencia: Cesati, 2002, p. 279-289. 2. Vincenzo Consolo, Mario Nicolao, Il viaggio di Odisseo, Milán: Bompiani, 1999. 3. A fin de cuentas, caras de una misma moneda; una forma de superar aquella realidad por la cual, en palabras del autor en Il sorriso dell’ignoto marinaio la historia es «Una scrittura continua di privilegiati» (p. 88, cito de Vincenzo CONSOLO, Il sorriso dell’ignoto marinaio, Milán: Mondadori, 1987 [1a ed. Turín: Einaudi, 1976]), es decir, dar la palabra a otras voces fuera del monopolio del discurso del poder. Para el desarrollo concreto de estas ideas, cabrá subrayar en primer lugar sin duda el trabajo de Cesare SEGRE, «La costruzione a chiocciola nel Sorriso dell’ignoto marinaio di Consolo», en Intrecci di voci. La polifonia nella letteratura del Novecento, Turín: Einaudi, 1991, p. 71-86 (antes en Vincenzo CONSOLO, Il sorriso dell’ignoto marinaio, op. cit. p. V-XVIII). Línea interpretativa que fácilmente podría hacerse extensible a toda la obra de Consolo. Es recurrente en la crítica referirse en parale- Nostos y laberinto Quaderns d’Italià 10, 2005 33 tratar la cuestión del nostos en Consolo; la intención de estas páginas es abordar más bien la presencia, más esporádica en el autor, del tema del laberinto, y hacerlo no aisladamente, sino en concomitancia con el tema del viaje de regreso, con el tratamiento del cual se establecen interesantes afinidades. En otras palabras, el laberinto, tal como se muestra en ciertos pasajes del autor, podría responder a coordenadas semejantes a las del nostos, con lo que uno y otro tema podrían iluminarse mutuamente. Por lo que se refiere al primero de los temas, el nostos, como se decía, son muchas las citas que sería posible aportar. Nos detendremos sólo en alguno de los pasajes más emblemáticos para una visión panorámica de las dinámicas que emergen en su tratamiento. Tomemos como punto de partida, por una parte, las evidencias más inmediatas: el mismo autor, al abordar e intentar ofrecer un porqué a su preferencia por el esquema en cuestión, al remitirse de esta manera a una tradición en la que afirma reconocerse, define la Odisea no sólo como el texto clásico por excelencia, sino también como una verdadera estructura básica, cuyos ecos reverberan a lo largo de toda la historia de la literatura universal, en lo arquetípico de su tensión, movimiento y errancia: Ci interessa chiarire che da questo grande archetipo che è l’Odissea, da questo primo racconto di viaggio, siano poi germinate infinite odissee, che quello è diventato un viaggio interminabile, che dall’immaginario greco e poi latino, mediterraneo, è passato a quello mondiale, o quanto meno a quello della nostra civiltà, della nostra letteratura occidentale.4 Se entiende así, por ejemplo, que, hablando del famoso retrato que da nombre a su novela Il sorriso…, pueda el autor conjuntar tradición secular, obra particular, valor de Ulises como epítome de la condición humana: lo a la tensión expresiva, al experimentalismo lingüístico (y también narrativo) y a la carga ideológica de la obra de Consolo. Interesantes en especial artículos como el de Patrizia FARINELLI, «Strategie compositive, motivi e istanze nelle opere di Vincenzo Consolo», Italienisch, 37, 1997, p. 38-45; o Norma BOUCHARD, «Consolo, Lévinas and the Ethics of Posmodernist Storytelling», Annali d’Italianistica, 19, 2001, p. 119-136: la citada interrelación en la escritura de Consolo, lejos de resolverse en un relativismo ético (por la destrucción de los discursos normalmente dedicados a los grands récits de la modernidad) o en una pasiva resignación, siguiendo las directrices del pensamiento de Lévinas, encontraría su razón de ser, radicalmente comprometida, en este eje («As Consolo suggests […] the reciprocity between ethics and novelistic discourse depends upon a narrative and linguistic experimentation», BOUCHARD, op. cit., p. 134); en el rechazo de una filosofía «ilusionística» acerca de la historia (es decir, el concepto de una sola historia) por el de una pluralidad de historias (o de una historia contingente): Ruth Glynn, «Metaphor and Philosophy of History: Motifs of Representation in Consolo’s Sorriso dell’ignoto marinaio», Italian Studies, 54, 1999, p. 118-131 (aquí p. 119-121). Cfr. También Miguel G. OCHOA, «Historia, ficción y narración en la narrativa de Vincenzo Consolo», Espéculo: Revista de Estudios Literarios, 13, 1999-2000. 4. Vincenzo CONSOLO, «Lo spazio in letteratura», en ÍDEM,Di qua dal faro, Milán: Mondadori, 2001 [1999], p. 263-270 (aquí p. 265). La idea es, como cabría esperarse, recurrente en su ya mencionado Il Viaggio di Odisseo, op. cit. 34 Quaderns d’Italià 10, 2005 Eduard Vilella Nel viaggio di quell’Ignoto sulla traccia d’un triangolo che aveva per vertici Messina, Lipari, Cefalù, vide il viaggio d’ogni uomo, l’avventura d’ogni Ulisse: la fuga dal terremoto, dal disastro, dal mortale rischio dello Stretto, la sosta nell’incerto regno dei venti, delle tempeste, delle eruzioni dei vulcani, l’approdo infine in un paese di lunga e ferma storia, il rifugio nelle solide mura d’una casa.5 El viaje de regreso, el nostos, por otra parte, le permite a Consolo establecer su filiación de escritor siciliano, trazar el itinerario de su más inmediata tradición literaria de referencia, construido éste a partir de analogías percibidas en el modo de abordar el tema del regreso a la isla y en el modo cómo en este contexto se entretejen las referencias históricas extratextuales: en efecto, el inevitable alejamiento de la isla y el regreso, qué energías y consideraciones son puestas allí en juego, a qué tratamiento del espacio son asociados y cómo son planteados, se convierten en los ejes con que el autor moldea su lista de afinidades literarias.6Desde el Verga del recinto de Acitrezza hasta el posicionamiento más fructífero para Consolo, el de Vittorini, a cuya «lección» se remitirá en repetidas ocasiones, pasando, en particular, por Pirandello y Sciascia. Se habla, por ejemplo, en I ritorni del arquetipo «universal» homérico de la insularidad para enlazar con el nostos y describir de esta forma la constelación de significados puesta en movimiento, en relación con Sicilia, para los escritores allí nacidos. Se va, en este contexto, de la isla salvaje de Homero a la que resulta de la superposición histórica de múltiples y heterogéneos estratos, responsables de esa singularidad precisa por la que de algún modo se vería incrementado lo insular, marginal o periférico de Sicilia: de donde la necesidad que los escritores sicilianos parecen sentir de emprender el viaje hacia centros «históricos, culturales, lingüísticos» desde los cuales más tarde volver.7Este doble movimiento ineludible es una idea recurrente que se presenta en más de una ocasión de forma similar en los textos de Consolo. Desde una perspectiva global, más interesante resulta para nuestros propósitos constatar que no hay que esperarse en estos textos equivalencias simples en relación con el nostos, a cómo éste es presentado en ellos como elemento estructural de una concreta línea de la literatura siciliana y de su relación con la isla. Su uso no es unívoco, coexisten en el nostos consoliano aspectos de signo diferente, se ponen de manifiesto en él distintos motivos. Del regreso a la isla como recuperación del bien perdido y completamiento del viaje iniciático (lo que podríamos remitir a la imagen del regreso feliz a Itaca), al regreso como regresión (es decir, la caída en la cueva de Calipso), pasando por momentos de armónicos más arquetípicos (Sicilia como prueba iniciática, metonimia de Escila y Caribdis); en lo más concreto, el contraste con el hecho histórico actual (aquí el nostos sirve para poner en 5. Vincenzo CONSOLO, L’Olivo e l’olivastro, Milán: Mondadori, 1999 [1994], p. 124. 6. Cfr. Vincenzo CONSOLO, «I ritorni», en ÍDEM,Di qua dal faro, Milán: Mondadori, 2001 [1999], p. 138-145; «Lo spazio in letteratura», op. cit. (en especial p. 268-70); Il viaggio di Odisseo, op. cit., p. 13 s. 7. «I ritorni», op. cit., p. 138. Nostos y laberinto Quaderns d’Italià 10, 2005 35 relieve la distancia entre la devastación real e histórica en referencia al arquetipo de totalidad absoluta encarnada por el texto homérico). Para usar las imágenes reiteradas del autor al respecto: el olivo, la cueva maternal, el estrecho de Mesina como una suerte de línea de sombra, el olivastro, respectivamente. Todos ellos elementos que se alternan e incluso, en ocasiones, coinciden en la estructura del nostos consoliano. Según Consolo, decíamos, es la parábola que se lee en Vittorini el lugar donde él mismo encontró la clave para una relación positiva con su propia insularidad. Sería ésta la «lección» vittoriniana: es posible un regreso que libre del desarraigo y que no repercuta en una actitud regresiva, sino que se materialice en gesto positivo de proyección: Ecco, Vittorini indica, con il suo nostos, l’ambivalenza del mito: la necessità dello sprofondamento nelle viscere materne, nelle matrici della memoria e il dovere di risalire, di ripartire, di approdare alla terra dei padri, della società, della storia. Guai a rimanere isolati o esiliati nella sfera materna. E, del resto, quella di Silvestro-Vittorini non è una vecchia madre mediterranea che esilia il figlio, non è una Circe, una Calipso o una Didone, è una madre nuova, una nuova donna, consapevole, attiva, «progressiva». […] Dopo questa lunga premessa […] dichiaro la lezione appresa da Vittorini del viaggio, del movimento, e con essa l’idea di letteratura, che deriva naturalmente da una ideologia politica.8 Según esta idea, es posible hallar un camino de regreso que fructifique en un equilibrio de experiencias. El hecho es que en los textos de Vincenzo Consolo las referencias al mundo del olivo, a la idea de Itaca y el nostos como experiencia total que podría ligarse a tal objetivo, se encuentran contrastadas duramente por las tensiones materializadas en la terca realidad del devenir. En los textos, en su concepción del trabajo literario, propio y ajeno, en su visión política de Italia. Dice Consolo, hablando siempre de escritores sicilianos: Nei libri che fin qui abbiamo esaminato, da Conversazione in Sicilia a Horcynus Orca, non è mai presupposta l’esistenza di una società […]. In Sicilia, questo, priva da sempre di una società, in quest’Itaca desiderata, raggiunta e rifiutata. In altri luoghi di questo paese era presupposta la società, in Toscana, in Piemonte, in Lombardia. […] Sappiamo che dopo l’uccisione dei Proci […] il riconoscimento e il ricongiungimento di Ulisse e di Penelope avviene dopo la rivelazione del segreto: il loro talamo era costruito su un tronco di ulivo. Nel viaggio di ritorno degli scrittori siciliani manca questa conclusione, manca questo alto simbolo della civiltà.9 El correlato principal de tales tensiones es, en los textos de Consolo, un concepto muy característico y de sobras conocido: el binomio, que da título a su obra más emblemática al respecto, formado por el olivo silvestre o aze8. Il viaggio di Odisseo, op. cit., p. 16-18. 9. «I ritorni», op. cit., p. 145. 36 Quaderns d’Italià 10, 2005 Eduard Vilella buche, el olivastro, en oposición al olivo y los valores vehiculados por su imagen. Si la Odisea homérica se resuelve en un equilibrio entre los dos símbolos, con el olivo como centro, Consolo acepta la ausencia de éste como verdadera cifra de la existencia contemporánea: Anche chi qui scrive, nella sua vicenda letteraria, attraverso la lezione vittoriana, è risalito, soprattutto nei due ultimi libri, L’olivo e l’olivastro, e Lo spasimo di Palermo, all’archetipo omerico, a quell’Odissea da cui siamo partiti. Lo spazio, in questi due romanzi, si dispiega fra due poli, Milano e la Sicilia. Ma l’Odissea, sappiamo, è una metafora della vita, del viaggio della vita. Casualmente nasciamo in un’Itaca dove tramiamo i nostri affetti, dove piantiamo i nostri olivi, dove attorno all’olivo costruiamo il nostro talamo nuziale, dove generiamo i nostri figli. Ecco, noi oggi, esuli, erranti, non aneliamo che a ritornare a Itaca, a ritrovare l’olivo. Lo scacco consiste nel fatto che sull’olivo ha prevalso l’olivastro, l’olivo selvatico.10 Otros motivos redundan en la constelación descrita. El tratamiento de Escila y Caribdis, por ejemplo, prueba iniciática de tintes arquetípicos: Allora per noi diventa quel braccio di mare, quel fiume salmastro, il suo mito, la metafora dell’esistenza, lo stretto obbligato, il tormentato passaggio in cui l’uomo può perdersi, può perdere la ragione, imbestiandosi, o la vita contro lo scoglio o dentro il vortice di una natura maligna, mostruosa e feroce; o salvarsi, uscire dall’orrido caos, dopo il passaggio cruciale, e approdare, nell’Itaca della realtà e della storia, della ragione e degli affetti.11 Puede también revelarse de forma más concreta como correlato de una condición vital ligada intrínsecamente a Sicilia: Una metafora anche diventa lo stretto di quel che serva la vita a un uomo nato per caso in Sicilia: epifania crudele, periglioso sbandare nella procella del mare, nell’infernale natura; salvezza infine possibile, dopo molto travaglio, approdo a un’amara saggezza, a una disillusa intelligenza.12 Se toca aquí por otra parte un elemento para nada secundario en la cuestión, es decir, el hecho de que Sicilia forma parte de la geografía real de los escenarios homéricos. Más allá de las discusiones por las localizaciones físicas de la Odisea, el incuestionable valor emblemático del espacio siciliano como referencia homérica conlleva, en las obras de Consolo, interesantes sobreposiciones del material simbólico —alejadas, repitamos, de una eventual coherencia 10. «Lo spazio in letteratura», op. cit., p. 270; palabras casi idénticas, en Il viaggio di Odisseo, op. cit., p. 23 s. 11. Vincenzo CONSOLO,«Vedute dallo stretto di Messina», en ÍDEM, Di qua dal faro, Milán: Mondadori, 2001 [1999], p. 67-91 (aquí p. 68) (cfr. palabras casi idénticas en L’olivo e l’olivastro p. 21-22). 12. Ibídem. Nostos y laberinto Quaderns d’Italià 10, 2005 37 unívoca—. Esto explica porqué Escila y Caribdis, que en efecto muy probablemente cabría situar en el estrecho de Mesina, pueden transferir su fuerza simbólica, su naturaleza de prueba iniciática a toda Sicilia y ser punto de partida de un itinerario circular, si atendemos a las diferentes acepciones posibles: Sicilia que se convierte, como vemos, en prueba que quien nace allí debe superar para poder regresar a su Itaca, naturalmente la misma Sicilia. A fin de cuentas, la enorme fuerza de las imágenes homéricas en el discurso de Consolo se cimienta sin duda sobre un ideal, perdido si se quiere, pero con vitalidad crucial —moral, se diría—. La lección aquí, en este sentido, sería la de Goethe, sólo que corregida a la luz del contraste histórico. Si el poeta alemán podía ensimismarse aún en aquella estupefaciente realidad que le parecía la misma de Homero y ver en Sicilia el emblema de la plenitud esencial del mundo homérico, para Consolo la lección, la amara saggezza, se resume en el predominio del olivastro de que hablábamos, cuya materialización se encontraría en la continua denuncia por parte del autor de la Sicilia actual en términos de devastación, corrupción, abuso, crimen. En esta dimensión, adquiere relieve el nostos consoliano: el retorno es imposible, los pretendientes, los cíclopes, las fuerzas monstruosas, en general, han devastado el lugar de regreso; más bien, se diría: han profanado abyectamente el lugar del recuerdo. Nostos como conocimiento doloroso.13 Este tipo de conocimiento es en efecto tratado por el autor reiteradamente. Puede encontrarse en el contraste concreto entre lugares físicos reales, como sucede con el episodio de las vacas del sol, tradicionalmente ubicados en un lugar que el viajero de L’olivo e l’olivastro observa con horror: Sulla piana dove pascolavano gli armenti del Sole, dove si coltivava il gelsomino, è sorta una vasta e fitta città di silos, di tralicci, di ciminiere che perennemente vomitano fiamme e fumo, una metallica, infernale città di Dite che tutto ha sconvolto e avvelenato: terra, cielo, mare, menti, cultura.14 13. «Ma importante per noi, oltre che provvista di una scala di valori, è la riflessione di Consolo sulle proprie opere e sul cammino in esse dell’idea di sradicamento, di viaggio verso la storia e di nuovo viaggio verso l’isola di origine, dove però la terra della memoria è scomparsa, cancellata da nuovi Proci come se fosse l’utopia vittoriniana a essere stata cancellata. A questo punto c’è lo stacco verso l’idea di un viaggio penitenziale e liberatorio di Odisseo. Le colpe non sono più soggettive, ma della storia: i mostri sono concreti reali; non vengono più dal mare, sono terrestri, vengono da un potere mafioso che rende la terra inabitabile» (Maria CORTI, «Introduzione», en Vincenzo CONSOLO, Mario NICOLAO, Il viaggio di Odisseo, Milán: Bompiani, 1999, p. V-VIII, aquí p. VII). Sólo gracias a la mediación lingüística se resolvería el imposible retorno, sobre la base de la triple articulación entre memoria, lengua y territorio, según Francesca NERI, Giampieri SEGNERI, «Reshaping Memory: Bufalino, Consolo and the Sicilian Tradition», European Studies, 18 (2002) p. 91-105: «The destruction brought about in these years concerned Sicilian society and culture, and started with an attack on the landscape. […] Thus the horror of history leaves its imprint on the land, forever making impossible and idyllic or a-historical rendering of the landscape. […] This paper will deal mainly with three themes: memory, language and territory. Their order is not random, as our starting hypothesis is that language creates for these writers the only possible mediation between history and geography, between the past and contemporary reality», p. 94-95. 14. L’Olivo e l’olivastro, op. cit., p. 28. 38 Quaderns d’Italià 10, 2005 Eduard Vilella O, en general, de forma más abstracta, en su ir y venir por la isla. Gela sería el emblema perfecto al respecto, esa Gela que el autor, en las páginas ya citadas de I ritorni, exponía como lugar de la mayor desilusión personal, prueba inapelable de ese imposible retorno al olivo tan distintivo de los escritores sicilianos. Gela es el lugar donde para Consolo la ausencia del olivo es más clamorosa:15 Dire di Gela nel modo più vero e forte, dire di questo estremo disumano, quest’olivastro, questo frutto amaro, questo feto osceno del potere e del progresso, dire del suo male infinite volte detto, dirlo fuor di racconto, di metafora, è impresa ardua o vana. […] Da quei pozzi, da quelle ciminiere sopra templi e necropoli, da quei sottosuoli d’ammassi di madrepore e di ossa, di tufi scanalati, cocci dipinti, dall’acropoli sul colle difesa da muraglie, dalla spiaggia aperta a ogni sbarco, dal secco paese povero e obliato partì il terremoto, lo sconvolgimento, partì l’inferno d’oggi. Nacque la Gela repentina e nuova della separazione tra i tecnici, i geologi e i contabili giunti da Metanopoli […] e gli indigeni dell’edilizia selvaggia e abusiva, delle case di mattoni e tondini lebbrosi in mezzo al fango e all’immondizia di quartieri incastati, di strade innominate, la Gela dal mare grasso d’oli, dai frangiglutti di cemento, dal porto di navi incagliate nei fondali, inclinate sopra un fianco, isole di ruggini, di plastiche e di ratti; nacque la Gela della perdita d’ogni memoria e senso, del gelo della mente e dell’afasìa, del linguaggio turpe della siringa e del coltello, della marmitta fragorosa e del tritolo.16 Es en páginas inmediatamente anteriores a éstas donde se descubren las palabras más explícitas acerca de esta Ítaca perdida. El olivastro como objeto de una mise en abyme que proyecta su denuncia esencial sobre todo el presente: Sembra così, questo piccolo paese [Caltagirone] nel cuore della Sicilia, il plastico, l’emblema del più grande paese, della vecchia Italia che ha generato dopo i disastri del fascismo, nei cinquant’anni di potere, il regime democristiano, la trista, alienata, feroce nuova Italia del massacro della memoria, dell’identità, della decenza e della civiltà, l’Italia corrotta, imbarbarita, del saccheggio, delle speculazioni, della mafia, delle stragi, della droga, delle macchine, del calcio, della televisione e delle lotterie, del chiasso e dei veleni. Il plastico dell’Italia che creerà altri orrori, altre mostruosità, altre ciclopiche demenze.17 En realidad, ya la Odisea, tal como la lee Consolo, podía aludir en su interior a la expiación de una culpa no muy distinta de la que se vislumbra en estas palabras. Los padecimientos de Ulises, el horror encarnado en Escila y Caribdis, los cíclopes, podrían ser vistos como un contrapaso, la condena por el artefacto diabólico de muerte, el caballo. Podría verse en éste, por otra parte, el 15. «I ritorni», op. cit., p. 145. 16. L’olivo e l’olivastro, op. cit., p. 77 y 79. 17. L’olivo e l’olivastro, op. cit., p. 71. Nostos y laberinto Quaderns d’Italià 10, 2005 39 emblema de la pregunta inquietante por la técnica y el hombre, por la realidad de la técnica aplicada a la violencia en el mundo actual. El mismo autor vuelve en diferentes ocasiones a estos conceptos: Ci sembrano Scilla e Cariddi, nella loro moltiplicazione di mostruosità, nel loro acquattarsi, nell’occultare la loro ferocia […], nella loro implacabile distruttività, quasi il contrappasso del mostro artificiale, bellico, del cavallo di legno ideato da Ulisse, di quell’unico corpo che nasconde nel buio suo ventre molteplici teste, molteplici braccia ferali.18 De esa conciencia de pecado, que implica en realidad al hombre en general, surge la necesidad imperiosa de una misión para la literatura: Nella modernità, le colpe non sono più soggettive, ma oggettive, sono della storia. I mostri non sorgono più dal mare, dalla profondità del subconscio, ma sono mostri concreti, reali, che tutti noi abbiamo creato (tutti noi abbiamo scatenato le guerre, creato i campi di sterminio, le pulizie etniche, lasciamo morire per fame la stragrande maggioranza dell’umanità…). Nessun viaggio penitenziale e liberatorio è ormai possibile. Itaca non è più raggiungibile. Questo, secondo me, lo scrittore oggi ha il compito di dire, di narrare.19 Así pues, abundan las referencias que podrían ser de nuestro interés. Claro está, para Consolo no todo se reduce únicamente al nostos de la Odisea, pero el intertexto homérico es con mucho el más importante en su obra. Y, en realidad, su tratamiento en ella puede considerarse una suerte de tonalidad de referencia para otros elementos de naturaleza parecida, entre los que, como se decía en su momento, me parece interesante contemplar el laberinto, el segundo de los ámbitos temáticos que anunciábamos al empezar estas páginas. Destaco como punto de partida un paralelismo que surge en L’olivo e l’olivastro, entre una aparición del Minotauro y las ideas que hemos tratado hasta este momento. Como en el imposible nostos, como en el olivastro invasor, también en lo que se refiere al habitante monstruoso del centro del laberinto el texto de Consolo no se remite unívocamente a términos como liberación final, conocimiento, «centro» de experiencia. Ulises no puede volver o, si vuelve, encuentra Ítaca destruida; del mismo modo, no hay ningún Teseo que salve del reinar del monstruo: Ritorna il toro a Cnosso, la bestia potente che irrompe sull’orlo di un fasto che si sfalda e decade, sforza e invade regine di noie e mollezze. Il prezzo di tanto regresso, il ritorno ad ere pregresse, è il sacrificio barbarico a fatali scadenze. Nessun Teseo qui giunge, nessun può liberar dall’oltraggio l’Atene civile.20 18. «Vedute dallo stretto di Messina», op. cit., p. 67, cfr. L’olivo e l’olivastro, op. cit., p. 19 s. 19. Il viaggio di Odisseo, op. cit., p. 22. 20. L’olivo e l’olivastro, op. cit., p. 147. 46 Quaderns d’Italià 10, 2005 Eduard Vilella Dall’esilio — l’esilio oggi dello scrittore in questa nostra civiltà di massa — Marano-Consolo prende coscienza che la sua Isola, la sua Itaca, la terra della memoria è scomparsa, è stata devastata, cancellata dai Proci, che tutte le terre della memoria sono ormai ridotte a rovine. L’eroe sconfitto può compiere allora il viaggio solo per esprimere furore e dolore, piangere sulle rovine, Itaca insomma è diventata Troia, e nessun Enea, nessun Astianatte uscirà fuori dalle mura di quella città in fiamme. Voglio dire che l’utopia vittoriniana, l’utopia di Conversazione, de Le donne di Messina, de Le città del mondo è ormai irrimediabilmente crollata. È per questo che da Vittorini sono risalito a Omero, all’Odissea. Avevo bisogno di attingere a questa grande matrice del racconto per capire e per capirmi.35 En su elaboración por parte de un autor contemporáneo, nostos y laberinto conservan su fuerza simbólica. Si bien con toda probabilidad el origen de la espiral en Il sorriso dell’ignoto marinaio habría que buscarlo en la distribución de escritos y sus autores respectivos, y admitiendo que la reflexión consoliana acerca del laberinto, como describe Traina, podría además responder a dos momentos de conciencia distintos acerca del símbolo, es indudable que en la espiral concha, el eco del laberinto marino de Odiseo se hace notar con fuerza. El itinerario que lleva Mandralisca desde el regazo oscuro a la historia: aunque los epílogos nos muestren ya las fuerzas monstruosas al acecho; aunque, en el fondo, partiendo de esta situación de regresión, el laberinto no pueda llevar a ninguna otra parte que a la conciencia de destrucción que encarna, a la necesaria implicación ideológica y política de la conciencia del hombre ante el ultraje del poder. La misma amalgama de materiales literarios, esa famosa dificultad del estilo de Consolo, podrían ser un reflejo de esta errancia fundamental. El mismo rechazo de la forma novelesca tal como se concibe en general, se podrían considerar materializaciones de un mismo impulso.36 El nostos es imposible, el relato también. En más de una ocasión, en sus textos Consolo ha reclamado para sí las reflexiones hechas por Benjamin acerca de la narración.37 Se trata de un hilo que a mi entender sería fundamental abordar con mayor detención, pero que por de pronto nos permite una hipótesis con que cerrar aquí. Jamás, decía el filósofo alemán en el texto en cuestión, experiencias del calibre de la Primera Guerra Mundial habían merecido tal silencio por parte de sus protagonistas.38 Casi un siglo más tarde, Consolo hace suyas estas reflexiones desde una perspectiva más general: la historia contemporánea ha destruido las condiciones para la narración. La épica ha desaparecido, igualmente los narradores; la mayor losa, en la vida actual, es la del silencio. 35. Il viaggio di Odisseo, op. cit., p. 19-20. 36. «I ritorni», op. cit., p. 144; cfr. el comentario de G. TRAINA, op. cit., p. 38-39 (incluida la referencia en nota a las reflexiones de A. Scuderi). 37. E. PAPA, op. cit., p. 191-192. 38. Walter BENJAMIN, «Il narratore. Considerazioni sull’opera di Nicola Leskov», en ÍDEM, Angelus Novus, Turín: Einaudi, 1995 [1962], p. 247-274. Nostos y laberinto Quaderns d’Italià 10, 2005 47 Tal es el espacio de donde la novela no puede surgir, de donde es necesario explorar nuevas vías expresivas que puedan superar la afasia estupefacta característica del hombre posmoderno. Se encuentra en este punto el lugar de donde parte el relato de Consolo. Un intento audaz de ir más allá del impasse. Retornos imposibles, laberintos rotos, olivastros invadiendo el paisaje. Es el «ahora no puede narrar»: Ora non può narrare. Quanto preme e travaglia arresta il tempo, il labbro, spinge contro il muro alto, nel cerchio breve, scioglie il lamento, il pianto. Es el relato concebido como strazio: Una barca di pietra, la pietra in cui si mutò la barca feacica che aveva portato in patria l’eroe punito, l’eroe assolto dopo il lungo racconto —che in pietra si muti la barca, si saldi al fondale prima d’ogni ritorno, poiché nel ritorno, così nel racconto, consiste lo strazio.39 39. L’olivo e l’olivastro, p.9, 45.