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La elocuencia de los mapas : un enfoque semiológico para el análisis de cartografías

Lois, Carla Mariana

Abstract

Parece una obviedad recordar que pueden echarse múltiples miradas sobre un mismo objeto. Sin embargo, también parece obvio que en los mapas hay sólo una mirada. Y que esa mirada es válida, legítima, neutral y anónima. En este sentido, el mapa es aceptado como una fotografía simplificada de la realidad o, cuanto menos, una imagen analógica. Ciertas condiciones contextuales (técnicas, sociales, políticas, institucionales e históricas) y ciertas condiciones textuales (códigos, sintaxis gráfica y funciones sígnicas) se combinan en múltiples mecanismos de lecturas que permiten un consumo de cartografías escasamente reflexivo. En este trabajo se ensayará un análisis de algunos de estos mecanismos textuales y contextuales en que se apoyan la efectividad y elocuencia de los postulados del mapa, con el objetivo de aportar comentarios críticos para un debate más profundo acerca de los usos y las potencialidades de los discursos cartográficos.

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ESTATS DE LA QÜESTIÓ I DOCUMENTACIÓ DAG 36 091-109 9/10/2000 15:42 Página 92 Resumen Parece una obviedad recordar que pueden echarse múltiples miradas sobre un mismo objeto. Sin embargo, también parece obvio que en los mapas hay sólo una mirada. Y que esa mirada es válida, legítima, neutral y anónima. En este sentido, el mapa es aceptado como una fotografía simplificada de la realidad o, cuanto menos, una imagen analógica. Ciertas condiciones contextuales (técnicas, sociales, políticas, institucionales e históricas) y ciertas condiciones textuales (códigos, sintaxis gráfica y funciones sígnicas) se combinan en múltiples mecanismos de lecturas que permiten un consumo de cartografías escasamente reflexivo. En este trabajo se ensayará un análisis de algunos de estos mecanismos textuales y contextuales en que se apoyan la efectividad y elocuencia de los postulados del mapa, con el objetivo de aportar comentarios críticos para un debate más profundo acerca de los usos y las potencialidades de los discursos cartográficos. Palabras clave: cartografía, mapas, semiología cartográfica, textualidad cartográfica. Resum. L’eloqüència dels mapes: un enfocament semiològic per a l’anàlisi de cartografies Sembla una obvietat recordar que poden fer-se múltiples mirades sobre un mateix objecte. Tanmateix, també sembla obvi que als mapes hi ha només una mirada. I que aquesta mirada és vàlida, legítima, neutral i anònima. En aquest sentit, el mapa és acceptat com una fotografia simplificada de la realitat o, si més no, com una imatge analògica. Certes condicions contextuals (tècniques, socials, polítiques, institucionals i històriques) i certes condicions textuals (codis, sintaxi gràfica i funcions sígniques) es combinen en múltiples mecanismes de lectures que permeten un consum de cartografies escassament reflexiu. En aquest treball s’assaja una anàlisi d’alguns d’aquests mecanismes textuals i contextuals on recolzen l’efectivitat i l’eloqüència dels postulats del mapa amb l’objectiu d’aportar comentaris crítics per a un debat més a fons sobre els usos i les potencialitats dels discursos cartogràfics. Paraules clau: cartografia, mapes, semiologia cartogràfica, textualitat cartogràfica. 1. Este artículo corresponde a una sección del trabajo realizado en el marco del Seminario Abierto de la Maestría en Políticas Ambientales y Territoriales (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires) «El mapa: objeto, imagen e instrumento», dictado por el profesor Gian Paolo Torricelli en octubre de 1998. Doc. Anàl. Geogr. 36, 2000 93-109 La elocuencia de los mapas: un enfoque semiológico para el análisis de cartografías1 Carla Mariana Lois Universidad de Buenos Aires. Facultad de Filosofía y Letras Instituto de Geografía Puán 470-4º. 1406 Buenos Aires (Argentina) [email protected] Data de recepció: novembre 1999 Data d’acceptació: febrer 2000 DAG 36 091-109 9/10/2000 15:42 Página 93 Resumé. L’eloquence des cartes: un approche sémiologique pour l’analyse de cartographies Malgrait qu’un meme objet peut etre vu selon differents regards, souvent il parait qu’il y a un seul regard, legitime et anonyme pour les cartes. La carte est acceptée comme une photographie symplifiée de la realité ou comme une image analogique. Quelques conditions textuelles (codes, syntaxe graphique, fonctions sygniques) font une combinaison que permet une consommation de cartographies peu reflexive. Dans cet article on fait une analyse des mécanismes textuels et contextuels de l’efectivité et l’eloquence des cartes avec l’objectif de construire un debat critique sur les usages et les potentialites des discurs cartographiques. Mots clé: cartographie, cartes, sémiologie cartographique, textualité cartographique. Abstract. The eloquence of maps: a semiological view for analyzing cartography An object could be considered from several points of view. This may seen obvious, however, it also seems to be obvious that there is only one point of view considering maps and that this view is valid, legitimate, neutral and anonymous. In this respect the map is accepted as a simplified photograph of reality, or as an analogical image. Some contextual conditions (technical, social, political, institutional and historical) and certain textual conditions (codes, graphical syntax and sign functions) are combined through different reading mechanisms that allow cartography to be consumed without being thought. This article attemps to analyze some of the textual and contextual mechanisms in which effectiveness and eloquence of maps postulates are based upon to add some critical commentaries in order to discuss about the use and potentiality of cartographical discourses. Key words: cartography, maps, cartographical semiology, cartographical texts. Introducción. Representarse el mundo El interés y la fascinación por construir imágenes del mundo es de larga data y ha dado lugar a muy diversas figuraciones y representaciones —sean éstas míticas, estéticas, artísticas, técnicas, etc.—, según la época y el lugar en que aparecieron. Asimismo, puede reconocerse cierto dinamismo de las representaciones —ya se trate de sus significaciones como de sus formas—, el cual no sólo deviene de una transmutación de sus rasgos internos a lo largo del tiem94 Doc. Anàl. Geogr. 36, 2000 Carla Mariana Lois Sumario DAG 36 091-109 9/10/2000 15:42 Página 94 Introducción. Representarse el mundo Semiología cartográfica: una perspectiva de análisis cultural Las bases de la elocuencia de los mapas Conclusiones. La elocuencia de los mapas Bibliografía po, sino también de las condiciones externas que determinan sus dominios de validez2, lo que nos recuerda la imposibilidad de recortar la totalidad de significados e interpretaciones posibles que de las representaciones podrían hacerse. El análisis de los procesos que fueron modelando, cristalizando y socializando tales imágenes, así como la interpretación de las mismas, constituye una perspectiva pertinente para el abordaje de la construcción de imaginarios sociales, en tanto que en una representación se articulan diversas relaciones que los individuos o los grupos mantienen con el mundo social. En el caso de las representaciones cartográficas, y particularmente en el caso de aquéllas producidas en el siglo XIX, es posible reconocer un clivaje significativo en las formas y usos de los mapas asociado a la aparición de la cartografía estatal3. A lo largo de este trabajo, se intentará desnaturalizar aquella visión de los mapas instalada en el imaginario social que los posiciona, no como una de las representaciones posibles, sino como una re-presentación4objetiva y neutral del mundo. La propuesta consiste, entonces, en reflexionar sobre los mapas (particularmente sobre la cartografía topográfica de los siglos XIX y XX, esto es, la cartografía oficial del Estado) como representaciones construidas. Esta concepción de las cartografías se encuadra dentro de una perspectiva epistemológica que supone limitado, incompleto e inexacto concebir a la carta como una imagen analógicamente mimética relacionada en términos de correspondencia con la superficie terrestre, diferenciada de ella sólo por simple reducción a escala en una forma plana (Jacob, 1992; Wood, 1992; Grataloup, 1996; Pickles, 1992; Söderström, 1996; Torricelli, 1999). Por el contrario, se asume que Un enfoque semiológico para el análisis de cartografías Doc. Anàl. Geogr. 36, 2000 95 2. Se utilizará la categoría dominio de validez para hacer referencia al ámbito institucional donde «se impone el sistema [semiótico, lingüístico] y debe ser reconocido u obedecido» (Benveniste, en Pérez de Medina, 1997: 25) o, en otros términos, a las condiciones institucionales que otorgan y asumen la validez de ciertos postulados. 3. Entre los rasgos que definen a los mapas topográficos de siglo XIX suelen mencionarse «el mayor detalle y expresividad de los mapas que se publican, la creciente precisión lograda por el empleo de grandes escalas, la mejora en los sistemas de representación del relieve, y la generalización de levantamientos topográficos que se apoyan en redes geodésicas homologadas internacionalmente, [así como la] creciente uniformidad de la producción cartográfica, propiciada por la homogeneización de la simbología y la internalización del sistema métrico-decimal. Falta, no obstante, añadir lo principal. La cartografía del siglo XIX no es tan sólo una cartografía expresiva, precisa y de base científica es, sobre todo [...] una empresa del Estado» (Nadal y Urteaga, 1990: 9; los destacados son nuestros). 4. Se usará el término re-presentación para hacer referencia a una forma de entender las prácticas de representación y sus productos basada en la simplificación de las operaciones intelectuales involucradas, las cuales quedarían reducidas a «volver a presentar» o a reconstituir la «realidad»; de esta manera, no sólo se niegan las mediaciones implicadas en la experiencia de representar, sino que además se asume que el producto generado guarda una relación de inmediatez y transparencia respecto del objeto real. Por el contrario, en este trabajo usaremos el término representación para dar cuenta de un complejo proceso de prácticas e imaginarios en las que los sujetos y los grupos perciben el mundo y forman sus propias concepciones acerca de él (y esto condiciona y organiza la forma en que operarán sobre él). DAG 36 091-109 9/10/2000 15:42 Página 95 los mapas constituyen un objeto con ciertos atributos —entre ellos, la cientificidad—5que le imprimen funciones y sentidos específicos consensuados socialmente en las prácticas de reconocimiento. Para analizar los mecanismos textuales y contextuales (sociales) que le otorgan efectividad y elocuencia a los postulados del mapa, este trabajo se ha organizado en dos partes. En la primera, se procura abordar el texto cartográfico desde una perspectiva semiológica para problematizar las formas de lectura o consumo, y, para atravesar las miradas superficiales que se hacen de los mapas, proponemos un abordaje de las cartografías desde la textualidad. En la segunda parte, nos detenemos en el análisis de aquellos aspectos que posibilitan el consumo acrítico de los mapas, a la vez que permiten sostener en ellos con eficacia un conjunto variable de postulados. Semiología cartográfica: una perspectiva de análisis cultural El signo cartográfico: una aproximación semiológica Diversos y múltiples elementos se combinan para configurar una imagen cartográfica: el trazado topográfico, el título, la leyenda o referencia, la toponimia, los signos y otras inscripciones variables. Una variedad heterogénea de signos coincide en otro signo: el signo cartográfico, que, además de «contenerlos», los inviste de sentido y delimita sus efectos de sentido. Pensar el mapa como un signo6para analizar ciertos mecanismos de lectura implica estudiar los tipos de relaciones que el lector o la lectora establece entre el gráfico que observa y el objeto que ese gráfico parece representar. Un análisis de esta naturaleza puede conceptualizarse en términos peirceanos desde las categorías de icono7, índice8y símbolo9, destacando que éstas no son cualidades intrínsecas a los signos mismos, sino que son funciones que los signos adquieren durante las prácticas de reconocimiento (en este caso, las lecturas), por lo que un mismo 96 Doc. Anàl. Geogr. 36, 2000 Carla Mariana Lois 5. Interesa rescatar que la aceptación social de los discursos científicos como discursos autorizados y legítimos, excede los formalismos textuales, en tanto su «imposición simbólica [...] sólo puede funcionar en tanto en cuanto se reúnan condiciones sociales absolutamente exteriores a la lógica propiamente lingüística del discurso» (Bourdieu, 1982: 46). 6. Esta propuesta de analizar el mapa como un signo en sí mismo se distancia del análisis cartográfico tradicional, inspirado en la semiología cartográfica de Bertin (1973), que privilegia la clasificación de los signos que se combinan en un mapa atendiendo a las formas, estructuras y texturas de cada uno de los componentes de la materia significante de la cartografía. 7. Asumimos que en la función icono «un signo toma del objeto y transfiere al interpretante la posibilidad de que una determinada forma exista en tal objeto» (Pérez de Medina, 1997: 44). 8. Entendemos por función índice aquélla en la que «un signo toma del objeto y transfiere al interpretante la concreta existencia material de tal objeto» (Pérez de Medina, 1997: 44). 9. Nos referiremos a la función simbólica cuando un signo tome «del objeto algún nivel de generalidad en el cual puede ser conocido y [entregue] al interpretante el valor de tal generalidad para que exista en el sistema correspondiente un lugar lógico que lo fije y lo tenga a disposición para cuando requiera ser utilizado» (Pérez de Medina, 1997: 45). DAG 36 091-109 9/10/2000 15:42 Página 96 signo puede ser considerado como ícono, símbolo o índice en distintas lecturas e interpretaciones. Todas las formas de reconocimiento de los mapas posteriores a la revolución científica del siglo XVII10 parten del supuesto de la correspondencia —en términos de semejanza—11 entre la representación gráfica y su referente empírico, asumen la función icónica de la representación cartográfica como estrategia legitimadora del mapa en tanto discurso científico. Sobre esta concepción icónica del mapa se apoyan otras dos formas de reconocimiento: la instrumental y la simbólica. Cuando se hace una lectura instrumental de la representación cartográfica y se la maneja como una herramienta técnica para calcular distancias, recorrer rutas o imaginar estrategias de avance y ocupación territorial, se está interpretando preferencialmente la función indexal del signo cartográfico: se reconoce la localización de un fenómeno sobre el mapa asumiendo la existencia concreta de una localización analógica en la «realidad». En otros términos, al utilizar instrumentalmente un mapa se hace una lectura fragmentada que focaliza la atención en el posicionamiento y en la extensión areal de determinados índices, entendiendo por tales a los signos que «perderían inmediatamente el carácter que hace de ellos un signo si su objeto fuera suprimido» (Peirce citado en Pérez de Medina, 1997: 52). Tanto en el reconocimiento icónico del signo cartográfico como en el indexal se ponderan aquellos indicadores que parecen asegurar algún tipo de correspondencia explícita entre las formas reales y las formas representadas (morfología, tamaño o localización). Pero en el reconocimiento simbólico, entre el objeto-representado y el objeto-representación no se establecen relaciones de semejanza12 ni de contigüidad efectiva13, sino que el vínculo entre el objeto-representado y el objeto-representación se construye convencionalmente y sin motivaciones explicables desde las formas que asume: Un enfoque semiológico para el análisis de cartografías Doc. Anàl. Geogr. 36, 2000 97 10. Sobre las implicancias de la revolución científica en los saberes cartográficos se sugiere consultar Capel, 1982. En este texto el autor destaca que «la revolución científica del siglo XVII, la que desde Galileo a Newton transformó profundamente la ciencia y el pensamiento occidental, estuvo basada especialmente en una reflexión sobre la Tierra y su posición en el universo» (Capel, 1982: 79). 11. Analizando las relaciones entre iconismo y semejanza, Umberto Eco propone acotar las implicancias del concepto semejanza utilizado por Peirce para referirse a la función icónica. Apunta que en geometría «se define la semejanza como la propiedad de dos figuras que son iguales salvo en el tamaño», pero destaca que dado que «el único fenómeno indiscutible de semejanza viene dado por los fenómenos de congruencia, en que dos figuras de igual tamaño coinciden en cada uno de sus puntos» (Eco, 1976: 292), la semejanza es otra convención intelectual que «se produce y debe aprenderse» (Eco, 1976: 297). Aunque adscribimos a las críticas al iconismo que Eco formula respecto de la teoría peirceana, convenimos en afirmar que la aceptación social del signo cartográfico se apoya en el supuesto de cierta semejanza geométrica entre la representación y el referente empírico al que aquella remite. 12. La semejanza entendida como identidad de estructura y diferencia de tamaño. 13. La contigüidad efectiva entre el objeto-representación y el objeto-representado expresaría, a partir de la existencia del primero, la existencia del segundo. DAG 36 091-109 9/10/2000 15:42 Página 97 no hay nada en su forma que permita al lector o lectora interpretarlo, y la clave para descifrarlo está disponer de un cúmulo de conocimientos e información. Así, por ejemplo, puede identificarse y asociarse unos contornos (cartográficos) territoriales con un Estado-nación si se han recibido los conocimientos necesarios para hacerlo en la escuela o por otro tipo de familiaridad que haya establecido con esa representación (tal como la propaganda). Sin embargo, los sentidos simbólicos atribuidos a los mapas (en el caso mencionado podría ser la visualización simbólica de la nación) son socializados e internalizados recuperando aquellas funciones icónicas —y en menor medida también las indexales— que remiten a la existencia virtual o real de los objetos-representados y hacen de la representación cartográfica un instrumento científico. Es decir, los vínculos que las funciones icónica e indexal establecen con los objetos que representan, se transforman en un supuesto que subyace a todas las lecturas de los mapas, incluyendo una lectura o reconocimiento simbólico, aún cuando la lógica del símbolo no resida en la existencia del objeto sino en la existencia de un interpretante que lo reconozca como tal. Gran parte de los usos de los mapas se inscriben entre la cualidad ilustrativa y el recurso probatorio o documental. En cualquiera de estos casos, la lectura fragmentada que se hace de los mapas habilita a derivar interpretaciones de estas lecturas que, de hecho, cabalgan ambiguamente entre las funciones icónica, indexal o simbólica. Pero para interrogar acerca de las modalidades de lectura cartográfica no alcanza con desmenuzar las partes constitutivas de la cartografía, porque el mapa en su conjunto es un lugar de manifestación de sentido, es decir, un texto. La textualidad de los mapas Conceptualizar los mapas como textos requiere superar las interpretaciones derivadas de la lingüística saussureana, basadas en los siguientes principios: a) los signos son entidades lingüísticas de doble cara (significado/significante); b) el significante es de carácter lineal (dada la naturaleza auditiva del lenguaje, tiene una secuencia, una extensión y una temporalidad); c) el signo es inmutable (a nivel del individuo) y mutable (a nivel de las masas hablantes y a lo largo del tiempo), y d) el signo es arbitrario (la relación entre significante y significado no es motivada). Es cierto que si se retoman estas postulaciones, el mapa no puede ser considerado un texto. Pero también es cierto que estas postulaciones se refieren a un tipo de signo específico: el signo lingüístico. En rigor, son éstas cualidades del código lingüístico y no del texto propiamente dicho. Como punto de partida para pensar en los mapas como textos consideramos que «donde se trata de identificar objetos empíricos, podemos hablar de textos. En la superficie de lo social nos encontramos [...] con “paquetes” textuales, conjuntos compuestos en su mayor parte de una pluralidad de materias significantes: escritura-imagen; escritura-imagen-sonido; imagen-palabra, etcé98 Doc. Anàl. Geogr. 36, 2000 Carla Mariana Lois DAG 36 091-109 9/10/2000 15:42 Página 98 tera. Ellos son textos, término que para nosotros no se restringe a la escritura» (Verón, 1996: 17). Los objetos empíricos textos pueden abordarse en términos de discurso, analizando las huellas (materializadas en las materias significantes) que se manifiestan en el texto y que dependen de distintos niveles de determinación. La interpretación de tales huellas se orientará hacia el análisis de las operaciones discursivas que en el proceso de producción de ese discurso las han investido de sentido. Es decir, esta estrategia epistemológica y metodológica supone asumir ciertas conjeturas e hipótesis acerca de elementos extratextuales (Verón, 1995: 18), lo que podría sintetizarse en contextualizar el texto. Así, el mapa deja de ser estático y atemporal, y salta a la vista que las técnicas, los usos y los significados de los mapas han ido transformándose como parte de la redefinición del contexto social y científico. La confección de una carta es, entonces, una construcción racional que propone la materialización de un esquema mental y vehiculiza significados configurados a partir de las características técnicas, disposición y estética de los elementos representados, así como sus íconos y otras formas de referencia, estimulando, a través de asociaciones y relaciones de diverso tipo, imponer una concepción del mundo social. El mapa representa mucho más que una porción de la superficie terrestre, e interpretar una carta implica operaciones intelectuales y modalidades de apropiación visual que no pueden limitarse a la decodificación de los íconos consignados en las referencias, aunque ciertas condiciones de producción, al conjugarse con otras condiciones textuales y culturales, hacen que así funcione y garantizan la elocuencia de sus enunciados. Las bases de la elocuencia de los mapas El mapa suele ser leído como una imagen estática, anónima y verdadera que, apoyado en la legitimidad institucional de una disciplina científica —la cartografía—, ofrece una visión exacta del mundo. A ello debe agregarse que la imagen del mundo constituida en un mapa no es comparable con otras (como los relatos de viajeros o las fotografías), en tanto genera ciertos efectos de sentido —efecto de verdad, de atemporalidad, de cientificidad entre otros— que superan el del «mensaje» explícito que propone presentar. Un conjunto de elementos textuales y extratextuales interactúan para reafirmar al mapa como una imagen especular de la realidad. Esto se traduce en una serie de asunciones epistemológicas internalizadas en el sentido común de quien se acerca a un mapa, de manera tal que el mapa logra imponerse como un saber técnico, neutral, vacío de intencionalidades, pero, paradójicamente, de alto e indiscutible contenido simbólico. Para explorar acerca de la eficacia intelectual que tienen los mapas para cargar con imaginarios territoriales institucionalizados, proponemos indagar algunas cuestiones relativas a la producción, reproducción y lectura de los textos cartográficos, que funcionarían como ejes sobre los que se sostiene la aceptación acrítica (o, por el contrario, el rechazo absoluto) de los mapas modernos. Un enfoque semiológico para el análisis de cartografías Doc. Anàl. Geogr. 36, 2000 99 DAG 36 091-109 9/10/2000 15:42 Página 99 Proyecciones y puntos de vista La representación del objeto es una imagen que no sólo preexiste al objeto, sino que, al constituirse en una mediación permanente, lo reemplaza: la representación construye al objeto. En otras palabras, el mapa nos ofrece «una realidad a la que no accedemos por otros caminos» (Wood, 1992: 4). El punto de vista desde el que se organiza el texto cartográfico no puede ser reconstruido por el lector o la lectora. El universo cartografiado parece ser la mirada de un observador externo a él, alguien no involucrado, lo que garantizaría la eliminación de las «deformaciones subjetivas». En efecto, una de las particularidades de la imagen cartográfica reside en la distancia insalvable entre la mirada que propone el mapa y la pasible de ser realizada por cualquier mortal: mientras que la primera es el resultado de una serie de operaciones matemáticas, gráficas y semióticas calculadas científicamente que permiten aprehender con distintos y variables niveles de detalle lo real, la segunda está severamente limitada por las posibilidades de variar el punto de vista de los intérpretes y las intérpretes. Ello deriva en que la carta sea reconocida como anónima y como un postulado verdadero (la verdad no tiene autores ni mentores, sino que simplemente es), expresión de la reproducción de la superficie terrestre sin más mediaciones que las necesarias —desde el punto de vista técnico— para hacer posible el pasaje de una realidad de tres dimensiones a un gráfico de dos. En estos términos, la relación entre referencia y referente se pretende proporcional y exacta, y el rol de quien confecciona el mapa resulta ser secundario y poco relevante, ya que, más allá de quién dé cuenta de esa realidad, la realidad está allí a la espera de alguien que la descubra y la dibuje. El reposicionamiento renacentista del punto de vista desde el que se construye la representación redefine el centro de las miradas por encima de las visiones humanas y las estandariza, poniendo de relieve las potencialidades superadoras y neutras —en tanto ajenas a los sujetos— de estas nuevas formas (metodológicas) de aprehender el mundo. El mapa, entonces, puede consolidarse como una imagen autoritaria, en tanto que «mientras la mirada horizontal es quizá más contemplativa, la mirada zenital es dominadora por naturaleza, “se inscribe en la voluntad de ver todo, para saber todo y poder todo” pues permite ver los objetos desde una posición lejana, sobre cada uno de ellos. En un principio, la visión zenital es la visión de quien ejerce el poder (también simbólicamente, como los dioses del Olimpo)» (Torricelli, 1999: 22). Esta verticalización de la mirada permite imaginar una reducción de la subjetividad y reposiciona la mirada por encima (literal y simbólicamente) de quienes formamos el espacio representado. Es otra garantía de las distancias objeto representado-mapa-lector/a: el punto de observación institucionalizado en el mapa es lo suficientemente distante del objeto como para aprehenderlo en su totalidad (algo materialmente imposible para cualquier mortal en condiciones técnicas medias) y a la vez es superior a la mirada humana. Podría sugerirse que, a diferencia de la mística religiosa ornamental de los mapas antiguos, la proyección zenital es el ojo de la mística científica de los mapas modernos. 100 Doc. Anàl. Geogr. 36, 2000 Carla Mariana Lois DAG 36 091-109 9/10/2000 15:42 Página 100 tividad de los postulados del mapa. El reconocimiento de múltiples funciones de la semiosis cartográfica permite sostener que otra de las bases de la elocuencia cartográfica reside en que los supuestos indexales (esto es, la existencia concreta del objeto) adscriptos a la instrumentalidad de los mapas son transferidos a las significaciones simbólicas. El simbolismo gráfico articulado en un mapa e institucionalizado como una mirada legítima sobre el territorio naturaliza y diluye una multiplicidad de operaciones intelectuales que exceden los límites formales de la textualidad. Sin embargo, así como los mapas suelen ser leídos como re-presentaciones de la realidad, sin reparar en que la estandarización de las miradas sobre el territorio (es decir, la normalización y prescripción de aquellas dimensiones del mundo social que deben ser conocidas y reconocidas impuestas por encima de otras dimensiones censuradas) produce como resultado un artefacto visual cuyas marcas de cientificidad están depositadas en recursos técnicos, que además es producido por sujetos e instituciones capacitados para esos fines y que gozan de la aceptación social necesaria para hacerlo19. Entre las condiciones de producción que explican la contundencia de las afirmaciones constituidas en la gráfica cartográfica sobresale que la eficacia específica de estas manifestaciones «se deriva de una apariencia: el principio de un poder que en realidad reside en las condiciones institucionales de su producción y su recepción, parece estar contenido en ellas mismas» (Bourdieu, 1982: 71). Entonces, resulta insoslayable interpretar el contexto en que los mapas fueron elaborados para comprender los significados denotados y connotados que, de ningún modo, pueden reducirse a la re-presentación a escala (matemática) de la Tierra o de una parte de ella. Pensar los mapas como textos puede contribuir a echar luz sobre la aceptación acrítica de las cartografías. Además de posibilitar operaciones e intervenciones sobre el territorio, el mapa es la construcción de un espacio simbólico, una forma de imaginar y producir nuevos espacios, así como la idea que los demás deben hacerse de ellos. Las prácticas cartográficas también son prácticas de nominación, desde ellas no sólo se impone un juego de relaciones de poder y un orden del mundo social, sino que también se consolida una imagen —fácilmente socializable— que el resto de la sociedad debe tener de ese territorio. La elocuencia del mapa no deja librada al azar esta voluntad prescriptiva de las cartografías y, aunque hace creer a sus lectores y lectoras que su misión es mostrar en el papel cosas que existen en la realidad mediante objetivas relaciones de correspondencia de forma y contenido entre ambas, crea e impone una nueva realidad. Un enfoque semiológico para el análisis de cartografías Doc. Anàl. Geogr. 36, 2000 107 19. En palabras de Bourdieu «el acto de categorización [enunciado en los mapas], cuando consigue hacerse reconocer o cuando es ejercido por una autoridad reconocida, ejerce poder por sí» (Bourdieu, 1989: 116). DAG 36 091-109 9/10/2000 15:42 Página 107 Bibliografía ABEYDEERA, A. (1993). «Mapping as a vital element of administration in the Dutch colonial goverment of Maritime Sri Lanka (1658-1796)». Imago Mundi, 45. AKERMAN, J.R.; BUISSERET, D. (1985). Monarchs, ministers and maps. Chicago: Newberry Library. ANDERSON, B. (1993). Comunidades imaginadas. 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