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Arusiano Mesio y su «Diccionario de construcciones»

Magallón García, Ana-Isabel

Abstract

Magallón García, Ana-Isabel

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Resumen Este trabajo pretende estudiar la obra de Arusiano llamada Exempla elocutionum como un trabajo original de sintaxis casual dentro de la tradición gramatical romana. Por su organización alfabética, por su amplio repertorio de elocutiones y la inexcusable ejemplificación dentro de un corpus significativo y cerrado, esta obra inaugura un género literario gramatical semejante a los conocidos hoy en día como «diccionarios de construcciones». Palabras clave: Arusiano Mesio, elocutio, historia de la lexicografía, historia de la sintaxis latina. Abstract. Arusianus Messius and his «Dictionary of constructions» This paper aims to study Arusianus Messius’ Exempla elocutionum as an original treatise of syntax of cases within the Roman grammatical tradition. By its alphabetical ordering, its wide repertoire of elocutiones and by the essential exemplification coming from a significant and finite corpus, Arusianus Messius’ Exempla elocutionum inaugurates a literary genre of grammatical works very similar to those known at present as «dictionaires of constructions». Key words: Arusianus Messius, elocutio, history of the lexicography, history of the Latin syntax. Pocos son los datos seguros que tenemos de este gramático (de nombre quizá de origen osco), que dedicó su obra titulada Exempla elocutionum a los cónsules del año 395 dC Anicio Hermogeniano Olibrio y Anicio Probino.1Es muy probable 1. Sobre la formación intelectual de estos dos hermanos véase D. NELLEN (1981), Viri litterati. Gebildetes Beamtentum und spätrömisches Reich im Westen zwischen 284 und 395 nach Christus (2ª ed., aumentada y corregida), Studienverlag Dr. N. Brockmeyer, Bochum, p. 193 y s. También Claudiano los elogia en conjunto por sus dotes literarias y oratorias en un panegírico compuesto en el 395 (Paneg. Prob. et Ol. vv. 150-151), y en concreto a Olibrio por sus creaciones poéticas (Car. min. 40, 1-4). Faventia 24/2, 2002 157-174 Arusiano Mesio y su «Diccionario de construcciones» Ana-Isabel Magallón García Universidad de Zaragoza. Departamento de Ciencias de la Antigüedad 50009 Zaragoza. Spain [email protected].es Data de recepció: 4/2/2002 Sumario 1. Ubicación del repertorio en la tradición gramatical 2. Análisis del repertorio Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 157 que ésta no fuera la fecha exacta de publicación, pues según Della Casa2, lo más seguro es que estos dos hermanos lo hubieran recibido y utilizado antes de su cargo político, de ahí que se pudiera proponer esta fecha como el terminus ante quem. Pero también hay que tener en cuenta que el padre de ambos, Sexto Petronio Probo, tuvo un hijo más que también llegó a ser cónsul en el 406 dC, llamado Anicio Petronio Probo, quien en principio podría haber sido dedicatario y no lo fue, quizá porque era demasiado joven para haber sido alumno de Arusiano en el momento de la publicación del tratado, si es que asumimos la hipótesis no confirmada de que Arusiano fue profesor de los dos hijos mayores.3 Pero, además, Arusiano cita en dos lemas dos ejemplos extraídos de escritos dirigidos al emperador Teodosio por parte de Símaco,4cuyas fechas de probable vida activa5 confirmarían indirectamente la composición de esta obra a finales del s. IV dC. Es más, resulta curioso que sea un contemporáneo el único autor citado por Arusiano además de los cuatro integrantes de la cuadriga clásica. Quizás la relación entre ellos fue más estrecha de lo que conocemos hasta el momento, pero en cualquier caso supone una muestra de respeto y admiración en lo que a la lengua latina de Símaco se refiere. Es probable incluso que Arusiano6 fuera uno de los professores de Constantinopla a los que Teodosio el Joven otorgó el título de comes primi ordinis en el año 425, si bien sólo nos constan los nombres de otros tres gramáticos. A partir de estos datos Della Casa, su más reciente editora, puede afirmar que vivió entre fines del siglo IV y la primera mitad del s. V.7 Por otra parte, sabemos que poco más de un siglo después, entre 550 y 580 dC, Casiodoro tuvo acceso a la obra de Arusiano Mesio que era recordada bajo el nom158 Faventia 24/2, 2002 Ana-Isabel Magallón García 2. A. DELLA CASA (1977), Arusianus Messius. Exempla elocutionum, Milán, Marzorati, p. 17. 3. Es muy probable que lo fuera, dado que Arusiano pertenecía al círculo de la nobleza senatorial como Sexto Petronio Probo, quien tras una dilatada carrera política (cf. S. MAZZARINO (1967), «Sulla carriera prefettizia di Sex. Petronius Probus», Helikon 7, 414-418) falleció en Roma en el 389 dC, pero no hay nada seguro al respecto: cf. G. MAGGIULLI (1982), «Nonio Marcello e Arusiano Messio», Studi Noniani VII, 123-176, esp. p.172 y s. 4. Son los lemas nº 85: ARRISIT ILLI.Symmachus ad Theodosium imperatorem «beatum iam parvulum meum cui pium <arrisit deus>, y nº 354: LARGIOR HANC REM. Symmachus ad Theodosium imperatorem «solere principes bona verba largiri». 5. Símaco, que vivió entre el 340 dC y el 405 dC, perteneció a la aristocracia senatorial y desempeñó los cargos de praefectus urbis en el 384-5 y cónsul en el 391 dC. Dirigió a estos dos jóvenes cónsules seis cartas (V 67-71 y IX 60), de las cuales la 67 y la 69 pueden ser datadas en el 397 dC, y precisamente es en la 67 donde indica que ambos jóvenes practicaban los studia liberalia. 6. Una muestra de que gozó de cierto reconocimiento es que el poema didáctico anónimo Carmen de figuris le fue dedicado, tal como indica L. HOLTZ (1975), «Le Parisinus Latinus 7530, synthèse cassiniene des arts libéraux», Studi Medievali, 97-152, en p. 121. Véase también sobre la cronología de este poema M. SQUILLANTE (1990), «Sul ‘carmen de figuris vel schematibus’: fisonomia linguistica e problemi di datazione», Bolletino di Studi Latini, 20, 25-43, y del mismo autor la edición traducida y comentada publicada en 1993, De figuris vel schematibus, Roma, además de la edición clásica de C. HALM (1863), Rhetores Latini Minores, Leipzig (= reimpr. Frankfurt, 1964), p. 63-70. 7. Recordemos que con estas fechas es prácticamente coetáneo de Agustín de Hipona (354-430 dC) y Jerónimo (350-420 dC), entre otros. Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 158 bre de quadriga y el de Elocutiones Latinae. El primer caso parece tomado del argot circense y alude a la guía de los cuatro autores que son los que sirven de ejemplo al autor en su repertorio. El segundo caso está más cerca del que parece ser el título más completo de la obra que según Della Casa (1977: 12) sería el de Arusiani Messi viri clarissimi oratoris comitis primi ordinis Exempla elocutionum ex Virgilio Salustio Terentio Cicerone digesta per litteras, pero no el original al contener el supuesto nombramiento datable en el 425 como hemos dicho. La edición de Della Casa se ha erigido como la más cuidada hasta ahora,8si bien el orden alfabético de la primera letra que presentan los lemas en su edición seguramente pudo no ser, para esta editora, el original de la redacción. Para Della Corte (1940: 296) dicho orden supondría un agrupamiento de ejemplos de Virgilio al principio de cada letra y otro de ejemplos de Cicerón al final, mientras que en el medio los más abundantes eran los de Salustio (cf., no obstante, Della Casa 1977: 21 s. n. 51). 1. Ubicación del repertorio en la tradición gramatical A tenor del título de la obra, es posible que diversos estudiosos de los gramáticos antiguos hayan prescindido de este autor por creerlo perteneciente al ámbito retórico: en este sentido situaríamos el tratamiento de R.A. Kaster (1988: 174 n. 15), que lo excluye de sus enumeraciones prosopográficas de gramáticos y profesores, por tratarse de un rétor («rhetorician»)9 al tiempo que ubica su obra en una escueta nota junto con los «finite and isolated repository of ancient expressions», que habrían sido los repertorios de figuris que el gramático Servio pudo utilizar; sin embargo, a nuestro entender, no pertenece a la misma tradición que los tratados de figuris.10 También en la misma línea resulta cuando menos curiosa la ausencia de referencias al repertorio de Arusiano en el estudio de Baratin11 dedicado especialmente al nacimiento de la sintaxis —quizá por esta misma supuesta condición ajena a la Arusiano Mesio y su «Diccionario de construcciones» Faventia 24/2, 2002 159 8. Contamos además con la edición de los Exempla elocutionum llevada a cabo por H. KEIL (1880), Grammatici Latini, Leipzig (= reimpr. Hildesheim, 1960), vol. VII, 449-514, además de la de E. MARMORALE (1939), Nápoles, ambas demasiado conservadoras según F. DELLA CORTE (1940), rec. a Arusiani Messi Exempla elocutionum ed. E.V. Marmorale Neapoli 1939, RFIC 18, 291-298. 9. Sin embargo, conviene recordar que el título de orator, tal como aparece designado nuestro autor en el título de la obra, era una denominación habitual en el s. IV dC para los gramáticos (cf. Della Casa, 1977: 11, n. 21). 10. Sobre este género pueden verse, entre otros estudios, el manual de F. DESBORDES (1996), La Rhétorique Antique, París, Hachette, especialmente p. 118-122 con bibliografía, y la obra de U. SCHINDEL (1975), Die lateinischen Figurenlehren des 5. bis 7. Jhs. und Donats Vergilkommentar, mit zwei Editionen, Abh. Akad. Göttingen, Phil. hist. Kl., Gotinga. 11. M. BARATIN (1989), La naissance de la syntaxe à Rome, París, Les editions de Minuit, especialmente p. 323-342. Anteriormente J. COLLART dedicó un estudio a estos orígenes: «À propos des études syntaxiques chez les grammairiens latins», en J. COLLART, ed. (1978), Varron, grammaire antique et stilistique latine, París, p. 195-204 (publicado anteriormente en Bull. Fac. Lettr. Strasbourg 38, 1960, 267-277), siempre supeditados a la influencia de la gramática griega sobre la latina, y donde tampoco Arusiano merece mención alguna. Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 159 gramática de la que que ya hemos hablado. Por nuestra parte creemos que el tratado de Arusiano mantiene cierta afinidad con algunos representantes de la evolución experimentada por los repertorios de idiomatibus, los cuales reciben una atención especial en la obra de Baratin, comenzando por el Ars de Diomedes (fechable entre 370 y 380 dC), que representaría un primer estadio de este género gramatical, y siguiendo por Carisio —cuya Ars se suele datar, sin embargo, entre el 360 y370 dC—, y en un plano más tímido los comentaristas de las Artes de Donato. Y es quizá con los capítulos de estos últimos consagrados artígrafos con los que mejor encajarían los Exempla elocutionum, cuando ya no se trata tanto de comparar las expresiones latinas con las griegas, sino la de poner de relieve construcciones particulares en cuanto a la rección casual. Con todo, incluso se aprecian diversos pasajes en común12 con el De consensu verborum cum casibus de Diomedes (GL I 310,30-320,9), e incluso con las mismas ejemplificaciones.13 De todas formas, no olvidemos que, como señala Baratin (1989: 333), Diomedes no busca «bâtir un système à partir d’une poignée d’exemples», mientras que sí nos parece que el objetivo de este repertorio de Arusiano se acerca a la sistematización habiendo escogido los autores de la cuadriga canónica para la ejemplificación y tratando en su repertorio todas las clases de palabras incluidas las preposiciones, ausentes en Diomedes. Las similitudes que el tratado de Arusiano llega a mantener con Carisio se ciñen a algunos aspectos de los opúsculos editados bajo su nombre,14 en los que tam160 Faventia 24/2, 2002 Ana-Isabel Magallón García 12. Véase, p. ej., el lema nº 29 de Arusiano: […] ABDUCO ILLIS. Verg. Aen. X: «et gremis abducere pactas» con el pasaje de Diom. GL I 312,25 K: Dativi casus idiomata. Verba quibus haec conveniunt: […] ‘abduco tibi illum’ y otros paralelismos, a veces muy discretos, entre algunos lemas como los números 2, 13, 70 y 89, 127 con Diom. GL I 315,19; el nº 8 con Diom. GL I 318,23; el nº 12 con Diom. GL I 316,12; el nº 18 con Diom. GL I 314,25; el nº 19 con Diom. GL I 315,31; los lemas nº 21, 39, 40, 55, 73, 106, 112, 125 con Diom. GL I 314,16; el nº 28, 95, 127 con Diom. GL I 312,25; el nº 34 con Diom. GL I 316,21; el nº 35 con Diom. GL I 313,9; el nº 37 con Diom. GL I 315,5; el nº 45 con Diom. GL I 382,4; el nº 52 con Diom. GL I 319,7; el nº 90 con Diom. GL I 315,30; el nº 102 y 107 con Diom. GL I. 312,2; etc. En muchos de estos lemas se percibe cómo del caso de construcción muy particular de Diomedes se pasa al demostrativo generalizador y más propio de un repertorio de consulta, p. ej. en Diom. GL I 312, 2: Ceterae appellationes […] aut genetivum […] recipiunt casum «conscius facti» con el lema nº 102: CONSCIUS HUIUS REI. Verg. Aen. XI: «conscius audacis facti». 13. Como es el caso, entre otros, del lema nº 35: ANTEEO ILLUM HAC RE. Ter Phorm.: «herum anteeo sapientia». ANTEEO ILLI HAC RE. Cic. Philipp. IX: «sed cum Servius Sulpicius aetate illis anteiret, sapientia omnibus», y el pasaje de Diom. GL I 313,9 K: anteeo illi et praesto illi dativo casu dicimus, ut Cicero ‘qui omnibus intellegentia anteibat’, […] Anteeo quoque illum, accusativo casu Terentius, ‘erum anteeo sapientia’. 14. Recogidos en la edición del libro V de Carisio de K. BARWICK (Flavii Sosipatri Charisii Artis grammaticae libri V, Teubner, Leipzig, 19642), quien propugna la autoría de éste sobre todos los opúsculos recogidos en su edición del Ars Charisii, al parecer organizados más por cuestiones temáticas que por atender a la unidad de la obra carisiana, según se desprende de las afirmaciones de L. HOLTZ (1978), «Sur les traces de Charisius», en J. COLLART, ed., Varron, grammaire antique et stilistique latine, París, Klincksieck, p. 225-233, esp. 231. Además, la hipótesis actual parece inclinarse porque posiblemente sólo sean de Carisio los opúsculos que presentan concomitancias con Dosíteo y Pseudo-Cirilo y los que tienen expresiones latinas con traducción griega (p. 404-408 y 450-480B.), mientras que el resto podrían tratarse, de acuerdo con el propio carácter recopilatorio Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 160 bién la organización interna sigue un orden alfabético laxo: especialmente en el caso del capítulo titulado De idiomatibus (379,1-386,28B.)15, con paralelismos como el del lema nº 90: CONTENDO TECUM. Sal. Catil.: «cum magnis legionibus hostium contendisse». CONTENDO TIBI. Verg. geo. II.: «nec cellis adeo contende Falernis», con Char. 386,15B.: Dativi et ablativi casus (idiomata): […] ‘contendo tibi’ et ‘tecum’. Como hemos indicado, son muy numerosos los lugares paralelos que Arusiano mantiene con Diomedes y Carisio; sin embargo, Arusiano representa un estadio más avanzado de la evolución que se puede observar entre los dos artígrafos. Tal como ha señalado Baratin (338), el De consensu de Diomedes aparece al principio de su Ars grammatica y, por tanto, dentro de la parte «sistemática» de la misma y con características muy definidas en tanto que su presentación obedece a cierta progresión, aduce algunos ejemplos extraídos de autores y ciertas referencias a casos griegos. Por su parte, el capítulo De idiomatibus de Carisio se sitúa al margen de lo «sistemático», pues no sólo está situado al final de su Ars sino que yuxtapone unas construcciones a otras —sin dejar nunca de ser auténticos giros idiomáticos latinos— sin mención alguna de sus posibles correspondencias griegas. Creemos que, de alguna manera, el concepto de los idiomata ha evolucionado y dicha mutación permite que aparezca un autor que le dedique un tratado monográfico de cierta extensión, lo que vendría a ser la obra de Arusiano, y quede inaugurado otro pequeño «género gramatical»16. El tratado de Arusiano presupone en cierta medida estos repertorios de construcciones —posiblemente tuvo acceso y, quizá, utilizó en clase repertorios gramaticales similares a los conservados en la tradición artigráfica—, y los dota de la ejemplificación necesaria atendiendo a los cuatro autores paladines de la latinidad, además de organizarlos también alfabéticamente para agilizar la consulta ocasional. Volveremos a este argumento un poco más adelante. Arusiano Mesio y su «Diccionario de construcciones» Faventia 24/2, 2002 161 de la gramática de Carisio de tratados anónimos de la gramática del s. IV (cf. L. HOLTZ (1981), Donat et la tradition de l’enseignement grammatical. Etude sur l’Ars Donati et sa diffusion (IVeIXesiècle) et édition critique, París, CNRS, p. 84-86). Precisamente el capítulo llamado De latinitate (404,1-408,24B.) de este libro V presenta una recopilación de construcciones habituales cuya organización alfabética por la primera palabra de cada frase, y sin ninguna relación temática con la anterior ni con la siguiente, recuerda la forma externa del tratado de Arusiano que nos ocupa, si bien no existen paralelismos entre ambos textos. 15. Otros lemas que mantienen paralelismos con este opúsculo serían los números 2, 13, 70, 127, 129 con Char. 384,15B.; el nº 6 con Char. 381,26B.; el nº 12 con Char. 384,17B. y 386,19B.; los números 18, 37, 71 con Char. 386,SB.; los números 21, 106 y 122 con Char. 383,20B.; el nº 52 con Char. 385,25B.; el nº 55 con Char. 383,20B.; el nº 69 con Char. 382,20B.; el nº 89 y el nº 90 con Char. 386,15B.; el nº 95 con Char. 382,14B.; etc. 16. Una evolución muy similar se aprecia en la historia de otro pequeño «género gramatical», el de los tratados de differentiis —según la acertada calificación de C. CODOÑER (1985), «Les plus anciennes compilations de differentiae: Formation et évolution d’un genre littéraire grammatical», Revue de Philologie, 59, 203-219—, que comienzan apareciendo como grupos de diferencias insertos en una obra de tipo gramatical, enciclopédico o misceláneo, hasta llegar a Isidoro de Sevilla, quien le dedica una obra monográfica: cf. A.-I. MAGALLÓN (1996), La tradición de ‘differentia’ y ‘etymologia’ hasta Isidoro de Sevilla, Zaragoza, Universidad de Zaragoza, passim. Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 161 Sin embargo, las concomitancias con el resto de las Artes van escaseando: p. ej., por lo que a la selección de autores de estudio se refiere, se acerca desde un punto de vista funcional al ars grammatica de Dosíteo (GL VII 376-436), aunque, en concreto, sólo se puede hablar de paralelismo real con la última parte de esta Ars (GL VII 424,17-426,11) —recuérdese la postergada ubicación de los temas de rección e idiomata en la tradición artigráfica— en la que Dosíteo recoge unos listados de construcciones carentes de ejemplos, con unas directrices muy similares a los listados de Diomedes y Carisio, entre los que sólo encontramos una correspondencia.17 Tal vez un poco más numerosas son las concomitancias con los comentadores de Donato, ligeramente más interesados en cuestiones de construcción y rección que su maestro,18 especialmente numerosos en el caso del gramático africano Pompeyo.19 La mencionada ausencia de importancia de la construcción sintáctica que se ha venido observando en Donato ratificaría la idea de Baratin (1989: 342) de que es la propia dinámica del Ars la que evacúa de su sistema el análisis sintáctico, si bien podríamos llevar esta reflexión un poco más lejos si analizamos la obra entera de Donato, especialmente el Comentario a Terencio, allí precisamente donde al hilo de un verso comentable el autor puede recurrir a cierto análisis de las construcciones.20 Este es el lazo común con Arusiano, si bien los paralelismos exactos tampoco son deslumbrantes, pues en ningún caso de estos encontramos exposiciones sistemáticas, sino más bien el desarrollo de una práctica que muy posiblemente derivaría del comentario a los autores llevado a cabo en clase. Quizá resulta todavía más llamativo que aparezcan algunos paralelismos entre el texto de Arusiano y el Comentario a Virgilio de Servio, al tratarse ambos de profesionales de la enseñanza superior en Roma, activos por las mismas fechas, y frecuentar además el mismo círculo aristocrático que cultivaba los autores clásicos paganos: prueba de ello parece la cita de Símaco que aparece en el libro I de las Sergii explanationes in artem Donati.21 Además encontramos hasta 70 veces en el 162 Faventia 24/2, 2002 Ana-Isabel Magallón García 17. Se trata del lema nº 364: LUDIFICOR ILLUM. Sal. Iug.: «pacis mora principem ludificari» con Dosíteo, GL VII 425,11: «ludificor vanilocum». 18. Hemos encontrado tan sólo una similitud en un pasaje del capítulo del verbo de Donato con el lema 106 de Arusiano: CRIMINOR TE ILLI. Ter. Eun.: «metui ne me criminaretur tibi» con Donato 636,4 Holtz (= GL IV 383,13): Communia sunt, quae r littera terminantur et in duas formas cadunt, […] ‘criminor te’ et ‘criminor a te’. Sobre la marginalidad o casi ausencia de reflexión sobre las construcciones sintácticas en el Ars de Donato, cf. Baratin 1989: 340-342. 19. Véanse los paralelismos de este gramático que Della Casa adjunta a los lemas de Arusiano números 8, 16, 71, 129, 200, 268, 310, 352, 368, 418, 419, 429, 451, 497, 509, 510, 511, 539. 20. Realmente Donato no lleva más allá del análisis de los ξιµατα (proposiciones lógicas) de origen estoico su visión de la sintaxis en la media docena de lugares del Comentum Terentii señalados por Holtz (1981: 239 n. 11) al efecto, pero se acerca mucho más a una visión lógico-filosófica que gramatical, tal como aparece y define el propio Donato en Andria, 45: ξιωµα sententia est vel enuntiatio uno verbo nexam continens et perfectam intelligentiam; ξιωµα enim constat ex nomine et verbo, y lo confirma en Eunuchus 175: proprie ξιωµα, id est sententia vel enuntiatio, quae uno stringitur et ligatur verbo, verbum a veteribus dicebatur. 21. Se trata de una obra (GL IV, 486-534,12), atribuida en ocasiones a Servio (entendido el supuesto autor Sergius como una alteración del nombre original), que realmente parece depender exclusivamente de la versión más completa del Comentario a Donato escrito por Servio —del que hoy sólo conservamos su propia versión reducida (GL IV, 405-448)—, en donde se puede leer una Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 162 Comentario a Virgilio de Servio el término elocutio y siempre con el sentido de «construcción» con el que trabaja Arusiano: por eso no es de extrañar que la expresión qui genus del verso Aen. 8,114 sea calificada como bona elocutio por Servio (ad loc.) y que Arusiano la escoja como ejemplo de su lema nº249.22 Por otra parte, encontramos tan sólo tres escuetas menciones de Arusiano y su obra en trabajos de conjunto sobre los gramáticos: en primer lugar, De Nonno23 (1990: 611), habiendo encuadrado este repertorio dentro de su capítulo de glossografi,24 considera que la obra es un «prontuario sinttatico-stilistico programmaticamente limitato alla quadriga dei πραττµενοι», sin ninguna otra información que nos permita vincularlo a alguna corriente o antecedente, salvo la indicación de que en las citas ejemplificativas extraídas de los cuatro autores aparece el título de la obra y el número de libro en cada una de ellas, frente a la corriente de los artígrafos, quienes tan sólo se limitan a dar el nombre del autor. Al hilo de un trabajo sobre prefijación verbal, García Hernández25 también se extraña del desinterés de los estudiosos de la historia de la gramática sobre este autor: «lo sorprendente es que este enjundioso tratado de construcciones, que por otra parte ha sido bien traducido y comentado (Della Casa 1977), haya pasado desapercibido en los grandes manuales de sintaxis» (p. 27). Con esta afirmación casi reivindicativa todavía queda más patente el silencio al que se ha venido sometiendo a este autor.26 En tercer lugar, para Schindel27 esta obra es un «Stil-Lexikon» que se inscribe en uno de los tres ámbitos de la enseñanaza de un gramático, a saber, la gramática Arusiano Mesio y su «Diccionario de construcciones» Faventia 24/2, 2002 163 frase de una obra hoy perdida de Símaco (Expl. 1, GL IV, 488,30): verba dare captivi est, argentum dare satellitis, (cf. Holtz, 1981: 226 n. 25 y 228). El llamado libro II de las Explanationes (GL IV, 534,13-565), agrupado artificialmente con el libro I, ha sido redactado por otro autor y no depende directamente de Servio sino de un mosaico de fuentes gramaticales. 22. Además de este caso Della Casa (1977: 30) atribuye la coincidencia de ejemplos de los lemas nº 160, nº 292, nº 539 a una fuente común a ambos autores. Sin embargo, tras un estudio pormenorizado de los paralelismos textuales que se aprecian entre ambos, hemos propuesto que Servio sí llegó a conocer el tratado de Arusiano y a servirse de él, aunque sin citarlo como fuente; cf. A-I MAGALLÓN (2002), «Las elocutiones de Servio y Arusiano», en prensa. 23. M. DE NONNO (1990), «Le citazioni dei grammatici» en Lo spazio letterario di Roma antica, vol. III: La ricezione del testo, Salerno editrice, Roma, 597-646. 24. Ni que decir tiene que O. GOETZ en su obra fundacional (1923), De glossariorum Latinorum origine et fatis, Leipzig, Teubner (ni siquiera del mismo autor s.v. Glossographie RE (1910), cols. 1433-66, ni tampoco J. TOLKIEHN, s.v. Lexikographie, RE (1925), en las cols. 2479-82 dedicadas a los latinos), no menciona a nuestro autor, pues no se trata de ninguna obra glosográfica aunque comparte rasgos comunes con algunas de las así normalmente clasificadas. 25. Cf. B. GARCÍA HERNÁNDEZ (1996), «Modificación prefijal y régimen sintáctico. El testimonio de Arusiano Mesio», On Latin. Linguistic and Literary Studies in Honour of Harm Pinkster, Amsterdam, J.C. Gieben Publisher, 25-43. 26. Véase, por otra parte, cómo en uno de los últimos repertorios bibliográficos —nunca completos del todo— el de M. PUGLIARELLO (1998), «Rassegna di Studi sui grammatici latini (1985-1997)», Bollettino di Studi Latini 28, f. II, 506-547, que la única indicación bibliográfica aportada es la de G. MAGGIULLI, (1984), «Arusiano Messio», Enciclopedia Virgiliana 1, Roma, 1984, 362-363. 27. U. SCHINDEL (2000), «Grammaticus in der Spätantike» en M.A. SÁNCHEZ MANZANO (ed.), Gramática y comentario de autores en la tradición latina, León, Universidad, 43-56, concretamente p. 47. Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 163 de las partes de la oración, la lectura de autores, los progymnasmata o praeexercitamenta. En este caso, el repertorio de Arusiano se alinearía con las obras dedicadas a la lectura de autores, donde se pueden ubicar los comentarios de Virgilio por parte de Servio y el de Terencio a cargo de Donato, si bien no se puede señalar ninguna dependencia clara entre ellos. Ahora bien, en ocasiones, se detecta una forma similar de proceder (e incluso al margen de la tradición artigráfica, ya que estos ejemplos no son aportados por otras obras), como cuando Arusiano28 glosa la expresión de die con extempore, lo que permite entender el consiguiente ejemplo de Terencio, de igual manera que Donato29 también se ve en la obligación de explicarlo en su comentario. Este y otros ejemplos suponen una demostración del modo de trabajar de Arusiano, quien no se limitaba a apilar ejemplos extraídos de los repertorios habituales de consulta para los docentes, sino que frecuentemente procedían de un estudio en detalle de cada texto que acompaña a cada lema. En mi opinión, la obra de Arusiano representa una posición singular dentro de estos tres géneros gramaticales que acabamos de mencionar, siguiendo a Schindel, tal como hemos apuntado e iremos viendo. 1) Por un lado, participa de algunos rasgos de contenido e incluso presenta estrechas concomitancias con las obras de la más pura tradición gramatical normativa: su estudio de los tipos de construcciones que pueden sobrellevar diversas palabras se acerca mucho a bastantes lugares de las artes grammaticae de Carisio, Diomedes o Pompeyo, como hemos visto anteriormente en detalle. 2) Por otra parte, y casi paralelamente a lo anterior, sabemos que se desarrolla el género de los tratados De latinitate, con los que el repertorio de Arusiano se alinearía perfectamente, en donde, al igual que los tratados περ λληνισµο, los tratados latinos podían referirse a diversos aspectos lingüísticos que habían quedado al margen de las descripción sistemática de las artes.30 Además, en todos ellos prima el criterio de la auctoritas, es decir, el respeto a los autores considerados clásicos, y de ahí el apoyo práctico de la cuadriga de autores que Mesio utiliza. En este sentido, y de acuerdo con la práctica de estos tratados que intentan determinar lo que pertenece a la latinitas, podríamos citar el único lema en el que aparece un término que evalúa temporalmente como arcaico (vetuste) la única acepción del lema nº 393: NIHILUM vetuste idest <nihil> vel modicum. Nihilum enim antiqui vocaverunt ipsius quiddam exiguitatis minimum. Sal. Iug (75,10) «nihilo segnius» . De igual manera podríamos apreciar una evaluación temporal en el tratamiento de los ejemplos de la preposición 164 Faventia 24/2, 2002 Ana-Isabel Magallón García 28. Se trata del lema nº 172: DE DIE SICUT EXTEMPORE. Ter. Adel. (965): «apparare de die convivium». Cic. Philipp. II (34,87): «non solum de die sed etiam ad vivere». 29. Commentum Terenti, ed. P. Wessner, vol. II , Leipzig, 1905, p. 181: «id est repente, neque ante praedictum aut pridie constitutum». 30. Aunque también ha habido intentos de integrar los tratados De latinitate dentro del Ars por parte de algunos artígrafos, cf. M. BARATIN (1989b), «La maturation des analyses grammaticales et dialectiques» en S. AUROUX (dir.), Histoire des idées linguistiques. Tome I: La naissance des métalangages en Orient et en Occident, Pierre Mardarga, Lieja-Bruselas, 207-228, esp. p. 212-216. Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 164 post,31 porque es Terencio el autor que la utiliza como preposición + ablativo, además de no practicar la anástrofe, ya que el uso de post y ablativo en el ejemplo de Virgilio ha sido calificado de adverbial por otros gramáticos.32 3) Finalmente, no podemos dejar de comentar la conexión con el género gramatical del comentario a los autores, que Arusiano parece tener muy en cuenta desde las cuestiones puramente formales, como son la extensión de la cita o la indicación de obra y número de libro, junto al respeto a la secuencia cronológica de los ejemplos extraídos de Virgilio y Salustio,33 o el hecho de que una obra como la de Arusiano pueda beber de repertorios escolares que hayan sido un bastidor tanto para esta obra como para los comentarios de Servio, Donato,34 y otros comentarios menos reconocidos.35 Pero también desde un punto de vista del contenido, pues todos estos autores participan de una actitud consciente de recuperación de los autores y textos más clásicos a su entender.36 En este mismo sentido tenemos que hablar también de los paralelismos existentes entre Nonio Marcelo y Arusiano, que han sido estudiados recientemente (Maggiulli, 1982) y arrojan cierta luz sobre estos autores prácticamente conArusiano Mesio y su «Diccionario de construcciones» Faventia 24/2, 2002 165 31. Lema nº 417: POST praepositionem accusativi casus asserunt quidam interpositam fieri casus alterius. Verg. Aen. VI: «longo post tempore visum». Sal. bello Catil. (37,11): «multo post annos». Terentius tamen nec interposuit praepositionem et casum illi ablativum dedit in Hecy. (393): «aiunt tecum post duobus concubuisse eam mensibus». 32. Concretamente con el mismo ejemplo de Virgilio apuntan Prisciano (GL III 38,23): (‘Post’) pro ‘postea’. Virgilius in VI: «ille admirans venerabile domum/fatalis virgae longo post tempore visum» nam quando praepositio est, ablativo iungi non potest; y Audax (GL VII 354,3): ‘post’ significat et adverbium, ut, apud Virgilium: «longo post tempore venit». De todas formas, no es de extrañar en el mundo de la cita de los gramáticos, como señala R. VAINIO, (2000), «Use and function of Grammatical Examples in Roman Grammarians», Mnemosyne 53,1, 30-48, esp. en p. 43, el hecho de que un ejemplo pueda ser enfatizado desde un punto de vista diferente o interpretado de forma ligeramente distinta por parte de cada gramático. 33. Lo que viene a presuponer una idea de los autores dentro de un contexto de historia literaria en el que los datos de las Bucólicas o Geórgicas siempre precederán a la Eneida, o el Bellum Catilinae lo hará con el Iugurthae, y estos dos con las incompletas Historiae. 34. P. ej. el lema nº 108: COMMERITUS ERGA ME. Ter. Hecy (486): «numquam quicquam erga me commeritust pater», se ha forjado únicamente sobre un hápax de Terencio cuya exclusiva construcción sólo parece apreciar Arusiano, mientras que Donato en su Commentum Terenti, ad loc., sólo atiende a las diferencias de significado: animadverte proprietatem expressam commerendi et merendi […] mereri bona dicimus, commereri mala, id est deliquere, peccare. 35. Posiblemente con algún comentario a Cicerón hoy perdido quiso mantener cierta polémica sobre el significado de detrahere en el lema nº 142: […] DETRAHO DE TE. Cic. Pro Scauro. «nihil Sardos Appio gratius esse facturos quam si de Scauri fama detraxerint». Volunt quidam distantiam esse ut ‘lacerare’, ‘famam de illo detrahere’ sit: sed falso. Nam Cic. de suppliciis: «quae tu de re publica nos<tra> <de>traxeris» idest ‘imminueris’ et ‘abstuleris’. Idem in Catil. II: «et dubitas de possessione detrahere». 36. Es el caso del lema nº 229 en el que afina en su interpretación de Virgilio casi al mismo nivel que un Servio: FLET ILUD TEMPUS.Verg. geo IV (513-4) «at illa flet noctem». (Volunt aliqui ‘flent noctem’ quasi ‘usque ad noctem’ intelligi, cum videatur melius quod noctem quoque totam flendo consumat.) Ut idem in eodem (507-9): «septem illum totos perhibent ex ordine menses rupe sub aeria deserti ad Strymonis undam flevisse». Aunque Servio en este verso de las Geórgicas apenas glosa la expresión literal de Virgilio (Thilo-Hagen, III 1,2, p. 357): FLET NOCTEM. iugi nocte, continua. Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 165 agrupaciones de palabras para las que el autor propone una equivalencia también de un grupo de palabras por un procedimiento apenas formalizable desde un punto de vista actual. Algunas de estas locuciones parecen tener un análisis gramatical escolar presente en otros autores,64 otras son equivalencias únicamente propuestas por Arusiano y seguramente no intercambiables según otros usuarios cultos del latín del fines del s. IV, como la del lema nº 301: IN HAEC ERRAT IDEST ‘IN HAEC FERTUR ERRANDO’, o la del nº 338: IN ORE ILLIS AGENS PRO ‘IN CONSPECTU ILLORUM’, nº 483: QUID HOMINIS EST PRO ‘QUALES HOMO EST’. Tras este somero análisis gramatical del repertorio de Arusiano, únicamente me queda retomar algunos aspectos concernientes a la intención de esta obra que, por su claro contenido gramatical y su estructura, se inscribe claramente en la tradición escolar de la enseñanza de la gramática latina —en un sentido muy lato—, expresada claramente en su dedicatoria a unos supuestos alumnos ciertamente aventajados. Se trataría, por tanto, de una obra perteneciente a la enseñanza superior en la que se da por aprendido, o bien por superado, el nivel descriptivo o morfológico. Es decir, su «curriculum» anterior les permitiría reconocer de entrada las clases de palabras, sus diferentes funciones y construcciones, siempre con arreglo a unos patrones gramaticales ya sabidos. En otras palabras, aunque no tengamos noticia alguna sobre la recepción de la obra, si excluimos la sucinta mención ya citada de Casiodoro, es muy probable que sus lectores la tomaran por un «manual de consulta gramatical sobre construcción y régimen» —ocasionalmente recuerda algunos apartados de los manuales de estilo actuales publicados por las agencias de información y los periódicos—, o mejor aún, una especie de «diccionario de construcciones», como he propuesto en el título del artículo, al que acudirían aquellos alumnos ya aventajados, como ya hemos dicho, o simplemente las personas cultas del momento para solucionar sus dudas a la hora de escribir con arreglo a unos patrones de latinitas, muy claros gracias al buscado apoyo documental en cuatro autores canónicos, tres de ellos de época clásica. Con todo, no podemos olvidar que los ejemplos extraídos de estos autores canónicos —especialmente habida cuenta de correspondencias entre Arusiano con Nonio, con Servio y con Prisciano65—, no solían proceder directamente de los tex172 Faventia 24/2, 2002 Ana-Isabel Magallón García de su significado, al margen de los específicos para la lengua francesa, es más difícil de encontrar en estas expresiones compiladas en el repertorio de Arusiano. Sobre la inaprensibilidad de este concepto desde el punto de vista lexicográfico, véase Mª A. CASTILLO (1997-1998), «El concepto de unidad fraseológica», Revista de Lexicografía, IV, 67-79. 64. Se trata del lema nº 312: IRAE MIHI EST ILLUD, sicut DOLORI MIHI EST.Verg. Aen. X: «iustae quibus est Mezentius irae», para el que disponemos de dos textos que pudo tener en cuenta: Char. 382,14 B: Dativi casus (idiomata): […]‘dolori mihi fuit’, y Diom. GL I 313,23: Sunt etiam plurima idiomata quae ex nominibus omnium declinationum ordinantur et per dativum coiuncto alio verbo efferuntur, veluti […] ‘dolori mihi est haec res’. Véanse otras locuciones en los lemas nº 380, 381, 497, 526, etc. 65. En el caso de las coincidencias entre Arusiano y Prisciano se ha admitido hace tiempo (cf. L. JEEP (1893), Zur Geschichte der Lehre von den Redetheilen bei den lateinischen Grammatikern, Leipzig, Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 172 tos sino que probablemente provenían de comentarios gramaticales de tipo escolar datables en torno a los siglos II-III dC (cf. Della Casa, 1977: 360). Y precisamente es este rasgo original de Arusiano, el de su disposición alfabética ya mencionada, otro de los grandes aciertos de este «diccionario» y que nos permite con mayor claridad ubicar la obra dentro de una tipología muy bien definida de obras gramaticales, por si todavía quedaba algún resquemor para hacerlo. En efecto, siguiendo los esquemas tipológicos con que V. Law66 ha clasificado los tratados gramaticales que han sobrevivido, está claro que podríamos alinear el repertorio de Arusiano con las características del regulae-type67, cuya organización —lejos de tener una estructura sistemática de discusión de las partes del discurso, una por una, con sus accidentia— puede tratar de estas partes del discurso con un sistema de clasificación de otro tipo, entre ellos el alfabético como el del caso que nos ocupa, de manera que «regulae grammars often give the impression of being reference works intended for consultation rather than school textbooks designed for systematic study» (1987: 192): una afirmación que nos sirve perfectamente para identificar este repertorio de 560 Exempla elocutionum. Pero, además, como ya hemos indicado, esta obra se parecería mucho a un «diccionario» de elocutiones por aspectos que podríamos casi calificar de lexicográficos y que hemos ido viendo a lo largo de este trabajo: 1) el tratamiento de todas las clases de palabras como núcleos de lemas, excepción hecha de conjunciones e interjecciones; 2) la propia redacción muy sintética y económica de sus lemas —en donde se recurre al uso de demostrativos o palabras comodín (tipo res, tempus, locus...) para indicar el tipo de construcción—; 3) el uso de un repertorio de fórmulas lógicas68 para indicar las equivalencias entre las palabras, las lexías o las locuciones que posibilitan que la obra de Arusiano integre a modo de bastidor muchos datos extraídos de los capítulos de idiomatibus y de los pequeños repertorios del mismo tema, pertenecientes de la tradición gramatical; 4) la ejemplificación de todos los lemas mediante la selección consciente de un corpus integrado por los cuatro autores más clásicos y canónicos proveniente a buen seguro de comentarios escolares y de fuentes intermedias de difícil identificación. Arusiano Mesio y su «Diccionario de construcciones» Faventia 24/2, 2002 173 p. 95 —recogiendo, por su parte, una teoría de H. KARBAUM (1889), De origine exemplorum quae ex Ciceronis scriptis a Charisio, Diomede, Arusiano Messio, Prisciano Caesariensi, aliis grammaticis Latinis allata sunt, Progr. Wernigerode, p. 13-15—) la existencia de una fuente común a ambos, más antigua y hoy perdida, que bebería de los escritos de Palemón y Probo, compilada posiblemente al estilo del repertorio de Arusiano. 66. V. LAW (1987), «Late Latin Grammars in the Early Middle Ages: a typological History», en D.J. TAYLOR (ed.), The History of Linguistics in The Classical Period, Amsterdam, Benjamins, 191-204. 67. Opuesto al Schulgrammatik-type, designado a partir de las huellas de Remio Palemón mediante el término alemán en claro homenaje a un importante estudioso de este género, R. BARWICK (1922), Remmius Palaemon und die römische Ars Grammatica, Leipzig. 68. De estas fórmulas la más frecuente es la de XPRO Y,siendo Xe Ydos expresiones analizadas, seguida por XIDEST Y,y en menor frecuencia dos variantes: XSICUT Yy XSIVE Y. También es recurrente la fórmula que equipara tres expresiones XPRO YVEL Z. Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 173 En definitiva, mientras el mundo latino aguarda una codificación u organización teórica de la sintaxis que sólo habría de llegar con la adaptación que Prisciano iba a hacer de la sintaxis de Apolonio Díscolo, los Exempla elocutionum de Arusiano se presentan como un mosaico del saber sintáctico aplicado que hasta la fecha había estado diseminado entre los capítulos de idiomatibus, los capítulos de rección de anejos a las Artes grammaticae, y algunos Comentarios a los autores clásicos que han sido, al fin y al cabo, también la materia prima de la que parte el repertorio aquí analizado. 174 Faventia 24/2, 2002 Ana-Isabel Magallón García Faventia 24/2 001-204 19/12/02 11:14 Página 174