scieee AI-readable full text Open interactive document viewer

La geografía cultural en Francia : un estado de la cuestión

Collignon, Béatrice

Abstract

La geografía cultural, en Francia, se presenta como una vasta plataforma en la cual convergen investigadores con preocupaciones bien distintas. Esta geografía se beneficia de un eje principal sostenido por el CNRS: el laboratorio de investigación «Espacio y Culturas» y sus publicaciones, pero no todos se identifican con sus orientaciones. El tema de la representación asociado a la noción de territorio y al problema de las identidades es a menudo el punto en común. La geografía cultural es hoy objeto de debates internos, especialmente por lo que se refiere a su metodología, pero también desde fuera se debate su pertinencia en tanto que campo particular de la geografía humana. Nos encontramos ante un eco de las tensiones que atraviesan la geografía francesa desde hace unas tres décadas.

Full text

ESTATS DE LA QÜESTIÓ I DOCUMENTACIÓ DAG 34 101-117 20/5/99 16:14 Página 102 Resumen La geografía cultural, en Francia, se presenta como una vasta plataforma en la cual convergen investigadores con preocupaciones bien distintas. Esta geografía se beneficia de un eje principal sostenido por el CNRS: el laboratorio de investigación «Espacio y Culturas» y sus publicaciones, pero no todos se identifican con sus orientaciones. El tema de la representación asociado a la noción de territorio y al problema de las identidades es a menudo el punto en común. La geografía cultural es hoy objeto de debates internos, especialmente por lo que se refiere a su metodología, pero también desde fuera se debate su pertinencia en tanto que campo particular de la geografía humana. Nos encontramos ante un eco de las tensiones que atraviesan la geografía francesa desde hace unas tres décadas. Palabras clave: geografía cultural, Francia, epistemología. Resum. La geografia cultural a França: un estat de la qüestió La geografia cultural, a França, es presenta com una gran plataforma en la qual convergeixen investigadors amb preocupacions ben diferents. Aquesta geografia es beneficia d’un eix principal sostingut pel CNRS: el laboratori d’investigació «Espai i Cultures» i les seves publicacions, però no tots s’identifiquen amb les seves orientacions. El tema de la representació associat a la noció de territori i al problema de les identitats és sovint el punt en comú. La geografia cultural és avui objecte de debats interns, especialment pel que fa a la seva metodologia, però també des de fora es debat la seva pertinença en tant que camp particular de la geografia humana. Ens trobem davant un eco de les tensions que travessen la geografia francesa des de fa unes tres dècades. Paraules clau: geografia cultural, França, epistemologia. Résumé. La géographie culturelle en France: état des lieux La géographie culturelle, en France, apparaît comme une vaste plate-forme où se retrouvent des chercheurs aux préoccupations très variées. Elle bénéficie d’un pôle fort soutenu par le CNRS: le laboratoire de recherches «Espace et Cultures» et ses publications, mais tous ne se reconnaissent pas dans ses orientations. La question des représentations, associée à la * Traducido del original francés por Gemma Lozano Martínez. Doc. Anàl. Geogr. 34, 1999 103-117 La geografía cultural en Francia: un estado de la cuestión* Béatrice Collignon Université de Paris I. UMR Géographie-cité, équipe EHGO 191, rue Saint Jacques. 75005 Paris. France [email protected] Data de recepció: setembre 1998 Data d’acceptació: novembre 1998 DAG 34 101-117 20/5/99 16:14 Página 103 notion de territoire et au problème des identités est souvent le point en commun. La géographie culturelle fait l’objet de débats internes, à propos notamment des méthodes, mais aussi, en externe, de contestations quant à sa pertinence en tant que champ particulier de humaine. On trouve ici un écho des tensions qui traversent la géographie française depuis une trentaine d’années. Mots clé:géographie culturelle, France, épistémologie. Abstract. Cultural geography in France: a review In France, cultural geography is a broad label under which researchers with quite different points of interest can be grouped. This branch receives underlying support from a wellestablished institution: «Espace et Cultures» research centre and its publications, sponsored by CNRS, although not everyone agrees with this group’s viewpoints. Nevertheless, in spite of this diversity, the topic of representations, associated with the notion of territory and the identity issue, is often a common link. Cultural geography is now subject to internal debate, especially related to its methodology, and to discussion by outsiders on its legitimacy as a specific field within human geography. These arguments, in fact, form part of the tensions currently present in French geography as a whole since the seventies. Key words:cultural geography, France, epistemology. Bajo la óptica de la diversidad Actualmente en los trabajos de los geógrafos franceses la geografía cultural queda bien representada, ya sea en las publicaciones, en los artículos que aparecen en las revistas generales o especializadas, en las tesis que se están elaborando o en las recientemente presentadas. Esta geografía goza igualmente de un reconocimiento institucional: está presente en los cursos de diversas universidades francesas y el CNRS1financia desde 1985 un laboratorio cuyo nombre ya es un reclamo por sí mismo: «Espacio y Culturas». Este laboratorio publica desde 1992 una revista, Géographie et Cultures, la cual, según explica su fundador, «sirve de foro y agrupa a aquéllos que están interesados en los hechos culturales» (Claval, 1995: 43). Desde 1993 también se publica una colección que lleva el mismo título y es editada por el mismo editor, L’Harmattan. En 1995 104 Doc. Anàl. Geogr. 34, 1999 Béatrice Collignon 1.Centre National de la Recherche Scientifique. Junto con las universisades el CNRS cofinancia los laboratorios de investigación, principalmente contratando a los investigadores, los cuales no están obligados a impartir docencia. Sumario DAG 34 101-117 20/5/99 16:14 Página 104 Bajo la óptica de la diversidad La dimensión cultural integrada al análisis de espacios geográficos Los hechos culturales como objeto de investigación Debates en torno a la geografía cultural: las perspectivas Bibliografía aparece el primer manual de geografía cultural escrito en francés: La géographie culturelle, de Paul Claval. Durante los años ochenta se han recorrido los primeros pasos. Se vive la emergencia de gran número de corrientes, a veces efímeras como la geografía humanística, de las representaciones, del espacio vivido, y aún otras como la etnogeografía; en medio de esta abundancia a veces se hacía difícil tener las ideas claras. En la década siguiente, la mayoría de los investigadores implicados en estas corrientes se alinean progresivamente bajo la etiqueta de la «geografía cultural», término integrador que permite calmar las inquietudes suscitadas por el estallido de los años precedentes. La geografía cultural se convierte así, en la década de los ochenta, en una plataforma que acoge trabajos muy variados. Esta adhesión bajo una denominación funcional, pues es esto de lo que se trata en el fondo, significa para la geografía cultural aparecer hoy como una corriente fuerte de la geografía francesa, pero también implica la extrema variedad de posiciones de todos aquéllos que se identifican con ella. El repaso que hacemos aquí es el de la geografía cultural en Francia y no el de la geografía cultural francesa, pues no hay, según mi criterio, coherencia suficiente para que podamos emplear esta expresión, tal y como empleamos normalmente la de «geografía regional francesa», para designar a la escuela vidaliana. No es cierto que exista «una manera francesa de hacer geografía cultural», comentan Bernard Hourcade y Jean-Robert Pitte (1997), encargados de presentar estos temas en un coloquio del CNRS. Estas dudas están ligadas a la novedad de esta rama multiforme de la geografía humana. Seguramente hoy en día falta perspectiva para plantear una evaluación, y es necesario contentarse con un simple estado de la cuestión. Podemos identificar algunos grandes temas: los paisajes, las representaciones, los conocimientos geográficos, las percepciones, los territorios, las culturas materiales. Entre todos ellos, algunos suponen la continuidad de viejas preocupaciones, otros exploran nuevas direcciones. Por otro lado, aparte de los temas, los métodos utilizados son igualmente muy diversos, y aunque muchos geógrafos culturales se agrupan en torno del eje central constituido por la revista y la colección «Géographie et Cultures» (L’Harmattan), no es el caso de todos. Finalmente, un cierto número de trabajos que estamos tentados de colocar en esta categoría de geografía cultural, no son presentados como tales por sus autores. ¿Se debe dejar a éstos al margen? En el marco de esta presentación, me ha parecido necesario integrarlos, pues participan activamente del desarrollo de las nuevas orientaciones que esta geografía se interesa en promover. No se trata, sin embargo, de ocultar los debates, que son internos en la geografía cultural pero también externos. Desde el exterior la legitimidad de la geografía cultural es cuestionada por algunos, para los cuales no está justificado hacer de ella una rama específica de la geografía humana, puesto que toda «buena geografía humana» tiene necesariamente en cuenta la dimensión cultural. Estas discusiones van ligadas con aquéllas que se desarrollan en la comunidad de los geógrafos franceses desde hace tres décadas y reposan sobre concepciones diferentes de lo que debe ser la geografía humana: sus conceptos, sus objetos y sus métodos (Bruneau, 1997). La geografía cultural en Francia: un estado de la cuestión Doc. Anàl. Geogr. 34, 1999 105 DAG 34 101-117 20/5/99 16:14 Página 105 La geografía cultural en Francia está marcada por una gran diversidad, tanto de los objetos estudiados como de los métodos utilizados. Nos ha parecido más adecuado hacer una presentación en función de los objetos. Empezaremos por los trabajos que destacan la dimensión cultural en el análisis de los espacios geográficos, antes de dedicarnos a los que hacen de los hechos de cultura el objeto mismo de su estudio. El bosquejo planteado podrá reflejar los debates que se realizan entorno a esta geografía. Dentro del mundo francófono, la geografía cultural del Quebec ocupa una plaza diferenciada. Ésta se ha desarrollado de forma más precoz que en otros lugares y es de esta base pionera norteamericana que han llegado buena parte de las temáticas culturales estudiadas hoy en día en Francia. Con un gran predominio en el campo de la geografía humana y desarrollando los trabajos en direcciones ignoradas o olvidadas por nosotros, su situación no es comparable con la del viejo continente. No es pues posible integrarla a esta presentación. Por otro lado, los conocimientos de la autora sobre las otras geografías culturales francófonas son demasiado limitadas para pretender presentarlas aquí. La dimensión cultural integrada al análisis de espacios geográficos Actualmente la importancia de los hechos culturales en la organización del espacio es reconocida por la mayoría de geógrafos franceses. Cada vez más a menudo estos elementos son integrados en sus análisis, especialmente cuando trabajan a escala regional. En referencia a este hecho es significativo que uno de los catorce volúmenes de L’Atlas de France que está a punto de editarse, reserve un extenso lugar a la cultura: Societé et Cultures(Vigouroux, 1997). Podríamos considerar que esta integración de la cultura como factor de organización de los espacios o de individualización de una región queda un poco al margen del campo de la «geografía cultural». Sin embargo, constatamos, y es sin duda una particularidad francesa, que entre los trabajos que se asocian a la geografía cultural muchos se incluyen dentro de esta misma categoría. Es conveniente pues darles un espacio en este artículo. Estas investigaciones constituyen una prolongación de la geografía regional francesa, que clásicamente integraba el estudio del género de vida (Vidal, 1911) en sus análisis y que, privilegiando los estudios de comarcas («pays»), ha llevado a menudo a subrayar los particularismos culturales. En los estudios contemporáneos, el análisis del carácter de un territorio más o menos vasto va más lejos, emplazando los hechos culturales en la esencia de la reflexión. Varias tesis recientemente desarrolladas son testimonio de la vitalidad de este enfoque (San Juan, 1997; Richard, 1998), igual que la gran cantidad de números de la revista Géographie et Cultures consagrados a un área cultural o a un país particular (7 números de 28). En estos trabajos hay una nueva visión sobre la región, proponen una nueva clave para comprenderla, pero el objeto de estudio no ha cambiado, el método es el mismo y el desarrollo temático continúa siendo empírico. La defensa del enfoque empírico en geografia es además uno de los rasgos de una parte de los geógrafos implicados en geografía cultural, como lo 106 Doc. Anàl. Geogr. 34, 1999 Béatrice Collignon DAG 34 101-117 20/5/99 16:14 Página 106 han subrayado recientemente diversos artículos que presentan dicho enfoque (Collignon, 1998; Hourcade y Pitte, 1997). A partir de los métodos utilizados se diferencian otra serie de investigaciones, que se inscriben dentro del marco de la geografía regional pero que tratan sobre factores culturales utilizando métodos cuantitativos y dedicándose a modelizar sus influencias sobre las modalidades de la organización del espacio estudiado. Este esfuerzo lleva también a utilizar como recurso la expresión cartográfica en tanto que instrumento de investigación y no sólo como plasmación de resultados. Esto es lo que sucede con la coremática desarrollada por Roger Brunet. La Nouvelle Géographie Universelle (Brunet, 1990-1996) deja constancia del interés de estas investigaciones. El enfoque cuantitativo permite también integrar los fenómenos culturales en los análisis espaciales, así como a los estudios dedicados a las redes y jerarquías urbanas (Lucchini, 1998) que han sido desarrollados bajo el impulso de Denise Pumain. Los hechos culturales como objeto de investigación La elección del hecho cultural como objeto de investigación nos lleva a considerar algunos campos hasta ahora ignorados por la geografía humana. Las temáticas tratadas son diversas; hemos construido una pequeña lista de algunas de ellas a modo de introducción. En lo que es actualmente el eje central de la geografía cultural en Francia estas temáticas están casi siempre ligadas a cuestiones que hacen referencia a representaciones. Este lugar preeminente se ha conseguido progresivamente a partir de la década de los setenta, década en la cual aparecen las primeras publicaciones dedicadas a esta cuestión, y que se abordan inicialmente bajo la perspectiva del espacio vivido (L’Espace Géographique, 1976; Frémont, 1976). En Francia, la noción de territorio está estrechamente asociada a este planteamiento, así como al problema de las identidades. Así pues, la mayor parte de los estudios dedicados a los fenómenos culturales giran en torno de estas tres palabras clave. La percepción sensorial ocupa un lugar importante dentro de la geografía cultural contemporánea. Impulsados por Jean-Robert Pitte, los geógrafos exploran la influencia de los sentidos en la percepción del mundo que nos rodea y en la construcción de nuestras relaciones con el territorio. Después de realizar diversos trabajos dedicados a los gustos y prácticas alimentarias y a sus implicaciones geográficas (Pitte, 1986; 1991; De Planhol, 1995) son ahora los olores los que hacen su entrada en la geografía (Dulau y Pitte, 1998). Ver, saborear, sentir, tal vez pronto se incluirá tocar y escuchar: este interés por los cinco sentidos a través de los cuales aprehendemos el mundo conduce al geógrafo a cambiar la escala de análisis, a pasar a la microescala, que no es para él un marco muy familiar. Es significativo que recientemente el interior de las casas haya captado la atención de los geógrafos (Dulau, 1996). La observación ha sido un elemento privilegiado por los geógrafos desde los inicios de nuestra disciplina. Forma parte de un enfoque renovado desde hace una veintena de años que se basa en un cambio profundo del punto de vista. Tradicionalmente era la persLa geografía cultural en Francia: un estado de la cuestión Doc. Anàl. Geogr. 34, 1999 107 DAG 34 101-117 20/5/99 16:14 Página 107 pectiva del geógrafo la que estaba en el centro del análisis, dado que el enfoque clásico, en Francia, se basaba en la observación del paisaje, tanto en la geografía física como en la humana. Este cambio consiste en estudiar la perspectiva que diversas categorías sociales o diversos agentes de la planificación tienen sobre el paisaje (Gumuchian, 1991). El paisaje se analiza, no ya desde el punto de vista de las percepciones, sino que también se tienen en cuenta las representaciones; éstas se manifiestan como la expresión cultural de un tipo de relación con la naturaleza. El paisaje es construido por la sociedad y en él se reflejan los valores de ésta (Duclos, 1990). El paisaje es también un patrimonio que testimonia los valores del pasado. Los geógrafos franceses son particularmente sensibles a esta dimensión histórica de los hechos geográficos debido a los orígenes de la institucionalización de la disciplina y a la estructura de la enseñanza secundaria, en los cuales siempre hemos encontrado asociadas la historia y la geografía. Esta especial atención a la historia deja huella en la geografía cultural (Buttimer, 1997) y ha dado lugar a análisis muy detallados (Dion, 1990; Pitte, 1983). La etnografía es también una rama fecunda de la geografía cultural. Deshacer las representaciones de los demás nos ayuda a comprender como las culturas que nos son desconocidas construyen sus relaciones con el mundo e interpretan sus territorios, elaborando así un conocimiento geográfico propio. En este campo las investigaciones de Joël Bonnemaison sobre el territorio y la identidad en Vanuatu han sido pioneras y son una referencia a tener en cuenta (Bonnemaison, 1986-87). Los trabajos continúan tratando las relaciones entre representaciones, identidad y territorio (Bonnemaison y otros, 1997), representaciones y conocimientos geográficos, ya sean populares o científicos (Bachimon, 1995; Collignon, 1996; Frérot, 1993; Staszak, 1995), oposición ésta última que tiende a perder sentido en nuestras sociedades posmodernas en las que circula cada vez más información. A menos que se estudie sobre sociedades antiguas (Staszak, 1995), la etnografía necesita un importante trabajo de campo, en el sentido clásico del término, en el que domina el enfoque empírico. Es en este punto donde convergen geógrafos y etnógrafos cuyas relaciones no son tan estrechas como podríamos esperar. Entre estas dos disciplinas los intercambios de conceptos son raros, mientras que los intercambios metodológicos son más importantes, sobre todo por lo que respeta a las técnicas de encuestas (Collignon y Delfosse, 1997). Cruzando el análisis de los discursos basados en conocimientos científicos y populares con la etnogeografía y la geografía histórica, algunos trabajos redibujan las modalidades de construcción de muchos conocimientos geográficos — a veces contradictorios— de un mismo espacio (Bachimon, 1990; Lézy, 1997a) o de constitución de identidades culturales asentadas en un territorio que sólo la historia ha conocido (Théodat, 1997). El análisis restringido del discurso —ya se trate de palabras o de imágenes— está muy influenciado por el trabajo de los semiólogos, siendo éste otro punto fuerte de la geografía cultural en Francia (Buttimer, 1997). Este análisis permite definir las representaciones de los diversos grupos que intervienen en la planificación del territorio, ya se trate de políticos, de planificadores, de promo108 Doc. Anàl. Geogr. 34, 1999 Béatrice Collignon DAG 34 101-117 20/5/99 16:14 Página 108 tores, o de los habitantes de barrios o regiones (Gervais-Lambony, 1994; Hancock, 1997; Lussault, 1993; Rosemberg, 1997). Este análisis se extiende también a la dimensión geográfica de las obras literarias, que construyen y transmiten diferentes modos de relaciones en el espacio, valores paisajísticos, imágenes de la ciudad o del campo (Brosseau, 1996; Chevalier, 1993; Chivallon, 1996; Géographie et Cultures, 1995; Lévy, 1997; Tissier, 1992), y de otras obras de arte, como la pintura de paisajes (Luginbuhl, 1989). Las representaciones geográficas transmitidas por un libro fundamental para nuestras culturas occidentales, la Biblia y, particularmente, el Antiguo Testamento, captan la atención de los geógrafos (Piveteau, 1995), además de la de los filósofos (Desreumaux y Schmidt, 1988). El interés por estos textos proviene de los estudios sobre las relaciones entre religiones y representaciones. Este desarrollo precoz de la geografía religiosa se lo debemos a Xavier de Planhol (1957; 1968), mucho antes de que se hablara de geografía cultural en Francia. Actualmente, los análisis de muchas culturas están también relacionados con la dimensión sagrada de la relación con el territorio (Dory y otros, 1995). Estos trabajos tratan sobre las prácticas, los discursos, las creencias, los espacios sagrados. En ellos se reserva una especial atención a los cementerios: los espacios de los muertos son también espacios de cultura (Pitte, 1992). La revista Géographie et Cultures ha sido desde sus inicios un lugar de debate para esta geografía: le consagraba su primer monográfico (1992, 3) y, de nuevo, un número integral en otoño de 1997. Al final de la década de los setenta reaparece en Francia la geopolítica (la revista Hérodote no se convierte explícitamente en una revista de geopolítica hasta 1982), la cual se va aproximando desde hace una década a la geografía cultural. Partiendo de la idea que «la geografía es un arma para la guerra», Yves Lacoste orienta cada vez más sus análisis hacia las representaciones, las cuales son para él el centro de los problemas geopolíticos (Lacoste, 1993); esta idea ya había sido destacada por Jean Gottmann, que proponía el término «iconografía» para designarla (1952). Otros geógrafos relacionan de forma más clara la geopolítica con la geografía cultural (Gaugue, 1997; Prévélakis, 1994; Sanguin, 1993). La situación de esta rama es un ejemplo bastante claro de lo que ocurre con el conjunto de la geografía cultural en Francia: algunos se identifican ellos mismos en este marco, mientras que otros, que trabajan en direcciones similares y que por lo tanto se tendería a identificarlos como geógrafos culturales, ellos mismos no se consideran miembros de esta tendencia. Así pues, Yves Lacoste sostiene un diálogo con la geografía cultural, pero no clasifica sus trabajos bajo esta denominación. Por muy abundante que sea, la geografía cultural tal y como la desarrollan los geógrafos franceses no aborda todos los temas que se acostumbran a tratar desde el mundo anglosajón. Anne Buttimer (1997) destaca la ausencia de estudios dedicados al género, del cual sólo encontramos los trabajos de Jacqueline Coutras (1996). De igual modo, la influencia posmodernista es débil. Aunque ha sido poco tratado en Francia, encontramos un discreto eco en la preocupación de algunos para integrar sus trabajos en relación con su historia persoLa geografía cultural en Francia: un estado de la cuestión Doc. Anàl. Geogr. 34, 1999 109 DAG 34 101-117 20/5/99 16:14 Página 109 nal. Con el fin de intentar integrar la parte de subjetividad inherente a toda investigación, toman el riesgo de hablar de su relación emocional con el sujeto que tratan (Bonnemaison, 1996; Théodat, 1997). A veces estos intentos van más lejos, hasta llegar a cuestionar la validez de la distanciación y de la escritura científica clásica, en el momento de dar cuenta del trabajo del geógrafo2, necesariamente subjetivo. A menudo se acusa a la geografía cultural de negligir los problemas metodológicos y la reflexión teórica. También es cierto que son pocos los que se aplican en esta tarea. No obstante y dentro de este terreno, los trabajos de Augustin Berque están proponiendo un sólido aparato conceptual. Este autor parte del estudio de la relación con la naturaleza que se da en el Japón (1982, 1986), para a continuación pasar al concepto de paisaje (1990, 1995), y después al de ecumene (1993, 1996). Sus trabajos están animados por una interrogación acerca de las relaciones que se producen entre el sujeto y el objeto, tema que le conduce a una reflexión sobre el sujeto geográfico (1998). La meta de estas investigaciones es ir más allá del paradigma de la modernidad —que separa el objeto del sujeto—, superada solamente por la posición posmoderna de los anglosajones. Esto pasa por la creación del concepto de «trayección» que le sirve para reflexionar sobre la relación hombre/medio (1990), que se sitúa «entre los dos polos teóricos de lo subjetivo y lo objetivo» (Berque, 1997: 292). La influencia del filósofo Heidegger en estos trabajos sigue la línea de reflexiones iniciada por Eric Dardel (1952), redescubierto en Francia en los años ochenta, y que se reconoce como precursor de la geografía cultural. A pesar de que abrió nuevas perspectivas a la geografía, no hizo aportaciones para ayudarla a cambiar de paradigma; en este sentido, Augustin Berque va mucho más lejos. La riqueza de sus reflexiones se debe también a la recuperación de dos tradiciones filosóficas: la occidental (sobre todo Heidegger) y la oriental (destacando el japonés Nishida). Aunque sus preocupaciones lo sitúan al margen de la comunidad de geógrafos culturales, no es el único que continúa estudiando las relaciones entre el sujeto y el objeto y a desarrollar la subsiguiente reflexión teórica (Debarbieux, 1995; Staszak, 1997). En este breve repaso no hemos querido dejar de mencionar los trabajos de geografía cultural que los propios autores clasifican fuera de esta materia. Podemos continuar ampliando la perspectiva, buscando también fuera de la comunidad de geógrafos, en una triple óptica. En primer lugar, a propósito de los avances teóricos o metodológicos, hemos señalado la influencia de filósofos y semiólogos; también tenemos que resaltar la de los sociólogos y de los antropólogos. Por otro lado, la geografía cultural contemporánea también tiene interés por los objetos tradicionalmente estudiados por otras ciencias humanas. Algunas pueden ser las prácticas festivas o deportivas (Augustin, 1995) o 110 Doc. Anàl. Geogr. 34, 1999 Béatrice Collignon 2. Emmanuel Lézy lo da a conocer en la introducción general de su tesis (1997a), y adjunta en un anexo el diario de viaje de su itinerario en el norte del Amazonas (de Georgetown hasta Boa Vista). Este volumen tiene como presentación una foto del autor, que sujeta su caballo por la brida en un escarpado sendero (Lézy, 1997b). DAG 34 101-117 20/5/99 16:14 Página 110 SOUDIÈRE, M. de la (1987). L’hiver: à la recherche d’une morte saison. París: La Manufacture. STASZAK, J.-F. (1995). La géographie d’avant la géographie. París: L’Harmattan. — (1996). «Ethnogéographie et savoirs géographiques: quelques problèmes méthodologiques et épistémologiques». Bulletin de l’Association des Géographes Françaises, 73 (1), p. 39-54. — (1997). «Dans quel monde vivons-nous?». En STASZAK, J.-F. (dir.). Les discours du géographe. París: L’Harmattan, p. 13-35. THÉODAT, J.-M. (1997). Haïti, Quisqueya: une double insularité. Essai de géographie historique. París: Université de Paris X. Thèse, en prensa: París: Karthala, 1999. TISSIER, J.-L. (1992). «Géographie et littérature». En BAILLY, A. y otros (dir.). Encyclopédie de géographie. París: Economica, p. 235-255. TROCHET, J.-R. (1993). Aux origines de la France rurale. Outils, pays et paysages. París: Éditions du CNRS. — (1998). Géographie historique: hommes et territoires dans les sociétés traditionnelles. París: Nathan. URBAIN, J.-D. (1993). L’idiot du voyage. Histoires de touristes. París: Payot. — (1994). Sur la plage. Moeurs et coutumes balnéaires (XIXe-XXe siècles). París: Payot. VIDAL DE LA BLACHE, P. (1911). «Les genres de vie dans la géographie humaine». Annales de Géographie, 111, p. 1193-1212. VIGOUROUX, M. (1997). Société et Culture. Atlas de France. Vol. 5. París: La Documentation Française. Números especiales o monográficos de revistas: (1976).«Espace vécu et sociétés tropicales». L’Espace Géographique, 5 (1). (1981). «L’approche culturelle en géographie». Dossier de L’Espace Géographique, 10 (4). (1992).«Espace et religion». Géographie et Cultures, 3. (1995).«Spécial Jules Verne». Géographie et Cultures, 15. (1995).«La problématique des aires culturelles». Intergéo-Bulletin, 118, p. 71-93. (1996).«Spécial géographie et religions». Annales de Géographie, 588. (1996). «La géographie culturelle». Bulletin de l’Association des Géographes Français, 73 (1). (1997).«Les espaces religieux». Géographie et Cultures, 23. (1997).«Les espaces publics en Amérique du Sud». Géographie et Cultures, 24. Anuarios: Répertoire des géographes français. París: Éditions du CNRS; años 1969, 1973, 1980, 1984, 1989, 1994, 1998. La geografía cultural en Francia: un estado de la cuestión Doc. Anàl. Geogr. 34, 1999 117 DAG 34 101-117 20/5/99 16:14 Página 117