Nuevos restos de pintura mural medieval en Burgos : La iglesia de San Miguel de Neila
Abstract
En la iglesia de San Miguel de Neila (Burgos) se conservan restos de pintura medieval. A pesar de verse, en la actualidad, tan sólo una pequeña superficie, es interesante como una aportación a la pintura románica en Castilla.
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Nuevos restos de pintura mural medieval en Burgos Resumen En la iglesia de San Miguel de Neila (Burgos) se conservan restos de pintura medieval. A pesar de verse, en la actualidad, tan sólo una pequeña superficie, es interesante como una aportación a la pintura románica en Castilla. Palabras clave: pintura mural, románico, Burgos. Abstract News remainings of Medieval wall painting in Burgos. San Miquel de Neila parish church In the San Miguel parish church of Neila (Burgos) there are remains of medieval asall painting. Actually we can see just a little fragment, but it’s interesting as a new contribution to the Romanesque wall painting in Castilla. Key words: wall painting, Romanesque art, Burgos. Gloria Fernández Somoza Universitat Autònoma de Barcelona Departament d’Art 08193 Bellaterra (Barcelona). Spain Eduardo Carrero Santamaría Universidad Autónoma de Madrid LOCVS AMŒNVS 3, 1997 75 - 77 La iglesia de San Miguel de Neila
76 LOCVS AMŒNVS 3, 1997 Gloria Fernández Somoza i Eduardo Carrero Santamaría mal. Difiere del anterior en el cromatismo del fondo, esta vez de color rojizo. Enmarcando ambos animales, restan otros fragmentos al estilo de haces que ascienden en forma curva y que pudieran tratarse de elementos ornamentales, en la compartimentación pictórica del abovedamiento en el tramo recto del ábside. El resto del muro sur se halla tapado por una capa de cal3, mientras en el muro norte la pintura debe haber desaparecido por la mayor concentración de humedad, que hace visible los sillares bajo una fina capa de estucado. En el abovedamiento del tramo recto del ábside puede verse también un mínimo fragmento de pintura (figura 2), cuyo reducido tamaño sólo permite entrever elementos dentro de la misma órbita que los restos descritos, esto es, una misma policromía, tipo de línea y voluntad de volumen a través de sombras. La limitada superficie al descubierto de este vestigio no permite distinguir lo representado. Del mismo modo que en el muro sur, la capa de cal sobre el abovedamiento nos hace suponer que bajo ésta pudiera conservarse más pintura. Formalmente, estamos ante una obra de ejecución tosca, donde destaca la línea negra que, sobre un fondo claro, resuelve por sí sola la composición. También el volumen se intenta resolver a través de la línea. Vemos, por pequeños detalles, como son el final de la cola o la protuberancia del pecho, que el artista de San Miguel tuvo como modelo una representación animal de detallada factura4, que no se corresponde con la calidad formal que demuestra. Es sumamente complicado poder discernir en base a lo poco que vemos alguna proximidad estilística o aventurarse en una datación del fresco. Pero, en todo caso, creemos que sería lícito considerarlas dentro del período románico o bien dentro de la tradición pictórica de esta época. La villa de Neila, ubicada en la comarca de Urbión, conserva dos iglesias de factura medieval, la de Santa María y la de San Miguel. Ésta última es un templo románico de nave única que preserva de su fábrica original el ábside, tres inscripciones y la zona inferior de la torre. La importancia de San Miguel en el campo de la historia del arte ha radicado en uno de sus epígrafes fundacionales que permite datar su fábrica en 10871. Además de las características descritas, esta parroquia de Neila conserva restos de pintura medieval. Éstos constituyen una pequeña superficie pictórica en el muro sur del tramo recto absidal y en el abovedamiento de éste2. En la primera de las zonas vemos dos animales afrontados bajo un posible arco o estructura similar, sobre un fondo bícromo (figura 1). La superficie al descubierto tiene unas dimensiones de aproximadamente 4,25 metros de anchura por 1 metro de alto. El espacio ocupado por ambos animales no es equitativo, ya que el situado a la derecha es de mayores dimensiones que el frontero. Esta circunstancia, más que intencionada, parece ser producto de una ejecución poco cuidada. La citada figura en el margen derecho de la composición representa la parte inferior de un cuadrúpedo mirando hacia el este sobre fondo ocre. Por lo que vemos, parece tratarse de un animal mamífero o, en todo caso, un híbrido. Son destacables las protuberancias afiladas que surgen del pecho y suponemos que de la barbilla, las gruesas patas que acaban en garras de cuatro dedos, el extremo de la cola y el pelaje a manera de escamas, que cubre parte del lomo visible del animal. La bestia contigua, aunque de menor tamaño, parece responder al mismo tipo de cuadrúpedo así como a una análoga realización, a pesar de que la superficie visible es reducida, permitiendo ver casi exclusivamente los cuartos traseros de dicho ani-
LOCVS AMŒNVS 3, 1997 77 Nuevos restos de pintura mural medieval en Burgos. La iglesia de San Miguel de Neila 1. WITEHILL, W. M., «Tres iglesias del siglo XI en la provincia de Burgos», Boletín de la Real Academia de la Historia, t. CI, 1932, p. 464-470; GÓMEZ MORENO, M., El arte románico español. Esquema de un libro, Madrid, 1934, p. 157; PÉREZ CARMONA, J., Arquitectura y escultura románicas en la provincia de Burgos, Burgos, 1959, reed. Burgos, 1974, p. 38-39; BANGO TORVISO, I. G., «Arquitectura románica», en Historia del Arte de Castilla y León, vol. II, Arte Románico, Valladolid, 1994, p. 9-212, p. 114. 2. La única noticia que hasta el momento existía sobre estas pinturas es aquélla que podemos leer en la tesis doctoral de Félix Palomero y dice así: «se pueden ver algunos restos de pintura Figura 2. Fragmento de pintura en el abovedamiento del tramo recto del ábside. Figura 1. Animales afrontados. Tramo recto absidal. Quizás la proximidad geográfica, así como la importancia artística y la similitud temática, podrían llevar a buscar cierto parentesco entre los restos pictóricos de San Miguel de Neila y las pinturas de la sala capitular del monasterio de San Pedro de Arlanza. Pensamos al respecto que las diferencias formales entre ambos ejemplos son tales que resulta cuando menos arriesgado intentar emparentarlas. En primer lugar, la mínima superficie hoy visible en Neila resulta insuficiente a la hora de establecer paralelismos estilísticos. Mientras, en segundo lugar, no es necesario insistir en la excelente calidad del conjunto pictórico de San Pedro de Arlanza, calidad que no se corresponde con el fragmento de Neila. Aún así, podría establecerse una dependencia compositiva de la pintura del mencionado cenobio, si tuviésemos una mayor superficie que permitiera un estudio en profundidad al respecto. El hecho de que lo conservado sea poco más que las extremidades de dos animales, limita en gran parte las posibilidades a la hora de emprender una tarea comparativa, teniendo en cuenta la gran profusión de representaciones animalísticas en el período medieval. A modo de ejemplo, conservamos los leones de Sant Miquel de Cruïlles (Girona), ubicados también en el ábside de la iglesia y supuestamente datados en la segunda mitad del siglo XII5. No debemos olvidar que la escasez de pintura mural medieval en Castilla dota de una indudable importancia a los restos de la iglesia de San Miguel, cuestión por la cual sería necesaria una restauración que, además de solventar el más que penoso estado de conservación de la iglesia, descubra más superficie pictórica, dándonos entonces la posibilidad de intentar un mayor conocimiento de la obra. en el presbiterio» (PALOMERO ARAGÓN, F., La escultura monumental románica en la provincia de Burgos. Partidos judiciales de Aranda de Duero, Lerma y Salas de los Infantes, tesis doctoral, Universidad Complutense, Madrid, 1989, p. 412). 3. En una primera visita durante el mes de agosto de 1996, los restos de pintura visibles se limitaban a las patas y al vientre del animal situado a la derecha. En marzo de 1997, gracias al desprendimiento de otra sección del encalado, el área visible había aumentado permitiendo ver fragmentariamente el cuerpo de otro animal. Por el contrario, en la zona inferior sur del tramo recto del ábside, donde aún se vislumbraban trazos de pintura rojiza, se habían realizado marcas incisas sobre la misma, producto de una irresponsable e infructuosa forma de intentar sacar a la luz mayor superficie pictórica. 4. Por el tipo de representación es factible pensar en bestiarios o manuscritos iluminados, así como en los cartones de los que se servían los pintores. 5. Véase SUREDA, J., La pintura románica en Cataluña, Madrid, 1981, cat. núm. 49, p. 313; MONGORANCE i RICART, F.-X., «Sant Miquel de Cruïlles», en Catalunya Romànica, vol. VIII, L’Empordà, I, Barcelona, 1989, p. 283-285.